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domingo, 17 de noviembre de 2019

DEL VISTAZO LABERÍNTICO

¡Cuidado con los finales felices!
Luis Barragán

Los bolivianos se saben todavía en un proceso prolongado, difícil y contradictorio que tiene por única certeza  la salida de Evo Morales del poder y del país. Empero, es necesario añadir: hasta nuevo aviso.

Otro tanto ocurre con Chile, sacudido por las violentas protestas callejeras. Al parecer, la asamblea nacional constituyente – cual panacea – es el propósito compartido por todo  el liderazgo social y político opositor,  temeroso de un radical cuestionamiento.

Lo aconsejable es el seguimiento cercano de la prensa de ambos países, como de las voces calificadas que contribuyan a formar una opinión que vaya más allá de los finales felices que, por un viejo hábito telenovelístico, los venezolanos alimentamos. En 48 horas, Chávez regresó al  poder luego de creerlo, con Carmona, desterrado en el pretendido  último capítulo, como antes fue muy poderosa la ilusión de un plumazo constituyente para solventar cuánto escollo apareciese en el camino, resolviendo la trama.

El Foro de Sao Paulo ha perdido un importantísimo alfil en el sur del continente y cejará por recuperarlo de diez mil maneras, con o sin Morales, mientras que, cumplido un objetivo táctico, seguirá halando la soga para el suicidio de la llamada clase política opositora chilena, mientras que la boliviana se le resiste eficazmente. La izquierda anacrónica y anti-occidental, pactada continentalmente, como bien lo refirió nuestro amigo Julio César Moreno, no inventó los problemas, por muchísimos años postergados, pero – esta vez – ha tenido la sagacidad, malicia y – Odebrecht, como un ejemplo más – los recursos abundantes para adelantar una empresa que jamás abandonó Fidel Castro, legándola a quienes después pugnarán por sendas armas nucleares para emular al norcoreao.

Lo aconsejable es cuidarnos de los finales felices  que solemos versionar, por más que la procesión ande por dentro, concebida la marcha o concentración del sábado 16 como una suerte de réplica a lo acontecido en el sur,  sin contar con  los objetivos  precisos que reclamó insistentemente la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio y, particularmente, Vente Venezuela.  Nuestro país, es el epicentro de  la estrategia ampliada de los paulistas que obliga a un entendimiento diferente, decidido y sustancial en la conducción opositora que, faltando poco,  tiene en casa propia la soga, pudiendo precipitarse por unas escaleras que tantos sacrificios – el de todos – costó trepar.

domingo, 20 de agosto de 2017

VIL MONTAJE



Antipolítica en clave de telenovela

Luis Barragán

Tiempo que no la veía, aunque está adscrita a la Asamblea Nacional, encontramos por casualidad a la otrora asistente de una parlamentaria oficialista que no logró repetir, a pesar de sus recias posturas y capacidad de trabajo. Nos saludó con afecto, pues, siendo frecuente y muy duro el choque en las plenarias y en una de las comisiones permanentes, quedó como saldo inevitable el mutuo respeto personal. 

Me dijo que trató de entrar a palacio, donde la “seguridad de ustedes”  lo impidió   y, al despedirse, más en serio que en broma, alegó que debía apurarse para buscar la harina de maíz que Lorenzo Mendoza y otros que hacen la guerra económica, les niegan. No valía la pena discutir  sobre la seguridad de la sede legislativa  a cargo de la GNB que tiene por prisioneros a los diputados, cada vez que así lo deciden, filtrándoles las visitas,  y que, además, la crisis humanitaria corre bajo la  absoluta responsabilidad de la dictadura, añadido el nefasto desempeño de los CLAP. Empero,  inmediatamente nos remitió al caso demasiado recurrente de sus voceros que inculpan a la oposición por las muertes de los ciudadanos en legítima  protesta, como por el incendio de una sede escolar u otras vicisitudes que la propaganda altera.

Toda dictadura miente, pero ésta que padecemos la hace con sobradísimo cinismo, demostrando lo lejos que llega el (auto) engaño. Por ello, es necesario preservar y divulgar constantemente las evidencias de un descomunal atropello, porque no le ha bastado con asesinar a los jóvenes que tuvieron por única defensa una lámina de cartón, linchar a discapacitados, destruir casas y edificios, hasta disparar a una mascota y lacrimogenar al hospital de la Cruz Roja que, por cierto, dista demasiado de haber cumplido con su deber en las calles que supo de la Cruz Verde, de la Cruz Azul y de otros equivalentes en relación al auxilio de médicos y paramédicos, igualmente tiroteados y perseguidos.

Insuficiente la versión de tan desacreditados voceros, incluyendo al ocupante de Miraflores, la tal constituyente ha nombrado a una tal comisión de la verdad que espera repetir – ante todo – el linchamiento moral ensayado entre 2002 y 2003, después de los consabidos sucesos del 11-A. Recordemos, una brutal   faena represiva, con muertos y malheridos a cuestas, produjo una comisión parlamentaria tan sólo nominalmente presidida por un representante de la oposición, con una clara y contundente mayoría oficial, que escenificó un espectáculo tan propio de la antipolítica, logrando confundir a la opinión pública al falsear los hechos con descaro, desembocando en dos informes contrapuestos que quedaron para la mera formalidad.

Luego de los hechos de 2014, procurando el gobierno evadir sus responsabilidades, la mayoría asamblearia, partidaria de Diosdado Cabello, valga acotar, trató de imponer otra tal comisión de la verdad a la que nos opusimos sin ambages los diputados de Vente Venezuela, como consta en las actas y videos de las sesiones de entonces. El propósito siempre ha sido el de banalizar la tragedia y, escupiéndole al país que los detesta, reglar y arreglar una razzia de inconfundible cuño  fascista.

Apropiándose por la fuerza de los espacios del Museo Boliviano, bajo la responsabilidad de las actuales autoridades legislativas que, además, no lo han denunciado, la tal comisión de la verdad de la tal constituyente trama una telenovela de la peor inspiración para lavarse las manos respecto al tsunami represivo que anegó las calles y hogares venezolanos.  A la feria electoral de las regiones, tramados unos comicios a la medida de los propósitos miraflorinos, se sumará la réplica interesada de lo que tendrá más de la filmografía de los  procesos de Núremberg que de los juicios televisados en Cuba, después de Bahía de Cochinos.

La ultraizquierda alojada confortablemente en la antipolítica, tal como la concebimos y sufrimos en lo que va de siglo, dirá cumplir con un inicial objetivo: trivializar la noción misma de la comisión de la verdad. Nada tuvo, tiene o tendrá que ver con lo que universalmente se entiende por tal, sobre todo después de la experiencia salvadoreña, en estas latitudes, porque se trata de un burdo espectáculo en el que los teloneros fueron, son y serán las víctimas.
Fotografía: Tomada Google Imágenes que, a su vez, la captran de: https://www.youtube.com/watch?v=0XIBFN88cjs


20/08/2017:

domingo, 6 de noviembre de 2016

DESEMPEÑO DIRIGENCIAL

De la política y antipolítica: vedetismo
Luis Barragán


Un modo perverso de hacer política, el liderazgo antipolítico esta dispensado de cualquier referente institucional. Completamente fulanizado, bastarán las cualidades eminentemente mediáticas del agraciado para desenvolverse.

Digamos, el reconocimiento del liderazgo partió también de la constatación de una trayectoria demostrativa de méritos, avisada parcial o completamente la opinión pública de los planteamientos sostenidos y de los eventos que los sostenían y legitimaban. Algo muy distinto es el de la sobrevenida celebridad que tiene connotaciones muy particulares, pues, deseada y buscada con ansiedad, implica el vedetismo.

Intentando los remotos orígenes de la antipolítica en Venezuela, apartando la gruesa campaña que los más importantes medios – sobre todo, la televisión – adelantaron en la década de los noventa del XX, puede hablarse del gran salto que significó la campaña presidencial de 1973. Extendida campaña, los principales candidatos treparon el mundo del espectáculo para realizarla y, siendo legítima la incursión de sendos asesores que, incluso, revirtieron eficazmente la imagen policíaca de quien resultó triunfador, el debate público se vio severamente afectado por una suerte de farandulización de la política, lo político y los políticos. No obstante, volviendo las aguas a su normal nivel, años más tarde apareció una curiosa apuesta.

El senador Leonardo Montiel Ortega, respetado experto petrolero y a la cabeza de Morena, partido resultante de la división de URD, junto a Pierina España, protagonizó el primer capítulo de la telenovela “TV Confidencial” de Radio Caracas TV al iniciarse noviembre de 1977, generando un inmediato escándalo que, a la postre, siendo un reconocido dirigente, no favoreció sus aspiraciones presidenciales: quizá hubo una nítida consciencia del específico ámbito de la política que, además, contaba con sobrias y merecidas fuentes periodísticas. Agreguemos que, consultado en esos días por el diario 2001 de Caracas,  proveniente del medio televisivo, Renny Ottolina dijo estar anonadado por esa incursión telenovelística,  logrando una crítica a la televisión y a los políticos corruptos, pero – significativamente – aclaró que no todos los políticos lo son, rechazando la generalización.

El vedetismo afanoso y pertinaz de Chávez Frías, más allá de Cannes, no halló equivalente en su sucesor inmediato, aunque puede encontrarlo en los mismos predios de la oposición. Acotemos, farandulizada intensamente la opinión pública en el presente siglo, la que ya despierta ante las amargas realidades, luce recomendable que las aguas vuelvan a su nivel respecto al desempeño dirigencial.
07/11/2016:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/28085-luis-barragan

domingo, 17 de abril de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO



- Nicolás Guillén. "Bajo el signo de la televisión". El Nacional, Caracas, 29/09/1952.
- Julio César Mármol. "En defensa de la telenovela Andreína". El Nacional, 26/06/81.
- María Cristina Capriles. "Televisión y cultura". El Nacional, 24/10/77.
- Afredo Tarre Murzi. "Caras y caretas: Los 25 años de TV". 2001, Caracas, 22/11/77.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 23/12/1973.

