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miércoles, 7 de junio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Oscar Mago, primer LP de Judith Jaimes. Entrevista. Resumen, Caracas, nrs. 113 y 119 del 04/01 y 15/02/1976.
- Moisés Naím. "Crisis y sucesión en las empresas privadas venezolanas". El Nacional, 30/03/86.
- Imperio Rodríguez. Opinan Ricardo Arias y Radomiro Tomic: "ODCA y la propiedad comunitaria". El Nacional, 08/12/81.
- Jesús Sanoja Hernández. "Una lección histórica". Deslinde, Caracas, 05/69.

Fotografía: Biblioteca de la Asamblea Nacional.

martes, 24 de mayo de 2016

TRAZO HISTÓRICO

Érase un referente foráneo
Guido Sosola


Las redes engañan, porque no todo lo que se busca se consigue. Lejos de culparla, hay que mirar hacia el mercado de consumo: tiene una mejor cotización la data banal y efímera que la información consistente, coherente y profunda que suele quedar muy, pero muy atrás. No obstante, tenemos la impresión de una frecuente purga, como ocurre ahora con los consabidos “Aló, Presidente”, cuyos videos lenta e inadvertidamente desaparecen del horizonte digital, u otros materiales la pueblan con alguna tardanza, como es el caso de los relacionados con el chileno Radomiro Tomic, líder demócrata-cristiano de inequívoca postura de izquierda con el que los venezolanos nos familiarizamos – definitivamente – entre las décadas de los sesenta y setenta del XX.

Grosso modo, la democracia cristiana chilena, fue un partido de inconfundible sello ideológico que, a lo largo de su más remota historia, entre varios de los más destacados, tuvo por referentes fundamentales al centrista Eduardo Frei Montalva, cercanamente seguido por Tomic. La atención que los venezolanos le dispensamos a la organización, muy bien lo ejemplifica la revista SIC del Centro Gumilla, cuya colección está completamente disponible en las redes, sin contar con las numerosas ocasiones en las que los dirigentes foráneos nos visitaron antes que el gobierno de Allende (acotemos, apretada síntesis de lo que acá ya tiene 17 años), condujera al gobierno militar.

Junto a los uruguayos, los demo-cristianos del sur hicieron elocuente manifestación de la búsqueda de un orden no capitalista que llamaron socialismo comunitario, acá traumáticamente atenuado por la denominación sociedad comunitaria, pero – volviendo con Tomic – las elecciones de 1970 tuvieron como particularidad la extraordinaria semejanza del candidato presidencial y su programa, con el de Salvador Allende. La confusión produjo consecuencias mediatas e inmediatas, afectando la propia credibilidad de un partido que, después, remontó la difícil cuesta de la dictadura pinochetista, de la que también se le acusó como causante, hasta gobernar con la Concertación y, hoy, experimentar una fortísima crisis hasta de identidad, razón por la cual nos explicamos esa vuelta a don Radomiro.

Apreciando algunos aportes a youtube.com que, por cierto, significativamente, no llegan al año de orbitados, como las escenas de la campaña  de 1970 con un himno que suscitará la curiosidad de los consultores de hoy (https://www.youtube.com/watch?v=4mZg5cMd_nk&feature=youtu.be, o https://www.youtube.com/watch?v=3pjg-HjyuK8),  llama la atención un discurso de RadomiroTomic (https://www.youtube.com/watch?v=7DWfJryMmlw), mediante el cual constatamos posturas que, ahora, pueden generar una inmensa confusión en el proceso de reconstrucción del partido (PDC), deseando de buena voluntad recuperar su primigenia identidad y la fuerza mística que supo irradiar en el continente. La Unidad Popular que argumenta el chileno en un video más apropiado  para la reflexión histórica que para una actualizada respuesta política, clama por una alianza con las fuerzas marxistas de izquierda, cuyo auditorio de nuevo siglo atenderán con olvido de la dramática lección que, por desgracia, los venezolanos todavía arrojamos: cierto, alianza justa, argumentada y de buena fe que reivindica al partido, pero que los marxistas – groseramente, en el caso de Carlos Altamirano – desecharon.

Lo acaecido en nuestro país, con el fenómeno petrolero - ¿qué duda cabe? – de Chávez Frías, en principio, amalgamando las más variadas fuerzas y corrientes políticas e ideológicas que auspició, además del colaboracionismo y hasta el franco y visible oportunismo de personalidades y tendencias de los partidos y movimientos que derrotó, derivó en un batiburrillo que a la postre desenmascaró al castro-comunismo, expresión de un anacrónico socialismo real que ha sobrevivido parasitariamente de la sucursal que instaló y todavía administra en Venezuela. Por supuesto, los socialcristianos de vieja e inquieta data,  es el testimonio recibido al consultar a algunos amigos, con Tomic sienten una legítima nostalgia – érase todo un referente foráneo – pero, a la vez, lamentan que el dato no sea tomado a título de inventario, avalado por un debate de actualización y cotejado con lo que tiene por triste emblema a Maduro Moros.

