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lunes, 23 de marzo de 2020

CONCESIÓN GRACIOSA PARA UNA EPIDEMIA DE MÁS DE SOBRIA

Del tiempo para una política de Estado, cuando haya … Estado
Luis Barragán

Todo brote, epidemia y, aún más, pandemia, tiende a actualizar y, en efecto, actualiza radicalmente los problemas sanitarios, aunque uno de los más dramáticos asuntos remita a la libertad de expresión, actualizando al  propio sistema político. Nadie - en su sano juicio -  puede imaginar largas  y extraordinarias diatribas para una situación absolutamente impostergable de emergencia, sentida y vivida como tal, pero tampoco aceptar y callar las manipulaciones del poder. 

La dictadura socialista que no garantiza el suministro  de electricidad y de agua, demasiado poco hizo por  la salud y la salubridad del país, convertido Barrios Adentro en una vulgar bandera demagógica. Desde hace muchos años, no se atreve a divulgar las cifras alusivas, ni siquiera ante la proximidad o en medio del más modesto brote, cuidando muy bien de perseguir a cualesquiera galenos, enfermeras, camilleros o aseadores que refieran algo sobre la suerte de nuestros hospitales, equipos y demás insumos médicos.

El decreto de Estado Alarma  llena las formalidades que la empeñan, como si la comunidad internacional no supiese de ella, aunque obviamente no  atreve su remisión a la Asamblea Nacional para una  mínima evaluación, mientras asume la cuarentena más como una experiencia militar que médico-asistencial. La temerosa dictadura vela – ante todo – por ella misma, siendo inevitable que la ciudadanía pregunte – aparentemente resignada - sobre el incierto abastecimiento de los productos básicos, luego de hacerlo por una mascarilla o un medicamento, galopando veloz la hiperinflación. 

No puede evitar la denuncia y la protesta ciudadana, adquirida y ejercida una clara conciencia de la solidaridad con el ánimo de fortalecer a los médicos, enfermeras y demás trabajadores de la salud. Empero, esta dictadura se lleva  preso Darvinson Rojas, so pretexto del coronavirus; o el ministro usurpador de Educación Superior literalmente dona al Servicio de Infectología del Hospital Universitario antibacteriales y bragas cual concesión graciosa en tiempos del coronavirus.

Por cierto, en días pasados, un columnista de El País, Emiliano Monge, aseguraba que el tiempo del coronavirus no es el de los políticos, y sólo los ciudadanos comunes deben obedecer a funcionarios expertos, investigadores, médicos y enfermeros. Debe dar gracias a Dios que no hiciese acá, en Venezuela, la cuarentena, pues, no diría tamaña sandez.

23/03/2020:
Cfr.

lunes, 1 de octubre de 2018

FEUDALIZACIÓN DE LA RADIO

Este socialismo es  latifundista del aire

“Expresamos toda nuestra solidaridad con la gran familia de Radio Caracas Radio (RCR), trinchera cívica para la defensa de la libertad y de la democracia en Venezuela”, manifestó el diputado Luis Barragán, integrante de la dirección nacional de Vente Venezuela.

“Esta dictadura acabó con la radio independiente en Venezuela y, al igual que La Patilla, El Nacional o cualesquiera medios libres, teme inmensamente a la verdad de la catástrofe humanitaria y de la represión de la cual es responsable, apuntada por el dedo acusador del mundo democrático”.

Comentó el parlamentario, miembro de la Fracción 16 de Julio, que ésta también está integrada por tres periodistas combativos, como los diputados Omar González, víctima – por cierto – del cierre de su escuchado programa radial “Mar de fondo” en el oriente del país; Richard Blanco y Biaggio Pillieri, también puntales en la defensa de la libertad de expresión y de prensa en la Asamblea Nacional.

“Este socialismo, como todo que se precie,  es  latifundista del aire, por excelencia, plagando el dial de un panfletario culto a la personalidad que igualmente lo lleva a su autodestrucción, porque la dramática realidad sigue su curso insobornable.  En sus capítulos postreros, el régimen no logrará enmudecer a las voces críticas, responsables y sobrias en las que confía la ciudadanía, como las que reúne RCR”.

01/10/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/10/01/luis-barragan-este-socialismo-es-latifundista-del-aire/
https://newstral.com/es/article/es/1107917484/luis-barrag%C3%A1n-este-socialismo-es-latifundista-del-aire
http://www.diariocontraste.com/2018/10/diputado-barragan-y-rcr-este-socialismo-es-un-latifundista-del-aire/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-este-socialismo-es-latifundista-del-aire/

sábado, 29 de septiembre de 2018

AGRESIÓN CONTRA UN MEDIO

Fracción 16 de Julio solidaria con La Patilla

“A pesar de todas las agresiones de una dictadura que ha arrollado y pretende todavía arrollar a todo medio de comunicación social, La Patilla ha dado muestra de una firmeza y de un coraje ejemplares”, expresó la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio al referirse a la sentencia del Juzgado Superior Octavo de lo Civil, Tránsito y Bancario del Área Metropolitana de Caracas, que ordena pagar una suma millonaria a Diosdado Cabello, por supuestos daños morales.

“Evidentemente, el régimen y sus prohombres son los grandes deudores con todos los venezolanos, por el inmenso daño moral y material que le han propinado en casi veinte años. La catástrofe humanitaria que creen ocultar, a la vista de todo el mundo, encuentra un libérrimo medio de expresión como La Patilla, cuya persecución no cesa por cualesquiera medios judiciales y extrajudiciales. Es evidente que, acá, no hay independencia alguna de los tribunales que incurren en decisiones arbitrarias y complacientes, temerosos ante quienes usan los medios televisivos del Estado para descalificar, despotricar y burlarse de la miseria misa que han generado”.

Al ratificar su solidaridad con La Patilla, la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio llevará el caso a la Asamblea Nacional. No por casualidad, la conforman también tres periodistas: los diputados Richard Blanco, Omar González y Biaggio Pillieri.

27/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/27/fraccion-16-de-julio-solidaria-con-la-patilla/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/AL/1541283 

viernes, 8 de junio de 2018

BUROCRACIA CELESTIAL Y EXPRESIÓN


La Fracción 16 de Julio solidaria con La Patilla

“La agresión contra La Patilla, es una agresión contra los venezolanos que la tienen como tribuna segura para plantear sus angustias y problemas más sentidos”, señaló el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio.

“Una línea editorial amplia y pluralista permite, como muy pocos medios,  expresarse a la dirigencia política que no teme al debate, sino que lo promueve como la mejor fórmula para salir de este régimen, hallando espacio en La Patilla. La burocracia celestial de esta sucursal de La Habana, lo sabe y prueba, como ha probado, distintas modalidades para atacar al portal, incluso, bloqueándolo en forma descara, inconstitucional e ilegalmente”.

Indicó el parlamentario de Vente Venezuela que la fracción a la que adscribe, se siente plenamente identificada con la lucha del portal noticioso por decir la verdad y solo la verdad y, actuando como vocero de la misma, el diputado Biaggio Pilleri ha comenzado a hacer las diligencias parlamentarias que el caso amerita.

07/06/2018:

Fotografía: Reunión previa de la Fracción 16 de Junio para la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional (Caracas, 05/06/2018).

lunes, 26 de junio de 2017

OPORTUNIDAD

EL PAÍS, Madrid, 26 de junio de 2017
 TRIBUNA
La democracia requiere hechos
Antonio Caño

El periodismo es imprescindible para la convivencia en una sociedad libre, para el equilibrio de poder necesario en una democracia. Sin el periodismo desaparecería la crítica ordenada, y sin la crítica caeríamos en el imperio de la arbitrariedad y el miedo. Los abusos de poder no son monopolio de los regímenes autoritarios; se dan también en las democracias, y aunque el periodismo independiente no los puede evitar, la denuncia de esos abusos cumple en sí misma una función extraordinariamente valiosa.
La prensa ha cometido muchos errores; eso es indudable. Aunque la prensa ha sido un componente esencial de las democracias liberales desde su nacimiento, también es cierto que, sobre todo en las últimas décadas, el periodismo ha vivido en ocasiones en un pedestal de éxito, se ha separado en exceso de la sociedad a la que se dirigía y ha utilizado de forma algo arrogante el enorme poder del que ha gozado.
Esa arrogancia es muy visible hoy en algunos entornos dominados por periodistas que pontifican, toman partido y dan lecciones de moral en cualquier plató, a todas las horas del día y sobre cualquier asunto que se tercie. Pero el problema principal al que hacemos frente hoy es el intento de eliminación del periodismo, es la sustitución del periodismo por lo que ahora se llama “el relato”, es la sustitución del esfuerzo serio, profesional de la enumeración de los hechos, por la imposición de una narración creada al gusto del consumidor.
A este fenómeno se le ha llamado de distintas formas. La más difundida últimamente es la de posverdad. La posverdad se corresponde con el nacimiento de una era en la que la verdad, como todo, es relativo y todo depende del cristal ideológico con el que se mire y el propósito que se busque con su difusión.
La posverdad es peor que la mentira, en el sentido de que la mentira puede llegar a descubrirse, pero la posverdad es incuestionable en la medida en que no necesita ser corroborada con hechos. Los responsables de comunicación de la Casa Blanca le han llamado también “hechos alternativos”, como si lo ocurrido se pudiera manipular como plastilina para darle la forma que más convenga a los intereses que se defienden. Tradicionalmente, a todo esto se le ha llamado así: manipulación. Y la función de la moderna posverdad es la misma que la de la vieja manipulación: impedir que los ciudadanos estén bien informados, que conozcan la verdad, que sean auténticamente libres.
Estamos, pues, ante un fenómeno, que lejos de ser anecdótico o pasajero, tiene una gran profundidad. Como advierte Timothy Snyder: “Abandonar los hechos es renunciar a la libertad. La posverdad es el prefascismo”. Estamos, probablemente, ante la mayor amenaza que existe contra las democracias en estos momentos. Porque la negación de los hechos, la manipulación de los hechos o la creación de relatos que satisfacen los prejuicios y el sectarismo no es una actividad inocente, tiene un propósito que siempre está ligado con el control del poder.
Negar los hechos o manipularlos tiene un propósito que está ligado con el control del poder
Eliminada la función crítica de la prensa se puede deformar la realidad al capricho del consumidor. Exagerar los problemas, torcer los datos y prometer soluciones fáciles y paraísos inexistentes. Vivimos tiempos en que lo emocional lo invade todo, lo justifica todo. Yo “siento” que las cosas van mal, luego van mal. Yo “creo” que las cosas ocurrieron así, luego ocurrieron así. Es la demagogia del “todas las opiniones merecen respeto”, ya sea la de un profesional como la de un iletrado. Tanto vale mi impresión como una estadística. Tanto vale una emoción como un dato.
En parte esto se debe al desgaste de las instituciones, de todas las instituciones, por culpas propias y ajenas. En parte esto se debe al desprestigio de la autoridad, de toda autoridad. Es lo que Moisés Naím llama “el fin del poder”. Hay muchos ángulos positivos de este deterioro del poder en su concepción tradicional. El mundo se ha democratizado extraordinariamente. La iniciativa individual, el emprendimiento, la solidaridad encuentran hoy canales muy accesibles por los que desarrollarse. Google, Facebook… la revolución tecnológica nos ha permitido saber más, saberlo antes, comunicarnos mejor, más rápidamente. Viajamos más, conocemos a más gente, tenemos acceso a más puntos de vista.
Junto a la magnífica erupción de oportunidades, la revolución tecnológica ha traído también una proliferación de nichos ideológicos, de sectarismo que actúa como caldo de cultivo del odio, la xenofobia y el racismo. Desgraciadamente, es muy frecuente que los usuarios de las redes sociales no las usen para acceder al extraordinario mundo de conocimiento que ofrecen, sino para interactuar entre el reducido círculo de los que son como yo, de forma que los prejuicios se retroalimentan y adquieren categoría de doctrina incuestionable.
Algo similar ocurre con muchas de las páginas web, blogs y confidenciales que circulan en nuestro entorno. Como periodista, entiendo como una oportunidad magnífica la de poder poner en marcha un periódico sin apenas recursos económicos y una tecnología básica y al alcance de cualquiera.
No hay duda de que todos tenemos que felicitarnos de las enormes posibilidades de pluralismo que esto representa. Pero también tenemos que admitir que muchos de esos confidenciales se han convertido en armas de destrucción de los rivales políticos o económicos, en propagadores de rumores, medias verdades o rotundas mentiras con propósitos espurios.
Algunos políticos prefieren periódicos que les den razón y no los sometan a la crítica
Bienvenidos sean los nuevos medios, bienvenidos sean al periodismo todos aquellos que puedan contribuir a la diversidad y al pluralismo. Pero, bienvenidos al periodismo, con sus normas y sus reglas y su código deontológico, no a la selva de demagogia y calumnias en la que algunos están convirtiendo el panorama de la información.
El periodismo no solo no está muerto sino que se encuentra ante un gran momento y una gran oportunidad. Pero el buen periodismo es caro, muy caro. Contar bien una historia exige desplazarse hasta el lugar de los hechos, hablar con una diversidad de fuentes que frecuentemente no quieren hablar, corroborar los datos obtenidos, someterlos a una edición rigurosa. Cumplir con ese deber es más necesario que nunca, pero también es más difícil que nunca.
La amenaza a la libertad de expresión y al periodismo de calidad no se produce en sí mismo por las nuevas tecnologías. El periodismo de calidad y la libertad de expresión están amenazados porque algunos políticos han descubierto que quizá la nueva política se puede hacer mejor y con mucho más éxito sin periodismo exigente. Y porque algunos políticos prefieren periódicos que les den razón y no los sometan a la investigación y la crítica.
(*) Extracto del discurso pronunciado en la inauguración de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco.
Fuente:
http://elpais.com/elpais/2017/06/23/opinion/1498227187_423650.html
Ilustración: Tomás Ondarra.

domingo, 19 de abril de 2015

VIEJAS LUCHAS

De la libertad de expresión y el parlamento
Luis Barragán


Consabido, al bloqueo informativo y la galopante (auto) censura, se suma la clandestina e interesada adquisición de sendos conglomerados de prensa y emisoras televisivas.  Se habla de más de 1.500 portales digitales vedados en el territorio nacional e, incluso, el propio director de “Últimas Noticias” asegura desconocer la identidad de quienes compraron el medio.

Escasas las posibilidades de chistar, no hay tribunal ni parlamento que contribuyan a reivindicar la libertad de indagar y divulgar lo que legítimamente deseamos y necesitamos saber, imponiéndose la hegemónica y paradisiaca versión oficial.  La división de los órganos del Poder Público es una ficción y, además, demostrado recientemente al contar y no rendir cuentas por ante la Asamblea Nacional, el Defensor del Pueblo versó más sobre los hechos de abril de 2002 y el afecto que dice tenerle a algunas individualidades de la oposición, que a lo realizado el año anterior, objeto de la cita.

El Congreso de décadas trastocadas en remotas, víctima de una prolongada e inverosímil campaña de desprestigio, hizo mejor papel. Por minoritaria que fuese una corriente o agrupación de senadores y diputados,  resonaban en los hemiciclos y comisiones de trabajo aquellas denuncias que, inevitable, procesaba por más que el partido de gobierno incurriera en argucias y maniobras.

Largamente familiarizada con el otrora partido de gobierno, Isa Dobles fue víctima de una feroz persecución en la segunda mitad de los ochenta del XX.  Halló audiencia en la minoría de la Comisión de Medios del Congreso de la República que, entre otras iniciativas, amén de difundir el  severo problema de censura radial que sufrió, interpeló al mismo ministro de Comunicaciones y, aunque finalmente, propio de las lides parlamentarias, nunca hubo el quórum indispensable para resolver su caso, sin dudas supimos de un elevado costo político que forzó a algunas rectificaciones.

Otro ejemplo, la concesión de un canal de televisión o el desempeño de Venezolana de Televisión, generó también la preocupación de la referida Comisión.  Omar Camero, beneficiario de la concesión (Televén), o – más frecuentemente -  Alberto Federico Ravell (director de VTV),  debieron acudir a las interpelaciones parlamentarias de rigor, por más que la bancada oficialista tratase de obstaculizarlas o impedirlas.

Parte de la jerga popular, es un hecho notorio, público y comunicacional que la Asamblea Nacional no llega tan lejos, imposibilitado el ejercicio de las atribuciones, competencias, potestades o facultades que están solamente en la letra de la Constitución de la República.  Comisión Permanente alguna tiene la necesaria independencia, recursos y – añadimos – experiencia para recibir las denuncias y afrontar las investigaciones aún más modestas: mucho menos, interpelar a los medianos y altos funcionarios públicos o adyacentes al poder establecido.

Luce pertinente recordar los viejos casos que el Congreso de la República ventiló, obligados a la comparación con una Asamblea Nacional a la que, faltando poco, le inventaron un tal poder popular que refuerza la evasión y quizá ignorancia de las atribuciones, competencias, potestades o facultades que tienen los diputados, burlando la voluntad del constituyente y la de sus electores. Por cierto, los sectores que promovieron el desprestigio de aquél Congreso con tanta saña, ahora están en el gobierno, en el exilio, escondidos o – simplemente – ya extinguidos.

Fotogafías:
- Isa Dobles en la interpelación del ministro de Transporte y Comunicaciones (Juan Pedro del Moral): entre otros, I. Dobles y su abogado (L. Molina), ¿Armando Durán?, Valeriano Humpiérrez, ¿Aldemaro Romero? Caracas, 12/11/1987.
- Acta de la sesión de la Comisión de Medios del Congreso de la República (Caracas, 02/07/1987).
- Interpelación del Sr. Omar Camero en la Comisión de Medios del Congreso de la República (1988). De izquierda a derecha: Luis Barragán (Secretario de la Comisión), Gehard Cartay (Vicepresidente), Julio César Moreno (Presidente), Sr. Camero y su abogado.
- Parlamentarios presentes en la interpelación del Sr. Omar Camero, adscritos a la Comisión de Medios del Congreso de la República (1988): Juvencio Pulgar, Oscar Yánes, Valeriano Humpiérrez, Orlando Fernández Medina, Guillermo García Ponce, Henry Ramos Allup. Andrés Eloy Blanco Iturbe, Armando Durán.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22285-de-la-libertad-de-expresion-y-el-parlamento

martes, 31 de marzo de 2015

DESARCHIVO: COMISIÓN DE MEDIOS DEL CONGRESO

El caso de Gladys de  Lusinchi, por ejemplo
LB

Tiempo atrás, desempeñamos la Secretaría de la Comisión de Medios del Congreso de la República. Entre mediados de 1987 y finales de 1988, compartimos las responsabilidades con las políticas, pues, integrábamos el directorio nacional juvenil socialcristiano, electos por convención, sin que recordemos ahora si también su secretaría nacional de formación (o ya habíamos renunciado a esta labor administrativa). El caso está en que, por años, guardamos muchas copias del material que generó la Comisión, pretendiendo escribir algo extenso sobre los problemas relacionados con la libertad de expresión y otros derechos afines. Apenas, sobreviven muy pocos documentos.

Aprovechando el asueto de Semana Santa, forzado porque practicamente todo se paraliza en el país, removimos una caja de papeles quizá no tocada en más de una década. Hicimos la purga correspondiente y nos sorprendió hallar algunas copias de las actas de la Comisión y fotografías.

Algún día escribiremos sobre las vicisitudes concretas de lo que fue una dura faena para atender el caso de la Dra. Gladys Castillo de Lusinchi, comenzando por la citación en La Casona hasta la concurrencia al seno de la Comisión a la que le pidió atención, pues, en camino el proceso de divorcio con el entonces presidente Jaime Lusinchi, confrontó no pocos problemas hasta para expresarse públicamente. Como puede apreciarse, aunque era radical el enfrentamiento de la oposición y el gobierno, fue inevtable la unanimidad para consentir su presencia.

Había persecución, DISIP, presiones, maniobras, etc., pero,  al contrastar aquella situación que se nos antojaba crítica, con el presente, fue evidente la posibilidad real de ejercer cabalmente las responsabilidades parlamentarias, un superior reconocimiento de la división de los órganos del Poder Público, entre otras ventajas, incluida la pericia, la habilidad y la experiencia política indispensable que ahora luce ausente en buena parte de los elencos partidistas y - también - de la sociedad civil.

Evitando el extravío de las piezas, preferimos orbitarlas en el blog, con breves comentarios. El escáner e mano ha sido una buena solución.

LB


La Dra. Gladys Castillo de Lusinchi acude a la Comisión Permanente de Medios de Comunicación Social, en la sede administrativa del Congreso de la República, Caracas, 01 de diciembre de 1987. En la gráfica, el presidente de la Comisión (Julio César Moreno), el vicepresidente (Gehard Cartay) y el secretario (LB).


Acta de aprobación para la comparecencia de la Dra. Lusinchi.


Una de las sesiones ordinarias de la Comisión. En el presidium, el secretario LB y los diputados Cartay, Moreno y - creemos - Juvencio Pulgar. Entre los integrantes, los diputados Luis Mazzarri (quien luego tuvo que defender el diario "El Tiempo" de Trujillo del cual era propietario, siendo independiente pro-adeco, frente al propio gobierno) y Oscar Yánes. Obsérvese la sobriedad del salón (¿3er. piso de Pajaritos?), pues era antes impensable la fotografía del presidente de la República y la de su antecesor, presidiéndolo, como ocurre por estos años del XXI.


Otra sesión ordinaria de la Comisión: en el presidium, además, está el diputado Valeriano Humpiérrez: en el fondo, el diputado Pulgar; y ocupando as curules, distinguimos a los diputados Yánes, Mazzari, otro cuyo nombre olvidamos y Henry Ramos Allup.


Entregando una muy bien documentada denuncia al entonces director general de Telecomunicaciones del Ministerio de Comunicaciones, si mal no recordamos Lic. Sixto González, cuya comprobada leatad al gobierno de Lusinchi no obstaba para el trato respetuoso y cordial con el secretario de la Comisión que cumplía con sus labores, yendo a su despacho. La memoria falla, pudo ser el caso de la Venezolana de Televisión, de las emisoras radiales, de la publicidad gubernamental, entre tantos que se vntilaron e investigaron así el partido de gobierno tuviese mayoría. La Comisión de Medios estaba integrada exclusivamente por los diputados y, carente el Senado de una equivalente, en propiedad era del Congreso de la República.

miércoles, 12 de febrero de 2014

COSECHAR TEMPESTADES

Pero si hay papel para sembrar odio
Enrique Meléndez

Yo como periodista me digo que, si no hay plata para importar ese analgésico tan popular en el medio venezolano, que es el Ibuprofeno (desaparecido por completo de las farmacias), va a haber plata para el papel de los periódicos. Por aquí comienza el problema que nos hemos encontrado en este comienzo de año: la prensa a punto de desaparecer por falta de este insumo.
opinan los foristas
Claro, hay que tomar en cuenta las denuncias que ha venido haciendo el diputado Luis Barragán; de que a un fondo denominado “Complejo Editorial Alfredo Maneiro” se le otorgó la partida de un crédito adicional, sin haber tenido ese fondo naturaleza jurídica; lo que significa que se trata de un fondo sin fondo, y con el perdón de la digresión, recursos destinados a la compra de toneladas de papel periódico; que yo no sé si tiene que ver con la denuncia que ha hecho el diputado Julio Chávez, acerca de unos dólares, que se les otorgó a unos supuestos dueños de periódicos, y quienes, según sus palabras, terminaron colocándolos en el mercado negro.
Es posible que en su fuero de larense el diputado Chávez no se refiera a la honorable familia de los Carmona, dueños de El Impulso; que ha sido de unos periódicos más asediados en esta guerra que el gobierno ha desatado contra la libertad de expresión, y que se refleja en el retraso para la liquidación de las divisas, que requiere el órgano para la compra del papel en el exterior; al punto de que ha visto, no sólo reducida su edición, sino que está a punto de colapso, consecuencia de este hecho, que decía, en efecto, que se debe a un cercenamiento paulatino a la libertad de expresión, como estrategia de largo plazo, pero también al hecho de que no hay divisas, y por aquí se observa su gran fracaso. Porque, en verdad, yo no veo a esta familia, prefiriendo quebrar una empresa editorial, que es de larga trayectoria, al punto de ser la decana de la prensa en Venezuela, sólo por ganarse unos reales en el mercado negro del dólar, y cosa que no debería estar en labios del diputado Chávez, ya que, en ese sentido, está admitiendo la existencia de un mercado cambiario ilegal, y el cual comienza por ser negado por el gobierno.
Al caso de El Impulso le sigue el resto de la prensa nacional y de provincia; de pronto aquellos órganos impresos, muchas veces inflados por el número de páginas y de encartes; muchos de ellos con cuatro cuerpos; han visto reducir sus ediciones, volviéndose cada vez más magros; opacos muchos de ellos, porque también aquí se atraviesa el problema de la escasez de tinta, y lo caro que se ha vuelto este insumo en el mercado nacional. Es por aquí por la cadena productiva de una industria, por donde comienza a verse el carácter cojitranco de las políticas económicas del gobierno. Luego, si no hay plata para el Ibuprofeno y no hay plata para el papel; tampoco hay plata para la tinta.
He allí la precariedad a la que pueden llegar las condiciones de vida de un país; precisamente, un turista que por primera vez llega al territorio de un pueblo como el de nosotros, en lo primero que se fija, para determinar su situación económica, es en el estado de su parque automotor; luego mide su situación política por lo que en el siglo XIX se conoció como prensa, a propósito del invento de Gutemberg cuando desarrolló la imprenta; que suponía la utilización de una prensa; pero que la tecnología ha dejado de lado; de modo este turista allí observará que si sólo existen dos periódicos, como sucede en Cuba, cuya trayectoria periodística ocurrió a semejanza, de lo que ocurre hoy en Venezuela, entonces reparará en que está ante un régimen político de carácter autoritario, cercenador de la libertad de expresión.
Entre tanto, hay un pasquín que reparten en el Metro de Caracas, con el título de CCS (Ciudad de Caracas), y que recuerda mucho al periódico El Heraldo de Vallenilla Planchart, ministro de Relaciones Interiores del régimen de Marcos Pérez Jiménez; aunque no con la elegancia que el último latinista que tuvo el país le imponía a sus ediciones; en especial, unos editoriales, que firmaba Laureanito, como lo conocía el medio venezolano, con unas iniciales que no tenían nada que ver con su nombre; por supuesto, un tanto para ocultar su alta investidura. Pues aquí lo que se destila también está impregnado de cloaca, como todo lo que sale del chavismo; en realidad, ellos no entienden, como dice Kant, que no sólo la conducta moral de los hombres supone un conjunto de reglas éticas, sino también estéticas, y de allí que se hable de una elegancia en eso que se conoce como el difícil sacramento de administrar las palabras.
Aquí son objeto de escarnio todos los días figuras de alto perfil de la oposición venezolana, como Henrique Capriles, María Corina Machado, Leopoldo López (“la trilogía del mal”, por ahí vienen los tiros), a través de artículos, caricaturas, informaciones redactadas en forma malintencionada o con declaraciones descontextualizadas; pero lo que más indigna es que, mientras tú observas que el resto de los periódicos hace grandes esfuerzos por salir así sea con 4 páginas como La Razón; el pasado 4 de febrero este CCS apareció con una edición de unas sesenta y pico de páginas, si no me equivoco; a todo color, y la misma dedicada a exaltar la supuesta gesta del héroe del Museo Militar, ocurrida ese mismo aciago día del año 1992; con relatos de Diosdado Cabello; que le hacen pensar a uno en un guerrero como Piar: lleno de gloria el hombre y de talento militar, y que, por cierto, para volver a Chávez, quizás por eso no se llama ahora Museo Militar, sino Cuartel de la Montaña, quizás para ocultar lo que el fondo fue una cobardía, y que implicó la ironía esa del “héroe del Museo Militar”, que la manejaba sobre todo Manuel Caballero, y que se coló en la historia, sólo porque este país donde huele militarismo, ahí está él.
http://www.noticierodigital.com/2014/02/pero-si-hay-papel-para-sembrar-odio/
Fotografía: http://bottup.periodismohumano.com/tag/libertad-de-expresion/page/2/

lunes, 24 de septiembre de 2012

GRABADOS EN COLA

Colas y grabaciones
Luis Barragán


En la década de los noventa, el convincente ejercicio de la libertad de expresión reportó inconmensurables beneficios para el – no lo olvidemos – aplaudido ascenso de los actuales detentadores del poder. Sin lugar a dudas, permitió la denuncia y corrección de muchos de los desaguisados de entonces, como – creemos – suele ocurrir en una democracia. No obstante, por más de diez años, esos beneficiarios se han convertido en los insignes campeones de la (auto) censura.

Recurriendo a dos sencillos ejemplos, por una parte, hubo aquello que se llamó las “colas de PDVSA” que sintetizó el empleo a discreción de los más costosos medios de transporte del Estado por las más variadas e influyentes personalidades. El inicial favor para alguna diligencia política, pronto se convirtió en una práctica para las personales, aunque constituyó una importante solución la evidencia misma del problema, la acusación moral que recayó sobre los agraciados y el costo político que acarreó, por no citar la posibilidad de un proceso penal.

Ahora, presumimos que esas “colas” no sólo se han multiplicado, sino que contribuyen a los más insólitos caprichos de los altos funcionarios y familiares, simplemente porque no existe ocasión alguna para indagar, averiguar o curiosear en torno al uso de tan importantes medios. No se diga que el asunto fue resuelto, pues impresiona que haya burócratas de gran calibre en un sitio e – inmediatamente después – en otro muy distante, sin alguien diga verlos en un vuelo comercial;  que el tránsito sea tan confidencial que hasta son vistos en Disney de Estados Unidos o Europa, añadida la prole; y que, en definitiva, el cerco informativo tenga tan enteramente eficaz que ya nadie se atreva a preguntar sobre las listas de pasajeros de las que acostumbran las entidades gubernamentales, sumada la carga que suponemos también es de propaganda electoral.
Por otra parte, en el aludido decenio,  fueron tantas las grabaciones ilícitamente realizadas y rápidamente divulgadas, que forzó a una muy severa legislación en resguardo de la privacidad de las personas. Y, si bien es cierto que ayudaron a llevar a escena diferentes y peligrosas vicisitudes que dibujaron la franqueza de nuestros males, por no exaltar las mismas bondades del sistema que permitió ventilarlos, también lo es que el abuso obligó a una regulación necesaria para ponerle coto – sostenemos – a la masificación del chantaje, pues – seguramente – muchos serían los casos  que poblaron las gavetas del tarifado olvido.

Por estos tiempos, es el gobierno nacional el que tiene la inmensa capacidad de grabar y seguir a todo el mundo, en lugar de la oposición a la que quiere inculpar. El consabido caso de Caldera, por esas maniobras infinitas del régimen, nos distrae en torno al esencial asunto de la impune videofilmación de cualquier mortal y su olímpica aparición en las manos de los corajudos parlamentarios oficialistas o de los no menos corajudos de los programas de las emisoras del Estado especializados en la guerra sucia.

Nadie, en su sano juicio, se atreve a un comentario presto a malentendidos por la vía telefónica. El más modesto ciudadano, así no sea activista de la oposición, siempre corre el riesgo de una literal reconstrucción de lo que dice en distintas oportunidades, mediante las más sofisticadas técnicas de edición: ya no es la política lo más importante, porque realizamos esa sociedad de la extorsión sobre la cual magníficamente versó el editorialista de la última entrega de SIC, la revista del Centro Gumilla.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2012/09/colas-y-grabaciones/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=904872

sábado, 21 de julio de 2012

DERECHO HUMANO

EL UNIVERSAL, Caracas, 21 de Julio de 2012
La libertad y los dilemas cibernéticos
RICARDO TROTTI 

Mientras el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDHNU) pedía por primera vez a los gobiernos que protejan y garanticen la libertad de expresión en Internet, un complicado debate sobre el papel de las empresas proveedoras de tecnología y servicios digitales en los países más autoritarios, ha cobrado intensidad.
La solicitud del CDHNU tras reconocer la semana pasada que la libertad de expresión digital y el acceso a Internet es un derecho humano, coincidió con un inusual pedido de un grupo de ONGs estadounidenses, dedicado a denunciar violaciones a los derechos humanos en Cuba, Irán, Siria, Sudán y en otras dictaduras. En una carta dirigida a Google, Adobe, McAfee, Yahoo y Facebook, el grupo les exhortó a burlar los embargos económicos que imponen EEUU y la Comunidad Europea a los regímenes opresores, para seguir vendiéndoles software y tecnologías de la información.
Si bien los gobiernos represores usan esas tecnologías para censurar contenidos, vigilar y espiar internautas, el grupo considera que se trata de un mal menor, si se compara con el hecho de que Internet, las redes sociales y la telefonía móvil son las herramientas que los disidentes y opositores usan para denunciar abusos, convocar marchas y forzar cambios políticos.
El pedido es muy loable, pero a la vez complejo. Muchas de estas corporaciones, como Google, Apple, Microsoft, Siemens, Ericsson ya fueron sancionadas por vender software y tecnología o colaborar con gobiernos autoritarios, motivando en abril pasado una orden ejecutiva del presidente Barack Obama que prohíbe "vender, ceder o proveer de cualquier manera bienes, servicios o tecnología... que pudieran poner en riesgo los derechos humanos".
La solicitud de las ONGs desnuda otra disyuntiva permanente a la que se enfrentan estas compañías, entre aceptar las reglas de juego que imponen los gobiernos autócratas o no cumplir con sus objetivos de expansión comercial, como por ejemplo Google, que prefirió renunciar al mega mercado chino, a tener que prestar su motor de búsqueda para la censura oficial.
El dilema pudiera agravarse aún más en el futuro. Se prevé que para el 2020, de no establecerse una fuerte cultura ética y reglas estrictas, muchas empresas tecnológicas cederán a la presión de gobiernos totalitarios, debido a la competencia y los beneficios económicos. Así lo cree una mayoría de más de mil ejecutivos de Nokia, Netflix, Microsoft y Google, consultados por el Centro de Investigación Pew. Esta investigación también planteó dudas razonables sobre el nivel de libertad que habrá en Internet del futuro.
Todo podría empeorar, además, si se considera que en un futuro cercano los países democráticos no serían los únicos en poseer la llave de la ciencia y la innovación informática. Globalización y transferencia de tecnología mediante, los países autoritarios pronto podrían prescindir del extranjero.
Por ahora, a esos gobiernos les resulta suficiente con controlar mediante adquisición de tecnologías e imposición de leyes restrictivas. Rusia lo demostró esta semana. Diputados oficialistas aprobaron una ley sobre pornografía infantil que la oposición cree será usada para censurar Facebook y Twitter, redes que han sido fundamentales para organizar las marchas de protesta contra el fraude electoral que llevó a Vladimir Putin al poder. Es una treta parecida a la que usó Hugo Chávez, cuando pasó la cláusula de horario de protección al menor, que terminó siendo la clave para ordenar el cierre de medios como Radio Caracas Televisión.
Aparte de los intereses de gobiernos y empresas, preocupan otros controles más sutiles y que pasan desapercibidos, que también ponen en riesgo la libertad de expresión. Como los algoritmos personalizados, que utilizando nuestros "linkes" y búsquedas, van creando nuestro perfil sobre la base de gustos y criterios. Con el tiempo, no solo se pierde privacidad, sino también se consume información complaciente, bloqueándose otros puntos de vista. Se trata de una filtración auto infligida; quizás, de autocensura involuntaria.
Mientras tanto, habrá que ver si la afirmación de Naciones Unidas de que  Internet es un derecho humano, ayudará a que éste no solo se piense en función de avances tecnológicos y comerciales, sino de su influencia en la libertad y la conducta humanas.

Ilustración: Frank Stella

POTESTAD

EL UNIVERSAL, Caracas, 16 de Julio de 2012
El precio de la fama en Internet
ISAÍAS ELÍAS BLANCO 

A diario miles de usuarios buscan sobresalir entre su red de contactos a través de videos osados, escenas cómicas "proezas urbanas", opiniones controversiales y burla como medio de expresión. Pero, ¿dónde está el límite de lo socialmente aceptado y hasta qué punto vale la pena buscar fama efímera en las redes multimedia?
La sociedad está cambiando, es verdad. La interconexión de datos dura todo el día, también es cierto. Los ciudadanos se hicieron adictos del flujo continúo de información, no hay duda... A pesar de reflexionar a menudo sobre los pro y los contra de los nuevos paradigmas de comunicación social, los profesionales, expertos, analistas y letrados insisten en que la multiconectividad de las redes sociales evolucionó la conciencia de la información como recurso decisivo en la toma de decisiones, resolución de conflictos y determinación de poder.
Ya no resulta incómoda la sobreexposición a la infinita cantidad de data que se recibe a través del email, contactos, medios digitales, amistades y telefonía móvil. Por el contrario, pareciera que la sociedad necesita la catarsis momentánea del Twitter para liberar el estrés, visitar Youtube para reír y el chequeo del Facebook para relajar pensamientos.
Estos nuevos paradigmas son la principal influencia de los ciudadanos que tienen la convicción de que si replican las conductas de los caracteres de películas estadounidense dejarán el anonimato, conseguirán un empleo y recibirán elevadas suma de dinero.
Esa sed de fama, que también puede ser explicada como una respuesta creativa a la crisis económica, empieza a rozar los límites de privacidad porque en cada upddate hace traslúcido la falta de tolerancia, incapacidad de coexistencia, respeto por el pensamiento ajeno, así como persecución de los "diferentes". Solo basta con navegar un poco en Internet para notar que los nuevos "famosos" de las redes sociales son personas normales que han logrado notoriedad a través de humillaciones, controversias, vejaciones públicas, vilipendios, amenazas, insultos y críticas entre una larga lista de recursos contra otros individuos, que por lo general son figuras públicas que le siguen el juego del "toma y dame" mientras le multiplican la influencia.
La libertad de expresión en Internet es el recurso más preciado por quienes nacieron y crecieron con el amparo de las tecnologías de la información, no solo porque son su medio de sustento, sino que las entienden como una ventana que preserva la democracia, vigila por los derechos civiles y es la herramienta educativa con más alcance social de los últimos años. Por esa misma razón es que resulta necesario combatir la mala imagen que se está formando en los sectores más conservadores, porque según sus análisis la Web debe ser restringida por el Estado y controlada por los congresos nacionales.
Cada usuario tiene la potestad para contrarrestar el efecto dañino de los insultos o humillaciones en los social media con el gesto de ignorar a los "irreverentes" y no caer en la provocación de comentar alguna de sus elocuentes actualizaciones. Así, aislado no dispondrá de repercusión para continuar atentando contra la vida privada de terceros y promoviendo la intolerancia hacia quienes piensan de forma diferente.


Fotografía:http://www.futra.co.uk/alan/frank-stella-fortin-de-las-flores.html

martes, 29 de mayo de 2012

ESPAÑOLES Y CANARIOS ...

Guerra civil de la información
Luis Barragán


Los periodistas del llamado sistema nacional de medios públicos protestan las agresiones sufridas en una actividad de campaña de Capriles Radonski y, aunque condenamos todo hecho de violencia, debemos llamar la atención sobre tan particular bullicio de indignación. Bullicio que es propio del continuismo gubernamental, minimizada la sistemática y aggionarda violación de los derechos humanos en un país que lo padecemos todos, con excepción de los privilegiados del poder.

La protesta jamás se hizo sentir, por lo menos con la frontalidad y vehemencia actual, cuando otros periodistas fueron perseguidos y salvajemente agredidos por los partidarios espontáneos y tarifados del gobierno nacional. Y, mucho menos, el chavezato parlamentario permitió algún firme pronunciamiento, seguido por la eficaz actuación de los órganos correspondientes del Estado.

El éxito y ascenso de los periodistas bajo nómina oficial, ahora y antes, ha sido directamente proporcional a un intenso activismo político que coloca un acento de duda en el ámbito de la ética profesional. No por casualidad gozan de espacio y promoción estelar en las emisoras y periódicos públicos, aquellos que hicieron y hacen del reporterismo una tarea intensa de provocación ante todo opositor o disidente que – también – amablemente los atienda, añadidas la abundante ridiculización que la hacen pasar por un sesudo análisis de estudio o mesa de redacción.

Pertenecen a las plantas radiotelevisivas y diarios impresos sufragados por todos los venezolanos, propios y extraños, aunque de exclusiva disposición y disfrute de Chávez Frías, el PSUV y quienes demuestren vivamente sus simpatías. El tal sistema nacional de medios públicos, es – apenas – un eufemismo de interés, no sujeto en la práctica a la deliberación y control de la instancia parlamentaria.

Reducido el mercado de trabajo, alfilerada la economía nacional, el mandato  es el preservar a toda costa el empleo alcanzado. Menos por convicción, más por necesidad, deben corear y agravar la protesta callando por la suerte de los colegas que, incluso, trillan los caminos del desempleo.

Parte de una inescrupulosa estrategia electoral de victimización, el chavezato internacional la versiona y amplía descaradamente a través de Telesur. De modo que, una vez más, les resta credibilidad moral a los periodistas del Estado que se prestan a las manipulaciones.

Resulta inaceptable la agresión de los periodistas, independientemente de sus afiliaciones. Y la que aqueja a todo el país, agudizada por  suerte de esa “guerra civil de la información”.

viernes, 23 de septiembre de 2011

A MODO DE ILUSTRACIÓN


De la libre prensa, libre
Luis Barragán
Viernes, 16 de Septiembre de 2011 13:50

Mucha tinta ha corrido en torno al poder tras bastidores, siendo uno de los casos más notables el ya consabido (y de la no menos venezolana), Blanca Ibáñez. Acaso irreductible, el problema reside en los medios efectivos que puedan limitar el fenómeno, incluyendo su posterior y calculada prolongación.

Aceptemos que la conducta de la referida, condenada moral y abiertamente después de vencer el mandato presidencial de su protector, Jaime Lusinchi, no guarda mucha distancia de la que normalmente se ofrece en otros ámbitos. Acaso, agudizados los (anti) valores de la sociedad ultrarrentista que somos, nos habituamos a lanzar piedras sobre el techo ajeno, olvidando el vidrio que hace al nuestro.

El historiador que intente el período de los ochenta, tendrá que verificar la existencia y eficacia de los recursos institucionales que se dispusieron para frenar el fenómeno. Recordemos al parlamento que luchó por reivindicar sus misiones fundamentales, aunque tardíamente la prensa defendió sus naturales y convenientes fueros.

La comisión permanente de Medios de Comunicación Social del Congreso de la República, presidida por el diputado Julio Moreno, por ejemplo, hizo muchísimo en defensa de la (s) libertad (es) de expresión severamente amenazadas, por lo menos, más que la Acción Democrática que redujo la celebérrima Comisión de Etica a Carlos Andrés Pérez, festejando los ascensos sobrevenidos que imponía Miraflores. De una pluralidad aceptada y hoy desconocida, las comisiones de Defensa que convocaban a los senadores y diputados, supieron de las prendas militares que la secretaria privada exhibió en El Limón, pero – más allá – pudieron ventilar y cuestionar la influencia ejercida en los cuadros profesionales de la institución armada.

Tamaña lucha no fue fácil, como nunca lo será sincerar el propósito de dividir los órganos del Poder Público. Arista que resulta incómoda para los moralistas de ocasión, aquellos que tiene la superficie por profundidad.

Importa insistir en torno al respeto y promoción de la libertad de investigación e información que permite, incluso, prevenir el fenómeno. Y es que, por el ejercicio de esa libertad, nadie podrá negar que el caso Ibáñez fue suficientemente advertido en una sociedad que no quiso oír, capaz de presionar las correcciones que no acarreaban necesariamente el sacrificio de una candidatura presidencial.

A modo de ilustración, hallamos la precursora observación de un semanario político que, por cierto, añadiendo una portada etílica de Lusinchi, trató el caso. Jorge Olavarría, al reportar el proceso de negociación entre el buró sindical de AD que le reportaba la secretaría general para Manuel Peñalver, a cambio del apoyo a las aspiraciones presidenciales de don Jaime, deslizó tempranamente un anónimo comentario dirigencial que resultó a la postre lapidario: "La (Cecilia) Matos de Jaime Lusinchi se llama Blanca Ibáñez (...) El caso de Blanca Ibáñez es mucho, pero mucho más grave que el de Cecilia Matos" (Resumen, Caracas, nr. 405 del 09/08/81). En la siguiente edición abundaron los comentarios, agregadas sendas fotografías de la otrora desconocida funcionaria del parlamento, aunque muy después se dijo de un ventajoso crédito silenciador que le fuese otorgado al editor por el sucesor de Luis Herrera Campíns en Miraflores.

Mayor curiosidad hay en el empleo obstinadamente utilitario del caso, porque el chavezato nunca ha cesado de emblematizar también a la llamada IV República con el caso Ibáñez. Y es que tal satanización resulta eficaz para ocultar todo lo que se ha hecho en más de una década, agregados los inmensos obstáculos que sufre el ejercicio de la (s) libertad (es) de expresión y el reducido papel de la Asamblea Nacional, que no permiten conocer situaciones presuntamente parecidas o más graves. Huelga comentar el monopolio presidencial de los ascensos militares, condenada la correspondiente comisión o la de Medios de Comunicación Social a roles muy secundarios.

Ahora, hay una prensa nominalmente libre que intenta serlo, frente a una del pasado que realmente lo fue. Y cuando no existe posibilidad de indagar, toda presunción es válida.

Fotografía: Portada. Resumen, Caracas, nr. 405 del 09/08/81.

martes, 10 de agosto de 2010

arte de posicionar


EL NACIONAL - Domingo 08 de Agosto de 2010 Opinión/9
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Expresarse libremente
"...la reforma del pensamiento no constituye un lujo intelectual sino que responde a una necesidad vital: salvaguardar a la humanidad de las fuerzas terroríficas que ha desatado" Edgar Morin: Les Clés du XXI Siècle, p.275
RIGOBERTO LANZ


La mera existencia de un diario como El Nacional es siempre un buen pretexto para poner en tensión las convenciones con las que se suelen esquivar los asuntos complejos, los problemas que hablan de disyuntivas difíciles, de bordes que hacen la diferencia entre un proyecto y otro. Hoy el periodismo escrito se concentra en el análisis y la investigación, en la interpretación del acontecimiento. No puede competir con la "noticia" que viaja por otros soportes técnicos a velocidades inatrapables.

Ello quiere decir que tendremos cada vez más periódicos que son instrumentos de análisis, referencias para profundizar sobre lo que ocurre, espacios para que se expresen todos los puntos de vista.

Tendremos periódicos que serán básicamente opiniones vertidas en torno a los acontecimientos (no sólo páginas de opinión excepcionalmente ubicadas entre un montón de papeles). Quiere ello decir también que la tendencia principal será un periodismo analítico, por tanto volcado a la intersección de miradas intelectuales, por ello mismo intervenido por lo que hoy conocemos como opinión. Este camino supondrá una profunda readaptación tecnológica y organizacional que hará irreconocibles a los periódicos del futuro respecto a lo que hemos conocido hasta hoy. También supondrá una recolocación de los medios escritos en relación con las audiencias que se irán especificando en atención a los nuevos patrones de la información y la comunicación.

Pero el desafío mayor tiene que ver con las realidades latinoamericanas que no son precisamente la vanguardia de estos procesos. Por estos lados sobrevive una prensa que no se entera del todo de las mutaciones de la cultura posmoderna, que funciona como empresa crematística sin mayores refinamientos éticos o profesionales. Una rápida mirada a los periódicos emblemáticos del continente nos indica claramente que estamos todavía atascados en viejas concepciones, amarrados a lógicas corporativas demasiado predecibles, imbuidas de los antiguos privilegios de grupos de poder que funcionaron históricamente con la mayor impunidad.

¿Cómo pueden expresarse los 7 millardos de habitantes del globo? ¿Qué significa "libertad de expresión"? ¿ "Libertad" de quién para hacerlo dónde? Hay muchos mitos detrás de esta imagen. ¿Puede la gente de verdad "expresarse"? No es obvia esta cuestión. Si expresarse libremente es un derecho inalienable, entonces está por verse cómo se logra esto.

De momento parece clarísimo que este derecho no está garantizado a priori. Diríase más bien que es muy difícil que la gente pueda acceder a medios y a mecanismos que por definición están estructurados con otra lógica. Si no existe una auténtica democracia educativa y cultural, mal podría pensarse en una democracia comunicacional y de opinión pública.

Las corporaciones mediáticas funcionan hoy con arreglo a las opacidades del mercado, en función de parámetros de sostenibilidad económica.

Eso explica las predecibles semejanzas de todos los periódicos del mundo. ¿Dónde está la diferencia? Precisamente en la rara capacidad de un medio de posicionarse en la intersección de los intereses en pugna, en el arte de ser residencia de tendencias y multiplicidades, en la habilidad para torear las confrontaciones.

Poder cultivar una verdadera independencia de las fuerzas que estructuran el espacio público es una virtud poco frecuente. Poder mantenerse a distancia de los tentáculos del Estado es casi una proeza.

Zafarse de los intereses corporativos de los anunciantes, de las presiones de grupos que luchan naturalmente por lo suyo, del peso de tradiciones y mentalidades ancladas en el conservadurismo, mantenerse a distancia de los fuertes condicionamientos de la Iglesia y de microsociedades que operan con gran efectividad, en fin, poder jugar con los conflictos y antagonismos que estallan por todos lados: he allí el arte de posicionar un medio para toda la nación.

Ilustración:
http://www.ibiblio.org/wm/paint/auth/malevich/sup/malevich.amsterdam.jpg

miércoles, 16 de junio de 2010

Las costas políticas


Una nota accesoria
Luis Barragán


Un juez ha sentenciado a prisión al periodista Francisco “Pancho” Pérez, según lo solicitara el alcalde Edgar Parra por lo que se dijera en una ocasión (El Carabobeño/Valencia, 30/03/09). La decisión incluye la inhabilitación política y profesional, el pago de 1.450 unidades tributarias, al igual que las costas procesales.

La Corte de Apelaciones debe desechar el fallo, además con entera precisión de lo que es, significa e implica la pena accesoria en nuestro país. Se dirá de una extraordinaria aspiración, pero ya no es posible evadir los asuntos y vicisitudes más importantes mediante las rutinarias y apuradas simplicidades de siempre.

Las inhabilitaciones políticas e interdicciones civiles adquieren una esencial relevancia para el régimen que sobrevive a alfilerazos, retando a sus propios juristas. El chavezato, por más que nos interdiga, debe explicarse a sí mismo las medidas que hacen de nuestra capacidad una excepción, presumiendo el estado al que todas las personas arribaremos que será el de una difícil comprensión de un modelo socialista más que tampoco suelen explicar.

No habrá delito principal alguno y, en todo caso, invertidos los términos, tendrá que seguir la suerte de lo accesorio. El Estado Participatorio, extremada la representación de los protagónicos y protagonistas debidamente participados, administrará hasta el nombre de sus presuntos beneficiarios, sin que haga falta alguna exactitud de los supuestos delictivos, porque bastará con la generosa amplitud o abstracción de configuraciones para aquietar las aguas más modestas de la protesta.

Sofisticado misil lanzado contra la libertad de expresión, cada vez somos más accesorios. La prenda principal está en el Estado y quienes lo acceden, aunque estén pegados con un alfiler – ésta vez – jurídico.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2010/06/una-nota-accesoria/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=662135