"Ya no tenía que viajar para ser cronista del dolor. Este había llegado a su país y se cebaba con sus gentes. Aquella guerra era una venganza colectiva, un ajuste de cuentas por afrentas pasadas, un reflujo de odios y rencores que envenenaban el corazón de las personas, aflorando a la superficie lo peor de sí mismas. Una Joana adolecente estuvo a punto de matar a su padre, y a pesar de sus esfuerzos por dominarse, temía que en un futuro pudiese desatar su ira contra otra persona. Quizá con razón, quizá sin ella, pero ¿realmente necesitaba una justificación para la violencia? La había buscado en una docena de países y no la había encontrado. Una serpiente mordiendo su propia cola; su origen y su final eran ella misma"
José Antonio Suárez
("Tercera República", La Factoría de Ideas, Madrid, 2010: 208)
Fotografía: Juan Pablo Bayona, Puente de Las Tienditas, entre el estado Táchira y Colombia. Bloqueo para evitar la entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela.
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jueves, 28 de marzo de 2019
sábado, 30 de septiembre de 2017
CAZA DE CITAS

Andrés Grisanti Franceschi
(Sobre los delitos de instigación a delinquir, odio y apología del delito, en: Hernando Grisanti Aveledo / Andrés Grisanti Franceschi, "Manual de Derecho Penal", Mobil Libros, Caracas, 1988: 987, nota 3)
Ilustración: Eva Vázquez para un artículo de Báltazar Garzón sobre la cuestión catalana (El País, Madrid,26/09/2017).
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viernes, 29 de septiembre de 2017
EN LOS CONFINES DEL CINISMO
De la tal ley contra el odio
Luis Barragán
Circula, más o menos, subrepticiamente, el proyecto de una Ley Constitucional para la Promoción y Garantía de la Convivencia Pacífica. El borrador, atribuido a la tal constituyente, obedece a la ya vieja costumbre del oficialismo de no presentar sus propuestas legislativas con la formalidad, profundidad, claridad y anticipación requeridas, trastocándolas en herramientas de exploración y manipulación, susceptibles de posteriores modificaciones que puedan sorprender a sus oponentes o, jamás seriamente planteadas, logren distraerlos.
De entrada, empleando una nomenclatura propia de ordenamientos jurídicos foráneos, luce redundante el título, pues, se supone que toda ley debe desarrollar la Constitución excepto, de un lado, los tales-constituyentistas deseen confundir a la opinión pública al exponerla como acatamiento y realización de la Carta de 1999. O, peor, del otro, elaborando al detal la Constitución pendiente, prospere el eufemismo de una ley constitucional que responda a la inmediata coyuntura: vale decir, insólitamente, ensayarán una Constitución por entregas, recogida cada coyuntura en un fascículo de inmediata vigencia y aplicación.
El proyecto en cuestión, conocido como ley contra el odio, desde su primer artículo levanta toda suerte de sospechas. Refiere el primer artículo: “La presente Ley Constitucional tiene por objeto contribuir a generar las condiciones necesarias para promover y garantizar el reconocimiento de la diversidad, la tolerancia y el respeto recíproco, así como para prevenir y erradicar toda forma de violencia política, odios e intolerancias, a los fines de asegurar la efectiva vigencia de los derechos humanos, favorecer el desarrollo social, preservar la paz y la tranquilidad pública y proteger a la Nación”.
No faltaba más, la tal constituyente pretende crear una tal Comisión de Convivencia, decidiendo hasta su propia composición (artículos 7, 8, 9), y obligando a todos los entes y órganos del Poder Público, personas jurídicas de naturaleza privada y al resto de la sociedad para contribuirla (artículo 12). Permitiéndonos citarlo in extenso, el artículo 13 versa sobre los hechos punibles por motivos de odio e intolerancia: “Quien públicamente fomente, promueva o incite al odio, la discriminación o la violencia contra una persona, en razón de su pertenencia a determinado grupo racial, religioso, político o cualquier otra naturaleza, basada en motivos discriminatorios, será sancionado con prisión de diez a quince años (…) Será considerado como un agravante de todo hecho punible que la conducta típica sea ejecutada en razón de la pertenencia de la víctima a determinado grupo racial, religioso, político o de cualquier otra naturaleza basada en motivos discriminatorios. En estos casos la sanción aplicable será el límite máximo de la pena establecida para el hecho punible correspondiente”.
Interesadamente circunscrito a un solo aspecto del fenómeno de la convivencia, amplísimo e inevitablemente sistémico, cabe advertir que la legislación actual ofrece respuestas, por imperfectas que fueren. Soslayando el enredijo de las leyes dictadas en los últimos años que, de un modo u otro, tocan la materia, refiere el artículo 286 del vigente Código Penal: “El que públicamente, excitare a la desobediencia de las Leyes o al odio de unos habitantes contra otros o hiciere la apología de un hecho que la ley prevé como delito, de modo que se ponga en peligro la tranquilidad pública, será castigado con prisión de cuarenta y cinco días a seis meses”.
Contrastando la extensión de la norma proyectada con la sencillez de la norma vigente que, por ello, no se hace exigua, aquélla – aparentándola – no profundiza en las especificidades de la conducta incriminada y las propias circunstancias de atenuación y agravación, rompiendo el vínculo efectivo con delitos afines, como el de la instigación a delinquir, la apología del delito, la intimidación o terrorismo psicológico, la organización de grupos armados, el sabotaje de actividades pacíficas y constitucionales, la estigmatización proveniente del poder y de sus aparatos especializados, por no abundar en las emociones humanas que gozan de generalizadas o ya vagas valoraciones tan necesitadas de concretar como delito. Por lo demás, tamaña complejidad no se ve retratada en la pretendida propuesta, pues, sólo recoge y simplifica principios y valores constitucionales que no actualiza y desarrolla, siendo una práctica recurrente del oficialismo que, so pretexto de legislar, salvo el dato burocrático, calca la norma constitucional, como ocurrió – a guisa de ilustración – con leyes orgánica como la de los Estados de Excepción y la de Seguridad de la Nación.
Penalidad aparte (artículos 8, 9 y 10 del Código Penal), sugerida la actualización de las ordenanzas municipales, si fuere el caso, el artículo 13 del borrador de la tal constituyente, ausente una básica precisión de la convivencia, odio e intolerancia, deja la materia a la libre o libérrima interpretación de los jueces – sobra decir – tan cuestionados en la presente centuria. De acuerdo a las circunstancias de neto interés político, ensancharía los elementos de culpabilidad que únicamente evitará el favor personal que pueda dispensar el poder establecido; y, en fin, al legislar en materia penal muy antes de contar con la Constitución prometida, usurpando las funciones de la Asamblea Nacional, luce evidente el encaje político del delito de odio e intolerancia.
Nadie, en su sano juicio, niega la perentoria necesidad de actualizar el delito en cuestión, vinculado a las creencias, condiciones e identidades por motivos de religión, raza y etnia, sexo y orientación, enfermedad y discapacidad, nacionalidad, o político-ideológicos. No obstante, lejos de un normal desenvolvimiento de la vida pública, objetivamente es reconocido el descomunal abuso en el que ha incurrido el poder en Venezuela al promover, ejercer y aplaudir el odio sistemático, la descalificación personal permanente, la ridiculización enfermiza de sus oponentes, relacionados y familiares, constatable en cualesquiera discursos presidenciales o en la acostumbrada programación radiotelevisiva en la que el periodismo tarifado o la mera divulgación de sendos informes de inteligencia someten al desprecio y escarnio público al resto de los venezolanos que se les antoja.
Importa añadir que los tales constituyentes, inventado por las armas un tal poder originario, pueden arrollar principios tan universales como el de la duda que ha de favorecer al reo o el de la irretroactividad de la ley penal, con su sola omisión de acuerdo al canon. De modo que, a la postre, serán los creadores de otro delito: el del revanchismo, pues, el oficialismo ha insistido n que todas las víctimas de la recia represión que ha ejercido en presente, como en otros años, transmutan en feroces victimarios.
Aceptemos, el régimen se ha esforzado por traducir todo sentimiento en resentimiento, procurando que el conflicto adquiera visos muy distintos a los de clase. Toda una ironía, por marxista que se diga, pues, obviando el reduccionismo sobre el cual versan los intelectuales que en otras latitudes tratan de actualizar la escuela, lo prefiere de tintes políticos, probando regularmente con los raciales, porque la lucha de clases, tan difícil de juridizar, arriesga demasiado a una nomenclatura rentista que se escuda en el término generoso de la yunta cívico-militar.
A muy pocos ensaña la retórica de una ley dizque constitucional que nos hará todos imputables por el único hecho de cuestionarla, así sobren las razones jurídicas. Huelga comentar, la tal constituyente no goza de legitimidad ni de autoridad alguna para dar lecciones de convivencia: el colmo, los agentes del odio, por la súbita inspiración perversa de algún leguleyo de ocasión, idean un arma a su medida y conveniencia para combatir el … odio.
25/09/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/30895-de-la-tal-ley-contra-el-odio
Post-data LB: Por casualidad, el mismo día publicó Alberto Arteaga Sánchez un texto alusivo al proyecto en cuestión: https://lbarragan.blogspot.com/2017/09/un-proyecto-de-siembra.html
Post-data LB: Por casualidad, el mismo día publicó Alberto Arteaga Sánchez un texto alusivo al proyecto en cuestión: https://lbarragan.blogspot.com/2017/09/un-proyecto-de-siembra.html
lunes, 28 de agosto de 2017
NO HAY PEOR ASTEROIDE QUE EL DESGAJO DEL PROPIO PLANETA
EL PAÍS, Madrid 28 de agosto de 2017
MIRADOR
‘Déjà vu’
Estamos avivando un fuego que desprende un humo irrespirable que se alimenta de genocidios, masacres, asesinatos y odio
Ana Merino
Arrancó el mes de agosto con el triste recuerdo de las bombas de Hiroshima y Nagasaki de hace 72 años, donde la humanidad descubrió con horror el infierno atómico de la guerra. La nube asesina en forma de hongo radiactivo tendría que haber convertido a todos los gobernantes del pasado, del presente y del futuro en pacifistas. Sin embargo, hay algo terrorífico en nuestra propia historia que hace que los líderes entiendan el poder desde las amenazas constantes de la sangre y el fuego. Trump y Kim Jong-un nos han llevado de regreso a la inquietante sensación de la guerra fría donde la amenaza nuclear se respiraba en el ambiente.
Llevamos semanas teniendo la angustiosa corazonada de estar viviendo un déjà vu tras otro. Supremacistas blancos estadounidenses armados hasta los dientes desfilan por una pacífica ciudad del sur gritando consignas nazis. Una mujer muere asesinada por atropello premeditado de uno de ellos. La tensión se respira en todo el país. Hay rabia y desesperación ante las imágenes de estadounidenses que defienden consignas genocidas que invitan al odio, la guerra entre hermanos y la destrucción.
La historia de nuestro pasado más reciente está llena de un humo denso y ominoso. Es un fantasma tóxico de aire irrespirable que se vuelve en una nube apocalíptica y representa nuestro final como civilización. El humo que salía de las chimeneas de los crematorios de los campos de exterminio nazis, el de las bombas atómicas, el de las cruces quemadas del KKK que acompañaban a los linchamientos, el de las antorchas que celebran el odio y adornan los desfiles más siniestros de estos días… todos esos humos se mezclan en una atmósfera a la que le importa bien poco nuestra existencia.
El humo, ese humo, esa nube que crece con la desintegración de los valores de la humanidad, el fin de la empatía, la desigualdad y el desamor, destruirá al ser humano, y nos borrará a todos de la faz de la tierra. Estamos avivando un fuego infernal que desprende un humo irrespirable que se alza hasta el cielo y se alimenta de los genocidios, de las masacres, de los asesinatos y del odio.
Nuestra extinción no necesita de un asteroide que golpee la tierra y desencadene un invierno global. Para eso ya estamos nosotros, con una historia llena de fragmentos venenosos, de escenas que olvidamos y repetimos, con la ingenuidad egoísta del que se cree el dios de su tiempo. La falta de visión, de humanidad y de compromiso de nuestros gobernantes avivará el fuego para el peor de los humos.
Fuente:
https://elpais.com/elpais/2017/08/16/opinion/1502896863_171159.html
Fotografía: Marcha de supremacistas el 11 de agosto en Charlottesville. Alejandro Álvarez (Reuters).
MIRADOR
‘Déjà vu’
Estamos avivando un fuego que desprende un humo irrespirable que se alimenta de genocidios, masacres, asesinatos y odio
Ana Merino
Arrancó el mes de agosto con el triste recuerdo de las bombas de Hiroshima y Nagasaki de hace 72 años, donde la humanidad descubrió con horror el infierno atómico de la guerra. La nube asesina en forma de hongo radiactivo tendría que haber convertido a todos los gobernantes del pasado, del presente y del futuro en pacifistas. Sin embargo, hay algo terrorífico en nuestra propia historia que hace que los líderes entiendan el poder desde las amenazas constantes de la sangre y el fuego. Trump y Kim Jong-un nos han llevado de regreso a la inquietante sensación de la guerra fría donde la amenaza nuclear se respiraba en el ambiente.
Llevamos semanas teniendo la angustiosa corazonada de estar viviendo un déjà vu tras otro. Supremacistas blancos estadounidenses armados hasta los dientes desfilan por una pacífica ciudad del sur gritando consignas nazis. Una mujer muere asesinada por atropello premeditado de uno de ellos. La tensión se respira en todo el país. Hay rabia y desesperación ante las imágenes de estadounidenses que defienden consignas genocidas que invitan al odio, la guerra entre hermanos y la destrucción.
