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jueves, 9 de abril de 2020

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS RIELES

El sustrato ético del confinamiento familiar en casa
Hermann Alvino  

1- En el año 1967 la filósofo británica Philippa Foot sacudió a la Ética contemporánea al darle forma moderna al dilema del tranvía, del cual todos hemos conocido en alguna de sus innumerables variantes y que nos plantea la pregunta sobre qué hacer cuando en la vida se nos presenta una situación extrema. 

2- Porque aún suponiendo en la solidez de nuestro compromiso existencial para hacer siempre lo que consideramos como correcto, éste término, al menos para la Ética, no tiene una definición única, puesto que ello depende de cómo se concibe el bien, esto es, si el bien absoluto relativo a cada persona, o el bien comparativo cuando se trata de sociedades, lo cual se traduce en éticas como la de Kant o las diversas variantes de éticas utilitaristas… o en otras palabras, el bien absoluto en contraste con el mal menor

3- Porque además, los dilemas son complicados de resolver, o incluso son insolubles, ya que ellos nos ponen a decidir no entre una opción mala y otra buena, una correcta o justa u otra incorrecta o injusta, sino entre dos opciones equivalentes en bondad, o en justicia, o sea equivalentes en algunos de los valores que nuestra sociedad considera como referentes; valores que si duda dependen de la Historia, de la cultura, de las vivencias colectivas y de la religión, pero que una vez implantados en nuestra mente colectiva, son capaces de mantenernos a raya y de perdurar durante siglos. Esa ética particular de una sociedad puede actuar con valores absolutos, o basarse en la relatividad de éstos –ética utilitarista-, aunque ello es otro tema fuera de estas reflexiones.

4- Todos hemos vivido dilemas incluso desde la misma infancia, como el de robar chocolates del tarro de la cocina para compartirlos con los amiguetes –el dilema de no robar contra el de hacer felices a nuestros panas, o para lograr esa aceptación social necesaria para cada niño, pero que a veces es elusiva-. Hemos vivido dilemas mucho más serios ya como adolescentes y adultos, y del camino escogido ha dependido nuestra nuestra fortaleza o debilidad espiritual que nos  regala sueño o imsomnio cada noche de acuerdo a nuestros cargos de conciencia por saber que optamos por nuestra conveniencia y no por lo que es correcto, o al revés.

Para efectos de estas notas, podemos apartar dilemas terribles como el aborto, la eutanasia, el asesinato, la legítima defensa, etc. que no solo son personales sino que están profundamente imbricados en la Ley y en cada religión, y limitémonos a recordar un dilema al que se enfrentó Winston Churchill en 1944, cuando sobre Londres comenzaron a caer las bombas V de los nazis:

Resulta que con la tecnología de entonces no había forma de saber donde caía un artefacto explosivo no pilotado y enviado desde considerable distancia, por tanto los nazis no sabían que sus bombas tendían a caer en el sector Sur de la capital británica, donde sin duda vivía mucha gente, pero bastante menos que en el centro y Norte de la ciudad. La decisión de Churchill fue ordenar a los agentes británicos dobles que estaban en la nómina nazi de hacerles creer que las bombas caían en todas partes, sacrificando así la población del Sur a cuenta de que si los alemanes se percataban que debían afinar su puntería, pues perecerían muchas más personas.

5- Philippa Foot nos presenta ese dilema churchiliano real mediate un escenario mental  con un tranvía desbocado con varias personas a bordo, las cuales perderán la vida si el vagón continúa su camino para estrellarse el final del trayecto. Foot nos dota con la facultad de cambiar su rumbo, desviándolo a otro riel… donde se halla amarrada una sola persona. ¿Qué hacer en este caso… desviar el vagón para salvar a muchos a cuenta de la muerte de uno solo o dejar que se mueran quienes van a bordo?

6-Este experimento mental tiene muchas variantes, como por ejemplo aquel que en vez de presentarnos un señor amarrado a los rieles, éste, que es muy gordo, está tranquilamente paseando sobre una pasarela encima del riel fatal para el grupo que viaja en el tranvía, otorgándonos el poder de empujarlo para que caiga hacia la vía y así detener el vagón, a costa de su vida, para salvar al resto.

La variante de empujar al gordo incauto es la misma del dilema del transplante de órganos planteado por Judith Jarvis Thomson. Allí se habla de las vidas que se salvan al aprovechar diversos órganos de una persona fallecida que se transplantan a otros moribundos para que se recuperen y sigan viviendo… pero por otra parte se presenta el caso hipotético de que si por disponer de varios órganos humanos de un mismo cuerpo se pueden salvar varias vidas, entonces… ¿por qué no matar a alguien que pase por allí, extraerle sus órganos para salvar esas vidas?

… ¿Y por qué no ir más allá, y en vez de matar a algún viandante para aprovechar sus órganos, o empujar al incauto para salvar las vidas en el tranvía, no vamos eliminando los delincuentes de nuestras cárceles para aprovechar sus órganos, como parece que se hace bajo el régimen chino?

7- Como es evidente, siendo el efecto final el mismo, o sea el bien para varias personas a cuenta del mal de otra, no es lo mismo que el dilema se le presente a uno por el azar de la vida a que uno busque activamente el dilema mismo. No es lo mismo que yendo en el coche con toda la familia, cumpliendo con las señalizaciones viales y con la velocidad allí indicada, se nos atravisese un peatón imbécil que cruza donde no debe, o un motorizado temerario y ponernos a decidir si irnos contra un poste para no arrollarlo pero poniendo en peligro a la familia que viaja con nosotros, a que nosotros mismos nos busquemos el problema conduciendo como posesos a toda velocidad por la ciudad.

8- Como todos sabemos, estas circunstancias de la vida son la vida misma, o sea una combinación de azar, de prudencia, de temeridad, de buena o mala suerte, adobadas con la dependencia que en determinado momento nos deja en manos del prójimo, en las cual privará su sentido ético, su misericordia, o sus patologías expresadas como egoismo, cuando no psicopatía.

Estar entonces en el lugar y momento inadecuados puede definir nuestro destino.

9- Entonces, poniendo todo esto en una licuadora podemos visualizar el cuadro real que se les presenta al personal médico que atiende a quienes deben ser hospitalizados por haberse contagiado con el Covid-19, a los cuales los dividirán entre quienes requieren una estadía cuyos cuidados se limitarán al reposo y a uno que otro refuerzo de sus defensas, y aquellos que necesitarán terapia intensiva, con oxígeno de mascarilla o respirador mecánico.

Pero, y aquí es donde reside el dilema si no hubiera confinamiento, y con una realidad obvia cual es que ni hay cama pa’ tanta gente –como cantaba Celia Cruz…-, ni respiradores mecánicos para los casos más extremos: porque entonces, dada la afluencia masiva a los hospitales que se producirá por el contagio generalizado derivado de la libre circulación, la infraestructura hospitalaria no estaría en condiciones de atender a todo el mundo de forma oportuna y simultánea –nótese esta acotación-, obligando al personal médico a decidir a quienes atender primero, y a quienes relegar. O en otras palabras, a decidir a quienes se les dará la oportunidad de vivir, y a quienes no, independientemente de que algunos de los que estarán atendidos mueran, o de los que deberán esperar atención médica se curen solos -porque cada organismo reacciona de manera diferente frente a las enfermedades.

10- Enfrentarse a ese dilema como consecuencia del colapso hospitalario a partir de permitir la libre circulación de las personas, obliga al personal médico a jugar a ser Dios, un juego que ellos, por su misma profesión, y estando o no conscientes de ello, viven a diario con otro tipo de enfermos como por ejemplo aquellos a quienes sugieren no operar por tener un cáncer terminal, o sedar para que mueran serenamente; pero una cosa es que el destino, la genética, el descuido personal o el ambiente laboral les traiga esta clase de enfermos para que decidan qué es lo mejor para cada uno de ellos, y otra cosa es saturarlos innecesariamente con un dilema que se puede evitar quedándose en casa por unas cuantas semanas, para así lograr esa gradualidad en atender a quienes se vayan contagiando y requieran hospitalización.

Solo así se le evita al personal médico el dilema de jugar a ser Dios con el Covid-19; y como la receta es sencilla –quedarse en casa-, pues entonces depende únicamente de la ciudadanía el actuar éticamente… suponiendo que ésta sea capaz de diferenciar lo que en este caso no solo es lo correcto, sino lo justo para ese personal médico, y lo conveniente para todo el mundo, porque cada uno podrá incrementar las posibilidades de ser bien atendido.

… Aunque no todos son capaces de comprenderlo en un mundo al cual se le ha impuesto una visión economicista de la vida. Pero es lo que hay.

Fuente:

domingo, 29 de diciembre de 2019

RADIOGRÁFICAMENTE

La generación perdida, o sea a la que yo pertenezco, para entendernos…
Hermann Alvino 

1- Tanto la actual dirigencia chavista como la opositora pertenecen a una generación que se corresponde a la perfección tanto con los tiempos actuales como con la evolución de la casta política venezolana. Con relación a lo primero,  es notorio que la mayoría de los integrantes de esta generación que desgobierna al país, así como la de quienes intentan recuperar la democracia, estudiaron en un sistema educativo que ya apuntaba síntomas de decadencia, además de que todos ellos vivieron su juventud en una sociedad que ya estaba siendo secuestrada por el entorno multimedia que hoy nos atosiga a todos aquellos que buscamos serenidad para mantener la perspectiva de las cosas.
En efecto, el sistema educativo venezolano durante las primeras dos décadas de la democracia se basó en técnicas y valores muy diferentes a lo que vendría después, como el mantener la disciplina dentro del centro educativo así como la autoridad del maestro y profesor, además, durante los años de primaria se tenía el dictado como instrumento rutinario para aprender a escribir correctamente –y por tanto a leer, aunque ello se reforzaba con lecturas en calse en voz alta-; así mismo, la aparentemente chocante memorización dentro de materias como la Historia y la Geografía contribuyeron a consolidar una sólida cultura general del estudiante. La desinversión en materia educativa –un fenómeno mundial a partir de la imposición del librito neoliberal que apuntaba a la austeridad, y por tanto al recorte en la educación, salud y programas sociales varios-, también afectó a Venezuela, aunque el problema ya se venía venir por razones algo distintas a las del mundo desarrollado, como fue el desorden administrativo generalizado a partir del gobierno Lusinchi, y la creciente deuda externa del país que impactó directamente en las inversiones en el sistema educativo.
2- Aquella desinversión que tomó impulso en la década de los años 90, se encontró además con unos tiempos en los que el desarrollo de las tecnologías de la información y el relativamente barato acceso a dicha información comenzaban a transformar no solo a la industria en general, sino a las relaciones humanas junto a nuestra forma de pensar, de establecer juicios de valor, y en general nuestra manera de aproximarnos a la realidad y de aprehenderla. Todo lo cual se resume en el término internet.
Con internet entonces, y con el siguientre desarrollo de los motores de búsqueda en la red, comenzaron a desaparecer los libros de texto para basar el aprendizaje en lo que había y hay en la red, cuyos contenidos muchas veces no están validados por gente experta en determinada disciplina del conocimiento –basta con ver las barbaridades que se dicen en facebook para percatarse del daño que implica que alguien sin formación sólida, y por tanto sin criterio ni capacidad de filtrar la información, se crea los bulos sobre las vacunas, o sobre los esqueletos de gigantes humanos que supuestamente habitaron el planeta hace milenios.
3- Esta generación de dirigentes que toma el poder, por tanto, responde a ese debilidad intelectual y carencia de criterio, algo que ya es grave con relación a la misma vida personal de cada uno, y por supuesto mucho más inquietante cuando alguien así dirige una sociedad sin entender siquiera los fundamentos de su complejidad, ni las alternativas políticas y económicas por las que se podría optar para impulsar el bien común. De allí surgen entonces camadas de gobernantes y legisladores con una visión unidimensional del mundo, sea comunista o neoliberal dependiendo de la patina superficial adquirida en una u otra circunstancia.
Por supuesto que esas limitaciones mentales también afectan al resto de la población, porque de lo contrario el ciudadano sería más sensato a la hora de votar para seleccionar los ignorantes y vivianes que lo gobiernan, y además podría decidir con el adecuado fundamento a la hora de dilucidar temas tan diversos que van desde la regulación del aborto o la eutanasia hasta saber el impacto que conlleva establecer un depósito de materiales de desecho nuclear en su territorio, o saber a plenitud qué está pasando con el clima del planeta para manifestar su voluntad de redigirir en la dirección correcta la tecnología de generación de energía.
4- El intercambio comercial y cultural derivado de esa explosión informativa, ha contribuido estandarizar en muchos aspectos a todos los países, incluyendo a los más pobres, donde el uso del teléfono móvil es normal como en cualquier otra parte; de manera que, al menos con relación a Latinoamérica, se puede hablar de una suerte de civilización cuya dinámica es muy similar a la de los países más desarrollados, diferenciándose solamente en el grado de pobreza y desigualdad. De manera que el análisis social de uno y otro entorno son perfectamente intercambiables; por ejemplo, la ausencia de serenidad en las ciudadades latinoamericanas se equipara a las de las europeas, donde en cualquier ambiente hay música de fondo y a todo volumen, por lo que se puede escuchar rap puertoriqueño en los centros comerciales españoles o portugueses, al tiempo que en los colombianos se escucha rock gitano. Los patrones de consumo por tanto son idénticos, lo cual refleja un sustrato común que afecta al ciudadano en todos los aspectos de su vida.
Por tanto, educación deficiente, desaparición del entorno que proveía la serenidad para pensar, aceleración generalizada de la rutina diaria imponiendo la cultura del rapidito incluso en nuestras conversaciones mas banales con amigos o desconocidos en una cafetería, imposición mediática –con grandes capitales de las corporaciones, como fondo impulsor de ese fenomeno- de iconos que se convierten en referencias culturales y consumistas, sean deportistas tatuados,o artistas de rap y reggaeton con evidentes limitaciones culturales, pero hábiles en sus respectivos oficios, y millonarios por un mundo que perdió las referencias del valor del dinero, y cultura del tener más en vez del ser mejor, constituyen el marco de referencia social de la actualidad.
5- Y éste es el mundo en el que se han educado y han crecido los dirigentes endógenos venezolanos menores de cincuenta años; no es de sorprender por tanto que muchos rebuznen a la hora de opinar, roben cuando puedan, comentan loqueras cuando se trata de gobernar, y hagan todo lo posible para mantener su poder y privilegios.
Infortunadamente para el país, este razonamiento –incompleto por razones de espacio y que caricaturiza algunos aspectos de la realidad actual solo para efectos de llamar la atención sobre el asunto-, también afecta a la oposición, porque después de todo ellos también vivieron y se educaron en el mismo país y sociedad. Así, es comprensible –más no justificable, obviamente-, que en la oposición no haya demcoracia interna capaz de renovar periódicamente el liderazgo, como se entiende a la perfección que algunos dirigentes hayan metido mano donde no debían, y que sean muy escasas las ideas sobre qué hacer con un país descompuesto en sus propias raíces.
6- Como no podemos remontarnos hasta Adán y Eva para acotar a la perfección las causas de esto que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como sociedad líquida –aún sin el fenómeno internet- debemos conformarnos con lo comentado, esto es: que los Estados decidieron que la formación humanística del ciudadano no era prioritaria, y que por la carencia de ésta, al imponerse la ausencia de referencias que le otorgan a cada persona la capacidad de discenir adecuadamente y de acuerdo a valores universalmente reconocidos, nos ha hecho a todos víctimas indefensas del desarrollo de la información al estar éste en manos de los grandes capitales que imponen valores, formas de pensar, de actuar, de consumir, y de comportarse.
7- Pero el caso venezolano va más allá, porque en la mayoría de los países, los insensatos o capaces que gobiernan y legislan, al menos se corresponden con una continuidad generacional que está a la vista, haciendo que la democracia se refuerce por esa misma secuencia generacional en la que se van transmitiendo los valores de dicho sistema. En Venezuela hubo una clara ruptura generacional que apartó al relevo natural en un proceso que infortunadamente coincidió con el inicio del chavismo, creando un vacío que a la postre fue ocupado por la actual generación de dirigentes con las carencias comentadas. En otras palabras, a quienes les tocaba gobernar a Venezuela, si ésta hubiera seguido su curso político normal, las carambolas de nuestra historia patria los apartaron de esa trayectoria ascendente al poder, y ese vacio fue ocupado por los actuales actores políticos que conocemos todos.
8- No cabe duda que ese resbalón generacional también fue catalizado por la camada anterior, veinte y treintaañeros que a durante los años 60 del siglo pasado investidos por el dedo de los fundadores de la democracia para acompañarlos en ese proyecto, camada que al final terminó desplazando a sus mentores para atornillarse para siempre –pensaban ellos antes del chavismo- a los cargos institucionales del Estado. Es lo que suele suceder cuando al poder acceden los más jóvenes, porque su tiempo útil de servicio político es lógicamente más extenso, y si se los come la ambición, pues estamos servidos, al punto que en sociedades menos democráticas de Latinoamérica con relación a aquella Venezuela del prechavismo, ya no solo fagocitan cualquier relevo, sino que hasta cambian leyes y constituciones para reelegirse y cerrar así el juego. Pero ello no solo ocurre en esos países, sino en el mismo EEUU, paradigma falso de democracia por tantos motivos que no vienen al caso, puesto que si nos fijamos en la edad de los precandidatos presidenciales, y en la del  mismo Trump, nos percataremos de que esa democracia se ha convertido en una gerontocracia perfectamente comparable con la que había en la URSS.
9- La ruptura generacional, venezolana ha tenido varios efectos perniciosos sobre nuestra sociedad, siendo los más evidentes la pérdida de una experiencia profesional y política acumulada por esos miles de venezolanos que nunca tuvieron la oportunidad de colocarse en posiciones estratégicas de gobierno, así como la irrupción de la actual camada, que sin ninguna experiencia partidista de calado, mucho menos institucional, estaba en el lugar y momento adecuado para asumir responsabilidades que históricamente no le correspondían y que no estaban capacitados para asumirlas con éxito –la torpeza opositora durante estas dos décadas, unida a su carencia de contenido ideológico y programático, además de ser evidente, ha sido nefasta a la hora de presentarse como alternativa al régimen chavista.
Así pues, salvo unos pocos afortunados –y con innegable talento- que lograron pasar por ese filtro tan tupido que impusieron los inmediatos protegidos de los primeros jerarcas de los dos grandes partidos, que se eternizaron en el poder interno partidista, así como en el legislativo y ejecutivo, esos miles de venezolanos, simplemente perdimos una vida entera esperando servir el país a plenitud.
10- Tal vez fuimos débiles a la hora de abrirnos paso –aunque muchos seguimos considerando que ello era casi imposible-, o quizás apostamos a la comodidad al montarnos en el portaaviones de quienes nos precedían cuando éstos alcalzaran el poder pleno –portaaviones que se hundió, algo que se delató groseramente al ver las caras bovinas de esos próceres de pacotilla mientras escuchaban el Discurso de Orden ante el Congreso en pleno de Jorge Olavarría detallando los males que vendrían y las desgracias que éstos iban a traernos-; en todo caso, si bien cada uno conoce sus propias razones para que ni siquiera se le hubiera permitido colocarse en el aparato de salida en la carrera por el poder, el repaso de los nombres que ocupaban los altos cargos partidistas, así como los del Congreso delata aquella eternización en el poder, desde Sánchez Bueno, pasando por Barrios hasta llegar a Fernández y afines. 
Siempre fueron los mismos, en una dinámica que terminó haciéndoles ver su propio ombligo para que creyeran que si esa manguangua les tenía que durar siempre, pues debían cortar todo intento de relevo y cambio de mentalidad partidista y legislativa. Y en esa cerrazón perdieron la Historia, además de hundirnos a toda una generación. Ellos lo saben, pero no está de más recordárselo, al menos a quienes aún están vivos.
Lástima pues, porque en las mentes de los integrantes de ese grupo que ahora roza o está entradito en los setenta había una visión de país que estos zafios que de parte y parte se disputan un país roto ni siquiera se imaginan. Pero así es la vida a veces, y hay que asumirlo, aunque las facturas hay que pasarlas, siempre.

Fuente:
Fotografías: Misha Gordin.

lunes, 3 de septiembre de 2018

SURREAL

Esa masa informe que algún día explotará
Hermann Alvino 

1- Cuando Venezuela avanzaba y prosperaba siempre lo hacía a pequeños saltitos, porque a pesar de que muchas veces se le presentó el chance de dar un gran salto hacia el progreso, siempre lo desperdició.

Para ilustrar esa realidad se puede utilizar una metáfora algo frívola, como era la materia Inglés del bachillerato de antaño, cuando cada curso sucesivo consistía casi todo en repetir lo ya enseñado durante el año anterior y solo se tocaban pocas cosas nuevas, para que al final del ciclo todos fuéramos expertos en cosas muy básicas, pero incapaces de comprender el Inglés como tal, porque esa base repetida hasta el cansancio era insuficiente si no se anclaba a facetas más avanzadas de dicho idioma.

2- En Venezuela por tanto -y podemos comenzar esta historia a partir de la democracia post perejimenista- quien ocupaba un cargo repetía lo que se había hecho por parte de su predecesor, y cuando si acaso éste deseaba mejorar los procedimientos administrativos, o poner en práctica algún plan para avanzar en el área del Estado que le tocó gestionar, su tiempo se había acabado, porque su partido había perdido las elecciones, o porque por alguna razón ya no se estaba en dicho cargo.

3- De manera que con cada funcionario -no importa de qué nivel, porque esto abarcaba desde el supervisor más básico hasta los cargos más altos del gobierno, nacional, estatal y local-, el país se estancaba mientras se reinventaba la rueda, o retrocedía relativamente porque el mundo seguía avanzando, y luego, si quedaba tiempo para la gestión, pues se avanzaba un poquito… siempre y cuando hubiera voluntad y talento para aportar valor a la gestión, porque si encima se era incompetente, o si además la agenda personal del funcionario se basaba en otros estímulos -valga el témino- pues además de retroceder, el país se emprobrecía.

4- Esa pues fue la dinámica del país durante cuatro décadas, repetida escrupulosamente por el chavismo, con la diferencia de que el más inepto de los funcionarios de aquella democracia era más competente que el chavista más preparado, y el más corrupto de entonces, comparado con la voracidad que se desarrolló dentro de tanta impunidad cívico-militar, era un angelito al lado de los chavistas civiles y militares que pasan por el gobierno.

5- Pero las desgracias del país en materia de progreso también respondieron a otra dinámica que bien podríamos asociarla al amasado del pan, esto es, que para que éste tenga la textura adecuada, a la masa hay que doblarla varias veces, al tiempo que en cada doblez se la debe trabajar para integrar las dos capas que se obtienen, para que al final todo esté bien mezclado. Y al horno.

6- Esa metáfora viene al caso cuando consideramos la cantidad de políticas, planes, operativos, y afines que cada gobierno decreta y anuncia como estrategia o táctica para abordar determinado problema – anuncios y virajes que obviamente se tragan mucho dinero-, porque durante cuarenta años los venezolanos han sido testigos de centenares de virajes y medidas ad hoc, desde los operativos ridículos para abordar lo que en aquel tiempo se llamó la mancha negra, que hacía de la autopista hacia el litoral una pista de patinaje automovilístico, hasta todas las políticas que supuestamente se aplicarían en materia cambiaria para que el país pudiera sobrevivir finacieramente, pasando por decenas de reorganizaciones administrativas en cada unidad del Estado.

7- Ninguna o casi ninguna de aquellas medidas se llevó acabo a plenitud, quedando casi todas a mitad de camino -en parte por las razones comentadas inicialmente-, para que con el tiempo, y capa sobre capa, la administración pública adquiriese una configuración que a diferencia de la textura del pan antes de hornearlo, la hacía irreconocible como tal. Dentro de aquella maquinaria estatal se habían superpuesto centenares de capas administativas, procedimentales y jurídicas, mezcladas caóticamente durante cuatro décadas de amasado, sin resultado alguno.

8- Nuevamente, el chavismo copió impecablemente esa cultura de montar una capa sobre otra con medidas que incluso se contradicen entre ellas, además de lo referente a las acciones para perpetuarse en el poder -frente a la no reelección de Chávez decidida por el pueblo en un legítimo referendo, se modifica el marco jurídico, o se le ignora, dependiendo qué es lo que convenga, para darle otro doblez a la gobernanza; a la derrota parlamentaria se le monta una ilegal e ilegítima Asamblea Constituyente; a la ruina del Bolívar como divisa se le monta el Petro; a la derrota de la alcaldía de Caracas se le monta un superalcalde chavista, y así hasta el infinito, con decretos y leyes que se van integrando a la masa amorfa en la que se ha convertido el Estado venezolano, desde la Presidencia hasta la alcaldía más remota, pasando por las empresas e institutos autónomos, PDVSA CVG y gobernaciones, todo ello potenciado por la ineptitud de Maduro y de la jerarquía chavista, y por las medidas tácticas que sobre la marcha les va imponiendo el amo cubano.

9- Los saltitos de progreso mencionados no siempre se daban debido fundamentalmente al factor humano; pero cuando ese pequeño avance se concretaba, además de un factor humano adecuado, ello era posible porque aún quedaba un sustrato del Estado que lo permitía.

El drama de la Venezuela chavista es que la mencionada masa, además de ser informe e irreconocible, en su interior tiene un enorme grado de complejidad por ese mismo factor humano, ahora con intereses e ineptitudes muy dispares fraguados sobre una profunda base de corrupción, y el irresolvible enredo jurídico creado por el régimen durante casi veinte años.

10- En esta realidad surrealista creada por el chavismo -volviendo a esos cursos de Inglés- es más que obvio que el progreso ya no es posible, ni a saltitos ni mediante un brinco enorme que compense todas estas décadas perdidas; y retomando el ejemplo del amasado del pan, el simil se vuelve inquietante si tomamos en cuenta que la masa de pan crecerá para superar varias veces su tamaño inicial, hasta que el maestro panadero estime que es hora de hornearla, mientras que la maquinaria estatal chavista seguirá creciento como aquel ogro filantrópico con el que Octavio Paz asoció al Estado como causa de todos nuestros males… y como no habrá nadie para hornearla ni frenar esa expansión, pues algún día explotará.

La pregunta entonces no es si explotará, ni cuando  -eso ya sabemos que dependerá de muchos factores combinados por el azar, aunque se nos vaya la vida esperando dicha explosión-, sino en qué quedará convertido el país cuando ello ocurra, si acaso seguirá siendo un territorio único e indivisible, y si acaso será posible, aunque sea a una de sus partes, devolverle una porción de la dignidad y prosperidad perdidas.

Fuente:
https://vivalapolitica.wordpress.com/2018/09/03/esa-masa-informe-que-algun-dia-explotara/

jueves, 12 de julio de 2018

¿PASAR LA PÁGINA?

Bye Bye Esequibo
Hermann Alvino

1- La declaración emanada de la 39ª Reunión Ordinaria de la organización CARICOM que agrupa los países de la denominada comunidad caribeña, confirma que la Historia de cada pueblo siempre está presente, para bien o para mal, cuando éste se topa con una bifurcación existencial.

2- En efecto, que CARICOM haya consensuado un documento de apoyo a lo que denominaron “el mantenimiento y la preservación de la soberanía y la integridad territorial de Guyana”, además de ser una bofetada para Venezuela es una confirmación de que ese Caribe, aunque tenga los cuerpos de sus habitantes en dicha región, su alma está en otra parte, donde la Historia los ubicó una vez, y de la cual ni desean, ni pueden salir.

3- Hay que anotar que el ámbito geográfico de CARICOM, por su misma definición de agrupar a los países que se asoman al Caribe, se incluye a Venezuela, la cual, junto con México, Colombia y otros países más, no es miembro de pleno derecho -al menos por ahora, ver en  https://en.wikipedia.org/wiki/Caribbean_Community-, sino que está allí como observador. Demás está decir que en la mencionada 39ª Reunión Ordinaria no había presencia venezolana -nuestra diplomacia en el exterior ahora se reduce a organizar malamente unos saraos con motivo de las fiestas patrias, además de seguir en sus mañas contrabandistas de medio pelo dentro del inevitable caos de nuestro servicio exterior, como legado de tanto general y civil inepto al frente de la cancillería.

4- El que todos esos países, en su mayoría islas, más parte del continente como Belice y Surinam -y por supuesto la misma Guyana- se cuadren sin matices en el apoyo a la reclamación de Guyana sobre el Esequibo, puede ser analizado desde puntos de vista muy dispares, pero complementarios. Veamos:

5- En primer lugar estaría la visión a futuro de estos países sobre el desarrollo político y económico global, y en este sentido el no apoyar, o incluso ser neutral, las aspiraciones de una Venezuela comandada por un gobierno ilegítimo que solo traería más inestabilidad e incertidumbre a la región, pues parece de sentido común, más aún cuando Venezuela ya no pinta casi nada como factor geopolítico caribeño, ni como actor petrolero global. El poder que le interesa a CARICOM sigue estando en el Reino Unido, en Francia, en Holanda, en EEUU, y obviamente en China.

En este sentido este CARICOM considera que las riquezas minerales del Esequibo en manos de Guyana compensarían la pérdida de las dádivas venezolanas de las que disfrutaron durante el ciclo de poder de Chávez, y las que ya han dejado de recibir del régimen venezolano.

De manera que apoyar a Guyana sería un acto de conveniencia política, que desde la Ética -valga el término- que indica que un país no debe tener amigos ni socios sino intereses, es impecable.

6- Pero justamente ha sido esa misma Ética la que ha impulsado a los pueblos a masacrarse recíprocamente a través de la Historia, con tal continuidad que cualquier pensador, por más idealista que sea, deberá aceptar que éste es el inevitable abordaje por el cual opta el ser humano cuando se agrupa y acuerpa como sociedad. Así que todos los regalitos de Hugo Chávez a nuestros vecinos, con la expectativa de que éstos se plegaran a su liderazgo y que eventualmente actuaran como aliados de Venezuela en los lances internacionales de interés, fueron un desperdicio cuyo único impacto ha sido habernos hecho más pobres a los venezolanos.

7- A pesar de esa Ética de sustrato oportunista -que repetimos, es una clara manisfestación de la realidad histórica-, no deja de llamar la atención que con esta decisión de CARICOM sus protagonistas hayan olvidado que ese poder global al desean apuntarse como países fue justamente el que hace dos y tres siglos colocó en esas tierras a sus ancestros como esclavos, para que ellos, con su trabajo y sufrimiento consolidaran las bases de ese poder al cual sus descendientes aspiran a ser adoptados, o al menos disfrutar de las migajas que otorga su periferia.

Olvida CARICOM, por ejemplo y sin irnos muy lejos en el tiempo, el escándalo que hace pocas semanas estalló en el Reino Unido por el intento de deportar a muchos caribeños que fueron invitados a vivir allí luego de la Segunda Guerra Mundial a causa de la escasez de mano de obra que aquella tragedia le causó a ese país. Caribeños ya viejos a quienes nunca se le regularizó su estadía, y caribeños de tercera generación, nacidos en el mismo Reino Unido, a quienes el gobierno conservador  intentó negarles la nacionalidad británica.

De manera que la bofetada no solo ha sido para Venezuela, sino para sus propios antepasados.

8- Pero esa desmemoria y desprecio por su propio pasado obviamente abarca también todo lo que aquella Venezuela democrática hizo para evitar que el Castrismo se apoderara de esos pueblos caribeños, especialmente durante el gobierno de Luis Herrera Campins, durante el cual los esfuerzos de líderes como Arístides Calvani se desarrollaron a dos bandas, tanto para ayudar a contener el castrismo en las islas como para impulsar el proceso de paz en Centroamérica y ayudar a las democracias suramericanas.

Allí están Saint Lucia, Haití, Belice, Granada, y la misma Jamaica entre otros, como países que han podido evadir lo que habría sido un chavismo anticipado durante los años 80 del siglo pasado, en gran medida gracias a la ayuda material, política y la inquebrantable solidaridad de la Venezuela de entonces, un gesto cuyo costo político interno para aquellos venezolanos clarividentes fue enorme, pero que siempre estuvieron dispuestos a pagarlo a cambio de la libertad de esos pueblos vecinos, cuyos lazos históricos, sufrimientos y mestizaje similar no pueden borrarse con ese indigno documento de CARICOM. Pero así es la Ética de los pueblos, como ya se apuntó antes.

9- Por otra parte, y en justicia, hay que considerar la actitud de la Venezuela rica, la petrolera, o si se quiere, aquella Venezuela saudita, cuyos beneficiarios de la lluvia de dólares que caía sin cesar se iban de vacaciones al Caribe -y a Miami, Nueva York, Londres, Madrid, París, Roma, etc.-, y cuya actitud dejaba mucho que desear, puesto que si bien ese nuevo riquismo ordinarión en la Europa más o menos próspera, y frente a la cual nuestro endógeno siempre ha estado algo acomplejado, allí se contenía, o pasaba relativamente desapercibido con la ordinariez nórdica de las borracheras y múltiples desórdenes urbanos, en el sereno Caribe, esa riqueza inesperada de nuestros paisanos se adobaba con un desdén hacia los nativos que les servían en los grandes hoteles, o en las ventas de recuerdos. Y esas cosas, al menos casi todos ellos, no las han olvidado.

Por eso es que de alguna manera, cuando Chávez entraba en los países del Caribe como elefante en tienda de porcelana, uniformado de militar, con gestos mandones, y con la misma ordinariez endógena mencionada, los isleños lo tomaron con la misma filosofía, esto es, déjalo que escupa por nuestras calles, y que hable grita’o todo lo que quiera, porque al igual que aquellos turistas escandalosos, él también trae dinero, y mucho. Pero a diferencia del desdén del pasado, que después de todo no pedía nada a cambio, salvo el aguantar con paciencia a los visitantes, el de Chávez sí que exigía el voto caribeño en los foros internacionales, esto es, inducía a los isleños a venderse a cambio de petróleo. Y eso, tampoco se olvida.

10- De manera que en esta dialéctica entre dos pueblos, o dos generaciones de gobernantes que de santos no tenían ni tienen nada, tanto por cínicos como por oportunistas, pues no debe extrañar que la, supuestamente en todo el mundo, querida Venezuela en realidad sea despreciada, especialmente cuando está contra la pared.

El Esequibo, por tanto, en estas circunstancias que vive el país, y a pesar de los esfuerzos del Diputado Luis Barragán y de tantos otros patriotas -los de verdad, no los filocubanos que se autodenominan como tales-, probablemente termine perdiéndose, y las razones son diversas:

– Porque la influencia de Venezuela en el ámbito internacional es inexistente, una realidad que ya se perfilaba con el mismo Chávez vivo y en el poder. Ni a Maduro ni a los chavistas les hace caso nadie en el planeta, salvo los acreedores su pago. Mucho menos le harán caso cuando digan que no reconocen la decisión que derivará del contencioso con Guyana.

– Porque nuestras fuerzas armadas dejaron de ser ese instrumento en defensa del territorio para convertirse en una maquinaria de corrupción y contrabando, y por tanto incapaces de siquiera fruncir el ceño frente a cualquier invasión, aunque limitada, de nuestro territorio -Guyana tomó muy buena nota de ello cuando la guerrilla colombiana se apoderó de la frontera colombo venezolana…

– Porque aún otorgándole un poder de fuego y organización del que no disponen nuestras fuerzas armadas, su actuación se vería neutralizada en virtud de la penetración cubana en dicha institución, a sabiendas que la misma Cuba también tiene intereses muy concretos en Guyana y en todo el Caribe. La chulería de la dictadura cubana pues, juega a múltilpes bandas para seguir esquilmando a sus vecinos, y no nos extrañe que por una parte exprima a Venezuela y por otra apoye secretamente las aspiraciones guyanesas, dada la riqueza del territorio en disputa.

Y si el Esequibo llegara a perderse, pues esta Venezuela no podrá recuperarlo ni por las buenas ni por las malas, porque solo una democracia creíble, con dirigentes sólidos capaces de reconfigurar de raíz a nuestras fuerzas armadas, y con respeto en la comunidad internacional, sería capaz de frenar este proceso.

Por tanto, solo queda esperar que la democracia protagonizada por ese perfil de líderes llegue a Venezuela antes del desenlace que supondrá una decisión desfavorable en la Corte que gestiona el caso. Ese cambio, entonces, no solamente supondría iniciar una lenta pero segura recuperación del país, sino que se relaciona directamente con la integridad territorial de una Venezuela convertida en un estado fallido.

Que AD se salga de la MUD, y que dentro de esa organización sigan con sus debates bizantinos, indica la irresponsabilidad con que se están interpretando estos asuntos.

Fuente:
https://vivalapolitica.wordpress.com/2018/07/09/bye-bye-esequibo/

domingo, 27 de mayo de 2018

CASOS DE LA VIDA REAL

El orden del día
Luis Barragán

Deslumbrados por un título  tan sugestivo y la portada de la Tusquets, por fin pudimos acceder a la traducción en español de  “El Orden del día” de Éric Vuillard, premio Goncourt 2017, gracias a Hermann Alvino.  Versa sobre  la extensa y angustiosa vicisitud de Kurt Schuschnigg, el canciller austriaco que tan grandes servicios prestó a Hitler y, después,  con sus católicas convicciones, culminó una cómoda trayectoria académica en Estados Unidos.

Engañoso primer capítulo, en el que los más poderosos industriales alemanes se reúnen y consienten un generoso aporte al nazismo para las elecciones parlamentarias, reapareciendo  un par de capítulos más tarde, la obra - nos antojamos -  tiene más de crónica, cercana al ensayo, que de novela. Una que otra metáfora afortunada le concede cierta prestancia literaria, como no puede una profusa publicidad, diluyéndose a pesar de los espléndidos recursos disponibles, como el asomo de John C. Woods, uno de  los más destacados verdugos de Nuremberg, cuya vida – wikipédicamente hablando – es la de un macabro estafador, susceptible de un magnífico contrapunteo con varios de los actores políticos de entonces.

Convinimos con Alvino, por obra de un cruce de correos electrónicos,  en una lectura subyacente que él muy bien precisó en torno a la todavía insuficiente capacidad bélica de Alemania al cruzar y atascar sus tanques en la frontera con Austria (la orden del día), abonando a lo que después se conocería como la guerra relámpago, y a la personalidad de los relacionados con el führer, siendo realmente escasa la referencia a los industriales que le apoyaron.  Valga acotar, no es fácil intentar la comparación de la citada reunión, por febrero de 1933, en el Reichstag, con las que pudo tener y tuvo Chávez Frías, camino al poder, en las vísperas del nuevo siglo, pues, a los propietarios de las empresas de alimentos, bancos, medios o líneas aéreas que lo celebraron, empedernidos rentistas,  les faltó no sólo la consistencia y el coraje necesarios, sino la indispensable y oportuna destreza para sobrevivirle.

Cundidos de experiencias amargas, propias y ajenas, demasiado lentamente aprendemos la lección y la tragedia se repite como tragedia, aunque aclara el autor: “Nunca se cae dos veces en el mismo abismo. Pero siempre se cae de la misma manera, con una mezcla de ridículo y de pavor (…)  El abismo está jalonado de altas moradas”.  Y, teniendo por fondo la desigual discusión entre Hitler y Schuschnigg, sentencia que “el derecho constitucional es como las matemáticas, no permite hacer trampas”.

Toda sociedad y obra humana, requiere de un mínimo de racionalidad y, por muy esmerada y hasta políticamente eficaz que sea la reinterpretación de los textos constitucionales, ella jamás puede ocultar el absurdo de un abismo que nos caza, atrapa y envuelve por muy altos y distanciados que nos creamos, en perfecto desafío a la ley de gravedad. La sola revisión de los fallos del Tribunal Supremo de Justicia venezolano de estos años, nos impondrán del disparate que hoy nos explica, con el parecido  testimonio de entreguismo y complicidad que ensayó, mas no pudo novelar Vuillard: la otra forma de leer “El orden del día”.

27/05/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/05/27/orden-del-dia/

jueves, 4 de enero de 2018

¿CUÁN SIMPLE?

Hausmann se equivoca, y hace mucho daño
Hermann Alvino
 
1- En un inquietante escrito de Ricardo Hausmann que ya circula en las redes, quien fuera uno de los personajes más relevantes del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, propone nada menos que una intervención militar en Venezuela – ver https://www.project-syndicate.org/commentary/venezuela-catastrophe-military-intervention-by-ricardo-hausmann-2018-01/spanish- y una reseña muy completa en Bloomberg –ver https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-01-03/venezuela-regime-change-may-take-foreign-military-hausmann-says-

2- Hausmann, quien desde hace tiempo es profesor en Harvard, es brillante, pero como casi todos los de su profesión, también es unidimensional, y piensa que el mundo gira solo alrededor de la economía, realidad social ésta que según el profesor, opaca al resto de sentimientos, nivel de formación y cultura de los pueblos. Esta unidimensionalidad fue justamente lo que causó la gran tragedia del Caracazo, cuando esos economistas que tenían vara alta con el presidente Pérez, le convencieron para aplicar un paquetazo sin considerar el sustrato social de los destinatarios. Los efectos están a la vista…

Entendámonos, los dianósticos de Hausmann son de precisión de cirujano, y su descripción de lo que ocurre en Venezuela es de libro, pero las soluciones que él plantea desde hace dos décadas para salir del foso en el que el chavismo ha hundido al país, no son realistas. No con este pueblo. Y ello ocurre igualmente con muchos otros pensadores talentosos del terruño.

