De la mentira descarada
Luis Barragán
Adquiere otros nombres y hasta pretende legitimarse académicamente, mediante eso que llaman la post-verdad, pero la mentira no es otra cosa que la mentira aún en el reino de la política que, muy supuestamente, la monopoliza. Reino en el que se la cree efímera o absolutamente efímera, las redes digitales la amplían, degenerando con prontitud y, a veces, irremediable, permitiendo llegar a la verdad, al menos, histórica (cuando el mal está hecho, refiere Perogrullo).
Por estos años, en una ocasión, vísperas del diálogo de República Dominicana, a alguien se le ocurrió anunciar que Vente Venezuela, simplemente, lo respaldaba. Y tuvimos que encarar públicamente al personaje para desmentirlo o, mejor, lisa y llanamente tildarlo de mentiroso.
En otra, meses antes de la votación asamblearia, cuando el partido azul criticó que se adelantara la decisión, postergando las diligencias para el cese de la usurpación, en medio de un entretenimiento dizque candidatura-presidencial, otra voz anunció que ya estaba asegurado nuestro respaldo a Guaidó para repetir a la cabeza de la Asamblea Nacional, extemporáneamente. Y ahora, un vocero calificado del PSUV, aseguró el respaldo de Vente Venezuela para el comité de postulaciones del rectorado del CNE, inventando un consenso.
El país y la propia comunidad internacional sabe cuál es la postura de Vente, María Corina Machado y la Fracción Parlamentaria 16 de Julio que, en varias oportunidades, en lugar de negarlo, ha preferido salvar el voto sobre materias muy delicadas para que quede constancia de los alegatos en las actas correspondientes de las sesiones parlamentarias, como específica y concretamente ocurrió con el referido comité. Empero, hay un empeño inaudito de involucrarnos en cualesquiera marramucias en curso: se ve cada cosa.
Por cierto, en las vísperas del carnaval, el comité se reunió en el mismísimo Palacio Federal, con el salón Francisco de Miranda de puertas abiertas (fue uno de los espacios iniciales que negaron a la oposición, dos años atrás). En perfecta cohabitación, la AN legítima (Guaidó), se sentó con la falsa AN (Parra) y la dictadura, y un directivo de la traición, como si nada, se integró a la comisión: dirá que nadie lo ha allanado, etc., etc., apelando a las formalidades, aunque ya el problema es completamente de naturaleza moral que en la política, como la verdad, tiene su peso estelar: el sentido práctico, la habilidad, el pragmatismo político, en nada abona a la cohabitación mentirosa.
21/02/2020:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36434-mentira
Mostrando entradas con la etiqueta Mentira. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mentira. Mostrar todas las entradas
jueves, 20 de febrero de 2020
martes, 28 de enero de 2020
DE TODO UN POCO
Lenguaje inverso
Ramón Hernández -
En las constituciones inspiradas en la independencia, libertad y autodeterminación, la soberanía reside en los ciudadanos, pero para facilitar la comprensión se ha igualado con el término “pueblo”, que en las mentes más simples solo abarca a los pobres, a los olvidados y oprimidos. Como son mayoría asumen automáticamente que siempre tienen la razón. El extremo fue aquella frase ajena a la verdad y oportunista del presidente Rafael Caldera: “El pueblo nunca se equivoca”.
Los pueblos, sobre todo, cuando actúan y deciden como masas se equivocan en extremo y les cuesta mucho dolor y sacrificio superar las tragedias que causan. Vean hasta dónde nos trajo haber aceptado calladitos aquel juramento “sobre una constitución moribunda”. La historia sería otra si la sociedad civil –esto es, las instituciones, los grupos de opinión, los vecinos organizados, los académicos, las organizaciones políticas y todas las demás vertientes de la participación ciudadana– no hubiesen tomado a chiste la propuesta de sustituir la democracia representativa por el engaño que escondían detrás del eslogan “democracia participativa y protagónica”.
La demolición de la poca institucionalidad que se había construido y que los partidos le dieran la espalda a las propuestas de reforma de la Copre, la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, facilitaron que la demagogia y el mesianismo tropicalero se impusieran sobre la razón. Antes hubo una campaña planificada y bien pagada contra la corrupción y, a veces, contra el narcotráfico, hoy extrañamente solo son enjuiciados por corrupción opositores que no han ejercido cargos públicos. Venezuela es el único país que no ha investigado las tramoyas de Odebrecht.
En poco más de un par de décadas, si se toma la defenestración de Carlos Andrés Pérez como el punto de implosión del sistema en vigor desde 1958, no solo le cambiaron el nombre y la bandera al país, sino que desbarataron el modelo de funcionamiento social y económico que había mantenido a la población lejos de la penuria humanitaria que trajeron los salvadores que prometieron una “patria bonita”, que es lo inverso de la crisis humanitaria que cada día se profundiza.
El engaño fue descarado y criminal. Comenzaron reivindicando como valores la pobreza, la ignorancia y el vivalapepismo. Sin embargo, al tiempo que repetían que ser rico era malo amasaban fortunas de miles de millones de dólares, no de unos pocos miles. Los rateritos que levantaron tantos polvos y escándalos fueron sustituidos por verdaderos zares de la apropiación indebida. Aparecieron muy honrados con finas corbatas de seda italiana y trajes de firma, brindando con escocés de malta de alta gama.
Los presuntos defensores de la transparencia administrativa, los guerreros por la libertad de expresión y antiguos acorazados de las reivindicaciones del gremio periodístico –dos con el apellido Rangel y dos más hermanados como Villegas, entre otros–, los voluntariosos de la revolución democrática y los que se quemaban el pecho por la vigencia de los derechos humanos devinieron en criaturas ganadas para el odio, la tortura, el asesinato, la tortura y el robo descarado. Con lenguaje inverso, claro: sus palabras significaban lo contrario de lo que anunciaban.
El mensaje inverso empezó temprano y no precisamente con el anuncio de que iban a freír en aceite bien caliente la cabeza de adecos y copeyanos, aunque a falta de aceite han utilizado otros métodos de cocción, que no se limita a los seguidores de AD y Copei. Abarcan a gente de la izquierda racional, a ex compañeros de ruta y a cualquier otro que no muestre satisfacción con el régimen. Comenzó con la “dignificación” de los niños de la calle, que pronto se multiplicaron y son mujeres, hombres y ancianos en condición de calle. El “rescate de tierras ociosas” fue apropiación y destrucción de tierras productivas; la modernización de la Cantv, volver a la incomunicación; la renacionalización de las empresas básicas, el cierre de Sidor, Venalum, Bauxiven, Ferrominera y un largo etcétera al grito del galicismo: “Así, así, así es que se gobierna”; la democracia participativa y protagónica se manifestó en la acumulación de todos los poderes en el mandón de Miraflores: redacta las leyes, las ejecuta y también sanciona a quien las incumple. Pero el inverso más inverso lo vemos en la teoría y praxis de los conceptos de soberanía, independencia, autodeterminación y lucha contra los imperialismos de toda calaña y condición.
Desde que el Coba criollo participó que llevaba a los venezolanos al “mar de la felicidad” que era Cuba se profundizó y se hizo más expedito el viaje inverso, la vuelta a los tiempos precolombinos con un cacique y piaches como timoneles de la voluntad popular. Poco a poco los apparátchiki del Partido Comunista cubano fueron ocupando el papel del yoruba, del brujo; de asesores de todos los asuntos. Eran los que sabían cómo dominar las bases, al pueblo, y evitar que se insurreccionaran.
En un acto de “soberanía” (inversa) le entregaron al gobierno cubano, junto con 100.000 barriles diarios, la administración de los registros y notarías, la salud pública, el entrenamiento deportivo, la aniquilación educativa con títulos vaciados de conocimiento a través de misiones y de “universidades bolivarianas”, las labores de inteligencia y contrainteligencia militar, el control del armamento de guerra, mientras que la promoción de la ideología posmodernista quedaba en manos del español Juan Carlos Monedero y la economía bajo el mando de otro hispano, Alfredo Serrano Mancilla.
La carrera inversa llegó a un tope inesperado y muy superior, pero no el último, con la incorporación del embajador cubano al Consejo de Ministros, que no es un acto pleno de soberanía como pregonan, sino vulgar entrega, alta traición. Salen fotos de soldados rusos, oficiales y suboficiales, paseando con el uniforme de las FANB en el Círculo Militar de Caracas, en hoteles de Ciudad Guayana y en la frontera tachirense con Colombia, pero no es intromisión, es cooperación. Lenguaje inverso. Los militares venezolanos se le cuadran a los oficiales cubanos a cargo de la seguridad y la operación del aeropuerto de Maiquetía, obvio no son agentes de la CIA. Vendo diccionario inverso.