La historia de nuestro pasado más reciente está llena de un humo denso y ominoso. Es un fantasma tóxico de aire irrespirable que se vuelve en una nube apocalíptica y representa nuestro final como civilización. El humo que salía de las chimeneas de los crematorios de los campos de exterminio nazis, el de las bombas atómicas, el de las cruces quemadas del KKK que acompañaban a los linchamientos, el de las antorchas que celebran el odio y adornan los desfiles más siniestros de estos días… todos esos humos se mezclan en una atmósfera a la que le importa bien poco nuestra existencia.
El humo, ese humo, esa nube que crece con la desintegración de los valores de la humanidad, el fin de la empatía, la desigualdad y el desamor, destruirá al ser humano, y nos borrará a todos de la faz de la tierra. Estamos avivando un fuego infernal que desprende un humo irrespirable que se alza hasta el cielo y se alimenta de los genocidios, de las masacres, de los asesinatos y del odio.
Nuestra extinción no necesita de un asteroide que golpee la tierra y desencadene un invierno global. Para eso ya estamos nosotros, con una historia llena de fragmentos venenosos, de escenas que olvidamos y repetimos, con la ingenuidad egoísta del que se cree el dios de su tiempo. La falta de visión, de humanidad y de compromiso de nuestros gobernantes avivará el fuego para el peor de los humos.
Fuente:
https://elpais.com/elpais/2017/08/16/opinion/1502896863_171159.html
Fotografía: Marcha de supremacistas el 11 de agosto en Charlottesville. Alejandro Álvarez (Reuters).
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viernes, 16 de junio de 2017
TERRORISMO
20 píldoras sobre el odio chavista
Hermann Alvino
Entre varios otros que son más bien evidentes, uno de los pilares para la estabilidad de cualquier dictadura que se respete a sí misma –perdonen la frase…- es mantener llenos tanto el estómago como los bolsillos de los esbirros que se encargan de prevenir y/o reprimir los brotes de disidencia, sean de alcance limitado, como los que responden a un período más bien largo de incubación que representen una potencial amenaza a la supervivencia del régimen.
2- En este sentido, en toda dictadura seria, salta a la vista todo el entramado de privilegios destinado a los integrantes de las fuerzas armadas, tanto a la oficialidad, como a la soldadesca. Almacenes con bienes de consumo variados y a precios rebajados, instalaciones y armamento en el mejor estado posible, privilegios sociales y económicos diversos, como el acceso a clubes, a espectáculos con precios de descuento, créditos casi a fondo perdido para viviendas y vehículos, destinos especiales para el ocio junto a la familia, etc. Y como todo ello supone un andamiaje empresarial para el suministro de todos esos bienes y servicios, pues la alta oficialidad se beneficia adicionalmente con comisiones y sobreprecios, al estar en esa posición estratégica en la jerarquía que le permite pagar y darse el vuelto.
3- Lo único que esa gente no debe hacer es disentir del dictador… siempre que sean unos pocos, porque en ese caso, los militares y esbirros que consideran que deben seguir apoyándolo –para seguir enriqueciéndose-, los apresarán, los juzgarán con sus mismos tribunales militares, y los meterán tras las rejas por muchos años -los militares disidentes de la dictadura cubana son solo un ejemplo de ello.
4- Por supuesto, si por alguna circunstancia los militares disidentes pasan a ser una mayoría, no solo como individuos, sino por tropa bajo su mando, y llegaran a considerar que tanto económica como socialmente les convendría cambiar de dictador, o abrir el compás de la democracia, pues procederán sin pestañear. En este sentido las fuerzas políticas civiles –clandestinas, en el exilio, y las permitidas por la dictadura- son solo un apéndice de esta opción militar, y eventualmente la cara formal de la eventual nueva democracia…siempre y cuando esas fuerzas armadas y policiales sigan manteniendo un mínimo de privilegios que les satisfaga. Así fue el período de la democracia venezolana entre Betancourt y Caldera II.
5- En el fondo, lo que la dictadura logra –con el beneplácito de militares que deshoran su uniforme y el espíritu mismo que debe animar a un defensor de su territorio y población-, es convertir a militares, policías y esbirros varios en cómplices de un gigantesco latrocinio, pero eso sí, con cada uno a su nivel: con los oficiales dirigiendo empresas del Estado y con mano libre en su administración –perdonen nuevamente el término- y con el resto parasitando con sueldos adicionales a su labor de represión, licencias de comercio en general, licorerías, taxis, becas para sus hijos, etc.
6- Sin embargo, no todas las dictaduras ni todas las democracias pueden darse el lujo de disponer de una renta petrolera o mineral para mantener contentos a esa fuerza fáctica que le permite a unas mantenerse en el poder, y a otras que no se venga abajo la democracia. En el caso de las democracias, ello se resuelve con una profunda labor cívica y educativa que abarque a toda la sociedad, incluyendo a la fuerza armada y policial activa y a quienes aspiren a integrarlas, puesto que solo así puede intentarse ese equilibrio entre privilegios relativamente limitados y la satisfacción personal por vestir un uniforme que socialmente es reconocido por su noble misión. Esa educación debe inculcar un profundo respeto por las instituciones republicanas y las militares, un respeto que nuestra democracia fue perdiendo paulatinamente, al punto de permitir que Chávez conspirara dentro de ellas con total impunidad varios años antes de su fallido golpe de Estado.
7- El caso de las dictaduras, sin embargo, es diferente, porque como allí no se requiere formación cívica alguna para la gente autorizada para cargar armamento, sino que el requisito único es la lealtad al régimen, la cual a su vez solo se mantendrá en la medida de que haya dinero y privilegios disponibles, pues cuando éstos no existen, el único desahogo posible para sofocar cualquier inconformidad es permitir que los armados le arrebaten sus bienes a los inermes civiles.
8- Así fue durante la dictadura de la familia Duvalier en Haití, como lo es en la pseudodemocracia de Zimbabwe. Siendo Haití un país extremadamente pobre y esquilmado por tantos años de abuso dictatorial, a Papá Doc no le quedó más remedio que permitir que sus esbirros –los temidos Tonton Macoute, milicianos vountarios para la seguridad nacional, un término que a los venezolanos nos suena muy actual…- redondearan sus ingresos saqueando los hogares que iban allanando cada día. Como nuestros fiscales de tránsito pues, pero con un machete en una mano y, eventualmente, una pistola en la otra. Así se llevaban lo que les gustaba, incluyendo las hijas de los infortunados civiles visitados.
9- Es más que sabido que en la dictadura venezolana, dentro del triángulo Castro-Maduro-Cabello se integra la oficialidad que ha invadido toda la administración pública para saquearla, junto a empresas del Estado y empresas estratégicas como PDVSA y la CVG. Es obvio que han quebrado al país tanto por ineptos como por corruptos, y que hasta que el petróleo mantuvo ciertos niveles de producción y precios de venta, pues había dinero y privilegios para todos, oficiales y rasos, policías y SEBIN.
10- Pero con la ruina de PDVSA que derivó en una alarmante baja de extracción y refinación del petróleo, y con los precios internacionales estables a la baja desde hace ya tres años, los privilegios han sufrido un notable recorte, no tanto para los jerarcas chavistas y militares, pero sí al resto de toda la burocracia del régimen; un recorte que abarca desde los sueldos atrasados o chucutos a los funcionarios del servicio exterior, hasta los mismos créditos y dádivas varias a los suboficiales y soldados.
11- Y como Maduro además no es Fidel, ni ningún personaje con el debido carisma capaz de imponer respeto y lealtad –su ignorancia bovina tampoco le ayuda…-, pues ¿qué mejor solución para mantener esa lealtad que permitirle mano suelta para que atraquen a la población civil mientras la reprimen? La saña con que los malandros con uniforme de la GNB actuaron en Los Verdes, o en Los Teques, en Maracaibo, en San Cristóbal, Mérida, Puerto Ordaz, etc., delata esa política; o sea que bajo la excusa de la represión, pues que redondeen sus ingresos robándole a venezolanos trabajadores de buena voluntad.
12- Por otra parte, la ruina material de centenares de familias, por la destrucción de las instalaciones de sus edificios, de sus puertas o de sus vehículos, no es más que un plus para la dictadura, que con todo esto mata dos pájaros de un solo tiro: mantiene la gente a raya consolidando el terror dentro de sus hogares, y mantiene contentos a sus esbirros lambucios. Ciertamente que estas cosas ocurren en muy pocas dictaduras, y para mayor desgracia de Venezuela, pues acá le ha tocado.
13- Por supuesto que ello es un riesgo para la dictadura de Maduro y de sus tutores cubanos, porque ya los malandros motorizados -esos colectivos que tanto amó Chávez y ama Bernal-, se les han ido de las manos –los malandros son justamente eso, no son ni chavistas ni opositores, y pueden actuar como unos u otros, siempre que puedan atracar y desahogar su crueldad-, y ahora una parte importante de las fuerzas policiales y de la GNB está ya fuera de control, especialmente si recordamos que a nuestra oficialidad, por su estridente corrupción, incluso su tropa le ha perdido el respeto.
14- La combinación de malandraje no uniformado -milicias armadas motorizadas- con uniformados paramilitares -milicianos de a pie-, más los uniformados propiamente dichos -la GNB, SEBIN, y soldadesca varia-, que antes se limitaban –de nuevo perdonen el verno utilizado- a reprimir y asesinar a la disidencia en la calle, ahora está a la deriva, escalando a otro nivel, invadiendo directamente las viviendas de la gente.
15- La anarquía toca así a las puertas de Venezuela, y una guerra asimétrica de todos contra todos ya es realidad. En este sentido es poco lo que puede esperarse de la oficialidad, porque ella sabe que no infunde respeto alguno dentro de sus rangos, y sabe que éstos deben seguir contentos.
16- Por su parte, es poco lo que puede esperarse de Maduro, y más bien cabría averiguar cuáles son los motivos por los que los cubanos permiten estos desmanes, porque ellos saben perfectamente que en una dictadura que se respeta, el terror puro debe ir acompañado por la paz… de los cementerios, dentro de los hogares, y por supuesto en la calle.
17- Tal vez la revuelta opositora sea más sólida de lo que aparenta, el problema también es que es probable que el odio sembrado por Chávez en millones de venezolanos y miles de esbirros sea más profundo de lo que sospechamos.
18- Por ello, sin oficiales de rango e integridad capaces de contener estas hordas, comenzando por un Ministro de la Defensa que tiene el puterío armado dentro de su propio hogar, pues esto pinta muy mal, pues –perdonen la ironía- ni siquiera queda la esperanza de tener un dictador serio que acabe con la criminalidad desbocada y el saqueo de hogares de sus tropas.
19- Venezuela comienza a parecerse demasiado a Siria, por lo del desorden, por lo del Estado fallido, y por lo del odio –allá religioso-, y acá inyectado por un maldito militarejo.
20- Ese odio solo se podrá diluir haciendo Justicia, esto es, que cuando toque habrá que juzgar a quienes han dirigido esta barbarie, y condenarlos severamente, por delitos contra la humanidad, además de toda la corrupción y destrucción material de la propiedad estatal y privada. Pero esa será la tarea más fácil -siempre que no se nos escapen a esos países donde se compra la residencia y la nacionalidad…-, junto al enviar a la cárcel por mucho tiempo a los cabecillas y cómplices de los colectivos; porque la tarea más difícil será reinsertar cívica y humanamente a toda esa tropa y juventud de las barriadas que solo ha visto odio y destrucción desde su nacimiento. Hacerlo con un plan de educación y de empleo será un reto formidable. Falta ver si quienes aspiran a dirigir este país democráticamente serán capaces de esta hazaña.
Fuente:
https://vivalapolitica.wordpress.com/2017/06/15/odio/
Gráficas: http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Oposicion-denuncia-vandalismo-de-fuerzas-de-seguridad-en-allanamiento-en-El-Paraiso-20170615-0011.html
https://elpitazo.com/gran-caracas/video-y-fotos-lanzan-bombas-lacrimogenas-contra-edificios-en-el-paraiso/
http://cronica.uno/efectivos-tomaron-los-verdes-tenian-identificados-apartamentos/
Hermann Alvino
Entre varios otros que son más bien evidentes, uno de los pilares para la estabilidad de cualquier dictadura que se respete a sí misma –perdonen la frase…- es mantener llenos tanto el estómago como los bolsillos de los esbirros que se encargan de prevenir y/o reprimir los brotes de disidencia, sean de alcance limitado, como los que responden a un período más bien largo de incubación que representen una potencial amenaza a la supervivencia del régimen.
2- En este sentido, en toda dictadura seria, salta a la vista todo el entramado de privilegios destinado a los integrantes de las fuerzas armadas, tanto a la oficialidad, como a la soldadesca. Almacenes con bienes de consumo variados y a precios rebajados, instalaciones y armamento en el mejor estado posible, privilegios sociales y económicos diversos, como el acceso a clubes, a espectáculos con precios de descuento, créditos casi a fondo perdido para viviendas y vehículos, destinos especiales para el ocio junto a la familia, etc. Y como todo ello supone un andamiaje empresarial para el suministro de todos esos bienes y servicios, pues la alta oficialidad se beneficia adicionalmente con comisiones y sobreprecios, al estar en esa posición estratégica en la jerarquía que le permite pagar y darse el vuelto.
3- Lo único que esa gente no debe hacer es disentir del dictador… siempre que sean unos pocos, porque en ese caso, los militares y esbirros que consideran que deben seguir apoyándolo –para seguir enriqueciéndose-, los apresarán, los juzgarán con sus mismos tribunales militares, y los meterán tras las rejas por muchos años -los militares disidentes de la dictadura cubana son solo un ejemplo de ello.
