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sábado, 30 de noviembre de 2019

¿SABE O NO, A AREPA?

Del fascismo prefabricado
Luis Barragán

Ocurrió en la Universidad Simón Bolívar y, ahora, recientemente, en la Central de Venezuela, cuando – se dice – un par de fiscales del Ministerio Público se internaron en una de sus facultades para entregar un oficio prohibiendo la exhibición y el foro de la consabida película de Gustavo Tovar.  Que sepamos, en ambos casos, no hubo autoridad universitaria alguna que elevara una tímida  inquietud o queja.

Reincidimos en el tema, porque – huérfano de toda legitimidad – el régimen desespera por un alegato y un pretexto que diga servirle a sus propósitos continuistas. Y, poco a poco, va enhebrando un discurso antifascista que no urge de otra cosa que del fascismo que intenta prefabricar. Y suele hacerlo con una inaudita torpeza, fracasando en algunos casos, o una habilidad sobrevenida, sembrando la intención.

En un caso, recordemos, la actividad académica de Sartenejas estuvo precedida por una inusitada campaña del régimen que la tildó propia del “supremacismo blanco”, evidenciando que Mario Silva, uno de los comentaristas televisivos, se hizo portador del resentimiento generado por una universidad que ha cambiado, si fuere el caso, y – además -  los profesores ponentes no son muy arios que sepamos. Nos ha faltado tiempo para revisar dos importantes ensayos, como el de Ricardo Sucre Heredia (“La amenaza social y el autoritarismo en Venezuela”, 1998), o el de Jesús María Herrera Salas (“Economía política del racismo en Venezuela”, s/f), para actualizar la matera, pero lo cierto es que su agudización constituye una clave discursiva de supervivencia del régimen de muy escasos escrúpulos.

En el otro, días atrás, recibimos el saludo de un joven al que no conocíamos, en la Ciudad Universitaria, acompañado de su mamá y, tras su generoso reconocimiento, familiares de un viejo amigo, nos aseguró ser de “extrema derecha”. Por supuesto, una manera cándida de diferenciarse de la (ultra) izquierda gobernante, pero también una muestra de la confusión que ella, deliberada y calculadamente,  propaga, urgidos en la oposición de una mayor claridad del mensaje, como de una mejor formación ideológica de la variedad de los cuadros que se contentan con banalizar el momento histórico.

En medio del marasmo, es indispensable contar con un mínimo de racionalidad, pues, esta dictadura ha operado como un inmenso y continuo laboratorio de psicología social capaz de echar mano a cualquier cosa. Lo peor es que, superada, dejará una herencia nefasta en el alma que, desde ya, hay que combatir.

02/12/2019:
https://www.lapatilla.com/2019/12/02/luis-barragan-del-fascismo-prefabricado/
https://noovell.com/similar/36094509/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-del-fascismo-prefabricado/

Breve nota LB: Una persona me preguntó y sugirió esta corta explicación. En cierta ocasión, alguien sugirió que la "Harina Pan" era imposible de fabricarla o de exportarla desde Japón, u otro país distinto a Venezuela. "Los amarillos, no saben del paquete amarillo", palabras más, palabras menos. Desde entonces, ejemplificó una muestra del absurdo racismo.

jueves, 2 de mayo de 2019

A PROPIOS Y A EXTRAÑOS

Aventajado  por  el silencio
Luis Barragán


Aceptemos, la mayor ventaja exhibida por el llamado socialismo del siglo XXI fue la de no dar definiciones, ni encontrar quien políticamente se las pidiera.  Simplemente, unos y otros ahorraban todo esfuerzo por dilucidar la propuesta, incluso, para defenderla y – aún – para adversarla.

Nunca fue nuestro propósito, el de convertir a la oposición en una tediosa experiencia académica, pero – sin duda alguna – debió explicarse en el contexto de una propuesta tan opaca, exigiendo las respuestas a un régimen aventajado por el silencio. Por lo demás, régimen que no necesitaba siquiera explicarse a los suyos, pues, su unidad y compactación, más que depender de un proyecto y programa, o del propio carisma de Chávez Fría, lo realizaba el presupuesto público nacional.

Lo más lejos que llegó la dictadura enmascarada, fue a la aprobación de sus tales planes de la patria, cuyo único y previo requisito consistió en incumplir las metas para luego relanzarlas. Y es que tampoco a nadie se le pidió evaluarlas y las sanciones que hizo del instrumento la Asamblea Nacional hasta extremarlo como toda una ley contra-natura, por cierto, faltando obviamente al procedimiento,  quedaron como un ritual de ocasión.

La maquinaria propagandística y publicitaria se encargó del asunto, reduciéndolo a varias consignas de una generalización que, a veces, llegó a la más insolente estupidez.  Excepcionalmente, por citar un trío de ejemplos, Haiman El Troudi versaba sobre la política económica bolivariana, Juan Carlos Monedero pontificaba desde el Frente Francisco de Miranda, o Jorge Giordani impresionaba en el Consejo de Ministros – cuando sesionaba – al invocar  a Gramsci, dando algunas de las pistas que no suscitaban la crítica que pudo esperarse, pero tampoco el entusiasmo definitivo del mandamás, cuya ignorancia lo condenaba a la constante mudanza entre autores y categorías que les parecían sonoros, aparatosamente leídos si el caso lo ameritaba.

La folletería gubernamental tampoco revelaba la naturaleza, características y alcances del socialismo que demolió a la propia clase obrera, nada casual. Los encuentros internacionales, seminarios, coloquios u otros eventos que generó o dijo generar, además de pretextar la correspondiente jornada turística, no se tradujo en una literatura  de las aclaraciones.

Quien transite las páginas de cualquier texto suscrito por Chávez Frías, hallará la retórica de estilo, ambigüedades, lugares comunes y hasta sandeces. Disminuida la contra-respuesta fundamentalmente proveniente de los medios universitarios, sin la fuerza política necesaria, los gremios empresariales, sindicales y profesionales la intentaban de acuerdo a la vaguedad que juzgaban indispensable para sobrevivir.

La catástrofe humanitaria, la censura y la represión, nos pusieron en solfa con las intenciones y pretensiones del poder establecido. Sin embargo, augurándole un cupo en nuestro común futuro, hay quienes – propios y extraños – se resisten a debatir este socialismo tan real, como el que más.

29/04/2019:
http://guayoyoenletras.net/2019/04/29/aventajado-por-el-silencio/

domingo, 3 de septiembre de 2017

UNA CONSTITUYENTE (DES) INFLABLE

Maniobras elementales
Luis Barragán


La prolongada dictadura que se empinó por una constituyente y aspira a sobrevivir por otra, se desea estable en el marco de una permanente provisionalidad. Reciclando las promesas evidentemente incumplidas,  dirá necesitar de otros lustros, repitiendo el círculo vicioso de sus maniobras.

Creando una demanda política artificial, confundiendo la naturaleza de toda carta constitucional, aconseja la fórmula para los países que, aun no teniéndolas por escrito, deben convocar al poder originario, como si acá el régimen no hubiese protagonizado un fraude electoral el pasado 30 de julio. La ilusión es la de burda una formalidad discursiva, un extenso recetario capaz de constitucionalizar todo lo que  sea posible, como si ese reconocimiento bastara para que automáticamente solventemos   todos nuestros problemas, prescindiendo de los valores y principios cada más universales que merecen de otros, ciertos y convincentes, sobrios y coherentes desarrollos  democráticos.

Convertida la herramienta en un fin, los tales constituyentes de la hora, faltando poco, agradecidos por el estatus concedido en el amplísimo aparato burocrático ideado, tributarán al gran benefactor de Miraflores elevando de jerarquía a las misiones, un remedo de las inauditables políticas públicas adelantadas por todos estos años,  asegurándose a la vez una clientela política para intentar la futura promoción personal, no sin lidiar con el acceso a los escasos recursos materiales que quedan.  Y es que tan elemental despliegue, significa – más allá de la simulación jurídica que tendrá sus carpinteros de ocasión – descubrir, captar e incorporar a todo sector social que tenga o diga tener una cierta y diferenciada identidad, por demasiado minoritario que fuese, capaz de sintonizar con el lenguaje del poder establecido, dándole alguna sustentación que la clase obrera – si de socialismo tratamos – le ha negado y le niega evidentemente en un país, por cierto, de galopante desindustrialización.

Agazapada y acomplejada frente a una Asamblea Nacional de sobrada legitimidad, la tal constituyente está destinada inercialmente sólo a reemplazarla y a operar como una suerte de superior consejo de guerra para procesar ad Infinitum a sus oponentes,  excepto la benevolencia calculada que dispense a los más pusilánimes. Únicamente, a través de los actos de fuerza, como el empleo de la unidad militar y de los grupos paramilitares para ocupar crecientemente el Palacio Federal Legislativo, adquiere la notoriedad que no le será reportada por el valor de las ideas, la convincente agregación de intereses y la energía de los oradores.

En un reciente texto de opinión, Daniel Inneraritty sugirió la noción de los bigbangs constituyentes para ironizar esa otra perspectiva que gana algún terreno discursivo entre quienes, simplemente, desean tomar por asalto o mantenerse en la dirección del Estado a cuenta de los más ingenuos y hasta de los más informados que padecen de un vacío ideológico y también doctrinario. El vértigo los lleva a apostar por fórmulas, mecanismos o dispositivos que, como acaeció y todavía acaece en Venezuela, se multiplican, mientras que el orden jurídico básico e indispensable cae en un limbo prolongado.

Fotografía: LB, el ya sempiterno y desgastado inflable colocado frente a la puerta este del Palacio Legislativo (Caracas, 27/08/2017).

04/09/2017: 
https://www.lapatilla.com/site/2017/09/04/luis-barragan-maniobras-elementales/

DEL PROPIO DISCURSO DESASISTIDO

Intriga de vecindario
Luis Barragán


Injustificada la inasistencia de los parlamentarios a la sesión extraordinaria convocada recientemente, por más que el llamado fuese tardío, la vocera de la tal constituyente no dudó en lanzar sus dardos. Nada más y nada menos que acusó a los diputados de vagos, como si el oficialismo monopolizara todas las virtudes, entre ellas, la del trabajo.

Antes de abandonar – quizá y muy quizá – definitivamente a la Asamblea Nacional,   lejos de mediar alguna renuncia expresa, los partidarios del gobierno no se caracterizaban precisamente por su regular asistencia a las sesiones plenarias ni a las de las comisiones permanentes. Numerosísimas fueron las jornadas laborales a las que faltaron los principales y también los suplentes, ya sin los argumentos ni las fuerzas necesarias para defender al gran benefactor de Miraflores.

Durante el pasado mandato legislativo, cuando el gobierno era mayoría, la oposición no dejó de cumplir con responsabilidades y corajudamente daba su testimonio y alegatos. Fueron muchas las veces que el otrora jefe de la fracción gubernamental, con soberbia, señalaba dentro y fuera del hemiciclo, el record de inasistencia de los oponentes para tratar de achacarles la pereza de la que hoy, ellos, hacen gala.

Disculpándonos por el tono personal, muy contadas veces faltamos a las plenarias y  a las comisiones de trabajo de entonces, por alguna sobrevenida circunstancia. Meses atrás, solicitando una copia certificada de nuestro record de asistencias a la Comisión de Administración y Servicios a la que no faltamos en todo 2015, resultó que el correspondiente  control ya no estaba en los archivos de la misma. Y era frecuente la sospecha de una adulteración de los controles cuando de la plenaria y de las comisiones se tratara, pasando por un error de transcripción, como alguna vez se adujo con el reclamo de casos – por lo visto -  nunca subsanados.

Digamos,  a nadie le importa cómo va la tal constituyente en la que obviamente desconfían, dado su origen fraudulento, la que no cuida de las  garantías para un debido control del quorum con más de quinientos tales constituyentes, pues, al fin y al cabo, son muy pocas las estrellas que discursean y declaran a los medios. El más rápido contraste está con los diputados que, indoblegables,  van y vienen de Caracas, sin percibir el debido salario desde hace más de un año, esforzándose en laborar en condiciones muy adversas. Entendemos, a falta de respuestas ante los problemas fundamentales del país, la vocera de tal constituyente apela a las intrigas, lenguaje y pleito de vecindario.

Fotografía: LB, techo del hemiciclo de trabajo de la Asamblea Nacional (Caracas, 27/08/2017).
04/09/2017:
http://www.diariocontraste.com/2017/09/intriga-de-vecindario-por-luis-barragan-luisbarraganj/

sábado, 2 de septiembre de 2017

DE UNA TREGUA INALCANZABLE

LA RAZÓN, Caracas.
Mireya Lozada: “Indefensión ante la arremetida autoritaria”
Mónica Duarte

La coordinadora de Unidad de Psicología Política de la Universidad Central de Venezuela afirma que la gente se siente “arrinconada” y eso se refleja “en el sufrimiento social y en los niveles de incertidumbre”

Junto a la precariedad de la vida diaria, la sociedad venezolana ha debido enfrentar los últimos meses una crisis política que amenaza con cambiar la forma del Estado, que ha trastocado la vida cotidiana y ha vulnerado los derechos humanos. Frente a esto, los vaivenes emocionales, que no han sido pocos, han terminado por agravar la conmoción colectiva y han producido una desesperanza generalizada.

Así lo sostiene Mireya Lozada, doctora en psicología social, docente investigadora y coordinadora de Unidad de Psicología Política de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Asegura que el drama social “es demasiado”.

“La gente se pregunta cuándo llegará la tregua. Las personas piden y necesitan una vida normal, porque ya se está afectando hasta el equilibrio básico de lo humano”. Y es que este “sufrimiento”, explica, tiene consecuencias en la salud de la población, que traduce el panorama político en afecciones individuales como impotencia, incertidumbre, frustración, dolor, miedo y tristeza.; y en malestar colectivo como descontento, indignación y hartazgo.

Es por ello que Lozada como especialista en procesos de paz y junto con el grupo Aquí Cabemos Todos, del que es miembro, ha promovido una serie de propuestas para el entendimiento público y la reestructuración del tejido social.

Lozada sostiene que estos procesos pasan necesariamente por la despolarización, reparación social y construcción de la ciudadanía. “Mucho de ese camino a construir ya empezó a andarse. Hay sectores sociales que ya están trabajando en conjunto dentro de su pluralidad, porque la vida cotidiana así lo exige”.

A principios de 2017 se hablaba de una conflictividad social inminente, de un drama contenido ¿Esperaba usted un estallido social, una explosión de la magnitud en la que se ha vivido este año?

—Sí, creo que era previsible a inicio de año la escalada de violencia sociopolítica y la crisis de gobernabilidad que se ha agudizado y ha generado unas consecuencias muy graves en la gobernabilidad y el contexto país. Hoy  tenemos una alta conmoción del ánimo colectivo, ha sido afectada la convivencia pacífica y democrática de la población.

Esa conmoción del ánimo colectivo que se tiene ahora afecta tanto o más que la dificultad para acceder a alimentos y medicinas que ya veníamos viviendo. La violación sistemática de los derechos humanos por organismos encargados de garantizarlos y las acciones anárquicas de grupos, individuos o bandas paramilitares causan un gran dolor, indignación e indefensión en los venezolanos con sus secuelas de ataques, saqueos y muertes.

¿Cómo se ha canalizado ese dolor e indefensión? ¿Ese malestar fue canalizado hacia un fin político?

—Todo confluye. Esto es una crisis general, una crisis humana, ética y estructural, pero a la vez es una crisis socioeconómica, política y social. En ese sentido es que hablamos de conmoción general, no solo del ánimo colectivo, del dolor y sufrimiento social, sino que se vive también la pérdida de legitimidad de las instituciones, la afectación de la gobernabilidad. Y como creación tenemos en estos últimos meses el funcionamiento de Estados paralelos. De una parte tenemos a la Asamblea Nacional y de la otra tenemos la Asamblea Nacional Constituyente de funcionamiento alterno. Igual pasa con la Fiscalía y las instancias que deberían ofrecer la seguridad y apoyo legal pero que están en una confrontación. El ciudadano no sabe a dónde recurrir ni a cuál instancia, porque las instituciones que se supone defienden los derechos civiles, políticos, económicos y sociales no están cumpliendo con ese deber, al contrario, se están negando y deslegitimizando desde el propio Estado.

¿Quiénes son los más afectados?

—Yo creo que todos sin excepción. Pero por supuesto los sectores populares mucho más porque tienen que enfrentar además los altos niveles de inflación, la escasez de medicinas y alimentos y tienen que tratar de sobrevivir en condiciones muy precarias en su vida cotidiana. Es tal el nivel de precariedad que la población está buscando comida en los desechos de la calle. Esa es la población más afectada. Además, grupos etarios como ancianos y niños están sufriendo consecuencias gravísimas que van a tener secuelas a largo plazo, porque se está afectando su sistema cognitivo y su aprendizaje.

Pero también las consecuencias de la violencia ya están afectando el propio espacio privado y familiar. El ataque de diferentes organizaciones y el daño se está causando no solo al patrimonio urbano sino al espacio privado, se viola ese derecho a la intimidad y las propias condiciones de vida. Llegan a los edificios con una violencia desmedida, causando daños a objetos, a bienes inmuebles, pero también a la vida de la población. La gente se siente acosada.

¿De todas esas expresiones de violencia política cuál es la más grave?

—Me preocupan en general todas pero hay una que tiene que ver con la indefensión ante la arremetida autoritaria y militar-policial que se está realizando. No hay ninguna forma de justificar semejantes acciones. Eso me preocupa porque ya se ha ido extendiendo la represión, el control y la violencia indiferenciada a todos los sectores sociales y regiones del país. Es una relación extremadamente desigual y asimétrica, es el poder militar y policial frente al ciudadano indefenso. La gente se siente arrinconada, eso se refleja en el sufrimiento social y en los niveles de descreimiento y desconfianza en estos organismos. Eso tiende a generar más formas anárquicas, porque si no se consigue respuesta legal o institucional a la defensa de los derechos, se va a tratar de defender con los medios que se tenga, que son precarios, y se van generando otras formas de agrupación y protección que en muchas ocasiones llevan al incremento de la violencia.

