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sábado, 21 de diciembre de 2019

TAMBIÉN LA REALIDAD ESTÁ DETRÁS DE LAS REJAS

La política de la descomposición
Luis Barragán

Todavía tenemos pendientes asir o aprehender el sentido, la intención, el leitmotiv o el hilo conductor de los (in) conscientes yerros políticos que definitivamente caracterizan a un sector de la oposición en su empeño de banalizar el mal. Quizá tratamos de un utilitarismo extremo que responde a la subyacente y prolongada tradición del rentismo o de la mentalidad rentista  de origen prepetrolero, valga el dato; quizá la anomia negativa ha corroído la propia osamenta espiritual, apostando siempre por los caminos de fácil y rentable andar. 

Las redes sociales reportan mensajes, incluyendo sendas entrevistas, destacando el pragmatismo supuestamente amoral que pasa por un realismo inspirado, pues, lo importante es correr la arruga, olvidar los errores, silenciar cualquier inquietud, fijado como objetivo estelar el de derrocar a la dictadura, realzado como una ciega tarea común. Implica la irresponsabilidad o impunidad por los fracasos, , la exoneración inmediata de los costos que acarrean, porque ya los diálogos de Santo Domingo u Oslo se suponen remotos, prescritos o caducos, sin posibilidad alguna de una rendición de cuentas para el debate y la rectificación, por muy parlamentario que sea el escenario natural de los actores.

Importa mantenerse en la palestra, coexistiendo deslealmente con la restante oposición como se pretende que ella lo haga con el régimen que le ha predestinado un cupo inaudito para el ornamento y la extorsión.  Todo  tiene un precio a pactar, porque no hay valores que defender, sino intereses a resguardar; la política es un compromiso excesivamente demodé, teniendo por tal la burda gestión de las circunstancias y el rédito personal que pueda dar; lo importante es estar y ¿para qué ser?, en un despliegue del oportunismo que luego hallará la consigna adecuada.

Necesario es echarle tierra encima al batiburrillo de la corrupción entre quienes juran combatirla, hurgando y acusando de cualquier cosa al denunciante, abriendo un solo surco para el triste reingreso de los diputados del llamado chavismo que fueron aplaudidos por propios y extraños en el hemiciclo; el de maniobrar insólitamente para unos comicios pactados tras bastidores, aunque violenten el Estatuto de la Transición; o el de ensayar un pretendido consenso por la vía de la extorsión que no es consenso, virtualizando la vida parlamentaria en un país de realidades que siguen su curso insobornable. Para ello, está el cinismo más descarado, el falaz argumento de una pérdida del parlamento que ya hasta su sede de trabajo no controla, ofreciendo espacios para que otros oportunistas, incluyendo aquellos que no tienen responsabilidades políticas inmediatas, verbalmente se inserten en el juego de un clientelismo digital capaz de materializarse con atrevidas incursiones en los laboratorios de guerra sucia, la candidatura a un rectorado del CNE o el contrato con este o el siguiente goberno, según esa concepción del azar histórico que cuenta con un venezolanismo harto expresivo: ¡lechazo!, o, toda una gesta, ¡lechazo histórico!

Al régimen sólo le interesa las sanciones impuestas y, por muy individuales y delictivos sean los protagonistas y sus motivos, otros dicen descubrir una vertiente para el entendimiento, con alivio de la represión que, a veces, dista de darles alcance: un movimiento para levantar esas  sanciones, haya cupo expreso o tácito en el juego político. Lo indecible es susceptible de una legitimación en nombre de la supervivencia o de la burda supervivencia que apunta a la descomposición ética y a la teatralidad política que es hablar de la política de la descomposición: el período navideño contribuye a una urgida actualización de los principios y valores que nos inspiran, o al deplorable reconocimiento de una lógica implacable del sistema que nos recuerda a Groucho Marx: si no le gustan mis principios, tengo otros.

Fotografía: LB (AN, Caracas, 2019).

martes, 11 de septiembre de 2018

APENAS, UNA MIRADA

Por ejemplo, la pretendida extradición de diputados
Luis Barragán


La Fracción 16 de Julio, cuya condición minoritaria no desmiente en forma alguna su representatividad, ha consignado pública y abiertamente sus planteamientos. La caracteriza una postura razonable, aunque ciertamente polémica.

