Luis Barragán: “En la presunta intervención marítima registrada en Macuto el régimen pretende ser arte y parte”
El parlamentario miembro de la Fracción 16 de Julio considera que el hecho registrado en La Guaira no refleja claridad pues solo tiene una versión
Yuleni Pacheco
Para el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción 16 de Julio en la Asamblea Nacional, los hechos registrados en las costas de Macuto en el estado La Guaira no reflejan claridad porque la única versión que se conoce es la del “régimen” y no existe la posibilidad de una investigación parlamentaria autónoma e independiente.
Considera que frente a los hechos la población venezolana es espectadora frente ante unos eventos que sorprenden, según la versión oficial que ha circulado, y porque de la misma se desprende los intereses del “régimen”, en medio de la pandemia para mantenerse en el poder.
“Desde la fracción 16 de Julio nos mantenemos en expectativa de los hechos, donde el régimen socialista pretende ser arte y parte en un caso que debe remitirnos a la actuación de los organismos internacionales que velan por los Derechos Humanos”, dijo
Considera que tanto lo ocurrido en Macuto, como la situación registrada en el Centro Penitenciario de Los Llano (SIC), tienen en común que ocurrieron en un estado fallido y esto debe llamar a la reflexión del liderazgo político venezolano y a la opinión publica de cara al esfuerzo que están haciendo los venezolanos por superar la dictadura socialista.
05/05/2020 02:07 pm
https://www.eluniversal.com/politica/69519/luis-barragan-en-la-presunta-intervencion-maritima-registrada-en-macuto-el-regimen-pretende-ser-y
Breve nota LB: La consulta de hoy, vía WhatsApp, fue hecha por la periodista Judith Alvarado, a quien le enviamos una nota de audio.
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martes, 5 de mayo de 2020
lunes, 30 de marzo de 2020
TERRORISMO Y PANDEMIA
Salvoconductos coronarios
Luis Barragán
Existe una cabal comprensión y asunción de los venezolanos respecto a la pandemia, la cual nos sorprende en condiciones institucionales, por cierto, reconocidamente desfavorables. Abona más la consciencia y la autodisciplina alcanzada por toda la sociedad civil que intenta reconstruirse, que un Estado que no orienta, auxilia y sirve debidamente.
Crisis humanitaria compleja por delante, según la ya familiar nomenclatura, intuimos y padecemos la calamidad médica y sanitaria que nos ha caracterizado desde muy antes de la insospechada e inoportuna visita. Poco se sabe de los alcances reales del coronavirus entre nosotros, pues, ni siquiera se ha divulgado el más elemental boletín epidemiológico oficial.
Antes que un fenómeno que atañe a la civilidad, a la situación médica y sanitaria del país, se ha impuesto una exclusiva perspectiva militar del asunto. Ni siquiera los galenos consiguen gasolina para sus más urgidos desplazamientos, en atención a las otras enfermedades y dolencias de una población que no debe reducirse sólo al indeseado visitante, como tampoco ha sido fácil para aquellos impostergablemente obligados a realizar las diligencias funerarias tras el abatimiento de una pérdida familiar.
El orden público en aldeas, caseríos, pueblos y ciudades venezolanas se mantiene gracias a la cautela de vecinos ya acostumbrados a resguardarse, porque no hay un agente policial a la mano para afrontar inmediatamente cualesquiera vicisitudes. Las alteraciones razonables obedecen a las obvias protestas de quienes en todos los confines del país, reclaman una actitud diligente y humana de las autoridades, quizá desbordadas, pero que, en muchos casos, no tienen vínculos con las mafias.
Faltando poco, hay un asedio constante de la dirigencia social y política que se opone a la dictadura, trastocada la cuarentena en un Estado de Sitio. A las ya consabidas detenciones, o las que están por saberse, se suma la más abierta intimidación de quienes tienen un liderazgo natural en parroquias, municipios y estados, como ocurre con los cobardes grafiteros que estampan su advertencia en las fachadas de las sedes de Vente Venezuela, o de sus dirigentes, como Miluzma Bolivar o Antonio Valencia, en un rincón del Guárico o Anzoátegui: los agresores gozan de salvoconductos y recursos para amenazar con “picarlos”, en tiempos coronarios.
30/03/2020:
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