Mostrando entradas con la etiqueta Frank Stella. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frank Stella. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de julio de 2012

E-SEDENTARIO

EL UNIVERSAL, Caracas, 14 de Julio de 2012
Viviendo sin Internet
Se me abrió un mundo nuevo cuando comencé a conectarme y lo recuerdo ahora con nostalgia
ANDRÉS F. SCHMUCKE G. 

Tengo unos cuantos días sin Internet, no sé cuál es la razón específica del problema, no sé por qué no cuento con este servicio y al parecer Cantv tampoco lo sabe. El pasar un tiempo considerable sin poderme conectar al ciberespacio me ha hecho reflexionar sobre la cantidad de tiempo que invierto (pierdo) cuando estoy conectado.
En un ejercicio de honestidad diré que uso Internet para cuatro puntos solamente: escribir correos electrónicos, ver el Facebook, ver videos en YouTube y meterme en el Twitter (ok, está bien, ocasionalmente veo algo de Hentai, pero es sólo ocasionalmente). La World Wide Web me ha traído muchas horas de entretenimiento pero también de sedentarismo.
Recuerdo con claridad mis primeros tiempos, cómo sonaba el módem al conectarse, la novedad con las páginas, el descubrimiento del chat o el ICQ. Particularmente, recuerdo que chateaba mucho en Taima Chat, mi nick en un principio fue "El Gato" (cuánta originalidad), pero después lo cambié a "Ángel_Negro" (con este me fue mucho mejor), y como curioso y hombre al fin, debo confesar que varias veces me pasé por Jardín Erótico o Sexy Caracas.
La realidad fue que se me abrió un mundo nuevo de posibilidades cuando comencé a conectarme y lo recuerdo ahora con nostalgia, pues al no tener por los momentos esa posibilidad siento que he perdido un amigo. Bueno, quizás es muy exagerado esto, digamos más bien que tengo un pana que se fue de viaje y lo extraño.
Se puede vivir sin Internet, cuesta, es verdad, pero sí se puede. Quizás esto que ahora me pasa es un mensaje de que tengo que twittear menos y vivir más, dejar de conocer gente mediante los juegos en línea y comenzar a destruir la granja que tengo en Facebook.

EL UNIVERSAL, Caracas, 23 de Julio de 2012
Crisis en la Web significa oportunidad
ISAÍAS ELÍAS BLANCO

Los eclipses económicos son los mejores momentos para poner a volar la creatividad, entender necesidades, optimizar recursos, agilizar procesos y aportar incentivos a una sociedad que requiere emprendedores.
La crisis económica que comenzó hace poco más de tres años se extiende con rapidez por el viejo continente y las últimas medidas de rescate a la banca de España volvieron a activar las alarmas de los grupos financieros europeos porque temen que la inestabilidad en la Península Ibérica contagie al resto de los socios del bloque europeo. Pero a pesar de la turbulencia por la que atraviesan empresas y organizaciones españolas sumadas a la alta tasa de desempleo, pareciera que el exceso de malas noticias está impulsando una nueva corriente creativa que migra a la nube para salir al paso y concretar formas de optimizar ingresos.
Jóvenes profesionales, quienes recién están saliendo de las escuelas de Ingeniería, Arquitectura, Programación y Negocios, tienen clara la realidad del mercado laboral y en vez de echarse al abandono y entregarse al pesimismo que reina en el ambiente, prefieren enfocar su energía en Internet, para abrir un blog, venderse, ofrecer servicios profesionales y gestionar soluciones en contacto directo con posibles clientes.
En el otro lado de la moneda, a nivel general en toda Europa, están los profesionales con menos de cinco años de experiencia que perdieron sus empleos a causa de los despidos forzosos, que luego se cansaron de no conseguir empleo se pusieron creativos y comenzaron a promocionar sus currículos a través de infografías animadas, relatos, historias, puestas en escena y documentales narrados por abuelos, niños, conocidos, familiares y amigos. El resultado de esas iniciativa fue satisfactorio para los aventurados porque la viralidad de Internet hizo que les llegaran ofertas de empleo en menos de una semana.
Ajustando el visor, en el otro extremo del mundo, la realidad suramericana desde hace décadas ha estado marcada por la controversia política, inestabilidad económica, altos niveles de pobreza y desigualdad social entre otros términos; pero por encima de las dificultades del entorno, los jóvenes licenciados hicieron evolucionar su pensamiento para tomar lo mejor de países desarrollados y aplicar fórmulas de emprendimiento digital que les abrieron paso en el mercado laboral de su país, al mismo tiempo que creaban su agencias de comunicación interactiva, productoras audiovisuales y recientemente consultorías de redes sociales.
En la actualidad la nueva Web que conoce la Sociedad de la Información despliega una inmensidad de herramientas-recursos gratuitos en programación, diseño gráfico, edición multimedia, conversión de archivos, almacenamiento en la nube, analítica Web, gestión de clientes, atención personalizada, outsorsing, bases de datos, creating centres, redacción de contenidos, marketing interactivo y aplicaciones para móviles entre otros cientos. Solo basta con saber en qué área se tiene mayor conocimiento, evaluar la capacidad de producción-respuesta y determinar hasta qué grado se pueden asumir los riesgos de invertir pequeñas cifras para emprender en particular y hacer un nombre en el medio que elude la crisis mundial.

 Ilustración: Frank Stella


sábado, 21 de julio de 2012

APORTE A LA ECOLOGÍA GRIS

Sobre los orígenes de la infopolítica en Venezuela
Luis Barragán

14 de Septiembre de 2009

Recientemente, la edición dominical de un diario impreso de circulación nacional, reportó el fenómeno de la ciberpolítica en Venezuela, aunque principalmente subrayó sus orígenes y desarrollo en el extranjero. No obstante, hay marcados y relativamente lejanos precedentes de un ejercicio que va más allá de la simple y deliberada conjunción de la política con la telemática.

Intentando una recapitulación rápida y general, en nuestro país, a principios de la década de los noventa, ya había individualidades ligadas al mundo de la política con interés en el empleo de los medios informáticos y, valga señalar, Carlos Andrés Pérez hizo de su arresto domiciliario en “La Ahumada”, una oportunidad para cruzar las fronteras de la rutina y recreación, yendo al centro de su personal vocación. Al poco tiempo, a través de una empresa cafetalera, aparecerán unas – quizá redundantemente - páginas web del ex – mandatario, mientras el Ejército Zapatista de Liberación (EZL) conmueve al mundo desde una portátil que, por cierto, pudo llamarse también “Notebook” o “Armada”, en lugar de “Laptop”, generalizada la marca comercial.

Definitivamente, creemos que los orígenes de la infopolítica en Venezuela se inscribe también en los esfuerzos realizados por Rafael Mourad, quien a mediados del citado decenio concretó sus investigaciones en el campo al darle un sentido, naturaleza y orientación concreta al esfuerzo telemático de la política, lo política y de los políticos. Desde sus incursiones en laboratorios interneteanos como el del IVIC o del Instituto de Historia Hispanoamericana de la Universidad Central de Venezuela, asiduo visitante y curioso de sus avances iniciales de interconexión, completó un proyecto que – además – llamó Sala de Cibermedia, devenida Sala de Cibermedios, acogido con una firme determinación e impulso por el subdirector y después director de la Fracción Parlamentaria del Partido Socialcristiano COPEI en el Congreso de la República, Nelson Chitty La Roche, a mediados de 1995.

Tratamos de una sala o, mejor, de una empresa de propulsión de las novísimas tecnologías en el medio parlamentario que dio ocasión a innumerables cursos de iniciación a propios y extraños, incluyendo a los otrora alumnos de Mourad, y hasta figuras que hoy pertenecen al oficialismo, en una apasionada tarea de reinvención de internet como herramienta ciudadana. Recordemos, apenas el abanico contaba con los rudimentarios correos electrónicos, el hospedaje modesto de información que no contaba con los buscadores de hoy, la precaria presencia de los periódicos, que hicieron atractivos – por ejemplo – los impresos domésticos que obsequiaba Miguel Henrique Otero, dando las direcciones más interesantes de la telaraña digital.

La Sala de Cibermedios, a la que se incorporó Kemel Mourad y Franklin Darnott en el trabajo técnico, se hizo un lugar de reflexión para el director de la Fracción Parlamentaria, al que acompañamos con importantes iniciativas, yendo más allá de la asesoría convencional que le dispensamos. Valga acotar que, así como la biblioteca de la bancada parlamentaria fue profesionalizada al punto de atender a legos y especialistas, sin importar la adscripción política, la sala abrió sus puertas a todos, añadiendo a la academia y a los periodistas de la fuente que la visitaron y cursaron ampliamente.

Infolegislación

Entre los años 1996 y 1999, Cibermedios fue centro de tres o cuatro seminarios que intentaron aprehender la importancia y significación de las novísimas herramientas para el desenvolvimiento ciudadano, parlamentario y partidista, con énfasis en el recibimiento y procesamiento de las ideas que pudieron desembocar en una suerte de “constituyente virtual”, a las puertas del cambio presentido. Un resultado inaugural que hoy luce de una inmensa facilidad para el hallazgo de la información, fue la recopilación de las Constituciones de América en dos entregas de magníficos envoltorios, a través de disquetes, frustrado objetivo de alcanzar el resto de las cartas magnas del mundo y la digitalización de los debates constituyentes que concluyeron en nuestros textos de 1947 y 1961.

Estuvieron listos tres anteproyectos de leyes, como el de Preservación de la Privacidad e Información Personalísima, el de Registro Público Electrónico y el de la reforma a la Ley del Libro, a objeto de encausar y garantizar los servicios de información bibliotecaria y archivística en línea, avanzando en la noción del habeas data. Esperando una mejor oportunidad para introducirlos, en medio de la conflictividad política y parlamentaria de entonces, al igual que una mejor afinación de los especialistas, consta además el interés de Chitty La Roche, a través de una serie de artículos publicados especialmente en el diario “Ultimas Noticias” de Caracas, el interés de desarrollar los tribunales virtuales que permitieran a jueces y litigantes realizar una serie de consultas y diligencias posibles, en línea.

