- "(Erasmo Jiménez) El primer maestro ciego en Venezuela". Élite, Caracas, nr. 1235 del 04/06/1949.
- Carlos Díaz Sosa. "Pío Gil presentado por el Dr. Pedro María Morantes". El Nacional, Caracas, 24/10/65.
- Félix Ángel Losada. "Temas educacionales: La lectura en a escuela". El Universal, Caracas, 29/12/46.
- Jesús Sanoja Hernández. "Espejo: Los filósofos de la mesa redonda". Tribuna Popular, Caracas, 20/01/50.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 27/11/1963.
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domingo, 19 de junio de 2016
domingo, 6 de septiembre de 2015
AVISO
Elecciones
difíciles las de 1963. Hubo sectores que inclyeron la defensa del
parlamento, entre sus consignas. La oposición antipuntofijista
predominaba, ejerciendo la presidencia de una de las cámaras, mientras
que en la otra era importantísima. Sectores que, a la vuelta de los
años, compartieron una campaña y entre 1999 y 2000 liquidaron el
Congreso Nacional.
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domingo, 9 de agosto de 2015
REENCAMPAÑARSE
La verdad por dentro
Nicomedes Febres
* La reforma constitucional de CAP con la elección de gobernadores, alcaldes y diputados mediante el voto popular trastocó por completo a todo el sistema político venezolano tradicional. Acabó con el añejo centralismo estalinista de nuestro sistema político, pues antes, el presidente electo designaba a los gobernadores y para ser designado candidato a diputado tenía que tener el visto bueno del cogollo político de turno, mientras que después de la reforma, cada diputado debe construir ahora su propio liderazgo personal para imponer su candidatura al cogollo. Este nuevo federalismo ha resultado provechoso para el país, pese a todos los signos en contrario y pese a que el difunto, como ejercía el poder omnímodo dentro de su malandraje, decidía quien iba a qué y quién no, a cada cargo. Pero es que vivimos tiempos excepcionales y no democráticos. Tanto el centralismo como el federalismo tiene cosas buenas y malas, pero lo cierto es que le ha sido útil al país desde su implantación. En lo personal reconozco tenerle aversión al poder legislativo, pues allí siempre se han alojado, junto a gente meritoria, muchos improvisados cuyo único mérito es cargarle el maletín al jefe y se reconocen porque aparecen en la tercera fila de la foto y nunca hablan en el congreso. Preferiría un poder legislativo por concurso y no por elección. Así los mejores llegarían a mandar. Pero esa no es la discusión ahora. Lo que sí es mandatorio es que cada diputado se instale en su circuito, viviendo las 24 horas del día dedicado a visitar puerta a puerta a sus electores, pulsar sus necesidades y supervisar el trabajo organizativo. Ese es su deber y no estar en Caracas opinando de cosas que no sabe para salir en prensa, pantalleando, y tratando que los jefes lo vean. Nadie dirige una campaña mejor que uno mismo. La gente que opina sin saber, ni se imagina la complejidad de la organización de una campaña política electoral de cualquier género, organizar desde la presencia de testigos, el cómo llegan allí, cómo se comunican, qué comen y hasta donde hacen pipí; el equipo de apoyo, la trasmisión de la data y la información, las encuestas a boca de urna, la seguridad, las opciones de trampa y muchas otras cosas. Por otro lado están las personas dedicadas a la valoración política del día electoral minuto a minuto, pues siempre se presentan contingencias de última hora y construir una infraestructura gigantesca que cuesta dinero, por lo que se necesita financiamiento. Conozco figuras políticas que siempre se apuntan como candidatos en base a que hablan bien, dicen lo que la gente quiere oír, encorbataditos, son encantadores y les gusta despotricar de los partidos políticos si no los toman en cuenta. Pero a la hora de pegar el rabo a la silla y trabajar de verdad, o dejarse amapuchar por viejas borrachas o tomar café en tapara sin saber su origen, que es la cotidianidad de una gira, salen corriendo. Betancourt por ejemplo era un monstruo a la hora de trabajar y recorrió casa por casa a la Venezuela de 1940, de allí la fortaleza de A.D. en su época; igual era Caldera, que la mitad de los mitines antes de 1958 tuvo que hacerlos bajo una lluvia de piedras, y pese a eso, recorrió Venezuela palmo a palmo. Por eso llegaron a donde llegaron. Villalba, el mejor orador y más conocido de todos, como no era hombre laborioso, ni preocupado por la organización, nunca llegó al poder. Las campañas electorales no tienen comparación como actividad extenuante. A mucha gente le encanta opinar y descalificar sin saber, les gusta ser informados de todo y todo lo objetan con un “deberíamos mejor …” sin haberse mojado nunca el rabo en un trabajo tan arduo como ese. La mejor frase que expresa esto es aquella de Kennedy: “Nunca te preguntes que hará por ti tu país, pregúntate que harás tú por tu país”. Es fácil pedir, lo raro es ofrecer. La pregunta real es: que le va a dar usted a la MUD para ayudar a salvar a Venezuela?
* La foto del día es la votación de 1963, cuando en medio de las amenazas terroristas de la lucha armada, la gente salió a votar para derrotar la violencia. Ahora sabemos el valor de la democracia.
Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10206809712102130&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=1&theater
Nicomedes Febres
* La reforma constitucional de CAP con la elección de gobernadores, alcaldes y diputados mediante el voto popular trastocó por completo a todo el sistema político venezolano tradicional. Acabó con el añejo centralismo estalinista de nuestro sistema político, pues antes, el presidente electo designaba a los gobernadores y para ser designado candidato a diputado tenía que tener el visto bueno del cogollo político de turno, mientras que después de la reforma, cada diputado debe construir ahora su propio liderazgo personal para imponer su candidatura al cogollo. Este nuevo federalismo ha resultado provechoso para el país, pese a todos los signos en contrario y pese a que el difunto, como ejercía el poder omnímodo dentro de su malandraje, decidía quien iba a qué y quién no, a cada cargo. Pero es que vivimos tiempos excepcionales y no democráticos. Tanto el centralismo como el federalismo tiene cosas buenas y malas, pero lo cierto es que le ha sido útil al país desde su implantación. En lo personal reconozco tenerle aversión al poder legislativo, pues allí siempre se han alojado, junto a gente meritoria, muchos improvisados cuyo único mérito es cargarle el maletín al jefe y se reconocen porque aparecen en la tercera fila de la foto y nunca hablan en el congreso. Preferiría un poder legislativo por concurso y no por elección. Así los mejores llegarían a mandar. Pero esa no es la discusión ahora. Lo que sí es mandatorio es que cada diputado se instale en su circuito, viviendo las 24 horas del día dedicado a visitar puerta a puerta a sus electores, pulsar sus necesidades y supervisar el trabajo organizativo. Ese es su deber y no estar en Caracas opinando de cosas que no sabe para salir en prensa, pantalleando, y tratando que los jefes lo vean. Nadie dirige una campaña mejor que uno mismo. La gente que opina sin saber, ni se imagina la complejidad de la organización de una campaña política electoral de cualquier género, organizar desde la presencia de testigos, el cómo llegan allí, cómo se comunican, qué comen y hasta donde hacen pipí; el equipo de apoyo, la trasmisión de la data y la información, las encuestas a boca de urna, la seguridad, las opciones de trampa y muchas otras cosas. Por otro lado están las personas dedicadas a la valoración política del día electoral minuto a minuto, pues siempre se presentan contingencias de última hora y construir una infraestructura gigantesca que cuesta dinero, por lo que se necesita financiamiento. Conozco figuras políticas que siempre se apuntan como candidatos en base a que hablan bien, dicen lo que la gente quiere oír, encorbataditos, son encantadores y les gusta despotricar de los partidos políticos si no los toman en cuenta. Pero a la hora de pegar el rabo a la silla y trabajar de verdad, o dejarse amapuchar por viejas borrachas o tomar café en tapara sin saber su origen, que es la cotidianidad de una gira, salen corriendo. Betancourt por ejemplo era un monstruo a la hora de trabajar y recorrió casa por casa a la Venezuela de 1940, de allí la fortaleza de A.D. en su época; igual era Caldera, que la mitad de los mitines antes de 1958 tuvo que hacerlos bajo una lluvia de piedras, y pese a eso, recorrió Venezuela palmo a palmo. Por eso llegaron a donde llegaron. Villalba, el mejor orador y más conocido de todos, como no era hombre laborioso, ni preocupado por la organización, nunca llegó al poder. Las campañas electorales no tienen comparación como actividad extenuante. A mucha gente le encanta opinar y descalificar sin saber, les gusta ser informados de todo y todo lo objetan con un “deberíamos mejor …” sin haberse mojado nunca el rabo en un trabajo tan arduo como ese. La mejor frase que expresa esto es aquella de Kennedy: “Nunca te preguntes que hará por ti tu país, pregúntate que harás tú por tu país”. Es fácil pedir, lo raro es ofrecer. La pregunta real es: que le va a dar usted a la MUD para ayudar a salvar a Venezuela?
* La foto del día es la votación de 1963, cuando en medio de las amenazas terroristas de la lucha armada, la gente salió a votar para derrotar la violencia. Ahora sabemos el valor de la democracia.
Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10206809712102130&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=1&theater
lunes, 25 de noviembre de 2013
TRANSPORTAR VALORES
De ½ coletilla (y la autoridad moral)
Luis Barragán
La transportación pública perdió las más elementales condiciones de seguridad, confort y confianza, igualados los conductores y pasajeros en vehículos que deben transitar todos los senderos del peligro personal con la inaceptable ausencia del Estado. Al problema tarifario o de la calidad del servicio, se antepone el de la más angustiosa inseguridad personal.
Autoridad moral
Frecuentemente, el régimen apela al remoto heroísmo de la subversión de los sesenta, reivindicándose como heredero legítimo de una decisión y de un proyecto político que naufragó con prontitud. Por si fuese poco, clama a los cielos televisivos por la persecución y muerte de aquellos militantes que cayeron en la deliberada confrontación.
Dice de una autoridad moral que, por experiencia naturalmente ajena, evidenciado el relevo generacional, sirve curiosamente para despotricar, apabullar y reducir al adversario, sin escucharlo. Son muchísimos los golpes que el oficialismo se da en el pecho, sobre todo en el ámbito parlamentario, creyéndose en medio de una inconclusa gesta épica. Sin embargo, medio siglo atrás, fue monumental el fracaso al intentar el sabotaje de los comicios generales y, en el fondo, provocar un golpe de Estado que supuestamente le allanara el camino a las guerrillas.
La campaña para la elección presidencial, parlamentaria y edilicia de diciembre de 1963, se realizó en medio de un despliegue de insólita violencia que dejó muertos y heridos. La tragedia de El Encanto, el inimaginable regadío de tachuelas en las avenidas caraqueñas, el arsenal de Paraguaná, la fábrica de bombas de Barquisimeto, el incendio de la GoodYearb en Puerto La Cruz, incendio de oleoductos y gasoductos, hurtos millonarios en oficinas públicas, quema de autobuses, francotiradores que concitaban la anarquía en horas dramáticas, llamado a la huelga general, envío postal de explosivos a dirigentes políticos, ejemplifican los eventos que precedieron a la cita electoral.
Cincuenta años más tarde, suena un triqui-traqui y alguien osa negarles el voto en la Asamblea Nacional, el oficialismo denuncia la violencia, como si fuese portador de la paz, pretextando un magnicidio y un golpe de Estado. Pasado el susto, se encamina a la represión selectiva y morbosa de sus oponentes, sometidos previamente al escarnio público, pues, todavía no se atreve a una más brutal, personal y literal demolición del adversario.
Medio siglo atrás, llenaron de sangre el escenario. No recuerdan aquello del “haz patria, mata a un policía”.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/17509-de-f-coletilla-y-la-autoridad-moral
Luis Barragán
La transportación pública perdió las más elementales condiciones de seguridad, confort y confianza, igualados los conductores y pasajeros en vehículos que deben transitar todos los senderos del peligro personal con la inaceptable ausencia del Estado. Al problema tarifario o de la calidad del servicio, se antepone el de la más angustiosa inseguridad personal.
Autoridad moral
Frecuentemente, el régimen apela al remoto heroísmo de la subversión de los sesenta, reivindicándose como heredero legítimo de una decisión y de un proyecto político que naufragó con prontitud. Por si fuese poco, clama a los cielos televisivos por la persecución y muerte de aquellos militantes que cayeron en la deliberada confrontación.
Dice de una autoridad moral que, por experiencia naturalmente ajena, evidenciado el relevo generacional, sirve curiosamente para despotricar, apabullar y reducir al adversario, sin escucharlo. Son muchísimos los golpes que el oficialismo se da en el pecho, sobre todo en el ámbito parlamentario, creyéndose en medio de una inconclusa gesta épica. Sin embargo, medio siglo atrás, fue monumental el fracaso al intentar el sabotaje de los comicios generales y, en el fondo, provocar un golpe de Estado que supuestamente le allanara el camino a las guerrillas.
La campaña para la elección presidencial, parlamentaria y edilicia de diciembre de 1963, se realizó en medio de un despliegue de insólita violencia que dejó muertos y heridos. La tragedia de El Encanto, el inimaginable regadío de tachuelas en las avenidas caraqueñas, el arsenal de Paraguaná, la fábrica de bombas de Barquisimeto, el incendio de la GoodYearb en Puerto La Cruz, incendio de oleoductos y gasoductos, hurtos millonarios en oficinas públicas, quema de autobuses, francotiradores que concitaban la anarquía en horas dramáticas, llamado a la huelga general, envío postal de explosivos a dirigentes políticos, ejemplifican los eventos que precedieron a la cita electoral.
Cincuenta años más tarde, suena un triqui-traqui y alguien osa negarles el voto en la Asamblea Nacional, el oficialismo denuncia la violencia, como si fuese portador de la paz, pretextando un magnicidio y un golpe de Estado. Pasado el susto, se encamina a la represión selectiva y morbosa de sus oponentes, sometidos previamente al escarnio público, pues, todavía no se atreve a una más brutal, personal y literal demolición del adversario.
Medio siglo atrás, llenaron de sangre el escenario. No recuerdan aquello del “haz patria, mata a un policía”.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/17509-de-f-coletilla-y-la-autoridad-moral
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domingo, 7 de julio de 2013
DE UN PAÍS A OTRO
De un remoto esfuerzo de normalizaciónLuis Barragán
Hemos vivido etapas históricas de una dramática y hoy impensable conjunción de violencias, conspiraciones, traiciones, agresiones, deslealtades o voracidades oportunistas, como la acaecida en los inicios de la democracia representativa en Venezuela. Apuntando a una guerra civil que la sola voluntad de la coalición gubernamental alejó, nuestro destino pareció por momentos subastarse entre los extremismos de derecha y de izquierda.
No somos partidarios de una versión idílica de épocas ya remotas, pero tampoco nos contenta el discurso maniqueo en boga que adivina maldades, malvados y malévolos en una acera, mientras que en la otra, reclamando una herencia política y moral, cuentan bondades, inocentes y benevolentes. Complotados los comicios generales de 1963, por ejemplo, la difícil situación reclamó todo el talento, la habilidad y convicción política que fuese posible, en el intento de conquistar una normalidad institucional y un desarrollo pacífico de las relaciones políticas que, a pesar de las adversidades, a la vuelta del quinquenio y propio del proyecto puntofijista, logró ampliar e integrar a las más disímiles corrientes en una experiencia irrepetida de nuestro historial republicano.
Medio siglo atrás, por el mes de julio, Acción Democrática - Gobierno seleccionó a través de una convención, a Raúl Leoni como candidato presidencial, lo cual no negaba las más altas conversaciones con enconados adversarios como Acción Democrática – Oposición, la que terminó postulando a Raúl Ramos Giménez; aguzó el ingenio de los socialcristianos, abanderando a Rafael Caldera en el marco de la llamada Autonomía de Acción; aglutinó a importantes sectores políticos y sociales, impulsando la opción de Arturo Uslar Pietri; o suscitó el debate que no solventó las diferencias entre Jóvito Villalba y Wolfgang Larrázabal, tímidos canalizadores de la atención de aquellos todavía no convencidos del militante llamado de abstención de la subversión sostenida. Una campaña electoral que no naufragó por el coraje de la dirigencia o – mejor – de partidos políticos que, comprometidos, fueron tales.
Dijimos ampliación e integración, porque el modelo político en construcción así se explicaba. Empero, ha sido tan devastadora la satanización del puntofijismo que no permite ver la viga en el propio ojo, condenando la paja en los ajenos.
Hay más de ignorancia sobre el pasado que distracción, aún tratándose de la dirigencia política que, inadvertidamente, ha de sentir – por lo menos – curiosidad histórica. Resulta indispensable masificar la formación histórica y política, doctrinaria e ideológica, en los cuadros de una oposición alternativa o que se desea como tal, pues, no es posible tan galopante y vanidoso desconocimiento, poblada la red de redes de textos y piezas audiovisuales que aseguran la interpretación gubernamental que, por si fuese poco, financia.
Valga la coletilla, por aquellos días de julio de 1963, el Consejo de Facultades eligió a Jesús María Bianco como rector de la UCV. Fue un firme, decidido y corajudo defensor de la autonomía universitaria que hoy traiciona el gobierno nacional, acaso sin equivalente como probado defensor, aunque la supo también presta para las lides insurreccionales.
De los ascensos
La corporación armada atraviesa la época de graduación y promoción de sus oficiales, aunque la materia no despierta la libre inquietud e interés de propios y extraños, como ocurría antes. Imperfecto, el ascenso de la alta oficialidad dependía del parlamento, según nuestra larga tradición constitucional, incluida la doctrina bolivariana, pero ha resultado peor el remedio que la enfermedad.
Es el Comandante-en-Jefe el que decide exclusivamente esos ascensos y el resto de los venezolanos ni siquiera nos convertimos en espectadores, porque no existe la posibilidad de indagar verazmente sobre los motivos y razones que los produjeron, legitimando toda conjetura. Sesionando pocas veces al año, se nos ha dicho, la Comisión Permanente de Defensa de la Asamblea Nacional, no tiene competencia alguna en la materia, aunque pareciera que en ninguna otra, pues, la política militar tampoco sabe de la opinión, interrogación y evaluación de sus miembros.
Luego, la infranqueable alianza cívico-militar que constituye la clave del proceso inaugurado casi quince años atrás, es la de los altos estamentos, dejando para la población los más vistosos desfiles y el llamado a defenderla a cualquier costo. Y hasta la fecha patria misma, la de la Independencia, la confisca como una gesta que sólo la dirección político-militar revolucionaria interpreta y celebra, pretendiendo criminalizar a quienes osen preguntar por qué.
Segunda fotografía: Almirante Carmen Meléndez, http://coquivacoatelevision.com.ve/
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/15861-de-un-remoto-esfuerzo-de-normalizacion
viernes, 12 de abril de 2013
CAMPAÑAS ELECTORALES: 1963
De acuerdo con la prensa escrita
de la época, como ya había ocurrido en 1958, los grandes avisos son frecuentes
en 1963. Para la época, seguramente costosos, pero – a diferencia de la nuestra
– traen más textos que diseño y diagramación. Quizá la radio, más que la
televisión, era decisiva en la transmisión del mensaje. Y no se requería de
expertos foráneos, como ocurrió después, ni de la guerra de encuestas.
Luce interesante la posibilidad
de una historia de las campañas electorales venezolanas, desde la propia
campaña electoral. Es decir, dando cuenta de la estrategia electoral, la
identificación y conquista de los sectores decisivos, el diseño publicitario,
la disciplina de los candidatos, el ingenio de sus colaboradores, la
capacitación de sus cuadros electorales, los estudios de opinión, la
movilización de masas, el discurso, el “souvenir”, etc. Y, por supuesto, el éxito como el fracaso de
los diferentes aspirantes, habida cuenta de los “issues” de campaña que
lograron imponer, resistir o – en definitiva – lidiar.
Una historia de las campañas
electorales significa también hurgar en
los viejos y sobrevivientes archivos de los organismos electorales y, como
ocurría, de las diligencias y decisiones judiciales. Hay mucha tela que cortar
y no sólo por la mera curiosidad histórica y, agregaríamos, antropológica, sino
por el interés que ahora los consultores puedan demostrar.No olvidemos que una historia de las campañas, es la del Consejo Supremo/Nacional Electoral, la de su conformación, eficacia, diligencia, aciertos y desaciertos. Incluyendo la capacidad y habilidad política de quienes lo encabezaron, pues, esta capacidad y habilidad no es monopolio de los profesionales de la política partidista.
Completando nuestros enunciados
sobre 1963, no es fácil trasladar a los
actores políticos de una época a otra, pero sí adivinar que – a modo de
ilustración – ahora sería difícil “vender” a un candidato como Leoni, pero
también convenir en lo relativo de la apreciación, pues, por distintas
circunstancias, lo era con Carlos Andrés Pérez en 1973. Empero, todos sabemos
lo que ocurrió, gracias a una adecuada estrategia, convirtiendo sus debilidades
como candidato (ministro-policía, etc.) en ventaja (democracia con energía).
Para concluir estas apretadas notas, solamente debemos mencionar una distinción
entre aquellos tiempos y el nuestro: el reconocimiento hacia los partidos, la
política y quienes la hacen.
Digamos, el oficio con sus propias e intransferibles exigencias, aunque - también importa reconocerlo - realizado por quienes gozaban de reputación, prestancia o prestigio para ello. La antipolítica todavía no había llegado a nuestras riberas. Además, el recuerdo de la dictadura estaba reciente, pero - igualmente - cursaban otros acontecimientos que ponían a prueba a las instituciones. Éste es el dato fundamental.
Finalmente, una curiosidad: sorprende que ciertas personalidades hayan contado con el reconocimiento inmediato de la ciudadanía, familiarizada con el nombre y la estampa. Tarda en diluirse, pero - cuando lo hace - es completamente, y - quien gozó de tanta fama - entra en un anonimato sorprendente, excepto para los historiadores. ¿Tardan en diluirse en una o cuatro generaciones?
Finalmente, una curiosidad: sorprende que ciertas personalidades hayan contado con el reconocimiento inmediato de la ciudadanía, familiarizada con el nombre y la estampa. Tarda en diluirse, pero - cuando lo hace - es completamente, y - quien gozó de tanta fama - entra en un anonimato sorprendente, excepto para los historiadores. ¿Tardan en diluirse en una o cuatro generaciones?
LB
jueves, 11 de abril de 2013
CAMPAÑAS ELECTORALES: 1963
Adquiriendo respaldos importantes, equivalentes a la canalización de las corrientes supervivientes del medinismo, finalmente Arturo Uslar Pietri plantea su candidatura presidencial como independiente. Y será el fenómeno del año, arribando a un cuarto lugar con casi medio millón de votos y una estupenda cosecha de curules parlamentarias y edilicias que, por una parte, lo lleva a formalizar el FND, y, por otra, convertirse sorpresivamente en un partido de gobierno con la llamada Ancha Base del triunfador Leoni. Nos adelantamos un poco al referirnos a un errático itinerario político del partido, en el cual, si mal no recordamos, militó José Antonio Abreu. Ya el eminente politólogo venezolano Juan Carlos Rey, en un estupendo ensayo histórico sobre el sistema de partidos venezolano, dos o cuatro años atrás, hizo referencia al Uslar dirigente de partido. E, incluso, Gehard Cartay, por lo que sabemos, está a punto de publicar un libro alusivo al uslarismo.
LB
LB
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CAMPAÑAS ELECTORALES: 1963
Dura y difícil contienda la de 1963. Jóvito Villalba se lanzará a la presidencia de la República, al igual que Wolfgang Larrazábal: ambos no concordarán, como en 1958. Hay otra división en Acción Democrática: provisionalmente, la AD-Gobierno, con tarjetas negras, y la AD-Oposición, con las blancas. Y desde ésta, Raúl Ramos Giménez es el banderado. Hay la intención de un movimiento o frente de distintas fuerzas y corrientes. Aquél grupo ARS adquiere la robustez que le conceden sus parlamentarios y munícipes. Sin embargo, alcanzan el penúltimo lugar, con más de 60 mil votos contra los 900 mil y tanto del candidato ganador. Fueron más las mente, expectativas....
LB
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lunes, 1 de abril de 2013
1963
Las otras eleccionesLuis Barragán
Un pasado tergiversado es el asiduo huésped de las sesiones parlamentarias y de los medios oficialistas, procurando conquistar así la autoridad moral que el presente les niega. Curiosamente, hay más de ignorancia compartida, añadida la oposición, que de de súbita nostalgia, la que es ajena al predominio natural de otras generaciones.
Revelación del debate deficitario, imposible de sustituir con la estridencia, los acontecimientos invocados se presumen conocidos. E, irrefutable, lo remoto adquiere una contundencia tal que facilita la sanción de leyes como la de Desaparecidos (etc.), al igual que la aprobación de sendos acuerdos reminiscentes que buscan concederle cierta identidad al PSUV, suponiendo que la del PCV se mantiene.
En los días que cursan, el gobierno nacional intenta articular un discurso contra la violencia, el crimen y el terrorismo, desenfadadamente cínico, frente a una oposición que aspira a una limpia y pacífica realización de los comicios de 2013, no sin denunciar la amarga situación que convierte la inseguridad personal en una suerte de guerra civil agazapada. Recurrimos a las viejas ediciones de El Nacional y Clarín, libres de toda sospecha – valga el término – betancurista, para acercarnos a las circunstancias que desembocaron en las elecciones generales de 1963, dándole soporte a la comparación.
Intensificándose a finales de 1960, hubo una escalada subversiva de izquierda, animada por el ejemplo de Cuba, que compitió (des) lealmente con el golpismo de derecha, alentado desde República Dominicana, obligando a la consecutiva suspensión de las garantías constitucionales. Por cierto, en su definitivo balance histórico, con tino observó Manuel Caballero (2010) que “Betancourt nunca usó eso para no gobernar, ni anduvo lloriqueando por lo del magnicidio”.
Hacia abril de 1961, el III Congreso del PCV reconoce la insurgencia que ya lo ha comprometido, junto al MIR, a pesar de la minoritaria resistencia interior de líderes de inequívoca importancia, aumentando la presión guerrillera al año siguiente que, por lo demás, supo de una inminente guerra nuclear. Continuando la ruta marcada por el Barcelonazo, en 1962 entran a escena el Carupanazo, el Guairazo y el Porteñazo, dándonos la oportunidad para dos breves coletillas: por una parte, irresponsable y suicida, el Guairazo no sólo convocó a 300 militantes de la Juventud Comunista, sino que suscitó el celebérrimo “disparar primero y averiguar después”, suficiente y convincentemente explicado por Caballero; y, por otra, tales acciones buscaron provocar un golpe de Estado, tal como lo asevera Luigi Valsalice (1973), autor jamás identificado, superando así al “Garganta Profunda” de Woodward y Bernstein.
Próximo a vencerse el quinquenio constitucional, inhabilitados el PCV y el MIR por sus incursiones subversivas, decididamente abstencionistas, una multiplicidad de partidos intenta la silla presidencial, al igual que las curules parlamentarias y edilicias que, acaso, por un eufemismo, Jesús Sanoja Hernández (1998) llama desconcentración electoral. Un cierto equilibrio de las distintas candidaturas presidenciales de oposición en 1963, despierta un entusiasmo que no logra definitivamente suplantar, por añadidura, el agresivo lenguaje de la campaña, síntoma que encontramos en el nada feroz Wolfgang Larrázabal, en un mitín celebrado en El Silencio: “Si se realiza un fraude electoral en Venezuela estoy dispuesto a morir en las calles de Caracas luchando al lado de mi pueblo (…) Cualquier candidato que defraude al pueblo como lo ha hecho Betancourt merece ser arrastrado por las calles y cortarle la cabez, (SIC) por traidor” (El Venezolano, Caracas, 01/08/63).
Hacia finales del año, ocurre la consabida tragedia de El Encanto y resultan inmediatamente detenidos los parlamentarios del PCV y el MIR, siendo remitidos al Cuartel San Carlos. Y, subrayando el contraste, otros parlamentarios los visitan por más de una hora, Ignacio Luis Arcaya y César Rondón Lovera, artífices también de la pérdida del control gubernamental de la Cámara de Diputados a partir de 1962; y, declarados aquéllos en huelga de hambre, dos médicos del Hospital Militar se suman a los médicos y enfermeras del penal que “constantemente vigilan la salud de los huelguistas”. Empero, alrededor de 300 familiares rodean el cuartel y son reprimidos, siendo suspendida la huelga (Clarín, Caracas, 08 y 09/11/63).Destaquemos el retiro unilateral de los representantes del PCV y el MIR del Consejo Supremo Electoral, además de propiciar el boicot de las sesiones de la Comisión Delegada del Congreso Nacional, a favor de una asamblea de parlamentarios de oposición saludada por los gremios sindicales y estudiantiles, igualmente bajo la influencia de URD y AD-Oposición. Miguel Otero Silva, quien aceptó incorporarse como un comisionado de equilibrio y entendimiento, renuncia al foro que pudo adquirir una elevada importancia para dirimir y radialmente sincerar el problema de las inmunidades parlamentarias violentadas, complementando las denuncias realizadas sobre “La Cobra Negra” que el periódico dirigido por Luis Miquilena, la aseguró encabezada por Alejandro Oropeza Castillo, Lucas Pérez, Charlita Múñoz, Guillermo Salazar Meneses, entre otros (Clarín, 04/11/63).

Se ha dicho mucho de la violencia gubernamental de entonces, mas no de las fuerzas y corrientes insurreccionales que invitan a un breve ejercicio de imaginación, en el caso que Chávez Frías o Maduro Moros hubiesen ocupado Miraflores. A escasos días de la fecha electoral, enunciando el inventario de los sucesos reseñados por El Nacional y Clarín, noviembre de 1963 nos ilustra: descubierto arsenal enterrado en Paraguaná, dinamitados dos sitios del oleoducto ULE-Amuay, descubierta fábrica de bombas en Barquisimeto, incendio de la Goodyear en Puerto La Cruz, asalto y destrucción de una oficina de telégrafos en Guárico, incendio de seis oleoductos y dos gasductos (SIC) en oriente. Y nada más en Caracas, asaltada la residencia del dirigente sindical Rodolfo Quintero, asaltada la jefatura de la parroquia San Juan, muerto estudiante de un balazo durante los disturbios, asaltada la residencia de un miembro de la Misión Militar estadounidense, robo millonario en la sede del IAN, estallaron 18 níples en varios lugares, regadas de tachuelas las principales avenidas, 12 muertos y 70 heridos durante disturbios, francotiradores y tiroteos en la esquina de Miracielos y El Guarataro, quema de autobuses, colocación de níples en ataúdes, policía asalta El Nacional, Digepol toma barrios populares, 20 bombas lanza-volantes llaman a una huelga general, fusilan a estudiante, envío de explosivos a altos dirigentes políticos, incendio del Teatro Broadway.Futuro teórico del foquismo, hallándose en Caracas, Régis Debray señaló que ni en Argelia había visto algo parecido, según comentó Teodoro Petkoff a Agustín Blanco Múñoz (1980), agregado el pronóstico de José Vicente Rangel: no habrá comicios. Y los hubo, ganando Raúl Leoni seguido por Rafael Caldera y Jóvito Villalba, apareciendo el fenómeno de Arturo Uslar Pietri y el desinflamiento de Wolfgang Larrazábal y Raúl Ramos Giménez, con la correspondiente cosecha de curules, aunque Germán Borregales – el último presidenciable – deberá esperar otros cinco años para llegar al Capitolio Federal.
Luego de los resultados, la insurgencia políticamente derrotada predicó el fraude, transitando un largo y penoso camino que la condujo a una rica y aleccionadora, aunque tardía, discusión al despuntar los setenta, lamentable e interesadamente ahora olvidada, explicando así el atraso ideológico de los sectores oficialistas. Asimismo, para finalizar, nos permitimos una breve consideración sobre el caso de URD.
Evidentemente, el partido amarillo acudió dividido a la cita electoral de 1963, aunque convenientemente concertado no sólo para obtener las curules necesarias, pues, de otro modo, las hubiesen perdido justos y pecadores, sino para alentar la candidatura de Villalba, cuyo triunfo suponía el desarrollo de una alternativa diferente para la pacificación, tal como se estimaba – salvando las diferencias y matices – con Uslar Pietri o Ramos Giménez. Aguda contradicción, luego de la salida de URD del gobierno de Betancourt, compitiendo por el voto de los sectores marxistas, pero negado a darle cabida en sus listas a los parlamentarios detenidos, la derrota presidencial significará un reconocimiento a la importancia y al caudal de votos logrado, volviendo al gobierno con Leoni.
Una pequeña compilación de textos que la presumimos muy de inicios de la década (Ediciones Catatumbo), trae la opinión de Rodolfo José Cárdenas en torno a la inestabilidad doctrinaria de URD y el silencio que administró el partido tenido por liberal, ante las más graves vicisitudes de orden público que experimentó el país, a sabiendas que el tiempo contaba contra una insurrección popular que, por definición, es inmediata y fulminante.
Manuel Vicente Magallanes (1983), dejó constancia que, después de la aludida derrota, los sectores más radicales de la organización constituyeron en febrero de 1964, el Frente Interno Progresista para derivar en Vanguardia Popular Nacionalista: “En Navidad, la alegría es la venganza del pueblo”, quedó apenas como respuesta al fraude proclamado (Clarín, 15/12/63).
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