Llenar la vacante constitucional, es la secuencia lógica de las decisiones adoptadas por la Asamblea Nacional, desde hace más de un año que permitirá, incluso, corregir sus altibajos.  Y, si fuere el caso, la cámara ha de deliberar y negar la propuesta en forma pública y abierta, honrando sus responsabilidades, no otras que las parlamentarias.

Específicas y concretas, son esas responsabilidades, a menos que se entienda indebidamente a la Asamblea Nacional como una suerte de sucursal de los partidos que la dominan. Ésta fue y es la típica comprensión del régimen que la creyó una oficina subalterna de Miraflores, administrada por los cuadros del PSUV y, marginalmente, del PCV.

Requerida de una calibración institucional, la instancia no sólo debe parecer, sino actuar como tal, lo cual obliga a todos sus factores a participar – por ejemplo – en  la configuración del Orden del Día y hasta en todas las sesiones, previa y debidamente convocados.  Distinta a la de 1961, la Constitución de 1999 establece que la junta directiva y los presidentes de las comisiones permanentes, conforman la Comisión Delegada, pero ello no impide que los portavoces de todas las fracciones, corrientes o grupos de opinión, sin excepción, se reúnan y orienten adecuadamente la discusión, incluso, para que las diferencias no generen una injustificada y destemplada reacción: valga subrayar, quien dice parlamento, dice composición de diferencias.

Ojalá, al concluir el receso parlamentario, esta Asamblea Nacional – más allá – corrija el rumbo y – más acá – sus procedimientos. Hay tareas pendientes, además, en el ámbito de la (s) inmunidad (es) parlamentaria (s) y no sólo por la inhumana situación de rehén que afecta al diputado Juan Requesens, como a centenares de venezolanos más, sino por problemas que superan toda disquisición académica, como la tentación oficialista de solicitar la extradición de los diputados que se encuentran en el exterior y que realmente no pueden poner un pie en territorio venezolano o bajarse en Maiquetía; o que los tales-constituyentes o constituyentistas, pretendan tener y abusar de una (s) inmunidad (es) que no les corresponde (n), como lo sugirió la ciudadana María Alejandra Díaz, cuando el parapeto dictatorial “allanó” a Requesens.

Ilustración: Juan para un artículo de Alberto Müller Rojas. El Globo, Caracas,15/01/1993.
10/09/2018:
http://www.ventevenezuela.org/2018/09/11/por-ejemplo-la-pretendida-extradicion-de-diputados-por-luis-barragan/
http://www.noticierodigital.com/2018/09/luis-barragan-la-pretendida-extradicion-diputados/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=108211
https://noticiasvenezuela.org/2018/09/10/luis-barragan-la-pretendida-extradicion-de-diputados/
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/barragn-luis-pretendida-diputados-390133/939435
http://www.ventevenezuela.org/2018/09/11/por-ejemplo-la-pretendida-extradicion-de-diputados-por-luis-barragan/

miércoles, 29 de agosto de 2018

GOLPES

Requesens y la última de las libertades humanas
Isabel Pereira Pizani

Sin pecar de ingenuidad creo que el régimen que aún gobierna Venezuela ha sufrido dos de sus más grandes golpes. El primero, la estampida de los militares, el abandono de la obligación de proteger a su presidente ante la amenaza no materializada de una explosión; y el segundo, la confesión de Juan Requesens en claro estado de pérdida de conciencia, actuando bajo el efecto de las drogas, es decir sin ser doblegado, sin que renegara racionalmente de su compromiso moral con el país. Si a él debieron darle alguna sustancia para que “confesara” es sencillamente porque no pudieron obligarlo a declarar desde la integridad de su ser.

Por ello, los hombres abyectos que lo mantienen prisionero recurren a la mayor perversión, drogarlo para anular su conciencia y hacerlo actuar a su gusto, traicionar su compromiso con el país. El padre de Juan Requesens por eso señaló: “Ese no es mi hijo”, y tiene razón, no es Juan hablando desde su fuero interior, es algo así como una voz apoderada de su imagen física. Asombra la miseria humana de Jorge Rodríguez anunciando al país que su prisionero confesó. Este “psiquiatra” sabe muy bien que Requesens nunca confesó, que exhibieron una figura, un espectro bajo los efectos de drogas.

En todos los horrores de los procedimientos nazis conocidos nunca habíamos encontrado una perversidad mayor, pues se trata de entrar en los pliegues profundos del alma humana y tramposamente obligarla a negarse a sí misma. Los nazis impartían latigazos, trabajos forzados en el más duro invierno, insultos y descalificación, pero nunca vimos declaración alguna de un prisionero de los nazis glorificando a Hitler bajo el influjo evidente de sustancias químicas.

Si Requesens tuvo que ser drogado para que confesara es porque él decidió ser responsable y fiel a lo que públicamente expresa como el sentido de su vida, que puede diferir de un hombre a otro, de un día para otro, de una hora a otra hora, pero que él no traicionó nunca. Juan asumió el significado concreto de la vida ante la sociedad y ante su propia conciencia; recurrió a lo que llaman “la última de las libertades humanas”, es decir, la capacidad de “elegir la actitud personal ante las circunstancias”, ser digno de su sufrimiento, amarrarse a la capacidad humana para elevarse por encima del fatalismo. Estar en manos de carceleros descerebrados y sin conciencia que defienden el reino del terror, sin ningún respeto por la humanidad de los seres que caen en sus manos. Es Diosdado Cabello amenazando, garrote en mano, a cualquier ser que ose socavar su nefasto poder destructivo.

Requesens tiene que haber usado su última libertad para que los carceleros decidieran usar este procedimiento que supera las torturas nazis. Matar el ser de la persona.

El psiquiatra del grupo debe haber sido el autor de la receta. Sabía que Juan no hablaría con golpes ni torturas físicas. Un carcelero ordinario no habría recurrido jamás a esta treta porque confiaría en que con violencia física podría obtener lo que desea del prisionero.

Ahora bien, la pregunta es: ¿a quién descubre esta maniobra, quién queda al descubierto y sin excusas? Ese es el gran tema, al igual que la imagen patética de los soldados que huyeron ante una amenaza que no era visible, la caída total de las defensas armadas del gobierno ante los ojos de sus autoridades. Presentar a Requesens bajo el efecto de estupefacientes para confesar falsos delitos, traicionar a sus compañeros de ruta, constituye una de las peores derrotas para este régimen. Las fuerzas armadas huyeron despavoridas ante un amago de ataque y su principal prisionero es drogado para que confiese lo inconfesable. El saldo para el régimen es evidente, de allí que oigamos las insólitas declaraciones de Aristóbulo: “Los propios familiares fueron los que colocaron en las redes ese tipo de fotos para que la gente se confundiera y acusara a Maduro y a la revolución”.

Esto lo que quiere decir es que están recibiendo el contragolpe de su barbaridad, nadie les cree, y quedaron como unos sórdidos torturadores.

Toda situación vital representa un reto para la persona y plantea un problema que solo el involucrado debe resolver, siempre lo que está en juego es el sentido de su vida. En una palabra, a cada quien se le pregunta por la vida y únicamente puede responder por su propia vida; solo siendo responsable puede contestar. Esta, sin duda alguna, fue la decisión de Juan Requesens, poner en juego su capacidad de ser responsable. ¿Y cual fue la decisión de los militares que huyeron en estampida abandonando a su presidente, ante el supuesto peligro?

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2018/08/isabel-pereira-pizani-requesens-la-ultima-las-libertades-humanas/

viernes, 17 de agosto de 2018

MISERABLE

Ricardito Sánchez afirma que se ha seguido el “debido proceso” en detención y posible tortura de ex compañero Requesens

Ricardo Sánchez, Constituyentista de Asamblea Cubana, afirmó este viernes que se ha “seguido” el debido proceso sobre la presunta responsabilidad de los diputados Juan Requesens y Julio Borges en el caso del “atentado” contra Nicolás Maduro “cumpliendo el artículo 49 de la Constitución Nacional”.

“Si alguien tuviese alguna duda sobre la actuación desmedida de los órganos de seguridad, esa denuncia debe ser procesada ante los organismos competentes, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la República, pues hasta los momentos no tenemos información de que no se haya seguido el procedimiento de su debida defensa”, manifestó Sánchez durante un entrevista para Unión Radio.

Durante la entrevista con Vanessa Davis, el ex diputados de la Asamblea Nacional, señaló que “la situación compleja que puedan vivir los familiares de cualquier persona privada de libertad, también la sufren los familiares de los 7 oficiales y cadetes de la Guardia Nacional Bolivariana que fueron heridos en el hecho de magnicidio en grado de frustración”.

“Aquí no se está reprimiendo a la oposición que debe cumplir con su responsabilidad, hay unas investigaciones que claramente han reflejado algunos actores que por desespero, tal vez por ambición política, buscaron un camino distinto al establecido en la constitución para tomar el poder lo que es muy triste”, recalcó.

Composición gráfica: Luis Heraclio Medina Canelón(Facebook).
Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/08/10/ricardito-sanchez-afirma-que-se-ha-seguido-el-debido-proceso-en-detencion-y-posible-tortura-de-ex-companero-requesens/

domingo, 12 de agosto de 2018

ALLANAMIENTOS '63 y '18: UNA BREVE COMPARACIÓN

Allanamientos y manipulación del pasado
Luis Barragán


Todos los allanamientos a la (s) inmunidad (ades) parlamentaria (s) del presente siglo, tienen por soporte la versión interesada de los ocurridos en décadas muy anteriores. A falta de argumentos políticos y jurídicos, la presente dictadura busca alguna autoridad moral falseando la historia.

Un cuerpo extraño a la Asamblea Nacional, dijo desaforar recientemente a los diputados Juan Requesens y Julio Borges, no sin ventilar la detención de un grupo de parlamentarios hacia finales de 1963.  El atentado real, palpable y elocuente de El Encanto, produjo la decisión presidencial de entonces, en el marco de una insurrección también real, palpable y elocuentemente armada (https://lbarragan.blogspot.com/2013/07/vicisitudes-parlamentarias-3.html), cuyo objetivo fue el de sabotear los comicios generales del citado año, sembrando el pánico (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html).

Que sepamos, los parlamentarios apresados por orden de Betancourt,  fueron conducidos al Cuartel San Carlos (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/inmunidad-parlamentaria-ficcion-y.html), y, por lo menos, accedieron a sus abogados defensores y a la comisión de parlamentarios que deseó constatar las condiciones en las cuales se encontraban. Por lo demás, desde años anteriores, hubo paciencia para adoptar medidas tan drásticas, soportando la coalición oficial de entonces cualesquiera debates y escarceos parlamentarios, añadida la tolerada pérdida del control de la Cámara de Diputado por el gobierno (https://lbarragan.blogspot.com/2013/05/normal-0-21-false-false-false-es-ve-x.html).

A  Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les detuvo a golpes el 2 de octubre de 1963, como le ha ocurrido a Juan Requesens. El gobierno de entonces, asumió inmediatamente la responsabilidad y los llevó a un sitio conocido por todos, mientras que el régimen guardó silencio por días sobre el paradero de Requesens y, apenas, se supo de él cuando numerosos custodios hicieron un traslado, desde El Helicoide.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les incomunicó ni torturó, forzando una declaración difundida por los medios. A Requesens, se le ha aislado y, torturado, se le ha visto en un video, cuya divulgación un vocero calificado del régimen atribuye a sus familiares, sin parpadear ante las evidentes y criminal humillación de un indefenso condicionado por fármacos.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, les siguieron sendos juicios, e hicieron una vida carcelaria que concluyó con las medidas orientadas a la pacificación del país. Requesens debe esperar a hoy lunes 13, para el acto procesal inicial, si no es objeto de las infinitas postergaciones que otros rehenes políticos han conocido.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, se les atendió médicamente, los medios de comunicación social informaban y luchaban por informar libremente, mientras sesionaba el Congreso para pronunciarse. A Requesens, le falta la debida asistencia médica, la verdadera constatación de las condiciones en las que se encuentra, la posibilidad de que la prensa ventile su caso libérrimamente y que la Asamblea Nacional decida su destino, y no un cuerpo extraño y sobrevenido.

Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, obviamente, jamás supieron de Requesens. Y éste, no necesariamente debe saber de aquellos, pero ya se enterará por completo, pues, le pasan la factura de una época en la que ni soñaba nacer.

La actual dictadura le pasa a Requesens, una factura a nombre de Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio. No se atreve a pasarla a nombre propio, aunque todos conocen a los prohombres del régimen que se creen inmunes ante la historia.

Ilustración: Pedro León Zapata. El Nacional (Caracas, 11/07/1980).
13/08/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/08/13/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/

PROPÓSITO DE FONDO

Objetivo: el desafuero de toda la sociedad
Luis Barragán


Toda polémica sobre el desafuero parlamentario, tiene una principalísima naturaleza y vocación política, aunque no ha de prescindir de los elementos jurídicos e históricos que les sirven de soporte. Ineludibles, porque la gravedad de sus causas amerita de una mínima racionalidad tratándose de una institución que, faltando poco, dio origen a la República misma.

Una ojeada a remotos Diarios de Debates del extinto Congreso,  así lo confirma.  Los allanamientos o intentos de allanamientos de principios de la década de los ’60 del ‘XX, por ejemplo,  no impidió la debida motivación de una decisión política con la que se coincidía o discrepaba, por muy alterados que estuviesen los ánimos.

A nuestro modesto entender, la  Asamblea Nacional cumplió mejor con la premisa (09/08/2018: https://www.youtube.com/watch?v=ZPzeBHDC0Jk), que la tal constituyente de panfletaria defensa de su pretendida supra-constitucionalidad y hastiado apoyo a Maduro Moros (08/08/2018: https://www.youtube.com/watch?v=CeX_HeNBTrs&t=2041s).  E,  incluso, penalista, el diputado Oscar Ronderos acertó con un detalle, como es el de la asombrosa confusión del Fiscal General de la República en torno a la flagrancia, creyéndola un tipo penal y no lo que es,  una condición objetiva para la comisión de un delito.

Tenemos la convicción que todavía prevalecen las orientaciones que heredamos de los meritorios esfuerzos de reflexión de Orlando Tovar Tamayo, José Guillermo Andueza o Luis Beltrán Prieto Figueroa, sin que la inmunidad o, mejor, el complejo de inmunidades parlamentarias, sepa de una decidida actualización a la luz de un siglo que, como el presente, aún nos tiene sumergidos en la perplejidad. Salvo los títulos publicados por Héctor Granados o Rafael Simón Jiménez, entre los muy pocos artículos y monografías de cuño académico, en los últimos años ha faltado una perspectiva que rompa con las nociones ya convencionales respecto a una institución importante y decisiva para la preservación de la vida republicana.

Sobre todo, porque contribuye a orientar a los gremios sindicales, profesionales o de cualquier otra índole, que cuentan con puntuales y específicos fueros para su mejor desempeño, aspirando la dictadura a pulverizarlos. Detrás de los insólitos casos de los diputados Requesens y Borges, en esta oportunidad, el propósito es, precisamente, el del desafuero masivo de una sociedad que resiste, privilegiado únicamente el más alto estamento oficial por el único acto de fuerza que lo asiste.

Reproducción: El Nacional, Caracas (1999).
13/08/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/08/luis-barragan-objetivo-desafuero-toda-la-sociedad/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=106055
https://noticiasvenezuela.org/2018/08/13/luis-barragan-objetivo-el-desafuero-de-toda-la-sociedad/

VIEJO Y CULTIVADO PREJUICIO

Parlamento y maniqueísmo aldeano
Luis Barragán


La sobresaturación noticiosa, privilegiado – incluso -  morbosamente un acontecimiento frente a otros tanto o más importantes, pero subestimados y finalmente relegados, constituye una de las características esenciales del régimen. Obviamente, el fenómeno es incompatible con lo que universalmente se entiende por parlamento.

El pretendido allanamiento de los diputados Requesens y Borges, por consiguiente, tiene un contexto de macabra confusión. Tratada la inmunidad parlamentaria como un privilegio personal, definitivamente delictivo, en lugar de una indispensable prerrogativa de protección de la institución, facilita el arrollamiento de la maquinaria propagandística y publicitaria oficialista, en clave de cine negro.

Consideremos el deliberado y sistemático propósito de desvirtuar a la Asamblea Nacional, realizado por todos estos años, ahora deslealmente competida por la tal constituyente. Estudios de opinión revelan que, siendo tan intensa y sostenida la campaña radiotelevisiva desde los tiempos de Chávez Frías, éste y su gabinete fungieron como una suerte de órgano deliberante frente a la propia instancia especializada del Estado, por más que la Constitución la estampase.

Evidentemente, la oposición ha de defender, en el caso concreto del diputado Requesens, indebida e injustamente capturado y apresado, sometido a asombrosas torturas, la reputación de sus diputados, propugnando la inmediata salida del régimen. Salida demasiado obvia, aunque haya sectores que, en la práctica, deseen postergarla, pero también hablar, explicar y defender a la institución parlamentaria: no comprendemos que cubra una faceta, sin la otra.

Además de romper o intentar romper con el maniqueísmo aldeano, a lo sumo, resultado de una eficaz  terquedad monotemática, contrarrestando el linchamiento moral cebado sobre cada parlamentario, ha de difundir y defender la noción misma del parlamento y, específicamente,  la inmunidad o el complejo de impunidades como institución.  Vale decir, darle el mínimo de racionalidad requerida al esfuerzo de resistencia y superación del régimen que tan bien ha sembrado el disparate.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 15/04/1999. El Camaleón.
12/08/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/08/12/parlamento-maniqueismo-aldeano/

UNA CARTA YA IRREPETIBLE DE FELICITACIONES

Del revanchismo parlamentario
Luis Barragán


Nada semejante a lo actual, había ocurrido en Venezuela respecto al allanamiento de la inmunidad por una instancia distinta al parlamento. Y, siendo así, habrá de todo, menos allanamiento.

Sobre todo, a manos de una constituyente de irrefutable origen fraudulento que, presumiéndose originaria, deroga  la propia Constitución que algún día dirá reemplazar, incumplidas todas las formalidades que la iniciativa acarrea. Esta caricatura sólo revela un nuevo hecho de fuerza afincado en la Asamblea Nacional, pues, elemental, siendo el fuero parlamentario una prerrogativa del cuerpo, nunca un privilegio personal, afecta a todos y a cada uno de sus integrantes.

Cierto, todo debate sobre el desafuero parlamentario es de una principalísima naturaleza política, pero no debe prescindir del soporte jurídico e, incluso, histórico, necesario. Versamos sobre una institución y, en nuestro caso, una  institución republicana que dio nacimiento a la misma Venezuela.

De la pretendida sesión de la tal constituyente (https://www.youtube.com/watch?v=CeX_HeNBTrs), queda todo un repertorio de falacias, eufemismos y sandeces, respecto al desconocimiento de la representación popular ejercida por Juan Requesens y Julio Borges.  De las intervenciones sólo destaca una oradora que intentó darle piso jurídico a sus alegatos, pues, las restantes, añadido el orador que ha profesado la materia constitucional, convencional y hastiado, no pudieron ocultar la fastidiosa vocación panfletaria que caracteriza a los elencos del poder establecido. No obstante, reparemos en otra, no menos fastidiosa: la revancha histórica.

El presidente de la fraudulenta corporación que, por cierto,  ocupó la tribuna de oradores, la cual no abandonó luego para retomar la dirección del debate y debidamente llamar a votación,  inició su discurso recordando los consabidos allanamientos de 1963. Además de recordar que Jesús Faría, padre de un tal-constituyente actual, estuvo entre las personas detenidas, precisando la fecha tardía de la publicación oficial de la medida, olvidó dos circunstancias: por un lado, el atentado efectivo, real y palpable de El Encanto, suficientemente documentado, histórica e historiográficamente, supo de la participación de las fuerzas leninistas de entonces; y, por el otro, el  tratamiento recibido por los apresados dista sideralmente del hoy padecido por el diputado Juan Requesens, añadido el video preelaborado de una tortura difundida para sembrar el terror psicológico.

Vale decir, a las generaciones actuales le pasan una factura sobre hechos ocurridos más de medio siglo atrás, intentando una autoridad moral que los acontecimientos de todos estos años pulveriza, sumada la muerte de 140 jóvenes en las jornadas represivas de 2017, por citar un caso. Curioso,  en la misma senda, otro orador, de una generación intermedia, ensayó una idea confusa en torno al desafuero  de un diputado sorprendido en el tráfico de drogas, por el cual votó en el extinto Congreso, sin saber ya qué decir porque los restantes colegas de entonces – sencillamente – también lo votaron.

Quizá lo más llamativo ocurrió fuera del Capitolio Federal, pues, desmintiendo la tesis generacional que tiene sus devotos, aún sin haber leído a un exponente como Ortega y Gasset, Ricardo Sánchez celebró la detención y tortura de Requesens, alegando que el debido proceso y otros derechos y garantías constitucionales les fueron respetados. Miseria aparte, seguramente ignorante de lo acaecido en décadas muy anteriores, aporta su propia factura a la putrefacción ética de un régimen
evidentemente agotado.

Reproducción: Clarín, Caracas, 1963.
13/08/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/33285-barragan-l
Brevísima nota LB: Curioso, fechado en noviembre de 1999.

domingo, 27 de mayo de 2018

CREE QUE NADIE SE DÁ CUENTA

De una mentira a otra
Luis Barragán

Dos semanas atrás, los diputados de la Asamblea Nacional fuimos objeto de una nueva agresión de la Guardia Nacional Bolivariana, en nuestra propia y natural sede de trabajo. Decidida la entrada de la prensa que la unidad militar enquistada en el Capitolio Federal trató de impedir, sencillamente nos aprestamos a buscar a los reporteros y camarógrafos, suscitándose el insólito acto de violencia.

Una de las escenas de la agresión, la protagonizó el diputado Juan Requesens, quien, corajudamente, enfrentó a los hombres de la GNB que, no por casualidad, algo recurrente, suelen escudarse tras las mujeres. Estuvimos presentes en el lugar y, suficientemente videograbado y fotografiado desde los más distintos ángulos, está harto comprobado que uno de los efectivos de oliva le dio el fuerte codazo a la compañera que lo auxiliaba, pretendiendo inculpar al joven parlamentario.


La campaña oficial no tardó en focalizar su atención sobre Requesens y, mintiendo, hacerlo victimario de la dama de oliva. El ministro de la Defensa y la constelación burocrática del partido formal de gobierno,  no ahorraron Tweed alguno para inculparlo y hacer de la histriónica visita al hospital, una oportunidad más para mentir, aunque sobran las evidencias de la verdad.

De una mentira a otra, al transcurrir los días, después del fraude masivo del 20 de los corrientes, Maduro Moros se presentó ante la tal constituyente para vociferar en torno a seis líneas de trabajo que, por cierto, urgen que él mismo alguna vez labore. Ha llamado al diálogo y a la reconciliación, con las cárceles repletas de presos políticos, agravando la persecución y represión de opositores y disidentes; tras veinte años del fracaso, insiste en una guerra económica, llamando a un acuerdo productivo por siempre traicionado que pasa por su desalojo del poder para así recuperar la propia condición de país petrolero que hemos perdido; haciéndose de palabras por él desconocidas (ética, minimalismo), estorbándoles a las mafias el burocratismo y la competencia corruptiva, no se hace responsable del masivo y furibundo latrocinio y saqueo del erario público; prosiguiendo con la estafa del llamado poder popular, tiene el descaro de versar sobre seguridad y protección social, salud, educación, vivienda, estabilidad laboral; entrega del Esequibo por delante, tiene por pretexto la lucha anti-imperialista a la vez que sigue los intereses y  dictados cubanos; adjetivando el socialismo de las demoliciones,  apunta a una novedad que ni por la jerga empleada aparece.

El régimen tiene por empeño la criminalización de sus  opositores y adversarios, por siempre enfermiza. Al régimen no le apena ofrecerse a sí mismo como una alternativa, agotada toda imaginación, fundado en la brutal fuerza.

28/05/2018:
http://www.diariocontraste.com/2018/05/de-una-mentira-a-otra-por-luis-barragan-luisbarraganj/