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jueves, 21 de marzo de 2019

EL ESFUERZO DE ACTUALIZAR EL DISCURSO POLÍTICO

Es necesario un consenso democrático real para reconstruir a la institución castrense

Recientemente, la Asamblea Nacional abordó  el problema militar con mayor atención de la acostumbrada.  Lo hizo a propósito de un acuerdo sólo conocido al tratarse el punto en el Orden del Día, motivo por el cual la Fracción Parlamentaria se quejó en una  rueda de prensa - previa a la sesión - alegando que ella plantea y comparte sus propuestas con suficiente antelación.

Adscrito a la citada agrupación parlamentaria, el diputado Luis Barragán de Vente Venezuela, fue el vocero oficial en la plenaria. Reclamó en su intervención, el mayor aplomo y sobriedad posible para una materia que considera de extrema gravedad al compartir la Tribuna de Oradores con  Elièrzer Sirit (ponente del proyecto de Acuerdo, presidente de la Comisión Permanente de Defensa), Henry Ramos Allup (AD),  Franco Casella (VP), