Mostrando entradas con la etiqueta Emeterio Gómez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emeterio Gómez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de abril de 2020

ECLOSIÓN

Hereditatis
Guido Sosola

Casi exactamente un año atrás, escribimos sobre Emeterio Gómez en La Patilla. El polémico liberal y estudioso del liberalismo (ahora, extraña conjunción), había perdido la memoria y, en las redes sociales, hubo un llamado de contribución para cubrir el costoso tratamiento médico del caso. Por cierto, desencajando a los marxistas de manual que jamás comprendieron la animadversión de nuestros empresarios rentistas hacia quien los había denunciado en numerosas ocasiones. 

Más alá de la toga y el birrete, hizo del debate una herramienta esencial así tratasen de impedir a todo trance que empleara la mítica sala “E” de la Universidad Central monopolizada por sus opositores académicos. Tenía por increíble ventaja la de haber leído y desmenuzado “El Capital” de Marx, pues, raras veces sus exégetas lo habían hecho, incluyendo  a los ideólogos consagrados y empedernidos ensayistas que hicieron escuela para que los encapuchados se alzaran con el poder en el presente siglo, con todas sus conocidas orfandades, incluso, éticas.

Lo recordamos muy bien, casi finalizando los ochenta del XX,  nos inquietaban los planteamientos de Emeterio que encontró una magnífica tribuna en El Diario de Caracas, pero fueron tres o cuatro artículos para El Nacional en torno al socialcristianismo y el mercado que nos llevó a emplazar a un amigo cercano, suerte de gurú ideológico, para que retase a un debate a Emeterio: no lo hizo y compartimos nuestra decepción con Oscar Rodríguez, por entonces, en las postrimería de sus estudios de pregrado, e intermediario con Gómez. Y, aunque todavía sostenemos una determinada y distinta cosmovisión de la cual no es fácil desprenderse, como si fuese un perol, haciéndonos inauténticos,  fue inevitable darle la razón a la postre, apelando a un realismo indispensable, incubado desde principios de los noventa.

Esos noventa de absoluta interpelación que, al entrar la nueva centuria, se convirtió en un acto de una no menos absoluta sinceridad al experimentar el socialismo venezolano, no menos real que todos los conocidos en el mundo. Digamos de un proceso que partió también de “Dilemas de una economía petrolera” de Emeterio, en aquella dura interpelación que se hizo insospechada eclosión.

No tuvimos amistad personal alguna con él, aunque sus libros - para la coincidencia y la discrepancia -  abonaron a una relación de respeto con el escritor al que varias veces preguntamos en el marco de uno que otro foro o conferencia. Heredamos un rico itinerario de controversias, el valor de rectificar respecto a errores a los que nos prendamos con fácil ardor, la vocación por comprender que es muy distinta al sectarismo en boga: heredamos a Emeterio.

22/04/2020:
https://www.lapatilla.com/2020/04/22/guido-sosola-heredamos-a-emeterio/

RESPONSABILIDAD MORAL DE LA EMPRESA

Diario El Universal
Entrevista a Emeterio Gómez en El Universal en 2004
Pedro García Otero

El país “se encamina a la barbarie (…) Chávez no tiene idea de qué está haciendo”. Filósofo y economista, señala que el Presidente “destruirá lo que existe y no consolidará nada”. Sin embargo, comparte que la preocupación por los pobres “debe ser pieza central de cualquier proyecto político”.
Margariteño de nacimiento, economista de profesión y, hoy por hoy, 100% filósofo por convicción, Emeterio Gómez sorprendió a todos, la semana pasada, en un foro en Cedice, cuando señaló que el neoliberalismo se había impuesto a sangre y fuego en el mundo, en la década de los 80, y que tal modo de vida, hoy, es “totalmente inviable”.
No hay que temer, sin embargo, que este polémico columnista y orador haya vuelto a sus raíces de izquierda.
Afirma que, hoy por hoy, las empresas del mundo tienen tanto poder, que la única manera en la que el mundo puede evitar el caos es mediante la autorregulación de las grandes corporaciones, con un Estado fuerte y con la conciencia activa de todos los habitantes del mundo. Reconoce sus coincidencias con Hugo Chávez, pero a la vez, señala que en la manera que está gobernando, Venezuela se hundirá en la barbarie, pues su proyecto económico-político “no se consolidará con el petróleo a ningún precio”.
PG: Sus declaraciones en el foro de Cedice causaron polémica. Coménteme el núcleo de esas declaraciones, y por qué levantaron tanta roncha.
EG: El núcleo se encuentra en el libro que estoy publicando, que se llama La Responsabilidad Moral de la Empresa Capitalista. Allí dije que el neoliberalismo, que en efecto se impuso a sangre y fuego en la década de los 80 por Ronald Reagan en EEUU, Margaret Thatcher en Inglaterra y Augusto Pinochet en Chile, es inviable, porque no puede resolver el problema de la pobreza. La única manera de avanzar rápidamente en la solución de ese problema es, justamente, la responsabilidad moral de la empresa. Además, hay un componente de presión social en ese sentido. Cualquier empresa de la que se divulgue que realiza prácticas inescrupulosas, cae enseguida. Porque la preocupación por los derechos humanos o cualquier discriminación (contra ancianos u homosexuales, por ejemplo), empieza a pesar sobre el nivel de aceptación de la marca.
PG: Oyéndolo, pareciera que usted coincide con el Presidente: el capitalismo es salvaje…
EG: Voy a comentarle un hecho que fue real: Después de ocho horas hablándole a 40 empresarios sobre la responsabilidad moral de la empresa, uno se me acercó al final y me dijo “tú lo que planteas es la misma vaina de Chávez”. Yo le dije que sí, y fue un poco mi posición el pasado martes en Cedice. Si nosotros, los liberales -yo me siento profundamente liberal- no asumimos la bandera de la lucha contra la pobreza, el mundo se encamina a la barbarie, porque el capitalismo solo, la mano invisible del mercado, no soluciona a corto plazo el problema de sociedades como la venezolana, con 60 ó 70% de pobreza. Y eso sólo lo pueden hacer las trasnacionales, que tienen más que los Estados.
PG: ¿Hasta dónde llegan sus arreglos con el comandante y dónde están las diferencias?
EG: El acuerdo con Chávez es bien claro, hay que enfrentar la pobreza como tema fundamental; hay que cuadrarse espiritualmente con los pobres, exactamente como lo hace él, hay que hacerle sentir a la gente que son tu gente y que tú eres parte de ellos. Ese experimento que está haciendo Ron Santa Teresa con el proyecto Alcatraz, o lo que siempre hizo Fe y Alegría, ahora tienen que tener un componente moral mucho más poderoso.
Así que, redondeando la idea, la única alternativa al Socialismo del siglo XXI sigue siendo el capitalismo y el liberalismo; claro, no el capitalismo y el liberalismo no como hoy está concebido, sin reformas profundas, no solo por la vía del capitalismo popular, la democratización del capital, sino por la vía de la responsabilidad moral del empresario, que mientras más grande es, más poder tiene, y solo pueden ser éticos los que tienen poder. Si usted no tiene poder, ni siquiera el de su voluntad para vivir y ser feliz, de nada sirven los valores morales.
Premarxistas y utópicos
PG: Usted es filósofo y acaba de hablar de Socialismo del siglo XXI. Me gustaría una imagen de lo que es eso y si Hugo Chávez encarna esa imagen.
EG: No hay ningún socialismo del siglo XXI. El socialismo que está propulsando el presidente Chávez es el del siglo XIX y cuidado si no del XVIII. Lo que el Presidente tiene en la cabeza es premarxista, se encarna en el socialismo utópico, el de Proudhon, y Saint Simon, que es un término que a mí no me gusta, porque el socialismo marxista también ha demostrado ser utópico. El marxismo es una ilusión tonta, por lo tanto, no puede ser científico como fue la pretensión de Engels, quien escribió Del socialismo utópico al socialismo científico.
No hay ninguna posibilidad de construir un régimen socialista sobre la base de los incentivos morales y la propiedad colectiva si tú no desarrollas en el ser humano una capacidad de producir bienes y servicios en una forma rentable. Tú puedes crear las cooperativas que te dé la gana, pero si tú no le dices a las cooperativas que tienen que ser competitivas, rentables y acumular capital, todo lo demás es tontería.
PG: En esa “utopía”, como usted la denomina, está avanzando el Gobierno, incluso en el rechazo a la ganancia. ¿Hacia dónde vamos, con ocupaciones de tierras y empresas quebradas?
EG: No estamos avanzando. Estamos retrocediendo, más bien. Marx, mucho más allá de Chávez, sabía que los valores morales no se decretaban. El error fundamental del presidente Chávez es, que él más bien es guevarista, comparte esa ilusión tonta que tenía el Che Guevara del “Hombre nuevo” porque usted decretaba la solidaridad.
PG: Voluntarismo, pues.
EG: Sí, Chávez usó en estos días [2004] una expresión de Simón Bolívar: “El que abandona todo para servir a su patria no pierde nada, y gana cuanto le consagra”. Bueno, él sustituyó “patria” por “desprendimiento”. Ese lujo se lo puede dar quien tiene bienes de fortuna para desprenderse, como Bolívar. Pero al pequeño empresario, microempresario, cooperativista, que está asumiendo riesgos, tú no le vas a decir que no va a tener lucro.
PG: ¿A dónde vamos, entonces?
EG: Vamos hacia una barbarie radical; lo que el presidente Chávez está generando en el país es una destrucción del aparato productivo, sin ninguna posibilidad de construir uno sustituto, porque sobre la base de los valores no se puede desarrollar ninguna forma económica de producir bienes y servicios. El presidente Chávez no tiene, simplemente, idea de lo que está haciendo.
PG: Y políticamente, ¿a dónde vamos, si el Presidente se está estrellando contra una realidad terca? Pero por allí vamos avanzando. Y hay una parte que usted no ha analizado, que es el precio del petróleo.
EG: Déjame volver al primero de todos los aspectos. Mi preocupación fundamental es que la oposición venezolana no tiene ninguna propuesta de país que hacer frente a la propuesta de país de Chávez. La oposición no ha hecho nada más allá que recomponer un poco lo que había sido la propuesta de Pérez en 1989, modificada con cosas de la Agenda Venezuela, de 1996, y la presentó en el referendo revocatorio del año pasado. Los esfuerzos deben ir dirigidos a crear una propuesta económica que entusiasme a la gente, una idea que sea capaz de convertirse en un motor de cambio, pero emocional, no una racionalidad muy bien estructurada. De esa propuesta va a depender el futuro del país, porque si la oposición no logra estructurarla, entonces estamos a las puertas de una catástrofe nacional, porque por otro lado, Chávez no va a conseguir consolidar nada, se le va a ir desmoronando todo incluso con el petróleo a $60; va a tener algún respiro con los precios a ese nivel, pero aun así va a fracasar, porque la cantidad de dinero que requiere no la va a producir con el crudo al precio que sea y las promesas que hace.
PG: Promete pero no cumple, con lo cual no gasta.
EG: Pero en el camino se queda una masa importante de recursos. El está invirtiendo en relaciones internacionales de manera desproporcionada; y, sobre todo, aquí adentro se está sosteniendo a punta de comprar lealtades. Entonces, el precio del petróleo lo está favoreciendo, pero la inviabilidad del proyecto es tal que es imposible. Eso que tú mencionaste ahorita: Cuando tú agarras una empresa que está quebrada, y la compras para ponerla a producir, lo que estás haciendo es tratar de resucitar un cadáver. Nadie cierra una empresa porque quiere: La cierra porque no tiene mercado para su producto, la competitividad no le permite producir, ¿y la vas a mantener artificialmente?
PG: Esa historia no es nueva, y se vivió en Venezuela durante las épocas más fuertes del capitalismo de Estado. Hemos pasado varias veces por ese proceso, como el de toma de tierras.
EG: Esa es una idea muy difundida, que esto es capitalismo de Estado: Yo he venido insistiendo cada vez que puedo, esto es un comunismo, que tiene elementos de capitalismo de Estado. Si usted se lee los lineamientos estratégicos de noviembre de 2004, eso está expresado, a tal punto que en un momento, Chávez dice: “Esto no va hacia el comunismo”, y agrega en la edición de Martha Harnecker, “todavía”. Eso quiere decir que la propuesta básica es comunismo, y eso está ratificado ahorita, porque Chávez ya habla abiertamente de propiedad colectiva, de eliminación de incentivos materiales y su sustitución por incentivos morales, y esa es la propuesta premarxista, marxista o como sea, pero si usted liquida la propiedad privada, usted no tiene ninguna posibilidad de construir un modelo económico viable.
PG: ¿Y la población? Porque 90% de la población, según la encuesta, se está dejando aplicar algo que rechaza, porque apoya la propiedad privada.
EG: Ahí impera un fenómeno que es muy distinto, que es la falta de liderazgo. La población puede estar clara, pero si no tienes alguien que te esté dirigiendo y te ayude a ver los procesos, eso es masa informe. Esa población, mientras no tenga una conducción eficiente, que canalice esos procesos, no va a poder cuajar en nada.
PG: La naturaleza aborrece el vacío. En este tipo de situaciones suelen emerger líderes.
EG: La naturaleza sí, pero la política no, puede terminar en un vacío, en un anarquía, en un desastre total.
PG: Y usted cree que este proceso se dirige hacia allá.
EG: Absolutamente, a menos que la oposición logre cuajar una propuesta y un liderazgo. Cosa que es angustiante, porque estos líderes nuestros no parecen tener la menor preocupación por eso.
PG: Diría Marta Colomina que buscan su “carguito”.
EG: Sí, su chambita, su cosa, que es legítima, pero no puede ser lo único. Me decía el otro día un connotado dirigente nuestro en un foro que si yo estaría dispuesto a discutir estos problemas con él. Yo estoy dispuesto a discutirlo con quien sea, lo que pasa es que yo le he dicho por diversas vías a diversos líderes políticos sobre proyectos económicos y no hay ninguna posibilidad de hacerlo. No tienen ninguna idea, no hay en la oposición venezolana una sola idea acerca de qué hacer con este país, no se abren a la posibilidad de abrir o discutir estas cosas.

Fuente:
Fotografía: EG con Óscar Valles, tomada de @OscarVallesC.

El Socialismo Chavista
Emeterio Gómez

■ Es en realidad Comunismo idéntico al que fracasó en ¡Cuba! Rusia, China.

Desde siempre he admirado a Rafael Poleo. Por la agudeza e inteligencia de sus análisis, pero, sobre todo, por la firmeza y la valentía para defenderlos. Desde hace tiempo, sin embargo, me parece que está profundamente equivocado en su caracterización de Chávez como Fascista, en lugar de lo que evidentemente es: Comunista o, peor, ¡¡Castrocomunista!! Pero nunca pensé que valiese la pena contradecirlo, de tan seguro que estaba acerca de lo errado de su enfoque. Ahora, ante la previsible desaparición del Presidente; pero, sobre todo, ante la pregunta acuciante que hice en el artículo anterior (¿cuánto Comunismo subsistiría en el Chavismo una vez que el líder se haya ido?); ahora, decíamos, tal vez tenga algún sentido contradecir a Poleo, hasta hacerle ver -o sembrarle algunas duditas- acerca del carácter Comunista y no Fascista del Chavismo… o, mas exactamente, de Chávez. Por mucho que, sin la menor duda, algunos rasgos nazis haya ostentado el héroe de Sabaneta.

Hay un argumento de Poleo en su Péndulo (en Zeta) del 21-12-12 que nos decidió a contradecirlo. Allí se afirma que “se favorece al chavismo llamándolo Socialista, cuando es claramente fascista”. Y, en alguna pequeñitiquitica medida Rafael tiene razón: si la Oposición se queda atascada en llamarlo simplemente “Socialista”, sin la menor duda lo favorece; si no nos atrevemos -como dolorosamente no se ha atrevido la Oposición- a llamarlo por su verdadero nombre, Co-mu-nis-ta, es superobvio que se favorece al régimen. Porque el Socialismo No-comunista, es decir, el Socialismo Democrático, tiene una muy bien ganada fama en todo el planeta. Los “Socialismos” chileno, español y brasileño -para mencionar tan solo tres- han contribuido poderosamente a impulsar el Crecimiento Económico, pero sobre todo, ¡¡el Desarrollo Capitalista en sus países!! Nada que ver con el Socialismo Chavista que es en realidad Comunismo. Exactamente idéntico al que fracasó en Rusia, China, Europa y, por encima de todo, ¡¡en Cuba!! Las posibilidades de ganarle unas elecciones al Chavismo sin Chávez dependen en muy buena medida de que la Oposición decida (o, tal vez, sea mejor decir “descubra” o, mejor aún, que “descubra genialmente”) que hay que llamar al Socialismo del siglo XXI por su verdadero nombre, uno que empieza por “Comu”.

Pero, mas allá de cualquier argumento específico -señor Poleo-, más allá de cualquier estrategia propagandística, por importantes que sean, está el problema de fondo, el “Esencial”: que Chávez es profundamente Comunista y no Fascista. Por multitud de razones, muy poderosas todas, pero de las cuales saco una sola, solitiquitica, Rafael: ¡¡Que el Nazifascismo jamás -pero absolutamente jamás- se planteó, sustituir al Capitalismo (o a la Economía de Mercado) por ningún otro Modelo Económico!! Jamás, ni por un instante, pensaron Hitler o Mussolini, en destruir a la Propiedad Privada, ni a la maximización de la tasa de la ganancia, para sustituirlas por ningún criterio alternativo. Es decir, jamás pensaron en ningún Modo de Producción distinto del que ya reinaba en Europa. ¿Oíste alguna vez, Rafael, que en la Alemania o Italia nazifascistas, se hablara de Propiedad Colectiva? ¿Te imaginas a Goebbels expropiando los grandes complejos siderúrgicos que le permitieron a Alemania desarrollar su criminal maquinaria de guerra? Y, rematándolo todo, Rafa, ¿sabes de algún Carlos Marx fascista que predijera (“científica” o tontamente) que dadas las leyes bobas del Materialismo Histórico, el Capitalismo sería sustituido por algún Modelo Económico Nazifascista?

Fuente:

martes, 21 de abril de 2020

MARXOLOGÍA; MARXISMO Y LIBERALISMO

Emeterio Gómez
Carlos Blanco

Fue un hombre bueno. Fue un amigo.

Trabajo ahora con la imprecisa nitidez de los recuerdos. Hacia finales de los años sesenta siendo estudiante de economía en la UCV, ingresé como “preparador”, una suerte de asistente, a la Cátedra de Macroeconomía que dirigía el profesor D.F. Maza Zavala. Allí, a lo largo de un tiempo que ya no retengo, estaban José Moreno Colmenares, Manuel Rodríguez Mena, José Miguel Uzcátegui, Emeterio Gómez y un nuevo: quien esto escribe. Eran tiempos agitados y promisores de la UCV, la época de la Renovación Académica que prendió en todas las facultades y en todas las universidades, en paralelo –pero no consecuencia- del Mayo francés y de las protestas mundiales contra la guerra en Vietnam. Época de decir “el sistema se hunde, haz peso”, “prohibido prohibir” y otras consignas autóctonas o prestadas.

En ese marco y luego ya como jóvenes profesores queríamos innovar en la enseñanza de la economía política. Emeterio fue apasionado partidario y promotor de esos cambios. Estimábamos que los estudiantes debían ir a las fuentes originales del pensamiento neoclásico, marxista y keynesiano, por lo que nosotros comenzamos a estudiar a fondo fundamentalmente a Marx y a Keynes. En esa época compartí un pequeño cubículo con Emeterio y tratamos de estudiar a fondo los autores mencionados. Nos convertimos en marxólogos, estudiosos de Marx, y aproximadamente marxistas. En ese proceso pude apreciar su evolución intelectual.

Emeterio se esforzó por llegarle a la nuez del postulado del origen de la plusvalía de la cual se apropiaba el explotador capitalista. Estudió, discutió, polemizó, escribió artículos y libros, y en ese proceso llegó a una especie de iluminación intelectual al descubrir en la propia trama de El Capital la falacia sobre la cual se fundaba el autor. No fue una postura política la que lo condujo a desechar el marxismo (después la adoptaría), sino el producto de estrujar desde adentro sus contradicciones. Llegó a decir a los años algo que es fácil decir desde una posición ideológica pero no desde una perspectiva analítica: el marxismo es una tontería y Marx un idiota. Más adelante igual demolición aunque más moderada haría con Keynes.

A través de estrujarse el alma y su talento, Emeterio se convirtió en un pionero del liberalismo en Venezuela, cuando no era simpático ni popular adoptarlo. Estudió filosofía, adquirió un tono místico en un contacto que no conocí enteramente pero supuse profundo con la religión, y adoptó una misión en su vida: estudiar y difundir las bondades del pensamiento liberal y aún más, se hizo un crítico implacable del tipo de capitalismo que carecía de sentido social.

Era un polemista de los buenos. No se arredraba ante expertos y sabios. Como portador de sus propios descubrimientos se atrevió a irrumpir en ambientes dominados por la molicie intelectual; la izquierda de la cual había formado parte como militante se debatía ante él entre el odio y la admiración. Tenía un sentido crítico muy intenso, siempre en guardia incluso frente a sus propias convicciones. No era fácil estar de acuerdo con él en “todo” y podía ocurrir que cuando se llegara a estar de acuerdo ya sus propias tesis hubiesen ido hacia adelante a un lugar inesperado.

Esa vida intelectual profunda, comprometida consigo mismo, jamás le hizo perder un suave humor, una sonrisa discreta, una alegría de vivir inmensa, truncada hace unos años por un desgraciado accidente. Vivió con un amor profundo hacia Fanny, su esposa y compañera de todos los tiempos, y sus hijos.

Ahora lo veo otra vez en el podio, fajado como los buenos con los escépticos y resistentes a la buena nueva que portaba. Un abrazo, amigo, nos vemos allá…

Fuente:
Cfr.

lunes, 20 de abril de 2020

2500 AÑOS DE ESFUERZOS

EL UNIVERSAL, Caracas, domingo 11 de marzo de 2012
Dolientes de la Filosofía... pero muy queridos
La Filosofía puede seguir preguntando, interrogando o dudando cuanto quiera...
Emeterio Gómez

Un amigo muy querido arremete contra lo que él asume como un insensato empeño mío: ¡¡matar a la Filosofía!! Pero no fui yo el que parió dicha idea, de puro genio que a lo mejor soy, sin saberlo. No fui yo el que decretó esa lenta muerte que ya dura 228 años, desde que Kant fracasó al intentar conectar la Razón y la Moral. O desde que T. S. Eliot afirmó que no soportaríamos la Realidad sin los esquemitas lógicos que le superponemos para humanizarla. No fui yo sino Nietzsche el que se burló de Platón, como le dio la gana, al mostrar que la Razón carecía de basamento.

Y, por si alguna duda quedaba, Wittgenstein le dio el Tiro de Gracia a la moribunda. Acuñó en su Tractatus una idea que nadie ha rebatido; y que dejó a la Filosofía en el aire: que "Todas las proposiciones lógicas son tautológicas", esto es, que la conclusión de un silogismo no agrega -ni puede agregar- ningún conocimiento nuevo al que ya estaba en las premisas. Si "todos los hombres son mortales" y "Sócrates es hombre", es obvio que allí está ya contenida, íntegra, la conclusión.

Dice nuestro amigo (en un desafío caballeresco a dos ideas que vengo sosteniendo: que la Filosofía ha muerto y que deberíamos relanzar la Religiosidad; el otro "rollo" que, hoy, no tocaremos); dice él, que "La Filosofía es una interrogación permanente; la Religión, una respuesta permanente. Quien quiere conocer, cuestiona y eso es Filosofía... Quien quiere creer, cree y eso es Religión. Quien duda, busca la Filosofía. El que quiere certezas busca la fe".

Todo lo cual es absolutamente cierto... pero relativo. Por supuesto que la filosofía fue una "interrogación permanente"... ¡¡pero intentó producir respuestas y respuestas incontrovertibles!! Platón pretendió responder a la pregunta por el Bien... y fracasó. Y lo mismo le pasó con la Justicia, la Piedad y con todas las ideas alusivas a la Moral. Aristóteles fundó la Lógica -es decir, dio una respuesta- pero estaba a 2.400 años (hasta el siglo XIX) de saber que la suya era una lógica hipotética, sin el menor chance de captar la realidad. ¡¡Porque no hay, ni puede haber, ninguna Verdad Universal!! Algo que Rubén Blades ya sabía desde antes de Platón: "Que todo depende del color del cristal con que se mire".

Pero falta aún el fracaso esencial: Cuando se trata de captar la Naturaleza, el problema no es muy grave, porque -en ella- las premisas son más o menos sólidas. Porque allí cabe lo que el buenazo de Shakespeare creyó: la ingenua idea de que -en el plano de lo Humano- podemos escoger con claridad entre el to be y el not to be. Porque en la Natura hay realidades más o menos estables, que ciertamente son o no son. En ese plano de lo Natural, podemos "salvar" a la Filosofía diciendo que no fue que murió, sino que le cedió el paso a la Ciencia. Pero la verdadera esfera en la que se dirime el asunto es la de lo Humano, el Espíritu, la Conciencia, el Alma o como se llame. Allí la Filosofía no tiene nada que buscar. ¡¡Porque no hay premisas!!

Allí es donde "se bate el cobre", donde después de 2.500 años de esfuerzos, la Humanidad descubre que no hay Respuesta. Allí la Filosofía puede seguir preguntando, interrogando o dudando cuanto quiera, que, con toda seguridad ¡¡solo generará dogmas!! Simplemente, porque -como titulé un artículo reciente- el Alma es Inescrutable... por definición, tautológicamente. Porque si lográsemos conocerla o escrutarla (o sea ¡¡si le liquidásemos el Inconsciente!!) nuestra comprensión de ella alteraría su Ser. Con lo cual el conocimiento de lo Humano ya no sería de lo Humano sino de una Cosa.

Fotografía: Tomada de la cuenta de @rafaelarraiz. 
Brevísima nota LB: Tomado de la sección de Notas de nuestra cuenta de Facebook.

domingo, 29 de julio de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Germán Chacín. "Descubierto en el IVIC un servicio del calcio a los nervios que la ciencia ignoraba". El Nacional, Caracas,  26/08/1977.
- "15 mil indios en peligro de ser exterminados en Apure". El Nacional, 11/05/70.
- Emeterio Gómez. "Caldera y el neoliberalismo". El Diario de Caracas, 29/12/88.
- Inauguración de Prados del Este. Armando Capriles, presidente de la empresa. Élite, Caracas, nr. 1485 del 20/03/54.
- Alberto Arteaga Sánchez. "La desconfianza hacia la justicia penal". El Diario de Caracas, 27/06/87.

martes, 17 de marzo de 2015

NOTICIERO RETROSPECTIVO






 - Eduardo Monte. "A treinta años de la demolición de La Rotunda". El Nacional, Caracas, 05/06/1966.
- María Zambrano. "Ensayistas continentales: Flaubert y Nietzche". El País, Caracas, 01/07/48.
- Emeterio Gómez. "¿Empresarios o rentistas?". El Nacional, 13/02/88.
- Filadelfo Linares. "¿Era Marx más genio que Engels?". El Nacional, 15/05/80.

Reproducción: Élite, Caracas, nr. 1135 del 05/07/1947.

sábado, 21 de diciembre de 2013

LAS SIETE LLAVES

EL UNIVERSAL, Caracas, 21 de julio de 2013
Las siete muertes de la Filosofía
Hoy estamos exactamente en el mismo vacío que hace 25 siglos
EMETERIO GÓMEZ 

En un artículo suyo, Penurias de la Filosofía -Tal Cual del lunes 15/07- Fernando Rodríguez, coordinador de Opinión de dicho diario, se pregunta acerca del sentido y el futuro de la Filosofía. E inquiere: "¿Cómo puede entenderse que una disciplina que compete a todos los hombres y que... se interroga por los primeros principios y el destino último de la especie, se haya reducido a un saber de especialistas, de jergas incomprensibles; distante del mundo, a veces tan conminativo y trágico?".
Tal vez quepa, muy respetuosamente, hacerle a Fernando una única observacioncita... mínima: Quizás no sea, pana, como dices más adelante, que "Si la filosofía no se hace mundo, será un deporte inútil, una secta minoritaria... ". Tal vez quepa decir, más bien, que la Filosofía "¡¡ya no se hizo mundo!!". Que no logró -ni va a lograr- responder a las preguntas esenciales del hombre y que está condenada a no pasar de ser "un deporte inútil", como tan duramente tú mismo dices. Tal vez sea, Fernando, -por mucho que le duela a mi antiguo profesor de Hegel en la USB, Eduardo Vásquez- tal vez sea, que la Filosofía se murió siete veces en estos 2.500 años de existencia suya; y que hoy estamos exactamente en el mismo vacío que hace 25 siglos. Pero, repasemos brevemente esas siete defunciones.
La primera se produce en el choque entre Parménides y Heráclito, cien años antes de Platón. Aquél defendiendo la noción del Ser -estable, permanente y definido- que puede ser captado racionalmente y Heráclito sosteniendo que esas "Realidades" eran una pura apariencia, tras la cual se ocultaba la "Verdadera" Realidad: un puro y eterno Devenir. Un puro "pasar" incognoscible. Por desgracia, Platón y Aristóteles tomaron el camino de Parménides y Occidente se quedó hablando tonterías por 2.500 años. Nos llevó 25 siglos descubrir lo que ya Heráclito sabía... que no tenemos ninguna posibilidad de conocer lo esencial: el Ser de Lo Humano; que es un puro Devenir. ¡¡La Filosofía estaba muerta antes de nacer!!
La Segunda Defunción: Platón se empeñó en conocer el Ser de lo Humano y descubrió que para ello había que desentrañar la Ética. Y allí se acabó todo; porque el mismo Platón palpó que no tenía ningún chance de conocer El Bien, el elemento esencial de la Moral y de Lo Humano. Y lo dijo, muy honestamente, aceptó que el Bien estaba ¡Epékeina tes Ousias!, esto es, "Más allá de los conceptos". O sea, que no tenemos acceso -racional- a nuestra propia "esencia" ética y que toda la Filosofía estaba en el aire. Platón la mató antes de fundarla.
La Tercera Muerte, la más dura, vino con David Hume, empirista escéptico inglés, en 1750: "No hay ninguna forma de empatar el Ser con el Deber Ser"; o sea, que la Lógica y la Ética -la Razón y la Moral- no se conectan. Que no tenemos ninguna posibilidad de acceder a la Dimensión Espiritual de Lo Humano. Kant (la Cuarta Muerte) intentó refutar a Hume y fracasó. Postuló su famoso Imperativo Categórico, como la posibilidad de que la Razón le dicte normas a la Moral y constató que ello es imposible. Hegel, finalmente (la Quinta) con su Lógica Dialéctica, una absoluta zoncera, acabó de enterrar a la Filosofía Occidental.
Los dos últimos decesos -Nietzsche y Heidegger- se produjeron después que la Filosofía estaba muerta. El primero para rematarla y el segundo para intentar inútilmente revivirla. Con una ñapita más: Ludwig Wittgenstein; que puso en evidencia, nada más y nada menos, que "Todas las proposiciones de la Lógica son Tautológicas", es decir, que Occidente como ya dije tiene 2.500 años hablando pistoladas a granel.
Ilustración: Chema Madoz.

domingo, 28 de julio de 2013

ENSEÑAR, INFINITAMENTE ENSEÑAR

NOTITARDE, Valencia, 28 de julio de 2013
"Señor, enséñanos a orar"  (Lc.11, 1-13)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

La lectura del evangelio de hoy nos presenta a Jesús orando y a un discípulo suyo pidiéndole que le enseñe a orar a él y a todos los demás. El ejemplo de Jesús conmueve y mueve al discípulo a pedirle que le enseñe a dialogar con Dios; porque eso es la oración, un hablar con Dios que siempre está dispuesto y esperando para atender a sus hijos. La respuesta de Jesús al discípulo no se hace esperar y va cargada de revelaciones. Jesús le enseña a sus discípulos la oración del Padrenuestro y les dice, cuando oren digan: "Padrenuestro…". Desde aquel momento el Padrenuestro se ha convertido en una plegaria, en un rezo que todo cristiano aprende y memoriza, pero que si no se medita en la profundidad de cada palabra, corre el riesgo de ser una plegaria más y no como lo es en realidad, la revelación de lo que Dios es para la humanidad y lo que ha querido en Cristo establecer en su relación con cada persona.
Jesús le enseña a sus discípulos que cuando se dispongan a orar, a dialogar con Dios, recuerden, estén seguros que quien los va a escuchar y atender no es cualquiera, sino el Padre eterno, que lo pueden y deben llamar Papá, porque tampoco es cualquier papá, es el Padre por excelencia, que ama con amor eterno y que demuestra su amor enviando a su Hijo al mundo para rescatar a sus hermanos los hombres del pecado y de la muerte eterna. Es un Padre, por tanto, que ama, perdona y se muestra misericordioso y atento a las necesidades de sus hijos. A Dios hay que alabarlo, reconocer su grandeza, pedir que su Reino de amor y paz se instaure en el mundo; que su voluntad de redimir y salvar a los hombres se haga presente. Como hijo, el cristiano necesita esperar y confiar en su Padre Dios, sabiendo que su voluntad nunca irá en detrimento de sus hijos, al contario, siempre en beneficio de aquellos que ama con inmenso amor. A Dios hay que pedirle lo que necesitamos, material y espiritual (el pan de cada día) y Jesús remarca con tres verbos esto en la relación del cristiano que se sabe hijo de Dios: Pidan, busquen y llamen. "El que pide recibe, el que busca encuentra y el que toca a la puerta se le abre". Así necesita y debe ser la relación del cristiano que sabiéndose amado por Dios y amando a Dios sobre todas las cosas, le pide el pan material, el pan espiritual que es el Cuerpo y la Sangre de Cristo que lo nutre y sus palabras que le dan vida eterna y busca su amor, paz, fortaleza, perdón, justicia y toca a la puerta de su corazón para obtener en cada instante lo que conviene y le es más necesario. Pedir sin pensar que se es impertinente con Dios que ama.
El cristiano sabiéndose pecador, reconociendo su miseria y limitaciones, pide perdón de sus propios pecados, de sus ofensas para con Dios, para con sus hermanos y consigo mismo; sabe perdonar, para esperar y merecer el perdón de Dios que implora por sus ofensas u omisiones y sabiendo que es débil, que por la herida del pecado está propenso a caer, suplica con fe que cuando llegue el momento de ser tentado, de pasar por las pruebas del camino, de la vida cotidiana que seduce con sus placeres, con el poder o el tener, salir victorioso, no sucumbir y que jamás ni nunca el mal tenga la última palabra en su vida, sino siempre y para siempre la última palabra la tenga Dios en su historia personal.
Jesús para terminar de enseñar a sus discípulos les hace un parangón o comparación entre la paternidad de Dios y la paternidad de los hombres, que siendo pecadores, limitados y hasta malos en no pocas ocasiones, saben dar cosas buenas y complacer a sus hijos en todo lo que piden; dice Jesús: "Cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan". Con esto Jesús enseña que Dios quiere dar todo a sus hijos y la cumbre o cúspide de ese todo es su mismo Espíritu Santo, es decir, Dios mismo morando y viviendo dentro del corazón de cada uno de sus hijos para guiarlo y conducirlo por el camino que lleva a la vida eterna, a la felicidad plena. Después del Espíritu Santo el cristiano no puede esperar ni aspirar nada más, porque Dios es la plenitud de todas las cosas y no hay nada en el mundo que pueda equiparse a Él ni llenar su espacio.
IDA Y RETORNO: Oremos por los seminaristas de Valencia que están realizando las misiones en la comunidad parroquial de San Juan Apóstol del sector Negro Primero en Guacara. Que su labor de llevar el evangelio de Jesucristo a las comunidades que conforman esa parroquia sea fructífera y que sean muchos los niños, jóvenes y adultos que se muevan y den el paso de convertir sus vidas a Cristo, el único Dios y Salvador; el que merece toda nuestra honra y alabanza, el verdaderamente Supremo y Señor de la historia.
Que el Señor premie los esfuerzos y afanes de los padres formadores Luis Manuel Díaz y Álvaro García que con tanto celo pastoral y entrega han demostrado al atender a esa querida y joven parroquia donde están ahorita los seminaristas realizando sus misiones.

Emeterio Gómez:
http://www.eluniversal.com/opinion/130728/cuarta-razon-para-creer-en-dios
Ilustración y brevísima nota LB: : Hemos incurrido en el atrevimiento de invertir la obra de Omar Rayo, tomada de: http://losmejorespintoresdecolombia.blogspot.com/2011/10/galeria-pinturas-omar-rayo.html

domingo, 14 de julio de 2013

INTERPELACIÓN

EL UNIVERSAL, Caracas, 14 de julio de 2013
La Teodicea
¿Qué hará Dios o qué será de la Noción de Dios si la vida desaparece de la Tierra...?
Emeterio Gómez

No tiene el amigo lector que preocuparse en lo más mínimo si no conoce esa palabra: Teodicea. No es obligatorio, ni se es inculto porque no se la sepa... ¡¡aunque algo ayude!! La acuñó -o, al menos la popularizó- Gottfried Leibniz filósofo y matemático alemán (inventor del cálculo infinitesimal) a principios del siglo XVIII, en una obra cuyo solo título nos da ya una idea del significado del vocablo: Ensayos de Teodicea sobre la Bondad de Dios, la Libertad del Hombre y el Origen del Mal. Es una pregunta, poderosa y crucial, que no ha recibido una respuesta teológica adecuada a lo largo de siglos y milenios: ¿Cómo es posible la existencia del Mal si la Bondad de Dios es infinita? Una inquietud que sintetiza lo esencial de la idea de Teodicea. Una duda lacerante que se plantea dondequiera que aparece el Mal, sobre todo, obviamente, cuando éste es masivo. ¿Dónde estaba Dios cuando la barbarie nazifascista? ¿Dónde, cuando el Holocausto? O cuando Stalin, con una larguísima y brutal dictadura, impuso la inviabilidad radical del Comunismo en la Unión Soviética. ¿Dónde está Dios (que podría convertirse en un irrespetuoso ¿dónde se mete Dios? que nosotros, por supuesto no utilizaremos) cuando se plantea el problema aterrador de la pobreza y el profundo sufrimiento de millones y millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta?
Toda una serie de preguntas que aluden a los males terrenos; aterradores, pero de todas maneras limitados; inmensos, pero de todas formas, en alguna medida, manejables. Porque otra cosa, mucho más profunda e inimaginable; otra versión del Mal, absoluta en este caso, es preguntarse, por ejemplo, ¿Qué hará Dios o dónde se meterá Él, si la Humanidad continúa jugando a las armas nucleares y, en cualquier momento, vuelan el planeta y se acaba la vida de manera absoluta en la totalidad del Universo; y el Cosmos en su conjunto se convierte en un Desierto Hiperinfinito, deambulando eternamente en un vacío eterno? Con todo lo cual -con esa imagen trágica por delante- se nos aparece una pregunta que seguramente Leibniz no se hizo porque ni la Astrofísica ni las bombas atómicas existían en su época: ¿Qué hará Dios o qué será de la Noción de Dios si la vida desaparece de la Tierra; o -más sencilla y expeditamente- si la Tierra desaparece y no se encuentra vida en ninguna otra parte de la Hiperinfinitud del Cosmos? Y, de nuevo, sin el menor ánimo de ser irrespetuoso, pero consciente de lo vital que puede ser para nuestro desarrollo espiritual e intelectual el hacerse esas preguntas: ¿A qué dedicará su tiempo Dios en ese caso? ¿Cuánto de esa Hiperinfinitud del Cosmos alcanzará Él a atender? Y, sobre todo, ¿atenderla para qué, si estas Criaturas que somos los Hombres y las Mujeres, las amibas y los ciervos, ya no estaremos?
Una imagen estremecedora de lo Humano, lo Natural, lo Sagrado y lo Espiritual, que nos lleva de nuevo a la Noción de Dios. Porque frente a esa Versión Cósmica de la Teodicea, frente a esa Imagen Galáctica del Mal y del Sinsentido de todo -¡¡incluido Dios!!- ante una guerra nuclear masiva, (frente a un Universo carente de la más mínima forma de vida, desaparecida ya la Tierra), frente a esa dramática perspectiva, es entonces cuando cobran todo su sentido las nociones del Bien, la Justicia, la Fe, la Piedad y la Solidaridad. Porque mientras no se haya producido el Estallido Nuclear Final, tenemos la maravillosa posibilidad de Crear e Imponernos esos valores en nuestro Espíritu. ¡¡Y eso es, de nuevo la Noción de Dios, la certeza de que podemos Crear e imponerle a nuestras Almas la Noción del Bien!!!

Ilustración: Melanio Guzmán, "Buen Samaritano".

domingo, 9 de junio de 2013

NAÍN (2)

DOMINGO X DEL TIEMPO ORDINARIO /C
Lc 7, 11-17
El sufrimiento ha de ser tomado en serio. Perder al ser querido Anestesia
José Antonio Pagola

EL SUFRIMIENTO HA DE SER TOMADO EN SERIO

Jesús llega a Naín cuando en la pequeña aldea se está viviendo un hecho muy triste. Jesús viene del camino, acompañado de sus discípulos y de un gran gentío. De la aldea sale un cortejo fúnebre camino del cementerio. Una madre viuda, acompañada por sus vecinos, lleva a enterrar a su único hijo.
En pocas palabras, Lucas nos ha descrito la trágica situación de la mujer. Es una viuda, sin esposo que la cuide y proteja en aquella sociedad controlada por los varones. Le quedaba solo un hijo, pero también éste acaba de morir. La mujer no dice nada. Solo llora su dolor. ¿Qué será de ella?
El encuentro ha sido inesperado. Jesús venía a anunciar también en Naín la Buena Noticia de Dios. ¿Cuál será su reacción? Según el relato, “el Señor la miró, se conmovió y le dijo: No llores”. Es difícil describir mejor al Profeta de la compasión de Dios.
No conoce a la mujer, pero la mira detenidamente. Capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. El abatimiento de aquella mujer le llega hasta dentro. Su reacción es inmediata: “No llores”. Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir.
No lo piensa dos veces. Se acerca al féretro, detiene el entierro y dice al muerto: “Muchacho, a ti te lo digo, levántate”. Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús “lo entrega a su madre” para que deje de llorar. De nuevo están juntos. La madre ya no estará sola.
Todo parece sencillo. El relato no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Invita a sus lectores a que vean en él la revelación de Dios como Misterio de compasión y Fuerza de vida, capaz de salvar incluso de la muerte. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente.
En la Iglesia hemos de recuperar cuanto antes la compasión como el estilo de vida propio de los seguidores de Jesús. La hemos de rescatar de una concepción sentimental y moralizante que la ha desprestigiado. La compasión que exige justicia es el gran mandato de Jesús: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.
Esta compasión es hoy más necesaria que nunca. Desde los centros de poder, todo se tiene en cuenta antes que el sufrimiento de las víctimas. Se funciona como si no hubiera dolientes ni perdedores. Desde las comunidades de Jesús se tiene que escuchar un grito de indignación absoluta: el sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio; no puede ser aceptado socialmente como algo normal pues es inaceptable para Dios. Él no quiere ver a nadie llorando.
Le dio lástima...

PERDER AL SER QUERIDO

Pocas experiencias hay tan dolorosas en la vida como la pérdida de un ser querido. El amor no es eterno. La amistad no es para siempre. Tarde o temprano llega el momento del adiós. Y de pronto todo se nos hunde. Impotencia, pena, desconsuelo; nuestra vida ya no podrá ser nunca como antes. ¿Cómo recuperar de nuevo el sentido de la vida?
Lo primero es recordar que liberarnos del dolor no quiere decir olvidar al ser querido o amarlo menos. Recuperar la vida no es una deshonra ni una ofensa a quien se nos ha muerto. De alguna manera, esa persona vive en nosotros. Su amor, su cariño, su manera de ser nos han enriquecido a lo largo de los años. Ahora hemos de seguir viviendo.
Hemos de elegir entre hundirnos en la pena o construir de nuevo la vida; sentirnos víctimas o mirar hacia adelante con confianza. El pasado ya no puede cambiar. Es nuestra vida de ahora la que podemos transformar. Reiniciar las actividades abandonadas; proponernos vivir una hora, esta tarde, un día, sin mirar con angustia nuestro futuro incierto.
Tal vez por dentro se nos acumulan toda clase de sentimientos cuando recordamos al ser querido. Momentos de gozo y de plenitud, recuerdos dolorosos, heridas mutuas; penas compartidas, proyectos que han quedado a medias. Cómo ayuda entonces poder comunicar lo que sentimos a una persona amiga; poder llorar con alguien que comprende nuestro desconsuelo.
Puede brotar también en nosotros el sentimiento de culpa. Ahora que hemos perdido a esa persona nos damos cuenta de que no siempre la hemos comprendido, que la podíamos haber querido mejor. No es justo torturarnos por errores cometidos en el pasado. Solo sirve para deprimimos. Es verdad que nuestro amor siempre es imperfecto. Ahora lo importante es perdonamos a nosotros mismos y sentirnos perdonados por Dios.
A veces no es fácil recuperarse. La ausencia del ser querido nos pesa demasiado, y la pena se apodera de nosotros una y otra vez. Puede ser el momento de acudir a la propia fe. Desahogarnos con Dios no es pecado. Dios no rechaza nuestras quejas. Las entiende. Cuántos creyentes han encontrado de nuevo la fuerza y la paz en esa oración: «No sé lo que hubiera hecho si no hubiera tenido fe»; «Dios me está dando la fuerza que necesito».
El evangelista Lucas nos describe una escena conmovedora que invita a despertar nuestra fe. Al acercarse a la pequeña aldea de Naín, Jesús se encuentra con una viuda que ha perdido a su hijo único, al que llevan a enterrar. Al verla, Jesús se conmueve. Y de sus labios salen dos palabras que hemos de escuchar desde lo más hondo de nuestro ser como venidas del mismo Dios: «No llores». Dios nos quiere ver disfrutando por toda la eternidad a quienes la muerte nos ha separado.

ANESTESIA

Es increíble la necesidad que parece tener nuestra sociedad de exhibir trágicamente el sufrimiento humano en las primeras páginas de los periódicos y las pantallas de la televisión.
La fotografía de una mujer llorando a su marido enterrado en una mina, la imagen de un niño agonizando de hambre en cualquier país del Tercer Mundo o la de unos palestinos acribillados a balazos en su propio campo de refugio, se cotizan en muchos miles de dólares.
Todos los días leemos las noticias más crueles y contemplamos imágenes de destrucciones en masa, asesinatos, catástrofes, muertes de víctimas inocentes, mientras seguimos despreocupadamente nuestra vida.
Se diría que hasta nos dan una «cierta seguridad», pues nos parece que esas cosas siempre pasan a otros. Todavía no ha llegado nuestra hora. Nosotros podemos seguir disfrutando de nuestro fin de semana y haciendo planes para las vacaciones del verano.
Cuando la tragedia es más cercana y el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, nos inquietamos más, no nos sentimos cómodos, no sabemos como eludir la situación para poder encontrar de nuevo la tranquilidad perdida.
Porque, con frecuencia, es eso lo que buscamos. Recuperar nuestra pequeña tranquilidad. A ratos, deseamos que desaparezcan el hambre y la miseria en el mundo. Pero simplemente para que no nos molesten demasiado. Deseamos que nadie sufra junto a nosotros, sencillamente porque no queremos ver amenazada nuestra pequeña felicidad diaria.
De mil maneras, nos esforzamos por eludir el sufrimiento, anestesiar nuestro corazón ante el dolor ajeno y permanecer distantes de todo lo que puede turbar nuestra paz.
La actitud de Jesús nos desenmascara y nos descubre que nuestro nivel de humanidad es terriblemente bajo.
Jesús es alguien que vive con gozo profundo la vida de cada día. Pero su alegría no es fruto de una cuidada evasión del sufrimiento propio o ajeno. Tiene su raíz en la experiencia gozosa de Dios como Padre acogedor y salvador de todos los hombres.
Por eso, su alegría no es una anestesia que le impide ser sensible al dolor que le rodea.
Cuando Jesús ve a una madre llorando la muerte de su hijo único, no se escabulle calladamente. Reacciona acercándose a su dolor como hermano, amigo, sembrador de paz y de vida.
En Jesús vamos descubriendo los creyentes que sólo quien tiene capacidad de gozar profundamente del amor del Padre a los pequeños, tiene capacidad de sufrir con ellos y aliviar su dolor.
Quien sigue las huellas de Jesús siempre será una persona feliz a quien le falta todavía la felicidad de los demás.

Fuente: http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php

EL UNIVERSAL, Caracas, 9 de junio de 2013
Dios y la Hiperinfinitud del Tiempo
La certeza absoluta de que -tampoco en él- el Universo empezó, ni terminará jamás
EMETERIO GÓMEZ

En mi artículo anterior, hablando de Dios, asomé la idea de la Hiperinfinitud Espacial del Universo. Intento acuñar la idea de Hiperinfinitud para referirme a las Infinitudes Reales, las que sobrecogen y aterran, no a las Formales, como las de los números... ¡¡que no asustan a nadie!! Los números ciertamente son infinitos, pero eso no le importa a nadie. La Hiperinfinitud Espacial del Universo, en cambio, es esa certeza impresionante de que él no se acabará jamás, que no puede acabarse ¡¡ni podemos pensar siquiera que se acabe!! Porque si se acabara... sin la menor duda seguiría... ¡¡continuaría!! Ese Hiperinfinito aterrador, ese Misterio Absoluto, nos conecta con Dios. Porque Éste, es nuestro único asidero ante esa dolorosa, radical y definitiva incapacidad nuestra para entender ¡¡la inexistencia de Confines en el Cosmos!! Porque aunque dichos confines existieran, el Cosmos, sin la menor duda, iría más allá de ellos. Hagamos juntos el esfuerzo, de aproximarnos a este Misterio Infinito, porque ello -repito-, ello nos ayudaría a acercarnos a Dios.
¡¡Pero mucho más aterradora que la Hiperinfinitud del Espacio es la del Tiempo!! La certeza absoluta de que -tampoco en él- el Universo empezó, ni terminará jamás. Porque si hubiese empezado en algún momento, podemos estar seguros de que ya, antes, existía; porque si hubiese surgido de una Nada, es obvio que esa Nada ¡¡ya ERA Universo!! Y exactamente lo mismo si pensamos hacia el futuro: igual sobrecoge saber que el Cosmos jamás dejará de existir. Que si en lugar de una Nave Espacial tuviésemos una Nave Temporal, podríamos viajar eternamente hacia el pasado y hacia el futuro, en la Certeza de que nuestro viaje jamás terminará. ¡¡Porque el Cosmos es lo único que jamás empieza ni termina!! Porque subsistiría la pregunta ¿qué había antes o habrá después?, y la respuesta será siempre que "ÉL Mismo". Intentemos imaginar ese Universo eterno, flotando al garete... en otro Universo aún mayor y más eterno. Y pensemos por un instante que Dios no pudo haber creado "Eso" (no pudo haber creado "Algo Así") porque siempre subsistirá la pregunta necia: ¿qué había antes de que Dios lo creará todo? Porque sin duda "Algo" había. ¡¡Porque no podía no haber Nada!! Pero pensemos también que, tal como dijo Wittgenstein: Dios es nuestra única posibilidad de darle algún pequeño sentido a tanta Loquetera.
Pero no es la hora de Wittgenstein sino la de Nietzsche. Repasemos ese demoledor párrafo suyo en el que -a pesar de no haber entendido nada acerca de Dios- hace de Éste la semblanza más profunda que conozcamos; a pesar, repito de su ateísmo zonzo: Dios como la Hiperinfinitud del Tiempo, como ese Misterio que no podemos siquiera imaginar, pero que Nietzsche captó: "En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la Historia Universal: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales perecieron. Alguien podría inventar una fábula semejante pero, con todo, no habría ilustrado suficientemente cuán lastimoso... es el estado en que se presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza. Hubo eternidades en las que no existió; cuando de nuevo se acabe todo para él, no habrá sucedido nada, puesto que para ese intelecto no hay ninguna misión ulterior que conduzca a ningún más allá". (F. Nietzsche, Sobre Verdad y Mentira en sentido extramoral, Ed. Tecnos, pág. 15).

Ilustración: Asdrúbal Marcano (2005), Casa Vásquez Brito, Porlamar (07/06/13).

domingo, 2 de junio de 2013

E INTELIGENCIANDO LA FE

NOTITARDE, Valencia, 2 de junio de 2013
El Cuerpo y la Sangre de Cristo (Lc. 9, 11-17)
Pbro. Lic Joel de Jesús Núnez (Notitarde / )

El domingo pasado los cristianos católicos celebramos litúrgicamente el misterio del que parte la revelación cristiana, como es el misterio de la Santísima Trinidad; hoy celebramos el misterio central, la cumbre de nuestra fe que está en la Eucaristía, en el Sacramento del altar, donde se hace presente el Cuerpo y La Sangre de Nuestro Señor, Jesucristo. Es decir, la persona entera, viva, real, en Cuerpo y alma, en Sangre y divinidad porque así el mismo Señor lo estableció en su vida pública y de manera especial en la Última Cena y en el Sacrificio de la Cruz. La Santa Misa, no ha sido un invento de la Iglesia Católica, sino que ha sido un sacramento, un signo de su presencia viva que ha querido dejar Jesús para el provecho espiritual de todos los fieles.
Como lo leemos en el evangelio de hoy, se nos recuerda el pasaje de la multiplicación de los cinco panes y dos pescados, con lo cual Jesús sació el hambre de la multitud que lo seguía y escuchaba sus enseñanzas. Éste milagro fue prefiguración de lo que sucedería en la última Cena y del nuevo milagro de la Eucaristía que Jesús dejaría en su Iglesia para ser alimento y fortaleza en el camino del creyente. Esto fue lo que Él mismo nos dejó en la noche en que cenando celebraba la Pascua con sus discípulos y allí les dijo estas palabras: “Tomen esto es mi Cuerpo, beban esta es mi Sangre, hagan esto en memoria (conmemoración) mía” y los que estudian seriamente las Escrituras saben que la palabra “memoria” y “conmemoración” significa actualización, presencia actuante; es decir, cada vez que se celebra allí se actualiza; lo que se celebró en el pasado, como el Sacrificio de Cristo en la Cruz, llega a nosotros y se actualiza ahora por el único sacrificio de la Misa donde Cristo se nos da como alimento bajo las apariencias de pan y vino, que por las palabras de la Consagración, dichas por el sacerdote se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Comer su carne y beber su sangre es garantía de vida eterna, de resurrección futura; no es un comer en sentido figurado, es comer realmente el pan y el vino consagrado como en la Última Cena que tienen identidad con el Cuerpo y la Sangre del Señor. San Pablo en su primera Carta a los Corintios nos habla de la Eucaristía y cómo las primeras comunidades cristianas la celebraban en el domingo para cumplir el mandato del Señor y así hasta el presente. (1Cor. 10, 16-17; 11, 17-27). Por tanto, en cada Eucaristía, en cada Misa que se celebra está Jesús realmente presente, vivo, actuante y desde allí bendice, fortalece, nutre, sustenta y guía al cristiano que se acerca con fe y por la fe en sus palabras, a recibir la Comunión, se hace uno con Jesucristo y es invitado a vivir la comunión con los hermanos.
El día de Corpus Christi, como se conoce este día que litúrgicamente celebramos los cristianos católicos, tiene algo que lo distingue, porque aparte de profesar la fe en la presencia de Jesús en la Eucaristía (como se hace el Jueves Santo), se hace una procesión pública, para que la gente sepa que los católicos tenemos como núcleo y culmen de nuestra fe la Sagrada Eucaristía, donde creemos, por la palabras del evangelio que Cristo está allí presente; su persona entera, aunque no lo podamos ver con los ojos físicos, con los ojos de la fe lo contemplamos, lo adoramos y permanecemos unidos a Él. La procesión que se hace después de la Misa, expresa esta fe de nosotros los cristianos católicos y de la cual tenemos que tomar mayor conciencia; porque Jesús está con nosotros, camina con nosotros y es el alimento que nos nutre y sostiene nuestras vidas que peregrinan hacia la casa del Padre.
El Cuerpo de Cristo se hace presente por, en y para la Iglesia; porque también la Comunidad de fe es el Cuerpo de Cristo. El pan consagrado es el Cuerpo de Cristo y la Iglesia es su Cuerpo Místico (como lo dice San Pablo en una de sus cartas). Así, quien comulga el Cuerpo y Sangre de Cristo está llamado a la fraternidad y unión con sus hermanos de fe, a romper las barreras del odio, de la indiferencia, de la indolencia y a comprometerse con el otro; especialmente con el que sufre y pasa hambre. Así la Eucaristía hace la Iglesia y la Iglesia en sus sacerdotes y fieles hacen la Eucaristía, pues no sólo la celebran, sino que de ella salen impulsados a vivir la comunión, la unidad y fraternidad.
Ida y retorno: estamos en el mes de junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, pidámosle la gracia de tener los mismos sentimientos de su corazón, que seamos testigos de su amor en medio de un mundo cargado de violencia, odios, rencores, maldad y guerras. Que aprendamos a ser mansos y humildes de corazón como Él. Que en este mes dedicado a Cristo, podamos recibir muchas bendiciones y estemos abiertos a recibir sus dones en nuestras vidas y que Carabobo y Venezuela entera sean custodiados por su poder y su bondad. Que el mal sea vencido con su fuerza y vivamos en paz.
Estamos también a la mitad de este año 2013, propicio para evaluar el camino recorrido, rectificar o proyectar el futuro.

 EL UNIVERSAL, Caracas, 2 de junio de 2013
Cinco razones para creer en Dios
La primera de las Hiperinfinitudes -la más "sencillita"- es la del Universo en el Espacio
EMETERIO GÓMEZ

Hay dos Nociones de Dios claramente distintas y cuya diferencia conviene enfatizar. Porque basta con que una de ellas sea absolutamente incontrovertible, para que nuestras vidas tengan sentido y, sobre todo, para que nuestro Espíritu pueda encontrar algún asidero. Sentido o asidero que no son nada fáciles de lograr en esta Tragedia Profunda que es Lo Humano.
Una de esas dos Nociones es la de Dios como Creador del Hombre, del Universo y de todo lo que existe. Respecto de ella es perfectamente planteable la posibilidad y aun la más plena libertad de Creer o no. Es (sólo) respecto de esta primera Noción de Dios que puede tener igual sentido el Creer o no, el ser Creyente o Ateo. Y cada uno de los dos bandos -con la misma fuerza- puede juzgar inconsistentes las posiciones del otro. Y cada uno puede reforzar sus convicciones cuanto desee... ¡¡que para eso, precisamente, es el Libre Albedrío!! Pero no es esa la Noción de Dios a la que yo quiero referirme.
La que me interesa es la otra, ¡¡aquella ante la cual no tenemos el más mínimo margen de Libertad!! y que se nos impone de manera indiscutible: Dios como el Misterio Absoluto, radicalmente inescrutable, que rodea nuestra Existencia y en el que ésta se incrusta. Un Misterio quíntuple que -con toda seguridad- ninguna ciencia podrá resolver jamás (dicho esto con una certeza cercana al fanatismo, pero ferozmente ajena a él). Un "Misterio Quíntuple", digo, porque hay cinco razones poderosas, cinco esferas en las que Dios se manifiesta de manera contundente y que nos eliminan la disyuntiva de Creer o no. Cinco Razones que convierten a Dios, no en un Dogma de Fe, ni en una Creencia, sino en una Realidad, una Realidad Incontrovertible ¡¡que está mucho Más Allá de cualquier Ciencia, Lógica o Pensamiento Racional!!
Esas cinco Razones (con un pequeño Crescendo entre ellas en cuanto a la fuerza o la profundidad insondable que cada una tiene), esos Cinco Motivos para creer en Dios, decíamos, son: 1) La Infinitud Absoluta del Universo en el espacio. 2) La Infinitud Absoluta del Universo en el tiempo. 3) La Infinitud Absoluta de cada uno de los Espíritus Individuales. Mas (referida a estas primeras tres Razones) nuestra radical imposibilidad de captar el Sentido Último ni del Universo ni de nuestro Espíritu, por más que todas la Ciencias -las del Cosmos y las de la Psiquis- puedan desarrollarse. "Razón" por la cual hablaremos, más que de Infinitudes Absolutas, de Hiperinfinitudes Radicales. 4) Nuestra indudable posibilidad de Crear el Bien; de imponérnoslo volitivamente a nosotros mismos. Y, 5) la incuestionable capacidad del Espíritu Humano para trascender esas cuatro limitaciones y acceder a la Esfera de lo Absoluto.
La primera de estas Hiperinfinitudes -y la más "sencillita"- es la del Universo en el Espacio. Basta llegarle a esa Hiperinfinitud "Simplona", a esa Inacababilidad Material Radical, basta acceder a la certeza de que el Universo no se acaba jamás, que podemos estar viajando en la misma dirección, a una velocidad trillones de veces superior a la de la luz, durante cuatrillones de años, con la certeza infalible de que el Universo ¡¡jamás se nos acabará!! Pero, sobre todo, basta imaginarse la Nada Aterradora que vendrá después, la que se aparecerá ante nosotros, si por fin -mil novecientos quintillones de milenios más tarde, repito, a la velocidad de la luz- lográsemos llegar a los confines del Universo; bastaría con ello, con la visión de esa Nada Infernal, decíamos, para empezar a Creer en Dios. Se acabó el artículo con sólo una de las Razones. Continuaremos.
Ilustración: Sigfredo Chacon

lunes, 13 de mayo de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Mons. Mario Moronta Rodríguez. "Seguir a Jesucristo". El Universal, Caracas, 29/08/1995.
- Pbro. Pedro J. Pérez Vivas. "Monseñor Carlos Sánchez Espejo". El Nacional, Caracas, 08/01/65.
- Emeterio Gómez. "Leonardo Boff: ¿espiritualidad o religiosidad?". El Universal,  17/09/09.
- Juan Oropeza. "Religión y fariseísmo". El Nacional, 29/09/52.
- Ovidio Pérez Morales. "Nuevos ministros para la Iglesia". 2001, Caracas, 14/07/77.

Fotografía: Conferencia Canónica del Episcopado. La Religión, Caracas, 11/06/1957.

domingo, 2 de septiembre de 2012

ES, AÚN DEJANDO DE SER

EL UNIVERSAL, Caracas, 2 de Septiembre de 2012
Marx y Nietzsche, Huguito, fueron bobos
Dios ES, por sobre todas las cosas, la Inescrutable Infinitud que habita en el Espíritu Humano
EMETERIO GÓMEZ

Porque los dos -tus dos tutores intelectuales preferidos- fueron ateos y arremetieron contra la Religión. ¡¡Y sólo se puede ser ateo si no se ha entendido absolutamente nada!! Cuando se vive, o se vivió, el vacío aterrador que deben haber sufrido los primeros pensadores que en el siglo XIX tuvieron que enfrentarse a la Quiebra Radical de la Filosofía Occidental; los que tuvieron que intuir que Platón, Aristóteles, Kant y Hegel -"los cuatro grandes" del Pensamiento Racional- ¡¡no habían entendido en realidad nada!! cuando todo ello ocurrió, es comprensible que algunos se hayan sentido tentados a tirar a la basura, junto con la Razón, a la Noción de Dios.
Porque la Idea de Dios, Huguito, no es esa que el bobo de Nietzsche tenía en su cabecita cuando afirmó que "Dios había muerto"; no es el Dios antropomórfico de la famosa pintura de Miguel Ángel; ni el simple "Creador del cielo y de la Tierra", como la tradición nos ha enseñado. Porque no se trata de "Crear algo finito", sino de crear la absoluta infinitud espacial y temporal del Universo, que nunca jamás termina, ni espacial ni temporalmente; porque jamás -por más que viajemos, durante siglos y milenios, a velocidades superiores a la de la luz- jamás podríamos agotar el Universo... porque siempre, con la más absoluta seguridad, éste continuará. Porque no se puede crear lo infinitamente grande, pues siempre se nos quedará algo por fuera, siempre habrá un residuo por crear. ¡¡Porque es impensable que el Tiempo o el Espacio empiecen o terminen nunca!! Y, lo realmente importante, Hugo: porque Dios no pudo haber creado la más infinita de todas las infinitudes, la que piensa a todas las demás, el Hiperinfinito más Incognoscible, Sagrado e Inescrutable, sobre todo, Inescrutable: el Espíritu Humano, la Ética, nuestra capacidad para imponernos -¡¡o para rehuir!!- a toda esa, también infinita, animalidad o bestialidad que habita en nosotros.
Lo que se empezó a intuir a partir del siglo XIX, es que Dios no era (no podía ser) el "Creador de todas aquellas Infinitas Infinitudes", sino que ¡¡Él ES esas Infinitas Infinitudes!! Ese Misterio Absoluto que jamás podremos, de ninguna manera, descifrar, por mucho que nuestras tontas ciencias -incluidas la Física Quántica, la Psicología y la Neurología- hagan todos los esfuerzos que se les ocurra hacer. Porque Dios ES, por sobre todas las cosas, la Inescrutable Infinitud que habita en el Espíritu Humano. Porque Dios no creó en nosotros el Amor al Prójimo, sino que Él ES ese hermoso Amor al Prójimo que Jesucristo nos inculcó; el mismo que nos permite -aunque sea por instantes luminosos- ver como un hermano a alguien que ni siquiera conocemos. Esa es la noción de Dios que, desde el siglo XIX, se abre paso para darle a nuestras vidas algún sentido, el único que pueden tener. (La genial idea de Wittgenstein: que Dios es "la posibilidad de darle algún sentido al Absoluto Sinsentido Infinito que es la vida").
Es esa Noción de Dios, Huguito -la de la Infinita Infinitud del Universo, y del Espíritu Humano, cada uno por su lado- la que le da sentido a una nueva visión de la Ética, capaz de convertir en Solidario al Capitalismo. Esa es la visión de la Ética que defiendo. Ponle atención, porque ella irá creciendo a medida que el Cristianismo vaya ocupando el espacio que la Filosofía Occidental, al fracasar, dejó libre. Y no dejes de ver la respuesta que doy a tus críticas de Irrealista, en un programa, Piedra con Aletas, por CoolChannel TV (Televisión por Internet), dirigido por Enrique Guillén. ¡¡No te dejo hueso sano, pana!!

