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viernes, 5 de octubre de 2018

Y UN VIEJO PARO UNIVERSITARIO

Érase el liderazgo estudiantil
Guido Sosola


Muy pocos dudan que las banderas de la libertad y de la democracia están históricamente asociadas con la universidad y el estudiantado, e,  incluso, los liceístas, en Venezuela. Sobran los ejemplos históricos de las formidables luchas emprendidas, desde las casas de estudios, añadidas las burlas frente a las más feroces dictaduras en los siglos anteriores, como acurrió con la célebre Delpinada.

No había dirigente estudiantil, presidiese o no el gremio, que no tuviese una razonable proyección nacional y regional. Hasta puede decirse que la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), cogobernó al país con la muerte de Gómez y la confrontación que posteriormente tuvo con la Unión Nacional Estudiantil (UNE), avisó muy bien el futuro político que nos esperaba, gracias a los probados elencos que la división parió. Sin embargo, en la presente centuria, no es fácil reconocer al presidente de un centro de estudiantes, o al de una federación de centros,  como antes acontecía.

Por lo pronto, son varias las razones. Entre ellas, la de hoy no es una dictadura más, siéndole indispensable al régimen quebrar la mismísima noción que tenemos de universidad; banalizados y escasamente representativos, los partidos no cuentan ni respetan al movimiento estudiantil como el ámbito inicial de preparación y maceración de sus dirigentes; post-modernidad, al fin y al cabo,  de tenerlos, por muy corajudos que sean, estos dirigentes ascienden y descienden, ideológicamente invertebrados, como un circunstancial fenómeno mediático;  pugnan por la celebridad de un buen selfie, dirimiendo sus combates en las redes sociales, mientras que están preñados de la vieja cultura política; faltándoles humildad, muy luego la reconquistan en el caso de fallar en las precoces y también desmedidas ambiciones políticas, obligados al anonimato y a la frustración.  Estos son tiempos distintos, cierto, pero nada difícil luce nombrar a algún líder estudiantil del pasado y, demasiado, citar a alguno del presente.

En términos generales, ya no contamos con un liderazgo estudiantil y, si lo hay, juega un rol excesivamente secundario, juntándose las aspiraciones de la extrema izquierda y de la extrema derecha para liquidarlo como viva expresión, por lo demás, democrática, de un vasto movimiento. Es necesario reconocerlo, porque si ahora la defensa de la universidad corajudamente la ha asumido un sector, no es otro que de los profesores y sus gremios, vapuleados por una crisis completamente inédita, a la que debemos agregarle un dato tan objetivo como estructural: el de la diáspora, fuertemente alimentada por las deserciones masivas de alumnos y docentes, frecuentemente de alta calificación.

Nada debe sorprendernos, porque hasta 1959 en Cuba hubo un vigoroso movimiento estudiantil y, de hecho, Fidel Castro, surgió y destacó en sus filas, al igual que la medicina tuvo un amplísimo reconocimiento continental, pero el  socialismo le quebró el espinazo a uno y a otro.  Estamos urgidos de la recuperación de un liderazgo venezolano, desde sus propios cimientos, y sobre todo, de una nueva sensibilidad vital, como llamó Ortega y Gasset esa distinta comprensión de las personas, del mundo y de las cosas, que nos  permita contar con un porvenir harto diferente: la vida política, digan lo que digan, necesita de las aulas para oxigenarse, permitiendo que brote un estudiantado comprometido en las universidades, por desoladas que se encuentren.

Reproducción: breve reseña de la suspensión de las actividades universitarias. Últimas Noticias, Caracas, 10/06/1948.

09/10/18:
https://www.lapatilla.com/2018/10/09/erase-el-liderazgo-estudiantil-por-guido-sosola/
https://venezuelaunida.com/erase-el-liderazgo-estudiantil-por-guido-sosola/
https://apuntoenlinea.com/2018/10/09/erase-el-liderazgo-estudiantil-por-guido-sosola/
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/rase-liderazgo-guido-sosola-423855/985935

jueves, 31 de mayo de 2018

sábado, 8 de julio de 2017

DE UNA Y OTRA CASA (Y LL)



De unos y otros estudiantes

Luis Barragán

Toda una particularidad en este lado del mundo, el movimiento estudiantil está recobrando el papel histórico que se creyó definitivamente perdido, entre la dejadez y la vanidad más olímpicas, en la dura  intimidad de un siglo que muy antes lucía prometedor. Una poderosa intuición desemboca en el acto consciente y corajudo de enfrentar la dictadura que  poco tuvo y tiene de anecdótica, fraguada paradójicamente por quienes hicieron de la trinchera universitaria un modo de vida, en décadas ya olvidadas.

Dictadura que responde con una descomunal ferocidad, importándole nada la vida e integridad de aquellos que la protestan tan pacífica como vehementemente. Surge una activa promoción general que solamente conoce al país de los  últimos años, sorprendida por el que alguna vez tuvimos.

La represión se ha cebado principalmente entre los más jóvenes de los jóvenes, convertidas las calles, avenidas y autopistas en el polígono de tiro del insigne importador de pólvora, como ha sido y es el gobierno. El gas tóxico ha sido, apenas, un detalle para los todavía escasos meses de protesta que el dictador ha zanjado entre la cacería selectiva de la muchachada y la prisión o el disparo que eleva las cifras de las víctimas inocentes.
 
Consabidas las circunstancias, el morbo represivo ensaya una distinción que no puede pasar inadvertida, pues, sentimos que la prisión del estudiantado de la Universidad Simón Bolívar (USB) luce distinta a la de los de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL).  En un caso,  el video del encierro y gaseo en una cava a la vista de todos, en la vitrina que es Caracas, contrasta con la captura por selección, secuestro y remisión a la cárcel de los otros, en la convulsionada Maracay,  y, aunque quizá parezca algo desventurado versar sobre la composición de clase, como se ha sugerido, a pesar del conuso entramado social de la Venezuela petrolera actual, más allá de los medios de prueba esgrimidos (donde el video del gaseo es aún irrefutable), la libertad plena de unos ante la insólita condena de otros, llevándolos a El Dorado, habla de un sentido profundamente administrativo de la represión.

En definitiva, un sentido de las oportunidades al aflojar la tuerca por acá y apretarla por allá, sin perder cierto dato de equilibrio que deje alguna ventana política abierta para el represor que dice escarmentar y perdonar en una suerte de lotería macabra.  Por lo demás, asoma una diferencia entre la conducta de las autoridades y de los profesores de una casa de estudios, inmediata, contundente y eficazmente movilizados, ganándose una identidad, y la más pasiva, timorata y cautelosa de la otra casa.  Valga subrayar, trascendiendo a cualquier veleidad, la causa justísima en defensa de los muchachos de la UPEL, aleccionados por la reacción que suscitó la de los de la USB, debe convertirse en una gigantesca bandera de lucha del estudiantado, como en su momento lo fueron los estudiantes que Juan Vicente Gómez redujo a la cárcel y al trabajo forzado en las carreteras.

LL

Inevitable referencia, la dictadura no lo ha enviado a casa por gusto, por obra de un súbito arrepentimiento, o porque da señal de una dramática rectificación de intenciones y pretensiones. Incluso, la remisión a casa de Leopoldo López, teniéndola por cárcel, ha dado ocasión para la lisonja de los burócratas que aspiran a la mirada graciosa de Maduro Moros, dándole otros bríos a la adulancia, celebrando nada más y nada menos que un gesto de tolerancia.

Las reacciones van de un extremo a otro, en la acera opositora, siendo más calculada en la de un también sojuzgado mundo oficialista, mientras el carro de la historia marcha inexorablemente y a gran velocidad por el medio de la avenida. En este lado del mundo, hay quienes se quejan por la ausencia de unos bytes de inmediata solidaridad con el recluso político, prodigándole toda suerte de alabanzas, aunque su destino es semejante al de 30 millones de rehenes que definen a la Venezuela actual; o, con una malicia por siempre sospechosa, lo hacen objeto de una turbia negociación política y hasta económica, elevada la queja – preferiblemente – a muchos kilómetros del país, así gozaren de las garantías que el régimen les concedería para las más inspiradas elucubraciones.

Algún psicólogo social podrá orientarnos respecto a las reacciones que ha provocado la noticia, pues, en clave de telenovela, los hay quienes intentan favorecer al prisionero de guerra que es, mediante campañas que lo arriman a una inaudita frivolidad, e – igualmente – pretenden descubrirlo como el villano que nos ha sorprendido, disparándole un misil a la mínima confianza que exige el liderazgo político en tiempos – necesario de recalcarlo – de dictadura. Los servicios gubernamentales de inteligencia, la única instancia competente de lo que queda del Estado, demostrado en casi dos décadas, saben muy bien de los resortes emocionales y de los nervios propiamente existenciales que debe punzar, con el fin de confundir y neutralizar, desmovilizar y desmoralizar, tomando por asalto toda consciencia ciudadana.
 No han sido pocos los días de un injusto  encarcelamiento que ha servido para demostrar el coraje inmenso del venezolano que lucha, de un modo u otro, con los medios enteramente pacíficos a su alcance, contra el proyecto totalitario en curso. LL ha dado un testimonio del cual nos enorgullecemos, marcando una pauta para el desigual combate frente a los elencos del poder inescrupuloso y mal hacemos, favoreciéndolo, inflar conjeturas que hacen de Miraflores una inadvertida sede de los monjes trapenses.

Hablamos de LL, de Antonio Ledezma, de los muchachos de la UPEL insólitamente condenados y reducidos a una lejanísima cárcel común, de los Policías Metropolitanos de incontables horas tras barrotes, de los ocupantes de La Tumba y de cualquier lugar donde nunca pega el sol, por no citar a los muertos, malheridos, procesados y perseguidos solamente por protestar al amparo de la Constitución.  De plantearse alguna discrepancia, por demás, natural, urge del ángulo humano y político para dirimirla, mas no de una fácil y miserable reacción que, no faltaba más, esperada y recreada por los especialistas del régimen.

10/07/17:

 
Breve nota adicional LB: Los dos motivos gráficos adicionales, dan cuenta de la curiosa reacción que produjo la noticia. Tomados de Facebook, no revelamos el nombre de quienes los orbitaron, demostrando hasta dónde se puede llegar, en un caso, denunciando desde el exterior un acuerdo deleznable, garantizado por Jorge y Delcy Rodríguez, que lleva a contrastar la situación del general Vivas y la de López; y, por la otra, un chiste que es algo más que una ocurrencia de ocasión, permitiendo hurgar en una mentalidad quizá muy petrolera. 

Agreguemos una curiosidad, pues, no había visto nunca el portal de noticias concentradas (http://venezuela.concentradonoticias.com/opinion/luis-barragan-de-unos-y-otros-estudiantes-y-ll/). Evidentemente, buscaron en el repertorio deimágenes de la red y consiguieron al arquitecto mexicano y, ni modo, en la premura, no pudiendo colocar la fotografía de quien evidentemente ya no puede escribir, apelaron por las obras ilustradas. ¿Relación directa? Ninguna, pero le da otro acento a la colaboración, interesante.

Todavía conseguimos rastros de viejos artículos replicados por portales diferentes al que originalmente publica y desconocemossi hay algún criterio, pues, las noticias están robotizadas. Una búsqueda inmediata, permite que unos portales aparezcan y, otros, dizque desaparezcan. Antes, éramos frecuente (o los portales originales de publicación), en Entorno Inteligente, por ejemplo. Ahora, no. Cosas de tráfico gratuito de noticias, aunque los hay aquellos que, más o menos alertas, sobre todo en las declaraciones, aportan fotografías diferentes.

domingo, 19 de febrero de 2017

¿UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA?

Sobre las recientes elecciones estudiantiles
Luis Barragán


El más alto tribunal de la República, decidió recientemente la postergación de los comicios estudiantiles en la Universidad Central y, creyendo contaminar al resto de los mortales con su enfermizo vértigo de poder, no logró impedirlos.  Enunciamos una línea de desobediencia cívica que ha de prosperar, pues,   un órgano del Estado no debe empeorar las condiciones para el libre desenvolvimiento de la ciudadanía, confabulándolas para afectar aquellos derechos fundamentales que muy evidentemente no ha defendido.

Ojalá,  la realización de las elecciones no sólo sirvan de ejemplo para el resto de las sociedades intermedias por las que apuesta el régimen para exclusiva descomposición, desnaturalizándolas, sino que contribuya a la recuperación definitiva del movimiento estudiantil que, décadas atrás, marcaba una importante pauta al país. Podrá argüirse válidamente que su dirigencia ha recibido el impacto demoledor de un sistema político harto viciado, pero también que es necesario el surgimiento de un liderazgo natural, convencido de la acumulación de experiencias, la innovación real de sus propuestas y la espontaneidad de una vivencia del presente que amerita de las ideas claras y responsables con señales de ruptura, cosa no  remediará la política como espectáculo, tensada la cuerda entre una dócil militancia partidista y el abierto o soterrado iluminismo antipartidista. Valga acotar, recobrando la necesaria representatividad de la dirigencia juvenil para que no basta el burdo discurso biológico.

Casualmente, en días pasados, a través de un amigo común, sostuvimos una entrevista solicitada en la sede universitaria por un joven periodista chileno que, en el proceso formativo de una disciplina tan riesgosa, como curiosa la propia vocación, aspira a convertirse en corresponsal de guerra.  Deseaba la versión del parlamentario de un distinto partido   respecto a los que había consultado en torno a la realidad venezolana y, a las puertas de la escuela de Estudios Políticos, los tres observamos y comentamos sobre el festejado despliegue del gran pendón de promoción de la plancha en la que coincidían PJ, VP y PSUV, teniendo por referente otra en un lejano e inmóvil pendón, portadora de los alumnos con los mejores promedios del pregrado.

Aludimos a los eventos eleccionarios de muy antes y a los de ahora, a los del sur y el norte del continente, a la obvia imposibilidad gubernamental de adueñarse políticamente de la universidad cuando ha expuesto a dirigentes – por lo general – de dudosa integridad personal, como a la insólita violencia  del prepotente e  impotente partido de gobierno que ha dañado impunemente, además, piezas de valor artístico de la universidad. Faltando un poco, accediendo el partido de gobierno a los artefactos de guerra y afines, una lacrimógena lo delató al pretender cancelar las votaciones.

Ahora, las fórmulas ganadoras deben reivindicarse día a día, explicando su legitimidad por el desempeño democrático que contraste con el régimen,  capaz de movilizar a toda la comunidad universitaria para rescatar a plenitud el papel de la Universidad Central como el referente de lucha que fue en tiempos remotos y que, a nuestro juicio, dejó de de serlo, por lo menos, con el calibre indispensable. Una inicial, intensa y sostenida campaña de pedagogía política ayudará para informar a las más recientes generaciones sobre las bondades del desempeño democrático y pluralista, la defensa de la libertad que libera, y la misma razón de unos comicios que, no solemos reparar en el detalle, la desconocen quienes ni siquiera habían nacido cuando los felones de 1992 estafaron al país.

Fotografías: LB, Caracas (UCV, 08/02/17).
20/02/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/02/20/luis-barragan-sobre-las-recientes-elecciones-estudiantiles/
http://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/833664855932534784
http://www.scoopnest.com/es/user/NoticiasVenezue/833649373003337729
http://www.envenezuela1.com/content/blog/lapatilla-luis-barrag%C3%A1n-sobre-las-recientes-elecciones-estudiantiles
http://www.hoyenvenezuela.com/2017/02/20/luis-barragan-sobre-las-recientes-elecciones-estudiantiles/