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domingo, 12 de julio de 2020

CADETAJE Y PODER

De la militaridad y el 5-J
Luis Barragán 

La independencia venezolana nació de la deliberación, aunque  creyó se declarada por siempre al filo de las bayonetas. Valga acotar, hay consenso en relación a la tradicional sobreimposición de la  guerra frente al ejercicio de la razón devenida  pasión incontenible hacia 1811.

El culto bolivariano de cuño guzmancista, versionado después por López Contreras y, perversamente, por Chávez Frías, irradió el imaginario social hasta consumarlo como un acto eminente y exclusivamente militar. Por más que el célebre óleo de Martín Tovar y Tovar, infaltable en los textos escolares, revelara el predominio de los civiles,  el 5 de julio quedó en la memoria como un hecho de fuerza, sin que comportase diligencia política alguna.

Posiblemente, con la creación  del Ejército en  el marco del Estado Nacional al que  le dio definitivo piso Juan Vicente Gómez, quedó consagrada la asociación. Quizá hubo  paradas militares alusivas en las décadas anteriores, llamativas y contrastantes, con motivo de la  fecha, pero es con el hijo de La Mulera que adquiere la organización y vistosidad el desfile anual de lo que se convirtió en una corporación castrense estable y  convincente, redoblando el paso en la  pista estelar del Hipódromo de El Paraíso, por ejemplo: empero, la Dra. Inés Quintero,  en su discurso ante el parlamento por 2017, supuso el rito marcial sólo  a partir de  1949 (https://www.youtube.com/watch?v=hR1JMJL39GI).

Desde nuestra más  remota infancia, entendimos como lo más importante de la celebración independentista el majestuoso evento de la avenida de Los Próceres, convertida  la sesión solemne del Congreso en una fastidiosa jornada que lo retrasaba.  En el presente siglo, en nada cambió la percepción general, excepto una variación determinante: traspasando los límites del espectáculo, devino una fatigosa faena de abierto proselitismo político, perdiendo cada vez más audiencia y entusiasmo, hasta no celebrarse con la habitual puntualidad muy antes de la pandemia en el escenario acostumbrado.

Por ironía, la militaridad ha perdido terreno en el imaginario social, según la categoría de análisis concebida por el Dr. José Alberto Olivar, quien igualmente ha reportado serios indicios de decadencia. Luego, una sencilla conclusión, al invocar la fecha, es tiempo de recuperar el espacio que perdió la civilidad.

Reproducción: El Universal, Caracas, 10/07/1913
Captura de pantalla: https://www.youtube.com/watch?v=CWhseQxcrNo
05/07/2020:
http://www.opinionynoticias.com/opinionhistoria/37231-militaridad

sábado, 11 de julio de 2020

Y, DESPUÉS, ¿QUÉ?

Daños demográficos
Juan Pablo García

Debo insistir en  el tema demográfico. Sin dudas, el solo ejemplo de la masiva diáspora venezolana, indica cambios que no podemos subestimar.

Incluso, he tenido ocasión de acceder a  las reflexiones de un consumado académico, como es el doctor José Alberto Olivar, sobre el Estado Cuartel y sus crisis, señalando – además – una circunstancia nada banal: los regímenes comunistas suelen propiciar cambios demográficos de acuerdo a sus intereses estratégicos de permanencia o  duración. Y, así, me permito asociarlo con lo que siento que está ocurriendo por estos tiempos.

En efecto, hay un genocidio activo y pasivo del madurato que está en marcha, sintonizando con la experiencia cubana. Les importa un bledo a las mafias en el poder que la gente se enferme y muera. Faltando poco, ha recibido la ayuda del coronavirus para esta reconfiguración interesada de la población. Cuando Hugo Chávez llegó por primera vez al poder, las expectativas de vida rondaban los 80 años de edad. Ahora ha disminuido asombrosamente. Toda persona cercana a los cincuenta o sesenta años de edad, no tiene acceso a los servicios médicos ni a los medicamentos, ni siquiera para encarar las enfermedades crónicas que en cualquier parte del mundo pueden controlarse, como ocurría muy antes en Venezuela. Ya son frecuentes los decesos por el encarecimiento demencial de las pastillas para la hipertensión, por citar un caso, si es que se encuentran y se decide no comer o pagar la electricidad que tampoco  llega. Entonces, puede decirse que hay una deliberada intención de diezmar a las generaciones por encima de la cincuentena de edad, ya que – aguremos – son las que tienen memoria histórica y contrastan con facilidad el pasado y el presente. Puede decirse, todos son reos de opinión. Y a quienes están considerados como adultos contemporáneos, entre veintitantos y cuarenta años de edad, con condiciones físicas para sobrevivir en el exterior, simplemente se les ha estimulado y, valga el detalle, expulsado, sobre todo y en buena medida, a quienes tienen mejor formación académica. Lo han logrado. Sólo a Nicolás Maduro y a sus secuaces, les interesa preservar y formar a los niños, jóvenes y adolescentes, bajo el dogma comunista. Es lo que ocurrió en Cuba y pretenden por todos estos años en Venezuela, algo inadvertido por muchos.

Luego, mientras más dure el régimen socialista, mayores  daños demográficos infringirá. Y esto nos da una idea de las inmensas tareas que tendremos al salir de él. Nada baladí el asunto, a propósito del censo poblacional de 2021, los  dirigentes políticos debemos meditar y actuar con la profundidad necesaria ante un fenómeno completamente inédito.

08/07/2020:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/37248-danos
Captura e imagen / Hambre
https://www.youtube.com/watch?v=_wVCSuo4XYc

5-J: EL HORROR

5 de Julio y Holodomor
José Alberto Olivar
 
Que la lucha por la independencia de Venezuela estuvo teñida de sangre por más de una década y la saña que la caracterizó en sus primeros años, sobre todo aquel terrible 1814, superó al resto de los procesos coetáneos en la América Hispana, hoy quizá luce fútil. Si a ello le agregamos, la vorágine federal que, a mitad del siglo XIX, apenas treinta años después de la magna gesta, casi condenó a la disolución política y social de aquel endeble país, su secuela demográfica resulta banal para los cultores de la barahúnda. 

No resulta inverosímil elucubrar que cuando transcurra el tiempo necesario, a veces más de lo esperado, y se haga referencia al sacrificio de los venezolanos en esta hora menguada, salte alguno a negar o al menos a relativizar, el genocidio programado que el régimen totalitario ha puesto en marcha en Venezuela, siguiendo a pie juntillas, apolillados métodos estalinistas.

Esta suerte de Holodomor criollo azuzado por tenebrosas mentes de naturaleza criminal, resueltos a no entregar jamás el poder político que lograron asaltar, puede que haya comenzado a ensayarse de manera focalizada hacia sectores opositores particularmente activos, muchos de los cuales, al ver recrudecer los sinsabores del panorama nacional, optaron por una emigración forzada, que permitió al chavezalato primero y luego al madurato, liquidar de un tajo su incidencia electoral.

Y ante la imposibilidad de seguir maquillando la caída de la renta internacional de petróleo, como bien lo definiera Asdrúbal Baptista, los personeros de la ignominia no dudaron en desplegar todo el horror de una política deliberada que ya no solo dirigida contra opositores sino contra su propia clientela. El déficit nutricional agravado y la insuficiencia de medicamentos pulsada con mayor dramatismo entre 2014 y 2017, causó estragos inimaginables a dos generaciones de venezolanos que mal que bien había sobrellevado su vida imbuidos por el consumismo de otrora.

De manera que rasgos cotidianos del presente como la escasez, la hiperinflación, el colapso generalizado de los servicios públicos y privados, la inseguridad jurídica, entre otras malignidades que afectan como un todo al cuerpo social del país, tienden a somatizarse individualmente, concitando víctimas mortales, la más de las veces no cuantificadas por los registros oficiales.

No se trata simplemente de reducir la calidad de vida del venezolano promedio hasta doblegarlo y colocarlo a merced del Estado totalitario, sino de dar de baja por la vía del suicido, la muerte súbita, la riña callejera, entre otros, a todo aquel sea chavista u opositor en un rango de 40 y 70 años de edad, que hoy resulta un fardo entre pesado y poco confiable a un régimen que apuesta en el mediano y largo plazo controlar las mentes de millones de niños, adolescentes  y jóvenes adultos “nacidos en revolución”, maleables y propensos a servir de cohesionada tropa, tal como lo advirtiera el relato orwelliano. 

Ese Holodomor nuestro, del que probablemente no se hallarán pruebas documentales, será negado una y mil veces por una maquinaria de propaganda mundial complaciente y oportunista, que a lo sumo comienza a rumiar que el proyecto venezolano no representa el verdadero socialismo. 

¡Que Dios nos agarre confesados!

05/07/2020:
Captura de pantalla / Protesta 2017:

jueves, 2 de julio de 2020

TEMARIO CASTRENSE

De pensamiento militar venezolano
Luis Barragán

Gracias a la generosa invitación formulada, asistimos a una extraordinaria actividad académica relacionada con el pensamiento militar venezolano. Los profesores Froilán Ramos y José Alberto Olivar, nos  aproximaron a una materia que despertó el interés de un estudiantado al que lo sorprendió tan injustamente el siglo XXI.

Una disertación sobria y sencilla que nos introduce al tema (https://zoom.us/rec/share/v-pXIeHd1kJLZNLKwUTcC7w8Jdncaaa82nQb-6AOzR0giOgcBcqtzr0xAgrBWcKR  Access Password: 5R^0J6L7), actualiza la importancia que cobrará el sector defensa en el país post-dictatorial. Y que no debe, por cierto, dar lugar a las improvisadas posturas y pareceres que también facilitaron su descomposición a tal punto que nos hizo presa fácil de los intereses cubanos, como implícitamente  señaló el profesor Ramos.

En las postrimerías del actual mandato legislativo que, a nuestro juicio, puede prolongarse de no hacer unas elecciones convincentemente limpias y transparentes que autorice y legitime el reemplazo de la actual Asamblea Nacional, el ponente sugirió algunas pistas muy importantes para ponderarla respecto al tema militar. Desde 2000 hasta el presente, con las excepciones de rigor, el discurso parlamentario ha sido descaradamente  propagandístico y prosopopéyico en la órbita oficialista, y obstinadamente convencional en la opositora.

Lo anterior significa que el liderazgo político venezolano debe sintonizar con la vigorosa corriente académica que ha surgido, por estos años, en torno al pensamiento militar venezolano. Valga acotar, diferenciado de las relaciones civiles – militares, por lo que ya vemos la complejidad adquirida por una exigente disciplina de las ciencias sociales.

Al inevitable desempeño sociológico y politológco, el historiador reivindica su oficio, pues, esta aproximación reporta el polvo de estos lodos, enunciando los  orígenes de un marxismo que muchas veces intentó filtrar a la corporación castrense, hasta finalmente lograrlo. Quizá pueda  hablarse de la gravitación de una suerte de “doctrina militar infiltrada” que, al tocar sus límites, fijó los propios  del Estado Cuartel ya en crisis terminal.

02/07/2020:
Fotografía: Tomada de la red, años atrás. Se observa el beneplácito de los diputados de  entonces, al recibir la visita en el hemiciclo de un importante  miembro del Alto Mando Militar. Además de la otrora presidente de la Asamblea Nacional, se ve al segundo vicepresidente (José Albornoz), quien fue luego destituido como tal a raíz de una discrepancia pública con el PSUV: desde entonces, el ostracismo político ha sido extremo.

miércoles, 24 de junio de 2020

TECHOS Y CAMINERÍAS

Realpolitik en las Universidades
José Alberto Olivar

El desasosiego generalizado esparcido por el aparato de guerra de la tiranía, sin duda ha sido muy efectivo para la consecución de sus fines. En la esfera política, a estas alturas, luce indoblegable, acosado si, pero indoblegable, moviendo sus fichas, adoptando medidas de confinamiento social que, bajo la excusa de la pandemia, ha jugado a su favor.

No resulta inverosímil suponer que, a finales del 2019, el cenáculo dictatorial sacó muy bien sus cuentas, estableció sus prioridades y de inmediato comenzó la ejecución de su contraofensiva. Con la mirada puesta en el dispositivo constitucional que obliga a la convocatoria a elecciones para la Asamblea Nacional en este 2020, cualquier otro objetivo quedó relegado a un segundo plano, al menos por el momento.

El tema de las elecciones universitarias, fue tan rápidamente sofocado, como resultó su irrupción en la palestra nacional tras la medida cautelar dictada por la sala constitucional del TSJ el pasado 27 de agosto de 2019. Así, para sorpresa de propios y extraños, sobre todo de los que se pavoneaban como voceros oficiales en Consejos Universitarios y Directivos, anunciando altisonantes que ahora sí les pondrían las manos a las Universidades Nacionales, el ministro para la Educación universitaria, César Trómpiz, a principios de diciembre de 2019, puso en el congelador, lo que lucía como una inminente toma por asalto de los despachos rectorales, mediante la irrita convocatoria a elecciones a trocha y moche.

Hasta ese momento, las actuales autoridades de todas las universidades con períodos más que vencidos, bajaron sus niveles de stress, ante lo que en público se denunciaba como violación tajante del principio autonómico, pero que en la trastienda no ha sido más que la preservación de cuotas enmohecidas de lo que otrora fueron infranqueables señoríos institucionales.

Furtivas reuniones al principio, luego públicas mesitas de diálogo, entre algunas autoridades con representantes del gobierno de Maduro, dan cuenta de una realpolitik que a los incautos se vende como una posición responsable y por demás defensora de la Universidad, pero que la tradición revela como el modo de actuar de quienes reciben de una u otra forma, líneas de actuación política para sobrevivir, colaborando con la tiranía.

Y así, tal como se orquestó la maniobra para designar un CNE que es el vivo reflejo de ese mundillo político de oportunistas, además de las medidas cautelares para destronar jefes partidistas atornillados en sus bunkers, las autoridades universitarias, varias de las cuales debieron su elección hace ya bastante tiempo a esos mismos petit comité hoy desplazados, aseguran su existencia, primas de cargo, escenarios de figuración y cuotas de políticas, mediante el más descarnado doblex, porque se saben los siguientes en la lista de descabezados, vía medida cautelar del TSJ.

Este 2020 es el año de torcerle el cuello a la Asamblea Nacional y al quedar consumado ese objetivo, el 2021, será el año para la toma definitiva de los despojos universitarios.

22/06/2020:
Cfr. 
Fotografía: El ministro de la usurpación en la sede ucevista (tomada de la red).

LA DEUDA CON EL SENDERO

El problema de la fragmentación del Estado
William Anseume
 
Hoy por este mismo medio el colega José Alberto Olivar y también el diputado Luis Barragán en éste y otros periódicos (Noticiero Digital y Opinión y Noticias) refieren el tema universitario. Olivar hace un planteamiento irreprochable: después de las írritas designaciones en el Consejo Nacional Electoral y la intervención de algunos de los principales partidos politicos, vendrán por las universidades. Barragán señala también acertadamente el derrumbe de las instituciones de educación superior y la resolución de este despropósito del único modo que luce factible.

Sin duda. El derrumbe institucional, ante el caos previamente creado; el debilitamiento o el desmantelamiento físico y de funcionamiento de todos los demás organismos (incluidos sindicatos y gremios, como ya algunos han empezado a alertar) proclives a la libertad, apunta al quiebre definitivo que le permita a la tiranía su sostenimiento en el poder. Las imágenes de destrucción orquestada en la Universidad de Oriente o el desplome de la Universidad Central de Venezuela son no sólo muestra fehaciente, simbólica, de ello.

Todo este afán de desmoronamiento, fragmentación, o disolución (llámese como sea preferible) señala el sendero que nos han obligado hace bastante a transitar y no termina de concretarse. Buscar por todos los derroteros posibles, desde dentro y fuera, acabar con el enemigo de toda la institucionalidad del Estado venezolano. Luego será tarde. Ya luce quedo. Estamos en deuda generalizada con el país

23/06/2020:

domingo, 19 de abril de 2020

COMPAGINACIÓN

Páginas para una pandemia ineludible
Luis Barragán

Quizá porque las dos guerras que se dijeron mundiales en el XX, no llegaron a este rincón del mundo,  como toda que se precie, nos hicimos la ilusión duradera de una lejanía insalvable frente a cualesquiera acontecimientos trágicos, allende la mar. Hasta que el coronavirus desató sus furias, nos creímos a salvo de toda epidemia, estallido nuclear o fuga radiactiva (visto Chernobil como algo completamente ajeno), porque fue muy después que  apareció suficientemente documentada  la incursión de los submarinos nazis en El Caribe.

Otra experiencia de la supervivencia cotidiana, ahora somos – además – prisioneros inevitables de la pandemia.  Ojalá haya estudios en curso en torno al empleo del tiempo presuntamente libre del que disponemos, diligenciando los adultos aquellos insumos necesarios a la vez que procurando una legítima distracción de los más jóvenes en casa, faltando la energía eléctrica para los habituales juegos informáticos.

En numerosos casos, reivindicada, la lectura ha sido un recurso extraordinario  para la lidia hogareña en todos los sectores sociales. El libro que ha de servido de soporte decorativo o para alguna mesa que cojea, según la utilidad que le encontró Homero Simpson en un memorable capítulo, ahora abre  lentamente sus generosas  puertas, en el formato físico o convencional y como PDF u otro formato parecido.

La experiencia de pasar las páginas reales o virtuales, en medio de la cuarentena,  convierte a los  padres en estrategas preocupados por distraer a la prole con el más rudimentario recurso  disponible, aunque depende el énfasis de específicos  estratos sociales.  Una consulta personal y telefónica a varios amigos (empírica, aleatoria e imperfecta, a  los fines del presente texto), así lo confirma.

Días atrás, celebramos la reseña de un amigo, historiador de oficio, quien a sus hijas de edad escolar les ha confiado, por ejemplo, una obra sencilla y didáctica de José Saramago. Nos llamó poderosamente la atención, porque – antes – se hizo costumbre iniciar el mundo de las letras con novelas de aventuras  o de ciencia-ficción, pero – ahora – hay un extenso y fascinante repertorio que puede atrapar la atención de los noveles lectores o lectorantes, aunque lamentamos la quiebra editorial del país y la desespecialización alcanzada respecto a la literatura para niños y jóvenes. A pesar de todo, acotemos, una vez liberados del encierro,  mucho habrá cambiado el hábito hogareño, incluso, más allá de la recuperación del libro en el formato que fuere.

Fotografías: LB, tomadas de la red e intervenidas.
Breve nota LB: El caso es de José Alberto Olivar y su familia, publicado en Facebook.
20/04/2020:
http://guayoyoenletras.net/2020/04/20/paginas-una-pandemia-ineludible/

jueves, 9 de abril de 2020

LA CUARENTENA COMO EXCESO, MÁS ALLÁ DE SU PERTINENCIA

Exhortan a la FAN a acatar órdenes de control, pero sin caer en arbitrariedades
Sofía Nederr 

El general retirado Gonzalo García Ordóñez y el analista José Alberto Olivar indican que, hasta ahora, la mayoría de la FAN ha cumplido las órdenes de control dentro de la emergencia por el Covid-19, sin excesos , aunque hayan sido denunciados algunos casos por ciudadanos y periodistas. Creen que el lema debe ser no ahogar a la población venezolana. Por su parte, Acceso a la Justicia señala que el país debe leer y conocer las limitaciones del estado de alarma, publicado este marters 17 de marzo
La Fuerza Armada Nacional (FAN) tiene una función protagónica en medio de la cuarentena social que vive el país por el covid-19, pero la institución está llamada a acatar órdenes sin caer en arbitrariedades, enfatizan analistas castrenses. Los dos primeros días de la cuarentena, lunes 16 y martes 17 de marzo, algunos periodistas y ciudadanos denunciaron limitaciones arbitrarias para la movilización en las vías y atropellos.
Sin embargo, el general retirado Gonzalo García Ordóñez, exjefe del Comando Unificado de la Fuerza Armada (Cufan), y el profesor José Alberto Olivar enfatizan que, hasta ahora, se trata de casos aislados, y no del grueso de la FAN.

