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martes, 24 de enero de 2017

ANTICOMUNISMO

La imagen puede contener: 14 personas, multitud y exterior
Una larga marcha
Nicomedes Febres

* He luchado contra los comunistas toda mi vida, y siempre lo he hecho frontalmente a pesar de que muchas veces lo he hecho con una sonrisa en los labios producto de haber crecido entre muchos de ellos. Y ellos saben lo duro que fui en esa lucha, pero una vez que ellos fueron derrotados, lo más sano fue olvidar las batallas para que la guerra quedara atrás. Pero nunca me he considerado un anticomunista visceral, porque los anticomunistas en su inmensa mayoría son culturalmente ignorantes, reaccionarios que defienden privilegios particulares, torpes porque desconocen los rudimentos de la política e histéricos por carecer de ideas; además, intelectualmente son unos pobres diablos incapaces para argumentar su posición, con la mezcla de racionalidad y conocimiento necesarios. Los mejores anticomunistas son aquellos que fueron comunistas y dejaron de serlo por convicción y ahora enfrentan al régimen de maduro con alma, vida y corazón. Un ejemplo de eso puede ser Vargas Llosa, o intelectuales sólidos como Juan Nuño o Eduardo Vásquez, solo por citar dos. Este gobierno es una mezcla de comunistas ignorantes de todo conocimiento y todos ellos resentidos y pícaros, con militares que usan al socialismo como una excusa para saquear al país. Ellos no van a entregar el poder por la vía electoral sin dejar el resto, pero la vía electoral sigue siendo la mejor vía para desgastarlos y luego molerlos. Ayer participé en la larga marcha convocada por la MUD, lo hice calzado con el tercer par de zapatos que gasto en esta larga marcha por la libertad. Fue una marcha digna, con gente suficiente para levantar la antorcha de la democracia, pese a que todos estos independientes de la oposición que todo lo critican y nunca, pero nunca, han hecho una propuesta para salir de esta tragedia en la cual estamos inmersos, y se felicitan si una marcha es un fracaso. Los he leído y oído, pero repito, nunca han expuesto ninguna idea o plan alternativo sensato y realista para salir de maduro y su grupo de rufianes.
Esos opositores son todos independientes, es decir, son ignorantes de los más elementales conceptos del juego político o de lo que se llama la realpolitik, pero han atacado sin piedad a todos los partidos y emergen cada cierto tiempo pidiendo que los dejen a ellos dirigir la lucha contra el régimen. Ya lo hicieron al comienzo de este calvario cuando ayudaron a moler a todos los partidos políticos y dejaron a la oposición en las peores condiciones posibles de lucha. Dejaron una oposición quebrada y llena de deudas, que los políticos de verdad han estado cancelando hasta dejar salir a flote a la oposición, pero hoy otra vez siguen atacando a los partidos. Acaso esos amateur de la política alguna vez subieron cerros para organizar un partido, saben de la dificultad para construir un aparato electoral o convencer a la gente humilde para que participe y no se amilane? Estoy seguro que no lo han hecho. Y los confronto, pese a que tengo amigos personales allí, porque ningún político que se precie va a ganarse sus antipatías porque al final son votos también. Pero como yo no aspiro a que voten por mí para nada, puedo hablar con la facilidad de estar al margen de las ambiciones y por eso digo la verdad de manera cruda, claro y raspao. Tengo críticas a la marcha, en especial organizativas y tienen que ver más con darle prioridad promocional a los partidos que a la MUID y si bien lo entiendo, hay que cuidar las formas. Tampoco es que los hombres de los partidos son unos santos, ni me están pagando, pero ya está bueno de estarlos atacando porque ellos están arriesgando el pellejo más que nadie, y lo han hecho mejor que una serie de amateurs que no pasan de ser managers de tribuna.

Fuente:
https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10211145551455404

domingo, 12 de abril de 2015

OQUEDAD DE UNA PRÉDICA

Del (anti) comunismo
Luis Barragán



“… Todas las plataformas de las oposiciones
progresistas en el Este [tienen] un punto esencial
 común: poner en primer plano, como objetivo
 prioritario sobre cualquier otro, la exigencia
 de derechos humanos, libertades y democracia”
Fernando Claudín (*)


La propuesta marxista-leninista sabe de un monumental fracaso histórico y, luego del derrumbe euroriental de dos o tres décadas atrás, conocemos mejor las intimidades de los regímenes que ahuecaron la prédica y,  faltando por conocer a los que sobreviven, todavía encuentra a agresivos defensores. Por cierto, defensores que niegan el derecho de otros a sostener su propia utopía  liberal, por citar un ejemplo.

Hay sobradas lecciones sobre la experiencia comunista en el mundo, añadida su amarga herencia, siendo muy legítima la discrepancia que no puede equipararseautomáticamente a ninguna postura reaccionaria, cómplice con los más sórdidos intereses para preservar los privilegios que, sencillamente, nunca se han tenido. Valga la paradoja, a juzgar por lo que ocurre en Venezuela, los que proclaman las bondades del comunismo, protagonizan no sólo un retroceso de la democracia y de las libertades públicas, justificando la represión, sino rinden  el  testimonio de un estilo de vida frecuentemente sustentado por el pillaje que facilita sus ventajosas posiciones de poder, contrastante con la transparencia, disciplina y – sobre todo - austeridad de buena parte de sus adversarios.

Se ha pretendido del disenso, un delito e, incluso, Rigoberto Lanz convirtió asombrosamente el anticomunismo en un temible caso psiquiátrico. Ni siquiera aceptó otra significación para el término, acuñado y propagado a principios de los años cincuenta del XX como equivalente a toda resistencia al cambio social, por lo que  desestimó aportes de reconocidos historiadores, como Luis Cipriano Rodríguez, militante del PCV, quien hizo una interesante catalogación del anticomunismo, admitidas – por lo menos – las buenas intenciones reformistas.

Hay quienes se acomplejan por una postura anticomunista, temiendo la sanción moral de los interlocutores que pregonan una abierta posición antiliberal, como pueden concebirla antisocialcristiana o antisocialdemócrata, festejándola. Habida cuenta de la pobreza teórica, de la debilidad ideológica o de la flagrante indiferencia por el pensamiento de numerosos parlamentarios oficialistas, operando el chantaje, temen por el directo insulto personal y todo el lenguaje escatólogico trastocado en argumento.

Tenemos noticias de algunos estudios parciales sobre el discurso parlamentario en los últimos años, a pesar de no publicarse los Diarios de Debates por más de una década. Nos aseguran, igualmente destaca el anticomunismo como extorsión moral para una oposición que ha elevado las banderas de los derechos humanos, la libertad y la democracia en un socialismo más real, vivo e inmediato, que los históricamente conocidos. 

(*) “La oposición en el ‘socialismo real’. Unión Soviética, Hungría, Checoslovaquia, Polonia: 1953-1980”, Siglo Veintiuno Editores, Madrid, 1981: 365.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22223-del-anti-comunismo
Reproducción: Tribuna Popular, Caracas, 16/01/1987. Tiempos remotos, brindis de fin de año en la sede del PCV: por encima de las diferencias políticas, comparten - entre otros -  Guillermo Morón, Jesús Sanoja Hernández, Héctor Mujica, Domingo Alberto Rangel, Eloy Torres,Jesús Paz Galarraga, embajador Vladimir Goncharenko, David Nieves,Ignacio Luis Arcaya, Jesús Faría.

lunes, 3 de junio de 2013

CUADERNO DE BITÁCORA

Hace poco, estuvo Richard Mardo en Venevisión. Habló de leyes importantes como la de Desarme, cuyo proyecto será aprobado mañana, o la del Primer Empleo. E, igualmente, versó sobre las pruebas falsas esgrimidas por Diosdado Cabello, demostrando en pantalla la alteración de nombres en las copias de los cheques exhibidos, el hecho de haber dado 5 mil bolívares para la reserva de un carro, haber él pagado una deuda y no recibido un regalo, por ejemplo. ... Bien por Mardo. Hoy, rueda de prensa a las once am.

Aveledo nos tiene acostumbrados al argumento sencillo, inteligente y pedagógico. Esta mañana, en Globobovisión (si, el canal que ha alharacado a muchos que lo asumen como un partido político), habló de las circunstancias actuales y, respondiendo a preguntas, nos causó gracia que afirmara que las opiniones de Cuba sobre la democracia parecen como la que un pedófilo puede dar sobre los niños o Maradona sobre la decencia y las buenas costumbres. Además, la única manera de desscubrir las trampas, es meterse en los procesos electorales. Por ello, hay que ir a las municipales. No debe ocurrir lo de 2005 !!!

Julián Rivas estuvo hoy en VTV. Claro, habló de la entrega al imperialismo norteamericano y, más, al sionismo internacional que no cesa de conspirar. Y, siguiendo a Juan José Arévalo (SIC) , versó sobre la enfermedad del anticomunismo. Cometió un desliz comprensible por el apremio televisivo al afirmar que fueron 30 los diputados presos por Rómulo Betancourt. Decir 30 fue un error, pero nada tiene de desliz recordar esa detención de cinco parlamentarios. Hay revanchismo..., pues.

Tuvimos ocasión de acompañar hoy, al mediodía, a Mardo con motivo de la rueda de prensa dada en la sede de Avanzada Progresista, dada por Borges y con presencia de parlamentarios de otros partidos (Gaviria, Zambrano, García, Berrizbeitia, Stalin....). Sigue pendiente el otro audio. Además, será mañana que Richard dará la rueda de prensa en la sede del Ministerio Público sobre la falsificación de las pretendidas pruebas exhibidas por Cabello. Luego de la sesión de la Comisión de Cultura, mañana estaremos de nuevo acompañando a Mardo....
 Esta es la nota de noticias24.com:

(Caracas, 03 de junio- Noticias24) En rueda de prensa del bloque parlamentario de la Unidad, el diputado Julio Borges, se refirió a los casos de supuesta corrupción en los que estarían implicados diputados de la oposición, entre ellos el caso de Richard Mardo.
“Sobre los Magistrados (…) y de usted señora Fiscal quedará que la justicia esté dedicada a forjar pruebas, como en el caso de Mardo”.
Informó que en las próximas horas el bloque parlamentario de la oposición va a demostrar que “las pruebas con las que supuestamente están atacando a algunos diputados son burdos montajes fabricados”.

Anunció Borges que este martes acudirá a la Fiscalía General de la República el diputado Richard Mardo, “a denunciar con nombre y apellido que las pruebas en su contra son montaje (…) El país podrá ver y juzgar en el único tribunal que tenemos, el tribunal de la opinión pública”.
Agregó que el caso de Mardo no es el único “en el que se forjaron pruebas. El caso de Juan Carlos Caldera también tiene pruebas montadas”.

Comentario final, revisamos esta mañana - muy temprano - la prensa y, a la vez, sintonizamos los diferentes programas de entrevistas ("zappiniamos"). Es difícil llevar estos apuntes, pero - de vez en cuando - es bueno darle curso.

