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sábado, 21 de marzo de 2020

LA PESTE CHINA ANTES DESMENTIDA

El coronavirus no es ideológico
Ramón Escovar León

Li Wenliang, médico chino de 34 años, fue uno de los primeros en advertir el ataque del coronavirus a través de mensajes a un grupo de compañeros de la escuela de medicina.

Por esa advertencia, el régimen lo acusó de difundir rumores e “información falsa”. La costumbre comunista de ocultar la verdad y de mentir fue lo que permitió que el virus tomara fuerza hasta convertirlo en una pandemia mundial. Una primera lección de toda esta tragedia es que los gobiernos deben diseñar sus políticas sanitarias basadas en la verdad: la salud pública está por encima de los intereses “revolucionarios”.

En el caso venezolano, el coronavirus encuentra a un sistema de salud deteriorado y afectado por la falta de atención. Los hospitales carecen de los insumos necesarios para su funcionamiento y el personal es muy mal remunerado. Además de ello, la falta de agua y los constantes cortes eléctricos son moneda de cuenta en la vida hospitalaria (en esta materia estamos a la par de Haití, el país más pobre de América Latina). En Venezuela se ha privilegiado el gasto militar en lugar de atender primero los requerimientos de salud, de educación y de investigación científica.

Pese a la deficiente infraestructura, Venezuela cuenta con la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, que es una de las más reconocidas en América Latina. Asimismo, tenemos el Instituto de Medicina Tropical de la misma Universidad, el cual lleva el nombre de su fundador, el sabio Félix Pifano, que ha hecho valiosos aportes en la lucha contra la malaria, el chagas, la chikungunya, el dengue, la hepatitis y otras enfermedades infecciosas. No debemos olvidar a los sabios Jacinto Convit y Arnoldo Gabaldón, cuyos poderosos aportes permitieron desterrar la lepra y la malaria de nuestro país.

La experiencia del Instituto de Medicina Tropical debe ser utilizada en los planes de contingencia en la lucha contra la pandemia. Igualmente, este instituto y demás organizaciones, como la Federación Médica Venezolana, pueden recibir de la comunidad científica mundial (especialmente de Alemania, Canadá y Estados Unidos) la información necesaria para que los científicos puedan disponer de las herramientas necesarias para el mejor combate contra el covid-19.

En el combate contra el coronavirus deben separarse los intereses políticos y las ataduras ideológicas. La intolerancia política y la represión no pueden mantenerse en paralelo al combate contra esta seria amenaza que nos ha tocado enfrentar. Estamos ante una oportunidad para que el régimen libere a los presos políticos; si no lo desea, que los deje en detención domiciliaria.

Como muestra de las ataduras ideológicas tenemos el caso de la suspensión de vuelos; se impone a Europa, Colombia, Panamá y República Dominicana, pero no se incluye a Cuba, Turquía e Irán. Si alguien quiere viajar de Panamá a Venezuela, tiene que ir primero a Estambul o a La Habana y de ahí a Caracas. Esto es kafkiano, por lo absurdo. Sin embargo, la experiencia nos enseña que las aprehensiones ideológicas evitaron la ayuda de los Estados Unidos con ocasión del deslave de 1999. La población de Vargas fue muy afectada por esta decisión.

Como afirma Michael Levitt, Premio Nobel de Química, el coronavirus ya alcanzó el pico y está en bajada en aquellos países con buenos sistemas de salud y que tomaron las medidas acertadas. Países exitosos han sido Corea del Sur, Singapur, Taiwan, Australia y Nueva Zelanda, los cuales disponen de robustos sistemas hospitalarios y no politizan la salud pública.

La lucha contra la pandemia en nuestro país debe ser dirigida por un grupo de médicos venezolanos que permita orientar a la población con eficiencia. Dejar esto en manos de políticos marcados por el dogmatismo ideológico no puede ser una solución. Al contrario, habría que integrar un equipo en el cual participen el Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, la Federación Médica Venezolana y la Sociedad Venezolana de Infectología, entre otros, para llevar a cabo el plan sanitario de emergencia que se requiere. La improvisación debe dejarse de lado en obsequio de la seriedad y la prudencia.

Ante esta crisis debe privar la unidad, el compromiso con Venezuela y se deben dejar de lado las solidaridades ideológicas. Todo ello basados en la verdad y la transparencia. Si la dictadura china, en lugar de amenazar y reprimir a Li Wenliang, hubiese escuchado su advertencia, otra sería la situación. Esto demuestra que el combate contra el coronavirus no es ideológico.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36572-covid-19
Ilustración: Jeremy Geddes.
Cfr.
https://www.diariolasamericas.com/mundo/venezolana-desarrolla-prueba-rapida-deteccion-del-coronavirus-n4195169
https://twitter.com/cristiancrespoj/status/1241026103596199937

jueves, 12 de marzo de 2020

AVAL


EL NACIONAL, Caracas, 27/01/1993. Juan Nuño, Alberto de Armas, España, Embajada, Felipe González, Canarias,  Henry Wotton, Mentir, Diplomacia.

viernes, 5 de octubre de 2018

MENTIROGRAFÍA

Mienten al desmentir
Luis Barragán


En las democracias liberales aún incipientes, mentir acarrea una grave sanción moral para las autoridades públicas que frecuentemente se ven obligadas a dimitir, así no incurran en delito. Sólo en las experiencias autoritarias o, mejor, en los ensayos totalitarios,  ganan el aplauso del establecimiento y hasta puede reputarse como toda una habilidad política, revelando cuan lejos llega la descomposición.

Por demasiado evidente que sea la catástrofe, la hambruna o el éxodo,  los voceros calificados de la dictadura venezolana tienen por hábito desconocer la realidad e, incluso, apelando a la vieja retórica, insistir en que somos un país asediado,  Además, una potencia petrolera  capaz de satisfacer las más elementales necesidades de la población. No es difícil imaginar el esfuerzo propagandístico y publicitario, realizado en el exterior a través de embajadas, consulados y agentes oficiosos ya confortablemente sembrados en las más importantes capitales del mundo, con pericia en las relaciones públicas o lobbyes que, se dice, cuenta con la participación paradójica de otros coterráneos expertos, teóricamente imposibilitados de entrar por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

La campaña no es otra que la de una victimización actual y también preventiva, pues, a juzgar por algunos testimonios que recogen las redes sociales, hay movimientos que escenifican sendos actos de solidaridad con la llamada revolución bolivariana, en países que no viven ni sienten una situación remotamente parecida a la venezolana.  De un lado, magnífico pretexto, la voracidad imperialista muerde los logros de un proceso de redención social, arrinconando y empantanando a sus líderes, faltando poco, garantes de la democracia de innumerables comicios en su haber; y, del otro, cuales Salvador Allende, dispuestos al sacrificio, se adelantan con una versión del martirio que dirá serles útil, cuando todo esto pase, con la pretensión de un exilio dorado y de cierta respetabilidad moral y política.

Mienten descaradamente, los medianos y altos funcionarios del régimen, porque no tienen otra alternativa, gozando de una impunidad intolerable en otras latitudes. Poca vergüenza personal sienten al hacerlo, sabiéndose moralmente destruidos, aunque los más avispados que suponen contar con una mayor vida útil, políticamente hablando, apuestan por una interpretación que les confiera la dignidad del martirio, quizá pensando en liderar a la oposición al regresar, dentro de algunos años, con el pretexto de una bandera ideológica y  con el debido soporte de recursos. Acotemos, prevaleciente la vocación mercantil antes que la política, al resto de la dirigencia actual, justificándose por la edad, le atrae más el futuro exilio que defender una gestión indefendible, excepto aquéllos que temen por la justicia internacional.

El martirologio allendista será apenas un detalle, frente al esbozado por los que se saben prontamente fuera del poder, sumado al séquito de sus más ingenuos seguidores y a la maquinaria propagandística de otras dictaduras. Digamos, poco les importará que sea mentira: mienten al desmentir.

Fotografía: http://ciudadccs.info/presidente-maduro-se-reunio-directora-regional-unicef/
08/10/2018:
http://www.diariocontraste.com/2018/10/mienten-al-desmentir-por-luis-barragan-luisbarraganj/

domingo, 27 de mayo de 2018

CREE QUE NADIE SE DÁ CUENTA

De una mentira a otra
Luis Barragán

Dos semanas atrás, los diputados de la Asamblea Nacional fuimos objeto de una nueva agresión de la Guardia Nacional Bolivariana, en nuestra propia y natural sede de trabajo. Decidida la entrada de la prensa que la unidad militar enquistada en el Capitolio Federal trató de impedir, sencillamente nos aprestamos a buscar a los reporteros y camarógrafos, suscitándose el insólito acto de violencia.

Una de las escenas de la agresión, la protagonizó el diputado Juan Requesens, quien, corajudamente, enfrentó a los hombres de la GNB que, no por casualidad, algo recurrente, suelen escudarse tras las mujeres. Estuvimos presentes en el lugar y, suficientemente videograbado y fotografiado desde los más distintos ángulos, está harto comprobado que uno de los efectivos de oliva le dio el fuerte codazo a la compañera que lo auxiliaba, pretendiendo inculpar al joven parlamentario.


La campaña oficial no tardó en focalizar su atención sobre Requesens y, mintiendo, hacerlo victimario de la dama de oliva. El ministro de la Defensa y la constelación burocrática del partido formal de gobierno,  no ahorraron Tweed alguno para inculparlo y hacer de la histriónica visita al hospital, una oportunidad más para mentir, aunque sobran las evidencias de la verdad.

De una mentira a otra, al transcurrir los días, después del fraude masivo del 20 de los corrientes, Maduro Moros se presentó ante la tal constituyente para vociferar en torno a seis líneas de trabajo que, por cierto, urgen que él mismo alguna vez labore. Ha llamado al diálogo y a la reconciliación, con las cárceles repletas de presos políticos, agravando la persecución y represión de opositores y disidentes; tras veinte años del fracaso, insiste en una guerra económica, llamando a un acuerdo productivo por siempre traicionado que pasa por su desalojo del poder para así recuperar la propia condición de país petrolero que hemos perdido; haciéndose de palabras por él desconocidas (ética, minimalismo), estorbándoles a las mafias el burocratismo y la competencia corruptiva, no se hace responsable del masivo y furibundo latrocinio y saqueo del erario público; prosiguiendo con la estafa del llamado poder popular, tiene el descaro de versar sobre seguridad y protección social, salud, educación, vivienda, estabilidad laboral; entrega del Esequibo por delante, tiene por pretexto la lucha anti-imperialista a la vez que sigue los intereses y  dictados cubanos; adjetivando el socialismo de las demoliciones,  apunta a una novedad que ni por la jerga empleada aparece.

El régimen tiene por empeño la criminalización de sus  opositores y adversarios, por siempre enfermiza. Al régimen no le apena ofrecerse a sí mismo como una alternativa, agotada toda imaginación, fundado en la brutal fuerza.

28/05/2018:
http://www.diariocontraste.com/2018/05/de-una-mentira-a-otra-por-luis-barragan-luisbarraganj/ 

domingo, 20 de agosto de 2017

VIL MONTAJE



Antipolítica en clave de telenovela

Luis Barragán

Tiempo que no la veía, aunque está adscrita a la Asamblea Nacional, encontramos por casualidad a la otrora asistente de una parlamentaria oficialista que no logró repetir, a pesar de sus recias posturas y capacidad de trabajo. Nos saludó con afecto, pues, siendo frecuente y muy duro el choque en las plenarias y en una de las comisiones permanentes, quedó como saldo inevitable el mutuo respeto personal. 

Me dijo que trató de entrar a palacio, donde la “seguridad de ustedes”  lo impidió   y, al despedirse, más en serio que en broma, alegó que debía apurarse para buscar la harina de maíz que Lorenzo Mendoza y otros que hacen la guerra económica, les niegan. No valía la pena discutir  sobre la seguridad de la sede legislativa  a cargo de la GNB que tiene por prisioneros a los diputados, cada vez que así lo deciden, filtrándoles las visitas,  y que, además, la crisis humanitaria corre bajo la  absoluta responsabilidad de la dictadura, añadido el nefasto desempeño de los CLAP. Empero,  inmediatamente nos remitió al caso demasiado recurrente de sus voceros que inculpan a la oposición por las muertes de los ciudadanos en legítima  protesta, como por el incendio de una sede escolar u otras vicisitudes que la propaganda altera.

Toda dictadura miente, pero ésta que padecemos la hace con sobradísimo cinismo, demostrando lo lejos que llega el (auto) engaño. Por ello, es necesario preservar y divulgar constantemente las evidencias de un descomunal atropello, porque no le ha bastado con asesinar a los jóvenes que tuvieron por única defensa una lámina de cartón, linchar a discapacitados, destruir casas y edificios, hasta disparar a una mascota y lacrimogenar al hospital de la Cruz Roja que, por cierto, dista demasiado de haber cumplido con su deber en las calles que supo de la Cruz Verde, de la Cruz Azul y de otros equivalentes en relación al auxilio de médicos y paramédicos, igualmente tiroteados y perseguidos.

Insuficiente la versión de tan desacreditados voceros, incluyendo al ocupante de Miraflores, la tal constituyente ha nombrado a una tal comisión de la verdad que espera repetir – ante todo – el linchamiento moral ensayado entre 2002 y 2003, después de los consabidos sucesos del 11-A. Recordemos, una brutal   faena represiva, con muertos y malheridos a cuestas, produjo una comisión parlamentaria tan sólo nominalmente presidida por un representante de la oposición, con una clara y contundente mayoría oficial, que escenificó un espectáculo tan propio de la antipolítica, logrando confundir a la opinión pública al falsear los hechos con descaro, desembocando en dos informes contrapuestos que quedaron para la mera formalidad.

Luego de los hechos de 2014, procurando el gobierno evadir sus responsabilidades, la mayoría asamblearia, partidaria de Diosdado Cabello, valga acotar, trató de imponer otra tal comisión de la verdad a la que nos opusimos sin ambages los diputados de Vente Venezuela, como consta en las actas y videos de las sesiones de entonces. El propósito siempre ha sido el de banalizar la tragedia y, escupiéndole al país que los detesta, reglar y arreglar una razzia de inconfundible cuño  fascista.

Apropiándose por la fuerza de los espacios del Museo Boliviano, bajo la responsabilidad de las actuales autoridades legislativas que, además, no lo han denunciado, la tal comisión de la verdad de la tal constituyente trama una telenovela de la peor inspiración para lavarse las manos respecto al tsunami represivo que anegó las calles y hogares venezolanos.  A la feria electoral de las regiones, tramados unos comicios a la medida de los propósitos miraflorinos, se sumará la réplica interesada de lo que tendrá más de la filmografía de los  procesos de Núremberg que de los juicios televisados en Cuba, después de Bahía de Cochinos.

La ultraizquierda alojada confortablemente en la antipolítica, tal como la concebimos y sufrimos en lo que va de siglo, dirá cumplir con un inicial objetivo: trivializar la noción misma de la comisión de la verdad. Nada tuvo, tiene o tendrá que ver con lo que universalmente se entiende por tal, sobre todo después de la experiencia salvadoreña, en estas latitudes, porque se trata de un burdo espectáculo en el que los teloneros fueron, son y serán las víctimas.
Fotografía: Tomada Google Imágenes que, a su vez, la captran de: https://www.youtube.com/watch?v=0XIBFN88cjs


20/08/2017:

domingo, 6 de agosto de 2017

PRE Y POST-VERDAD, EN DESARROLLO



Los jartos

Luis Barragán

De acuerdo a la expresión popular, únicamente los que están jartos niegan la realidad. La Venezuela que cívicamente se ha levantado, está hambreada, censurada y reprimida, pero la flamante presidente de la supuesta asamblea constituyente, fruto del fraude que escandaliza al mundo, nos la pinta como la del Toboso.

El discurso inaugural, después de violentadas las puertas del histórico Salón Elíptico, colgó un mensaje muy propio de la indisgestión de los que ejercen abusivamente el poder. El hartazgo los lleva a los extremos del absurdo y del cinismo, negando el hambre ajena en Venezuela. 

Legendario es ya el recuerdo de la otrora cancillerísima que nos pintó como el granero capaz de alimentar a tres países, porque la comida sobra en estas latitudes. Los jartos se burlan con un descaro que no tiene nombre, frente al más de centenar de muertos con los que ha rubricado las protestas a calle llena de las grandes mayorías que los protestan y rechazan con coraje.

De la instalación de la constituyente de 1999, con Luis Miquilena oficiando el revanchismo que pacientemente tejió por décadas, a la de una espuria constituyente, como la de 2017, reconozcámoslo, media una distancia que no debe asombrar. Ésta es el resultado de los viejos y obscurecidos propósitos que hoy alcanzan una sinceridad plena, acortada la distancia por la purga que impuso el cansancio, la deserción que provino de una vulgar evasión, el arrepentimiento que se hizo tardío: todo se redujo a lo que hay, una minoría de comunistas atrabiliarios que quebraron al país y desean hacerlo con la misma voluntad de los venezolanos que los padecen.

Los jartos alzan la voz, sabiéndose escudados por la pólvora. Están orgullosos de las faenas represivas que les allanan el camino a La Haya, ostentando premios como los de la FAO que no serán suficientes a la hora de enfrentar la justicia.

07/08/2017
http://www.analitica.com/opinion/los-jartos/