EL NACIONAL, Caracas, 01/03/1975.
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jueves, 6 de febrero de 2020
jueves, 12 de julio de 2018
HOY, LA MATAN
El Nacional, Caracas, 07/06/1966. Jesús Sanoja Hernández también firmaba como Martín Garbán (Rafael Ramón Castelanos, "Historia del seudónimo en Venezuela", Centauro, Caracas: II, 254).
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Generación de 1928,
Jesús Sanoja Hernández,
Martín Garbán,
Universidad
lunes, 2 de julio de 2018
sábado, 14 de abril de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- José Vicente Rangel. "Unidad, impunidad y atropello". Clarín, Caracas, 30/01/64.
- Jesús Sanoja Hernández. "La pacificación ha muerto. !Viva la pacificación". Deslinde, Caracas, 31/10/69.
- Diego Bautista Urbaneja. "Socialismo y experimentación". El Nacional, 03/11/81.
- José Vicente Rangel. "El tema militar". Vea y Lea, Caracas, nr. 32 del 25/05/70.
Reproducción: Reseña social, graduación del Dr. Francisco J. Herrera Luque. El Nacional, Caracas, 05/08/1953.
Breve nota LB: Sólo cabe preguntarse, a propósito de Sanoja Hernández y Rangel: ¿Acaso, es más fácil hacer esos comentarios hoy que ayer? ¿No hubo una efectiva pacificación y reconocimiento de la pluralidad ahora demolidas? ¿Cuán lejos llegó la propuesta socialista al experimentar con el hambre misma del venezolano? ¿Cómo abordaría el siglo XXI venezolano, Herrera Luque?
domingo, 26 de noviembre de 2017
PSEUDODINAMIA
El Nacional, Caracas, 05/01/1980.
(Breve nota LB: La maravilla de la pseudonimia, Sanoja Hernández, quien escribe como Azuaje, admite que lo hizo antes como Leyva. Éste pseudínimo no le aparece adjudicado en el inventario de Rafael Ramón Castellanos, "Historia del seudónimo en Venezuela". Un pseudónimo habla de otro...).
domingo, 15 de octubre de 2017
UN CENTENARIO UTILITARIO
Del insólito anacronismo bolchevique
Luis Barragán
Muchísima tinta, literal, digital y filmográfica, ha corrido sobre la revolución bolchevique de octubre de 1917, de hacer caso al calendario juliano de la Rusia de entonces, correspondiente a noviembre de acuerdo al gregoriano. Lo cierto es que, significativo y trascendente, arribamos a un centenario que, no faltaba más, Nicolás Maduro ya ha anunciado que lo celebrará por “todo lo alto” (http://www.noticierodigital.com/2017/10/maduro-celebraremos-por-todo-lo-alto-los-100-de-la-revolucion-bolchevique), a sabiendas, por una parte, que los venezolanos no estamos para festejo alguno, desgarrados por una crisis sobre la cual él y todo el régimen que representa, son responsables; y, en contraste con las viejas generaciones de marxistas del patio, por otra, lo caracteriza una demoledora y supina ignorancia sobre ésta y otras materias que los cursillos cubanos no subsanaron, ni podían subsanar.
Obviamente, por ligera o densa que sea, cada quien puede tener y tiene una perspectiva y convicción sobre tamaño hecho histórico, influida la nuestra por obras como las de Isaac Deutscher, incluida la extraordinaria versión humorística de Daniele Panebarco. Asunto distinto es manipular el acontecimiento, banalizando sus consecuencias, como ocurre – ahora – en la era de Putin, asimilado a la pasada grandeza imperial que cultiva tan cuidadamente, por contradictoria que sea su naturaleza.
Manipulación que constatamos con la lectura de la magistral tesis de Jonathan Benavides (“Cambios y continuidades de la política exterior de Rusia en el período 1945-2015”, UCV, Caracas, 2015), defendida y aprobada con honores, también atestiguada por el suscrito en la sesión realizada por la otrora mayoría oficialista en la Asamblea Nacional el mismo año, a la que nos vimos obligados a responder más allá de una huera complacencia aniversaria del fin de la segunda guerra mundial (https://www.youtube.com/watch?v=XQccTBfwrR8). Y es que, cuando la actual dictadura venezolana pretende emparrandarse con la fecha, intentando contrarrestar cualquier reflexión crítica sobre una experiencia amarga y hasta innecesaria, pero de un formidable impacto e influencia universal, simplemente se vale de un anacronismo para ocultar sus tensiones, intenciones y pretensiones, intentando confundir aún más a los escasos seguidores con banderas de una extemporaneidad harto evidente.
La Unión Soviética, derivación postrera del mítico asalto al Palacio de Invierno, a nuestro juicio, tuvo un importante aunque lento impacto en nuestro país, pendientes los estudios más pormenorizados sobre un legado documental y hemerográfico que ojalá sobreviva, precisamente, a esta dictadura pulverizadora de bibliotecas, tomando en cuenta sugerencias como las de Jesús Sanoja Hernández (a modo de ilustración, “La revolución soviética en nuestra prensa”: El Nacional, Caracas, 15/11/1981). Bastará con examinar el mismo historial del PCV para verificar lo lejos que llegó la devoción y confianza hacia el modelo implantado, el culto por sus líderes y el más temido que temerario intento de reeditarlo acá, en el duro contexto de la guerra fría, hasta que la invasión de Checoeslovaquia en 1968 les agüó la fiesta, propiciando un intenso debate en las filas del marxismo-leninismo del patio, hoy deliberadamente olvidado.