Espacio Público
✔@espaciopublico
#DenunciaEP | Un efectivo de la GNB impidió el paso a la reportera de @TVVnoticias y @vivoplaynet, @mdebarrosf, quien intentó trasladarse vía Panamericana hacia Caracas
De Barros mostró su carnet de prensa y recibió como respuesta: "¡Usted no está exceptuada de la medida! #16mar https://twitter.com/mdebarrosf/status/1239565004623482881 …
Mariana De Barros
@mdebarrosf
3 horas en cola en la Panamericana y no me dejaron pasar a Caracas a trabajar. Mostré mi carnet y el video del ministro Padrino López, donde exceptúa a los medios de la cuarentena, y la respuesta de un GNB fue: usted no está exceptuada de la medida, devuélvase.

«A la FAN le impartieron una orden de control de circulación urbana y extraurbana de personas y transporte.La orden no es ilegal, pero debe cumplirla dentro del marco de la declaratoria de emergencia, de la alarma por razones de seguridad sanitaria. Cómo desarrolla y cumple las órdenes es otra cosa. Los miembros de la FAN deben evitar los excesos, al mismo tiempo, que se protegen ellos de una posible contaminación», indicó el general Gonzalo García Ordóñez.
Sobre las medidas de precaución de la FAN en medio del Covid-19, fuentes militares indicaron que aunque se ha surtido de tapabocas a las unidades desplegadas en Caracas, no hay garantías de que pueda proveerse de este implemento a todas las unidades del interior.
El general retirado Gonzalo García Ordóñez sostuvo que un despliegue por componentes de la FAN «no debe ahogar a la población» para que no se considere sometida. «Evaluar la psicología colectiva es importante. Creo que allí vienen las quejas», acotó.
Asimismo, el militar, quien fue jefe del Cufan, refirió que su lema y doctrina en las operaciones no militares era que «la mejor seguridad es la que no se ve, no se siente, pero está allí para cuando se le necesita».
Improvisación
Por su parte, el analista José Alberto Olivar dijo que, hasta ahora, la FAN se limita a ejercer las funciones que ameritan la emergencia y la cuarentena del país: Coordinación, y control de los cuerpos policiales y de protección civil. «Solo se han reportado algunos excesos que limitan labores periodísticas, pero no situaciones generalizadas contra el resto de los derechos humanos».
Olivar, sin embargo, identificó improvisación en algunas de las actuaciones de la FAN y el protagonismo de algunas figuras del Alto Mando militar.
«En todo caso, lo que ha prevalecido es una sobreactuación de los militares en lugar de los profesionales de la salud, a quienes les correspondería, por razones obvias, el manejo de los aspectos comunicacionales y de decisión, en conjunto con los órganos de gobierno», señaló.
Asimismo, José Alberto Olivar refirió que, en la tragedia de Vargas de 1999, la Fuerza Armada Nacional asumió un rol supra institucional para asegurar el orden público, y la instrumentación de las operaciones.
«Desde la aprobación de la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, de 2002, se reafirmó el control de los militares sobre los civiles en situaciones de emergencia decretadas por el Estado. Esa forma no ha variado mucho, lo diferente es el acento político, que, en la actual coyuntura, se le quiere imprimir», añadió.
El director de Acceso a la Justicia, Alí Daniels, puntualizó que el país debe leer y conocer el alcance del decreto de alarma, publicado en Gaceta Oficial este martes 17 de marzo. «Los ciudadanos deben estar al tanto de las limitaciones del decreto de estado de alarma para, de esa forma, combatir las arbitrariedades en su cumplimiento», señaló.
El diputado Luis Barragán (Vente Venezuela) cree que debe orientarse a la ciudadanía en torno a las situaciones graves no es un aspecto de la órbita militar. “El solo hecho de la cuarentena en la sociedad es un exceso que impide movilizarse. Incluso algunos parlamentarios quedaron varados en Caracas”, expresó.
Agregó que   el decreto de alarma en la Asamblea Nacional (AN). Esto, señaló Barragán, es una situación institucional irregular.

17/03/2020:
Fotografía: LB y José Alberto Olivar, Unimet (Caracas, 2017).

miércoles, 26 de febrero de 2020

LA FUERZA ACTUALIZADORA DE UNA CRISIS

Diputado Luis Barragán: Las universidades tienen la oportunidad histórica de generar el oleaje democrático que aporte el cese a la usurpación

Ser consecuente con lo que se predica es una rara virtud en estos tiempos, sobre todo si proviene del mundo político. El Diputado Luis Barragán es de los pocos parlamentarios erigidos en voceros de la situación que aqueja a la Universidad venezolana. Todavía recordamos aquella pletórica campaña de 2015 en ocasión de la elección de la Asamblea Nacional, cuando algunos candidatos a diputados llegaron a ofrecer, en caso de alcanzar una curul, convertirse en defensores natos del sector universitario, al esgrimir su condición de profesores. No fue precisamente el Diputado Barragán quien en aquella ocasión iba a la reelección, uno de aquellos oferentes. Sin embargo, el tiempo que le ha dedicado al tema universitario, ha hecho crujir la sensibilidad de no pocos que entienden la Universidad como un coto cerrado.

Los debates en los cuales el Diputado Barragán ha terciado, unido al religioso análisis que regularmente dedica a la Universidad venezolana, lo han hecho merecedor del respeto y ojeriza de algunos gremios. Por ello, aprovechamos este espacio que nos ha ofrecido Opinión y Noticias para sugerir al Diputado Barragán varias preguntas, cuyas respuestas pueden ofrecer luces en medio de las sombras que pretenden arropar a las principales casas de estudios del país.

José Alberto Olivar
25 de febrero de 2020


JAO: Usted hace poco trajo a colación la gesta protagonizada por los estudiantes de 1928 frente a la tiranía gomecista, señalando que le resultaba impensable que luego de aquella valiente manifestación de rebeldía, la generación del 28 hubiese aceptado cohabitar con Gómez. ¿Estima que la dirigencia estudiantil de esta hora no ha estado a la altura para hacer frente sin vacilación a la dictadura? O simplemente ha sido objeto utilitario de un sector predominante de la oposición?

LB: Es necesaria la perspectiva histórica del movimiento estudiantil venezolano, portador de una rica tradición de luchas que el actual régimen, desde sus inicios, ha minimizado y adulterado, hallando audiencia – es  necesario reconocerlo – entre quienes lo sufren. Frente al oprobio, décadas muy atrás, a  pesar de las limitaciones y peligros que comportaba, bullían espontáneamente las ideas en procura de oportunidades para canalizarlas con un extraordinario y hasta sorpresivo vigor, como ocurrió en 2014 y 2017, generando una fuerza o movimiento social que aún está pendiente de una respuesta cónsona del liderazgo  político de oposición. En el fondo, hay un ideario y un programa subyacente muy pendiente,  que debemos  interpretar y desarrollar, a favor de la libertad y de  la liberación de los venezolanos.

No pretendemos una emulación automática de esa tradición de luchas, por las específicas e inéditas circunstancias que atravesamos, pero convengamos, por una parte, con las excepciones de rigor, en un desempeño demasiado convencional de la dirigencia estudiantil de estos años que no se compadece con la autenticidad y el empuje de otras generaciones; y, por otra, constatemos el condicionamiento exagerado de ciertos sectores de la oposición que sólo aspiran a asimilarla, prometiéndoles un ascenso burocrático para la inevitable adultez que sacrifica la más elemental noción del servicio y del compromiso públicos.  La crisis existencial de la universidad venezolana, sin dudas, actualiza el problema, aunque – en un abanico de soluciones - dejará abierta las puertas a una promoción generacional de vocación histórica que  rompa el círculo vicioso de un régimen indispensable de estremecer desde sus cimientos. De lo contrario, tarde o temprano, repetiremos la tragedia,  nuevamente como tragedia.

JAO: Más allá de las posturas retóricas asumidas por algunos gremios universitarios agrupados en torno a FAPUV, ¿considera usted que el llamado a elecciones para escoger autoridades universitarias, representa una verdadera oportunidad para desafiar la dictadura o simplemente un medio para que algunos interesados satisfagan vieja aspiraciones burocráticas?

LB: En  el  universitario se repite lo acaecido en otros ámbitos  sociales, por dispares que fuesen, respecto a una burocracia aferrada a los escasos privilegios que le quedan, reacias a la renovación regular de sus directivas, quizá a la espera de un hecho fortuito que les prolongue ahora el mandato.  Hay resistencia, abierta o soterrada, frente a los libres comicios universitarios, prefiriéndolos negociados o dialogados con la dictadura que también se divierte con las vicisitudes que provoca. La inevitable coyuntura les llegó a los gremios docentes, estudiantiles y de egresados para darles un portazo a quienes opten por cumplir las órdenes de la dictadura, prolongando la agonía con la postergación del plazo que se dio, objeto de las conversaciones de las que aún no se saben; o para abrir las puertas generosas hacia la reivindicación del artículo 109 constitucional y de la Ley de Universidades, como se ha manifestado en La Universidad del Zulia (LUZ), o en la Universidad Simón Bolívar (USB), cuyos gremios han dado real y visible testimonio de combate cívico.

Desde hace meses, hemos planteado la convocatoria y realización inmediata de las elecciones constitucionales, masivas y simultáneas,  en todas las universidades públicas y autónomas del país y, como lo señalamos en las sesiones correspondientes de la Asamblea Nacional, capaces de generar el oleaje democrático que aporte al cese de la usurpación.  Consabido, hemos propuesto sendos proyectos de leyes y de acuerdos en la materia, conjuntamente con la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB). Por cierto, en relación a los gremios de obreros y empleados, para una futura y plausible participación en el destino de cada universidad, la más apropiada, cuya discusión sincera no podrá posponerse, deben comprender y asumir que están siendo utilizados por el gobierno usurpador y, en todo caso, pueden aprovechar el llamado a comicios con apego fiel al citado 109, como la ocasión propicia para renovar las directivas por muchísimos años resistidas al libre sufragio de sus asociados.

JAO: ¿No considera usted que la actitud poco diáfana de las autoridades rectorales de varias universidades nacionales frente al régimen, no es más que reflejo de la cruda realidad que sacude a la dirigencia política opositora?

LB: La locuacidad no ha sido – precisamente – una característica notable de las autoridades universitarias, en una hora  tan urgida como la actual. Cada comunidad ha esperado la debida información y orientación de sus rectores, instando a las movilizaciones que, además, ayuden a crear o a recobrar la identidad y la mística, ciertamente, diluidas o resquebrajadas, constituyendo la ventaja inicial de la usurpación. Este aspecto es el más decisivo del esfuerzo gubernamental por arrodillar y humillar a las casas de estudios, más allá del déficit deliberado del presupuesto, el deterioro galopante de la  planta física, la desalarización del profesorado (o pobresorado), con estímulo de la deserción masiva de estudiantes, docentes y también funcionarios administrativos de larga experiencia.
Luce  obvia la correlación, pues, la tendencia del liderazgo político del status quo, es la de  una actuación opaca, teniendo por habilidad política la de un entendimiento con sus verdugos. Digamos que los diálogos de República Dominicana, Noruega y Barbados, sellaron una cierta cultura de la cohabitación que no dejó ni dejará de promover el régimen, contaminando en lo posible al resto de la sociedad. Y, con mayor razón, debe resistirse la universidad.

JAO: ¿Cree usted que la gran mayoría de los profesores, estudiantes, obreros y personal administrativo que sobrevive día a día con una remuneración inferior a $ 10 mensuales, está verdaderamente interesada en acudir a unas elecciones universitarias que no le va a resolver su situación de  precariedad económica?

LB: A quien claman, rasgándose las vestiduras, por un divorcio entre la universidad y el país, les interesa el discurso aislacionista para sobrevivir en una universidad que tampoco sobrevivirá de continuar esto que es, algo más que una dictadura.  Los comicios de acuerdo a la tristemente célebre sentencia 0324, no contribuirán a superar la molicie social y económica que explica al socialismo, pero las libérrimas elecciones constitucionales lo harán, cuando la universidad misma recupere – iniciando el paso – su propia condición de universidad, consciente de que sus precariedades sintetizan la consecuencia, mas no la causa de sus desgracias.

Régimen al fin y al cabo, no  es casual el fenómeno, pues, de un lado,  unas elecciones amañadas, arbitrarias, injustas, con la 0324,  menos aún solventarán los problemas sociales  y económicos que son importantes, pero no decisivos como lo predican ciertos devotos de reivindicacionismo burdamente laboral;  por consiguiente, yendo al centro del drama, mientras que unas elecciones rectas, limpias y transparentes, con el artículo 109 por delante, darán comienzo al rescate o recuperación de la propia universidad que tiene la oportunidad histórica e irrepetible de celebrarlas, en medio de la dictadura. Del otro, unas elecciones con Maduro en el poder, mediatizado el CNE, entre otros factores, no solventarán nuestra tragedia, por lo que demandamos la ocasión para unos comicios libres, claros y competitivos en Venezuela.

JAO: ¿Qué lectura le da usted a la maniobra  del actual ministro de Educación Universitaria César Trómpiz, de solicitar al TSJ la extensión del plazo inicialmente establecido en la medida cautelar?

LB: Incompetente la usurpación, incurre en una solicitud formal de la que ya se sabía, pues,  meses antes del encuentro ritual entre  el departamento ministerial y el judicial, lo había deslizado, quizá porque esperaba que fuese materia de los diálogos de Oslo, como no lo fue para desencanto de propios y extraños. No existe la capacidad política y académica suficiente para copar a su antojo, a todas las universidades del país, luego de dos largas décadas de dictadura. No obstante, puede improvisar, como lo ha hecho, cautelosa y  pacientemente, con intervenciones quirúrgicas en las universidades, sabiéndose con piezas pendientes como la del vicerrectorado administrativo de la Universidad Central de Venezuela (UCV).  Que sepamos, el dispositivo técnico – administrativo también les ha fallado, pues, la implementación de la sentencia 0324 por el ministerio y el Consejo Nacional de Universidades (CNU) usurpadores, se dice, continua en consulta y elaboración, aunque – en definitiva – la imprecisión, la confusión o el devaneo es la mejor pieza que tienen para el ajedrez universitario, tal como ocurre con los problemas vitales del país al que no le responden, ni responderán.

La reciente y valiosa entrevista que el Br. José Luis García le hizo al vocero ministerial, da claridad al asunto.  Por ello, es necesaria una mayor coordinación de los sectores universitarios para afrontar cada coyuntura, real o ficticia, generada por el régimen.

JAO: ¿Cuál debe ser el papel de las principales universidades privadas frente  la posibilidad de ser las siguientes en la lista de sojuzgamiento de la dictadura?

LB: Indudablemente, las universidades privadas de reconocido prestigio,  no  tardarán en saber directamente de las circunstancias que atraviesan las públicas que las presumimos en mejores condiciones para resistir la embestida.  Porque hablamos de algo más que una dictadura,  los prohombres del régimen deben sentirse atraídos por la  inversión en los institutos universitarios que se digan capaces de rivalizar con aquéllas, dando pie a una curiosa extensión de la economía delincuencial. Por ello, conjeturamos, se hace más complicada la materia: acá quebraron o están en proceso de quiebra, entidades privadas que cubrieron eficazmente la demanda estudiantil respecto a la formación técnica y hay quienes, alcanzando legítimamente el rango universitario, se encuentran en un estado de zozobra, pues, están conscientes – si de esto se tratara – de la competencia desleal que les  espera.

Luego, las universidades privadas de amplia trayectoria, no pueden  darle la espalda al destino de las universidades públicas, porque está  en juego  la propia noción de universidad, expresando una visión crítica y orientadora. El hecho de haber colocado un vehículo militar artillado a las puertas de la Metropolitana constituyó toda una advertencia. Y, yendo más allá de un “ejercicio”,  cumplió con su objetivo: generar terror psicológico. Los expertos refieren que es parte de la guerra no convencional que atravesamos.

Por  ello, nuestro reconocimiento al rector Benjamín Scharifker de la Universidad Metropolitana, convertido en un referente moral, como se espera de todo rector, y  quizá puede ir más allá, porque – recordemos – Edgar Sanabria salió de las aulas para completar la transición, suscribiendo el  decreto que reconoció la autonomía universitaria, en 1958.

26/02/2020:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36456-autonomia-universitaria

sábado, 2 de noviembre de 2019

EL POLVO ...

Fijación AntiUesebista
José Alberto Olivar

A propósito de la escalada en contra la autonomía universitaria y de manera particular hacia la Universidad Simón Bolívar, ejecutada desde el Ministerio del P.P. para la Educación Universitaria desde hace más un año, ha llegado a nuestras manos un revelador dato de carácter histórico que revela la catadura de quienes hoy ejercen en forma perversa el poder.

A mediados de marzo de 1970 los profesores Pedro Duno y J.R. Núñez Tenorio introdujeron una demanda de nulidad ante la Corte Suprema de Justicia de los decretos mediante los cuales se instauró la figura de las Universidades Experimentales, en particular la resolución por la cual se fundó la USB. El libelo exponía como argumento que la creación de las Universidades Nacionales no podía hacerse por vía del Decreto Presidencial pues ello violaba la Constitución de 1961 y según la Ley de Universidades vigente para época, estas tenían el carácter de Institutos Autónomos y por tanto solo podían crearse mediante Ley aprobada por el Congreso de la República. 

¿Quiénes eran Pedro Duno y J.N. Núñez Tenorio? El primero había participado en la insurrección castro-comunista en Venezuela durante los tempranos años sesenta y el segundo un filósofo y teórico político, admirador de Corea del Norte, partidario de la entronización de la “hegemonía política de la vanguardia revolucionaria”, y para más señas, ambos fueron ideólogos del proyecto político chavista cuando se estructuró electoralmente entre 1997 y 1998.

En opinión del profesor Núñez Tenorio, “la llamada Universidad Simón Bolívar”, tal como la calificaba, no era más que una nueva maniobra de la “clase dominante” en contra de la universidad “popular y revolucionaria”, y la fórmula legal empleada para su creación contradecía el espíritu, propósito y razón de la Constitución y por paradójico que parezca, argumentaba Núñez Tenorio que “nada de lo actuado contra la Constitución puede producir efectos”. 

Eran tiempos en que los voceros de la izquierda marxista venezolana se rasgaban las vestiduras en defensa de la autonomía universitaria y denunciaba a vox populi el empleo sistemático de la asfixia presupuestaria, la represión a la protesta y la burla del ordenamiento legal. Pues bien, ahora, cuarenta años después de aquel guión prerrevolucionario, detentan el poder, y  no han hecho otra cosa que llevar a otro nivel las prácticas que otrora cuestionaban. 

La fijación que hoy tienen contra la USB es por decir lo menos, criminal. Pues se valen de cualquier artilugio para lograr el objetivo que como hemos visto es de vieja data. A medida que los años forjaron la excelencia que emanaba de las aulas Uesebistas, el odio contra la USB se exacerbó, y el éxito en Venezuela es un valor agregado que los resentidos y frustrados no perdonan jamás.
Fuente:

viernes, 18 de octubre de 2019

2,7 K REPRODUCCIONES

Las autoridades ordenaron quitar cada
logo institucional, algo que se
hizo.
La dictadura estremecida por un modesto cine-foro
Luis Barragán

El régimen ha decidido acabar definitivamente con la universidad pública y autónoma, aunque la prefiere como rehén para negociar o, mejor, chantajear a la oposición.  No es otra la conclusión que se desprende de la asociación escasamente habilidosa que hace el ministro usurpador del ramo con la llamada mesa de diálogo nacional.

A la vez, operan sendas campañas  que reinciden en la violación de la Constitución y de la Ley de Universidades que no espera al cumplimiento del plazo impuesto a la Universidad Central de Venezuela, a través de la consabida sentencia del ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia de fecha 27/08/2019, susceptible de ampliar al resto de las casas de estudios.  E, incluso, también plazo  ordenado por la representación ministerial en el  Consejo Directivo de la Universidad Simón Bolívar, sin que medie el acto administrativo correspondiente, al menos, hasta nuevo aviso.


Quedará para la memoria
histórica.
Recientemente, los profesores José Alberto Olivar, Jonás Estrada y Jorge Arellano, impulsaron  un cine-foro relacionado con la conocida película de Gustavo Arroyo Tovar en la casa de Sartenejas, empleando así un recurso pedagógico ya acostumbrado.  No obstante, aún antes de realizarse, desde las redes sociales y un programa televisivo del Estado, hicieron víctimas a los docentes de toda suerte de ataques, por lo demás, excesivos, tildándolos nada más y nada menos que de fascistas,  Por ironía, vejados y descalificados personal como profesionalmente, el fiscal usurpador se movió y, por supuesto, un tribunal prohibió el evento a las autoridades universitarias invocando la tal Ley Constitucional del Odio, manufacturada por la  espuria constituyente.

Una modesta y ordinaria actividad académica, desde sus inicios,  estremeció profundamente a la dictadura que está empeñada en (pre) fabricar el fascismo donde no lo hay, como  tuvimos ocasión de denunciar en una sesión plenaria de la Asamblea Nacional bajo absoluto dominio del chavismo (https://www.youtube.com/watch?v=XQccTBfwrR8).  La campaña en cuestión habló de un supremacismo blanco y otras lindezas de quienes, además de soslayar la catástrofe humanitaria  deliberadamente creada, implicados en un genocidio activo y pasivo, apelan a los disparates más asombrosos (y sombríos) de su cubana formación política e ideológica, si estos términos caben para quienes, torpemente, como Mario Silva, no saben que cuentan con el vicerrector académico como enclave en la Simón Bolívar, o – sabiéndolo -  desean facturarlo por ineficaz.

Mil veces fotografiados por personas ajenas a la universidad, los profesores citados, más el presidente del gremio docente, realizaron el foro sin la película, pues, la propia universidad negó todas las alternativas técnicas para exhibirla, como si de una carta de buena conducta se tratara, imaginándola como suficiente.  Nada dijeron, absolutamente nada, las autoridades universitarias, a pesar del evidente atentado contra la libertad de cátedra y la autonomía, agigantando moralmente a los estudiantes y docentes que dieron la cara por la casa de Sartenejas.

14/10/2019:


Brevemente LB: Desde sus inicios, la actividad confrontó serios problemas. Mario Silva de nuevo se refirió a los profesores de la Universidad Simón Bolívar, en La Hojilla. Por supuesto, lo hizo desde su "peculiar" perspectiva. Comenzó una dura campaña por las redes sociales, tildándolos de fascistas. Claro está, desconoce que el vicerrector académico (Holder) lo impuso la dictadura y quién sabe si la propia dirección de Sartenejas. Por lo pronto, obran tres consideraciones:

La una, es que, sabiéndolo, algo peor, significa que la evaluación del desempeño de Holder es insatisfactoria. Al parecer, por sus características personales, no es dado al conflicto abierto y, si lo fuese, prefiere la estrategia paciente y taimada.  En todo caso, les importará muy poco su destino. Ya tuvimos ocasión, al emplear la tribuna parlamentaria, de denunciar el propósito de realizar estudios en el exterior a partir de enero, si son ciertas las informaciones recibidas.  Perfectamente, pueden relevarlos por otro más decidido o incisivo. Presuntamente, goza de la cooperación de actores que se tienen como opositores en la casa de estudios.

La otra, nos remite al descaro, pues, por sus trayectorias y otas características de orígen, los académicos que propulsaron la activdad distan de ser fascistas. Conocemos personalmente más a Olivar, cuyas investigaciones lo hicieron miembro  reciente de la Academia Nacional de Historia en su capítulo mirandino. Más lejos aún, Anseume, presidente de la APUSB.

Luego, diremos, algún día saldrán a la luz pública los vericuetos el caso. Añadida la conducta de las autoridades que nunca dijeron nada. En todo caso, aún sin la película, en medio de los fotógrafos del SEBIN, impedidos de los equipos técnicos correspondientes, la actividad se hizo, se llevó a cabo, con mucho talante, convicción y coraje.

miércoles, 27 de marzo de 2019

DETRÁS DE LAS CÁMARAS

La cuestión militar y el debate en la Asamblea
José Alberto Olivar
marzo 25 2019

Llamó la atención, el flojo debate efectuado el 19 de marzo en la Asamblea Nacional para abordar la cuestión militar y su papel dentro de la transición política impulsada desde la Asamblea Nacional frente al régimen usurpador. Una corta lista de oradores, seis en total, en representación de los principales partidos políticos y la fracción 16 de Julio que contrasta con el debate de principios de mes sobre la crisis económica agudizada por la dictadura.

Tal parece que lo militar sigue representando un tema tabú para la dirigencia política, hecho que revela o un profundo temor a meterle el diente al asunto o un tremendo vacío cognitivo en cuanto a un tópico de ineludible relevancia dentro de la actual coyuntura. Unánime resultó la aprobación del proyecto de acuerdo presentado por el presidente de la comisión permanente de defensa y seguridad, diputado Eliezer Zirit, para ofrecer nuevas garantías a todos aquellos oficiales militares que contribuyan al restablecimiento del orden constitucional y la reinstitucionalización de la Fuerza Armada Nacional. Y no podía ser de otra manera, puesto que el eje discursivo a favor de la transición ha sido el de soliviantar a los uniformados e invitarlos, más que a exigirles, a dejar de seguir siendo el sostén de un régimen opresor y gansteril.

No obstante, fue una extraordinaria oportunidad que resultó desaprovechada por completo para poner de relieve los puntos medulares acerca de la concepción que tienen los partidos políticos democráticos en torno a la Fuerza Armada que ha de acompañar no solo la transición, sino la reingeniería absoluta de un sistema político diseñado por Chávez y sus conmilitones en 1999 para instaurar una hegemonía de claros visos antidemocráticos.

Pese al reducido segmento en el que la retórica intentó comulgar con el discernimiento fecundo, la ocasión no fue dejada de lado para la figuración de inexorables voceros políticos como los diputados Henry Ramos Allup (AD) y Omar Barboza (UNT), quienes en líneas generales esbozaron criterios similares en cuanto a la faz del partido militar hecho gobierno y el talante totalitario del régimen manejado primero por Chávez y luego por Maduro. Cuestionando ambos, cada uno por su lado, la irresponsable dejadez del Alto Mando Militar en lo que respecta a la defensa de la integridad del territorio nacional con motivo de la reclamación por el Esequibo.

Llamó la atención, el empleo reiterado de apelativos religiosos, por parte de los diputados Zirit (AD) y Francisco Casella (Voluntad Popular), cuando imprimían en sus intervenciones un marcado acento maniqueísta en el que llamaban a los “hermanos militares” a sumarse a la causa del bien a la promesa de salvación, con la Constitución en la mano y la bendición de Dios, en el Arca de la alianza por la Libertad.

De seguidas, las intervenciones de los diputados Luis Barragán (fracción 16 de Julio) y Ángel Medina (Primero Justicia), ofrecieron algunas pistas de hacia donde debería orientarse a futuro cercano un debate mucho más denso y colmado de ideas, contrapuestas o no, en torno al papel a cumplir por la Fuerza Armada Nacional dentro de la agenda de reconstrucción nacional. En primer lugar, Barragán asomó una especie que pareciera extraída de un manual de sociología política resumida en la frase “ciudadanizar a la Fuerza Armada Nacional y parlamentarizar a la sociedad civil”. Tamaña empresa implica llevar a cabo el planteo, sobre todo luego que el régimen dejó a los jefes militares durante veinte años envanecerse de fueros para la comisión de toda clase de negociados lícitos e ilícitos en su afán de perpetuar la supremacía de la cosmovisión castrense en el manejo de las palancas del Estado. Y no menos extenuante, es el poco apego de hombres y mujeres de a pie a los preceptos cívicos que representa el ejercicio de la Democracia por medio de los mecanismos institucionales legítimamente constituidos. En absoluto, creemos imposible materializar la premisa, siempre y cuando exista una verdadera voluntad política de cimentar el control objetivo sobre el estamento militar sin medias tintas ni complejos, así como impulsar la educación ciudadana en su más amplia expresión. Importante, fue la observación que formuló de actualizar manidos enfoques y dejar atrás lugares comunes, de la que acusan líderes políticos cuando a duras penas trastabillan el tema militar, más aún, cuando en otras latitudes existen renovadas escuelas de pensamiento estratégico en el ámbito de la Seguridad y Defensa nacionales.

Por último, Medina, quien forma parte de la comisión especial de Justicia y Paz, aprovechó no solo para resaltar el trabajo que viene haciendo junto a otros colegas parlamentarios en relación a la justicia transicional que posiblemente estará sobre el tapete, sino para formular en nombre de su partido, cuatro propuestas concretas cuyo contenido si se revisa con detenimiento debiera atizar el debate. Causa honda impresión, la idea de extender las garantías contenidas en el acuerdo escasamente debatido, a aquellos altos oficiales que en el presente ocupan funciones de responsabilidad en áreas estratégicas dentro de la Administración Pública, siempre y cuando contribuyan a desconocer al régimen usurpador, hemos de suponer que tal medida va dirigida a los causantes del caótico estado que reina en PDVSA, CORPOELEC, CVG, entre otros entes. Pareciera que es el precio a pagar por ver restaurada la Democracia aun con los bemoles de la roña

De igual modo, resulta malaconsejado por decir lo menos, la insistencia de recoger el precepto de corresponsabilidad, establecido en el artículo de 326 de la Constitución, inserto por los constituyentes militares chavistas de 1999 no con otro propósito sino de abrir la caja de Pandora que significa el intervencionismo militar en la vida política del país. Tanto el principio de la “corresponsabilidad” como el estribillo llamado “contribución al desarrollo integral”, no son más que adefesios creados por los elucubradores del pretorianismo inmanente en un sector retrógrado de la Fuerza Armada para justificar un proyecto totalitario por demás execrable.

En fin, pocas han sido las ocasiones en los cuales el Poder Legislativo Nacional, se ha abocado, al menos con cierta displicencia, a tratar el tema militar. Contados son los aportes de la faena parlamentaria que pudieran ayudar a construir un instrumental teórico y práctico, capaz de comenzar hacer valer la premisa del control civil democrático sobre el sector de la sociedad al cual se le ha asignado la misión empuñar las armas de la república para defenderla y no para expoliarla

25/03/2019:
https://www.lapatilla.com/2019/03/25/la-cuestion-militar-y-el-debate-en-la-asamblea-por-jose-alberto-olivar/
Fotografía: Rodrigo Abad (AP).

sábado, 29 de septiembre de 2018

PROBLEMARIO

Nota previa: Concluyendo la semana, coincidimos deliberadamente algunos columnistas respecto al problema universitario.  Con excepción de la entrega de Jesús Silva R. que sirve para el contraste, y la de José Rafael Herrera, aunque había anunciado el texto días antes, a través de un grupo de WhatsApp, el resto acordamos un poco la materia en el intento de una mayor sensibilización que, al parecer, tuvo alguna incidencia, junto a la sesión del martes próximo pasado de la Asamblea Nacional que abordó el asunto en el contexto general de la crisis educativa. La muestra está encabezada por la fotografía de una ilustración, tomada en Metro Center, cercano al Palacio Legislativo por Raúl Pulido, quien hizo señalamientos muy concretos en el diario La Verdad del estado Vargas (LB).

UCV, Requesens y cura al hampa universitaria
Jesús Silva R.

Con 20 años dando clases a nivel universitario sin una mancha en mi expediente legal y derrotando atentados de la derecha criminal antichavista, doy fe de que Venezuela vive el peor momento de sus universidades autónomas. Es así que el 24 de septiembre de 2018 la UCV puso su aula magna al servicio del partido Voluntad Popular y otros grupos opositores para una declaración de conflicto contra la paz de Venezuela. Lejos de ser hoy casa de estudios, la muy mal administrada UCV es manejada como partido político y campamento planificador del terrorismo guarimbero, al mando de la rectora vitalicia con aspiraciones presidenciales Cecilia García Arocha.

Como si fuera poco, desde las profundidades delirantes de aquel acto de conspiración, donde mucho se dijo sobre cómo y cuándo se tumbará al gobierno nacional, recibo un tuit en esa misma fecha de quien erráticamente ejerce como representante estudiantil en UCV, la señorita Rafaela Requesens, hermana de Juan Requesens, vinculado al magnicidio frustrado contra el Presidente Nicolás Maduro según fuentes oficiales:

“Deja de hablar tantas estupideces @Jesus_Silva_R . Si tienes algo que decir, vente a la UCV y me lo dices en la cara. Aprende a ser hombresito. La UCV te quedó GRANDE”.

Mi exalumna (quien al igual que su hermano ha debido graduarse hace años pero no lo logra por que se distrae en el ejercicio de la anti política) me invita a un encuentro personal en términos amenazantes, recordándome su desapego a las formas democráticas y su peligrosa inclinación al uso de la violencia que caracterizan a las bandas armadas que desde la FCU UCV y el grupo estudiantil fascista Impulso 10 (cuna de los Requesens donde se mezclan radicales de PJ, VP y AD) operan en la universidad contra chavistas y todo aquel que sea un adversario político.

Como vigente profesor de Derecho y estudios políticos en UCV recientemente ratificado con inamovilidad por sentencia del TSJ en Sala Constitucional según expediente 15-1131 y reiterando que no existe contra mi ninguna denuncia formal en fiscalía, tribunal ni ninguna otra instancia legal de Venezuela (difamaciones en Internet no tienen valor legal), rechazo la violencia delictiva que dirigentes profesorales y estudiantiles ejercen abiertamente desde UCV y otras universidades en perjuicio de todo el pueblo venezolano.

Asimismo hago un llamado al Estado revolucionario a que se investiguen los presuntos delitos que se cometen dentro de la UCV, tales como convocatoria a insurrección, asociación para delinquir, conspiración, preparación de protestas armadas y violentas, incitación al odio, microtráfico de drogas, peculado de uso en el caso de aula magna y estadio universitario que se destinan a actividades no universitarias sino a políticas y mercantiles.

UCV no es una república, ella es una institución de Venezuela y le debe obediencia a la Constitución y a las leyes venezolanas. No se puede ser indiferente ante la amenaza de violencia que pudiera nuevamente teñir de sangre las calles del país con la manipulación de miles de jóvenes adoctrinados que desde UCV son llevados a confrontar la fuerza pública en las famosas guarimbas terroristas.

El instrumento jurídico y político para la refundación democrática y el exorcismo (eliminación de fuerzas delictivas) en la UCV y otras autónomas se llama Ley Constituyente de Universidades, una propuesta humildemente de mi autoría que circula por Internet y hace posible profundizar la democracia mediante el sufragio universal para que todos los inscritos en el CNE escojan a los rectores universitarios. La ANC tiene la posibilidad de aprobarla y salvar a la Patria de nuevos escenarios de terrorismo guarimbero que se preparan desde trincheras universitarias secuestradas por el fascismo enemigo del pueblo.

Mi propuesta dirigida a la Asamblea Nacional Constituyente y titulada “Ley Constituyente de Universidades” procura profundizar el derecho al sufragio previsto en el artículo 63 de la Constitución, para que la elección de autoridades universitarias se haga a través de “votaciones libres, universales, directas y secretas” como lo manda la mencionada norma de la Carta Magna.

Propongo:

Artículo 1. “El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas tendrán autoridades elegidas mediante votaciones libres, universales, directas y secretas, que se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley (…)”.

Parágrafo primero: “El Consejo Nacional Electoral reglamentará, organizará y celebrará elecciones universitarias en un lapso no mayor de seis (6) meses contados a partir de la entrada en vigencia de esta ley”.

Parágrafo segundo: “Se mantienen vigentes las disposiciones de la ley de universidades dictada en Gaceta Oficial N° 1.429 Extraordinario de fecha 8 de septiembre de 1970 en los casos que no contradiga a la presente ley”.

Así como cambió la república y ahora en ella votan todos los ciudadanos, así debe cambiar la universidad a través de la máxima democracia y la progresividad de los derechos humanos con más participación ciudadana y voto popular sin discriminación ni exclusión. Es ahora o nunca. En este contexto ratifico mi candidatura chavista a Rector de la UCV.

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2018/09/jesus-silva-r-ucv-requesens-cura-al-hampa-universitaria/


Miguel Gutiérrez (EFE)
Conflicto universitario
Luis Alberto Buttó

En situación de agudo conflicto laboral, innegable e impostergable, arranca el nuevo año escolar en las universidades nacionales. Conflicto enmarcado en el incremento de la conflictividad social que estremece a todo el país, valga la redundancia. El caso concreto es que el gobierno, sin la menor conciencia de lo que implica el trabajo universitario, pero sí denotando el supremo desdén que siente hacia éste, que a su vez es expresión de la nula conciencia que tiene acerca de la valoración del trabajo que realizan los venezolanos, a raíz de la reconversión monetaria, ha impuesto unas tablas de sueldos y salarios para profesores, empleados y obreros del sector que son, para adjetivarlas en su justa dimensión, indignantes.

Estas tablas conculcan los derechos ganados, que no regalados, por los hombres y mujeres de toga y birrete, dado el aporte inconmensurable que día a día le otorgan a la nación creando ciencia y conocimiento para el desarrollo y que, además, con valentía y firmeza, otrora han defendido en la calle cuando fue necesario hacerlo. Estas tablas, en su propia concepción nocturnal (en las sombras sólo prospera el crimen, advirtió el Libertador), pisotean con descaro y prepotencia todos los derechos laborales vigentes e incluso lo normado sobre la materia en la Constitución Nacional. Recuérdese que el artículo 91 de la Carta Magna taxativamente establece que el salario mínimo debe estipularse en función de la canasta básica y, a partir de allí, como es lógico, se estructuran las escalas derivadas. Nada de esto se tomó en cuenta al momento de elaborarlas, razón por la cual quedaron completamente disociadas de la realidad socioeconómica nacional.

La imposición de estas tablas, además de desconsiderada, es irresponsable. Desconociendo el concepto de trabajo decente, el gobierno pretende sumir a los universitarios en la categoría de trabajo precario; vale decir, encadenarlos a una relación laboral por la cual la contraprestación salarial recibida es abiertamente insuficiente para cubrir las necesidades más elementales: alimentación, por ejemplo. Hace tiempo que los felizmente armados sólo con tiza y borrador descubrieron con amargura que vestimenta, atención médica, transporte digno, educación para el crecimiento profesional y recreación merecida se convirtieron en lujos inaccesibles. No alcanzan todas las letras del abecedario para decirlo con la contundencia que el caso amerita: los sueldos del sector universitario son sueldos de hambre, implican una no velada condena a la indigencia. En esas condiciones, no hay universitario que pueda protegerse a sí mismo y proteger a su familia. Esto es desesperanzador y por ello inaceptable.

Con las nuevas tablas de sueldos del sector universitario, la diferencia entre el salario mínimo nacional y el sueldo base del profesor mejor pagado (titular a dedicación exclusiva) no es, ni siquiera, dos veces. La configuración de dichas tablas trasluce irracionalidad absoluta al dejar en evidencia el desprecio absoluto hacia el estudio constante, el esfuerzo sostenido, el mérito dignamente alcanzado. Reincidencia en la supina estupidez de mantener la malévola y deliberada práctica de empujar fuera de los campus a profesionales cuya formación tantos recursos costó hacerla realidad y cuyo producto tangible es el trazado de la única ruta posible y segura para el progreso del país. No hay exageración alguna, ni petulancia enfermiza de los universitarios, al decir que vaciar de profesores a las universidades es vaciar al país de las luces necesarias para encontrar sostenidas y sustentables soluciones a los inmensos problemas que, hoy por hoy, hacen insoportable la cotidianidad del venezolano.

Los universitarios no podemos cubrirnos de vergüenza aceptando estas tablas. La pusilanimidad no es nuestra franquicia.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/23/luis-alberto-butto-conflicto-universitario/


(EFE)
Resistir desde la universidad
William Anseume

Parto de una de las conclusiones  esgrimida por uno de mis compañeros de labores, de junta directiva y amigo personal, Luis Buttó, en el más reciente de sus artículos, publicado el domingo pasado en este prestigioso portal. Señala allí Buttó: “La pusilanimidad no es nuestra franquicia”. No somos pusilánimes. Por eso resistimos firmemente con ánimo, valor, decididos; aún en las situaciones más comprometidas, para dirigirme, como suelo hacer, desde la base del voquible “pusilánime”.

Hoy en la USB habrá Asamblea de Profesores. Otra Asamblea donde otearemos, de nuevo, acciones y decisiones para enfrentar al régimen que desde hace años nos ve como sus enemigos y, por tanto, procura nuestra más inmediata destrucción. La procura destructiva parte desde los sueldos tendientes al hambre, desde las fechorías más impronunciables, desde la muerte de estudiantes, desde el encarcelamiento, desde el desconocimiento de representantes gremiales y sindicales, desde la violación más flagrante conocida hasta ahora de la Autonomía Universitaria, desde los límites presupuestarios y las órdenes giradas para el control de todo en nuestras instituciones, por negocio o por imposición notable de poder; hasta la carne que se consume en los comedores es impuesta, como impuesto es que no puedan acceder allí trabajadores, obreros o profesores. Como menciona otro buen amigo, el Diputado Luis Barragán, en su más reciente artículo de este portal: “… no hay universidad venezolana que no se encuentre encarcelada”.

¿Y cómos salir de la prisión? Esta semana acudimos también a dos eventos de suma importancia política; de suma importancia social; de suma importancia universitaria: en el Aula magna volvimos a reunirnos con otros sectores de la vida nacional, con eso que denominan parte sustancial, aunque no completa, de la sociedad civil venezolana. Allí se escucharon dos gritos permanentes: ¡unión! y ¡ya basta! Pero: ¿cómo hace la “sociedad civil” para materializar esos gritos, esos aullidos desesperados, insignificantes sin fuerza fáctica? ¿Cómo se coloca la pared infranqueable del ¡ya basta!? ¿Cómo se alcanza aquí y ahora, o más luego, la libertad? Esas son las respuestas que debemos hacernos. Luce débil, así, el otro llamado, el de una Huelga General, propugnada por un partido político, con su líder como vocero. Falta mucho desde abajo para algo como eso. Faltan muchos factores por concatenar para algo como eso, ahora, sin negar que es una fuerte posibilidad, posiblemente salvadora de escollos, mucho más viable y loable que una intervención foránea directa, venga de donde provenga. Para ello se invoca, abierta, justamente,  a la Constitución en sus diferentes artículos, especialmente el 333, el 350. Luce lejos esa estrategia, falta de mesura, de elaboración profunda.

El otro evento fue ayer, cuando la Asamblea Nacional conoció y discutió, finalmente, la honda problemática educativa nacional, en todos sus sectores y se aprobó el acuerdo de emergencia educativa, con todas sus consecuencias políticas, sociales, educativas. También está falta la Asamblea de poderes fácticos, a pesar de ser siempre defendida por nosotros, consustanciados con ella, como órgano legítimo del Estado. El único, realmente.

Desde la universidad y no sólo desde ella, resistir ha sido una tarea por años. ¿Cuánto más? ¿Cómo más? Se hace imprescindible, para todos los sectores del país, TODOS, abandonar ya las quejas de parturienta adolorida y de comentarnos los problemas ingentes que nos ocurren a diario. El régimen, la dictadura, la tiranía, el despotismo… nos estorba la vida a diario y a propósito, nos somete a diario y a propósito.

Desde la universidad, lo peor posible es mantener visos de normalidad. Nuestro compromiso como universitarios, como ciudadanos creyentes, concienzudos, en la libertad, la democracia, la institucionalidad, la constitucionalidad y el republicanismo, está en encarar, sin pusilanimidad alguna, el momento, siempre con la idea firme de sabernos civiles, desprovistos de poder fáctico, como se ha demostrado, para revirar las circunstancias de manera instantánea. Las jugadas deben ser firmes e inteligentes, desde luego, evitando más presos, más torturados, más vilipendiados, más escarnecidos, más humillados, más muertos.

No en balde, el preámbulo de la Declaración Universal de Los Derechos Humanos considera “… esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. ¿Será por ello que Venezuela, el régimen venezolano, resulta hoy tan cuestionada por los países del orbe, reunidos en la ONU? ¿Será por ello que tan peligrosa e irresponsablemente se nos expone a una intervención militar que mancillaría nuestra historia cívica y militar? Evaluemos las acciones y sus posibles resultas. Saldremos bien librados.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/26/resistir-desde-la-universidad-por-william-anseume/


(REUTERS)
Universidad en emergencia
José Alberto Olivar

Como parte de la estrategia de exterminio generalizado orquestado por el régimen que nos tiraniza, los universitarios ocupan el primer lugar en la lista, dado el tenaz rol de resistencia asumido desde hace casi veinte años. Aun cuando, en el elenco gubernamental ha hecho pasantía algunas figuras provenientes de las principales casas de estudios del país, de manera particular de la Universidad Central de Venezuela, así como aquella carantoña de instalar en el Aula Magna la otrora Constituyente de 1999, el efecto aplanadora contra la Universidad venezolana ha sido brutal.

A estas alturas no extraña que eso haya ocurrido, dado que esa pseudo elite intelectual, no fue más que cazadora de oportunidades cuyo resentimiento y frustración se vio satisfecha al aceptar las prebendas que la naciente revolución les ofrecía.

Mediocres universitarios a los que el ascenso en el escalafón le generaba urticaria y se escudaban en fútiles excusas. Esos y sus discípulos más hoscos son los que ahora, se coligan para cercenar derechos laborales conquistados tras largas décadas de presión en la calle.

Es tal la perversidad, que a esa élite inmoral que ostenta el poder, ha llegado al punto de no importarle afectar incluso a sus propios adeptos en el sector universitario. Y es que a la hora de acudir a un recinto hospitalario para tratar una emergencia médica, tanto obreros, administrativos y profesores, se topan con la imposibilidad de ser atendidos debido a la inefectividad del Sistema Integral de Salud del Ministerio de Educación Universitaria (SISMEU) que terminó por cercenar la irrisoria autonomía detentada en materia de administración de los Seguros Médicos, por parte de las Universidades Nacionales.

La tragedia que significa ver morir a familiares de universitarios, condenados a no recibir de forma oportuna los tratamientos para enfermedades crónicas, por ejemplo, es prueba fehaciente del plan genocida concebido para aniquilar a un segmento de la población que le resulta una carga.

Esa es la cruda realidad que los áulicos patronales del régimen, pretenden silenciar con anuncios bobalicones y fotografías de postín con los verdugos  ministeriales y el fulano buque chino invasor camuflado de hospital flotante.

Frente a ello, los universitarios una vez más se niegan a claudicar, pese a la campaña de odio y de miedo diseminado. La Universidad venezolana por boca de todos los gremios que la integran, grita al unísono ¡BASTA YA!

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/27/universidad-en-emergencia-por-jose-alberto-olivar/


(REUTERS)
EL NACIONAL, Caracas, 27 de septiembre de 2018
El destino de las universidades
José Rafael Herrera

Desde su creación, las universidades han tenido que soportar las embestidas que la barbarie le ha infligido, una y otra vez, sin la menor conmiseración y con la mayor impiedad. No es el mérito, la dedicación al estudio, el aprendizaje y la enseñanza, lo que le interesa a la grosera ignorancia mandona, habituada al inmediatismo y la riqueza fácil, al saqueo más que al cultivo. La suya es voz de mando, aullido de pirata y mayoral, berrido de látigo y machete. Para ella -para la barbarie- quien más sabe es quien más fuerza bruta exhibe o quien más alto puede llegar a gritar. šNo pueden ser dioses” -concluía, después de una detenida y escrupulosa observación, Cuauhtémoc, sobrino y heredero del emperador azteca Moctezuma-: “los dioses son sabios y los sabios no gritan”. La barbarie, soberbia, violenta y gritona como es, no se conforma con la cortesía y tolerancia de quienes comprenden de brutalidad e intentan morigerarla. No hay Sherezade ni mil noches. Eso que llaman conocimiento se le hace sospechoso, conspirativo. Por eso tiene que intervenir la Academia, tiene que penetrarla hasta las entrañas, doblegarla y someterla. Tiene que ponerla de rodillas y humillarla. Ahora su objetivo es rebajarla hasta la servidumbre, pues de otro modo se la representa innecesaria. Intuye que la frágil civilidad de su condición creadora es un peligro potencial para toda tiranía, para la naturaleza bruta del sometimiento de todo y de todos.

No por azar, la mayor parte de las agresiones contra las instituciones universitarias provienen de regímenes que no comprenden, por su mismo desconocimiento de la vida académica, el hecho de que si bien las universidades están al servicio del Estado no tienen porqué estar al servicio de gobiernos que pretenden desviar los objetivos para los cuales fueron creadas. Y es que su sacerdocio es la verdad. La docencia, la investigación y la extensión, sustentadas en el mérito, son los medios a través de los cuales las universidades promueven la mayor diversidad, el debate de las ideas, en la búsqueda, precisamente, de la verdad. Para lo cual la autonomía es conditio sine qua non, ya desde los tiempos de Boloña, Oxford y Salamanca. Es obvio que para quienes provienen de instituciones en las que se prohíbe disentir, ésta se convierte en una seria amenaza para sus fines. Para los que provienen, se ha dicho. Para los que no provienen la cosa se complica. Decían los griegos que de la nada no sale nada. La verdad es conquista del consenso, no de la coersión.

Es verdad que no todo organismo estatal puede ser autónomo. Pero las instituciones del Estado que gozan de autonomía, es decir, que han conquistado con su esfuerzo la necesaria madurez social e histórica, jurídica y política, para poder sustentarla, precisamente por el hecho de tenerla, están obligadas a velar por los intereses del Estado, más allá de las eventuales disposiciones y el vaivén de los gobiernos.

Cuando la barbarie se hace del poder, la autonomía es puesta en situación de minusvalía. Y entonces, las pezuñas de la ruín mediocridad -no ajena al vandalismo-, ya instalada en el interior de la academia, comienza a hacerle el juego a la tiranía barbárica. La combinación resulta atroz. Se genera así aquello que el maestro García Bacca designara como “la canalla vil”, y la autonomía es sometida a un doble proceso de estrangulamiento. Presupuestariamente, es asfixiada desde afuera. Desde adentro, se pretende generar el caos y la zozobra, de la mano de una no tan espontánea malandritud.

Barbarie y autonomía son palabras griegas. De la primera, Aristóteles le escribe a Alejandro: “a diferencia de los griegos, en los bárbaros predomina el instinto sobre la razón”. La segunda significa literalmente “vivir según la propia norma”, es decir, ejercer el auto gobierno o la capacidad de gobernarse a sí mismo, mediante la virtud y la razón. En su acepción académica, se refiere a la independencia del objeto de estudio y método en la adquisición de conocimientos, a la libertad para pensar y expresar ideas acordes con las propias convicciones, más allá de todo dogma.

La autonomía universitaria supone cierta entidad política dentro de la organización más amplia del Estado, a fin de garantizar la libertad de cátedra frente a un determinado orden social, lo cual no tiene porqué entorpecer el ordenamiento jurídico-político. Todo lo contrario, se trata de que el saberse “señor de sí mismo”, redunde en beneficio y maduración de y para la libertad, enriqueciendo las bases de la vida civil. Cuando el pensamiento y la voluntad se ven reprimidos y pierden la razón de obrar, se produce la heteronomía, tan grata a la mordaza totalitaria. La autonomía es, por tanto, la facultad que se reconoce a sí misma como voluntad libre, capaz de autodeterminarse, tal como lo expone Kant en su Crítica de la Razón Práctica. En cuanto coinciden libertad y responsabilidad, la autonomía es la raíz de la moralidad y su condición necesaria, de modo que las acciones morales no son imputables a un sujeto que no sea autónomo, es decir, libre o responsable.

Un régimen que no está en capacidad de comprender la importancia de la autonomía universitaria, es decir, su función en la formación de hombres capaces de crear respuestas –con sentido crítico, con libertad y con conciencia del deber- a los problemas fundamentales de la sociedad, es un régimen que siembra las bases para su propia destrucción. Pero, además, la de toda una nación. El destino de la universidad coincide, en este sentido, con el destino del Estado. Los pueblos, como dice Hegel, se labran su propio destino. Destruir la universidad es, ni más ni menos, destruir todo un país. Así, pues, el progreso de una nación depende del crecimiento de la autonomía de sus universidades, porque en ellas los ciudadanos se educan para la crítica y la libertad, es decir, para la vida en civilidad. Condición indispensable para la superación de la ignorancia, la barbarie, la miseria y la servidumbre. El ejercicio de la autonomía propicia el desarrollo de la sociedad, la realización de la democracia, el crecimiento de las capacidades del Espíritu del pueblo, la equidad y la justicia. La barbarie es, y ha sido siempre, la real amenaza. Ir contra las universidades no sólo significa la ruina de sus instalaciones. Significa, además, el intento por asaltar la razón y el sagrado derecho a decir que no. 

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/destino-las-universidades_253209


EL NACIONAL, 28 de septiembre de 2018
El enemigo de la casa que vence la sombra
Armando Martini Pietri

El régimen venezolano, dirigido por quien se considera a sí mismo presidente obrero, irónicamente, ha deteriorado los salarios a niveles que no sirven, y ha anulado los contratos colectivos, conquistas laborales de años y sacrificios; se ha convertido en enemigo universitario. Asedia, hostiga a las universidades; bajo el yugo absolutista las somete, con premeditación y alevosía, a un presupuesto deficitario, ridículamente precario y carente de la realidad inflacionaria, creada por ellos mismos, que imposibilita su funcionamiento. Esto ocurre mientras viajeros oficialistas, amigos y relacionados disfrutan de lujos pomposos en aeronaves del Estado alrededor del mundo.

El régimen condena a la universidad a la libérrima acción del hampa. Estimula la deserción docente y estudiantil al mismo tiempo que sus hijos y familiares están inscritos y cursando estudios en las mejores universidades del orbe, en muchos casos, pagados con el dinero mal habido, es decir, robado al erario público. Mientras aquí, a quienes tienen estudios de nivel superior y son profesores titulares, a dedicación exclusiva en la docencia, se les niega mejoramiento. Se desconoce la meritocracia y se cancelan salarios de hambre, más bien, limosnas.

Lo paradójico es que los enemigos de las universidades, hoy en ejercicio del poder, se beneficiaron. Eran los becados, gozosos y golosos del otrora presupuesto. Fueron muchas piedras lanzadas y cauchos quemados previa buena y nutritiva comilona en los comedores universitarios. Nunca participaron de las elecciones estudiantiles, porque las sabían perdidas, por eso optaban por exigir anticipo de vacaciones a punta de disparos. Aquellos encapuchados son muchos de los que gobiernan y atentan groseramente contra la autonomía universitaria. ¡Qué poco agradecidos!

Sin embargo, la mayor ojeriza, el escollo infranqueable, lo tienen en la reputada y siempre bien ponderada Universidad Simón Bolívar. Diferente a las otras, sus enemigos lograron imponer a un vicerrector oficialista, comprometido ideológicamente con el castrismo chavista, caballo de Troya. No fue elegido. El ministro de Educación Superior lo impuso, como es habitual en las dictaduras. Lo impuso ignorando la consulta, en la cual se favoreció a un integrante de la comunidad universitaria. El arbitrario funcionario ha forzado la presencia de un extraño, ajeno a la USB, causando rechazo generalizado en el ambiente, produciendo descontento, insatisfacción y disgusto.

La Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar, actuando como guía, alzó su voz contra el atropello, la inmoralidad e ilegalidad, defendiendo con vehemencia el articulo 350 consagrado en la Constitución vigente, de 1999. Razón, entre otras, por la cual su directiva resultó reelegida para un nuevo período. Porque cuando se es transparente, auténtico y se enarbolan banderas de libertad y democracia, es posible elegir una legítima representación gremial.

No olvidemos jamás que en nuestras casas de estudio se supera el intelecto y crece el conocimiento, la genialidad de instruirse es maravillosa. Es claridad sobre oscuridad. El bien sobre el mal. La superación de la ignorancia y la mediocridad.

Los enemigos de la excelencia los tiene la Universidad Simón Bolívar y los enfrenta a pesar de sus riesgos; desafía a la dictadura burócrata, mezquina e insuficiente, limitada de inteligencia, sin creatividad, pasmada en el pasado, que se inhibe y acompleja frente a un profesorado y estudiantado rebelde, deseoso de aprender, hambriento de conocimiento, disidente, sin complejos. Y por eso, la quieren dócil, sumisa, obediente, minimizada y complaciente.

Pero en la Simón Bolívar la dignidad es permanente, la pequeñez no es bienvenida y el sometimiento se rechaza. No tendrán éxito.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/enemigo-casa-que-vence-sombra_253338


LB, UPEL de Maracay (15/09/18)
La universidad encarcelada
Luis Barragán


Días atrás, estuvimos en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) de Maracay, constatando las condiciones deplorables en la que se encuentra su sede. Cada pasillo y cada esquina, hacen de las instalaciones  ocasión propicia para cualquier emboscada del hampa. E, incluso, las aulas cuentan con una fortísima reja metálica, probablemente más costosa que los viejos pupitres, pizarrones y carteleras que se permiten guardar, punzando la tentación de los bandoleros más audaces.

Pocos vigilantes, desarmados, hacen lo que pueden para proteger el lugar, obviamente, protegiéndose ellos mismos frente  a una incursión que parecerá más  un acto de rutina, antes que de audacia. Los delincuentes gozan del visado de unas autoridades que, prestas para la persecución política, se declaran incompetentes para todo lo demás, so pretexto de un disminuido presupuesto, salarios deprimentes, armamento desvencijado.

Y es que no hay universidad venezolana que no se encuentre encarcelada,  asediada por una particular custodia: la de los hampones también comunes que no se  saben parte de un plan maestro. Éste no es otro que el dejar, adicionalmente, a su suerte a los universitarios en manos de bandoleros que ensayan sus más elementales faenas al acecharlos y, a cambio de un disparo gratuito, hacerse de las pocas pertenencias que se permiten en ciudades en las que sobran todas las precauciones personales posibles.

Es la Universidad Central de Venezuela que, faltando poco, a plena luz del día, se ofrece como escenario impune del delito, a veces, por temor o complicidad, facilitado por sus pocos vigilantes, mientras que una argucia judicial ha prohibido un mayor control de los accesos, a través de sendas puertas, contrastando con la celosamente amurallada y protegida sede del Tribunal Supremo de Justicia que decidió menospreciar el llamado de urgencia de la comunidad universitaria. Son extensos los sectores vedados al libre y espontáneo tránsito, cayendo la noche con sus promesa de peligros.

O es la sede del Núcleo del Litoral de la Universidad Simón Bolívar que, visitada en dos oportunidades, aconseja recogerse rápido e irse para evitar el vuelo rasante, tan breve como angustioso, de un motorizado felón que acumula una alta puntuación, aunque no goce de una mención de publicación.  O de las universidades privadas, con vigilantes más atentos, en las que podemos resultar sorprendidos, como ha ocurrido, en el más concurrido de sus espacios, presumiendo una gran fortuna detrás de la modesta tarjeta de débito que vio y midió a la distancia por la compra de un sencillo vaso de café.

Así como ignoramos los niveles de hiperinflación, epidemias u otras estadísticas que debe publicar el Estado,  existen unas cifras negras de la delincuencia, las que tanto preocupan a los criminólogos, aún más obscurecidas al tratarse de las aulas.   El indecible socialismo en marcha, consiguió un mayor control social de las universidades a las que tanto teme, a través del asalto armado y desarmado, relegado el hurto como una curiosidad que ya no lo es en el renglón del homicidio.

Alentando la deserción, hay miedo de ir a la universidad, recibir o dictar clases, quedando cualquier equipo, tan costoso como inmediatamente irremplazable, a la merced de los mercaderes del hampa. Cosas del Estado Comunal, nada quiere de la búsqueda sistemática de la verdad.

24/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/24/luis-barragan-la-universidad-encarcelada/