Mostrando entradas con la etiqueta Derechos Humanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Derechos Humanos. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2020

ESCOGENCIA Y CORRESPONDENCIA

Del individuo como persona y otros políticos más
Nelson Chitty La Roche

«Ego sum qui sum». 
Dios a Moisés 
(Éxodo 3 :14)

Una interesante plática aconteció hace algunas semanas, en el Consejo de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos, de la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de la UCV. Se trató de determinar si un trabajo de investigación sobre el tema género y derechos humanos era o no un elemento de naturaleza política o acaso, más bien jurídica.
No tuvimos tiempo de profundizar, pero quedó abierto a consideración y avanzaré en consecuencia algunas reflexiones al respecto, con el ánimo de penetrar en lo que viene siendo una línea de investigación en la que transito desde el inicio de 2020 o un poco antes quizá, el homo verus.
Comenzaré resaltando un trabajo del nunca suficientemente bien ponderado Michel Foucault y por el titulado Introducción a la vida no fascista, ampliamente glosado el susodicho en investigaciones sobre la política y su naturaleza, que escribió el francés a guisa de prólogo de la edición americana del anti-Edipo de Deleuze y Guattari. El título, nos indica Laura Llevadot, “es una paráfrasis irónica del libro de San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota. Con este incisivo título, Foucault señalaba dos desplazamientos con relación a la teoría política clásica que hoy se han vuelto casi obvios; en primer lugar, que la vida cotidiana es política, que lo personal es político, tal como lo denunciaban las feministas, que la parte aparentemente más intima de nuestra vida reproduce a menudo las relaciones de dominación que encontramos en la sociedad porque está hecha a partir de sus consignas y estructuras y, en segundo lugar, que lo más fácil, lo que nos sale espontáneamente si no prestamos atención, es que esa política que rige nuestras vidas íntimas es totalmente fascista, que replicamos a menudo en nuestras relaciones, con nosotros mismos y con cada gesto impensado, esquemas autoritarios, relaciones jerárquicas, juicios sumarísimos, violencia y humillación, hasta propagar la tristeza en el lugar mismo en que creemos dar a luz al amor”. (Valls Boix, Juan Evaristo, Agamben, Política sin obra, Editorial Gedisa, Madrid 2016) Subrayado nuestro.
Arendt conmovió el paradigma epistémico de acuerdo con el cual el poder era una manifestación de mando y obediencia, que incluía necesariamente el uso de la violencia cuando afirmó por el contrario que solo había poder cuando mediara la concertación entre los destinatarios. Aún cuando la reflexión de la filósofa alemana de origen hebreo no corresponde a una acabada elaboración conclusiva, abrió un boquete en la perspectiva analítica que se exhibía para aquel momento monolítica y le opuso su originalidad y su genio provocador y rutilante. En su libro sobre la mentira y la violencia se lee una definición del poder como la aptitud del hombre para accionar, para accionar de forma concertada. El poder debe ser aceptado para que subsista y no impuesto meramente.
Arendt no arriba a ese puerto epistémico sin un recorrido sobre nociones claves que en su pensar clarifican, muestran, desnudan su hallazgo al contrastarlo con aquellas profesadas por la mayoría de los que teorizaban sobre el tema. La consideración sobre las esferas públicas y privadas aporta elementos imprescindibles al seguimiento genealógico del asunto, así como la fundamentación histórica que se permite la alumna de Heidegger, metodológicamente punzante y precisa y audaz a la hora de develar lo que otros no ven o manejan asidos a perspectivas arrastradas como un hecho cultural simplemente. Por eso, hago notar que Arendt contribuye a cimentar su aserto sobre el poder como fenómeno de acción y concertación al afirmar: “El poder y la violencia son opuestos; donde uno domina absolutamente falta el otro. La violencia aparece donde el poder está en peligro pero, confiada a su propio impulso, acaba por hacer desaparecer al poder. Esto implica que no es correcto pensar que lo opuesto de la violencia es la no violencia, hablar de un poder no violento constituye en realidad una redundancia. La violencia puede destruir al poder; [pero] es absolutamente incapaz de crearlo” (Crisis de la república, versión de Guillermo Solana, Taurus, Madrid, 1998, p. 146).
El poder requiere entonces la convicción compartida y militancia en ella. Y a mi juicio, allí aparece como constructo básico, la política que emerge simultánea, en una dinámica simbiótica y sistémica. Todos involucrados en el espacio público, identificándose con sus pares, pero al hacerlo expresa una identidad propia en un momento irrepetible.
Por eso, cada ser humano lo es en su carácter de zoon politikon, lo cual supone una compulsiva comunicación con sus congéneres ciertamente, pero en el ejercicio tiene, requiere, demanda una afirmación de identidad propia de su condición humana que, como nos enseña Kant, en cada cual hay no un medio sino un fin en sí mismo.
Si lo personal es político, como lo indicó Foucault, la definición de cada cual es política, es una escogencia y una correspondencia, se trata de un rasgo fenotípico que supone el genotipo y la influencia ambiental social con consecuencias para él y para su entorno societario que no puede ni debe ser soslayado ni por él ni por los otros, so pena de disfuncionalidad. A esos elementos el agrega uno capital y es, su escogencia, su libertad, su impulso, su perfil personalísimo que lo acaba por definir y acredita su identidad personal y su posicionamiento.
No hay espacio para abundar en el protagonismo moral del hombre y a los fines de este modestísimo ensayo, no haré convocatoria aun cuando, para hablar del hombre hay que hablar de persona en su naturaleza y apreciación, pero bastará una cita cuya pertinencia, por ella sola, para luego volver al carril que nos ha traído hasta acá. Se trató de una conferencia dictada hace unos años en la Universidad Católica de Santo Toribio de Mogrovejo, titulada “Persona y personalismo”,  con ocasión de su nombramiento como doctor honoris causa en octubre de 2008.
El persona Elio Sgreccia fue la primera persona que comenzó a hablar de “bioética personalista” en los años ochenta (solo se hablaba de bioética principialista, utilitarista, bioética liberal y casuística) y…La persona humana es fundamento ético en sentido subjetivo (acción es ética cuando expresa una elección de la persona); en sentido objetivo (la persona es fundamento, medida y término de la acción moral). En otras palabras, una acción es ética si respeta la plena dignidad de la persona humana y los valores que están intrínsecamente inscritos en su naturaleza.
Y agrega Sgreccia: “La reflexión filosófica contemporánea sobre el concepto de persona, recupera el significado de la relación, no en el sentido de auto-relación sino de hetero-relación, es decir, relación con el mundo y con los demás. Husserl identifica el Yo con intencionalidad entienda como relación “con” lo otro. La conciencia es el trascendental que “da sentido al mundo”, y no a sí misma. Scheler definió persona como “relación con el mundo”, la sociedad y el ambiente. Heidegger el concepto de persona como “ser-aquí” (Da-sein) y como relación con el mundo (in-der-Welt-sein). (Bioética, persona humana y personalismo Prezi 2014)
Corrientemente, sin embargo, la personalidad es entendida como las formas de presentación, expresión e identificación de la persona y la recepción de esas manifestaciones por parte de la comunidad en la que el ser humano convive. Cada uno asume sus características, las que legitima por su escogencia como propias y en esa medida, las que son percibidas como de esa persona.
Políticamente y jurídicamente, un ser humano es, pues, sujeto en acto y potencia, titular de derechos y obligaciones y ciudadano susceptible de ejercicio como miembro del cuerpo político. En tal carácter, ejerce su libertad basado en su discernimiento y en el marco legal que rodea a todos sus similares, pero también en lo que  a él concierna y en sus vertientes existenciales, en su condición de individuo.
Quiso el derecho subsumir la personalidad en un cuadro legal, pero la persona como entidad lo trasciende y lo anticipa y así no logra racionalmente comprimirlo en una disposición. La persona es más que el trato que el derecho pueda darle y suele culminar, ampliando su consideración jurídica.
El asunto se complica en cuanto a la conciliación de los elementos objetivos de la identidad formal, tales como, nacionalidad, filiación, sexo, raza y la conciliación con su derecho a ser y mostrarse como lo que quiere ser. De allí que, la Constitución Nacional en su artículo 20, en el título tercero de los Derechos humanos y garantías y de los deberes, establezca: Toda persona tiene derecho al libre desenvolvimiento de su personalidad, sin más limitaciones que las que derivan del derecho de las demás y del orden público y social.(subrayado nuestro).
También es de rigor constitucional y es menester destacarlo, el principio de progresividad que acompaña al reconocimiento y garantía de los derechos humanos, dándoles una perspectiva que los magnifica y convierte en una categoría en constante y definitivo progreso aunque produzca paralelamente, una suerte de hipertrofia del individuo ante el cosmos social que lo rodea y lo contiene. Así, postula una categoría que deviene avasallante ante los derechos de los demás y, el orden público y social que deberán admitirlo en la complejidad de su fenomenología. Como diría Bobbio al referirse a la filosofía política y al derecho, son caras de una misma moneda.
Por eso, el individuo ha movido la cerca de sus derechos en detrimento de la de los demás, pero igualmente del orden público y social que luce perplejo o simplemente superado por la gravitación conceptual de los derechos del individuo y su expansión en el coto racional de occidente fundamentalmente.
De allí que el feminismo, el LGBT, el matrimonio entre personas del mismo sexo encuentren más que comprensión, sostenido apoyo de los Estados y del derecho positivo que está presto para modificar incluso la institucionalidad más cara para la sociedad, complaciendo sus demandas que otrora habrían sido calificadas como estrafalarias e incluso, delictuales y baste recordar el juicio a Oscar Wilde, la argumentación de los abogados como tesis contrapuestas y las decisiones tomadas y ejecutadas por la justicia británica, a la luz del tratamiento que el asunto recibe hoy en día en el Reino Unido.
El homo verus es político porque su exposición lo es. También su naturaleza por cuanto afecta inevitablemente a los otros, los irradia e impacta aun más allá de su paulatina reducción como sujeto gregario, el individuo reta la sociedad con la complicidad de la sociedad misma y del aparato público. Es un signo de este tiempo.

10/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/del-individuo-como-persona-y-otros-politicos-mas/
Composición gráfica: Michal Zahornacky.

martes, 5 de mayo de 2020

VICISITUDES EN UN ESTADO FALLIDO

Luis Barragán: “En la presunta intervención marítima registrada en Macuto el régimen pretende ser arte y parte”
El parlamentario miembro de la Fracción 16 de Julio considera que el hecho registrado en La Guaira no refleja claridad pues solo tiene una versión
Yuleni Pacheco

Para el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción 16 de Julio en la Asamblea Nacional, los hechos registrados en las costas de Macuto en el estado La Guaira no reflejan claridad porque la única versión que se conoce es la del “régimen” y no existe la posibilidad de una investigación parlamentaria autónoma e independiente.

Considera que frente a los hechos la población venezolana es espectadora frente ante unos eventos que sorprenden, según la versión oficial que ha circulado, y porque de la misma se desprende los intereses del “régimen”, en medio de la pandemia para mantenerse en el poder.

“Desde la fracción 16 de Julio nos mantenemos en expectativa de los hechos, donde el régimen socialista pretende ser arte y parte en un caso que debe remitirnos a la actuación de los organismos internacionales que velan por los Derechos Humanos”, dijo

Considera que tanto lo ocurrido en Macuto, como la situación registrada en el Centro Penitenciario de Los Llano (SIC), tienen en común que ocurrieron en un estado fallido y esto debe llamar a la reflexión del liderazgo político venezolano y a la opinión publica de cara al esfuerzo que están haciendo los venezolanos por superar la dictadura socialista.

05/05/2020 02:07 pm
https://www.eluniversal.com/politica/69519/luis-barragan-en-la-presunta-intervencion-maritima-registrada-en-macuto-el-regimen-pretende-ser-y

Breve nota LB: La consulta de hoy, vía WhatsApp, fue hecha por la periodista Judith Alvarado, a quien le enviamos una nota de audio.

jueves, 2 de abril de 2020

TRISTEZA

Desde el malecón
No todos podemos quedarnos en casa  
Abraham Jiménez Enoa

“Los que como yo no tienen ni refrigerador, los de los campos, los de la Cuba profunda, nos vamos a extinguir”.
A Eugenia Flores no le gusta beber agua fría. Cuando lo hace, el cuerpo se le estremece, siente latigazos debajo de la piel, como si el líquido le provocase cortocircuitos a su sistema nervioso. La sensación la remueve, la hace enrollarse y desenrollarse en su cuerpo arrugado por la vejez. Eugenia tiene 74 años y en sus últimos siete ha bebido agua fría tres veces. Siempre fuera de casa, lo tiene bien claro: aquella vez que visitó a Gerardo porque el cáncer lo tenía al borde de la muerte, el domingo del año pasado que fue a jugar cartas a casa de Marta y hace un mes cuando salió apurada, sin desayunar, porque José le avisó que acababan de descargar salchichas en la tienda y al regreso se fatigó por el sol fuerte, esa última vez unos vecinos le empinaron un pomo plástico para espabilarla.
“Todo en la vida tiene su justificación, el que te diga lo contrario miente. Si no pruebas un sorbo de agua fría en años, claro que el cuerpo se te desacostumbra, te dice: eh, quién es este intruso que entró aquí”, dice Eugenia Flores sentada en un sillón, el único mueble de su casa. La señora está a solo unos metros de mí y no le logro ver el rostro con nitidez. Se balancea y se balancea mientras habla a una gran velocidad. No capto sus gestos. No sé si lo que dice lo expresa desde un arrebato de molestia, desde la ironía o el desparpajo. La casa solo tiene un bombillo, cae del techo enredado entre viejos cables de electricidad y telarañas. Si uno tuviera que definir la palabra penumbra, la casa de Eugenia Flores sería un ejemplo perfecto. A mí alrededor solo veo sombras que se mueven por todos lados. Eugenia es una sombra que me habla.
Estaba en Zulueta, un pueblo intrincado en el centro de Cuba, en la provincia Villa Clara. Trabajaba como fixer para unos periodistas españoles del programa de televisión Informe Robinson, que filmaban un reportaje sobre el auge del fútbol en la isla. El equipo, después de unos días en La Habana y Pinar del Río, decidió ir a Zulueta, donde la gente transpira fútbol. Es la segunda vez que estoy en ese pueblo y siempre he sentido la misma sensación: la vida aquí transcurre a una velocidad distinta que en el resto del país. La gente camina sin prisa, con la cabeza levantada. Van a caballo, en bicicletas. Llevan sombreros de guano, gorras. Te miran siempre a los ojos. Pero las calles, por lo general, viven vacías. Zulueta parece un pueblo fantasma, un pueblo parado en el tiempo, bien que pudiéramos estar en la Cuba rural de los años cuarenta o cincuenta. Las calles de Zulueta parecen locaciones de un western estadounidense, sus habitantes parecen negados a que el tiempo les pase. Las casas son coloniales. Muchas son de madera. Las calles no tienen asfalto. Tienen una radio base que se escucha todas las mañanas en el centro del pueblo a través de bocinas que les mandan saludos a los habitantes y los exhortan a llegar temprano al trabajo y cumplir con sus cometidos. También les programan música para que lleguen contentos a sus puestos laborales. En Zulueta hay un campo de fútbol hermoso, dos o tres cafeterías de fiambres y poco más.   .
El segundo de los tres días que estuvimos filmando allí, me topé con Eugenia Flores. Estábamos en el centro del pueblo, el sol rajaba las piedras y tenía la camisa pegada al cuerpo por el sudor. No había donde comprar alguna botella de agua, busqué en dos o tres cafeterías y no tenían. Decidí caminar a una sombra y recargarme en una columna para tranquilizar la sed. Intenté pensar en otra cosa para que pasara el momento, pero no lo logré. Un arranque de desespero me hizo gritar al cielo y maldecir a Zulueta. A unos metros de mí escuché: “ustedes los habaneritos no están hecho para pasar trabajos”. Volteé mi cuerpo y Eugenia reía en la puerta de su hogar. Qué te hace falta, me dijo. Un poco de agua, le respondí.
Me invitó a pasar. Dentro me aclaró: “lo que te puedo brindar es agua del tiempo, no está fría, no tengo agua fría porque hace siete años que se me rompió el refrigerador y no he podido arreglarlo, ahí está, míralo, me sirve al menos para almacenar trastes”.
La casa de Eugenia Flores es pequeña y oscura, bien oscura. Hay montañas de libros que suben del piso por todos lados, hay tres gatos, uno negro con blanco y dos amarillentos que juguetean y se posan en los libros. Hay un sillón de madera y un radio soviético marca VEF 206 encima de una mesa metálica con un mantel a cuadros. La cocina está inundada de calderos y cazuelas quemadas. En la meseta están los pomos plásticos con agua de la pila, cuidadosamente colocados, como un escuadrón militar.                 
Eugenia tomó uno de ellos y me llenó una jarra a la que le faltaba el asa. Me la ofreció luego. La bebí de un tirón. Puedo tomar otra más, le pregunté. “Claro, el agua no se niega”, respondió antes de agregar, “si quieres, también puedes ir al baño”. El baño está al fondo de la casa, a la intemperie, en un patio de tierra. Son cuatro tablones de madera apuntalados al suelo y cubiertos con una tabla más fina que hace de techo, un espacio que rodea un hueco en plena tierra cavado a pico y pala, donde va a parar todo el excremento.       
“Prefiero estar sola que mal acompañada. A mi edad ya me adapté, no me molesta estar sola. Tengo tres nietos y dos hijos, ellos de vez en cuando me dan una vuelta para ver cómo estoy, pero nunca se quedan, ellos tienen su vida y tienen que preocuparse por ella. Yo resuelvo la mía, mi vida es mi problema. No me gusta cargar a las demás personas con asuntos míos. Si un día no tengo jabón para bañarme, si un día no tengo comida, si un día no tengo pastillas o si no tengo televisor y lo único que hago es oír la radio, ese es mi problema, no el de mi familia. No puedo condicionarles la vida a ellos, sería egoísta de mi parte. Yo ya estoy terminando y ellos les queda camino por recorrer aún. Me adapté a luchar por mí desde pequeña y desde que me divorcié hace veinte años, me dije que no iba a meter más a ningún hombre en la casa. Yo tengo mis principios, mis valores y eso es lo único que no violo. Todo lo demás, me da lo mismo, todo lo demás se ha ido derrumbando poco a poco. Decía Marx: todo lo sólido se desvanece. No hay verdad más absoluta que esa. Siempre se los decía a mis alumnos. Sí, sé que no lo parece, pero así es. Fui profesora, durante 41 años de mi vida, 41 años que le regale a este país. El primer día de clase siempre les decía a los chicos: `crean en lo que ven y no en lo que dicen, la verdad es relativa y siempre es del que la dice. Aprendan, aprendan mucho, que eso es lo único realmente valioso que tenemos los seres humanos, todo lo demás no depende de nosotros`. Entonces, seguramente tú, cuando me viste, debiste haber pensado: pobre vieja, que está sola, vive en una cueva sin luz, sin televisor, sin familia. Pero es todo lo contrario, yo soy feliz con mis gatos, con mis libros. Los días me pasan así: leyendo, fumando, oyendo radio y hablando con los vecinos. Es que, mira, muchacho, en Cuba no puedes aspirar a más. Y el que aspira a más termina volviéndose loco o en la cárcel, porque no hay manera de alcanzar tus sueños en este país. Cuba no está hecho para personas decentes, para personas de bien, los que sobreviven son todos unos hijos de puta y sobreviven por eso. Ya yo colgué los guantes, hace años. La vida se me fue enseñando y estoy orgullosa de eso, pero eso no quita que me sienta defraudada y engañada. A mí me prometieron otro país, otra vida. Y nunca vi que se concretara eso. Bajo esa idea fue que participé en la campaña de alfabetización. Cuando en este país la gente era analfabeta en 1959, cuando triunfó la Revolución, yo di el paso al frente ante el llamado de subir para las montañas y enseñar a los campesinos a leer y a escribir. Siendo una niña aún, estuve casi seis meses sin regresar a mi casa, durmiendo en hamacas, comiendo lo que sea. Luego seguí en el llano, dando clase y más clase, enseñando y enseñando. Y mira hoy. Mira para qué fue. Para nada, en vano. No lo digo por mis condiciones, porque tengo que hacer caca en la tierra, porque no tengo televisor, porque no tengo casi electricidad a la altura de 2020, lo digo por los que están peor que yo. Incluso, así, cómo está esta casa, yo soy una privilegiada. Camina este pueblo o camina monte adentro, para oriente, para que veas lo que es Cuba de verdad”.   
Eugenia Flores habla de Cuba desde el desenfado. Alejada de la irritación, del desprecio, de la reprimenda. No es una pose que diga que no está molesta, que ya dejo ir todo lo que un día soñó. Sabe que hipotecó su vida por un proyecto de nación fallido, pero encuentra sosiego en la utopía soñada. Se siente parte de la masa que creyó en una guía errada y perversa, que entregó lo que no tenía por una causa noble que no se concretó.
Le agradezco a Eugenia su amabilidad, la corta charla, los dos vasos de agua y el baño. Me despido diciéndole que antes de regresar a La Habana pasaré de nuevo a saludarla. En la calle, segundos después de dejar la casa, siento que me grita: habanerito, habanerito. Cuando regreso, tiene el radio VEF 206 encendido, lo sujeta con una mano y me dice: escucha. En ese instante el gobierno anuncia los primeros casos de coronavirus en la isla. La pandemia covid-19 llegó.
Ese día descubrieron los primeros enfermos: tres turistas italianos. Hoy, una semana después, ya suman 40 las personas infectadas. Murió uno y hay 1036 ciudadanos ingresados por sospechas epidemiológicas. El gobierno con bastante retraso ha comenzado a tomar medidas para contrarrestar la pandemia. Que las personas se queden en casa y eviten el contacto social es quizás la medida más importante y la más repetida por la radio y la televisión. Eugenia Flores piensa que en Cuba ese será el fin.
“Te imaginas, dime, cómo hago, qué invento, cómo me las arreglo. Menos mal que todavía no es una orden y que se puede salir, todavía es un consejo. Pero cuando sea una orden se jodió este país, se fue a la mierda. Aquí hay mucha hambre, mucha necesidad, hay mucha gente pasando trabajo para que venga a pasar esto. Yo entiendo que la orden es para cuidarnos, pero es que es imposible, porque hay un sector de la sociedad, los jubilados, los obreros, los viejitos, que no pueden darse el lujo de no salir a la calle a buscarse el día a día, porque si no quedan, se mueren de necesidad. Es cierto que esto es mundial, que no es culpa del gobierno de Cuba, eso lo entiendo. Pero lo que sí es culpa de este gobierno es que han pasado 60 años, ha habido una revolución y aun así estemos en el mismo punto que en 1959: las personas no tienen cubiertas las necesidades básicas. Lo que define a Cuba es eso, esa incoherencia, esa malformación: que los que tengan que vivir luchando, peleando el día a día, sean los viejitos, los más pobres, los desamparados. Eso una Revolución no se lo puede permitir. Si el coronavirus se expande por Cuba aquí no va a quedar títere con cabeza, van a quedar vivos solo los que puedan darse el lujo de quedarse en casa porque tienen el refrigerador lleno de comida, los que tengan el escaparate lleno de jabones. Los que como yo no tienen ni refrigerador, los de los campos, los de la Cuba profunda, nos vamos a extinguir. Suena duro y pesimista, pero esa es la realidad y no se puede negar. Yo al mes ganó 458 pesos -19 dólares y monedas-, esa es mi pensión como jubilada. No tengo otra entrada y con eso tendré que arreglármelas, imagínate. Es cierto que la salud en Cuba es buena, pero no hay condiciones para aguantar un fenómeno de esta magnitud. Mira España, mira Italia, mira China, cada vez que oigo las noticias los muertos se multiplican. Te repito, entiendo la idea de que la única manera de combatir el virus es evitar salir a la calle, pero en Cuba no todos podemos quedarnos en casa”.
Un estudio de 2019 del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) declara que el 55.4 % de los hogares de la isla ingresa menos de 100 dólares al mes en un país donde el salario mínimo ronda los 50 dólares mensuales. El documento explica que una de cada cuatro familias ingresa entre 50 y 100 dólares, mientras que alrededor del 12 % de los hogares no llega siquiera a los 20 dólares. En Cuba, el 70% de la población son trabajadores estatales y los bajos salarios representan la principal causa de riesgo en una situación como esta.
Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), Cuba es hoy el país más envejecido de Latinoamérica. De sus 11.2 millones de habitantes el 20.1 % pertenece a la tercera edad. Se prevé que para 2030, un tercio de la población pertenezca a ese segmento poblacional.
Un día antes de lo previsto tuvimos que marcharnos de Zulueta. España estaba a punto de cerrar las fronteras por la pandemia y los periodistas españoles tuvieron que largarse de inmediato para poder ingresar a su país. Al final de la filmación, me despegué del equipo un instante. Quería dejarle un presente a Eugenia Flores, pero no encontré nada que me agradara y que pudiese conmover a la señora. A las seis y tanto de la tarde en Zulueta solo había pan con croquetas, pan con mayonesa, galleticas dulces, refrescos, cervezas y unos pomos plásticos de ron de una marca local que no recuerdo. Me decidí por dos latas de refresco de cola y dos paqueticos de galletas de chocolate con crema. Llegué a su casa corriendo y la encontré cerrada. Toqué y toqué y nadie respondió. Grité su nombre dos veces y me contestó el mismo silencio. De la casa de al lado salió una señora que debió tener la misma edad de Eugenia Flores. “Ella salió a comprar pan”, me dijo. Se demorara, le pregunté. “Sí, porque ella todos los martes después de buscar el pan en la tarde pasa por el teléfono público para llamar a sus nietos”. No pude esperarla, el equipo esperaba por mí. Le pedí a la vecina que le entregara los refrescos y las galleticas. Y que por favor, las latas las dejara fuera de refrigeración.
*Los datos de muertes, contagios e ingresos por coronavirus en Cuba variarán por día debido a la propagación de la pandemia en Cuba. De ahí a que las cifras utilizadas en este texto no serán las exactas en el momento en que usted lea estas líneas. 

