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domingo, 16 de febrero de 2020

OBSCURIDAD EN EL AULA

De una batalla desigual
Luis Barragán

Pocos días atrás, tuvimos ocasión de celebrar una reunión de trabajo en la sede del Pedagógico de Caracas. Y, aunque no tuvimos oportunidad de recorrer el meritorio edificio histórico, logramos apreciar el grave nivel de deterioro e inseguridad personal de las áreas muy antes tan transitadas de la institución que ha sido motivo de orgullo para  los venezolanos.

Imprevisto, participamos en un cine-foro sobre la película “1917” de Sam Mendes (2019), encabezado por tres profesores post-graduados, con una edad promedio de cuarenta años, frente a un vigoroso grupo de  alumnos veinteañeros. Concluida la sesión, Luis Fernando Castillo, Richard López y José Astudillos, abrieron los fuegos y, desde una admirable perspectiva histórica y propiamente cinematográfica, yendo a otros detalles sobre el fenómeno de la guerra que los deslizó hacia algunos planteamientos de naturaleza filosófica y estratégica, orientaron a la audiencia respondiendo a las preguntas formuladas.

Inevitable, nos preguntamos sobre la muchachada asistente al evento que, además de cumplir con alguna específica tarea de la materia que la ocupa, no se saben en una actividad excepcional.  Nacidos y crecidos bajo este régimen, realizan un esfuerzo gigantesco para matricularse y proseguir tercamente su estudios; y, sin la debida alimentación, transportación, recreación y acceso mismo a la bibliografía indispensable, los muchachos se resisten a la tentación de abandonar a la universidad y de aventurarse al exilio, procurando ayudar psicológica y materialmente a la familia que se sacrifica por evitarlo.

Celebramos a los docentes, no menos perseverantes, a pesar de las fortísimas limitaciones que acarrea el ejercicio, deseosos de transmitir y sembrar inquietudes, discutir a fondo los temas de la especialidad; y, a la vez, aportar el indispensable esfuerzo para literalmente salvar a las generaciones más recientes de la sociedad de ágrafos, supervivientes y delatores de la propuesta totalitaria en curso. Hacen mucho más que los estridentes elencos políticos, opositores de circunstancias, que, lejos de un severo compromiso  histórico,  ahora necesitan de una pasantía por las aulas de la vida misma que bien les enseñe respecto a sus propias responsabilidades.

Por cierto, lo comentamos al profesor José Alberto Olivar, en la sala, creímos intuir un ingenioso juego de  cámara que, después, supimos, se trataba de un burdo - aunque imperceptible -  corte de escenas. No obstante, el filme de Mendes, salvado por la fotografía de Roger Deakins, nos permite reivindicar a John Dos Passos, el extraordinario novelista que nos hizo vivir la Gran Guerra en los tiempos de juventud.

Fotografía: LB, UPEL (Caracas, 14/02/2020).

17/02/2020:

viernes, 18 de octubre de 2019

2,7 K REPRODUCCIONES

Las autoridades ordenaron quitar cada
logo institucional, algo que se
hizo.
La dictadura estremecida por un modesto cine-foro
Luis Barragán

El régimen ha decidido acabar definitivamente con la universidad pública y autónoma, aunque la prefiere como rehén para negociar o, mejor, chantajear a la oposición.  No es otra la conclusión que se desprende de la asociación escasamente habilidosa que hace el ministro usurpador del ramo con la llamada mesa de diálogo nacional.

A la vez, operan sendas campañas  que reinciden en la violación de la Constitución y de la Ley de Universidades que no espera al cumplimiento del plazo impuesto a la Universidad Central de Venezuela, a través de la consabida sentencia del ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia de fecha 27/08/2019, susceptible de ampliar al resto de las casas de estudios.  E, incluso, también plazo  ordenado por la representación ministerial en el  Consejo Directivo de la Universidad Simón Bolívar, sin que medie el acto administrativo correspondiente, al menos, hasta nuevo aviso.


Quedará para la memoria
histórica.
Recientemente, los profesores José Alberto Olivar, Jonás Estrada y Jorge Arellano, impulsaron  un cine-foro relacionado con la conocida película de Gustavo Arroyo Tovar en la casa de Sartenejas, empleando así un recurso pedagógico ya acostumbrado.  No obstante, aún antes de realizarse, desde las redes sociales y un programa televisivo del Estado, hicieron víctimas a los docentes de toda suerte de ataques, por lo demás, excesivos, tildándolos nada más y nada menos que de fascistas,  Por ironía, vejados y descalificados personal como profesionalmente, el fiscal usurpador se movió y, por supuesto, un tribunal prohibió el evento a las autoridades universitarias invocando la tal Ley Constitucional del Odio, manufacturada por la  espuria constituyente.

Una modesta y ordinaria actividad académica, desde sus inicios,  estremeció profundamente a la dictadura que está empeñada en (pre) fabricar el fascismo donde no lo hay, como  tuvimos ocasión de denunciar en una sesión plenaria de la Asamblea Nacional bajo absoluto dominio del chavismo (https://www.youtube.com/watch?v=XQccTBfwrR8).  La campaña en cuestión habló de un supremacismo blanco y otras lindezas de quienes, además de soslayar la catástrofe humanitaria  deliberadamente creada, implicados en un genocidio activo y pasivo, apelan a los disparates más asombrosos (y sombríos) de su cubana formación política e ideológica, si estos términos caben para quienes, torpemente, como Mario Silva, no saben que cuentan con el vicerrector académico como enclave en la Simón Bolívar, o – sabiéndolo -  desean facturarlo por ineficaz.

Mil veces fotografiados por personas ajenas a la universidad, los profesores citados, más el presidente del gremio docente, realizaron el foro sin la película, pues, la propia universidad negó todas las alternativas técnicas para exhibirla, como si de una carta de buena conducta se tratara, imaginándola como suficiente.  Nada dijeron, absolutamente nada, las autoridades universitarias, a pesar del evidente atentado contra la libertad de cátedra y la autonomía, agigantando moralmente a los estudiantes y docentes que dieron la cara por la casa de Sartenejas.

14/10/2019:


Brevemente LB: Desde sus inicios, la actividad confrontó serios problemas. Mario Silva de nuevo se refirió a los profesores de la Universidad Simón Bolívar, en La Hojilla. Por supuesto, lo hizo desde su "peculiar" perspectiva. Comenzó una dura campaña por las redes sociales, tildándolos de fascistas. Claro está, desconoce que el vicerrector académico (Holder) lo impuso la dictadura y quién sabe si la propia dirección de Sartenejas. Por lo pronto, obran tres consideraciones:

La una, es que, sabiéndolo, algo peor, significa que la evaluación del desempeño de Holder es insatisfactoria. Al parecer, por sus características personales, no es dado al conflicto abierto y, si lo fuese, prefiere la estrategia paciente y taimada.  En todo caso, les importará muy poco su destino. Ya tuvimos ocasión, al emplear la tribuna parlamentaria, de denunciar el propósito de realizar estudios en el exterior a partir de enero, si son ciertas las informaciones recibidas.  Perfectamente, pueden relevarlos por otro más decidido o incisivo. Presuntamente, goza de la cooperación de actores que se tienen como opositores en la casa de estudios.

La otra, nos remite al descaro, pues, por sus trayectorias y otas características de orígen, los académicos que propulsaron la activdad distan de ser fascistas. Conocemos personalmente más a Olivar, cuyas investigaciones lo hicieron miembro  reciente de la Academia Nacional de Historia en su capítulo mirandino. Más lejos aún, Anseume, presidente de la APUSB.

Luego, diremos, algún día saldrán a la luz pública los vericuetos el caso. Añadida la conducta de las autoridades que nunca dijeron nada. En todo caso, aún sin la película, en medio de los fotógrafos del SEBIN, impedidos de los equipos técnicos correspondientes, la actividad se hizo, se llevó a cabo, con mucho talante, convicción y coraje.