Mostrando entradas con la etiqueta Antipolítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antipolítica. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de diciembre de 2019

(ANTI) POLÍTICA DIGITAL

Santiao Abascal, según Lluis Grañena
Los secretos de la estrategia de Vox
Organizaciones y partidos nacionalpopulistas de todo el planeta comparten contactos, fuentes de financiación y valores. Aprenden unos de otros. Y confían en que, juntos, tendrán más éxito. Así se fraguó el de Vox, representante español de este movimiento, según la premio Pulitzer Anne Applebaum
Anne Applebaum
12/05/2019

Amanece en el campo español. Un hombre camina a cámara lenta, corre y salta una cerca. Como en una película de Hollywood, el hombre cruza un campo de trigo mientras roza las espigas con las manos. De fondo suena una música mientras una voz narra: “Si no te ríes del honor porque no quieres vivir entre traidores…, si anhelas nuevos horizontes sin despreciar tus orígenes…, si conservas intacta tu honradez en tiempos de corrupción…”. Sale el sol. El hombre sube por un camino empinado, cruza un río y queda atrapado en una tormenta. “Si sientes gratitud y orgullo por quienes, de uniforme, guardan el muro…, si amas a tu patria como amas a tus padres…”. La música alcanza el clímax, el hombre está en la cima de la montaña y la voz culmina: “… sabrás que estás logrando hacer a España grande otra vez”. Las últimas palabras que aparecen en pantalla son “Hacer España grande otra vez”.
El eslogan es la versión española del “Make America Great Again” (https://elpais.com/cultura/2016/11/22/actualidad/1479844381_053085.html). El hombre es Santiago Abascal, y esto, por supuesto, es una publicidad de Vox, el partido político con el crecimiento más rápido de España. En las elecciones generales de 2016 —el año del vídeo—, Vox, con su nacionalismo español de macho alfa y cinematográfico, no obtuvo ni un solo escaño. Poco después, una web española publicó un artículo que preguntaba: “¿Por qué nadie vota a Santiago Abascal?” (https://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2016-06-11/santiago-abascal-vox_1213980/). Pero el pasado 28 de abril, el apoyo a Vox entre el electorado pasó del 0% al 10%: ganó 24 diputados en el Congreso. Su ruidosa presencia en la campaña electoral ayudó a impulsar la participación a uno de sus niveles más altos en años, ya que los españoles estaban ansiosos por apoyar a Vox o por votar en su contra.
Manifestacions contra Vox en Barceona (23 de marzo).
Charlie Pérez (Nurphoto/Getty)
¿Cómo ha sucedido esto y qué relación tiene con el caso de Donald Trump? La velocidad del auge de Vox es, en muchos sentidos, una historia exclusivamente española, marcada por una reacción nacionalista a una crisis separatista regional, el crecimiento de la polarización y la fragmentación de lo que fue un sistema bipartidista. El colapso económico de 2009 melló la confianza en los partidos políticos tradicionales y condujo a una fuerte reacción de extrema izquierda. Vox es el contragolpe.
Sin embargo, su historia también se enmarca en una más global y amplia sobre estrategias de campaña tradicionales y digitales desarrolladas por la extrema derecha europea y la derecha alternativa estadounidense (alt-right) que ahora se utilizan por todo el planeta. El uso de las redes sociales para agudizar la polarización, webs creadas específicamente para alimentar narrativas enfrentadas, grupos privados de fanáticos que comparten teorías de la conspiración, un lenguaje que deliberadamente debilita la confianza en políticos y periodistas “convencionales”: todo esto también ayudó a que el partido que quiere “hacer España grande otra vez” abandonara la periferia y se volviese conocido. A lo que hay que sumar que cuenta con financiación, en parte de origen extranjero (https://elpais.com/politica/2019/01/18/actualidad/1547834274_728411.html), que no le llega directamente, sino que canaliza a través de organizaciones con las que comparte opiniones, una forma de financiación política que resulta familiar para los estadounidenses, pero nueva en Europa.
En marzo y abril, justo antes de las elecciones del 28 de abril, realicé un par de viajes a Madrid para conversar con militantes de Vox y con otras figuras, incluidos antiguos líderes del PP, de centroderecha, y del PSOE, de centroizquierda, los dos partidos que dominaron la política nacional durante tres décadas desde la Transición. El sentimiento en la capital española era un poco como el que había en Londres justo antes del referéndum del Brexit ( https://elpais.com/internacional/2018/09/07/actualidad/1536315339_952368.html) o como el de Washington antes del triunfo de Trump. Tuve una fuerte sensación de déjà vu: una vez más, una clase política estaba a punto de ser golpeada por una ola de enfado.
Emilia Guetérrez, acto en Vistalegre
En el otrora predecible mundo de la política española esto supone un cambio considerable. En 2018 periodistas y analistas españoles se preguntaban por qué en España, a diferencia de Francia o Italia, no había partidos de ultraderecha. Muchos asumían que el fantasma de la dictadura de Franco, que culminó apenas en los años setenta, era el responsable de esta “excepción española”. Mientras nadie políticamente activo en la actualidad en Francia o Alemania recuerda Vichy o a los nazis, una gran cantidad de españoles sí recuerda hoy el nacionalismo ostentoso de Franco, que en los mítines usaba el lema de “¡Arriba España!”, y, por esa razón, siempre lo han rechazado.
Pero a lo largo del año pasado, Vox quebró ese tabú. En su cuenta de Twitter, Abascal fijó una serie de tuits (https://twitter.com/Santi_ABASCAL/status/1110653766653698050)  que empiezan en la primavera de 2018 y continúan hasta hoy. Cada uno enlaza a un vídeo o a una fotografía de un recinto repleto de gente. Los tuits más recientes tienen la etiqueta #EspañaViva y comentarios eufóricos. Esos tuits, más los constantes ataques del partido a las encuestas “falsas” de los medios “parciales”, tenían un propósito: hacer sentir a cualquier seguidor de Vox que formaba parte de un movimiento enorme. Abascal habla de un “movimiento patriótico de salvación de la unidad nacional”, y de alguna forma eso eran.
JR Mora
Nutrido por los separatismos
El vicesecretario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, viene de una familia acaudalada de la nobleza española. Cuando Vox ataca a “las clases dominantes”, se refiere a los medios de comunicación y las clases políticas, no a la alta burguesía o a su clase empresarial. Aún más importante es el hecho de que Espinosa es un usuario experto en redes sociales, al igual que su esposa, Rocío Monasterio, que también es política de Vox.
Los seguí a ambos en Twitter por un tiempo y noté cuán eficaces eran creando espectáculo (https://verne.elpais.com/verne/2019/03/01/articulo/1551440154_984811.html). A través de Twitter, Espinosa convocó a una protesta pública cuando una universidad de Madrid, su alma mater, le canceló una conferencia que tenía programada. Monasterio acumuló miles de me gusta por declarar que iba a boicotear cualquier movilización por el Día Internacional de la Mujer y por tuitear luego un vídeo en el que enfrentaba a feministas enfadadas manifestándose con imágenes de mujeres y hombres tomados de la mano.
Espinosa está también a cargo de las “relaciones internacionales” del partido y el mensaje principal que me quiso transmitir fue sobre la naturaleza excepcionalmente española de Vox. Desayunando en un café de Madrid que, según dijo, no queda muy lejos de su empresa inmobiliaria, afirmó que Vox tenía muy pocas cosas en común con otros partidos de “ultraderecha” europeos. “A Vox se le asocia frecuentemente y con facilidad con otros partidos y cosas nuevas que están sucediendo en otras partes del mundo…, pero no es realmente cierto”.
En lugar de esto, argumenta que Vox surgió en gran parte por el fracaso de España para lidiar con sus prolongados conflictos regionales. Abascal, exmiembro del PP, es oriundo del País Vasco. Su padre, también político del PP, fue ampliamente conocido como un objetivo de ETA, el grupo terrorista vasco. Por esa razón, asegura tener una pistola Smith & Wesson (https://elpais.com/politica/2018/12/03/actualidad/1543830362_722864.html) consigo todo el tiempo, un hábito inusual en España que le ha hecho ganarse el cariño de una pequeña minoría de propietarios de armas. Sin embargo, la crisis de secesión catalana, iniciada en 2017, fue la que puso a Vox en el centro de la política española. José María Aznar, el expresidente de centroderecha, me dijo que Vox era “una consecuencia de la inacción del Gobierno durante el golpe de Estado de Cataluña”, y casi toda la gente con los que hablé en Madrid expresó más o menos lo mismo.
Cataluña es una provincia pudiente, donde muchos de sus habitantes hablan un idioma distinto, el catalán. La región tiene una larga historia y algunos viejos resentimientos datan de varios siglos. Después de que las fuerzas lideradas por Franco ganaran la Guerra Civil e impusieran una dictadura, cualquier indicio de separatismo catalán fue severamente reprimido. En contraste, la Constitución española de 1978 concedió la autonomía no solo a Cataluña y el País Vasco, cuyo movimiento separatista tenía un ala terrorista, sino a todas las comunidades españolas. Desde entonces se ha generado una discusión constante acerca de la relación entre el Gobierno central y las autnomías. En 2017 el Gobierno regional de Cataluña, estrechamente controlado por separatistas, decidió realizar un referéndum independentista. El Tribunal Constitucional lo declaró ilegal. Una clara mayoría de catalanes boicoteó el referéndum —un evento emotivo, arruinado por la brutalidad policial—, pero los que votaron eligieron la independencia.
En el caos posterior, el Senado autorizó que se impusiera un gobierno directo sobre Cataluña y convocó nuevas elecciones en esa comunidad. Algunos líderes secesionistas huyeron al exilio, mientras que otros fueron arrestados y llevados a juicio. En España se permite que abogados privados sean coacusadores durante los procesos judiciales públicos. Vox aprovechó esta legislación para presentar una querella contra los secesionistas (https://elpais.com/ccaa/2018/12/04/catalunya/1543938174_329485.html). En la práctica, eso significó que, durante el juicio público ampliamente televisado, el “abogado de Vox” y secretario general del partido, Javier Ortega Smith, estuviera presente junto a los fiscales del Gobierno.
Para un partido pequeño que aboga por la unidad española, se opone a la autonomía regional y quiere prohibir los partidos separatistas y arrestar al presidente catalán, es difícil pensar en una manera más efectiva de evocar emociones fuertes o de provocar una fuerte reacción en contra. Cuando Vox organizó uno de sus mítines en Barcelona esta primavera, Ortega Smith tildó al Gobierno catalán de “organización criminal”. Sin embargo, la mayoría de la cobertura mediática se centró en los anarquistas que lanzaban piedras, quemaban barricadas y protestaban violentamente contra los visitantes “fascistas”. En otras palabras, fue otra victoria de imagen para Vox. Abascal tuiteó una fotografía suya consolando a una mujer que había sido herida en las manifestaciones. Espinosa hizo lo mismo. Irónicamente, mostrarse como “víctimas de la brutalidad” fue la misma estrategia con la que los secesionistas catalanes buscaron ganar el respaldo nacional e internacional.
“No tienen ideas”
Cataluña no fue el único asunto español que ayudó a Vox. Al igual que otros nuevos partidos europeos (no necesariamente de derechas), como el Movimiento 5 Estrellas de Italia, Vox seleccionó una serie de temas subestimados cuyos adeptos habían empezado a ponerse en contacto y a organizarse por Internet. Por lo general, los movimientos políticos con éxito solían tener una sola ideología. Ahora, algunas veces, combinan varias. Piensen en el proceso de una discográfica que quiere crear una nueva banda de pop: hace un estudio de mercado, elige el tipo de rostros que le pegan y luego presenta la banda al sector demográfico que le sea más favorable. Los nuevos partidos políticos son así: ahora se pueden agrupar diferentes temas, reempaquetarlos y luego comercializarlos utilizando el mismo tipo de mensajes dirigidos que se sabe que han funcionado en otros sitios.
La oposición al separatismo catalán y vasco, al feminismo y al matrimonio igualitario, a la inmigración, especialmente la musulmana; la ira contra la corrupción; el aburrimiento con la política tradicional; un puñado de temas, como la propiedad de armas y la caza, que a algunos les importan profundamente mientras otros ni siquiera saben que existen; una pizca de libertarismo, talento para realizar burlas y un ligero toque nostálgico, aunque no se sepa exactamente de qué: todos estos son los ingredientes que se usaron para la creación de Vox. Mayoritariamente, estos temas pertenecen al ámbito de la política identitaria, no al económico. Espinosa se refiere a ellos como cuestiones en que hacen frente a “la izquierda”, no refiriéndose solo al partido de ultraizquierda marxista Podemos, sino también al PSOE, de centroizquierda, al menos en su más reciente encarnación. En concreto, él señala al Gobierno socialista que controló España entre 2004 y 2011, bajo el mandato del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que aprobó una serie de leyes para flexibilizar las restricciones sobre el aborto, el divorcio y el matrimonio igualitario, y para extender protecciones especiales, incluidos juicios en tribunales especializados —a los que Espinosa llama “juzgados de hombres” (https://twitter.com/ivanedlm/status/1088331803939753984?ref_src=twsrc%5Etfw) — a las víctimas de la violencia doméstica. Describe estas iniciativas como “todas las leyes que Zapatero pudo concebir para atacar a la familia, el bastión del conservadurismo”.
Zapatero también reabrió el debate sobre el cuestionamiento de la historia, aprobando una ley de memoria histórica que, entre otras cosas, condenó formalmente al régimen de Franco y eliminó símbolos franquistas de los espacios públicos. Esto fue una novedad para España: durante las dos primeras décadas tras la transición democrática, los Gobiernos españoles simplemente evadieron el tema. Para Vox, este asunto es un mero matiz y no un tema fundamental, al menos en público. Sin embargo, la exigencia de tener “libertad para hablar sobre nuestra historia” es una frase que Abascal usa en los mítines.
Espinosa sostiene que el “extremismo” del Gobierno de Zapatero más el extremismo de los separatistas, unido al fracaso posterior del centroderecha para contrarrestarlos, es lo que justifica la posición de Vox: “Nadie cuestiona la nación en otras partes, nadie cuestiona tus instituciones básicas, tu bandera, tu himno, tu presidente, tus instituciones democráticas, tu Tribunal Supremo”. Espinosa ilustra su argumento usando dos saleros. “Mira”, dice, colocando ambos juntos, “estas son las políticas españolas en los años ochenta y noventa”. Y “aquí” —coloca un tenedor varias pulgadas más allá— está la España actual: “Llevada a la extrema izquierda. El centro y la derecha no reaccionan, no contraatacan. No tienen ideas”.
Ese tipo de lenguaje no solo enfurece a los secesionistas, sino también a los que se identifican con el centroizquierda. Como también enfurecen las provocaciones de Vox. En diciembre pasado, antes de las elecciones locales en Andalucía, Abascal publicó un vídeo de él mismo montado en un caballo, recreando la “reconquista” medieval de España (https://elpais.com/politica/2019/04/15/actualidad/1555349941_669847.html)  ante la ocupación musulmana, al ritmo de la banda sonora de El señor de los anillos. En otra ocasión, el partido creó un vídeo donde se mostraba una noticia falsa que anunciaba la imposición de la ley islámica en Andalucía y la conversión de la catedral de Córdoba en una mezquita (https://elpais.com/politica/2018/11/28/actualidad/1543434990_381282.html). Cada una de estas acciones causaron una reacción en contra. Más retuits para Vox, más furia del otro lado. Espinosa lo sabe. “¿Somos parte de esta polarización? Desafortunadamente, lo somos. No estoy diciendo que no…”. Sin embargo, desde su punto de vista, “la izquierda” es la extremista, no Vox.
Espinosa habla excelente inglés —vivió parte de su infancia en Estados Unidos y asistió a la Facultad de Negocios de North­western— y ocasionalmente tuitea en ese idioma. Muchas veces ha entrado a Twitter para atacar la cobertura mediática extranjera sobre Vox, especialmente cuando se compara al partido con grupos de extrema derecha de Francia e Italia. Una vez felicitó irónicamente a un periodista de The Guardian por su “historia políticamente correcta”. Tiene la misma queja sobre los medios españoles. “Enhorabuena a EL PAÍS”, escribió recientemente, “por ser capaz de incluir las expresiones ‘ultraconservador’, ‘ultranacionalista’ y ‘extrema derecha’ en tan solo cinco párrafos. Goebbels os admiraría”.
La verdad es que ha habido múltiples contactos entre Vox y otros partidos políticos de “extrema derecha” europeos. En 2017, como muestra la cuenta de Twitter de Vox, Abascal se reunió con Marine Le Pen, la líder francesa de extrema derecha (https://elpais.com/politica/2018/12/03/actualidad/1543830362_722864.html). En la víspera de las elecciones tuiteó su agradecimiento a Salvini, el líder italiano de ultraderecha, por su apoyo (https://elpais.com/elpais/2019/02/08/ideas/1549640745_423026.html). Abascal y Espinosa fueron recientemente a Varsovia para reunirse con los líderes del partido gobernante polaco, nativista [que favorece a los nativos de un país] y antiplural, y Espinosa apareció también en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Washington.
Aun así, Espinosa está en lo correcto cuando minimiza estos encuentros públicos como llamadas de cortesía. Las relaciones importantes entre Vox y la ultraderecha europea, así como con la alt-right estadounidense, se están desarrollando en otra esfera.
“Restaurando el orden natural”
Los nacionalistas de extrema derecha o partidos nativistas en Europa rara vez trabajaban juntos, hasta hace poco. A diferencia de los socialdemócratas europeos, que siempre compartieron una visión del mundo, o incluso de los demócratacristianos de centroizquierda europeos, quienes desde los años cincuenta fueron el verdadero motor que impulsó la UE, los partidos nacionalistas, arraigados en sus propias historias particulares, solían estar en conflicto casi por definición. La extrema derecha francesa nació de los debates acerca de Vichy y Argelia. La ultraderecha italiana estuvo conformada históricamente por los descendientes intelectuales de Mussolini, incluyendo a su propia hija. Los intentos de confraternización siempre terminaron hundiéndose por viejas polémicas. Las extremas derechas de Italia y Austria, por ejemplo, rompieron recientemente relaciones después de que empezaran a discutir —resulta gracioso— sobre la identidad nacional de Tirol del Sur, una provincia en el norte de Italia donde se habla sobre todo alemán.
Hace poco eso ha empezado a cambiar. La extrema derecha europea ha encontrado un grupo de temas con los que todos pueden estar de acuerdo. La oposición a la inmigración, especialmente musulmana. La promoción de una visión del mundo socialmente conservadora. Dicho de otra forma: el desagrado por el matrimonio igualitario o los taxistas africanos es algo que incluso austriacos e italianos, en desacuerdo sobre la ubicación de su frontera, pueden compartir.
Los vínculos y conexiones son visibles en Internet. Entre los que estuvieron observando el ascenso de Vox se encuentra una compañía de análisis de datos de Madrid llamada Alto Data Analytics. Alto, especializada en la aplicación de inteligencia artificial en el análisis de los datos públicos de sitios como Twitter, Facebook, Instagram, YouTube y otras fuentes, produjo hace poco varios coloridos mapas sobre la conversación española en redes, con la meta de identificar campañas de desinformación que buscasen distorsionar las conversaciones digitales. Los mapas mostraron tres conversaciones polarizadas y periféricas, es decir, “cámaras de resonancia”, cuyos miembros, prácticamente, solo hablan entre sí: la conversación sobre el secesionismo catalán, la que se centra en la extrema izquierda y la que habla de Vox.
No fue una sorpresa. Tampoco lo fue descubrir que la mayoría de los “usuarios con actividad anormalmente alta” —bots o personas reales que publican constantemente y tal vez recibiendo un pago por ello— formaban parte de estas tres comunidades, especialmente de la de Vox (https://elpais.com/politica/2019/04/25/actualidad/1556203502_359349.html) , que acaparaba a más de la mitad de ellos. Pocos días antes de las elecciones, el Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD en sus siglas en inglés) —una organización británica que rastrea el extremismo en Internet y en el que trabajo como consejera y colaboradora— descubrió una red de casi 3.000 “usuarios con actividad anormalmente alta” (https://elpais.com/politica/2019/04/25/actualidad/1556203502_359349.html), los cuales habían bombardeado Twitter el año pasado con cerca de 4,5 millones de mensajes antiislámicos y pro-Vox.
Los orígenes de la red no son claros y no se sabe quién la financia. Originalmente se configuró para atacar al Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero tras el ataque terrorista en Barcelona en 2017 el objetivo cambió. En los últimos dos años se ha centrado en historias atemorizantes sobre inmigración que incrementan gradualmente su intensidad. Algunos de los contenidos promovidos son materiales extraídos originalmente de redes extremistas, y todos están alineados con los mensajes publicados por Vox. Por ejemplo, el 22 de abril, una semana antes de las elecciones españolas, la red estuvo tuiteando imágenes de lo que sus miembros describían como una revuelta en un “barrio musulmán en Francia” cuando lo que mostraban era una manifestación reciente contra el Gobierno en Argelia.
Alto y el ISD se percataron también de otra singularidad: los simpatizantes de Vox, especialmente los “usuarios con actividad anormalmente alta”, tienen muchísimas probabilidades de publicar y tuitear contenidos y materiales de un grupo muy particular de fuentes: un compendio de webs conspirativas, por lo general creadas al menos hace un año y a veces administradas por una sola persona, que publica grandes cantidades de artículos y titulares muy partidistas.
Curiosamente, el equipo de Alto encontró los mismos tipos de webs en Italia y Brasil en los meses previos a las elecciones de 2018 de ambos países. En ambos casos, los portales empezaron a publicar material partidista —en Italia sobre inmigración, en Brasil sobre corrupción y feminismo— durante el año previo a la votación. En ambos países sirvieron para alimentar y amplificar sesgos ideológicos antes de que siquiera fuesen parte de la política convencional.
En España existen una media docena de portales como esos, algunos profesionales y otros claramente hechos por aficionados. Algunos, de orígenes desconocidos, parecen haber sido creados con una plantilla: uno de los portales más oscuros tiene exactamente el mismo estilo y disposición que un portal brasileño pro-Bolsonaro, casi como si ambos hubiesen sido diseñados por la misma persona. El día anterior a las elecciones españolas, su noticia principal fue una teoría conspirativa: George Soros, el judío millonario nacido en Hungría que ha sido representado como el demonio por la extrema derecha en Europa (https://elpais.com/elpais/2019/04/18/ideas/1555585620_542476.html), iba a ayudar a orquestar un fraude electoral. Soros no era una figura muy conocida en España hasta que Vox lo ha incluido en el debate.
Del otro lado de la balanza se encuentran digitalSevilla, que por lo general informa sobre Andalucía, y CasoAislado, que publica constantemente historias sobre inmigrantes y crímenes. Ambos parecen administrados por equipos muy pequeños y financiados por el sistema de publicidad de Google (https://elpais.com/politica/2018/05/17/actualidad/1526571491_535772.html). Aparecen con mucha frecuencia en la cámara de resonancia de Vox. El dueño de digitalSevilla —según EL PAÍS, un hombre de 24 años sin experiencia como periodista — produce titulares que comparan a la presidenta del partido socialista de Andalucía con la “mujer malvada de Juego de tronos” y en ocasiones ha logrado atraer a más lectores que los periódicos tradicionales. Espinosa me dijo que el dueño de CasoAislado es “un tipo que simpatiza con nosotros, un aficionado. Te lo aseguro, no le estamos pagando a ninguno de ellos”.
Los estadounidenses reconocerán este tipo de webs: funcionan de manera no muy diferente a InfoWars, Breitbart, los portales infames y sesgados que operaron desde Macedonia durante la campaña presidencial de Estados Unidos o las páginas de Facebook creadas por la inteligencia militar rusa. Todos ellos producen noticias sobrecargadas, conspirativas y polarizantes con titulares indignantes listas para ser enviadas a las cámaras de resonancia. A veces, estas webs y las redes que las promueven por Europa trabajan de manera coordinada. En diciembre, Naciones Unidas reunió a los líderes del mundo para discutir la migración en una cumbre de perfil bajo que produjo un pacto con pocos compromisos: el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Recibió poca atención mediática, pero Alto analizó que, en vísperas de la reunión, cerca de 50.000 usuarios tuitearon teorías conspirativas sobre el mismo, centenares de ellos alternando francés, alemán, italiano y, en menor medida, español y polaco. De parecido funcionamiento al de la red española que promueve a Vox, estos usuarios estuvieron promocionando material de portales conspirativos, usando imágenes idénticas, enlazándose y retuiteándose entre ellos desde distintos países.
Una red internacional similar se puso en marcha tras el incendio de la catedral de Notre Dame en París. El ISD rastreó miles de publicaciones de gente que afirmaba haber visto a musulmanes “celebrando” el incendio, así como otras de personas que publicaban rumores y fotos que pretendían demostrar que el incendio había sido provocado. CasoAislado montó una publicación casi inmediatamente, en la que declaraba que “cientos de musulmanes” estaban celebrándolo con una imagen en la que parecía que personas con apellidos árabes estaban publicando en Facebook emoticonos sonrientes bajo fotos del incendio. Pocas horas después, Abascal tuiteó su rechazo a aquellos “cientos de musulmanes” y usó la misma imagen, aunque enlazándola a una publicación del teórico de la conspiración de la derecha alternativa estadounidense, Paul Watson, el cual, a su vez, identificó al activista francés de extrema derecha Damien Rieu como la fuente. “Los islamitas que quieren destruir Europa y la civilización occidental celebrando el incendio de #NotreDame”, escribió Abascal, “tomemos nota antes de que sea tarde”.
Este mismo tipo de memes e imágenes se expandieron por los grupos de seguidores de Vox en WhatsApp y Telegram. Incluían, por ejemplo, un meme en inglés que mostraba París “antes de Macron”, con Notre Dame ardiendo, y un “después de Macron”, con una mezquita en su lugar; así como una videonoticia —sobre otro incidente sin relación con Notre Dame— que detallaba detenciones y el descubrimiento de un coche con bombas de gas cerca del lugar del incidente. Fue el ejemplo perfecto de cómo la alt-right, la extrema derecha y Vox esparcían el mismo mensaje al mismo tiempo y en múltiples idiomas para intentar motivar las mismas emociones en toda Europa, Norteamérica y más allá.
También tienen conexiones fuera de Internet. En vista del potencial de llegada que tienen los problemas sociales, se han creado organizaciones paneuropeas que usan un modelo estadounidense de financiación y promoción. Una de ellas es CitizenGo, una organización fundada en Madrid en 2013. CitizenGo es el brazo internacional de HazteOir.org, una organización española creada hace más de una década. De acuerdo con Neil Datta, secretario del Foro Parlamentario Europeo de Población y Desarrollo y autor de un informe sobre la derecha cristiana europea, CitizenGo es parte de una red más grande de organizaciones europeas dedicadas a lo que ellos llaman “restaurar el orden natural”: eliminar derechos de los homosexuales, restringir el aborto y los métodos anticonceptivos, y promover una agenda explícitamente cristiana. Esta red compila listas de correo y se mantiene en contacto con sus seguidores. Afirman que llegan a nueve millones de personas.
Apoyo internacional
El consejo de CitizenGo incluye a Brian S. Brown, el cofundador estadounidense de la Organización Nacional para el Matrimonio, y a Alexey Komov, de la división rusa del Congreso Mundial de Familias (WCF en sus siglas en inglés). A Komov se le asocia con el oligarca ruso sancionado Konstantin Malofeev. En la práctica, él actúa como enlace entre Malofeev y la derecha religiosa estadounidense. El líder de CitizenGo, Ignacio Arsuaga, aparece a menudo en eventos paneuropeos, incluida la reunión en marzo del Congreso Mundial de Familias en Verona, Italia. De acuerdo con el portal del WCF, entre sus participantes estuvieron Salvini, ministro del Interior del Gobierno de Italia y líder de la Liga Norte (de extrema derecha) (https://elpais.com/elpais/2019/02/08/ideas/1549640745_423026.html), así como un grupo de políticos húngaros, un alto sacerdote ruso y hasta su alteza Gloria, princesa de Thurn y Taxis [aristócrata alemana].
Carlos Rosillo (Ver nota infra)
Según el grupo de investigación no gubernamental OpenDemocracy, Darian Rafie, el líder de una organización estadounidense llamada ActRight, también aconseja a CitizenGo y ayuda a mantenerla financieramente. (Algo de contexto: la página de Facebook de ActRight publica burlas sobre la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y lanza al aire preguntas constantemente sobre cuánto pagó el presidente Barack Obama para inscribir a su “hija marihuanera” en la Universidad de Harvard). Rafie le dijo a un reportero de OpenDemocracy que había “recaudado muchos fondos” para Trump (https://www.opendemocracy.net/en/5050/revealed-the-trump-linked-super-pac-working-behind-the-scenes-to-drive-europes-voters-to-the-far-right/). Este tipo de contactos no son inusuales: OpenDemocracy ha identificado a otra docena de organizaciones estadounidenses que financian o asisten a activistas conservadoras en Europa. Y no solo en Europa: Viviana Waisman, de Women’s Link Worldwide, una organización de derechos humanos y legales de la mujer con base en Madrid, me comentó que suele toparse con CitizenGo y su mensaje por todo el mundo. Entre otras cosas, ha popularizado la expresión “ideología de género” —un término inventado por la derecha cristiana y que se usa para describir una gran variedad de temas, desde violencia doméstica hasta derechos de los homosexuales— en África y Latinoamérica, así como en Europa.
Rocío Monasterio (Vox)
En España, CitizenGo ha adquirido fama estampando lemas provocadores en autobuses que recorren las ciudades españolas. Los autobuses enfadan a la gente y atraen mucha atención para CitizenGo y para Vox. Las coincidencias entre ambos no son un secreto: la organización ha otorgado su premio anual, en los últimos años, a Abascal, a Ortega Smith y a otras personas que son ahora políticos de Vox, así como a activistas católicos y al líder iliberal húngaro Viktor Orbán.
Ignacio Garriga (Vox).
En el periodo previo a las elecciones de abril —primeras en las cuales Vox se mostraba como una formación con posibilidades electorales—, el dinero, la red y el talento de CitizenGo probaron ser muy útiles. Como ya lo había hecho en el pasado, CitizenGo lanzó la campaña “Vota valores”. Esta vez, los autobuses se pintaron con citas destinadas a menospreciar a los líderes de otros partidos que no fuesen Vox. El grupo creó una web con listas en las que mostraban qué partidos estaban de acuerdo con sus “valores” y dejaban claro que el único con “valores” era Vox.
Es un patrón conocido en la política estadounidense. Así como en Estados Unidos se puede apoyar a Comités de Acción Política (PAC, por sus siglas en inglés) que generan publicidad en torno a los temas que defienden determinados candidatos, ahora los estadounidenses, los rusos o la princesa de Thurn y Taxis también pueden hacer donaciones a CitizenGo y, por ende, apoyar a Vox. Este modelo de financiación no ha sido muy utilizado en Europa en el pasado. En la mayoría de los países, la financiación política tiene limitaciones. En algunos lugares (no en España), la financiación extranjera está prohibida. Se ha levantado un gran revuelo alrededor de la organización The Movement, de Stephen K. Bannon (https://elpais.com/tag/stephen_kevin_bannon/a/), que se estableció en Europa para ayudar a los candidatos de la extrema derecha a ganar elecciones. No obstante, en realidad —aunque muchos europeos probablemente no se han dado cuenta— los extranjeros que quieren financiar a la extrema derecha europea pueden hacerlo desde hace tiempo. El último informe de OpenDemocracy dice que Arsuaga informó a un periodista de que el dinero dado a su grupo podría “indirectamente” apoyar a Vox, ya que “actualmente” están “totalmente alineados”. El dinero que organizaciones como CitizenGo gastan en las elecciones importa menos que las campañas que organizan en los meses previos a esas elecciones. Como le dijo Arsuaga al reportero de OpenDemocracy, “al controlar el entorno de los políticos, terminas controlándolos también a ellos”. Lo que realmente importa es la batalla por los valores en los medios de comunicación, la educación, las instituciones culturales y, por encima de todo, en las redes sociales. Europa (https://elpais.com/politica/2018/12/12/actualidad/1544624671_005462.html), incluso los países que anteriormente buscaban el consenso —Países Bajos, Alemania y ahora España—, está empezando a parecerse más a Estados Unidos, donde la batalla por los valores se ha convertido en una guerra abierta.
Atando los cabos de extrema derecha
Cuando le pregunté a Rafael Bardají acerca del vídeo de “Hacer España grande otra vez”, sonrió: “Esa idea fue mía, fue una especie de chiste del momento”. Bardají se unió al equipo dirigente de Vox un poco después que Espinosa y Abascal. Como ellos —y como la mayoría en Vox—, es un exmiembro del PP que acabó desilusionado por el centrismo y la moderación. A principios de la década de 2000 trabajó con Aznar y es conocido como el asesor que más presionó para que España se uniese a la invasión estadounidense de Irak.
Por ello, se le considera “neoconservador”, aunque no está claro qué significa eso en el contexto español. Bardají también se ha ganado el apodo de Darth Vader, algo que le divierte (ha puesto la foto del villano de Star Wars en Twitter). “Hacer España grande otra vez,” explica, “fue una especie de provocación… La intención era irritar a la izquierda un poco más”. Este es, por supuesto, un concepto muy familiar: “Hazlo porque ofende al establishment”. “Humilla a los progres”. Un clásico sentimiento breitbartiano. Y sí, Bardají conoce a Bannon (https://elpais.com/politica/2018/12/04/actualidad/1543949909_697562.html) y tienen un amigo en común, pero se burla de la importancia que se le da. Los periodistas españoles, me dijo, “le dan a Bannon una importancia que no tiene”.
@Vox_es (Twitter)
No queda claro si Bannon, exdirector de Breitbart y exdirector de estrategia del presidente Trump, influenció a Bardají o viceversa. Bardají me dijo que tuvo la oportunidad de visitar la Casa Blanca poco después del triunfo de Trump. Me aseguró que estuvo en contacto con el consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn y con su sucesor, H. R. McMaster, y discutieron sobre la primera visita de Trump a la OTAN, así como sobre el discurso que haría en Varsovia, aquel en el que subrayó la necesidad de defender el mundo cristiano del islam radical: “La aspiración de civilizar, el modo en que Occidente debe defenderse…, estábamos completamente en sintonía,” me dijo Bardají. El número de musulmanes españoles en la actualidad es relativamente bajo —la mayoría de la inmigración española proviene de Latinoamérica— y el de EE UU es aún más bajo. Pero la idea de que la civilización cristiana necesita redefinirse frente el enemigo islámico tiene, por supuesto, un eco histórico especial en España, al igual que en los Estados Unidos pos-11-S y pos-Irak.
Hay otros aspectos que revelan que el Trump­world y Vox son simbióticos. Bardají, que dice conocer también a Jason Greenblatt, el negociador de la Administración de Trump en Oriente Próximo, tiene nexos desde hace mucho tiempo con la Administración israelí. Bardají me aseguró que en 2014 organizó para Vox la visita de un asesor de relaciones públicas de Israel: “Lo traje del equipo que ganó las elecciones para Netanyahu”. Ese mismo año, el primer candidato fallido de Vox para el Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras Roca (https://elpais.com/tag/aleix_vidal_quadras_roca/a), recibió una generosa donación —más de 800.000 euros (https://elpais.com/politica/2019/01/18/actualidad/1547834274_728411.html), divididos entre docenas de donaciones individuales— de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), una organización/culto iraní que se opone a la República Islámica. El MEK tiene una repu­tación ambigua en Washington —se le ha clasificado como una organización terrorista en ocasiones—, pero tiene algunos aliados: tanto el consejero de Seguridad Nacional John Bolton como el abogado de Trump Rudolph W. Giuliani han dado discursos en su evento anual en París. Estos vínculos compartidos entre Vox y la Administración de Trump no sugieren una conspiración, sino intereses mutuos y amigos en común desde hace años. Más que cualquier otra cosa, son personas que ven que tienen enemigos en común y han logrado adoptar con el tiempo una visión similar del mundo. Al igual que Espinosa, Bardají reconoce la polarización de la política española, y además piensa que es algo permanente: “Estamos entrando en un periodo en el que la política se está convirtiendo en algo distinto, es una guerra con otros medios —no queremos ser asesinados, queremos sobrevivir —… Creo que ahora en política el que gana se lo lleva todo. No es un fenómeno exclusivo de España”.
Anne Applebaum en Madrid. Ángel Navarrete.
Bardají dice que, hasta el momento, Vox ha sido demasiado pequeño como para orquestar mucha propaganda, y menos aún como para formar parte de un movimiento internacional: “Hemos sido un partido pequeño con un presupuesto limitado”. Espinosa afirmó lo mismo, así como Vidal-Quadras, quien me aseguró que el dinero del MEK se acabó cuando él abandonó el partido. Había sido un reconocimiento personal por sus luchas pasadas. No hay razón para no creerles.
Pero el caso es que muchos otros, en Europa y en Estados Unidos, han venido presionando y promoviendo los temas que se han convertido en la agenda principal del partido. Como dijo el expresidente Aznar (https://elpais.com/politica/2019/03/27/actualidad/1553720303_741932.html), Vox es una “consecuencia”, aunque no solo, del separatismo catalán. Es también consecuencia del trumpismo, de las webs conspirativas, de las campañas digitales de la alt-right y la extrema derecha internacional, y especialmente, de la reacción conservadora que se ha venido construyendo por todo el continente durante años.
En cierto modo, es la máxima de las ironías: los nacionalistas, los antiglobalistas, las personas escépticas con las leyes internacionales y muchas otras organizaciones trabajan ahora juntos, rompiendo fronteras, por causas comunes. Comparten contactos. Obtienen dinero de los mismos fondos. Aprenden los unos de los errores de los otros, se copian el vocabulario. Y están convencidos de que, juntos, algún día, ganarán.
(*) Anne Applebaum es periodista. Su último libro, Hambruna roja, y Gulag, por el que ganó el Premio Pulitzer, han sido publicados por Debate en enero. © Washington Post, 2019.

Fuente:
https://elpais.com/elpais/2019/05/10/ideas/1557485729_129647.html?por=mosaico
Cfr.
https://www.washingtonpost.com/graphics/2019/opinions/spains-far-right-vox-party-shot-from-social-media-into-parliament-overnight-how/
Imágenes:
https://elpais.com/politica/2018/12/03/actualidad/1543830362_722864.html
https://elpais.com/internacional/2019/04/01/mexico/1554071665_552687.html
https://elpais.com/politica/2019/02/10/actualidad/1549832991_534915.html
https://www.lavanguardia.com/politica/20191006/47841914313/vox-vistalegre-abascal-psoe-criminal.html
https://ctxt.es/es/20181010/Firmas/22221/sergio-del-molino-vox-frente-nacional-establishment-coque-malla.htm
https://shangay.com/2019/07/02/rocio-monasterio-de-vox-el-orgullo-es-una-caricatura-denigrante/
https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/12/15/5df0f97121efa069698b457d.html
Carlos Rosillo:  De izquierda a derecha, Rocío Monasterio, Javier Ortega Smith, Santiago Abascal, Cristiano Brown, Javier Maroto, Pablo Casado, Carmen Moriyón, Yolanda Ibáñez, Begoña Villacís, Albert Rivera e Ignacio Aguado.