Fuente:

lunes, 30 de marzo de 2020

ESTA, UNA NUEVA EXPERIENCIA DE SUPERVIVENCIA

“Régimen de Maduro busca victimizarse frente a EEUU”
Destacó el parlamentario que la AN está alerta contra violación de derechos humanos en la emergencia nacional. El Gobierno de Nicolás Maduro trata de victimizarse ante las sanciones impuestas por el Gobierno de Donald Trump, justificando con ellas la crisis que enfrenta los centros asistenciales a escala nacional ante la presencia del convid-19, según el diputado de la Asamblea Nacional, Luis Barragán, miembro de la fracción 16 de Julio.
Judith Alvarado H.

El parlamentario destacó que a través de la Fiscalía General de la República se está tratando de inculpar a los sectores de la oposición por las sanciones y ahora por las acusaciones del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Barragán aseguró que las sanciones de los Estados Unidos al Gobierno de Maduro, “no abarcan lo relacionado con el sector salud, ni las importaciones de medicamentos, equipos e insumos, ni los planes de vacunación planificados para este año”.

Reiteró que “la emergencia sanitaria que enfrenta el país está por encima de las manipulaciones y maniobras políticas de la dictadura y sus cómplices”.

Aseguró que los diferentes sectores de la oposición se encuentran muy atentos porque frente a la pandemia del coronavirus lo que debe prevalecer es el auxilio de la población, no solo en las medidas de prevención, sino también generando la confianza necesaria y evitar el estado de zozobra e incertidumbre que es contraproducente para el manejo de la enfermedad en el país.

“Para la fracción parlamentaria 16 de Julio, el decreto de alarma dictado por el no puede vulnerar los Derechos Humanos, de conformidad a lo establecido en los artículos 337, 338 y 339 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que regula los Estados de Excepción”, dijo.

Barragán hizo un llamado a la población a mantener la calma y a cumplir con las medidas de prevención recomendadas por los expertos. “Pedimos a la población equilibrio, serenidad y sentido de responsabilidad para ésta que es una nueva experiencia de supervivencia”.

Fuente:
https://www.eluniversal.com/politica/65861/luis-barragan-regimen-de-maduro-busca-victimizarse-frente-a-eeuu

lunes, 16 de marzo de 2020

DE LA GRIPE ESPAÑOLA AL CORONA VIRUS: EL BIOPODER

De la biopolítica
Luis Barragán

La indeseable recepción del coronavirus,  ojalá auspicie una discusión en torno al modelo biopolítico del poder establecido en Venezuela.  En contadas ocasiones leído, Michel Foucault arroja luces en una materia escasamente conocida por la opinión pública, aunque sabemos de destacados académicos e, incluso, amigos columnistas que lo dominan, al igual que a Giorgio Agamben o Byung-Chul Han, pero quizá la barrera  (¿infranqueable?) de la pusilanimidad generalizada no permite ir más allá del simple enunciado.

Versamos sobre autores que escrutan la realidad de los países capitalistas avanzados, con observaciones y juicios valederos y puntuales. Empero, inicial impresión personal, olvidan algo más que las vicisitudes experimentadas en aquellas latitudes que están bajo regímenes totalitarios, realizando la barbarie, como ocurre en este lado del mundo.

En una ocasión, en el curso de una intervención ante la plenaria de la Asamblea Nacional relacionada con la detención inconstitucional de varios diputados, equiparando a La Tumba con La Rotunda que algunos colegas, después, consideraron exagerada, nos referimos a la inaudita y absoluta disposición corporal de los prisioneros comunes y aún más políticos, como si la sola aprehensión autorizara al Estado para desconocerles los más elementales derechos humanos.  Admitimos, fue quizá una convicción o intuición que afloró al calor del debate que, luego, le encontramos sentido y pertinencia acaso por algunas de las viejas y dispersas lecturas referidas al llamado biopoder.

El asunto nos remitió al mundo real de las exclusiones de un régimen que orwellianamente ha predicado la inclusión, pues, a los suyos, portadores activos y notorios del Carnet de la  Patria, únicamente les llegan los alimentos y, además, de mala calidad (las cajas CLAP como sublimación de las tarjetas cubanas de racionamiento); gozan de cualesquiera bonos orientados al aplacamiento de los ánimos, subordinándolos; cuentan con la transportación segura y confortable de los “Yutong” para las movilizaciones partidistas, mientras que el resto del país está condenado a unidades tan antiguas, precarias como inseguras; o, aleatoriamente, pueden privilegiarlos con algún tipo de asistencia médico-hospitalaria, a la vez que se ha hecho habitual la muerte de neonatos o niños en los centros públicos, encarecidos los privados.

Nada casual que la literatura no llegue físicamente  al país,  días atrás descubrimos, pendientes de releer, un título de   Agamben (https://tac091.files.wordpress.com/2008/12/agamben-giorgio-homo-sacer.pdf),   cuya definición de la nuda vida (“la vida a quien cualquiera puede dar muerte”), nos condujo a los escandalosos indicadores de muertes violentas o callejeras en Venezuela.  Útiles las redes sociales o digitales, a propósito del COVID-19, nos interesamos por una de las pestes que padecimos en el siglo XX, atentos a los aportes de Ramón Alberto Rivero, Jerjes Meléndez Núñez y Luis Heraclio Medina Canelón para Facebook. Y hasta – receptiva – consultamos a un contacto de Twitter, Ingrid Lares, quien se identifica como sociólogo foucaultiana, haciendo caso de su recomendación: “Vigilar y castigar”,  del autor francés.

Reproducción: Tomada de la cuenta facebookeana de Ramón Alberto Rivero.
16/03/2020:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36558-biopolitica

jueves, 6 de febrero de 2020

EN EL FONDO, LA CULTURA POLÍTICA

EL IMPULSO, Barquisimeto, 3 de febrero de 2020
En Venezuela no hay ley, no hay derecho y la justicia no se administra sino que se negocia 
Juan Bautista Salas

Venezuela es un país donde no hay ley, no hay Derecho y no hay justicia, asegura el doctor Alberto Arteaga, conocido y destacado abogado y profesor universitario, quien advierte además que en el país “no se administra la justicia, sino que se negocia la justicia”, emitiendo estas consideraciones en el marco del Día Internacional del Abogado.

Advierte que el derecho está torcido en Venezuela, “no tenemos lamentablemente, en una fecha como esta, o cada vez que nos toca hablar del derecho, nos toca decir que en el país no hay ley, aun cuando tenemos muchas leyes, hay leyes para todos, reglamentos, providencias, instructivos, un país donde no hay ley, pero hay muchas leyes, no hay Constitución, pero hemos tenido 26 Constituciones, pero en un país donde no hay ley y no hay derecho, no hay justicia, ese es el panorama”.

Explica que los abogados forman parte, de acuerdo con la Constitución, del Sistema de Justicia, están para defender la justicia, están para que la gente vea que los abogados, los jueces, los fiscales y perciba que es posible resolver los conflictos, con un árbitro que sea imparcial, independiente, autónomo, probo y ejemplo para la comunidad, ese es el juez y así debe ser también el abogado.

“Triste y lamentablemente, esa no es la imagen que tenemos en este momento de los jueces y tampoco de los abogados”, asegura.

Señala que cuando le solicitan algún informe, sobre esta profesión tan deprimida, como cualquier otra profesión en Venezuela, después de hace todas las consideraciones jurídicas, al final siempre hay que colocar una coletilla, esto es lo que dice el derecho, así deberían resolverse las cosas en el derecho; sin embargo, aquí no podemos garantizar absolutamente nada, en otras palabras y en términos criollos, usted tiene razón, pero va preso, admitiendo que esto es realmente “muy triste”.

“Esto es grave decirlo, pero en Venezuela no se administra justicia, en Venezuela se negocia la justicia, porque hemos convertido al Poder Judicial, en un poder que está al al servicio de otros Poderes y al servicio de otros intereses. El juez es una de las profesiones más dignas en una sociedad, también los maestros, pero triste y lamentablemente sabemos la situación en la que se encuentran los maestros, los profesores universitarios y en la que se encuentran los jueces y la justicia, y contrastando con esto, vemos como hace dos días, el 31 de enero, en la apertura del Año Judicial, el Presidente de la República, habla de un nuevo Poder Judicial, de una comisión para reformar el Poder Judicial, presidida la Presidencia de la República, lamentablemente después de 20 años estamos hablando de una reforma del Poder Judicial ¿Qué se ha hecho en estos 20 años para reformar el Poder Judicial? ¿Qué Poder Judicial tenemos?”.

Advierte que un país no es un país, una sociedad no es una sociedad, si no tiene un Poder Judicial autónomo e independiente, un verdadero Poder Judicial.

“Pero también tenemos que decir con honestidad y con objetividad, que en Venezuela, en toda nuestra vida republicana, no henos tenido nunca un verdadero Poder Judicial, pero también tenemos que decir con claridad, que nunca habíamos tenido un poder judicial sometido a la voluntad, a los designios, a los intereses del Poder Ejecutivo, y esto históricamente es claro, y ha sido la estrategia del gobierno, por lo cual es difícil entender las apreciaciones y cuales serían las intenciones del Jefe del Gobierno, Nicolás Maduro cuando habla de que reconoce sus errores, reconoce que es necesario reformar el Poder Judicial, pero habría que recordarle al señor Maduro, lo que ocurrió en los años 2.000, después de aquella decisión que se dio después del 11 de abril, con una decisión muy polémica, en la cual el Tribunal Supremo de Justicia decidió, si mal no recuerdo, por 11 votos, que no había habido un golpe de Estado, sino un vacío de poder, es decir que tomaron una decisión y se fueron de vacaciones, dejando el desastre total”, dijo entre otros cosas el especialista en entrevista en el Circuito Exitos, con motivo del Día Internacional del Abogado.

Fuente:
https://www.elimpulso.com/2020/02/03/en-venezuela-no-hay-ley-no-hay-derecho-y-la-justicia-no-se-administra-sino-que-se-negocia-3feb/?fbclid=IwAR3ZZuiIco7_l7P28Pa0FK4XJWlowh1xyh1yZbkL8MboMqS9KgONuk7aU-U


EL NACIONAL, Caracas, 9 de septiembe de 2019. Papel Literario.
Habla Alberto Arteaga Sánchez
Nelson Rivera

Vivimos bajo la sensación generalizada de que Venezuela está al borde de un cambio inminente. Quisiera preguntarle por lo deseable: ¿Nuestro país necesita reconstruirse o requiere de cambios muy profundos, estructurales?

Nuestro país exige un cambio profundo, estructural, de mentalidad y no de leyes. Siempre hemos pensado en cambios en la Constitución, en las leyes, en las normas vigentes, como si se tratara de resolver los problemas que tenemos por la vía fácil de hacer “paquetes de leyes” o una “nueva Constitución”. Ya tenemos 26 constituciones y un país en franco retroceso que ha dejado a un lado la justicia para transitar por los atajos de los “arreglos” al margen de la ley, por fórmulas de venganza selectiva o por la impunidad que ha dejado sin sanción algunos gravísimos hechos contra el patrimonio del Estado o ataques certeros a la vida, a la integridad moral, a la propiedad de ciudadanos que dejaron en la puerta toda esperanza de ser resarcidos por algún vestigio de respeto a la ley.

A lo largo de estos veinte años, en distintas oportunidades, los sectores democráticos han mostrado dificultades para acordar políticas unitarias frente a la dictadura. ¿Qué explica esta tendencia al desacuerdo? ¿Son negativos estos desacuerdos? ¿Hay en nuestras prácticas políticas una tendencia a la confrontación, aún cuando existan objetivos en común?

El desacuerdo es producto de una sociedad que no ha transitado el camino del dialogo y de la justicia. En Venezuela no puede haber justicia porque se trata de una materia pendiente, como decía antes, que no ha sido aprendida y, por tanto, no internalizada por la sociedad. Sencillamente, las leyes no se cumplen porque no las hemos inscrito en el corazón y en la mente de los venezolanos. El dicho contradictorio de que “las leyes se acatan, pero no se cumplen” retrata nuestro día a día. Nos hemos convertido en verdad en un país “anómico”, no por falta de leyes, sino por el incumplimiento absoluto de cualquier norma. Hemos perdido la capacidad de asombro ante la incertidumbre legal que llega hasta el extremo de poder afirmar que la libertad de un ciudadano está en manos del arbitrio del poder, por lo cual, todos estamos en libertad condicional, suspendida, sometida al capricho de quien, de hecho, maneja los mecanismos de represión del Estado.

En medios de comunicación y redes sociales viene produciéndose un fenómeno: persistentes manifestaciones de nostalgia hacia el país previo a 1999. ¿Es posible que el deseo de cambio oculte, en alguna medida, un deseo de volver atrás? ¿Es retrógrado el deseo de volver atrás?

No comparto el deseo de volver atrás. Es natural la nostalgia, pero el pasado debe ser solo un punto de referencia y aprendizaje para el futuro.

El país, previo a 1999, no era el país ideal, aunque la etapa democrática dejó una marca indeleble en el venezolano, pero no fue capaz de hacerle frente a las desviaciones de una dirigencia que nos llevó a la amarga experiencia que vivimos y que no entendió a cabalidad que debía abrir el camino a nuevas generaciones. Otra cosa es la nostalgia por una Venezuela de inclusión, amable, tolerante, sin odios, que la vivimos y creímos que tenía carácter de permanencia, siendo así que era absolutamente frágil por la debilidad institucional.

Por lo demás, nos caracteriza no aprender de la experiencia y distraernos con los recuerdos del pasado, para tranquilidad de nuestra conciencia y obstáculo para el desempeño de las tareas del presente.

¿Qué reivindicaría del período 1958-1998? ¿Es factible recuperar algunas prácticas de esas cuatro décadas?

El periodo 58-98 con sus aciertos, fue una gran lección de ejercicio democrático para superar los autoritarismos militaristas que han signado nuestra vida republicana, pero no cumplió con todas las expectativas y a mi juicio, no dio el paso exigido por la independencia  auténtica del poder judicial en el que se encarna la justicia aunque, sin duda, hizo posible que hombres probos y dignos llegaran a la Corte Suprema –como se llamaba antes-  desempeñaran cargos judiciales o estuvieran al frente de órganos contralores, contrapesos y garantía para el funcionamiento de los poderes públicos como la Fiscalía, la Contraloría General de la República o la Defensoría del Pueblo. Es imperioso formalizar un pacto para la escogencia de quienes integran los órganos de administración de justicia que solo deben ostentar méritos académicos, con conocimientos y, sobre todo, con honestidad a toda prueba.

¿Hay factores o energías en la cultura política venezolana que nos permitan ser optimistas ante la necesidad de cambio? ¿O es razonable la sospecha de que el deseo de un poder clientelar y distribuidor de subsidios, sigue siendo un paradigma de una parte importante de la sociedad?

Me preocupa en particular que los sectores llamados democráticos –que muchos lo son por simple denominación, pero no por convicción- marchen al son del resentimiento, del revanchismo y del afán de hacerse con alguna cuota del poder. Esos malsanos sentimientos que impulsan, entre otras cosas, el mantenimiento del dominio de un factor que ha sido determinante para el logro de fines políticos: el manejo del poder judicial. Este nunca ha sido, entre nosotros, un verdadero poder autónomo, sino dependiente de los intereses de la política o sujeto a sus presiones. Y esa utilización ha hecho que, en definitiva, se tenga el temor de dar el paso que se impone: que  “los partidos” o “el partido” saquen sus manos de los tribunales, convertidos en ejecutores, hoy, de los designios de grupos de poder que, con sus “líderes”, marcan las líneas de acción o de gobierno.

¿Fuerzas como la polarización, el revanchismo, la dificultad para escuchar opiniones distintas y la fragilidad de los liderazgos, deben preocuparnos? ¿Pueden ser factores que afecten la perspectiva de cambio?

No soy historiador, no soy analista político, pero creo que este régimen nos ha conducido a un estado de deterioro moral que ha tocado la conciencia de la Venezuela digna que demanda la acción por parte de quienes asuman el poder, sin prestarse a simples arreglos retóricos ni medias tintas, ni paños calientes y exige una verdadera transformación del Estado y una redefinición de sus relaciones con el ciudadano. Yo creo que hemos crecido como sociedad, creo que los jóvenes han tomado conciencia de su protagonismo, creo que los líderes de relevo están claros que solo lo son en la medida en que se constituyen en referencias vivas de coherencia, de honestidad, de rectitud, de espíritu abierto a la consulta y a la obtención de la asesoría de los más capaces. Tal vez, esto sea lo inédito, ante otros cambios del pasado: ahora, después de llegar a situaciones desconocidas de desesperanza colectiva, de experiencias dolorosas, de separación de familiar, de golpes duros a nuestra autosuficiencia y falsa creencia de ser un país rico, conscientes de nuestras limitaciones y habiendo padecido el golpe certero de las carencias que creíamos ajenas al “venezolano”,  creo que tenemos una fuerza desconocida o inédita para iniciar un nuevo rumbo signado por la democracia, por el respeto a los derechos humanos y por la institucionalidad, a los fines de abrir el camino que nos permita reconstruir a Venezuela.

Se dice que el desafío que enfrentará Venezuela tras el cambio de régimen es inédito. ¿Comparte Usted esa afirmación? ¿Venezuela debe enfrentarse a lo inédito?

Yo creo que habrá cambios, creo que las vivencias democráticas no han desaparecido, creo en una nueva generación formada con la secuencia de las tragedia que nos agobia, pero tengo mis temores por el hecho de que la urgencia y los requerimientos de una nueva etapa de este “proceso” solo nos haga pensar y actuar en el plano de lo económico o de lo político y no en el de los valores, desdibujados en el perfil del venezolano. Me preocupa, por lo demás, la incapacidad que tiende a manifestarse de no aprender de la experiencia y arrimarnos a la comodidad de un líder carismático que resuelva nuestros problemas… para volver, una vez más, a repetir la historia.

Fuente:
https://www.elnacional.com/papel-literario/habla-alberto-arteaga-sanchez/
Fotografías:
https://www.elnacional.com/papel-literario/habla-alberto-arteaga-sanchez/
https://www.larazon.net/2015/12/alberto-arteaga-sanchez-designaciones-de-magistrados-son-un-fraude-a-la-constitucion/

sábado, 13 de octubre de 2018

TECLADO DE PROFUNDIDAD

Gabriela Beethoven
Siul Nagarrab


Por siempre emotiva, la última vez que la vi en Caracas lo pareció aún más.  En la sección del programa que tardará mucho más en concluir,  Gabriela Montero pide algunas sugerencias para improvisar y,  entre varias, dos arqueros se deciden y, al sentarse con una temible sobriedad, la viola y el violín proponen la célebre marchantica de  EFE: ella  interpretó la pieza, dándole los giro del propio registro que hizo y guardó en el corazón la niña caraqueña.

Rasgo frecuentemente perdido en estos tiempos, la autenticidad es una de sus más probadas características. Y, nada fácil  hallarlo, precisamente,  lo ha autenticado la Beethoven Academy en Bonn al reconocerla recientemente, pues, si de premios y apremios se trata, gocen del más disímil carácter, los hay y sobran aún los más sonados, como el propio Nobel, fraudulentos o con tendencias al fraude.

Entonces, la institución alemana certifica el genuino y limpio sentido de un compromiso con los más principios y valores políticos, una postura asumida con la sobriedad que le es tan indispensable para darle eficacia, concediéndole la IV edición del Premio Internacional Beethoven para los Derechos Humanos, la Paz, la Libertad, la Reducción de la Pobreza y la Inclusión,  a la  quien también es cónsul honoraria de Amnistía Internacional.  La preceden músicos, como el sirio-palestino Aeham Ahmad, el turco Fazil Say y el alemán Wolfgang Niedecken,  de cuyas actividades profesionales y sensibilidades políticas hay testimonios en las redes sociales.

La postura de Gabriela no lesiona, en modo alguno, una vocación artística naturalmente enriquecida por el tiempo que le ha tocado vivir.  En éste u otro ámbito, es recomendable mantener toda la prudencia y el equilibrio posibles ante las frecuentes polémicas políticas, pero, al tratarse de una crisis y un drama que atañen a la vigencia misma de principios y valores,  el silencio y hasta la ambigüedad son crímenes inexcusables.

Ella, no sólo ha denunciado a este régimen, dejando constancia musical de sus dolores, sino ha conminado a sus colegas venezolanos a asumir la inevitable  perspectiva de responsabilidad.  Por cierto, ha sido harto respetuosa y paciente, pues, lo que ha ocurrido con José Antonio Abreu y Gustavo Dudamell, nos lleva al asqueroso terreno del oportunismo y la cobardía.

Nada casual, en marzo de 2014, Gabriela y Carlos Izcaray le hablan al mundo desde la Iglesia de Emaús de Berlín, protestando por el colapso democrático de la Venezuela que llevan en sus venas.  Nada casual, a la vuelta de la esquina,  hubo el diálogo de Miraflores.

De pronto,  Rosario Marciano y Eva María Zuk,   tan admiradas por mamá, se unen al talento de Gabriela, capaz de expresar tan poéticamente un sentimiento venezolanista a favor de la libertad urgida y urgente: no otra que la que liberta, libra y libera.  Será nuestra conquista, la de este XXI que aún no llega, quizá insuficiente para agradecer el beethoviano gesto al instituto y, obviamente, a ella.

Referencia inicial: https://lbarragan.blogspot.com/2011/05/amanecer-gaitero.html
14/10/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/33671-nagarrab-s 
Cfr.
https://twitter.com/monterogabriela/status/1051453437634842625

viernes, 13 de julio de 2018

NO VIOLENCIA

EL PAÍS, Madrid, 11 de julio de 2018
EN CONCRETO
Las institucionalizaciones requeridas
José Ramón Cossío Díaz

Los votos fueron muchísimos. Transformados, alcanzaron para cubrir numerosos cargos. La presidencia de la República, cómodas mayorías en el Congreso de la Unión, diversas gubernaturas y congresos estatales, al igual que alcaldías y ayuntamientos. Las razones del triunfo se han querido ver en la promesa de cambio. La necesidad de trascender lo existente otorgó un mandato para conseguirlo. Existe la posibilidad de lograrlo, pues las mayorías están alineadas para ello. Basta que el Presidente o los gobernadores utilicen sus fuerzas camerales para tener reformas legales, tal vez hasta constitucionales. No es necesario operar por decreto, ni esconder las intenciones. Es posible identificar el objetivo, redactar las propuestas normativas y accionar a los órganos competentes para obtener la solución deseada. Hace tiempo que no estábamos así. Hace tiempo que la negociación, el pacto y el intercambio de propuestas para conseguir votos, era parte esencial del transcurrir político. Al menos en los próximos tres años las cosas podrán ser distintas.

En un mundo donde un movimiento social y diversas corrientes opositoras se harán gobierno, ¿qué institucionalización quisiéramos esperar? Desde luego, es posible, y espero que no sea así, que el triunfo ciegue y haga suponer que hay un mandato de transformación desinstitucionalizada. También, que quienes vencieron interioricen que deben trascender lo existente, incluidas las malas prácticas políticas y jurídicas que llevaron al estado de cosas que posibilitó su llegada. Por las mayorías conseguidas y lo precario de nuestros frenos y contrapesos, muchas de las limitaciones serán auto-impuestas. Quienes ejerzan los cargos tendrán que asumir moderación a partir de lo que el derecho prevea.

Los llamados a la institucionalización que se hacían antes de la elección nos siguen haciendo falta. Ahora debemos concretarlas, pero no sólo en lo estatal. Debemos incrementarlas y consolidarlas en el ámbito social. Las mayorías conseguidas requieren mecanismos para contrastar su imaginar y su actuar. Son tan grandes y tan justificadas las órdenes de transformación, que exigen dialogantes externos a ellas mismas. Es la única forma de evitar desboques.

Hablar de la necesidad de establecer espacios para contrastar lo que legítimamente pueda hacerse, parece tan natural a las democracias que sobra señalarlo. Hacerlo podría parecer un ataque a quienes habrán de ejercer el poder político o la pretensión de escamotearles su triunfo. No es así. Que una y otra estén ahí no implica suponer que el mero triunfo electoral genera experiencia y racionalidad. Mal haríamos como sociedad en aceptar que procesos y prácticas debidas van juntas de por sí. Suponer que llegar equivale a saber, o que poder es igual a querer. Lo mejor que nos puede pasar es que nuestros representantes asuman la gravedad de los problemas que todos enfrentamos y los límites que nos imponen la realidad material y las formas jurídicas para solucionarlos. A partir de ahí habrá que preguntarse y preguntar por las mejores maneras de hacer lo que haya que hacer. La sociedad tiene que impulsar sus análisis, estudios y soluciones, y buscar formas para contrastarlos con los de las autoridades, por mucho que éstas lo sean.

Así como hablamos de la necesidad de institucionalizar el ejercicio del poder político, es indispensable institucionalizar mucho y de todas las maneras posibles los espacios sociales de reflexión, crítica y propuestas. Esta reinstitucionalización es distinta pero, a la vez, necesaria para alcanzar los fines que colectivamente buscamos. De otra forma y por otras vías y motivos, estaremos generando dos diálogos y dos actuares antitéticos. El de los vencedores y el de los vencidos. A ello no podemos regresar. Participar de la cosa pública tanto como se pueda, es precondición de su apropiación y, tal vez, de su mejoramiento.

Fuente:
https://elpais.com/internacional/2018/07/09/mexico/1531170247_359832.html

EL PAÍS, Madrid, 16 de mayo de 2018
EN CONCRETO
Derechos humanos y distorsiones institucionales
¿No sería bueno exigir a las autoridades el cumplimiento de las tareas impuestas?
José Ramón Cossío Díaz

Hace una semana, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos rindió el informe de labores correspondiente a 2017. El documento es breve, conciso y en extremo preocupante. En una pluralidad de materias, ámbitos y modalidades, las violaciones a derechos humanos se han incrementado en México. Me gustaría particularizar un tema para darle significación al todo. En el periodo que va del 2000 al 31 de diciembre de 2017, la Comisión tiene registrados 130 homicidios de periodistas, 13 de ellos en 2017. Los Estados con mayor incidencia son Veracruz, Oaxaca, Tamaulipas, Guerrero, Chihuahua y Sinaloa. A esa cifra, la Comisión agrega la desaparición de 20 periodistas entre 2005 y el 31 de diciembre de 2017, y 52 atentados contra instalaciones de medios de información de 2006 al 31 de diciembre de 2017. La Comisión solicitó 66 medidas cautelares en favor de periodistas para salvaguardar su seguridad o su vida.

Por lo que hace a las personas defensoras de derechos humanos, la Comisión tiene registrados 34 homicidios en el periodo del 2006 al 31 de diciembre de 2017, primordialmente en Chihuahua, Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, Veracruz y Jalisco. Además, entre el 2009 y el 31 de diciembre de 2017, hay registro de 4 personas desaparecidas. Tratándose de los defensores de derechos humanos, se solicitaron 32 medidas cautelares.

Si consideramos el conjunto de datos sobre la muerte de periodistas y defensores y el indudable valor del informe del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, cabe preguntarnos el motivo por el que ese órgano se ocupa de esos hechos. Es decir, ¿por qué la Comisión es el órgano del Estado que está conociendo de esas muertes y de otros asuntos semejantes? Al respecto, hay tres posibles respuestas. Una, porque periodistas y defensores componen un grupo especialmente vulnerable que no está siendo protegido por las autoridades; dos, porque la violencia proviene directamente del Estado; y tres, porque las autoridades no están haciendo su tarea de investigación de los hechos consumados. Cualquiera que sea la respuesta, es importante advertir de que la Comisión Nacional y las locales están realizando funciones que, en principio, no debieran corresponderles. Dicho de otra manera, ¿por qué las comisiones están actuando en relación con la comisión de delitos, cuando tales funciones corresponden a los órganos de procuración de justicia? Ante la muerte de un periodista, defensor o cualquier otra persona, debieran ser las procuradurías y las policías las que debieran actuar para investigar el delito. Sin embargo, ante la falta de capacidades institucionales de unas y otras, se tiene que reconstruir el lenguaje y con ello la realidad para hacer de tales hechos un tema de derechos humanos y así permitir la actuación de un órgano que, en principio, debiera actuar subsidiariamente.

Lo que la constante actuación de las comisiones de derechos humanos nos muestra es la peculiar transformación de diversos temas de administración ordinaria en otros de derechos humanos. Ahí donde las autoridades de salud, trabajo, vivienda, educación o cualquier otra instancia administrativa no pueden actuar en la cotidianeidad, o ahí donde lo hagan mal, el asunto terminará por transformarse en un asunto de derechos humanos. Esta narrativa logra la transmutación de los problemas, que entonces parecieran abandonar su sede original, convirtiéndose en algo distinto, y diluyéndose la responsabilidad de las instituciones y autoridades que en principio son las obligadas a resolverlo. Este discurso distorsiona, para mal, el debido funcionamiento de las instituciones estatales. Antes de seguir convirtiéndolo todo en un tema de derechos humanos y, con ello, recargar hasta desacreditar sus significados y posibilidades, ¿no sería bueno exigir a las autoridades originalmente competentes el cumplimiento de las tareas que las normas les imponen? Al sobrecargar todo como derechos humanos se ocultan deficiencias graves y generan ilusiones de cambio que, desafortunadamente, no habrán de concretarse.

Fuente:
https://elpais.com/internacional/2018/05/16/mexico/1526478685_739770.html

EL PAÍS, Madrid, 13 de junio de 2018
EN CONCRETO
La jurídica. Otra desigualdad
Quien está desdibujado en el derecho, terminará por estarlo también socialmente
José Ramón Cossío Díaz   

El Colegio de México acaba de publicar el estudio "Desigualdades en México 2018". Iniciado en el año 2000, en el esfuerzo se identifican "las distribuciones inequitativas de resultados y accesos a oportunidades entre individuos o grupos". Las variables tradicionales son educación, ingreso, movilidad y trabajo, se han agregado migración de retorno y cambio climático. Las conclusiones son importantes. Una de ellas, es la posibilidad de existencia del colectivo al que pertenecemos. Al relacionarse las variables, es claro que los recursos se acumulan por ciertos grupos sociales en demérito de otros. Al identificarse las intersecciones, se muestra que los marginados tenderán a empeorar su condición. Al considerarse las acumulaciones, se evidencia que el mal inicial tenderá a perpetuarse y agravarse en el tiempo. Finalmente, que a las causas conocidas de la desigualdad se acumulan otras nuevas.

Como persona que trabaja con el derecho, el estudio me pareció relevante por los retos que la desigualdad le impone. Sin diagnósticos y sin objetivos materiales, es difícil que la técnica jurídica sea encaminada a lograr o a evitar conductas que incidan en la corrección de la desigualdad. Sin embargo, el estudio me generó una inquietud: ¿hay maneras de estar frente al derecho que en sí mismas sean constitutivas de desigualdad? Así como sabemos que está en desigualdad quien tiene un ingreso raquítico o ínfimas posibilidades de educación, ¿cabe identificar situaciones jurídicas que impedirán a las personas o grupos acceder a una mejor condición de vida? Me parece que sí.

El derecho se compone de una gran cantidad de normas de diversa jerarquía y materia y de sus consiguientes prácticas. A pesar de que desde nuestro nacimiento unas y otras estén ahí, en ningún caso tienen un carácter natural. Por diversas razones han sido generadas por seres humanos para lograr ciertas conductas. Saber quién y de qué se puede ser propietario y quién efectivamente lo es, resulta de una construcción social. También, quién es delincuente, mexicano o médico. Si la determinación de las condiciones personales o relacionales en el mundo dependen del derecho, encontrarse fuera de él o estar desdibujado ante él, tendrá graves efectos. Los órdenes jurídicos están construidos para prever y ordenar regularidades mediante la realización de formalidades. Si alguien pretende hacerse de un bien y sigue los pasos previstos en la ley, su posición se encontrará respaldada y la podrá defender desde el propio derecho. De no ser así y por buena intencionalidad que haya tenido, perderá lo adquirido.

Quienes se encuentran en los deciles superiores del ingreso, suelen adquirir bienes o servicios en lugares regulados, registrar y asegurar su operación. En caso de conflicto, ejercen las garantías o demandan el cumplimiento de lo convenido. El automóvil en que se transportan, el predio en que radican, la intervención quirúrgica de la que fueron objeto, se encuentran así respaldados. Al ajustar sus conductas al orden jurídico, pueden prevalerse de él para sostener su situación. Quienes se encuentran en los deciles de ingresos inferiores, actúan en mercados que si bien son lícitos, se encuentran mal reglamentados y vigilados. Los predios no siempre son regulares, las adquisiciones no se registran y los seguros son inviables. Ante el incumplimiento, no existen garantías que ejercer y el acceso a los tribunales es dificultoso, cuando no parte del mismo problema. Al no haberse podido incorporar lo querido a las formas del derecho, éste, metafóricamente hablando, no sirve para proteger. Así, el mal estar en el derecho reproduce, de otras maneras, las condiciones de desigualdad que solemos atribuir a la pobreza o a la falta de empleo o educación. No suele pensarse en la posibilidad de que el derecho se constituya como factor de desigualdad. Ello puede deberse a que para lograr su mantenimiento, tenga que atribuírsele neutralidad. Sin embargo, quien está desdibujado en él, terminará por estarlo también socialmente. Ello, sin duda, lo mantendrá en su desigualdad.

Fuente:
https://elpais.com/internacional/2018/06/13/america/1528842074_707490.html

EL PAÍS, Madrid, 31 de mayo de 2016
EN CONCRETO
Preservemos las instituciones
Están en juego la protección de los derechos humanos en la región
José Ramón Cossío Díaz   

En las últimas semanas se ha hecho evidente la crisis financiera por la que atraviesa el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. La Comisión ha declarado que en julio despedirá al 40% de su personal y suspenderá las visitas y los periodos de sesiones programados para este año. La Corte ha considerado que la suspensión a partir de diciembre de las ayudas noruegas, comprometerá su estabilidad presupuestal e institucional. Lo que en ambos casos está en juego es el funcionamiento efectivo de los mecanismos de protección de los derechos humanos en la región y, en el mediano plazo, su sobrevivencia.

Tales noticias han generado diversas reacciones, todas ellas negativas. Pocos Estados nacionales se han manifestado y muchos han guardado silencio. De entre los manifestados, la mayoría ha anunciado que sus propias condiciones económicas les impiden aportar mayores recursos. Los Estados nacionales ajenos al Sistema que durante años hicieron considerables entregas, han decidido no continuar haciéndolo. Tomadas en conjunto, las declaraciones no dan la idea de solidaridad ni generan esperanzas de cambio, menos de solución.

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos ha sido un factor muy importante de protección de individuos concretos y de racionalización de conductas de autoridades en la región. Nadie puede negar que debido a las actuaciones de la Comisión y la Corte, algunas de las más graves violaciones a los derechos humanos han sido denunciadas, analizadas, juzgadas y reparadas. Tampoco puede negarse que las resoluciones de ambos órganos han construido mejores prácticas de actuación e inhibido algunas de las peores. Igualmente, es difícil negar que el escrutinio de ambos órganos es el único medio de revisión de las conductas de los agentes estatales en contra de la población, ahí en donde los regímenes políticos se han cerrado en sí mismos y arrollado a sus judicaturas.

Si la Comisión y la Corte son organismos relevantes, ¿por qué llevan años de penuria financiera y se encuentran al borde de la crisis institucional? Ante todo, pienso que más allá de retóricas cotidianas, las autoridades estatales no han alcanzado a comprender que los órganos interamericanos forman parte de sus sistemas jurídicos. La manera de proteger los derechos humanos de sus poblaciones pasa por la posibilidad de que sus titulares acudan a ellos para lograr su reparación. Este entendimiento descansa en una peligrosa reconstitución de las nacionalidades, producto de los complejos momentos de cambio que vivimos, de regresos autoritarios, la instauración de populismos y de la pérdida de legitimidad de mucho de lo que se dice y hace políticamente. El desplazamiento y la invisibilización de los centros de decisión han llevado a la ilusoria construcción de poder y dominio mediante el fortalecimiento autoritario de los nacionalismos, como si mandar más adentro, compensará lo mucho que viene dado de fuera.

En este equivocado contexto puede entenderse lo que los Estados americanos están haciendo con los órganos comunes de protección a los derechos humanos. Si algunos de los problemas vigentes vienen dados de fuera en una variedad enorme de formas, parecería más sensato y previsor reforzar el mecanismo de regularidad común. México, por ejemplo, puede dejar caer a la Comisión o a la Corte por suponerlas poco relevantes o por ajustar cuentas con funcionarios o actuaciones. Al hacerlo, contribuirá a dejar sin autoridad supranacional a Centroamérica, con lo cual los problemas de la zona empeorarán y los flujos migratorios hacia México se incrementarán. Con ellos, la delincuencia, la trata de personas y la presión en la frontera norte.

Si los Estados de la región requieren más Estado de derecho, la pérdida de los órganos del Sistema que están tratando de construirlo desde la protección de los derechos humanos, va en sentido equivocado. Ojalá se reflexione y apoye con recursos a los órganos que llevan a cabo esa labor, más allá de las contingencias y los disgustos cotidianos que los propios órganos generan al tratar de imponer racionalidad en países o zonas que poco la tienen.

Fuente:
https://elpais.com/internacional/2016/05/31/america/1464727212_237858.html

EL PAÍS, Madrid, 1º de mayo de 2018
EN CONCRETO
Violencia política
Del 8 de septiembre al 8 de abril hubo 173 agresiones a políticos; 78 fueron homicidios
José Ramón Cossío Díaz

Quise escribir de la violencia política en México y acumulé información sobre ella. Al revisar lo obtenido durante varias semanas, concluí que, en efecto, acumulaba. El conjunto no adquiría forma. Las diferenciaciones eran difíciles de marcar. La expresión “violencia política” enunciaba mucho y aclaraba poco. ¿La violencia se hacía desde la política? ¿Sus participantes la ejercían para preservar o para adquirir poder? ¿La violencia se hacía contra la política para eliminar a sus titulares? ¿Se les quería desplazar para generar caos o para posibilitar sustituciones? ¿La violencia se hacía dentro de la política como forma de lucha entre contrincantes? ¿Toda muerte a un político en activo o a quien pretendía serlo era violencia política, o debía existir una motivación específica? Más allá de diferencias personales u operativas o intencionalidades, el fenómeno aumenta gravemente. Su propio desorden y sus muchas expresiones hacen difícil saber frente a qué estamos. Todavía más, cuáles serán sus consecuencias en los años por venir.

Hace dos semanas se publicó el Tercer Informe de Violencia Política en México 2018, por Etellekt Consultores. Sus métodos, muestras y resultados permiten dimensionar la magnitud del problema. Del 8 de septiembre de 2017 al 8 de abril de este año, se produjeron 173 agresiones a políticos, de las cuales 78 fueron homicidios. Las víctimas de este último universo fueron, destacadamente, 20 precandidatos, 14 exalcaldes, 13 regidores, 10 militantes, 8 alcaldes y 6 dirigentes partidistas. El 69% de ellos murió a manos de un comando armado, primordialmente en Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Estado de México, Chihuahua, Jalisco y Tamaulipas. Por pertenencia partidista fueron asesinados 29 priistas, 16 perredistas, 8 panistas, 5 de Movimiento Ciudadano y 4 de Morena. Al día siguiente de la publicación del Informe, mataron al presidente municipal de Tlanepantla, Puebla, y dos días después al de Jilotlán, Jalisco (con licencia). La lista sigue aumentando.

La dimensión de la violencia política muestra que lo pervertido no es solo el régimen democrático y sus funciones de gobierno

Al cerrar este artículo no sé con precisión cuántas personas han muerto en este proceso electoral por razones políticas o por su ejercicio político. Del análisis de riesgos hecho por Etellekt Consultores y otras organizaciones, puedo suponer que el fenómeno seguirá durante el proceso electoral, incluidos los días de los muy previsibles conflictos poselectorales. Es difícil proyectar con cuántos muertos políticos acabaremos. En todo caso, es necesario formular una pregunta simple: ¿qué explica el que las personas señaladas, en los niveles de gobierno apuntados, dentro de los territorios identificados y con los modos descritos hayan sido asesinadas? De ello pocos se han ocupado (Alejandro Hope, El Universal, 20-10-17). Es relevante hacerlo para descifrar varias cosas. Comienzo con una hipótesis.

El recurso a la eliminación total y definitiva de los funcionarios actuales o presuntos, tiene que ver con la forma de operación de la delincuencia en el país. Esta se realiza cotidianamente en ámbitos acotados, donde el apoyo policial determina la vida y la subsistencia. Quien lo tenga podrá operar y, simultáneamente, detener, desplazar o eliminar a sus contrincantes. Al ser las policías una parte importante de la extensión institucionalizada de las actividades delictivas, es vital contar con ellas. Si quienes las controlan son amigos, merecen vivir. En caso contrario, no.

Si la hipótesis acabada de formular es correcta, es pertinente hablar de una “narcodemocracia” (Claudio Lomnitz, La Jornada, 25-4-18). De un régimen en el que van borrándose las fronteras entre la estatalidad y la no estatalidad. La dimensión de la violencia política muestra que lo pervertido no es solo el régimen democrático y sus funciones de gobierno. Que también lo es el modo de alcanzar el poder legítimo a fin de ejercerlo delincuencialmente, eso, sí, mediante formas estatalmente formalizadas.

Fuente:
https://elpais.com/internacional/2018/05/01/america/1525210779_388615.html

EL PAÍS, Madrid, 8 de marzo de 2018
En concreto
La normalización de los derechos humanos
Una cosa es ajustar los procesos democráticos y otra ordenar la convivencia humana
José Ramón Cossío Díaz

Vistas las cosas con perspectiva, pareciera que cada cierto tiempo aparece una idea encaminada a lograr redenciones colectivas e individuales. A partir de ellas se producen análisis, diseños, algunos cambios y se miden incidencias. Después, las prometedoras realizaciones se muestran insuficientes para lograr las predichas transformaciones. Entonces aparecerá otra propuesta de solución. Hace años, los sistemas de planeación democrática fueron tenidos como suficientes para lograr una mejor redistribución de los bienes públicos y privados. Poco después, se quiso ver en el cambio democrático de la nueva ola, el inicio de un modo generalizado de alcanzar y ejercer el poder político. También se supuso que la adopción del Rule of Law, modalidad Consenso de Washington, ayudaría a ordenar las transacciones y hacer eficiente la economía. Que el pastel crecería y habría más que repartir. A ello se agregó luego la idea de que la transparencia gubernamental sería tan poderosa que terminaría con las opacas y corruptas prácticas públicas. Se entendió también que el paso a los procesos penales acusatorios sería suficiente para reordenar el mundo penal y, de alguna manera, los fenómenos delictivos.

En nuestros días se encuentra instalado un discurso tan querido y esperanzador como los que lo precedieron: los derechos humanos. Con él se cree que mucho de lo que social y políticamente nos perturba será resuelto. Que sobrevendrá un estado de cosas en el que la actuación de las autoridades nacionales, el comportamiento de las élites económicas y financieras, la ordenación social y el bienestar individual habrán de darse. En esta narrativa, personas nuevas y empoderadas harán valer su condición y exigirán lo que les es propio. Así generarán un orden distinto. Por la diversificada materialidad de lo reclamable, derechos de diversa generación, se piensa que terminarán por constituirse individuos que ejercerán a plenitud su proyecto de vida, contarán con amplios satisfactorios materiales y elegirán a sus autoridades, periódica y pacíficamente.

¿Por qué el nuevo sueño de la capacidad transformadora de los derechos humanos, habría de tener una vida distinta a las olas democratizadoras que tanto nos entusiasmaron hace 30 años, o a los procesos distributivos que con tanta energía se predicaron cuando en el mundo se redujeron y fijaron las tasas impositivas? Desde luego, la magnitud de los cambios entonces buscados y los que implican los derechos humanos es distinta. Una cosa es querer ajustar los procesos democráticos y otra encontrar un modo de ordenar la convivencia humana. De igual modo, también es diferente la fundamentación moral de los derechos humanos y del cambio tributario. Más allá de estos aspectos, lo que en las últimas décadas se ha querido establecer y lo que hoy muchos quisiéramos ver hecho realidad, ha levantado grandes esperanzas y ha concluido, sino en rotundos fracasos, sí en algo con menor capacidad transformadora a la prevista o deseada.

El proyecto de transformación mediante los derechos humanos pareciera estar entrando en una fase recesiva, después de años de expansión medible en el número de reformas constitucionales, tratados internacionales, instituciones creadas y concretos contenidos alcanzados. Ésta no es perceptible tanto por los discursos rutinarios, sino por los limitados alcances de las transformaciones cotidianas. Las libertades públicas no crecen, las asignaciones prestacionales novedosas son episódicas y los procesos democráticos se reducen a lo electoral.

La ralentización observada puede deberse a varias causas. El reposicionamiento de las condiciones de dominación ante un proyecto liberador, la competencia proveniente del miedo generado por la inseguridad global, el aletargamiento de los impulsores ante lo que estiman un triunfo ya consolidado, por ejemplo. Cualquiera que sea la causa o combinación de ellas, conviene recordar que más allá de su intrínseca moral, los derechos humanos no van a realizarse por sí solos o, más aún, que ello va a encontrar graves obstáculos. Es necesario volver a entender su condición utópica y, por lo mismo, las dificultades de implantar una racionalidad nueva y generalizada ahí donde trágicamente no la hay. Sería lamentable que nos pasara lo que a quienes supusieron que la democracia o la redistribución llegarían en automático, por algún curioso designio.

Fuente:
https://elpais.com/internacional/2018/03/06/america/1520376080_623476.html
Escultura: Carl Fredrik Reuterswärd.

jueves, 17 de mayo de 2018

SOS HELICOIDE

Fracción 16 de Julio alerta frente a cualquier versión interesada de la dictadura ante los hechos de El Helicoide

Apersonados los diputados Richard Blanco y Luis Barragán en las inmediaciones de El Helicoide, la Fracción 16 de Julio de la Asamblea Nacional no sólo manifiesta su preocupación sobre la suerte de las personas detenidas tan injustamente en ese organismo policial, sino la de los familiares, amigos y relacionados que se encuentran en vigilia a la espera de una respuesta oficial.

Consabido, son deplorables las condiciones en las que están los presos políticos, completamente a la merced de los caprichos y arbitrariedades de una dictadura carente de todo escrúpulo. Nunca antes, en la Venezuela contemporánea, se había visto un tratamiento tan inhumano, sistemáticamente retaliativo, decididamente empleado como un arma para el chantaje político, como ahora, intentando revertir por la fuerza la inmensa y contundente impopularidad de Maduro Moros.

Por lo demás, es necesario observar que la protesta de los reclusos políticos coincide con la de los reclusos comunes, por la constante violación de los derechos humanos, siendo falso que asistan a una confrontación entre los internos, según la interesada versión de sus custodios. Por fortuna, existe el suficiente testimonio, sobre todo, en las redes sociales que constituyen la única ventana en el duro contexto de la censura reinante, que nos impone de una justa y legítima rebelión ante las deplorables condiciones que sufren las personas detenidas.

La situación calamitosa de los detenidos en El Helicoide de Caracas, no dista de la que se vive en otras dependencias carcelarias del país que tienen como rehenes a los ciudadanos, fuesen dirigentes políticos o sociales, por luchar pacíficamente por el inmediato restablecimiento de las libertades públicas. Dóciles, la Fiscalía General y la Defensoría Pública no actúan con la debida diligencia, sino – al contrario – avalan los desafueros represivos, haciéndolos cómplices.

La Fracción 16 de Julio, cuyos integrantes mayoritariamente ya regresaron a sus regiones, luego de sesionar el martes 15 de los corrientes, se mantiene en permanente comunicación, activa y dispuesta a cualesquiera iniciativas orientadas al logro del cabal respeto de los derechos humanos y de la propia liberación de las personas tan injustamente detenidas y sometidas a torturas.

Fotografías:
Cristian Hernández (EFE).
Sara Lizarraga: En el centro, el padre de Vilca Fernández (El Helicoide, 16/05/2018).

17/05/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/05/17/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
http://elpaisdeespaña.com/2018/05/venezuela-yammine-chery-panama-papers-download-fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide-5/
https://www.venezuelamundial.com/politica/vzlamundial/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide
https://noticiasvenezuela.org/2018/05/17/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/julio-interesada-frente-16-252264/742038/
https://apuntoenlinea.com/2018/05/17/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
http://noticiasdiarias.com.ve/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
https://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/997277088322392064-fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide-

jueves, 28 de septiembre de 2017

ORWELL

EL NACIONAL, Caracas,28 de septiembre de 2017
Derecho humano comunicacional
Ovidio Pérez Morales
 
La violación permanente y sistemática de los derechos humanos es una característica del actual régimen. La ejerce de manera muy patente y universal con el derecho a la comunicación.

Ya de entrada precisemos que hablar de libertad en el campo comunicacional, va más allá de lo que se entiende por libertad de expresión, de información, de medios y otros semejantes, por cuanto comunicación, en cuanto concepto bipolar, comprende enviar y recibir. Arropa a emisores y receptores, e integra la creciente diversificación de instrumentos y modos de interrelación que la creatividad humana logra progresivamente.

Ante el cierre de una planta televisora, de una emisora de radio o de un periódico, lo que ordinariamente salta primero a la vista y desencadena reacciones es el derecho de propietarios y comunicadores. No tanto lo que resulta más grave, a saber, el derecho de la comunidad de ser informada y de disponer de medios para comunicarse. No es, por tanto, un problema de “otro”, sino de uno mismo. Y lo que se dice de información se aplica igualmente a formación y entretenimiento.

Este régimen ha sido prolífico y efectivo en cierre de medios, asumiendo esa tarea como política de Estado; también en saturación del espacio comunicacional con la abusiva utilización y multiplicación de medios oficiales, los cuales, siendo del Estado –los ciudadanos los pagamos–, gobierno, partido se los apropian descaradamente. En actuación de la misma política se crean organismos represivos como Conatel, se aprueban normas con miras a criminalizar toda disidencia y discrecionalmente se toman medidas contra todo aquel que se atreva a discrepar del “pensamiento único” oficial. Y la autocensura es tan eficaz o más que la censura.

Las dictaduras suelen hacer esto, pero los totalitarismos –el socialismo del siglo XXI se inscribe en esta línea– van, más allá, ya que buscan no solo el control político, sino el económico y el cultural, es decir, la totalidad de la persona y de la comunidad. ¿Objetivo? La completa hegemonía comunicacional en función del proyecto político-ideológico del régimen. Para los totalitarismos ciencia y tecnología son manejados cuidadosamente para “lavar (expropiar) cerebros”, masificar gente y militarizar espíritus. En Venezuela una forma preferida de adoctrinamiento son las cadenas presidenciales en donde el Hermano Mayor descarga toda su omnisciencia y omnipotencia con su “verdad oficial”.

Recojo de nuevo la insistencia de Antonio Pasquali en que “el derecho a la comunicación pertenece al grupo de derechos humanos primigenios y orgánicos, como aquel sin cuyo pleno disfrute se vería el ente racional impedido de acceder a la socialidad en tanto que animal político, de seleccionar el modo de estar-con-el-otro que más le plazca y de garantizarse el mayor grado posible de reciprocidad” (18 ensayos sobre comunicaciones, p. 45).

Existir es comunicarse. El derecho a la comunicación está íntima e inmediatamente vinculado al derecho a la vida. Tiene, por tanto, un carácter primario, generador. Integra muchos otros como el de expresión, les señala su fundamento, sentido y horizonte. El derecho a la comunicación es englobante; se abre en círculos cada vez más amplios. ¿Qué es la democracia sino una convivencia de libre intercomunicación ciudadana; la educación, un compartir de verdades y valores, y la cultura, una dinámica y plural red de diálogo social? Descartes (siglo XVII) dijo: “Pienso, luego existo”; hoy podríamos traducirlo así: “Me comunico, luego existo”. Al fin y al cabo, el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, que no es soledad sino Trinidad, compartir, amor.

Objetivo monstruoso de dictaduras y totalitarismos es el obstruir, monopolizar la comunicación humana. Tarea obligante de los constructores de una nueva sociedad es la de promover y asegurar una con-vivencia libre, plural. Dialogal. Sin hegemonías y fundamentalismos.

Fuente: