Mostrando entradas con la etiqueta Salvador Allende. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salvador Allende. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de septiembre de 2018

(AUTO) ENGAÑO

Alienationem
Guido Sosola


Una cosa es sentir atracción y hasta entusiasmo por determinados regímenes y, muy otra,  vivirlos y sufrirlos. La curiosidad y el acercamiento también se convierten en una fuerte alienación que, por lo visto, no es exclusiva de los regímenes capitalistas, por mucho que Marx así lo entendiera y Ludovico Silva lo confirmara,  prestigiándose más allá de la poesía, al hurgar en los pergaminos y el idioma en el que originalmente el asunto fue planteado.

No existe experiencia totalitaria alguna, frustrada o consumada, sin una profusa, profunda y sofisticada campaña propagandística que despierte una poderosa, excelsa e inmarcesible ilusión. Y los problemas que pudiera generar, como lo hace, por trágicos que fuesen, como los son, los refieren a unas burdas circunstancias, así ellas se acumulen por décadas.

Nuestra adolescencia fue sorprendida por la caída de Allende y la instauración de una feroz dictadura que pareció reivindicarlo, recordando por siempre la sintonización  en el litoral, por mi hermano mayor,  del discurso alusivo de Fidel Castro, gracias a un aparato de espléndidas bandas que le dio alcance a Radio Habana, en una noche despejada del litoral central. Y, al igual que toda la prensa nacional, a la que estuvimos expuestos a lo largo de la juventud, el corto experimento socialista supo de una versión extraordinariamente romántica que, a punta de Quilapayún, se convirtió en un lugar común.

Las apariencias suelen engañar y, aunque quebrábamos lanzas contra la dictadura militar, animados por su denuncia en actos propios de una juvenil militancia política, hubo simpatías hacia el médico mártir que pronto pisaron la desconfianza y, luego, la decepción. Todavía conservamos el ejemplar de una revista chilena, “Política y Espíritu”, obsequiado por un dirigente adulto del partido, útil para aquellos viejos y espontáneos debates de ocasión, en el que daba cuenta de la obscena intromisión cubana que dejó en pañales a la estadounidense, los tres años de inflación, carestía, violencia y éxodo que, olvidada  la lección,  anunciaba lo que hoy se muestra en Venezuela: una colosal tragedia.

Hay países democráticos de una izquierda marxista aturdida y minoritaria, o exitosa y creciente, hábilmente enmascarada, como ocurrió entre nosotros al abrir el presente siglo, que no sólo reivindican al chavismo, sino tratan de imitar su fraudulento tránsito hacia el poder. E, incluso, tratándose de sectores ajenos a la capilla ideológica, hasta lo justifican por un generoso esfuerzo de comprensión y, así, en nuestro primer viaje a Alemania, a principios de los dos mil, fueron numerosas las observaciones que hicimos a los anfitriones ganados por una interpretación catastrófica del país petrolero que los insospechados y nuevos elencos del poder estaban predestinados a redimir.

Días atrás, un amigo envió la emocionada  traducción personal de un capítulo al que accedió, del libro “Fear: Trump in the White House” de Bob Woodward, próximo a lanzarse, no sin reconocer que esto sólo sucede en las democracias liberales, recordando la defenestración de Nixon, cuyo origen estuvo en las investigaciones de un periódico, adelantadas años atrás por el autor, junto a Carl Bernstein,  para The Washington Post. Cosa  parecida no ocurre en la Venezuela que no se sabe y constituye un delito indagar sobre las cifras oficiales y reales de inflación, salubridad, migración o escolaridad, o, al menos, no es posible la filmación y comercialización de algo equivalente a “Citizen Kan” de Orson Welles, o “Deadline - U.S.A.” de Richard Brooks que, por cierto, pudimos ver por recomendación del amigo remitente (https://www.youtube.com/watch?v=SmJtn0sohmE).  Sin embargo, el libérrimo debate sobre la administración Trump, genera condenas, pero regímenes como el de Venezuela, Cuba, Corea del Norte y otros, una inaceptable comprensión, ya que, simplemente, no se les padece.

Esta ya larga nota surge de otra noticia, como es la aparición de otra expresión de la izquierda marxista en Alemania, liderada por la atractiva parlamentaria Sahra Wagenknecht, en la búsqueda de un inédito camino hacia el poder (https://www.dw.com/es/presentan-nuevo-movimiento-de-izquierda-alem%C3%A1n-para-desencantados-de-la-pol%C3%ADtica-tradicional/a-45345567). La más elemental minería de datos, arroja una evidente simpatía con la actual dictadura venezolana que no debe asombrar, como tampoco  ocurre en la consabida España de Pablo Iglesias, añadido el colaboracionista Pedro Sánchez, pues, refleja algunas facetas de las enajenadas relaciones políticas de la llamada post-modernidad.

Tratamos de movimientos que buscan oxigenarse en el debate político, apelando a las más “novedosas” banderas del momento, solidarizándose con causas que no conocen y hasta les importará un bledo conocer, para atender y aprovechar a un electorado cautivo. En un país en el que el Estado financia las actividades partidistas ciertamente representativas, dudamos que la señora Wagenknecht tenga interés en el financiamiento de su solidaridad, por esta dictadura, o que disponga de emisarios a lo Juan Carlos Monedero para diligenciarlo, pero ella, como muchos otros, tienen al menos el deber de medir sus simpatías, porque la bolivariana es una revolución de las más fraudulentas de la historia.

Según la costumbre, al latinazo cabe un refrán popular: nadie aprende en cabeza ajena. Hay que vivir y sufrir esto, para entender las dimensiones de la tragedia.

Ilustración: Catherine Story.
Fotografías: http://www.liberation.fr/checknews/2018/09/04/que-dit-exactement-sahra-wagenknecht-sur-l-immigration_1676492  y     https://www.abebooks.com/book-search/title/chavez-presidente/
07/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/07/alienationem-por-guido-sosola/
https://www.scoopnest.com/es/s/GUIDO%20Sosola/
https://venezuelaunida.com/alienationem-por-guido-sosola/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/AL/1510929

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿ENFRIARÁN LAS HABAS?

Gestio pro herede
Guido Sosola


Durante el gobierno de Allende, los chilenos supieron de cacerolazos, escaseces y escenas de violencia que, apenas, rasguñan la terrible realidad de los venezolanos de estas horas. Cierto, lo reconoció Kissinger, la CIA abonó a la caída del médico, en ese concurso de agencias de (contra) inteligencia y sabotaje que hizo sede en el cono sur, pues, teniendo por fondo la guerra fría, pendientes de la completa revelación de sus archivos, la KGB no era precisamente la Orden de la Trapa ni la estadía de Fidel Castro por un mes, la mera curiosidad de un trapense.

Las atrocidades de Pinochet compaginaron muy bien con la vasta campaña de victimización del régimen socialista, cuya naturaleza y alcances, por cierto, comenzamos a comprender con la lectura adolescente de un libro de Eduardo Frei Montalva, los recurrentes foros celebrados con dirigentes que se empeñaron en hacer del exilio un momento,  y demás actos de solidaridad con el pueblo de Chile. Recordemos, por ejemplo, el impacto y la trascendencia aleccionadora que tuvo el rescate de Orlando Letelier, por diligencias de Diego Arria, aunque después fue ultimado en Washington.

La sola circunstancia de haber ocupado un ministerio, una embajada u otra alta posición en el allendato, le garantizaba al visitante, forista, entrevistado o articulista, una aureola de prestigio y credibilidad, suscitando la inmediata atención, pues, de un modo u otro, la suya era una credencial de honorabilidad ante la audiencia frecuentemente conmovida. Algo que dudamos demasiado ocurra cuando salgamos del socialismo del siglo XXI, por más que inventen sus beneficiarios y dolientes, orquestándola en todo el orbe, una extraordinaria campaña de victimización,  incluyendo las conferencias que pueda dar Maduro en su exilio  previsiblemente  dorado en torno a la descomunal conspiración astral de la que fue objeto.

Presumiendo de la excepción que confirme la regla, no habrá ministro, embajador, gobernador, magistrado, cónsul o cosa parecida que pueda salir airoso de un foro, apenas destapemos las ollas de la inmensa corrupción de estos años, añadidos los vínculos con las mafias internacionales que todavía cuecen las habas de sus desesperaciones al acercarse la hora.  De una desfachatez destemplada y cinismo a prueba de balas, no logramos imaginar el cuento heroico de un funcionario que, al desgarrarse ls vestiduras, se exhiba como el cátaro que luchó por redimir al pueblo, aunque siempre queda el expediente de acogerse a un programa de la DEA que convierta su anonimato en el mejor visado posible.

Además, igualmente pendientes de una suerte de sociología política de los gabinetes de estas casi dos décadas,  dando cuenta de la rotación regular de unos pocos, son demasiados los ministros y viceministros de nombre impreso en la Gaceta Oficial, por citar al funcionariado emblemático.  Sobre todo, por los que exponen un ligero tránsito en el poder, reciclados en las zonas más informales con las que cuentan, que añade a aquellos que hicieron sus maletas tiempo atrás y se fueron con el ánimo del olvido que la sola y silenciosa ausencia cree procurar.

Y es que, con todas las diferencias que tengamos respecto al allendismo, éste expuso nombres que no guardan correspondencia alguna con los de Chávez Frías y su sucesor. Por lo general, aquéllos   probablemente eran personas de reconocida trayectoria política, adustas y modestas, mientras que éstos son de infame flaqueza moral,  ideológicamente raquíticos y desmandadamente vanidosos. 

No habrá autoridad moral alguna que mostrar, dejando atrás una estela represiva que debe y deberá ensordecer sus sueños. El chavismo es y será aún más una herencia pesada y, aunque enfríen las habas, no tendrá más gestión que la de procurar el olvido de propios y extraños.


18/05/2017:

domingo, 18 de septiembre de 2016

DEL FASCISMO QUE VIENE

Los “freikorps” del patio
Luis Barragán


Explorando  la estantería, nos encontramos con un llamativo fenómeno histórico como el de los “freikorps”, ex – combatientes alemanes que no aceptaron la derrota en la primera guerra mundial, optando por las guerrillas en el Báltico por década y media después de concluida la gran contienda. Precursores del nazismo, dejaron sendos testimonios biográficos en los que destacaron aquellas percepciones y convicciones nada realistas de la derrota y sus causas, pero que se convirtieron y asimilaron a una realidad y a una patología políticas de gravísimas consecuencias.

La malévola conspiración de los judíos y la cobardía más que la incompetencia de los generales, provocaron la pérdida de una guerra que se pudo ganar. El enemigo interno hincó la puñalada por la espalda a un país predestinado por una historia que solamente exigía testículos, alimentando una fábula que también condujo al nuevo y estrepitoso fracaso.

Mutatis mutandis, los venezolanos contamos con los “freikorps” del madurato que, al negarse a aceptar el monumental fracaso del régimen, condenándonos a una hambruna sin precedentes, inventan historias de cualquier ralea para inculpar a terceros. Alguien dirá de “hipótesis conspironoicas” para referirse a las insólitas interpretaciones que auspicia Miraflores, pero lo cierto es que sus más decididos partidarios, concesionarios de alguna prebenda que defender, emplean literalmente la violencia para tratar de imponer un resignado silencio que resulta ya imposible.

Lo peor es que, descartando el ejercicio de un futuro rol institucional de oposición para la transición democrática, quizá perdida la oportunidad de prolongarse por décadas cual peronismo de los tormentos del sur, quedarán empuñando un mensaje y librando batallas de fantasía que explicarán algunos actos terroristas en el futuro, con las armas que puedan preservar. Poco les importa un análisis objetivo y, por cierto, marxista de lo que acaeció con Salvador Allende, privilegiado y cultivado el legado de una muy radical victimización que, en la versión venezolana, no encuentra un fácil cauce por la ferocidad evidente, arrogante y estrafalaria del victimario incansable.

Es de suponer, la muy agotada ilusión petrolera impone e impondrá un sentido de las realidades – valga la redundancia – realista que deje atrás el “ta’baratismo” que hizo de Miami y La Habana un emblema. En su vieja y nueva modalidad, el fin de la Venezuela Saudita llegó un buen rato atrás, pero los “freikorps” del patio, incluyendo a los adversarios de Maduro Moros y su antecesor, se resistirán por varios lustros más escudándose en cualesquiera pretextos de emoción y ocasión.

Fotografía: http://www.observatorio-arendt.org/wp/?tag=venezuela
19/09/2016:
http://www.noticierodigital.com/2016/09/los-freikorps-del-patio/ http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=44733 http://class987fm.com/2016/09/19/los-freikorps-del-patio-luisbarraganj/

viernes, 31 de julio de 2015

LAS LECCIONES OLVIDADAS

EL NACIONAL, Caracas, 29 de julio de 2015
España, la izquierda y la historia
Aníbal Romero 

Como es sabido los partidos políticos de izquierda, tanto la presuntamente moderada encarnada en el PSOE como la más radical representada por Podemos, lograron importantes avances en las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo en España. Hablo de una izquierda “presuntamente moderada” al referirme al PSOE, pues uno de los fenómenos políticos de este tiempo es la progresiva radicalización hacia la izquierda de ese movimiento.
Empujado por un genuino descontento derivado de una economía que no termina de arrancar, así como por la extendida corrupción de las élites políticas tradicionales, un electorado inquieto y desconcertado ha empezado a experimentar con fórmulas heterodoxas, que sólo presagian borrascas para España.
Por los momentos, algunos de los ayuntamientos y regiones controlados por la izquierda española y por los sectores independentistas, se están dando a la tarea de eliminar en salas de reuniones y sitios públicos retratos y bustos de los reyes Juan Carlos I y Felipe VI, entre otros símbolos de la monarquía, así como de proseguir el rumbo –que comenzó hace ya algunos años– de cambiar nombres a calles, derribar estatuas, programar y publicar nuevos textos con versiones sesgadas y parcializadas de la historia, a fin de desfigurar y desechar en todo lo posible la memoria de lo realmente acontecido durante la guerra civil de 1936-1939, y condenar sin miramientos y en todos sus aspectos al régimen franquista.
Lo primero, es decir, la ofensiva antimonárquica se refiere al presente de manera directa; y lo segundo, la perspectiva unilateral de la historia, también tiene que ver con el presente, sólo que en este caso se accede a la actualidad mediante la transformación del pasado. En tal sentido, con su ataque creciente a la monarquía, la izquierda radical y el independentismo regionalista apuntan con gran acierto contra las bases del Estado español, a objeto de erosionarlas y eventualmente lograr su desintegración.
La distorsión del pasado en función de una perspectiva única y hegemónica, procura transmitir a las nuevas generaciones la versión que la izquierda derrotada en la guerra civil tiene de ese conflicto, y que se caracteriza por su miopía y falta de equilibrio.
Con estos dos procesos, el ataque a la monarquía y la distorsión de la historia, la izquierda española en general, pero particularmente su sector más radical, pone de manifiesto otra vez un rasgo clave de la acción de la izquierda política internacional en su camino al poder y en su ejercicio del mismo. Lo que ahora hace la izquierda radical en España, con una pequeña ayuda de los “moderados”, fue lo que hicieron los bolcheviques en Rusia, los maoístas en China, los hermanos Castro en Cuba, los sucesores de Allende y la Unidad Popular en Chile, y Chávez y sus seguidores en Venezuela. El proceso de desfiguración de la historia con base a una versión unilateral de la misma es empleado como instrumento de consolidación del poder.
La versión que la izquierda española ofrece sobre la guerra civil y el franquismo, sería capaz de convencer a más de un incauto que ese conflicto y el régimen que produjo salieron casi de la nada, o quizás sencillamente de las torcidas intenciones de un grupito de conspiradores, alentados por los más oscuros designios y situados en una especie de limbo fuera de todo contexto concreto. Pero cualquier persona que se ocupe de leer un poco acerca de lo que fue la República española y luego la guerra civil, en libros de historiadores serios y ponderados como Hugh Thomas y Anthony Beevor, por ejemplo, con seguridad alcanzará una perspectiva mucho más balanceada, una perspectiva que muestre no solamente el caos en que el radicalismo de la izquierda sumió a España antes de la guerra civil, sino también las atrocidades que tanto la izquierda como los nacionalistas se infligieron mutuamente entre 1936 y 1939.
Basta con informarse un poco acerca de lo ocurrido dentro de las propias filas republicanas durante esos años, sobre las luchas implacables entre comunistas y anarquistas, la incontrolable violencia callejera, la ausencia de autoridad, la ingobernabilidad, la destrucción de todo derecho y la pérdida absoluta de un sentido del orden y de vigencia de las leyes, para tener claro qué le esperaba a España bajo un régimen comandado por quienes dirigieron la guerra civil del lado republicano.
El régimen franquista nacido de esa feroz guerra civil estuvo lleno de las sombras propias de toda dictadura, en especial de una dictadura surgida de un enfrentamiento fratricida, caracterizado por la inmensa y dolorosa crueldad desplegada por todos los bandos participantes. Ahora bien, la necesaria crítica a ese pasado no debe jamás perder de vista sus orígenes en el caos republicano. La pretensión de erradicar a Franco y el franquismo de la historia española es una tarea sin destino aunque políticamente útil, y la izquierda española actual desea hacerlo, desea execrar toda esa etapa histórica para servir sus metas de poder presente, golpeando también a la monarquía que emergió fortalecida del franquismo y de la posterior transición democrática.
Con relación a Allende, a la experiencia trágica de la Unidad Popular y al consiguiente régimen de Augusto Pinochet, ha sucedido algo parecido. Se olvida hoy con demasiada frecuencia el desastre que fue la etapa allendista en la historia chilena, un incesante caos impulsado por una minoría exaltada y radicalizada, incapaz de respetar los límites que la Constitución y una larga tradición de convivencia democrática establecían en Chile. Esa minoría fue incapaz de percatarse del peligro mortal que corría al movilizar a las masas hacia el abismo. La dictadura de Pinochet se vincula de manera directa al empeño de Allende y sus seguidores, especialmente en el partido socialista y agrupaciones como el MIR, de imponer su voluntad por encima de todo, enlazados de paso con Fidel Castro, quien con característica temeridad acentuó las tensiones de la vorágine que fracturó a Chile.
No obstante, no pocos presentan hoy a Allende como un mártir impoluto, y la izquierda chilena, de nuevo en el gobierno y dirigida por la poco iluminada presidenta Bachelet, se dedica a escarbar el pasado para revolverlo y distorsionarlo, asegurándose así que una versión sesgada y parcializada de la historia prevalezca.
La receta ha sido aplicada, con la inmensa torpeza, ignorancia y malevolencia que tipifican al chavismo, en una Venezuela cada día más postrada, sometida de modo implacable al bombardeo propagandístico de un régimen que ha llegado al extremo de cambiar el nombre al país y desmembrar sus símbolos patrios, así como de transformar el rostro de Bolívar para hacerlo menos blanco y más “pardo”, según el guion de un grupo que lleva el resentimiento hondamente marcado en el alma. Además de esto, y tal vez de manera todavía más destructiva para las nuevas generaciones, el chavismo ha execrado los cuarenta años de República Civil sin hacer la más mínima concesión a la objetividad y el equilibrio históricos, condenando globalmente y sin atenuantes cuatro décadas cruciales de nuestra historia, durante las que Venezuela alcanzó importantes logros en los más diversos ámbitos del progreso colectivo.
No debe sorprendernos todo ello, en vista –entre otras razones– de que un nutrido contingente de asesores de la izquierda radical española se ha hecho presente en Venezuela desde hace años, cobrando gruesas sumas de dinero a cambio de suministrar a nuestros delirantes gobernantes el libreto que señala la distorsión de la historia como un método fundamental para la consolidación del poder. Se trata de seguir el consejo de Antonio Gramsci, teórico comunista italiano de comienzos del siglo pasado, levantando el edificio casi infranqueable de la “hegemonía comunicacional”.
El régimen creado por Chávez y ahora en manos de Maduro ha usado esa hegemonía con no poca eficacia, hasta el punto de que la misma oposición no se atreve, o no desea, diferenciarse del populismo socialista de manera clara e inequívoca. Y al respecto cabe preguntarse, ya a estas alturas del proceso de demolición institucional y socioeconómica chavistas: ¿qué hemos aprendido los venezolanos, si es que algo hemos aprendido, durante estos pasados 17 años?¿Entendemos acaso el vínculo entre el proyecto socialista y el colapso de la nación? ¿Existe acaso una visión, así sea somera, dentro del liderazgo opositor acerca de la sociedad y el sistema económico alternativos que sería necesario construir sobre las terribles ruinas del chavismo?
Si bien cabe dudar acerca del aprendizaje de los venezolanos luego de la fatal etapa histórica chavista, en lo que a España se refiere parece claro que ya muchos han olvidado las lecciones de la guerra civil y el franquismo. La izquierda y los separatistas de nuevo se radicalizan, en tanto que las élites políticas se enredan en una enmarañada red de corrupción que día a día depara nuevas sorpresas. Y todo ello ocurre en medio de la creencia, bastante generalizada, de que “lo que pasó no volverá a pasar”. Grave e imperdonable error.

domingo, 15 de septiembre de 2013

DOS TEXTOS

EL UNIVERSAL, Caracas, 14 de septiembre de 2013
Mancharse las manos
La política entendida como técnica amoral es un engaño y fuente de abusos
MONS. BALTAZAR PORRAS

Buena parte de la vida en sociedad depende de los políticos. Nos acostumbramos a estigmatizar la política como algo propio de granujas; recordemos "Por estas calles". Mejor es conservar buena fama y huir de la política. Así, la política queda para los menos escrupulosos a la hora de renunciar a las propias convicciones.
Hay que reconocer con realismo la complejidad y ambigüedad de la vida política. Pero ello no excluye que sea un buen campo para vivir un compromiso serio por construir una sociedad más justa y fraterna. Debemos huir de dos visiones erróneas. Con frecuencia soñamos con el gobernante ideal en quien brille la virtud y la santidad personal. Ser honesto y tener buenos principios son una buena ayuda pero no lo solucionan todo. San Fernando o San Luis fueron santos, pero no podemos asegurar, sin más, que fueran buenos gobernantes, o si fueron hábiles y agudos para afrontar los problemas y darles eficaz respuesta. Pensemos, por ejemplo, en José María Vargas o Luis Herrera Campins. Me atrevo a afirmar que nadie duda de sus virtudes, pero, sí de su valoración como gobernantes.
En el extremo contrario, Goebbels no puede ser el modelo de político. Como ministro del régimen nazi, fue hábil e inteligente manipulador de masas. Representa una visión de la política completamente separada de todo principio moral, que llevó a situaciones terribles e inhumanas, y condujo a Alemania al desastre. La política entendida como técnica amoral es un engaño y fuente de abusos. Dejo a la imaginación encontrar en nuestra historia personajes como Goebbels. Recordaría solamente a Antonio Leocadio Guzmán, Vallenilla Lanz y Pedro Estrada. Pero no es una especie en extinción. Debemos buscar fuentes para una visión de la política que satisfaga y nos permita participar en ella.