26/05/2016
http://www.opinionynoticias.com/internacionales/26462-erase-un-referente-foraneo

viernes, 30 de agosto de 2013

¿40 AÑOS NO SON NADA?

De la absolución histórica
Luis Barragán


Crecimos repudiando la dictadura de Augusto Pinochet, aunque – luego de quince años – hizo económicamente viable a Chile como no pudieron sus pares de la región. Todavía recordamos nuestra adolescente atención vacacional a la transmisión del discurso de Fidel Castro, captado por el hermano mayor en su portentoso aparato de radio que cumplía su promesa tecnológica en el litoral, y después enjugado por aquella emblemática canción de Inti-Illimani que todavía nos gusta, escudriñando los tiempos del liceo. Sin embargo, con el tiempo, la interrogante crecía por nuestra adscripción demócrata-cristiana y por los hechos mismos que produjeron el fenómeno.

Adscripción que se identificaba entusiasta y vehementemente con la corriente representada por Radomiro Tomic que, por un afiche de largos años confundido con una pared de la planta alta de la quinta “Campoamor”, sede del viejo IFEDEC,  y por la vieja prensa a la que nos aficionaríamos, nos enteramos de su estancia en la Caracas de 1970.  Diluyéndose el gesto firme del orador que celebró la otrora Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), recientemente no los devolvió Leopoldo Quintana, cuando coronó una reunión de trabajo, a propósito de la propuesta constituyente, asombrándonos por algunas piezas de su archivo personal.

Avecinándose el 40 aniversario de la caída de Allende, se mezclan unos y otros en la memoria de un tiempo supuestamente ido, con la convicción de una fiera conmemoración del madurato que querrá victimizarse hasta la saciedad, manipulando aquellas circunstancias. Al fin y al cabo, siempre ocurrió, a pesar que, hacia el sur, partidos como el Socialista, el Comunista y el MIR, no monopolizaban las demandas de una transformación social y, llegada la ocasión, pulverizaron la oportunidad.

Crecimos repudiando la sistemática violación de los derechos humanos, con una solidaridad activa de calle, abrazando generosamente al exilio chileno, pero también desprendiéndonos de la interesada versión de los caídos. Creemos que fue Ramón Guillermo Aveledo, quien nos obsequió una pequeña colección de la revista “Política y Espíritu” de los años del allendismo, junto al programa de gobierno de Radomiro,  vencido en los comicios presidenciales por Salvador Allende,  donde fielmente retrataba la onerosa e irrespirable realidad de la improvisación, el desabastecimiento, la intolerancia, la inflación,  la persecución, las protestas, el sectarismo, completamente indiferente ante el llamado, las propuestas  y las diligencias de sensatez, sosiego y realismo provenientes de los democristianos, al igual que de los diferentes sectores – incluso, populares y medios – angustiados por una salida de fuerza, sin apostarle.

Hoy, por ejemplo, al hallar y revisar en la red la entrevista realizada a Allende por el celebérrimo Régis Debray,  sentimos la terrible simplicidad  de los planteamientos que, junto a la prolongada residencia de Castro en Chile, a escasos años de su fracasado intento insurreccional en el continente, ayudan a comprender con mayor precisión un fenómeno que tiende a repetirse en Venezuela. Lo peor es que, acá,  no se trata de tres años, sino de la década y media de intimidación brutal que, salvadas las circunstancias y proporciones, añadida la amabilísima renta petrolera, nos convierten en copia de la lejana tragedia y ocasión para un triple chantaje.

En efecto, por una parte, es el propio gobierno venezolano el que, desaforado e irresponsable, juega con un golpe militar porque, en lugar de corregir los evidentísimos entuertos provocados, huye hacia adelante para colocarnos en el falso dilema de sus fríos cálculos, sin ocultar el intervencionismo cubano. Convertido en una experiencia anti-histórica,  se resiste a la maduración de una transición democrática, aunque la resistencia es propiamente la de los intereses creados, oliendo la conspiración en las mismas sombras que sus torpezas generan, y pretendiendo inculpar  a la oposición hasta de sus más fútiles yerros, agudiza hasta el hartazgo sus contradicciones confiado en la absolución que el tiempo prodigará.

El oficialismo parece solazarse con la idea de una asonada que, llevándoselo por el medio, también lo haga con la oposición más honesta, convencida, genuina y consistente y creadora que lo ha irritado por todos estos años, añadida la que no ha tenido prensa.  Al raro revanchismo que los congratulará, se une la ilusión del adinerado e infatigable viajero que, por su prestigiosa condición de ex – ministro, por citar un caso, gozará de la adicional fama de combatiente en los foráneos  estudios televisivos y radiales, o en los portales digitales más conocidos, devenido intelectual de reconocidos quilates por sus impresos testimoniales.

Por otra, tarde o temprano, como ya  acontece con la experiencia chilena, las aguas retoman sus cauces y, lejos de aquella victimización políticamente rentable,  no pocos actores sufren un legítimo cuestionamiento. Pudo evitarse una experiencia tan injusta para el pueblo chileno, agregado el demencial golpe de Estado, pero fue tal el atolondrado auto-engaño, la impericia política, la intoxicación ideológica, la prepotencia del poder y la cómoda hipoteca cubana, que arrastró a justos y pecadores hacia el despeñadero.

Deliberadamente o no,  faltaron las habilidades políticas y hasta la claridad conceptual y estratégica que la coyuntura ameritaba.  La estridente conmemoración venezolana, intentará esquivar el dato de un suicidio político que tiene menos de heroico y más de extravío psicológico.

Finalmente, lo que puede llamarse – por comodidad – el marxismo-leninismo internacional, la más íntima y atrasada convicción y gremio que por cobardía cuenta con otros eufemismos, no protagonizó exclusivamente la lucha contra la dictadura, como desean hacerlo creer. Y es más, fueron otros los arquitectos de una transición que exigió todo el talento, la ponderación y la firmeza que fueron tan indispensables, como – por citar un nombre – bien lo sintetizó Patricio Alwyn, por cierto, un anciano que inexplicablemente no hallaría cupo de popularidad en la actual Venezuela inducida y dominada por la banalidad.

Apenas concluya el receso parlamentario, excepto la junta directiva lo haga antes, el hemiciclo sabrá más de la arenga y de algunos cantores, que del libre debate sobre un hecho histórico que, manipulándolo, dirá fustigar a la oposición.  No hay absoluciones gratuitas y automáticas, ni siquiera al calor de un barril de petróleo.

Fotografía: LB; Reproducción de un afiche de bienvenida a Radomiro Tomic, Caracas, 1970. Colección: Leopoldo Quintana.
http://www.noticierodigital.com/2013/09/de-la-absolucion-historica/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=985860

lunes, 19 de diciembre de 2011

BOLETA DE CITACIÓN


Un par de citas
Luis Barragán


Existe una exagerada y a veces infeliz propensión al pragmatismo político: por una parte, lo único importante es actuar con lo que hay, extremando las habilidades personales, porque lo institucional o institucionalizado de poco sirve; y, por otra, constituye un mérito sospechar y prescindir de las ideas elaboradas, propósitos meditados, de algún encaje teórico y hasta de valores y principios. Dejando intactos los usos, acaso pueden denunciarse los abusos susceptibles de reportar un dividendo inmediato, sin – es la clave - amarradura moral alguna.

Distinto al que está asociado al realismo político necesario, el sentido práctico que dice bastarse a sí mismo, degenera con prontitud en el oportunismo, complicidad y comodidad que reniega de la no menos necesaria reflexión, ensoñación y compromiso. Peor, rinde culto a la supuesta novedad que lo caracteriza, al pretendido afán creador, convencido de los actos de audacia que escenifica cuando es la temeridad es su mejor credencial.

Recurso de autoridad, finalizando su obra más célebre, John Maynard Keynes sentenciaba hacia 1931: “Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto” (“Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero", FCE, México, 1965: 337). Y es que el realismo político adulterado ha de depender esencialmente de aquellos que presumen de un sentido común que, por lo visto, no siempre lo fue, ignorantes de los esfuerzos, circunstancias y actores que los produjeron desde los altos hornos del hacer y pensar trascendente.

La mayor garantía del rentismo sociológico que nos caracteriza, se encuentra precisamente en la dirigencia que se tiene por absolutamente inédita, cimbrada por una súbita e incontaminada inspiración que las circunstancias le revelan frente a la ceguera ajena. No cabe tradición alguna de pensamiento, aunque prefiere la evasión que rechazo abierto que implica la ciclópea tarea de cuestionarlo.

Recurso que deviene concurso de autoridad, tenemos a la mano un discurso del otrora aspirante presidencial chileno, para completar la ilustración. Refería el líder demócrata- cristiano Radomiro Tomic: “… Nada hay menos práctico que ese aparente ‘sentido práctico’. Antes y ahora son las ideas las que gobiernan al mundo. Aunque los hombres del pragmatismo y del sentido práctico no se den cuenta, ellos y sus métodos no son sino instrumentos de un determinado sistema de ideas que no alcanzan a percibir por ignorancia o pereza mental” (“Revolución chilena y unidad popular”, El Escudo, Santiago, 1969: 17).

La recuperación vital de los partidos, principalmente opositores, obliga a la reivindicación del pensamiento, generado desde sus entrañas para complementar o superar el que ambientalmente se impone. Una transición post-autoritaria fuerza al consenso, pero muy mal o escasamente viable sería de no innovarlo con el aporte de los cuadros pensantes que puedan exhibir, después de abusar de un peculiar “outsourcing”: el alquiler de las ideas.

Cuadros que también pueden competir con la academia, desde una particular plataforma: la vocación de poder, decisiva para modificar la realidad, en lugar de glosarla. Más allá de la divisa petrolera, soporte del largo capitalismo de Estado que hoy adquiere otros matices, hay un mundo que soñar, meditar e implementar.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2011/12/un-par-de-citas/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=826124
Ilustración: Daniele Panebarco, escena de "El Acorazado Potemkin",