4- Por supuesto, si por alguna circunstancia los militares disidentes pasan a ser una mayoría, no solo como individuos, sino por tropa bajo su mando, y llegaran a considerar que tanto económica como socialmente les convendría cambiar de dictador, o abrir el compás de la democracia, pues procederán sin pestañear. En este sentido las fuerzas políticas civiles –clandestinas, en el exilio, y las permitidas por la dictadura- son solo un apéndice de esta opción militar, y eventualmente la cara formal de la eventual nueva democracia…siempre y cuando esas fuerzas armadas y policiales sigan manteniendo un mínimo de privilegios que les satisfaga. Así fue el período de la democracia venezolana entre Betancourt y Caldera II.
5- En el fondo, lo que la dictadura logra –con el beneplácito de militares que deshoran su uniforme y el espíritu mismo que debe animar a un defensor de su territorio y población-, es convertir a militares, policías y esbirros varios en cómplices de un gigantesco latrocinio, pero eso sí, con cada uno a su nivel: con los oficiales dirigiendo empresas del Estado y con mano libre en su administración –perdonen nuevamente el término- y con el resto parasitando con sueldos adicionales a su labor de represión, licencias de comercio en general, licorerías, taxis, becas para sus hijos, etc.

7- El caso de las dictaduras, sin embargo, es diferente, porque como allí no se requiere formación cívica alguna para la gente autorizada para cargar armamento, sino que el requisito único es la lealtad al régimen, la cual a su vez solo se mantendrá en la medida de que haya dinero y privilegios disponibles, pues cuando éstos no existen, el único desahogo posible para sofocar cualquier inconformidad es permitir que los armados le arrebaten sus bienes a los inermes civiles.
8- Así fue durante la dictadura de la familia Duvalier en Haití, como lo es en la pseudodemocracia de Zimbabwe. Siendo Haití un país extremadamente pobre y esquilmado por tantos años de abuso dictatorial, a Papá Doc no le quedó más remedio que permitir que sus esbirros –los temidos Tonton Macoute, milicianos vountarios para la seguridad nacional, un término que a los venezolanos nos suena muy actual…- redondearan sus ingresos saqueando los hogares que iban allanando cada día. Como nuestros fiscales de tránsito pues, pero con un machete en una mano y, eventualmente, una pistola en la otra. Así se llevaban lo que les gustaba, incluyendo las hijas de los infortunados civiles visitados.
9- Es más que sabido que en la dictadura venezolana, dentro del triángulo Castro-Maduro-Cabello se integra la oficialidad que ha invadido toda la administración pública para saquearla, junto a empresas del Estado y empresas estratégicas como PDVSA y la CVG. Es obvio que han quebrado al país tanto por ineptos como por corruptos, y que hasta que el petróleo mantuvo ciertos niveles de producción y precios de venta, pues había dinero y privilegios para todos, oficiales y rasos, policías y SEBIN.
10- Pero con la ruina de PDVSA que derivó en una alarmante baja de extracción y refinación del petróleo, y con los precios internacionales estables a la baja desde hace ya tres años, los privilegios han sufrido un notable recorte, no tanto para los jerarcas chavistas y militares, pero sí al resto de toda la burocracia del régimen; un recorte que abarca desde los sueldos atrasados o chucutos a los funcionarios del servicio exterior, hasta los mismos créditos y dádivas varias a los suboficiales y soldados.
11- Y como Maduro además no es Fidel, ni ningún personaje con el debido carisma capaz de imponer respeto y lealtad –su ignorancia bovina tampoco le ayuda…-, pues ¿qué mejor solución para mantener esa lealtad que permitirle mano suelta para que atraquen a la población civil mientras la reprimen? La saña con que los malandros con uniforme de la GNB actuaron en Los Verdes, o en Los Teques, en Maracaibo, en San Cristóbal, Mérida, Puerto Ordaz, etc., delata esa política; o sea que bajo la excusa de la represión, pues que redondeen sus ingresos robándole a venezolanos trabajadores de buena voluntad.
12- Por otra parte, la ruina material de centenares de familias, por la destrucción de las instalaciones de sus edificios, de sus puertas o de sus vehículos, no es más que un plus para la dictadura, que con todo esto mata dos pájaros de un solo tiro: mantiene la gente a raya consolidando el terror dentro de sus hogares, y mantiene contentos a sus esbirros lambucios. Ciertamente que estas cosas ocurren en muy pocas dictaduras, y para mayor desgracia de Venezuela, pues acá le ha tocado.
13- Por supuesto que ello es un riesgo para la dictadura de Maduro y de sus tutores cubanos, porque ya los malandros motorizados -esos colectivos que tanto amó Chávez y ama Bernal-, se les han ido de las manos –los malandros son justamente eso, no son ni chavistas ni opositores, y pueden actuar como unos u otros, siempre que puedan atracar y desahogar su crueldad-, y ahora una parte importante de las fuerzas policiales y de la GNB está ya fuera de control, especialmente si recordamos que a nuestra oficialidad, por su estridente corrupción, incluso su tropa le ha perdido el respeto.
14- La combinación de malandraje no uniformado -milicias armadas motorizadas- con uniformados paramilitares -milicianos de a pie-, más los uniformados propiamente dichos -la GNB, SEBIN, y soldadesca varia-, que antes se limitaban –de nuevo perdonen el verno utilizado- a reprimir y asesinar a la disidencia en la calle, ahora está a la deriva, escalando a otro nivel, invadiendo directamente las viviendas de la gente.
15- La anarquía toca así a las puertas de Venezuela, y una guerra asimétrica de todos contra todos ya es realidad. En este sentido es poco lo que puede esperarse de la oficialidad, porque ella sabe que no infunde respeto alguno dentro de sus rangos, y sabe que éstos deben seguir contentos.
16- Por su parte, es poco lo que puede esperarse de Maduro, y más bien cabría averiguar cuáles son los motivos por los que los cubanos permiten estos desmanes, porque ellos saben perfectamente que en una dictadura que se respeta, el terror puro debe ir acompañado por la paz… de los cementerios, dentro de los hogares, y por supuesto en la calle.

18- Por ello, sin oficiales de rango e integridad capaces de contener estas hordas, comenzando por un Ministro de la Defensa que tiene el puterío armado dentro de su propio hogar, pues esto pinta muy mal, pues –perdonen la ironía- ni siquiera queda la esperanza de tener un dictador serio que acabe con la criminalidad desbocada y el saqueo de hogares de sus tropas.
19- Venezuela comienza a parecerse demasiado a Siria, por lo del desorden, por lo del Estado fallido, y por lo del odio –allá religioso-, y acá inyectado por un maldito militarejo.
20- Ese odio solo se podrá diluir haciendo Justicia, esto es, que cuando toque habrá que juzgar a quienes han dirigido esta barbarie, y condenarlos severamente, por delitos contra la humanidad, además de toda la corrupción y destrucción material de la propiedad estatal y privada. Pero esa será la tarea más fácil -siempre que no se nos escapen a esos países donde se compra la residencia y la nacionalidad…-, junto al enviar a la cárcel por mucho tiempo a los cabecillas y cómplices de los colectivos; porque la tarea más difícil será reinsertar cívica y humanamente a toda esa tropa y juventud de las barriadas que solo ha visto odio y destrucción desde su nacimiento. Hacerlo con un plan de educación y de empleo será un reto formidable. Falta ver si quienes aspiran a dirigir este país democráticamente serán capaces de esta hazaña.
Fuente:
https://vivalapolitica.wordpress.com/2017/06/15/odio/
Gráficas: http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Oposicion-denuncia-vandalismo-de-fuerzas-de-seguridad-en-allanamiento-en-El-Paraiso-20170615-0011.html
https://elpitazo.com/gran-caracas/video-y-fotos-lanzan-bombas-lacrimogenas-contra-edificios-en-el-paraiso/
http://cronica.uno/efectivos-tomaron-los-verdes-tenian-identificados-apartamentos/
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miércoles, 7 de junio de 2017
CAZA DE CITAS
"La cuestión del amor se opone al odio, es decir, al miedo de los otros. El odio nace del miedo"
Paul Virilio
("El cibermundo, la política de lo peor", Cátedra, Madrid, 1997: 62)
Paul Virilio
("El cibermundo, la política de lo peor", Cátedra, Madrid, 1997: 62)
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Paul Virilio
domingo, 13 de noviembre de 2016
CAZA DE CITAS
"Pese a su aspecto decisivo, el odio es otra forma de la confusión. Hoy es el instrumento más poderoso. Tanto debemos rechazar las 'reconciliaciones' impotentes de las baraúndas sentimentales, cuanto más exija la salvaguardia del compromiso personal que llevemos a cabo una lucha sin piedad contra el odio: si se puede llamar aún odio a esta desazón de baja calidad que hace refluir hoy la violencia política hasta en nuestras vidas privadas. El rigor que adoptamos en denunciar los mecanismos y los actos visibles no debe igualar más que a nuestra voluntad de comprender una a una a las personas y no de forzar nunca a un hombre o a una idea mediante su caricatura"
Emmanuel Mounier
("Obras 1931/1939", Editorial Laia, Barcelona, 1974: I, 736)
Fotografía: http://laopiniondecojedes.com/periodistas-conmemoraran-su-dia-entre-censura-y-represion-carlosjrojas13-darvinsonrojas/
Emmanuel Mounier
("Obras 1931/1939", Editorial Laia, Barcelona, 1974: I, 736)
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