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domingo, 12 de julio de 2020

CAZA DE CITAS

"...  Pese a que en muchos conflictos tuvieran una dimensión petrolífera, rara vez esa era la única razón por la que un estado decidía emprender una guerra. Los casos bélicos que se atribuían a motivos ligados con la producción de petróleo resultaron estar vinculados a otras cuestiones. Lo único que podía decirse, como mucho, era que no constituían tanto un ejemplo de codicia como un reflejo de las preocupaciones sobre la seguridad del suministro ..."

Lawrence Freedman

("La guerra futura. Un estudio sobre el pasado y el presente",  eBook / Editorial Crítica, Barcelona, 2019: 208)

Captura de imagen: https://www.youtube.com/watch?v=Z56iOOaKm3U

domingo, 12 de abril de 2020

EL FUTURO DE UN RECUERDO: SEATTLE

Del tránsito a la inmediata postguerra
Luis Barragán

De la trilogía que escribió Antonio Negri sobre el combate anti-globalizador, auxiliado por Michael Hardt, sólo hemos accedido a “Multitud” (Debate, Barcelona, 2004), aunque sobran los comentarios que nos imponen sobre los restantes títulos,  en especial, “Imperio” de fecha anterior.  Quizá simplificando demasiado la tesis, frente al poder del capitalismo que ha traspasado las fronteras nacionales, tejiendo una tupida y extendida madeja de intereses,  con las consecuencias del caso, surge la multitud, por cierto, sustitutiva de la clase redentora universal, como lo fue el proletariado, desarrollando libérrima, democrática, espontánea y eficazmente un inédito poder reticular del cual el autor es su profeta.

Llama poderosamente la atención, un par de facetas que explican la perspectiva del teórico post-marxista y, al parecer, al mismo tiempo post-moderno, así una cosa necesariamente no implique la otra, ya que los críticos indican una afiliación  hobbesiana o moderna que no atina en un desarrollo político preciso y concreto, novedoso y realmente diferenciador de la tradición que desea negar, como lo señala Omar Astorga (“Ensayos de filosofía política y cultura”, UCV, Caracas, 2014). O la multitud, insigne productora de recursos inmateriales, no adquiere la especificidad sociológica necesaria para caracterizarla como la contendora eficaz frente al imperio,  como lo aprecia Roberto Gelado Marcos (“La multitud según Hardt y Negri: ¿Ilusión o realidad?”, en: https://revistas.upb.edu.co/index.php/derecho/article/view/277/232).

La otra faceta apunta a la aceptación de la guerra o de la guerra social prolongada, como un fenómeno que sincera y reemplaza la noción y el ejercicio de la política, paradójicamente, aún en nombre de la paz, la libertad y la democracia a las que aspiran los coautores. A pesar de sus imprecisos pronósticos, abierta la posibilidad de una sorpresiva perturbación de cualquier orden que altere  el curso de los acontecimientos, no pudieron naturalmente prever la llegada del general Covid19 que, partiendo de China, otra paradoja, no sólo amenaza con apoderarse del planeta, sino que dispara todos  los resortes de  la crítica contra el capitalismo, obviando la trágica experiencia de los totalitarismos desgraciadamente vigentes.

Por lo pronto, la pandemia ha servido para solapar el arrollador avance de la globalización maldita que ha reactivado al Estado Nacional frente al inaudito asedio del coronavirus, cuestionando todos los mecanismos internacionales que pudieron servir para prevenirlo, frenarlo y doblegarlo diligentemente: aparente y sólo aparentemente, quedan atrás las bondades de la globalización a la que se resisten las satrapías. Por ello, en tránsito hacia la inmediata post-guerra, una vez neutralizadas las fuerzas del general Covid19,  en medio de la inexorable recesión económica que vendrá, el nuevo orden jurídico mundial que preocupa a Luigi Ferrajoli o, entre nosotros, a Víctor Rodríguez Cedeño, sólo podrá también entenderse como una cruzada – término que sabemos sugestivo -  a favor de las libertades necesarias para defendernos ante el avance despiadado de los generales del tráfico ilícito de drogas, órganos, capitales, etc., los únicos capaces de sostener al totalitarismo contemporáneo.

Valga acotar que, en términos más modestos, la comunidad de Negri y Hardt, afianzada por las redes digitales de los países occidentales que las garantizan y ellos celebran, es un fenómeno típico de la lucha de los venezolanos por estos años, a pesar de la brecha digital, que no ha quedado limitado a los bytes, sino también ha movilizado a la ciudadanía en el mundo real y palpable. Empero, se ha convertido en una actividad riesgosa, gracias a las fuerzas del Estado (y de otras demasiado irregulares), que literalmente ha disparado a todo aquél que disienta por alguna distracción personal frente a la militarización del país y de la pandemia misma.

jueves, 28 de marzo de 2019

CAZA DE CITAS

"Ya no tenía que viajar para ser cronista del dolor. Este había llegado a su país y se cebaba con sus gentes. Aquella guerra era una venganza colectiva, un ajuste de cuentas por afrentas pasadas, un reflujo de odios y rencores que envenenaban el corazón de las personas, aflorando a la superficie lo peor de sí mismas. Una Joana adolecente estuvo a punto de matar a su padre, y a pesar de sus esfuerzos por dominarse, temía que en un futuro pudiese desatar su ira contra otra persona. Quizá con razón, quizá sin ella, pero ¿realmente necesitaba una justificación para la violencia? La había buscado en una docena de países y no la había encontrado. Una serpiente mordiendo su propia cola; su origen y su final eran ella misma"

José Antonio Suárez

("Tercera República", La Factoría de Ideas,  Madrid, 2010: 208)

Fotografía: Juan Pablo Bayona, Puente de Las Tienditas, entre el estado Táchira y Colombia. Bloqueo para evitar la entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela.

jueves, 14 de marzo de 2019

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

CRÓNICA
Historiador inglés, 'Sir' y experto en estrategia militar
Lawrence Freedman: "Dios destaca como estratega con las 10 plagas de Egipto"
Ione Saizar
18/02/2017

Todos tenemos un plan, incluido Donald Trump... El presidente norteamericano se queda milagrosamente fuera del compendio de mil páginas, Estrategia (La Esfera de los Libros), con el que Sir Lawrence Freedman pasa revista a la historia desde los tiempos de David y Goliat al improbable ascenso de Barack Obama.
El profesor del Kings College, considerado mundialmente como el decano de la estrategia, se atreve sin embargo a pasar revista a los últimos acontecimientos bajo su prisma original, con citas a obligadas a Maquiavelo, Sun Tzu y Clausewitz, más el gancho certero de Mike Tyson, muy a cuento para los tiempos que corren.
Freedman, nombrado en su día como historiador oficial de la Guerra de las Malvinas, tuvo también un papel crucial como asesor y luego investigador del comité que examinó el papel del Reino Unido en la guerra de Irak. El campo de batalla es su especialidad, extendida por afinidad a los mundos de la economía y de la política. Aunque es ya difícil pensar en algún campo de la actividad humana que no esté tocado por la varita mágica de la estrategia.
La estrategia es esencialmente un término militar y está inevitablemente asociada a la guerra ¿Hasta qué punto este espíritu bélico se ha trasplantado a mundos como el de la política o la empresa?
    La estrategia surge normalmente en respuesta a un conflicto. Varios actores compiten por un mismo objetivo, y podemos estar hablando de ejércitos, de empresas o de partidos políticos. El concepto se acuña efectivamente en la terminología militar en el siglo XVIII, y a partir de ahí se extiende a otros campos como la política. En el último siglo se ha popularizado sobre el todo en el mundo de los negocios, ligado a la organización y la gestión de empresas.
Díganos un buen y un mal estratega de los negocios...
    Malos estrategas han habido muchos, pero si hubiera que dar un premio colectivo se lo daría los banqueros que nos metieron en la debacle financiera del 2008... Y el gran modelo de estratega sigue siendo para mí Alfred P. Sloan, el presidente de General Motors. Su "estudio organizativo" de 1920 es un texto canónico en la dirección de empresas. El pulso seguro que mantuvo en su competencia con Ford en una apasionante lección de estrategia.
Usted habla del impacto de otro invento militar en el mundo de los negocios, el internet. Se diría que el santo grial de las empresas es encontrar una "estrategia digital"...
    La economía digital es joven, apenas tiene 20 años. Las posibilidades son enormes, pero los riesgos son también muy grandes. La naturaleza disruptiva de Internet y el flujo abrumador de información es un reto enorme para las empresas. Existe el riesgo de tomar decisiones precipitadas y equivocadas. Aunque parezca chocante, el "business as usual" (seguir como hasta ahora) puede ser a veces una perfecta estrategia...
David contra Goliat... Usted nos recuerda en su libro cómo la estrategia ha estado con nosotros desde tiempos bíblicos.
    La Biblia está llena de espléndidos ejemplos de estrategia. Se sigue usando esa metáfora como ejemplo del débil que derrota al fuerte con un golpe de sorpresa y de determinación. Pero hay también un tercer elemento que no podemos olvidar, y es la fe que David tenía en Dios... Por cierto, Dios destaca también como un buen estratega, cuando usa la "escalada gradual" con las 10 plagas, para facilitar la huida de Egipto de los judíos.
Hasta el diablo tiene su estrategia, si hacemos caso a John Milton en 'El paraíso perdido'...
    Milton intenta poner un poco en orden todo el caos del Génesis. Y exculpa hasta cierto punto a Adán y a Eva del pecado original. Todo fue al fin y al cabo un ardid de Satanás en su exilio en la Tierra, una venganza del ángel caído. Cuenta Milton que Satanás llegó a tener a su lado un tercio de los ángeles, pero las huestes del Cielo estaban preparadas. Desde entonces hemos tenido batallas celestiales...
Es imposible hablar de batallas y estrategias sin mentar a Napoleón Bonaparte...
    Napoleón fue un genio militar, pero nunca aplicó las mismas lecciones a la política. Un gran general, pero un mal político, que no quiso o no supo ver las coaliciones que se formaron contra él y que sellaron su destino.
Clausewitz [militar prusiano, uno de los más influyentes teóricos de la ciencia militar moderna] fue otro estratega aventajado...
    Las ideas de Clausewitz han resistido muy bien el paso de los tiempos. Lo que a mí más interesa -y a eso le dedicaré mi próximo libro, El futuro de la guerra- es su obsesión por la "batalla decisiva". En la Historia hay muchos ejemplos de batallas militares que parecieron "decisivas", pero que no lo fueron a nivel político.
¿La victoria de Donald Trump es una carambola histórica o un golpe estratégico?
    La base del éxito electoral de Trump es que nunca esperó tener éxito... Digamos que empezó a desarrollar lamarca Trump desde la plataforma de sus negocios y, sobre todo, a raíz de su popularidad televisiva. Y la cosa empezó a funcionarle mejor de lo que esperaba durante las primarias republicanas. Su estrategia, en ese punto, consistía simplemente en marcar la diferencia. Diciendo cosas que podrían considerarse "inapropiadas", logró distanciarse de los otros. A nadie le sorprendió que lograra la nominación. En las presidenciales tampoco creo que tuviera una estrategia clara... Digamos que supo leer el contexto social y político, pero aparte de eso se limitó a seguir sus instintos. Creo que Trump no esperaba ganar. Todo el caos que estamos viendo ahora es precisamente fruto de una preocupante falta de preparación o de estrategia...
¿Se puede ser presidente sin tener una estrategia?
    Trump está gobernando -o intentando gobernar- de la misma manera que hizo en la campaña, rompiendo las reglas del juego. Está actuando de una manera impulsiva, sin pensar en las consecuencias o en las implicaciones de sus acciones. Todo lo que ha hecho hasta ahora, con su enfrentamiento a los jueces y a los medios, demuestra una clara ignorancia del proceso.
Su libro arranca con una cita del boxeador Mike Tyson: "Todo el mundo tiene un plan... hasta que te parten la cara". ¿Podríamos decir que el mundo tenía un plan, y que Trump es el puñetazo en el rostro?
    Trump no entraba en los planes de un mundo globalizado. Estamos hablando de un líder nacionalista, en lo político y en lo económico. Veremos lo que da de sí su lema de "America first", y si en otras partes del mundo y en particular de Europa acaba cuajando esa vuelta al nacionalismo... El puñetazo en la cara se lo puede llevar él si persiste en seguir exclusivamente sus impulsos. La gente en su círculo tendrá que hacerle reaccionar. No se puede gobernar peleándose con todo el mundo. Para poder lograr algo se necesitan alianzas. Eso es algo que entienden hasta los chimpancés... En mi libro hablo de los experimentos de Frans de Waal, el autor de La política de los chimpacés. Nuestros parientes cercanos forman coaliciones y utilizan tretas como estrategia disuasoria, antes que recurrir al uso de fuerza.
¿Qué ilustres estrategas pueden haber influido en él? ¿Acaso Maquiavelo con el "más vale ser temido que amado"?
    Creo que, en el fondo, Trump busca ser querido. Los líderes buscan siempre la admiración popular, de ahí quizás su empeño en querer "demostrar" que a su investidura asistió más gente que a la de Obama. No creo que busque directamente ser odiado. Es pronto para averiguar si encaja en la definición de "maquiavélico", que está más bien asociado a la falta de ética.
¿Habrá leído Trump 'El arte de la guerra' de Sun Tzu?
    No lo sé. Es un libro corto y muy popular en el mundo de los negocios. Es una obra que apela también muy directamente a la vanidad de la gente. Sun Tzu nos enseña a usar el ardid como arma. Su lección es: "Si eres astuto y sagaz, ganarás a tu oponente". El engaño o la sorpresa es otro factor clave en la estrategia.
A Theresa May, por cierto, le acusaban de no tener una "estrategia" para el Brexit ¿La tenemos por fin?
    El Brexit y Trump pueden tener algunas raíces en común, pero yo marcaría de entrada la diferencia. Trump es Trump y Brexit es Brexit. Lo cierto es que la relación de este país con la Unión Europea ha sido un tira y afloja durante más de cuatro décadas. Hubo un referéndum y la gente decidió. El resultado pilló por sorpresa al Gobierno, David Cameron dimitió y quedó claro que no existía efectivamente una estrategia. Ahora parece que por fin la tenemos (salir del Mercado Único e intentar sellar un acuerdo comercial desde fuera con la UE), pero existe el riesgo de un grave impacto económico, tanto para nosotros como para Europa. Creo que se impone un equilibrio y un entendimiento con Bruselas. La UE tiene que entender que castigar al Reino Unido es castigarse a sí misma. Podemos acabar todos muy mal...
Quien parece que está ganando la partida estratégica es, en cualquier caso, Vladimir Putin...
    Creo que no es verdad. Todo depende de lo que signifique ganar. Putin es astuto y está jugando sus bazas ¿Pero qué esta ganando realmente? El PIB de Rusia está en declive y es muy similar al de España. ¿Cómo se puede aspirar a ser una superpotencia si no estás entre las primeras 10 naciones del mundo? Las sanciones han hecho estragos en los últimos años. La situación en Crimea y en Ucrania está estancada. Siria ha sido su mayor golpe de efecto, pero su apoyo al régimen de Asad no puede calificarse precisamente como una victoria. Creo que el éxito de Putin está sobrevalorado.
¿Y la pujanza de China?
    China será cada vez más fuerte, y más ahora con la ayuda de Trump, que está dándole más margen para operar. Trump está predisponiendo a Europa en su contra, mientras China refuerza sus lazos comerciales con el continente. Su estrategia hasta ahora ha sido la cautela y la paciencia, pero se han estado preparando a conciencia y ante una provocación pueden responder. La fricción entre China y EEUU es uno de los mayores factores de riesgo en los próximos años.
¿Y el polvorín de Oriente Medio? Usted fue asesor de Tony Blair y participó después en la comisión que investigó el papel del Reino Unido en Irak ¿Todo lo que estamos viviendo ahora no es acaso el resultado de un guerra equivocada y fallida?
    El objetivo de la guerra de Irak era clara: derrocar a Sadam Hussein. Se pueden cuestionar las causas o si se exageró la amenaza, pero el objetivo se consiguió. Lo que falló claramente fue la estrategia para después de la guerra. También nos podemos preguntar si las guerras en Afganistán e Irak sirvieron para vacunar a Occidente contra una intervención militar en Siria.
¿Hasta qué punto el Estado Islámico es un efecto secundario de la guerra de Irak?
    Al mal planeamiento tras las guerra de Irak se unió el arranque del conflicto en Siria... Ese ha sido siempre el gran problema de Occidente: la dificultad para interpretar las diferentes facciones y los conflictos entrecruzados que ha habido siempre en Oriente Medio, antes y después de la guerra de Irak. La estrategia contra el IS en este punto no puede ser estrictamente militar; hay que seguir construyendo alianzas políticas y diplomáticas, y apoyarnos en la labor clave de los servicios de Inteligencia para prevenir atentados.
¿Qué político destacaría como el mejor estratega del siglo XX?
    La referencia a Churchill es obligada: para mí es un ejemplo de político que sabe crecerse ante la inmensidad del reto. Pocos apostaban por él antes de la guerra... Aunque si tuviera que elegir uno tal vez me quedaría con Nelson Mandela: sus movimientos de piezas durante el Apartheid son magistrales, como en una perfecta partida de ajedrez.
Cerremos el repaso histórico con Obama ¿La esperanza es una mala estrategia?
    Obama fue un gran estratega para llegar a poder. Su historia personal, sus cualidades como orador y su manejo de la política en la era digital facilitaron su ascenso. Lo que pasa es que nunca fue el líder radical y visionario que muchos quisieron ver. De hecho, su mejor legado, el Obamacare, está siendo ya desmotando por Trump... El tiempo dirá cuál será su lugar en la Historia.

Fuente: https://www.elmundo.es/cronica/2017/02/18/589ef9ff22601d8a508b4582.html

 
Lawrence Freedman : “La estrategia es el arte de crear poder”
Con su último libro, el historiador del King’s College ahonda con detallada erudición en las distintas aplicaciones de la estrategia, tanto en términos de guerra como de política o negocios
Mauricio Bach
28/01/2017

Lawrence Freedman (1948) lleva toda una vida dedicado a los estudios estratégicos. Ha sido profesor de Historia Militar en el King’s College de Londres, del que ahora es vicerrector: ha escrito sobre la guerra fría y la estrategia nuclear, sobre la guerra de las Malvinas (de la que fue nombrado historiador oficial) y sobre las in­tervenciones estadounidenses en Oriente Medio; ha formado parte de la comisión oficial que investiga la participación del Reino Unido en la guerra de Irak y tiene, entre otras condecoraciones, la de Comandante de la Orden del Imperio Británico. Ahora ha volcado sus conocimientos sobre estrategia –aplicada a los ámbitos de la guerra, la política y los negocios– en un libro monumental –más de mil páginas–. Un recorrido apasionante por una disciplina que ha dado forma al mundo en que vivimos.
¿Cómo definiría estrategia en una frase?
El arte de crear poder.
Empieza el libro con un comentario de Mike Tyson: “Todo el mundo tiene un plan... hasta que le parten la cara”. ¿Cuál es la diferencia entre un plan y una estrategia?
Un plan es una secuencia de pasos que, si se siguen, nos conducen a una meta. La estrategia implica enfrentarse a otras personas determinadas a mantener su poder y conseguir sus objetivos. Requiere tener eso en cuenta en cada uno de los pasos que damos.
El libro habla de la estrategia aplicada a la guerra, la política y los negocios. ¿Las dos últimas parten de la primera?
La clave de la estrategia es que implica la existencia de un conflicto entre dos o más actores determinados a conseguir un objetivo. La estrategia moderna se desarrolló en un momento en que para afrontar estos conflictos era necesario mover enormes y disciplinados ejércitos que debían desplazarse enormes distancias para situarse en la mejor posición de combate. Los conceptos desarrollados por la estrategia militar han influido en la política y los negocios, aunque después esas dos áreas han desarrollado sus propios planteamientos.
En un capítulo conecta a Sun Tzu y a Maquiavelo que, uno en la guerra y otro en la política, apuestan por el ardid. ¿Es un elemento clave en la estrategia?
Si dispones de un poder arrollador no tienes por qué ser especialmente astuto. Pero el perdedor potencial que es difícil que salga victorioso de un enfrentamiento directo tiene la opción del ardid para conseguir la sorpresa. Aunque incluso el más fuerte puede utilizar esta estrategia para reducir sus bajas. En el libro destaco la importancia de las coaliciones como un modo más fiable de lograr una fuerza superior ante el enemigo.
Pone el ejemplo de David y Goliat. ¿El ­débil gana al fuerte con inteligencia y astucia?
Es un ejemplo clásico de cómo el débil puede vencer al fuerte con astucia y rapidez. Pero lo más relevante de la historia bíblica es que el arma más poderosa es la férrea fe en Dios. Sin ella, el acto de David sería casi suicida. Y la segunda conclusión es que una vez utilizado el truco, no se puede repetir, porque el enemigo ya está en guardia. Lo de la piedra y la honda no vuelve a aparecer en toda la Biblia.
¿La estrategia moderna es hija de la Ilustración? La razón y la ciencia aplicados a algo a priori caótico como la guerra.
En efecto, la estrategia parte de la idea de que se puede aplicar la fuerza de acuerdo con criterios científicos, de modo que la relevancia del azar en la guerra se reduzca. Pero el azar no puede eliminarse por completo. Siempre existe la incertidumbre sobre el comportamiento del enemigo, de modo que la estrategia no puede ser una disciplina por completo científica.
¿Es Napoleón el primer gran estratega de la era moderna?
Al final Napoleón fue derrotado por su exceso de ambición y por dar a sus enemigos la oportunidad de coaligarse contra Francia. Los estrategas necesitan salir victoriosos una vez que la guerra ha terminado. Pero es cierto que su liderazgo militar replanteó la perspectiva de lo que podía conseguirse con ejércitos modernos e influyó a los dos grandes estrategas del XIX, Clausewitz y Jomini.
Ambos lucharon en las guerras napoleónicas, cada uno en un bando. ¿Por qué son tan relevantes?
En un primer momento Jomini fue el más relevante porque vivió más tiempo y su libro El arte de la guerra se convirtió en la obra de referencia en el XIX. Pero Clausewitz fue el gran teórico y sus ideas siguen impregnando la estrategia bélica moderna. Ambos centraron sus teorías en la idea de la batalla decisiva, la que anula la fuerza del ejército enemigo y obliga al estado perdedor a aceptar los términos po­líticos que se le impongan tras la derrota.
Todo cambia con la guerra fría. Con las armas nucleares ya no se trata de ganar, sino de mantener la capacidad de amenaza.
La estrategia en la era nuclear pasó a consistir en evitar la guerra sin hacer ninguna concesión política. Lo cual se conseguía mediante la disuasión, dejando claros los riesgos de una catástrofe nuclear si estallaba la guerra.
Usted formó parte de la comisión oficial que investigó la participación de Reino Unido en la guerra de Irak. ¿Qué opina de la estrategia occidental en Oriente Medio?
La estrategia de Occidente en Oriente Medio ha sido durante mucho tiempo pobre y a menudo contraproducente. Por desgracia esto es aplicable a todas las estrategias aplicadas en Oriente Medio. Hay demasiados conflictos entrecruzados para que ningún actor pueda controlar la situación.
En la actualidad, con el terrorismo global, ¿hay que replantearse la estrategia militar?
No. Muchos de los principios básicos no hay que cambiarlos. Lo importante es entender el contexto político y asumir los límites de la respuesta militar cuando se trata de grupos terroristas. Un buen trabajo de inteligencia y policial resulta a menudo mucho más eficaz.
¿La estrategia trata de cómo ganar una batalla o más bien de cómo actuar una vez has ganado la guerra?
Una batalla es un medio para conseguir un fin. Los fines son siempre políticos y ese es el terreno en el que hay que juzgar los éxitos o fracasos.
Dígame una batalla ejemplar desde el punto de vista estratégico.
Hay muchas batallas relevantes en la historia por sus amplias consecuencias políticas, más que porque fueran brillantes desde el punto de vista estratégico. Un ejemplo de batalla que fue brillante en su planificación estratégica y que además tuvo relevantes consecuencias políticas es la de Sedan en septiembre de 1870, cuando el ejército francés fue rodeado por el prusiano comandado por el mariscal Helmut von Moltke y el emperador Napoleón III cayó prisionero. Fue sólo en parte decisiva, porque le siguió un largo periodo de resistencia de los franceses.
Al abordar la estrategia política, dedica muchas páginas a los revolucionarios del siglo XIX. ¿Por qué?
Los revolucionarios eran los perdedores potenciales, y pensaron mucho más a fondo que sus rivales la estrategia política a seguir. Muchas de las ideas que han acabado siendo centrales en la estrategia política empezaron con los revolucionarios de izquierdas, incluida la conciencia de las masas y cómo se debe manipular.
Habla usted de la relevancia que ellos le dieron a la narrativa, a la propaganda. ¿Son esenciales en la estrategia política?
La estrategia tiene un elemento narrativo, toma la forma de una historia sobre el futuro y sobre cómo deben desarrollarse los acontecimientos. Se convierte en un elemento clave de la estrategia, como cuando se persuade a la gente de que no apoye a un determinado movimiento insurgente porque será pernicioso para ellos y acabará derrotado.
Habla también de Gandhi y Luther King. ¿La no violencia es siempre mejor estrategia que el uso de la fuerza?
No necesariamente. Hay épocas en que la no violencia no funciona. Gandhi y Martin Luther King triunfaron porque pudieron llegar a una opinión pública poderosa, la opinión pública británica e internacional frente a quienes gobernaban sobre el terreno India y el gobierno de Estados Unidos y el resto del país frente a los líderes segregacionistas del Sur. La no violencia les permitió adquirir una superioridad moral que evitó muchos riesgos a sus seguidores.
Habla también de la campaña de Barack Obama como un ejemplo de estrategia. ¿La de él y la de Donald Trump son mo­délicas desde esta perspectiva?
Que una estrategia triunfe no la convierte en perfecta. También juegan un papel la suerte y las debilidades del oponente. Obama estaba muy bien organizado y tenía carisma. Trump ha jugado con la debilidad de sus oponentes y ha sabido entender el contexto social.
¿ Cameron y el Brexit es un ejemplo de mala estrategia?
Cameron consideró que no tenía otro remedio que convocar un referéndum que podía perder. Su error fue tardar demasiado en preparar a la opinión pública para el debate. No pudo controlar la deriva que tomó el debate nacional.
Si pasamos a los negocios, pone pegas como estrategas a mitos capitalistas como Rockefeller o Ford.
Rockefeller fue un estratega brillante, que supo combinar los incentivos y la coacción para crear un extraordinario monopolio. Después al gobierno no le gustó lo del monopolio, pero incluso cuando se lo deshicieron, actuó con habilidad. Ford, en cambio, fue un pésimo estratega, porque se empeñó en aplicar siempre la misma fórmula, fuesen cuales fuesen las circunstancias.
¿En términos estratégicos guerra y negocios son similares? ¿Cuál es la meta en los negocios, consolidar la posición, derrotar al contrincante?
Por suerte en los negocios no hay violencia, lo cual marca una diferencia importante. En mi opinión, el problema de la estrategia empresarial es que no existen situaciones estándar, de modo que es difícil llegar a teorías unificadas. Gran parte de la estrategia empresarial está dedicada a cómo gestionar y liderar grandes compañías, más que a cómo manejarse con la competencia. Y en la actualidad un tema capital desde la óptica estratégica es la innovación.
Un gran estratega en los negocios...
Alfred Sloan, que levantó General Motors, fue un gran estratega porque era capaz de imaginar mercados que todavía no existían, y también sabía cómo sacar el máximo partido de diversos productos que potencialmente competían entre ellos.
¿ Lehman Brothers sería en cambio un ejemplo de pésima estrategia?
Sí, su empeño era no quedarse atrás con respecto a la competencia, sin evaluar los riesgos que estaban tomando. Es una estrategia nefasta.
¿La relación entre estrategia y ética?
Es compleja. Dado que la estrategia versa sobre la elección, cada decisión tiene una dimensión ética. Las normas y los valores pueden ser esenciales a la hora de forjar coaliciones y conseguir apoyos, pero también a la hora de determinar qué objetivos merecen la pena.
¿En la estrategia de guerra, política y negocios las alianzas son esenciales?
Alianzas y coaliciones son un tema recurrente en la estrategia, porque de lo que se trata es de asegurarte de que cuentas con fuerza suficiente para superar los retos a los que te enfrentas. En ocasiones debes actuar a solas, porque las alianzas son una carga demasiado pesada o es imposible aunar intereses. Pero los estrategas más exitosos saben cómo atraerse aliados.
¿La estrategia tiene más que ver con el ajedrez y el anticipar el movimiento del contrario, o con el póquer, donde el azar y el engaño tienen un papel relevante?
Tiene elementos de ambos, pero buena parte de la estrategia tiene que ver con actividades que no se rigen por normas aceptadas por todos los contendientes.
¿La mejor estrategia es aquella capaz de controlar lo imprevisto?
La que muestra flexibilidad y capacidad de improvisación, precisamente porque es imposible controlar lo imprevisto.
Las obras de Shakespeare, ‘El padrino’, ‘Los Soprano’, ‘Juegos de tronos’, ¿dan buenas pistas sobre estrategia?
Los grandes autores que analizan el comportamiento humano son capaces de ilustrar dilemas estratégicos. Si son realistas, ponen en escena los problemas a los que se enfrentan aquellos que toman decisiones en condiciones de conflicto e incertidumbre. Por eso, los estudiosos de la estrategia tienden a utilizar ejemplos de ficción que son ilustrativos de lo que comportan las decisiones estratégicas.
En el libro habla de los chimpancés como ejemplo de estrategia. ¿Podemos sacar lecciones de la naturaleza?
Lo importante de los chimpancés es que no confían sólo en la fuerza bruta, entienden la importancia de coaligarse y de ser astutos. De modo que nos enseñan que hay algo natural en el comportamiento estratégico.
Hacia el final del libro cita a
La estrategia se presenta a menudo como un ingrediente mágico que puede resolver todos los problemas, como si pensando mucho y siendo más listo que tus oponentes siempre lograrás inclinar la balanza a tu favor, incluso en las condiciones más desfavorables. En la práctica, la mejor estrategia puede fracasar por acontecimientos azarosos o por la presencia de un oponente inteligente. De modo que la estrategia tiene límites inherentes, pero dejar de lado la estrategia te convierte en un fatalista y deja en manos de los otros el desarrollo de los acontecimientos.
Enfrentamientos
Revolucionarios Muchas ideas que han acabado siendo centrales en la estrategia política empezaron con los revolucionarios de izquierdas, incluida la conciencia de las masas y cómo manipularlas.
David y Goliat Ejemplo clásico de cómo el débil puede vencer al fuerte con astucia. Pero el truco no se puede repetir porque el enemigo ya está en guardia

Fuente: https://www.lavanguardia.com/cultura/20170128/413762407637/culturas-entrevista-lawrence-freedman.html

Lawrence Freedman: “Rusia es un actor gamberro que interfiere en asuntos de otros”
El experto en estudios estratégicos analiza el tablero mundial
Rafa de Miguel30/01/2019   

Lawrence Freedman (Tynemouth, Reino Unido, 70 años) disfruta del raro privilegio de haber sido juez y parte en la historia reciente, sin que sus contemporáneos pongan en duda la imparcialidad de sus argumentos. Catedrático emérito de Estudios Bélicos del King’s College de Londres, Freedman es considerado el decano de estudios estratégicos de Reino Unido. Su mano estuvo detrás del famoso discurso de Tony Blair en Chicago (EE UU) en 1999, en el que el entonces primer ministro de Reino Unido expuso al mundo la “doctrina Blair”: la comunidad internacional, defendió, está legitimada para intervenir en aquellos conflictos internos en los que se produce una vulneración flagrante de los derechos humanos (la OTAN actuó entonces con decisión en Kosovo) y, sobre todo, Estados Unidos sigue siendo la potencia irremplazable, por lo que debe renunciar a cualquier tentación aislacionista. Freedman intervino en la elaboración del informe Chilcot, la investigación oficial de Reino Unido sobre la intervención del país en la guerra de Irak. Es autor de La guerra futura. Una historia sobre el pasado y el presente (editorial Crítica). Una visión que cuestiona los cálculos, a menudo erróneos, de los estrategas militares a la hora de estimar la duración y el resultado de los conflictos bélicos.
PREGUNTA. No aprendemos de la historia. Los estrategas están cada vez más convencidos de que se puede definir el futuro de una guerra.
RESPUESTA. Los líderes se equivocan, extrapolan sus predicciones de tendencias anteriores y suelen tener lagunas de imaginación. Esas son las principales razones por las que las guerras resultan tan difíciles de predecir. Pero además, cuando hablan del futuro, lo suelen hacer desde el presente. Hablan de las opciones que hay en el momento actual.
P. Y hay una fe ciega en la tecnología.
R. La gente se obsesiona con ella porque es algo que entiende. Sabíamos en los años 70 que los microchips serían cada vez más importantes. Sabemos en la actualidad que la inteligencia artificial también lo será. Pero la tecnología no puede imponerse sobre una estrategia.
P. Insiste usted mucho en criticar la idea de un movimiento audaz.
“El problema del Brexit se habría resuelto hace ya mucho tiempo si EEUU hubiera tenido un presidente fuerte”
R. Se cree que la vía por la que se va a lograr la victoria es aniquilando las fuerzas del enemigo. Todos los avances son juzgados con respecto a ese objetivo. Pero si vas a entrar en guerra, y por tanto tienes que construir las razones para hacerlo, lo tendrás difícil, a no ser que construyas un argumento que debilite de modo definitivo al enemigo. Como resultado de ese planteamiento, ha habido una creencia histórica en los movimientos audaces, que puedan pillar al enemigo desprevenido y aplastarle. Pero en realidad, aunque puedan ser impresionantes desde el punto de vista táctico, no tienen por qué ser decisivos. El enemigo puede tener aliados. O las fuerzas del enemigo pueden ser derrotadas pero convertirse a continuación en una resistencia partisana y llevar a cabo una guerra de guerrillas. Algo bastante común y que acaba en bloqueo. Como les ocurrió a los estadounidenses en Irak.
P. Sigue resultando asombroso el modo en que la Administración de Bush emprendió esa guerra sobre un fondo de mentiras.
R. Hubo varios factores. En primer lugar, el argumento psicológico después de los atentados del 11-S. Existió una actitud beligerante inmediatamente posterior a un acontecimiento traumático. Además, al menos en sus inicios, la guerra en Afganistán pareció desarrollarse de un modo positivo. Creció la confianza en que se había hecho lo correcto. Irak parecía un objetivo fácil. Husein estaba débil, era impopular y además no cumplía las resoluciones de la ONU, lo que llevó a pensar que debía haber alguna razón oculta para esa desobediencia. No lo estudiaron bien. El Ejército estadounidense y el Pentágono se empeñaron en demostrar cómo podían derrotar al Ejército iraquí. Pero no calcularon la posguerra, el momento posterior.
P. Hoy el mundo parece en completo desorden. Rusia, amenazante. China, dominante. Europa, fragmentada.
R. Rusia, efectivamente, es un desafío. Uno al que debería hacer frente Europa. El PIB de Rusia es inferior al de cada una de las principales potencias europeas. Y sus perspectivas no son buenas. Se trata de un actor gamberro que está interfiriendo en asuntos de política interior de otros países. La UE podría hacer frente a este problema sin la ayuda de EE UU, pero dada la fragmentación de la UE, no es bueno prescindir de ellos. EE UU ha sido bastante eficaz en el pasado a la hora de obligar a acercar posturas. El problema del Brexit se habría resuelto hace ya mucho tiempo si EE UU hubiera tenido un presidente fuerte. No habría sido un espectador pasivo ante algo que afecta a su propia situación.
P. China le preocupa.
R. China ya es una potencia económica descomunal y se está convirtiendo en una potencia militar muy seria. Y tiene muchas aspiraciones regionales. Bajo su actual liderazgo, cada vez es más ambiciosa y resolutiva. Y las señales que Trump envía son muy confusas. China puede llegar a la convicción de que si ataca Japón, Taiwán o algún otro país en la región, no serían capaces de resistir su presión. No creo que se trate de algo inminente, pero sí mucho más concebible que en el pasado. Y en gran parte se debe a que no se ve a Trump como un aliado en el que se pueda confiar.
P. Hoy hay líderes políticos de poco fuste, pero ¿cree que la ciudadanía es igual de ingenua que en épocas pasadas?
R. Las democracias tienen una habilidad para responder, reajustarse y reaccionar. El peligro está en que ya no es fácil ver aquel conjunto de políticas que crearon la confianza y la sensación de seguridad que tuvimos durante los noventa. Van a ser tiempos difíciles. Y donde creo que los Gobiernos occidentales lo están haciendo mal es al explicar los sacrificios necesarios. Los populistas suelen ser los peores. Su principal argumento siempre es el mismo: todo sería perfecto si no fuera por estas élites malvadas que se apropian de todo. Pero hemos podido ver en países como Venezuela que los populistas pueden acabar siendo una élite mucho peor para la gente que la élite anterior. Vienen tiempos complicados y se tendrá que hablar de las distintas respuestas y sacrificios de un modo inteligente.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/01/29/ideas/1548781971_735925.html

ENSAYO
El arte de la guerra después de Clausewitz
Lawrence Freedman analiza la evolución de los conflictos bélicos con las nuevas tecnologías y bajo la influencia del cine y la literatura para aventurar cómo serán las contiendas del futuro
Juan Luis Cebrián
11/03/2019

La guerra tiene futuro. Esta es la conclusión a que se llega después de una lectura sosegada del último libro de Sir Lawrence David Freedman, miembro de la British Academy y profesor durante años de estrategia y estudios de guerra en el King’s College de Londres. Freedman acomete durante más de 400 páginas la nada fácil tarea de hacer una historia comprensiva de la guerra durante los dos últimos siglos, y aventura algunas premoniciones o visiones de en qué ha de consistir la guerra de los años venideros. Uno de los atractivos de la obra es la interacción permanente que en ella se establece entre piezas memorables de la literatura o el cine con el desarrollo de los acontecimientos bélicos, la estrategia militar de las potencias o las decisiones tomadas al respecto por algunos gobernantes. Poseedor de una gran erudición, es capaz de enlazar la numerosa bibliografía sobre estos temas de H.  G. Wells, pasando por citas de Victor Hugo o Walt Whitman, hasta llegar a la saga cinematográfica de La guerra de las galaxias. Todo ello a fin de explicar la influencia que los creadores de ficción han tenido en la evolución de las maneras de combatir y la aplicación de diferentes descubrimientos técnicos y científicos que nutren el panorama de la violencia organizada. Estas obras de imaginación “nos ayudan a poner en claro el abanico de opciones” futuras y de vez en cuando sus vaticinios “se han revelado clarividentes”.
Entre las anécdotas que cuenta, una de las más reveladoras se refiere al impacto que la película Juegos de guerra causó en la mente esquemática de Ronald Reagan a la hora de comprender que el ciberespacio podía convertirse en un escenario bélico de increíble fragilidad. Tanta que permitía que un pirata informático adolescente confundiera un programa de destrucción nuclear con un juego más de los que circulan por la Red y, al entretenerse con él, pusiera al mundo al borde de la famosa Destrucción Mutua Asegurada. Amigo de los padres del guionista, Rea¬gan quedó impresionado tras asistir a un pase privado del filme. Después de ello decidió investigar el estado de la todavía incipiente red que combinaba las telecomunicaciones y los sistemas de información, y se encontró con que la situación real era incluso peor que la que sugería el relato.
El libro de Freedman es obviamente el de un historiador, pero no se limita a narrar los hechos. Reconoce la maestría y el liderazgo de Clausewitz en los estudios sobre estrategia y aporta abundante información sobre otros teóricos de la materia tan importantes como el general prusiano aunque menos conocidos de la opinión pública. La idea de que la guerra es la prolongación de la política por otros medios justificó los empeños de las potencias occidentales a finales del siglo XIX y principios del XX por someterla a leyes internacionalmente aceptadas. Tanto el Tribunal de La Haya como la Convención de Ginebra tienen su origen en esos esfuerzos. Pero esta visión clásica parece condenada al reduccionismo. Hemos pasado de un escenario en el que los códigos militares comúnmente aceptados respetaban las vidas de los civiles y reconocían los derechos de los combatientes a otro en el que la violencia se ha vuelto indiscriminada, masiva y letal. Con la aparición de las llamadas guerras híbridas, la extensión del terrorismo, la proliferación de contiendas civiles, la fusión de las guerrillas revolucionarias con bandas de narcotraficantes y la violencia desatada en muchos núcleos urbanos por fenómenos como las maras centroamericanas, la definición de qué pueda ser en el futuro ese engendro de la humanidad denominado guerra adquiere interrogantes peculiares.
Hay algunas ideas fuerza que recorren toda la obra, entre ellas la de que las novedades tecnológicas han constituido siempre hitos fundamentales en la historia militar y bélica de los países. La evolución de la sociedad digital así lo pone de relieve y las consecuencias de la moderna guerra de la información, en la que Rusia desempeña hoy un papel predominante, afectan no solo a operaciones estrictamente militares, aunque también, sino a los procesos electorales, al comportamiento de los mercados y a la estabilidad institucional de los países. Todo ello sirve además para desmoralizar a las poblaciones, proceso básico a fin de someter más rápidamente al enemigo. Otra línea argumental es la opinión generalizada de que dar un primer e imprevisto gran mazazo al contrincante es garantía de una victoria rápida, porque el que da el primero da dos veces, según reza el castellano refrán. De ahí se derivan también las teorías sobre la guerra preventiva que George W. Bush tuvo ocasión de aplicar en la práctica. Freedman señala sin embargo que convicción tan extendida no es respaldada por la realidad. Esos golpes de efecto no evitan la prolongación de las operaciones y no siempre favorecen a quien las inició. La historia de la guerra de trincheras del primer gran conflicto mundial así lo pone de relieve. La aparición del arma nuclear generó también la creencia de que era necesario asestar el primer golpe si se quería obtener una ventaja cualitativa en la guerra atómica; pero la carrera armamentística dio paso enseguida a la convicción de que la única forma de ganar un conflicto de esa especie es no tenerlo en ningún caso.
Desde todos los puntos de vista, incluidas las consideraciones éticas sobre la materia, La guerra futura merece atención y sirve de recordatorio de errores pasados cuya repetición amenaza el presente. Su ágil escritura, apoyada por la brillante traducción de Tomás Fernández Aúz, potencia su rigor documental y analítico. Aunque la premonición de Victor Hugo en el sentido de que “llegará el día en que las balas y los obuses serán sustituidas por los votos” esté todavía muy lejos de ser cumplida en amplias zonas del planeta.
(*) La guerra futura. Lawrence Freedman. Traducción de Tomás Fernández Aúz. Crítica, 2019. 592 páginas. 24,90 euros.

Fuente: https://elpais.com/cultura/2019/03/07/babelia/1551963060_417641.html

Ilustración: Maurizio Cattelan.
Fotografía LF:  https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lawrence_Freedman_140617-N-ZZ999-028_(14452329235).jpg

domingo, 29 de julio de 2018

miércoles, 9 de agosto de 2017

ADEMÁS, SI DE COPAR TODOS LOS ESPACIOS SE TRATARA, ¿POR QUÉ NO SE METIERON EN LA CONSTITUYENTE MADURISTA?

EL NACIONAL,Caracas, 9 de agosto de 2017
Venezuela y el espacio de la guerra
Aníbal Romero

En junio de 1940 el gobierno francés capituló ante la feroz arremetida de los ejércitos de Hitler. El caos y la humillación atenazaban a una gran nación, que entonces sucumbió bajo la sorpresa de una novedosa e implacable forma de hacer la guerra: la Blitzkriego, “guerra relámpago”. En medio del desastre, un militar recién ascendido a general decidió asumir el desafío de salvaguardar la dignidad de su patria, preservando la voluntad de lucha contra el invasor. El 17 de junio de 1940 Charles De Gaulle abordó un pequeño avión británico y se trasladó a Londres. En ese frágil aeroplano, escribió Churchill años más tarde, viajaba “el honor de Francia”.

Con el único apoyo de la Gran Bretaña y los inicialmente escasos compatriotas que le acompañaban, sin tropas a su mando, denunciado por el nuevo gobierno colaboracionista de su país, De Gaulle lanzó a través de las ondas de la BBC su famoso “llamado” a la resistencia. Lo demás, como decimos coloquialmente, es historia.

Mediante su gesto heroico De Gaulle puso de manifiesto una poderosa intuición: el espacio de la guerra es político y el de la política es psicológico. Dicho de otra manera, el espacio de la guerra lo define y limita la voluntad de lucha, y esta última depende del compromiso emocional con una causa. De Gaulle dejó atrás un país con la mitad de su territorio ocupado por los nazis, y el resto controlado por un gobierno legal en términos formales, encabezado por el mariscal Philipe Pétain. No obstante, la legitimidad la llevaba De Gaulle en su espíritu y su corazón, una legitimidad anclada en su desafío ante el conquistador. Pocas veces se plantea en términos tan patentes la diferencia entre una legalidad formal y una legitimidad real. El caso de De Gaulle reveló con claridad esa distinción.

Afirmaba Mao Tse Tung, parafraseando a Clausewitz, que “la guerra es la política con sangre y la política es la guerra sin sangre”. Esto no siempre se aplica con rigidez. En Venezuela la lucha contra el despotismo, que es una lucha política, se lleva a cabo con creciente efusión de sangre. Los más recientes episodios de ese duro combate han conducido a una reedición, en el seno de la oposición democrática, del debate acerca de los espacios en que se plantea y define la confrontación. De nuevo se escucha el argumento según el cual “no se debe jamás ceder espacios” frente al régimen y debe lucharse por todos los espacios accesibles. Este tipo de afirmaciones, me parece, surgen de una concepción estrecha acerca de la naturaleza del espacio en la guerra y la política. Como ya adelanté, el espacio de la guerra es político y el de la política es psicológico y moral. El espacio político es un concepto que trasciende lo territorial o lo electoral, aunque desde luego puede incluirlo, y se centra en lo psicológico y ético. Ello se muestra de forma evidente si se trata de la lucha por la libertad.

¿Deben defenderse y ocuparse en la guerra y la política todos los espacios posibles? Como indica un breve repaso histórico, la respuesta es la siguiente: la ocupación de espacios está sujeta y subordinada a los objetivos que se persigan en determinadas coyunturas, así como a los costos en que se desee o no incurrir. La estratégica y la táctica son artes que exigen flexibilidad y es crucial mantener un claro sentido de las prioridades.

Los lectores de La guerra y la paz de León Tolstoi, por ejemplo, conocen la figura del mariscal ruso Kutúzov, jefe del ejército de su país durante el enfrentamiento contra Napoleón. Esa gran novela relata con dramatismo la decisión rusa de ceder espacio para ganar tiempo, y preservar lo que Kutúzov percibía como el centro de gravedad de Rusia en ese momento, es decir, el ejército. Evitar su destrucción en batallas prematuras, obligar al invasor a desgastarse en la inmensa geografía de Rusia y entretanto fortalecer sus propias tropas, para contraatacar en el momento adecuado, fueron los principios tácticos que guiaron a Kutúzov. Los rusos estuvieron dispuestos a sacrificar su capital, Moscú, que fue por breve tiempo ocupada por los franceses, pero el espacio que cedieron se convirtió eventualmente en la tumba del invasor.

A diferencia de Kutúzov, Hitler, quien fue un soldado distinguido durante la Primera Guerra Mundial, quedó marcado por la experiencia de una guerra estática de trincheras. Cuando dirigió a los ejércitos alemanes contra Rusia entre 1941 y 1944, se empeñó con demasiada frecuencia en defender a toda costa el espacio geográfico ganado. Ello dio un resultado positivo en 1941 a las puertas de Moscú, cuando Hitler ordenó que sus tropas no se retirasen ante la contraofensiva rusa de invierno, evitando entonces una catástrofe; pero el mismo principio condujo al sacrificio del VI Ejército alemán en Stalingrado un año más tarde.

A veces la guerra requiere un cambio de ámbito espacial para llegar al éxito, como pasó con Bolívar en 1819. Luego del fracaso de la Campaña del Centro en 1818 ante Morillo, y una vez concluido el Congreso de Angostura en 1819, Bolívar se enfrentó al reto de una guerra que estaba estancada en Venezuela, con los realistas ocupando las zonas vitales del centro y la costa, entre ellas la crucial provincia de Caracas. Ante esta situación, Bolívar optó por cambiar de escenario y abrir otro espacio, que era geográfico y también psicológico, atravesando los Andes e invadiendo por sorpresa la Nueva Granada. Boyacá selló el verdadero comienzo del fin del poder realista en la América del Sur.

Como ha señalado Carl Schmitt en su estupendo libro Teoría del partisano, y para citar otro caso, la figura del guerrillero, que tuvo un papel protagónico en la Guerra de Independencia de España frente a Napoleón a comienzos del siglo XIX, y luego se expandió el siglo pasado en los casos de China, Vietnam, y otros, establece una relación singular con el espacio, convirtiendo países y continentes enteros en teatros de operaciones militares y psicológicas. El Che Guevara prácticamente inventó la figura del guerrillero internacional, que llevaba la revolución en su morral a todas partes.

Con los ejemplos anteriores –y podrían mencionarse muchos otros– he querido indicar que el problema del espacio en la guerra y la política tiene que ser asumido sin dogmatismos, y que se trata de un tema en el cual los aspectos psicológicos y morales cumplen papel primordial. En ese orden de ideas, admito que me asombró que un sector de la oposición democrática venezolana anunciase, casi inmediatamente después de que se hubiese concretado el más grande fraude electoral de la historia moderna de América Latina (con excepción de lo que ocurre bajo el totalitarismo cubano), que de nuevo se participaría en un evento electoral en poco tiempo, sin despejar dudas sobre sus condiciones. Esta decisión fue además hecha pública en vísperas de la instalación de una asamblea nacional constituyente que, como han indicado los portavoces del régimen chavista, tiene plenos poderes y se dispone a ejercerlos. No contentos con todo esto, los partidos y dirigentes de la oposición democrática que aspiran a participar en una contienda sometida a la más absoluta incertidumbre política y ética, pregonaron su propósito poco antes de la destitución arbitraria de la fiscal general de la República, que obviamente nos alerta sobre lo que aún puede esperarse.

Realizo estos señalamientos con el ánimo de ayudar la causa democrática, como es mi derecho, y no de hacer una crítica destructiva. No tengo respuestas definitivas sino inquietudes, no ofrezco fórmulas sino interrogantes, y no pretendo monopolizar la verdad. Ratifico, no obstante, que el argumento según el cual los espacios electorales deben ser siempre ocupados no se sostiene en todas las circunstancias. Ello depende. El espacio de la guerra es político y el de la política es primordialmente psicológico y moral. Cabe preguntarse si los dirigentes que se abalanzaron a anunciar su carta electoral en medio de la crisis institucional del país y ante la concreción más palpable del despotismo del régimen, es decir, la constituyente, aprecian en su verdadera magnitud el efecto desconcertante que sus decisiones han tenido sobre amplias capas de ciudadanos, muchos de los cuales han visto a sus familiares, amigos o allegados morir, resultar heridos, golpeados, vejados y encarcelados por la represión del régimen, durante estos pasados tres meses de combates por la libertad.

Como con acierto me decía un buen amigo, la lucha por la libertad tiene un hondo contenido emocional. Hablamos de una lucha cuyo espacio vital se despliega en los corazones y las mentes de millones de ciudadanos. Es por ello muy importante que los dirigentes políticos democráticos transmitan las señales correctas y proyecten con credibilidad la imagen de que para ellos la causa de la libertad no se identifica con el crecimiento de sus toldas políticas, o con la ocupación de espacios electorales por parte de sus aliados partidistas. Los partidos políticos y las elecciones son medios, no fines en sí mismos. Los fines son la liberación del país del dominio castrista y la dignidad ciudadana de los venezolanos.

El régimen chavista quiere que la oposición participe en nuevas elecciones, pero en el marco de sus tramposas condiciones, y acerca del punto debemos siempre estar claros. Para el régimen despótico tiene sentido dar la apariencia de ceder espacios para así ganar tiempo. Para nosotros, en el bando democrático, el desafío consiste en jamás perder de vista que el primordial ámbito espacial de la lucha es psicológico y moral, pues el combate por la libertad es ante todo un compromiso de cada persona. Ese es el espacio que amerita ser salvaguardado a toda costa, en función de fortalecer lo insustituible: el compromiso de lucha de la gente, su apego a un ideal de liberación para nuestro país, de libertad frente a la tiranía chavista y el dominio cubano sobre Venezuela. Todo lo demás, creo, debe instrumentarse con base en estas convicciones medulares.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/venezuela-espacio-guerra_197808
Breve nota LB: Hoy, en una reunión celebrada en Vente Venezuela, con algunos estados, José Amalio Graterol comentó, palabras más, palabras menos: ¿Por qué, si es de tomar todos los espacios posibles, no se hicieron parte de la constituyente de Maduro el 30-Julio?

domingo, 18 de diciembre de 2016

REMOCIÖN Y EXPOSICIÓN

EL PAÍS, 18 de diciembre de 2016
 TRIBUNA
Siria, la guerra de los enigmas
Hana Jalloul Muro