domingo, 15 de julio de 2012

EL SIN SENTIDO DE LA FILOSOFÍA

EL UNIVERSAL, Caracas, 15 de Julio de 2012
¿Hay algún Humanismo No-Cristiano?
Todo intento de intuir Lo Humano al margen de la Noción de Dios, es una tontería...
EMETERIO GÓMEZ 

Vaya este artículo como disculpa para Maxim Ross -amigo ancestral- por una trastada que le hice en estos días. Fue con motivo del Foro Economía y Humanismo, organizado por la Universidad Monteávila y por su rector Joaquín Rodríguez, cuya invitación agradezco, aunque no pude asistir. Era una reunión con Miguel Alfonso Martínez-Echevarría, "Fundador del Equipo de Investigaciones en Economía Política y Filosofía, de la Universidad de Navarra" (¡¡me carcome la envidia!!). Comentando un escrito suyo, Maxim mostró su desacuerdo con restringir la discusión al Humanismo Cristiano, a lo cual -idiotamente- respondí con un ferviente "¡¡No hay otro!!". Y recalqué, ya fanático: "no hay humanismos ateos, como cuando teníamos 20 años y delirábamos con las zonceras de Marx".
Lamenté no estar en el evento, porque la sola presentación seducía: "en medio de una grave crisis económica... reflejo de una crisis cultural y social aún más grave... ha llegado el momento de iniciar una profunda renovación de ideas, acabar con temas tabú, admitir preguntas incómodas y proponer una nueva manera de enfocar la economía y la totalidad de lo humano". Nada más: ¡¡"renovar las ideas, liquidar los tabúes y admitir preguntas incómodas"!! Desde esta columna he venido sosteniéndolo: la profundidad de la crisis que vive Occidente, nos obliga a asumirla... pero no solo "respecto de la Economía y de la totalidad de lo humano", sino también respecto de la ya inocultable quiebra radical de la Filosofía, del pensamiento racional, empezando por Platón y Aristóteles (masacrados por Wittgenstein: "toda proposición lógica es tautológica"); así como respecto de la drástica incapacidad de ambos para descifrar la Moral; el reconocimiento brutal del propio Platón, para quien El Bien -la clave indiscutible del "Ser" de Lo Humano- era totalmente inaccesible... porque es una noción ubicada "más allá de todas las ideas", Epékeina tes Ousias.
Pero lo esencial -¡¡felicitaciones!!- es "admitir preguntas incómodas". Por ejemplo: ¿podemos seguir creyendo que la Filosofía capta Lo Humano? ¿Hasta dónde aferrarnos a ella, si tal como dice el propio Martínez-Echevarría: "... en el diálogo filosófico se formulan preguntas que nadie puede responder con seguridad y de modo definitivo. Por eso, como dice Pieper, el primer elemento del concepto original de filosofía es... una relación sin prejuicios con la teología". Lo hemos dicho con firmeza en este espacio y por años: ¡¡sin esa base teológica, la Filosofía carece por completo de sentido!! Lo esencial es ese Fundamento Religioso y no el saber racional -o sea, tautológico- que sobre él se monta. ¿Cuándo podremos decir, sin ambages, en Venezuela o en España, que la Filosofía carece de sentido? Porque todos sus saberes del Mundo y de la Naturaleza los ha asumido con creces la Ciencia; y porque lo realmente importante, el Espíritu, tampoco nos lo puede explicar, porque él atañe a la psicología, la teología, la religión y la Noción de Dios.
Reitero mi disculpa para Ross... por el tono fanático con el que le hablé... ¡¡pero ratifico plenamente lo dicho!! No hay ni puede haber ningún Humanismo Ateo, porque todo intento de intuir Lo Humano al margen de la Noción de Dios, es una tontería que solo tiene sentido, repito, cuando se tienen 20 años... O, mejor dicho ¡¡cuando hace 50 años se tenían 20!! Porque habría que ver cómo piensan los chamos de ahora. No hay ningún Humanismo Ateo y, por lo poco que sé de otras religiones, tampoco se plantea en ninguna de ellas la Libertad Plena del Hombre. Me disculpo de nuevo por mi fanatismo.


jueves, 7 de junio de 2012

DEBAJO DE LA FRIVOLIDAD

EL NACIONAL - Domingo 16 de Febrero de 2003     A/10
Radicales, telúricos y guerreristas
TULIO HERNÁNDEZ

I
Si tanto opositores como oficialistas se hubiesen tomado en serio las corazonadas y recomendaciones estratégicas de nuestro amigo el economista Emeterio Gómez, en este momento los venezolanos deberíamos –y “deberíamos” según Emeterio es siempre un imperativo ético, no un condicional de ocasión – estar hoy dedicados a intercambiar tiros, bazukazos, misiles, bombas, torturas, decapitaciones o cualquier otra práctica de guerra, con tal de resolver de una vez por todas el agudo conflicto político que vivimos.
Sucede que nuestro amigo, como muchos otros, tiene la certeza –no la intuición o la sospecha, ni siquiera la hipótesis o la presunción, ¡la certeza!
– de que Chávez tiene minuciosamente prevista la ejecución de un asesinato en masa de venezolanos que se le oponen, con el objeto de imponer sin retrasos mayores su proyecto comunista. “Han previsto 10 mil muertos”, me dijo con su entusiasmo evangelizador la última vez que nos vimos en las afueras de Globovisión.
Por lo tanto, frente al inminente genocidio, nuestro economista propone que el bando opositor, donde están los candidatos a cadáveres frescos, debe actuar primero y abandonar la “bobería” de seguir intentando una salida institucional porque, hay que entender, argumenta:
“Que ¡sólo a través de la fuerza! podemos imponer dicha salida. Porque un comunista sólo hará elecciones ¡con un revolver en la sien!” (sic) ( “Los moderados”, El Universal, 02-02-03).
En resumen, la recomendación de Emeterio es dejarse de ingenuidades democráticas –marchas, firmas para solicitar referendos o elecciones, mesas de negociación, mediaciones y afines–, pasar directamente a las acciones de fuerza –pistolas en la sien del Presidente (no dice si hay que dispararla o no), paros petroleros más duros “no importa que destruyan el país”, consolidación y entrenamiento de grupos armados de autodefensa para protegernos de las hordas asesinas que ya se acercan–, y sobre todo liberarse de un peligro inminente:
los moderados. Esto es, aquellos empeñados en que hay que insistir hasta el final en una salida constitucional, que evite la resolución sangrienta del conflicto y, además, criticos de que algunos sectores radicalizados de la oposición actúen reproduciendo los esquemas de militarismo y violación de las normas institucionales que se cuestionan al chavismo.
II
Confieso que estas propuestas de Emeterio me resultan tan “de librito”, que han sido muchas veces descritas por los estudiosos de las condiciones en las que se fraguan los conflictos armados, que me parecía redundante debatirlas. Ya lo ha hecho lúcidamente Norberto Bobbio, en un bello ensayo en el que demostraba con claridad que “el argumento más común para legitimar la violencia es afirmar que es la única respuesta posible, dada la violencia de los otros”. También, más cerca de nosotros, Carlos Mario Pereda, en su libro Cuando la sangre es espíritu, demuestra cómo la lógica “si no los matamos primero, ellos nos matan a nosotros” encendió la mecha que dio inicio a la guerra entre hermanos de la cual Colombia aún no ha logrado salir.
Sin embargo, me he decidido a debatir sus propuestas, básicamente porque, a pesar de encontrarlas ensombrecidas por el fanatismo, guardo aún respeto intelectual por el autor y valoro su influencia sobre un sector importante de empresarios del país.
¿Por qué creo que son de manual, las propuestas de Emeterio? Fundamentalmente, porque reproducen casi al calco las cuatro o cinco cosas que Julián Marías, Norberto Bobbio o William Ury sostienen que son las condiciones básicas para atizar un conflicto armado. Veamos: 1) creer que el conflicto es una fatalidad irreversible, ante la cual sólo puede haber dos posiciones ( “los moderados corren el riesgo de ponerse al servicio del totalitarismo” ) ; 2) sostener que el otro es la fuente del mal ( “como si con llamados de paz se pudiera apaciguar a una bestia (...) comunista” ; 3). privilegiar el rumor sin dudar, sin mostrar pruebas de lo que se afirma ni medir las consecuencias de la acción, la “frivolidad” que dice Julián Marías ( “serán 10 mil muertos, Tulio, 10 mil” ) ; 4) satanizar como “blandos” a quienes cuestionen las posturas más radicales de su mismo lado ( “los próximos meses serán terribles, no sólo por la guerra contra él (Chávez) sino por el enfrentamiento con los moderados” ) ; 5) promover que la población se arme ( “¡resulta que ante el creciente armamentismo de los círculos del terror, ¡la oposición no debe reaccionar armándose también!” ).
Yo entiendo la desesperación de Gómez. Es la de muchos venezolanos.
Pero me asusto ante su visión catastrofista, guerrerista y militarista.
En primer lugar, porque la historia nos ha mostrado conflictos aún más duros, atávicos y armados que el nuestro –pensemos en Suráfrica o en Irlanda– que se ha logrado resolver de manera relativamente pacífica o, por lo menos, con menos violencia de la esperada. Luego, porque me parece inocuo, peligrosísimo para nuestro futuro y hasta cursi promover prácticas como el entrenamiento de civiles armados para defender nuestras propiedades de una supuesta e inminente avalancha de pobres y harapientos, que nadie ha podido probar. Y, por último, porque hasta ahora todos los intentos “por la fuerza” –el golpe de abril; el paro petrolero; el desplante cada vez más menguado, y lastre para la Coordinadora, de los militares uniformados en Altamira; el desvío de la marcha de octubre hacia La Carlota– han demostrado ser actos que, además de ineficaces para los fines con los que fueron concebidos –sacar a Chávez de Miraflores–, nos han puesto al borde de que un nuevo mandarín o una nueva cúpula –la que apunta la pistola a la sien– cargue con un poder para el cual no fue electa.
Emeterio, lo ha escrito, piensa con Maquiavelo que “el fin justifica los medios”. Yo prefiero pensar con Camus, sin ser ingenuo ni pasivo ante la amenaza autoritaria chavista, que en política los medios construyen los fines. Y, lo repito, que la mejor manera de ganarle la guerra a Chávez es impedirle que la haga.

Ilustración: http://discodiabla.blogspot.com/

domingo, 3 de junio de 2012

¿LA VERDAD ES UN MILAGRO?

EL UNIVERSAL, Caracas, 3 de Junio de 2012
¿Existen de verdad los milagros?
En el Mundo de lo Natural, nada se crea y todo tiene, sin excepción, una explicación o causa
EMETERIO GÓMEZ 

Un buen amigo me aupaba acerca de abordar temas filosóficos difíciles en estos artículos. "Es bien bueno, me decía, porque lo obligas a uno a esforzarse, a veces tengo que leerlos hasta tres veces, pero cuando los entiendo me hace mucho bien". Este mismo caballero me encontró esta semana y, refiriéndose a mi último escrito -¿Somos los humanos seres naturales?- con mucha amabilidad me dijo: "con este sí que no pude, es muy difícil a esta edad venir a entender que no soy un Ente Natural. ¿Qué se opone a lo Natural, lo Sagrado, lo Divino, qué? Porque lo que entendí de tu ar-tículo fue más bien que somos iguales a Dios. Y eso vas a tener que explicármelo". Pues bien, vaya para él y para todos mis lectores este intento de explicación.