Fuente:
Etiquetas:
Engaño,
Eufemiso,
Lenguaje,
Lenguaje inverso,
Mentira,
Ramón Hernández
viernes, 5 de octubre de 2018
SELLO INEQUÍVOCO
La mentira de Estado
Luis Barragán
Días atrás, el periodista Nelson Bocaranda comentó el testimonio de varios médicos presionados, conminados u obligados a modificar sus certificaciones para la expedición de la correspondiente partida de defunción. Simplemente, las autoridades no la tramitan si el motivo del deceso está asociado o puede asociarse al Estado fallido, por lo que, deducimos, donde no cabe el eufemismo, se abre un cierto abanico de falsas causales.
Versamos en torno a una documentación y data que, siendo precisamente de Estado, no ha de sacrificar verdad alguna. Empero, avalando toda conjetura, por extremas que sean las formalidades, el asunto seguramente ha contaminado cualesquiera registros aún en ámbitos tan disímiles, como el civil, mercantil, laboral, salud, académico, bancario, tránsito terrestre, etc., pues, lo importante es mantener la fachada de una revolución, por más carcomidos que se encuentren sus cimientos.
Suponemos que no hay instrucciones escritas al respecto, pero el funcionario que tramita un determinado documento las conoce y, más en resguardo de su propia estabilidad burocrática que la del régimen, presiona, conmina u obliga a las modificaciones. Por lo demás, en el caso específico de la partida de defunción, los familiares o relacionados urgidos de un documento tampoco fácil de obtener, aceptan la versión para realizar las diligencias funerarias pendientes.
La llamada post-verdad, término de alguna ínfula académica que no alcanza a sustituir a otros que sinceran la realidad (la mentira, el engaño, la falsedad, la estafa, etc.), se ha apoderado del Estado o de lo que va quedando de él. Realizándose falazmente, acotemos, oculta o francamente ignora los índices de inflación, migración, criminalidad e insalubridad, por lo que en nada ha de extrañarnos que no acepte otra versión que la políticamente cultivada.
En todo régimen totalitario, hay una verdad implícita, confidencial y resistente, al igual que una mentira prefabricada, bulliciosa y frágil. El solo derrumbe de la Unión Soviética demostró hasta el hartazgo que no es posible reducir y pulverizar las realidades, pues, detrás de cada misil intercontinental exhibido y aplaudido, había hambre, miseria, esclavitud y causales de mortalidad que llevaron un sello inequívoco: el socialismo.
Reproducción: Portada de un libro mentirográfico.
08/10/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/10/luis-barragan-la-mentira-estado/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=110270
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/barragn-luis-mentira-421722/982751
https://noticiasvenezuela.org/2018/10/08/luis-barragan-la-mentira-de-estado/
Luis Barragán
Días atrás, el periodista Nelson Bocaranda comentó el testimonio de varios médicos presionados, conminados u obligados a modificar sus certificaciones para la expedición de la correspondiente partida de defunción. Simplemente, las autoridades no la tramitan si el motivo del deceso está asociado o puede asociarse al Estado fallido, por lo que, deducimos, donde no cabe el eufemismo, se abre un cierto abanico de falsas causales.
Versamos en torno a una documentación y data que, siendo precisamente de Estado, no ha de sacrificar verdad alguna. Empero, avalando toda conjetura, por extremas que sean las formalidades, el asunto seguramente ha contaminado cualesquiera registros aún en ámbitos tan disímiles, como el civil, mercantil, laboral, salud, académico, bancario, tránsito terrestre, etc., pues, lo importante es mantener la fachada de una revolución, por más carcomidos que se encuentren sus cimientos.
Suponemos que no hay instrucciones escritas al respecto, pero el funcionario que tramita un determinado documento las conoce y, más en resguardo de su propia estabilidad burocrática que la del régimen, presiona, conmina u obliga a las modificaciones. Por lo demás, en el caso específico de la partida de defunción, los familiares o relacionados urgidos de un documento tampoco fácil de obtener, aceptan la versión para realizar las diligencias funerarias pendientes.
La llamada post-verdad, término de alguna ínfula académica que no alcanza a sustituir a otros que sinceran la realidad (la mentira, el engaño, la falsedad, la estafa, etc.), se ha apoderado del Estado o de lo que va quedando de él. Realizándose falazmente, acotemos, oculta o francamente ignora los índices de inflación, migración, criminalidad e insalubridad, por lo que en nada ha de extrañarnos que no acepte otra versión que la políticamente cultivada.
En todo régimen totalitario, hay una verdad implícita, confidencial y resistente, al igual que una mentira prefabricada, bulliciosa y frágil. El solo derrumbe de la Unión Soviética demostró hasta el hartazgo que no es posible reducir y pulverizar las realidades, pues, detrás de cada misil intercontinental exhibido y aplaudido, había hambre, miseria, esclavitud y causales de mortalidad que llevaron un sello inequívoco: el socialismo.
Reproducción: Portada de un libro mentirográfico.
08/10/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/10/luis-barragan-la-mentira-estado/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=110270
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/barragn-luis-mentira-421722/982751
https://noticiasvenezuela.org/2018/10/08/luis-barragan-la-mentira-de-estado/
Etiquetas:
Luis Barragán,
Mentira,
Mentirografía,
Partida de defunción,
Postverdad
jueves, 31 de agosto de 2017
¿Y DE HABER LEIDO A ORWELL?

Ministerio de la Verdad y Fuerza Armada
Luis Barragán
"A
medida que la sociedad cambia,
también
cambian los militares"
Samuel P.
Huntington (*)
Infaltable en el repertorio represivo del régimen, de nuevo surge una tal
comisión de la verdad de las entrañas de la tal constituyente. Suponiéndose por
encima de todo lo divino y humano, Miraflores la ha decidido cual ministerio
orwelliano con plenas facultades inquisitoriales, incluida esa vocación por el
espectáculo que recuerda la inicial puesta en escena hacia 2002.
Por supuesto, procesará la versión interesada del poder establecido y, por mucho que contraríe
las realidades, se impondrá mediante la
pólvora constante y sonante. Por ello, en reciente cadena radiotelevisiva para
satisfacer nuestro “derecho a la información veraz”, Maduro Moros exaltó a la
institución armada bolivariana, martiana, chavista y fidelista, mientras que
Delcy Rodríguez, la sobrevenida líder de esta otra secuencia del socialismo en
curso, obligada a la retórica como todo aquél que dirija una corporación,
palabras más, palabras menos, dijo de una nueva forma de ejercicio espiritual
de la identidad del venezolano.
Poco importa cuán grande y calamitosa sea la mentira, añadido ese artefacto
verbal llamado post-verdad, porque están las armas que batirán nuestro espíritu
hasta levantar – nada más y nada menos – una nueva identidad nacional. La Fuerza Armada que derrotó la violencia
insurreccional de décadas anteriores, hoy ha cumplido con su rito de pasaje,
rindiéndole culto al hacedor de la dictadura cubana.
Creyéndola la peor de todas nuestras crisis, en los ya remotos noventa del
XX, la sociedad venezolana concibió y confió en el mesianismo militar hasta
llegar a estas orillas del siglo XXI, enfrascada con un gobierno de
fuerza. Aquél soldado excedido de sus
funciones, por más que la letra constitucional lo ataje o diga atajarlo, ahora
se muestra en carne viva por aquello de las medidas económicas estadounidenses mientras
acá hay más democracia, como cínicamente
expresó Padrino López, o la tristemente célebre resolución 008610, la abierta
represión de toda disidencia, la complementación más que tolerancia con los
grupos paramilitares, el tal estado mayor de los alimentos para una hambruna
innegable, entre otras de las facetas del sector de defensa que gobierna en
nombre de la seguridad de la nación.
Por lo visto, la cúpula militar hará del kafkiano proceso inquisitorial su
única verdad, respaldándola a contracorriente de los cambios que experimenta la
sociedad aspirante no sólo a la libertad y a la democracia, sino a la reinstitucionalización castrense,
al ejercicio exclusivo de su misión profesional, a la realización satisfactoria
de su especialidad, completamente ajena
a la política partidista, subordinada al poder civil, representada por un
oficial de decoro, lealtad, consecuencia enteramente republicana y
convincentemente patriótica. El país que
está de regreso de lo que fue algo más que una poderosa ilusión óptica,
pues, lo quebró ética y materialmente, espera del militar una urgente
actualización que están muy lejos de darla los fraudulentos constituyentes del
momento.
(*) "El orden político en las sociedades en
cambio", Paidós, Buenos Aires,
1972: 200.
28/08/2017:
lunes, 2 de enero de 2017
LA SOBREVENIDA PRESTANCIA DE LA MENTIRA
Del reencuentro con la verdad
Luis Barragán
Desde hace varios meses, la prensa europea abunda en consideraciones alrededor de un término acuñado por el Diccionario Oxford: la llamada post-verdad pretende explicar fenómenos como el Brexit, cuyas simplificaciones sacudirán por un muy buen tiempo los bytes. Al parecer, el neologismo estelar tiene por origen la desatención y negación del cambio climático, a pesar de las evidencias científicas.
Por más que las realidades sigan un curso insobornable, la tendencia prevaleciente es la del auto-engaño que las suplanta o dice suplantarlas, agravándolas. E, irremediable, la verdad misma, tozuda e irremplazable, se convierte en una tarea inmensa de reivindicación a contrapelo no sólo de los intereses políticos, sino de los propios medios que obtienen grandes dividendos al contrariarla, versionarla y dosificarla.
Caso muy cercano, a finales del año recién concluido, la canciller venezolana resolvió con un Tweed el demasiado efímero y tormentoso tránsito por la presidencia pro tempore de Mercosur que, circunscrito al anuncio, jamás se materializó. Sin embargo, empleada ventajista o ventajosamente la herramienta, evitando la incomodidad del más ligero cuestionamiento personal, dijo olvidar las razones de fondo que condujeron a la suspensión de Venezuela, escenificando una vergonzosa comedia en la sede de la organización, y condensando la gestión en la resaltada “dimensión social y de DDHH del bloque”.
La post-verdad, también tildada meta-verdad, es un elegante eufemismo que ayuda a entronizar la mentira, cultivándola con una prestancia que debe escandalizar, por cierto, distinta a la sempiterna demagogia. E, incluso, nos remite a las reflexiones que un destacado jurista, como Peter Häberle, ha aportado en torno a la verdad como un derecho fundamental que, en medio de los más duros conflictos, ha generado y universalizado sendas comisiones que procuran buscarla en el marco de las transiciones políticas, esforzándose en resarcir – ante todo – moralmente a las víctimas; y, más allá, a prevenir y confrontar la razón de Estado que, a la postre, lleva al extremo totalitario de la producción de “no verdades”.
La mejor garantía que tienen las realidades para el reconocimiento y la nombradía que reclaman, está en el libérrimo debate que emprenda las mejores perspectivas que nos acerquen a la verdad. En el caso venezolano, principia con la urgente realización del Estado Constitucional, evitando repetir experiencias como las que aún – enfermizamente – no concluyen, dinamitando el propio lenguaje.
Fuente:
02/01/2017:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/28598-luis-barragan
Luis Barragán
Desde hace varios meses, la prensa europea abunda en consideraciones alrededor de un término acuñado por el Diccionario Oxford: la llamada post-verdad pretende explicar fenómenos como el Brexit, cuyas simplificaciones sacudirán por un muy buen tiempo los bytes. Al parecer, el neologismo estelar tiene por origen la desatención y negación del cambio climático, a pesar de las evidencias científicas.
Por más que las realidades sigan un curso insobornable, la tendencia prevaleciente es la del auto-engaño que las suplanta o dice suplantarlas, agravándolas. E, irremediable, la verdad misma, tozuda e irremplazable, se convierte en una tarea inmensa de reivindicación a contrapelo no sólo de los intereses políticos, sino de los propios medios que obtienen grandes dividendos al contrariarla, versionarla y dosificarla.
Caso muy cercano, a finales del año recién concluido, la canciller venezolana resolvió con un Tweed el demasiado efímero y tormentoso tránsito por la presidencia pro tempore de Mercosur que, circunscrito al anuncio, jamás se materializó. Sin embargo, empleada ventajista o ventajosamente la herramienta, evitando la incomodidad del más ligero cuestionamiento personal, dijo olvidar las razones de fondo que condujeron a la suspensión de Venezuela, escenificando una vergonzosa comedia en la sede de la organización, y condensando la gestión en la resaltada “dimensión social y de DDHH del bloque”.
La post-verdad, también tildada meta-verdad, es un elegante eufemismo que ayuda a entronizar la mentira, cultivándola con una prestancia que debe escandalizar, por cierto, distinta a la sempiterna demagogia. E, incluso, nos remite a las reflexiones que un destacado jurista, como Peter Häberle, ha aportado en torno a la verdad como un derecho fundamental que, en medio de los más duros conflictos, ha generado y universalizado sendas comisiones que procuran buscarla en el marco de las transiciones políticas, esforzándose en resarcir – ante todo – moralmente a las víctimas; y, más allá, a prevenir y confrontar la razón de Estado que, a la postre, lleva al extremo totalitario de la producción de “no verdades”. La mejor garantía que tienen las realidades para el reconocimiento y la nombradía que reclaman, está en el libérrimo debate que emprenda las mejores perspectivas que nos acerquen a la verdad. En el caso venezolano, principia con la urgente realización del Estado Constitucional, evitando repetir experiencias como las que aún – enfermizamente – no concluyen, dinamitando el propio lenguaje.
Fuente:
02/01/2017:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/28598-luis-barragan
Etiquetas:
Delcy Rodríguez,
Luis Barragán,
Mentira,
Mercosur,
Meta-verdad,
Post-verdad,
Twitter
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








