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miércoles, 12 de febrero de 2014

COSECHAR TEMPESTADES

Pero si hay papel para sembrar odio
Enrique Meléndez

Yo como periodista me digo que, si no hay plata para importar ese analgésico tan popular en el medio venezolano, que es el Ibuprofeno (desaparecido por completo de las farmacias), va a haber plata para el papel de los periódicos. Por aquí comienza el problema que nos hemos encontrado en este comienzo de año: la prensa a punto de desaparecer por falta de este insumo.
opinan los foristas
Claro, hay que tomar en cuenta las denuncias que ha venido haciendo el diputado Luis Barragán; de que a un fondo denominado “Complejo Editorial Alfredo Maneiro” se le otorgó la partida de un crédito adicional, sin haber tenido ese fondo naturaleza jurídica; lo que significa que se trata de un fondo sin fondo, y con el perdón de la digresión, recursos destinados a la compra de toneladas de papel periódico; que yo no sé si tiene que ver con la denuncia que ha hecho el diputado Julio Chávez, acerca de unos dólares, que se les otorgó a unos supuestos dueños de periódicos, y quienes, según sus palabras, terminaron colocándolos en el mercado negro.
Es posible que en su fuero de larense el diputado Chávez no se refiera a la honorable familia de los Carmona, dueños de El Impulso; que ha sido de unos periódicos más asediados en esta guerra que el gobierno ha desatado contra la libertad de expresión, y que se refleja en el retraso para la liquidación de las divisas, que requiere el órgano para la compra del papel en el exterior; al punto de que ha visto, no sólo reducida su edición, sino que está a punto de colapso, consecuencia de este hecho, que decía, en efecto, que se debe a un cercenamiento paulatino a la libertad de expresión, como estrategia de largo plazo, pero también al hecho de que no hay divisas, y por aquí se observa su gran fracaso. Porque, en verdad, yo no veo a esta familia, prefiriendo quebrar una empresa editorial, que es de larga trayectoria, al punto de ser la decana de la prensa en Venezuela, sólo por ganarse unos reales en el mercado negro del dólar, y cosa que no debería estar en labios del diputado Chávez, ya que, en ese sentido, está admitiendo la existencia de un mercado cambiario ilegal, y el cual comienza por ser negado por el gobierno.
Al caso de El Impulso le sigue el resto de la prensa nacional y de provincia; de pronto aquellos órganos impresos, muchas veces inflados por el número de páginas y de encartes; muchos de ellos con cuatro cuerpos; han visto reducir sus ediciones, volviéndose cada vez más magros; opacos muchos de ellos, porque también aquí se atraviesa el problema de la escasez de tinta, y lo caro que se ha vuelto este insumo en el mercado nacional. Es por aquí por la cadena productiva de una industria, por donde comienza a verse el carácter cojitranco de las políticas económicas del gobierno. Luego, si no hay plata para el Ibuprofeno y no hay plata para el papel; tampoco hay plata para la tinta.
He allí la precariedad a la que pueden llegar las condiciones de vida de un país; precisamente, un turista que por primera vez llega al territorio de un pueblo como el de nosotros, en lo primero que se fija, para determinar su situación económica, es en el estado de su parque automotor; luego mide su situación política por lo que en el siglo XIX se conoció como prensa, a propósito del invento de Gutemberg cuando desarrolló la imprenta; que suponía la utilización de una prensa; pero que la tecnología ha dejado de lado; de modo este turista allí observará que si sólo existen dos periódicos, como sucede en Cuba, cuya trayectoria periodística ocurrió a semejanza, de lo que ocurre hoy en Venezuela, entonces reparará en que está ante un régimen político de carácter autoritario, cercenador de la libertad de expresión.
Entre tanto, hay un pasquín que reparten en el Metro de Caracas, con el título de CCS (Ciudad de Caracas), y que recuerda mucho al periódico El Heraldo de Vallenilla Planchart, ministro de Relaciones Interiores del régimen de Marcos Pérez Jiménez; aunque no con la elegancia que el último latinista que tuvo el país le imponía a sus ediciones; en especial, unos editoriales, que firmaba Laureanito, como lo conocía el medio venezolano, con unas iniciales que no tenían nada que ver con su nombre; por supuesto, un tanto para ocultar su alta investidura. Pues aquí lo que se destila también está impregnado de cloaca, como todo lo que sale del chavismo; en realidad, ellos no entienden, como dice Kant, que no sólo la conducta moral de los hombres supone un conjunto de reglas éticas, sino también estéticas, y de allí que se hable de una elegancia en eso que se conoce como el difícil sacramento de administrar las palabras.
Aquí son objeto de escarnio todos los días figuras de alto perfil de la oposición venezolana, como Henrique Capriles, María Corina Machado, Leopoldo López (“la trilogía del mal”, por ahí vienen los tiros), a través de artículos, caricaturas, informaciones redactadas en forma malintencionada o con declaraciones descontextualizadas; pero lo que más indigna es que, mientras tú observas que el resto de los periódicos hace grandes esfuerzos por salir así sea con 4 páginas como La Razón; el pasado 4 de febrero este CCS apareció con una edición de unas sesenta y pico de páginas, si no me equivoco; a todo color, y la misma dedicada a exaltar la supuesta gesta del héroe del Museo Militar, ocurrida ese mismo aciago día del año 1992; con relatos de Diosdado Cabello; que le hacen pensar a uno en un guerrero como Piar: lleno de gloria el hombre y de talento militar, y que, por cierto, para volver a Chávez, quizás por eso no se llama ahora Museo Militar, sino Cuartel de la Montaña, quizás para ocultar lo que el fondo fue una cobardía, y que implicó la ironía esa del “héroe del Museo Militar”, que la manejaba sobre todo Manuel Caballero, y que se coló en la historia, sólo porque este país donde huele militarismo, ahí está él.
http://www.noticierodigital.com/2014/02/pero-si-hay-papel-para-sembrar-odio/
Fotografía: http://bottup.periodismohumano.com/tag/libertad-de-expresion/page/2/

sábado, 2 de noviembre de 2013

AL DERECHO Y AL REVÉS

Del papel del gobierno
Luis Barragán


Hace poco, el gobierno se hizo aprobar en la Asamblea Nacional un crédito adicional para adquirir alrededor de seis mil toneladas de bovinas de papel, mientras que el resto de la sociedad que sufre la carestía del higiénico, ahora tendrá que soportar la del que sirve para imprimir – encareciéndose – desde las más elementales tareas escolares hasta  la necesarísima edición de la prensa convencional, pues, todavía la brecha digital es significativa. Jamás se había atrevido régimen alguno en Venezuela a semejante monopolio, gracias a los petrodólares que niega al resto de los venezolanos en nombre.

El papel del gobierno está destinado a sus obsesiones, afanes y locuras políticas, pues, consabido, no intentará la edición masiva y duradera de las obras completas de Bolívar, ni – sensibilizado – lo procesará para que sirva a los fines del aseo personal de millones de venezolanos que tampoco tendrán el periódico a la mano para sus urgencias estomacales. La felicidad hecha mar, consiste en el inmisericorde bombardeo propagandístico, propulsando a sus candidatos edilicios, explicando en qué consiste la felicidad o pretextando el duro combate contra el imperialismo.

El papel del gobierno es para los miles de millones de volantes y afiches, capaces de alfombrar las calles, tupiéndolas de atrevidos diseños y colores. Acaeció recientemente en el cetro caraqueño, variando enfermizamente los motivos gráficos, sobraron los pasquines que dicen defender a Bolívar frente al fascismo que nos castiga.

El papel del gobierno es darle trabajo a quienes desesperan, imprimiendo para que distribuyan y engalanen los muros de la ciudad.  Incluso, los más avispados podrán escenificar sendas obras teatrales so pretexto de esa dislocación teológica que sintetiza aquello de “comandante  eterno”.

http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/17227-del-papel-del-gobierno

domingo, 29 de septiembre de 2013

CAÑONAZOS DE PAPEL ENTINTADO

Seis mil toneladas de bobinas de papel (y 1½ coletilla)
Luis Barragán


Recientemente, una mayoría parlamentaria simple (y simplista), aprobó la solicitud de un crédito adicional por el orden de Bs. F 47.179.579,98 al Presupuesto de Gastos vigente del ministerio para la Comunicación y la Información.  Y es que tan inmensa cifra la transferirán al llamado “Complejo Editorial Alfredo Maneiro”, a objeto de adquirir seis mil toneladas de bobinas de papel y otros insumos  que garantizarán el “flujo de información al pueblo venezolano”, mediante El Correo del Orinco, Ciudad Caracas y Ciudad Petare, “entre otros”.

La sola solicitud, parte del elenco de una Asamblea Nacional resignada al fiado, debe constituir un motivo de escándalo, porque es el gobierno nacional, mediante una sociedad anónima, creada de acuerdo a sus directos intereses, el que monopolizará el papel, negado a los medios libres e independientes en el marco de una profunda crisis cambiaria, para ofrecer la versión que mejor le parezca sobre sí y los demás. Nunca antes, el contribuyente recibió semejante hachazo condenatorio, pues ha de sostener la prensa leninista de sus tormentos y el misal chavista que agobia a sus partidarios, orientados a complementar y afianzar la guerra psicológica que nos agobia, ya estelarizada por los medios audiovisuales.

Evidentemente, el papel y los otros insumos de impresión, tienen  una vocación electoral. Donde falte el empleo, la comida, el techo, la salud, el libro o la seguridad personal, habrá millones de volantes, folletos y afiches de los exclusivísimos candidatos a alcaldes y concejales del PSUV, aunque – suele ocurrir – inmediatamente servirá para otros menesteres, propios del hogar, como limpiar ventanas, envolver desechos y esponjar el agua: quizá, siendo realistas y generando una cierta compensación, a la tinta deberían incorporarle algún elemento químico que sirva de detergente y que, por lo menos, así, alguna contraprestación ofrezca.

No hubo una refutación valedera en la cámara para semejante exabrupto, porque a los parlamentarios del oficialismo les contentó las muletillas y los comodines que tampoco llegan a las desgastadas consignas políticas. Desabastecidos de los insumos básicos, añadidos los que contribuyen a la higiene personal, literalmente habrá que comer papel entintado, aunque tenga por único objetivo el de convertirse en un poderoso y silencioso misil disparado a las mentes urgidas de programar.

Apuntemos dos circunstancias adicionales: por un lado, las operaciones comerciales del complejo que usurpa el nombre de Maneiro, dará pie al impuesto de guerra electoral y, así entendido, prosperarán las corruptelas al asistir a unos más abanderados municipales que otros, según el privilegio de sus relaciones caraqueñas. Y, por otro, indagando en la red, cada bobina puede tener alrededor de mil m2 de papel de un grosor promedio, por lo que basta una elemental operación aritmética para saber cuántos kilómetros de mentiras cubrirán al país.

¿Qué sería del PSUV cinco minutos fuera del poder?, es la pregunta esencial. Confundido con el Estado, podrá faltar papel hasta para defecar con decencia, mas no el que nos ametrallará o intentará ametrallar cada neurona.

Coletilla

En los canales españoles por suscripción, vistos en  Venezuela, nos asombró el tratamiento noticioso de los privilegios reales. Distintas ocasiones mañaneras, sirvieron para enterarnos no sólo de la mudanza de una de las infantas, sino de la operación del propio rey.

La princesa decidió domiciliarse en Ginebra y, se dijo, el costo mensual del colegio para sus hijos es más elevado que el del servicio de seguridad para la augusta familia. Además, el rey decidió intervenirse quirúrgicamente en un hospital público, suscitando comentarios también de ácido humor sobre las otras personas que deben – desde ya -  postergar la visita al quirófano por la real prioridad.

Nuestra sorpresa se debe al tratamiento público de un tema común que en Venezuela resulta imposible, excepto se desee correr el riesgo de una investigación que va del vilipendio al magnicidio, completando un abanico delictivo arbitrario y, más de las veces, jocoso si no fuese tan inminente y duro el peligro de visitar el Ministerio Público. De una muy liberal privacidad se diría, pues los altos y medianos funcionarios públicos, socialistas convencidos hasta el hartazgo, celan su vida puertas adentro, aunque no adivinemos cómo sortean el pago de las escuelas elitistas que cuidan de sus hijos y de las clínicas hasta foráneas que los atienden, con un salario formalmente escaso para tales fines, negada una buena póliza de hospitalización, cirugía y maternidad para el resto de los empleados públicos.

Inevitable, indigna la muerte de dieciséis reclusos en Sabaneta, con el descubrimiento de 105 armas y más de 22 mil municiones en el lugar. El Estado no garantiza la vida de las personas ni siquiera en los escasos metros cuadrados que les corresponden en un centro penitenciario, y a la ministro del ramo no le pesa la consciencia tras banalizar el asunto.

http://www.noticierodigital.com/2013/09/seis-mil-toneladas-de-bobinas-de-papel-y-1%C2%BD-coletilla/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=991180
Fotografía: Rolando Peña, "Diagonales" (2000), PDVSA- CIEDP.