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sábado, 21 de marzo de 2020

PESTE CHINA PARA UNA ECONOMÍA YA APESTADA

Efectos económicos del Covid-19
José Guerra
 
Un factor extra económico ha hecho crujir los cimientos de la economía mundial. Efectivamente, la economía, globalmente hablando, cerró 2019 con un crecimiento modesto pero aceptable en torno al 1,5% liderado ese crecimiento por Estados Unidos China e India. El año 2019 fue el mejor período de las bolsas de valores en mucho tiempo y en el caso de Estados Unidos se estima que el principal indicador bursátil, el Dow Jones, tuvo un rendimiento superior al 30%, cifra ésta que se compara favorablemente con cualquier otro negocio o actividad económica.

Todo eso es historia. Hoy la economía está en un momento muy difícil producto de la propagación del coronavirus.

Al principio el fenómeno se localizó en China y luego se ha esparcido por el mundo con su carga letal de fallecidos y destrucción de actividad económica. Las bolsas de valores en dos meses han perdido más de un tercio de lo que ganaron en los doce meses de 2019 y lo peor no ha llegado todavía, debido a que las autoridades económicas actualmente no tienen instrumentos eficaces para encarar esta crisis como si lo hicieron con la de 2008-2009. Al frenazo de la economía se adiciona la caída de los precios del petróleo, ocasionado tanto por la parálisis económica como por el reto que Arabia Saudita le lanzó a Rusia y a otros productores al bajar los precios.

Para Venezuela, esta situación adquiere dimensiones de tragedia. Veamos. En 2019, Venezuela exportó aproximadamente 600.000 barriles diarios de petróleo que le generaron caja, por diversos mecanismos. A un precio promedio de US$ 56 por barril, ello se tradujo en un ingreso de aproximadamente de US$ 10.950 millones. Con los mismos supuestos de exportaciones pero con un precio reducido en un tercio, en el escenario más favorable, Venezuela recibiría apenas US$ 8.000 millones en 2020. La situación pude ser peor todavía si Pdvsa se ve obligada a cortar aún más la producción porque no consigue compradores para sus crudos o si tiene que otorgar mayores descuentos para poder colocar sus crudos.

Con este monto por exportaciones menguado la crisis económica se va a agudizar indudablemente. A ello se agregan dos factores adicionales. En primer lugar, un nivel de reservas internacionales mínimo de US$ 6.900 millones, de los cuales más del 60% es oro, con lo cual la falta de liquidez internacional no hace propicio un mayor nivel de importaciones para vigorizar la economía. En segundo término, Venezuela está en default de su deuda externa desde noviembre de 2017 y por tanto no tiene acceso al mercado financiero internacional, de manera que no puede suplir con ahorro externo lo que no proporciona el petróleo.

La crisis apenas se asoma.

Fuente:
Ilustración: Jeremy Geddes.
Cfr.
El portal de la encargaduría presidencial bloqueado:

lunes, 5 de junio de 2017

PRIORIDAD DE INVERSIONES



El destino inmediato de la renta

Luis Barragán

Numerosas páginas dan cuenta de la intensa y prolongada discusión que suscitaron los ingresos petroleros en Venezuela, favorecido el sector público frente al privado como referente de irradiación de sus beneficios. Discusión apagada por estos años,  consumada la apropiación indebida de los ingresos ya no por el Estado, sino por quienes ejercen exclusiva y arbitrariamente su dirección,  violentada la Constitución y las leyes para la formulación y  aplicación del presupuesto, a los privilegiados de este régimen les importa un bledo el destino mediato, radicalizando su utilidad inmediata.

Aligerados los controles - quis custodiet ipsos custodes - en un presente que sólo aparentemente luce ilimitado, sabremos en un futuro cercano de la exactitud de los montos de un saqueo inédito del erario público que, irremediable, tendrá que afrontar la transición democrática. El empleo de los recursos que pertenecen a todos los venezolanos ya no apunta a las transnacionales del aceite, según el antiguo discurso, sino a las mafias hábil o torpemente organizadas en la nueva centuria.

Las divisas que tanta falta hacen para los alimentos y suplementos nutricionales, medicamentos y equipos médicos, incluyendo a quienes los urgen por un trasplante de riñón, por citar un ejemplo, o el repuesto de vehículos u  otros medios de servicio básico, tienen por rápido destino la adquisición de armas, municiones y equipos antimotines que, abierta o soterradamente, abultan un principal y asombroso renglón de las importaciones. Y, entre éstas, destaca la compra de productos única y ventajosamente comercializados por los CLAP, procedentes de países que, en buena lid, no podrían competir con otros de superior calidad, aunque – colegimos – sus empresas son las pocas del mercado que se aventuran en nuestro país, generando las comisiones de rigor, al ofrecerlos con pagos diferidos, sobreprecios u otras modalidades que les permiten a contratantes y contratistas, afilar las macabras oportunidades que les abre la crisis humanitaria.

No hay empréstito que dejen de gestionar, comprometiendo la renta petrolera de los años por venir, o – en todo caso – la que permitan los leoninos convenios con China, por cierto, escasamente conocidos.  El sostenimiento por algunas horas, algunos días, algunos meses del régimen, se traduce en todo el remate posible de nuestros activos, dibujando una situación de astronómica irresponsabilidad, pocas veces vista en todo nuestro historial colonial y republicano.

Cada vez que el opresor dispara un proyectil lacrimógeno u otro decididamente letal, está zanjando injustamente el destino de los recursos que nos quedan. A la muerte de más de sesenta personas en tan pocos días, se anota la de un niño que se despide por desnutrición y la de un adulto, cuya enfermedad crónica lo va arriando con la morbidez avisada de una lentitud angustiosa.

04/06/2017: