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domingo, 1 de marzo de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Miguel Conde. "Gran diálogo de los jueves: Renny Ottolina". 2001, Caracas, 28/07/1977.
- Erwin Arrieta Valera. "La dicotomía del control petrolero en Venezuela". Resumen, Caracas, nr. 143 del 01/08/76.
- Alvaro Silva Calderón. "Petróleo y deuda externa". Punto, Caracas, 15/03/90.
- "Guía completa para seguir y entender el debate (Sierra Nevada)". Resumen, nr. 338 del 27/04/80.
- Ramón Hernández. "El país como oficio: Pedro Rincón Gutiérrez". El Nacional, Caracas, 06/07/87.

Reproducción: "Renny Ottolina montará nuevamente su show a partir de febrero". El Nacional, Caracas, 14/12/63. Fotografías: Supermán.

Breve nota LB: A mediados del presente mes de marzo, Renny Ottolina cumplirá 42 años de desaparecido físicamente.  Las nuevas generaciones conocen muy poco de él, por ejemplo, sus grandes campañas a favor del buen ciudadano, el desempeño como exitoso empresario de la televisión, la incursión política que quedó frustrada por un fatal accidente aéreo.

Sempre fue noticia, incluyendo las páginas de sucesos por el secuestr de sus hijas. No obstante, hay una faceta que todavía pasa inadvertida: sus esfuerzos por mejorar en la especialidad, sus afanes de estudiar constantemente, el dominio de idiomas. Una tarea permanente de preparación y formación  personal, escasamente repetida en los días que corren. Una figura familiar en los hogares venezolanos, asociada a los orígenes de la televisión local que nada, absolutamente nada abona a un medio ya confundido con el partido que controla el Estado y la ya prolongada pedagogía de los antivalores.

Puede aseverarse que el venezolano de la presente centuria, en buena medida, ha conocido lo peor, pues, no abundan - precisamente - los referentes  ético. El triste relevo de 1999, dio alcance a una variedad de ámbitos que incluye al político mismo.  Superar el actual orden de cosas, significa auditarlo, reconocerlo y superarlo.


domingo, 17 de septiembre de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Carlos Rivero Blanco. "La escena ecológica: Nuestra fauna". El Nacional, Caracas, 17/09/1972.
- Domingo Alberto Rangel. "Naturaleza y problema social" (Editorial). El Nuevo Venezolano, Caracas, 07/08/81.
- Manuel Rodríguez Cárdenas. "El tranvía de los domingos: Perros cerca e hijos lejos". El Nacional, 12/12/50.
- Julio Ortega. "Carlos Fuentes: El linaje barroco". Últimas Noticias, Caracas, 01/04/90. Suplemento Cultural.
- Alicia Segal entrevista a Ramón J. Velásquez. Resumen, Caracas, nr. 125 del 28/03/76.

Reproducción: Miguel Conde entrevista a Renny Ottolina. Fotografía de Ubaldo Medina. 2001, Caracas, 28/07/1977.

sábado, 8 de julio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Ovidio Pérez Morales. "El temor de Dios". El Nacional, Caracas, 25/09/1983.
- Alfredo Tarre Murzi. "La reforma del Congreso". El Nacional, 01/03/67.
- Cnel. (R) Edito J. Ramírez Rosales. "El 30 de noviembre (de 1952) y el liderazgo venezolano". El Mundo, Caracas, 10/12/84.
- Morella Pan-Dávila entrevista a Renny Ottolina: la campaña de tránsito. Resumen, Caracas, nr. 122 del 07/03/76.

Fotografía: Entre otros, Jóvito Villalba, Carlos Andrés Pérez, Manuel Peñalver, Jaime Lusinchi. Colección: Biblioteca de la Asamblea Nacional.

viernes, 30 de junio de 2017

DÉJÀ VU



Érase la Ottolina

Guido Sosola

Muy probablemente  fue de infante y adolescente mimada en casa y de ella, como de sus hermanas, sabía el país por la consabida proyección de su padre. Víctima de  un sonado secuestro, pasarán los años y, al morir trágicamente Renny Ottolina, un emblema de ciudadanía, intentó retomar el curso de una intereresante propuesta política a la que todavía le faltaba madurez y desarrollo para afianzarse.

Llegó a la diputación por una organización más o menos de tintes precursoramente antipolíticos, desplegando una actividad que tenía más de angustia e impotencia que de realizaciones eficaces en el harto competido juego político de entonces. Organización que llevó  un nombre más afín al mercadeo, Fórmula 1, rompiendo con las siglas tradicionales entre los ochenta y principios de los noventa del XX al perder en la disputa por el nombre y el control del Movimiento de Integridad Nacional (MIN).

Acaba de fallecer Rhona Ottolina y, aunque no tuvimos relación alguna de amistad ni política, experimentamos una rara sensación, quizá una suerte de déjà vu dada las circunstancias actuales. Mal que bien una Venezuela distinta, repleta de problemas, pero distinta a la colapsada de hoy, se cuela ahora al saber de la triste noticia.

Radicalizando el contraste con los elencos del poder establecido que dicen ubicarnos en el siglo XXI al que no hemos llegado, inadvertidamente devueltos al XIX,  érase de una mujer preocupada por los destinos cada vez más inciertos de la nación petrolera, de firmes y transparentes convicciones.  Quiso llegar a donde su padre no pudo, se esforzó por estudiar nuestras realidades y articular una respuesta, pero – ante todo – siempre la percibimos como una mujer de bien que se impuso por encima de sus propias vicisitudes físicas. Y huelga compararla con cualquier figura y figurín del oficialismo de los días que cursan,  toda una tentación.

Le prestó un gran servicio al país que debemos agradecer, así hubiesen diferencias de percepción e interpretación. Y es que el solo obrar de buena fe, constituye ahora una gigantesca reivindicación.

Fotografía: Colección de la Biblioteca de la Asamblea Nacional.
01/07/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/07/01/guido-sosola-erase-la-ottolina/ 

domingo, 6 de noviembre de 2016

DESEMPEÑO DIRIGENCIAL

De la política y antipolítica: vedetismo
Luis Barragán


Un modo perverso de hacer política, el liderazgo antipolítico esta dispensado de cualquier referente institucional. Completamente fulanizado, bastarán las cualidades eminentemente mediáticas del agraciado para desenvolverse.

Digamos, el reconocimiento del liderazgo partió también de la constatación de una trayectoria demostrativa de méritos, avisada parcial o completamente la opinión pública de los planteamientos sostenidos y de los eventos que los sostenían y legitimaban. Algo muy distinto es el de la sobrevenida celebridad que tiene connotaciones muy particulares, pues, deseada y buscada con ansiedad, implica el vedetismo.

Intentando los remotos orígenes de la antipolítica en Venezuela, apartando la gruesa campaña que los más importantes medios – sobre todo, la televisión – adelantaron en la década de los noventa del XX, puede hablarse del gran salto que significó la campaña presidencial de 1973. Extendida campaña, los principales candidatos treparon el mundo del espectáculo para realizarla y, siendo legítima la incursión de sendos asesores que, incluso, revirtieron eficazmente la imagen policíaca de quien resultó triunfador, el debate público se vio severamente afectado por una suerte de farandulización de la política, lo político y los políticos. No obstante, volviendo las aguas a su normal nivel, años más tarde apareció una curiosa apuesta.

El senador Leonardo Montiel Ortega, respetado experto petrolero y a la cabeza de Morena, partido resultante de la división de URD, junto a Pierina España, protagonizó el primer capítulo de la telenovela “TV Confidencial” de Radio Caracas TV al iniciarse noviembre de 1977, generando un inmediato escándalo que, a la postre, siendo un reconocido dirigente, no favoreció sus aspiraciones presidenciales: quizá hubo una nítida consciencia del específico ámbito de la política que, además, contaba con sobrias y merecidas fuentes periodísticas. Agreguemos que, consultado en esos días por el diario 2001 de Caracas,  proveniente del medio televisivo, Renny Ottolina dijo estar anonadado por esa incursión telenovelística,  logrando una crítica a la televisión y a los políticos corruptos, pero – significativamente – aclaró que no todos los políticos lo son, rechazando la generalización.

