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sábado, 30 de junio de 2012

LA CONVICCIÓN DE LO PRÁCTICO

EL UNIVERSAL, 30 de Junio de 2012
Entre Keynes y Friedman
Entre los extremos debe existir una solución que no deje que Europa se hunda
JAMES OTIS RODNER 

La economía europea es el talón de Aquiles de la recuperación de las economías mundiales; Europa, considerada como un conjunto es la economía más grande del mundo; por ello todos se preguntan por qué se han demorado las discusiones por más de dos años. El debate, a veces hostil, se ha centrado entre la posición conservadora del Banco Central Europeo (BCE) y los políticos. Según el BCE, la austeridad es lo que garantizará una estabilidad en la moneda europea; al contrario, los políticos quieren arrancar las economías que se encuentran estancadas. El debate parece confrontar a Keynes contra Friedman. Después de la gran recesión, Keynes sugirió que se aumentara el gasto público de modo de sacar las economías de su estancamiento. Milton Friedman, años más tarde, abocaba por una política monetaria conservadora explicando que una expansión en la oferta de dinero sólo produce inflación. El BCE parece tomar la posición de Friedman y su presidente Draghi afirma que está cumpliendo su principal y acaso única misión, que es la de controlar la inflación y por ello no piensa cambiar su política; el BCE no está dispuesto a crear dinero fácil para salir de la crisis. Por otro lado, muchos políticos, incluyendo el presidente Hollande de Francia, quieren que se aumente el gasto publico para impulsar el crecimiento económico y es intransigente en el ajuste de ciertos programas costosos e innecesarios. Entre estos dos extremos debe existir una solución que no deje que Europa se hunda.
Los organismos que manejan los asuntos económicos no deben adoptar una política con base a una convicción ideológica sino, por el contrario, deben analizar su política con referencia a los efectos prácticos que en un momento determinado puedan producir en la economía real.

lunes, 19 de diciembre de 2011

BOLETA DE CITACIÓN


Un par de citas
Luis Barragán


Existe una exagerada y a veces infeliz propensión al pragmatismo político: por una parte, lo único importante es actuar con lo que hay, extremando las habilidades personales, porque lo institucional o institucionalizado de poco sirve; y, por otra, constituye un mérito sospechar y prescindir de las ideas elaboradas, propósitos meditados, de algún encaje teórico y hasta de valores y principios. Dejando intactos los usos, acaso pueden denunciarse los abusos susceptibles de reportar un dividendo inmediato, sin – es la clave - amarradura moral alguna.

Distinto al que está asociado al realismo político necesario, el sentido práctico que dice bastarse a sí mismo, degenera con prontitud en el oportunismo, complicidad y comodidad que reniega de la no menos necesaria reflexión, ensoñación y compromiso. Peor, rinde culto a la supuesta novedad que lo caracteriza, al pretendido afán creador, convencido de los actos de audacia que escenifica cuando es la temeridad es su mejor credencial.

Recurso de autoridad, finalizando su obra más célebre, John Maynard Keynes sentenciaba hacia 1931: “Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto” (“Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero", FCE, México, 1965: 337). Y es que el realismo político adulterado ha de depender esencialmente de aquellos que presumen de un sentido común que, por lo visto, no siempre lo fue, ignorantes de los esfuerzos, circunstancias y actores que los produjeron desde los altos hornos del hacer y pensar trascendente.

La mayor garantía del rentismo sociológico que nos caracteriza, se encuentra precisamente en la dirigencia que se tiene por absolutamente inédita, cimbrada por una súbita e incontaminada inspiración que las circunstancias le revelan frente a la ceguera ajena. No cabe tradición alguna de pensamiento, aunque prefiere la evasión que rechazo abierto que implica la ciclópea tarea de cuestionarlo.

Recurso que deviene concurso de autoridad, tenemos a la mano un discurso del otrora aspirante presidencial chileno, para completar la ilustración. Refería el líder demócrata- cristiano Radomiro Tomic: “… Nada hay menos práctico que ese aparente ‘sentido práctico’. Antes y ahora son las ideas las que gobiernan al mundo. Aunque los hombres del pragmatismo y del sentido práctico no se den cuenta, ellos y sus métodos no son sino instrumentos de un determinado sistema de ideas que no alcanzan a percibir por ignorancia o pereza mental” (“Revolución chilena y unidad popular”, El Escudo, Santiago, 1969: 17).

La recuperación vital de los partidos, principalmente opositores, obliga a la reivindicación del pensamiento, generado desde sus entrañas para complementar o superar el que ambientalmente se impone. Una transición post-autoritaria fuerza al consenso, pero muy mal o escasamente viable sería de no innovarlo con el aporte de los cuadros pensantes que puedan exhibir, después de abusar de un peculiar “outsourcing”: el alquiler de las ideas.

Cuadros que también pueden competir con la academia, desde una particular plataforma: la vocación de poder, decisiva para modificar la realidad, en lugar de glosarla. Más allá de la divisa petrolera, soporte del largo capitalismo de Estado que hoy adquiere otros matices, hay un mundo que soñar, meditar e implementar.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2011/12/un-par-de-citas/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=826124
Ilustración: Daniele Panebarco, escena de "El Acorazado Potemkin",