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miércoles, 13 de septiembre de 2017

!ORDEN EN LA PEA!

Nihil novum sub sole
Guido Sosola


El problema está en que la oposición unitaria y democrática, no da muestras de unidad y democracia. Vale decir, no es escuela de civismo.

Nada nuevo bajo el sol, media una gran distancia entre el plebiscito del 16-J que, con todas sus fallas, se supo dirigido por sendos rectores de las universidades, y la consulta de la MUD de ahora. Cierto es que, por un caso como el de Aragua, no se puede juzgar y jugar  al resto, pero ese resto fue un proceso también traumático que le hizo el juego a los rusos que, no está de más redundar, juegan.

El primer trauma, es la decisión de incursionar en las regionales, unilateralmente adoptada por los cuatro principales partidos; el segundo, la ninguna diferencia entre ellas y los eventos oficialistas que tapa muy bien la propaganda del Estado; el tercero que, por ejemplo, ayer fue celebrado Ismael García en PJ y, a esta hora, detestado; el cuarto que debe ser el primero, el hundimiento económico y social del país en unas elecciones que no actualizan el drama. Y el quinto,  el famoso dialogo.

Nadie dice que no se debe hablar, pero siempre hay gallo tapado (Manuel Rosales reveló algo más que un conversatorio previo al fraude constituyente).  Unos viajan a París, después, el  Palais de l'Élysée avisa de un diálogo, mientras acá   rápidamente lo desmienten: ¿Nos sorprenderá de nuevo Santo Domingo?

La consigna debe ser una, por más vulgar que parezca: ¡Orden en la pea! Por ello, la coherencia constituye todo un capital político que caracteriza a quienes no concurrieron a las regionales y, en lugar de quedarse en casa, se muestran tan perseverantes.

Ilustración: Pieza de Nelson San Julián.
13/09/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/09/13/guido-sosola-nihil-novum-sub-sole https://noticiasvenezuela.org/2017/09/13/guido-sosola-nihil-novum-sub-sole https://www.noticiafinal.com.ve/index.php/2017/09/13/guido-sosola-nihil-novum-sub-sole/ https://newstral.com/es/article/es/1075066971/guido-sosola-nihil-novum-sub-sole

miércoles, 30 de agosto de 2017

¿LA REALIDAD NO MARCA?



Diputados, mientras tanto

Luis Barragán

Redondeando toda una concepción dictatorial del poder público, huérfanos hoy de los diputados regionales y mañana de los concejales,  la elección de los gobernadores,  como más tarde de los alcaldes, actualiza el problema  de un número significativo de los diputados nacionales que aspiran al solio local. Apenas comenzando el período legislativo, los hay en una febril (pre) campaña para los comicios más inciertos, condicionados y falsos en varias décadas.

El asunto no es nuevo (véase, por ejemplo, http://lbarragan.blogspot.com/2015/04/aunque-tiene-sus-bemoles.html), aunque es superior y creciente la indignación de los ciudadanos que cumplidamente votaron y lograron el milagro del triunfo opositor de diciembre de 2015. Están en lo cierto quienes nos dieron un específico mandato y mal puede, con estos u otros comicios,  la Asamblea Nacional convertirse en un vulgar trampolín de las ambiciones personales, pues, en el pasado período  legislativo, siendo indispensable la curul, la perdimos cuando el diputado principal y el suplente aspiraron y lograron sendas alcaldías en el estado Zulia.

Quizá atenuando  - mas no justificando - la responsabilidad personal,  el fenómeno obedece a una deliberada y prolongada perversión del régimen que sólo tiene por epicentro a Miraflores. Perversión que, enunciada, debemos superar para garantizar la transición democrática.

Careciendo de medios institucionales confiables para medir el liderazgo, cualquier certamen sirve de baremo, por lo que hemos sabido de quienes se vieron forzados a aspirar a una diputación demostrativa de su fuerza política para luego dar el paso  firme hacia la inequívoca vocación de gobernante. Por lo demás, el oficio político cada vez es más desespecializado, pues, igual da desempeñarse en el parlamento nacional que en una alcaldía, trepar el favor de un ministerio y despachar desde un tribunal, presidir una empresa pública y diligenciar en un consulado, tener pericia militar y despachar numerosas bolsas de arroz.

Luce incomprensible que, lograda la curul, una superior promoción se vea con una alcaldía o gobernación, ocurriendo también a la inversa, pues, agotada la instancia ejecutiva, se tiene por peldaño siguiente el parlamento nacional. Por supuesto, el criterio depende también el impuesto por los intereses del partido de adscripción.
28/08/2017:
Fotografía: María Cecilia Peña. Ella comentó en Facebook: " comentó: "Hace unos días tuve la oportunidad de visitar y fotografiar los edificios afectados por los cuerpos policiales de la dictadura. Los vecinos me contaban lo que sus familias, abuelos y niños presenciaron: destrozos, amenazas, golpes, robos, gritos y psicoterror. Estos son los restos de la represión" (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10155366155780568&set=a.10152576310995568.1073741845.645395567&type=3&theater).

domingo, 20 de agosto de 2017

DE LA SELECCIÓN ARTIFICIAL DEL LIDERAZGO



Fraus populi

Guido Sosola

Las regionales se ofrecen como parte de un proceso de selección artificial del liderazgo opositor, a juzgar por el papel y la importancia que van adquiriendo los llamados comodines. Digamos, luce como la continuidad de una práctica inscrita en los propios orígenes del régimen, no otra que la de promover, cuidar y afrontar a la dirigencia que más le convenga, desechando a la que más debe temerle por el arraigo, el temple y las habilidades políticas demostradas.

La idea consiste en exaltar al timador del pueblo, al pescador de oportunidades. Y, no faltaba más, pone a la orden de los interesados el mecanismo perverso de las inhabilitaciones, el costo cada vez más elevado de unas primarias inevitablemente dolarizadas y la artera descalificación de los que sabe enemigos o adversarios reales.

En determinada entidad federal se siente el ascenso de uno o dos nombres que puedan poner en peligro la hegemonía oficialista, funcionan los recursos clásicos de la inhabilitación administrativa, un importante aporte a la dinámica autoritaria del siglo XXI, o de la abierta criminalización del sujeto. Significa que  la oposición debe tener unos nombres para cubrir la emergencia, pues, a alguien deberá postular, y, por lo general, concurren los dirigentes secundarios para prestar el nombre de muy buena fe al lado de otros demasiado maliciosos.

Puede ocurrir y ocurrirá que la poda del liderazgo real y primario será tal que esos circunstanciales y secundarios dirigentes del momento, en la pesca de arrastre de siempre, jugarán un papel estelar y, esto, a pesar de sus limitaciones y fragilidades políticas y hasta personales. Serán los que hagan la campaña y, salvo un lechazo, como decimos los venezolanos, que los convierta en ganadores y débiles gobernadores a la merced de Caracas, simplemente se posicionarán para futuros eventos.

De revisar nombres, quizá haya sorpresas, pues, esos secundarios pudiesen resultar todas unas estrellas que la burocracia partidista relegaba. Digamos, es el riesgo que corre el gobierno que sabe de aquello que dice: la peor diligencia es la que no se hace, a objeto de sobrevivir.
20/08/2017:

jueves, 17 de agosto de 2017

¿QUIÉN CERTIFICA A LOS CERTIFICADORES?



De la certificación de buena conducta

Luis Barragán

Entre los requisitos sobrevenidos que impone el CNE para admitir una candidatura regional, se encuentra lo que llaman un certificado de buena conducta expedido por la tal constituyente. Muy pocos o nadie,  conoce de una definición, características o modalidades del instrumento que pide algo más que diligenciar como un buen padre de familia, según la consabida fórmula del Código Civil.

Quizá no haya precedente alguno en todo nuestro historial, salvo la cédula de gracias al sacar de los tiempos coloniales, para alcanzar y formalizar alguna posición social y política. Era de suponer que el Carnet de la Patria bastaría, si fuere el caso, pero – ahora – se necesita del disparatado documento que, al requerir de la reiterada votación del cuerpo, quedará a la merced de los comisarios que fungen como directivos según la importancia del peticionario.

Únicamente en dictadura, por lo demás, ocurrente, suelen pasar estas cosas. Y, de tratarse de un aspirante de la disidencia al solio regional, no sólo habrá de renegar de sus viejas discrepancias, sino  - en el mismo acto de petición – burlarse de ellas.

Por supuesto, lo más obvio del melodrama es que, así como no tienen autoridad política los demandantes de la certificación,  tampoco la exponen en el orden moral. Que sepamos, no hay en las filas de la oposición, independientemente que creamos un error asistir a esos comicios prefabricados, quienes tengan un prontuario policial y judicial o que sean solicitados por las autoridades de algún otro país.

La nomenclatura socialista ha ideado como toda una vileza táctica el certificado en cuestión, pero – convengamos – tiene a la postre algunas ínfulas estratégicas, pues, devenida clase social, lidia y lidiará en un futuro, de sobrevivir, por documentar toda la adhesión y devoción que se le diga profesar. De modo que el jefe civil o su actual  equivalente, o la empresa de electricidad o telefónica, ya no darán constancia alguna de residencia, pues, para sacar una cuenta de ahorros o corriente en las entidades bancarias, por ejemplo, lo importante será la limpieza de sangre comunista que tenga a bien certificar.
14/08/2017:
Fotografía: Juan Barreto (AFP).

viernes, 11 de agosto de 2017

DECISIÓN

Machado: Mientras MUD se aparte del mandato del 16J, Vente Venezuela no formará parte de esa coalición
10 Agosto, 2017

La Coordinadora nacional del partido de la libertad asegura que participar en las regionales es “someterse a la ruta de la dictadura, legitimar a un CNE que el mundo entero reconoce cómplice del más grande fraude, y aceptar que perdimos la lucha en la calle, y eso no es verdad”

(Caracas. 10/08/2017) “Mientras la Mesa de la Unidad Democrática [MUD] se aparte del mandato del 16 de julio, Vente Venezuela no formará parte de esa coalición”, expresó este jueves en una rueda de prensa María Corina Machado, coordinadora nacional del partido de la libertad.

Enfatizó que la organización política que lidera se deslinda de “una ruta que un factor de la MUD ha decidido seguir al ir a las regionales”, y aseguró que la unidad es con los ciudadanos, “con los que quieren parar el hambre hoy, no en un año y medio, los que entienden que la única manera de parar la muerte y la violencia es con la salida del régimen hoy, no en un año y medio”.

A su juicio, en el país hay solo dos rutas: la de la dictadura, que condena a más hambre y corrupción, que avala el golpe de Estado y le da la espalda a la nación; y la de la libertad, que es la rebeldía, la desobediencia cívica que comenzó hace 132 días cuando salimos a la calle y que fue ratificada el 16 de julio pasado.

Dejó claro que Vente Venezuela no va a caer en la “trampa” de ir a las elecciones regionales, ya que “participar en las regionales es someterse a la ruta de la dictadura, y no lo vamos a aceptar”.
Sostuvo que ir a elecciones como se está planteando ahora es reconocer el fraude constituyente, legitimar a un Consejo Nacional Electoral que el mundo entero reconoce como cómplice del más grande fraude y aceptar que perdimos la lucha en la calle.

Machado dijo que no se puede pensar en gobernaciones cuando hay una supuesta Asamblea Nacional Constituyente disolviendo la República y acabando con las estructuras e instituciones que están en la Constitución.

Además, planteó una “ruta de acción” para salir de la dictadura: que cumplamos mandato del 16 de julio y que la Asamblea Nacional designe de inmediato a los cinco rectores CNE.

“Estoy convencida de que hay más de cinco venezolanos preparados y dispuestos a asumir los riesgos, pero eso sí, hay que darles la seguridad para que puedan operar, que pasen a convocar elecciones de verdad: universitarias, de alcaldes, concejales, gobernadores y presidenciales, elecciones de verdad, así sí queremos participar”, enfatizó.

La Coordinadora nacional del partido de la libertad insistió en que las calles hoy están vacías porque los venezolanos exigen coherencia a los dirigentes, pero que “la llama libertaria no solo está encendida, está creciendo”.

Fuente:
http://www.ventevenezuela.org/machado-mud-se-aparte-del-mandato-del-16j-vente-venezuela-no-formara-parte-esa-coalicion/
Cfr.
https://www.youtube.com/watch?v=KVniDGpoyF0
https://www.youtube.com/watch?v=dPqnb_iM4oE&t=1001s

miércoles, 9 de agosto de 2017

ADEMÁS, SI DE COPAR TODOS LOS ESPACIOS SE TRATARA, ¿POR QUÉ NO SE METIERON EN LA CONSTITUYENTE MADURISTA?

EL NACIONAL,Caracas, 9 de agosto de 2017
Venezuela y el espacio de la guerra
Aníbal Romero

En junio de 1940 el gobierno francés capituló ante la feroz arremetida de los ejércitos de Hitler. El caos y la humillación atenazaban a una gran nación, que entonces sucumbió bajo la sorpresa de una novedosa e implacable forma de hacer la guerra: la Blitzkriego, “guerra relámpago”. En medio del desastre, un militar recién ascendido a general decidió asumir el desafío de salvaguardar la dignidad de su patria, preservando la voluntad de lucha contra el invasor. El 17 de junio de 1940 Charles De Gaulle abordó un pequeño avión británico y se trasladó a Londres. En ese frágil aeroplano, escribió Churchill años más tarde, viajaba “el honor de Francia”.

Con el único apoyo de la Gran Bretaña y los inicialmente escasos compatriotas que le acompañaban, sin tropas a su mando, denunciado por el nuevo gobierno colaboracionista de su país, De Gaulle lanzó a través de las ondas de la BBC su famoso “llamado” a la resistencia. Lo demás, como decimos coloquialmente, es historia.

Mediante su gesto heroico De Gaulle puso de manifiesto una poderosa intuición: el espacio de la guerra es político y el de la política es psicológico. Dicho de otra manera, el espacio de la guerra lo define y limita la voluntad de lucha, y esta última depende del compromiso emocional con una causa. De Gaulle dejó atrás un país con la mitad de su territorio ocupado por los nazis, y el resto controlado por un gobierno legal en términos formales, encabezado por el mariscal Philipe Pétain. No obstante, la legitimidad la llevaba De Gaulle en su espíritu y su corazón, una legitimidad anclada en su desafío ante el conquistador. Pocas veces se plantea en términos tan patentes la diferencia entre una legalidad formal y una legitimidad real. El caso de De Gaulle reveló con claridad esa distinción.

Afirmaba Mao Tse Tung, parafraseando a Clausewitz, que “la guerra es la política con sangre y la política es la guerra sin sangre”. Esto no siempre se aplica con rigidez. En Venezuela la lucha contra el despotismo, que es una lucha política, se lleva a cabo con creciente efusión de sangre. Los más recientes episodios de ese duro combate han conducido a una reedición, en el seno de la oposición democrática, del debate acerca de los espacios en que se plantea y define la confrontación. De nuevo se escucha el argumento según el cual “no se debe jamás ceder espacios” frente al régimen y debe lucharse por todos los espacios accesibles. Este tipo de afirmaciones, me parece, surgen de una concepción estrecha acerca de la naturaleza del espacio en la guerra y la política. Como ya adelanté, el espacio de la guerra es político y el de la política es psicológico y moral. El espacio político es un concepto que trasciende lo territorial o lo electoral, aunque desde luego puede incluirlo, y se centra en lo psicológico y ético. Ello se muestra de forma evidente si se trata de la lucha por la libertad.

¿Deben defenderse y ocuparse en la guerra y la política todos los espacios posibles? Como indica un breve repaso histórico, la respuesta es la siguiente: la ocupación de espacios está sujeta y subordinada a los objetivos que se persigan en determinadas coyunturas, así como a los costos en que se desee o no incurrir. La estratégica y la táctica son artes que exigen flexibilidad y es crucial mantener un claro sentido de las prioridades.

Los lectores de La guerra y la paz de León Tolstoi, por ejemplo, conocen la figura del mariscal ruso Kutúzov, jefe del ejército de su país durante el enfrentamiento contra Napoleón. Esa gran novela relata con dramatismo la decisión rusa de ceder espacio para ganar tiempo, y preservar lo que Kutúzov percibía como el centro de gravedad de Rusia en ese momento, es decir, el ejército. Evitar su destrucción en batallas prematuras, obligar al invasor a desgastarse en la inmensa geografía de Rusia y entretanto fortalecer sus propias tropas, para contraatacar en el momento adecuado, fueron los principios tácticos que guiaron a Kutúzov. Los rusos estuvieron dispuestos a sacrificar su capital, Moscú, que fue por breve tiempo ocupada por los franceses, pero el espacio que cedieron se convirtió eventualmente en la tumba del invasor.

A diferencia de Kutúzov, Hitler, quien fue un soldado distinguido durante la Primera Guerra Mundial, quedó marcado por la experiencia de una guerra estática de trincheras. Cuando dirigió a los ejércitos alemanes contra Rusia entre 1941 y 1944, se empeñó con demasiada frecuencia en defender a toda costa el espacio geográfico ganado. Ello dio un resultado positivo en 1941 a las puertas de Moscú, cuando Hitler ordenó que sus tropas no se retirasen ante la contraofensiva rusa de invierno, evitando entonces una catástrofe; pero el mismo principio condujo al sacrificio del VI Ejército alemán en Stalingrado un año más tarde.

A veces la guerra requiere un cambio de ámbito espacial para llegar al éxito, como pasó con Bolívar en 1819. Luego del fracaso de la Campaña del Centro en 1818 ante Morillo, y una vez concluido el Congreso de Angostura en 1819, Bolívar se enfrentó al reto de una guerra que estaba estancada en Venezuela, con los realistas ocupando las zonas vitales del centro y la costa, entre ellas la crucial provincia de Caracas. Ante esta situación, Bolívar optó por cambiar de escenario y abrir otro espacio, que era geográfico y también psicológico, atravesando los Andes e invadiendo por sorpresa la Nueva Granada. Boyacá selló el verdadero comienzo del fin del poder realista en la América del Sur.

Como ha señalado Carl Schmitt en su estupendo libro Teoría del partisano, y para citar otro caso, la figura del guerrillero, que tuvo un papel protagónico en la Guerra de Independencia de España frente a Napoleón a comienzos del siglo XIX, y luego se expandió el siglo pasado en los casos de China, Vietnam, y otros, establece una relación singular con el espacio, convirtiendo países y continentes enteros en teatros de operaciones militares y psicológicas. El Che Guevara prácticamente inventó la figura del guerrillero internacional, que llevaba la revolución en su morral a todas partes.

Con los ejemplos anteriores –y podrían mencionarse muchos otros– he querido indicar que el problema del espacio en la guerra y la política tiene que ser asumido sin dogmatismos, y que se trata de un tema en el cual los aspectos psicológicos y morales cumplen papel primordial. En ese orden de ideas, admito que me asombró que un sector de la oposición democrática venezolana anunciase, casi inmediatamente después de que se hubiese concretado el más grande fraude electoral de la historia moderna de América Latina (con excepción de lo que ocurre bajo el totalitarismo cubano), que de nuevo se participaría en un evento electoral en poco tiempo, sin despejar dudas sobre sus condiciones. Esta decisión fue además hecha pública en vísperas de la instalación de una asamblea nacional constituyente que, como han indicado los portavoces del régimen chavista, tiene plenos poderes y se dispone a ejercerlos. No contentos con todo esto, los partidos y dirigentes de la oposición democrática que aspiran a participar en una contienda sometida a la más absoluta incertidumbre política y ética, pregonaron su propósito poco antes de la destitución arbitraria de la fiscal general de la República, que obviamente nos alerta sobre lo que aún puede esperarse.

Realizo estos señalamientos con el ánimo de ayudar la causa democrática, como es mi derecho, y no de hacer una crítica destructiva. No tengo respuestas definitivas sino inquietudes, no ofrezco fórmulas sino interrogantes, y no pretendo monopolizar la verdad. Ratifico, no obstante, que el argumento según el cual los espacios electorales deben ser siempre ocupados no se sostiene en todas las circunstancias. Ello depende. El espacio de la guerra es político y el de la política es primordialmente psicológico y moral. Cabe preguntarse si los dirigentes que se abalanzaron a anunciar su carta electoral en medio de la crisis institucional del país y ante la concreción más palpable del despotismo del régimen, es decir, la constituyente, aprecian en su verdadera magnitud el efecto desconcertante que sus decisiones han tenido sobre amplias capas de ciudadanos, muchos de los cuales han visto a sus familiares, amigos o allegados morir, resultar heridos, golpeados, vejados y encarcelados por la represión del régimen, durante estos pasados tres meses de combates por la libertad.

Como con acierto me decía un buen amigo, la lucha por la libertad tiene un hondo contenido emocional. Hablamos de una lucha cuyo espacio vital se despliega en los corazones y las mentes de millones de ciudadanos. Es por ello muy importante que los dirigentes políticos democráticos transmitan las señales correctas y proyecten con credibilidad la imagen de que para ellos la causa de la libertad no se identifica con el crecimiento de sus toldas políticas, o con la ocupación de espacios electorales por parte de sus aliados partidistas. Los partidos políticos y las elecciones son medios, no fines en sí mismos. Los fines son la liberación del país del dominio castrista y la dignidad ciudadana de los venezolanos.

El régimen chavista quiere que la oposición participe en nuevas elecciones, pero en el marco de sus tramposas condiciones, y acerca del punto debemos siempre estar claros. Para el régimen despótico tiene sentido dar la apariencia de ceder espacios para así ganar tiempo. Para nosotros, en el bando democrático, el desafío consiste en jamás perder de vista que el primordial ámbito espacial de la lucha es psicológico y moral, pues el combate por la libertad es ante todo un compromiso de cada persona. Ese es el espacio que amerita ser salvaguardado a toda costa, en función de fortalecer lo insustituible: el compromiso de lucha de la gente, su apego a un ideal de liberación para nuestro país, de libertad frente a la tiranía chavista y el dominio cubano sobre Venezuela. Todo lo demás, creo, debe instrumentarse con base en estas convicciones medulares.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/venezuela-espacio-guerra_197808
Breve nota LB: Hoy, en una reunión celebrada en Vente Venezuela, con algunos estados, José Amalio Graterol comentó, palabras más, palabras menos: ¿Por qué, si es de tomar todos los espacios posibles, no se hicieron parte de la constituyente de Maduro el 30-Julio?

sábado, 5 de agosto de 2017

UNA Y OTRA POSTURA (DESPUÉS, SEMEJANTES)

Gustavo Tarre Briceño, desde el exilio: Las elecciones regionales

Son muchos los argumentos que se han esgrimido en torno al dilema diabólico como acertadamente lo define Allan Brewer Carías, planteado a la oposición por las elecciones regionales: Inscribir o no inscribir candidatos. Hay argumentos poderosos en favor de ambas posibilidades. Después de sopesarlos con la mayor amplitud de espíritu, mi conclusión es que la oposición no debe participar en ese proceso, diseñado por el Gobierno con la única finalidad de dividirnos y, en ningún caso, para permitir que los estados escojan libremente a sus gobernadores en el marco de un federalismo en el que no creen, ni que el pueblo exprese su voluntad por la vía del voto

Expongo mis razones:

La instalación de la Asamblea Constituyente, producto de un insólito pero esperado fraude constitucional, evidencia un cambio sustancial en la política venezolana. Tendremos, para los próximos dos años, según anunció Nicolás Maduro, un superpoder absoluto que puede, de un plumazo, acabar con todos los demás, tomar las decisiones que se le antojen y derogar la Constitución. Nadie puede negar que la disolución de la Asamblea Nacional y la destitución de la Fiscal General son una posibilidad inminente. El interés del Régimen, consciente de que ha perdido el apoyo del pueblo venezolano, nunca ha sido modificar una Constitución, que ha venido violando y desaplicando sistemáticamente, sino asumir, por la vía de la ANC, el poder sin límites ni control alguno. Para ello, acaba de instrumentar el fraude electoral más importante que conozca nuestra historia.

Sentada esta premisa, si ella es aceptada, saco las siguientes conclusiones:

1- Mientras esté gobernando Nicolás Maduro, no volverá a haber en Venezuela elecciones libres. La elección fraudulenta del 31 de julio se hizo para consolidar la dictadura arropada ahora por el manto de una “legitimidad electoral” expresada por ocho millones de venezolanos que nunca existieron. El Gobierno no perderá más elecciones. Sencillamente no habrá más consultas populares o si las hay, serán igualmente fraudulentas.

2- Se argumenta que el fraude pudo efectuarse porque, al no participar la oposición, por razones que nadie objeta, el CNE pudo obviar los controles normales en una elección democrática y que la presencia de testigos hubiese evitado la manipulación electoral. Eso pudo ser cierto en las elecciones parlamentarias del 2015, pero no debe olvidarse el evidente intento de manipular los resultados que sólo fracasó por la intervención de la Fuerza Armada Bolivariana. Cuando las dictaduras convocan elecciones y, como consecuencia de ellas son derrotadas, es porque cometieron un error de cálculo. Augusto Pinochet creía que iba a ganar el plebiscito en Chile y cuando lo perdió trató de desconocer el resultado, lo que no pudo hacer debido a la intervención militar. Las elecciones no son ajenas a las dictaduras. Las hay en Cuba y en Nicaragua, las hubo en República Dominicana en tiempos de Trujillo, en Venezuela cuando Pérez Jiménez, en la Europa Oriental antes de la caída de la cortina de hierro y casi todas las dictaduras. ¿Habrá alguna razón para creer que nuestro dictador sea una excepción y que esté dispuesto a permitir que el pueblo se exprese y a acatar lo que éste diga? Debe recordarse que, a pesar de haberlo prometido, Nicolás Maduro nunca permitió revisar los resultados de las elecciones del 2013 cuya validez no fue examinada por el Tribunal Supremo de Justicia, al no oír los argumentos presentados por quien muy seguramente había ganado los comicios, Henrique Capriles Radonski.

3- El 31 de julio, el alto mando militar avaló el fraude no porque fue engañado sino porque era parte del mismo. La casi totalidad de la Fuerza Armada, por la vía del Plan República, fue testigo de la inmensa abstención electoral, de la ausencia de los controles destinados a impedir la manipulación del voto, de la publicación de los resultados y de la adjudicación de cargos sin base alguna. Y, sin embargo, los altos mandos obligaron a los soldados a actuar con criminal complicidad. Falta saber qué piensan los demás integrantes del estamento militar que vieron los centros de votación vacíos, presenciaron el voto múltiple, así como la criminal coacción que se ejerció sobre los electores, basada en el hambre y en la amenaza de perder el empleo u otro beneficio social.

4- No es válido entonces argumentar que “éste es el mismo CNE del año 2015” y que en aquella fecha “lo obligamos” con nuestra presencia en las mesas a reconocer la derrota del gobierno. Cierto, son las mismas personas las que integran la máxima autoridad electoral, pero la motivación y las órdenes que recibieron fueron el 31 de julio y serán, de ahora en adelante distintas. No niego en ninguna forma el desempeño histórico de los testigos, de los miembros de mesa y de toda una estructura electoral cuyo esfuerzo fue importante pero no determinante en forzar al gobierno a aceptar los verdaderos resultados.

5. Se argumenta que la oposición debe limitarse, por ahora a inscribir candidatos y que sólo participaría si se le dan claras garantías de respeto a la pureza del sufragio. La respuesta a este argumento es muy sencilla: Si, por algún milagro, la dictadura llega a aceptar dar garantías reales de realizar elecciones libres, en ese momento, se le exigirá un nuevo lapso de inscripción de candidatos.

6- Se dice también, y este planteamiento pudiera tener mucho peso, que si la oposición inscribe candidatos no habrá elección pero que si no lo hace los comicios serán convocados de inmediato y serán “ganados” por el Gobierno. Esto es, muy posiblemente, cierto. Pero cabe preguntarse: ¿será una victoria del chavismo “ganar” otra elección con una altísima abstención? ¿Ganó Maduro la elección del pasado 31 de julio? No sólo Venezuela, sino el mundo entero, supo que se produjo un descomunal fraude electoral. Con victorias así, el régimen no necesita derrotas. Tampoco es válido el argumento de “no perder espacios”. ¿Para qué sirven, en el supuesto negado de que se reconozca el resultado de la elección, unas gobernaciones privadas desde hace mucho tiempo de las pocas atribuciones que la Constitución les concedía, carentes de dinero por la ilegal retención del situado, con sus policías regionales intervenidas y con la instauración de autoridades paralelas como ocurrió en Caracas después de la elección del heroico Alcalde Antonio Ledezma, en el Estado Miranda y en tantos otras ciudades cuyos mandatarios han sido destituidos y muchos de ellos presos o perseguidos.

7- Se alega también que no se debe abandonar el voto que es el único instrumento que tenemos los demócratas para la acción política. Esto fue cierto cuando el sufragio tenía valor. Después del fraude ya no lo es. Los medios de acción que quedan para actuar contra la dictadura son la protesta en la calle, que no tiene por qué ser diaria y que debe excluir trancazos anárquicos autodestructivos; intensificar la crítica implacable a través de las redes sociales y por las rendijas que quedan en los demás medios de comunicación; instrumentar la desobediencia civil y estimular la presión internacional. La Oposición debe seguir luchando por hacer respetar el mandato del pueblo expresado el 16 de julio y que consiste, no debemos ni olvidarlo ni alterarlo, en “impulsar la renovación de los poderes públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución, y a la realización de elecciones libres y transparentes, así como la conformación de un gobierno de unión nacional para restituir el orden constitucional” (resaltado mío). La fuerza de ese mandato reside en el respeto a la Constitución en la cual no se contempla la designación de gobiernos paralelos sino el ejercicio de las potestades que tiene la Asamblea Nacional y el desconocimiento de los usurpadores, fundamentado en los artículos 333 y 350 de la Carta Fundamental. Corresponde también seguir llamando a la Fuerza Armada, como se hizo el 16 de Julio, a que cumpla con su juramento de defender y hacer cumplir la Constitución de 1999, que sigue vigente a pesar de lo que diga la espuria Asamblea Constituyente. No debemos seguir engañándonos con la magia de una victoria electoral que no se producirá si no cambian las actuales condiciones. La lucha por esas condiciones forma parte primordial del accionar político democrático. Pero debemos repensar la estrategia, combatir el desaliento, descartar acciones que molestan al pueblo o perjudican a quienes tienen que buscar la comida de cada día. Y por sobre todo reforzar la unidad, mediante amplias discusiones internas y dejando de lado las acciones unilaterales. La crisis económica y social, el hambre, la miseria, la inseguridad seguirán intensificándose e incrementaran el apoyo popular a quienes adversan las políticas equivocadas y el robo sistemático de las riquezas del país.

8- En cumplimiento del mandato popular debe designarse un nuevo Consejo Nacional Electoral. No se trata sólo de nombrar a los dos rectores cuyo período está vencido sino hacer el nombramiento definitivo de los tres restantes que fueron designados de manera provisional, según el ordinal 7 del artículo 336 de la Constitución por el Tribunal Supremo de Justicia y sólo reconocer al TSJ cuando se incorporen los magistrados legítimamente nombrados por la Asamblea Nacional y hoy en día perseguidos sin haber cometido delito alguno. Al nombrar, de conformidad con la Constitución y el mandato del 16 de julio, un nuevo CNE, mal puede pensarse en participar en un proceso de elección convocado por una autoridad electoral usurpada y jurídicamente inexistente.

9- Ocurre que al inscribir candidatos en este proceso de elecciones regionales se acata, tácitamente, la autoridad del Consejo Nacional Electoral. No convencen quienes afirman que “inscribir candidatos no es participar”. La postulación de candidatos es la primera fase del proceso eleccionario y, en consecuencia, quien se inscribe empieza a participar. Se legitima, así sea bajo protesta, la autoridad de un árbitro que ya sabemos totalmente parcializado, culpable de innumerables delitos electorales y desconocido por buena parte de la comunidad internacional.

Las consideraciones que anteceden son producto de una muy desapasionada reflexión, después de oír y analizar los argumentos de todos los sectores, en plena consciencia de que, por no estar en Venezuela, se me puede escapar la percepción de algunas realidades. También sé que es demasiado fácil dar consejos y recomendaciones sin correr los riesgos que cada venezolano enfrenta día tras día.

No pretendo descalificar a nadie, ni supongo aviesas motivaciones en quienes piensen distinto, a muchos de los cuales debo inmenso respeto. Sólo les invito, con toda modestia, a reflexionar sobre lo que he expuesto, a discutirlo y al final, a pedir a los líderes que tomen, unidos, la decisión que mejor convenga a los intereses de Venezuela y explicarla con diáfana claridad a los venezolanos. Nos lo piden 157 mártires, miles de presos y miles de heridos y torturados.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/site/2017/08/05/gustavo-tarre-briceno-desde-el-exilio-las-elecciones-regionales/


Dilo con tu voto 
Gustavo Tarre

El viejo Karl Schmidt, soporte intelectual del autoritarismo del siglo XX, definió la política como el enfrentamiento entre amigos y enemigos. Hugo Chávez posiblemente nunca leyó a Schmidt, pero lo intuyó: el socialismo del siglo XXI no tiene adversarios, como ocurre en las democracias, sino enemigos. Producto de su mentalidad fascista y de su formación militar, se trazó un objetivo: Destruir a los que se atrevieran a pensar distinto. Plomo, gas del bueno, insultos, calumnias, trampas, cárcel, torturas, exilio, intolerancia y descalificación.

A la oposición, a los demócratas, no nos está permitido responder con las mismas armas. Tenemos una limitación ética y no queremos parecernos a ellos: no podemos asesinar, ni torturar, ni calumniar, ni descalificar. Nuestras armas son la verdad y la ley. Pero eso no significa que debamos disminuir la contundencia y radicalidad de nuestra respuesta. Debemos tomar todas las iniciativas que conduzcan a la derrota de quienes nos consideran “enemigos” y quieren destruirnos.

Frente a las elecciones regionales cabían dos posibilidades, diría Perogrullo: participar o no participar.

Por un cúmulo de razones que en su momento traté de explicar con la mayor claridad, propuse no participar en estos comicios. No voy a repetir mis argumentos. El hecho es que la mayoría del liderazgo político venezolano decidió de manera distinta y a mí y a muchos como yo nos quedaban también dos posturas: la primera, mantenernos en nuestra posición y dejar que aquellos amigos que decidieron ir a votar dieran su pelea solos. Hablo de amigos porque muchos de ellos efectivamente lo son, pero lo fundamental es que “todos los enemigos de mi enemigo son mis amigos”.

Hoy en día mis amigos van desde Leopoldo López, por quien siento no solo cariño, comprensión y admiración, sino que también incluyo a Luisa Ortega Díaz que fue instrumento principal de mi salida del país. Y entre esos dos extremos están todos los venezolanos que piensan que la prioridad única es salir de Maduro y de su pandilla de ladrones y criminales. Todos son mis amigos, cualquiera que sea el camino que escojan para librar la batalla.

Por eso pongo mi granito de arena y pido a los venezolanos que vayan a votar, que se coloquen del lado de los amigos, así estos se hayan equivocado. No se trata de “preservar” unos espacios que sigo creyendo que no existen, sino de derrotar de manera aplastante al enemigo de todos: Nicolás Maduro.

Sabemos muy bien que los gobernadores electos serán perseguidos, acosados, encarcelados, privados de presupuesto y de sus competencias constitucionales. Pero eso no es lo que importa. Lo que realmente debemos buscar es la expresión masiva del rechazo popular al payaso que pretende gobernarnos. Y un mensaje a Raúl Castro, el dueño del circo…

¿Qué quiere el gobierno? Ganar “limpiamente” estas elecciones. Por ello, no votar es votar por el PSUV.

No caben medias tintas, no basta con “no llamar a la abstención”. Se trata de movilizar, de revivir un entusiasmo que ha venido mermando, de respaldar a quienes están en la calle, arriesgando mucho, pidiendo el voto.

Por eso llamo a mis grandes amigos María Corina Machado y Antonio Ledezma a dar un paso más y ser los primeros en ir, en la madrugada del 15 de octubre, a su centro de votación (si es que a Antonio se lo permiten) y que lo anuncien desde ya.

No se trata de aplicar aquel viejo dicho: “A los amigos, con la razón o sin ella”, porque a quienes decidieron participar en estas elecciones le pudieran faltar “razones” pero les sobre la “razón”. Puedo no compartir ni la táctica, ni la estrategia; me disgusta muchísimo la forma de tomar las decisiones y la pobre manera de comunicarla, pero están tratando, a pesar de todos los desaciertos, de reconquistar la democracia. No son los medios que yo hubiera deseado, no son los tiempos que a mí me gustarían, muchas veces no me agrada el discurso y carecen de una buena narrativa, pero entre los dos bandos que se enfrentan el 15 de octubre, sé muy bien cuál quiero yo que pierda.

Son pocos los medios que están a nuestro alcance para expresar nuestra opinión en la Venezuela de hoy, pero todos tenemos derecho de expresarla, todos tenemos mucho que decir, que exigir, que reclamar, que responder. “DILO CON TU VOTO”.

Fuente (08/10/17):
https://www.lapatilla.com/site/2017/10/08/dilo-con-tu-voto-por-gustavo-tarre-briceno