En los enlaces mencionados, se puede comprobar que Hausmann acertadamente describe el proyecto de poder chavista como una realidad que nunca aceptará cambio electoral alguno, ni ayuda humanitaria de ningún tipo frente a la tragedia que Venezuela sufre por la hambruna y las enfermedades a partir del caos de la ingobernanza y corrupción del régimen –sin embargo, comete un error de apreciación al criticar el arresto de varios directivos de PDVSA, puesto que muchos de ellos son corruptos, y aunque su detención no respondió a una voluntad del régimen en atacar la corrupción, sino a una lucha interna del chavismo entre los herederos del extinto barinés, la permanencia en sus cargos para nada aseguraba aumentar la producción petrolera.

3- Pero este detalle no desdibuja el fondo de la ocurrencia de Hausmann, cual es que la legítima Asamblea Nacional, luego de destituir a Maduro y El Aissami, para luego nombrar un nuevo gobierno –todo dentro de las atribuciones que le confiere la misma constitución chavista del año 2000-, solicite asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos. Solo el respeto a un académico de su nivel nos limita el definir esta propuesta como una ocurrencia, porque cualquier otra persona con sentido de la realidad, la calificaría con otro adjetivo algo más contundente, junto con preocuparse por la cobertura que estos personajes tienen por parte de los medios de comunicación más influyentes del planeta.

Hausmann, con su reflexión, pasa por alto algunos detalles, a saber:

4- Cualquier medida de la Asamblea Nacional que incomode a la dictadura, en este caso algo tan extremo como nada menos que el descabezar a su cúpula, de inmediato provocaría el arresto de todos los parlamentarios que propusieran y aprobaran tal resolución. Y hasta allí llegaría el asunto. Para muestra tenemos los magistrados del TSJ que la misma AN designó en lugar de los impostores que aún dirigen dicha institución. Esos magistrados o están presos o están exilados.

5- Solicitar una asistencia militar, de facto será considerada como traición a la patria –y a lo mejor lo es…- y por tanto sería un motivo adicional, o el verdadero motivo, para arrestarlos a todos… solo le faltaría a Hausmann adivinar cuál sería el diputado que se atrevería a proponer la asistencia militar –o sea, la intervención militar, para entendernos…-, a sabiendas que pasará a la Historia como un traidor.

6- Esa solicitud además reforzaría a la dictadura, ya que es sabido que todo régimen, si tiene problemas de aceptación, siempre dispondrá del recurso del enemigo externo para acuerpar un patriotismo que incluso incluirá a los disidentes. Eso está a la vista, y las condiciones europeas que utiliza Hausmann para reforzar su propuesta, junto al caso panameño y a las campañas libertadoras de Bolivar por la región, no aplican en absoluto para el contexto venezolano, porque por una parte, el ejército panameño, incluso con Noriega al mando, era pro yanki, mientras el endógeno, luego de veinte años de tutoría cubana, no lo es, por otra, en Europa la intervención militar no fue precisamente solicitada, sino que había una guerra mundial en la cual los EEUU y sus aliados se vieron obligados a intervenir, no solo allí, sino en el Pacífico, y en el caso del Libertador, pues se trataba de luchar contra el imperio español, y sus intervenciones militares en otros países no eran tales a la luz de lo que era la Nueva Granada.

7- Está también el tema de que estas cosas, suponiéndolas factibles, se sabe como empiezan, mas no como terminan, y para muestra está el caso de la intervención en Afganistán e Iraq, países que supuestamente acogerían con los brazos abiertos la democracia liberal occidental, y a la bonanza económica que presuntamente ésta traería en el morral, lo cual nos devuelve al punto del sustrato cultural de los pueblos, porque no es lo mismo un plan Marshal posterior a lo militar, para una Europa devastada, pero con una fuerza laboral y profesional de primer nivel que solo requería el impulso financiero e institucional para volver a ser una sociedad poderosa y próspera, que un plan similar para Iraq, Haití,  Granada, Honduras, Nicaragua –países todos donde se ha ensayado lo mismo en el siglo pasado, y que no son precisamente ejemplos de democracias liberales prósperas-, o para la actual Venezuela que, como esos países, ahora está sin fuerza laboral calificada para ejercer oficio alguno, impedida para despegar productivamente de inmediato, y por tanto necesitada de una larguísima transición para formarse técnica y culturalmente. Y si la ocurrencia del profesor fuera realista, cabe preguntarse por qué esas actuaciones no han funcionado en los países africanos donde sí se pusieron en práctica.

8- Una última observación algo más realista con relación a una intervención extranjera en Venezuela es que lo que pasa en el país, al mundo le tendrá relativamente sin cuidado mientras se les pague lo que se le debe, y mientras el chavismo no se constituya en un problema regional, porque en el momento en que Venezuela sea el pivote iraní o sirio –léase ruso- para solviantar a la región contra EEUU y Occidente –algo que Chávez intentó sin éxito-, entonces ya estaremos con pleno derecho dentro del mapa de la guerra, como blancos inermes, claro está.

Visto así, también habría que preguntarse por qué los EEUU no intervinieron en Cuba una vez disuelta la URSS, a sabiendas no solamente del hambre y necesidad que por treinta años ya venían sufriendo en la isla bajo el dominio de los Castro, sino a partir de todos los problemas regionales que el castrismo le creaba y sigue creando a EEUU, empezando por la guerrilla colombiana, por ejemplo.

9- Es que cada pueblo, si bien para ser próspero en lo básico sabe que deberá ceñirse a las leyes fundamentales de la Economía, será su forma de ser y su bagaje como sociedad próspera, lo que le facilite o impida esa sintonía. Por eso es que intervenir militarmente, para supuestamente entrarle al problema económico con una perpectiva abiertamente neoliberal, solo causaría una revuelta generalizada, y más divisiones entre países de una Latinoamérica que hoy más que nunca requiere de unidad de propósitos frente a una globalización inmisericorde, a una China todopoderosa, y a un EEUU dirigido por ignorantes y matones de barrio.

10- El simplismo de la propuesta de Hausmann, sin embargo, nos debe servir para asumir de una vez que la solución para Venezuela no pasa por atajos, sino por una larga travesía en la cual deberán combinarse el descontento popular con el sentido de responsabilidad ciudadana, para así no solamente enfrentarse a un régimen cruel y tramposo, sino también para saber escoger a quienes conducirán al país por el camino de la paz social, la prosperidad económica y la libertad.

La solución para Venezuela entonces, no vendrá de fuera, sino del alma del venezolano. Si acaso, porque de lo contrario, el sufirmiento seguirá. Por tanto, y sin dudar en absoluto de su buena voluntad y cariño por su país, Hausmann, se equivoca, y hace mucho daño al crear en el venezolano de a pie, incauto y sediento de esos atajos, unas ilusiones frágiles y falsas, como las que ha estado creando la MUD, o la Unidad, durante dos décadas.

Fuente:

sábado, 2 de diciembre de 2017

TORCEDURA DE ÁRBOL

Es que a esta oposición no hay por donde justificarla.
Hermann Alvino  
      
Para los dictadores comunistas siempre debe haber un enemigo externo al cual referirse para endilgarle todas las desgracias que ellos mismos le han cargado a sus pueblos. Solo dos ejemplos para tener en cuenta cuando se escuche a Maduro y a todos sus sicofantes hablar de la guerra del imperio y de la guerra económica de la derecha:
– El primer ejemplo es el castrismo cubano, quien luego de chulearle a la Unión Soviética más de 6 mil millones de dólares anuales durante varias décadas, al disolverse la URSS y caer esa ayudita a un nivel mínimo, pues el pueblo cubano lo pasó muy mal, al menos hasta que Castro consiguió otro a quien chulear, como Chávez.
Aquel período de privaciones, cercano a la década, fue llamado por el castrismo como período especial, cuya causa, la propaganda castrista  la identificó de inmediato con el embargo comercial de EEUU.
Por supuesto que el castrocomunismo deja de lado el responder a la pregunta sobre qué destino tuvieron aquellos reales que los soviéticos le regalaron durante más de treinta años, puesto que en un país como Cuba, con una población que en los años 60 rondaba los 7 millones, y que en la actualidad anda por los 12 millones, ese dinero, más la riqueza propia que la sociedad podía haber generado con buenos gobiernos, habría colocado a la isla a la cabeza de los países más prósperos, en vez de hundirla en la miseria al tiempo que los jerarcas de ese régimen se volvían millonarios.
Dicho sea de paso, aquella montaña de dinero soviético era un peaje que a la URSS le parecía relativamente barato para disponer de un régimen sujeto a pocos kilómetros de su enemigo EEUU. Fue una decisión que también conllevó privaciones a los pueblos soviéticos, pero que al menos tenía un objetivo político, cual era tener amarrado ese aliado caribeño, lo cual contrasta con la decisión de Chávez de haberle regalado al castrocomunismo centenares de miles de barriles de petróleo, más el haberle entregado las llaves de la administración pública venezolana, con toda la riqueza que sus peajes generan. La decisión del barinés de traer acá los cubanos, y llevar para allá el petróleo no tuvo ningún sentido político, sino que fue por la lavada de cerebro que le aplicó Fidel al adularlo como un nuevo libertador, para hacerle bombo a su infinito ego. Una decisión por tanto, egoista en lo personal, pero que en lo histórico se traduce en una traición a Venezuela.
– El segundo ejemplo es el de Zimbabwe y quien fuera su dictador dutante 37 años, o sea Mugabe, un caso que es lejano a Venezuela, por más que en su oportunidad el mismo Chávez se haya aliado con aquel personaje. El ahora defenestrado Mugabe se declaró comunista-leninista bastante antes de tomar el poder de su país, para matizarse luego como socialista, mientras arruinaba a su país al igual que ha hecho con Venezuela el trío Chávez-Maduro-Castro, al tiempo que expropiaba tierras productivas a cuenta de que sus propietarios eran blancos, para dársela a los negros, para luego vender la idea de que la ruina económica que toda esa licura generó se debía a Occidente y a la minoría blanca que ya estando contra las cuerdas, supuestamente controlaba el comercio y la industria de Zimbabwe.
Ambos discursos, el caribeño y el africano son exactos, como lo es el chavista, que proclama que los males de Venezuela se deben a una guerra económica de unos empresarios de la derecha, quienes entre la imposible burocracia, la corrupción, el superintendente de precios, las diversas inspecciones de hacienda, y la ley del trabajo, también están contra las cuerdas.
Un discurso por lo demás que seguirá en la medida en que el petróleo siga a la baja y que PDVSA termine de desmoronarse, porque lo que siempre ha estado claro en Venezuela es que el país depende de la renta petrolera, y que ésta, en un mundo que seguirá ávido de crudo por más que se disuelvan los casquetes polares, a su vez depende de que PDVSA extraiga, refine, distribuya y se alíe con eficacia. Y en esto, la derecha y el imperio tienen poco que ver, al contrario, más bien quisieran que nuestra industria petrolera fuera la mejor del mundo, por simple interés egoísta, porque siempre es mejor tener un suministro de petróleo en la región que irlo a buscar a Arabia Saudita, con la que allá está cayendo.
De manera que ya prevenidos sobre la naturaleza de las mentiras del régimen, lo menos que podría hacer la oposición es desmontar el argumento. Pero nada… ellos, con Vicente Díaz a la cabeza (!), se van a República Dominicana…

Fuente:

FF.AA.
Hermann Alvino 

      
1- Los extremos se tocan. Una frase que vale para las autocracias y dictaduras, tanto de izquierda como de extrema derecha, y tanto para regímenes ateos como teocracias, totalitarismos comunistas y fascistas, porque todos se caracterizan por atropellos y abusos de autoridad dentro de una permanente impunidad.
2- Pero además de la arbitrariedad y el capricho que esa gentuza tiene en común, está la enorme corrupción a todos los niveles, desde la del robagallinas hasta la de quien saquea las corporaciones más importantes del Estado.
3- Sin embargo, y dentro de esa misma corrupción, existe otro vínculo que une esos entornos de atrocidad para las sociedades, cual es la corrupción de las fuerzas armadas, la cual igualmente se reparte desde abajo, con los pequeños peajes que hay que pagar para transitar con la poca mercancía del vendedor informal, o incluso para simplemente desplazarse por el territorio nacional, pasando por el contrabando en grande de cualquier cosa, sean alimentos, vehículos, droga, o inmigrantes ilegales, para llegar a la alta corrupción de visera, a cuenta de que el régimen, sin importar si su liderazgo formal es civil o militar, para mantenerse en el poder necesita mantener a su lado a los militares, un motivo más que suficiente –pasa su concepción del poder-, para darle vía libre a sus tropelías.
4- No es que el militar de partida sea corrupto ni abusador, como tampoco lo es el resto de la gente. El problema radica en que cuando a los seres humanos se les deja pagarse y darse el vuelto sin control alguno, las cosas tienden a escaparse del envoltorio ético donde deberían seguir amarradas. Sobran experiencias sociales y de laboratorio que confirman que cuando se nos otorga poder absoluto sobre el prójimo, probablemente crucemos el umbral sin retorno del abuso, y hasta somos capaces no solo de creernos que el escarnio al que sometemos a quienes dominamos es merecido, sino que el poder del que disponemos también nos ha sido otorgado por nuestros merecimientos.
5- Es que el ser humano es así, débil. Imaginemos entonces de qué será capaz una casta con el poder casi absoluto, cuyos integrantes, con o sin estudios, carecen de la más elemental formación ética, e imaginemos el terreno del abuso y latrocinio por la que una casta militar será capaz de transitar a partir de una formación basada solo en tecnicismos de guerra y en un concepto del honor más aproximado –si se quiere- al asunto del sacrificio de la vida por la defensa del país, o al respeto que el resto de los mortales debe prestarle a las instituciones castrentes, que a la ética personal y a la honestidad, valores éstos que serían mucho más sólidos para generar dicho respeto. Es que ni siquiera los integrantes de las fuerzas armadas en Egipto, Arabia Saudita o Irán, todos ellos devotos musulmanes en sus diversas variantes de dicha religión, son capaces de mantenerse íntegros frente a las tentaciones que le ofrece el poder que les cobija.
6- Así por tanto, es que cuando los uniformes y las viseras perciben que tienen un poder real sobre el resto de la población, incluyendo los civiles que están al frente del régimen, comienzan a desarrollar una voracidad de riquezas y privilegios imposible de detener, salvo mediante una revolución, que probablemente solo sería exitosa con el apoyo de otros militares algo rezagados, tal vez más íntegros, o quizás envidiosos de las riquezas de sus colegas en el poder, a quienes a su vez, de triunfar dicha revolución, también les sería muy difícil mantenerlos a raya, creándose por tanto una nueva camada de abusadores, mientras los civiles esperan e intentan contenerlos con leyes sensatas y severas, al tiempo que también tratan imponer un liderazgo y credibilidad en esas fuerzas armadas que siempre miran al mundo civil por encima de sus charreteras, mientras les siguen permitiendo ciertas libertades en materia de sobreprecios en las compras de armamento, con tal y mantenerlos tranquilos –algo sobre lo cual democracia prechavista, a partir de la presidencia de Betancourt, sabía mucho.
7- El problema entonces de controlar por completo a quienes disponen de las armas, es insoluble, puesto que se anida dentro de la raíz misma de las relaciones humanas, en las cuales, en última instancia priva la fuerza; y este asunto solo puede abordarse sabiendo que al final un país no puede durar sin fuerzas armadas, por lo que se requiere un equilibrio entre civiles y militares, el cual será estable en la medida en que estos últimos estén contentos con su cuenta bancaria, cuyo saldo, en las sociedades maduras que han sido capaces de educarlos dentro de los valores éticos mencionados, puede basarse en dinero limpio y bien ganado, o en el dinero mal habido esquilmado a través de participar activamente en regímenes como el venezolano, como han hecho los generales chavistas del arroz, el pollo, o las caraotas; porque en el fondo, en esta clase de regímenes, ese equilibrio no existe, como no existió en el Chile de Pinochet –comandante de una banda de atracadores con cuello blanco, junto a otra con charreteras, como fue inexistente en las dictaduras militares de El Salvador, Guatemala, Brasil –aunque los civiles post militarismo brasileño hayan sido tan o más ladrones-, Argentina, Honduras, Panamá, Uruguay, Bolivia, etc., más la caribeña Haití, al tiempo que complementamos los mencionados países musulmanes con el Iraq de Saddam, y dentro del ateismo de Estado tenemos por supuesto a Cuba y a la extinta URSS, entornos éstos donde los militares se convirtieron en casta millonaria.
8- Inquieta por otra parte la mala conducta de oficiales en EEUU, un país que presume de ser modelo democrático a exportar al resto del mundo –ver http://www.theamericanconservative.com/articles/when-officers-become-criminals/-, o en la India, que es de facto el país más poblado del planeta con democracia –http://www.firstpost.com/india/corruption-in-armed-forces-how-extensive-is-the-rot-388808.html-; los escándalos por sobreprecios en el Pentágono, que en parte se delataron cuando se comprobó que un simple martillo se compraba por $500, la sangría de dólares del contribuyente norteamericano en la reconstrucción –es un decir- de Iraq y Afganistán, más los viajecitos de placer con esposas y/o amantes de muchos oficiales, desdicen del concepto de honor castrense que desde siempre nos han querido vender desde el Norte, con Hollywood a la cabeza de ese marketing de medallitas.
Las variantes que se van descubriendo del mal comportamiento de los militares ya sobrepasan entonces los cotos típicos dentro de los cuales ellos se desempeñaban con relativa impunidad, como es el de la compra de armas y equipos militares, para expandirse a entornos muy diversos como el de los spa y las saunas pagados con dinero que no es suyo. Pero por supuesto, al menos por allá, si los pillan probablemente los juzguen más o menos discretamente para apartarlos de su carrera como oficiales, aunque no tengan que desembolsar nada de lo que se embolsillaron, mientras que en países como Venezuela, los militares tracaleros los ascienden, y nombran ministros y presidentes de empresas del Estado, y los promueven para que sean gobernadores.
9- Junto a esa impunidad relativa dentro de las democracias, y absoluta dentro de las dictaduras, destaca la que esos ladrones de visera gozarán luego de que caigan esos mismos regímenes de derecha que apoyaban, que a su vez contrasta con los fusilamientos y bayonetazos a los que serían sometidos si por casualidad una democracia o monarquía cayese en manos de un régimen comunista –como ocurrió en la Revolución Rusa que acabó con el zarismo, y como sucedió con Mao luego de triunfar con su Larga Marcha-, pero una impunidad que no sorprende luego de que esa misma casta se haya cambiado de casaca en la Rusia postsoviética, para seguir gozando por cuenta ajena. Hay de todo, pues.
10- Visto así, nadie debe extrañarse del latrocinio de los militares chavistas, ni del nombramiento de Maduro para que a PDVSA la dirija un general que viene de tener varios quesos como ministro de la vivienda, un proyecto que a través de las grietas de esas construcciones deficientes y hasta peligrosas para sus inquilinos, va colando y delatando la magnitud de la estafa. Un general que lo primero que declaró fue que estará como un soldado al frente en esta batalla, confirmando que el pobre no sabe nada de esa industria, aunque sí de lo otro…
11- El militarismo dentro del régimen chavista entonces, pasa a ser un caso de libro en el cual se combina tanto la necesidad de darle mano suelta a los militares a cuenta de su apoyo para perpetuarse en el poder, como el mal comportamiento de soldados y oficialidad, que ha desangrado sin pestañear a ministerios y a empresas del Estado, y siempre que se pueda, al mismo venezolano de a pie, en cualquier alcabala o taquilla de la administración pública… lo que nos indica que si en democracias más o menos serias vale aquel dicho de que siempre es bueno tener un abogado, un cura o un médico en la familia, pues en estos países no democráticos, la recomendación lógica para un joven talentoso que aún está indeciso sobre qué senda tomar para su futuro, es que aparte la ética –si es que la tiene-, y se meta a militar, que allí es boche seguro, tanto para llenarse el bolsillo como para el olvido colectivo de su deshonra.

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martes, 31 de octubre de 2017

FESTIVIDAD Y TRISTEZA

La implosión de la MUD
Hermann Alvino

– Es muy fácil que luego de haberse sacado tantos trapos sucios al Sol, ahora se critique la solidez moral y la fortaleza política de la MUD. Más incómodo fue hacerlo hace algunos años, cuando los analistas y sus coros de aduladores y difusores por las redes sociales, se llenaban la boca con las bondades de esa unión, y desdeñaban como poco patriotas, o divisionistas, a quienes apuntaban que en materia de unidad, de afecto e incluso de respeto elemental, la cosa olía muy mal. En cualquier caso, antes o después, a pesar de querer tapar ese Sol con un dedo, la realidad siempre termina imponiéndose. Y la realidad es que, por ahora, no hay ni oposición ni unidad.

– El comportamiento reiteradamente errático de las fuerzas fundamentales de la MUD hace difícil no sospechar sobre la existencia de vasos comunicantes subterráneos con el régimen, por los que circulaban, y circulan, los intereses más variados. Por otra parte, el país político conoce muy bien algunos de los detalles de esos intereses cruzados, que para hacer oposición se convierten en intereses conflictivos, especialmente para esos dirigentes opositores que han vivido una edad de oro económica durante el ciclo de poder del chavismo, algo que no es ilegal de antemano, pero que les lamina su credibilidad como protagonistas de la alternativa al régimen.

– Tampoco es sencillo erradicar la sospecha de que por esa desunión, desconfianza, y hasta ojeriza personal entre los integrantes de la cúpula, siempre se ha escogido a los peores timoneles para darle rumbo a su misión, con la secreta esperanza de que en caso de victoria, influirían sobre él de manera más marcada que el resto. El primer candidato presidencial opositor fue un inepto en toda regla, por otra parte, apenas tuvieron la oportunidad, se libraron de Aveledo para poner a un dirigente del cual solo emanaban banalidades, prometiendo movilizaciones multitudinarias que solo existían en su imaginación; luego se la jugaron con un Capriles incapaz de comprender contra qué y contra quién se enfrentaba, para terminar siendo un aprendiz de pastor evangélico, con aquello de que el tiempo de Dios es perfecto, al tiempo que a cuenta de sumar (?) y promover la unión entre los venezolanos, acogían a bahorrina exchavista como Henry Falcón o Ismael García, quienes en su momento saltaron el tranquero no por convencimiento, sino por haber perdido el favor del comandante barinés, hallando refugio en ese saco de gatos que desde sus inicios fue la extinta Coordinadora, rebautizada luego como MUD.

– Mientras seguía ese baile de cachos quemados, el chavismo turnaba sus poderes para irlos inertizando uno por uno, mediante la Contraloría, la Fiscalía de la bienamada Ortega Díaz, el CNE de las emuladoras de las shakesperianas Brujas de Macbeth, y por supuesto con la guinda del pastel encarnada por el TSJ. Los dirigentes opositores partidarios del diálogo y de las conversaciones en la mesa del trasnocho en Miraflores, terminaron por vaciar las calles de protestas, haciendo vanas las decenas de muertes y encarcelamientos con tortura de tanto joven incauto, que no sabía ni en lo que se metía ni a quién servía, mientras esa dirigencia comía completo y no quebraba un plato, hipnotizada además por las delicias del talante de Rodríguez Zapatero –a quien le importa un rábano la suerte del país, siempre que algunas empresas españolas con las que él y sus exministros tienen relación, puedan seguir operando en Venezuela, o por lo menos repatriar algún dinerito.

– Por supuesto, tampoco es sencillo descartar la sospecha de que cada uno de esos protagonistas en la primera línea opositora, tenga un proyecto presidencial propio, el cual, aún valorándolo como de ciencia ficción, tuvo y sigue teniendo efectos muy tangibles para terminar de resquebrajar esa fachada de vidrio con la que se presentaba una falsa unidad. Si lo dirá Henry Ramos, quien al final terminó sacudiendo cualquier duda de quienes aún dudaban de que él siempre hará lo que le venga en gana y conveniencia, puesto que para los adecos, Venezuela siempre debería girar en torno a ellos. Si lo dirá Capriles, que a pesar de haber montado desde la gobernación de Miranda un culto a la personalidad orientado a presentarlo como una persona buena, amplia y  receptiva, sus actuaciones políticas hacia el resto de la oposición, siendo benévolos, solo pueden ser catalogadas como sectareas. Si lo dirá Borges, que pacientemente ha esperado su momento, y aprovechando la inhabilitación política de Capriles también ha comenzado a actuar como le viene en gana. O el mismo Manuel Rosales, siempre al acecho de una candidatura, no importa cuál sea, porque hay que asegurarse el poder cobrar a finales de mes. Lo mismo vale para Andrés Velázquez, un exsindicalista reconvertido en político profesional de quien, al igual que los mencionados, en todos estos años de chavismo, no se le ha escuchado una sola idea relacionada con algún proyecto de país que toda esta gente debería tener, y no tiene, porque ni quieren tenerlo, ni podrían concebirlo, estando tan ocupados en los dimes y diretes de su MUD, y en otras cosas.

– Demasiados intereses, contradicciones, confusión o cacao mental, sectarismo, rivalidades estériles, y sobre todo, carencia de una gran estrategia política para defenestrar al chavismo, no digamos ya de una común a toda la oposición organizada, sino al menos de una dentro de cada organización, aunque difiera de la que el resto pueda concebir

– En otras palabras, van y vienen con el viento, creyéndose más listos que el régimen, que sí tiene una estrategia de poder y de actuación para mantenerlo, además de la fuerza para que ello sea posible. El proceso de decisión sobre si participar o no en las recientes elecciones regionales mostró la ausencia de esa gran estrategia, al tiempo que delató las profundas contradicciones de quienes desde hace más de una década tenían la misión de actuar unidos; unas contradicciones que terminaron de implosionar a la MUD con la decisión de los gobernadores adecos -con o sin razón- de ir a calarse el yugo ante la ANC, aunque ahora no se sabe bien si siguen siendo adecos, puesto que Ramos Allup guabinea, sabiendo por una parte que ellos –y ella-, se cargaron los estatutos de AD y por tanto están excluidos del partido, pero por otra, que ellos –y ella- son la única fuente de eventual ayuda para que AD pueda sobrevivir económicamente durante los años venideros.

Y por supuesto, a partir de la hostilidad del resto de los partidos opositores, de esas gobernaciones no saldrá ni agua. Y sin el poder en Miranda, la perspectiva económica de esas organizaciones es más bien deprimente.

– Entonces, con la oportunidad perdida luego de conquistar la mayoría en la Asamblea Legislativa, y luego de  vaciar la calle con un diálogo inexistente, con el ir o no a elecciones regionales, y con la enorme división producida por los opositores electos -que se profundizará más, si cabe, si AD decide participar en las elecciones municipales-, se confirmó una vez más que si al frente de la MUD no había torpes que inmerecidamente habían accedido a esa responsabilidad, entonces lo que había era una banda de vivarachos cuya agenda personal solo ha destilado mezquindad.

Una banda de políticos, que como sus predecesores que protagonizaron la democracia prechavista, piensan que llegaron para quedarse, haciendo innecesaria –dada su presunta sabiduría y visión política- la oxigenación y renovación de sus partidos…y todos sabemos lo que le sucedió a COPEI y a AD, cuando los integrantes de sus cúpulas se anclaron durante veinte y hasta treinta años a sus cargos internos: terminaron desbaratados, dándole entrada al chavismo. En este caso, ya con el chavismo atado al poder, lo mejor que les podría pasar a estos partidos sería disolverse, o retirar oficiosamnete a sus cúpulas, para no seguir causándole más daño a las esperanzas de la gente buena de nuestro país. Y no hay que dudar ni un segundo sobre que ese vacío sería ocupado de inmediato, aunque esperemos que por gente de más valía humana, conceptual, y política.

– Pero como ello no va a ocurrir ya que la generosidad y la capacidad de sacrificio de esta gente dista mucho de la que tenían Betancourt, Caldera y Jóvito, pues lamentablemente en algún momento aprenderán la lección por las malas. Y se quedarán sin nada, o sea, sin siquiera el aprecio nacional por haber sabido dar un paso atrás cuando les tocaba.

Mientras tanto, el país sigue cuesta abajo, que se dice fácil.

Fuente:
Ilustración: Yue Minjun.

lunes, 25 de septiembre de 2017

ABRASIÓN

Ingeniería de mantenimiento, democracia, chavismo, cultura, estética. Todo mezclado
Hermann Alvino
 
– Con el tiempo, todo lo material se deteriora, la luz solar degrada el color del plástico, los filamentos de los millones de bombillos que aún alumbran las calles y las casas se funden, los baches de las calles aparecen de la nada por la abrasión de los neumáticos -unida al peso de los vehículos que por allí circulan-, los cables de los ascensores pierden sus propiedades por la fatiga de estirarse y encogerse contínuamente, la misma humedad y el oxígeno del aire se comen la infraestructura metálica, los rodamientos de ejes de motores pierden lubricante y se trancan, el concreto se agrieta, los moldes de las prensas con que se fabrican millones de objetos se desgastan, al igual que el cableado eléctrico y telefónico junto a las tuberías de agua y gas. En fin todo lo que nos rodea, comenzando por la misma ropa que vestimos y los electrodomésticos con que la lavamos, junto al resto de aparatos en nuestros hogares, termina averiándose, al igual que los ordenadores y teléfonos móviles, especialmente los de baja gama, con sus circuitos integrados chinos, cuyas aleaciones y soldaduras, además, se degradan con el calor que generan esos mismos circuitos, en una suerte de curioso suicidio electrónico.

– Las causas del deterioro y ruptura son muy diversas, y complementan el inevitable desgaste natural que aparece con el tiempo, aun con un uso normal de cada equipo e infraestructura; entre las más nefastas está el simple mal uso, y el no corregir a tiempo esas pequeñas fallas que van apareciendo, aunque en estos tiempos de consumo y degradación extrema del planeta, a veces salga más barato comprar un aparato nuevo que enviar a reparar el averiado.

– En materia de infraestructura pública, Venezuela nunca se ha caracterizado por mantenerla en buenas condiciones, y a excepción de aquel Metro de Caracas, que funcionó impecablemente antes de que el chavismo lo invadiera todo, el país ya arrastraba desde siempre un déficit de mantenimiento que poco a poco afectó a todo lo que estaba a la vista: autobuses, carreteras, aceras, postes y alumbrado, teléfonos públicos, alcantarillas y desagües, barandas de autopistas, ascensores, escaleras mecánicas, etc.

– Ese enorme deterioro se generó a partir de la incompetencia de quienes eran designados para dirigir las diversas unidades de mantenimiento adscritas a ministerios y empresas del Estado; una incompetencia que irónicamente no afectaba tanto al personal técnico subordinado, o sea los ingenieros y técnicos que conocían su oficio muy bien, pero cuya capacidad de decisión y operatividad se estrellaba con el nivel superior. El problema de la gerencia mediocre, o simplemente la falta de gerencia, siempre ha sido uno de los grandes defectos de la administración pública, y no cabe duda de que sus consecuencias fueron decisivas a la hora de degradar la calidad de vida al punto de hacer que el chavismo se viese atractivo para millones de venezolanos.

– La experiencia en materia de ingeniería de mantenimiento en la administración pública venezolana indicaba que la falla en el nivel de dirección se retroalimentaba en el nivel obrero, aprisionando así al nivel medio de ingenieros y técnicos, esto es, que por una parte, los directores pocas veces se nombraban por su capacidad técnica, específicamente enfocada al mantenimiento –que es una rama de la ingeniería tan rigurosa como todas las demás, a las cuales integra de manera multidisciplinaria para alcanzar un notable grado de complejidad-, y por otra, que el nivel obrero había llegado a un punto de no retorno en materia de incompetencia, una vez que el clientelismo partidista lograra imponerse sin control alguno.

– Así, cuando en el nivel de dirección se tomaba la decisión de realizar algún “operativo” para compensar el deterioro causado por meses y años de laxitud gerencial, todo se basaba en que había el dinero generado por la renta petrolera, y muy pocas veces se daba el caso de una gerencia basada en la relación costo-beneficio, a partir de las rutinas que la ingeniería de mantenimiento establecía como estándares en cada clase de infraestructura.

– Por su lado, en el nivel obrero se iban colocando a miles de personas a partir del clientelismo político, dejando así las unidades de mantenimiento saturadas de obreros mal formados, que en el mejor de los casos tenían la intención de trabajar, pero que en muchas oportunidades ellos solamente estaban allí para cobrar. Ellos eran empleados sin empleo. Además, ni estaban todos los que debían ser, ni eran todos los que debían, ya que incluso por la misma dinámica sindical y el amiguismo, había jardineros especializados operando como soldadores, o electricistas trabajando como choferes, cual diabólica rotación que buscaba cobrar incentivos, horas extra, y bonos diversos impuestos por un poder sindical fundamental para los partidos. Este problema pasó a ser parte de la democracia misma, o más bien, de la cultura nacional, puesto que ya sin democracia real, el chavismo, con sus funcionarios civiles y militares, muchos más ineptos y corruptos que los de la democracia, ha llevado esta realidad a extremos intolerables para cualquier intento de administración pública racional.

– Las consecuencias de nombrar en altos niveles de las unidades de mantenimiento a directores sin la formación gerencial adecuada, y por tanto incapaces de aprehender los conceptos de calidad, no solamente conllevó que no se tomaran decisiones acertadas, o que no se tomaran en absoluto, sino que cuando ello ocurría se dejaban de lado justamente los estándares de calidad que asegurarían un abordaje exitoso al probema. El mejor ejemplo de ello lo conoce cada venezolano cuando ve los huecos de las calles, que cuando por algún milagro se reparan, reaparecen al poco tiempo.

– Han habido además dos motivos adicionales de deterioro que también evidencian la incapacidad de la administración pública para llevar el paso en materia de mantenimiento -y que con la pobreza creada por el chavismo han llegado a extremos impensables-: el primero es el latrocinio ciudadano generalizado de la infraestructura, como el robo de centenares de kilómetros de cableado, de tuberías, de barandas de las autopistas, de tapas de inodoros, de papel de oficina, lápices, y todo lo que esté a la vista. Un ejemplo desde siempre han sido los hospitales, donde el déficit de material ha sido crónico por el robo continuado por parte del personal médico inescrupuloso, y de los mismos usuarios y pacientes; otros ejemplos son el robo de energía eléctrica y de agua, y para ello basta voltear hacia nuestro cerros para valorar la magnitud del problema. Todo ello es consecuencia directa del desgobierno.

– El otro motivo es el simple mal uso y abuso con el que el ciudadano interactúa con la infraestructura, y lo vemos en los asientos de una buseta, en los lavamanos quebrados de los baños públicos o en las botoneras rotas de los ascensores de cualquier edificio, lo que indica incluso que en Venezuela todo comienza a deteriorarse en grado sumo incluso antes de inagurarse. No es solo vandalismo sino mal uso  ciudadano, en un país donde se cree que las cosas no son de nadie, y por ello se abusa de ellas, pero también se piensa que las cosas son de todo el mundo, y por ello también se abusa de ellas. Pero cuidado, no se trata de autoflagelarse, porque basta visitar un baño de un avión al final del trayecto para comprobar que el abuso es planetario, excepto claro está si los pasajeros eran japoneses.

– Durante la democracia prechavista hubo ciclos de recuperación de la infraestructura que en cierta medida permitieron que el país siguiera funcionando dentro de niveles aceptables. El gobierno de Luis Herrera abordó una renovación de toda la infraestructura, junto a la imposición de parámetros operativos de calidad, algo que tuvo un enorme costo para todo el país, pero que fue inevitable dado el caos y el colapso de la infraestructura generado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez –quienes durante aquel gobierno de LHC trabajaron en el Instituto Metropolitano de Transporte Colectivo, o en el Centro Simón Bolívar, recuerdan muy bien el vergonzoso estado de las cosas que heredaron de la gestión de Diego Arria, una historia patria que está a la vista, y bien documentada para cualquier venezolano que tenía que pasar por un aeropuerto, un terminal de autobuses, utilizar un ascensor del edificio donde estaban los tribunales, o montarse en el autobús de la ruta de San Ruperto, porque en ese momento era que su vida se convertía en algo muy desagradable.

– Aún así, el país tenía esa cíclica capacidad de respuesta que la renta petrolera le permitía, para más o menos seguir funcionando dentro de mínimos de calidad. Sin embargo, lo que sí constituía una excepción en positivo en materia de dicha calidad, era el estado de la industria petrolera y de casi todas las empresas de la CVG de Guayana –nótese el “casi todas”, porque allí ya había nidos muy bien establecidos de latrocinio y desdén por la infraestructura industrial, casualmente gestionada por muchos que a la postre resultaron ser chavistas-. Y era gracias a esos estándares de gerencia y de mantenimiento que esas industrias generaban las divisas que podían malgastarse a partir de la irresponsabilidad de los niveles de decisión mencionados, y cuya inercia de bonanza le ha permitido al chavismo ampliar hasta lo indecible este enorme inframundo clientelar que arruinó en su momento a la democracia.

– Ahora imaginemos a Venezuela gobernada durante 18 años por una banda de ineptos y corruptos, constituidos en una parte muy importante por militares, que de estas cosas saben muy poco, para quienes el objetivo de su presencia en el gobierno no es cumplir con la misión específica de cada organismo público, sino simplemente medrar y robar. Imaginemos esto, ya no a los dos niveles comentados –el gerencial y el obrero-, sino a todo el resto de los estratos de la administración, y sumémosle el criminal acto de Chávez de transformar a PDVSA y a la CVG en sumideros clientelares para cargarles a sus presupuestos los sueldos y salarios de millones de venezolanos cuya misión principal no es trabajar, sino apoyar al régimen. Visto así ya podremos explicar las razones por las cuales, para cualquier venezolano, la vida se ha hecho insoportable, porque gobernar no es despachar desde un cómodo sillón en un recinto decorado con gusto algo discutible, sino pensar, planificar y decidir sobre asuntos muy concretos sobre los que hay que tener especialización y experiencia.

– De allí que los países exitosos dividen a la administración pública en un nivel político y en otro operativo, estando el primero a cargo de políticos que pueden desconocer por completo lo que tienen entre manos, pero que cuentan con unos colaboradores que sí saben lo que hacen, y que están allí por méritos realizados dentro de una carrera administrativa estable. Que se nombre un ministro de defensa para luego rotarlo al ministerio de educación, y más adelante al de sanidad, obviamente no es lo ideal en ninguna administración, pero si se tiene el formidable apoyo del funcionariado experto y estable, al menos esa opción será el mal menor en comparación al desorden gerencial que ha caracterizado al Estado venezolano.

– Volviendo al mantenimiento, cuando cualquier paisano viaja se percata de las razones por las que súbitamente le nacen deseos de vivir fuera del país, y éstas nacen de lo bien, relativamente bien, cuidadas que están las cosas o de lo rápido que puede funcionar el realizar trámites, incluso en países más pobres, donde los formatos y demás papeles requeridos siempre están disponibles para ciudadanos y funcionarios. Fue entonces la misma muerte lenta de la ingeniería de mantenimiento del Estado venezolano, a partir de mediados de los años 80 del siglo pasado, la causante de muchos disgustos de la gente, porque esa muerte reflejaba los dos grandes defectos que a juicio de todo el mundo había que errradicar del Estado, sin notar voluntad política real para ello, o sea la desidia y la corrupción.

– Con el chavismo la historia se repite, pero en grande, y sin capacidad de revertir el curso de las cosas, tanto por falta de recursos y dinero, como por la carencia de una generación gerencial competente, dada la mediocre o nula educación que el chavismo ha impuesto en la sociedad.

– Si la desidia y la corrupción en materia de mantenimiento fueron decisivas para acabar con la democracia, solo queda preguntarse por qué aún no lo ha hecho con el régimen iniciado por Chávez. Y la respuesta, además de la fuerza bruta ejercida por esta gentuza, es que, en general, partiendo de que el ser humano se acostumbra a todo, y que los parámetros estéticos han cambiado tanto durante los últimos 30 años,  es que el desolador paisaje que muestran nuestras ciudadades y pueblos ya le parece a la gente algo normal.

– En este sentido, todo indica que el chavismo también ha ganado la batalla estética, y que en última instancia, defenestrarlo del poder implicará abordar el tema cultural, del cual la estética es una componente indispensable.

Fuente:
Ilustración: Dalia Ferreira.