jueves, 19 de diciembre de 2019

DEL SUICIDIO ONTOLÓGICO

De la política como justicia para la Venezuela actual
Nelson Chitty La Roche 

“Todos tenemos que construir pero no comprando conciencias”
Cardenal Baltazar Porras

El tiempo histórico venezolano, por llamar así, recordando a Reinhart Koselleck, al momento que vivimos, asemeja a uno de esos recintos lúgubres que recibían en tiempos de la peste negra a los infortunados de aquella perniciosa época en la que arribaban muertos o agónicos por centenares, miles y evidenciaban en el trámite que sin saberlo era la sociedad misma con sus hábitos, usos y modos de vida, la que admitía al vector en ella y propagaba la epidemia.

Puede lucir tal vez drástico y dramático, pero la Venezuela actual luce profundamente enferma, con sintomatologías diversas que alcanzan prácticamente a todos los estratos. Lo más grave, no obstante, es la patología deletérea y perniciosa que inficionó, especialmente a su clase dirigente, de una suerte de infección que la corrompe y la lleva a una crisis de septicemia galopante.

Se pudre en vida, pues, el protagonismo en nuestra patria maldita de cinismo, mediocridad, inmoralidad y patéticos e intrascendentes actores, incluso de los más empinados además. Destacan entre las víctimas varias de las más importantes concurrentes a la vida social, anotando a las instituciones y al elenco que las encarna, pero enumeraré cuatro por razones de espacio, aunque otros lo merecieran también.

Comencemos con la justicia y, si algo está putrefacto, maloliente, descompuesto, por omisiones y por acciones es el aparato y los personeros llamados a administrarla y a preservarla porque de ella pende la nación, la paz, la confianza. Es lastimoso adonde ha llegado la Sala Constitucional del TSJ y para muestra de su ideologizada alienación es suficiente leer las medidas tomadas contra los profesores Albujas y Rachadell, cautelares que no aparecen insertas en proceso alguno, con el propósito de castigarlos al ser designados por la Asamblea Nacional representantes ante el CNU. Como precisó mi fraterno amigo, profesor de Derecho y Teoría de la Argumentación, Máximo Febres Siso, “nada más contrario a la Constitución y a la constitucionalidad en Venezuela que la Sala Constitucional del TSJ…”

Más de un centenar de sentencias para enervar a la AN, y encarcelaciones ratificadas en manifiesta violación de los derechos humanos y ciudadanos de sindicalistas y miembros destacados de la representación nacional, de su inmunidad, de su más elemental seguridad jurídica. Nada que envidiarle a la justicia nazi y a la práctica del derecho penal del enemigo. Regresa a mi memoria Anatole France y “Ay de aquellos pueblos cuyos jueces merecen ser juzgados”.

Pero hay algo más para reconocer la ausencia de justicia o las prácticas perversas y discriminatorias, crueles e inhumanas  de este sombrío y gravoso episodio de la vida de nuestra patria y es el desprecio por la verdad, el desconocimiento de la susodicha, la banalización de la mentira en un hito de fatalidad y depredación. La persecución, el irrespeto, la judicialización de la expresión, de los medios de comunicación, asediados, sitiados, impedidos de actuar, chantajeados, extorsionados y de mil maneras censurados. Se mediatizó la representación y se compromete el ejercicio mismo del periodismo, héroe de la lucha por la presentación de la realidad como valor a salvaguardar ante el arrebato compulsivo por tergiversarla y manipularla de los esbirros del régimen.

La demagogia sustituyó a la solidaridad y se enseñorea como ella lo haría. Más grave aún es contagiar a los espíritus que se acostumbran al abuso, maltrato, segregación o sencillamente dominación. Renunciar a la dignidad de la persona humana es una suerte de suicidio ontológico y a eso nos ha conducido el régimen. La gente, el común, el pobre es tratado como una manada abúlica y en todo caso, susceptible de todo tipo de exacciones.

Cuánta admiración debemos sentir y compartir y emular a los que ofrecen testimonio de coraje y no se entregan, no se arredran y se atreven a desobedecer y a desacatar, aun a sabiendas del eventual costo a pagar, pero repetimos cobardes que el miedo es libre y que el sacrificio es para otros porque de nosotros quedamos poco y hemos de resguardarnos.

Basta ver cómo viven nuestras provincias sin luz, sin agua, sin combustible, a merced de un opresor al que además a menudo deben lisonjear y privados de su derecho a protestar y disentir, so pena de ser criminalizados en su ejercicio de ciudadanía. No es tiempo pues de conformidad ni de resignación sino de reclamo y protesta. Este pandemónium no puede ser aceptado y padecido sin enfrentarle.

La política y el político son buenos como unidad indivisible para continuar. La dinámica de esa plaga antivalores y relativista que se ha extendido grosera por los espacios ciudadanos, pero no solamente sino al alma misma de la nación, se desnuda en ese portal de un proceso mal llamado revolución que, por cierto, vino a destruir porque construir no sabe, no puede y no quiere. Chávez fue el caos, la ignorancia, la mediocridad y el latrocinio, y su legado trae todos sus cromosomas despersonalizantes y obscuros. ¡Asumámoslo de una vez por Dios!

El socialismo del siglo XXI resultó una empresa criminal, un manantial de ilícitos y una especie de behemoth inmoral, todopoderoso e impositivo, hecho de pragmatismo y anomia, inmenso, omnisciente, quimérico y agresivo que rodeó y absorbió los escrúpulos, el decoro, la fe, la consciencia, la honradez de adeptos y de ciudadanos que cedieron a la tentación. Muchas veces los movimientos sociales salieron a ondear las banderas de la libertad y en el camino las cambiaron por las de sus apetitos, complejos y resentimientos. Eso pasó aquí para hablar bien del desastre que nos arruinó, empobreció y envileció.

La endemia no economizó a nadie y alcanzó a los que creíamos probos y se nos echaron a perder y nos dejaron en la decepción y la desesperanza. La política se convirtió en imputado de la ofendida, vejada, ultrajada membresía ciudadana. Algunos prefieren desentenderse y se idiotizan a consciencia y otros la llenan de denuestos y quejas, la denuncian y la despojan de su pertinencia y de su propiedad fundamental; la de gestora del interés general y la de hiladora del tejido comunitario que encara los conflictos y los resuelve con el concurso de las voluntades capaces del bien y sensibles al discurso de la paz y la coexistencia.

Súbitamente el crimen de la tiranía nos encuentra desunidos o, peor aún, enfrentados y sus carcajadas truenan de goce y satisfacción. El enemigo que se vence a sí mismo es el que más le gusta al déspota y si en lugar de enfrentar al autoritarismo totalizante nos ocupamos de librar, la más de las veces, intentonas para desacreditarnos y desprestigiarnos, hacemos el trabajo para los rufianes del totalitarismo.

Atención que no diré que guardemos silencio ante la comisión de delitos de ningún tipo. Tampoco que ocultemos la verdad, aunque nos irradie radiactiva como puede ser; lo que resiento es la concentración del fuego endógeno con saña mórbida, como se resiente en las llamadas redes sociales. Tengo tiempo sin leer algún comentario sobre la marcha de los servicios públicos y miren que hay méritos para hacerlo, pero para arañar, herir, partir al otro, también opositor, que buenos e ingeniosos somos, para esos sí hay pólvora y perdigones.

La injusticia anula a la política y, la política es básicamente una forma de justicia en la racionalidad de la ley, en la distribución de los bienes, en la equidad como revelación, como epifanía que, cual lucero, alumbra el tránsito del que busca el bien, lo discierne, lo lleva a cabo y se hace responsable de él. El que no se ocupa sino de lo suyo y aspira simplemente a un orden que lo deje hacer y prevalecer lleva en su genética el egoísmo que luego mostrará para hacer valer a cualquier costo sus intereses y visiones.

De los documentos pontificios se puede entresacar y reiteradamente como una locución, aquella de que la política puede ser y agregamos nosotros, debe serlo, una forma de caridad, de servicio, de abandono del sí para integrarse mejor en el nosotros, de escogencia del interés y del bien común y eclipsamiento del ego personal y, por supuesto, de las apetencias que si bien tientan a todos los seres humanos, el ministerio de la política y del político debe saber resistir.

Cuánta razón tiene el cristianismo que lamentablemente apartamos en todas partes de nuestras vidas, dizque para liberarnos, situando al amor, al respeto, al perdón pero también a la responsabilidad como el pan nuestro de cada día a llevar en las alforjas en nuestra elipsis vital.

Hay que recuperar a la política de las manos torpes y perniciosas de la antipolítica. En dos sentidos; educando su práctica como un apostolado y cuidando su actuación en cada acto del desempeño de aquel que se reclama como político y no como politiquero, arribista, saltimbanqui, maromero y bazofia sinvergüenza.

Aristóteles nos enseñaba que la acción humana tiende al bien, es de su naturaleza y redescubrir para nosotros la virtud del político que puede equivocarse pero no corromperse es, un objetivo societario de urgente instrumentación. ¿Para que esperar el cataclismo, la catástrofe, Sodoma y Gomorra, si de nosotros mismos como nacionalidad depende la contrición y la enmienda?

Hemos militado en un pecado colectivo que nos trajo a la injusticia y a la antipolítica. La cosificación material y el relativismo moral. Nos frivolizamos, nos enamoramos de un liderazgo falaz y retórico pero insincero y operador de un movimiento que en su discurso, prometió la emancipación pero degradó al ser humano con su igualitarismo excluyente y segregacionista.

Pero tampoco basta ser escuálido para tener la razón y menos pretenderla como por antonomasia. Al contrario, recibíamos y no servíamos siempre al mejor encargo posible que nos demandó la nación, el de corregir el rumbo y retornarlo al deambular ético, consciente y responsable. No hemos cumplido con esa tarea, pero aún podemos y debemos hacerlo.

Juntos podemos recuperarnos. Hay que construir una ciudadanía y postular el servicio y la solidaridad con el prójimo, como cimiento elemental para la construcción de la sociedad que debe venir.

No más vacilaciones ni ingenuidades. Cero tolerancia con el corrupto y con el discurso anfibológico inclusive. Curemos adentro tanto como sabemos que hay que curar afuera. Superemos este trance como la familia que somos sabe que debe asistirse al extraviado tanto como conservar impoluto al virtuoso. ¡Hay que hacerlo!

Fuente:
Fotografía: Guillaume Horcajuelo (EFE), manifestación en Marsella, Francia.

domingo, 27 de octubre de 2019

TERRAPLANISMO

Los banales en dictadura
Luis Barragán

Inculpar solamente a las redes digitales por la banalidad del debate político, permite soslayar a los banales que copan o dicen copar la escena pública, pues, al fin y al cabo, son los hechos los que se  imponen.  Acostumbran  deslizarse por debajo de la mesa, cuando se les cuestiona con severidad, o – simplemente – son omitidos, pretendiéndonos en un ambiente de feria para una crisis tan seria y prolongada, propi del colapso.

Los hay absolutamente inofensivos, colocadores de una mensajería de retaguardia, pues, nunca se meten directamente en la candela. Por lo general, refuerzan o ayudan a reforzar los telegramas e otros más decididos. Sin embargo, contamos esos otros son – peligrosos -  calculada y deliberadamente banales, con precisos objetivos tácticos o estratégicos.

En este  último departamento, personas, incluso, con reconocidas credenciales académicas, suelen hacer el coro de los muchos yerros que circulan en las redes. Por supuesto, cada quien tiene derecho a opinar como le venga en gana, aunque existen percepciones y posturas francamente falaces que delatan al emisor calificado y, al tratar de ensamblar las piezas, atisbamos o descubrimos que, por lo menos, tienen el interés y la esperanza de alcanzar alguna posición burocrática de apostar por el apoyo militante e indisimulado de aquellos que pueden proveerlos.

Preocupa el porcentaje significativo de los banales adrede, porque jamás pueden defender los resultados de Oslo  y sus derivados y, a falta de argumentos, prefieren estigmatizar, atacar y descalificar a los críticos de cuanto diálogo incondicional surge en el horizonte.  Se llega al extremo de conformar sendos laboratorios de opinión, por lo que el asunto va más allá de la polémica estéril que abren en Twitter o las distintas aplicaciones telefónicas.

Inteligentes, sin duda alguna, inventan fórmulas de desprestigio y una de ellas, consiste en acusar de “conspirativistas” a quienes tenemos la convicción de una ofensiva estratégica en el continente  del Foro de Sao Paulo que, apenas recientemente reunido en Caracas, se hace sentir en la desestabilización de Chile y Ecuador, o en los comicios de Bolivia  y Argentina. Vale decir, lo que ha ocurrido y ocurre siempre respecto a los regímenes totalitarios, consolidados o en vías de consolidación, irresponsablemente lo asocian con la creencia de los seres extraterrestres infiltrados en el planeta, la negación de que el hombre haya pisado la Luna o la convicción de que la Tierra es plana.

El problema no está en que el  diputado Stalin González jure que la dictadura venezolana no está en capacidad de influir maliciosa y malignamente en los países vecinos, sino en – apenas – un balbuce de la postura, sin ocasión de argumentar y contra-argumentar. Señal suficiente para que los militantes de la banalidad  orquesten la campaña y refuercen el ambiente de feria en un país sumergido en la catástrofe humanitaria, la censura y la represión.

¿Quién dijo  que toda dictadura es “mocha”? Sobre todo, la que  cuenta con  veinte años adueñada de Miraflores y, empleando cualesquiera recursos, tiene enormes cifras invertidas en armas y servicios de (contra) inteligencias, con una clara vocación transnacional.

sábado, 29 de septiembre de 2018

PROBLEMARIO

Nota previa: Concluyendo la semana, coincidimos deliberadamente algunos columnistas respecto al problema universitario.  Con excepción de la entrega de Jesús Silva R. que sirve para el contraste, y la de José Rafael Herrera, aunque había anunciado el texto días antes, a través de un grupo de WhatsApp, el resto acordamos un poco la materia en el intento de una mayor sensibilización que, al parecer, tuvo alguna incidencia, junto a la sesión del martes próximo pasado de la Asamblea Nacional que abordó el asunto en el contexto general de la crisis educativa. La muestra está encabezada por la fotografía de una ilustración, tomada en Metro Center, cercano al Palacio Legislativo por Raúl Pulido, quien hizo señalamientos muy concretos en el diario La Verdad del estado Vargas (LB).

UCV, Requesens y cura al hampa universitaria
Jesús Silva R.

Con 20 años dando clases a nivel universitario sin una mancha en mi expediente legal y derrotando atentados de la derecha criminal antichavista, doy fe de que Venezuela vive el peor momento de sus universidades autónomas. Es así que el 24 de septiembre de 2018 la UCV puso su aula magna al servicio del partido Voluntad Popular y otros grupos opositores para una declaración de conflicto contra la paz de Venezuela. Lejos de ser hoy casa de estudios, la muy mal administrada UCV es manejada como partido político y campamento planificador del terrorismo guarimbero, al mando de la rectora vitalicia con aspiraciones presidenciales Cecilia García Arocha.

Como si fuera poco, desde las profundidades delirantes de aquel acto de conspiración, donde mucho se dijo sobre cómo y cuándo se tumbará al gobierno nacional, recibo un tuit en esa misma fecha de quien erráticamente ejerce como representante estudiantil en UCV, la señorita Rafaela Requesens, hermana de Juan Requesens, vinculado al magnicidio frustrado contra el Presidente Nicolás Maduro según fuentes oficiales:

“Deja de hablar tantas estupideces @Jesus_Silva_R . Si tienes algo que decir, vente a la UCV y me lo dices en la cara. Aprende a ser hombresito. La UCV te quedó GRANDE”.

Mi exalumna (quien al igual que su hermano ha debido graduarse hace años pero no lo logra por que se distrae en el ejercicio de la anti política) me invita a un encuentro personal en términos amenazantes, recordándome su desapego a las formas democráticas y su peligrosa inclinación al uso de la violencia que caracterizan a las bandas armadas que desde la FCU UCV y el grupo estudiantil fascista Impulso 10 (cuna de los Requesens donde se mezclan radicales de PJ, VP y AD) operan en la universidad contra chavistas y todo aquel que sea un adversario político.

Como vigente profesor de Derecho y estudios políticos en UCV recientemente ratificado con inamovilidad por sentencia del TSJ en Sala Constitucional según expediente 15-1131 y reiterando que no existe contra mi ninguna denuncia formal en fiscalía, tribunal ni ninguna otra instancia legal de Venezuela (difamaciones en Internet no tienen valor legal), rechazo la violencia delictiva que dirigentes profesorales y estudiantiles ejercen abiertamente desde UCV y otras universidades en perjuicio de todo el pueblo venezolano.

Asimismo hago un llamado al Estado revolucionario a que se investiguen los presuntos delitos que se cometen dentro de la UCV, tales como convocatoria a insurrección, asociación para delinquir, conspiración, preparación de protestas armadas y violentas, incitación al odio, microtráfico de drogas, peculado de uso en el caso de aula magna y estadio universitario que se destinan a actividades no universitarias sino a políticas y mercantiles.

UCV no es una república, ella es una institución de Venezuela y le debe obediencia a la Constitución y a las leyes venezolanas. No se puede ser indiferente ante la amenaza de violencia que pudiera nuevamente teñir de sangre las calles del país con la manipulación de miles de jóvenes adoctrinados que desde UCV son llevados a confrontar la fuerza pública en las famosas guarimbas terroristas.

El instrumento jurídico y político para la refundación democrática y el exorcismo (eliminación de fuerzas delictivas) en la UCV y otras autónomas se llama Ley Constituyente de Universidades, una propuesta humildemente de mi autoría que circula por Internet y hace posible profundizar la democracia mediante el sufragio universal para que todos los inscritos en el CNE escojan a los rectores universitarios. La ANC tiene la posibilidad de aprobarla y salvar a la Patria de nuevos escenarios de terrorismo guarimbero que se preparan desde trincheras universitarias secuestradas por el fascismo enemigo del pueblo.

Mi propuesta dirigida a la Asamblea Nacional Constituyente y titulada “Ley Constituyente de Universidades” procura profundizar el derecho al sufragio previsto en el artículo 63 de la Constitución, para que la elección de autoridades universitarias se haga a través de “votaciones libres, universales, directas y secretas” como lo manda la mencionada norma de la Carta Magna.

Propongo:

Artículo 1. “El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas tendrán autoridades elegidas mediante votaciones libres, universales, directas y secretas, que se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley (…)”.

Parágrafo primero: “El Consejo Nacional Electoral reglamentará, organizará y celebrará elecciones universitarias en un lapso no mayor de seis (6) meses contados a partir de la entrada en vigencia de esta ley”.

Parágrafo segundo: “Se mantienen vigentes las disposiciones de la ley de universidades dictada en Gaceta Oficial N° 1.429 Extraordinario de fecha 8 de septiembre de 1970 en los casos que no contradiga a la presente ley”.

Así como cambió la república y ahora en ella votan todos los ciudadanos, así debe cambiar la universidad a través de la máxima democracia y la progresividad de los derechos humanos con más participación ciudadana y voto popular sin discriminación ni exclusión. Es ahora o nunca. En este contexto ratifico mi candidatura chavista a Rector de la UCV.

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2018/09/jesus-silva-r-ucv-requesens-cura-al-hampa-universitaria/


Miguel Gutiérrez (EFE)
Conflicto universitario
Luis Alberto Buttó

En situación de agudo conflicto laboral, innegable e impostergable, arranca el nuevo año escolar en las universidades nacionales. Conflicto enmarcado en el incremento de la conflictividad social que estremece a todo el país, valga la redundancia. El caso concreto es que el gobierno, sin la menor conciencia de lo que implica el trabajo universitario, pero sí denotando el supremo desdén que siente hacia éste, que a su vez es expresión de la nula conciencia que tiene acerca de la valoración del trabajo que realizan los venezolanos, a raíz de la reconversión monetaria, ha impuesto unas tablas de sueldos y salarios para profesores, empleados y obreros del sector que son, para adjetivarlas en su justa dimensión, indignantes.

Estas tablas conculcan los derechos ganados, que no regalados, por los hombres y mujeres de toga y birrete, dado el aporte inconmensurable que día a día le otorgan a la nación creando ciencia y conocimiento para el desarrollo y que, además, con valentía y firmeza, otrora han defendido en la calle cuando fue necesario hacerlo. Estas tablas, en su propia concepción nocturnal (en las sombras sólo prospera el crimen, advirtió el Libertador), pisotean con descaro y prepotencia todos los derechos laborales vigentes e incluso lo normado sobre la materia en la Constitución Nacional. Recuérdese que el artículo 91 de la Carta Magna taxativamente establece que el salario mínimo debe estipularse en función de la canasta básica y, a partir de allí, como es lógico, se estructuran las escalas derivadas. Nada de esto se tomó en cuenta al momento de elaborarlas, razón por la cual quedaron completamente disociadas de la realidad socioeconómica nacional.

La imposición de estas tablas, además de desconsiderada, es irresponsable. Desconociendo el concepto de trabajo decente, el gobierno pretende sumir a los universitarios en la categoría de trabajo precario; vale decir, encadenarlos a una relación laboral por la cual la contraprestación salarial recibida es abiertamente insuficiente para cubrir las necesidades más elementales: alimentación, por ejemplo. Hace tiempo que los felizmente armados sólo con tiza y borrador descubrieron con amargura que vestimenta, atención médica, transporte digno, educación para el crecimiento profesional y recreación merecida se convirtieron en lujos inaccesibles. No alcanzan todas las letras del abecedario para decirlo con la contundencia que el caso amerita: los sueldos del sector universitario son sueldos de hambre, implican una no velada condena a la indigencia. En esas condiciones, no hay universitario que pueda protegerse a sí mismo y proteger a su familia. Esto es desesperanzador y por ello inaceptable.

Con las nuevas tablas de sueldos del sector universitario, la diferencia entre el salario mínimo nacional y el sueldo base del profesor mejor pagado (titular a dedicación exclusiva) no es, ni siquiera, dos veces. La configuración de dichas tablas trasluce irracionalidad absoluta al dejar en evidencia el desprecio absoluto hacia el estudio constante, el esfuerzo sostenido, el mérito dignamente alcanzado. Reincidencia en la supina estupidez de mantener la malévola y deliberada práctica de empujar fuera de los campus a profesionales cuya formación tantos recursos costó hacerla realidad y cuyo producto tangible es el trazado de la única ruta posible y segura para el progreso del país. No hay exageración alguna, ni petulancia enfermiza de los universitarios, al decir que vaciar de profesores a las universidades es vaciar al país de las luces necesarias para encontrar sostenidas y sustentables soluciones a los inmensos problemas que, hoy por hoy, hacen insoportable la cotidianidad del venezolano.

Los universitarios no podemos cubrirnos de vergüenza aceptando estas tablas. La pusilanimidad no es nuestra franquicia.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/23/luis-alberto-butto-conflicto-universitario/


(EFE)
Resistir desde la universidad
William Anseume

Parto de una de las conclusiones  esgrimida por uno de mis compañeros de labores, de junta directiva y amigo personal, Luis Buttó, en el más reciente de sus artículos, publicado el domingo pasado en este prestigioso portal. Señala allí Buttó: “La pusilanimidad no es nuestra franquicia”. No somos pusilánimes. Por eso resistimos firmemente con ánimo, valor, decididos; aún en las situaciones más comprometidas, para dirigirme, como suelo hacer, desde la base del voquible “pusilánime”.

Hoy en la USB habrá Asamblea de Profesores. Otra Asamblea donde otearemos, de nuevo, acciones y decisiones para enfrentar al régimen que desde hace años nos ve como sus enemigos y, por tanto, procura nuestra más inmediata destrucción. La procura destructiva parte desde los sueldos tendientes al hambre, desde las fechorías más impronunciables, desde la muerte de estudiantes, desde el encarcelamiento, desde el desconocimiento de representantes gremiales y sindicales, desde la violación más flagrante conocida hasta ahora de la Autonomía Universitaria, desde los límites presupuestarios y las órdenes giradas para el control de todo en nuestras instituciones, por negocio o por imposición notable de poder; hasta la carne que se consume en los comedores es impuesta, como impuesto es que no puedan acceder allí trabajadores, obreros o profesores. Como menciona otro buen amigo, el Diputado Luis Barragán, en su más reciente artículo de este portal: “… no hay universidad venezolana que no se encuentre encarcelada”.

¿Y cómos salir de la prisión? Esta semana acudimos también a dos eventos de suma importancia política; de suma importancia social; de suma importancia universitaria: en el Aula magna volvimos a reunirnos con otros sectores de la vida nacional, con eso que denominan parte sustancial, aunque no completa, de la sociedad civil venezolana. Allí se escucharon dos gritos permanentes: ¡unión! y ¡ya basta! Pero: ¿cómo hace la “sociedad civil” para materializar esos gritos, esos aullidos desesperados, insignificantes sin fuerza fáctica? ¿Cómo se coloca la pared infranqueable del ¡ya basta!? ¿Cómo se alcanza aquí y ahora, o más luego, la libertad? Esas son las respuestas que debemos hacernos. Luce débil, así, el otro llamado, el de una Huelga General, propugnada por un partido político, con su líder como vocero. Falta mucho desde abajo para algo como eso. Faltan muchos factores por concatenar para algo como eso, ahora, sin negar que es una fuerte posibilidad, posiblemente salvadora de escollos, mucho más viable y loable que una intervención foránea directa, venga de donde provenga. Para ello se invoca, abierta, justamente,  a la Constitución en sus diferentes artículos, especialmente el 333, el 350. Luce lejos esa estrategia, falta de mesura, de elaboración profunda.

El otro evento fue ayer, cuando la Asamblea Nacional conoció y discutió, finalmente, la honda problemática educativa nacional, en todos sus sectores y se aprobó el acuerdo de emergencia educativa, con todas sus consecuencias políticas, sociales, educativas. También está falta la Asamblea de poderes fácticos, a pesar de ser siempre defendida por nosotros, consustanciados con ella, como órgano legítimo del Estado. El único, realmente.

Desde la universidad y no sólo desde ella, resistir ha sido una tarea por años. ¿Cuánto más? ¿Cómo más? Se hace imprescindible, para todos los sectores del país, TODOS, abandonar ya las quejas de parturienta adolorida y de comentarnos los problemas ingentes que nos ocurren a diario. El régimen, la dictadura, la tiranía, el despotismo… nos estorba la vida a diario y a propósito, nos somete a diario y a propósito.

Desde la universidad, lo peor posible es mantener visos de normalidad. Nuestro compromiso como universitarios, como ciudadanos creyentes, concienzudos, en la libertad, la democracia, la institucionalidad, la constitucionalidad y el republicanismo, está en encarar, sin pusilanimidad alguna, el momento, siempre con la idea firme de sabernos civiles, desprovistos de poder fáctico, como se ha demostrado, para revirar las circunstancias de manera instantánea. Las jugadas deben ser firmes e inteligentes, desde luego, evitando más presos, más torturados, más vilipendiados, más escarnecidos, más humillados, más muertos.

No en balde, el preámbulo de la Declaración Universal de Los Derechos Humanos considera “… esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. ¿Será por ello que Venezuela, el régimen venezolano, resulta hoy tan cuestionada por los países del orbe, reunidos en la ONU? ¿Será por ello que tan peligrosa e irresponsablemente se nos expone a una intervención militar que mancillaría nuestra historia cívica y militar? Evaluemos las acciones y sus posibles resultas. Saldremos bien librados.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/26/resistir-desde-la-universidad-por-william-anseume/


(REUTERS)
Universidad en emergencia
José Alberto Olivar

Como parte de la estrategia de exterminio generalizado orquestado por el régimen que nos tiraniza, los universitarios ocupan el primer lugar en la lista, dado el tenaz rol de resistencia asumido desde hace casi veinte años. Aun cuando, en el elenco gubernamental ha hecho pasantía algunas figuras provenientes de las principales casas de estudios del país, de manera particular de la Universidad Central de Venezuela, así como aquella carantoña de instalar en el Aula Magna la otrora Constituyente de 1999, el efecto aplanadora contra la Universidad venezolana ha sido brutal.

A estas alturas no extraña que eso haya ocurrido, dado que esa pseudo elite intelectual, no fue más que cazadora de oportunidades cuyo resentimiento y frustración se vio satisfecha al aceptar las prebendas que la naciente revolución les ofrecía.

Mediocres universitarios a los que el ascenso en el escalafón le generaba urticaria y se escudaban en fútiles excusas. Esos y sus discípulos más hoscos son los que ahora, se coligan para cercenar derechos laborales conquistados tras largas décadas de presión en la calle.

Es tal la perversidad, que a esa élite inmoral que ostenta el poder, ha llegado al punto de no importarle afectar incluso a sus propios adeptos en el sector universitario. Y es que a la hora de acudir a un recinto hospitalario para tratar una emergencia médica, tanto obreros, administrativos y profesores, se topan con la imposibilidad de ser atendidos debido a la inefectividad del Sistema Integral de Salud del Ministerio de Educación Universitaria (SISMEU) que terminó por cercenar la irrisoria autonomía detentada en materia de administración de los Seguros Médicos, por parte de las Universidades Nacionales.

La tragedia que significa ver morir a familiares de universitarios, condenados a no recibir de forma oportuna los tratamientos para enfermedades crónicas, por ejemplo, es prueba fehaciente del plan genocida concebido para aniquilar a un segmento de la población que le resulta una carga.

Esa es la cruda realidad que los áulicos patronales del régimen, pretenden silenciar con anuncios bobalicones y fotografías de postín con los verdugos  ministeriales y el fulano buque chino invasor camuflado de hospital flotante.

Frente a ello, los universitarios una vez más se niegan a claudicar, pese a la campaña de odio y de miedo diseminado. La Universidad venezolana por boca de todos los gremios que la integran, grita al unísono ¡BASTA YA!

Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/09/27/universidad-en-emergencia-por-jose-alberto-olivar/


(REUTERS)
EL NACIONAL, Caracas, 27 de septiembre de 2018
El destino de las universidades
José Rafael Herrera

Desde su creación, las universidades han tenido que soportar las embestidas que la barbarie le ha infligido, una y otra vez, sin la menor conmiseración y con la mayor impiedad. No es el mérito, la dedicación al estudio, el aprendizaje y la enseñanza, lo que le interesa a la grosera ignorancia mandona, habituada al inmediatismo y la riqueza fácil, al saqueo más que al cultivo. La suya es voz de mando, aullido de pirata y mayoral, berrido de látigo y machete. Para ella -para la barbarie- quien más sabe es quien más fuerza bruta exhibe o quien más alto puede llegar a gritar. šNo pueden ser dioses” -concluía, después de una detenida y escrupulosa observación, Cuauhtémoc, sobrino y heredero del emperador azteca Moctezuma-: “los dioses son sabios y los sabios no gritan”. La barbarie, soberbia, violenta y gritona como es, no se conforma con la cortesía y tolerancia de quienes comprenden de brutalidad e intentan morigerarla. No hay Sherezade ni mil noches. Eso que llaman conocimiento se le hace sospechoso, conspirativo. Por eso tiene que intervenir la Academia, tiene que penetrarla hasta las entrañas, doblegarla y someterla. Tiene que ponerla de rodillas y humillarla. Ahora su objetivo es rebajarla hasta la servidumbre, pues de otro modo se la representa innecesaria. Intuye que la frágil civilidad de su condición creadora es un peligro potencial para toda tiranía, para la naturaleza bruta del sometimiento de todo y de todos.

No por azar, la mayor parte de las agresiones contra las instituciones universitarias provienen de regímenes que no comprenden, por su mismo desconocimiento de la vida académica, el hecho de que si bien las universidades están al servicio del Estado no tienen porqué estar al servicio de gobiernos que pretenden desviar los objetivos para los cuales fueron creadas. Y es que su sacerdocio es la verdad. La docencia, la investigación y la extensión, sustentadas en el mérito, son los medios a través de los cuales las universidades promueven la mayor diversidad, el debate de las ideas, en la búsqueda, precisamente, de la verdad. Para lo cual la autonomía es conditio sine qua non, ya desde los tiempos de Boloña, Oxford y Salamanca. Es obvio que para quienes provienen de instituciones en las que se prohíbe disentir, ésta se convierte en una seria amenaza para sus fines. Para los que provienen, se ha dicho. Para los que no provienen la cosa se complica. Decían los griegos que de la nada no sale nada. La verdad es conquista del consenso, no de la coersión.

Es verdad que no todo organismo estatal puede ser autónomo. Pero las instituciones del Estado que gozan de autonomía, es decir, que han conquistado con su esfuerzo la necesaria madurez social e histórica, jurídica y política, para poder sustentarla, precisamente por el hecho de tenerla, están obligadas a velar por los intereses del Estado, más allá de las eventuales disposiciones y el vaivén de los gobiernos.