El vedetismo afanoso y pertinaz de Chávez Frías, más allá de Cannes, no halló equivalente en su sucesor inmediato, aunque puede encontrarlo en los mismos predios de la oposición. Acotemos, farandulizada intensamente la opinión pública en el presente siglo, la que ya despierta ante las amargas realidades, luce recomendable que las aguas vuelvan a su nivel respecto al desempeño dirigencial.
07/11/2016:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/28085-luis-barragan

domingo, 28 de agosto de 2016

LIDIANDO CON EL INSOMNIO

Érase el espectáculo televisivo musical
Guido Sosola


Aún antes del arribo al poder de Chávez Frías, la programación musical venezolana – la estable o duradera -  había degenerado en nuestra televisión de libre señal, porque el alto costo de la de suscripción privada impedía la masificación   que ahora se conoce, siendo un dato exclusivo el empleo de las parabólicas y ya fracasada la experiencia de Omnivisión (canal doce). Ésta, por cierto, estuvo bajo la lupa de la Comisión de Medios del Congreso en los ochenta, conformada solamente por diputados, ocurriendo algo semejante con Televén (canal diez), recién creado, en tiempos que el director de la oficialista Venezolana de Televisión (canal ocho), debía someterse a la frecuente interpelación e investigación, se llamara  Alberto Federico Ravell o Marta Colomina.

Digamos que era negocio traer a grandes cantantes y bandas al país, celebrando conciertos de un extraordinario empuje en los que se colaba algún artista del patio como telonero. Sin embargo, en las postrimerías del siglo XX, muy raras veces pisaron una planta de televisión en Caracas, y nos referimos a las más poderosas que podían pagarlos.

Además, plantas que estaban en un camino de reconversión de los géneros que ofertaban, pues, como ya ocurría con las telenovelas, a pesar de apuntalarlas, el fundamental empeño fue el de reducir los costos. Por ejemplo, en sus largas horas sabatinas, el canal cuatro (Venevisión), ya abandonados los espacios maratónicos por el canal dos (Radio Caracas), llevaba a sus estudios, con o sin público, al artista conveniente y preferiblemente venezolano, le simulaba una mediana o pequeña banda u orquesta,  y  el resto era doblaje: para eso estaba la pista musical de siempre y la baratura de una producción reutilizable que sorteaba a punta de luces y movimientos insoportables de la cámara, un momento de una medianía de sopores. Por cierto, esta disminuida calidad del espectáculo llegaba a lo que quedaba del espacio de las grandes premiaciones, pues, ya desaparecidos el Guacaipuro o el Mara de Oro, quedaba el Miss Venezuela o el de la Chica 2001 (obviamente promovida por el Bloque de Armas), como los únicos capaces de alcanzar la publicidad necesaria para que sobrase el movimiento de cámara, de luces y la coreografía que distaba también de los espectáculos del Oscar, del Tony u otro parecido, cuando los productos de Helena Curtis o Colgate nunca se mencionaron como “jelen cortis” o “colguéit”, por ejemplo.

Érase muy de antes el espectáculo televisivo nacional de la música, con quienes cantaban en vivo, gozaban de una buena coreografía y un simpático presentador, como Renny Ottolina que, al suceder a Víctor Saume a principios de los sesenta,  consiguió comprarle el espacio al canal dos el domingo en la noche y al mediodía de  lunes a viernes, hasta que se hizo incómodo a toda la industria. Perfeccionado Ottolina en el arte de producir y de presentar, estudió cercanamente la materia en el extranjero (principalmente a Ed Sullivan), contando con un estupendo equipo general del que también formó parte Gonzalo Pérez Hernández, en definitiva, su muy posterior heredero político.  Valga acotar,  apartando los espacios maratónicos de increíble plasticidad (musicales y, a la vez, de concursos, de debates insufribles y cuánto género sensacionalista cupiese, como el conducido por Amador Bendayán los sábados, con quien rivalizó Guillermo González u Orlando Urdaneta), en cuanto a la música se refiere, el Show de Renny, marcó  toda una pauta y, de un modo u otro, distantes, fue competido por De Fiesta con Venevisión  conducido  Franklin  Vallenilla, primero, y Gilberto Correa, después, y por Alfonso Álvarez Gallardo, en La Gran Revista de los Jueves, sin que tropezase la exitosa especialidad de Marco Antonio Lacavalerie, dedicado a los programas de concurso y a la radio deportiva.

