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martes, 28 de enero de 2020

DE TODO UN POCO

Lenguaje inverso
Ramón Hernández -

En las constituciones inspiradas en la independencia, libertad y autodeterminación, la soberanía reside en los ciudadanos, pero para facilitar la comprensión se ha igualado con el término “pueblo”, que en las mentes más simples solo abarca a los pobres, a los olvidados y oprimidos. Como son mayoría asumen automáticamente que siempre tienen la razón. El extremo fue aquella frase ajena a la verdad y oportunista del presidente Rafael Caldera: “El pueblo nunca se equivoca”.

Los pueblos, sobre todo, cuando actúan y deciden como masas se equivocan en extremo y les cuesta mucho dolor y sacrificio superar las tragedias que causan. Vean hasta dónde nos trajo haber aceptado calladitos aquel juramento “sobre una constitución moribunda”. La historia sería otra si la sociedad civil –esto es, las instituciones, los grupos de opinión, los vecinos organizados, los académicos, las organizaciones políticas y todas las demás vertientes de la participación ciudadana– no hubiesen tomado a chiste la propuesta de sustituir la democracia representativa por el engaño que escondían detrás del eslogan “democracia participativa y protagónica”.

La demolición de la poca institucionalidad que se había construido y que los partidos le dieran la espalda a las propuestas de reforma de la Copre, la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, facilitaron que la demagogia y el mesianismo tropicalero se impusieran sobre la razón. Antes hubo una campaña planificada y bien pagada contra la corrupción y, a veces, contra el narcotráfico, hoy extrañamente solo son enjuiciados por corrupción opositores que no han ejercido cargos públicos. Venezuela es el único país que no ha investigado las tramoyas de Odebrecht.

En poco más de un par de décadas, si se toma la defenestración de Carlos Andrés Pérez como el punto de implosión del sistema en vigor desde 1958, no solo le cambiaron el nombre y la bandera al país, sino que desbarataron el modelo de funcionamiento social y económico que había mantenido a la población lejos de la penuria humanitaria que trajeron los salvadores que prometieron una “patria bonita”, que es lo inverso de la crisis humanitaria que cada día se profundiza.

El engaño fue descarado y criminal. Comenzaron reivindicando como valores la pobreza, la ignorancia y el vivalapepismo. Sin embargo, al tiempo que repetían que ser rico era malo amasaban fortunas de miles de millones de dólares, no de unos pocos miles. Los rateritos que levantaron tantos polvos y escándalos fueron sustituidos por verdaderos zares de la apropiación indebida. Aparecieron muy honrados con finas corbatas de seda italiana y trajes de firma, brindando con escocés de malta de alta gama.

Los presuntos defensores de la transparencia administrativa, los guerreros por la libertad de expresión y antiguos acorazados de las reivindicaciones del gremio periodístico –dos con el apellido Rangel y dos más hermanados como Villegas, entre otros–, los voluntariosos de la revolución democrática y los que se quemaban el pecho por la vigencia de los derechos humanos devinieron en criaturas ganadas para el odio, la tortura, el asesinato, la tortura y el robo descarado. Con lenguaje inverso, claro: sus palabras significaban lo contrario de lo que anunciaban.

El mensaje inverso empezó temprano y no precisamente con el anuncio de que iban a freír en aceite bien caliente la cabeza de adecos y copeyanos, aunque a falta de aceite han utilizado otros métodos de cocción, que no se limita a los seguidores de AD y Copei. Abarcan a gente de la izquierda racional, a ex compañeros de ruta y a cualquier otro que no muestre satisfacción con el régimen. Comenzó con la “dignificación” de los niños de la calle, que pronto se multiplicaron y son mujeres, hombres y ancianos en condición de calle. El “rescate de tierras ociosas” fue apropiación y destrucción de tierras productivas; la modernización de la Cantv, volver a la incomunicación; la renacionalización de las empresas básicas, el cierre de Sidor, Venalum, Bauxiven, Ferrominera y un largo etcétera al grito del galicismo: “Así, así, así es que se gobierna”; la democracia participativa y protagónica se manifestó en la acumulación de todos los poderes en el mandón de Miraflores: redacta las leyes, las ejecuta y también sanciona a quien las incumple. Pero el inverso más inverso lo vemos en la teoría y praxis de los conceptos de soberanía, independencia, autodeterminación y lucha contra los imperialismos de toda calaña y condición.

Desde que el Coba criollo participó que llevaba a los venezolanos al “mar de la felicidad” que era Cuba se profundizó y se hizo más expedito el viaje inverso, la vuelta a los tiempos precolombinos con un cacique y piaches como timoneles de la voluntad popular. Poco a poco los apparátchiki del Partido Comunista cubano fueron ocupando el papel del yoruba, del brujo; de asesores de todos los asuntos. Eran los que sabían cómo dominar las bases, al pueblo, y evitar que se insurreccionaran.

En un acto de “soberanía” (inversa) le entregaron al gobierno cubano, junto con 100.000 barriles diarios, la administración de los registros y notarías, la salud pública, el entrenamiento deportivo, la aniquilación educativa con títulos vaciados de conocimiento a través de misiones y de “universidades bolivarianas”, las labores de inteligencia y contrainteligencia militar, el control del armamento de guerra, mientras que la promoción de la ideología posmodernista quedaba en manos del español Juan Carlos Monedero y la economía bajo el mando de otro hispano, Alfredo Serrano Mancilla.

La carrera inversa llegó a un tope inesperado y muy superior, pero no el último, con la incorporación del embajador cubano al Consejo de Ministros, que no es un acto pleno de soberanía como pregonan, sino vulgar entrega, alta traición. Salen fotos de soldados rusos, oficiales y suboficiales, paseando con el uniforme de las FANB en el Círculo Militar de Caracas, en hoteles de Ciudad Guayana y en la frontera tachirense con Colombia, pero no es intromisión, es cooperación. Lenguaje inverso. Los militares venezolanos se le cuadran a los oficiales cubanos a cargo de la seguridad y la operación del aeropuerto de Maiquetía, obvio no son agentes de la CIA. Vendo diccionario inverso.

Fuente:

martes, 11 de septiembre de 2018

(AUTO) ENGAÑO

Alienationem
Guido Sosola


Una cosa es sentir atracción y hasta entusiasmo por determinados regímenes y, muy otra,  vivirlos y sufrirlos. La curiosidad y el acercamiento también se convierten en una fuerte alienación que, por lo visto, no es exclusiva de los regímenes capitalistas, por mucho que Marx así lo entendiera y Ludovico Silva lo confirmara,  prestigiándose más allá de la poesía, al hurgar en los pergaminos y el idioma en el que originalmente el asunto fue planteado.

No existe experiencia totalitaria alguna, frustrada o consumada, sin una profusa, profunda y sofisticada campaña propagandística que despierte una poderosa, excelsa e inmarcesible ilusión. Y los problemas que pudiera generar, como lo hace, por trágicos que fuesen, como los son, los refieren a unas burdas circunstancias, así ellas se acumulen por décadas.

Nuestra adolescencia fue sorprendida por la caída de Allende y la instauración de una feroz dictadura que pareció reivindicarlo, recordando por siempre la sintonización  en el litoral, por mi hermano mayor,  del discurso alusivo de Fidel Castro, gracias a un aparato de espléndidas bandas que le dio alcance a Radio Habana, en una noche despejada del litoral central. Y, al igual que toda la prensa nacional, a la que estuvimos expuestos a lo largo de la juventud, el corto experimento socialista supo de una versión extraordinariamente romántica que, a punta de Quilapayún, se convirtió en un lugar común.

Las apariencias suelen engañar y, aunque quebrábamos lanzas contra la dictadura militar, animados por su denuncia en actos propios de una juvenil militancia política, hubo simpatías hacia el médico mártir que pronto pisaron la desconfianza y, luego, la decepción. Todavía conservamos el ejemplar de una revista chilena, “Política y Espíritu”, obsequiado por un dirigente adulto del partido, útil para aquellos viejos y espontáneos debates de ocasión, en el que daba cuenta de la obscena intromisión cubana que dejó en pañales a la estadounidense, los tres años de inflación, carestía, violencia y éxodo que, olvidada  la lección,  anunciaba lo que hoy se muestra en Venezuela: una colosal tragedia.

Hay países democráticos de una izquierda marxista aturdida y minoritaria, o exitosa y creciente, hábilmente enmascarada, como ocurrió entre nosotros al abrir el presente siglo, que no sólo reivindican al chavismo, sino tratan de imitar su fraudulento tránsito hacia el poder. E, incluso, tratándose de sectores ajenos a la capilla ideológica, hasta lo justifican por un generoso esfuerzo de comprensión y, así, en nuestro primer viaje a Alemania, a principios de los dos mil, fueron numerosas las observaciones que hicimos a los anfitriones ganados por una interpretación catastrófica del país petrolero que los insospechados y nuevos elencos del poder estaban predestinados a redimir.

Días atrás, un amigo envió la emocionada  traducción personal de un capítulo al que accedió, del libro “Fear: Trump in the White House” de Bob Woodward, próximo a lanzarse, no sin reconocer que esto sólo sucede en las democracias liberales, recordando la defenestración de Nixon, cuyo origen estuvo en las investigaciones de un periódico, adelantadas años atrás por el autor, junto a Carl Bernstein,  para The Washington Post. Cosa  parecida no ocurre en la Venezuela que no se sabe y constituye un delito indagar sobre las cifras oficiales y reales de inflación, salubridad, migración o escolaridad, o, al menos, no es posible la filmación y comercialización de algo equivalente a “Citizen Kan” de Orson Welles, o “Deadline - U.S.A.” de Richard Brooks que, por cierto, pudimos ver por recomendación del amigo remitente (https://www.youtube.com/watch?v=SmJtn0sohmE).  Sin embargo, el libérrimo debate sobre la administración Trump, genera condenas, pero regímenes como el de Venezuela, Cuba, Corea del Norte y otros, una inaceptable comprensión, ya que, simplemente, no se les padece.

Esta ya larga nota surge de otra noticia, como es la aparición de otra expresión de la izquierda marxista en Alemania, liderada por la atractiva parlamentaria Sahra Wagenknecht, en la búsqueda de un inédito camino hacia el poder (https://www.dw.com/es/presentan-nuevo-movimiento-de-izquierda-alem%C3%A1n-para-desencantados-de-la-pol%C3%ADtica-tradicional/a-45345567). La más elemental minería de datos, arroja una evidente simpatía con la actual dictadura venezolana que no debe asombrar, como tampoco  ocurre en la consabida España de Pablo Iglesias, añadido el colaboracionista Pedro Sánchez, pues, refleja algunas facetas de las enajenadas relaciones políticas de la llamada post-modernidad.

Tratamos de movimientos que buscan oxigenarse en el debate político, apelando a las más “novedosas” banderas del momento, solidarizándose con causas que no conocen y hasta les importará un bledo conocer, para atender y aprovechar a un electorado cautivo. En un país en el que el Estado financia las actividades partidistas ciertamente representativas, dudamos que la señora Wagenknecht tenga interés en el financiamiento de su solidaridad, por esta dictadura, o que disponga de emisarios a lo Juan Carlos Monedero para diligenciarlo, pero ella, como muchos otros, tienen al menos el deber de medir sus simpatías, porque la bolivariana es una revolución de las más fraudulentas de la historia.

Según la costumbre, al latinazo cabe un refrán popular: nadie aprende en cabeza ajena. Hay que vivir y sufrir esto, para entender las dimensiones de la tragedia.

Ilustración: Catherine Story.
Fotografías: http://www.liberation.fr/checknews/2018/09/04/que-dit-exactement-sahra-wagenknecht-sur-l-immigration_1676492  y     https://www.abebooks.com/book-search/title/chavez-presidente/
07/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/07/alienationem-por-guido-sosola/
https://www.scoopnest.com/es/s/GUIDO%20Sosola/
https://venezuelaunida.com/alienationem-por-guido-sosola/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/AL/1510929

domingo, 5 de abril de 2015

SIGNO

La moral de escondimiento
Luis Barragán


Limitar, condicionar, censurar o bloquear la información, es clave. Solamente el poder da la versión de sí y del país, generando una moral de la duplicidad para sobrevivir tratando de darse alguna prestancia o legitimidad ahora cuestionada por los venezolanos.

Suele esconder hechos, criterios y y hasta emociones para facturar otros que digan de una prédica del amor, la solidaridad, el esfuerzo y la honradez. Imposible una libérrima y espontánea rueda de prensa con nacionales o extranjeros, o la aceptación y garantía de una investigación parlamentaria lo más imparcial posible, teniendo por escenario a la opinión pública, pues, a lo sumo, prácticamente sustitutivo de la Gaceta Oficial, bastará el Twitter pretendiendo despejar dudas, en provecho de un simple mensaje telegráfico que no tolera réplica alguna.

Antes, desconocidas las redes sociales que hoy dicen delatar todo y a todos, por más resistencia que ofreciese el gobierno de turno, la básica división de los órganos del Poder Público forzaba a la sinceridad de la vida pública o privada de sus miembros por la sola circunstancia de decidir o influir en la vida pública y también privada de todo un país. Removiendo papeles en la Semana Mayor que concluye, hallamos el testimonio de la comparecencia de la Dra. Gladys Castillo de Lusinchi a la por entonces Comisión de Medios del Congreso de la República (1987), cuyo proceso de divorcio – entre otros problemas – quiso esconderse infructuosamente, ilustrándonos sobre las bondades de una – si así lo desean – mínima y convincente democracia.

Apenas, se dice algo del consabido y ventajoso viaje de una niñera armada a Brasil e impiden una averiguación de la Asamblea Nacional, presionando a los medios, reclamando estridentemente la privacidad de un alto funcionario público cuando no la respetan de cualquier opositor o disidente, trepando las más absurdas descalificaciones personales, difamándolo impunemente tras la grabación y montaje de una llamada telefónica. Hace poco, un díscolo diputado oficialista ofendió a un colega opositor, catalogando a su padre de asesino, creyendo que se trataba de Tomás Guanipa cuando realmente le respondió a Ángel Medina, quienes asisten regularmente a las sesiones y, por lo menos, alguna vez los ha visto y oído.

El escondimiento del ya harto sonoro caso del Banco de Andorra y de los que propiciaron las sanciones del gobierno estadounidense, imposibilitada cualquier investigación independiente o la más humilde indagación de sus compatriotas, los obliga a una cruzada anti-imperialista en demanda del nacionalismo y la honestidad que únicamente exigen a los demás. Cada uno de los venezolanos, en su larga y paciente cola para acceder a los insumos básicos, en medio de la inseguridad personal que nos aqueja, debe mostrar las virtudes que no ejemplariza un gobierno que tampoco les permite la más mínima interpelación sobre el colosal despilfarro de divisas que nos trajo a la presente situación y, menos, sobre la nada venturosa posición que logra el país en el blanqueamiento internacional de capitales.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/04/la-moral-de-escondimiento/
www.noticierodigital.com/2015/04/la-moral-de-escondimiento/
Ilustración: Alonso. Economía Hoy, Caracas, 20/01/1993.
Cfr. Caso Dra. Gladys Castillo de Lusinchi y su comparecencia por ante la Comisión de Medios del Congreso (1987): http://lbarragan.blogspot.com/2015/03/desarchivo.html