- Oscar Mago, primer LP de Judith Jaimes. Entrevista. Resumen, Caracas, nrs. 113 y 119 del 04/01 y 15/02/1976.
- Moisés Naím. "Crisis y sucesión en las empresas privadas venezolanas". El Nacional, 30/03/86.
- Imperio Rodríguez. Opinan Ricardo Arias y Radomiro Tomic: "ODCA y la propiedad comunitaria". El Nacional, 08/12/81.
- Jesús Sanoja Hernández. "Una lección histórica". Deslinde, Caracas, 05/69.
Fotografía: Biblioteca de la Asamblea Nacional.
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miércoles, 7 de junio de 2017
lunes, 27 de febrero de 2017
CUADERNO DE BITÁCORA
El conocido y vergonzoso caso del esquiador que, además, tiene la celosa defensa de la canciller que no se ocupa del resto de los venezolanos en el exterior, ha motivo un buen Tweed de Toro Hardy. En nada debe extrañar tanta piratería e improvisación. Cada quien "ponta una parada", se dirá. Demostrado, esto no lleva a ninguna parte. Empero, queramoslo o no, expresión de la cultura petrolera que se va, se hizo sistema. Sistema político. ¿Cuál es la diferencia entre el esquiador devorador desvergonzado de dólares y cualesquiera de los ministros? Ninguna.
El alcalde caraqueño circula al volante de automóviles que no puede pagar con su salario. No importa, pues, circula. Y lo hace predicando sobre un chavismo de males que atañen siempre a los demás. Vladimir Petit lo denuncia por las redes sociales. Jorge Rodríguez no es, precisamente, el humilde servidor de esta revolución que lo catapultó social y dinerariamente. De una extraordinaria prepotencia e impune agresividad, no da explicación a nadie. Quien, además, cínicamente fue condecorado como conservador del patrimonio histórico, a pesar del quiste de cemento que levantó en el Palacio de Justicia, le importa un bledo lucirse conduciendo los dólares de venezolanos que mueren de mengua.
No hay dudas, el gobierno cuenta con un formidable dispositivo para mantenerse a flote en las redes. Combaten sus asalariados la enorme inconformidad que ellas recogen de los venezolanos. Y, con absoluto desparpajo, tratan de mantener la fe en alto. Es evidente el entreguismo gubernamental, la olímpica displicencia sobre el Esequio. Mas, poco importa. Para eso está el mensaje taladrador de las redes, pues, se trata de mantener la fe en alto.
LB
El alcalde caraqueño circula al volante de automóviles que no puede pagar con su salario. No importa, pues, circula. Y lo hace predicando sobre un chavismo de males que atañen siempre a los demás. Vladimir Petit lo denuncia por las redes sociales. Jorge Rodríguez no es, precisamente, el humilde servidor de esta revolución que lo catapultó social y dinerariamente. De una extraordinaria prepotencia e impune agresividad, no da explicación a nadie. Quien, además, cínicamente fue condecorado como conservador del patrimonio histórico, a pesar del quiste de cemento que levantó en el Palacio de Justicia, le importa un bledo lucirse conduciendo los dólares de venezolanos que mueren de mengua.
No hay dudas, el gobierno cuenta con un formidable dispositivo para mantenerse a flote en las redes. Combaten sus asalariados la enorme inconformidad que ellas recogen de los venezolanos. Y, con absoluto desparpajo, tratan de mantener la fe en alto. Es evidente el entreguismo gubernamental, la olímpica displicencia sobre el Esequio. Mas, poco importa. Para eso está el mensaje taladrador de las redes, pues, se trata de mantener la fe en alto.
LB
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sábado, 14 de junio de 2014
ADSCRIPCIÓN DE HABILIDADES
De Chávez y la perversión del Ejército
Luis Barragán
Pocas dudas caben sobre la trascendencia histórica y política, como la especificidad militar del componente. Más allá de las circunstanciales opiniones de prensa y de los inevitables comentarios domésticos, urge reflexionarlo para una futura transición democrática que garantice su supervivencia institucional.
Por ello, la extraordinaria responsabilidad que pesa sobre la academia, cuyos planteamientos – por cierto – parecen distantes de las acostumbradas deliberaciones políticas y, particularmente, partidistas. Aplaudimos la multiplicación de los aportes, siendo todavía curiosamente insuficiente la literatura que versa sobre el fenómeno castrense.
Para la coincidencia y la discrepancia, Vladimir Petit Medina ha publicado “Chávez y la perversión del Ejército” (Cátedra Pío Tamayo, Caracas, 2014). La tesis doctoral cuenta con un extenso y detallado marco teórico capaz de multiplicar los medios de prueba, aunque fundamentalmente se afinca en sendas entrevistas semi-estructuradas: ojalá llegue el día que pueda actualizarlos desde la propia intimidad de la corporación armada, accediendo a estudios, documentos, diligencias, expedientes y los otros elementos ahora vedados de la vida castrense y, por siempre, en este lado del mundo, clasificados aún para los más sobrios investigadores.
El autor incurre en la novedad de aplicar caras nociones gerenciales y administrativas del liderazgo, patente en el propio e inevitable lenguaje empleado, a un sistema distintivo, cerrado y de las características que sistematiza, como la Fuerza Armada Nacional. Además, lo sabemos un entusiasta seguidor, colaborador y elaborador de la escuela que estudia el fenómeno del liderazgo, universalizándola entre nosotros, ejerciendo la docencia en la materia, aunque seguramente no tardará en dar un testimonio bibliográfico de su sólida formación como jurista.
Identifica y adscribe las habilidades de Chávez Frías en el desempeño de la jerarquía que heredó y perfeccionó, centrado en el Ejército. Obligado contexto, el autoritarismo innovado explica el éxito de un liderazgo que sorteó no pocas dificultades, combinando distintas facetas hasta pervertir a la institución, para subordinarla completamente: acotemos, también esas habilidades personales, pacientemente cultivadas o sobrevenidas, dan también noticia de las exigencias nada anecdóticas que comportará – precisamente – liderar la aludida transición.
Lo más importante es que las conclusiones del trabajo en cuestión, susceptibles de un debate que deseamos en los órganos colegiados de la oposición, más que para la ilustración individual de un curioso, se convierten en pautas orientadoras del futuro trabajo. Susceptibles de profundizar, marcando la pauta de otros hallazgos, Petit Medina realiza una excelente contribución al debate de una materia que, además, sintetiza buena parte de nuestros incomprensibles tabúes.
Identificados con el prólogo de Fernando Falcón, el libro de marras no debe faltar en la mesa de trabajo de legos y entendidos para darle una mayor densidad a nuestras posturas ciudadanas. He acá una oportunidad: la de ver el futuro con una renovada visión y disposición, pues, quince años no pasan en balde.
Fotografía: Además de la portada del libro en cuestión, Román Delgado Chalbaud en el exilio, tomada de la revista Élite, Caracas, abril de 1964. Iniciado el proceso de la definitiva institucionalización de las Fuerzas Armadas, en Venezuela, a partir de 1913, fue una cabal expresión del oficial que incursionaba exitosamente en los negocios.
Luis Barragán
Pocas dudas caben sobre la trascendencia histórica y política, como la especificidad militar del componente. Más allá de las circunstanciales opiniones de prensa y de los inevitables comentarios domésticos, urge reflexionarlo para una futura transición democrática que garantice su supervivencia institucional.
Por ello, la extraordinaria responsabilidad que pesa sobre la academia, cuyos planteamientos – por cierto – parecen distantes de las acostumbradas deliberaciones políticas y, particularmente, partidistas. Aplaudimos la multiplicación de los aportes, siendo todavía curiosamente insuficiente la literatura que versa sobre el fenómeno castrense.
Para la coincidencia y la discrepancia, Vladimir Petit Medina ha publicado “Chávez y la perversión del Ejército” (Cátedra Pío Tamayo, Caracas, 2014). La tesis doctoral cuenta con un extenso y detallado marco teórico capaz de multiplicar los medios de prueba, aunque fundamentalmente se afinca en sendas entrevistas semi-estructuradas: ojalá llegue el día que pueda actualizarlos desde la propia intimidad de la corporación armada, accediendo a estudios, documentos, diligencias, expedientes y los otros elementos ahora vedados de la vida castrense y, por siempre, en este lado del mundo, clasificados aún para los más sobrios investigadores.
El autor incurre en la novedad de aplicar caras nociones gerenciales y administrativas del liderazgo, patente en el propio e inevitable lenguaje empleado, a un sistema distintivo, cerrado y de las características que sistematiza, como la Fuerza Armada Nacional. Además, lo sabemos un entusiasta seguidor, colaborador y elaborador de la escuela que estudia el fenómeno del liderazgo, universalizándola entre nosotros, ejerciendo la docencia en la materia, aunque seguramente no tardará en dar un testimonio bibliográfico de su sólida formación como jurista.
Identifica y adscribe las habilidades de Chávez Frías en el desempeño de la jerarquía que heredó y perfeccionó, centrado en el Ejército. Obligado contexto, el autoritarismo innovado explica el éxito de un liderazgo que sorteó no pocas dificultades, combinando distintas facetas hasta pervertir a la institución, para subordinarla completamente: acotemos, también esas habilidades personales, pacientemente cultivadas o sobrevenidas, dan también noticia de las exigencias nada anecdóticas que comportará – precisamente – liderar la aludida transición.
Lo más importante es que las conclusiones del trabajo en cuestión, susceptibles de un debate que deseamos en los órganos colegiados de la oposición, más que para la ilustración individual de un curioso, se convierten en pautas orientadoras del futuro trabajo. Susceptibles de profundizar, marcando la pauta de otros hallazgos, Petit Medina realiza una excelente contribución al debate de una materia que, además, sintetiza buena parte de nuestros incomprensibles tabúes.Identificados con el prólogo de Fernando Falcón, el libro de marras no debe faltar en la mesa de trabajo de legos y entendidos para darle una mayor densidad a nuestras posturas ciudadanas. He acá una oportunidad: la de ver el futuro con una renovada visión y disposición, pues, quince años no pasan en balde.
Fotografía: Además de la portada del libro en cuestión, Román Delgado Chalbaud en el exilio, tomada de la revista Élite, Caracas, abril de 1964. Iniciado el proceso de la definitiva institucionalización de las Fuerzas Armadas, en Venezuela, a partir de 1913, fue una cabal expresión del oficial que incursionaba exitosamente en los negocios.
sábado, 21 de diciembre de 2013
BITÁCORA (1)
Campaña interna JRC, 1989. Luis Castro Lezama.
Campaña interna JRC, 1989. Luis Rivero, fallecido en un accidente de tránsito a principios de los '90.
Campaña interna JRC, 1989. Henry Medina.
Campaña interna JRC, 1989. Juancho Mejías. Era el único de los afiches con un mensaje subliminal.
Campaña interna JRC, 1989. Vladimir Petit, quien resultó ganador. El afiche a la vez era explicativo de sus propuestas, en el reverso.
Campaña interna JRC, 1989. Hay anécdotas sobre la recepción del afiche en el estado Nueva Esparta.
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