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lunes, 2 de marzo de 2020

SALMOS Y EPIGRAMAS

Nota de Gehard Cartay

Hoy murió el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, nicaragüense universal. Su obra influyó poderosamente entre los jóvenes de mi generación. Sus epigramas de amor y antipoder cuando joven, así como su poesía religiosa ("Salmos") y revolucionaria nos marcaron entonces. Irreverente y rebelde, apoyó a los sandinistas contra la dictadura somocista, con quienes rompió luego para convertirse en sus últimos años en un fuerte crítico de la dictadura de Daniel Ortega. Como todo humano, sus errores y virtudes nos dejan -sin embargo- un ser excepcional y su obra trascenderà con el tiempo.

Fuente:
https://www.facebook.com/gehard.cartayramirez

Nota de José Emilio Castellano

A los 95 años falleció hoy 1 de Marzo el poeta-sacerdote Ernesto Cardenal, quien también fue un símbolo en la lucha contra el Somocismo. En 2007 le dijo a la BBC: "Al principio le había dicho a los líderes guerrilleros que estaba de acuerdo con sus metas pero no con sus métodos, pero ante la dictadura de Somoza, la única vía posible era la lucha armada". En la foto, con José Emilio Castellanos en el archipiélago de Solentiname.

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10157104526062149&set=a.10150189144602149&type=3&theater

Fotografía: Cardenal y Castellanos en Solentiname.

martes, 26 de diciembre de 2017

LO QUE FUE

Nota de Gehard Cartay Ramírez:"A propósito de los 70 años de la JRC consegui en mis archivos esta foto donde aparecen nuestro siempre bien recordado Régulo Arias Moreno -autor del himno jotaerrecista-, Abdón Vivas Terán y su esposa, y José Ramón Solano, también secretario juvenil nacional de Copei a finales de los años sesenta".
Fuente: 

sábado, 9 de julio de 2016

UFOLOGÍA VENEZOLANA



El chavismo es un Ovni dentro de la tradición democrática venezolana

6 Julio, 2016

Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 6 jul 2016.-El diputado Luis Barragán (Vente Venezuela) afirmó que la elación que tuvieron Rómulo Betancourt y Rafael Caldera permitió que el país aprendiera el lenguaje del entendimiento, de la tolerancia y del respeto hacia el adversario político – lenguaje que se perdió desde mediados de los años 90 hasta nuestros días.La afirmación la hizo en un foro organizado para celebrar el centenario del doctor Rafael Caldera.

Inició su intervención recordando que nuestra historia republicana tiene más de 150 años de guerra y escaramuzas civiles que contrastan con las décadas, que después de tanto esfuerzo y tanto sacrificio, los venezolanos inauguramos a partir de 1958.

“No era fácil superar esta larga tradición de desencuentros, de violencia y de agresión, como características esenciales de la vida política venezolana, y a partir de 1958 los venezolanos conocemos y profundizamos en una experiencia distinta de las luchas cívicas; una experiencia, un estilo, una manera de ver el mundo y las cosas; que contrastan con lo que fuimos en una buena parte del siglo XX, y desde luego, desde que fuimos República en el siglo XIX”.

Admitió como obvio que hubo violencia y rivalidades muy enconadas en el trienio adeco; cosa que se comprueba leyendo las actas de los diarios de debates de la Asamblea Nacional Constituyente de 1946 y del Congreso Nacional, donde se nota sobre todo en el lenguaje, cuán lejos llegaba la diferencia entre AD y Copei y, especialmente, entre Rafael Caldera y la junta de gobierno de aquel entonces.

“Hay argumentos, hay profundidad de planteamientos, hay un respeto básico, elemental, fundamental; pero las vísperas de noviembre de 1948 los debates parlamentarios fueron muy enconados y difíciles, incluso, uno se imagina cuál fue el ambiente por aquel entonces en el Capitolio Federal”.

Barragán dijo que tampoco iba a ser fácil para el transcurrir de la naciente democracia representativa; una vez depuesto el régimen de Pérez Jiménez, ya que era muy difícil borrar de la noche a la mañana todas esas rivalidades del trienio del 45 al 48; de la misma manera se pensó lo intragable que sería una presidencia de Rómulo Betancourt a partir de 1959. Por eso, pocos apostaban por la convivencia de los dos líderes, pero ocurrió, inaugurando una nueva cultura política en Venezuela que mostró, con una distinta pedagogía, lo que se podía hacer los venezolanos al convivir pacífica, tolerante y respetuosamente.

“Ese entendimiento de Rafael Caldera y Rómulo Betancourt tuvo consecuencias importantes y, por lo general inadvertidas en el país; marcó una pauta, una manera distinta de hacer las cosas. No significaba ponerse de acuerdo detrás de bastidores y pasarle por encima a las instituciones, sino que se trataba de llegar a un acuerdo, y emplear sus canales institucionales para darle visibilidad, voz, carne y hueso a esa experiencia democrática”.

Dijo que había una Venezuela caracterizada por manejar las diferencias desde el ángulo del desencuentro personal; mas no político, una Venezuela donde las luchas violentas, agresivas, constituían la norma y que fue rota por este progresivo o cada vez más acelerado entendimiento entre las figuras fundamentales de la democracia naciente; que, por supuesto, aquéllos que apostaban por la violencia en una dirección u otra resultaron sorprendidos por esta modalidad distinta de hacer política en el país.

“Recordamos que antes del acuerdo del Pacto de Punto Fijo; creo que contemporáneo al advenimiento obrero-patronal, ya las juventudes políticas, reflejando la línea política de los principales partidos venezolanos, no sólo la representada por la Juventud Revolucionaria Copeyana que dirigía José de la Cruz Fuentes, sino también por la de AD, que dirigía Gumersindo Rodríguez, por la Juventud Comunista, que dirigía Héctor Rodríguez Bauza; la de Vanguardia Juvenil Urredista, que dirigía Víctor José Ochoa, habían suscrito un acuerdo donde llamaban a minimizar el canibalismo político; las intrigas interpartidistas y la violencia de calle entre partidos que sostenían las banderas democráticas”.

Hizo ver que esto quizás a nosotros nos parezca demasiado obvio; pero que para aquel entonces constituía toda una novedad; que allí también hubo un ejercicio pedagógico de la otrora Junta Patriótica pero que lo fundamental siguió siendo marcar una pauta distinta y llevar el conflicto existencial a lo que Juan Carlos Rey llama el conflicto agonal: no se era enemigo político sino adversario.

“Todo esto se sostuvo alrededor de cuatro décadas, incluso, para quienes atentaban contra esa experiencia democrática; como fueron los golpistas de derecha y los subversivos de la izquierda; que el mismo Domingo Alberto Rangel consideraba que eso no fue nunca una guerra de guerrillas, conceptualmente; pues nunca alcanzó el calibre y la importancia de una guerra de guerrillas de acuerdo a la teoría concebida por Mao Tse Tung, y, luego, mal desarrollada por Ernesto Guevara, a través del foquismo”.

Recordó Barragán que para defender el naciente sistema democrático hubo que tomar medidas fuertes; iniciativas muy duras porque no se trataba sólo del episodio del tren de El Encanto, sino que cuando uno revisa la prensa de la época se sorprende de cómo la violencia se había generalizada; ya que no era guerra de guerrillas sino que eran actos terroristas; que Caracas por noviembre de 1963 fue regada de tachuelas; en cualquier lado había personas que disparaban a mansalva; tratando de generar el caos para sabotear el proceso electoral de ese año.

Agregó que esas acciones modelaron de tal forma el sistema que, años más tarde, los movimientos perezjimeniztas lograron un cupo parlamentario así como un cupo en las municipalidades; habiendo patrocinado, no obstante, al principio de la década de 1960 de una manera u otra estos golpes de Estado, directa o indirectamente; promoviendo esta situación de desestabilización y de conspiración en el seno de las fuerzas armadas.

Barragán recordó el episodio del general Jesús María Castro León cuando intenta la invasión de los sesenta el 22 de julio de 1958, en un afán por alzarse como ministro de la Defensa, y toma el liceo Simón Bolívar de San Cristóbal (Táchira); pero, además, que al lado de estas situaciones también está el movimiento subversivo; sólo que, al mismo tiempo, bajo el gobierno de Raúl Leoni se toman las primeras medidas para el proceso de pacificación, medidas que quedan encauzadas como toda una política de Estado en el primer gobierno de Caldera.

Barragán pinta la fase presente al momento de llegar Caldera al poder; por un lado presiones militares, que denominó “la conspiración desde La Planicie”, donde quedaba el ministerio de la Defensa y esto porque se decía que el entonces ministro de la Defensa, Martín García Villasmil, lo estaba haciendo; por otro lado, corrientes rezagadas de la subversión que tomaron por atajo el movimiento de renovación universitaria, en especial, porque el MIR cifraba aún sus esperanzas de reiniciar el camino de la guerra de guerrillas a partir del movimiento estudianti – que también tuvo que enfrentar también Caldera.

“Pero es que tampoco los perezjimeniztas habían quedado conformes, sino que también pensaban que a la vuelta de la esquina estaba el poder, y que no se le había reconocido el número de parlamentarios que lograron por esos fenómenos tan extraños que se presentan como si se tratara de Ovnis”.

A ese respecto, recordó un intento de sabotaje a una sesión del antiguo Congreso Nacional que llevó a cabo un grupo de perezjimeniztas que logró infiltrarse en el palco del hemiciclo, y a la cual le hizo frente el entonces senador Vicente Emilio Sojo – y recordó al mastro Inocente Carreño, autor del himno de Acción Democrática – de modo que, a su parecer, los primeros años del gobierno de Caldera no fueron una cosa fácil.

“No obstante, logró desarrollar una política de pacificación. El país aprendió otro lenguaje de entendimiento, de comprensión, de tolerancia y de respeto. Esto es un aporte fundamental en la relación de Caldera con Rómulo Betancourt, y el cual debemos valorar y reivindicar”.

Seguidamente, dijo que lamentablemente ese lenguaje no se mantuvo, que marchamos al revés, se produjo un desaprendizaje, sobre todo, a partir de mediados de la década de 1990 cuando irrumpe la antipolítica feroz y profunda, que es lo que permite la llegada de Chávez al poder.

Abordó el tema del fenómeno del chavismo al que también calificó de Ovni de la tradición histórica venezolana, rara especie que de pronto se manifiesta; pues, a su modo de ver, esa manera de hacer política se revirtió con su irrupción, al punto de que las diferencias políticas se convirtieron en enconadas, dramáticas e injustas diferencias personales; atizadas, asimismo, desde el propio gobierno de Hugo Chávez desde donde se les prohibía a los parlamentarios contemporizar con sus homólogos de la oposición, y, por esta vía, reflexionó en torno a la tarea que tendrían por delante las nuevas generaciones de dirigentes políticos, a propósito del rescate de esa ética perdida.

Este punto, según sus palabras, le permitió referirse a otro ámbito de cosas, con motivo de las coincidencias entre Rafael Caldera y Rómulo Betancourt, y que era el relativo a la política petrolera; pues, a su juicio, así como había una violencia política de calle, también había una violencia política del petróleo, y esto, porque quien defendiese una determinada política petrolera, entonces podía ser acusado de vende patria, de traidor.

Ilustró su exposición trayendo a colación el caso de dos artículos que se publican en la década de 1960 en la prensa nacional; el uno firmado por Arturo Uslar Pietri, y quien aupaba un régimen de concesiones petroleras; el otro por Juan Nuño, entonces un intelectual marxista, incluso, fidelista, quien era partidario de la estatización inmediata de la industria petrolera.

Admitió Barragán que al final por este camino de la nacionalización se marchó, teniendo presente que éste formaba parte del criterio de Betancourt y Caldera en materia de política petrolera, es decir, de no otorgar más concesiones, y marchar hacia una estatización de la industria, sólo que en una forma gradual y pacífica, y, en ese sentido, se paseó por el escenario que dio lugar la discusión y aprobación de la ley de nacionalización petrolera a mediados de la década de 1970; las famosas manifestaciones estudiantiles que salían a las calles para protestar por el artículo 5, donde se le permitía al Estado la creación de empresas mixtas, pues los manifestantes querían que toda la industria fuera estatal.

Al reparar en lo que fue la política petrolera que llevaron a cabo los gobiernos durante los cuarenta años de la República civil, no dudó en calificarla de exitosa, sobre todo, porque los partidos políticos auspiciaron los técnicos especialistas en materia de hidrocarburos, como fue el caso de Juan Pablo Pérez Alfonso, Arturo Hernández Grisanti, Hugo Pérez La Salvia, Humberto Calderón Berti, Leonardo Montiel Ortega, Alvaro Silva Calderón, y que esto significó que el tema petrolero lo condujera gente entendida en la materia, a diferencia de la forma como ha procedido el gobierno de Hugo Chávez que se ha caracterizado más bien por la improvisación, y el desprecio por la meritocracia.

