Sobre la democracia liberal
Luis Barragán
Desde hace algún tiempo, indagamos sobre el pensamiento marxista venezolano en materia petrolera. No es otro el signo del régimen que ha prevalecido hasta ahora en la Venezuela del siglo XXI, por lo que resulta inexcusable una perspectiva acaso más tediosa, pero necesaria para tipificar muy bien la gran estafa política y algo más, que ha victimizado a las grandes mayorías.
Hace relativamente poco, en un texto ocasional, nos permitimos comentar a un reconocido experto, como Carlos Mendoza Potellá, a propósito de la reedición de un ensayo de mediados de la década pasada. Y, más pausadamente, lo tratamos para un papel de trabajo dirimido en la Escuela de Estudios Políticos de la UCV, por amable invitación del profesor Jonathan Benavides, en un encuentro sobre la razón y la política de Estado, ejemplificándolo con el tema petrolero y petroquímico. Sin embargo, imprevista nuestra intervención en la sesión plenaria próxima pasada de la Asamblea Nacional, referida al embargo de los activos de PDVSA por la Conoco Phillips (https://www.youtube.com/watch?v=wsYe3JW-ZUM&t=4s), hicimos una nueva mención del autor con el que no tenemos relación personal alguna, como hubo ocasión de aclarar a un amigo quizá común que la presumió equivocadamente como una fijación.
Mendoza Potellá, independientemente de sus posturas políticas e ideológicas, ha sido un estudioso del área que no ha tenido responsabilidades, al menos, decisivas o determinantes, en la política petrolera de la dictadura, siendo más fácil presumir la buena fe de sus planteamientos. Por ello, lo calificamos de cándido cuando propuso la conformación de un Consejo de Estado para la supervisión del negocio petrolero, al igual que la activación de la contraloría social.
Un negocio de tan alta y respetable complejidad técnica, gerencial y política, requería y aún requiere, del debido escrutinio, examen o evaluación de los órganos especializados. Luce más adecuado y convincente, ante las fórmulas propuestas, las instituciones propias de la democracia liberal, como el parlamento y la contraloría general de la República, además, órganos autónomos del Poder Público, junto a una activa opinión pública concursada por los grupos de interés ciudadano, fueren económicos, académicos e, incluso, ideológicos.
El caso viene a colación por la extraordinaria entrevista realizada a Jürgen Habermas por Borja Hermoso para El País Semanal, días atrás, en la que el célebre alemán reafirma sus convicciones marxistas y, a sabiendas de la distinción que hizo entre el patriotismo de la guerra y el de la Constitución, se siente patriota de un país de democracia estable y de una cultura política liberal. Por supuesto, aislada editorialmente Venezuela, ajenos a los más importantes debates de los cuales apenas llegan pocos ecos, orientados hacia una sociedad de ágrafos, el desconocido Habermas ni siquiera tendrá la honra de pasar al tribunal disciplinario del PSUV o del PCV de los cuales quizá sean miembros unos que otros, avisados de su existencia.
Abrigamos la convicción en torno a la necesidad de recuperar y realizar plenamente la democracia liberal en nuestro país, como presupuesto indispensable para el perfeccionamiento de las instituciones que jamás lo logrará ese enfermizo reemplazo de las fáciles adjetivaciones. Ha sido obsceno el intento de destruirla definitivamente, hoy, pretendiendo desconocer el sufragio directo universal, directo y secreto, por ejemplo: una de nuestras mayores conquistas históricas, alcanzada con sangre, sudor y lágrimas.
Suscribimos estas líneas, días antes de celebrarse el fraude ya cantado de la dictadura, afectados por la difícil situación de El Helicoide, donde los presos políticos y comunes han sido agredidos nuevamente. Reafirmamos nuestra postura: del asalto pasaremos a la dimisión y, más temprano que tarde, nos corresponderá reconstruir la República.
21/05/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/05/21/la-democracia-liberal/
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Mendoza Pottellá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Mendoza Pottellá. Mostrar todas las entradas
domingo, 20 de mayo de 2018
sábado, 4 de noviembre de 2017
DEL SABER CONDICIONADO
Petróleo y estigmatización
Luis Barragán
En materia petrolera, el régimen ha hecho el contra-milagro de quebrar la industria, faltándole imaginación para inculpar al tal imperio, a la oposición y a los propios venezolanos sumergidos en la espantosa perplejidad que reporta la noticia, luego de la terca, enfermiza y engañosa publicidad que nos dijo y aseguró, nada más y nada menos, que somos y seremos una potencia. Bastará con constatar la crisis humanitaria que padecemos, ya sin las libertades necesarias para desmentir la prédica obsesiva del socialismo demoledor.
Lo curioso es que todas las publicaciones oficiales relacionadas con la materia, insisten en el pretendido desenmascaramiento de las políticas entreguistas del pasado, las que precisamente hicieron de PDVSA una de las transnacionales más poderosas, rentables, eficaces y, en definitiva, competitivas del planeta. Y es que, con todas sus fallas y errores, distorsiones y equívocos, nunca supo de la situación en la que hoy se encuentra, prohibida cualquier indagación por más parlamentaria que sea.
Lejos de descalificar o demeritar al autor, recientemente leímos un par de ensayos de Carlos Mendoza Pottellá que corroboran nuestra convicción: “Vigencia del nacionalismo petrolero” (El Perro y la Rana, Caracas, 2016), pues, parte de una terca premisa moral: la arraigada deshonestidad de los viejos ejecutivos y políticos relacionados con el petróleo que, simplemente, lo subastaron y entregaron a la voracidad de los intereses transnacionales completamente ajenos al país. Por supuesto, acentuando los preceptos políticos, prefería la más completa estatización del negocio y maximización a todo trance de la renta, aportando páginas harto interesantes sobre determinados aspectos técnicos, pero siempre predispuesto frente a la “ideología empresarial”.
Por casualidad, semanas atrás, descubrimos y registramos un viejo artículo de Gustavo Coronel (http://lbarragan.blogspot.com/2017/10/tinta-petrolera.html), distinguiendo entre los beneficios efectivos que conquistó el país, más allá del Estado-Nacional. Útil y necesaria distinción, importante para una relación de complementariedad, mientras avanza la globalización orientada a un impredecible reacomodo de los factores, que clama por una modernización del discurso, sentimos, más que las trampas de la post-modernidad, como escribió Mendoza Pottellá en 1998, que somos víctimas de un sorprendente asalto a la premodernidad.
A través de sus publicaciones oficiales, es nuestro convencimiento, la actual dictadura insiste en los ya remotos enfoques en el campo petrolero, cuestionando la integridad ética de toda la dirigencia que llevó adelante una política exitosa, procurando neutralizar la crítica al monumental fracaso del siglo XXI, e – intimidándolo – estigmatizar a todo crítico que se atreva a la más modesta denuncia y reflexión. Por ello, ni siquiera sabemos de una respuesta sobria, fundada y coherente que se haya dado, por ejemplo, al informe suscrito por el entonces presidente de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional sobre PDVSA, diputado Freddy Guevara, a finales de 2016, que no la es la ridícula demanda que supuestamente interpuso Rafael Ramírez, como tampoco se dice del actual poder petrolero interno, representado por ejecutivos aventajados por el anonimato, que deja demasiado atrás a la tecnocracia, por lo demás, públicamente conocida, que tanto le satisfizo desterrar Chávez Frías, comprometiendo el futuro mismo de la industria.
Pieza: Rolando Peña.
06/11/2017:
http://www.noticierodigital.com/2017/11/luis-barragan-petroleo-y-estigmatizacion http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=86371 https://actualidadvenezuela.org/2017/11/06/luis-barragan-petroleo-y-estigmatizacion/ http://www.ventevenezuela.org/petroleo-estigmatizacion-luis-barragan http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1124366
Luis Barragán
En materia petrolera, el régimen ha hecho el contra-milagro de quebrar la industria, faltándole imaginación para inculpar al tal imperio, a la oposición y a los propios venezolanos sumergidos en la espantosa perplejidad que reporta la noticia, luego de la terca, enfermiza y engañosa publicidad que nos dijo y aseguró, nada más y nada menos, que somos y seremos una potencia. Bastará con constatar la crisis humanitaria que padecemos, ya sin las libertades necesarias para desmentir la prédica obsesiva del socialismo demoledor.
Lo curioso es que todas las publicaciones oficiales relacionadas con la materia, insisten en el pretendido desenmascaramiento de las políticas entreguistas del pasado, las que precisamente hicieron de PDVSA una de las transnacionales más poderosas, rentables, eficaces y, en definitiva, competitivas del planeta. Y es que, con todas sus fallas y errores, distorsiones y equívocos, nunca supo de la situación en la que hoy se encuentra, prohibida cualquier indagación por más parlamentaria que sea.
Lejos de descalificar o demeritar al autor, recientemente leímos un par de ensayos de Carlos Mendoza Pottellá que corroboran nuestra convicción: “Vigencia del nacionalismo petrolero” (El Perro y la Rana, Caracas, 2016), pues, parte de una terca premisa moral: la arraigada deshonestidad de los viejos ejecutivos y políticos relacionados con el petróleo que, simplemente, lo subastaron y entregaron a la voracidad de los intereses transnacionales completamente ajenos al país. Por supuesto, acentuando los preceptos políticos, prefería la más completa estatización del negocio y maximización a todo trance de la renta, aportando páginas harto interesantes sobre determinados aspectos técnicos, pero siempre predispuesto frente a la “ideología empresarial”.
Por casualidad, semanas atrás, descubrimos y registramos un viejo artículo de Gustavo Coronel (http://lbarragan.blogspot.com/2017/10/tinta-petrolera.html), distinguiendo entre los beneficios efectivos que conquistó el país, más allá del Estado-Nacional. Útil y necesaria distinción, importante para una relación de complementariedad, mientras avanza la globalización orientada a un impredecible reacomodo de los factores, que clama por una modernización del discurso, sentimos, más que las trampas de la post-modernidad, como escribió Mendoza Pottellá en 1998, que somos víctimas de un sorprendente asalto a la premodernidad.
A través de sus publicaciones oficiales, es nuestro convencimiento, la actual dictadura insiste en los ya remotos enfoques en el campo petrolero, cuestionando la integridad ética de toda la dirigencia que llevó adelante una política exitosa, procurando neutralizar la crítica al monumental fracaso del siglo XXI, e – intimidándolo – estigmatizar a todo crítico que se atreva a la más modesta denuncia y reflexión. Por ello, ni siquiera sabemos de una respuesta sobria, fundada y coherente que se haya dado, por ejemplo, al informe suscrito por el entonces presidente de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional sobre PDVSA, diputado Freddy Guevara, a finales de 2016, que no la es la ridícula demanda que supuestamente interpuso Rafael Ramírez, como tampoco se dice del actual poder petrolero interno, representado por ejecutivos aventajados por el anonimato, que deja demasiado atrás a la tecnocracia, por lo demás, públicamente conocida, que tanto le satisfizo desterrar Chávez Frías, comprometiendo el futuro mismo de la industria.
Pieza: Rolando Peña.
06/11/2017:
http://www.noticierodigital.com/2017/11/luis-barragan-petroleo-y-estigmatizacion http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=86371 https://actualidadvenezuela.org/2017/11/06/luis-barragan-petroleo-y-estigmatizacion/ http://www.ventevenezuela.org/petroleo-estigmatizacion-luis-barragan http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1124366
Suscribirse a:
Entradas (Atom)