Eso ha pasado antes. Las experiencias de Centroamérica dan cuenta de cómo se van generando guetos, cómo se van armando sectores. Entonces, el irrespeto al juego democrático comienza a naturalizarse. Vemos también la territorialización del conflicto, cómo se dan formas de guerrilla urbana, formas de anarquía y anomia social, organizaciones que no necesariamente van a favorecer la convivencia pacífica y democrática sino que son la escalada de la violencia.

¿Esa escalada violenta puede llevar a una guerra civil?

—Se ha dicho y se cuestiona la noción de guerra civil dado el carácter asimétrico de quienes poseen las armas y el uso legítimos de ellas. Pero esas formas de confrontación, de resistencia y esos pequeños focos de violencia dan cuenta de otro tipo de guerra. Le tenemos miedo al término guerra civil, pero ya se está extendiendo de forma alarmante la resistencia, e incluso la confrontación y violencia en respuesta a esa arremetida del Gobierno. No hay que ir muy lejos para analizar que esas expresiones ya se han dado.

¿Y cómo se puede detener esas expresiones violentas?

—Con la vuelta al hilo constitucional, retomando el cauce democrático y respetando las formas pacíficas y democráticas de resolución de conflicto. Esta conflictividad, que además tiene muchísimos años, no se puede resolver por una imposición de una medida como la Asamblea Nacional Constituyente. Tiene que ser consensuada, tienen que darse espacios de negociación y lograr los acuerdos apoyados en instancias adecuadas con compromisos explícitos y eficientes en respeto a la convivencia democrática y los derechos humanos y, sobre todo, en torno a nuestro pacto social que es la Constitución de 1999. Eso supone disminuir la conflictividad e ir buscando la negociación para llegar a los acuerdos y lograr una salida. Para ello es necesario llevar una agenda de acciones que conduzcan a retomar el hilo Constitucional y que los compromisos que se establezcan sean respetados y no sea solo un juego de ganar tiempo.

¿Es posible llegar a ese entendimiento cuando se habla de responsabilidad de la crisis por parte de los actores políticos?

—Creo que esa responsabilidad de los sectores políticos en la conflictividad y en las estrategias para la confrontación y en la dificultad de llegar a acuerdos está allí y estamos viviendo las consecuencias de eso. Pero no hay que hacer pagar nada, justamente el tema de la retaliación no es una salida que conduzca a la paz. Está establecido al nivel de todos esos procesos de reconciliación, que se han dado en otros países, que tenemos que trabajar en la despolarización de la lucha, de la impunidad y en la reparación social, es decir, en todos los procesos de memoria, justicia y verdad. Y trabajar en la construcción de ciudadanía y cultura de paz. Esos son unas tareas y desafíos enormes que creo son retos muy grandes para los actores políticos y los actores sociales. También ha ocurrido que hemos sobredimensionado la acción política aun cuando la acción social y el movimiento de ciudadanos han ido creciendo y fortaleciéndose. Entonces, es tan importante la acción política como la acción de la ciudadanía que pone y establece también los límites de esa acción desbocada.

¿La consulta opositora del 16 de julio y la elección a constituyentes del 30 de julio cambiaron en algo el ánimo social?

—Creo que los dos eventos, tanto el del 16 de julio como el del 30, dan cuenta de la madurez que la población ha ido alcanzando, en el sentido de la diversa y plural participación ciudadana e incluso por los niveles de abstención que en uno de ellos se dio. La consulta electoral es un acto creativo que reivindica la democracia y la participación ciudadana y electoral, que apuesta a la resolución pacífica del conflicto. Ambos eventos son un referente que destacan símbolos, valores, maneras del proceder social que corresponden a una profundización de la democracia y que demandan valores como la dignidad, solidaridad, participación y autogestión, eso es una ganancia de este tiempo.

Todo este período ha sido fuerte desde el punto de vista de pérdida de vidas, de pérdida de legitimidad y crisis de gobernabilidad, pero también tiene un logro enorme, que nosotros todavía no vemos, en el nivel de alcance de esa acción ciudadana. Se está develando que nosotros como sociedad nos estamos haciendo cargo de nuestra responsabilidad en función del bien común y que aun cuando los intereses políticos y partidistas están en juego, que de una parte es un hecho natural y de otra es absolutamente instrumentalizado políticamente y a favor de algunos sectores, la población sigue trabajando y sigue avanzando a favor del rescate y la necesidad de volver al hilo democrático.

¿Qué efectos tiene en lo colectivo que se imponga una Constituyente con resultados dudosos y con alta abstención?

—La imposición de una ANC convocada por el Gobierno al margen de lo establecido en la Constitución y a través de maneras absolutamente cuestionables en relación su instrumentalización política de la voluntad popular, incluso con cierta coacción en el acceso a alimentos, no solo atenta contra la dignidad de las personas y del pueblo que se dice defender, sino que no es posible con ella alcanzar la paz, que es otro de los argumentos que se utiliza con relación a por qué se impone.

La paz en medio de unos niveles de conflictividad y polarización como los que tenemos desde hace unos años no es posible alcanzarla con la imposición de un solo lado. Al contrario, lo que está trayendo es más crisis de gobernabilidad y una serie de acciones que están negando la participación y las instituciones. Eso genera más deslegitimación, es una deriva que nos puede conducir a mayor confrontación y mayor violencia porque la población seguirá resistiendo, y en la medida que más niegues la participación más va a buscar cauces para expresarse y esas vías no tienen que ser pacíficas. Un Estado que irrespeta la voluntad popular por supuesto va a tener resistencia. Ese rechazo a la imposición ya se ha extendido a sectores que incluso se siguen reconociendo en lo que se llama chavismo desde una mirada crítica.

¿La conflictividad ha agravado la polarización?

—La polarización social y política en Venezuela ha tenido vaivenes, en función de la coyuntura y justo en esas coyunturas electorales, cuando está la lucha descarnada por el poder, es cuando la polarización se agudiza. Pero creo que en este contexto la polarización ha tomado otras formas, aparecen como referentes dos polos pero hay más que eso. Creo que el tema no es ahora la defensa o no de una postura ideológica, porque al menos en el sector gubernamental ese posicionamiento ideológico se ha ido diluyendo y ha quedado bastante desdibujado. Esto es una lucha por la democracia frente a la expoliación y apropiación patrimonial de los recursos.

¿Están dadas las condiciones para que surja un grupo, como identidad política, distinto a los que ya existen?

—Sí, es posible pero eso no garantiza que sea un grupo salvador. Ese tercer lado parte de los actores políticos, dentro de cada partido hay sectores así, incluso unos más radicales y otros menos radicales que están apostando a esa negociación. El modelo de negociación de la escuela de Harvard establece que en todo conflicto hay dos grupos enfrentados y luego está un tercer lado, formado por miembros de uno y otro grupo, que es favorable al diálogo, tiende puentes y facilita los encuentros. Y creo que en estos últimos tiempos han surgido algunas agrupaciones que apuestan y que llaman a que se sienten los actores políticos, que son favorables al entendimiento y la negociación, pero eso no quiere decir que sea un grupo sin posturas ideológicas.

¿Qué falta para que se concrete una negociación real?

—Me preocupa es que muchas de esas negociaciones no necesariamente son claras para la gente, y es verdad que, en general, esas acciones se realizan de bajo perfil y visibilidad pública pero llega un momento que ello toma una forma visible porque la población lo está necesitando. Estamos atravesando un momento de altísima incertidumbre, de caos y de anarquías y se necesitan mínimos referentes de certidumbre, saber a dónde se dirige esto, quién lo dirige, con qué intereses y cuáles son los objetivos que se persiguen. Es necesario ser claros ante la población. Entonces, creo que hay un juego de posiciones maniqueas, que tratan de poner un panorama excluyente entre acciones de calle, negociación y elecciones. Así mismo, me preocupa el arrastre o el cambio de estrategia frente a las tendencias de opinión en redes sociales. Entonces, ese vaivén incierto del cual se le notifica poco a la población tiene consecuencias en el desencanto generalizado, la impotencia y la desesperanza.

¿Cómo recuperar la confianza en la negociación política?

—Esta conflictividad y violencia sociopolítica han resquebrajado los cimientos de la convivencia social y han estimulado la desconfianza y la negación del otro, ha provocado rupturas de consensos sociales, de prácticas, normas y universos simbólicos compartidos; incluso ha territorializado el conflicto y ha segmentado a ciudades y espacios de la ciudad en los que se ha afectado la libre circulación. En ese contexto hay que pensar seriamente cuáles serían los programas a desarrollar para recuperar el mundo en común y el ejercicio de la política como el bienestar común. Es necesario ir diluyendo las fronteras espaciales, territoriales y simbólicas que se han creado entre nosotros. También hay que trabajar en resignificar los imaginarios sociales en torno a la convivencia, la paz y la democracia. Y es obligatorio crear ambientes, proyectos y programas que reconozcan la existencia de mayorías y minorías. En fin, hay que construir ciudadanía, pensar y apostar por Venezuela, en nosotros como identidad social, porque la gente ya ha venido afianzando ese sentimiento de lucha por Venezuela.

Fuente:
https://www.larazon.net/2017/08/mireya-lozada-indefension-ante-la-arremetida-autoritaria/
Fotografías: JALH.

domingo, 20 de agosto de 2017

DESORQUESTADOS

EL NACIONAL, Caracas, 19 de agosto de 2017
La ceguera ideológica
Eduardo Posada Carbó

El giro internacional que ha tomado la discusión sobre la crisis venezolana en algunos círculos no deja de sorprender.

Lo que es a todas luces un atropello abierto contra las libertades y la democracia se convierte, desde ciertas perspectivas, en un debate entre derechas e izquierdas. Como anclados en el pasado. Sin aprender de las lecciones del trágico siglo XX.

La defensa de lo indefendible (el régimen político imperante en Venezuela) se basa en dos premisas, tan simples como falsas: que la legitimidad democrática reposa en el gobierno bolivariano y que la oposición es un nicho de fanáticos derechistas asociados a un complot del imperio.

“A lo largo de muchas elecciones”, ha escrito el intelectual portugués Boaventura de Souza Santos, el gobierno de la revolución bolivariana “durante los últimos 20 años, nunca ha dado señales de no respetar los resultados” (La Jornada, 28/7/17). ¿Nunca?

Para comenzar, tendría que repasarse la forma cuestionable como Chávez manipuló el proceso constituyente de 1999, que le permitió consolidar un poder hegemónico extraordinario. Habría que repasarse también el proceso del referendo revocatorio en 2004. Y las respuestas de Chávez ante ciertas derrotas, como cuando creó una alcaldía paralela en Caracas tras el triunfo electoral de la oposición.

“Respetar los resultados” parece, pues, una noción bastante relativa. Que excluye además las condiciones en que se celebraron muchos procesos electorales –con el Consejo Nacional Electoral, dominado por fieles chavistas, y con una prensa estrangulada por el régimen.

Aceptemos en gracia de discusión, sin embargo, que Chávez respetaba los resultados electorales. Desde la llegada de Maduro al poder, la aseveración de Souza Santos es insostenible.

El origen de esta crisis se debe a la falta de reconocimiento de la derrota electoral de 2015, cuando la oposición conquistó las mayorías del Legislativo. Primero, el régimen descalificó a varios diputados. Después le privó de funciones. Ahora quiere desplazarlo del todo. ¿Esto se llama “respetar resultados”?

Maduro tampoco respetó el proceso del referendo revocatorio, dispuesto por la misma Constitución chavista –herramienta que hubiera facilitado una salida democrática de la crisis–. Ni respetó el calendario electoral cuando sus aliados en el CNE aplazaron las elecciones regionales en diciembre. El número de mandatarios locales elegidos por la oposición y perseguidos por el régimen crece.

Cualquier fachada democrática ha desaparecido con la constituyente corporativista que se ha impuesto de manera dictatorial en Venezuela.

Es, así mismo, falso y simple identificar a la oposición con un complot neoliberal de la derecha imperial.

Si algo caracteriza a la oposición venezolana es su diversidad –tanta que no hay líder indiscutible–. Enriquecida desde hace tiempo por disidentes chavistas, la fiscal general Luisa Ortega es apenas la más destacada recientemente. Con otros importantes miembros provenientes de la izquierda, como Teodoro Petkoff, cuyo periódico, Tal Cual, ha sido perseguido por el régimen.

Y los protagonistas centrales de las protestas callejeras son en su mayoría jóvenes, casi nacidos al tiempo con la revolución bolivariana –allí está la figura simbólica de Wuilly Arteaga, violinista del Sistema.

Por supuesto que las torpes e indebidas amenazas de Trump de una “intervención militar” de Estados Unidos en Venezuela solo sirven para reforzar las posiciones de quienes siguen defendiendo lo indefendible.

Importa superar el debate trasnochado de izquierdas y derechas frente a la dictadura. En Venezuela se juega el futuro democrático de la región.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/ceguera-ideologica_199439

domingo, 14 de agosto de 2016

VARÓMETRO

Sobre la oquedad ideológica
Luis Barragán


Subestimada o despreciada cualquier consideración o discusión ideológica,  fue posible que se introdujera e impusiese el marxismo más anacrónico en la Venezuela que abrió sus puertas al siglo XXI.  El rechazo casi supersticioso de una mayor hondura en el debate, a favor de los propósitos que se presumían suficientemente claros, sensatos y consensuados, trastocada la política en un espectáculo banal, facilitó el contrabando.

Transcurrida más de una larga década y media, decimos sorprendernos porque Maduro Moros corre a celebrar en La Habana al nonagenario Fidel Castro, aunque cueste la gracia más de $ USA 200 mil de acuerdo con el cálculo de Carlos Berrizbeitia. Dentro de algunos años, habrá quien le alarme que nuestro país haya subsidiado a la dictadura caribeña con una generosidad tal que pisa francamente el terreno del delito de traición a la patria,  creados los intereses del caso.       

Dos rápidas circunstancias facilitaron tamaño contrabando: por una parte, este proceso dizque revolucionario no provocó la correspondiente polémica teórica, porque – simplemente – nada semejante podía pedírsele a los nuevos elencos en el poder. Convengamos que el par de mandatarios nacionales y el mejor de los ministros que se ha tenido, ni siquiera se acercan a las inquietudes,  honestidad  y  talento que, mal que bien, equivocadamente o no,  caracterizaron a los remotos dirigentes del PCV o el MIR.

Fenómeno derivado, sintonizó muy bien el desinterés y la franca ignorancia ideológica del gobierno con el desinterés y la franca ignorancia ideológica de no pocos sectores de la oposición. Uno y otro coincidieron en la ligereza de los planteamientos, muy a tono con los espacios mediáticos disponibles.

Y, por otra parte, la evidente cautela y renuncia a escudriñar más allá de lo debido, en relación al marxismo proclamado,  porque – ortodoxamente,  si de lucha de clases, teoría del valor o imperialismo se trata – no será difícil descubrir cuál sector social ha emergido como el victorioso y decisivo, cuán lejos se ha llegado con la masiva marginalización de la población y de las importaciones,  hasta dónde arriba la impudicia del entreguismo o la franqueza de incurrir en un vasto ecocidio, con el Arco Minero. Por supuesto, de esto se puede saber si – por lo menos – nos acercamos un poco al estudio del marxismo, pues, diciéndose feligreses de la capilla, también por esta vara deben medirse.


Fotografía:  Marcha a favor del PC, Moscú, en fecha más o menos reciente. Tomada de la red.
15/08/2016:
http://www.lapatilla.com/site/2016/08/15/luis-barragan-sobre-la-oquedad-ideologica/

jueves, 15 de noviembre de 2012

MANIOBRA (3)

EL NACIONAL - Jueves 15 de Noviembre de 2012     Nación/4
DIÁLOGO Dirigentes opinan que se juega con la esperanza
MUD no discutirá programa de gobierno durante proceso electoral
La oposición considera inviable que en 30 días se pueda discutir un programa de 6 años
ALEX VÁSQUEZ S.

Sin hacer una invitación formal, voceros del oficialismo se han mostrado dispuestos a que la oposición forme parte de las discusiones de su programa de gobierno. El documento que rige el proceso también señala: "La consulta estará abierta a la mayor diversidad de sectores, incluyendo a aquellos no partidarios de la Revolución". ¿Cuál es la respuesta de la oposición? La Mesa de la Unidad Democrática aclaró que no evade discutir el programa de gobierno de Hugo Chávez, pero que no lo hará durante la etapa de los comicios regionales, porque considera que el diálogo planteado por el oficialismo no es más que una forma de distraer y de probar la reacción de la sociedad ante sus planteamientos.
"Nunca ha existido diálogo por parte del Gobierno, lo que revela que esto no es más que una maniobra", dijo el secretario ejecutivo adjunto de la MUD, Ramón José Medina, y agregó que en este momento la oposición discutirá los problemas de la gente en seguridad, servicios públicos, electricidad, costo de la vida, empleo, salud y educación.
Medina opinó que la invitación del chavismo ha sido genérica, "sólo para cumplir una formalidad", pero que en realidad nunca ha estado dispuesto a dialogar.
"Sólo prueban las reacciones ante una posible constituyente, que permita cambiar el mecanismo de sucesión en caso de falta absoluta del presidente Chávez, sin tener que hacer una nueva elección", agregó.
El presidente de Copei, Roberto Enríquez, aclaró que la oposición no ha recibido ninguna invitación formal a participar en la discusión del programa.
"Este proceso constituyente parece más una pirotecnia política muy ruidosa para las elecciones de diciembre. Es inviable que en 30 días se pueda procesar toda la información de un proyecto de 6 años. Nos parece que se juega con las expectativas de la gente", expresó.
Opinó que más allá de esos procesos "rocambolescos que suenan a campaña", el Gobierno debería iniciar un diálogo nacional con todos los sectores en función de los intereses del país.
"Si el Gobierno tiene tanto problema en convocar al diálogo porque lo pone en una posición incómoda, nosotros le solicitamos ese diálogo en función de los intereses del país", añadió.
El diputado Miguel Pizarro coincidió con Ramón José Medina en que el verdadero objetivo del oficialismo es preparar el terreno para que no se convoquen elecciones en caso de falta absoluta del Presidente.
Consideró que el Estado comunal no es la prioridad en este proceso, ya que propuestas como la Ley del Poder Comunal fueron aprobadas por la Asamblea roja antes de que se integraran los diputados de la oposición.
Dijo que no rechazan el debate, pero que este debería centrarse en planteamientos que busquen soluciones a los problemas de la gente, en lugar de limitarse a una diatriba ideológica.

viernes, 5 de octubre de 2012

VIEJA ORFANDAD

Infrapolítica y debate ideológico
Luis Barragán
(*)

Sábado, 21 de mayo de 2005

Al otro lado del mundo, la antipolítica como expresión de un hacer no convencional de la política misma. De este lado, la infrapolítica como penosa e inadvertida construcción maniatada, banal y autoritaria de un consenso que, por ello, no deja de serlo.

Extraña revolución que no partió de un claro y coherente proyecto, apropiándose de un imaginario cuya esencial ventaja fue la de deslegitimar cualquier interpelación ideológica. La visión humbolditiana del país, inmensamente rico, nos instala en el pasado remoto como clave de salvación, teñida de una perspectiva conspiratorial de la historia para el desarrollo de la política por otros medios, desnaturalizada y hemipléjica: el presidente Chávez, partido orgánico en sí, ayudado por las emisoras televisivas y radiales del Estado, incluido un futuro satélite en órbita, frente a otro partido orgánico, rediseñado desde el poder como adversario estelar, conformado por el sector privado de la comunicación social.

El liderazgo civil y civilista anda por las calles de la anormalidad democrática, reacio a la reivindicación de la política como un fenómeno trascendente y que exige responsabilidad histórica. De la diaria indigestión de temas lanzados por una abierta manipulación de las libertades negadas a los sectores responsables de la oposición, ésta apenas sobrevive al latigazo de las consignas y los estereotipos que sintetiza varias de las épicas del nuevo autoritarismo: una fortísima anomia, la informalidad económica que puebla radicalmente todo ámbito concebido como espectáculo político, la desorganización de las fuerzas sociales hasta concluir en el impredecible y peligroso populacho, la militarización del lenguaje y los hechos públicos, el infructuoso intento de reedificar al Estado desde un partido acólito a sabiendas de las mejores, pero insuficientes, condiciones exhibidas por la Fuerza Armada Nacional como ceresoliano pilar de una apuesta.

Nuevamente, en el gabinete móvil de Cumaná realizado el 19 de los corrientes, el mandatario nacional insistió en el socialismo y lo improvisó como condición para materializar los diversos créditos a conceder. Evadió una oportunidad concreta para el debate, creyéndolo sólo posible por terceros y dada la generosa soltura de lo que es la polémica ambiental, efectista y desechable de la infrapolítica, mediante la cual es posible corromper fórmulas como la cogestión y autogestión.

En el fondo, se trata de mantener el poder sin importar el precio. Esta diferente experiencia autoritaria, sustentada en los mercados internacionales del petróleo, difiere la necesidad de otro modelo de desarrollo, al retomar y agudizar el capitalismo de Estado, salvo que los riesgos, peligros y amenazas, fuercen a sincerar el paradigma cubano con las inevitables áreas especiales, como acontece en China.

Urge insistir en la polémica ideológica, siendo necesario alcanzar una democracia plena y construir una sociedad de derechos humanos y calidad de vida en libertad, a sabiendas que no habrá prosperidad económica sin equidad social, y viceversa. Por ello, enarbolamos como preámbulo una economía social y ecológica de mercado, sin temor a la modernización, apertura y competitividad, en el contexto de la globalización que ha de consumar la interdependencia de los pueblos, ni a la aceptación de la propiedad en el marco del destino universal de los bienes.

Difícil planteamiento en los espacios públicos anegados de trivialidad, ante el socialismo petrolero o saudita. Empero, para ir más allá de lo existente, debemos afrontar el desafío recuperada la política como costumbre militante del hacer y del pensar.

(*) Subsecretario General Nacional de COPEI

Fuente: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5336898.asp
Ilustración: Rayma (El Universal, Caracas, 2012)

sábado, 29 de septiembre de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Alberto Müller Rojas. "Base de operaciones: COPEI y la política militar". El Universal, Caracas, 20/05/88.
- Jorge Olavarría y el problema ideológico de COPEI. El Universal,14/06/66.
- Gehard Cartay. "La oportunidad del debate ideológico". Summa, Caracas, nr. 52 del 15/06/72.
- Pedro Paúl Bello. "De la revolución sin signo". Venezuela Urgente, Caracas, nr. 2 de 09/67.
- Luis Herrera Campíns. "La nueva dependencia es vieja". El Nacional, Caracas, 29/04/77.

Fotografía: Hugo Briceño Salas, Rodolfo José Cárdenas, Godofredo González,Edecio La Riva Araujo y Alvarez Bajares, para un reportaje sobre la crisis de COPEI de Gonzalo Albonoz. Momento, Caracas, nr. 772 del  02/05/71.

Nota LB: LLegamos a COPEI a mediados de los setenta, a través de lo que se llamó la Avanzada Social. Nos hicimos militantes socialcristianos, comprometidos y decididos. Supimos de una rica experiencia de luchas, naturalmente contradictoria como toda obra humana; de sacrificios y rectitudes; de ilusiones y esperanzas. Por ello, indignan las consabidas declaraciones de un ex - gobernador de Falcón, incluso, en nombre del partido y a favor de Chávez Frías. La crisis de la organización en uno de sus puntos más escabrosos. Todavía esperamos una declaración contundente, esclarecedora e inequívoca de la actual dirección partidista.

jueves, 23 de agosto de 2012

BIZARROS

EL NACIONAL - Jueves 23 de Agosto de 2012     Opinión/9
A primera vista
Debates socialistas
JUAN BARRETO

Por fortuna se ha iniciado un debate sobre cuál socialismo.
Creo que dicho debate no puede ser llevado a cabo despachando y descalificando como pequeño burgués o estalinista, de una vez, una u otra postura ideológica. Revisar la naturaleza de los procesos que hasta hoy se han reclamado del pensamiento socialista es una necesidad. Interrogarse sobre la burocratización y el fracaso del Bloque del Este es también acercarse a los aciertos de experiencias exitosas y alternativas. Es el deber del debate para que éste sea fructífero y sincero.
No puede darse debate haciendo abstracción de la forma de Estado que tenemos y lo que queremos construir; de las relaciones de clase en lo concreto; de la naturaleza de los bloques en pugna y, por supuesto, sobre las formas de organización que practicamos.
Algunas preguntas: ¿Hay acaso una fórmula del socialismo? ¿La planificación centralizada es antagónica a la autogestión y al control directo de los obreros y las comunidades? ¿Hasta dónde se centraliza y qué se centraliza? ¿Qué se centraliza, la planificación o el control? ¿Qué hacer con las relaciones de mando y control, con las jerarquías y la burocracia al interior del proceso productivo? ¿Qué hacer con el conocimiento y la toma de decisiones? ¿Se puede hablar de modo de producción sin hablar de relaciones sociales de producción? ¿Si la producción es centralizada y el Estado propietario, se garantiza que las relaciones sociales y el modo sean socialistas? ¿Si, por el contrario, la propiedad es comunal, acaso hay una desviación y una perversión? ¿Si la propiedad no es directamente estadal, ya la planificación no puede ser centralizada y la producción controlada? ¿No hay posibilidad de mixturas o de experimentos múltiples en los que proliferen experienciarios de nueva acción; en los que se promuevan distintas formas de propiedad, y de allí un modo de producción social alternativo al capital, con participación directa e indirecta de los productores inmediatos? ¿Desde dónde se construye el Estado? ¿Y la relación del trabajador con lo que se produce, con la división técnica y social del trabajo, con el tiempo de la producción y con la máquina? ¿Qué se produce, cuáles necesidades y de qué modo se distribuye? ¿Y el mercado, y el capital, y su retorno, y sus formas de acumulación? ¿Y el valor de uso y el valor de cambio, y su relación con la producción y el productor? ¿Los obreros qué son, propietarios del Estado, asalariados del Estado al servicio de la producción social; obreros propietarios sin relación con el Estado; de abajo hacia arriba solamente; de arriba hacia abajo nada más? En la era de las multitudes, o sea, en el arco de tiempo en el que predominan las llamadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y en donde la producción llamada inmaterial supera al momento del capitalismo de primera generación; es decir, a la era de la producción fordista y tailorista, del obrero masa y del obrero técnico, directamente vinculado a la cadena operativa, ¿se puede seguir hablando en los mismos términos de la III Internacional, como si no ha pasado nada? ¿Qué pasa sobre la abolición del valor de uso a favor del valor de cambio? ¿Y el tránsito hacia la sociedad de la comunicación y el giro estratégico del Estado burgués, de un Estado coercitivo a un Estado del control? ¿Hay algún síntoma del metabolismo del capital que valga la pena tomar en cuenta a la hora de discutir las nuevas formas y relaciones sociales que se tejen desde la producción inmaterial; dirigidas al control productivo del ocio y el tiempo libre? ¿Omitimos alguna de estas preguntas o más bien buscamos nuevas interrogantes que resolver? ¿Estamos preparados para el debate o perdemos el tiempo en prejuicios y descalificaciones?


Nota LB:

Paradójicamente, un diario de oposición ha ofrecido espacio a mejores planteamientos que aquéllos golosamente brindados por los diarios gubernamentales en relación al proyecto en curso. De nuevo, hay una interrupción de los aportes organizados y administrados por Rigoberto Lanz para El Nacional, Caracas, aspirando a una perspectiva de las ciencias sociales inexistente o, acaso, sobrevivientes en la prensa del IVA (la que pagamos todos). De variada calidad, el  espacio ha sido superior permitiéndonos descubrir algunos planteamientos y expositores que tienen dificultad para orbitar en la del IVA de definitiva vocación panfletaria, con muy contadas excepciones. Ahora, sobrevive Barreto. Digamos de un socialismo bizarro que, por muchas capas de pintura académica, plasmó muy bien en su gestión parlamentaria y municipal ya consabida. Versión que, como siempre,  simula un debate. Y éste, mal que bien, se dió en el periódico con Lanz así no tuviese la importacia política que la ampliación le hubiese concedido.

lunes, 25 de junio de 2012

DE LOS MÁS PASTORALES DE TODOS

De la aristocracia socialista
Luis Barragán


Referente seguro de toda innovación ideológica sobre el planeta, hacia mediados de 2006 Chávez Frías logró concretar una denominación para su proyecto. Y, con fingida modestia, dijo lanzar el socialismo del siglo XXI para la discusión pública, aunque – tamaño detalle  - nunca la dio.
Indiferente ante las voces propias y extrañas del patio, respondió con las acostumbradas arengas trastocadas en fundamento de la quinta internacional, nada más y nada menos Hasta que, luego, incurrió en la osadía de desafiar – principalmente – a Mario Vargas Llosa a un debate, creyéndolo impresionado y  halagado por la inmensa majestad presidencial que, finalmente, lo acobardaría. Empero, el novelista accedió con coraje y entusiasmo, pero el retador huyó con un versículo propio de los aristócratas de la revolución: “Águila no casa mosca”.
Hay miedo a la palabra libre, sobria y motivada, simulando la polémica donde – sencillamente – está la estridencia de la consigna y la descalificación  personal.  Palabra que no encuentra cupo aún en su domicilio natural, el parlamento.
En la más reciente sesión plenaria de la Asamblea Nacional, a propósito de la solicitud de un crédito adicional para el  desarrollo habitacional  de un sector de la caraqueña urbanización Montalbán, los diputados Stalin González y  Dinorah Figuera, argumentaron ampliamente sus posturas. El uno, demostró la duplicidad de la solicitud; y, la otra, citó cifras irrefutables respecto a la efectiva construcción gubernamental de viviendas. No obstante, la diputada oficialista Desireé Santos Amaral únicamente alegó su conocimiento de la vieja Caracas popular, esgrimió sus credenciales revolucionarias, e – incapaz de contradecirlos – triunfalmente invocó el pasaje que le es bíblico: “Águila no caza mosca”, despreciando a sus legítimos interlocutores.
La escena, en la que también participó un anónimo y adedado parlamentario del gobierno que “carajeó” a González,  convidándolo a darse literalmente unos “carajazos”, revela cuán lejos ha llegado la concepción aristocrática de los socialistas en el poder. Por ello, Chávez Frías valientemente rechaza un debate con Capriles Radonsky, acreditado por las exitosas primarias de la unidad opositora, pontificando sobre el águila y la mosca en una perspectiva zoológica de las personas, el  mundo y las cosas donde no cabe la palabra y su tan inherente interlocución.

Fotografía: Tomada de la red.

sábado, 26 de mayo de 2012

DESENCUADERNACIÓN

EL NACIONAL - VIERNES 01 DE FEBRERO DE 2008    OPINIÓN/12
ATres Manos
¡Pobre Gramsci!
Miradas múltiples para el diálogo
JAVIER BIADEAU*

Revisando el borrador del denso aporte de Müller-Rodríguez Araque para el debate del PSUV, me sorprende encontrar escasas referencias a Gramsci (sólo dos) como inspirador y renovador del movimiento socialista y del pensamiento revolucionario mundial. Llama poderosamente la atención los lugares en el texto, como plantea la transdisciplina del "análisis crítico del discurso", donde se encuentran sus escasas referencias. Veamos. En un párrafo dedicado extensamente al análisis de la dispersión de las fuerzas revolucionarias venezolanas en los años setenta y ochenta del siglo XX, se dice lo siguiente: "La diáspora de las fuerzas revolucionarias produjo más de una decena de partidos y movimientos políticos, medianos y pequeños (y hasta minúsculos), que asumieron dos líneas estratégicas separadas: aquella seguida por los más significativos mediante la cual, tomando las prácticas de la democracia representativa, trabajarían como vanguardias por la creación de la conciencia de clase en el proletariado, y los que, víctimas de la enfermedad infantil del izquierdismo, se mantendrían en una lucha armada sin aparato político-social, y sin sostén logístico".

El texto reproduce las distinciones elaboradas desde la mitología de las dos izquierdas a partir de las "formas de lucha" empleadas: la vía electoral, ligándola al paradigma de la "democracia representativa", o la vía armada, que en su momento de debilidad político-estratégica y organizativa deviene en una práctica propia de la "enfermedad infantil del izquierdismo" (Lenin dixit).

Entramos de lleno en la polémica. Gramsci y el eurocomunismo. ¿Es Gramsci el responsable directo de una actitud denominada "revisionista"? Si se trata de revisar el marxismo para enriquecerlo, para ampliar el programa crítico de investigación-acción de las fuerzas anticapitalistas, diría sí. Pero la palabra "revisionista" es utilizada en el texto bajo el acento ideológico de los que se "desvían" del buen camino del "socialismo científico". Aquí hay un primer punto de desacuerdo radical con estos autores.

El "socialismo científico" es de cabo a rabo problemático, analizados los debates contemporáneos sobre las ciencias sociales históricas críticas y el post-positivismo (ver: Abrir las ciencias sociales-Wallerstein). Así mismo, se plantea que fue una interpretación y aplicación equivocada de la tesis de la "dictadura del proletariado" por parte del partido comunista de la URSS el que creó una nueva clase privilegiada y la imposición a la fuerza del llamado socialismo real. Esta segunda tesis es todavía más increíble. Obviamente, el eurocomunismo sale también mal parado (con su abandono de la tesis política de la "dictadura del proletariado"), con el pluripartidismo y la construcción del socialismo en paz y libertad.

Hay que leer entre líneas para destacar las implicaciones que para la ligadura orgánica entre democracia, socialismo y revolución tienen semejantes tesis.

No parece nada consistente con la investigación teóricopolítica acerca de la obra de Gramsci el lugar que le asignan Müller y Rodríguez Araque en todo esto. Gramsci sirve de pretexto y complemento a prácticas revisionistas vinculadas al eurocomunismo. Esto es un gravísimo error teórico y político que parece colocar a Gramsci en el mismo plano de consistencia que Togliatti.

El electoralismo aparece como un elemento del bloque hegemónico y del dominio cultural de las clases dominantes y electoralismo, desdibujan hasta su desaparición la tesis de la lucha de clases.

Nada más alejado de Gramsci, por cierto.

Si estamos en lo cierto, en el texto se reflota la vieja tesis de la "dictadura del proletariado", condenando la democracia representativa, el multipartidismo, la paz y la libertad, como elementos de dominación cultural de las clases dominantes.

De estos errores está empedrado el camino del socialismo burocrático-despótico, como lo analizó brillantemente Poulantzas, quien cuestionó la solidaridad estrecha entre ultra-izquierdismo y estatismo autoritario en el plano de los hechos. Así de lamentable parece ser la hermenéutica política, ¡pobre Gramsci, y pobre de nosotros!

* Universidad Central de Venezuela

miércoles, 30 de marzo de 2011

CUENTA DE AHORROS


De un modo u otro, el autor ha vuelto al ruedo político gracias al ministro Jorge Giordani. Citado no pocas veces, el problema no está en esa vuelta, pues, por más coordinador de programa de gobierno y ministro de Estado que fuera, precisamente en Cordiplan (calderato II), la política activa e inmediata le ha sido extraña y ociosa, excepto la tratase como lo hizo tan magníficamente, más indirecta que directamente, en el extinto diario Economía Hoy, Caracas. Digamos que tampoco el problema está en que sea citado, aunque mejor - creemos - manipulado.

El asunto estriba que, en el campo de la oposición, aunque no dudamos que sea conocido, pasa de largo. Baptista no forma parte de la jerga diaria de quienes degustan más un gesto televisivo que un instante de reflexión creadora. Y no lo aseveramos porque seamos expertos en esto o en aquello, incluyéndolo, extrañando esta u otra referencia, sino por la falta de argumentación que - sospechamos - se desprende - por una parte - de no haberlo leído jamás, contentándose con la fraseología de rigor, en el reino de la antipolítica, y - por la otra - la "prohibición" que hay de hacerlo.

¿En qué consiste esa "prohibición"?: ya ni siquiera tratándose de un foro entre especialistas, hay que aligerar el debate hasta donde se pueda para que la genta comprenda.¿Qué carajo mencionar a Baptista u otro (s), fundamentando una postura?,
ya que los estudios de opinión recomiendan otra cosa y, si gobernarse tratase algún día, ¿no es susceptible que el propio Baptista acepte la contratación como asesor?.

¿Qué significa?, bueno, ahorro de esfuerzos y preservación de la supuesta frescura neuronal. Una cuenta que "engorda", mientras el líder es el que se encarga de ir a televisión, viajar, mensajear. Habrá después con qué pagar esa asesoría. ¿Estaremos en lo cierto?.

Por más que a una persona amiga le irrite la "ligereza" de la editorial, Panapo editó la obra en 1996, y, aunque la hemos leído parcialmente para algunas exposiciones concretas, nos proponemos hacerlo íntegramente ese año (!esos planes de lectorantes frecuentemente incumplidos!), al igual que la paciente revisión de otros títulos (unos leídos y otro, no). La primera parte se ocupa del descubrimiento de la idea de lo económico,, seguida por los antecedentes de la economía política, del orden natural, determinación del ámbito, su autonomía y establecimiento. Finaliza con la economía política como ciencia histórica, delimitándola. Por cierto, está demás decir, cuenta con una resptabilísima bibliografía.

No se necesita ser experto economista, por ejemplo, para interesarse en el tema. E ir más allá de la noticia, intentando contextualizarla.

LB

jueves, 10 de marzo de 2011

LA DISYUNTIVA ENGAÑOSA


Falso dilema
Luis Barragán


Nos obligan a considerar y elegir entre el capitalismo liberal y el socialismo estalinista, bajo versiones remozadas. Empero, solemos olvidar dos datos fundamentales: la sociedad ultrarrentista, compleja y plural que somos, y la realidad inevitable del mercado.

Resultan muy escasas las explicaciones, acostumbrados ya a no recibirlas o exigirlas. Así como el médico, plomero, abogado, electricista, técnico informático o mecánico automotriz no las da, por lo menos suficientemente, supeditándonos, tampoco los altos y medianos funcionarios del Estado se creen con el deber de rendir cuentas con la responsabilidad, sobriedad y exactitud que pautan la Constitución y leyes de la República.

Lo anecdótico se impone frente al argumento, el recurso de autoridad ante la comprobación, el eufemismo por encima del alegato. En consecuencia, los ministros comparecientes no lograron convencer con las cifras reveladas en el mismo acto parlamentario, cuidando de no reportarlas previamente, aunque sí confundir a aquellos que sufren la inflación o el desempleo vivamente, como la víctima inconforme de un errado medicamento, tubería mal puesta, devolución registral, corto-circuito crónico, virus arraigado o amortiguador vencido: tendemos a padecer silenciosamente el problema, a la espera de un razonamiento convincente, sin atrevernos a cambiar al profesional que sostenemos.

La maquinaria propagandística y publicitaria, convertido el gobierno en un espectáculo, nos tiñe de todo pretexto y falacia. Arrolladora, nos subestima con la confianza de un lenguaje que – estafándonos – exhibe una ficción que jamás responderá a la realidad, consagrando una confrontación maniquea: en el brevísimo tiempo empleado para las preguntas, resultaba – por ejemplo – difícil acudir a los más recientes textos del ministro Giordani sobre la estrategia gramsciana de una transición en la que se empeña a contrapelo del ex – ministro El Troudi, por ejemplo, largándose con una respuesta – además – obscena en el foro parlamentario.

La ausencia de un debate ideológico, político y programático, caricaturizado por otras versiones, es la clave de todos estos asuntos. Escasas individualidades se han tomado la molestia de exponer sus posturas oficialistas y opositoras, dejando al azar los planteamientos de fondo, los cuales - atados y desfigurados - apenas sirven de soporte a la prolongación o intento de prolongación de cada coyuntura que dice o puede beneficiar a uno y otro sector, por lo demás, también imposible de reducir a expresiones monolíticas, dramáticamente sesgadas, en permanente trance de complot. Una sociedad que no habla, tan solo emerge gracias a un verbalismo que no es diálogo y, lo que es peor, se ha hecho gobierno.

Fuente:
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/8604841.asp#

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿tan simple?



EL NACIONAL - Viernes 24 de Septiembre de 2010 Opinión/7
A Tres Tres Manos Manos Miradas múltiples para el diálogo Miradas múltiples para el diálogo
Emeterio, demasiado simple
"La puerta abierta por la globalización neoliberal da al vacío" Juan Carlos Monedero: Disfraces del Leviatán, p. 217
RIGOBERTO LANZ

Sólo me referiré en estas notas al desbrozamiento que es preciso hacer para poder tener un mínimo diálogo sobre cualquier cosa, justamente el asunto "incomprensible" que el amigo Emeterio Gómez despacha muy rápidamente. Lo que estoy planteando es que nos hagamos cargo de las implicaciones del anticomunismo como mentalidad (como enfermedad del espíritu) cosa bien diferente del pensamiento reaccionario que se expresa de múltiples maneras con ideas, reflexiones y argumentaciones. Son dos planos completamente diferenciados que no se pueden confundir.

Las mentalidades (el racismo, el anticomunismo, etc.) no son cuerpos de ideas, ni constructos ideológicos muy refinados.

Son simples amalgamas de escatologías que se alojan en la subjetividad como dispositivos que comandan la conducta. Ese fenómeno ha sido muy estudiado. Si el amigo Emeterio se tropieza por allí con algún libro de Serge Moscovicci, le aseguro que ayudará mucho a esclarecer lo que estamos comentando.

En Venezuela existen desde hace rato esas mentalidades (la racista trasiega vergonzantemente los pliegues discursivos, la anticomunista se ha cultivado desde siempre en los recovecos de la reacción). Por estos tiempos de polarizaciones intensas la derecha histérica calza muy bien con el fanatismo anticomunista que ya está inoculado en los pliegues de la subjetividad. Lo que está allí instalado es un paquete de aptitudes que condiciona fuertemente el aparato perceptual, las valoraciones éticas y afectivas, las miradas sobre la realidad. Son engramas mentales que actúan en bloque y linealmente. Nos están hechos para pensar sino para los arrebatos histéricos y los chillidos. Entre más ignorante es la persona más efectivo puede ser este síndrome.

En otro lado, ahora sí en el plano de la reflexión teórica, existe un antimarxismo que se ha desarrollado a lo largo de estos siglos. Gente que piensa de manera diferente a Marx, y lo que es más importante, gente que se confronta intelectualmente con el marxismo que se ha desarrollado hasta hoy. Eso no tiene nada de raro. Al contrario, es natural que desde la derecha intelectual se activen todos los resortes para combatir un pensamiento que se propone la pesadez de acabar con el capitalismo.

En este terreno del antimarxismo hemos conocido toda clase de variantes: desde el panfletismo de los apologetas del capitalismo, hasta los análisis eruditos de muchos enemigos de la izquierda que se toman su trabajo en serio. En el medio nos encontramos con un ejército de ilustres profesores y periodistas que hacen su tarea recortando y encapsulando las complejidades para hacer más amigable la digestión. Pero en todos los casos lo que importa destacar es que no estamos lidiando con una mentalidad anticomunista sino con una postura ideológica legítimamente sustentada.

Desde luego, las cosas no podían ser tan sencillas: una nueva complicación aparece cuando las posturas intelectuales de la derecha se salpican de los resabios de la mentalidad anticomunista. Esto no aparece nítidamente. Son cruces opacos y reminiscencias subterráneas.

En situaciones de alta conflictividad política donde las tensiones ponen al rojo vivo la dimensión pasional de la razón, entonces allí afloran los fantasmas que han sido parcialmente enchiquerados por efecto de lo "políticamente correcto".

No hace falta ser "agente de la CIA" para padecer estas calamidades del espíritu. Basta con calzarse el traje de activista político y salir desaforado a corear las necedades de la extinta plaza Altamira. No conozco muy bien las rutinas de activista político del amigo Emeterio Gómez, espero que practique otras rutas y otros acompañantes. Espero más: que el ímpetu de sus frecuentes aseveraciones políticas no estén alimentadas por mampuesto de las miserias del anticomunismo primario.

Eso no se sabe así de fácil ni hace falta "aclararlo" en la polémica. Mejor sería, ahora que Emeterio está más cerca de Dios que en los viejos tiempos, echar una rezadita de vez en cuando para alejar estas amenazas.

un trompo en la uña


El Comunismo de Rigoberto Lanz
Emeterio Gómez

Rigoberto -en El Nacional del 05-09-10- luego de una larga e inexplicable asociación entre Anticomunismo y Racismo, alude a mí y a mi afán de discutir sobre la precariedad del Marxismo y la inviabilidad del Comunismo… Y al decir que: “El desbrozamiento se impone como condición mínima para entrar en materia”, pareciera que va a aceptar el reto. Aunque me imagino -por sus insinuaciones- que eso del “desbrozamiento” alude a que yo pruebe que no soy agente de la CIA. Te lo juro, pana, hace 5 meses dejaron de pagarme ¡¡y renuncié!!

Si de verdad quieres “entrar en materia”, no hay nada que desbrozar, tan solo ¡hay que fajarse a debatir! Directo a las falacias de Marx. No a las del Socialismo Real, ni a los crímenes masivos de Stalin, Mao, Castro o Pol Pot, porque tal vez alegarías que esas fueron “desviaciones” del marxismo auténtico. Intentemos más bien mostrar que Marx mismo fue un pensador primitivo. Porque antes de la caída del Muro de Berlín, ser anticomunista podía parecer ir contra los pobres o contra el curso de la historia; hoy, es ir contra un Modelo de Sociedad -el de Marx- que por iluso e inviable termina destruyéndolo todo. ¡¡Como en Cuba y Venezuela!! Lo único que tiene que hacer para “entrar en materia”, jefe, es probar que no es válida una sola de estas 3 críticas.

1.- Que la Dialéctica Marxista, es completamente falsa, lastimosa. Que Marx se dejó engañar por Hegel y su cuento de la Lógica Dialéctica. Se comió esa cobota sin siquiera barruntar que -invertida o no- dicha lógica ¡¡no existe!! Faltaban 80 años para que Wittgenstein mostrará de manera inapelable que la lógica sólo puede ser analítica, o sea, tautológica.

2.- Que todo lo que Marx dijo sobre Economía: empezando por El Capital, su obra “magna”, es también falso. Por una razón muy poco conocida: porque él sólo accedió a los economistas clásicos (Smith y Ricardo); y nunca captó el verdadero problema del Valor de Cambio: que su determinante esencial era laEscasez Relativa. ¡¡Un concepto que los Clásicos no tuvieron y que sólo los Neoclásicos, hacia 1870 -ya publicado El Capital- asomaron!! Y si no se sabe que el Valor de los bienes depende en forma estricta de la Escasez, se puede llegar a creer, como Smith y Ricardo, que depende de los costos o exclusivamente del Trabajo, como creyó Marx. Y no se podrá entender que una mercancía (si se la sobreprodujo) valga muy poco aunque haya requerido mucho trabajo. ¡¡Y viceversa, si se la subprodujo, valga mucho aunque contenga poco trabajo!! Si esto no se entiende, es factible creer que el Esfuerzo, los Costos o el Sudor, tengan algo que ver con el Valor.

3.- Pero todas esas fallas de Marx son nimias… ante su pobre manejo de la Filosofía. En sus Tesis sobre Feuerbach dijo que “Los filósofos se dedican a interpretar el mundo, cuando de lo que se trata es de transformarlo”. ¡Una idea lamentable! Porque de lo que se trataba, en ese momento, era de ¡saber! que los filósofos -de Platón a Hegel- habían fracasado. Que interpretaron muy mal al Mundo y que, con ese enfoque, intentar transformarlo era una locura ¡¡tal como el Comunismo de Marx puso en evidencia!! Porque con la visión falsa (por demasiado optimista) que del Hombre nos dio la Filosofía, con el pobre diabloque el Materialismo Histórico no logró detectar, ¡¡a lo más que se podía aspirar era al Capitalismo!! Porque mientras que Marx ignoraba el fracaso radical de Aristóteles y Kant, en esos mismos días, Schopenhauer y Kierkegaard estaban ya denunciando el fraude. ¡¡Y faltaba muy poco para que Nietzsche acabará con la Filosofía!!

(*)Publicado por Emeterio en El Universal, Notitarde y Los Andes el 19 de septiembre de 2010.
Fuente: http://emeteriogomez.wordpress.com/2010/09/19/el-comunismo-de-rigoberto-lanz/

martes, 17 de agosto de 2010

de travesías


EL NACIONAL - Domingo 15 de Agosto de 2010 Opinión/9
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Sin debate no hay nada
"Mi libertad es sintonía ­que no es identidad ni uniformidad­ de mi deseo con el deseo de otros, un deseo que no surge de la carencia, sino de la afirmación de ser, de una plusvalía de deseo".
Enzo Del Bufalo: Notas de babilonia, p. 752
RIGOBERTO LANZ

Para mucha gente zambullida en el frenesí de "la práctica" la discusión puede aparecer como un estorbo, sobre manera, aquellos debates que ponen en cuestión las creencias más rupestres y los consuelos ideológicos que dejan dormir tranquilos a tantos funcionarios que no entienden casi nada.

Pero debatir es otra cosa, no se trata de la majadería de llevar la contraria, ni de la manía de dejar constancia de opiniones. Los debates existen porque la vida es ella misma una compleja trama de contradicciones, porque somos diferentes (afortunadamente), porque la uniformidad de visiones es siempre sospechosa.

Alienar un punto de vista por cálculos pragmáticos ha sido la desgracia de todo aparato.

Adosarse a la línea oficial ha sido históricamente el expediente de los oportunistas. Hipotecar la autonomía crítica del pensamiento ha sido desgraciadamente la fatalidad de la izquierda burocrática en todo mundo. La primera regla de oro para derrotar el pragmatismo ciego es habilitar espacios de debate, crear condiciones apropiadas para que las discusiones fluyan (hay muchos debates falsos). Normalmente los aparatos de poder son alérgicos a cualquier debate serio. Por eso hay que ganar la batalla primaria de contar con espacios para el debate, el clima y las condiciones para que no se escamoteen las discusiones que importan. Ello acredita los más disímiles esfuerzos por abrir ventanas que aireen la polémica, que faciliten el libre juego de tendencias intelectuales, que propicien la libre circulación de las ideas, en fin, que den vida a la diversidad ético-epistémica que es consustancial a la idea misma de emancipación radical.

Donde no se debate reinan los automatismos despóticos de espíritus cosificados. Donde no hay discusión lo que prima es la lógica del poder burocrático: el practicismo, el tareismo, el seguidismo, la vida instruccional de todos los aparatos del viejo Estado, etc.

Una cultura del debate nace de otras fuentes y de otra sensibilidad. Para que haya debate de ideas es menester tener ideas. Allí comienzan los problemas: no abundan los militantes bien formados, los ciudadanos cultos, la gente con apropiados equipamientos intelectuales como para hacerse presentes en los debates que marcan rumbos. En su lugar, a causa de la ramplonería reinante, se propicia la lógica del coro, el consignismo y las recetas ideológicas simples, la igualación por abajo y la consiguiente masificación de los lemas oficiales.

La ausencia de debates serios equivale a la liquidación anticipada de todo chance de cambio cultural (el verdadero lugar de los cambios revolucionarios). Prácticas y discursos envueltos en sonoridades "revolucionarias" van y vienen con gran facilidad. No hay voluntad de fraude en esta inquietante paradoja, lo que hay es la fatalidad de un proceso que no ha puesto suficiente empeño para encarar la tarea mayor de la formación de la gente, de la elevación del nivel intelectual, de la complejización de los problemas que enriquece las opciones. El facilismo de compactar la mediocridad en coros bulliciosos es un espejismo que rentabiliza políticamente pero que pospone lo que es esencial: nada remplaza una sólida formación intelectual.

Mientras tanto hay que cargar con lo que hay, abrirse paso en la adversidad de las incomprensiones, no ceder a los chantajes del pragmatismo, ninguna concesión al paradigma de la simplicidad. Hay que animar esta "aburrida travesía" (así la llama el amigo Javier Biardeau) tensando los lugares comunes, haciendo las preguntas inconvenientes, poniendo en evidencia lo que la fuerza bruta escamotea sistemáticamente.

"A tres manos" es justamente ese intento de promoción del debate por encima de las grillas y las camorras. Con la energía y la pasión con las que vibra cada cual, en los estilos y maneras que imprime cada colega a su manera de pensar.

Depende de nosotros la fecundidad y la trascendencia de lo que aquí discutimos.