Ya se hablaba del “hemiciclo electrónico” y, aunque no alcanzaban los ambiciosos objetivos de Cibermedios, bajo la presidencia de Ramón Guillermo Aveledo, las plenarias de la Cámara de Diputados avanzaban hacia una deliberación más fluida y rápida que pudo arribar a una completa interconectividad bajo el control y el equilibrio de las fuerzas plurales que la componían. Siempre indispensable la presencia real de los parlamentarios, los grandes monitores que aún sobreviven prometían una diferente tramitación de los elementos que afloraban del debate.

Hagamos mención de la amenaza que significó el Y2K, a la postre infundada como resultado de una desleal competencia comercial, pero también por las previsiones tecnológicas que se adoptaron, por aquello de la moneda falsa que circula gracias a la verdadera. Siendo César Pérez Vivas el nuevo director de la Fracción Parlamentaria, tuvimos ocasión de co-redactar un proyecto inspirado en otro que pareció tener fortuna en Brasil, aprobado en primera discusión, de nueve o diez artículos a los efectos exclusivamente civiles y mercatiles que pudo generar el cambio de milenio, pero igualmente mencionemos una paradójica curiosidad: remitido el anteproyecto por la jefatura de la bancada parlamentaria, soportada las presiones para impedirlo por un gremio de empresarios del sector, la Comisión de Administración y Servicios, bajo la presidencia socialcristiana, concibió un instrumento estatista cercano al centenar de artículos que desembocaba con una innecesaria entidad burocrática, por suerte frustrado.

Infocampaña

Trotando junto al envío postal y los faxes, destaquemos también la primera campaña electoral que se hizo a través de Internet en Venezuela, con la candidatura a la diputación por el circuito de Baruta – El Hatillo. Participamos de una experiencia apasionante, contando con el entusiasta apoyo del aspirante Chitty La Roche, en una estrategia de posicionamiento hacia los sectores – obviamente, por entonces – de alto poder adquisitivo, conectados preferentemente en oficinas, que tuvo como eje los portales en cuatro idiomas concibidos, diseñados, hospedados y mantenidos por Rafael Mourad, que despertó el interés de la periodista Luz Mely Reyes a finales de 1997, a través de un reportaje publicvado en el diario “El Nacional” de Caracas, en que ya versábamos – por cierto – sobre el populismo virtual.

Agreguemos un par de ejemplos de lo que fue una campaña ciudadana, pues, de un lado, respondíamos a las demandas del internauta y, aunque se trataba de una campaña parlamentaria, en más de una oportunidad las evacuábamos contribuyendo a solventar los problemas de la comunidad: por citar un caso recurrente, se recibía el correo electrónico por una situación de acumulación de basura y, mediante comunicación escrita, diligenciábamos la solución mediante la Alcaldía de Baruta, acertando en no pocas ocasiones hasta recibir otro correo de satisfacción del internauta interesado. O, por otro lado, las constantes quejas por los costos telefónicos, condujo al descubrimiento de las campañas a favor de las tarifas planas en otros países, como a la oferta programática de la escuela virtual, gracias a las inquietudes muy concretas recibidas en la materia, como al embrionario esfuerzo que se hacía en la gobernación del estado Mérida.

Luego, no dio tiempo para una fundación que tratara e impulsara un tema por aquel tiempo más o menos inédito: la infopista como política pública, concitando el interés de los especialistas en una materia que hubiese motivado un seminario internacional, tal como hicimos con el de la antipolítica, medio ambiente y fondos de pensiones. Aquella infocampaña fue de una riqueza extraordinaria de ideas, en la que ya la clase media mostraba las costuras de una profunda crisis que la alejaba del uso cotidiano de Internet, francamene desconocido por las mayorías.

Infopolítica

La alianza con la ya desaparecida empresa Compuserve, fue importantísima. Abrió el servicio de Chat y una sección dedicada a Venezuela, en el arco de sus posibilidades, dirigida por Evelyn González, acercándose a lo que ahora conocemos como una red social.

Una experiencia de intercambio que, es cierto, estuvo políticamente ambientada por la aparición de la candidatura de Irene Sáez, como por las aspiraciones presidenciales de Enrique Salas Römer, muy activo en el foro virtual. A veces, daba la impresión de una sección copeyana, por el grueso de los participantes verdes.

Ilustremos el ensayo que se hizo en la referida sección, por una parte, con los encuentros virtuales realizados: por 1996, acudieron al teclado Nelson Chitty La Roche, Claudio Fermín y Salas Römer, quienes respondieron cada uno en su oportunidad, a las preguntas formuladas por los numerosos internautas citados, en tiempo real. E, incluso, una convención netamente partidista, realizada en Caraballeda, fue cubierta por el personal de la Sala de Cibermedios con el soporte técnico de Compuserve.

Por otra, hicimos un experimento que nos llenó de satisfacción, ya que en la Fracción Parlamentaria fueron convocados los especialistas en diferentes áreas para escuchar el mensaje presidencial de 1997 y, según la tradición, deliberar para redactar las conclusiones definitivas al día siguiente. Y, en paralelo, Chitty La Roche y los Mourad, en la Sala, se conectaron con legos y entendidos en la red e iban evaluando cada opinión que arrojaba la rendición de cuentas de Caldera: a una hora de concluida, estaba listo el esquema de evaluación suficientemente participado que – hoy podemos decirlo – superó con creces el trabajo artesanal del otro grupo “en vivo” que
tardó tres días en presentar su documento.

Un programa importante fue el de recopilación de una data vital de la red de redes, añadida la que a diario ofrecía la Gaceta Oficial sobre los nombramientos de los altos y medianos funcionarios del gobierno, sobre quienes opinaban de buena y mala fe los internautas. Empero, junto a la biblioteca, toda esa información se perdió y, sencillamente, porque el célebre Congresillo incautó todos los equipos, pretendiéndolos del Estado y no, como se demostró, adquirido con el aporte de los parlamentarios socialcristianos.

No pretendemos extendernos sobre una materia de la cual quedaron algunas reflexiones en la prensa escrita, entre otros, en los diarios “El Globo”, “Economía Hoy” y “El Nacional”, entre una y otra década. Sin embargo, luce interesante mencionar que Rafael Mourad fue nombrado en 2005 o 2006, como Secretario Nacional de Infopolítica de COPEI. E hizo un importante trabajo, teniendo como eje un portal orientado hacia la absoluta interconectividad de una organización con 19,50% de los dirigentes que conocían el correo electrónico.

Ya había contribuido Mourad a una estrategia de crecimiento digital que, interrumpida por la dramática situación política del paro petrolero y el revocatorio, lo fue definitivamente por los injustificados problemas internos del partido que condujo a la salida de la dirección de César Pérez Vivas, Román Duque Corredor y el suscrito. Aquel hizo extraordinarios aportes a la reciente campaña de Pérez Vivas para la gobernación, quien le prologó un libro digital introductoria a la infopolítica en 2008, a la espera de otro título sobre el infopartido.

Fuente: Noticiero Digital (http://209.50.247.206/forum/viewtopic.php?t=575113&sid=7e2f1b4a606c8ab265a296cdc9167d1d)
Ilustración: Frank Stella

ARMAMENTISMO ELECTRÓNICO

El florete digital
Luis Barragán


Viernes, 24 de noviembre de 2000

De la guerra a la escaramuza no luce largo el trecho. Al sentarnos con el teclado entre los dedos, casi nos imaginamos con una pesada mochila y un fusil de bayoneta calada, abriéndonos paso entre los terabytes.

Saludando sus orígenes, la infopista tiende a militarizarse cada vez más, aunque haya una evidente limitación del lenguaje para llevar el fenómeno a las masas. A lo sumo, se habla de "carga de profundidad" o "refugio antiaéreo" en la rutinaria manipulación de las computadoras convertidas en insospechados dispositivos de destrucción de objetivos precisos y significativos.

Puede extenderse el catálogo del novedoso armamento: cookies o programas espías, en la coladura de los correos electrónicos, o bombas lógicas, durmientes devoradoras de la data, para combinarse con los hologramas, aviones furtivos, la termografía, los dispositivos nanológicos, drones o robots, entre otros, en el paisaje ampliado de las "guerras de proximidad inmediata", como las denominara Paul Virilio en su "El cibermundo, la política de lo peor" (Cátedra, Madrid: 96). Y que, al lado de las nociones consabidas y harto perimetradas, tienen por fundamento las no-batallas, agravadas por una circunstancia: el mercado negro puede perfectamente proveer los insumos, según refiriera Jorge Munnshe ( http: // www. ground . org / cibergu. htm ).

No hay una doctrina disuasiva lo suficientemente elaborada para enfrentar la situación. Lo que es peor, los especialistas indican una obsolescencia de los principios gracias al armamento nuclear, la guerra irregular y el papel de los medios de comunicación, acentúando un drama para el pensamiento estratégico, como inferimos del trabajo de Russell W. Glenn (http: // www-cgsc. army. mil/ milrev / spanish / Mayjun98/ glnhtm. htm). Así, las ideas rectoras de control (dirección, determinación y movilidad), presión (concentración, sorpresa y ofensiva) y resistencia (distribución, resistencia y seguridad), sufren una revisión en el mundo informático que dice privilegiar unos aspectos, en detrimento de otros, cuando del puntilloso florete virtual se trata.

La noción de una línea de operaciones que ofrezca constantemente diferentes opciones o la dispersión que lleva a la concentración de los efectos, son algunos de los planteamientos que surgen en la red de redes. Lo cierto es que, en el túnel de la más absoluta oscuridad, puede no saberse ni jamás se sepa de un enemigo plena o medianamente identificado y el carácter político que deba exhibir la agresión, tan elemental en un concepto respetable de la guerra.

El nuevo belicismo adquiere connotación pública cuando se produce una inusitada sobrecarga del servidor y la OTAN pasa de unos 5 mil a más de 70 mil e-mails diarios, recayendo apenas las sospechas sobre el reducido grupo serbio de cinco miembros llamado "Cna Ruka" ( "Mano Negra). En un interesante reportaje para la edición mexicana de "Popular Science" (Nr. 4 de 1999), Frank Vizard indica, además, las estimaciones de la Interpol: alrededor de 17 millones de personas cuentan con los suficientes conocimientos informáticos para dañar el sistema de las agencias policiales europeas.

Mucho se ha hablado del "Pearl Harbor Digital", en el que no sólo puede haber una pérdida total o parcial de la data sino, absolutamente dislocada, disparar un misil nuclear. Sin embargo, mantenidos en secreto los percances sufridos por entidades públicas o privadas, la infoesfera conoce y populariza una munición casi infalible para torpedear el intercambio: la pornografía puede engalanar la página más severa y sobria de una institución religiosa hasta abultar el correo del más modesto, previsivo y prudente internauta. Lo cierto es que, sin alcanzar la dimensión de un conflicto extraordinario, propio para los expertos en la materia, humildemente privilegiamos los servicios del correo gratuito.

En nuestro rutinaria esgrima digital, no nos atrevemos a exponer públicamente, siendo o no impresos los medios, la dirección privada porque ya ha habido ingratas experiencias con aquellos servicios que – siendo gratuitos- tienen la ventaja de reponerse, aunque con otra nomenclatura. He recibido mensajes nada más y nada menos que suscritos por L.B. y, al dudar en incluirme en una publicitada alternativa a la inexistente "tarifa plana" en nuestro país, pienso en los programas que debo tener para que algún entrometido no se atreva a interceptarme y, además, adentrarse e implosionar el disco duro. Ergo: el virus "I love you", tan publicitado, es apenas un detalle.

Además de las pugnas que puedan a uno o más Estados, amenazados sus sistemas de seguridad, encontramos que el particular deberá adiestrarse como un infosoldado para evitar sabotajes y otros desmanes. Probablemente habrá que esperar el desarrollo y ampliación de sendas empresas de seguridad que presten una asistencia cada vez menos costosa y eficaz, en lugar de los consabidos "soportes técnicos" que nunca llegan.

Que sepa, internet no es –únicamente- el enlace de unas cuantas computadoras para el grato acortamiento de las distancias. El diccionario más elemental habla de los "chats", " í – méil ", "cuquís", "repli", "urre-éle", "accesar", "charogüerd", "yipéij", "forguard", "atachmen", "jáquer", "cliquear", "espamer" y todo aquello que la publicidad, antes que el efectivo empleo de la máquina, ha hecho tan familiar en el hogar: Los Mentas cantan al "doble V- doble V- doble V / porno / porno/ punto/ con", exaltados ante el torrente de información. Y si a las viejas generaciones les irrita escuchar "jelen curtis", a contrapelo de las cuñas de la tele blanquinegra, o "colguéit", según el natural comentario del filmoprotagonista de "Memorias del subdesarrollo", a las nuevas las estremece el ideario lingüistico que, un buen día, en este país, fundaron las minitecas (aunque las de hoy concluyan la jornada festiva con un merengue o –casi encapuchadamente- bajo el cedé de Billo´s, dándole un toque exótico a la venerada rumba).

Los expertos versan sobre la infoesfera, concediéndole una mayor significación a la ocurrencia baustimal del "punqueto" que la llamó ciberespacio. Y, al lado de la navegación pacífica, no pocos especulan sobre un tránsito sórdido, catastrófico y espeluznante.

No es el malvado "jotméil" exclusivo culpable, como sentenció recientemente un escribidor. Sean o no gratuitos, los servicios de la red se prestan para toda suerte de agresiones y "craqueados", garantizan ingresos nada deleznables. El virus "aí – loviú" dio la campanada, hace poco, a aquellos que están conformes con lo que miran, oyen, degustan, tocan y dicen presentir en la era del "niú eij" y jamás adivinan el mundo virtual: el bullicio que teme al silencio.

El sabotaje (o mejor: "saboteo", para complacer a los ennoblecidos jerguistas urbanos), no siempre es inocente, como un dibujo presto al relleno de los consabidos creyones, sino –refieren las malas lenguas- puede obedecer a una agresión bien definida, altamente intencional, estéticamente calculada. Esto es, en el reinado del combate electrónico, las epidemias, la inscripción del nombre ajeno en copiosas listas de discusión o la coladura de un clítoris activo, pueden dar paso a un esfuerzo articulado de programas espías, bombas de pulso electromagnético, hologramas y las demás cosas representadas en el reinado de la miniaturización, la robótica y el mortal juego de luces.

Nos preguntamos si hay guerra de información, olvidada toda la formalidad declarativa, al saber que el sistema de la OTAN recibe su diaria ración de impactos, o se trata de una cada vez más generalizada diversión que apuesta a la disociación entre batalla y teatro de operaciones, gracias al chip-alcaloide que los lombrosianos descubren en todo rostro juvenil (inválido, sierraleonés o coreano, etarro contratado por el "jesbolá", seropositivo o, por lo menos, carcomido por el acné). Será cuestión de indagar en torno a probables contendientes, la idea de victoria que abriguen y la correspondencia de los actos con los principios estratégicos esgrimidos por un Foch, un Liddell Hart o un Castex en el agua salada.

Si cuadra un poco el asunto, profundizaríamos en la innovación del armamento electrónico, los hipotéticos métodos de conducción de operaciones y la conformación de un estado mayor de comunicaciones y control. Y hasta podría generar consecuencias estructurales y organizacionales en la institución armada. A lo mejor una nueva fuerza, rama o departamento superespecializado, con todo el elenco de "uéb masters" y "ciberagentes" necesario. ¿Una armada electrónica?.

Por lo pronto, constatamos que la publicidad ha avisado de la existencia de internet, antes que la escuela, no sin generar los estallidos idiomáticos de rigor. No damos con los victimarios del juego que puede perfilarse como un modo alternativo, aséptico y audaz de hacer la guerra. Y, mencionemos finalmente, la inutilidad de unos cuantos websites.

Luego de apreciar la posición del gobierno español, originando el artículo publicado en "Economía Hoy" (10/02/00), intenté profundizar un poco más en las ideas lanzadas por el gobierno venezolano: un texto futuro podía dar cuenta de nuestra inicial coincidencia, en forma más precisa y objetiva. Y no fue posible porque, yendo a la página de CONATEL, hasta la presente fecha no he recibido respuesta alguna a cuatro peticiones enviadas, dos de ellas desde mi dirección electrónica privada, plenamente identificado ( 29/02 y 14/03/00). ¿Y para qué la tiene un organismo público?, es la pregunta elemental que nos hacemos.

Fuente: http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/6155988.asp
Ilustración: Frank Stella

DERECHO HUMANO

EL UNIVERSAL, Caracas, 21 de Julio de 2012
La libertad y los dilemas cibernéticos
RICARDO TROTTI 

Mientras el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDHNU) pedía por primera vez a los gobiernos que protejan y garanticen la libertad de expresión en Internet, un complicado debate sobre el papel de las empresas proveedoras de tecnología y servicios digitales en los países más autoritarios, ha cobrado intensidad.
La solicitud del CDHNU tras reconocer la semana pasada que la libertad de expresión digital y el acceso a Internet es un derecho humano, coincidió con un inusual pedido de un grupo de ONGs estadounidenses, dedicado a denunciar violaciones a los derechos humanos en Cuba, Irán, Siria, Sudán y en otras dictaduras. En una carta dirigida a Google, Adobe, McAfee, Yahoo y Facebook, el grupo les exhortó a burlar los embargos económicos que imponen EEUU y la Comunidad Europea a los regímenes opresores, para seguir vendiéndoles software y tecnologías de la información.
Si bien los gobiernos represores usan esas tecnologías para censurar contenidos, vigilar y espiar internautas, el grupo considera que se trata de un mal menor, si se compara con el hecho de que Internet, las redes sociales y la telefonía móvil son las herramientas que los disidentes y opositores usan para denunciar abusos, convocar marchas y forzar cambios políticos.
El pedido es muy loable, pero a la vez complejo. Muchas de estas corporaciones, como Google, Apple, Microsoft, Siemens, Ericsson ya fueron sancionadas por vender software y tecnología o colaborar con gobiernos autoritarios, motivando en abril pasado una orden ejecutiva del presidente Barack Obama que prohíbe "vender, ceder o proveer de cualquier manera bienes, servicios o tecnología... que pudieran poner en riesgo los derechos humanos".
La solicitud de las ONGs desnuda otra disyuntiva permanente a la que se enfrentan estas compañías, entre aceptar las reglas de juego que imponen los gobiernos autócratas o no cumplir con sus objetivos de expansión comercial, como por ejemplo Google, que prefirió renunciar al mega mercado chino, a tener que prestar su motor de búsqueda para la censura oficial.
El dilema pudiera agravarse aún más en el futuro. Se prevé que para el 2020, de no establecerse una fuerte cultura ética y reglas estrictas, muchas empresas tecnológicas cederán a la presión de gobiernos totalitarios, debido a la competencia y los beneficios económicos. Así lo cree una mayoría de más de mil ejecutivos de Nokia, Netflix, Microsoft y Google, consultados por el Centro de Investigación Pew. Esta investigación también planteó dudas razonables sobre el nivel de libertad que habrá en Internet del futuro.
Todo podría empeorar, además, si se considera que en un futuro cercano los países democráticos no serían los únicos en poseer la llave de la ciencia y la innovación informática. Globalización y transferencia de tecnología mediante, los países autoritarios pronto podrían prescindir del extranjero.
Por ahora, a esos gobiernos les resulta suficiente con controlar mediante adquisición de tecnologías e imposición de leyes restrictivas. Rusia lo demostró esta semana. Diputados oficialistas aprobaron una ley sobre pornografía infantil que la oposición cree será usada para censurar Facebook y Twitter, redes que han sido fundamentales para organizar las marchas de protesta contra el fraude electoral que llevó a Vladimir Putin al poder. Es una treta parecida a la que usó Hugo Chávez, cuando pasó la cláusula de horario de protección al menor, que terminó siendo la clave para ordenar el cierre de medios como Radio Caracas Televisión.
Aparte de los intereses de gobiernos y empresas, preocupan otros controles más sutiles y que pasan desapercibidos, que también ponen en riesgo la libertad de expresión. Como los algoritmos personalizados, que utilizando nuestros "linkes" y búsquedas, van creando nuestro perfil sobre la base de gustos y criterios. Con el tiempo, no solo se pierde privacidad, sino también se consume información complaciente, bloqueándose otros puntos de vista. Se trata de una filtración auto infligida; quizás, de autocensura involuntaria.
Mientras tanto, habrá que ver si la afirmación de Naciones Unidas de que  Internet es un derecho humano, ayudará a que éste no solo se piense en función de avances tecnológicos y comerciales, sino de su influencia en la libertad y la conducta humanas.

Ilustración: Frank Stella

POTESTAD

EL UNIVERSAL, Caracas, 16 de Julio de 2012
El precio de la fama en Internet
ISAÍAS ELÍAS BLANCO 

A diario miles de usuarios buscan sobresalir entre su red de contactos a través de videos osados, escenas cómicas "proezas urbanas", opiniones controversiales y burla como medio de expresión. Pero, ¿dónde está el límite de lo socialmente aceptado y hasta qué punto vale la pena buscar fama efímera en las redes multimedia?
La sociedad está cambiando, es verdad. La interconexión de datos dura todo el día, también es cierto. Los ciudadanos se hicieron adictos del flujo continúo de información, no hay duda... A pesar de reflexionar a menudo sobre los pro y los contra de los nuevos paradigmas de comunicación social, los profesionales, expertos, analistas y letrados insisten en que la multiconectividad de las redes sociales evolucionó la conciencia de la información como recurso decisivo en la toma de decisiones, resolución de conflictos y determinación de poder.
Ya no resulta incómoda la sobreexposición a la infinita cantidad de data que se recibe a través del email, contactos, medios digitales, amistades y telefonía móvil. Por el contrario, pareciera que la sociedad necesita la catarsis momentánea del Twitter para liberar el estrés, visitar Youtube para reír y el chequeo del Facebook para relajar pensamientos.
Estos nuevos paradigmas son la principal influencia de los ciudadanos que tienen la convicción de que si replican las conductas de los caracteres de películas estadounidense dejarán el anonimato, conseguirán un empleo y recibirán elevadas suma de dinero.
Esa sed de fama, que también puede ser explicada como una respuesta creativa a la crisis económica, empieza a rozar los límites de privacidad porque en cada upddate hace traslúcido la falta de tolerancia, incapacidad de coexistencia, respeto por el pensamiento ajeno, así como persecución de los "diferentes". Solo basta con navegar un poco en Internet para notar que los nuevos "famosos" de las redes sociales son personas normales que han logrado notoriedad a través de humillaciones, controversias, vejaciones públicas, vilipendios, amenazas, insultos y críticas entre una larga lista de recursos contra otros individuos, que por lo general son figuras públicas que le siguen el juego del "toma y dame" mientras le multiplican la influencia.
La libertad de expresión en Internet es el recurso más preciado por quienes nacieron y crecieron con el amparo de las tecnologías de la información, no solo porque son su medio de sustento, sino que las entienden como una ventana que preserva la democracia, vigila por los derechos civiles y es la herramienta educativa con más alcance social de los últimos años. Por esa misma razón es que resulta necesario combatir la mala imagen que se está formando en los sectores más conservadores, porque según sus análisis la Web debe ser restringida por el Estado y controlada por los congresos nacionales.
Cada usuario tiene la potestad para contrarrestar el efecto dañino de los insultos o humillaciones en los social media con el gesto de ignorar a los "irreverentes" y no caer en la provocación de comentar alguna de sus elocuentes actualizaciones. Así, aislado no dispondrá de repercusión para continuar atentando contra la vida privada de terceros y promoviendo la intolerancia hacia quienes piensan de forma diferente.


Fotografía:http://www.futra.co.uk/alan/frank-stella-fortin-de-las-flores.html

SERIAL

EL PAÍS, Madrid, 21 de Julio de 2012
EN PORTADA / Análisis
Un clasicista pragmático
Francisco Calvo Serraller

Nacido el año 1936, en Malden, una pequeña localidad próxima a Boston, Frank Stella fue uno de los primeros artistas estadounidenses en educarse dentro de la abstracción y, por tanto, desarrollarse y progresar en ella de una forma natural, sin ninguna conversión traumática. Esto explica no solo su precocidad, sino el que, con apenas 20 años, durante la segunda mitad de la década de 1950, comenzase a alinearse en una corriente analítica justo cuando triunfaba internacionalmente el expresionismo abstracto americano. Cuando Stella se afincó en Nueva York el año 1958, la presencia y el peso, sobre todo, de Pollock y De Kooning era casi agobiante, pero, como él mismo lo ha explicado, sintió pronto la fragilidad de esta grandeza, que calificó como “vulnerable”, en la medida en que el gesto pictórico de ambos conllevaba, a su juicio, cierto apego al pasado figurativo, que él se propuso endurecer, para establecer una barrera infranqueable no solo entre la abstracción y la figuración, sino precisamente entre lo formal y lo simbólico en el arte. En este sentido, aunque Stella fue muy consciente de la envergadura de la aportación del expresionismo abstracto en general, sintió la necesidad de hacer otra cosa, algo así como lo que ya habían emprendido Jaspers Johns y Rauschenberg —la conversión de la pintura en objeto—, pero de una forma todavía más radical. Quiso, ya a fines de los cincuenta, con su pintura a bandas o franjas, inspirada remotamente en el sentido rígidamente simétrico del paisaje, liberar la abstracción de toda contaminación expresiva, aislando todos los elementos materiales de la pintura para reconstruirlos de nuevo, ya sin asomo de ninguna contaminación subjetiva. El resultado de este proceso se hizo visible a comienzos de la década de 1960 con la serie de Pinturas negras, que han sido consideradas como una de las primeras manifestaciones del minimalismo, para el que la pintura se vuelve algo puramente bidimensional y con un formato que abandona el convencional cuadrangular para adquirir las formas más diversas (Shaped Canvas).
A partir de este riguroso principio, la trayectoria posterior de Stella ha tenido etapas muy contundentemente marcadas, aunque sin abandonar nunca ese hilo conductor analítico. De esta manera, su trayectoria se suele dividir en tres periodos: el primero, ya descrito, de la pintura a franjas, que abarca entre 1958 y 1965; un segundo, conocido como “arquitecturas polícromas”, basado en polígonos irregulares y una mucho más atrevida experimentación con el color, que se emplaza cronológicamente entre 1966 y 1975, y un tercero, de “construcciones barrocas”, que se inicia a partir de 1976, en el que no solo las estructuras constructivas se hacen mucho más ricas, complejas, brillantes y espectaculares, dominando en ellas lo curvilíneo, sino que, replicando en cierta manera al pop-art, “objetualiza” los estilos, como una cita histórica entre lo conceptual y lo irónico. A partir de ese momento, Stella se emancipa de cualquier limitación espacial preconcebida, convirtiendo el “dibujo en el espacio”, con el que Julio González definió la escultura de hierro de Picasso y la suya propia, en una “pintura en el espacio”, que parece una insólita construcción sin freno, de una teatralidad rampante.
Trabajando siempre de forma sistemática, serial y concienzuda, asombra cómo Stella, sin dimitir de sus puritanos principios, que nos recuerdan a esa estética higienizada de la pintura holandesa, de Vermeer a Mondrian, pudo derivar al fantástico festival ultrabarroco de obras pictóricas, si se pueden llamar de esta manera, de una pirotecnia congelada. En cierta manera, a mí esta evolución me recuerda al Calder que visitó el estudio de Mondrian a comienzos de la década de 1930 y, fascinado, imaginó la rígida pintura ortogonal de este, que aprisionaba planos de colores homogéneamente saturados, danzando o volando libremente por el espacio. En cualquier caso, el propio Stella ha explicado esta dicotomía personal de una manera muy gráfica, calificándola como la de un “clasicismo pragmático”, al afirmar que su obra “está hecha a medias a partir de la experiencia adquirida en Nueva Inglaterra y de predisposiciones mediterráneas heredadas inconscientemente”.
Con un ojo muy sagaz para desentrañar la urdimbre material de la pintura no solo del presente —como lo puso de manifiesto en sus penetrantes análisis del ensayo titulado A Common Complaint, donde a partir de los cuadros terribles El desollamiento de Marsias (1570), de Tiziano, y David y Goliat (1605-1606), de Caravaggio, hace una revisión de lo pictórico como “costra” y “superficie”, donde desfilan estos y otros maestros del pasado y el arte contemporáneo, desde Rubens a Kandinsky, Picasso o Pollock—, se puede decir que Stella apuró el cáliz del formalismo hasta las heces para luego dar rienda libre a la ebriedad danzante. En cierta manera, su trayectoria compendia a la perfección ese abismo abrupto que se abre entre las cimas más elevadas, que es la historia del arte de nuestra época.