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miércoles, 24 de junio de 2020

LA DEUDA CON EL SENDERO

El problema de la fragmentación del Estado
William Anseume
 
Hoy por este mismo medio el colega José Alberto Olivar y también el diputado Luis Barragán en éste y otros periódicos (Noticiero Digital y Opinión y Noticias) refieren el tema universitario. Olivar hace un planteamiento irreprochable: después de las írritas designaciones en el Consejo Nacional Electoral y la intervención de algunos de los principales partidos politicos, vendrán por las universidades. Barragán señala también acertadamente el derrumbe de las instituciones de educación superior y la resolución de este despropósito del único modo que luce factible.

Sin duda. El derrumbe institucional, ante el caos previamente creado; el debilitamiento o el desmantelamiento físico y de funcionamiento de todos los demás organismos (incluidos sindicatos y gremios, como ya algunos han empezado a alertar) proclives a la libertad, apunta al quiebre definitivo que le permita a la tiranía su sostenimiento en el poder. Las imágenes de destrucción orquestada en la Universidad de Oriente o el desplome de la Universidad Central de Venezuela son no sólo muestra fehaciente, simbólica, de ello.

Todo este afán de desmoronamiento, fragmentación, o disolución (llámese como sea preferible) señala el sendero que nos han obligado hace bastante a transitar y no termina de concretarse. Buscar por todos los derroteros posibles, desde dentro y fuera, acabar con el enemigo de toda la institucionalidad del Estado venezolano. Luego será tarde. Ya luce quedo. Estamos en deuda generalizada con el país

23/06/2020:

sábado, 16 de mayo de 2020

VIRUS MORAL

La democracia en cuarentena
Ignacio Sánchez Cámara / ABC

Cuando el Estado se encuentra en crisis y la Nación en riesgo de extinción, la perspectiva política, aunque siempre superficial, deviene urgente e ineludible. Nuestra democracia también se encuentra en cuarentena y, quizá pronto, en la UCI. La terrible pandemia nos ha sorprendido con uno de los peores gobiernos posibles: un frente popular con apoyos separatistas, que abraza un decisionismo político heredado de Carl Schmitt. Aunque, naturalmente, no lo sepan. La ocasión para el golpe de mano parece inmejorable. Concentración del poder y supresión de los mecanismos de control. Al parecer, abundan quienes piensan que la democracia vale sólo para tiempos más o menos normales. En épocas de catástrofes o crisis, debe eclipsarse y dejar paso a la unanimidad forzosa. Gran Bretaña debatió en tiempos terribles la entrada en la guerra para derrotar al nazismo. ¿Qué hubiera sucedido si todo hubiera sido unidad alrededor de Chamberlain y nadie hubiera alzado su voz convenciendo a la mayoría? Del prohibido prohibir pasamos al prohibido criticar. Una cosa es la unidad de acción sanitaria y otra la proscripción de la crítica política. Por lo demás, el Gobierno reclama ahora la unidad que antes se empeñó en romper. Y, puestos a perseguir la unidad, ¿qué mejor que un Gobierno constitucionalista de concentración nacional?

La gestión política está siendo vergonzosa y la mayoría de las apariciones gubernamentales más propias de programas de humor, pero no se puede decir porque favorece al virus. Las mentiras, vaivenes y ocultaciones han sido abundantes, pero no se puede afirmar porque favorece al virus. Se publican cifras de contagiados mientras no hay tests, pero no se puede denunciar porque favorece al virus. Se cambia el criterio sobre las mascarillas, pero no se puede poner en evidencia porque favorece al virus. Casi todos sabemos lo que habría ocurrido con un Gobierno del PP, pero no es posible decirlo porque favorece al virus. Se proclama la defensa de los más vulnerables y la apoteosis de la igualdad mientras abundan los privilegios sanitarios de los poderosos, pero no es correcto decirlo porque beneficia al virus. Se diría que el lema es la mentira os hará sanos. Desvaríos de la ética de la responsabilidad.

Ciertamente la declaración del estado de alarma está prevista en la Constitución. Nada que objetar por ahí. Pero hay maneras de aplicarlo que pueden rebasar los límites constitucionales. Un Gobierno socialcomunista no es el más idóneo para gestionar un estado de alarma porque, de suyo, provoca un estado de alarma, incluso al presidente del Gobierno. Mientras tanto, el control parlamentario del Ejecutivo ha desaparecido. Con la división de poderes desaparece la libertad política. La política de comunicación (propaganda) y el filtro y control de las preguntas de los periodistas (grave error muy tardíamente corregido) exhiben la cuarentena de nuestro sistema de libertades. No resulta infundado el temor de que la intimidad y la vida privada sufran intensas vulneraciones en los tiempos venideros.

Mientras la iniciativa privada está resultando decisiva y ejemplar, los efectos van a ser, muy previsiblemente, la politización de la vida social y el intervencionismo estatal. Mientras la solidaridad privada utiliza los medios propios, la solidaridad estatal utiliza los ajenos. Según Alexis de Tocqueville, uno de los primeros deberes de un Gobierno es situar a los ciudadanos en la condición de poder prescindir de su ayuda. No cabe duda de que los nuevos tiempos van a acentuar la dependencia estatal de los ciudadanos y el eclipse de la iniciativa privada. Otra vía hacia el despotismo, democrático o no.

No tardarán en exigir la unanimidad de la política económica, la suya naturalmente, con la advertencia de que disentir es antipatriótico o un sometimiento a los intereses de los ricos. Recorreremos libremente el camino hacia la miseria. Ya lo decía, también Tocqueville, que de nosotros, los ciudadanos, depende que la democracia conduzca a la libertad, a la prosperidad y a la civilización, o bien al despotismo, a la miseria y a la barbarie. No conviene olvidar que las políticas catastróficas suelen fortalecerse en las catástrofes. No es necesario haber leído con mucho detenimiento a Marx para saber que el triunfo del comunismo requiere que la miseria (las contradicciones del capitalismo) llegue al extremo más insoportable. Para aprovecharse del caos hay que o provocarlo o mantenerlo y agravarlo. Sabemos cómo mueren las democracias y cómo triunfa el comunismo. Acaso sea un temor algo desmesurado, pero por advertirlo no se pierde nada.

Otro de los efectos de la crisis actual es que el virus físico impida aún más ver el virus moral, cuyos efectos llevamos décadas, acaso siglos, padeciendo. Atendemos mucho más a lo que mata el cuerpo que a lo que destruye el espíritu. Dice el Evangelista Lucas, «no temáis a lo que mata el cuerpo y no puede nada más». Lo que mata el espíritu es mucho más terrible que lo que mata el cuerpo. Esto afirma Kierkegaard, en Las obras del amor: «Pues se ponen barreras contra la peste, pero a la peste de la murmuración, peor que la asiática, la que corrompe el alma, ¡se le abren todas las casas, se paga dinero por ser contagiado, se saluda dando la bienvenida a quien trae el contagio!».

Existe otro virus, letal y silencioso, que atraviesa sin dañar los cuerpos e infecta sólo a los espíritus. La dificultad de combatirlo es proporcional a la ignorancia de su existencia. Aquí el contagio es voluntario y no se reconoce su realidad ni la necesidad del diagnóstico y tratamiento. Apenas quedan ya algunos pocos inmunes. La mayoría son contagiados felices. Y, acaso, no es seguro, la eliminación del virus moral sea la mejor terapia para hacer frente, física y moralmente, al otro virus, y, de paso, para salvar a la Nación y a su democracia.

(*) Ignacio Sánchez Cámara es catedrático de Filosofía de la Universidad Rey Juan Carlos.

20/04/2020:
https://www.almendron.com/tribuna/la-democracia-en-cuarentena
Ilustración: Georges Mathieu.

lunes, 20 de abril de 2020

INTELIGENCIA ECONÓMICA

Estados en la niebla
Guy Sorman / ABC

No confundamos la crisis sanitaria con la crisis económica. La primera es real y está muy lejos de resolverse; la segunda es, sencillamente, una consecuencia de la pandemia. Creo que es un gran error confundir la actual recesión económica con crisis anteriores como las de 1930, 1973 o 2008. Durante estas últimas depresiones, fue el sistema capitalista el que falló. En 1930, las restricciones monetarias y el cese del comercio internacional transformaron una crisis fugaz en una crisis sistémica; un fallo de la inteligencia económica. En 1973, los Gobiernos creyeron erróneamente que la producción de dinero revitalizaría la actividad, pero solo condujo a la inflación de precios. En 2008, la especulación inmobiliaria inundó los mercados financieros con valores falsos; una vez más, un fracaso de la inteligencia económica. Esta vez, el «sistema capitalista globalizado», es decir, la economía de mercado, basada en la empresa y el intercambio, no ha fallado. La única razón de que la maquinaria se haya detenido es que los trabajadores han desaparecido parcialmente, porque están enfermos o en peligro de estarlo. El día, todavía impredecible (pero sin duda dentro de varios meses), en que todos puedan volver al trabajo, la máquina económica volverá a su ritmo anterior, quizá más rápido por el deseo de ponerse al día. Por supuesto, habrá cambios en el mercado: por ejemplo, se desarrollarán robots, porque no se ponen enfermos; las industrias esenciales regresarán a Europa desde China; determinadas actividades, como viajes o conferencias, se sustituirán por reuniones virtuales.

A la espera de la reactivación, los fondos inyectados por el Fondo Monetario Internacional, los Estados y el Banco Central Europeo deben considerarse, ante todo, ayudas sociales esenciales para compensar la pérdida de salarios. Por lo tanto, estas intervenciones públicas son de una naturaleza diferente a las llamadas políticas de estímulo de la década de los treinta, de los setenta (después de la crisis del petróleo) y en 2008.

Algunos economistas aficionados y filósofos en declive, para quienes cualquier crisis es necesariamente una crisis del capitalismo, sugieren que sustituyamos el libre mercado por una nueva forma de socialismo con un toque de verde, con el culto a la biodiversidad y la divinización del clima y de la solidaridad. Se trata de intenciones nobles, pero una política económica se mide por sus resultados, no por sus intenciones. Si realmente queremos solidaridad, una sanidad pública mejor organizada, protección frente a los desastres, necesitamos, para empezar, una economía de mercado que genere ganancias, no un socialismo estatal que solo reparta penuria. En cuanto a aquellos que creen que la pandemia debería fortalecer en el futuro a los Estados centrales, no entendemos su argumento: los Estados, en general, han gestionado muy mal la pandemia de coronavirus y continúan gestionándola de forma mediocre, especialmente Estados Unidos y, en Europa, España, Italia, Gran Bretaña y Francia. ¿Cómo debería el fracaso relativo de estos Estados, su falta de preparación, su lentitud para decidir, su tendencia a politizarlo todo, conducir a su fortalecimiento? Extraño razonamiento. Se observará también que Alemania, donde los poderes están muy descentralizados, donde el sector privado colabora estrechamente con el sector público, logra contener la pandemia infinitamente mejor que Estados centralizados como Francia y Gran Bretaña, o que Estados confusos como España e Italia, donde ya no está claro quién es responsable de qué.

Por lo tanto, es probable y deseable que la economía del mañana se parezca a la de hoy, a fin de que se restablezcan el empleo y los salarios. También es de esperar que se aprendan algunas lecciones. La Unión Europea, con variantes nacionales, y Estados Unidos, estaban poco preparados para reflexionar a largo plazo, tienen sistemas sanitarios deficientes, y la mayoría de los Gobiernos han olvidado que su misión fundamental era garantizar la seguridad de los ciudadanos; otras tantas lecciones sobre las que meditar. Pero, a corto plazo, hay que centrarse en lo único que realmente importa: salvar vidas. En este sentido, es sorprendente que los europeos persistan en no inspirarse en métodos que han demostrado su efectividad en Corea del Sur y Taiwán: pruebas sistemáticas, mascarillas para todos, aislamiento de pacientes no hospitalizados, identificación de focos infecciosos, informes en el teléfono móvil de los riesgos de contagio. ¿Cómo no preguntarnos también, en España, en Italia y en Francia, por qué la tasa de mortalidad por paciente infectado es cinco veces mayor que en Alemania, Austria y Dinamarca? Se debe a que estos países han entendido y actuado mejor que otros. ¿Qué lección deberíamos aprender? Dudo que, si se mantienen estos métodos de cuarentena medievales, la pandemia desaparezca en las semanas y meses venideros en Europa y en EE.UU., a menos que se recurra a las técnicas disponibles para localizar pacientes.

Debatir y filosofar sobre el futuro son excelentes ejercicios intelectuales, muy democráticos, ya que todos tienen derecho a decir lo que quieran. Pero lo realmente urgente hoy es: ¿dónde están las pruebas, las mascarillas y las medidas de aislamiento? En España, en Francia, en Gran Bretaña y en EE.UU., la respuesta de los gobiernos sigue siendo confusa, lo que resulta muy inquietante.

Fuente:
https://www.almendron.com/tribuna/estados-en-la-niebla/
Composición gráfica: Tomada de las redes.

sábado, 30 de noviembre de 2019

CAZA DE CITAS

"La institución estatal se justifica, pues, por el hecho de que en una determinada etapa de la división del trabajo y del intercambio social la certidumbre de sentido y de ejecución del derecho hacen preciso al Estado. Del mismo modo que el aumento del tráfico urbano hasta cierto grado reclama una regulación del mismo, e incluso órganos especiales de policía de tráfico, así también el desarrollo de la civilización hace precisa una organización estatal cada vez más diferenciada para el establecimiento, aplicación y ejecución del derecho"

Hermann Heller

("Teoría del Estado", FCE, México,  1998: 241)

viernes, 13 de julio de 2018

TERRITORIO DE CONQUISTA

EL NACIONAL, Caracas, 11 de julio de 2018
Ética aplicada
Elio Pepe Trifance

Con el sentido analítico aplicado por el Centro Hastings en 1969 y por el Instituto de Ética Georgetown’s Kennedy en 1970, se comienza a tratar la ética en sus especificaciones de política pública, que establece las tipificaciones del desarrollo objeto de las preocupaciones fundamentales de un gobierno democrático.

Profundizando aspectos ya considerados por Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein y Gottlob Frege, en Principia ética de 1997, George Edward Moore demuestra que se han confundido lo extrínseco con lo intrínseco, los medios con los fines. Nace la “falacia naturalista” por la cual tanto las teorías naturalistas como la metafísica de la ética han atribuido el valor del bien en sí a los objetivos de lo bueno, lo suprasensible, lo útil, el placer.

En los cálculos probabilísticos para la solución de problemas, Moore afirma que “la relación de la parte con el todo no es la misma que la del todo con la parte”, de modo que las combinaciones entre una serie de bienes o males intrínsecos hacen posible la “idea de libertad” ínsita en la acción determinada por el libre albedrío del hombre, máxime si este es responsable del gobierno del Estado, de modo que el concepto que de ella tienen los políticos determina el nivel de la democracia y de la participación de los ciudadanos, su organización social, su relación con el Estado.

Es oportuno precisar que el sentido comparativo (mejor que, peor que) y superlativo (lo mejor, lo peor), mediante la existencia de escalas de grado en lo bueno y lo malo, dispone condiciones de indeterminación, a pesar de que tanto el bien como el mal quedan precisados por el nivel que respectivamente los califica.

Estas premisas de carácter filosófico permiten definir la ética aplicada en el desarrollo como reflexión sobre medios y fines para los cambios socioeconómicos que las diversas políticas pueden resguardar. Se crea una sustancial diferencia entre la relación de los valores propios del desarrollo, la defensa de las teorías básicas normativas del modelo escogido, la funcionalidad de las decisiones adoptadas. Derivan las características de la relación entre naturaleza e historia que distinguen la ética de los países desarrollados de la aplicada por los países emergentes o subdesarrollados.

David Krocker (2004) precisa que la ética debe acompañar las reflexiones sobre los fines y medios utilizables en los cambios económicos y sociales de los países pobres o, añadimos, que han sido reducidos a la condición de pobreza por la conducción política, económica y social aplicada por gobiernos preocupados por detener el poder a espalda de las necesidades básicas y los derechos humanos de la población.

Pero ni la historia ha terminado ni la ideología ha muerto, por lo cual Kjell Magne Bondevik (2003), en la perspectiva del Club de Madrid, y superando la concepción kantiana, niega la posibilidad de que el mundo sea regido solo por intereses económicos y formula la hipótesis de que los principios éticos y los valores y derechos humanos, la protección del ambiente y la solidaridad se pueden convertir en una fuente de movilización política para determinar la tipología del desarrollo y así contribuir al cambio socioeconómico.

La injusticia presente en grados y formas diferentes en cada nación, el aumento generalizado de la pobreza como síntoma emblemático en la conducción política y económica del caso venezolano en la historia de las naciones de los últimos dos siglos, si a alguna circunstancia se puede atribuir es al uso intensivo de la tecnología; en la situación específica emerge por la visible incapacidad de las instituciones para aplicar las normas que permitirían combatirla. Se contrapone la necesidad de que el desarrollo se haga constante en el tiempo y se precisa la aplicación de la ética propia para promover, formar y consolidar en el comportamiento de la dirigencia política y en el desenvolvimiento de la vida de cada día, la “conciencia ética” de cada ciudadano y de la sociedad en su conjunto.

De este modo, los actores institucionales, el gobierno, las empresas, los sindicados de trabajadores y los gremios profesionales, la sociedad civil, la misma Iglesia católica y las otras confesiones religiosas, en el ámbito de las respectivas competencias, adquieren precisas responsabilidades hacia la recuperación interna e internacional del país. Es ilusorio que esta se pueda averiguar sin el aporte de un análisis previo del estatus presente, del nivel de la propia evolución o involución política, económica y social, de las causas del deterioro del desarrollo, de las condiciones de disfuncionalidad de las empresas públicas y privadas, al contrario, es preciso indicar formas, modalidades y medios que pueden permitirla a través de las acciones consecuentes para producir el cambio.

En particular, cada quien con su propia identidad e idiosincrasia, y en las formas y modalidades definidas por la ley, gobierno y oposición, deberían enfrentar y solucionar los problemas de la justicia y de la exclusión, de la deuda y de la inflación, de las inversiones productivas para reducir el desempleo, aumentar la demanda, eliminar la especulación, estabilizar la economía; la Asamblea Nacional tendría que legislar para la adecuación, vigilar al Poder Ejecutivo según lo establecido en la Constitución, promover y defender en cualquier instancia los derechos humanos, crear enlaces dialógicos entre las partes sociales y el Estado en el marco definido por la ética del comportamiento.

Pero el Estado-nación ha perdido cualquier credibilidad nacional e internacional y se ha transformado en territorio de conquista de los narcotraficantes y del extranjero: independientemente de quien esté interesado en realizar dicha conquista para perseguir finalidades explícitas y ocultas relacionadas con la opción política que representa, queda para Venezuela solo la perspectiva de ser transformada en la nueva colonia de América Latina del siglo XXI, una condición que niega los valores de la lucha liberadora descrita por los padres de la patria y que anula los sacrificios constantes realizados por los ciudadanos en el curso de la historia para la emancipación individual y colectiva conquistada en los procesos de transición que han caracterizado a la civilización de la sociedad venezolana.

Es exigencia de la ética aplicada para recuperar la identidad y soberanía nacional, tanto en el contexto de las naciones como en el comportamiento con los organismos internacionales mediante la tipificación del desarrollo, la búsqueda de la recomposición de condiciones aceptables de vida para cada ciudadano, la consecución de un moderno funcionamiento y la organización de las estructuras de la sociedad, que si bien descansan en la voluntad política, tienen raíces en los profundos cambios ideológicos y programáticos de la economía, de la sociología, de la cultura.

No es utopía pregonar un nuevo comportamiento de la sociedad entera en el modo de concebir la política, lo jurídico, la economía, pero bajo un enfoque ético y humanístico, más cónsono con el intento de encontrar proposiciones de evaluación y de alternativas sociales que aseguren una evolución positiva del ser del hombre, en conformidad con los valores y principios definidos en la Constitución de la República.

Es nuestra obligación seguir los acontecimientos con sentido hermenéutico, es decir mediante un racionalismo evolutivo que, más allá de los postulados por la Escuela de Frankfurt, se fundamenta en el puro pragmatismo: el soporte teórico será utilizado para definir los aportes de las diferentes realidades históricas con las reflexiones que serán permitidas por los conceptos de razón instrumental y objetiva. Este es el camino analítico que indicamos para estructurar una formulación ética de la política y que intentaremos seguir en los límites de nuestro conocimiento.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/etica-aplicada_243329
Fotografía:
http://www.novacorrientes.com/nota.asp?n=2017_7_20&id=33974&id_tiponota=24

domingo, 8 de julio de 2018

LA COMPLACIDA INFORMALIDAD DE ESTADO

¿Cuál vocación de Estado?
Luis Barragán


La más elemental teoría general del Estado, no debe prescindir de la representación social que también cultiva y lo caracteriza y que, sellando su identidad y trascendencia, lo distingue de otras expresiones institucionales derivadas, como el gobierno y los elencos que componen su siempre circunstancial dirección. De no obrar esa distinción, confundiéndose, inexorablemente incurrirá en el suicidio.

Por consiguiente, hay actos perdurables de Estado, frente a otros que explican una mera circunstancia. Y ésta, convengamos, puede desembocar en las escenas más ridículas.

La reciente celebración oficial del Día de  la Independencia, no otra que la de su declaración formal un 5 de julio de 1811, diferente la aprobación y suscripción de un acta que mereció otra sesión de los congresistas de entonces, demostró cuán lejos ha llegado el madurato que, por suerte, porque no hay otro motivo distinto a una rifa de la coyuntura, heredó el poder. En lugar de guardar las formas que hacen, representan y justifican al Estado, incurrió en una jornada más de los caprichos y envalentonamientos que tristemente lo emblematizan.

Respecto a los actos oficiales de la fecha, ha debido el Ejecutivo Nacional concurrir a la sesión solemne de la Asamblea Nacional, incluso, desafiándola por mucho que ésta  lo desconozca o diga desconocerlo. O, en su defecto, hacerlo con la tal constituyente, pero ella – en la sesión que ensayó – se hizo con la ausencia de quien funge como presidente o vicepresidente de la República, y la asistencia de apenas un par de ministros: recordemos, el orador de orden – Earle Herrera – decidió asumir la solemnidad de la ocasión en clave humorística y de ratificada adhesión al tal comandante eterno (https://www.youtube.com/watch?v=VTUSpTvM8YE).

Faltando poco, el tradicional desfile militar comenzó con un perfomance muy peculiar, quién sabe por ocurrencia de quién: literalmente, un niño representó a Chávez Frías en diálogo con Bolívar y Miranda, dando una versión tan de camarilla del poder, tan de poco cuño de Estado, que hizo inevitable, además, preguntarnos sobre la protección constitucional y legal existente sobre los niños y adolescentes (https://www.youtube.com/watch?v=2t-UUYVHlTA). No es difícil concluir, está muy claro que no hay ni puede haber, vocación alguna de Estado.

08/07/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/07/08/cual-vocacion-de-estado/

miércoles, 20 de junio de 2018

SABEMOS DEL MAL CUANDO YA ES IRREMEDIABLE

La crisis existencial del Estado

“El problema del Esequibo no es un asunto baladí y ocasional, sino obedece a una crisis de mayores e insospechadas consecuencias”, expresó el diputado Luis Barragán luego de la sesión relacionada con la llamada judicialización del conflicto territorial.

Consabido, en la más reciente sesión ordinaria de la Asamblea Nacional fue abordado el problema por el parlamentario de Vente Venezuela, al igual que los diputados María Albert Barrios (PJ), William Dávila (AD) y Rafael Veloz (VP), expresando un consenso al que aribaron  la Fracción del 16 de Julio y la de la MUD.

Reconocido vocero en la materia, proponente de la Comisión Mixta de la AN especializada en la materia, llamó la atención dos referencias hechas en la citada sesión por el diputado Barragán en torno a lo que llamó la crisis existencial del Estado y la atención que el sistema político le prestaba antes al asunto, en contraste con la de ahora.

“El enfoque de la materia amerita de un distinto paradigma, pues, ya no se trata de acreditar y legitimar nuestra histórica reclamación, sino de ajustarla a una crisis superior que es la del Estado y su sistema político. Por ello, en nuestra modesta intervención, en la cámara (https://www.youtube.com/watch?v=l4g7LMkYUIY&t=6s),  insistimos en dos fenómenos ineludibles que van más allá de la no comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya, planteado el conflicto por la República Cooperativa de Guyana”.

En un sentido, el parlamentario señaló que la crisis del Estado es existencial: “No se trata la ya convencional del Estado Nacional frente a la globalización, sino la del propio Estado y uno de sus clásicos y esenciales componentes, como es el territorio. A la pérdida del control territorial por el Estado en caseríos, aldeas, pueblos y ciudades, cedidas al hampa organizada, se suma la de un extenso territorio como el Esequibo que la dictadura socialista ha entregado a los intereses geopolíticos de la dictadura cubana. Comenzando por la desprofesionalizada cancillería, el Estado en Venezuela se ha incapacitado para defenderlo e, incluso, para argumentar esa defensa, por lo que el reto ya no es sólo el de recuperar ese territorio o el de revindicar más de cien años de lucha por él, sino el de reconstruir la más elemental noción del Estado mismo en Venezuela”.

Advirtió que el problema no se circunscribe únicamente a un incidente, como el de la remisión del caso que hizo el Secretario General de las Naciones Unidas a La Haya, porque serán otros incidentes más los que vendrán.

“He acá un problema del sistema político, tal como lo ejemplificamos en la sesión de la Asamblea Nacional. Antes, bajo un gobierno democrático, cualquier diligencia sobre el Esequibo sabía de una amplísima difusión e investigación parlamentaria, aunque se estaba bajo el asedio de la insurrección armada de la izquierda y el golpismo de derecha, como sucedió en 1966 al firmarse el Acuerdo de Ginebra; ahora, bajo una dictadura que no enfrenta a guerrilla alguna ni conoce de eventos como el tristemente célebre del 4-F, la censura es absoluta y sólo sabemos del mal cuando es irremediable”.

Finalmente, acotó el diputado Barragán, adscrito a la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, que la misma insistirá en el seguimiento del problema esequibano.

20/06/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/06/20/diputado-barragan-la-crisis-del-estado-en-venezuela-es-existencial/
21/06/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/32946-moreno-jc
Cfr. Curioso video https://www.youtube.com/watch?v=ZIgzY36bLaU


Video tomado por la diputada Dignora Hernández, desde la curul, Asamblea Nacional (Caracas, 19/06/2018).

jueves, 26 de abril de 2018

RADIO-RECLAMACIÓN, DÁ LA HORA

La del Esequibo es una crisis existencial del propio Estado venezolano

“La del Esequibo es reflejo fiel de la crisis existencial del Estado venezolano que sucumbe bajo el socialismo de las demoliciones”, señaló el diputado Luis Barragán, en nombre de la Fracción 16 de Julio a la que pertenece,  en un encuentro radial con los profesores Luis Daniel Alvarez, director de la Escuela de Estudios Internacionales de UCV, y Juan Francisco Contreras, presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela.

En el programa matutino, transmitido por Radio Sintonía Sintonía 1420 AM, los internacionalistas abordaron la materia desde una perspectiva jurídica y sociológica, al plantear una crisis del propio Estado venezolano que, en el mejor de los casos, ha sido negligente en el adecuado tratamiento que merece.

“Hay razones muy firmes – respondió el parlamentario – para considerar que la crisis del Esequibo, suscitada por un manejo irresponsable de los elencos del poder en Venezuela, no sólo tendrá consecuencias negativas de mediano y largo plazo que ojalá atajemos pronto, en cuanto a la legítima   reclamación, sino  para el propio Estado, cuya integridad territorial, un elemento que le es existencial, está en franco peligro. Así como el Estado no logra controlar grandes espacios interiores, en caseríos, pueblos  y ciudades, bajo el imperio del hampa, tampoco ha podido defender aquellos que forman parte de una larga e histórica reclamación”.

Además, los docentes universitarios coincidieron en la necesidad de una intensa campaña pedagógica que haga parte de la cotidiana preocupación ciudadana, un problema que hoy enfrenta la Venezuela del siglo XXI, tal como ocurrió al abrir las puertas del siglo XX.

Coincidieron los participantes del programa radial, especializado en los temas internacionales, que para 1899, el imperio británico sacó provecho de nuestras debilidades con el fraudulento Laudo Arbitral de París que nos despojó del Esequibo y otro tanto ocurre con la República Cooperativa de Guyana que saca un desleal provecho de la catástrofe humanitaria venezolana.

26/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/26/fraccion-16-de-julio-la-del-esequibo-es-una-crisis-existencial-del-propio-estado-venezolano/
https://venezuelaunida.com/fraccion-16-de-julio-la-del-esequibo-es-una-crisis-existencial-del-propio-estado-venezolano/

lunes, 2 de octubre de 2017

EL ESTADO LEVANTADOR

Cómo se levanta un choque en Venezuela
Reuben Morales 

El otro día me chocaron. La única razón por la cual no terminé agarrando una rabieta, fue por la cantidad de material que me dio para este artículo. Todo sucedió así (y les juro algo: nada es inventado). Un Corolla busca cambiarse de canal, se lleva a una moto 650, la moto pierde el control y me da a mí por detrás (sí, chinazo). Desde ya les advierto. No choquen contra una moto 650. Aunque ganes el choque, lo pierdes. El carro queda destrozado. Es como chocar con una tanqueta. Ahora entiendo por qué los escoltas usan estas motos. Si se quedan sin balas, pueden tirarle la moto al agresor y listo. De hecho, el Estado Islámico podría hacer su próximo ataque terrorista nada más tirándole motos 650 a la colectividad. Y ya que toco el Islam, pobre de un carro iraní si choca contra una moto 650. Queda listo para lata de refresco.
Pero volvamos al cuento. Acontecido el choque múltiple, los tres implicados decidimos esperar a tránsito. Ese día entendí que la Real Academia Española debería publicar un diccionario Español-Motorizado/Motorizado-Español. La señora del Corolla es una alta ejecutiva. Al ver que choca con un motorizado, llama a un escolta empleado en su compañía. El susodicho llega y más que protegerla, sirve de traductor simultáneo. “Coño, papá, yo venía pasito, pero ella se me lanzó”, dice el motorizado. “Jefa, el amigo dice que venía a una velocidad prudencial y usted cruzó para cambiar al canal rápido sin ver el retrovisor”.
Como yo soy una consecuencia del choque de ellos, ambos deciden ponerme a mí como la OEA del choque. “¿Quién tiene la razón?”, me preguntan. Yo les digo: “El librito dice que los motorizados no deben ir por la división de los canales, pero en la práctica ya eso es ley natural. Esperemos a ver qué dice Tránsito”. Acto seguido llega Tránsito. Dos efectivos en una moto, sin casco, rodando por la división de los canales. Es como un CNE con rectores del PSUV… ¡ah, no!… verdad que eso no pasa.
Al oficial lo dejan botado ahí y de inmediato comienza a tomar medidas para dibujar el croquis. La verdad felicito su habilidad para el dibujo técnico. Lo trazó en un papel especialmente hecho para estos casos: la última página de su libreta de ahorros del Provincial. Es un funcionario digno de admirar. No pide abiertamente para el café. Él va más allá. Insinúa que su cuenta de ahorros es tan insignificante, que la libreta sirve para dibujar croquis de choques.
Posteriormente, el oficial nos retiene los papales a todos y nos pide ir al Módulo de La Trinidad para terminar el trámite. La señora se monta en su Corolla, el motorizado en su tanque de guerra de dos ruedas y el oficial queda ahí. ¿Quién se lo lleva? El más bolsa. El tipo se monta en mi carro, arrancamos, vamos llegando a un cruce para dirigirnos hacia La Trinidad y me dice: “¡No, no, no! Sigue hasta Las Mercedes. Déjame por El Tolón, que hay otro choque allá”. En ese momento hice lo que hace cualquier ciudadano conocedor de sus derechos. Lo llevé. Al dejarlo, le pregunto: “¿Qué hago cuando llegue al Módulo?”. “Pregunta por La Catira”, me dice. Arranco y me voy, pero sintiéndome mal. Se me olvidó dejarle mi chequera para que dibujara el otro croquis.
Pasados unos minutos, llego al Módulo, estaciono, me bajo y veo a una oficial catira falsa con las cejas tan tatuadas, que parece un muñeco de ventrílocuo. “Buenas”, me dice ella con cara seria. “Disculpe, pero me dijeron que preguntara por La Catira”. Ella sonrió con la típica cara de “ese coño ‘e madre le anda diciendo a todo el mundo el sobrenombre que me pusieron desde que me pinté el pelo”. Inmediatamente le pregunto si me puede prestar un baño y me dice: “Está allá. Ve a ver si está abierto”. Voy y está trancado. Me devuelvo, ella me ve la cara de sufrimiento y bajo el protocolo de asistencia al usuario del Instituto Nacional de Tránsito Terrestre me dice: “Bueno, ve pa’ trás, pa’l monte”. Voy al monte a orinar a la orilla de una quebrada, cuidando no resbalarme para no caerme y cuando siento, La Catira me pasa por detrás y se mete en un baño. ¿Por qué pago yo el karma ajeno de quienes tratan mal a los funcionarios?
Pasada una hora, finalmente llega el funcionario que levantó el choque. Llena todos los papeles y me llama: “¡Morales!”. Entro a la oficina y me dice: “Firma ahí y listo, pero dame mil bolos porque la copia la tuve que sacar con mi dinero”. Le entrego un billete de dos mil y le digo: “Pero dame cambio, por fa. Sabes cómo está la situación con el efectivo”. Él me responde: “Berro, chamo, ¿te vas a poner a llorar por mil bolos?”. En mi cabeza pensaba: “¿¿¿Te vas a poner a llorar tú???”. Me quedé sentado ahí con mi cara de Papa Francisco cuando le piden una opinión de Venezuela. En eso el oficial se batuquea, abre su billetera y me dice: “¡Ay, toma tu mil bolos, chamo! ¡Dale ya!”.
Al día de hoy, aún no sé quién ganó el choque entre el Corolla y la moto. Por mi parte, ahora otro funcionario quiere cobrarme cien mil Bolívares por el peritaje. Me dice que es una nueva disposición oficial del Instituto. Cuando le pido la cuenta para hacer la transferencia, me da la suya (porque él después y que le pasa el balance a Tránsito). Ahora entiendo por qué es perito. Porque su libreta de ahorros no debe tener páginas disponibles para dibujar un croquis.

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jueves, 27 de julio de 2017

DEL VAPULEADOR, VAPULEADO



Del estado de destrozo al destrozo del Estado

Luis Barragán

Algo más parecido  a un reportaje que a un texto de opinión, quizá con asomo de un futuro ensayo, versamos sobre el reciente incendio de un vehículo automotor en la ciudad capital. Nada excepcional el video y las fotografías que nos remitieron, en el marco de una cruda represión, nos tienta a una breve reflexión sobre el actual Estado en Venezuela, deduciendo algunas de sus características. Y, por ello, reseñaremos los hechos, formularemos unas interrogantes, esbozaremos una cierta conceptualización, hasta arribar a tres conclusiones que quedarán pendientes en el tintero de bytes.

Un día y dos complementarios

El primer día, anunciándose apenas la tarde, en la avenida y calles adyacentes de un sector de Caracas de clases media descendiente y popular que alguna vez se dijo en ascenso, arrancó la protesta pública de los jóvenes que fueron enfrentados por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Espesor de gases tóxicos que tiñeron los edificios cercanos, barricadas frágiles y fogatas pretendiendo detener el disparo de proyectiles de los que nunca se sabe, hicieron rápida la noche con los escuderos más atrevidos ante la tanqueta y la ballena que, por momentos,  urgidas en otros sectores vecinos, procuraban aliviar al numeroso contingente de uniformados hastiados del ilimitado y nada marcial ejercicio de confrontación.

Teñidos ahora de obscuridad, pues, en una de las calles de edificios con balcones tapiados por láminas de cartón ya nada improvisadas, los particulares apagan todo bombillo que los ofrezca como el polígono ideal, quedando para la adivinanza el movimiento de los muchachos. Apenas, con la precaria estela de una molotov o por el impacto de una piedra de invisible trayecto, la GNB responde furibunda con sus artefactos hasta que se retira, cansada, apremiada para la misma faena en otros puntos del vecindario. Y, una o dos horas más tarde,  deja la avenida a la merced de los encapuchados.

Controlada  parcialmente la avenida hasta que regresen los uniformados que truenan sus alejadas motocicletas al escoltar el lento paso de los blindados, apenas iluminada por el esfuerzo de los residentes que perdieron hace mucho tiempo la esperanza por el alumbrado público, se confunden los héroes y villanos, con capuchas y láminas de endeble cartón o metal. Establecida la alcabala, peatones y conductores quedan expuestos a un robo sobre el alfombrado de los cartuchos percutados, vidrios y piedras, en un sorteo del que no se sabe de justos y pecadores.

La intermitente circulación de vehículos, dijo autorizar a un modesto conductor que zigzagueó hasta tropezar con una suerte de peaje y, nos refirieron, apenas avisado, mayor autorización tuvo de su juventud para bajarse y correr desesperado gritando y advirtiendo del asalto. En represalia, los encapuchados quemaron el carro atravesado que pronto levantó grandes hongos de humo más negro que la noche parpadeada por las llamas.

Transcurrieron aproximadamente 40 minutos antes de llegar varios motorizados de la GNB y coordinar a la ballena que, majestuosa herida en el pavimento, ensayó pacientemente dos o tres ángulos para disparar sus potentes chorros de agua que agigantaron los hongos hasta ahogar la candela. Apenas se movería el vehículos unos centímetros, debido al continuo impacto de los proyectiles líquidos que zarandeaban su intimidad, abollado en los costados, ensombrecido por algo más que los árboles que rebotaban las luces rojas y amarillas del blindado vapuleador.

 Antes de concluir la feroz asfixia del carro, llegó una unidad de los bomberos, cuya estación es cercana y, linterna en mano, cuidando de algún disparo accidental del mastodonte, lo revisaron ya como promesa segura de óxido y cenizas. A la medianoche, los vecinos dejaron pendiente el caso para tratar de descansar de tanta angustia acumulada.

Comenzando el día siguiente, cual mal tratado caso de acné, lució en medio de la avenida el vehículo de cuyo color nunca se supo, rodeado por uno que otro curioso, aunque – simultánea y tempranamente  - prendió la protesta en las adyacencias. Una larga jornada de varias horas, completó la escena del supuesto dueño del carro, por la dedicación que tuvo al detallarlo y extraer varias piezas, luego de varias cavilaciones indiferentes al ruido de los disparos,  en medio de una refriega que culminó con el literal intercambio de piedras entre los escuderos y la GNB que se quedó sin las acostumbradas municiones.

Tardío auxilio de tanquetas y ballena, añadido el derribamiento de un poste de alumbrado público, tan ornamental que el condominio más cercano es el que ilumina un poco la calle,  la jornada fue avivada por consignas contra la dictadura. A un costado, la guerra medioeval de los jóvenes que no dejaron de asediar a los efectivos uniformados que imitaron y  probaron una jerga obscena de desafío, y, al otro, en la acera, el conductor en cuestión diligenciaba su caricatura de metal aplomado hasta desaparecer, dejando abandonado el murmullo de lo que fue un carro, faltándole una lápida, pues, al momento de suscribir esta nota, todavía no lo han retirado.

Veinticuatro horas más tarde, el lugar repitió la ya acostumbrada escena de desastre. Llegó el personal de retaguardia de un camión del aseo urbano, sin máscaras, uniformes y a mano limpia, para tender una maltratada sábana de plástico y recoger varios escombros y porciones regadas de basura, quedando el resto, sumado el poste pesado que hizo un trazo en el pavimento, para los vecinos voluntarios que limpiaron lo más que pudieron el espacio frontal de dos o tres edificios, temiendo por el vidrio para los niños y las mascotas, en un tercer día susceptible de repeticiones.

Ciertas preguntas

Un evento tan (a) anormal de las extensas horas que hacen un siglo XXI que nos llena de perplejidad, nos interroga continuamente. Y, como la punta de un hilo, promete otros horizontes para el análisis – a nuestro juicio – insuficientemente trillado de procurar el cambio necesario en Venezuela.

Hablamos de un sector de clase media en descenso, concursado por otro popular que aventuró tiempos atrás su ascenso, irremediablemente aliados en esta prolongada coyuntura impuesta por una dictadura que  ha dado alcance a todos. A simple vista, el grupo de los jóvenes escuderos procede mayoritariamente de una cercana barriada popular y, por su lenguaje y destrezas físicas, parecen mejor sintonizados para una confrontación violenta, contrastando con los residentes de la urbanización. Ahora bien ¿la escudería no constituye un fenómeno de integración social, más allá del aula de estudios? ¿No se ofrece como un muro de contención frente al populacho, fuente implacable de toda experiencia fascista? ¿Es reacia a toda infiltración gubernamental, propiciando su descomposición? ¿No ofrece también una determinada pedagogía de civismo, alentando la lucha por medios no violentos? ¿Podrá evolucionar organizacionalmente hacia un claro y estable compromiso político?

La mejor demostración de los medios pacíficos empleados que no, la absurda pretensión de dejarse golpear salvajemente,  está expuesta por una confrontación harto desigual, aunque – en el caso citado – por alguna razón no llegaron los grupos paramilitares a auxiliar a lo que entendemos por autoridades públicas. O ¿no hay más habilidad, ingenio y arrojo natural en una muchachada desarmada que el concedido por el entrenamiento militar o cuasi-militar tan deseado por el gobierno para justificar su guerra civil? ¿En qué medida el despliegue de la resistencia en el referido sector citadino, no emula   el defensivo de las bandas delincuenciales de los barrios restándoles el uso de las armas de fuego? ¿Expuestos a la luz pública, la GNB no palidece ante la muchachada que ha conocido y padecido los tristemente célebres operativos de las OLP? ¿Además de sentirse parte de un espíritu nacional de lucha, por muy ocultos que lleven el rostro, no hay un baremo de reconocimiento mutuo por el nivel de coraje que el solo ser escudero comporta? ¿El incidente del carro no es una excepción dado el inmenso testimonio que los jóvenes han rendido por todos estos meses?

 El automóvil convertido en fogata, como el derribamiento de un poste público por la ballena que transitó una calle que le fue tan inadecuada, retrata muy bien el estado de destrozo al que nos condujo el régimen, pero también el destrozo del Estado. ¿Por qué no concurrieron a tiempo las unidades de los bomberos tan cercanos al lugar, dejando que  la ballena impactase con sus chorros al vehículo? ¿No existen diferencias entre el empleo de los medios bomberiles que impidan la propagación adicional de gases tóxicos y el meramente policial que no repara en la vecindad de los edificios  repletos de niños y ancianos? ¿Quién asegura que el remedio no pudo ser peor que la enfermedad, pudiendo la explosión alcanzar dimensiones superiores, sumado el sistema eléctrico de la avenida, cuando se ha descuidado un área tan vital como el de la defensa civil, a favor de una inversión masiva en armas y equipos antimotines? ¿Por qué la recolección de la basura la hace un personal público desprovisto de máscaras, una unidad y equipos apropiados, seguramente de empleo precario, mientras deben completarla los vecinos que pagan puntualmente sus impuestos? ¿Esta ambientación de peligro, deterioro, riesgo, incuria, amenaza, abandono, vandalismo, no es el más propicio para un régimen que se esfuerza en nuestra demolición moral?

Indicios

Años atrás, intentando atisbar una orientación definitiva del tal socialismo del siglo XXI, consideramos su sustentación en el lumpen-proletariado, mediante un texto originalmente publicado en el diario El Nacional de Caracas (http://lbarragan.blogspot.com/2012/09/invertebracion.html). Los hechos parecen corroborar aquellos supuestos,  por lo que, las sostenidas acciones de protesta ciudadana, ilustran una fortísima resistencia a la propia desarticulación social ensayada obstinadamente por lo que, finalmente, ha sido reconocida como una dictadura. Acotemos, en sus orígenes y desarrollo, la misma revolución cubana no alentó tamaña sustentación y, aunque la prédica persiste en el proletariado, en cuyo nombre ejerce, los mecanismos de control social no tienen por fundamento – digamos – el descontrol o la anarquía.

Socialismo venezolano que, por cierto, no ha aportado ni aportará documento, estudio o consideración alguna sobre las clases sociales en Venezuela, siendo, por ejemplo, Roberto Briceño-León, un preocupado actualizador de la materia. Una economía (y sociedad) rentista como la nuestra, en el curso de un inevitable y trágico cambio, por lo menos, desafía las nociones más elementales del marxismo clásico y, en consecuencia, muy poco puede disertarse sobre el colaboracionismo y la traición de clase, como ocurrió después de 1958, de acuerdo a la literatura profusa de entonces.

 Demasiado distante de las condiciones y estragos actuales, es nuestra hipótesis, quizá prospere una versión del “Espíritu del 23 de Enero”,  obedeciendo también a un esfuerzo subyacente y no menos desesperado, de rearticulación social que permita la confluencia del Country Club y de La Charneca, como ante se emblematizaba la conjunción de esfuerzos.  Dependerá esencialmente de los partidos, gremios y demás expresiones de la sociedad civil organizada que logren reivindicarse como tales, pues, resulta notorio, la ciudadanía ha superado al liderazgo establecido de la oposición que sólo surfea los acontecimientos.

Señalamos, el deterioro más extremo parece garantizar la definitiva implantación de una dictadura que ha hecho lo propio con el Estado y, a la vista el caso del vehículo quemado, añadidas sus circunstancias que, por repetidas, pasan por debajo de la mesa, derivando en tres graves aspectos.

Conclusiones provisionales

En efecto, por una parte, militarizada la sociedad y sus problemas, no existe Estado en la medida que un burdo incendio depende de un vehículo blindado de represión, siendo de nuevo prescindibles los bomberos, cuya estación se encontraba muy cercana al lugar de los hechos. Por lo demás, el especializado cuerpo bomberil labora en precarias condiciones, desequipado, con salarios y protección social muy pobres, sin que exista diferencia sustancial con los recolectores públicos de basura y el resto de los venezolanos.

 Por otra, no hay una mínima garantía de orden público, pues, luego de las protestas, en lugar de restablecerlo de acuerdo al sentido común, las fuerzas represivas dejan a la merced de la delincuencia a los ciudadanos, como escarmiento. Nada descabellada luce la idea para acentuar el castigo y desprestigiar las jornadas cívicas que resultan violentadas por la dictadura, susceptibles de la infiltración durante y después de la faena, premiando al hampa común por la cooperación que pueda brindar.

Finalmente, capturado por un elenco inescrupuloso que lo ha destruido con ayuda de sus pares cubanos, la reconstrucción y  rearticulación misma del Estado en Venezuela, es otra prioridad urgente. La refundación del Estado Constitucional naturalmente obliga a la reivindicación de sus elementos existenciales que se convierten en las cenizas simbolizadas por la fogata de un vehículo.

23/07/2017:
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jueves, 20 de julio de 2017

NO HAY ESTADO EN VENEZUELA



No hay duda del carácter violento y armado de la tal revolución

"La convocatoria del Consejo de Seguridad de la Nación, solamente obedece a las angustias y vicisitudes personales de Nicolás Maduro y las de sus elencos de poder, mas no a la realidad de un país sumergido en el hambre y la represión, sin que sepamos a cuáles conclusiones arribó, pues, no convocaron al presidente de la legítima Asamblea Nacional y olvidan que la sociedad es corresponsable en la materia de acuerdo al artículo 322 y siguientes de la Constitución”, aseveró el diputado Luis Barragán de Vente Venezuela.

Consabido, el convocante alegó la necesidad de zanjar las diferencias entre el Ministerio Público y el Poder Judicial, apuntando a las respuestas del presidente Trump.

“Así como masiva e indiscriminadamente colocan a la orden de los tribunales militares a ciudadanos que ejercen legítimamente protestan, ahora pretende militarizar abierta y completamente la grave crisis política que la dictadura ha generado, poniéndole un sello inevitable a la descomunalmente económica y social. Violentando la Constitución, desconociendo y tratando de adulterar los exitosos resultados de una consulta popular que ella misma autoriza,  es demasiado evidente que la tal revolución es violenta y armada, teniendo por saldo un número asombroso de muertos y malheridos. No hay dudas al respecto”.

Comentó el parlamentario que hay materias para las cuales no se ha convocado dicho Consejo, ejemplificándolo con el curso de la reclamación histórica del Esequibo y las declaraciones mismas del Secretario saliente del organismo, el general Alexis López Ramírez.

“En efecto, hay asuntos muy delicados y graves para los cuales no existe la debida sensibilidad y atención de tan elevada instancia, como el del tratamiento del  Esequibo como Política de Estado, por no citar la crisis humanitaria provocada por un régimen que descaradamente nos prefiere muertos de hambre antes de ejercer la misma represión que ha devorado millones de dólares en armas y equipos antimotines, abundando sus voceros en  declaraciones que equivalen a obscenas confesiones. Por lo demás, el general López Ramírez al renunciar a la secretaría el Consejo, arribó a una terrible conclusión: no hay Estado en Venezuela. Le agregaríamos, lo único que sobrevive remite a los órganos de inteligencia y represión que se atrincheran contra la ciudadanía, caricaturizando al Estado”.

19/07/2017:

Barragán: Maduro convoca Consejo de Seguridad de la Nación para calmar angustias personales

“Es demasiado evidente que la tal revolución es violenta y armada”, afirma el diputado de Vente Venezuela por el estado Aragua

Caracas. 19/07/2017) “La convocatoria del Consejo de Seguridad de la Nación solamente obedece a las angustias y vicisitudes personales de Nicolás Maduro y las de sus elencos de poder, más no a la realidad de un país sumergido en el hambre y la represión”, sostuvo este miércoles el diputado de Vente Venezuela por el estado Aragua, Luis Barragán.

El parlamentario dijo no saber las conclusiones de esa medida oficial, considerando que no convocaron al Presidente de la legítima Asamblea Nacional, y recordó que la sociedad es corresponsable en la materia del mencionado Consejo, de acuerdo con el artículo 322 de la Constitución.

“Así como masiva e indiscriminadamente colocan a la orden de los tribunales militares a ciudadanos que ejercen legítimamente la protesta, ahora pretenden militarizar abierta y completamente la grave crisis política que la dictadura ha generado”, dijo.

Para Barragán, el régimen de Maduro violenta la Constitución y desconoce los “exitosos” resultados de una consulta popular que autoriza la misma Carta Magna, por lo que sostuvo: “Es demasiado evidente que la tal revolución es violenta y armada, teniendo por saldo un número asombroso de muertos y malheridos. No hay dudas al respecto”.

Comentó que hay materias para las cuales no se ha convocado dicho Consejo, ejemplificándolo con el curso de la reclamación histórica del Esequibo y las declaraciones mismas del Secretario saliente del organismo, el general Alexis López Ramírez.

“En efecto, hay asuntos muy delicados y graves para los cuales no existe la debida sensibilidad y atención de tan elevada instancia, como el del tratamiento del  Esequibo como Política de Estado, por no citar la crisis humanitaria provocada por un régimen que descaradamente nos prefiere muertos de hambre antes de ejercer la misma represión que ha devorado millones de dólares en armas y equipos antimotines”, aseguró.

Y agregó: “Por lo demás, el general López Ramírez, al renunciar a la secretaría el Consejo, arribó a una terrible conclusión: no hay Estado en Venezuela. Le agregaríamos: lo único que sobrevive remite a los órganos de inteligencia y represión que se atrincheran contra la ciudadanía, caricaturizando al Estado”.

19/07/2017:
http://www.pateandolacalle.com.ve/2017/07/20/barragan-maduro-convoca-consejo-de-seguridad-de-la-nacion-para-calmar-angustias-personales/

Reproducción y brevísima nota LB: "Convocatoria" al presidente de la AN para la sesión de CODENA.  Invitación genérica no es invitación y, mucho menos, notificación.