Cuando la barbarie se hace del poder, la autonomía es puesta en situación de minusvalía. Y entonces, las pezuñas de la ruín mediocridad -no ajena al vandalismo-, ya instalada en el interior de la academia, comienza a hacerle el juego a la tiranía barbárica. La combinación resulta atroz. Se genera así aquello que el maestro García Bacca designara como “la canalla vil”, y la autonomía es sometida a un doble proceso de estrangulamiento. Presupuestariamente, es asfixiada desde afuera. Desde adentro, se pretende generar el caos y la zozobra, de la mano de una no tan espontánea malandritud.

Barbarie y autonomía son palabras griegas. De la primera, Aristóteles le escribe a Alejandro: “a diferencia de los griegos, en los bárbaros predomina el instinto sobre la razón”. La segunda significa literalmente “vivir según la propia norma”, es decir, ejercer el auto gobierno o la capacidad de gobernarse a sí mismo, mediante la virtud y la razón. En su acepción académica, se refiere a la independencia del objeto de estudio y método en la adquisición de conocimientos, a la libertad para pensar y expresar ideas acordes con las propias convicciones, más allá de todo dogma.

La autonomía universitaria supone cierta entidad política dentro de la organización más amplia del Estado, a fin de garantizar la libertad de cátedra frente a un determinado orden social, lo cual no tiene porqué entorpecer el ordenamiento jurídico-político. Todo lo contrario, se trata de que el saberse “señor de sí mismo”, redunde en beneficio y maduración de y para la libertad, enriqueciendo las bases de la vida civil. Cuando el pensamiento y la voluntad se ven reprimidos y pierden la razón de obrar, se produce la heteronomía, tan grata a la mordaza totalitaria. La autonomía es, por tanto, la facultad que se reconoce a sí misma como voluntad libre, capaz de autodeterminarse, tal como lo expone Kant en su Crítica de la Razón Práctica. En cuanto coinciden libertad y responsabilidad, la autonomía es la raíz de la moralidad y su condición necesaria, de modo que las acciones morales no son imputables a un sujeto que no sea autónomo, es decir, libre o responsable.

Un régimen que no está en capacidad de comprender la importancia de la autonomía universitaria, es decir, su función en la formación de hombres capaces de crear respuestas –con sentido crítico, con libertad y con conciencia del deber- a los problemas fundamentales de la sociedad, es un régimen que siembra las bases para su propia destrucción. Pero, además, la de toda una nación. El destino de la universidad coincide, en este sentido, con el destino del Estado. Los pueblos, como dice Hegel, se labran su propio destino. Destruir la universidad es, ni más ni menos, destruir todo un país. Así, pues, el progreso de una nación depende del crecimiento de la autonomía de sus universidades, porque en ellas los ciudadanos se educan para la crítica y la libertad, es decir, para la vida en civilidad. Condición indispensable para la superación de la ignorancia, la barbarie, la miseria y la servidumbre. El ejercicio de la autonomía propicia el desarrollo de la sociedad, la realización de la democracia, el crecimiento de las capacidades del Espíritu del pueblo, la equidad y la justicia. La barbarie es, y ha sido siempre, la real amenaza. Ir contra las universidades no sólo significa la ruina de sus instalaciones. Significa, además, el intento por asaltar la razón y el sagrado derecho a decir que no. 

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/destino-las-universidades_253209


EL NACIONAL, 28 de septiembre de 2018
El enemigo de la casa que vence la sombra
Armando Martini Pietri

El régimen venezolano, dirigido por quien se considera a sí mismo presidente obrero, irónicamente, ha deteriorado los salarios a niveles que no sirven, y ha anulado los contratos colectivos, conquistas laborales de años y sacrificios; se ha convertido en enemigo universitario. Asedia, hostiga a las universidades; bajo el yugo absolutista las somete, con premeditación y alevosía, a un presupuesto deficitario, ridículamente precario y carente de la realidad inflacionaria, creada por ellos mismos, que imposibilita su funcionamiento. Esto ocurre mientras viajeros oficialistas, amigos y relacionados disfrutan de lujos pomposos en aeronaves del Estado alrededor del mundo.

El régimen condena a la universidad a la libérrima acción del hampa. Estimula la deserción docente y estudiantil al mismo tiempo que sus hijos y familiares están inscritos y cursando estudios en las mejores universidades del orbe, en muchos casos, pagados con el dinero mal habido, es decir, robado al erario público. Mientras aquí, a quienes tienen estudios de nivel superior y son profesores titulares, a dedicación exclusiva en la docencia, se les niega mejoramiento. Se desconoce la meritocracia y se cancelan salarios de hambre, más bien, limosnas.

Lo paradójico es que los enemigos de las universidades, hoy en ejercicio del poder, se beneficiaron. Eran los becados, gozosos y golosos del otrora presupuesto. Fueron muchas piedras lanzadas y cauchos quemados previa buena y nutritiva comilona en los comedores universitarios. Nunca participaron de las elecciones estudiantiles, porque las sabían perdidas, por eso optaban por exigir anticipo de vacaciones a punta de disparos. Aquellos encapuchados son muchos de los que gobiernan y atentan groseramente contra la autonomía universitaria. ¡Qué poco agradecidos!

Sin embargo, la mayor ojeriza, el escollo infranqueable, lo tienen en la reputada y siempre bien ponderada Universidad Simón Bolívar. Diferente a las otras, sus enemigos lograron imponer a un vicerrector oficialista, comprometido ideológicamente con el castrismo chavista, caballo de Troya. No fue elegido. El ministro de Educación Superior lo impuso, como es habitual en las dictaduras. Lo impuso ignorando la consulta, en la cual se favoreció a un integrante de la comunidad universitaria. El arbitrario funcionario ha forzado la presencia de un extraño, ajeno a la USB, causando rechazo generalizado en el ambiente, produciendo descontento, insatisfacción y disgusto.

La Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar, actuando como guía, alzó su voz contra el atropello, la inmoralidad e ilegalidad, defendiendo con vehemencia el articulo 350 consagrado en la Constitución vigente, de 1999. Razón, entre otras, por la cual su directiva resultó reelegida para un nuevo período. Porque cuando se es transparente, auténtico y se enarbolan banderas de libertad y democracia, es posible elegir una legítima representación gremial.

No olvidemos jamás que en nuestras casas de estudio se supera el intelecto y crece el conocimiento, la genialidad de instruirse es maravillosa. Es claridad sobre oscuridad. El bien sobre el mal. La superación de la ignorancia y la mediocridad.

Los enemigos de la excelencia los tiene la Universidad Simón Bolívar y los enfrenta a pesar de sus riesgos; desafía a la dictadura burócrata, mezquina e insuficiente, limitada de inteligencia, sin creatividad, pasmada en el pasado, que se inhibe y acompleja frente a un profesorado y estudiantado rebelde, deseoso de aprender, hambriento de conocimiento, disidente, sin complejos. Y por eso, la quieren dócil, sumisa, obediente, minimizada y complaciente.

Pero en la Simón Bolívar la dignidad es permanente, la pequeñez no es bienvenida y el sometimiento se rechaza. No tendrán éxito.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/enemigo-casa-que-vence-sombra_253338


LB, UPEL de Maracay (15/09/18)
La universidad encarcelada
Luis Barragán


Días atrás, estuvimos en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) de Maracay, constatando las condiciones deplorables en la que se encuentra su sede. Cada pasillo y cada esquina, hacen de las instalaciones  ocasión propicia para cualquier emboscada del hampa. E, incluso, las aulas cuentan con una fortísima reja metálica, probablemente más costosa que los viejos pupitres, pizarrones y carteleras que se permiten guardar, punzando la tentación de los bandoleros más audaces.

Pocos vigilantes, desarmados, hacen lo que pueden para proteger el lugar, obviamente, protegiéndose ellos mismos frente  a una incursión que parecerá más  un acto de rutina, antes que de audacia. Los delincuentes gozan del visado de unas autoridades que, prestas para la persecución política, se declaran incompetentes para todo lo demás, so pretexto de un disminuido presupuesto, salarios deprimentes, armamento desvencijado.

Y es que no hay universidad venezolana que no se encuentre encarcelada,  asediada por una particular custodia: la de los hampones también comunes que no se  saben parte de un plan maestro. Éste no es otro que el dejar, adicionalmente, a su suerte a los universitarios en manos de bandoleros que ensayan sus más elementales faenas al acecharlos y, a cambio de un disparo gratuito, hacerse de las pocas pertenencias que se permiten en ciudades en las que sobran todas las precauciones personales posibles.

Es la Universidad Central de Venezuela que, faltando poco, a plena luz del día, se ofrece como escenario impune del delito, a veces, por temor o complicidad, facilitado por sus pocos vigilantes, mientras que una argucia judicial ha prohibido un mayor control de los accesos, a través de sendas puertas, contrastando con la celosamente amurallada y protegida sede del Tribunal Supremo de Justicia que decidió menospreciar el llamado de urgencia de la comunidad universitaria. Son extensos los sectores vedados al libre y espontáneo tránsito, cayendo la noche con sus promesa de peligros.

O es la sede del Núcleo del Litoral de la Universidad Simón Bolívar que, visitada en dos oportunidades, aconseja recogerse rápido e irse para evitar el vuelo rasante, tan breve como angustioso, de un motorizado felón que acumula una alta puntuación, aunque no goce de una mención de publicación.  O de las universidades privadas, con vigilantes más atentos, en las que podemos resultar sorprendidos, como ha ocurrido, en el más concurrido de sus espacios, presumiendo una gran fortuna detrás de la modesta tarjeta de débito que vio y midió a la distancia por la compra de un sencillo vaso de café.

Así como ignoramos los niveles de hiperinflación, epidemias u otras estadísticas que debe publicar el Estado,  existen unas cifras negras de la delincuencia, las que tanto preocupan a los criminólogos, aún más obscurecidas al tratarse de las aulas.   El indecible socialismo en marcha, consiguió un mayor control social de las universidades a las que tanto teme, a través del asalto armado y desarmado, relegado el hurto como una curiosidad que ya no lo es en el renglón del homicidio.

Alentando la deserción, hay miedo de ir a la universidad, recibir o dictar clases, quedando cualquier equipo, tan costoso como inmediatamente irremplazable, a la merced de los mercaderes del hampa. Cosas del Estado Comunal, nada quiere de la búsqueda sistemática de la verdad.

24/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/24/luis-barragan-la-universidad-encarcelada/