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domingo, 22 de abril de 2018

EL LIDERAZGO CUBANO: LISTO, ¿"SANSEACABÓ"?

EL PAÍS, Madrid, 21 de abril de 2018
 En análisis
Cuba, tres escenarios
Viñetas del comunismo para Díaz-Canel
Héctor E. Schamis

El nuevo presidente de Cuba fue elegido a dedo por Raúl Castro en una votación que ni siquiera califica como mala copia de la competencia democrática. Es una sucesión forzada por el paso del tiempo con la que el castrismo busca reproducirse como régimen. Miguel Díaz-Canel, así se llama este virtual desconocido, lo confirmó ni bien fue ungido en el cargo. Ratificó su lealtad a los Castro y su alineamiento con los principios del Partido Comunista, cuyo primer secretario será precisamente Raúl hasta 2021.

Pero eso se dice el primer día, es frecuente que el Delfín termine siendo un traidor. Es más, asegurar que todo seguirá igual cuando el dictador ya no se llama Castro es una proposición a verificar. Por ello me aventuro a decir que habrá cambios, si bien en lo inmediato estarán lejos de producir una Cuba democrática. Aquí van tres escenarios hipotéticos, viñetas históricas de transición dentro del comunismo.

Primer escenario: Díaz-Canel revisionista

En febrero de 1956, Nikita Krushchev pronunció su “Discurso Secreto” ante el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. En él denunció los crímenes y las purgas de Stalin, a quien denostó por fomentar el culto a la personalidad. Dicho discurso señaló el inicio del período revisionista, según lo caracterizó Mao, pero también un regreso a los fundamentos del marxismo-leninismo, marcadamente anti-personalista. El estalinismo constituía una desviación de dicha ortodoxia.

Sesenta años más tarde, no habrá idolatría posible en Cuba. Un Castro es difunto. El otro, sin carisma y octogenario avanzado, se retira de a poco del poder. Lo único viable para el régimen es despojarse del personalismo y volcarse hacia lo institucional. Cuba deberá comenzar su transición hacia el post-sultanismo y, obligadamente, por medio del revisionismo.

Lo cual implicará un sinnúmero de conflictos dentro del bloque en el poder. El Macondo comunista no se podrá reproducir, la dinastía se termina. Institucionalmente, además, Díaz-Canel es un burócrata del partido, no un oficial del ejército. Como tal, es pensable el rediseño de dicha relación. El socialismo de Estado se gobierna por medio de un partido de elites profesionales, con la institución militar subordinada al poder civil. Una dictadura militar personalista siempre fue la heterodoxia caribeña de Fidel Castro.

Segundo escenario: Díaz-Canel reformista

Bajo la larga sombra de la revuelta de 1956, reprimida por los tanques soviéticos, en enero de 1968 el gobierno de János Kádár introdujo el Nuevo Mecanismo Económico, un programa de reformas destinado a incrementar la eficiencia agregada. Si bien no era el único de ese tipo en el bloque socialista—de hecho, una relativa liberalización de precios fue introducida en esa época en Polonia, Bulgaria y Alemania Oriental—el “Comunismo Gulash” fue el más ambicioso de todas las versiones de socialismo de mercado.

Se liberalizó el comercio, se eliminaron las cuotas de producción y se descentralizó la estructura de la propiedad. Las firmas de propiedad estatal comenzaron a ser evaluadas por sus utilidades, lo cual hizo que los gerentes se preocuparan por costos, precios y calidad de sus productos. La transformación capitalista fue lenta pero de dirección clara. No suele recordarse hoy que en Hungría la privatización de empresas públicas comenzó en 1988, bajo la dirección del partido oficial y anticipándose a la disolución del mundo socialista.

Cuba inició un camino parecido en 1991. El fin de la Unión Soviética significó la perdida de los subsidios agrícolas y energéticos, la recesion obligó a las reformas del “Período Especial.” Se instauró el sistema bimonetario y se modificó la constitución a fin de legalizar la propiedad privada e incrementar la competitividad en la agricultura. Parecía que pronto llegarían la apertura política y la democratización.

Pero la democracia no era el objetivo del estado-partido, como tampoco lo era una transicion al capitalismo. La liberalización parcial fue un instrumento para sortear la crisis política descomprimiendo la economía hasta encontrar la manera de atraer recursos financieros externos. Lo cual ocurrió gracias a Petrocaribe a partir de 2005. Venezuela comenzó a vender a Cuba petróleo fuertemente subsidiado, que Cuba a su vez exporta aún hoy a precio de mercado.

Dicho esquema es insostenible a ambos lados de la ecuacion. Para la nomenclatura oficial es una renta parasitaria sin efecto cascada en la sociedad. La capacidad de Venezuela de continuar con el subsidio, a su vez, decrece con el deterioro paulatino del gobierno. Esto indica que el nuevo presidente deberá encarar más reformas y más en serio. Lo hecho hasta ahora en el contexto del descongelamiento con Obama, no mucho más que cuentapropismo, es insuficiente para producir riqueza y generar empleo.

Es racional para los jerarcas del partido desmilitarizar el regimen y transformar la economía. Si en el camino pierden el poder, que siempre es finito de todas formas, podrán mirar a Hungria, justamente, con esperanza. Los comunistas volvieron en 1994 como socialdemocratas y con elecciones libres. La opcion China, por su parte, capitalismo pero conservando el monopolio del poder político, no parece muy probable. Cuba es un país pequeño y Estados Unidos está a solo 90 millas.

Tercer escenario: Díaz Canel chavista

Pocos días después de la elección del 6 de diciembre de 2015, parlamentarias en las que el chavismo fue derrotado abrumadoramente, Maduro se dirigió al país. Lo hizo con pasmosa sinceridad. “Ese voto lo entiendo, pero fue un error. Fue un voto contra ustedes mismos, hermanos. Yo quería construir 500 mil viviendas el próximo año, pero ahorita estoy dudando. No porque no pueda, yo puedo construirlas. Pero te pedí tu apoyo y no me lo diste”.

Es la venganza del rechazo. Se podría reemplazar viviendas por alimentos y medicinas y así explicar la tragedia humanitaria venezolana, el Holodomor del chavismo, estrategia para impedir la transición política. Es la guerra de un gobierno contra su pueblo, como la de Stalin contra el pueblo de Ucrania.

Ello supone un importante grado de sadismo, desde luego, si bien la crueldad de Maduro no es puramente personal, está enraizada en una formulación conceptual. Son las coartadas intelectuales del marxismo, su razonamiento ad-hoc. Si el pueblo nos apoya, elabora el comunista, es la estrategia correcta, la emancipación proletaria en acción. Si no nos apoya, es por falsa conciencia. Igual nos quedamos, pues nos necesitan aunque no lo sepan. De ahí el terror, necesario para reeducar y corregir la falsa conciencia.

Así ha operado el castrismo, con el terror de baja intensidad, la privación en cuotas, la opresión quirúrgica y el exilio por goteo. Ello a diferencia de Venezuela donde, al encontrar a una sociedad civil más movilizada, Maduro respondió con ferocidad y a control remoto desde La Habana. Sin los Castro, la sociedad civil cubana se activará, habrá que ver la respuesta del régimen. A similares grados de opresión y mayor oposición, la baja intensidad podría cambiar.

Claro que, ante esa hipótesis, el nuevo presidente tiene la oportunidad de no ser Maduro creando un cuarto escenario: el de Gorbachov, quien tuvo la grandeza de evitar derramamientos de sangre, reescribiendo en parte la trágica historia de Budapest en 1956 y de Praga en 1968. Anunciando en 1988 que no intervendría en Europa Oriental, aceleró él mismo las revoluciones democráticas en curso.

Allí tiene Díaz-Canel un comunista a imitar y convertirse en un noble Delfín traidor. Con ello podría entrar en la historia como el hacedor de la transición democrática cubana, nada menos. La otra opción que tiene es ser el vasallo que Raúl Castro imaginó.

Fuente:
https://elpais.com/internacional/2018/04/21/america/1524342079_809025.html
Fotografía:  El nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y Raúl Castro. ALEXANDRE MENEGHINI REUTERS)


EL NACIONAL, Caracas, 18 de abril de 2018
Cuba: cómo se elige al sucesor de Raúl Castro

Cuba tiene su propio guion en la política y lo sigue sin desviarse un ápice.

La República socialista se dispone a nombrar al sucesor de Raúl Castro en la jefatura del Estado.

El menor de los hermanos Castro se atiene a la norma promovida por él mismo y deja el cargo al terminar su segundo mandato de 5 años como presidente.

Aunque hubo otros dos presidentes después del triunfo de Revolución (Manuel Urrutia, 1959 y Osvaldo Dorticós, 1959 - 1976) antes del nombramiento de Fidel Castro como tal y de la aprobación en 1976 de la constitución vigente, los observadores destacan la importancia del momento.

Su sistema político no se parece al de ningún otro país del continente y el momento que se apresta a vivir también es excepcional.

¿Por qué es importante?

Por primera vez desde el triunfo de la Revolución cubana, no será un miembro de la familia Castro ni del grupo que se alzó en armas contra Fulgencio Batista e inauguró el actual sistema político quien asuma el gobierno del país.

Estos son los candidatos:


Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/bbc-mundo/cuba-como-elige-sucesor-raul-castro_231508
Fotografía: Raúl Castro junto al vicepresidente Díaz-Canel a su llegada este miércoles a la reunión de la Asamblea Nacional de Cuba. Foto: GETTY IMAGES.

lunes, 21 de marzo de 2016

DESPOLITIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS, DIJO

Si hay presos políticos, “antes de la noche están sueltos”, dice Raúl Castro
14ymedio/EFE, La Habana | Marzo 21, 2016

Nervioso, enredado en sus audífonos, con un discurso más propio de la Guerra Fría que del siglo XXI, así pudieron ver los cubanos a su presidente este lunes durante la transmisión en directo de la conferencia de prensa que ofreció junto a Barack Obama después de su encuentro de más de dos horas a puerta cerrada. Para los cubanos fue la primera vez que vieron a Raúl Castro siendo cuestionado por periodistas extranjeros no afines al gobierno de La Habana.
Los mandatarios hicieron el balance de los acuerdos logrados desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, en julio del año pasado. Cada uno desde su punto de vista pero ambos con la voluntad firme de seguir por ese camino.
Castro destacó la disposición de su Gobierno a avanzar en la normalización e insistió en que el "bloqueo" sigue siendo el principal obstáculo para el desarrollo de su país. "Ratifico que debemos poner en práctica el arte de la convivencia civilizada, que implica respetar y aceptar nuestras diferencias y no hacer de ellas el centro de nuestra relación", dijo el presidente cubano.
Recordó que en los 15 meses transcurridos desde el anuncio del restablecimiento de relaciones, ambos países han avanzado en resultados concretos como la restauración del servicio postal directo, la semana pasada, o de los vuelos directos regulares dentro de unos meses, entre otras cosas.
Dos palabras repitió Obama en su intervención varias veces: "moving forward", "mirar hacia adelante"
"Mucho más pudiera hacerse si se levantara el bloqueo de Estados Unidos", dijo el presidente cubano quien reconoció no obstante la disposición del presidente Obama y sus reiterados llamamientos al Congreso estadounidense para que se ponga fin a las restricciones.
Calificó de "positivas" las últimas medidas de Washington para aliviar los efectos del embargo, aunque "no suficientes". "El bloqueo continúa en vigor y tiene componentes disuasivos y efectos intimidatorios de alcance extraterritorial", indicó Raúl Castro, quien tampoco olvidó reclamar la devolución de los terrenos de la Base Naval de Guantánamo.
En su discurso, Castro se refirió también a otras "diferencias" entre ambos países. "Consideramos que los derechos humanos son indivisibles, interdependientes y universales", dijo. "No concebimos que un Gobierno no defienda o garantice el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, a la alimentación y el desarrollo, el salario igual por trabajo igual y los derechos de los niños", añadió.
Las palabras de Barack Obama se centraron en los avances en el diálogo que ambos países han mantenido desde el 17 de diciembre de 2014, en concreto los que atañen a intercambios comerciales, así como a sanidad, educación, ciencia, agricultura, medioambiente o internet. Obama también se refirió a las conversaciones que han sostenido para cooperar en la lucha contra el narcotráfico.
Un segundo periodista pidió la palabra e hizo una pregunta al presidente cubano, y este contestó, con sorna: "Muchas preguntas para mí". Le habían hecho solo tres
Dos palabras repitió Obama en su intervención varias veces: "moving forward", "mirar hacia adelante". El presidente midió muy bien su intervención, e hizo hincapié dos veces en que Estados Unidos no debe ser visto por los cubanos como una amenaza. "El futuro de Cuba será decidido por los cubanos, no por nadie más", aseveró.
"Después de cinco décadas de relación difícil, Cuba y Estados Unidos tenemos todavía serias diferencias, como sucede con el tema de los derechos humanos y la democracia, asuntos sobre los que hemos mantenido conversaciones muy francas y sinceras", afirmó.
Según contó, en su primer encuentro en la Cumbre de las Américas en Panamá, en abril de 2015, Castro le garantizó que podrían hablar de "cualquier tema" y ahora "todos los temas están sobre la mesa".
"Parte de normalizar nuestras relaciones significa poder discutir directamente sobre nuestras diferencias y por eso estamos satisfechos con el diálogo sobre Derechos Humanos que iniciamos en el último año", indicó Obama. "Miramos hacia el futuro", reiteró.
En el turno de preguntas, Raúl Castro fue cuestionado por un periodista estadounidense de padre cubano por qué seguía manteniendo presos políticos. Castro, visiblemente molesto y nervioso, contestó con dureza: "Dame la lista ahora mismo de presos políticos, para soltarlos. O dámela después de la conferencia de prensa y antes de que llegue la noche están sueltos".
    "El embargo va a terminar. ¿Cuándo?, no estoy del todo seguro", contestó Barack Obama a una periodista que cuestionó si las medidas de apertura para Cuba se concretarán antes de que termine su mandato
Antes de contestar, el presidente estadounidense le llamó la atención para que atendiera, pues Castro se encontraba hablando a través de sus audífonos con algún asesor en voz alta mientras Obama respondía a la prensa, lo cual dio motivo a risas generalizadas en la sala de prensa.
Un segundo periodista pidió la palabra e hizo una pregunta al presidente cubano, y este contestó, con sorna: "Muchas preguntas para mí". Le habían hecho solo tres.
"El embargo va a terminar. ¿Cuándo?, no estoy del todo seguro", contestó Barack Obama a una periodista de la cadena televisiva NBC que cuestionó si las medidas de apertura para Cuba se concretarán antes de que termine su mandato, este mismo año. "Este camino seguirá más allá de mi Administración", afirmó.
Obama sostuvo que el hecho de que cerca de 40 legisladores, entre ellos varios republicanos, le acompañen en este viaje a Cuba es una muestra de que existe cada vez más presión dentro del Congreso de EE UU para poner fin al embargo.
"Lo que hicimos por cincuenta años no sirvió ni a nuestros intereses ni a los cubanos. Si seguimos haciendo algo repetidamente que no ha funcionado, tiene sentido intentar algo nuevo", indicó el Obama.
No se puede politizar el tema de los derechos humanos”, remató Raúl Castro
En cuanto a que el embargo se levante antes de que se produzcan avances en derechos humanos en Cuba, Obama respondió que tiene "fe en la gente", y que si ambos pueblos se conocen, hablan y establecen relaciones comerciales, "el cambio ocurrirá".
Raúl Castro accedió a responder una última pregunta a la misma periodista, alzando la voz –"Dije que iba a contestar una y ya voy a contestar una y media"– y volvió a insistir en que le dieran el nombre de un preso político. "No se puede politizar el tema de los derechos humanos", remató.
Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), que cada mes publica un informe con la relación de detenciones arbitrarias y otros ataques contra las libertades individuales y colectivas, declaró a 14ymedio: "Ahora mismo estamos revisando la lista y tiene 80 nombres confirmados por la CCDHRN más 11 que están en sus casas bajo licencia extrapenal. Estamos tratando de localizar al periodista de la CNN que hizo la pregunta para entregarle la lista".
Al terminar la conferencia de prensa, Castro intentó levantar la mano de Obama pero este no se dejó.

Fuente: http://www.14ymedio.com/nacional/Raul-presos-politicos-llegue-sueltos_0_1966003397.html


Organismo emitió lista de presos políticos cubanos tras reto de Raúl Castro
Satya Toro

Durante la rueda de prensa organizada este lunes por los presidentes de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro, respectivamente, el mandatario cubano se ofendió ante la pregunta de un periodista en la que mencionaba a los presos políticos.
En el marco de la histórica visita de un presidente estadounidense a La Habana, Castro retó al comunicador a presentar inmediatamente la lista de los aprehendidos por el régimen castrista.
"Dame la lista de los presos políticos, menciona los nombres ahora y si alguno de los nombres que mencionas está en nuestras cárceles será liberado esta misma noche", dijo Castro al periodista.
Por su parte, la Fundación Nacional Cubano Americana realizó una lista de quienes se encuentran presos en Cuba por razones políticas. En dicha lista, el organismo detalló nombres, lugares de detención, fechas de aprehensión y la sentencias.

Fuente: http://www.el-nacional.com/mundo/Organismo-politicos-cubanos-Raul-Castro_0_815318613.html

domingo, 4 de octubre de 2015

NI TAN DESCONOCIDA

De una conclusión a la que arribamos
Luis Barragán


Referido, el gobierno guyanés inculpa a Venezuela de todos sus males, así como el gobierno de ésta lo hace con Estados Unidos. Es la mayor ironía de una situación que, si no fuese por la gravedad que alcanza, pasaría por una anécdota más.

El vecino país confronta difíciles problemas y contradicciones internas que tocan – además – el duro ámbito racial, a juzgar por trabajos como los de Andrés Serbin, irresueltos por largas décadas. Faltando poco, tocan a las puertas de Raúl Castro, como ha hecho nuestro país, antojado como un actor imparcial que, siempre en el gobierno, participó de las remotas manipulaciones que permitieron apalacancar a sus soldados con destino a la distante Angola.

Nos ocupó la pacífica reclamación del territorio esequibano, contribuyendo a la propia independencia de Guyana y esto, a pesar de la oposición antipuntofijista de los sesenta del XX, relacionada con Cheddi Jagan, que hasta acusó de entreguista al canciller Falcón Briceño, mientras privilegiaba sus intereses partidistas, como consta en los Diarios de Debate del otrora Congreso de la República y que ha interpretado adecuadamente Hernán Castillo, en un valioso trabajo académico.  Mal pueden los vecinos  señalarnos como terrófagos, sobre todo después de beneficiarse por todos estos años de los yerros de una cancillería que ha contado con Chávez Frías y Maduro Moros, como los conductores de una política exterior que no merecemos.

No hay intención alguna de perjudicar a los guyaneses, quienes tampoco deben acusarnos de un nacionalismo reaccionario, atrabiliario o fascista. Entendemos que deben resolver sus más urgentes problemas, así como en este lado resultan incontables los nuestros, cuya solución está en un cambio de régimen al que también le temen por sus insensateces: el Acuerdo de Ginebra ofrece las oportunidades para el desarrollo autosustentable del Esequibo que beneficie a ambos países, en el contexto de la cooperación regional que pasa por el reconocimiento del injusto despojo del que los venezolanos fuimos víctimas.

Cierto es el temor a un régimen como el que prevalece en Venezuela, compartido en el continente, pero – agotado – se abre el horizonte de un distinto, creador y productivo relacionamiento que permitirá hacer del Esequibo la mejor promesa venezolana para un vecino que corre con los peligros de la ilusión petrolera, la otra promesa, modestamente focalizada en la Fachada Atlántica, que puede significar la pérdida de mayores oportunidades de trabarse un conflicto de superiores e indeseables dimensiones. Por lo menos, es la conclusión a la que llegamos después de conversar con algunos de los expertos en la materia que nos permiten comprobar que Guyana no es tan desconocida como ocurre en los predios oficialistas.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/23972-de-una-conclusion-a-la-que-arribamos

miércoles, 22 de abril de 2015

ADEMÁS, LA PRENSA CONTAMINADA

EL NACIONAL, Caracas, 22 de abril de 2015
Fidel Castro también sonríe
Aníbal Romero
  
Es su más reciente edición, la revista Time elaboró una lista de las “cien personas más influyentes del mundo”. Esta curiosa compilación, que divide a los allí mencionados según diversos criterios, incluye desde Kim Kardashian hasta el papa Francisco, pasando por Barack Obama y el tirano coreano Kim Jong-un, entre otros. Lo que más sorprende de semejante lista de nombres es la presencia de Raúl Castro, entre los personajes que según Time merecen ser distinguidos dentro de la categoría de “líderes” del mundo actual.
¿Por qué?, cabe preguntarse. Raúl Castro se encuentra al frente del aparato despótico más longevo de América y encabeza los restos de una revolución que, siendo caritativos, constituye el fracaso más patente en la historia moderna de la región. La Cuba que Raúl y Fidel Castro contemplan en las etapas finales de sus vidas es una sociedad postrada, resultado del sacrificio estéril de varias generaciones, persiguiendo quimeras sin destino y aventuras sin rumbo. Cuba no es ejemplo de nada para nadie, excepto, desde luego, cierta izquierda que preserva en sus corazones un recóndito espacio para los sueños inútiles y los resentimientos que genera la ruina ideológica.
Entonces, ¿por qué la revista Time suma el nombre de Raúl Castro a su lista? ¿En qué sentido es influyente este personaje tan astuto como sarcástico? ¿Qué nos dice su inclusión acerca de los rasgos psicológicos e ideológicos dominantes en lo que Vargas Llosa ha denominado “la cultura del espectáculo”, tan extendida en nuestros días?
La reciente Cumbre de las Américas en Panamá proporciona una ilustración elocuente de la confusión entre lo sustantivo y lo simbólico, que aqueja a buena parte de los análisis de la actual situación internacional. Desde el punto de vista sustantivo, Washington logró dos objetivos concretos que perseguía: en primer término, contribuir a estabilizar el régimen cubano ante los peligros que emanan del desastre venezolano. En segundo lugar, darles la oportunidad, tanto a los Castro como a sus súbditos en Venezuela, para que busquen una vía de entendimiento con la oposición “oficial” y sectores económicos privados, de modo de evitar en lo posible una crisis terminal prematura (según la óptica del Departamento de Estado), encaminando la cada día más avasallante anarquía interna dentro de los cauces “constitucionales” que tanto agradan a los estadounidenses, aunque todos sepamos que la Constitución chavista no vale siquiera el papel en que está impresa.
Obama no fue a Panamá a hacer gestos corteses ni obras de beneficencia, sino a resguardar al Estado de Florida frente a la probabilidad de una afluencia masiva de cubanos desesperados, escapando como sea de la isla ante un proceso de desestabilización agudo y acelerado, que podría tener lugar a raíz del impacto del creciente caos venezolano. Ello sin excluir, desde luego, los fuegos artificiales destinados a dar a la prensa globalizada, contaminada a fondo por la “corrección política”, elementos para exaltar a Obama como una mezcla de Metternich, Talleyrand y Bismarck, que “puso fin a la Guerra Fría en el Caribe”.
La Guerra Fría terminó con la demolición del Muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética. Cuba solo tuvo importancia estratégica mientras las superpotencias capitalista y comunista competían entre sí. Lo que se logró en Panamá fue decretar la impunidad de los Castro. Los cubanos no hicieron ni han hecho concesión alguna de importancia sustancial, y el Departamento de Estado ha enfatizado que Estados Unidos no busca un “cambio de régimen” en la isla. Eso es lo clave. Con relación a Venezuela, como dije, a Maduro y su gente se les abre la opción, respaldada por Washington y posiblemente, paso a paso, por La Habana, de negociar arreglos de estabilización política y cambios económicos que les permitan salir del foso en que se han metido, y avanzar con el apoyo de la oposición “oficial” hacia las salidas electorales, así sean una farsa tanto en Cuba como en Venezuela.
Raúl Castro fue acogido como un irreprochable y distinguido caballero en Panamá. Las fibras mentales de izquierda que persisten en Rousseff, Kirchner, Correa, Bachelet (o su representante), Maduro, Morales y el resto vibraron ante la presencia de un símbolo. ¿Un símbolo de qué? ¿Qué se dijo acerca de la permanencia de la cruel dictadura en la Cuba castrista? ¿En qué quedan las decenas de miles de muertos en África, en las montañas de Suramérica, o huyendo de la opresión en el Caribe, en los incontables delirios sangrientos de una revolución que ha significado primordialmente hambre, dolor, expoliaciones, exilios, odio y muerte? Raúl Castro es únicamente símbolo del fracaso de la izquierda latinoamericana, aunque esta última ni se percate de ello.
Numerosos y presuntos expertos han perdido de vista los aspectos sustantivos de la política, tal y como se tramitaron en Panamá, distrayéndose en su lugar con el imaginario de una revolución deleznable, a lo que se añade la sumisión intelectual ante la figura de Obama, cuyos presuntos logros son siempre sacados fuera de proporción por una prensa mentalmente doblegada, cuyo sentido crítico se vuelve gelatina al tratarse de un presidente de color, y además de izquierda.

En cuanto a Raúl Castro, solo cabe suponer su complacencia al verse rodeado de tantos ilusos e ingenuos, y también de cínicos y aprovechadores como él, no pocos de los cuales agitaron banderitas cubanas en su juventud y aún otorgan a los Castro galardones por su “heroísmo antimperialista”. De paso, Raúl Castro debió sentirse halagado, a pesar de todo, al observar los tragicómicos disparates de Maduro, un militante de izquierda radical formado y entrenado en La Habana, a quien seguramente contempla con la condescendencia de un padre hacia un hijo atolondrado pero siempre obediente.
Por su parte Fidel Castro, en la soledad de la almohada, seguramente reconoce que su revolución es un irremediable fracaso. ¿Pero qué importa? En el plano de los símbolos políticos el engaño y la fantasía siguen funcionando. Él y su hermano han controlado Cuba con mano de hierro por más de cinco décadas, y todavía reciben las respetuosas genuflexiones de incontables latinoamericanos, encantados con sus recuerdos sobre “¡Cuba sí, yanquis no!”. Nadie les pide y aparentemente tampoco se les pedirán cuentas a los Castro por los crímenes cometidos. El olvido y la impunidad son ahora el nombre del juego. Washington anda en eso, también con respecto a Venezuela, con la ayuda de la oposición “oficial”. Olvido, impunidad, pactos bajo la mesa, negociaciones a escondidas, consensos sustentados en la desmemoria. No veo razón por la cual Fidel Castro no deba esbozar una sonrisa ante tal mascarada. Yo lo haría en su lugar.

Fotografía: Tomada de la red.
Reproducción: 2001, Caracas, 03/02/1989.

miércoles, 5 de marzo de 2014

VÁYASE !!!

María Corina Machado: Señor Raúl Castro, váyase de Venezuela
5 Marzo, 2014

ND / Angimar Betancourt / 5 mar 2014.- La diputada María Corina Machado aseguró hoy que “los tachirenses exigen la salida inmediata del país del señor Castro y de los cubanos” que se encuentran en la Fuerza Armada”.
Así lo dijo durante su participación en una multitudinaria marcha en San Cristóbal convocada por el movimiento estudiantil. Machado estuvo acompañada por integrantes de la Movida Parlamentaria Freddy Marcano, Abelardo Díaz, Luis Barragan y el alcalde del municipio San Cristóbal, Daniel Cabellos.La líder venezolana manifestó su admiración por el valiente pueblo del Táchira y dijo sentirse tan “gocha” como los mismos tachirenses, porque “hoy, más que nunca, Táchira somos todos, cada uno con su lucha diaria y sus ideales inquebrantables, demostrando que esta tierra es la más digna insignia de la lucha histórica que requiere estas horas”.
Además, la diputada expresó su respaldo a los tachirenses, quienes han sido unos de los más azotados por el régimen castrocomunista. “En Táchira avivó la llama de la libertad, que nunca estuvo apagada. Táchira es la más digna heredera del legado histórico de nuestros próceres, que defendieron siempre la democracia y libertad”.
Comentó que mañana por primera vez se reunirá el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Panamá. “Que tengan bien claro que hemos iniciado una lucha que es irreversible, porque, además, hoy alrededor del mundo diversas personalidades acompañan nuestra justa causa de un cambio político en nuestro país”.

http://www.noticierodigital.com/2014/03/maria-corina-machado-clama-fuera-los-cubanos-de-venezuela/

sábado, 10 de agosto de 2013

INSULARIDADES

EL PAÍS, Madrid, 5 de agosto de  2013
LA CUARTA PÁGINA
El mandato del pasado marca a Cuba
Fidel y Raúl legarán un país distinto al que intentaron construir entre 1961 y 2006: capitalista, autoritario, desigual, atrasado, heterogéneo y donde cualquier religión tendrá más proyección que el marxismo-leninismo
Rafael Rojas

¿Qué Gobierno de la Tierra no es contradictorio en este enrevesado siglo XXI? Todos los son, aunque sus contradicciones sean más de método que de espíritu. Las contradicciones del Gobierno no democrático cubano, que encabeza el octogenario Raúl Castro, parecen ser, sin embargo, del segundo tipo: ideológicas, más que políticas. Políticamente, las élites de la isla saben adónde quieren ir —un régimen autoritario de mercado, en el que el honor y la fortuna de sus líderes máximos sean intocables—, pero ideológicamente no saben cómo llegar.
Una simbología contradictoria se ha adueñado del lenguaje del poder cubano. Los dirigentes dicen que hay que “cambiar la mentalidad”, abandonar el paternalismo estatal, hacer a los ciudadanos más autónomos —al menos económicamente— y a la prensa más crítica e independiente. Pero también dicen que en Cuba la moral pública está degenerando, como consecuencia del desgaste del control social, la “perdida de valores”, el avance del mercado, las nuevas tecnologías, la democratización mediática, la cultura popular y las alteridades civiles. En síntesis, los gobernantes cubanos aspiran al absurdo de un capitalismo con moral comunista y/o católica en el Caribe.
Las contradicciones del Gobierno de Raúl Castro no son de método: la hoja de ruta hacia un capitalismo de Estado ya está trazada y, a diferencia de los años noventa o los primeros de este siglo, no habrá marcha atrás. El estrecho margen de posibilidad de una reforma política, que complete el tránsito de un régimen totalitario a otro autoritario, también se abrió: reelección limitada, relevo generacional, separación del Estado y el partido y, eventualmente, mutación de este último, de entidad única a entidad hegemónica. Nada impide ni amenaza el proyecto sucesorio de las élites cubanas, desde adentro o desde afuera.
A falta de otra opción, la comunidad internacional no rechaza ese proyecto y piensa que con el mismo se logra la integración de la isla a las redes globales. El país que sostiene la política menos amistosa hacia Cuba, Estados Unidos, acaba de dar una significativa lección de rebasamiento de la lógica de la guerra fría. Luego de que el Gobierno cubano fue descubierto en un intento de transportar subrepticiamente material bélico, por el canal de Panamá, bajo unos sacos de azúcar en las bodegas de un barco norcoreano, Washington restó importancia al incidente y llamó a privilegiar el marco de entendimiento bilateral, abierto con el diálogo migratorio entre ambos Gobiernos.
La propia administración de Obama observa con interés los cambios que se producen en La Habana
¿Qué impide entonces, al Gobierno cubano, avanzar políticamente hacia la meta trazada por sus propios dirigentes? Por un lado, el tiempo: el tránsito al autoritarismo debe producirse en los próximos años, mientras vivan los dos líderes máximos, sin amenazar la unidad del bloque hegemónico. El tiempo de la reforma es corto, pero tampoco debe acelerarse, al punto de poner en riesgo la sucesión en vida de las dos principales figuras de la generación histórica. Una coyuntura clave, por lo pronto, será la que se abra entre 2017 y 2018, con las próximas elecciones legislativas y ejecutivas.
Pero no solo es el tiempo, también es la ideología. Los gobernantes cubanos están decididos a no dar marcha atrás, esta vez, pero siguen sin saber de qué manera reemplazar simbólicamente la ausencia de Fidel. Entre 1959 y 2006, siempre tuvieron a mano el vínculo carismático de Castro con las masas para suplir cualquier incoherencia. Ahora prefieren la opacidad, el hermetismo o los discursos fríos, breves, insípidos y ambivalentes, como el de Raúl el pasado 26 de julio en Santiago de Cuba.
Allí Castro no se refirió al escándalo del Chong Chon Gang —tuvo que ser su hermano convaleciente quien lo aludiera, en una carta, acusando de calumnia a quienes no han hecho más que relatar la realidad: que Cuba transportaba a Corea del Norte armas ocultas bajo unos sacos de azúcar—, pero aseguró que en la isla el relevo generacional ya está en curso. Solo que poco antes había afirmado que la revolución cubana seguía siendo joven, como 60 años atrás, cuando Fidel y sus hombres asaltaron un cuartel del ejército, con el fin de realizar un programa democrático que ellos mismos declararon superado en abril de 1961, al iniciar la transición socialista.
Todas las incoherencias teóricas —reclamar a estas alturas la vigencia de un programa político, cuyo primer punto era el restablecimiento de la Constitución de 1940 y el Estado de derecho liberal— o prácticas —decir que están por el desarme nuclear y transportar misiles ocultos a Corea del Norte— de la dirigencia cubana, tienen como trasfondo la falta de resolución ideológica que se requiere para echar a andar, junto con la discreta apertura económica, una reforma política que dé, finalmente, el salto a un régimen autoritario de partido hegemónico. Una reforma que ya ha sido contemplada por esos líderes, pero que astutamente postergarán hasta el último minuto.
El comercio de armas con Corea del Norte es una buena evidencia de la presencia de viejos lazos
Los gobernantes cubanos constatan que la favorable situación internacional que los rodea responde a las expectativas generadas por las medidas de los últimos años y se empeñan en presentar esa atmósfera como lo que no es: un triunfo de sus ideas. Todos los Gobiernos europeos y latinoamericanos, incluidos los del ALBA, los alientan a continuar por el camino de las reformas. La propia Administración de Obama ha declarado, en varias ocasiones, que observa con interés los cambios que se producen en Cuba y responde positivamente a pasos de La Habana, como prueba la reciente decisión de conceder a los cubanos visas por cinco años, con múltiples entradas, acordada tras el diálogo migratorio entre ambos Gobiernos.
Para Fidel y, en menor medida, Raúl, que siguen imaginándose como jerarcas de la vieja izquierda mundial, tanta expectativa de cambio no es buena. El reto que enfrentan, en el último tramo de sus vidas y su poder, es el de impedir que el desmontaje del sistema que están operando entreabra la puerta de una transición democrática que refunde la historia de Cuba. Ante el temor de que esa refundación certifique un saldo negativo de su prolongado poder, se proponen revestir de continuidad simbólica el cambio real.
Si todo sale como han previsto, Fidel y Raúl legarán una Cuba bastante distinta a la que intentaron construir entre 1961 y 2006. Una Cuba capitalista, no totalitaria sino autoritaria, desigual, atrasada, heterogénea y donde pesará más cualquier religión que la filosofía marxista-leninista. Una Cuba más parecida a la Rusia de Putin que a la Unión Soviética de Brezhnev, que les sirvió de modelo entre los años sesenta y ochenta. Esa será la Cuba que los sobrevivirá, pero ellos habrán muerto sin renunciar a una ideología que desmontaron, en la práctica, al ocaso de sus vidas.
La resurrección meramente simbólica del programa del Moncada o el real comercio de armas con Corea del Norte son buenas evidencias de que el mandato de los Castro proviene del pasado. Un pasado que se manifiesta lo mismo en la distorsión de un proyecto democrático, como el de julio de 1953, o en la perpetuación imaginaria de la guerra fría, de la mano de Pyongyang, pero que, al final, adquirió su mayor deuda con el viejo comunismo totalitario del siglo XX. Al legar una Cuba discordante con ese modelo, los Castro pueden estar incubando una aporía que pesará sobre la política cubana del siglo XXI.
La aporía se resume en el hecho de que los dos únicos gobernantes que habrá tenido Cuba, probablemente, en 60 años consecutivos, gravitarán como un referente ideológico sobre las futuras generaciones de cubanos, gracias a haber dejado un sistema social, económico y político diferente al que intentaron construir. Buena parte de las reacciones que generará esa Cuba capitalista y subdesarrollada, en las próximas décadas del siglo XXI, se mirará, para bien o para mal, en el espejo de aquel fallido intento de un socialismo en el Caribe.
(*) Rafael Rojas es historiador. Dentro de unos días se publica su nuevo libro, La vanguardia peregrina. El escritor cubano, la tradición y el exilio (Fondo de Cultura Económica).

Ilustración: Eva Vázquez.

sábado, 13 de julio de 2013

¿PREVISTA POR MARX?

EL PAÍS, Madrid, 13 de Julio de 2013
Cincuenta años de racionamiento
La libreta de abastecimiento, con la cual los cubanos compran pequeñas cantidades de comida a precios subsidiados, cumple medio siglo
En diciembre de 2010, Raúl Castro prometió su paulatina eliminación
Maye Primera

En la ración mensual de la libreta actualmente quedan cinco huevos, cuatro libras de azúcar –tres de blanca, una de prieta-, siete libras de arroz, diez onzas de frijoles, diez onzas de aceite, cuatro onzas de café y media libra de pollo o mortadela o pescado -cuando hay- por persona y un kilo de sal por núcleo, que quiere decir, por familia. A un núcleo de cuatro personas, esto le alcanza para comer una semana. Tuvo tiempos mejores la libreta de abastecimiento, implantada por Fidel Castro el 12 de julio de 1963, hace ya medio siglo. Cuando alimentaba por todo un mes a una familia e incluía carne de res, leche fresca, jabones, pasta dental y hasta cigarrillos a precios subsidiados, para paliar el comienzo de una sostenida crisis de escasez que el Gobierno cubano atribuye, desde entonces, al embargo económico que mantiene Estados Unidos en su contra desde la década de 1960. El presidente Raúl Castro habló por primera vez de su posible eliminación en 2010, cuando anunció reformas al sistema económico y social de la isla que paulatinamente ha comenzado a ejecutar.
“Estoy convencido de que varios de los problemas que hoy afrontamos tienen su origen en esta medida de distribución que (…) constituye una expresión manifiesta de igualitarismo que beneficia lo mismo a los que trabajan que a aquellos que no lo hacen”, dijo el presidente de Cuba y el menor de los hermanos Castro, el 18 de diciembre de 2010 ante el Parlamento. Tres meses antes, Raúl había eliminado de la libreta los cigarrillos y los artículos para el aseo personal. Y en el campo, donde se suponía que podían producirse por cuenta propia, habían sido excluidos de la canasta los huevos y los frijoles.
El Gobierno no podía darse el lujo, informó Raúl Castro entonces, de seguir importando café a tres mil dólares la tonelada para mantener la cuota de abastecimiento. El cubano que quisiera tomar café puro, porque el café de la libreta viene mezclado con chícharos, tendría que producirlo en Cuba, dijo, y habló de “reducir gratuidades y subsidios”, en la misma medida en que se elevara “la productividad del trabajo y la oferta de productos a la población”. Entonces recordó una anécdota: la vez que un funcionario vietnamita le preguntó a su colega cubano cómo era posible que ellos, que les enseñaron a sembrar café después de la guerra con Estados Unidos, fuesen ahora clientes de sus exportaciones. “No sé qué le habrá contestado el cubano. Seguro que le dijo: ‘el bloqueo’”, dijo Raúl con sorna a los diputados de la Asamblea Nacional, que guardaron silencio absoluto y se arrellanaron en sus escaños.
Cerca del 80% de los alimentos que se consumen en Cuba son importados. Los que se venden con subsidio a través de la libreta, le cuestan al régimen más de mil millones de dólares anuales. Y los que se venden a precios libres en el mercado paralelo les cuestan a los cubanos cientos de veces más. Con lo que vale una botella de aceite en una tienda donde se aceptan divisas (entre 2 y 3 dólares, dependiendo del tamaño y la marca), se puede pagar la compra completa de una familia de cuatro con la libreta de racionamiento (valorada en unos 25 pesos cubanos, que equivalen a poco más de un dólar) y sobra dinero. Se estima que al menos el 60% de la población se alimenta fundamentalmente de la canasta subsidiada. Como la ración mensual no alcanza, la mayoría debe adquirir a precios libres los productos que les faltan en las tiendas donde se paga con moneda dura, establecidas en la isla a mediados de la década de 1990; los pagan con sus salarios promedio de 20 dólares al mes y con las divisas que envían sus familiares en la diáspora.
La libreta ha ido mermando en páginas y en productos cada vez que los apuros económicos se agudizan en Cuba. Ocurrió con fiereza en el período especial, derivado de la caída de la Unión Soviética, el más fuerte aliado de la isla. Y se prevé que su reducción será aún mayor como consecuencia de la crisis económica que actualmente atraviesa Venezuela, un socio que en su relación comercial con La Habana aporta el equivalente al 21% del PIB local. No es coincidencia, sostienen analistas como el economista cubano Carmelo Mesa-Lago, que el aceleramiento de las reformas económicas, a partir de octubre de 2012, coincidiera con el agravamiento de la enfermedad del presidente Hugo Chávez quien, al morir, fue despedido en la isla con honores.
“Fue una necesidad del país y hay que mantenerla hasta que hayan condiciones para liberarla (…) Por lo menos garantiza lo elemental, las cosas más o menos necesarias van para la casa”, opina Pedro Ruiz, un anciano que trabaja como celador nocturno en La Habana, según informa Reuters. Juan Alberto Díaz, un poco más joven que Ruiz, emigró de la isla hace 19 años, justo cuando apretaba el periodo especial y también trabaja como vigilante en el supermercado Sedano’s de la calle Flagler de Miami, que vende productos latinoamericanos a bajos costos. “Es verdad que el comunismo te alimenta; no como el capitalismo, que te da las herramientas para que puedas valerte por ti solo. Pero si el Gobierno dice que me va a mantener a mí y no me puede mantener, ¿como le llamamos a eso?”, responde Díaz a la misma pregunta, recostado de un afiche donde se promociona la bola de carne de res, en oferta, a 1,79 dólares la libra.

lunes, 17 de diciembre de 2012

CUIDADO SI PIERDEN ...

CIUDAD CARACAS, 17 de Diciembre de 2012
Postulan a Fidel y a Raúl para el Parlamento

El presidente de Cuba, Raúl Castro, y su hermano, el líder Fidel Castro, fueron nominados ayer como candidatos a diputados al Parlamento cubano, para las elecciones del próximo mes de febrero, informó el telediario local.
El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, fue electo durante una sesión extraordinaria de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Santiago de Cuba, en el oriente del país.
La televisión nacional informó que los delegados a esa entidad aprobaron la candidatura de Fidel junto a la de otras 24 personas.
Mientras que la postulación de Raúl Castro fue aprobado en el municipio Segundo Frente de la oriental provincia de Santiago de Cuba.
De acuerdo con la televisión nacional, la nominación fue apoyada por los 79 delegados que integran la Asamblea Municipal del Poder Popular en ese territorio, durante una sesión extraordinaria de esa entidad.
Ayer las 168 asambleas municipales del país nominan a los diputados al parlamento cubano así como a los delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular.
Las elecciones generales se realizarán el próximo 3 de febrero, jornada en la que se definirán los 612 parlamentarios y los casi mil 270 delegados provinciales.
Prensa Latina

miércoles, 12 de septiembre de 2012

NAVEGACIÓN A CIEGAS

EL PAÍS, Madrid, 12 de Septiembre de 2012
EDITORIAL
Cuba, a dos velas
El apagón del domingo refleja como las reformas se han quedado varadas

En medio del apagón que dejó a oscuras el domingo a media Cuba durante casi seis horas, siguió funcionando la telefonía, la fija y la móvil. La red social Twitter no falló, al menos mientras no se descargaron las baterías de los terminales y de los PC. Esa sí fue una medida de éxito, la de la libertad de adquisición de móviles, ordenadores personales y electrodomésticos, impulsada por Raúl Castro a partir de marzo de 2008, aunque dirigida solo a la esfera del consumo. Pero otras reformas se han atascado. Entre ellas, la del sector energético, para el que el propio Fidel ideó una revolución antes de enfermar y retirarse como columnista egregio de Granma.
Los apagones no son una novedad en la isla. Fueron constantes a principios de los noventa, durante el periodo especial tras la caída de la Unión Soviética y de su apoyo a Cuba. Hasta 16 horas al día se quedaba La Habana sin electricidad, porque no llegaba el petróleo para alimentar las centrales y generadores. En esas llegó Chávez y el petróleo venezolano. Pero, claro, esa generosidad no bastó.
Y a principios de siglo volvieron los apagones, pues no se acometieron las inversiones imprescindibles para rehabilitar el sistema eléctrico, necesitado de una renovación casi total. Como todo en Cuba.
El sistema eléctrico sigue prendido con alfileres oxidados, con lo que lo extraño es que no haya más cortes de suministro. Los nuevos generadores (en parte de fabricación española) que introdujo el régimen hace una decena de años, no resolvieron el problema, aunque ya mucha gente, desde luego todas las embajadas y centros oficiales, tiene generadores propios.
La única explicación que se dio, y se dio tarde, al apagón del domingo es que se debió a una avería en una línea de 220.000 voltios (a estos regímenes les encantan siempre las cifras). Nada más.
El Malecón se llenó de gente que huía del calor de sus casas y buscaba compadreo, siempre, claro, bajo la atenta mirada de la policía que si no veía bien, sin duda escuchaba. Como seguía, muy probablemente, los chats en red, aunque solo fuera para enterarse ellos mismos de que en Cuba se había ido la luz, que no el discernimiento de sus sufridas gentes.

Ilustración: Marcos Balfagón

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿la única enfermedad?


EL NACIONAL - Miércoles 29 de Septiembre de 2010 Opinión/8
A Tres Manos Miradas múltiples para el diálogo
¿Enfermedad anticomunista?
RAFAEL CASTRO

Amigo Rigoberto, un verdadero placer tenerlo de vuelta en este espacio, aún existe tenue luz desde la casa que vence las sombras, entiendo que desde allí ha librado un esfuerzo creador sólo ignorado por lo más perverso del intelecto, y no sólo del pitiyanquismo. Brindo por su salud y larga vida.

Desde hace algún tiempo motivado por su amplitud había estado tentado a opinar sobre alguno de sus artículos u otro de sus asiduos colaboradores más allá del portento inhibidor de su erudición y verbo indiscutible, por lo pronto lo intento sobre su artículo del domingo 5 de los corrientes, más por la necesidad de expresarme en un momento crítico del país que por la intención de sentirme espadachín del debate con usted.

Creo que el arma de los síndromes mentales asociados a la política no tienen ideología particular, es usado y existen víctimas y victimarios en todos los regímenes sin importar su naturaleza política o ideológica, desde el anticapitalismo, donde no lo ha habido en su expresión revolucionaria, hasta el anticomunismo donde tampoco ha existido desde su esencia teórica (caso Venezuela), pasando por variados matices de "anti" (racismo, cristianismo, yanquismo, evolucionismo, judaísmo y pare de contar).

No deseo opinar acerca de si todas estas formas "anti" son en verdad expresiones síntomas de una enfermedad, pero sí, acerca de su significado en la Venezuela actual, a mi juicio.

En principio, pienso que quienes practican cualquiera de estos "anti", tienen mezclote en su cabeza, bien por ignorancia o porque realidades diversas han hecho que así sea, o al menos es lo que la historia registra en su saldo desde la impunidad de los imperios hasta los más "puros" "paraísos" de la felicidad. Una interrogante me asalta: ¿qué es lo que prevalece en estas personas, la ignorancia, el mezclote, ambas cosas, o tal vez en realidad un interés real y perverso que les hace recurrir a semejantes estereotipos? Yo considero que estos espíritus malignos no parten de leyendas, amigo Rigoberto, a menos que los gulags y el napalm en Vietnam lo sean ciertamente. Todo "anti" tiene en verdad un sustrato psico-cognitivo incrustado junto a lo más recóndito del espíritu, cuando no de su conciencia formada, por ejemplo, en el revanchismo alimentado por odios y frustraciones como usted lo señala, agravado, eso sí, cuando se hace uso fascista del poder del Estado a través de sus múltiples brazos ejecutores.

Obviamente, existe un trasfondo en tales mentalidades, pero, más allá de la discusión sobre marxismo, socialismo o comunismo que finalmente nadie puede palpar su esencia y certezas, dadas, las múltiples interpretaciones, entonces la gente común sólo tiene una referencia simple y llana: la barbarie y desplome de todos los ensayos sobre esa ideología, ¿es acaso esto una leyenda? La exigencia de una interpretación compleja, sabia y pudorosa de sus bondades teóricas ha sido y continúa siendo un asunto de élites (sacrosantos al estilo de los más connotados exégetas).

Emeterio es uno más, con sus particularidades por supuesto, no me importa, pero recurrir al mundanal ruido de la CIA adonde el régimen ha incluido a hombres dignos como Douglas Bravo y Gabriel Puerta, parece un desvarío si se trata de debatir (los sesudos del Partido Socialista Unido de Venezuela no están interesados, patético su congreso) los problemas del país que, de paso, un escenario ideal sería la hegemonía comunicacional del Estado.

Ni Emeterio está enfermo ni el chavismo es comunismo, con casi seguridad diría que prevalece el mezclote perverso y las armas massmediáticas son razonablemente válidas en este amado país con tendencia surrealista donde el ciudadano no es pendejo, si bien lisiado ideológico.

La aspiración reconfortante de que en la prevalencia académica, política, social, económica y cultural se consoliden los fundamentos de un pensar y hacer desde la complejidad, la eco-cognición y la aceptación de la diversidad, resultará muy probablemente desde un escenario muy distinto al mezclote perverso conservador o advenedizo.

Salud, amigo Rigoberto,