LB

viernes, 8 de octubre de 2010

partiendo del propio lanz


EL UNIVERSAL, Caracas, 3 de Octubre de 2010
Marx -Rigoberto- fue un zonzo
Yo desbrozo rapidito: sin la menor duda, mi anticomunismo es una "enfermedad del espíritu"
EMETERIO GÓMEZ


Rigoberto Lanz se niega férreamente a discutir sobre Marx. Insiste en que "para tener un mínimo diálogo sobre cualquier cosa, es preciso hacer un desbrozamiento". En este caso: precisar si mis críticas obedecen a que yo padezca alguna "enfermedad anticomunista del espíritu" o se trata -más respetablemente- de un pensamiento reaccionario "que se expresa... con ideas, reflexiones y argumentaciones". "Dos planos bien diferenciados que no se pueden confundir". Palabras textuales de Lanz, en El Nacional del 24-09-10. He puesto en cursivas la frase "sobre cualquier cosa" por lo siguiente: ¿debe uno suponer que si alguien le plantea a Rigoberto una tesis ridícula "sobre cualquier cosa" -por ejemplo, que los perros vuelan o la gravedad no existe- él antes de acusar de zonzo al tipo exigirá el desbrozamiento de rigor, intentará precisar si aquél padece alguna "enfermedad del espíritu"?

Que es más o menos lo mismo que ocurre hoy con las tesis básicas de Marx, por exagerado -o tremendista de mi parte- que pueda parecerle al amigo lector. Defender hoy El Capital, su obra cumbre, es casi tan idiota como negar la redondez de la Tierra, la inviabilidad radical del Comunismo o la identificación plena entre Hitler y Stalin como asesinos masivos. Creer que el valor de cambio de un bien -en una Economía Capitalista- tenga algo que ver o, peor aún, dependa exclusivamente, como dice Marx, de la cantidad de trabajo que dicho bien requirió, es casi tan imbécil como creer que los cuerpos caen hacia arriba. No haber descubierto, a mediados del siglo XIX, que el valor de las mercancías deriva ¡¡de su escasez relativa!!, es casi tan tonto como no saber que la sangre circula. O como no saber que esa Escasez Relativa opera igualito en absolutamente cualquier tipo de economía, desde el Capitalismo más salvaje ¡¡hasta la comuna más sublime, conformada por los monjes trapenses o benedictinos más espirituales que podamos imaginar!! Es no haber descubierto que el Valor de Cambio es una categoría estrictamente natural y no una de carácter social como el bobo de Marx nos hizo creer. Porque cuando uno de esos monjes done o comparta con otro un bien terriblemente escaso que él produjo, eso no tendrá el mismo valor (¡¡económico o espiritual!!) que si le estuviese donando un bien superabundante.

Yo no tengo problemas en complacer a Rigoberto con lo del bendito desbrozamiento, yo desbrozo rapidito: sin la menor duda, mi anticomunismo es una "enfermedad del espíritu", como él insinúa. Me enferma este empeño de Chávez en imponernos el Comunismo -esto es, en destruir el país- cuando los chinos tiene 30 años reconvirtiendo su economía al Capitalismo y el cadáver Fidel Castro ya ha aceptado que su modelo no funcionó en ninguna parte. Pero mi enfermedad anticomunista no tiene nada que ver con el hecho incontrovertible de que la Tierra es redonda ¡¡y que las ideas de Marx fueron radicalmente zonzas!!

Empeñarse hoy en defender tales pendejadas, me evoca un recuerdo hermoso: era 1973 -o sea, hace como 80 años- en el Cendes de la UCV: Héctor Silva Michelena, ese queridísimo compañero de viaje, dictaba una charla sobre nuestras primeras dudas acerca de la teoría del valor-trabajo de Marx. Uno de los asistentes, lo conminó espetándole: "¿Cómo puede usted tener dudas acerca de El Capital, si se trata de una obra estrictamente científica?". Silva, con esa bonhomía -que los años han acrecentado- le dijo: "Mire: las dudas, sin la menor duda, están allí. Es como si pretendiésemos negar que ese cerro hermoso que estamos viendo, el Ávila, no existe".

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿la única enfermedad?


EL NACIONAL - Miércoles 29 de Septiembre de 2010 Opinión/8
A Tres Manos Miradas múltiples para el diálogo
¿Enfermedad anticomunista?
RAFAEL CASTRO

Amigo Rigoberto, un verdadero placer tenerlo de vuelta en este espacio, aún existe tenue luz desde la casa que vence las sombras, entiendo que desde allí ha librado un esfuerzo creador sólo ignorado por lo más perverso del intelecto, y no sólo del pitiyanquismo. Brindo por su salud y larga vida.

Desde hace algún tiempo motivado por su amplitud había estado tentado a opinar sobre alguno de sus artículos u otro de sus asiduos colaboradores más allá del portento inhibidor de su erudición y verbo indiscutible, por lo pronto lo intento sobre su artículo del domingo 5 de los corrientes, más por la necesidad de expresarme en un momento crítico del país que por la intención de sentirme espadachín del debate con usted.

Creo que el arma de los síndromes mentales asociados a la política no tienen ideología particular, es usado y existen víctimas y victimarios en todos los regímenes sin importar su naturaleza política o ideológica, desde el anticapitalismo, donde no lo ha habido en su expresión revolucionaria, hasta el anticomunismo donde tampoco ha existido desde su esencia teórica (caso Venezuela), pasando por variados matices de "anti" (racismo, cristianismo, yanquismo, evolucionismo, judaísmo y pare de contar).

No deseo opinar acerca de si todas estas formas "anti" son en verdad expresiones síntomas de una enfermedad, pero sí, acerca de su significado en la Venezuela actual, a mi juicio.

En principio, pienso que quienes practican cualquiera de estos "anti", tienen mezclote en su cabeza, bien por ignorancia o porque realidades diversas han hecho que así sea, o al menos es lo que la historia registra en su saldo desde la impunidad de los imperios hasta los más "puros" "paraísos" de la felicidad. Una interrogante me asalta: ¿qué es lo que prevalece en estas personas, la ignorancia, el mezclote, ambas cosas, o tal vez en realidad un interés real y perverso que les hace recurrir a semejantes estereotipos? Yo considero que estos espíritus malignos no parten de leyendas, amigo Rigoberto, a menos que los gulags y el napalm en Vietnam lo sean ciertamente. Todo "anti" tiene en verdad un sustrato psico-cognitivo incrustado junto a lo más recóndito del espíritu, cuando no de su conciencia formada, por ejemplo, en el revanchismo alimentado por odios y frustraciones como usted lo señala, agravado, eso sí, cuando se hace uso fascista del poder del Estado a través de sus múltiples brazos ejecutores.

Obviamente, existe un trasfondo en tales mentalidades, pero, más allá de la discusión sobre marxismo, socialismo o comunismo que finalmente nadie puede palpar su esencia y certezas, dadas, las múltiples interpretaciones, entonces la gente común sólo tiene una referencia simple y llana: la barbarie y desplome de todos los ensayos sobre esa ideología, ¿es acaso esto una leyenda? La exigencia de una interpretación compleja, sabia y pudorosa de sus bondades teóricas ha sido y continúa siendo un asunto de élites (sacrosantos al estilo de los más connotados exégetas).

Emeterio es uno más, con sus particularidades por supuesto, no me importa, pero recurrir al mundanal ruido de la CIA adonde el régimen ha incluido a hombres dignos como Douglas Bravo y Gabriel Puerta, parece un desvarío si se trata de debatir (los sesudos del Partido Socialista Unido de Venezuela no están interesados, patético su congreso) los problemas del país que, de paso, un escenario ideal sería la hegemonía comunicacional del Estado.

Ni Emeterio está enfermo ni el chavismo es comunismo, con casi seguridad diría que prevalece el mezclote perverso y las armas massmediáticas son razonablemente válidas en este amado país con tendencia surrealista donde el ciudadano no es pendejo, si bien lisiado ideológico.

La aspiración reconfortante de que en la prevalencia académica, política, social, económica y cultural se consoliden los fundamentos de un pensar y hacer desde la complejidad, la eco-cognición y la aceptación de la diversidad, resultará muy probablemente desde un escenario muy distinto al mezclote perverso conservador o advenedizo.

Salud, amigo Rigoberto,

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿tan simple?



EL NACIONAL - Viernes 24 de Septiembre de 2010 Opinión/7
A Tres Tres Manos Manos Miradas múltiples para el diálogo Miradas múltiples para el diálogo
Emeterio, demasiado simple
"La puerta abierta por la globalización neoliberal da al vacío" Juan Carlos Monedero: Disfraces del Leviatán, p. 217
RIGOBERTO LANZ

Sólo me referiré en estas notas al desbrozamiento que es preciso hacer para poder tener un mínimo diálogo sobre cualquier cosa, justamente el asunto "incomprensible" que el amigo Emeterio Gómez despacha muy rápidamente. Lo que estoy planteando es que nos hagamos cargo de las implicaciones del anticomunismo como mentalidad (como enfermedad del espíritu) cosa bien diferente del pensamiento reaccionario que se expresa de múltiples maneras con ideas, reflexiones y argumentaciones. Son dos planos completamente diferenciados que no se pueden confundir.

Las mentalidades (el racismo, el anticomunismo, etc.) no son cuerpos de ideas, ni constructos ideológicos muy refinados.

Son simples amalgamas de escatologías que se alojan en la subjetividad como dispositivos que comandan la conducta. Ese fenómeno ha sido muy estudiado. Si el amigo Emeterio se tropieza por allí con algún libro de Serge Moscovicci, le aseguro que ayudará mucho a esclarecer lo que estamos comentando.

En Venezuela existen desde hace rato esas mentalidades (la racista trasiega vergonzantemente los pliegues discursivos, la anticomunista se ha cultivado desde siempre en los recovecos de la reacción). Por estos tiempos de polarizaciones intensas la derecha histérica calza muy bien con el fanatismo anticomunista que ya está inoculado en los pliegues de la subjetividad. Lo que está allí instalado es un paquete de aptitudes que condiciona fuertemente el aparato perceptual, las valoraciones éticas y afectivas, las miradas sobre la realidad. Son engramas mentales que actúan en bloque y linealmente. Nos están hechos para pensar sino para los arrebatos histéricos y los chillidos. Entre más ignorante es la persona más efectivo puede ser este síndrome.

En otro lado, ahora sí en el plano de la reflexión teórica, existe un antimarxismo que se ha desarrollado a lo largo de estos siglos. Gente que piensa de manera diferente a Marx, y lo que es más importante, gente que se confronta intelectualmente con el marxismo que se ha desarrollado hasta hoy. Eso no tiene nada de raro. Al contrario, es natural que desde la derecha intelectual se activen todos los resortes para combatir un pensamiento que se propone la pesadez de acabar con el capitalismo.

En este terreno del antimarxismo hemos conocido toda clase de variantes: desde el panfletismo de los apologetas del capitalismo, hasta los análisis eruditos de muchos enemigos de la izquierda que se toman su trabajo en serio. En el medio nos encontramos con un ejército de ilustres profesores y periodistas que hacen su tarea recortando y encapsulando las complejidades para hacer más amigable la digestión. Pero en todos los casos lo que importa destacar es que no estamos lidiando con una mentalidad anticomunista sino con una postura ideológica legítimamente sustentada.

Desde luego, las cosas no podían ser tan sencillas: una nueva complicación aparece cuando las posturas intelectuales de la derecha se salpican de los resabios de la mentalidad anticomunista. Esto no aparece nítidamente. Son cruces opacos y reminiscencias subterráneas.

En situaciones de alta conflictividad política donde las tensiones ponen al rojo vivo la dimensión pasional de la razón, entonces allí afloran los fantasmas que han sido parcialmente enchiquerados por efecto de lo "políticamente correcto".

No hace falta ser "agente de la CIA" para padecer estas calamidades del espíritu. Basta con calzarse el traje de activista político y salir desaforado a corear las necedades de la extinta plaza Altamira. No conozco muy bien las rutinas de activista político del amigo Emeterio Gómez, espero que practique otras rutas y otros acompañantes. Espero más: que el ímpetu de sus frecuentes aseveraciones políticas no estén alimentadas por mampuesto de las miserias del anticomunismo primario.

Eso no se sabe así de fácil ni hace falta "aclararlo" en la polémica. Mejor sería, ahora que Emeterio está más cerca de Dios que en los viejos tiempos, echar una rezadita de vez en cuando para alejar estas amenazas.

un trompo en la uña


El Comunismo de Rigoberto Lanz
Emeterio Gómez

Rigoberto -en El Nacional del 05-09-10- luego de una larga e inexplicable asociación entre Anticomunismo y Racismo, alude a mí y a mi afán de discutir sobre la precariedad del Marxismo y la inviabilidad del Comunismo… Y al decir que: “El desbrozamiento se impone como condición mínima para entrar en materia”, pareciera que va a aceptar el reto. Aunque me imagino -por sus insinuaciones- que eso del “desbrozamiento” alude a que yo pruebe que no soy agente de la CIA. Te lo juro, pana, hace 5 meses dejaron de pagarme ¡¡y renuncié!!

Si de verdad quieres “entrar en materia”, no hay nada que desbrozar, tan solo ¡hay que fajarse a debatir! Directo a las falacias de Marx. No a las del Socialismo Real, ni a los crímenes masivos de Stalin, Mao, Castro o Pol Pot, porque tal vez alegarías que esas fueron “desviaciones” del marxismo auténtico. Intentemos más bien mostrar que Marx mismo fue un pensador primitivo. Porque antes de la caída del Muro de Berlín, ser anticomunista podía parecer ir contra los pobres o contra el curso de la historia; hoy, es ir contra un Modelo de Sociedad -el de Marx- que por iluso e inviable termina destruyéndolo todo. ¡¡Como en Cuba y Venezuela!! Lo único que tiene que hacer para “entrar en materia”, jefe, es probar que no es válida una sola de estas 3 críticas.

1.- Que la Dialéctica Marxista, es completamente falsa, lastimosa. Que Marx se dejó engañar por Hegel y su cuento de la Lógica Dialéctica. Se comió esa cobota sin siquiera barruntar que -invertida o no- dicha lógica ¡¡no existe!! Faltaban 80 años para que Wittgenstein mostrará de manera inapelable que la lógica sólo puede ser analítica, o sea, tautológica.

2.- Que todo lo que Marx dijo sobre Economía: empezando por El Capital, su obra “magna”, es también falso. Por una razón muy poco conocida: porque él sólo accedió a los economistas clásicos (Smith y Ricardo); y nunca captó el verdadero problema del Valor de Cambio: que su determinante esencial era laEscasez Relativa. ¡¡Un concepto que los Clásicos no tuvieron y que sólo los Neoclásicos, hacia 1870 -ya publicado El Capital- asomaron!! Y si no se sabe que el Valor de los bienes depende en forma estricta de la Escasez, se puede llegar a creer, como Smith y Ricardo, que depende de los costos o exclusivamente del Trabajo, como creyó Marx. Y no se podrá entender que una mercancía (si se la sobreprodujo) valga muy poco aunque haya requerido mucho trabajo. ¡¡Y viceversa, si se la subprodujo, valga mucho aunque contenga poco trabajo!! Si esto no se entiende, es factible creer que el Esfuerzo, los Costos o el Sudor, tengan algo que ver con el Valor.

3.- Pero todas esas fallas de Marx son nimias… ante su pobre manejo de la Filosofía. En sus Tesis sobre Feuerbach dijo que “Los filósofos se dedican a interpretar el mundo, cuando de lo que se trata es de transformarlo”. ¡Una idea lamentable! Porque de lo que se trataba, en ese momento, era de ¡saber! que los filósofos -de Platón a Hegel- habían fracasado. Que interpretaron muy mal al Mundo y que, con ese enfoque, intentar transformarlo era una locura ¡¡tal como el Comunismo de Marx puso en evidencia!! Porque con la visión falsa (por demasiado optimista) que del Hombre nos dio la Filosofía, con el pobre diabloque el Materialismo Histórico no logró detectar, ¡¡a lo más que se podía aspirar era al Capitalismo!! Porque mientras que Marx ignoraba el fracaso radical de Aristóteles y Kant, en esos mismos días, Schopenhauer y Kierkegaard estaban ya denunciando el fraude. ¡¡Y faltaba muy poco para que Nietzsche acabará con la Filosofía!!

(*)Publicado por Emeterio en El Universal, Notitarde y Los Andes el 19 de septiembre de 2010.
Fuente: http://emeteriogomez.wordpress.com/2010/09/19/el-comunismo-de-rigoberto-lanz/

domingo, 12 de septiembre de 2010

les luthiers: ¿comunistas sólo de derecha?


El anticomunismo (según Biardeau y Lanz)
Luis Barragán


Autores frecuentemente leídos para la coincidencia y la discrepancia, versan sobre un asunto que alguna vez creímos superado. Javier Biardeau (“Ciudadano Urosa”, El Nacional/Caracas, 04/09/10) y Rigoberto Lanz (“La enfermedad anticomunista”, ibídem, 05/09/10), revisitan la consigna que esconde una aterradora simplicidad, forzándole un cupo en la sociedad plural y compleja que somos.

Yendo al grano, deseando satirizar al prelado, apuntando a los “fines de la esencia del debate” que plantea, Biardeau estima que Jorge Urosa asumió su participación ciudadana en el marco de un estado democrático y social de derecho y justicia, para lo cual basta con reconocer el pluralismo político. Además, imputándole una confusión de los términos, restando la “diversidad interna” al marxismo, lo asume imaginaria y homogéneamente hasta el deliberado propósito de equipararlo al estalinismo, citando el apuntalamiento político e ideológico de la jerarquía católica respecto al fascismo europeo. Finalmente, defendiendo una concepción democrática y pluralista del socialismo, cónsona con los movimientos sociales y populares de los que forma parte, esgrime un uso de los miedos, prejuicios y estereotipos, propio de las más patéticas campañas del anticomunismo.

Probando otra perspectiva, Lanz arguye que el anticomunismo es un síndrome mental. Mentalización que no equivale a ideología, enfermedad del espíritu, como el racismo, diserta sobre un anticomunismo primario, satanizador, mezclote de prejuicios, estereotipos y leyendas, que emerge con cada intento de discusión teórica. Por lo demás, el anticomunismo es un espantapájaros, cuya primariedad es administrada por la CIA y su franquiciado.

Nos permitimos observar a los autores que, no en vano, leemos asiduamente, la inmejorable realización de la democracia participativa y protagónica que, inmediatamente después de rechazada la consabida reforma constitucional, violentó los resultados del referendo al aprobar un plan de desarrollo económico y social por la vía de un parlamento ordinario, pero cuasi-constituyente, por citar una pequeña muestra de la augusta división de los órganos del Poder Público, en medio de una guerrilla comunicacional que se hace una literal experiencia de agresividad, violencia e imposición de los clanes que conducen y gozan de las ventajas materiales y simbólicas del Estado. Nota significativa, luego de embestir contra Jorge Urosa para intentar distraernos sobre la putrefacción sin precedentes de los centenares de toneladas de alimentos, cuya masiva importación dice hacernos soberanos en el renglón, teniendo por testigo a un afamado futbolista foráneo de la caprichosa ruptura de relaciones con Colombia, aquél pudo ventilar sus argumentos en una sesión reducida, exclusiva o privada con ausencia de los diputados de segunda o tercera categoría, como en la práctica lo tratan y califican, y – por supuesto – de los medios de comunicación social.

Precisamente, es el gobierno nacional el que desconoce el pluralismo político, aún esa diversidad del marxismo que se alega, a favor de una versión ajustada a los intereses concretos del poder, en el marco de la sociedad rentista que enfatiza enfermizamente el socialismo campamental. Urosa ha dado pie a un debate al que teme desde sus inicios el chavezato, asumiendo gratuitamente como enemigos existenciales a todo aquel que ose divergir, considerándolo indigno de una refutación por modesta que sea. Agreguemos la imposible discusión del caso de PDVAL en el propio parlamento que incurre en un suicidio institucional, o el financiamiento exclusivo y excluyente de las juntas comunales partidarias del poder central frente a otras expresiones condenadas al silencio, por lo que . con mayor razón – está censurada la mera posibilidad de tratar o sobrevolar la naturaleza profunda del régimen.

De los errores o equívocos vaticanos, propios de toda obra humana, podemos coincidir o discordar, yendo más allá con el Concilio II, aunque una rápida generalización no los releva de ponderar la importancia, trascendencia e implicaciones de un modelo que – dato inevitable – persiste en Cuba o Corea del Norte, donde – si fuere el caso – las enseñanzas de Jesús no tienen asiento. No descubrimos la riqueza sugerida de un marxismo alternativo, cuando la remisión es a “Mi lucha” de Hitler para el tratamiento del disenso, según el acostumbrado juicio sumarísimo incapaz de absolver el más mínimo gesto de duda.

Convengamos que existe un fanatismo comunista primario y satanizador que también “proviene de la misma fuente psico-cognitiva del racismo”, que no sólo rechaza a todo aquél reformador o revolucionario que le pueda competir en la hazaña de las consignas, sino que atentando contra la dignidad de la persona humana, explota inescrupulosamente todo resentimiento u odio – por más superable que pueda ser – en beneficio de la representación de un proletariado mayoritariamente adverso, hoy rehén del sicariato, desconocido hasta el elemental derecho a la contratación colectiva. Mientras los altos y medianos jerarcas del régimen llevan a sus hijos a costosísimos colegios privados o residen en urbanizaciones de inalcanzable cotización, por no referirnos a las incontroladas (por lo menos, parlamentariamente) contrataciones públicas y acceso a las divisas, atizan y manipulan las más mínimas diferencias, procurándoles una significación hasta racial que las hagan catapultar en reemplazo de la lucha de clases a la que temen, tal como logró traducirlas Juan Barreto ora en un estadio deportivo donde esgrimió su condición de autoridad pública, ora ante otros alcaldes a los que linchó moralmente: hay privilegios no compartidos del poder que suelen explicar el socialismo rentístico propugnado por Jorge Giordani como el programa o la más nítida intención que conocemos.

De la nefasta e impúdica derecha, asalariado de las agencias de inteligencia del extranjero, es todo aquél que no concuerde con el régimen. He acá la descomposición del espíritu, común a los primarios comunistas o anticomunistas, aunque lo creemos – apenas – un tropiezo involuntario de Lanz , tupido de manifestaciones postmodernas, pero esa mordida de rabo, como el perro que reta las infinitudes del ocio que heredamos de una intacta y perfecta intacta díada (derecha e izquierda) de nuestros tormentos, no impide preguntarnos: ¿les parece inconcebible no compartir el proyecto comunista, el que se realizó en Europa Oriental o aún se ejemplifica en Asia o El Caribe?, ¿imposible una distinta opción no capitalista, que reconozca y desarrolle otra dimensión del mercado?, ¿por qué negarle un espacio y hasta un nombre, confundiéndolo con el estigma que punzan hasta la saciedad?, ¿no hay un anticomunismo secundario o terciario, por llamar así el tratamiento que ha hecho de la materia un insigne historiador marxista como Luis Cipriano Rodríguez?, ¿por qué le conceden tamaña póliza intelectual a un régimen que detesta la críticaen beneficio de las misceláneas soporíferas que dicen asegurar a un mandatario que recomienda afanosamente “El Capital” que nunca ha leído?.

Fuente: Noticiero Digital // Notivargas

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EL NACIONAL - Domingo 05 de Septiembre de 2010 Opinión/9
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
La enfermedad anticomunista

"El rasgo más conspicuo de la política contemporánea, le dijo Cornelius Castoriadis a Daniel Mermet, es su insignificancia" Sygmunt Bauman: En busca de la política, p. 11

RIGOBERTO LANZ

El síndrome mental más parecido al anticomunismo es el racismo: no se trata de una ideología, sino de una mentalización; el asunto no es una contraposición de ideas, sino de un automatismo de la subjetividad que se ha alimentado sistemáticamente a lo largo de toda la vida. ¿Cómo supera una persona una mentalidad racista? En principio, diríamos que es casi imposible deslastrarse de una enfermedad del espíritu de esta contundencia. Algo parecido ocurre con la enfermedad anticomunista. Con un agravante: el comunismo que tienen en la cabeza estas personas es un mezclote de prejuicios, de estereotipos, de leyendas construidas para reforzar el dogma. Los más fanáticos anticomunistas suelen ser los más ignorantes en materia de teoría política o cosas parecidas.

Un intelectual enemigo del marxismo, del socialismo, de la izquierda (como Karl Popper, por ejemplo) no es necesariamente un anticomunista primario que razona con la bilis.

La mentalidad anticomunista funciona en otro plano, no es el resultado de alguna reflexión o de algún entrenamiento teórico. Proviene de la misma fuente psico-cognitiva del racismo: un dispositivo incrustado en la subjetividad de las personas que se alimenta de odios y cargas negativas de todo género. Durante décadas los aparatos de Estado (sobre manera, la escuela y los dispositivos massmediáticos) han operado con el substrato anticomunista como denominador común. El aparataje de la iglesia católica ha funcionado siempre como escenario de la satanización de la palabra "comunismo". Los efectos de este síndrome, en la socialización de la población, son muy variados. Pero en todos los casos es fácil derivar el impacto originario que experimentan las personas que han sido moldeadas en el síndrome anticomunista. Como en la experiencia de la mentalidad racista, aquí es poco lo que puede hacerse racionalmente.

Este trasfondo de mentalidad aparece una y otra vez en los intentos de discusión teórica sobre el marxismo, sobre el socialismo, sobre la revolución.

Que un intelectual de derecha tenga una mentalidad racista es una vergüenza. Nadie con un mínimo de coherencia y dignidad está dispuesto a cargar con esta desgracia. Que ese mismo intelectual sea un anticomunista visceral se entendería, pues estamos en presencia del mismo síndrome psicosocial. Pero es muy raro conseguir a un intelectual respetable del status quo que se declare racista o anticomunista pasional. Intelectuales, enemigos de la revolución (cualquiera sea su perfil ideológico), abundan desde siempre. Pero conservan una prudente distancia de estas escatologías que pertenecen más bien a las miserias de la razón.

Cuando el conservadurismo reinante apela al espantapájaros del anticomunismo es porque está en un límite político muy severo. No es un síntoma de fortaleza sino de extrema debilidad. Con este expediente es muy difícil establecer un diálogo o propiciar convergencias. Menester sería limpiar este basurero y restablecer las condiciones de un debate decente sobre cualquiera de los tópicos calientes que tanto polarizan a la opinión pública. Todos ellos son perfectamente discutibles, independientemente de las pasiones que despiertan y de los sensibles intereses que están por detrás.

El amigo Emeterio Gómez anda buscando contrincantes para su peculiar interpretación del comunismo y temas concomitantes. El desafío mayor casi imposible es que los interlocutores se deslastren de las miserias de un anticomunismo primario administrado por la CIA y sus variadas franquicias en todas partes del mundo. Podemos dar fe de que el amigo Emeterio no forma parte de algún síndrome racista. De las procedencias de su anticomunismo estoy menos seguro. Allí convergen torrentes que es muy difícil controlar. Un debate con resabios de una mentalidad anticomunista es bastante inútil. Por ello el desbrozamiento se impone como una condición mínima para entrar en materia.

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EL NACIONAL - Domingo 05 de Septiembre de 2010 Siete Días/6
Comunismo y poder
Es Lenin, en El Estado y la revolución ,quien, interpretando a Marx, funda las bases del comunismo como dictadura de un solo hombre
MASSIMO DESIATO

Existe una razón por la cual Chávez, entre otros motivos, abraza la ideología comunista. Se trata de su permanencia indefinida en el poder cueste lo que cueste. En esto el comunismo es un formidable dispositivo teórico para proporcionar argumentos en favor del poder indefinido. Así lo muestran las diversas experiencias históricas, desde Stalin hasta Castro.

Es Lenin, en El Estado y la revolución, quien, interpretando a Marx, funda las bases del comunismo como dictadura de un solo hombre. Analizando la extinción del Estado, paso propio del comunismo, identifica la consecución de la plena libertad con la desaparición de la institución estatal y del consecuente cuerpo de derechos que de ella se desprenden.

Siguiendo a Marx, Lenin señala dos etapas o fases del comunismo. La primera es llamada también socialismo, confundiendo las ideas, pues se trata de un socialismo revolucionario que Chávez, por ejemplo, se cuida mucho de aclarar. En realidad, Venezuela ahora se encuentra en la primera fase del comunismo, aquella caracterizada por la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción. La segunda fase es, en cambio, aquella que se ocupa del consumo. No habrá comunismo pleno hasta que se distribuyan los bienes no en función del trabajo que cada individuo realiza, sino en función de las necesidades de las personas. Esto es así porque si se distribuyera según el trabajo los individuos con más meritos reintroducirían la desigualdad.

Citando a Marx, Lenin sostiene que distribuir según el trabajo y no según las necesidades es un "defecto inevitable en la primera fase del comunismo, pues, sin caer en utopismo, no se puede pensar que, al derrocar el capitalismo, los hombres aprenderán a trabajar inmediatamente para la sociedad sin sujeción a ninguna norma de derecho; además, la abolición del capitalismo no sienta de repente tampoco las premisas económicas para este cambio".

¿Y cuándo acontecerá este cambio entonces? Y aquí Lenin muestra toda su habilidad para fundar las bases de un comunismo que lo que implica es un poder indeterminado en las manos del líder, al decir que ningún honesto comunista podrá decir cuándo se llegará a la segunda fase del comunismo. Según sus palabras, "... dejando completamente en pie la cuestión de los plazos o de las formas concretas de extinción (se refiere a la primera fase del comunismo), pues no tenemos datos para resolver esta cuestión".

Con lo cual cabe suponer que la segunda fase del comunismo no llegue nunca (como en efecto ha sucedido en todas partes) y la revolución ­su retórica­ se vuelva permanente, dejando en este caso a Chávez el argumento de que, mientras no se realice completamente el comunismo, él es imprescindible para los destinos de la nación. En otras palabras, los mismos comunistas tienen severas dudas de que el comunismo se realice, pero no se preocupan, pues así pueden disfrutar de todos los privilegios de la primera fase del comunismo, que en realidad son la distribución del consumo a quien no trabaja, mandando a la porra la cuestión de las necesidades.

Así la primera fase del comunismo o socialismo revolucionario se traduce, en la práctica, a un trepar posiciones políticas para estar lo más cerca del máximo líder que distribuye prebendas en aras de su iluminada sabiduría en la conducción del comunismo por el camino de su realización. Puede verse cómo el comunismo es una maquinaria perfecta para decirse democrático y actuar de forma parecida a los poderes dictatoriales.

Algo que Chávez maneja a la perfección.

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EL NACIONAL - Sábado 04 de Septiembre de 2010 Opinión/7 ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Ciudadano Urosa
JAVIER BIARDEAU*

Deseo felicitarlo por la manera en que usted asumió su rol de ciudadano de un estado democrático y social de derecho y de justicia, aunque lamentablemente en su carta, cuando apeló a la fórmula constitucional, omitió (presupongo sin intención) el calificativo "democrático". Así mismo, sobre las opiniones vertidas acerca de su sistema de creencias, fe religiosa y deberes que se desprenden de ellas, simplemente son respetables y tolerables. Pero para fines de la esencia del debate que usted plantea, son francamente innecesarias. Basta con que usted se declare ciudadano venezolano, que luche por la carta de derechos fundamentales que reconoce la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que desee manifestar su opinión libremente para defender el funcionamiento efectivo de una democracia social y participativa, que reconozca el pluralismo político.

El asunto del pluralismo político y de la igualdad política tiene una base firme en la comunicación plural, así como en el reconocimiento de una sociedad multiétnica y pluricultural. Usted ha afirmado en sus opiniones, entre otras cosas, que cualquier concepción de socialismo, inspirada en el pensamiento de Marx, es totalitaria, porque quiebra el pluralismo. Su opinión confunde los términos y además maneja definiciones sin rigor histórico y conceptual. Habla de un marxismo imaginario, homogéneo, sin diversidad interna, que es precisamente lo que no ha existido históricamente. Además confunde niveles y planos del análisis: el análisis de la concepción socialista, el análisis del "marxismo", del régimen político o del Estado en las experiencias del llamado "socialismo real", confundiendo deliberadamente (como lo ha hecho la derecha cavernaria) a Marx con Stalin.

Si usted quiere abordar el totalitarismo de izquierda diríjase directamente a la experiencia del Gulag estalinista. Pero no confunda planos y niveles.

Usted sabrá que no es lo mismo Pío xII que Juan xxIII. En fin, esta amalgama de nociones muestra una gran confusión en el manejo del debate sobre los socialismos históricos y sobre la teoría crítica inspirada en Marx. Sin embargo, hay acuerdos mínimos en algunas áreas, sobre todo en la defensa de los valores mínimos para el funcionamiento efectivo de una democracia social, participativa, pluralista, de igualdad e inclusión social, necesaria en la construcción de una sociedad justa.

Si usted prefiere precisiones, aborde conceptualmente el debate sobre el totalitarismo en su propia riqueza interna, abordando espinosos asuntos que comprometen a destacados miembros de la propia jerarquía católica, en el apuntalamiento político e ideológico de regímenes como el de Hitler, Mussolini y Franco, y más cercano a nuestra América, a las terribles experiencias de los regímenes autoritarios que aplicaron la Doctrina de Seguridad Nacional de cuño norteamericano en el continente. Tanto Ignacio Martín-Baró, Ignacio Ellacuria, Monseñor Romero, tantos otros y otras, quedaron sembrados por el terrorismo de Estado y los paramilitares que se sustentaron en un guión anticomunista, que utiliza similares confusiones conceptuales.

Estimado ciudadano Urosa, una concepción socialista, democrática y pluralista es parte de los movimientos sociales y populares que recorren las entrañas de nuestra América.

Opino que una democracia social y participativa es el camino para crear las condiciones para avanzar en una agenda contra la miseria y la exclusión social, fortalecida por la organización democrática del poder popular.

El uso político de los miedos, prejuicios y estereotipos es parte del arsenal de las más patéticas campañas anticomunistas. Usted sabrá mejor que yo, si el mensaje de Jesús habla de justicia, comunidad, amor fraterno y bien común. Lo que yo puedo afirmar es que el socialismo y Marx tienen que decir mucho sobre estos mismos términos. Totalitarismo es silenciar estas relaciones de mutua fecundación.

Si se trata de antimarxismo, no será útil una hermenéutica sobre las sagradas escrituras o sobre la escolástica medieval, sino dirigirse directamente al Mein Kampf de Hitler. Muchos saludos ciudadano Urosa.