Nuestra generación supo y vivió la transición que impulsó Gorbachov en la década de los ’80 del `XX, derrumbado – además – el sistema satelital soviético de la Europa Oriental, pues, tras cada misil con ojiva nuclear dispuesto por el poderoso complejo industrial-militar (por lo menos, Eisenhower pudo alertar sobre la indebida influencia en su país), sobraba el testimonio de hambre y precariedad de un pueblo sojuzgado. Materializada su versión, Sanoja Hernández también cantará a las realizaciones del llamado socialismo desarrollado (“60 años de la URSS y su impacto en el proceso político venezolano”, Cantaclaro, Caracas, 1983), sin adivinar que, a la vuelta de muy poco tiempo, la situación tuvo inevitablemente que sincerarse con el monumental fracaso de una experiencia que tanto deslumbró al Pío Miranda de la conocida obra teatral de Cabrujas.
Importa volver a una obra decisiva como la de François Furet, “El pasado de una ilusión” (FCE, México, 1995), cuyo examen de la idea comunista en la centuria pasada tampoco conoce de la debida, sobria y coherente refutación de una feligresía que, en el rentable ejercicio del poder, orgullosamente ágrafa, es alérgica a cualquier interpelación. Esencialmente proveniente de la época en la que se produjo la referida transición gorbachoviana, aprendió a evadir el fracaso y, hábilmente, escondida su más profunda convicción ideológica, escudándose en el movimiento estudiantil, ecológico o indígena, fraguó la estafa política que todos padecemos, pasando ilesa por debajo de la más sutil polémica.
Atravesamos las incidencias de una V Internacional que, decretada por Chávez Frías, ha degenerado en un fetichismo asombroso y deplorable, aferrado a la dictadura cubana, arteramente superviviente a la caída de la Unión Soviética de la cual fue destacada sucursal en el Caribe. El bolchevismo de ocasión, exhibido por Maduro Moros, creyendo encarnarlo aún más con la impudicia de una festividad centenaria, nos convierte en prisioneros de un insólito anacronismo que nunca pasará por un mínimo o mediano planteamiento político-cultural.
Reproducciones: Reportaje sobre los cosmonautas soviéticos, en: "Unión Soviética. Revista sociopolítica ilustrada mensual", nr. 4 / 1981; mapa de la URSS, "Unión ...", nr. 3/1981; Soviet Supremo, "Unión ...", nr. 4/ 1981; portada del libro referido de JSH. Las revistas en cuestión, se encuentran en la hemeroteca de la Academia Nacional de la Historia, las cuales ordena el archivólogo Gabriel López.
16/10/2017.
http://www.noticierodigital.com/2017/10/luis-barragan-del-insolito-anacronismo-bolchevique http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=84566 http://www.ventevenezuela.org/del-insolito-anacronismo-bolchevique-luis-barragan http://www.envenezuela1.com/content/blog/nd-luis-barrag%C3%A1n-del-ins%C3%B3lito-anacronismo-bolchevique
Luis Barragán
Muchísima tinta, literal, digital y filmográfica, ha corrido sobre la revolución bolchevique de octubre de 1917, de hacer caso al calendario juliano de la Rusia de entonces, correspondiente a noviembre de acuerdo al gregoriano. Lo cierto es que, significativo y trascendente, arribamos a un centenario que, no faltaba más, Nicolás Maduro ya ha anunciado que lo celebrará por “todo lo alto” (http://www.noticierodigital.com/2017/10/maduro-celebraremos-por-todo-lo-alto-los-100-de-la-revolucion-bolchevique), a sabiendas, por una parte, que los venezolanos no estamos para festejo alguno, desgarrados por una crisis sobre la cual él y todo el régimen que representa, son responsables; y, en contraste con las viejas generaciones de marxistas del patio, por otra, lo caracteriza una demoledora y supina ignorancia sobre ésta y otras materias que los cursillos cubanos no subsanaron, ni podían subsanar.
Obviamente, por ligera o densa que sea, cada quien puede tener y tiene una perspectiva y convicción sobre tamaño hecho histórico, influida la nuestra por obras como las de Isaac Deutscher, incluida la extraordinaria versión humorística de Daniele Panebarco. Asunto distinto es manipular el acontecimiento, banalizando sus consecuencias, como ocurre – ahora – en la era de Putin, asimilado a la pasada grandeza imperial que cultiva tan cuidadamente, por contradictoria que sea su naturaleza.
Manipulación que constatamos con la lectura de la magistral tesis de Jonathan Benavides (“Cambios y continuidades de la política exterior de Rusia en el período 1945-2015”, UCV, Caracas, 2015), defendida y aprobada con honores, también atestiguada por el suscrito en la sesión realizada por la otrora mayoría oficialista en la Asamblea Nacional el mismo año, a la que nos vimos obligados a responder más allá de una huera complacencia aniversaria del fin de la segunda guerra mundial (https://www.youtube.com/watch?v=XQccTBfwrR8). Y es que, cuando la actual dictadura venezolana pretende emparrandarse con la fecha, intentando contrarrestar cualquier reflexión crítica sobre una experiencia amarga y hasta innecesaria, pero de un formidable impacto e influencia universal, simplemente se vale de un anacronismo para ocultar sus tensiones, intenciones y pretensiones, intentando confundir aún más a los escasos seguidores con banderas de una extemporaneidad harto evidente.
La Unión Soviética, derivación postrera del mítico asalto al Palacio de Invierno, a nuestro juicio, tuvo un importante aunque lento impacto en nuestro país, pendientes los estudios más pormenorizados sobre un legado documental y hemerográfico que ojalá sobreviva, precisamente, a esta dictadura pulverizadora de bibliotecas, tomando en cuenta sugerencias como las de Jesús Sanoja Hernández (a modo de ilustración, “La revolución soviética en nuestra prensa”: El Nacional, Caracas, 15/11/1981). Bastará con examinar el mismo historial del PCV para verificar lo lejos que llegó la devoción y confianza hacia el modelo implantado, el culto por sus líderes y el más temido que temerario intento de reeditarlo acá, en el duro contexto de la guerra fría, hasta que la invasión de Checoeslovaquia en 1968 les agüó la fiesta, propiciando un intenso debate en las filas del marxismo-leninismo del patio, hoy deliberadamente olvidado.
Nuestra generación supo y vivió la transición que impulsó Gorbachov en la década de los ’80 del `XX, derrumbado – además – el sistema satelital soviético de la Europa Oriental, pues, tras cada misil con ojiva nuclear dispuesto por el poderoso complejo industrial-militar (por lo menos, Eisenhower pudo alertar sobre la indebida influencia en su país), sobraba el testimonio de hambre y precariedad de un pueblo sojuzgado. Materializada su versión, Sanoja Hernández también cantará a las realizaciones del llamado socialismo desarrollado (“60 años de la URSS y su impacto en el proceso político venezolano”, Cantaclaro, Caracas, 1983), sin adivinar que, a la vuelta de muy poco tiempo, la situación tuvo inevitablemente que sincerarse con el monumental fracaso de una experiencia que tanto deslumbró al Pío Miranda de la conocida obra teatral de Cabrujas.
Importa volver a una obra decisiva como la de François Furet, “El pasado de una ilusión” (FCE, México, 1995), cuyo examen de la idea comunista en la centuria pasada tampoco conoce de la debida, sobria y coherente refutación de una feligresía que, en el rentable ejercicio del poder, orgullosamente ágrafa, es alérgica a cualquier interpelación. Esencialmente proveniente de la época en la que se produjo la referida transición gorbachoviana, aprendió a evadir el fracaso y, hábilmente, escondida su más profunda convicción ideológica, escudándose en el movimiento estudiantil, ecológico o indígena, fraguó la estafa política que todos padecemos, pasando ilesa por debajo de la más sutil polémica.
Atravesamos las incidencias de una V Internacional que, decretada por Chávez Frías, ha degenerado en un fetichismo asombroso y deplorable, aferrado a la dictadura cubana, arteramente superviviente a la caída de la Unión Soviética de la cual fue destacada sucursal en el Caribe. El bolchevismo de ocasión, exhibido por Maduro Moros, creyendo encarnarlo aún más con la impudicia de una festividad centenaria, nos convierte en prisioneros de un insólito anacronismo que nunca pasará por un mínimo o mediano planteamiento político-cultural.
Reproducciones: Reportaje sobre los cosmonautas soviéticos, en: "Unión Soviética. Revista sociopolítica ilustrada mensual", nr. 4 / 1981; mapa de la URSS, "Unión ...", nr. 3/1981; Soviet Supremo, "Unión ...", nr. 4/ 1981; portada del libro referido de JSH. Las revistas en cuestión, se encuentran en la hemeroteca de la Academia Nacional de la Historia, las cuales ordena el archivólogo Gabriel López.
16/10/2017.
http://www.noticierodigital.com/2017/10/luis-barragan-del-insolito-anacronismo-bolchevique http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=84566 http://www.ventevenezuela.org/del-insolito-anacronismo-bolchevique-luis-barragan http://www.envenezuela1.com/content/blog/nd-luis-barrag%C3%A1n-del-ins%C3%B3lito-anacronismo-bolchevique
miércoles, 7 de junio de 2017
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Oscar Mago, primer LP de Judith Jaimes. Entrevista. Resumen, Caracas, nrs. 113 y 119 del 04/01 y 15/02/1976.
- Moisés Naím. "Crisis y sucesión en las empresas privadas venezolanas". El Nacional, 30/03/86.
- Imperio Rodríguez. Opinan Ricardo Arias y Radomiro Tomic: "ODCA y la propiedad comunitaria". El Nacional, 08/12/81.
- Jesús Sanoja Hernández. "Una lección histórica". Deslinde, Caracas, 05/69.
Fotografía: Biblioteca de la Asamblea Nacional.
- Moisés Naím. "Crisis y sucesión en las empresas privadas venezolanas". El Nacional, 30/03/86.
- Imperio Rodríguez. Opinan Ricardo Arias y Radomiro Tomic: "ODCA y la propiedad comunitaria". El Nacional, 08/12/81.
- Jesús Sanoja Hernández. "Una lección histórica". Deslinde, Caracas, 05/69.
Fotografía: Biblioteca de la Asamblea Nacional.
domingo, 5 de marzo de 2017
lunes, 30 de enero de 2017
CUADERNO DE BITÁCORA

Demasiado se nota la escasez de médicos y, lo más alarmante, tenemos una significativa deserción de docentes universitarios. Nadie tiene que juzgarlos por buscar nuevos horizontes lejos del país e, incluso, acá mismo, complementándose con otras tareas para sobrevivir. Y, si de juzgar se trata, todos estaríamos implicados, pues, ¿por qué llegamos a esta situación?, ¿cómo es posible que el salario universitario se encuentre en el subsuelo?, ¿acaso no sabemos que la gran responsabilidad es la del gobierno?
En días pasados, en las redes sociales, apreciamos el testimonio de un viejo amigo, honestísimo ciudadano y quien constituía y constituye una importante reserva moral y política del estado Anzoátegui, aquejado por una enfermedad que lo alejó de las actividades partidistas. Ha sido largo y penoso el camino para lograr los medicamentos, si es que lo logra oportunamente, como ocurre con todo el mundo: !todo el mundo! (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10209807311114414&set=a.1051444321289.2008568.1081170942&type=3&theater).
Al encontrar las referencias de
la vieja prensa, la de Razatti de 1893 y la de Dominici de 1937, fue inevitable
sentir la angustia sobre la suerte de la Venezuela actual. E, incluso, la
irresponsabilidad del gobierno raya la deliberada y criminal indiferencia,
promoviendo a los médicos comunitarios que egresa constantemente, mas no
contrata, prefiriéndolos de universidades reconocidas, como ocurre con la
gobernación del estado Sucre, tal como lo comentó por estos días Max Guerra en
una conversación ocasional.
La prensa censurada, bloqueada la
información vital, procura impedir que emerjan las denuncias de una realidad
que es cotidiana, desgraciadamente cotidiana en todo el país: faltan médicos,
medicamentos, equipos, divisas para cubrir las necesidades más básicas Tamaño
contraste con el viejo periodismo, además, el inmediatamente anterior a la
llegada de esta mentada revolución. Denuncias y orientaciones, siendo éstas las
que forzaban a las autoridades a responder por ante la opinión pública, el
parlamento, gremios.
Valga la acotación, a diaria lectura de la prensa
nos reportaba crónicas como la de Manuel Rojas Poleo (Jesús Sanoja Hernández),
quien preguntaba y respondía sobre nuestros médicos para redondear un texto de
intenciones políticas. Por ejemplo, preguntaba en El Nacional (Caracas,
02/03/1978), ¿Qué tenían en común Neri, David Lobo, Santos Dominici, Diego
Carbonell, De Venanzi, Rísquez y David Lobo? E, invertida la respuesta, con una
diagramación que no contaba con os recursos actuales, haciendo grata la
crónica, nos llevaba a la rectoría de la Universidad Central.
Tamaño contraste: la situación
médico-sanitaria y el tratamiento político y periodístico del problema.
Inevitable angustia, inevitable.
LB
martes, 25 de octubre de 2016
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Kalinina Ortega entrevista a Luis H. Farías Mata: "En Venezuela no existen estudios que definan el tipo de profesional del Derecho que se necesita". El Nacional, Caracas, 12/10/76.
- J.R.S. "Memorias de Venezuela: edad y profesión de los héroes de la Independencia". El Nacional, 04/10/67.
- Sergio Dahbar. "(José) Balza absolutamente". El Nacional, 19/12/82. Papel Lterario.
- Jesús Sanoja Hernández escribe sobre Diógenes Escalante. El Nacional, 24/10/79.
Ilustración: Pancho. El Nacional, 16/02/1976: Carlos Andrés Pérez, Ramón Escovar Salom y Henry Kissinger.
Breve nota LB: Nos enteramos en días pasados, a través del Twitter, sobre la desparición de la periodista Kalinina Ortega. Al consultor las redes, hay muestras de preocupación en distintos sectores al respecto. No la conocemos personalmente, aunque no haga falta hacerlo para sentir preocupación en torno a su paradero. Casi inadvertidamente, nos familiarizamos con el nombre de numerosos periodistas en una Venezuela que hizo de la opinión pública una institución, con todos sus contratiempos. Sus reportajes eran un compendio de perspicacia y también del correcto empleo del lenguaje: trillar una máquina de escribir, significaba trabajar con el equipaje disponible, pues, no había procesador con los correctores automáticos de ahora. Hacemos votos por su pronta reaparición.
- J.R.S. "Memorias de Venezuela: edad y profesión de los héroes de la Independencia". El Nacional, 04/10/67.
- Sergio Dahbar. "(José) Balza absolutamente". El Nacional, 19/12/82. Papel Lterario.
- Jesús Sanoja Hernández escribe sobre Diógenes Escalante. El Nacional, 24/10/79.
Ilustración: Pancho. El Nacional, 16/02/1976: Carlos Andrés Pérez, Ramón Escovar Salom y Henry Kissinger.
Breve nota LB: Nos enteramos en días pasados, a través del Twitter, sobre la desparición de la periodista Kalinina Ortega. Al consultor las redes, hay muestras de preocupación en distintos sectores al respecto. No la conocemos personalmente, aunque no haga falta hacerlo para sentir preocupación en torno a su paradero. Casi inadvertidamente, nos familiarizamos con el nombre de numerosos periodistas en una Venezuela que hizo de la opinión pública una institución, con todos sus contratiempos. Sus reportajes eran un compendio de perspicacia y también del correcto empleo del lenguaje: trillar una máquina de escribir, significaba trabajar con el equipaje disponible, pues, no había procesador con los correctores automáticos de ahora. Hacemos votos por su pronta reaparición.
domingo, 4 de septiembre de 2016
miércoles, 27 de julio de 2016
viernes, 1 de julio de 2016
EFEMÉRIDES
Para el acuerdo y el desacuerdo, si alguien ha hecho falta en la prensa venezolana es Jesús Sanoja Hernández, Manuel Rojas Poleo, Pablo Azuaje ... Él mismo se conceptuó como un cronista menor, creemos injustamente. Daba una versión del pasado lo más objeivaque a él le fuera posible, susceptible de la polémica. Consabido, una de las características del régimen es la de intentar reescribir toda la historia venezolana y, para ello, no ha escatimado esfuerzos y recursos para poblar - incluso - las redes sociales de una versión interesada que carece de contrapeso suficiente en el resto de la sociedad que es alérgica - por inducción y también convicción - a la historia. Y, como refiere la sentencia ya popular, está condenada a repetirla por su indiferencia, ignorancia, indolencia, desmemoria.
LB
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Jesús Sanoja Hernández
domingo, 19 de junio de 2016
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- "(Erasmo Jiménez) El primer maestro ciego en Venezuela". Élite, Caracas, nr. 1235 del 04/06/1949.
- Carlos Díaz Sosa. "Pío Gil presentado por el Dr. Pedro María Morantes". El Nacional, Caracas, 24/10/65.
- Félix Ángel Losada. "Temas educacionales: La lectura en a escuela". El Universal, Caracas, 29/12/46.
- Jesús Sanoja Hernández. "Espejo: Los filósofos de la mesa redonda". Tribuna Popular, Caracas, 20/01/50.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 27/11/1963.
- Carlos Díaz Sosa. "Pío Gil presentado por el Dr. Pedro María Morantes". El Nacional, Caracas, 24/10/65.
- Félix Ángel Losada. "Temas educacionales: La lectura en a escuela". El Universal, Caracas, 29/12/46.
- Jesús Sanoja Hernández. "Espejo: Los filósofos de la mesa redonda". Tribuna Popular, Caracas, 20/01/50.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 27/11/1963.
jueves, 12 de noviembre de 2015
¿EL VERDADERO LÍDER DEL PROCESO?
EL NACIONAL - VIERNES 10 DE FEBRERO DE 2006 A/6
Después de diciembre
• Jesús Sanoja Hernández
Si de hoy a diciembre no sucede nada que impida el proceso electoral y si las reglas que lo rigen permanecen iguales, la oposición entrará al 2007 con Chávez aún más decidido a consumar el proceso bolivariano a través de un plan continuista. No sé si ustedes recuerdan que la Constitución el 61 establecía un quinquenio como duración del período presidencial y que la aprobada el 15 de diciembre de 1999 le añadió un año más y, por si fuera poco, la posibilidad de reelección inmediata, no contemplada en la “moribunda”. Según ésta, para reelegirse, todo presidente saliente debía esperar, por lo menos, un decenio, justo lo que hizo con éxito CAP en 1988 y en vano intentó Caldera en 1983 frente a Lusinchi.
Es más, cuando se discutía la Constitución bolivariana un ideólogo del chavismo propuso extender el período sexenal a un septenio, lo cual no encontró respaldo.
Sin embargo, ya en Miraflores y muy astutamente, Chávez lanzó la idea de la “relegitimación” y, de ese modo, en vez de concluir o extender su mandato con una cita electoral en diciembre de 2004, esa jugada le permitió posponer el acto para diciembre de este 2006.
Y si es así, ¿cómo podría Chávez gobernar hasta el 2021? Podría —y parece que tal es su proyecto— si la Asamblea Nacional decide establecer el período septenal y si él, con su descabellado plan, lograra reelegirse en el 2013 y el 2020.
Retrocedería el país, aunque con voto universal, directo y ¿secreto? a la estrategia reeleccionista de tiempos de Gómez, quien por otras vías y en tiempos muy diferentes, pudo, con reelecciones por él controladas, gobernar durante 27 años. Pero lo hizo sin partidos opositores y sin prensa libre. Y con EE UU como protector, no como potencia cuestionadora.
Desde el referendo revocatorio, 15 de agosto del 2004, el problema electoral se ha complicado. Meses antes de éste, la oposición confiaba, en gran medida, en la OEA y Carter, pero tras el shock producido por la madrugada del 16 y del indetenible cuestionamiento de “las máquinas de votación” y del CNE, así como del impresionante abstencionismo en la elección de la Asamblea Nacional, la controversia se ha agravado a un punto tal que cualquiera predicción acerca de lo que sucederá en diciembre podría resultar errónea.
Lo que sí ha quedado claro desde el impacto del RR y el ausentismo del votante el 4D es que hay dos ejércitos preparándose para la batalla del próximo 3 de diciembre: el comandado por Chávez como jefe absoluto, y el que ha ido formándose alrededor de Súmate tras las cenizas del bipartidismo y los fracasos de la “sociedad civil” altamirana.
Borradas quedaron las acciones no electorales que en su momento estremecieron al país y alentaron a una oposición variopinta: la confusa jornada del 11A, la guarimba y el largo y costoso paro petrolero.
El país post 4D ofrece otras perspectivas. Lo que se conoce como chavismo despertó de su sueño triunfalista al constatar que el abstencionismo promovido por Súmate, que es realmente el factor activo de la oposición electoralista, se reflejó peligrosamente en esa masa bolivariana que prefirió quedarse en casa para disfrutar de un domingo sin enemigo. Más tarde, “la madre de todas las marchas”, como un semanario calificó a la oficialista en contraste con la menguada convocada por Antonio Ledezma y Oscar Pérez, le sirvió al chavismo para proclamar que las masas continuaban a su lado. Realmente imponente, como lo había sido la opositora en la antesala del 11A, arrastraba, a mi modo de ver, un pecado: el uso y abuso del poder para movilizar desde todos los puntos del país aquellos millares de partidarios entre los cuales abundaban gobernadores, alcaldes y otros funcionarios públicos. La marcha de la oposición demostró que el poder convocatorio de sus líderes era nulo, ya endosado a Súmate, organización subvencionada desde el exterior y con real influencia en la reactivación del antichavismo, en tanto la oficialista demostró que le sobraban —y le sobran— recursos para movilizar a gente desde el interior a Caracas. Lejanísimo recuerdo guardo de una operación similar, aunque no tan espectacular como la o las de ahora. Me refiero a la concentración que el gobierno de Betancourt promovió el 1º de noviembre de 1961, realizada en la plaza O’ Leary, la misma donde él acusó a la oposición de ser nada menos que “un sólido, compacto y absurdo frente único (...) de la ultraizquierda, los residuos de la dictadura y el hamponato”.
Llevaba entonces AD, asociada a Copei, casi tres años en el poder, mientras hoy Chávez y sus compañeros de ruta llevan siete. Aquel bipartidismo puntofijista gobernaría durante 35 años mientras este proceso bolivariano promete, con Chávez a la cabeza, mantenerse hasta el 2021 y, según otra oferta, hasta el 2030. ¿Cuál será la cotización del petróleo, verdadero líder del proceso, en esos años? ¿Cuál?
Después de diciembre
• Jesús Sanoja Hernández
Si de hoy a diciembre no sucede nada que impida el proceso electoral y si las reglas que lo rigen permanecen iguales, la oposición entrará al 2007 con Chávez aún más decidido a consumar el proceso bolivariano a través de un plan continuista. No sé si ustedes recuerdan que la Constitución el 61 establecía un quinquenio como duración del período presidencial y que la aprobada el 15 de diciembre de 1999 le añadió un año más y, por si fuera poco, la posibilidad de reelección inmediata, no contemplada en la “moribunda”. Según ésta, para reelegirse, todo presidente saliente debía esperar, por lo menos, un decenio, justo lo que hizo con éxito CAP en 1988 y en vano intentó Caldera en 1983 frente a Lusinchi.
Es más, cuando se discutía la Constitución bolivariana un ideólogo del chavismo propuso extender el período sexenal a un septenio, lo cual no encontró respaldo.
Sin embargo, ya en Miraflores y muy astutamente, Chávez lanzó la idea de la “relegitimación” y, de ese modo, en vez de concluir o extender su mandato con una cita electoral en diciembre de 2004, esa jugada le permitió posponer el acto para diciembre de este 2006.
Y si es así, ¿cómo podría Chávez gobernar hasta el 2021? Podría —y parece que tal es su proyecto— si la Asamblea Nacional decide establecer el período septenal y si él, con su descabellado plan, lograra reelegirse en el 2013 y el 2020.
Retrocedería el país, aunque con voto universal, directo y ¿secreto? a la estrategia reeleccionista de tiempos de Gómez, quien por otras vías y en tiempos muy diferentes, pudo, con reelecciones por él controladas, gobernar durante 27 años. Pero lo hizo sin partidos opositores y sin prensa libre. Y con EE UU como protector, no como potencia cuestionadora.
Desde el referendo revocatorio, 15 de agosto del 2004, el problema electoral se ha complicado. Meses antes de éste, la oposición confiaba, en gran medida, en la OEA y Carter, pero tras el shock producido por la madrugada del 16 y del indetenible cuestionamiento de “las máquinas de votación” y del CNE, así como del impresionante abstencionismo en la elección de la Asamblea Nacional, la controversia se ha agravado a un punto tal que cualquiera predicción acerca de lo que sucederá en diciembre podría resultar errónea.
Lo que sí ha quedado claro desde el impacto del RR y el ausentismo del votante el 4D es que hay dos ejércitos preparándose para la batalla del próximo 3 de diciembre: el comandado por Chávez como jefe absoluto, y el que ha ido formándose alrededor de Súmate tras las cenizas del bipartidismo y los fracasos de la “sociedad civil” altamirana.
Borradas quedaron las acciones no electorales que en su momento estremecieron al país y alentaron a una oposición variopinta: la confusa jornada del 11A, la guarimba y el largo y costoso paro petrolero.
El país post 4D ofrece otras perspectivas. Lo que se conoce como chavismo despertó de su sueño triunfalista al constatar que el abstencionismo promovido por Súmate, que es realmente el factor activo de la oposición electoralista, se reflejó peligrosamente en esa masa bolivariana que prefirió quedarse en casa para disfrutar de un domingo sin enemigo. Más tarde, “la madre de todas las marchas”, como un semanario calificó a la oficialista en contraste con la menguada convocada por Antonio Ledezma y Oscar Pérez, le sirvió al chavismo para proclamar que las masas continuaban a su lado. Realmente imponente, como lo había sido la opositora en la antesala del 11A, arrastraba, a mi modo de ver, un pecado: el uso y abuso del poder para movilizar desde todos los puntos del país aquellos millares de partidarios entre los cuales abundaban gobernadores, alcaldes y otros funcionarios públicos. La marcha de la oposición demostró que el poder convocatorio de sus líderes era nulo, ya endosado a Súmate, organización subvencionada desde el exterior y con real influencia en la reactivación del antichavismo, en tanto la oficialista demostró que le sobraban —y le sobran— recursos para movilizar a gente desde el interior a Caracas. Lejanísimo recuerdo guardo de una operación similar, aunque no tan espectacular como la o las de ahora. Me refiero a la concentración que el gobierno de Betancourt promovió el 1º de noviembre de 1961, realizada en la plaza O’ Leary, la misma donde él acusó a la oposición de ser nada menos que “un sólido, compacto y absurdo frente único (...) de la ultraizquierda, los residuos de la dictadura y el hamponato”.
Llevaba entonces AD, asociada a Copei, casi tres años en el poder, mientras hoy Chávez y sus compañeros de ruta llevan siete. Aquel bipartidismo puntofijista gobernaría durante 35 años mientras este proceso bolivariano promete, con Chávez a la cabeza, mantenerse hasta el 2021 y, según otra oferta, hasta el 2030. ¿Cuál será la cotización del petróleo, verdadero líder del proceso, en esos años? ¿Cuál?
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lunes, 12 de octubre de 2015
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Mons. Ramón I. Lizardi. "El Padre (Carlos) Borges". La Religión, Caracas, 16/06/1957.
- Luis Guevara. "El drama de Víctor Racamonte: Atormentada vida del gran poeta muerto en La Rotunda en 1908". Élite, Caracas, nr. 1538 del 26/03/1955.
- Denzil Romero y los 30 años de Billo's en Venezuela. El Nacional, Caracas, 03/01/88.
- Jesús Sanoja Hernández. "Víctimas y victimarios: Primeros muertos". Tribuna Popular, Caracas, 14/08/69.
Reproducción: "En la gráfica los miembros de la Comisión Delegada que redactaron los Acuerdos aprobados anoche por el Congreso Nacional. (Foto Balda)". El Nacional, Caracas, 05/04/1962.
- Luis Guevara. "El drama de Víctor Racamonte: Atormentada vida del gran poeta muerto en La Rotunda en 1908". Élite, Caracas, nr. 1538 del 26/03/1955.
- Denzil Romero y los 30 años de Billo's en Venezuela. El Nacional, Caracas, 03/01/88.
- Jesús Sanoja Hernández. "Víctimas y victimarios: Primeros muertos". Tribuna Popular, Caracas, 14/08/69.
Reproducción: "En la gráfica los miembros de la Comisión Delegada que redactaron los Acuerdos aprobados anoche por el Congreso Nacional. (Foto Balda)". El Nacional, Caracas, 05/04/1962.
lunes, 5 de octubre de 2015
EL OTRO ANIVERSARIO

Cercana la fecha aniversaria, el
18-O ha adquirido la relevancia académica que merece. Y no lo decimos solamente
por el trabajo de Sócrates Ramírez al asumirlo como un fenómeno revolucionario,
publicado alrededor de un año atrás, sino por algunas de las tesis de grado que
lo enfocan, de acuerdo a varios docentes amigos que tienen la ocasión – a veces
penosa – de evaluarlas o, simplemente, leerlas, con resultado irregulares.
Debate (Mondadori, Bogotá, 2007),
tuvo a bien publicar en 2007 a Jesús Sanoja Hernández, convertida a edición en
tributo al incansable trajinador de la prensa diaria. El primer tomo tiene por
capítulos: Primeras revelaciones, ¿Contragolpe o contrarrevolución?, El destino
manifiesto, Extraño interludio; el segundo, 23 de enero y Cuarta República, La
alternativa democrática, La Vía Apia de la estabilidad, Insurrectos y pacificados,
La difícil transición, 1945-1999: ¿dos revoluciones?; el tercero, Viaje a la
prehistoria, La guerra y la paz, Gómez único, Entre el pasado y el futuro,
Comienzo y fin: 19 de abril y 11 de abril, Tiempo de balances; el cuarto tomo,
es de fotografías.
El autor se refiere a una materia
controversial o nada pacífica, teniendo por fondo los hechos de 1945, hasta
abordar la más reciente contemporaneidad.
Un especialista en historia, celoso de sus perspectivas epistemológicas
y metodológicas, las que – por cierto, entendemos – cuesta conquistar, seguramente
lo cuestionaría. Quizá, por ello, Sanoja Hernández insistió siempre en su
condición de cronista. Y si bien es cierto que lo fue, extrañándolo muchísimo
en la prensa – ahora – digital en boga, huérfana generalmente de memoria, no
menos cierto es que buena parte de sus aportes tienen el valor de un testimonio
personal que le concede una mejor
jerarquía digna de los investigadores de la hora para calibrarla.
Leídos los tomos hacia 2007,
conservamos una inicial impresión: ha podido ahondar, detallar, extenderse en
varios y disímiles asuntos, pero – si mal no recordamos – se tratan de trabajos
que no pretendieron una entrega postrera, por lo que sus archivos – copiosos,
endiablados, prácticamente sofocantes, como lo registra una famosa fotografía –
deben estar repletos de notas de una extraordinaria importancia. Puede decirse,
para concluir, que Sanoja Hernández fue – a muchísima honra – un gran cronista
que todavía puede deparar sorpresas de hincar el bisturí en sus papeles, porque
– además – no estuvo ajeno a los avatares de la militancia política, un dato
esencial.
Valga acotar, el cuarto tomo
contiene una buena y nítida compilación fotográfica, en papel glasé, donde el
18-O brilla en el escenario. Unas más conocidas que otras, claman por un
repertorio inédito de intentarse otra edición.
LB
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Revolución de Octubre
viernes, 25 de septiembre de 2015
domingo, 6 de septiembre de 2015
NOTA BIBLIOGRÁFICA CORTA
Petróleo, los guzmanes y la transición
Jesús Sanoja Hernández
Para la rendición de Mene, 1966, escribió Jiménez Arráiz de su cuñado Díaz Sánchez, a quien debió conocer como ninguno, que este era infatigable trabajador, un self- made que saltó las vallas de las limitaciones culturales de su época: “Hijo de obreros y obrero él mismo en su mocedad, desempeñó los más variados oficios, desde aprendiz de mecánica y vendedor ambulante de cigarrillos y puros, hasta pintor de carteles para cines de pueblo”. Y también frecuentador de los ambientes periodísticos, narrador y ensayista.
Debió llegar a Maracaibo en 1924, donde conoció a Juan Besson, director de La Información. Eran tiempos en que, como en un filme, el Zulia aceleraba su transformación “psicológica y económica”, y por la redacción del diario de don Juan pasaba la figura bohemia de López Troconis. En aquella pajarera de la casona de la calle Independencia el dúo formado por Pedro Herrera y Benedicto Peña, “enamorados de una época que se iba” (el ocaso del género chico, las últimas boqueadas del Teatro Baralt, el encanto del couplé, la Compañía de Mercedes Navarro, los contertulios trataban de captar los cambios introducidos por el petróleo.
¿El petróleo? Justamente Díaz Sánchez comenzó como empleado de la Caribbean y luego, en Cabimas, como juez municipal, tendría oportunidad de excelencia para recoger datos, testimonios y mutaciones en el estilo de vida de esa ciudad nacida violentamente del viejo pueblo de Narciso Reinoso, el mejor cantador de la zona, adonde llegaban los pescadores de Las Yayas, los carboneros de Las Rosas y los madereros de Ambrosio y Las Misiones. Y a propósito, ¿ese Narciso Reinoso de Mene, de dónde saldría?
El sindicalista Jesús Prieto Soto, autor de innumerables volúmenes acerca del petróleo, en su libro ¿El chorro: gracia o maldición?, mencionaba, entre los célebres guachimanes de la incipiente industria, “al popular trovador Narciso Perozo”. Y hay más…
Díaz Sánchez, en un artículo publicado en Panorama en 1954, señalaba que el punto de partida del gran torbellino petrolero comenzó en 1913 al descubrirse “los depósitos aflorantes de Mene Grande” y Prieto Soto apuntaba que a Cabimas, en 1925, la formaban dos calles, la Principal y la del Rosario: “en la primera estaba establecido el comercio; en la segunda, el sector residencial”. Un año más tarde estalló la huelga que se extendió desde Mene Grande hasta la Cabimas de la novela Mene.
En Cabimas escribió Díaz Sánchez, entre 1932 y 1933, el ensayo “Cam”, parcialmente recogido en las páginas de la revista Arquero, que en Caracas dirigió Julio Morales Lara. Y allá, según Pedro Sotillo, “el mozallón que no parecía porteño” (Díaz Sánchez, no se olvide, había nacido en Puerto Cabello) redactó febrilmente las páginas de Mene, “entre los meses de febrero a junio de 1935”, aunque otros críticos sitúan la redacción un poco antes. Gustavo Luis Carrera afirma que Mene fue premiada en el concurso del Ateneo de Caracas de 1935, pero solo pudo editarse en 1936, ya muerto Gómez.
Si algún autor se sintió atraído por el período que reventó en diciembre de 1935, haciéndose bullente política e ideológicamente en 1936 para desembocar en 1937 como prueba de fuego de la transición lopecista, ese fue Díaz Sánchez. No por azar su ensayo se denominó Transición. Para mí, destaca como el único intento, no solo de describir una situación contemporánea, sino de interpretarla cuando estaba aún en el curso más difícil de captar con mirada larga. Por allí desfilan los jóvenes que venían del destierro apertrechados de marxismos, la Ley Lara y la represión de 1937, el fascismo y el nazismo como estrategia de contención del comunismo y el posible triunfo, aunque temporal, de este. En pleno 1937, antes de estallar la II Guerra Mundial, Díaz Sánchez previó el gran cataclismo y analizó, con bastante tino, los “ismos” que entonces se cernían sobre un futuro de enigmas.
En 1950 sorprendió con el mural del guzmancismo, esa elipsis de ambición de poder que se inició con Antonio Leocadio, a quien Milagros Socorro califica acertadamente de “antihéroe fascinante”. Dejó en cartera Díaz Sánchez un proyecto, no sé si novelístico o ensayístico, sobre Joaquín Crespo, acerca del cual hizo una referencia Miguel Otero Silva en 1954. En las gavetas pudo quedar asimismo la tercera novela petrolera, aquella que debía concluir el ciclo de Mene y Casandra. No es la primera trilogía inconclusa. También está la de Uslar (Laberinto de fortuna).
(http://www.el-nacional.com/papel_literario/Guzman-elipse-ambicion-monumento-ruindad_0_696530357.html)
Breve nota LB: En lugar de "rendición", problamene qiso decirse "reedición". El error sería de transcripción, a sabiendas del rigor de JSH.
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