El escenario de la guerra siria está colmado de enigmas, entre ellos el de porqué un conflicto que surgió de unas protestas pacíficas y de forma masiva, aquello que comenzó con la denominación de la primavera árabe y que ha quedado relegada al ostracismo, ha desembocado en una guerra sin visos de una solución sine die.
Este es un conflicto que se ha internacionalizado y en el que varias potencias se encaran en suelo sirio, la pugna más enérgica es la que enfrenta al bloque saudí-suní con el iraní-chií, aunque hay que tener en cuenta que a este último bando se une Rusia favoreciendo el afianzamiento de El Asad en el poder. Sin olvidar la coalición internacional que representa a Estados Unidos, países europeos, árabes y otros como Turquía o Australia contra el Estado Islámico (ISIS,en sus siglas en inglés). A pesar del apoyo de las potencias regionales suníes a la oposición, ninguna ha movido un dedo para ayudar a los civiles en el asedio de Alepo. Ni siquiera los países occidentales, que tanto se enorgullecen de los logros del Estado de derecho y de la primacía de los derechos humanos, han tendido una mano. Aunque a toro pasado hayan reconocido, como hizo la embajadora norteamericana en una reunión del Consejo de Seguridad el 13 de diciembre, las ejecuciones masivas, la utilización de las bombas de barril y de racimo utilizadas por los rusos; a esto hay que añadir el asesinato de muchos que intentaban huir, o como ya publicó The New York Times, el suicidio de muchas mujeres antes de ser violadas por tropas leales al régimen y a sus aliados.
Igualmente, este conflicto muestra una terminología bélica que únicamente se vincula a ciertos bandos; terminología como terrorismo o yihadismo. La utilización del término terrorista es utilizada por el régimen de El Asad y Rusia para bombardear sin mesura a miembros de la oposición y que integran la resistencia. Atribuyen los ataques a grupos como Fatá al Sham (Frente para apertura/conquista de Sham, anteriormente Frente Al Nusra) o Ahrar al Sham (los libres de Sham) a los que acusan de terroristas, pero en los bombardeos mueren centenares de civiles, desmantelando a su paso la oposición al régimen, en la que además se encuentran facciones moderadas no sólo de exmiembros del ejército sirio sino también islamistas moderados.
El término yihadista es a su vez utilizado de manera selectiva, pues igualmente incluye sólo a agrupaciones del bando de la oposición suní, sin tener en cuenta a las milicias de otras comunidades religiosas. Por citar un ejemplo, las milicias chiíes que están luchando en Siria se componen de la minoría étnica chií hazara de Afganistán, chiíes iraníes, chiíes pakistaníes e iraquíes en su mayoría, dichas milicias van a combatir apoyadas por Irán y con una motivación preeminentemente religiosa a desempeñar su idea de la yihad a Siria. El brazo armado del partido político libanés de Hezbolá, incluido en la lista de las organizaciones consideradas como terroristas por la Unión Europea desde el año 2013, tiene combatientes luchando en terreno sirio, ya que como el líder religioso de Hezbolá (El Partido de Dios), Hasan Nasrallah, ha declarado en más de una ocasión hay que luchar contra los tafkiri (infieles), que es además un término que utilizan también grupos armados suníes que hacen la yihad en Siria. Un artículo de The Guardian comentaba que el líder de una de las milicias chiíes iraquíes, Harakat Hezbolá al Nujaba (Movimiento del Partido de Dios al-Nujaba), Akram al Kaabi, afirmó en un discurso dirigido a sus seguidores que “la juventud como vosotros está conduciendo la yihad dentro y fuera de Irak, vuestro camino de la yihad está bendecido”. Que no sean todas estas agrupaciones que luchan en suelo sirio también declaradas por la prensa como yihadistas es otro de los enigmas.
La contínua mutación del yihadismo suní en Siria se ha reflejado principalmente en el EI y su separación de Al Qaeda, en el pragmatismo, u obligada resiliencia, de Al Qaeda y su apoyo a los nuevos movimientos islamistas de corte nacionalista como Fatá al Sham, que se desligó oficialmente de Al Qaeda el pasado verano para establecerse firmemente como una agrupación local, aunque sin desvincularse ideológicamente. Entre las diferencias metodológicas que encontramos entre estas dos agrupaciones islamistas suníes de corte radical se encuentra la prioridad de la incorporación territorial por parte del EI para el establecimiento de un califato y la imposición de la sharía. Algo que El Yulani, líder de Fatá al-Sham, ha pospuesto para consultarlo con otros miembros de la oposición, sin los cuales no formarían una fuerza unificada para luchar contra el régimen. La prioridad en este caso de Fatá al Sham es la lucha contra el régimen que no el establecimiento inmediato de un califato islámico, trabajan más desde la esfera social a partir una reislamización que tenga en cuenta la sharía. Otra de las mutaciones del fenómeno yihadista chií a nivel global se observa en la cantidad de milicias chiíes islamistas radicales que combaten en Siria.
La credibilidad es un elemento que no se debe desdeñar en este conflicto, pues El Asad pretende consolidarse con el apoyo de Irán y de miles de extranjeros que avivan el sectarismo religioso. Mientras por su parte la oposición debería cesar los enfrentamientos entre las distintas agrupaciones y eliminar aquellas más radicales, además de mantener un mensaje unificado y creíble con un plan de gobierno futuro, que mostrara cómo podría instaurarse un Gobierno democrático.
El siguiente enigma es el que nos conduce a preguntarnos cómo puede ser que a pesar de todos los esfuerzos de la coalición internacional, el EI siga controlando gran parte de su territorio con Raqa como su capital, a pesar de haber perdido en Siria un 27% de territorio según el Pentágono y un 57% en Iraq. Lo más preocupante es que ha vuelto a Palmira de donde fue expulsado a principios de año, lo que indica que el régimen de El Asad y Rusia se preocupan más por abatir a la oposición que en destruir al EI. De hecho el régimen ya ha empezado a bombardear Idlib, provincia que controla la oposición y algunas zonas del sureste del país también bajo su control.
En Europa tenemos un problema mayor, el de comprender porque segundas generaciones abandonan su libertad y el Estado de derecho para luchar por causas que no les son propias, como la del EI. La falta de comprensión de una afiliación religiosa que no es árabe y que nace en Occidente donde el llamado euroislam, como mencionan Basam Tibi o Tariq Ramadan, puede ser la solución a las erróneas políticas asimilacionistas, lo que además contribuiría a fomentar la interculturalidad. La prevención del radicalismo debe ponerse en práctica con medidas promovidas desde las instancias gubernamentales, que incluyan en su currículo una disección teórica entre partidos y movimientos islamistas moderados y movimientos islamistas radicales.
Casos como el de Alepo no hacen sino remover los sentimientos de impotencia y exponer la vulnerabilidad de los civiles. El abuso que se perpetra hacia civiles inocentes lejanos a las pugnas políticas no ayuda a prevenir ningún tipo de radicalismo, ni a desradicalizar a aquellos que ya han sufrido las garras del despotismo del islamismo radical suní y chií y el de los Gobiernos de los países árabes e Irán. La impunidad no es sino el caldo de cultivo para el radicalismo que no olvidará el abandono de Alepo.
(*) Hana Jalloul Muro es doctora en Relaciones Internaciones, e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid.

Fuente:
http://elpais.com/elpais/2016/12/17/opinion/1482003850_432059.html
Fotografía:
http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-06-08/al-asad-esta-perdiendo-la-guerra-en-siria_871086/

domingo, 5 de junio de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Pedro Beroes. "Guerra a la guerra". El Nacional, Caracas, 07/02/1950.
- Luis Beltrán Prieto Figueroa. "¿Hay justicia militar?". El Nacional, 06/12/88.
- Última parada militar en el Cuartel Urdaneta ante el piquete del Metro. El Nacional, 16/12/77.
- Enrique Castellanos. "Curzio Malaparte". El Nacional, 31/12/65.

Reproducción: "Acusados de CONSPIRACIÓN. Entra en el período de evacuación de pruebas- El ministro de Guerra y dos ex - Ministros de la misma cartera serán interrogados - Personalidades como Andrés Eloy Blanco, Rómulo Gallegos, Juan Bautista Fuenmayor, Ernesto Silva Tellería, Rómulo Betancourt y muchos otros junto con destacados militares declararán en este interesante juicio".  Últimas Noticias, Caracas, 03/10/ 1945.

sábado, 22 de agosto de 2015

¿GUERRA LARGA?

EL PAÍS, Madrid, 22 de agosto de 2015
Tensión entre Colombia y Venezuela »
Venezuela declara estado de excepción en la frontera con Colombia
El Gobierno venezolano suspendió las garantías constitucionales por 60 días en cinco municipios del Estado de Táchira
Ewald Scharfenberg / Javier Lafuente Caracas / Bogotá 22 AGO 2015 

Nicolás Maduro Juan Manuel Santos Venezuela Relaciones bilaterales Partido de la U Fronteras Colombia Política exterior Sudamérica Latinoamérica Partidos políticos América Relaciones exteriores Política
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, suspendió este viernes en la noche las garantías constitucionales en cinco municipios del estado de Táchira (Andes del Suroeste), fronterizos con Colombia. La medida forma parte de las respuestas que el Gobierno de Caracas viene dando al ataque, atribuido por voceros oficiales a contrabandistas o paramilitares colombianos, que dejó heridos el miércoles a tres militares y un civil venezolanos en la población limítrofe de San Antonio del Táchira.
Es la primera vez que se decreta un estado de excepción en el marco de la Constitución venezolana de 1999, promovida por el chavismo. Tal como establece su artículo 337, la suspensión de garantías por parte del Ejecutivo tiene vigencia por 60 días, prorrogables por un periodo similar. El mandatario venezolano se dijo confiado de que el plazo alcanzará “para refundar nuestra querida zona limítrofe como un área bolivariana de cooperación”.
El sucesor de Hugo Chávez al mando de la autodenominada Revolución Bolivariana, que hablaba desde el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas, también anunció que el cierre de la frontera con Colombia, impuesta la misma noche del miércoles como medida de precaución por 72 horas, se prolongará “más allá, hasta nuevo aviso, hasta que se normalice la situación”.
A su lado, el presidente de la Asamblea Nacional y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, ofreció el respaldo de “las diputadas y diputados revolucionarios” a las medidas adoptadas por el presidente y advirtió: “Preparémonos para una guerra larga”.
Las fuerzas militares venezolanas siguen a la caza de los presuntos perpetradores del ataque del miércoles, dos personas en motocicleta armados con fusiles automáticos que el Gobierno no ha dudado en llamar “paramilitares”. Desde San Antonio del Táchira, muy cerca del puente Internacional Simón Bolívar –donde los cantantes Juanes y Miguel Bosé organizaron un concierto por la paz colombovenezolana en 2008–, los jefes militares de la zona informaron los resultados de su campaña. Aunque no han dado con los atacantes, se informó de la captura e inmediata deportación de 42 ciudadanos que estaban de manera irregular en el país y el decomiso de 53 toneladas de alimentos y “materiales estratégicos” destinados al contrabando, entre estos, 4.000 neumáticos para vehículos comerciales.
José Gregorio Vielma Mora, el gobernador del Estado de Táchira, fue designado nuevo jefe de la zona donde regirá el estado de excepción, que comprende los municipios Bolívar, Ureña, Capacho Lobertdor y Capacho Independencia. Vielma, un exoficial militar, advirtió que aspiraba a desarrollar la mejor relación con los vecinos colombianos, “pero con respeto”, y que han sido “muy tolerantes” con los fenómenos llegados desde el otro lado de la frontera, como el contrabando y la delincuencia.
Maduro admitió que el ataque contra los militares sirvió de “detonante” para que tomara la decisión de desplegar 1.500 tropas en la zona fronteriza y de atacar “a fondo” lo que califica como “la grave situación de la frontera”.
Para el Gobierno venezolano, la porosa frontera binacional de casi 2.300 kilómetros es el origen de los principales problemas que aqueja a la revolución: el desabastecimiento, que atribuye al bachaqueo o contrabando de productos subsidiados; la delincuencia, que Venezuela atribuye a la importación de modelos colombianos del crimen organizado y la subversión política, que achaca a conspiraciones urdidas por el expresidente Álvaro Uribe. Maduro agregó este jueves al catálogo de agravios la carga social que significa para su país el éxodo de ciudadanos colombianos, que cifró en 121.000 inmigrantes solo en lo que va de 2015.
A pesar de esas denuncias, que provocaron irritación en Bogotá, Maduro rechazó que se le acuse de azuzar la xenofobia anticolombiana, tal como señalaran algunos comentaristas de prensa y organizaciones de derechos Humanos como Provea, que en un afiche comparó al presidente venezolano con Donald Trump. Maduro dijo que tales señalamientos son parte de una campaña mediática internacional que petende satanizarlo. “¡Cero xenofobia!”, proiclamó, “¿Acá lo que hay es amor” para los colombianos. “Somos chavistas, bolivarianos, y me aterevo a decir que nuestros hermanos colombianos nops apoyan”, también aventuró, recordando una visita a Bogotá, donde le habrán aclamadoen las callkes, cuando se desempeñaba como Canciller de Hugho Chávez.
La respuesta colombiana
Las cifras de inmigración que Maduro viene citando para respaldar su decisión de escalar las tensiones en la frontera han conseguido quien las contraste desde Colombia. Según datos de Migración Colombia, hasta la fecha hay constancia de que 315.000 colombianos han viajado a Venezuela, de los cuales han regresado 307.000. Cerca del 70% lo habrían hecho en calidad de turistas. Aunque la dinámica migratoria no puede llevar a una conclusión empírica, sí se podría pensar que puede haber 8.000 colombianos que se quedaron en Venezuela, 113.000 menos de los que menciona Maduro. Hay que tener en cuenta, además, que al igual que ocurre con los venezolanos que ingresan en Colombia, muchos lo hacen para viajar a un tercer país.
“Yo no veo los colombianos que dice están viajando a Venezuela, una cifra que se mencionó por ahí, pero yo no la puedo constatar en ninguna parte”, aseguró el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, sin mencionar a su homólogo venezolano. Santos recurrió a la ironía y afirmó que cuando esté listo el corredor vial que una Bucaramanga con Cúcuta (capitales de los departamentos de Santander y Norte de Santander, respectivamente), “pues ahí sí irán muchos colombianos a Venezuela”.
La decisión de Maduro de cerrar la frontera de Venezuela durante 72 horas ha sorprendido a las autoridades colombianas, que, sin embargo, han decidido mantener un perfil bajo. La canciller, María Ángela Holguín, admitió desde Costa Rica, donde mantuvo un encuentro con su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, estar preocupada por la violencia en la frontera pero se comprometió a "trabajar conjuntamente y reforzar el trabajo que vienen haciendo las fuerzas militares venezolanas y colombianas”. Rodríguez insistió en que “hay una migración importante que ha causado desequilibrios” en Venezuela.
El cierre de la frontera se ha empezado a notar. Según el gobernador de Norte de Santander, Edgar Díaz, afectará a unas 100.000 personas al día y dejará más de 400.000 dólares de pérdidas. La cifra correspondería al envío de unas 4.000 toneladas diarias de carbón con destino a Europa que Colombia exporta a través de Maracaibo.