Para finalizar tocó el tema del papel que ejecutaron tanto Caldera como Betancourt en su condición de comandantes en jefe de las fuerzas armadas, y que, a su modo de ver, se cumplió en circunstancias y coyunturas diferentes, y que a pesar de eso la institución armada sentía respeto por sus respectivas personas; cuestión que le pareció que no se cumplía bajo el gobierno de Chávez; partiendo del hecho de que Chávez era un oficial que, por ejemplo, no había aprobado el curso de estado mayor, etcétera; sólo que a cambio de eso Chávez había visto en la renta petrolera un recurso para ganarse ese supuesto respeto, para entregar prebendas.

domingo, 3 de julio de 2016

LA OTRA VENEZUELA



Venezuela, políticos y petróleo

Luis Barragán

El sábado próximo pasado, nos correspondió intervenir en el Foro Centenario correspondiente a la relación de Rafael Caldera con Rómulo Betancourt. Dijimos, menudo compromiso en el que nos colocó Sara Lizarraga, pues, no estaba previsto, después de las extraordinarias y brillantes intervenciones de Gehard Cartay y Carlos Canache Mata.

De una larga experiencia política y parlamentaria, ellos dictaron toda una cátedra de historia contemporánea que le agradecemos inmensamente, incluyendo un anecdotario inédito que mantuvo atenta a una audiencia a la que no le bastó las más de cuatro horas de un evento originalmente pautado – a lo sumo – para hora y media.  Cumplido un periplo de las esenciales coincidencias y también discrepancias, confirmamos la bondad de una complementación histórica en la que ambas personalidades, fuertes, recias y también prudentes, auspiciaron la ruptura con una tradición de guerras y escaramuzas civiles que abarca un poco más de 150 años de vida republicana. No obstante, inelegantemente, nos permitimos acentuar un aspecto de nuestra modesta participación.

Nos referimos a la posibilidad cierta  para una Política Petrolera de Estado que, con todos sus matices, desembocó en la exitosa nacionalización y la creación de una empresa que, como PDVSA, se hizo realmente competitiva en los mercados internacionales. Todo esto, fácil de constatar, hasta que llegó el fenómeno que provisionalmente se ha dado en llamar el chavismo, suerte de OVNI deslumbrante del que ya sabemos sus nefastas consecuencias.

Específicamente, aludimos a la generación de un sector dirigencial convincentemente preocupado por  la materia, pues, por una parte, la política petrolera en la que confluyeron y ayudaron a perfeccionar Caldera y Betancourt, apuntó a la creación, estabilidad, respeto e independencia de sendos cuadros técnicos y gerenciales que le dieron empuje y reconocimiento a la naciente industria nacionalizada. Y, por otra, alentaron por siempre, afianzando una sana división del trabajo partidista, a cuadros políticos, integrantes de las direcciones partidistas y parlamentarias, especializados en un tema tan complejo y, así, el país  tuvo por referentes a Humberto Calderón Berti, Arturo Hernández Grisanti, Leonardo Montiel Ortega, Alvaro Silva Calderón, entre otros que ejercían una sobria, informada y responsable vocería: un fenómeno que irradió desde COPEI y AD para un modo hoy extraño – hoy -  de hacer política.

Ya sabemos lo ocurrido en el siglo XXI, siquitrillada la industria petrolera y, respecto a los partidos, una tribuna que les fue indispensable. Huelgan los comentarios, aunque – acentuamos - requerimos de la renovada participación de los políticos en una materia que supieron conducir Caldera y Betancourt, con todos sus bemoles.
Fuentes:


04/07/2016

martes, 31 de marzo de 2015

DESARCHIVO: COMISIÓN DE MEDIOS DEL CONGRESO

El caso de Gladys de  Lusinchi, por ejemplo
LB

Tiempo atrás, desempeñamos la Secretaría de la Comisión de Medios del Congreso de la República. Entre mediados de 1987 y finales de 1988, compartimos las responsabilidades con las políticas, pues, integrábamos el directorio nacional juvenil socialcristiano, electos por convención, sin que recordemos ahora si también su secretaría nacional de formación (o ya habíamos renunciado a esta labor administrativa). El caso está en que, por años, guardamos muchas copias del material que generó la Comisión, pretendiendo escribir algo extenso sobre los problemas relacionados con la libertad de expresión y otros derechos afines. Apenas, sobreviven muy pocos documentos.

Aprovechando el asueto de Semana Santa, forzado porque practicamente todo se paraliza en el país, removimos una caja de papeles quizá no tocada en más de una década. Hicimos la purga correspondiente y nos sorprendió hallar algunas copias de las actas de la Comisión y fotografías.

Algún día escribiremos sobre las vicisitudes concretas de lo que fue una dura faena para atender el caso de la Dra. Gladys Castillo de Lusinchi, comenzando por la citación en La Casona hasta la concurrencia al seno de la Comisión a la que le pidió atención, pues, en camino el proceso de divorcio con el entonces presidente Jaime Lusinchi, confrontó no pocos problemas hasta para expresarse públicamente. Como puede apreciarse, aunque era radical el enfrentamiento de la oposición y el gobierno, fue inevtable la unanimidad para consentir su presencia.

Había persecución, DISIP, presiones, maniobras, etc., pero,  al contrastar aquella situación que se nos antojaba crítica, con el presente, fue evidente la posibilidad real de ejercer cabalmente las responsabilidades parlamentarias, un superior reconocimiento de la división de los órganos del Poder Público, entre otras ventajas, incluida la pericia, la habilidad y la experiencia política indispensable que ahora luce ausente en buena parte de los elencos partidistas y - también - de la sociedad civil.

Evitando el extravío de las piezas, preferimos orbitarlas en el blog, con breves comentarios. El escáner e mano ha sido una buena solución.

LB


La Dra. Gladys Castillo de Lusinchi acude a la Comisión Permanente de Medios de Comunicación Social, en la sede administrativa del Congreso de la República, Caracas, 01 de diciembre de 1987. En la gráfica, el presidente de la Comisión (Julio César Moreno), el vicepresidente (Gehard Cartay) y el secretario (LB).


Acta de aprobación para la comparecencia de la Dra. Lusinchi.


Una de las sesiones ordinarias de la Comisión. En el presidium, el secretario LB y los diputados Cartay, Moreno y - creemos - Juvencio Pulgar. Entre los integrantes, los diputados Luis Mazzarri (quien luego tuvo que defender el diario "El Tiempo" de Trujillo del cual era propietario, siendo independiente pro-adeco, frente al propio gobierno) y Oscar Yánes. Obsérvese la sobriedad del salón (¿3er. piso de Pajaritos?), pues era antes impensable la fotografía del presidente de la República y la de su antecesor, presidiéndolo, como ocurre por estos años del XXI.


Otra sesión ordinaria de la Comisión: en el presidium, además, está el diputado Valeriano Humpiérrez: en el fondo, el diputado Pulgar; y ocupando as curules, distinguimos a los diputados Yánes, Mazzari, otro cuyo nombre olvidamos y Henry Ramos Allup.


Entregando una muy bien documentada denuncia al entonces director general de Telecomunicaciones del Ministerio de Comunicaciones, si mal no recordamos Lic. Sixto González, cuya comprobada leatad al gobierno de Lusinchi no obstaba para el trato respetuoso y cordial con el secretario de la Comisión que cumplía con sus labores, yendo a su despacho. La memoria falla, pudo ser el caso de la Venezolana de Televisión, de las emisoras radiales, de la publicidad gubernamental, entre tantos que se vntilaron e investigaron así el partido de gobierno tuviese mayoría. La Comisión de Medios estaba integrada exclusivamente por los diputados y, carente el Senado de una equivalente, en propiedad era del Congreso de la República.

jueves, 30 de mayo de 2013

TIEMPOS DE JUVENTUD

Tres notas pueden deducirse de esta fotografía: 1) la propia existencia de la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), como institución estable del partido; 2) la identidad demócrata-cristiana, allende la frontera; 3) la paciente formación del relevo político, lo que frecuentemente evita la improvisación.  Con la vista puesta en el país de hoy, emergiendo el régimen dizque novedoso que le tocó abrir las puertas del siglo XXI, todavía asistimos a un grave quebrantamiento. Y esto ha significado, un no menos grave retroceso que obligará a refundar la política en Venezuela (y quien dice política, dice política democrática), con el correspondiente relacionamiento y la obligada redimensión del compromiso ético.

LB

Fotografía: Con su venia, tomada del Facebook de Gehard Cartay, quien escribió: "Una vieja foto de mi archivo personal: Rafael Llorens del Toro, Gehard Cartay Ramírez, Ramón Guillermo Aveledo y José Miguel Fritis, de la Juventud Demócrata Cristiana de Chile, cenando en el restaurant 'El Pollo Dorado', en Santiago de Chile. Agosto de 1972".