Tal vez sea más fácil, Luis, abordar el problema directamente a partir de dos nociones -el Crear y la Nada- que en aquel artículo solo introduje hacia el final. Es esa idea que se resume en sus últimas frases: "en la Naturaleza nada se crea, todo se transforma". O "en ella, todo efecto ha de tener una causa". Porque en el Mundo de lo Natural, ambas cosas son así: nada se crea y todo tiene, sin excepción, una explicación o causa. Porque ante un fenómeno natural, por complejo que sea, puede que no conozcamos sus causas, pero podemos afirmar, sin el menor temor a equivocarnos, que esas causas existen. Es esa típica sensación que tenemos ante un mago o un prestidigitador, que nos lleva a preguntarnos ¿cómo lo hará?, seguros de que alguna explicación natural o racional habrá.

Todo ello, porque en la Naturaleza, evidentemente ¡¡No ocurren milagros!! Nada en ella se Crea, ni existe en su seno la dimensión de La Nada. Que es, esta última, y dicho sea de paso, la Esfera estricta de Lo Humano, en la que sí ocurre el milagro de la Creación. Y existe, Luis, un recurso o mecanismo, que nos permite captar, con facilidad, ambas nociones: el Crear o sea el Acto Creador y la Nada. Un recurso o mecanismo que nos permite, además, captar hasta qué punto nuestra Esfera de la Moral es endeble. Porque se trata de intuir lo que realmente es un Dilema Ético: que es cuando ante una determinada situación o disyuntiva, capto que con exactamente mis mismos Valores y con mi misma estructura moral, puedo hacer el Bien o el Mal, puedo hacerle daño a otro o no hacérselo (porque de ello depende para mí el logro de determinados objetivos), puedo perdonar una ofensa o no perdonarla. En cuyo caso, ¡¡cualquiera de las dos alternativas que yo escoja, será una Creación... y será hecha a partir de La Nada!!

Precisamente porque mi decisión no depende de Nada; de nada que no sea mi Voluntad o mi Libre Albedrío, que puede optar por una vía o por exactamente la contraria. Porque si de verdad puedo hacer cualquiera de las dos -sin disponer de ninguna explicación posible ¡¡precisamente porque se trata de mi Libre Albedrío!!- entonces, lo que yo decida creará una situación radicalmente distinta de la que se hubiese creado si escojo la otra. Pensemos, por favor en la situación extrema de matar o no a alguien. De cómo cualquier de las dos opciones creará para la presunta víctima una situación -una vida o una muerte- radicalmente distinta, dependiendo de cuál sea mi Decisión: pensemos en la de los gringos al invadir Iraq, hace diez años, ¡¡qué perfectamente pudo haber sido la opuesta!! con lo cual todo lo que se generase a partir de cualquiera de las dos, habría sido una Creación de quienes tomaron dicha Decisión. Nada de lo cual, obviamente, es Natural, sino que es una Creación Exnihilo, esto es, a partir de la Nada.


Ilustración: Sean Scully. Small Grey Wall, 2002

domingo, 18 de marzo de 2012

TRASDÍA


EL UNIVERSAL, Caracas, 18 de Marzo de 2012
"Yo soy Carlos Marx"
Me estremeció porque, viéndola, no pude dejar de comparar a Marx con Nietzsche...
EMETERIO GÓMEZ

Es una magnífica pieza teatral de Gennys Pérez que se exhibe en el Espacio Plural del Trasnocho: la vida personal de un hombre sumido en la pobreza y en una tragedia familiar que en alguna medida me reconcilian con el ser humano Marx; minimizado ya por el tiempo el impacto que -hace 40 años- me produjo el descubrir la inmensa estafa que fue su trabajo intelectual. Un impacto que (en 1980) intenté plasmar en un libro: mi ruptura radical con el marxismo, el comunismo, la revolución... ¡¡y las ilusiones!!

Porque no se trata -sólo- de que la Teoría de la Plusvalía, El Capital y Los Grundrisse sean una sarta de tonterías montadas sobre una idea ridícula: que ¡¡en el capitalismo!! o sea, en una sociedad creada y desarrollada por ¡¡el empresario capitalista!! el valor de cambio lo generen exclusivamente... los obreros. Si hubiese un ranking de las ideas necias que ha parido la Humanidad, sin la menor duda esa ocuparía un lugar privilegiado. Ni se trata tampoco -sólo- del incalculable daño que el marxismo hizo, al ser asumido por una ristra de fanáticos: Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Fidel Castro, el Che Guevara, Allende, los republicanos españoles... y Chávez. No se trata -sólo- de la inmensa pistolada de creer que se podían eliminar por decreto el Valor de Cambio, la Propiedad Privada y la Empresa Capitalista, la única que funciona, incluso cuando se disfraza de Cooperativa. Ni se trata -sólo- de la caída del Muro de Berlín y de la disolución espontánea y fulminante del comunismo.

Ni se trata tampoco -sólo- de que Chávez sea profundamente marxista y no un simple seguidor de Alí Primera, como dijo en estos días un amigo muy querido, Thaelman Urgelles, cayendo así en la trampa de exonerar a Chávez del comunismo. Ser marxista, pana -"en lo esencial", como diría el propio Marx- es creer en la Igualdad, o más bien, en la Igualación boba de los hombres, por encima de las diferencias abismales que la Naturaleza impone. Diferencias abismales que atañen no tanto a las habilidades laborales, ni siquiera a la inteligencia, sino a nuestras capacidades creativas, infinitamente desiguales. Diferencias que sólo puede aplastar una dictadura totalitaria; tal como ocurrió en todos los países comunistas ¡¡y como pronto ocurrirá en Venezuela!!

Más allá de todo ello, el verdadero problema con el "pensamiento" de Marx, es que ¡¡a veces se lo considera un filósofo!! A alguien que no llegó siquiera a intuir el problema filosófico central de su época, el siglo XIX. Un problema que podría resumirse -precisamente- en la liquidación radical de la Filosofía que, en ese siglo, hicieron Kierkegaard, Schopenhauer y, sobre todo, Nietzsche. Marx no llegó a filósofo, casi en el mismo momento en el que el autor de Ecce Homo estaba demoliendo la Filosofía. Marx no llegó a intuir siquiera que la única (remota) posibilidad de crear un Hombre Nuevo -un Superhombre, como lo llamó Nietzsche- no tenía nada que ver con la Economía ni con el Desarrollo de las Fuerzas Productivas, sino con el pegarse el salto Espiritual que nos sacara de la Animalidad.

Con lo cual regreso a la obra de Gennys Pérez. Para comparar la vida privada de dos hombres con sus respectivas vidas intelectuales. "Yo soy Carlos Marx" me estremeció porque, viéndola, no pude dejar de comparar a Marx con Nietzsche. Toda la pobreza y el infortunio de aquél, para generar una Filosofía zonza versus toda la inmensa tragedia que también fue la vida personal de Nietzsche, para generar un pensamiento que liquidó a la Filosofía e inspiró todas las grandes ideas que se han producido desde entonces.

Fotografía: http://elespectadorvenezolano.blogspot.com/

domingo, 11 de marzo de 2012

FILO-FILOSOFÍA


EL UNIVERSAL, domingo 11 de marzo de 2012 12:00 AM
Dolientes de la Filosofía... pero muy queridos
La Filosofía puede seguir preguntando, interrogando o dudando cuanto quiera...
EMETERIO GÓMEZ

Un amigo muy querido arremete contra lo que él asume como un insensato empeño mío: ¡¡matar a la Filosofía!! Pero no fui yo el que parió dicha idea, de puro genio que a lo mejor soy, sin saberlo. No fui yo el que decretó esa lenta muerte que ya dura 228 años, desde que Kant fracasó al intentar conectar la Razón y la Moral. O desde que T. S. Eliot afirmó que no soportaríamos la Realidad sin los esquemitas lógicos que le superponemos para humanizarla. No fui yo sino Nietzsche el que se burló de Platón, como le dio la gana, al mostrar que la Razón carecía de basamento.

Y, por si alguna duda quedaba, Wittgenstein le dio el Tiro de Gracia a la moribunda. Acuñó en su Tractatus una idea que nadie ha rebatido; y que dejó a la Filosofía en el aire: que "Todas las proposiciones lógicas son tautológicas", esto es, que la conclusión de un silogismo no agrega -ni puede agregar- ningún conocimiento nuevo al que ya estaba en las premisas. Si "todos los hombres son mortales" y "Sócrates es hombre", es obvio que allí está ya contenida, íntegra, la conclusión.

Dice nuestro amigo (en un desafío caballeresco a dos ideas que vengo sosteniendo: que la Filosofía ha muerto y que deberíamos relanzar la Religiosidad; el otro "rollo" que, hoy, no tocaremos); dice él, que "La Filosofía es una interrogación permanente; la Religión, una respuesta permanente. Quien quiere conocer, cuestiona y eso es Filosofía... Quien quiere creer, cree y eso es Religión. Quien duda, busca la Filosofía. El que quiere certezas busca la fe".

Todo lo cual es absolutamente cierto... pero relativo. Por supuesto que la filosofía fue una "interrogación permanente"... ¡¡pero intentó producir respuestas y respuestas incontrovertibles!! Platón pretendió responder a la pregunta por el Bien... y fracasó. Y lo mismo le pasó con la Justicia, la Piedad y con todas las ideas alusivas a la Moral. Aristóteles fundó la Lógica -es decir, dio una respuesta- pero estaba a 2.400 años (hasta el siglo XIX) de saber que la suya era una lógica hipotética, sin el menor chance de captar la realidad. ¡¡Porque no hay, ni puede haber, ninguna Verdad Universal!! Algo que Rubén Blades ya sabía desde antes de Platón: "Que todo depende del color del cristal con que se mire".

Pero falta aún el fracaso esencial: Cuando se trata de captar la Naturaleza, el problema no es muy grave, porque -en ella- las premisas son más o menos sólidas. Porque allí cabe lo que el buenazo de Shakespeare creyó: la ingenua idea de que -en el plano de lo Humano- podemos escoger con claridad entre el to be y el not to be. Porque en la Natura hay realidades más o menos estables, que ciertamente son o no son. En ese plano de lo Natural, podemos "salvar" a la Filosofía diciendo que no fue que murió, sino que le cedió el paso a la Ciencia. Pero la verdadera esfera en la que se dirime el asunto es la de lo Humano, el Espíritu, la Conciencia, el Alma o como se llame. Allí la Filosofía no tiene nada que buscar. ¡¡Porque no hay premisas!!

Allí es donde "se bate el cobre", donde después de 2.500 años de esfuerzos, la Humanidad descubre que no hay Respuesta. Allí la Filosofía puede seguir preguntando, interrogando o dudando cuanto quiera, que, con toda seguridad ¡¡solo generará dogmas!! Simplemente, porque -como titulé un artículo reciente- el Alma es Inescrutable... por definición, tautológicamente. Porque si lográsemos conocerla o escrutarla (o sea ¡¡si le liquidásemos el Inconsciente!!) nuestra comprensión de ella alteraría su Ser. Con lo cual el conocimiento de lo Humano ya no sería de lo Humano sino de una Cosa.