Fuente:
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/22/actualidad/1440213301_872512.html

domingo, 2 de agosto de 2015

CONVICCIONES SOBRE UN RETROCESO SIN PRECEDENTES

Revolución y guerra
Luis Barragán


Antaño, cualquier escaramuza o guerra se prestigiaba con el término; y, hogaño, exhausto, no da para más En década y media, la revolución no ha operado como el mito poderoso capaz de amalgamar las esperanzas, como en otros lares y circunstancias históricas, sino como el burdo pretexto para un continuismo enfermizo y cada vez más deplorable.

Jamás fue explicada, sino aplicada según el leal entender de sus propulsores, llamando debate a un largo, recurrente y tedioso monólogo.  Improvisándola constantemente, alérgica a las realidades que supuestamente estaba llamada a transformar, prontamente se convirtió en una enorme burbuja propagandística y publicitaria que, una tras, otra, siempre a punto de estallar, escondió y esconde propósitos y acciones que desmienten lo valores proclamados.

Desde un primer momento, el régimen actual maldijo y facturó políticamente un pasado cada vez más remoto, afincándose en la descalificación moral y persecución personal  de los que arbitrariamente señala como sus herederos; nos arrojó al precipicio de un ultrarrentismo insostenible, contrariando la evidente tendencia de la economía venezolana; estafó a la población mediante el plebiscito consecutivo, consagrando los comicios cada vez menos competitivos; confiscó partidistamente el Estado, bajo la dirección de unos elencos del poder de escasa rotación; ha demolido las instituciones, caricaturizándolas. El retroceso no tiene precedentes, agudizadas dramáticamente las desigualdades bajo las hormas de un falaz discurso inclusivo.

Al iniciarse el proceso, en las postrimerías del siglo XX, dijo atajar una guerra civil en puertas. Ayer, pintó terroríficamente una conflictividad abonada por motivos que, al compararlos, hoy lucen benignos.

En un vagón del metro escuchamos, palabras más, palabras menos, el comentario espontáneo de varios usuarios que ya no temen hacerlo a viva voz: el Caracazo fue provocado, porque no hubo escasez de nada, mantuvimos más o menos los niveles de vida, pero – ahora – sí estamos en el fondo de la indigencia, por debajo de los indicadores internacionales de pobreza. Atraídos por la tertulia viajera, nos acercamos para sintonizar con esa conversación presuntamente  ajena.

Hay un razonamiento básico y natural que no ha podido mellar la propaganda oficial. Y uno de los viajeros en las extrañas de la ciudad, agregó: no hay dinero para sacar a los muchachos del país, pero olvídense que nuestros hijos van a servir de escudo en una guerra inventada para que sigan dándose el lujo de comer y viajar los enchufados.  Preguntamos a unos y otros, antes de llegar a la estación de destino y, sintetizando las opiniones, una señora jubilada del magisterio, nos aleccionó como profesora de historia que fue, asegurándonos que ésta no es revolución y para mantenerse en el poder pueden llegar a inventar una lucha sangrienta entre los venezolanos y, si les apuran un poco, un pleito con los guyaneses.

Fuentes:
http://www.diariocontraste.com/revolucion-y-guerra-por-luis-barragan-luisbarraganj/
http://www.lapatilla.com/site/2015/08/03/luis-barragan-revolucion-y-guerra/