viernes, 27 de marzo de 2015

DE LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LAINFORMACIÓN

EL NACIONAL, Caracas, 27 de marzo de 2015
Escenarios del caos
Marcelino Bisbal

I
Las noticias se suceden una tras otra. No hay tiempo, ni tranquilidad, para digerirlas. Cuando queremos profundizar y llegar hasta el detalle del hecho, ya viene inmediatamente otra información que arropa a la anterior y nos olvidamos de la primera y pasamos a la siguiente. Es como un torbellino ante el cual no hay resistencia posible. Un torbellino noticioso. Cada día, sin exagerar, hay una construcción informativa del país, de su gobierno, de los problemas que nos aquejan a los venezolanos. Porque, como dicen los estudiosos del tema: los acontecimientos sociales existen solo en la medida en que los medios de comunicación los constituyen como tales. La información, convertida en noticia, transforma los sucesos en hechos públicos abiertos a la discusión, a la interpretación, a la toma de posición.
II
Hay quienes dicen que el país actual se parece a una telenovela, es decir, a un melodrama televisivo. Un  melodrama que cuenta lo que está pasando en la vida o algún aspecto de ella, pero dramatizándolo, exagerándolo. La telenovela convierte algún aspecto de la vida diaria en una experiencia cultural individual y familiar. Si la información es una estrategia de comunicabilidad, la telenovela como género también goza de ese privilegio.
III
Ni en los procesos de construcción social de la información, ni en la puesta en escena de las telenovelas a través de la dramatización se da la objetividad. Esta es un mito. Tanto el melodrama televisivo como la noticias son productos del proceso de elaboración de quien ejerce el oficio; bien del periodista o del escritor de televisión. Lo que leemos en la prensa, lo que escuchamos todos los días a través de la radio, lo que vemos en las pantallas del televisor, o ahora lo recepcionado por intermedio de eso que llaman los nuevos medios –producto de Internet y de las tecnologías digitales– solo existe en la medida que esos profesionales lo elaboran o lo resemantizan simbólicamente.
IV
Aquí, los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro país. Veamos cómo ha sido la producción noticiosa de la muerte del señor Rodolfo González, a quien el presidente Maduro llamó el Aviador y que en cadena nacional, sin que mediara ninguna prueba tangible, solo la palabra de eso que llaman “un patriota cooperante” (un sapo, como decimos en criollo) que nadie conoce, lo acusó como “uno de los cabecillas del golpe de Estado que se estaba fraguando el pasado 12 de febrero (2014)”.
No hubo cadena nacional para referirse al trágico hecho. Los medios gubernamentales no emitieron titular alguno. Silencio. Por lo tanto, para el gobierno el hecho no ocurrió. Por otra parte, un sector de los medios privados, hoy autocensurados, fueron asépticos; es decir, no identificaron en el relato las causas de lo ocurrido. Postura aparente de neutralidad frente al suceso que se informa.
Otro hecho informativo. En este el gobierno sí intervino informativamente hablando, y lo sigue haciendo, de manera afanosa. Discursos que van, vienen,  y que se repiten. Frenesí antimperialista. Se trata del decreto firmado por el presidente Barack Obama imponiendo sanciones a seis militares generales y a la fiscal 20 provisoria (recomendamos la lectura del trabajo de Poderopedia acerca de los sancionados, en Tal Cual  del 14 y 15 de marzo). Discursos inflamados de narrativa nacionalista, patriotera y del “yankee go home!”. El señor Nicolás Maduro, dado a los sobrenombres, llamó al presidente de Estados Unidos “Frankenstein, un monstruo”. Muchas cadenas nacionales se están dando. ¿Cuánto le cuesta al país toda esta telenovela que se ha montado? Por ejemplo, la cadena del 15 de marzo, que duró 1 hora y 58 minutos, se presentó con el rimbombante título de “Unidad nacional contra la agresión imperialista”. Su costo, según Monitor Ciudadano, usando las tarifas de la televisión comercial, fue de 30.235.986 bolívares (unos 5 millones de dólares al cambio oficial de 6,30). También hubo una carta dirigida a Obama, publicada en The New York Times a página completa. Se ha dicho que esa carta/remitido tuvo un costo de 178.633 dólares. Se calcula, según informe de la periodista Gaby Castellanos, que el gobierno se ha gastado, solo en una semana, casi 290.000 dólares en contrainformación del tipo avisos de prensa, remitidos y piezas publicitarias en diversos soportes en medios nacionales.
¿Qué se ha dicho desde Miraflores de los 4.200 millones de dólares depositados en una filial española del Banco de Andorra? ¿Qué se ha informado en cadena nacional, desde el Minci, o desde la Cancillería, sobre los 16.800 millones de dólares que manejaban altos funcionarios y ex funcionarios del gobierno depositados en el Banco de Andorra, en el HSBC (en Suiza) y en el Banco Paravia (en República Dominicana)? ¿Se dijo algo en la Expo Venezuela de Verdad, que se llevó a cabo en el Teatro Fernando Rojas de Madrid? Como dijo Alberto Barrera en el diario El Nacional: “Es mejor hablar de la invasión gringa que de la corrupción bolivariana”. Es mejor seguir hablando de imperialismo que de la inflación que en 2014 llegó casi a 70%, una de las más altas del mundo. Es mejor mantener silencio sobre la caída del ingreso, de la falta de divisas, o de la devaluación de la moneda en 3.823%. Mejor escribir páginas enteras sobre las muertes ocurridas como producto de las intervenciones norteamericanas en nuestra región, que escribir acerca los 25.000 homicidios registrados en 2014 a una tasa de 82 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, como una de las más altas del planeta…
V
A pesar de todas las restricciones a los medios, de la aparente objetividad de algunos que han renunciado a la responsabilidad que implica decir la verdad, a la falta de ética periodística de comunicadores-docentes universitarios que prefieren callar y censurar la información incómoda al poder, a pesar de… los pocos medios que todavía se atreven van construyendo la información del acontecer y de la  realidad cuando hacen un buen periodismo de investigación y cuando informan lo que de verdad está ocurriendo en nuestro país.
Estas escenas del caos, con sus respectivos rituales de la información y del melodrama, en el que está sumido el país pueden significar –en palabras de Monsiváis– muy pronto una fuerza liberadora. Porque la dictadura del des-orden con el que convivimos no puede durar mucho más tiempo.

Fuente: http://www.el-nacional.com/marcelino_bisbal/Escenarios-caos_0_598740292.html

martes, 18 de marzo de 2014

DE ALGUNOS RAZONAMIENTOS


LA RAZÓN, Caracas, año XX, nr. 1001 del 16 al 23 de marzo de 2014, pp. 1 y 6
Luis Barragán, diputado: “La MUD ha de replantearse de acuerdo a las circunstancias actuales”
“El gobierno sospecha de todo y de todos”
“Se inventan mecanismos de investigación y persecución, replanteándolos constantemente como si fuese el problema que en verdad no lo deja dormir”
Enrique Meléndez

El diputado Luis Barragán afirma que si es de hablar de la violencia, como lo destaca el presidente Nicolás Maduro, o de los antivalores, que predominan en nuestra sociedad, muy azotada por la delincuencia, son las plantas televisoras y radiales del oficialismo las principales responsables.

“El lenguaje del poder es tan violento, sistemáticamente agresivo, de una brutal o sofisticada persecución contra toda disidencia u oposición que, por supuesto,  acarrea consecuencias  sociales que el oficialismo no puede desmentir ni evadir, por más que se queje e inculpe a los demás”, expresa el diputado Barragán.

El diputado Barragán fue miembro por tres años de la Comisión Permanente de Cultura y Recreación de la Asamblea Nacional, y repentinamente lo transfirieron finalizando esta semana a la Comisión de Política Exterior. No olvidemos, se incorporó plenamente a raíz del allanamiento a la inmunidad parlamentaria de Richard Mardo.

El presidente Nicolás Maduro aseguró que una de las causas de este flagelo estribaba en el hecho de que las telenovelas fomentaban una serie de falsos valores ¿Qué piensa usted?

-Evidentemente que Nicolás Maduro no entiende ni asume responsablemente la realidad venezolana, porque  si hablamos  de violencia   son las plantas televisoras y radiales del oficialismo las que principalmente siembran a la sociedad de antivalores.

“El lenguaje del poder es tan violento, sistemáticamente agresivo, de una brutal o sofisticada persecución contra toda disidencia u oposición que, por supuesto,  acarrea consecuencias  sociales que el oficialismo no puede desmentir ni evadir, por más que se queje e inculpe a otros. Además, luce propiamente como un estereotipo de la Venezuela contemporánea, acusar a las telenovelas y a las plantas televisoras del sector privado, sin que el Estado sepa de una autocrítica seria y rigurosa que permita – incluso – evaluar la pertinencia de una hegemonía comunicacional que no social,  asfixiante”.

“Digamos, un examen de conciencia necesario para enmendar la plana, en lugar de mentir colosalmente. El creciente monopolio de medios que ejerce la cúpula de  un PSUV prácticamente confundido con el Estado,  desemboca y explica   una guerra psicológica que tiene importantísimas e indeseables consecuencias.  Luego, las crecientes tasas de homicidios de esta larga década y media, se ofrecen como un dato estructural del modelo socialista en boga, junto a la elevada inflación, el desempleo real, etcétera”.

“Sostenemos, por una parte, que la producción de telenovelas del sector privado nacional ha disminuido – valga el término – dramáticamente: ya no las exportamos, como ocurría lustros atrás. Esto es fácil de constatarlo a través de informes especializados y recientes como los del Observatorio Iberoamericano de la Ficción Televisiva (OBITEL)  al comparar el llamado contexto audiovisual de los países de la región, de acuerdo a los volúmenes que nos fueron obsequiados”.

“Una autoridad en la materia, como es el profesor Antonio Pasquali, por otra, cita un interesantísimo y revelador estudio: entre los1950 y 1990, tiempos de la Guerra Fría, con predominio de la programación fílmica estadounidense, la tasa de homicidios en Venezuela fue de 9,08 por cada cien mil habitantes, mermando a partir de 1995. No obstante, la tasa de homicidios en el año 2000, se eleva a 26,4 por cada cien mil habitantes; en 2005, a 45 por cada cien mil habitantes; en 2010, a 57 por cada cien mil habitantes; en 2013, a 79 por cada cien mil habitantes”.

“Casi 25 mil muertes violentas hablan del cierre de 2013, en un país en el que colapsó la industria telenovelística – además – de exportación. Faltando poco, cuando se supone que el Estado vela por la integridad física de los reclusos, siéndole más fácil que salvaguardarla en las calles,  las cárceles venezolanas exponen cifras espeluznantes de muertos y que sepamos, no guarda correspondencia alguna con las horas que sus victimarios – encerrados -  ahora acumulan frente al televisor para gozar de la serie favorita, reduciendo al absurdo el alegato gubernamental”

 “Por cierto, el ministro Rodríguez Torres señaló que la tasa de 2013 era sólo de 39 por cada cien mil habitantes, pero no indicó cómo arribó a una cifra que contrasta con la del Observatorio Venezolano de la Violencia, entidad que tiene el mérito adicional de señalar y especificar la metodología empleada. Valga acotar, algo que no extraña debido a la recurrente manipulación estadística del gobierno: suele maquillar los números, forzar las ecuaciones, subestimar las evidencias, en materia económica, de salud, vivienda, empleo, etc. La caída de la URSS, recordemos, fue precedida por la estrepitosa e inocultable insinceridad de sus estadísticas”.

“ Cornelius Castoriadis decía que el político es prisionero de sus palabras. Y cada vez que habla Nicolás, se nota la angostura de una cárcel ideológica en la que parece sentirse tan a gusto”.

Pero siempre se ha dicho que las telenovelas siembran una serie de estereotipos en el individuo; precisamente, condicionándolo para la sociedad de consumo; enajenándole su conciencia. ¿Eso todavía no se ha podido resolver?

“No soy especialista en la materia, aunque me ha interesado indagarla por el trabajo legislativo que hemos intentado hacer. La telenovela, como en otros ámbitos del arte, estereotipa o estigmatiza para bien o para mal, según la calidad del producto,  pudiendo influir profundamente en la sociedad. Hay telenovelas, guionistas y hasta actores extraordinarios, al lado de los peores y hasta mal intencionados. Importan tres datos: la libertad de elegir, ponderándolas adecuadamente;  la posibilidad de debatir, porque no debe contentarnos el sólo e interesado juicio del gobierno que, al condenarlas, no las hace mejores que las del sector privado, por lo que apuesta también por estigmatizarlas para liquidarlo, sin competir; y, paradójicamente, el régimen alienta el consumismo electrodoméstico, aunque no consumimos los insumos básicos como los alimentos y medicamentos. Una sociedad consumista, sin consumo”

“Contamos con una experiencia que satisfizo mucho al país, la llamada telenovela cultural, algunas décadas atrás. De modo que no todo ha sido un infierno. Empero, sin tener moral para ello, el gobierno se ha convertido en el telenovelero mayor, versionando sus propios fracasos, pretendiendo esconder las realidades que nos agobian. Una tragicomedia, pues, que se dice interminable aunque ya estamos en los capítulos postreros”.

¿Está la intelectualidad chavista preparada para diseñar una propuesta estética, como la que se planteó en la antigua Unión Soviética; conocida como realismo socialista?

- Es muy acertada tu observación, porque suscita otras que nos interrogan. Unos se quedaron y no tuvieron la posibilidad de escapar, como el prohibido Rachmaninoff, condenados a aceptar las imposiciones y caprichos del estalinismo, por no citar el caso de la pintura como he tenido ocasión de conversar con Nicomedes Febres sobre la antigua URSS.  Mucho tememos que, en el caso venezolano, es demasiado pedir un planteamiento estético más o menos organizado, meditado,  coherente, semejante al llamado realismo socialista.

“La alta burocracia cultural, por lo que ha demostrado, no tiene idea de lo que fue y significó esa polémica y, mucho menos, cuenta con la intención de provocarla, imponiendo orientaciones, pues, eso genera trabajo. Está más cerca del consabido caso de Heberto Padilla, y del socialismo real en su sentido literal: se trata de un privilegiado presupuesto público que los une, y de  aprovecharlo al máximo mediante un populismo cultural sin límites, exprimiendo toda la demagogia que les sea posible”.

“La actual dirigencia socialista no guarda relación con los fundadores del Partido Comunista de Venezuela, en cuanto a la hondura de pensamiento, por ejemplo. Decidieron equivocadamente la lucha armada, impulsaron un proyecto que estruendosamente ha fracasado en Cuba, pero  tenían una estatura y compromiso  muy diferente a los actuales conductores del Estado”.

“No es lo mismo, nuestro caso,  plantear en la Asamblea Nacional el Proyecto de Ley Orgánica de Cultura en condiciones tan adversas, con una manipuladora dirección de debate, la estridencia de los palcos y los repetidores de consignas, que haberlo hecho – por ejemplo – con Héctor Mujica. Y hago la observación con mucho respeto y consideración, pero – el texto sancionado y los videos lo demuestran – la cultura del oficialismo tiene por esenciales requisitos la hegemonía del Estado y el presupuesto público a subastar en la vasta clientela política”.

Hace poco fue creado un organismo, que se va a ocupar de decidir lo que debe salir o no debe salir en los medios de comunicación; de acuerdo a lo que considera el régimen que atenta o no contra su imagen, y un organismo de este tipo de censura en el gobierno de López Contreras se intentó establecer, y el pueblo venezolano se levantó. ¿Significa esto que volvemos a una época semejante a la gomecista?

“Acá nos estamos metiendo en profundidades, porque en nombre de la post-modernidad se hacen todos estos desafueros, pegando un salto (antes impensable) hacia la pre-modernidad. La relación ciudadanía -  Estado no es igual hoy a la de ayer, cierto, pero retrocedemos a etapas que creímos haber superado en Venezuela. El gobierno actual se inventa mecanismos de investigación y persecución, replanteándolos constantemente como si fuese el problema que en verdad no lo deja dormir. Tiene una perspectiva conspiratorial de las personas, el mundo y las cosas que asombra. Sospecha de todo y de todos, moliendo los recursos del Estado, botando un dineral que no es para cuidar de la vida de los venezolanos, precisamente”.

“López Contreras, un tanto inseguro ante la situación, intentó celebrar la transición reprimiendo a la población, bajo un formato e intereses que heredó, pero hubo la reacción del 14 de Febrero, una magnífica y pujante movilización popular que forzó al  lopecismo a administrar,  limar o aminorar sus orígenes gomecistas”.

“Además, se trataba de un gobierno, si valiese la comparación, que tuvo en su gabinete a figuras como Rómulo Gallegos, Alberto Adriani o Tulio Chiossone, sin equivalentes actuales. Cual sucursal del G-2, la mayor atención la dispensan hoy a las entidades y mecanismos de inteligencia, seguimiento y persecución de toda disidencia, penetrado el medio cultural”.

“Permanece el espíritu del 14 de febrero de 1936, el espíritu del 23 de enero de 1958; el espíritu de la inconformidad, de la protesta y de la lucha. Hay una cultura democrática imposible de pulverizar, así detengan, manden a la peligrosa cárcel de Puente Ayala, a los jóvenes que pacíficamente protestaron a la delegación cubana de la Serie del Caribe, tratados tan injusta y abusivamente como delincuentes comunes”. 

Usted forma parte de un grupo de parlamentarios que se han dado en llamar “La Movida Parlamentaria”. ¿Este es el primer paso para una salida de la MUD, un organismo muy cuestionado hoy en día, en un futuro próximo?

- De hecho, La Movida Parlamentaria está integrada por independientes y militantes de partidos que forman parte de la MUD. Deseamos un proceso de discusión que contribuya a relanzar la unidad para que se haga viva y eficaz,  yendo más allá de las direcciones partidistas que hacen la MUD.

“La MUD, coordinada por Ramón Guillermo Aveledo,  quien cuenta con todo nuestro respeto y admiración, ha cumplido un decisivo e importante papel en materia electoral, pero ha de replantearse de acuerdo a las difíciles circunstancias actuales.  Los directivos de los principales partidos sindicalizados,  que conforman y deciden la Mesa, deben reconocer que necesitamos ampliarla porque la unidad como sentimiento y mandato va mucho más allá, urgiendo de la pluralidad de los ámbitos ciudadanos (laborales, gremiales, vecinales, etc.).  

¿Usted es el diputado suplente de Richard Mardo? ¿Cómo ha sido su trayectoria política?

- El injusto allanamiento de Mardo, acarreando su suspensión e inhabilitación política, nos llevó a ocupar la curul que siempre ha sido de trabajo, pues, constando el récord de asistencia a la Comisión de Cultura y nuestras modestas intervenciones en las sesiones plenarias, hay una continuidad de esfuerzos. Tareas que asumimos con vocación y sentido de responsabilidad en una Asamblea Nacional que debe parlamentar, no parlar; controlar, no acatar;  legislar, no habilitar; y presupuestar, no fiar.

“Siempre resultante de los comicios internos, desempeñé tempranas responsabilidades en las direcciones regionales y nacionales de la Juventud Demócrata-Cristiana, sobre todo en el ámbito ideológico. En la adultez, ejercí la Secretaría de la Fracción Parlamentaria durante el dificilísimo cierre del Congreso de la República y, más tarde, la Subsecretaría General Nacional del Partido de la cual me separé en circunstancias no menos difíciles de la vida interna. Y, a sabiendas de los agudos problemas generados por este socialismo rentístico, decidí renunciar como militante de la organización con la prudencia que ameritaba un acto irrelevante para el país: discrepamos de la línea desarrollada por el partido, alejada toda rectificación, que – además – asistió al monólogo de Miraflores, sin que – por lo menos, algo que se hizo recurrente -  yo fuese consultado, aún siendo un diputado en funciones y adscrito a la bancada socialcristiana. Nuestra nostalgia es por el futuro que necesita de compromiso, imaginación y audacia para construirlo”.

lunes, 7 de octubre de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- JFH. "Campanario: Censura de televisión y espectáculos". El Nacional, Caracas, 30/07/1961.
- Onésimo Herrera. "La televisión, fábrica de violencia". Momento, Caracas, nr. 727 del 21/06/70.
- Paciano Padrón. "¿Qué pasa con la televisión?" El Mundo, Caracas, 12/06/80.
- (Encuesta entre mujeres). "Las teleculebras, elefante blanco de la TV venezolana". Semanario COPEI, nr. 3 del 22/12/69.
- JFH. "Campanario: Radio y televisión". El Nacional, 07/07/63.

Reproducción: La Religión, Caracas,  16/06/1957. Suplemento Televisión.