Los Beatles en perspectiva
Siul Narragab
Puede aseverarse, pertenecemos a una generación de la transición musical urbana, pues, apenas lo recordamos, siendo muy niños, los hermanos mayores preferían hacer las fiestas de casa bailando con la Billo, aunque poco a poco, ya se colaba un disco de Los Beatles. Será después, en los tempos de la escuela, al regresar a casa, en una ocasión, cuando descubrimos un sencillo de 45 RPM que, por un lado, traía Hey Jude y, por el otro, All you need is love, exponiéndolo frecuentemente en un picó con alto volumen. No obstante, a los muchachos de mayor edad del edificio, gustaban más de las celebridades del festival de Woodstock, añadido el constante lamento de la temprana desaparición física de la Joplin, Morrinson o Hendrix, cuyas canciones solian en el radio de transistores.
Concierto de Bangladesh mediante, nos familiarizamos más con George Harrison que con el resto de la banda, con el adicional descubrimiento de Bob Dylan, y siempre le reconocimos, como le reconocemos, el aporte que hicieron Los Beatles a la música popular. Nadie, en su sano juicio, negará sus novedades y atrevimientos que, en su momento, contribuyeron a un espectacular reimpulso de la industria discográfica, promoviendo y también legitimando las innovaciones de otros grupos de rock, pero de ahí a no explicar el mundo sin ellos, a lo Alfredo Escalante, hay una considerable distancia sideral.
Los años no pasan en vano y el cuarteto de Liverpool tiende a ocupar su adecuado lugar en nuestros gustos personales, porque tampoco son la tapa del frasco, si a ver vamos, excepto que se diga de las novedades que en su momento impusieron y, no obstante, hubo bandas que muy bien le competían. Es más, sin que esto le reste mérito alguno al cuarteto, puede decirse que Los Beatles fueron realmente uno solo: Brian Epstein, el manager.
Buenos compositores de voces espléndidamente comerciales, como lo demostraron después de su desaparición como banda, con la incursión individual en la industria, reconozcamos que fue un proyecto magníficamente comercializado partiendo de la competitiva materia prima que representaron. La extraordinaria promoción de la banda y, sobre todo, las histéricas demostraciones de admiración que incluyeron no pocos desmayos de adolescentes en sus presentaciones en vivo, se integran a una exitosa jugada de laboratorio: la melena, por cierto, cuidadosamente cortada, y la definitiva asimilación de la estética del pop-art en auge, se unió al poderoso estímulo de una esquizofrénica persecución del grupo por sus fans, como se nota en una que otra película.
Melodías muy gratas y letras interesantes, aunque de dudoso lirismo, más allá del timbre promedio de las voces, lograron un magnífico aporte con sus arreglos. Canciones como Strawberry fields forever, ahora nos atraen más por el arreglo, con el literal complemento de las voces; y, quizá es el aprendizaje a la larga, nos conducen con más seguridad a la música académica o al jazz.
Convengamos que el ascenso fulgurante de Los Beatles, coincidió con la consabida época que también hizo de la protesta una industria. Bien intencionada o no, las manifestaciones contra la guerra, a lo John Lennon, fueron convencionales, dejando intacta a la vanguardia que miró como una curiosidad su desnudo junto a Yoko Ono, algo distinto al perfomance en la azotea y su vibrante Don't let me down.
Otra faceta importante del grupo fue la de una cuidadosa, organizada y disciplinada atención a sus intereses, porque la Apple Corps se convirtió en todo un modelo de gerencia y, además, la empresa igualó en los beneficios a todo el cuarteto, como no ocurrió en otras bandas, aunque se dijera de Harrison y Ringo Starr como figuras anexas a Lennon y Paul McCartney. Fue tanto, y aún es el celo comercial, que jamás la corporación malbarató al grupo que no daba puntada sin dedal, cuando de ganancias se trataba, y libra todavía una constante batalla en las redes por retirar los videos que no le tributan: mala, pero ilustrativa comedia, el filme argentino “Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo” de Mariano Cohn & Gastón Duprat (2010), al versar sobre una regresión al pasado, cuenta cómo el protagonista perdió un juicio con Lennon a propósito de los derechos de Imagine.
20/05/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/32653-narragab-s
Fotomontaje: Atribuido a Josemaría Marrero (Facebook, 2012).
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domingo, 20 de mayo de 2018
domingo, 24 de diciembre de 2017
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Carlos Ortega. "Para bailar sólo se necesita Billo's". El Nacional, Caracas, 27/01/1980.- Entrevista al próximo sacerdote Carlos Porras Miranda. El Nacional, 01/09/77.
- Ratto Ciarlo. "Arabescos: Un milagro económico de Jesús". El Nacional, 16/03/89.
- Arturo Sosa A. "Religiosidad-Iglesia y presente venezolano". El Nacional, 03/08/77.
- Mario Moronta. "¿Quiénes son los laicos?". El Universal, Caracas, 28/02/89.
Reproducción: Monseñor Nicolás E. Navarro, Obispo de Cartaphos y Déan de la Catedral de Caracas. Elite, Caracas, nr. 1811 del 11/06/1960.
lunes, 12 de octubre de 2015
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Mons. Ramón I. Lizardi. "El Padre (Carlos) Borges". La Religión, Caracas, 16/06/1957.
- Luis Guevara. "El drama de Víctor Racamonte: Atormentada vida del gran poeta muerto en La Rotunda en 1908". Élite, Caracas, nr. 1538 del 26/03/1955.
- Denzil Romero y los 30 años de Billo's en Venezuela. El Nacional, Caracas, 03/01/88.
- Jesús Sanoja Hernández. "Víctimas y victimarios: Primeros muertos". Tribuna Popular, Caracas, 14/08/69.
Reproducción: "En la gráfica los miembros de la Comisión Delegada que redactaron los Acuerdos aprobados anoche por el Congreso Nacional. (Foto Balda)". El Nacional, Caracas, 05/04/1962.
- Luis Guevara. "El drama de Víctor Racamonte: Atormentada vida del gran poeta muerto en La Rotunda en 1908". Élite, Caracas, nr. 1538 del 26/03/1955.
- Denzil Romero y los 30 años de Billo's en Venezuela. El Nacional, Caracas, 03/01/88.
- Jesús Sanoja Hernández. "Víctimas y victimarios: Primeros muertos". Tribuna Popular, Caracas, 14/08/69.
Reproducción: "En la gráfica los miembros de la Comisión Delegada que redactaron los Acuerdos aprobados anoche por el Congreso Nacional. (Foto Balda)". El Nacional, Caracas, 05/04/1962.
viernes, 6 de julio de 2012
FANB
EL NACIONAL - Viernes 06 de Julio de 2012 Opinión/6
Sin arma y con alma
Pero la historia venezolana muestra lo imbricada que en su propia naturaleza fundacional están ambas poblaciones, la llamada pata en el suelo y la calzada con botas de altísimo calibre para herir y patear a quienes no se arrodillen ante su intento de aplastar almas independientes y rebeldes
ALICIA FREILICH
La objetiva historia militar de Venezuela es materia principal, pero no ha figurado en los programas pedagógicos civiles y tampoco en los de escuelas castrenses, donde, sobre todo ahora, se imparte una cartilla de heroico parque jurásico. Por eso los jóvenes, en especial los de las clases sociales C y D, son fácil carne de cañón y apertrechados conejillos de laboratorio bajo el dictado manipulador de quienes, por ahora, comandan la Fuerza Armada Bolivariana. Pero la historia venezolana muestra lo imbricada que en su propia naturaleza fundacional están ambas poblaciones, la llamada pata en el suelo y la calzada con botas de altísimo calibre para herir y patear a quienes no se arrodillen ante su intento de aplastar almas independientes y rebeldes.
Entre conatos de golpe mayores y menores, antes y durante los cuarenta años de democracia, el pueblo armado era un sector de mucho respeto, cariño y confianza para el venezolano promedio, pues, aunque cumplía con el mandato constitucional que ordena la obediencia jerárquica interna, de facto, el ciudadano en uniforme militar y ropa civil eran una sola familia nacional.
Cuando Billo Frómeta utilizó el tema de los cadetes en desfile para su famosa guaracha, en plena dictadura perezjimenista, tradujo ese popular afecto por el soldado en ciernes o graduado, dispuesto a la defensa de su patria contra cualquier injerencia extranjera por invasión fronteriza o cualquier tipo de agresión.
Esa certeza inspiró a Andrés Eloy Blanco y a Inocente Carreño, autores del himno de AD, cuya premisa es: "Adelante, a luchar miliciano, a la voz de la revolución", jerga marxista de moda, defensiva contra dictaduras pero no sanguinaria. El estadista Rómulo Betancourt, de intuición y conocimiento parejos, la convirtió en práctica legal al crear ese reformista partido político de masas, y con renovada carta magna otorgó a los militares ciertos privilegios financieros, médicos y educativos para alejar tentaciones de arraigada tradición subversiva.
En cuatro décadas de progreso moderno el gremio armado creció tanto, profesional y culturalmente, con esas prerrogativas y cursos de mejoramiento, que pudo desbandar al movimiento guerrillero universitario en su mayoría gestado en los años sesenta y, así, fue factor fundamental en que el chulo-fidelismo castrista fracasara en su intento de ideologizarlo para adueñarse de esta mina petrolera. Ahora la tiene bajo control y beneficio, con total venia de un comando cívico-militar vendepatria, resentido y ambicioso, que por denuncias foráneas y domésticas está activo en delito organizado, corrupción y posesión de un arsenal guerrero comprado a los imperios chino y ruso para someter a la decente civilidad venezolana desde un terror estatal que amenaza con liquidarla, comenzando con la frase reiterada de anular su nacionalidad, al modo fascista de práctica nazi.
La actual milicia, los llamados colectivos que son grupos siniestros de choque al estilo de aquella argentina Triple A durante los gorilatos y un grupo de la Guardia Nacional, juventud robotizada con armamento y clichés comunistas, sin espiritualidad, son aquellos niños de la calle vendedores de lo que fuera en los semáforos y que hace catorce años el bolivarismo charlatán prometió erradicar otorgándoles oficios útiles y dignos.
El grueso de la Fuerza Armada Nacional, es hermano y no verdugo de su propia gente, pero luce mudo por el espionaje que lo inmoviliza. Pero no es necesario ser especialista en la materia ni ejercer el detectivismo para sentir la convicción de que pronto tendrá el chance de mostrar cómo el sustrato del alma venezolana es redentor, ese que levanta una punta de su cuero cuando le pisan la opuesta, que sobrevive, el pobre, pidiendo libertad desde su choza, que el vil egoísmo esta vez no triunfará.
Sin arma y con alma
Pero la historia venezolana muestra lo imbricada que en su propia naturaleza fundacional están ambas poblaciones, la llamada pata en el suelo y la calzada con botas de altísimo calibre para herir y patear a quienes no se arrodillen ante su intento de aplastar almas independientes y rebeldes
ALICIA FREILICH
La objetiva historia militar de Venezuela es materia principal, pero no ha figurado en los programas pedagógicos civiles y tampoco en los de escuelas castrenses, donde, sobre todo ahora, se imparte una cartilla de heroico parque jurásico. Por eso los jóvenes, en especial los de las clases sociales C y D, son fácil carne de cañón y apertrechados conejillos de laboratorio bajo el dictado manipulador de quienes, por ahora, comandan la Fuerza Armada Bolivariana. Pero la historia venezolana muestra lo imbricada que en su propia naturaleza fundacional están ambas poblaciones, la llamada pata en el suelo y la calzada con botas de altísimo calibre para herir y patear a quienes no se arrodillen ante su intento de aplastar almas independientes y rebeldes.
Entre conatos de golpe mayores y menores, antes y durante los cuarenta años de democracia, el pueblo armado era un sector de mucho respeto, cariño y confianza para el venezolano promedio, pues, aunque cumplía con el mandato constitucional que ordena la obediencia jerárquica interna, de facto, el ciudadano en uniforme militar y ropa civil eran una sola familia nacional.
Cuando Billo Frómeta utilizó el tema de los cadetes en desfile para su famosa guaracha, en plena dictadura perezjimenista, tradujo ese popular afecto por el soldado en ciernes o graduado, dispuesto a la defensa de su patria contra cualquier injerencia extranjera por invasión fronteriza o cualquier tipo de agresión.
Esa certeza inspiró a Andrés Eloy Blanco y a Inocente Carreño, autores del himno de AD, cuya premisa es: "Adelante, a luchar miliciano, a la voz de la revolución", jerga marxista de moda, defensiva contra dictaduras pero no sanguinaria. El estadista Rómulo Betancourt, de intuición y conocimiento parejos, la convirtió en práctica legal al crear ese reformista partido político de masas, y con renovada carta magna otorgó a los militares ciertos privilegios financieros, médicos y educativos para alejar tentaciones de arraigada tradición subversiva.
En cuatro décadas de progreso moderno el gremio armado creció tanto, profesional y culturalmente, con esas prerrogativas y cursos de mejoramiento, que pudo desbandar al movimiento guerrillero universitario en su mayoría gestado en los años sesenta y, así, fue factor fundamental en que el chulo-fidelismo castrista fracasara en su intento de ideologizarlo para adueñarse de esta mina petrolera. Ahora la tiene bajo control y beneficio, con total venia de un comando cívico-militar vendepatria, resentido y ambicioso, que por denuncias foráneas y domésticas está activo en delito organizado, corrupción y posesión de un arsenal guerrero comprado a los imperios chino y ruso para someter a la decente civilidad venezolana desde un terror estatal que amenaza con liquidarla, comenzando con la frase reiterada de anular su nacionalidad, al modo fascista de práctica nazi.
La actual milicia, los llamados colectivos que son grupos siniestros de choque al estilo de aquella argentina Triple A durante los gorilatos y un grupo de la Guardia Nacional, juventud robotizada con armamento y clichés comunistas, sin espiritualidad, son aquellos niños de la calle vendedores de lo que fuera en los semáforos y que hace catorce años el bolivarismo charlatán prometió erradicar otorgándoles oficios útiles y dignos.
El grueso de la Fuerza Armada Nacional, es hermano y no verdugo de su propia gente, pero luce mudo por el espionaje que lo inmoviliza. Pero no es necesario ser especialista en la materia ni ejercer el detectivismo para sentir la convicción de que pronto tendrá el chance de mostrar cómo el sustrato del alma venezolana es redentor, ese que levanta una punta de su cuero cuando le pisan la opuesta, que sobrevive, el pobre, pidiendo libertad desde su choza, que el vil egoísmo esta vez no triunfará.
lunes, 2 de julio de 2012
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- J. Veloso: 65 años del primer vuelo sobre Caracas (El Universal, Caracas, 02/10/77).
- Domenico Filippone. "El Cuatricentenario de Caracas: política urbana". El Nacional, Caracas, 02/01/65.
- William Niño Araque. "Espacios públicos: clave estética de los venezolanos". El Nacional, Caracas, 14/10/00. Papel Literario.
- Denzil Romero. "Los 50 años de Billo en Venezuela". El Nacional, Caracas, 03/01/88.
- William Niño Araque. "La caraqueñidad: memoria limpia y amenazante". El Universal, Caracas, 22/07/00. Verbigracia.
Fotografía: Tomada de mariafsigillo.blogspot.com. Revista El Farol, Caracas, 1951.
- Domenico Filippone. "El Cuatricentenario de Caracas: política urbana". El Nacional, Caracas, 02/01/65.
- William Niño Araque. "Espacios públicos: clave estética de los venezolanos". El Nacional, Caracas, 14/10/00. Papel Literario.
- Denzil Romero. "Los 50 años de Billo en Venezuela". El Nacional, Caracas, 03/01/88.
- William Niño Araque. "La caraqueñidad: memoria limpia y amenazante". El Universal, Caracas, 22/07/00. Verbigracia.
Fotografía: Tomada de mariafsigillo.blogspot.com. Revista El Farol, Caracas, 1951.
jueves, 30 de diciembre de 2010
noticiero retrospectivo

- Caremis y las festividades decembrinas de la Caracas de antes. Lamigal, Caracas, 12/84, nr. 5.
- Germán González. "Después de laas lluvias: ¿Caracas, una ciudad sin drenajes?". Bohemia, Caracas, 02/06/68, nr. 270.
- Edith Guzmán entrevista a Billo Frómeta. El Nacional, Caracas, 31/08/77.
- Israel Peña escribe sobre Vicente Emilio Sojo. Resumen, Caracas, 18/11/73, nr. 2.
- Aseguran industriales del ramo: "Muy sólida la fabricación de juguetes en el país". El Nacional, 01/10/78.
- R.J. Lovera de Sola. "50 años de Doña Bárbara". El Nacional, 20/08/79.
- Principalmente, sobre la vivienda. SIC,Caracas, 04/00, nr. 623.
- Dossier: Descentralización y gobernabilidad. El Ojo del Huracán, Caracas, 02/96, nr. 25-26.
- Justino de los Ríos. "Horóscopo político-económico de Venezuela y América Latina". Elite, Caracas, 25/12/65, nr. 2100.
Fotografía: Centro Simón Bolívar, por 1956, aportada por Moisés Moncada al grupo Caracas en Retrospectiva I / Facebook.
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