Refrescamos un poco la historia del patio, ya que, al sentir limitada también la red de redes para nuestra distracción, la curioseamos hasta llegar a la estadounidense Dinah Shore, patrocinada desde los tempranos cincuenta por Chevrolet:, y que, como no ocurre con las películas de nuestra vieja programación televisiva, abunda el testimonio de sus programas en internet. Sirva de orientación para el contraste, no sólo  presentaba a grandes figuras del canto, como Ella Fitgerald, Frank Sinatra y a la propia Joan Sutherland, aunque no lograse a los Beatles o a los Rolling Stones de Sullivan, prefiriendo el jazz, sino  que los hacía cantar (y ella misma, cantaba) en vivo, con la orquesta en el estudio, con un excelente y espontáneo humor que no traicionaba el libreto de rigor: frescura que todavía se siente y que, superada en varias ocasiones, logró acá  Ottolina y, más atrás, Correa y Gallardo. La Shore me ha ayudado a lidiar con el insomnio de estos días, como quiera hacerlo con los venezolanos.

28/08/2016:
http://opinionynoticias.com/opinioncultura/27357-erase-el-espectaculo-televisivo-musical

viernes, 21 de junio de 2013

JARDÍN

Política farandulera
Ox Armand

En la etapa previa a la antipolítica, la que después los concilió definitivamente, hubo un deslinde natural entre las celebridades del espectáculo y la política. Cada quien en lo suyo, aunque – comprensiblemente – una determinada y aún indirecta postura del artista televisivo y radial (aclaremos el renglón) podía favorecer a un líder o proceso político  específico, por lo demás, emblematizándolo (s). Acotemos que es ahora cuando cantantes, actores o animadores apuestan decididamente por la polarización, pues, tiene un público numeroso y cautivo entre los opositores o los gubernamentales que le garantizan una cierta vigencia, aunque no necesariamente trabajo porque la escasez manda y son pocos los elegidos que tienen salida en las plantas del Estado o de Miami, por ejemplo. Puede decirse que falta una historia del compromiso político-partidista de la farándula, dando cuenta de las contribuciones que subrepticiamente dio Rafael Briceño o de las propias implicaciones de Héctor Mayerston para y en la lucha armada de los sesenta; pocos recordarán la Comuna Electoral de José Luis Rodríguez y Lila Morillo en apoyo desinhibido a Lorenzo Fernández por 1973, o las aspiraciones de la misma Lila o Néstor Zavarce a la alcaldía de Higuerote o Baruta, sin contar el éxito que tuvo Yvonne Attas al alcazarla. Pero otra cosa es la que nos interesa: cuando hay un respaldo o identificación, sea o no voluntaria, con un régimen que luego cae, suave o estrepitosamente.

Todavía muchachita, Susana Duijm saltó a la fama gracias a la todavía incipiente industria de los concursos internacionales de belleza y, como en su momento pudo decirse de las “misses” que conquistaron los más altos sitiales, hubo una lógica identificación del régimen con su proeza, marcándola por muchos años. No hubo evento oficial u oficioso, público o privado, social o benéfico, que no la hiciera protagonista. A tan corta edad, obviamente que ella vivía su mundo, con escaso conocimiento de la política, como de sus implicaciones en el otro mundo: el de la oposición frente a la dictadura. Vale decir, se vivía – como hoy  lo hacemos – una normalidad también construida por eufemismos. No obstante, al caer Marcos Pérez Jiménez, pronta e injustamente fue estigmatizada y será, aproximadamente diez años más tarde, cuando puede reingresar al espectáculo televisivo y gozar de la celebridad periodística correspondiente, quizás porque – inevitable – caracterizó o tipificó a la mujer vernácula o criolla, combinando el gusto popular con esa noción de lo “fashion” que ya dibujaba entre nosotros, la belleza como rentabilísima empresa comercial. Algo semejante ocurrió con Zoe Ducós, emparentada con un jefe policial del gobierno caído, pues, a punta de talento histriónico, superó el veto que el vínculo familiar impuso.  De modo tal que nos apropiamos y festejamos a la Duijm, con olvido de su pretendida, real o ficticia, parentela política que tuvo sus costos.

Estas cosas ocurren cuando existe una recurrente inestabilidad política que hace depender el público ejercicio de una profesión u oficio de los favores eventuales o efectivos que el poder político dispensa, ora porque no hay un desarrollo suficiente e independiente de la sociedad civil, ora porque – simplemente – ha quebrado.  Que sepamos, Lila y José Luis, derrotado el candidato copeyano en las presidenciales, prosiguieron sus actividades artísticas en el país,  sin problema alguno, aunque habrá que ver si el decidido apoyo a Lusinchi de Bob Rangel y Desireé Rlando no acabó con sus carreras entre los ochenta y noventa, o si la posición de Winston Vallenilla y personas afines concluirá con una trayectoria hasta ayer admirada y aplaudida por propios y extraños. A lo mejor Vellenilla pasa al ostracismo, como ahora acontece con la extrema frivolidad de María Conchita Aloso, sin que afecte a Roque Valero. Una especulación válida, porque hubo emblemas del período perezjimenista que no soportaron su caída, mientras otros sobrevivieron. Agreguemos, aunque Renny Ottolina no calzó el puntaje como figura emblemática, también recibió su ración de reproches y él, lo recuerda mi padre, recía que no se metió en la política por esos años, estaba muy joven y no podía pedísele tamaño compromiso. A veces, cuando revisamos la prensa de la época, notamos a reconocidas figuras del mundo literario, musical o las que luego fueron destacadísimas en el mismísimo mundo político, opinando sobre el Spunik u otras lindezas como si el país experimentara una normalidad tal que les permitieran tales incursiones, sin el menor rubor frente a la represión y crueldad gubernamental. Pero a Duijm u Ottolina les sacaban en cara esa “afiliación” con un régimen que vivieron en la candidez de sus juventudes, siendo perfectamente válido cuestionar a los cuestionantes.

Paseándonos por las ediciones de la caraqueña revista “Billiken” de finales de 1957 y principios de 1958,  notamos el rápido y casi literal brinco de la lisonja pegajosa del perezjimenato a la de los nuevos actores políticos, incluso, desconocidos, como Fabricio Ojeda. Anunciando el venidero matrimonio de Susana, no imaginó Lucas Manzano, el director de la publicación, que ella “disfrutaría” del veto moral que después tardó en apagarse y del cual, él también – más hábil y ducho en las lides – tuvo que sortear. El tiempo curó todo, respecto a los prejuicios portátiles que se levantaron. Si no hubiera existido una poderosa industria televisiva privada que la rescatara y reivindicara por sus dotes artísticas, ya en la década de los setenta, Yolanda Moreno seguiría en esa suerte de destierro, donde sobran quienes se atreven a lanzar la primera piedra para esconder sus pecados desvergonzadamente. La película de Carlos Oteyza, “Tiempos de dictadura”, cuenta con un testimonio excepcional, aunque tardío: la propia Yolanda ofrece su versión del perezjimenisto que los intrépidos lanzadores de piedras no le permitieron años atrás. Cosas de lo que puede denominarse la política farandulera.
 http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/15647-politica-farandulera

miércoles, 17 de octubre de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Jesús María Aguirre (SJ) "Iglesia y TV: !basta de lamentaciones!". El Nacional, Caracas, 25/03/90.
- Luis Amengual y la televisión. El Nacional, 20/07/77.
- Pedro Garrido, con fotografías de Bajza. "Renny Ottolina; Las vacaciones que no pedí". Elite, Caracas, nr. 1637 del 09/09/57.
- Carlos Rangel versa sobre la televisión comercial. Momento, Caracas, nr. 575 del 23/07/67.
- Pablo Azuaje se refiere a Renny Ottolina, las empresas del Estado y el canal 8. El Nacional, 02/09/79.

Fotografía: El Nacional, Caracas, 16/09/69.

Nota LB:

Una constatación, la televisión venezolana generó importantes críticas desde el pasado remoto. Y no provenían exclusivamente de los sectores de la izquierda, sino también de la derecha (aunque es  discutible la díada). Valga recordar los intentos de Alfredo Tarre Murzi en el primer gobierno de Caldera, el tratamiento que hizo Jorge Olavarría en "Resumen", las propias opiniones de Ottolina, para ejemplificar una preocupación constante que hallaba eco en la Iglesia Católica y alcanzó algunas medidas concretas en el gobierno de Herrera Campíns.

Una paradoja, la crítica se intensificó en los '90, pero la industria televisiva - respondiendo - incursionó decidida en la antipolítica facilitando el ascenso de los sectores que, simplemente, no creían en ella. A la vuelta de la esquina, el largo gobierno la facturó, después de aprovecharla, haciendo de la televisión pública un desastre incontrolado.

La gráfica pertenece a un extraordinario programa de televisión que transmitía el meritorio - aún - canal 5, la Televisora Nacional, que tanto le gustaba a mi mamá. Por cierto, los videos (o películas) del programa fueron borrados y reutilizados con una - ahora - sorprendente diferencia: indignó a mucha gente, fue natural el escándalo, y - por ello - el primer calderato también acumuló un costo político que hoy luce impensable.

viernes, 14 de septiembre de 2012

PICADURA: JV

Retomamos esta "sección". Tres cosas llaman la atención de la fotografía: la empuñadura del cigarro que hoy se ocultaría, la celebración de una entrevista que ahora sería imposible en el lugar, la presunta majestad de la Biblioteca Nacional. Otros dirán de la vestimenta, con  una curiosa constatación: ella, al parecer, también es irrepetible, pues la moda del "safari" no volvió más como tampoco la de "mao"... El periodista falleció junto a Renny Ottolina en un lamentable accidente de aviación.

LB

Fotografía: (S/a) Jóvito Villalba y Ciro Medina. Bohemia, Caracas, nr. 672 del 09/02/76.

sábado, 21 de julio de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Ana Mercedes Pérez, con fotografías de Luigi Scotto, entrevista a Juan Pablo Pérez Alfonzo. Elite, Caracas, nr. 1951 del 16/03/63.
- Jesús Sanoja Hernández. "Héctor Mujica y la libertad de prensa". El Nacional, Caracas, 18/03/97.
- Marzia Piazza entrevista a Sandro. Bohemia, Caracas, nr. 346 del 16/11/69.
- César Messori, con fotografías de Justo Molina, pregunta sobre los Bs. 500.000,oo del pago relacionado con el secuestro de las hijas de Renny Ottolina. Momento, Caracas, nr. 717 del 12/04/70.
- Justino de los Ríos. "Horóscopo político-económico de Venezuela y América Latina". Elite, nr. 2100 del 25/12/65.

Fotografía: Luis Herrera Campíns y Pedro Pablo Aguilar, en el parlamento. Momento, Caracas, nr. 772 del 02/05/71.

jueves, 14 de junio de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Guillermo García A. "La primera huelga en Venezuela fue realizada por los telegrafistas". El Nacional, Caracas, 25/05/80.
- Pablo Azuaje escribe sobre el Metro, los OVNIS y el rechazo de Rómulo Gallegos a un doctorado. El Nacional, 10/08/74,
- Ovidio Pérez Morales. "Problemas postcomunistas". El Nacional, 28/01/90.
- Manuel Caballero. "Las divisiones del Papa". El Nacional, 16/01/85.
- Matías Carrasco y el fascismo chileno. El Nacional, 10/08/74.

Fotografía: Renny Ottolina, según Justo Molina. Momento, Caracas, nr. 764 del 07/03/71.