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domingo, 19 de julio de 2020

CAZA DE CITAS

"Desde el punto de vista sociológico, un efecto perverso es aquel que se produce como resultante de las acciones de un conjunto de actores que, en su actividad, buscan unas metas particulares, las cuales, al adicionarse, producen un efecto social nuevo, no-deseado por ninguno de ellos en particular"

Roberto Briceño-León

("Los efectos perversos del petróleo", Libros de El Nacional, Caracas, 2015: 146)

domingo, 12 de julio de 2020

CAZA DE CITAS

"...  Pese a que en muchos conflictos tuvieran una dimensión petrolífera, rara vez esa era la única razón por la que un estado decidía emprender una guerra. Los casos bélicos que se atribuían a motivos ligados con la producción de petróleo resultaron estar vinculados a otras cuestiones. Lo único que podía decirse, como mucho, era que no constituían tanto un ejemplo de codicia como un reflejo de las preocupaciones sobre la seguridad del suministro ..."

Lawrence Freedman

("La guerra futura. Un estudio sobre el pasado y el presente",  eBook / Editorial Crítica, Barcelona, 2019: 208)

Captura de imagen: https://www.youtube.com/watch?v=Z56iOOaKm3U

domingo, 3 de mayo de 2020

AGOTADA UNA ÉTICA DE LA DISTRIBUCIÓN ...

De la privatización petrolera
Luis Barragán

Puede aseverarse, pertenecemos a la generación de la nacionalización del hierro y del petróleo, aunque – diluidas las viejas estridencias  –  un renglón ha desaparecido definitivamente de la opinión pública y, el otro, tardará pocos años en hacerlo.  La debacle que el discurso oficial intenta infructuosamente asociar a las consabidas sanciones internacionales, probando con la propia pandemia, tiene como contra-respuesta el cuestionamiento de las medidas adoptadas a mediados de los setenta del siglo anterior, por algunos sectores que  intentan una suerte de deslegitimación retroactiva de las experiencias que resultaron exitosas.

Por lo demás, agotando cualesquiera de sus posibilidades, el actual régimen incurrió en el suicidio de un ultra-rentismo que pulverizó  a una industria que, faltando poco, ahogada en la retórica de ocasión, absurdamente fue constitucionalizada. Y, tal circunstancia, provoca las reacciones naturales que obedecen,  valga las hipótesis, a la derrota de la tecnocracia petrolera a manos de la presunta tecnocracia militar, afianzada por el socialismo, o al definitivo agotamiento del pensamiento que legaron conjuntamente Rómulo Betancourt y Arturo Uslar Pietri, por contradictorios que parezcan, respecto a una determinada ética de la redistribución.

En un sentido,  contrario a nuestras vehementes posturas de juventud,  fue un acierto el reconocimiento de las empresas mixtas y, más tarde, la  internacionalización del negocio petrolero que, inexorablemente, minimizada su injerencia, reivindicaría al Estado como ente regulador de la libre competencia,  ampliando considerablemente el concurso de la economía privada. En un largo proceso de alrededor de  veinte años, solvente y eficaz, PDVSA estaba llamada a otras especialidades que el principio de subsidiariedad le permitiese y, por ello, el valor algo más que simbólico de la  orimulsión. 

En otro sentido, después de veinte años de demolición sistemática de la industria, hay quienes cultivan la vana ilusión de volver  a lo que ella fue al arribar Chávez Fías al poder, casi por decreto. Obviando que, siendo fabulosas las reservas petroleras con las que contamos, sobre todo en el rubro de los crudos extra-pesados, el riesgo es que nos quedemos con ellas, intactas, en el subsuelo,  haciendo inútil toda discusión en torno a la apropiación privada de nuestros sótanos (geológicos), repletos los otros (jurídicos)  de una tradición necesitada de inventario. 

Luego, siendo peor todavía la situación que la de los tiempos de  las concesiones gomecistas, todo un contra-milagro del socialismo, se impone  el realismo creador  y posible para salvar lo que nos queda de la industria petrolera, aunque ello no autoriza a descuartizar la experiencia nacionalizadora que, al fin y al cabo, es nuestra convicción, hubiese limpiamente arribado a la desestatización de sus actividades esenciales. Por ello, aunque no constituye nuestra especialidad o línea de trabajo en el parlamento, estamos atentos a las reformas legales que adelanta o pretende adelantar la encargaduría presidencial en materia de hidrocarburos.

Captura de imagen: Derrame petrolero de Morichal
https://www.youtube.com/watch?v=CaCAvec6eIA
Cfr.
https://efectococuyo.com/economia/por-cuatro-dias-se-rebosaron-tanques-de-almacenamiento-de-petroleo-en-morichal-denuncia-girot/

04/05/2020:
https://www.lapatilla.com/2020/05/04/luis-barragan-de-la-privatizacion-petrolera/

domingo, 1 de marzo de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Miguel Conde. "Gran diálogo de los jueves: Renny Ottolina". 2001, Caracas, 28/07/1977.
- Erwin Arrieta Valera. "La dicotomía del control petrolero en Venezuela". Resumen, Caracas, nr. 143 del 01/08/76.
- Alvaro Silva Calderón. "Petróleo y deuda externa". Punto, Caracas, 15/03/90.
- "Guía completa para seguir y entender el debate (Sierra Nevada)". Resumen, nr. 338 del 27/04/80.
- Ramón Hernández. "El país como oficio: Pedro Rincón Gutiérrez". El Nacional, Caracas, 06/07/87.

Reproducción: "Renny Ottolina montará nuevamente su show a partir de febrero". El Nacional, Caracas, 14/12/63. Fotografías: Supermán.

Breve nota LB: A mediados del presente mes de marzo, Renny Ottolina cumplirá 42 años de desaparecido físicamente.  Las nuevas generaciones conocen muy poco de él, por ejemplo, sus grandes campañas a favor del buen ciudadano, el desempeño como exitoso empresario de la televisión, la incursión política que quedó frustrada por un fatal accidente aéreo.

Sempre fue noticia, incluyendo las páginas de sucesos por el secuestr de sus hijas. No obstante, hay una faceta que todavía pasa inadvertida: sus esfuerzos por mejorar en la especialidad, sus afanes de estudiar constantemente, el dominio de idiomas. Una tarea permanente de preparación y formación  personal, escasamente repetida en los días que corren. Una figura familiar en los hogares venezolanos, asociada a los orígenes de la televisión local que nada, absolutamente nada abona a un medio ya confundido con el partido que controla el Estado y la ya prolongada pedagogía de los antivalores.

Puede aseverarse que el venezolano de la presente centuria, en buena medida, ha conocido lo peor, pues, no abundan - precisamente - los referentes  ético. El triste relevo de 1999, dio alcance a una variedad de ámbitos que incluye al político mismo.  Superar el actual orden de cosas, significa auditarlo, reconocerlo y superarlo.


sábado, 30 de noviembre de 2019

ARRINCONADOS

En la lona
Luis Barragán

La versión fundamental de todos nuestros sufrimientos, es que somos objeto de un despiadado saqueo de países inescrupulosos y sus poderosas transnacionales.  Siempre ocurrió así y Eduardo Galeano elaboró estéticamente la tesis en un ensayo que todavía recorre al continente, como si fuese toda una novedad. Sin embargo, la experiencia venezolana desmiente el fenómeno.

El imperialismo estadounidense, por ejemplo,  sin que califiquen como tal China y Rusia tan desalmadas, sólo desea con fervor y desesperación nuestros recursos naturales, por supuesto, siendo fundamental el petróleo, como puede ser el hierro, la bauxita, el coltán, etc.  La sociedad competitiva de la información y del conocimiento estratégico, no está hambrienta de nuestro capital humano, sino de la abundancia de una naturaleza privilegiada, biodiversa, que sólo se pelea a través del leninista campo de batalla, pues, el mercado bursátil es un dato ornamental.

Ocurre que cada vez más, Estados Unidos no requiere de nuestro petróleo, sin considerar las fuentes alternas de energía que aceleran su aparición, arrinconándonos.  Poco importa que el discurso a lo Galeano pierda vigencia, pues,  el dogma dice legitimar a la dictadura de estas latitudes.

Surgida de un contundente golpe propagandístico que incluyó el desnudo parcial, la chilena Mon Laferte avaló el saqueo de una panadería que, por sus precios, la robó por años. No sabe o no quiere saber de la suerte del pan de trigo en Venezuela, luego de las masivas y violentas “expropiaciones” que agravaron el problema de consumo, pero ese debate – además, ideológico – es mejor no darlo, acá ni allá.

Lo peor es que, en 1999, la dictadura por entonces enmascarada, recibió a PDVSA como una de las más importantes y eficientes empresas del mundo y, ahora, cuenta con una baja producción diaria de barriles, asfixiada por los aún confidenciales acuerdos con terceros países.  La ha saqueado la propia dictadura y sus prohombres, y no por casualidad está ocurriendo con el oro y otros de los recursos naturales que entran en un circuito criminal de realización de la mercadería, literalmente criminal al escenificar sendas masacres en  las comunidades – faltando poco – indígenas, para dejar al resto de los venezolanos en la lona.

Fotografía: LB (alrededores de RCTV, Caracas, fecha imprecisa).
Lunes, 02/12/2019:
https://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=141545
https://qoshe.com/noticiero-digital-ve/luis-barragan/en-la-lona/57504212

Breve nota LB: Del problema que sufrió ND, aún no sabemos detalles. Lo cierto es qu, al parecer, se perdieron los archivos públicos. Sólo reflejan, por ejemplo, los dos últimos artículos.

sábado, 9 de noviembre de 2019

CAZA DE CITAS

"El terrible futuro pudiera ser el mismo de tantos pueblos mineros abandonados, que sobre una inmensa riqueza lograron quedarse en la miseria"

Roberto Briceño-León

("Los efectos perversos del petróleo", Libros de El Nacional, Caracas, 2015: 145)

sábado, 26 de mayo de 2018

PENDIENTE

La traición petrolera
Nicomedes Febres

* He estudiado con ahínco el tema petrolero desde una perspectiva histórica, política y cultural, para nada el tema jurídico, que como el chicle se cambia a conveniencia, ni el técnico que no me interesa más allá de lo que afecte la perspectiva política. Estudiar el tema histórico e internacional es imprescindible para entender al siglo XX a nivel mundial y a nivel local. Todo el siglo XX ha sido condicionado por la existencia del petróleo, desde el desarrollo tecnológico en la sociedad industrial, hasta las dos guerras mundiales, la guerra fría y la capitulación del comunismo. En un primer momento el petróleo venezolano fue manejado por las empresas transnacionales porque el general Gómez no quería que se le enredara la vida con las potencias imperiales como le paso a Cipriano Castro y se dedicó a pagar la deuda externa y que no lo tumbaran por eso. Luego vinieron los acuerdos con las empresas petroleras firmados por Medina Angarita y Betancourt, que fueron firmados bajo la sombra del desastre de la nacionalización petrolera mexicana que colapso a esa empresa en tiempos del infame Lázaro Cárdenas, cuando Venezuela sobrepaso a México en producción y eficiencia petrolera gracias a ese desastre. Hasta Pérez Jiménez nuestro país fue el primer exportador neto de crudo, hasta que aparecieron los productores árabes después de la Segunda Guerra Mundial y se flexibilizó el comercio del crudo entre Europa y Rusia quien por necesidad de divisas duras saboteó a la OPEP y tumbó los precios del crudo en los años 1970. Luego vino la nacionalización petrolera cuando CAP 1 y la larga administración nacional, desde entonces hasta que comenzó este desastre. Presumo que, a pesar de que de eso no habla, el tema petrolero fue y es ocultado y omitido, más allá de la publicidad, para el gran público, para reservarlo a los operadores políticos de alto nivel, por el hecho de ser una producción eminentemente rural fuera de los ojos del venezolano común y para evitar que muchos venezolanos exigieran un puesto en PDVSA por el gusto de ellos por una chamba burocrática donde se cobre sin trabajar. Según dicen los expertos, la eficiencia de PDVSA fue aceptable hasta 1998. Luego vino la etapa de pdvsa roja rojita, el uso de técnicos para repartir pollo podrido, la demagogia, el uso del petróleo como vulgar arma política para ayudar a los amigos con regalos como el caso de Cuba, el aumento de la nómina a niveles estrambóticos, la corrupción generalizada, el poder del sindicalerismo, y por eso estamos como estamos con la industria petrolera destruida, la empresa quebrada y endeudada y en manos de militares camisas rojas desde hace tiempo y que carajo saben ellos de esto?. Hasta aquí les he resumido un siglo de industria petrolera venezolana, que debería comenzar con el Reventón de Los Barrosos en Santa Rosa y sus miles de barriles por día y no por el chorrito de Zumaque. Pero como los venezolanos somos parejeros, nos importa un pito la verdad, más importante es creer que saber. Ahora corre el rumor en Radio Bemba que el régimen, reconociendo su incompetencia, ha decidido darle el control del negocio petrolero venezolano a cubanos, rusos y chinos mediante la figura de asociaciones con empresas privadas mixtas de esos países. Tan conozco el tema que tengo un libro no publicado sobre el impacto del Petróleo en la producción cultural venezolana, pero ninguna empresa petrolera lo puede editar sin la aquiescencia de la PDVSA roja rojita, y ni a este servidor se le ocurre pedirlo, ni a ellos darlo, por ahora. También tengo otro libro sobre la relación de Arte y Petróleo a nivel global porque Venezuela es el único país del mundo que puede competir en esa materia con Estados Unidos globalmente. Este pérfido negocio con gente extraña concebido por el chavismo si afecta la seguridad nacional de Estados Unidos y eso traerá consecuencias.
* En la foto la portada del machote del libro que debo modificar y actualizar

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10215445789278662&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=3&theater

viernes, 25 de mayo de 2018

¿HACIA LA VENEZUELA EX-PETROLERA?

Luis Oliveros: En menos de un año podemos dejar de ser exportadores netos de petróleo

ND / 17 may 2018.- El economista Luis Oliveros pintó este jueves un escenario petrolero venezolano muy preocupante y alertó que en un lapso de 12 meses Venezuela podría estar importando más crudo que el que exporta.

Así lo dijo en Con todo y Penzini por Globovisión al explicar por qué Venezuela no se beneficia del reciente incremento de los precios del crudo.

Luis Oliveros“El precio del petróleo está subiendo motivado, entre otras cosas, por las sanciones de Estados Unidos a Irán,  pero Venezuela no se ve beneficiada. El promedio de la cesta petrolera venezolana en el año casi llega a 60 dólares, si fuera a 3 millones de barriles diarios, nos daría cierto respiro… y esta economía debería comenzar a crecer. ¿Qué está ocurriendo? Estamos produciendo, según la Opep, 1 millón 430 mil barriles. Cuando llegó Nicolás Maduro estábamos produciendo 2 millones 800 mil barriles. Estamos hablando de una caída de casi 50% de la producción petrolera venezolana. Aunque el precio de petróleo suba, no se han podido compensar esa caída de la producción”.

Y siguió: “Pero lo más grave es que toda esa producción no te genera caja o divisas. Tienes los envíos a China para pagar los créditos; tienes envíos a Rusia; tienes los envíos a Petrocaribe y además tienes el consumo interno, que se lleva como 400 mil barriles, y lo bueno dentro de todo – e hizo la señal con las manos de encomillar lo que estaba diciendo – es que con la crisis económica el consumo interno ha disminuido porque hay menos fábricas, menos industrias, menos actividad económica que te pida barriles de petróleo, que te pida gasolina.. Así que los barriles que generan caja son casi la mitad de lo que generan el 2015. Estamos hablando de unos 800 mil barriles, tal vez 900 mil barriles. El problema es que tendencia de la producción petrolera sigue declinando y según nuestros cálculos Venezuela podría dejar de ser un exportador neto de petróleo entre los próximos 9 meses a 12 meses. Estamos hablando que, en menos de un año, si no se revierte la tendencia, Venezuela deja de ser exportador neto de petróleo. Eso va a generar cualquier cantidad de problemas. Imagínate que dejemos de recibir ingresos del petróleo, en divisas”.

Oliveros aprovechó para comparar el sector petrolero venezolano con el estadounidense y el colombiano. “Estados Unidos está exportando 2,5 millones de barriles diarios y Venezuela está produciendo menos de 1,5 millones… Te digo, la situación de Venezuela es muy preocupante. Te doy otro ejemplo: el año pasado Venezuela tuvo un promedio de 750 mil barriles exportados a Estados Unidos; hoy estamos enviando a Estados Unidos menos de 400 mil barriles. Hoy Colombia envía más barriles de petróleo a Estados Unidos que Venezuela… el escenario petrolero es sumamente preocupante. Y si tú no recuperas el sector petrolero, es imposible recuperar la economía venezolana”.

Finalmente comentó que la caída del ingreso petróleo explica la hiperinflación. “Porque Venezuela se queda sin buena parte de sus ingresos fiscales y esa brecha fiscal, aunque el gasto publico esté cayendo en términos reales no compensa la brecha fiscal. ¿Y el Gobierno que ha hecho? Financiar el déficit fiscal con financiamiento monetario (emisión de dinero)”.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2018/05/luis-oliveros-menos-ano-podemos-dejar-exportadores-netos-petroleo/
Fotografía: https://ria.ru/world/20170719/1498730536.html

domingo, 20 de mayo de 2018

!PASEN A HABERMAS AL TRIBUNAL DISCIPLINARIO!

Sobre la democracia liberal
Luis Barragán


Desde hace algún tiempo, indagamos sobre el pensamiento marxista venezolano en materia petrolera. No es otro el signo del régimen que ha prevalecido hasta ahora en la Venezuela del siglo XXI, por lo que resulta inexcusable una perspectiva acaso más tediosa, pero necesaria para tipificar muy bien la gran estafa política y algo más, que ha victimizado a las grandes mayorías.

Hace relativamente poco, en un texto ocasional, nos permitimos comentar a un reconocido experto, como Carlos Mendoza Potellá, a propósito de la reedición de un ensayo de mediados de la década pasada. Y, más pausadamente, lo tratamos para un papel de trabajo dirimido en la Escuela de Estudios Políticos de la UCV, por amable invitación del profesor Jonathan Benavides, en un encuentro sobre la razón y la política de Estado, ejemplificándolo con el tema petrolero y petroquímico. Sin embargo, imprevista nuestra intervención en la sesión plenaria próxima pasada de la Asamblea Nacional, referida al embargo de los activos de PDVSA por la Conoco Phillips (https://www.youtube.com/watch?v=wsYe3JW-ZUM&t=4s), hicimos una nueva mención del autor con el que no tenemos relación personal alguna, como hubo ocasión de aclarar a un amigo quizá común que la presumió equivocadamente como una fijación. 

Mendoza Potellá, independientemente de sus posturas políticas e ideológicas, ha sido un estudioso del área que no ha tenido responsabilidades, al menos, decisivas o determinantes, en la política petrolera de la dictadura, siendo más fácil presumir la buena fe de sus planteamientos. Por ello, lo calificamos de cándido cuando propuso la conformación de un Consejo de Estado para la supervisión del negocio petrolero, al igual que la activación de la contraloría social.

Un negocio de tan alta y respetable complejidad técnica, gerencial y política, requería y aún requiere, del debido escrutinio, examen o evaluación de los órganos especializados. Luce más adecuado y convincente, ante las fórmulas propuestas, las  instituciones propias de la democracia liberal, como el parlamento y la contraloría general de la República, además, órganos autónomos del Poder Público, junto a una activa opinión pública concursada por los grupos de interés ciudadano, fueren económicos, académicos e, incluso, ideológicos.

El caso viene a colación por la extraordinaria entrevista realizada a Jürgen Habermas por Borja Hermoso para El País Semanal, días atrás, en la que el célebre alemán  reafirma sus convicciones marxistas y, a sabiendas de la distinción que hizo entre el patriotismo de la guerra y el de la Constitución, se siente patriota de un país de democracia estable y de una cultura política liberal. Por supuesto, aislada editorialmente Venezuela, ajenos a los más importantes debates de los cuales apenas llegan pocos ecos, orientados hacia una sociedad de ágrafos, el desconocido Habermas ni siquiera tendrá la honra de pasar al tribunal disciplinario del PSUV o del PCV de los cuales quizá sean miembros unos que otros, avisados de su existencia.

Abrigamos la convicción en torno a la necesidad de recuperar y realizar plenamente la democracia liberal en nuestro país, como presupuesto indispensable para el perfeccionamiento de las instituciones que jamás lo logrará ese enfermizo reemplazo de las fáciles adjetivaciones.  Ha sido obsceno el intento de destruirla definitivamente,  hoy, pretendiendo desconocer el sufragio directo universal, directo y secreto,  por ejemplo: una de nuestras mayores conquistas históricas, alcanzada con sangre, sudor y lágrimas.

Suscribimos estas líneas, días antes de celebrarse el fraude ya cantado de la dictadura, afectados por la difícil situación de El Helicoide, donde los presos políticos y comunes han sido agredidos nuevamente. Reafirmamos nuestra  postura: del asalto pasaremos a la dimisión y, más temprano que tarde, nos corresponderá reconstruir la República.

21/05/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/05/21/la-democracia-liberal/

domingo, 13 de mayo de 2018

NOTAS DE AULA


De la (sin) Razón de Estado  (*)
Luis Barragán J.

INTRODUCCIÓN   I.- RAZÓN DE ESTADO  1.- Acción política y saber técnico  2.- Impecablemente, implacables  3.- La Razón de Estado petrolera   II.- LA SINRAZÓN DE ESTADO  1.- Más de excentricidad que de astucia  2.- Vicisitud del Estado Cuartel  3.- Mal que bien   III.- LA OTRA RAZÓN DE ESTADO  1.- Razón de Estado permanente  2.- De una secreta razón  3.- Otro gobierno, nos gobierna   NOTAS   REFERENCIAS ESENCIALES

INTRODUCCION

Existe confusión en torno a nociones o términos, como Razón de Estado (RE). Incluso, en el medio parlamentario, circunstancia que nos ha permitido dirimir lo que, en definitiva, es un conflicto entre los saberes técnicos y políticos [1].

Es de suponer que hay tareas, diligencias e informaciones del Estado que tardan, a veces, demasiado, en conocerse públicamente. O quizá nunca se sepa de ellas, por lo menos, en su versión original, pasando a ser de Estado. No obstante, en Venezuela, la práctica ya es tan recurrente que datos tan primordiales para la vida social y económica,  no saben de la publicidad oficial por muy obligadas que estén, constitucional y legalmente, las entidades correspondientes.

Entonces, la data en cuestión ingresa a la órbita estratégica de los actuales ocupantes del poder y, así,  cifras necesarísimas, están vedadas o censuradas, en materia de inflación, desnutrición, delincuencia, brotes epidémicos,  paridad real de la moneda, deserción estudiantil, etc., etc. La sola difusión y hasta insinuación de cifras consideradas repentinamente como sensibles, no sólo acarrea riesgos y sanciones para el funcionario, sino para el ciudadano común, añadido el especialista que apenas las deduzca.

Nos aproximaremos al fenómeno, ejemplificándolo con el ámbito petrolero y, más específicamente, con el petroquímico, aunque – cierto -  ya el problema no radica en las estadísticas de producción o comercialización del crudo, sino en la propia PDVSA de la que no se sabe si “ejecuta proyectos sociales o si es un organismo de competencia social que se dedica a la producción de petróleo” (MALAVÉ MATA, 2006: 177).   Valga acotar que, frecuentemente, solemos advertir que la situación misma en la que se encuentra la administración pública, impide la búsqueda, organización, articulación u ordenación de los más variados, sencillos o complejos datos de la realidad. Empero, más allá de la incapacidad que ha ganado en los  últimos lustros, con un desempeño cada vez más improvisado, lo determinante es el deliberado propósito de ocultamiento de las altas y medianas jerarquías burocráticas.

I.-         RAZÓN (ES) DE ESTADO

1.-       Acción política y saber técnico

Se dirá, la responsabilidad fundamental de todo Estado es la de (auto) preservarse ante cualquier evento, disponiendo de los medios discrecionales, convenientes y eficaces que sintetizan la noción de RE, susceptible de distintas valoraciones (GUEVARA, 1997: 35 ss.). El problema estriba en la consagración de un “superderecho”, por encima de todos los derechos y garantías que, incluso, pueda constitucionalmente reconocer, tornándose en una patología (Ibidem: 101).

Apartando las útiles e interesantes disquisiciones de GUEVARA respecto a la equivalencia de RE y razón política en Maquiavelo, según el contexto al que respondió el florentino,  el de hoy nos remite a una difícil y traumática relación entre la regla y la excepción. Ésta ha de ser la naturaleza o característica esencial para alegar, legitimar y aplicar la RE en determinadas coyunturas, garantizando la eficaz recuperación del normal desenvolvimiento de la vida cotidiana que peligró severamente, pues, en caso contrario, como práctica recurrente, nos lleva a la tiranía autorizada por la transgresión – ya constante -  no sólo del ordenamiento jurídico positivo, sino de valores que identifican, inspiran, conforman y confirman a una comunidad política, objeto también de protección, imponiendo y realizando – casi inadvertidamente - otro conjunto de valores, impuestos,  no consentidos.

En propiedad, la RE, diferente a su conversión en una patología destinada a la misma destrucción del Estado, procurando (auto) preservarse una dirección que, por definición, es circunstancial, se ofrece como el excepcional y urgido desconocimiento de ciertos principios y valores morales o de justicia reconocidos o dominantes que “nos identifican, nos definen y nos hacen ser como somos”,  inherentes a un orden político, asociado a una concepción estratégica del obrar político que así lo justifica, como acción y saber técnico (DEL ÁGUILA, 2000: 34, 93 ss.).

2.-       Impecablemente, implacables

A pesar del muy explícito reconocimiento constitucional de derechos y garantías ciudadanas, la invocación y aplicación de la RE, por momentánea que fuese, los quebranta. Sin embargo, independientemente de la duración de las medidas que la materialicen, suscita reacciones variadas de rechazo y resistencia o de aceptación y resignación. DEL ÁGUILA ha concebido lo que SAUQUILLO comprende como una división con “pretensión terapéutica de la opinión pública” [2], entre las actitudes políticas de los que tilda como implacables e impecables, habida cuenta de las escisiones entre un eje justicia/bien común y un eje comunidad/Estado que nos remite a la justificación de las transgresiones y la lógica de la necesidad, como al problema del poder pastoral.

GUEVARA y DEL ÁGUILA llaman la atención sobre el costo que acarrea vivir juntos y, en consecuencia, grosso modo, tenemos por implacables, a aquellos que parten de una rígida, dogmática y quizá infalible concepción de un mundo que les debe todo, ciegos ante los conflictos y tensiones, dándole prioridad absoluta a los imperativos de seguridad, bien común, nación o pueblo soberano, con inclinaciones hacia el fascismo o el comunismo; y, por impecables, a los autosuficientes que, ante todo, velan por su autonomía personal, bastándoles el juicio moral para eludir  los conflictos y tensiones, eximidos de culpas, creyentes en la gratuidad de la vida en común, frecuentemente victimizados y, al relegar toda escisión al juego del mercado, proclives a la antipolítica. Obviamente,  en el caso venezolano, tendríamos que apelar a sendos estudios de opinión para identificar ambas tendencias que, además, naturalmente, deben cruzarse.  No obstante, con o sin el Estado de Excepción que ha decretado e, constitucionalmente, renovado en varias oportunidades Maduro Moros, tiene por trasfondo una RE mucho más “digerida” o  “comprendida” por los implacables que, según el ritmo alcanzado por la crisis humanitaria, se deslizan hacia la órbita de los impecables, buscando una identidad política en medio de la desesperación.

No ha hecho falta decretar el Estado  de Excepción en Venezuela, para sufrirlo y no sólo por las informaciones que niegan a la ciudadanía, necesitándolas para prevenir los duros puntillazos de la inflación o de los brotes epidémicos, sino por la definitiva orientación que ha tomado el régimen que avala lo comentado por DEL ÁGUILA, pues, “la inseguridad produce espanto y ese espanto moviliza hacia una forma de reflexión que, a la postre, es bastante más espantosa que el espanto mismo” (DEL ÁGUILA, 2000: 168).  Y, ello, puede dar ocasión al más descarado fascismo, en proporción al castro-comunismo en marcha, por cierto, creído como un anacronismo,  o algo  propio de la degeneración de la propuesta dizque bolivariana, por lo que vale acotar: “Parece necesario aclarar que aquí no se está afirmando que el horror de Stalin o de Pol Pot se deba a lamentables ‘desviaciones’ del ideal comunista. Se debe, creo, a su implacabilidad y a la manera en la que los fundamentos mismos de su ideología, guiados por la búsqueda de armonía, unidad y orden, dan luz a la desmesura y el exceso” (Ibidem: 187).

3.-       La Razón de Estado  petrolera

Una constante esencial de la preocupación, percepción y criterio que la industria y la política petrolera ha suscitado en la tradición marxista venezolana, nos remite a un claro carácter nacionalista, por cierto, deshonrado en el presente siglo.  La constitucionalización de PDVSA, respondió a la antigua prédica, por lo que, evidentemente, se hizo del negocio petrolero una RE y, aunque no abundaremos en la materia que escapa al objetivo de las presentes notas, un objetivo de la seguridad nacional [3], independientemente de su particularísima naturaleza, condiciones e implicaciones.

Reconocido experto en la materia, a quien podemos adscribir a la tendencia de los implacables, MENDOZA POTELLÁ ha sostenido que la dinastía petrolera en general y su camarilla gerencial, en nombre de la meritocracia, pugnó por la completa privatización de la empresa estatal, deseando aportarla al libre mercado en un mundo unipolar y proteccionista: vemos – aseveraba -  “el bosque de la política petrolera venezolana y no perdernos en el follaje de los megaproyectos”,   (MENDOZA POTELLÁ, 2016: 50, 52, 56, 61).  Consabido, desnaturalizada y quebrada la empresa, cuestionada la misma RE, argüida o sobreentendida, sin que otra haya sido la contribución novedosa de la escuela de pensamiento al tema, por lo demás, está en pie la “paradoja de que la riqueza del Estado rentista – con proclamación de atributos soberanos en los principios de sus actuaciones – depende de la volatilidad del precio de la energía en los mercados internacionales” MALAVÉ MATA, 2006: 154 s.).

Alegar una RE, faltando poco, auto-destructiva, enfatizando que los vínculos del Estado con la explotación de los hidrocarburos, son parecidos a los que tuvo antes con el capital internacional; el período desnacionalizador de Caldera y Giusti, y la diversificación de las fuentes de inversión; el paro y el golpe de 2002 y 2003, con el reemplazo del poder petrolero, o sentenciar que “hay concepciones hoy de moda en cuanto a la incapacidad del Estado para gerenciar actividades productivas” (MENDOZA POTELLÁ, 2006: 186; 2016: 13), no resuelve la calamidad a la que hemos llegado.  Y es que, en contraste con décadas más remotas, por más que se esgrimiera una RE, sus intimidades no estaban veladas o completamente veladas para el estudio de los especialistas, el debate de la opinión pública o la investigación parlamentaria de rigor, sin que esto signifique dar una versión idílica del pasado.

II.-        LA SINRAZÓN DE ESTADO

1.-       Más de excentricidad que de astucia

El régimen prevaleciente hoy en Venezuela, devastado el país,   cuida muy bien de las escisiones de clase, favoreciendo las que genéricamente puedan reportarle dividendos políticos. Por ello, la empedernida polarización electoral que se ha agotado como el mejor recurso estratégico, es sustituida por las amenazas externas infringidas por el imperio, como su mejor estratagema.

A pesar de la sostenida campaña de casi dos décadas, ““incentivando el militarismo como fórmula de creación de identidades nacionales y de superación de las escisiones internas” (DEL ÁGUILA, 2000: 133 s.), ha fracasado Maduro Moros con la vieja bandera. Del esfuerzo, sólo ha quedado la efectiva militarización de la sociedad, en la que toda escisión, discordia, problema, trauma o diferencia, debe solventarla la Fuerza Armada, desde la seguridad personal, pasando por el abastecimiento de los insumos básicos hasta la imposición de una constituyente fraudulenta, añadida la jurisdicción militar para atajar las oleadas de protesta.

El decreto y la renovación del  Estado de Excepción, a espaldas de la Constitución, pretextado el absurdo desacato de la Asamblea Nacional, demuestra una ausencia de racionalidad, sensatez o explicación convincente de los instrumentos empleados. Reducida y vapuleada la razón, sólo queda el Estado, la fuerza y, por supuesto, el ejercicio militar, en la que hay más de excentricidad que de astucia: “… Poder hedonista y ciego, que no se percata de la necesidad de ajustarse a las reglas mínimas que aseguren su mantenimiento”, siendo una “expresión desbordada, lujuriosa y fantástica de la acción política”  (GUEVARA: 31 s.).

2.-       Vicisitud del Estado Cuartel

Cada vez más restringida la RE, derivando en una sinrazón,  no encuentra otra expresión que la extorsión, además del empleo de la fuerza bruta frente a propios y extraños, ora para aplastar la protesta pacífica y ciudadana, ora para detener repentinamente al ministro de Petróleo y al presidente de PDVSA de sórdidas credenciales de las que se sabían [4]. Se ha dicho que la RE es fuente creadora de medios, según la capacidad y habilidad del tirano, mas no es el caso de Maduro Moros que, al tomar prestada una cita oportuna, es sólo poder “individual, personal, absoluto y no institucionalizado” (GUEVARA, 1997: 40).

Con anterioridad, acordándole una salida elegante de la presidencia de PDVSA, Rafael Ramírez fue nombrado embajador ante la ONU, pero – tratándose de una de las figuras estelares del período chavista – fue inevitable la discrepancia y el choque,  y ha denunciado al herodiano dictador, por supuesto, como entreguista de la soberanía petrolera [5].  Traemos a colación el caso, porque una genuina RE nunca aconsejó el relevo de Ramírez en la misión de Nueva York, cuando estaba en trámite una decisión concerniente a nuestra reclamación del Esequibo, como tuvimos ocasión de denunciar [6].

Al no tratarse siquiera de la (auto) preservación del Estado, lo cual no supone necesariamente el quebrantamiento de normativa  vigente alguna, como lo recomendó  citado esequibano,  la RE va minimizándose y, militarizada, nos lleva a la sinrazón que es, en última instancia, ésta vez, la de (auto) preservar  las camarillas del poder, a cualquier precio. Vale decir,  queda una entelequia de Estado, vicisitud del Estado Cartel.

3.-       Mal que bien

La RE sugiere su descubrimiento o invención, y un necesario conocimiento, como el de los instrumentos de los que se pueda valer para el ejercicio de un realismo responsable, ante los momentos, circunstancias o coyunturas cruciales, evidentemente excepcionales.  Por la difícil tensión entre el empleo de la sabiduría y de la fuerza, exige una importante experiencia y madurez del decisor, añadido el dato histórico, que revele la consistencia alcanzada en su indelegable oficio político.

Bien acota SAN MIGUEL PÉREZ la importancia de la evaluación o apreciación de los críticos en la materia, pues, al dictar los “imperativos de la propia subsistencia”, no otra que la del Estado, el “príncipe tiene la obligación de poner toda su inteligencia y su diligencia, su astucia y su prudencia en acción, al servicio de ese propósito” [7].  Luce obvio que, al incumplirlo, la crítica apunte no sólo al inútil sacrificio y alteración del orden normativo, ético y jurídico, sino al desempeño mismo del decisor por su torpeza o inhabilidad, descubriendo  el mal más allá de su indiferencia moral; o, a la inversa, descubriendo el bien, por los resultados, justificando así  los medios empleados.

A SAUQUILLO le inquieta la asociación de la RE con el mal, cuando – igualmente – puede vincularse con el bien causado, como la seguridad y el bienestar de la comunidad política. Solamente, circunscritos a los instantes de mayores e ineludibles apremios, es posible una valoración, por siempre subjetiva,  que es muy distinta a la del uso y abuso de la RE, como un recurso recurrente e injustificado, permanente e ilegítimo.

III.-       LA OTRA RAZÓN DE ESTADO

1.-       Razón de Estado permanente

Refiriéndose a una concepción de la RE permanente, igualmente aplicada en tiempos ordinarios como extraordinarios, presumiéndolas distintas de acuerdo al predominio o no de los medios legales, morales y legítimos, GUEVARA acierta al observar, en el caso venezolano, la insuficiente institucionalización o “blandura” del Estado que no procesa siquiera las transgresiones y sus costos (GUAVARA, 1997: 44, nota 20). Factor importante, pues, en el presente, si de garantizar y extremar la seguridad de Estado tratásemos, el autor también recordó que “el Estado soviético, al maximizar su seguridad sólo obtuvo la mayor inseguridad posible: su destrucción”, añadiendo que, “mientras cantidades ingentes de recursos humanos y materiales eran invertidos en la construcción de un gigantesco aparato de seguridad,, la inseguridad  se fue implantando en lo más elemental: la capacidad de alimentar y proporcionar un nivel satisfactorio de bienestar a  la población” (Ibidem: 101 s.).

Sobran los ejemplos relacionados, en nuestro caso, con una creciente y también opaca adquisición de materiales de guerra, como el del perfeccionamiento de todos los servicios de (contra) inteligencia, persecución y represión que, por lo menos, supone grandes inversiones y una comprobada eficacia para el férreo control político de la población, en contraste con la crisis devenida catástrofe humanitaria y la sostenida, como alta, inseguridad personal. No hay dispositivo o mecanismo institucional alguno para – ni siquiera – indagar sobre las actuaciones oficiales u oficiosas, decretado y renovado arbitrariamente el Estado de Excepción, desconocida la Asamblea Nacional por el absurdo desacato invocado y (auto) censurados los medios de comunicación social.

En el caso de la empresa petrolera estatal y de sus dependencias petroquímicas, salvo sus nefastos resultados, poco o muy poco se conoce, acobijadas por  una RE que es el de las camarillas que las controlan, incluyendo sus actividades financieras.  No constituye casualidad alguna que, por ausencia de una mínima y confiable interpelación pública de sus funcionarios, o de la posibilidad que la prensa libre indague abiertamente en torno a la verdadera situación que confrontan, agregadas las investigaciones imparciales de los organismos contralores, la empresa pueda desaparecer en la práctica, aunque tiempo atrás fue la tercera más importante y competitiva del mundo.

2.-       De una secreta razón

Por más RE que se esgrima, celosos de la noción tozudamente tradicional que se tenga, modernamente expresa y sintetiza el  aprendizaje que las diferentes instituciones aportan, compartiendo la responsabilidad y consecuencias de las decisiones adoptadas, frente a las “eventuales subjetividades disfuncionales extremas que  puedan darse en un  gobernante” (GUEVARA, 1997: 40). Así,  la “objetivación de la razón de Estado se relaciona recíprocamente con el progresivo proceso de racionalización e  institucionalización que ha sufrido el Estado” (Ibidem: 39),  por lo que, ya fallido y forajido, desmanteladas sus instituciones, queda en pie una sinrazón que es la del aferramiento y usufructo del poder de los que sólo tienen la fuerza para ello.

Las reglas políticas de la modernidad (publicidad, deliberación, transparencia, racionalidad, legalidad, etc.), no tienen cabida respecto a la – ya particular – RE del régimen venezolano que no acepta control alguno de la constitucionalidad o de la legalidad de sus actos, que permita una apreciación prudencial de sus medidas asociada a otros bienes y valores (necesidad, seguridad, secreto, excepción).  Prosiguiendo con DEL ÁGUILA,  por más que lo arguyan, es un caso harto diferente al  “mínimo sentido común [que] nos obliga a reconocer que existen momentos y circunstancias en los que la transparencia absoluta puede llegar a ser dañina para la comunidad democrática” (DEL ÁGUILA, 2000: 313 s.).

De las actuaciones petroleras del Estado venezolano, sobre todo por los acuerdos alcanzados con Cuba y China, reina la desinformación y, si bien es cierto que hay una trama confidencial de la RE, no menos es que la tendencia hacia la absolutización de los secretos de Estado, por mucha competencia comercial que lo aconsejen sus empresas, es incompatible con la modernidad;  además, un ejemplo frecuentemente citado, por lo menos, los llamados comités de inteligencia o de los servicios armados del congreso estadounidense, suelen ser informados por el gobierno de Washington, susceptibles de una valoración parlamentaria que no pierde un milímetro de la reserva necesaria y,  acentuemos, compartida, incluso, para el control del gasto.  El secreto, inherente a la estrategia de Estado, permite preguntar sobre quién lo decide, por qué y hasta cuándo debe mantenerse como tal (GUEVARA, 1997: 103 ss.); y, evitando su concentración, es necesario establecer un “vínculo entre prudencia y pluralidad [que] es esencial para el control del secreto en democracia y posee tanto una profunda vinculación con ciertos valores democráticos claves, como sus propios problemas y tensiones” (DEL ÁGUILA, 2000: 330).

3.-       Otro gobierno, nos gobierna

La estrategia y actividades petroleras del Estado, añadidas las propiamente comerciales, entran con facilidad  al campo del secreto de Estado, más aún cuando se les confiere una elevada jerarquía en los términos de seguridad y defensa de la nación. Ciertamente,  antes de 1999, la metáfora de la caja negra de PDVSA, resumió el blindaje de la misma e impenetrable política petrolera y de los intereses corporativos que se realizaba. No obstante,  el empleo de los mecanismos parlamentarios, de la  libre prensa y grupos de interés o presión, permitieron acceder a buena parte de la data que, incluso, autorizó a hablar de una dinastía petrolera tras bastidores, para unos, o de una tecnocracia con marcadas ambiciones políticas, para otros

De una tendencia ideológica afín al actual régimen,  MENDOZA POTELLÁ, estimando que la “caja negra de PDVSA sigue siendo oscura”, preservándose la “misma estructura del secreto”, estimó que, “por esa política comunicacional restrictiva, todavía el público venezolano no conoce a cabalidad las cuentas de los negocios de la llamada apertura petrolera durante la última década del siglo pasado, y no existe una información adecuada, detallada y actualizada sobre la materia”. Además de recordar el impacto ambiental de las inversiones, la liquidación de la orimulsión, la migración de los convenios operativos a empresas mixtas, propuso un Consejo de Estado para la supervisión del negocio energético y petrolero que “ha quedado en el limbo”, como el impulso de la contraloría social   (MENDOZA, 2006: 203; 2016: 36 s.).  

Por lo pronto, reivindicando su preocupación,  por bien intencionadas que fuesen, sus propuestas no contribuían a una política comunicacional más amplia, a una cabal rendición de cuentas, como tampoco a la obtención de una información adecuada de las autoridades ni de la gerencia petrolera, porque era y sigue siendo eficaz el control - típico de la democracia liberal -  de las instituciones mismas del Estado, de los medios y grupos de interés o presión, fueren éstos de un legítimo objetivo comercial, académico o ideológico.  Por más que sobreviniese un Consejo de Estado de amplias facultades de supervisión, o actuara la denominada contraloría social para un negocio de reconocidas complejidades técnicas, lo conducente era y es que órganos especializados e independientes del Poder Público, ejercieran plenamente sus competencias, como la Asamblea Nacional o la Contraloría General de la República, con las consecuencias políticas, jurídicas o hasta judiciales, que generan o deben generar sus actuaciones.

Hubo un caso muy concreto, con la tragedia acaecida en el Complejo de Refinación de Paraguaná, hacia finales de 2012, con un saldo lamentable de numerosos muertos y heridos, añadidos los del área circunvecina. Luego de la gran explosión, en tres oportunidades, los parlamentarios nos movilizamos a Amuay en búsqueda de la información necesaria e, infructuosamente, propusimos una investigación en la Asamblea Nacional, y se nos impidió el  acceso al lugar y cualesquiera noticias que permitieran establecer la verdad de los hechos, impotentes ante la persecución de la dirigencia sindical que, naturalmente, antes y después, la tragedia.

Jamás hubo ocasión para que el gobierno respondiese a los señalamientos concretos, recogidos en un informe parlamentario elaborado por especialistas que, entre otros, como el Ingº Enrique Larrañaga, valientemente, dieron cuenta de un profundo diagnóstico técnico de la situación que tendería a repetirse, como en efecto ocurrió, aunque con menos intensidad,  logrado un mayor control de los medios de comunicación.  Valga acotar, ni siquiera bajo una dictadura militar, como la  que regía en 1950, hubo tamaño cerco, cuando ocurrió un accidente – proporcionalmente – de semejante gravedad [8], por no mencionar que la dictadura del siglo XXI se limitó a levantar un monumento alusivo,  versar sobre el complejo de Paraguaná como pretexto para propagandizar sobre el paro petrolero de 2002-2003 [9], abandonando a su suerte a las víctimas que aún padecen y desconociendo olímpicamente los fueros sindicales de la dirigencia que se atrevió a advertir y denunciar la situación.

Creando una perspectiva conspiratorial del problema, por llamarlo de alguna manera, esta dictadura no permitió, ni ha permitido, la más ligera aproximación al caso y, menos, su ventilación pública, organizados todos los servicios militares y policiales para impedirlo.  ¿Sobre cuál RE se inspiró e inspira tamaña medida?, ¿por qué reducir al secreto una tragedia tan demasiado evidente?, ¿acaso, también las de origen natural – como los sismos – puede imputarse a una oposición conspiradora?

En los regímenes democráticos, la RE es susceptible de una regulación [10], contrarrestando toda tendencia a la tiranía, en la que suele distinguirse el secreto de gobierno y el de Estado, por cierto,  realmente justificado (NJAIM, 1995). Empero, aceptemos, que “la característica primordial del secreto no es su vínculo con el poder estatal, sino su vínculo con el poder a secas”, por aquello de que “más de un gobierno, nos gobierna” (DEL ÁGUILA, 2000: 303).

Careciendo de toda autoridad moral, los prohombres del régimen socialista clamaban antes por la más amplia discusión sobre las actividades, vicisitudes e intimidades petroleras, e, incluso, ante la propuesta del otrora presidente de PDVSA, Luis Giusti, de vender el 15% de las acciones de la empresa, el diputado Alí Rodríguez Araque, en la sesión vespertina de la Cámara de Diputados del 29/05/1996,  planteó un “amplio debate nacional” que diera alcance a los medios universitarios, gremiales, sindicales, eclesiásticos, militares y hasta vecinales, para dirimir la materia [11].  Nunca, en la presente centuria, han permitido algo parecido, ni siquiera porque la estatal petrolera haya quebrado u ocurran tan trágicos accidentes, como  el de Amuay, sobrando el comentario en torno a un parlamentario de la minoría que habló en una libérrima sesión del denostado Congreso de la República.

NOTAS

[1]        BARRAGÁN J., Luis (2017) “De la construcción parlamentaria del sentido común”. Revista Electrónica de Investigación y Asesoría Jurídica. Asamblea Nacional. Caracas, nr. 8; disponible, en:

[2]        En lugar de la división esgrimida por SAUQUILLO, por la amplia reseña que hizo a DE ÁGUILA y el título que nos orienta, nos inclinamos por un intento de tipificación tendencial de las actitudes políticas predominantes en la España de entonces. Cfr.  SAUQUILLO, Julián (2001) “El retorno de la política”. Claves de Razón Práctica, Madrid, nr.  109 de enero-febrero.

[3]        Bastará con revisar la documentación oficial del presente siglo, para constatar la invariable convicción que suscita el negocio petrolero como un aspecto fundamental e inherente a la propia seguridad de la nación, añadidas las actas de la Asamblea Nacional Constituyente, entre 1999 y 2000. A modo de ilustración, CHÁVEZ FRÍAS, al exponer el Proyecto de Constitución en su alocución del 25/11/1999, expresaba en torno a la constitucionalización de PDVSA: “!Ah!, porque es que aquí había la intención de privatizar a Petróleos de Venezuela. Si nosotros no hubiéramos ganado las elecciones, estoy seguro que ya hubieran vendido a Pdvsa. Esta es una empresa estratégica para el futuro del país, no se puede vender. Ahora está protegida en el ámbito constitucional. ¡Ah!, pero es que algunos querían venderla, están en ese juego y por eso seguramente se oponen a esto. Esa es su verdadera razón, la de algunos”. Vid.  CHÁVEZ FRÍAS, Hugo (2003) “Discursos fundamentales. Ideología y acción política” [Coordinación general de la edición: Rafael Vargas Medina]. Foro Bolivariano de Nuestra América, Caracas: I, 429.- Para una asunción del problema, desde la perspectiva de las relaciones civiles-militares, cfr. BUTTÓ, Luis Alberto (2015) “Civiles y militares. Manual indispensable”. Negro  Sobre Blanco. Caracas.

[4]        DI STASIO, Alessandro (2017) “Hoy presos, Eulogio Del Pino y Nelson Martínez estaban ligados a Pdvsa desde 1980”, 30/11; disponible, en: http://efectococuyo.com/politica/hoy-presos-eulogio-del-pino-y-nelson-martinez-estaban-ligados-a-pdvsa-desde-1980 . Cfr. RLP (2017) “Eulogio del Pino: Del terror independentista en Canarias a ministro de Maduro”, 02/12; disponible en: https://www.lapatilla.com/site/2017/12/02/eulogio-del-pino-del-terror-independentista-en-canarias-a-ministro-de-maduro

[5]        RAMÍREZ, Rafael (2017) “Herodes”, Panorama, Maracaibo, 31/12, disponible en: http://www.panorama.com.ve/opinion/Herodes-por-Rafael-Ramirez-20171230-0013.html; y (2018) “La entrega del petróleo”, Panorama, Maracaibo, 04/03; disponible, en: http://www.panorama.com.ve/opinion/La-entrega-del-petroleo-por-Rafael-Ramirez-20180303-0035.html

[6]        Vid. El Capitolio TV (2017) “Dip. Luis Barragan 14-12-17”; disponible, en: https://www.youtube.com/watch?v=ocmy75OtMU8&t=110s

[7]        SAN MIGUEL PÉREZ, Enrique (S/f) “Del ‘Estado de poder’ a la inocencia del príncipe: Reflexiones sobre la razón de Estado en la monarquía hispánica”, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid; disponible, en: https://eciencia.urjc.es/bitstream/handle/10115/5760/RAZ%D3N%20DE%20ESTADO.pdf?sequence=6.

[8]        Al respecto, puede verse:
AA. VV. (2012) “Los ya varios Amuay”, 26/08, en:
--------------------- “Amuay inconcluso”, 04/09,  en:
AA.VV. (2013) “Amuay”, 29/08, en:
-------------------- Parlamentarios exigen  respuesta a la Fiscalía. El Universal, Caracas, y Notitarde, Valencia, 05/09, en:
BARRAGÁN, Luis  (2012) “Apenas, una mirada”, 27/08:
----------------------- (2012) “De uno a otro caso”, 03/09, en:
----------------------- (2012) “Enlatamiento de humo”, 27/08, en:
----------------------- (2014) “Dizque el mal menor”, 24/08, en:

[9]        Vid. DE LA ROSA, Alicia (2012) “Levantarán monumento de heroísmo al pueblo y la Guardia Nacional en Amuay”, El Universal, Caracas,  29/08, en:
https://lbarragan.blogspot.com/2012/08/cultura-politica.html; cfr. PDVSA (2014) “El sabotaje petrolero en puño y letra. Testimonios de rescate del CRP”. Centro de Refinación de Paraguaná. Editorial Nuevo Día, ¿Caracas?

[10]     Al respecto, luce pertinente la observación de CINESNEROS: “La  posibilidad  de  instrumentar la razón de Estado con fines partidistas ha hecho emerger en los modernos estados democráticos la exigencia de someter a una precisa reglamentación, tanto con normas constitucionales como ordinarias, las posibles situaciones en las que el Estado se encuentra ante graves peligros para su seguridad interna y el orden público. Las soluciones que se han dado al problema de la razón de Estado, como las legislaciones sobre el estado de sitio o cualquier otra legislación de emergencia,  deben  ser  también  analizadas.  Los  sistemas  democráticos buscan proporcionar al Estado instrumentos que le permitan, en situaciones de grave peligro para su seguridad interna, enfrentarlos y superarlos sin salirse de la legalidad, a través de leyes obligadamente de excepción,  válidas  solo  para  determinada  situación.  Por  consiguiente, debería anularse cualquier justificación para el uso de la razón de Estado, que abra inevitablemente la posibilidad de instrumentación”. Vid. CISNEROS, Isidro H. (2014) “Norberto Bobbio: De la razón de Estado  al gobierno democrático”. Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, México: 210; disponible, en:

[11]     REPÚBLICA DE VENEZUELA (1996) “A dónde vamos 1: Debate relativo a la propuesta del Presidente de Petróleos de Venezuela, doctor Luis E. Giusti, sobre la venta del 15% de las acciones de esa empresa”. Ediciones de la Cámara de Diputados. Caracas: 139.

REFERENCIAS ESENCIALES

DEL ÁGUILA, Rafael (2000) “La senda del mal: Política y razón de Estado”, Taurus, Madrid.

GUEVARA, Pedro (1997) “Estado vs. Democracia”, Universidad Central de Venezuela, Caracas.

MALAVÉ MATA, Héctor (2006) “La trama estéril del petróleo. Petróleo y economía en el septenio perdido de Hugo Chávez”, Rayuela Taller de Ediciones, Caracas.

MENDOZA POTELLÁ, Carlos (2006) “Vigencia del nacionalismo petrolero”, Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, Universidad Central de Venezuela, Caracas, nr. 1/2006 de enero-abril.
----------------------- (2016) “Vigencia del nacionalismo petrolero. Dos ensayos”, Fundación El Perro y la Rana, Caracas.

NJAÍM, Humberto (1995) “La lógica del secreto político”. El Diario de Caracas, 13/06, en:


(*)   Papel de trabajo para el debate sobre Razón y Política de Estado, promovido por el Prof. Jonathan Benavides entre sus alumnos de los dos últimos semestres  de la Escuela de Estudios Políticos, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Universidad Central de Venezuela. Caracas, 10 de mayo de 2018.

Fotografía: Tomada de  la red (Caracas, 2017), no precisa autor. 
14/05/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/32592-barragan-