CIUDAD CARACAS, 15 de septiembre de 2013
Del terrorismo a la paz hacia otro mundo posible
GUIDO ZULETA IBARGÜEN

La conmemoración de los 40 años del fatídico golpe al presidente mártir, Salvador Allende, 11-9-1973, unida a la del atentado a las Torres Gemelas, 11-9-2001, con encuentros internacionales antifascistas, como el de Caracas, expresan el estado de alerta de conciencia en medio de la crisis ética mundial y la tensión Siria.
Desde diversas fuentes espirituales se desarrollan anticuerpos frente a los chantajes estilo “el que no esté con nosotros está con los terroristas” usado por George W. Bush para iniciar su “guerra preventiva”. Aspecto tratado en el audiovisual de Fundalatin dirigido por el P. Juan Vives 2004: Otro Mundo, Del Terrorismo a la Paz.
La ONU parece más activa en función de la paz, así como el esfuerzo del papa Francisco en su jornada mundial de oración por la paz en Siria.
El P. Miguel Matos analiza: “Si en el pasado a los cristianos se nos estimulaba a luchar contra el Demonio, …me pregunto si no es algo que pertenece a la propia forma cristiana de involucrarse en el día a día de humanidad, el sostener un compromiso permanente de luchar contra ese imperio de muerte”.
Desde Madrid, el teólogo Juan José Tamayo envía el mensaje del 33 Congreso de Teología realizado del 5 al 8 de septiembre 2013 sobre el tema “La Teología de la Liberación hoy”
Allí, analizan “La crisis económica se ha convertido en una crisis de los derechos humanos… Las diferentes teologías de la liberación, en todos los continentes, intentan colaborar en la respuesta. En América Latina, con las experiencias del socialismo del siglo XXI. En Asia, en diálogo con las cosmovisiones orientales, y su dimensión liberadora. En África en comunicación con las religiones originarias, en búsqueda de la fuentes de la vida en la naturaleza…Rechazamos la teología de la guerra justa, y nos comprometemos a elaborar una teología de paz”. Una contribución teológica que refuerza el camino hacia otro mundo posible.


Carteles: http://www.grafous.com/un-poster-por-dia/

40 INEVITABLES (POST-DATA)

EL MUNDO, Caracas, 13 de septiembre de 2013
Dos 11 de septiembre
Juan José Monsant

No se pueden exculpar los desmanes de Pinochet, pero sí tener el valor de señalar las causas de esa etapa cruenta del país austral, para no repetir la zozobra y los sufrimientos pasados por los hermanos chilenos. 
El pasado miércoles 11 de septiembre se conmemoraron dos acontecimientos, separados en el tiempo pero unidos en sus orígenes y consecuencias, para la comunidad internacional y para el hombre. Uno fue el golpe militar comandado por el general Augusto Pinochet en 1973 contra el presidente de Chile, el médico Salvador Allende, llegado a través de una coalición de partidos de izquierdas denominado Unidad Popular, y el mismo militante del Partido Socialista, pero autodefinido socialista marxista de formación.
El segundo, fue el atentado coordinado y selectivo del 2001 contra tres blancos emblemáticos para la nación estadounidense, las torres del World Trade Center de Nueva York, el edificio del Pentágono en Virginia y un tercero que fuere abortado por los pasajeros y tripulación del Boeing 757 de American Airlines que, al desviar su ruta hacia el edifico del Congreso Nacional o el de la Casa Blanca en Washington, terminó estrellándose en Shanksville, Pensilvania.
En su cuarto intento por obtener la presidencia de Chile, Allende finalmente lo consigue el 4 de septiembre de 1970 con el 36% de los votos, de la mano de un conglomerado de partidos y movimientos de izquierda agrupados bajo el nombre de Unidad Popular. Al mes de su investidura ya había abierto relaciones diplomáticas con Cuba, Corea del Norte, Mongolia, Afganistán China Popular, Albania y Camboya; al poco tiempo inició el proceso de confiscaciones de haciendas, fábricas, predios urbanos y empresas extranjeras sin derecho a indemnización, con la consiguiente paralización de las inversiones.
El desorden económico, la estatización e inseguridad jurídica trajo como consecuencia la inmediata escasez de productos básicos de la cesta familiar, de bienes y servicios, alza de precios, escasez, inflación, largas filas para adquirir productos de primera necesidad, desorden, represión, más escasez, inflación y represión.
Chile comenzó una espiral de ingobernabilidad, descontento, violencia, ideologización, presencia de militantes del comunismo internacional, división entre los partidos tradicionales, adoctrinamiento en los cuarteles, sistema educativo y, atentados como consecuencia de radicalización de la revolución emprendida  con el abierto apoyo de Cuba y la Unión Soviética.
La guerra civil estaba servida, la división de la sociedad estaba decretada. En ese contexto Fidel Castro fue invitado en noviembre de 1971 a visitar el país y durante tres semanas recorrió Chile, dio conferencias en universidades, colegios, calles, entrevistas en la televisión, radio y periódicos, en los cuales sin pudor alguno llamó a la profundización de la construcción de una nueva sociedad basada en el socialismo científico.
En menos de tres años Allende y la internacional comunista habían convertido el país de las leyes en un verdadero caos humano, económico y moral. Chilenos persiguiendo a chilenos, invadiendo propiedades, confiscando, amenazando, intimidando, desconfiados, desconcertados, padres contra hijos, hermanos contra hermanos; círculos violentos afectos al gobierno, militantes cubanos, soviéticos paseándose orondos por las calles de Valparaíso o Santiago, retando, destruyendo para construir al hombre nuevo, de la nueva sociedad llamada a enfrentar y vencer el imperialismo norteamericano.
El reclamo no se hizo esperar, hombres y mujeres independientes, partidistas, simpatizantes de la causa allendista, clase media, obreros, empleados, carabineros, soldados, tomaron su decisión ante la anarquía, la penuria y el comunismo, para exigir el regreso a la legalidad, el cese de la violencia y detener de raíz la causa de la disolución de la patria, de la nación chilena.
Lo que debió ser un cambio de mentalidad, de leyes para alcanzar la convivencia justa entre ciudadanos, promover la equidad, la educación, el trabajo, la seguridad social y profundizar la democracia, terminó en la anarquía, el terror y la imposición de un modelo estatista importado de una isla del Caribe.
Analizar las causas del golpe militar es un deber intelectual, académico, político y moral; preguntarse qué obligó a esa ciudadanía, a esas fuerzas armadas tradicionalmente institucionales y altamente profesionales intervenir de la manera en que intervino, se impone para no repetir errores del pasado.
También lo que hubiera sido de Chile y sus vecinos si se hubiese consolidado el régimen  que intentó implantar Salvador Allende  con el respaldo inicial de apenas el 36% del electorado, violentando así la cultura, el sentido común y leyes nacionales. No se pueden exculpar los desmanes de Pinochet, pero sí tener el valor de señalar las causas de esa etapa cruenta del país austral, para no repetir en nuestra región la zozobra y los sufrimientos pasados por los hermanos chilenos.
(*) Juan José Monsant Aristimuño / Exembajador venezolano en El Salvador. 

Gobierno de Allende
ALZAMIENTO MILITAR.  ASESINATO DEL  EDECÁN  PRESIDENCIAL. LA RENUNCIA DEL GENERAL PRATS Y LA DESIGNACIÓN DE PINOCHET. LA CÁMARA DE DIPUTADOS DECLARA ILEGAL A ALLENDE. EL GOLPE DE ESTADO.
Julio César Moreno León

           El 29 de junio se produce un alzamiento militar de unidades moto blindadas dirigido por el Teniente Coronel Roberto Souper, que intentan tomar el Palacio Presidencial de La Moneda. Los tanques rodean la sede del gobierno, y disparan fuego de metralla sobre esa edificación y la del Ministerio de la Defensa. La acción insurgente es dominada, dejando como saldos varios muertos y heridos, y generando una situación de pánico en la población.
A pesar de fracasar la intentona golpista y de haberse producido una inmediata movilización popular realizada por los partidos de la UP, este acontecimiento pone en evidencia la clara disposición de sectores militares dispuestos a derrocar al gobierno. La Comisión Política del Partido Socialista al condenar el alzamiento, señala el intento de la derecha de llevar al país a una guerra civil. En comunicado público los socialistas hacen un llamado el gobierno y a la UP a “visualizar de una manera distinta el quehacer hacia delante”. Y dicen “debemos pasar a una nueva etapa.  No podemos continuar maniatados por los actos ilegítimos del Poder Legislativo, Judicial y de la Contraloría General de la República.  El Gobierno Popular, tiene un mandato del pueblo, traducido en un programa concreto que tiene que cumplir.  En estas nuevas condiciones el Gobierno tiene que buscar la fórmula para pasar por encima de la ilegitimidad de estos órganos de poder del Estado que están en manos de los elementos reaccionarios de este país, y que han impedido que el Gobierno pueda cumplir el programa de la  Unidad Popular”  
Los conflictos político sociales se reflejan de manera dramática en el contenido noticioso de los diarios. La oposición protesta por el cierre de algunos medios y acusa al gobierno de pretender monopolizar el papel y la tinta para la prensa escrita. La izquierda por su parte intensifica la denuncia de planes subversivos y terrorismo, manejado por Estados Unidos.
El Diario “Puro Chile”, editorializa, el día 7 de julio, acusando a los líderes de los partidos de la DC y la derecha, así como a los medios de oposición, de estar aliados con la Central de Inteligencia Americana (CIA), en la preparación de un golpe militar: Los planteamientos formulados en contra de los líderes adversos al régimen, expresan con claridad la decisión de la izquierda, de asumir el camino de la confrontación definitiva. Dice “Puro Chile”: 
“Esto piden Frei y CIA: "DICTADURA MILITAR, POR FAVOR"...
“La reacción, acorralada, está acelerando sus preparativos de un nuevo intento golpista.  Ahora, desde Frei y Jarpa hasta los jefes de la SNA y la SOFOFA, gritan lo mismo: "dictadura militar, por favor".  Lo dicen a voces en sus pasquines, encabezados por "El Mercurio".  Y en sus radios y canales de televisión, encabezados por el canal 13 (de la Universidad Católica de Chile), que dirige un sujeto complicado en acciones de comandos asesinos en Concepción.  Y lo dicen desde Estados Unidos sus patrones, los consorcios yanquis.  El viernes, el "Wall Street Journal", señalaba: "Chile tendrá que recurrir a algún tipo de Gobierno totalitario"... y agregaba, para orientar a los payasos "demócratas" de Chile, que conspiran a la luz del día desde el Parlamento, la Corte Suprema, la Contraloría y otros organismos del desfalleciente estado burgués, golpeando las puertas de los cuarteles:“los rumores de golpe de Estado abundan, pero los informes indican que nadie actuaría a menos que los regimientos de Santiago estuvieran dispuestos a colaborar”.
Y, entonces, las camarillas de Frei, Jarpa y otros individuos, que dirigen los llamados "partidos de oposición", golpean airadamente en esta dirección: la de pedir a los 8 regimientos que existen en Santiago que se pongan del lado de la oligarquía y el imperialismo yanqui. 
Estos defensores de la Anaconda, la Kennecott, la ITT, y de los Edwards, los Matte, Alessandri, Yarur, Correa, Vial y otros oligarcas, que siempre consideraron a las Fuerzas Armadas como "esos cabezas cuadradas que nos mantiene al pueblo sumiso para que lo explotemos", ahora los llaman para que salven "la democracia", la "democracia" de los grandes explotadores.  Quieren que los 5 ó 6 mil hombres que forman el contingente de esos 8 regimientos en Santiago, se pongan contra los 500.000 obreros de la ciudad y el campo que trabajan en la capital, contra los centenares de miles de empleados que trabajan en Santiago.
.Se olvidan, en su desesperación, que la abrumadora mayoría de los contingentes de esos 8 regimientos está formada por soldados, por conscriptos, cuyos padres, hermanos, primos, tíos, madres, esposas, hermanas y parientes son obreros, son empleados, son pobladores.  Son los mismos que en los comandos comunales, los cordones industriales, las organizaciones populares, ESTAN ALERTAS contra el fascismo, ESTAN ORGANIZADOS contra una nueva aventura golpista como la del viernes 29, ESTAN LISTOS PARA COMBATIR por los intereses del pueblo y en contra de los intereses de la oligarquía y del imperialismo yanqui...
Están fortaleciendo el poder popular, que es una forma de lucha del pueblo aparecida con fuerza incontenible, después que los reaccionarios han llegado hasta el extremo de enviar algunos oficiales engañados a las calles de Santiago, a ametrallar civiles...
Los cálculos de los oligarcas están mal hechos.  Y los están, porque el miedo al pueblo los desespera.  El miedo al pueblo organizado los sume en la angustia afiebrada, y no vacilan en provocar un caos, que los llevará a una derrota segura, confiando en que en Chile se repitan mecánicamente los sucesos de Goulart en Brasil, o de Juan José Torres, en Bolivia.  Hay una diferencia con lo ocurrido allá.  La clase obrera en Chile, hoy, tiene una conciencia política y una organización en alianza con los demás trabajadores, que se constituye en una valla segura contra cualquier intento de repetir el fascismo de Brasil o Bolivia.  Y los oligarcas, en el fondo de su corazón, lo saben, y por eso se desesperan.
Se desesperan tanto, que hasta la camarilla de Freí se ha desenmascarado, y ha hecho una declaración que es como un "comunicado de guerra" contra el pueblo.  Exigen a las Fuerzas Armadas que se pongan contra los trabajadores, exigen al Gobierno que promulgue el proyecto de reforma constitucional, que es una trampa reaccionaria para devolver más de CIEN empresas monopólicas a los Edwards, Matte, Alessandri, Bulnes, Vial, Correa, Ibáñez, Ojeda y otros grandes explotadores, y que ahora están en manos de los trabajadores.
Exigen respeto al Parlamento, al Poder Judicial y la Contraloría, precisamente a los nidos de complotadores antipatriotas y antidemocráticos más grandes que hay ahora en Chile.  Exigen el uso de la ley como instrumento para hacer los cambios económicos, es decir, precisamente la Ley Burguesa, que los conspiradores han estado utilizando para impedir esas reformas económicas.  Exigen reconocimiento a todas las personas y organizaciones sociales sin discriminaciones, es decir, la impunidad para los fascistas de Patria y Libertad, los fascistas de la SNA y la SOFOFA, los complotadores disfrazados de demócratas en el PDC, el Partido Nacional y otros grupos.
En suma, las camarillas de Freí y Jarpa, aterradas por el fracaso del Golpe de Estado que tramaron para el viernes 20, que ha traído como consecuencia la MOVILIZACION REVOLUCIONARIA de los obreros; campesinos, empleados y demás sectores patriotas que luchan por liberar a Chile, se han lanzado a ciegas a provocar definitivamente la ruptura de la situación política, el desencadenamiento de la guerra civil fascista.  Pero claro, vacilan cuando ven que el pueblo se ha organizado y esta dispuesto a combatir con las mismas armas que los enemigos tratan de apuntar contra el techo del pueblo.  Y vienen los gritos histéricos de "no al poder popular".
Esto es lo mismo que decir NO a la lucha por la libertad de los chilenos de la explotación oligárquica y del imperialismo yanqui.  El pueblo ya los conoce.  Ya sabe que pretenden en realidad estos estafadores políticos y conoce sus métodos.  Los vieron en acción el viernes 29 de junio pasado.  Y, por eso, el pueblo se ha organizado, movilizado y puesto en alerta permanente, para responder, medida por medida, las acciones antipatrióticas de estos fascistas.  Ya está confiscando sus monopolios, ya está asumiendo el control de la producción industrial, comercial, financiera y agrícola monopólica  Ya está tomando el control del abastecimiento y el comercio de los productos esenciales.  Ya está avanzando en el control de la vida política y social del país.  Y todo eso, para liberar nos del dominio de los oligarcas y los imperialistas yanquis.  Por eso, los servidores de estos enemigos, tiemblan y se desenmascaran”.  
Por su parte en la prensa de derecha, el gremio médico controlado por la oposición, justifica la realización de un paro de protesta  contra el gobierno, con ánimo de clara y abierta confrontación política. Al explicar las razones de su enfrentamiento al gobierno, lo dirigentes del gremio dicen:
“CHILENO  CU I DATE”
“En el ultimo tiempo se cerró la UNIDAD CORONARIA del Hospital San Juan de Dios.”
No hay ropa ni sangre para operarte. No hay heparina, insulina, sueros, anestésicos ni muchos elementos indispensables paro devolverte la salud.
Ni en el comercio ni en los hospitales se dispone de suficiente carne, azúcar, aceite, frutos, verduras, arroz, té, etc., etc., etc. para hacer la dieta necesaria.
No hay en cantidad suficiente leche corriente, y no hay leches especiales.  En los pabellones no hay gasa, algodón, ni instrumental.
En los hospitales priva lo politiquería sobre la disciplina.
Chileno...  evita accidentes: No hay yeso ni linón.
Chileno... tus urólogos no tienen sondas, los oculistas no tienen colirios, los laboratorios no tienen reactivos, tus radiólogos no tienen placa.
Chileno... tus médicos no estudian porque no les llegan libros ni revistas.
Por esto y por la siembra de odios y por los sueldos que parecen propinas, los médicos de Chile se van.  Aquí se les insulta y ataca, se les desprecia y se les quiere hacer mediocre.
ESTO NO ES POR EL PARO MEDICO... ¡POR ESTO ES EL PARO MEDICO!!!
COLEGIO MEDICO DE CHILE” ()  
El 25 de Julio, ante un Pleno de la Confederación Unificada de Trabajadores (CUT), el Presidente Allende hace un llamado al diálogo nacional, para evitar la guerra civil. El Presidente dice: Ante la reunión de trabajadores señala: "Como Presidente de la República pienso que es necesario en esta hora intentar una salida política, buscarla sin claudicaciones de cara al pueblo". En su discurso ataca a los sectores de la ultra izquierda que crean problemas con tomas indiscriminadas, y se pronuncia por un diálogo que aclare la competencia de los poderes del Estado, que respalde el Estado de Derecho, acabando con el bloqueo legislativo, delimitando las áreas de la economía y  estableciendo medidas que detengan la inflación.
    El 26 de Julio es asesinado por un grupo terrorista el Edecán Naval del Presidente, Arturo Araya Petersen. La versión del Diario El Siglo, el día 27 reporta: "El crimen fue perpetrado alrededor de la una de la madrugada en su domicilio, por desconocidos que le ametrallaron, al salir el capitán Araya a indagar quienes habían lanzado presumiblemente un artefacto explosivo a su residencia.  Trasladado al hospital militar falleció a la 1 y 25 de la madrugada"
El atentado perpetrado en contra de una de las figuras militares más próximas al Presidente abre una nueva brecha de violencia, y estimula los resquemores y la conspiración en el sector castrense. El liderazgo de la Unidad Popular señala a los grupos de derecha como responsables en esta escalada de violencia criminal.
Durante el mes de agosto, una huelga de camioneros con un contenido claramente subversivo mantiene paralizada buena parte de las actividades económicas del país.  Los senadores de la democracia cristiana, en declaración pública atacan al general Carlos Prats, Comandante del Ejército, acusándole de actuar de manera ilegal en la represión a los transportistas. Prats realiza en este mes un último intento de diálogo directo con el ex presidente Freí, destinado a gestionar acuerdos entre la democracia cristiana y el Presidente Allende, a fin de salvar la grave situación chilena.
 El día 14, el Presidente Allende realiza una nueva reforma de su Gabinete Ministerial designando a los Comandantes de las Fuerzas Armadas en varios Despachos del Poder Ejecutivo. En el Ministerio de la Defensa es nombrado el general Carlos Prats, en  Obras Públicas el General César Ruiz Dayán, en Tierras y Colonización el General José María Sepúlveda, y en Hacienda el Almirante Raúl Montero Cornejo. La reincorporación de los jefes de las fuerzas armadas en el tren ejecutivo del gobierno socialista produce esta vez una reacción negativa en los sectores de la oposición, que condenan  la participación de los militares en el campo político, señalando que esa participación comporta un respaldo a un proyecto destinado consolidar el establecimiento de una dictadura marxista.
             En relación con la posición asumida por el liderazgo de las fuerzas armadas, el malestar de los sectores de oposición arrecia de manera cada vez mas intensa. El General Carlos Prats es convertido en el centro de múltiples ataques, no sólo en el debate partidista expresado en la prensa nacional, sino también mediante acciones de calle propiciada por grupos que cuestionan el apoyo de la cúpula militar al gobierno socialista. Frente a la residencia de Prats, el día 22 de agosto, cerca de trescientas mujeres, entre las que se encuentran varias esposas de oficiales activos, manifiestan su descontento  e intentan hacer entrega de una carta a la señora Sofía de Prats en la que le piden que interceda a fin de que su marido presente la renuncia al Ministerio de la Defensa. La manifestación es disuelta por fuerzas de carabineros quienes lanzan bombas lacrimógenas para impedir que las manifestantes penetren de manera violenta en la residencia del general. Este grave incidente deteriora aún más la imagen de Prats, cuya actuación política es rechazada de manera radical por la oposición civil, y es torpedeada por los sectores golpistas que actúan en el sector castrense.  Finalmente el alto oficial presenta su renuncia de manera irrevocable ante el Presidente de la República.
La renuncia de Prats, y sobre todo la designación de su sustituto en el Comando del Ejército, facilitará en breves días el desarrollo de los trágicos acontecimientos posteriores. Allende designa, por sugerencia de Prats, al General Augusto Pinochet, quien asume en agosto de ese año 1973 la Comandancia del Ejército. En ese entonces, éste ocupa la jefatura del Estado Mayor de esa fuerza militar.  Al escribir sus Memorias Prats comenta las razones que le llevaron a sugerir el nombramiento de Pinochet: “Hasta el momento en que por mi sugerencia el Presidente Allende designó Comandante en Jefe del Ejército, al General Pinochet, cuando presenté mi expediente de retiro, creía honestamente que dicho General compartía con sinceridad mi acendrada convicción de que la caótica situación chilena debería resolverse políticamente sin golpe militar, ya que esto sería su peor solución”.  
Pinochet, por su parte, al escribir años mas tarde sobre estos acontecimientos, comenta como ocurrió su designación. La atribuye a los designios de la divina providencia: "Ese mismo día 23 de Agosto de 1.973 a las 17 horas, fui llamado desde la Moneda.  Me dirigí hacia allá y posteriormente nos reunimos en un gabinete pequeño denominado Diego Portales, ubicado frente a la oficina del Presidente.  Allí me esperaban el señor Allende y el General Prats, los que sostenían una animada conversación.
Después de los saludos correspondientes, habló el General Prats y dijo: Presidente, el General Pinochet es el que me sigue en antigüedad, y en estos años le ha correspondido desempeñarse como Comandante de la Guarnición de Santiago, Jefe del Estado Mayor del Ejército y como Comandante en Jefe Subrogante del Ejército".  El señor Allende le respondió, sí lo he visto, y acto seguido comentó entre otras cosas el quiebre que vivía su Gobierno a consecuencia de la incomprensión demostrada por la Democracia Cristiana, cuyo objetivo era enfrentar al gobierno para recuperar el poder, lo que el no podía aceptar.
A continuación hizo un breve comentario sobre choques producidos entre civiles y militares en la ciudad de Concepción y la constante acción de la burguesía para impulsar al Ejército a producir un cuartelazo, como lo calificó, y terminó diciéndome: General, yo creo que usted es la persona que debe seguir en el puesto del General Prats. Ante tan imprevisto nombramiento, sentí internamente algo que me decía que no mostrara mayor interés, y por ello le contesté: Presidente mucho le agradezco, pero creo que el General Prats debe continuar, a lo que me contestó: El General está muy cansado y debe recuperarse; después le daremos otro cargo .Le agradezco Presidente, respondí, pero en este momento es fundamental tener amplias atribuciones de mando en la Institución.  La respuesta del Señor Allende fue: Lógico General usted las tiene.
El General Carlos Prats, había permanecido en silencio durante toda la entrevista después de sus palabras iniciales.  Luego que el señor Salvador Allende me designara como su reemplazante me indicó que el decreto sería cursado de inmediato.
Muchas veces he pensado porque fui yo el designado por Allende como Comandante en Jefe, en circunstancias en que él podía contar con otros, que eran sus amigos.  El tiene que haber sabido que yo siempre me había mostrado contrario a los comunistas, y hasta a él mismo en una ocasión, en el norte, cuando me encontraba como Capitán Jefe de los relegados en el Puerto de Pisagua y no lo dejé pasar a verlos el año 1947.  Son cosas del destino.
Sin duda Allende en esos momentos creyó que a él le iba ser fácil manejarme.  De regreso en el Ministerio de la Defensa anoté en mi libreta: “He sido nombrado Comandante en Jefe del Ejército. Creo que la Divina Providencia me ayudará en mis pasos”.
La Iglesia Católica a través del Cardenal Raúl Silva Henríquez intenta mediar entre la Democracia Cristiana y el Presidente de la República, con el fin de buscar una salida a la situación política, que ya se vislumbraba incontrolable.  El Presidente Allende y el Presidente del Partido Demócrata Cristiano Patricio Aylwin inician una breve etapa de diálogo en el intento de llegar a acuerdos mínimos que impidan el desenlace violento de la situación política.  Se plantean entre otros temas, el cese de la toma de tierras y fábricas, el proyecto de las Escuelas Nacionales Unificadas (ENU), y la delimitación de las áreas de la economía. El fracaso de las gestiones de conciliación auspiciadas por el Cardenal chileno dejarían maduras las condiciones para el golpe militar.
       La Cámara de Diputados aprueba el día 22 de agosto, con los votos de la mayoría opositora, un acuerdo en el que se declara ilegal al gobierno del Presidente Allende.  El acuerdo señala que el régimen de la Unidad Popular, violentó el Estado de Derecho y por tanto se encuentra al margen de la Constitución. La decisión del Poder Legislativo abre de manera definitiva el camino para el enfrentamiento final. Los partidos de la UP, la Confederación de Trabajadores y la totalidad de las organizaciones de izquierda, llaman a sus miembros a colocarse en estado de alerta y a movilizarse para contrarrestar el inminente peligro de un golpe de estado. En la base naval de Valparaíso la actividad conspirativa se desarrolla de manera intensa.  La inquietud militar en esa región tiene su mas notoria manifestación, al denunciarse un intento de alzamiento, supuestamente provocado por la izquierda, en el cual aparecen involucrados los parlamentarios de la Unidad Popular, Oscar Garretón, Carlos Altamirano, y el Secretario general del MIR Miguel Enríquez. El Almirante José Toríbio Merino, Comandante de esa Zona Naval, solicita sanciones contra estos altos dirigentes de la U.P, pide su desincorporación del Congreso, e inicia contra ellos un  juicio militar.
 El 5 de septiembre, 109 oficiales de la Marina en esa misma región, se dirigen a Merino, planteando que condicionan su permanencia en la Armada a “que ésta actúe decididamente para desterrar el marxismo en Chile”. La confrontación se agudiza al punto de que una Junta de Almirantes solicita la renuncia del entonces Comandante en Jefe de la Armada, Raúl Montero Cornejo, solicitud que Allende niega categóricamente.
Ante la grave situación, se produce una tensa entrevista entre el Presidente Allende y el Almirante Merino en la residencia presidencial Tomás Moro, en la que el alto oficial exige al Primer Magistrado la destitución del Comandante de su fuerza. El Diario La Tribuna, de orientación derechista, titula al reseñar ese día la crucial reunión: “Hoy vence el plazo de la Armada a Allende.  Vicealmirante Merino le notificó, somos anti marxistas por la Constitución”. Luego de esta confrontación, las posiciones quedan claramente definidas, y el levantamiento militar de la Armada, es prácticamente un hecho.
 El Almirante Merino lidera el conflicto y establece contacto con el Comandante de la Aviación Gustavo Leigh y el General Augusto Pinochet, Comandante del Ejército.  Con un oficial de su confianza, Merino envía una nota que constituye un urgente emplazamiento en el que plantea a los dos Comandantes, asumir la insurrección para el día 11, y les exige estampar su firma en el reverso de la nota en señal de aceptación. El texto de la comunicación señala:
“Bajo mi palabra de honor, el día D será el 11, y la hora H >6.00.
Si ustedes no pueden cumplir esta fase con el total de las fuerzas que mandan en Santiago, deben explicarlo al reverso.
El Almirante Huidrobo está autorizado para traer y discutir cualquier tema con ustedes, los saluda con esperanza de compromiso J.T. Merino..."
Y  agrega al pie de la página enviada:
“Gustavo, esta es la última oportunidad.  Augusto, si no pones toda la fuerza de Santiago desde el primer momento, no viviremos para ver el futuro.” (PEPE) 9 de Septiembre de 1973”.
 Estos acontecimientos los relata de esa forma, el miembro de la Junta Militar en su libro “Bitácora de un Almirante”.
La actividad conspirativa, hasta el momento en que se produce el emplazamiento del Almirante Merino a los comandantes de la aviación y del ejército, venía realizándose en forma aislada, sin establecerse una coordinación efectiva entre los militares golpistas de las distintas fuerzas.  Pinochet, según señala en sus Memorias, preparaba con absoluta discreción y cautela el alzamiento del Ejército para el día 14 de septiembre, organizando lo que llama "La Batalla de Santiago," bajo el amparo de la movilización de los efectivos para los desfiles militares de las fiestas de la independencia, a conmemorarse en esos días.
El 11 de septiembre es finalmente el día escogido como partida hacia el golpe militar que cambiará radicalmente el destino de Chile. El movimiento castrense es capitalizado por Pinochet, quien asume la Presidencia de una Junta Militar integrada por el General Gustavo Leígh, el Almirante José Toribio Merino y el General César Mendoza Durán, a quien  designan Director de Carabineros. Los acontecimientos ocurren con una débil resistencia inicial de los partidarios de la Unidad Popular. La participación de la Fuerza Aérea produce un impacto demoledor desde el punto de vista militar, al ser destruido el Palacio de La Moneda y la Residencia del Presidente, y desde el punto de vista psicológico al demostrarse el abrumador poder de fuego de los insurrectos. Los aviones destruyen las torres de transmisión de las emisoras de radio favorables al gobierno. El Presidente Allende, logra sin embargo enviar a través de la Radio Magallanes, una dramática proclama: En voz serena deja  clara su intención de no salir con vida del palacio.
La inmolación del primer magistrado, le convierte en el símbolo de una etapa de la historia chilena en la que el sacrificio de la vida era uno de los riesgos que debía afrontar el liderazgo político de ese difícil tiempo. La voz del líder socialista quedó  guardada en la grabación radiofónica del discurso final que ese día transmitió la última emisora fiel al ensayo de la Unidad Popular:
            "Seguramente, esta será la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes.  La Fuerza Aérea, ha bombardeado las torres de Radio Magallanes; mis palabras no tienen amargura sino decepción.  Ante estos hechos, sólo me cabe decir a los trabajadores: Yo no voy a renunciar.
Colocado en un trance histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo, y tengo la certeza de que la semilla que entregaremos a la conciencia digna, de miles y miles de chilenos, no podrá ser cegada definitivamente.
  Tienen la fuerza, podrán avasallar; pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.  Trabajadores de mi patria, quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre, que sólo fue interprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra de que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo, en este momento definitivo, el último que pueda dirigirme a ustedes...
Quiero que aprovechen la lección.  El capitalismo foráneo, el imperialismo unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, las que le enseñara Schneider y reafirmara el Comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena, reconquistar el poder, para seguir defendiendo sus  granjerías y sus privilegios.  Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños, me dirijo a los profesionales de la patria, a los que siguieron trabajando contra la sedición, auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase, para defender también, las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos, me dirijo a la juventud, aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu a la lucha.  Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, por que en nuestro país el fascismo ya estuvo presente, cortando las líneas férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder, estaban comprometidos. 
La historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será acallada, y el metal tranquilo de mi voz, no llegará a ustedes.  No importa, la seguirán oyendo, siempre estará junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo quedará en un hombre digno que fue leal a la revolución. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrastrar, pero tampoco humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino, superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse.  Sigan ustedes sabiendo que mucho mas temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas, por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. Viva Chile!  Viva el Pueblo! ¡Vivan los trabajadores!  Estas son mis últimas palabras, y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.
En la tarde de ese mismo día 11 de septiembre, se conoce en todo Chile que el Presidente ha muerto. El Mandatario se quita la vida utilizando una ametralladora que le había regalado Fidel Castro. El suicidio de Allende es  finalmente el factor definitivo en la consolidación del golpe militar.

EL NACIONAL - Domingo 15 de Septiembre de 2013     Siete Días/7
La lección de septiembre
TULIO HERNÁNDEZ

" Permiso mi general, para pasarle el tanque por encima a estos huevones". Eso fue lo que dijo un joven oficial al general responsable de la toma del Palacio de La Moneda en el momento en que el hombre se disponía a abandonar el lugar, dejando tras de sí el cadáver del hasta ese día presidente Salvador Allende y el viejo edificio neoclásico destrozado a fuerza de bombas y balazos.
Los "huevones" a los que se refería el oficial era un grupo de empleados de la Presidencia, ahora prisioneros, alineados junto al frontis de La Moneda, frente a un tanque de guerra cuyo cañón descomunal les apuntaba inclemente mientras el maquinista jugaba a acercar y retroceder el vehículo aterrorizando a los detenidos.
Esa es una de las tantas historias crueles, de abusos y ensañamientos, que por estos días han vuelto a recordar los medios de comunicación chilenos a propósito de los 40 años transcurridos del cruento golpe de Estado que puso fin a un gobierno electo democráticamente y abrió paso a una de las más perversas, sangrientas y crueles dictaduras que se hayan padecido en América Latina.
El golpe fue implacable y la dictadura que siguió también.
Los militares golpistas, con el apoyo de la CIA y lo más radical de la derecha chilena, venían sin escrúpulos no sólo a ponerle fin a un Gobierno sino a intentar exterminar a los activistas de los movimientos políticos que, con el Partido Socialista y el Comunista a la cabeza, habían conformado la alianza conocida como Unidad Popular llegada al Gobierno con la promesa de hacer una revolución por vía electoral y democrática.
Pero ya sabemos que no fue así. El régimen dirigido por el general César Augusto Pinochet no escatimó esfuerzos ni medios para cumplir la estrategia de tierra arrasada y dejó como tributo a la barbarie las cifras de aproximadamente 3.200 personas asesinadas, 1.190 de las cuales aún siguen desaparecidas, más unas 33.000 que sufrieron cárceles, torturas y otros vejámenes. Nada justifica este horror.
Desde el primer día, el 11de septiembre de 1973, oficiando en el Estadio Nacional la masacre en la que miles de seguidores de la UP fueron torturados y unos 500 asesinados, el régimen mostró sin tapujos su naturaleza. Luego vinieron operaciones de "limpieza" como la Caravana de la Muerte, una comitiva del Ejército que recorría el país agilizando los juicios de los prisioneros del golpe, famosa por sus técnicas para asesinar lentamente a las víctimas, sacándoles los ojos con cuchillos, quebrándoles mandíbulas y piernas, y disparándoles a los genitales para al final ametrallarles.
La dictadura duró 17 años y terminó por un mal cálculo del criminal mayor que lo sacó de la Presidencia por la vía de un plebiscito. Pero la pesadilla continuó. Pinochet entregó el poder pero se mantuvo por 8 años al frente del Ejército y muchos más como senador vitalicio moviendo los hilos para impedir la investigación y castigo a los crímenes de su régimen.
Dejó, además, lo ha explicado claramente Michelle Bachelet, una nación profundamente dividida y polarizada, una Constitución que dificulta cualquier cambio profundo en la institucionalidad política del país, y un sistema educativo convertido en negocio que hoy en día es fuente de un gran descontento popular.
Por suerte, la existencia de un sistema de justicia internacional, del que el Gobierno venezolano ha comenzado a escaparse, hizo que el general cayera preso en Londres y luego pagara en Santiago un arresto domiciliario de más de 500 días. A partir de entonces la justicia chilena comenzó a procesar las numerosas demandas que habían sido introducidas por los familiares de las víctimas. Sin embargo, según precisan los organismos de derechos humanos, 60% de los casos aún no ha sido juzgado.
Una lección que no deben olvidar quienes defienden los golpes de Estado. Porque el militarismo es el gran enemigo de nuestras democracias y porque, como decía Santiago Carrillo, del Partido Comunista Español: "¿Dictadura? ¡Ni la del proletariado!".

EL IMPULSO, Barquisimeto, 11 de septiembre de 2013
11 de septiembre chileno
Diego Lombardi

Desde la distancia es fácil lanzar consignas al aire sobre lo ocurrido en Chile hace 40 años, cuando ciertamente un gobierno militar irrumpió en la vida democrática del país suramericano. Sin embargo, esa herida no está aún sanada y los propios chilenos se encuentran hoy tratando de asimilar el peso histórico de aquellos hechos. Es por ello que es desconsiderado, además de aventurero, que el gobierno venezolano trate de tomar para su propio uso político unas circunstancias que los principales afectados aún están reconstruyendo, interpretando, y tratando de superar a partir de una reconciliación que ha tardado en llegar. Frente a circunstancias tan difíciles para un país que ha intentado levantarse a pesar de la ruptura que en él se produjo, desde antes del 11 de septiembre de 1973 por cierto, solo puede quedar la solidaridad, y en el mejor de los casos el apoyo para construir más que para destruir. Volver a los discursos ya gastados de la lucha contra los fascistas no contribuye al diálogo, ni en Venezuela ni en Chile. Lo que sí debería estar haciendo el gobierno venezolano es aprender de la historia, entender que la polarización de la población solo puede dejar heridas en ambos bandos, y que sin embargo a pesar de estas es posible construir una sociedad viable, con logros y desaciertos, pero al final de cuentas con un futuro. Hoy desde Venezuela se debería apostar por la búsqueda de soluciones al conflicto y no por su agudización, con esta última al final todos pierden. Pero parece que es tarde, la polarización ya ha cegado los liderazgos, la prepotencia del poder apuesta por llevarse todo, aplastando a quien sea. En las manos de la dirigencia actual está la responsabilidad de infligirle daños a la sociedad venezolana que tarden décadas en sanar producto de la polarización, y la irracionalidad que siempre la acompaña. Ojalá apareciera algún indicio de razón, y sobre todo de humildad para reconocer al otro.

martes, 10 de septiembre de 2013

40 INEVITABLES (1)

Gobierno de Allende
Julio César Moreno

En el año 1971, al lado del complejo clima político comienza a ocurrir en Chile la escasez de los artículos básicos de consumo, fenómeno que el gobierno atribuye al sabotaje de industriales y comerciantes. Para afrontar la grave situación y sus efectos económicos y sociales, el gobierno crea las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAP).  Por este medio se trata de  implementar la participación de la población en la distribución de estos bienes, incorporando en los programas de abastecimiento a los centros culturales, centros de madres, centros deportivos y juntas de vecinos. A través de las JAP, se intenta combatir la especulación mediante tarjetas de aprovisionamiento, las cuales comienzan a negociarse ilegalmente, desarrollándose a pesar de la voluntad de las autoridades, un mercado negro que genera graves tensiones en los sectores populares.
A finales de Julio de 1971, el Partido Demócrata Cristiano, estremecido por graves contradicciones ideológicas y políticas, realiza una reunión del Consejo Plenario Nacional, con el fin de dirimir graves tensiones políticas internas. El dirigente Bosco Parra lidera una corriente que auspicia el acuerdo de la DC con el gobierno de Allende,  y pide que se prohíba cualquier acercamiento del PDC con la derecha. Al ser derrotada esta tesis, el sector radical renuncia al partido, y crea la “Izquierda Cristiana”, que se integrará luego a la Unidad Popular. El ex candidato presidencial Radomiro Tómic, a raíz de estos hechos, condena duramente a la UP, y afirma que este sector practica el sectarismo y niega la unidad efectiva del pueblo.
Fidel Castro llega a Chile el 10 noviembre de 1971, en una visita oficial que se prolonga hasta el día 4 de diciembre. Recorre poblaciones, fábricas, centros de estudio, y realiza manifestaciones populares, en las que promociona el modelo revolucionario cubano, y expresa su solidaridad con el régimen de la Unidad Popular. En una audiencia concedida por el Cardenal Raúl Silva Henríquez recibe de éste una Biblia. A la salida de la reunión  Fidel se pronuncia “por la unidad de socialistas y cristianos”.
Al pronunciar su discurso de despedida el 2 de diciembre en el Estadio Nacional de Santiago, Castro hace una audaz afirmación que al correr del tiempo encontrará un dramático sentido: "Hay algo que nos impresionó hoy muy profundamente.  Fueron las palabras del Presidente cuando reafirmó la voluntad de defender la causa del pueblo y la voluntad del pueblo, en especial cuando pronunció esta épica frase: que era presidente por la voluntad del pueblo y que su deber lo cumpliría hasta el día que completara su mandato. 0 lo sacarían muerto del Palacio Presidencial… Y quienes lo conocemos sabemos que el Presidente no es hombre de frases, que es un hombre de hechos. Quienes conocemos su carácter sabemos que así es.  Y cuando se cuenta con ese sentido de la realidad, cuando el pueblo sabe que puede confiar en el hombre que ahí lo representa y que de tal manera pronuncia en esa lacónica frase su decisión de resistir los intentos del enemigo exterior, en complicidad con los reaccionarios interiores, cuando el pueblo puede contar con eso y cuando los enemigos saben eso, ya eso constituye una seguridad, una confianza, una bandera....Y nosotros, como latinoamericanos felicitamos de corazón al Presidente por esa valerosa y digna afirmación". 
A finales de 1971, el clima de enfrentamientos se acrecienta, provocando numerosos conflictos en los cuales el gobierno y la oposición movilizan a sus cuadros militantes en acciones de calle.  La situación económica se deteriora y la escasez de los productos básicos estimula la protesta popular promovida por los sectores adversos al régimen.
El primero de diciembre, encontrándose aun Fidel Castro en territorio chileno, se realiza una marcha de miles de mujeres que desfilan por las calles de Santiago portando cacerolas vacías como símbolo del desabastecimiento y el alto costo de la vida. Se producen violentos enfrentamientos entre los manifestantes y brigadas de la Unidad Popular. La participación de los activistas de la UP, quienes enfrentan violentamente a la oposición, y la acción represiva de las fuerzas de carabineros deja como saldo numerosos heridos. La reacción gubernamental es considerada por los organizadores del evento como un acto de sabotaje propiciado desde la cúpula del poder. Las manifestaciones se extienden durante las horas de la noche a los barrios de la capital, en los cuales se escucha el sonar de las cacerolas vacías, que a partir de entonces se convierten en icono sonoro de la protesta ciudadana.
El gobierno responde a las acusaciones de la oposición, y afirma que la manifestación es un acto sedicioso, que agredieron a miembros de la UP, que se dañaron edificios gubernamentales, incluyendo la residencia del Presidente Allende, y que  por esta razón se había actuado en resguardo del orden. El Ejecutivo cierra emisoras de radio y cancela permisos  para nuevos actos públicos. El Presidente Allende designa al General Augusto Pinochet como encargado de ejecutar las medidas destinadas a reprimir los brotes de violencia. Este asume, por decreto gubernamental y en su condición de Jefe Militar de la Guarnición de Santiago, la jefatura de la Zona de Emergencia en la capital de la República. El bando expedido por Pinochet, prohíbe las manifestaciones, establece la censura de prensa,  señala que la infracción de estas medidas tendrá como sanción  la clausura del medio y la denuncia ante los tribunales. El General se reserva la exclusividad de las informaciones a la prensa, e igualmente  el control del tránsito de personas en la ciudad.
El año 71 finaliza en medio del lenguaje hostil y  el enfrentamiento que conducirá de manera irreversible hacia mayores y más graves conflictos. Por su parte, elementos extremos vinculados a la derecha política actúan en movimientos radicales que trabajan abiertamente por el derrocamiento del régimen y realizan acciones terrorista como respuesta a los grupos extremistas de izquierda. El más importante de estos sectores es "Patria y Libertad".
LA PRESENCIA MILITAR EN EL GABINETE. SUS GRAVES CONSECUENCIAS
El año 1973 se inicia en el marco de lo que será la confrontación definitiva entre los dos polos que dividen radicalmente a Chile. La presencia de las Fuerzas Armadas en el nuevo Gabinete designado por Allende a finales del año 1972, ha puesto en evidencia la fragilidad del liderazgo civil. El paro del transporte ha demostrado la capacidad de la oposición para colocar en jaque a la actividad económica. Los gremios patronales conscientes de su poder, han asumido de manera militante el enfrentamiento político. La democracia cristiana y la derecha, colocan a un lado sus tradicionales diferencias y conforman un bloque que compacta a las clases alta y media, a sectores juveniles, a gremios profesionales, así como a sectores de trabajadores y campesinos que en las zonas populares enfrentan a la Unidad Popular. Huelgas, manifestaciones y hechos de violencia, profundizan una situación conflictiva, frente a la cual los militares asumen progresivamente el papel de árbitros de la pugna civil. Por decisión de Allende, el General Augusto Pinochet había intervenido como Jefe Militar de la zona de emergencia en Santiago, a raíz de la realización de la violenta “marcha de las cacerolas” imponiendo el orden en la capital. También por decisión de Allende, al realizarse la huelga del transporte durante el mes de octubre de 1972, el Almirante José Toribio Merino, en su condición de Comandante de la Marina en Valparaíso, desempeña el mismo papel represivo. Merino y Pinochet serán en septiembre del 73 figuras centrales y protagónicas en la realización del golpe militar.
En la "Nueva Historia de Chile," publicada por el Instituto de Historia de la Universidad Católica de Santiago en 1992, al analizar el proceso de incorporación de los militares al gobierno de la UP, se señala que la participación castrense en la actividad política significó un elemento decisivo en el quiebre  de la democracia: “Los militares chilenos habían estado ausentes de la política desde 1932.  Desde ese año, cuando dejaron el gobierno en medio de un gran desprestigio, habían permanecido dedicados a sus labores propias. Tenían una buena capacidad profesional a pesar de los menguados presupuestos de Defensa, que tendieron a disminuir en los gobiernos de Jorge Alessandri y Eduardo Frei. Aunque en general las Fuerzas Armadas tenían arraigo popular, fundado en la leyenda militar de guerras victoriosas alimentadas por libros, como la novela "Adiós al Séptimo de Línea" aparecido en la década de los sesenta , eran de hecho un sector aislado de la sociedad chilena”.
En este análisis de la Universidad Católica, destaca como aspecto significativo la formación de las Fuerzas Armadas fundamentada en valores nacionalistas y anticomunistas, y en ideas fuertemente conservadores adquiridas por casi todo los oficiales del Ejército y la Fuerza Aérea en centros de entrenamiento norteamericanos ubicados en Estados Unidos y Panamá. Al describir “la estructura y el poder militar de las Fuerzas Armadas Chilenas en 1973 el estudio realizado indica que a pesar de contar por lo general con equipos anticuados, este material era importantes ya que “el Ejército conservaba el esquema prusiano de cobertura territorial, es decir su distribución en el territorio nacional, inclusive en ciudades alejadas de la frontera como Valparaíso”.
El Ejército para ese entonces contaba con 32 mil soldados, la Armada con 18 mil efectivos, incluyendo  las fuerzas de Infantería, la Fuerza Aérea 10 mil y Carabineros 30 mil. Unos 90 mil efectivos bien entrenados, “cifra que muestra evidentemente a las claras, que de no dividirse, podían acabar fácilmente con los pequeños grupos de paramilitares  políticos”.
“A pesar de la reconocida tendencia antimarxista de las Fuerzas Armadas, Allende trató de ganárselos desde los inicios de su gobierno aumentando sueldos y destinando mayor presupuesto para equipamiento.  En contraste la mayor parte de los dirigentes de la U.P. se mostraron desconfiados de aquellos”, dice el estudio realizado por la Pontificia Universidad. Y agrega que, “aunque contaban con peso político y capacidad coercitiva, la incorporación de los militares al gobierno no detuvo el proceso de deterioro de éste. La izquierda radicalizada, continuó empujando “hacia la toma del poder total" sin darse cuenta, que cuando se apela a la violencia, finalmente se imponen quienes son capaces de ejercerla en mayor grado, y ese papel en Chile lo desempeñaban las Fuerzas Armadas. Es posible que en su ignorancia e ingenuidad acerca de la mentalidad y organización de aquellas, e intoxicadas por las utopías y el auto convencimiento, algunos de los dirigentes de la UP creyeran que ellas podían se derrotadas o divididas, lo que resultó uno de los errores mayores en la historia de Chile”.
La designación del General Carlos Prats como Ministro del Interior, es una medida inevitable y necesaria para Allende, vista su escasa capacidad de maniobra, en un momento en el cual el choque entre civiles tenía características irreversibles. El prestigioso oficial, era un militar de profunda vocación y formación civilista. Comparte  duras tareas con el General Schneider cuando éste ejerce la Comandancia del Ejército, en los difíciles últimos meses del gobierno de Eduardo Frei Montalva. Profesaba Prats con verdadera convicción la llamada "Doctrina Schneider," según la cual las Fuerzas Armadas de Chile eran obedientes al mandato de la Constitución y a los gobiernos electos democráticamente. Desaparecido su antecesor, Prats se convierte en la más respetada figura militar capaz de otorgar un margen de confianza ciudadana, en la difícil coyuntura que vivía la democracia chilena. A pesar de ello, la radicalización política terminará desplazándole del poder. Y a los pocos días de su retiro ocurrirá el golpe de estado que pondrá fin al sistema democrático, para dar paso a la dictadura de la Junta Militar de Gobierno.
LA ESCUELA NACIONAL UNIFICADA. ELECCIONES PARLAMENTARÍAS. DIVERGENCIAS EN LA UNIDAD POPULAR.
Los temas de conflicto político y social continúan ocurriendo en 1973, motivados por una carga ideológica a la cual se aferran de manera irrenunciable las distintas corrientes del gobierno y la oposición.
El Ministro de Educación Jorge Tapia, al iniciarse el año escolar anuncia la intención del gobierno de establecer la reforma educativa, implementando un proyecto de Escuela Unificada, “sin imposiciones doctrinarias”, que será “una fuente permanente de liberación"   y que   "permite al pueblo hacer realidad una sociedad de participación”.    La reforma educativa era concebida, de acuerdo a los enunciados del proyecto, como: “Un sistema Nacional para la Educación Permanente, en una Sociedad de Transición al Socialismo”. La Iglesia católica a través del Cardenal Raúl Silva Henríquez, señala que el proyecto debe postergarse, hasta tanto se produzca una amplia discusión.  Expresa el Cardenal que la reforma “no contempla los valores humanos y cristianos que forman parte del patrimonio espiritual de Chile”  La Democracia Cristiana a través de Patricio Aylwin, rechaza la propuesta y señala que ella forma parte de un proyecto ideológico de la UP.
El fenómeno de la escasez de los productos básicos se hace cada vez más grave, estimulando el mercado negro y el acaparamiento.  El gobierno actúa a través de las Juntas de Abastecimientos y Precios (JAP), intentando combatir este problema, y crea la Secretaría Nacional de Distribución y Comercialización, recibiendo una vez más el auxilio de las Fuerzas Armadas, al designar en el nuevo organismo al general  de la aviación Alberto Bachelet Martínez.
La Unidad Popular denuncia la existencia de una política de sabotaje al abastecimiento por parte del comercio.  La oposición acusa al gobierno de manejar políticamente a las JAP, y de realizar allanamientos y requisiciones arbitrarias. En medio del debate que sacude al país, se ponen en evidencia importantes discrepancias entre los principales partidos de la Unidad Popular. El Ministro de Economía Orlando Millas, militante del Partido Comunista, propone un proyecto que aborda nuevamente el tema de la delimitación de las áreas de la economía, a través de una ley que se sometería a la consideración del Congreso. En este proyecto legislativo se plantea la posibilidad de devolver a sus propietarios, algunas empresas expropiadas por el Estado.  La iniciativa del Ministro comunista es rechazada por la dirección del Partido Socialista. El Secretario General de esa organización  Carlos Altamirano, crítica públicamente el proyecto del Ministro Millas y señala que ninguna empresa debe ser devuelta a sus antiguos dueños, afirma que “es un derecho del pueblo criticar los errores del gobierno”, y que “desde las bases socialistas ha surgido la consigna de “Avanzar sin Tranzar” .
El Secretario General del Partido Comunista Luis Corvalán, responde a los socialistas mediante carta pública, invitándoles a evitar confrontaciones que dañen la imagen del Presidente y del gobierno de la Unidad Popular. Afirma la comunicación de Corvalán, que la consigna de los comunistas es "Avanzar y no retroceder, en los cambios, bajo la dirección del gobierno actual.".El dirigente comunista, cuestiona frontalmente la actitud asumida por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), acusándoles de pretender crear un poder popular al margen del gobierno del Presidente Allende.
En el mes de Marzo se realizan elecciones parlamentarias.  La Democracia Cristiana conforma una alianza electoral con los grupos de derecha para enfrentar a la Unidad Popular. La oposición intenta ganar los dos tercios del nuevo Congreso, para lograr el cambio de gobierno. Por su parte UP trata de impedir que esto ocurra, buscando sobrepasar el 40% de los votos. En esta elección, la oposición obtiene el 57% de los sufragios, y el gobierno el 43%.  El resultado electoral, permite al gobierno continuar vetando las leyes que emanan del Congreso, mientras la oposición se ve incapacitada de lograr la remoción presidencial por la vía legislativa.
El ex Presidente Frei Montalba, refuerza su liderazgo político al resultar electo Senador por Santiago. Las manifestaciones públicas, tanto de la Unidad Popular como de la oposición continúan realizándose en todo el país. La violencia política se intensifica, participando en estos actos los grupos radicales de la izquierda, cada vez mas diferenciados de las políticas de Allende, a las cuales critican por mantenerse dentro del orden burgués. Por su parte la extrema derecha a través del grupo Patria y Libertad realiza acciones terroristas y atentados, destinados a producir la desestabilización del régimen.
El choque institucional entre los Poderes Públicos se agudiza de manera cada vez más evidente, al señalar la Corte Suprema de Justicia que el gobierno viola la Constitución, cuando impide a las fuerzas de carabineros ejecutar las órdenes emanadas de los tribunales destinadas al desalojo de fábricas y predios agrícolas ilegalmente invadidos. El día 8 de junio, el Presidente de la Corte Suprema envía una comunicación a la Cámara de Diputados dando cuenta de aquellos procedimientos intentados por los jueces y que han sido desacatados por la fuerza pública. El 10 de Junio, la oposición logra finalmente la aprobación en el Congreso de la reforma constitucional que delimita las áreas de la economía. Esta iniciativa parlamentaria, persigue entre otros objetivos impedir la expropiación de los predios agrícolas inferiores a 40 hectáreas, y otorga la propiedad de la casa y el huerto a aquellos campesinos que laboran en el área reformada. En el transcurso de un acalorado debate, en el que los parlamentarios oficialista y los de la oposición se intercambian fuertes acusaciones, la oposición acusa al gobierno de distorsionar la reforma agraria, negando a los campesinos el derecho a la propiedad sobre las tierras en las que laboran, para convertirlos en asalariados del Estado-Patrón.
 Al producirse la votación,  los parlamentarios de izquierda se retiran de la sesión en señal de protesta y ratifican su decisión de rechazar nuevamente esta medida a la que califican de inconstitucional por no contar para su aprobación con los dos tercios de los congresistas, denuncian que la democracia cristiana y la derecha transitan el camino de la sedición seudo-legal, y acusan al Parlamento, a la Contraloría y a la Corte Suprema de ser “trincheras derechistas” al servicio de la subversión.
Una concentración de obreros del cobre que se han declarado en  huelga en Rancagua, en la mina de El Teniente, parte hacia Santiago, con el fin de denunciar las políticas de Allende y la Unidad Popular. La protesta obrera, obtiene el respaldo de otros sectores laborales vinculados a la actividad minera. Los trabajadores de las minas de Chuquicamata decretan un paro de solidaridad por 48 horas. En el transcurso de la marcha de los trabajadores de El Teniente hacia la capital de la república, se producen violentos enfrentamientos con las  fuerzas de carabineros. Los mineros logran llegar el 16 de junio, al centro de Santiago, refugiándose en la Universidad Católica donde reciben el respaldo de la dirigencia estudiantil. En las inmediaciones del recinto universitario, ocurren choques entre los grupos de la Unidad Popular y de la oposición. El Partido Comunista y el Partido Socialista, califican al movimiento huelguista como artificial y sedicioso, y solicitan al gobierno una actitud enérgica, ante quienes, a su juicio, buscan el estallido de la guerra civil. La huelga de los mineros se prolonga durante 74 días.
El 16 de Junio, el Partido Nacional declara formalmente que:"Allende ha dejado de ser Presidente Constitucional de Chile”.  Señala un comunicado emitido por esa dirección partidista que, "a la luz de la moral y el derecho nadie está obligado a obedecer a un gobierno que no es legítimo" y exhortan al parlamento a considerar la ilegitimidad del régimen de la Unidad Popular. 
El Partido Comunista y el Partido Socialista denuncian atentados y ataques en contra de sus sedes. El día 27 de junio un sorpresivo incidente, en el cual resulta involucrado el General Carlos Prats viene a derivar en un delicado acontecimiento que contribuye a elevar aún más el ya deteriorado ambiente político del país. Los hechos se inician cuando el Comandante en Jefe del Ejército, al trasladarse en su automóvil por una concurrida avenida de la capital, es increpado por una dama que le  cuestiona de manera irrespetuosa su apoyo al gobierno de Allende. Lo que pudiera haber sido un altercado de poca monta, se convierte rápidamente en un tumulto de gran magnitud en el que participan activamente numerosos transeúntes que  manifiestan con vehemencia su solidaridad con la protestataria dama, y obligan a Prats a abandonar el coche oficial. Ante el acoso al cual es sometido Prats dispara su arma de reglamento, y logra escapar del violento asedio gracias al auxilio de un taxista que transitaba por el lugar.
Como consecuencia de estos hechos, estallan actos de violencia que obligan al gobierno a decretar el Estado de Emergencia en la capital de la República.

LA HUELGA DEL TRANSPORTE. GABINETE CIVICO MILITAR.  ALLENDE Y LA SIP
“EL COBRE  ROJO”. “EL MINUTO DE CHILE". GIRA PRESIDENCIAL
Durante el mes de octubre de 1972, se producen graves enfrentamientos entre el gobierno chileno y los gremios de transporte al anunciar el Ejecutivo su decisión de intervenir este sector mediante la creación de empresas mixtas con la participación del Estado. Los transportistas se declaran en huelga el día 10, paralizando sus actividades cerca de doce mil dueños de camiones. El gobierno declara el estado de emergencia en las zonas más afectadas por el movimiento y coloca a estas regiones bajo control de los jefes militares. El mismo día 10, la Confederación Democrática, en la cual se habían organizado todos los partidos de oposición, realiza en Santiago una concentración de protesta contra las políticas oficiales solicitando abiertamente la renuncia del gobierno.
Ante la grave situación política planteada por el paro de transportistas, el ex presidente Eduardo Frei pronuncia una alocución pública a través de la radio y televisión en la que afirma que su partido es contrario al derrocamiento del gobierno, y plantea nuevamente como alternativa a la crisis política la convocatoria a un plebiscito. El conflicto llega a su fin al ser designado el 2 de noviembre el General Carlos Prats Ministro de Relaciones Interiores, y los comandantes de la Armada y la Aviación, ministros de Obras Públicas y de Minería respectivamente. Luego de la designación del nuevo Ministro del Interior, el gremio de transportistas decide poner fin a la huelga que se había prolongado durante tres semanas, manifestando de esta manera la dirigencia patronal su confianza en los nuevos funcionarios militares.
En la segunda semana del mes de octubre, con motivo de la realización  en Santiago de la reunión anual de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el Presidente Allende recibe en su residencia de la calle Tomás Moro a los directivos de esa asociación empresarial Arturo Uslar Pietri, Rodrigo Madrigal, Julio Mezquita, y Andrés Heiskel, representantes de Venezuela, Colombia, Brasil y Estados Unidos respectivamente. De acuerdo con la información reseñada el día 13 por el diario El Nacional de Caracas, Allende manifestó en el diálogo sostenido con los editores, su voluntad de no utilizar la fuerza para implantar los cambios revolucionarios, y su compromiso de entregar el poder a quien resulte electo en el próximo período constitucional “aunque sea un opositor”. Y al definir la naturaleza del régimen que preside dice que a pesar de no negar su condición de Presidente Socialista Marxista, su gobierno no lo es, aun cuando “el programa de la Unidad Popular es de preparación para el socialismo”.  
En torno a las amenazas que se ciernen sobre el régimen de la Unidad Popular, el diario francés Le Monde publica el día 12, un editorial titulado: "Derrocar a Allende mediante la estrangulación económica", en el cual se comenta en relación al embargo al cobre chileno ejecutado por un tribunal francés, en base a una demanda introducida por la transnacional norteamericana Kenecot, antigua concesionario de las Minas de El Teniente. El artículo señala que “estas medidas en contra del “cobre rojo de Chile”, pueden contribuir de una manera importante a la operación de estrangulación de la economía chilena, en acuerdo tácito con los Estados Unidos".
             En una conferencia pronunciada el 18 de octubre, en la Logia Masónica, de la cual forma parte, el Presidente Allende califica la situación del país como "El Minuto de Chile".  Hace referencia al suicidio del Presidente Balmaceda, y cita palabras del Presidente Aguirre Cerda, haciéndolas suyas: "Yo digo lo mismo que él expresó en 1939, cuando afirmó que "sólo saldría de La Moneda en un pijama de madera".
El primero de diciembre,  el Presidente Allende parte al exterior en una gira que cubrirá durante dos semanas Perú, Méjico, Naciones Unidas, Argelia, Marruecos, la Unión Soviética, Cuba y Venezuela. Como encargado del Poder Ejecutivo es designado el Ministro de Relaciones Interiores, general Carlos Prats.
El día 4 el Primer Mandatario chileno pronuncia un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el que ratifica los postulados que inspiran su proyecto revolucionario de gobierno. Ante los delegados del Foro Mundial señala: “En reemplazo del viejo modelo surge una nueva estructura dirigida por los trabajadores que, puesta al servicio de los intereses de la mayoría, está sentando las bases de un crecimiento que implica desarrollo auténtico, que involucra a todos los habitantes y no margina a vastos sectores de ciudadanos a la miseria y la relegación social". Allende denuncia igualmente, las amenazas que sufre el gobierno de la U P, y los intentos subversivos motorizados por el imperialismo y las empresas transnacionales. Acusa a la ITT, de "pretender provocar en mi Patria una guerra civil.” Afirma que “la agresión de las grandes empresas capitalistas representa un ataque directo a los intereses de los trabajadores", y asegura que "Chile no está sólo, no ha podido ser aislado, ni de América Latina ni del resto del mundo, por el contrario, ha recibido infinitas muestras de solidaridad y de apoyo".
El 6 de diciembre es recibido en Moscú por las autoridades del gobierno y del Partido Comunista de la Unión Soviética. El Presidente Nikolai Podgormy, el Secretario General del Partido Comunista Soviético, Leonid Brezhnev y el Primer Ministro Alexey Kosygin, manifiestan su respaldo al gobierno socialista chileno. Podgorny define el ensayo de la Unidad Popular, como “un proceso de renovación revolucionaria, que cuenta con el respaldo de las fuerzas progresistas contemporáneas”.  El día 13, al concluir  su visita a Cuba, en la Plaza de la Revolución, Allende proclama su solidaridad con Cuba, y recuerda, “con orgullo”, su amistad con Ernesto Che Guevara a quien califica como “un líder que entregó su vida por la emancipación de los pueblos latinoamericanos”. El día 14, en escala de retorno a Chile, sostiene una breve entrevista con el Presidente venezolano Rafael Caldera, en el aeropuerto internacional de Maiquetía. Ambos gobernantes, suscriben una declaración en la cual “reafirman su fe en el destino independiente de América Latina, y en su capacidad para contribuir eficazmente mediante una acción mancomunada a la paz mundial y al progreso de la humanidad”.

Fotografía: Imagen de fecha 1971 que muestra el general Augusto Pinochet (I), entonces jefe del Ejército de Chile, saludando al líder cubano Fidel Castro (D) en una visita de Castro a Chile durante la presidencia del presidente socialista Salvador Allende.

http://opinionynoticias.com/internacionales/16606-el-gobierno-de-allende