lunes, 1 de junio de 2015

EL HORROR EXTENDIDO



La expansión sin límites del Estado Islámico (ISIS)
José Rafael Revenga  

Un año después del anuncio de la creación  del Califato del Estado Islámico, ISIS combina actos de terrorismo con operaciones de guerra convencionales y recientemente con la posesión de un dispositivo nuclear                                                 
• Palmira y Ramadi ocupadas
• Siria e Irak fraccionadas
• Explosión de bombas en mezquitas en Arabia Saudí
• Territorio de operaciones en Yemen
• Terrorismo en Libia
• Un artefacto nuclear por explotar 
Un ISIS nuclear
Mientras con razón gran parte de la opinión mundial manifiesta su consternación frente a la destrucción de bienes culturales patrimoniales de la humanidad como consecuencia de la toma de Palmira (Siria) por efectivos del Ejército Islámico, la cual también ha generado una crisis de desplazamiento migratorio de decenas de miles de personas escandalizadas por el asesinato de centenares de niños y mujeres por supuestas blasfemias, el ISIS se ufana de tener la capacidad de adquirir un arma nuclear proveniente de Pakistán en el plazo de un año.
Como es de esperar los voceros oficiales de las naciones amenazadas se han esforzado en negar la credibilidad de lo que consideran un alarde sin fundamento. Puede serlo o no. No obstante, el tema viene agitándose en las plataformas comunicaciones de las redes sociales desde fines del 2014.
Se trataría de una bomba sucia armada con un lote de unos 40 kilos de uranio radioactivo extraído de los laboratorios de una universidad iraquí en junio del 2014 cuando los islamistas fanáticos toman el control de la ciudad de Mosul. El objetivo sería hacer explotar el dispositivo en Londres  según lo han hecho saber varios ciudadanos ingleses convertidos al Islamismo radical.
Hace unas dos semanas, Theresa May, Home Secretary de Gran Bretaña –equivalente a un ministerio de relaciones interiores- alertó que grupos extremistas vinculados a ISIS estaban en capacidad de adquirir armas nucleares y biológicas para utilizarlas en un ataque en suelo doméstico.
Según ella:
“Si ISIS es exitoso en consolidar firmemente el control sobre el territorio que ya ocupan en Siria e Irak, veremos el primer autentico estado terrorista del mundo establecido a pocas horas de vuelo de nuestra nación”.
“Veremos a terroristas dotados de un espacio para diseñar ataques contra nosotros, para equipar a sus hombres y mujeres y fabricar nuevos métodos para matar indiscriminadamente”.
“Conocemos el riesgo, muchas veces profetizado pero, gracias a Dios, aun no cristalizado, que con la capacidad de un estado detrás de ellos, los terroristas alcancen a adquirir armas químicas, biológicas o mismo nucleares para atacarnos”.
“No debemos dudar. No debemos retirarnos de nuestra responsabilidad. No debemos dejarnos llevar hacia el peligro y la inseguridad. Mientras todavía tengamos la oportunidad, debemos actuar para destruirlos”.
Obama duda
Casi simultáneamente en Washington, DC se levanta una ola de críticas en relación a la falta de un curso de acción efectivo por parte del Presidente Obama.  En verdad, es difícil explicar y menos justificar que después de reconocer la amenaza de un grito de guerra religiosa emanado de un supuesto Califato por extenderse desde Marruecos hasta la India y de ser blancos de miles de misiones de ataque aéreo, los efectivos del Ejército Islámico han consolidado sus posiciones en el norte de Siria y en el oeste y centro de Irak y ahora, después de la toma de Palmira en Siria y Radami en Irak, están por capturar ambas capitales.
El Presidente Obama no encuentra nada mejor que decir que la perdida de Radami a solo 120 km de Bagdad era solo un  “revés táctico”. Sin embargo, su Secretario de Defensa, Ashton B. Carter, reconoció el domingo 24.05 que el ejército iraquí no había demostrado voluntad  de combate en la defensa de Ramadi:
“Tenían una amplia superioridad numérica y a pesar de eso decidieron batirse en retirada y abandonar sus posiciones…Eso me dice a mí, y pienso que a la mayoría de nosotros, que tenemos un problema con la voluntad de los iraquíes para palear y defenderse”.
¿Cómo contener la expansión?
Hasta ahora la participación de EE.UU. se limita a entrenar y equipar algunas divisiones del Ejército de Irak. En la apresurada marcha hacia atrás los militares iraquíes abandonaron tanques, lanzamisiles, piezas de artillería, carros blindados y un centenar de HUMVEES  provistos por los EE.UU. Esto obligó a la fuerza aérea estadounidense a activar, a partir del jueves 20.05, múltiples misiones de cazabombarderos para poner fuera de acción a su propio armamento.
Los sucesos ponen de manifiesto las fallas en la política de contención asumida por Washington en cuanto a limitar y eventualmente neutralizar la expansión de ISIS. Se ha querido asumir  y vender a la opinión pública estadounidense una postura aséptica (hands-off) según la cual un barraje de misiones aéreas mas el entrenamiento y equipamiento de las fuerzas armadas locales podían “derrotar y destruir” a un ejército de insurgentes. La burbuja de las ilusiones de una victoria militar a control remoto se ha desinflado debido al fracaso en detener la progresiva toma de territorio llevada a cabo.
La expansión multidimensional de ISIS
Un analista de Rand Corporation describe el cambio estratégico del despliegue ocupacional del Ejercito Islámico en Irak:
“Actualmente se están comportando mas como un grupo de insurgentes. Se están escondiendo, se movilizan en pequeños grupos, se están tratando de protegerse por que se dan cuenta que si se exponen a contactos visuales o aéreos las fuerzas de la coalición los atacaran como blancos”.
ISIS parece concentrar sus avances en la provincia de Anbar en el corredor que parte al oeste de Bagdad  desde la frontera con Siria a partir de la toma el 24.05 del pueblo al Tanf y de sus renovados avances sobre Haditha al oeste de Ramadi  para irse aproximando a los suburbios occidentales de Bagdad. Además de las tácticas convencionales para ocupar y controlar el territorio del enemigo ISIS desarrolla una campana publicitaria de sus ejecuciones masivas de la población civil y acomete actos terroristas eficaces con la utilización de carros-bombas.
A una decena de miles de kilómetros de los acontecimientos y a pesar de la copiosa información al respecto resulta arriesgado formular hipótesis sobre el por qué del fallo estratégico.
Sin embargo, a primera vista parecería que el esfuerzo militar anti-ISIS se ha concentrado en blancos existentes sin tener en cuenta a donde se dirigían los fundamentalistas y sin incluir en la ecuación su capacidad de movilización, flexibilidad e imaginación táctica.
Y ahora,  ¿Qué hacer? ¿Más de lo mismo? ¿Qué tipo de apoyo externo se requiere para convertir a las fuerzas armadas iraquíes en un factor exitoso para desalojar a ISIS?
El Secretario del Pentágono parece no tener respuesta:
“Ahora nuestros esfuerzos están dedicados a proveer a las fuerzas terrestres de Irak con el equipo y el entrenamiento e intentar motivar su voluntad para el combate…Si llegara el momento cuando necesitemos cambiar el tipo de apoyo que estamos brindando a las fuerzas iraquíes, haremos esa recomendación. Pero lo que paso en Ramadi fue el fracaso de la fuerzas iraquíes para pelear”.
Irán llena el vacío y enfrenta al Estado Islámico en Irak
El Presidente Obama reconoce el dilema de no involucrar a los EE.UU. en una guerra territorial tipo la invasión de Irak decretada  pero al mismo tiempo no contar con el espíritu de combate de las fuerzas nacionales:
“Si los mismos iraquíes no tienen la voluntad o la capacidad de llegar a un acomodo político requerido para gobernar, si no están dispuestos a combatir por la seguridad de su país, no podemos hacerlo por ellos”.
Si estos son los criterios prevalecientes, el actual gobierno iraquí es insostenible. Irán, a la vez, se verá obligado a ocupar la región oriental de Irak para proteger a la población chiita.
La amenaza de la toma del territorio iraquí y de su capital Bagdad por el Ejército Islámico -integrado por radicales sunís fundamentalistas- es tan grave para Irán y su población chií en su frontera occidental que el Mayor General Qassem Soleimani, comandante de las fuerzas especiales Quds, ha decidido  enfrentar a los invasores en ausencia de un compromiso eficaz de  EE.UU.:
“Hoy, en la pelea contra este peligroso fenómeno, nadie está presente salvo Irán. Obama no ha hecho nada para confrontar a ISIS: no demuestra esto que no hay voluntad en América para enfrentarlo”.
Esto ha llevado a la presencia activa del Cuerpo de Guardianes Revolucionarios Islámicos de Irán el cual ha asumido el combate contra ISIS dando lugar a la aparente contradicción de una coalición accidental entre Irán y USA frente al mismo enemigo.  El desenlace final apunta a que después de neutralizar los avances de ISIS, Irán de hecho se posesionara de la  crucial provincia de Anbar.
Mientras tanto, las fuerzas pro-gobierno, integradas por el ejercito oficial, los combatientes tribales suníes y las milicias chiíes provenientes de Irán, han iniciado un intento de recapturar Ramadi con la ocupación de un pequeño pueblo en sus afueras
En otras palabras, la alineación militar consiste de un lado las fuerzas especiales iraníes más voluntarios suníes (el Hashed al-Shaabi) en frente el Ejercito Islámico el cual lleva a cabo una guerra no-convencional. El apoyo logístico de los EE.UU. a una casi inexistente fuerza iraquí convencional solo juega un papel muy reducido.
La retoma de Ramadi
En el primer día (martes 26.05) de la “gran ofensiva” para retomar a Ramadi por parte del gobierno del Primer Ministro Al Abadi,  ISIS desata otra muestra de su capacidad asimétrica al atacar por medio de camiones-bomba suicidas, en medio de una brutal tempestad de arena,  a los contrincantes en su sitio de concentración en las afueras de Fallujah, ciudad  ubicada al este de Ramadi la cual se encuentra en manos de ISIS desde hace varios meses.
El Estado Islámico ha demostrado una increíble capacidad ofensiva para actuar en las dos naciones –Siria e Irak- al tomar, casi simultáneamente,  a Palmira –a unos 240 lm al noreste de Damasco y a Ramadi a unos 110 km al oeste de Bagdad- sin enfrentar una resistencia militar de ninguno de los ejércitos convencionales apoyados en diverso grado por los EE.U. Esto ha creado un desanimo en ambos gobiernos involucrados en cuanto al apoyo real estadounidense para combatir a un enemigo común.
Otra paradoja: las milicias chiíes iraníes están a la vanguardia de la defensa de la población suni de Irak frente a los yihadistas del EI. Obviamente, Irán no puede tolerar que Irak caiga en manos de los suníes fundamentalistas. Al mismo tiempo, la población suni ve con recelo la presencia militar iraní y fácilmente puede llegar a considerar que vivir bajo el mando de ISIS es la mejor de las opciones dada la fraternidad religiosa con el EI.
El ejército iraquí, apoyado o comandado por las milicias chiíes iraníes al-Hashd al-Shaabi, desarrolla una ofensiva al norte de Bagdad para retomar la refinería en Beiji en la provincia Salaheddin y cercar a los efectivos yihadistas en Ramadi al interrumpir sus líneas de suministro.
Todas estas iniciativas están marcadas por un alto grado de improvisación y ausencia de prospectiva en cuanto a los próximos blancos militares del Estado Islámico al concentrarse en batallas dadas en frentes convencionales relativamente estáticas.
Para complicar el escenario se estima que 85% de los tres millones sunís desplazados por los avances del ejecito yihadista  buscan refugio cada vez más cerca a Bagdad para escapar al Estado Islámico creando un problema de refugiados y de tensiones adicionales con los chiíes.
Siria fracturada, ¿Caerá Damasco?
En relación al apoyo al gobierno del presidente sirio Basher al-Assad, el Ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Walid al-Moallem, critico a la coalición occidental que intenta impedir que la región kurda al norte del país caiga en manos de ISIS como una “ilusión”.
Además de las ejecuciones masivas perpetradas en la ocupación de Palmira, ISIS mantiene como rehenes a unos 210 sirios cristianos por cada uno de los cuales exige un rescate de $100.000.
A la par del desarrollo de las acciones militares del EI que amenazan la toma de Bagdad, en Siria los yihadistas se aproximan a Damasco al tomar las instalaciones de las minas de fosfato a unos 70 km al sur de Palmira y controlar la principal autopista de acceso a la capital Damasco a pesar que han sido objeto de 160 misiones de ataque aéreo.`
EE.UU sin opciones de acción
Estamos en presencia de un intento de cercar y sitiar a las fuerzas militares del EI presentes en Ramadi utilizando la base militar en Habbaniyah. El desenlace no será a corto plazo y es probable que los yihadistas abran otros frentes de batalla que tomen de sorpresa al ejército iraquí y a las Fuerzas de Movilización Popular iraníes.
Igualmente hay que incluir en la ecuación de las operaciones militares a las tribus suníes las cuales lejos de combatir a sus correligionarios invasores se pueden unir a ellos en el propósito de desplazar a los chiíes del gobierno de Irak.
A raíz del desplome del ejército regular iraquí en Ramadi EE.UU. no encuentra otra alternativa que la de desplazar su apoyo de inteligencia, entrenamiento y equipamiento a los jefes tribales suníes en Irak. De hecho, esta opción implica el desprenderse de las fuerzas armadas iraquíes lo cual eventualmente pudiera generar un enfrentamiento entre las milicias chiíes iraníes y las tribus suníes iraquís hasta ahora coincidentes en el enfrentamiento con el EI.
En la práctica este cambio de estrategia de apoyo conlleva un desvió muy importante del financiamiento estadounidense otorgado a las Fuerzas de Seguridad de Irak por un monto de $1.600 millones (ver documento oficial) de los cuales solo $400 millones han sido desembolsados. Es razonable suponer que hasta la fecha solo una mínima parte  -$24 millones- ha llegado a manos de las tribus.
La misma toma de Ramadi fue precedida por una serie de  ataques suicidas durante dos meses. El 11.03 desato cinco ataques terroristas en los cuales sed auto-sacrificaron combatientes provenientes de Bélgica, Australia, Siria, el Cáucaso y Uzbeka.
Otra alternativa para los EE.UU. es insertar (embed) a “entrenadores y asesores estadounidenses” en las tropas iraquíes oficiales en el frente de batalla lo cual puede ser que aumente la eficacia del combate anti-EI. indudablemente aumenta el riesgo de bajas imputables a la administración del presidente Obama a pesar de no autorizar formalmente a unidades de tropa “pies en tierra”. Hoy ya hay unos 3.000 efectivos que cumplen esa función. Colocarlos en la línea de ataque es correr un riesgo mayor sin estar seguro acerca de su efectividad. En todo caso, el Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Raymond Odierno, reafirmó el 28.05 el criterio que EE.UU. no debería enviar tropas de combate.
El jueves 28.05 el EI dio un nuevo ejemplo de su estrategia multidimensional y multifrente al hacer estallar dos carros bomba en los estacionamientos de dos hoteles de lujo en el centro de la capital Bagdad con un saldo de 15 víctimas iraquíes y unos 42 heridos. Es una fórmula que asocia tomas de territorio, actos brutales contra los prisioneros y los habitantes y terrorismo con ataques suicidas. Otro ejemplo de la diversidad de formulas ofensivas utilizadas por el EI es un segundo ataque suicida el viernes 29.05 contra la mezquita Imam al-Hussein en la ciudad de Damman en Arabia Saudí.
“El Estado Islámico no oculta el hecho de que tienen toda la intención del mundo atacar EE.UU. en su territorio”

Para videos y gráficos ir a: