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domingo, 12 de agosto de 2018

ALLANAMIENTOS '63 y '18: UNA BREVE COMPARACIÓN

Allanamientos y manipulación del pasado
Luis Barragán


Todos los allanamientos a la (s) inmunidad (ades) parlamentaria (s) del presente siglo, tienen por soporte la versión interesada de los ocurridos en décadas muy anteriores. A falta de argumentos políticos y jurídicos, la presente dictadura busca alguna autoridad moral falseando la historia.

Un cuerpo extraño a la Asamblea Nacional, dijo desaforar recientemente a los diputados Juan Requesens y Julio Borges, no sin ventilar la detención de un grupo de parlamentarios hacia finales de 1963.  El atentado real, palpable y elocuente de El Encanto, produjo la decisión presidencial de entonces, en el marco de una insurrección también real, palpable y elocuentemente armada (https://lbarragan.blogspot.com/2013/07/vicisitudes-parlamentarias-3.html), cuyo objetivo fue el de sabotear los comicios generales del citado año, sembrando el pánico (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html).

Que sepamos, los parlamentarios apresados por orden de Betancourt,  fueron conducidos al Cuartel San Carlos (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/inmunidad-parlamentaria-ficcion-y.html), y, por lo menos, accedieron a sus abogados defensores y a la comisión de parlamentarios que deseó constatar las condiciones en las cuales se encontraban. Por lo demás, desde años anteriores, hubo paciencia para adoptar medidas tan drásticas, soportando la coalición oficial de entonces cualesquiera debates y escarceos parlamentarios, añadida la tolerada pérdida del control de la Cámara de Diputado por el gobierno (https://lbarragan.blogspot.com/2013/05/normal-0-21-false-false-false-es-ve-x.html).

A  Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les detuvo a golpes el 2 de octubre de 1963, como le ha ocurrido a Juan Requesens. El gobierno de entonces, asumió inmediatamente la responsabilidad y los llevó a un sitio conocido por todos, mientras que el régimen guardó silencio por días sobre el paradero de Requesens y, apenas, se supo de él cuando numerosos custodios hicieron un traslado, desde El Helicoide.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les incomunicó ni torturó, forzando una declaración difundida por los medios. A Requesens, se le ha aislado y, torturado, se le ha visto en un video, cuya divulgación un vocero calificado del régimen atribuye a sus familiares, sin parpadear ante las evidentes y criminal humillación de un indefenso condicionado por fármacos.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, les siguieron sendos juicios, e hicieron una vida carcelaria que concluyó con las medidas orientadas a la pacificación del país. Requesens debe esperar a hoy lunes 13, para el acto procesal inicial, si no es objeto de las infinitas postergaciones que otros rehenes políticos han conocido.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, se les atendió médicamente, los medios de comunicación social informaban y luchaban por informar libremente, mientras sesionaba el Congreso para pronunciarse. A Requesens, le falta la debida asistencia médica, la verdadera constatación de las condiciones en las que se encuentra, la posibilidad de que la prensa ventile su caso libérrimamente y que la Asamblea Nacional decida su destino, y no un cuerpo extraño y sobrevenido.

Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, obviamente, jamás supieron de Requesens. Y éste, no necesariamente debe saber de aquellos, pero ya se enterará por completo, pues, le pasan la factura de una época en la que ni soñaba nacer.

La actual dictadura le pasa a Requesens, una factura a nombre de Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio. No se atreve a pasarla a nombre propio, aunque todos conocen a los prohombres del régimen que se creen inmunes ante la historia.

Ilustración: Pedro León Zapata. El Nacional (Caracas, 11/07/1980).
13/08/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/08/13/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/

PROPÓSITO DE FONDO

Objetivo: el desafuero de toda la sociedad
Luis Barragán


Toda polémica sobre el desafuero parlamentario, tiene una principalísima naturaleza y vocación política, aunque no ha de prescindir de los elementos jurídicos e históricos que les sirven de soporte. Ineludibles, porque la gravedad de sus causas amerita de una mínima racionalidad tratándose de una institución que, faltando poco, dio origen a la República misma.

Una ojeada a remotos Diarios de Debates del extinto Congreso,  así lo confirma.  Los allanamientos o intentos de allanamientos de principios de la década de los ’60 del ‘XX, por ejemplo,  no impidió la debida motivación de una decisión política con la que se coincidía o discrepaba, por muy alterados que estuviesen los ánimos.

A nuestro modesto entender, la  Asamblea Nacional cumplió mejor con la premisa (09/08/2018: https://www.youtube.com/watch?v=ZPzeBHDC0Jk), que la tal constituyente de panfletaria defensa de su pretendida supra-constitucionalidad y hastiado apoyo a Maduro Moros (08/08/2018: https://www.youtube.com/watch?v=CeX_HeNBTrs&t=2041s).  E,  incluso, penalista, el diputado Oscar Ronderos acertó con un detalle, como es el de la asombrosa confusión del Fiscal General de la República en torno a la flagrancia, creyéndola un tipo penal y no lo que es,  una condición objetiva para la comisión de un delito.

Tenemos la convicción que todavía prevalecen las orientaciones que heredamos de los meritorios esfuerzos de reflexión de Orlando Tovar Tamayo, José Guillermo Andueza o Luis Beltrán Prieto Figueroa, sin que la inmunidad o, mejor, el complejo de inmunidades parlamentarias, sepa de una decidida actualización a la luz de un siglo que, como el presente, aún nos tiene sumergidos en la perplejidad. Salvo los títulos publicados por Héctor Granados o Rafael Simón Jiménez, entre los muy pocos artículos y monografías de cuño académico, en los últimos años ha faltado una perspectiva que rompa con las nociones ya convencionales respecto a una institución importante y decisiva para la preservación de la vida republicana.

Sobre todo, porque contribuye a orientar a los gremios sindicales, profesionales o de cualquier otra índole, que cuentan con puntuales y específicos fueros para su mejor desempeño, aspirando la dictadura a pulverizarlos. Detrás de los insólitos casos de los diputados Requesens y Borges, en esta oportunidad, el propósito es, precisamente, el del desafuero masivo de una sociedad que resiste, privilegiado únicamente el más alto estamento oficial por el único acto de fuerza que lo asiste.

Reproducción: El Nacional, Caracas (1999).
13/08/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/08/luis-barragan-objetivo-desafuero-toda-la-sociedad/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=106055
https://noticiasvenezuela.org/2018/08/13/luis-barragan-objetivo-el-desafuero-de-toda-la-sociedad/

VIEJO Y CULTIVADO PREJUICIO

Parlamento y maniqueísmo aldeano
Luis Barragán


La sobresaturación noticiosa, privilegiado – incluso -  morbosamente un acontecimiento frente a otros tanto o más importantes, pero subestimados y finalmente relegados, constituye una de las características esenciales del régimen. Obviamente, el fenómeno es incompatible con lo que universalmente se entiende por parlamento.

El pretendido allanamiento de los diputados Requesens y Borges, por consiguiente, tiene un contexto de macabra confusión. Tratada la inmunidad parlamentaria como un privilegio personal, definitivamente delictivo, en lugar de una indispensable prerrogativa de protección de la institución, facilita el arrollamiento de la maquinaria propagandística y publicitaria oficialista, en clave de cine negro.

Consideremos el deliberado y sistemático propósito de desvirtuar a la Asamblea Nacional, realizado por todos estos años, ahora deslealmente competida por la tal constituyente. Estudios de opinión revelan que, siendo tan intensa y sostenida la campaña radiotelevisiva desde los tiempos de Chávez Frías, éste y su gabinete fungieron como una suerte de órgano deliberante frente a la propia instancia especializada del Estado, por más que la Constitución la estampase.

Evidentemente, la oposición ha de defender, en el caso concreto del diputado Requesens, indebida e injustamente capturado y apresado, sometido a asombrosas torturas, la reputación de sus diputados, propugnando la inmediata salida del régimen. Salida demasiado obvia, aunque haya sectores que, en la práctica, deseen postergarla, pero también hablar, explicar y defender a la institución parlamentaria: no comprendemos que cubra una faceta, sin la otra.

Además de romper o intentar romper con el maniqueísmo aldeano, a lo sumo, resultado de una eficaz  terquedad monotemática, contrarrestando el linchamiento moral cebado sobre cada parlamentario, ha de difundir y defender la noción misma del parlamento y, específicamente,  la inmunidad o el complejo de impunidades como institución.  Vale decir, darle el mínimo de racionalidad requerida al esfuerzo de resistencia y superación del régimen que tan bien ha sembrado el disparate.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 15/04/1999. El Camaleón.
12/08/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/08/12/parlamento-maniqueismo-aldeano/

UNA CARTA YA IRREPETIBLE DE FELICITACIONES

Del revanchismo parlamentario
Luis Barragán


Nada semejante a lo actual, había ocurrido en Venezuela respecto al allanamiento de la inmunidad por una instancia distinta al parlamento. Y, siendo así, habrá de todo, menos allanamiento.

Sobre todo, a manos de una constituyente de irrefutable origen fraudulento que, presumiéndose originaria, deroga  la propia Constitución que algún día dirá reemplazar, incumplidas todas las formalidades que la iniciativa acarrea. Esta caricatura sólo revela un nuevo hecho de fuerza afincado en la Asamblea Nacional, pues, elemental, siendo el fuero parlamentario una prerrogativa del cuerpo, nunca un privilegio personal, afecta a todos y a cada uno de sus integrantes.

Cierto, todo debate sobre el desafuero parlamentario es de una principalísima naturaleza política, pero no debe prescindir del soporte jurídico e, incluso, histórico, necesario. Versamos sobre una institución y, en nuestro caso, una  institución republicana que dio nacimiento a la misma Venezuela.

De la pretendida sesión de la tal constituyente (https://www.youtube.com/watch?v=CeX_HeNBTrs), queda todo un repertorio de falacias, eufemismos y sandeces, respecto al desconocimiento de la representación popular ejercida por Juan Requesens y Julio Borges.  De las intervenciones sólo destaca una oradora que intentó darle piso jurídico a sus alegatos, pues, las restantes, añadido el orador que ha profesado la materia constitucional, convencional y hastiado, no pudieron ocultar la fastidiosa vocación panfletaria que caracteriza a los elencos del poder establecido. No obstante, reparemos en otra, no menos fastidiosa: la revancha histórica.

El presidente de la fraudulenta corporación que, por cierto,  ocupó la tribuna de oradores, la cual no abandonó luego para retomar la dirección del debate y debidamente llamar a votación,  inició su discurso recordando los consabidos allanamientos de 1963. Además de recordar que Jesús Faría, padre de un tal-constituyente actual, estuvo entre las personas detenidas, precisando la fecha tardía de la publicación oficial de la medida, olvidó dos circunstancias: por un lado, el atentado efectivo, real y palpable de El Encanto, suficientemente documentado, histórica e historiográficamente, supo de la participación de las fuerzas leninistas de entonces; y, por el otro, el  tratamiento recibido por los apresados dista sideralmente del hoy padecido por el diputado Juan Requesens, añadido el video preelaborado de una tortura difundida para sembrar el terror psicológico.

Vale decir, a las generaciones actuales le pasan una factura sobre hechos ocurridos más de medio siglo atrás, intentando una autoridad moral que los acontecimientos de todos estos años pulveriza, sumada la muerte de 140 jóvenes en las jornadas represivas de 2017, por citar un caso. Curioso,  en la misma senda, otro orador, de una generación intermedia, ensayó una idea confusa en torno al desafuero  de un diputado sorprendido en el tráfico de drogas, por el cual votó en el extinto Congreso, sin saber ya qué decir porque los restantes colegas de entonces – sencillamente – también lo votaron.

Quizá lo más llamativo ocurrió fuera del Capitolio Federal, pues, desmintiendo la tesis generacional que tiene sus devotos, aún sin haber leído a un exponente como Ortega y Gasset, Ricardo Sánchez celebró la detención y tortura de Requesens, alegando que el debido proceso y otros derechos y garantías constitucionales les fueron respetados. Miseria aparte, seguramente ignorante de lo acaecido en décadas muy anteriores, aporta su propia factura a la putrefacción ética de un régimen
evidentemente agotado.

Reproducción: Clarín, Caracas, 1963.
13/08/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/33285-barragan-l
Brevísima nota LB: Curioso, fechado en noviembre de 1999.

domingo, 10 de septiembre de 2017

MARX COMO PRETEXTO

EL NACIONAL, Caracas, 10 de septiembre de 2017
Groucho y las aguas del comandante
Raúl Fuentes

Imagino que todo columnista tiene su peculiar manera de abordar el tema sobre el que se propone opinar; no me refiero a un método de organizar la narrativa, sino más bien a un recurso o artificio que le permita superar la parálisis psicológica o «síndrome de la página en blanco» que, en más de una oportunidad, dificulta precisar el rumbo de la escritura. Cuando ese culipandeo inmoviliza la pluma, suelo hacer de una frase, una imagen o una contingencia, sin aparente relación con lo que intento exponer, el punto de partida para la perpetración –fea palabra– de las fechorías que, periódicamente, someto a consideración del lector. El truco funciona, sobre todo si nos decantamos por una efeméride significativa y tenemos la suerte de que la publicación coincida con su celebración. Es el caso de hoy, cuando el memorial deportivo nos recuerda que hace 57 años, el 10 de septiembre de 1960, el atleta etíope Abebe Bikila ganó, con registro récord, el maratón de cierre de los Juegos Olímpicos de Roma –los primeros en ser televisados en vivo y en directo–, hecho que no tendría mucho de particular, si no fuese porque corrió completamente descalzo los 42 kilómetros y 195 metros de la prueba. En Venezuela, donde el revanchismo igualitarista bolichaviano, a juro y por debajo, redujo al habitante promedio a la menesterosa condición de pata en el suelo, y en el que un par de alpargatas, de conseguirse, cuesta lo suyo, la proeza del maratonista africano debe servir de ejemplar consuelo de tontos.

No es la histórica carrera de fondo citada el único acontecimiento a festejarse hoy, pues, en su santoral, la Iglesia Católica consagra el día al místico monje agustino Nicolás de Tolentino, la rima es casualidad, que es santo patrón de al menos cinco localidades colombianas y ya me dirán usted si es casualidad acaso que, en razón de este onomástico, al mandón nacional se le cuestione su venezolanidad y se le asigne por terruño la cuna de Nariño y Santander, dos próceres de la hermana república de los que Hugo Rafael hablaba pestes. Hay también evocaciones tardías o adelantadas que sirven de pábulo para continuar la andadura dominical, aferrados a la idea de que, cual encomiaba un entrañable y desaparecido predicador de cantinas, recordar es tan instructivo y divertido como beber y vivir. Vamos, entonces, a divertirnos e instruirnos con el marxismo. No con las paparruchas derivadas de especulaciones teóricas endilgadas a Carlucho, que de esas estamos ahítos, sino con los corrosivos apotegmas de la tendencia Groucho.

El pasado mes de agosto cumplió 40 años de haber partido al paraíso de los humoristas, que debe ser el infierno de la gente de rostro adusto, Julius Henry «Groucho» Marx, y el venidero mes de octubre, de vivir, estaría coleando a la sorprendente y provecta edad de 127 años, así que estamos atrapados entre 2 aniversarios de este insigne comediante que, sin querer queriendo, dejó para la posteridad, además de desternillantes películas protagonizadas por él y sus hermanos, una colección de frases que siguen maravillando por su agudeza y podrían pasar como ocurrencias de un tuitero inconforme que, de escuchar las interminable chácharas encadenadas de Chávez y el eco adormecido de los lamentos de Maduro, tal vez trinaría: «Si eres capaz de hablar sin parar, al final te saldrá algo gracioso» y, seguramente, acotaría que «partiendo de la nada, hemos alcanzado las cotas más altas de miseria». Y, después de casi 2 décadas de fallida administración, sin que el gestor nominal del socialismo militar haya podido determinar las causas de su fracaso, provoca lanzar pedradas de este tenor: «Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota».

¿Cómo no tener presente su mordaz fraseología cuando oímos disparatar a algún ministro y concordar con él en que «es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definidamente»? O, en relación con el encausamiento de civiles por tribunales militares, cómo no traer a colación lo que pensaba al respecto: «La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es la música». Pensando en la oposición, y a propósito de las declaraciones de Chúo Torrealba, desmarcándose de las estrategias de la MUD, podríamos echar mano a su concepto de la política: «Arte de buscar problemas, encontrarlos por todas partes, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados»; una definición que cuadra con su singular código de ética para camaleones, sintetizado en un solo precepto, endosable a los saltadores de talanqueras: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros».

Podríamos continuar hurgando en su catálogo de dichos y pensamientos y maravillarnos con la cantidad y calidad de asertos que acuñó a lo largo de su carrera, muchos de ellos recogidos en libros de su autoría. No es mi idea convertir esta entrega en antología de aforismos marxianos. Para eso están los suplementos literarios; sin embargo, me gustaría, para aterrizar, no dejar por fuera un par de preguntas muy propias de quien profesó indistintamente la ironía y el sarcasmo y fue capaz de sostener que no podría pertenecer a un Club que lo tuviera a él entre sus miembros: «¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?». Probablemente no le inquietase de verdad trascender, pero lo hizo. Hay quienes acaparan boletos con la fatua esperanza de que la lotería de la fama se ocupe de ellos más allá de los 15 minutos que le corresponden. Lo hizo el oficialismo al exacerbar el culto a la personalidad del santo paracaidista celestial; culto que rebasa los límites de la racionalidad y es parte de una epopeya forjada en la fragua de las mixtificaciones históricas, en la que el despropósito es norma. Por eso –esta gente es capaz de lo impensable–, creo factible que el gobierno, a través de los comités locales de producción y abastecimiento (CLAP), esté distribuyendo una línea de productos higiénicos, exornados con los ojitos de quien resulta pavoso nombrar insistentemente, bajo la denominación “Aguas del comandante”. –Si la información no proviene de un bromista opositor, ya podrá Maduro, en sus procaces arrebatos, mandar al objeto de su ira a lavarse el paltó con las fulanas aguas. Menos mal no se trata de papel toilette. Sonaría muy feo eso de ¡a limpiarse el rabo con el comandante!

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/groucho-las-aguas-del-comandante_202718
Ilustración: Brian McCarthy.

domingo, 2 de julio de 2017

OXI-REDUCCIÓN



Del revanchismo reciente

Luis Barragán

La Fiscal General de la República está cumpliendo con su deber, apegada estrictamente a la Constitución. Un deber histórico a la luz de las circunstancias actuales que tiene por respuesta, el inmediato enjuiciamiento del cuestionado TSJ que auxilia y ayuda a la dictadura que lo mantiene a pesar de las irregularidades de una conformación arbitraria y no menos delictiva, al juzgar – además – por los recientes aportes de la Dra. Ortega Díaz.

Congelamiento de los bienes y prohibición de salida del país, convirtiéndola en un rehén más, ejemplifican las duras medidas que otros y numerosos venezolanos han sufrido por estos años.  Evidentemente, ella está revestida de una importante autoridad pública, pero eso no atenúa en modo alguno la persecución decretada desde Miraflores.

El instinto por la revancha política y personal, explica al régimen trátese de viejas, nuevas o novísimas situaciones. La tradición marxista-leninista que, en nuestro país, desperdició demasiada tinta en el tema, nos remite a la condición del “renegado”, objeto de todo desprecio, pero – tinta al fin y al cabo – los elencos del poder establecido no tienen tiempo para leer e intentar darle alguna prestancia doctrinaria a sus desafueros, yendo directamente al vituperio, a la descalificación personal, al acoso inclemente de la disidente, estrujamiento tribunalicio.

Nada curioso, les importa un bledo que la Fiscal reivindique o trate de reivindicar el legado de Chávez Frías, como tantas veces lo ha reiterado, porque – así lo ha aleccionado la historia – no admiten siquiera una evolución de la misma causa. Y el detalle, por cierto, bajo el alegato del chavismo para discrepar de lo que ahora se conoce como el madurismo, constituye un retroceso, como – en su momento – lo fue que la sucesión de Gómez, López Contreras y Medina Angarita debía correr por cuenta de un militar y tachirense.

Del ciego y enfermizo, mediato e inmediato revanchismo del régimen, por mucho que recen, no estarán a salvo muchos de los revanchistas de la hora. Hoy lo empuñan unos victimarios que mañana será las víctimas, por suerte de todo círculo vicioso que nos lleva a un término aplicable a toda dictadura: oxi-reducción. 

02/07/2017:

lunes, 26 de junio de 2017

VIEJAS FACTURAS



Algo más que una revancha

Luis Barragán

Muy frecuentemente, Nicolás Maduro hace alusión de la represión política de los años sesenta del XX. Deseándola monstruosa para ocultar la que hoy ejerce en Venezuela, altera los acontecimientos para la más bastarda manipulación del desprevenido oyente.

Por cierto, citado otras veces, la Asamblea Nacional debatió el asunto en 2011, a propósito del entonces proyecto de ley orientado a algo más que a reivindicar a las víctimas, tratando de satanizar el pasado con la distorsionada versión del oficialismo.  La bancada democrática de la oposición hizo sus alegatos en medio de la algarabía de los palcos llenos de los partidarios del gobierno, igualmente agresivos.

El caso está en que, a la vez que ordena disparar a las multitudes que plenan las calles, avenidas y autopistas, protestándolo pacíficamente, Maduro despacha una cadena radiotelevisiva que, por fortuna, tiene baja sintonía, sirviéndole para desahogar todo el odio que el revanchismo obsesivo dice autorizar. Es el único expediente para compensar la fiera represión de los venezolanos inconformes, procurando la fuerza moral que no tiene.

Ya existe una extensa historiografía que trata del tema e, incluso, recordamos que Livia Gouberneur, en los ya remotos principios de los sesenta, fue últimada por los suyos en una operación de comando. Valga acotar, hacia octubre del citado año, comenzaron a ensayarse las acciones armadas de las celebérrimas unidades tácticas de combate, por lo que el asunto no era un juego floral, como lo recordó Pompeyo Márquez en sus memorias.

Hay un caso emblemático de los injustificados excesos represivos de la década que contrastan con la absoluta impunidad de los excesos actuales, por no citar la diferencia  del otrora Cuartel San Carlos con  La Tumba de ahora que valientemente escrutó un periodista, como Juan Manuel Mayorca, en un foro al que asistimos, previo a la pacífica manifestación del 21 de los corrientes en la que perdió la vida el joven David Vallenilla. Y ese caso se refiere a Alberto Lovera, cuya desaparición fue denunciada libremente en la prensa, negada por el gobierno; apareció después el cadáver hacia el oriente del país y el otrora Congreso inició las investigaciones de rigor, destacando José Vicente Rangel, cuya labor libremente recogió en un libro; fueron identificados, detenidos y enjuiciados los autores, pagando un elevado costo político el gobierno de Leoni que, a la vuelta de la esquina, comicios libres por delante, entregó el poder a un líder opositor; con todas las dificultades, hubo una libre opinión pública que demandó y consiguió la acción del parlamento. Preguntemos:  ¿ocurre hoy?
25/06/2017:
Fotografía: Carlos Garcia Rawlins: auxilio de Miguel Castillo, en medio de una jornada de protesta.

jueves, 28 de febrero de 2013

DOS NOTAS

Creada la Comisión por la Justicia y la Verdad para investigar  los crímenes y desapariciones cometidas por los gobiernos de la IV (1958-1998), obviamente no reúne los requisitos ni tendrá las consecuencias universalmente aceptadas para comisiones de esta naturaleza. Ya lo vimos con los sucesos de abril de 2012, y - como lo señalamos con la primera discusión del otrora proyecto de la Ley de Desaparecidos - forma parte del gigantesco y calculado revanchismo político que da alcance - pretendiendo responsabilizarlas - a generaciones hoy opositoras que ni habían nacido al producirse aquellos ya remotos hechos; llegaron hasta 1998, por miedo a definir, aceptar respoder por delitos directos e indirectos de terrorismo de Estado; y, ya vimos el contexto nada sobrio, una "comisión" que se presta al espectáculo, pues, así es concebida la "política".



Jose Gregorio Morales hizo un comentario oportuno en el Facebook: "Verga la única burguesía que conozco desde los sucesos del 2002 es la burguesía oficialista o boliburguesa porque la burguesía de la cuarta república hace años que murió o se piraron del pais", a propósito de lo referido ayer en los actos oficialistas. Palabras más, palabras menos, oímos también este otro: La indeminización que este gobierno les debe a los familiares de las víctimas ya no es por los hechos del 27-F, sino por honorarios, luego de más de catorce años en los que le ha sacado todo el jugo político y propagandístico, sin atender las demandas - por ejemplo - de COFAVIC.

LB

Fotografía: Ciudad Caracas, 28/02/13.

miércoles, 22 de junio de 2011

MONEDA VERDADERA, MONEDA FALSA


Diputado Luis Barragán (MUD):
La llamada ley contra el olvido es revanchista y estigmatizadora

Al intervenir en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional que finalmente aprobó el proyecto de Ley para castigo de los crímenes, torturas y desapariciones ocurridas entre 1958 y 1998, en primera discusión, el diputado por el estado Aragua de la Mesa de la Unidad, Luis Barragán la caracterizó como revanchista y estigmatizadora.

Señaló que “la moneda verdadera de los excesos represivos de las décadas anteriores, injustificables al afectar los derechos humanos fundamentales, es la que permite circular la moneda falsa de la generalización no menos abusiva y adulteración de los hechos, para tratar de legitimar la persecución, el revanchismo y la estigmatización de quienes hoy disentimos del régimen. Estamos ante una inmensa manipulación de los hechos que, valiéndose del dolor ajeno y añejo, estereotipará a quien – incluso – ose preguntar dónde duerme el Presidente de la República”.

Denunció el proyecto como “un dispositivo de persecución que, además, pretenderá ocultar la responsabilidad de quienes decidieron la insurrección armada que el tiempo demostró como una desacertada postura, adulterando también el debate ideológico que suscitó la derrota década atrás. Hay una interpretación histórica subyacente, errada y por muy buena fe que presumimos tenga el ponente, presidente de la Asamblea Nacional, se convertirá en un instrumento arrollador de quienes hoy nos solidarizamos – además – con los familiares inocentes de las víctimas de las cárceles venezolanas, realidad que no logra tapar el gobierno”.

Finalmente, el diputado Barragán informó que la bancada democrática de oposición trabajará en el seno de la Comisión de Política Interior para que a la segunda discusión se plantee un proyecto de verídica reparación moral e histórica de las víctimas de la represión política, el cual debe extenderse hasta 2011, incluyendo la inmediata desclasificación de los documentos de los cuerpos de policía política del país, porque “el chavezato no puede eludir también sus cada vez más sofisticados mecanismos de persecución, añadido el terrorismo de Estado por delegación”.

Fuente: www.medios24.com

Fotografía: LB, Asamblea Nacional (Caracas, 21/06/11). Hubo que detener la sesión, trasladándose toda la bancada democrática de oposición hacia la presidencia, pues pretendió aprobarse el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de William Ojeda, por ejercer sus funciones parlamentarias ante la tragedia parlamentaria, aunque fue destituido administrativamente como presidente de la Comisión.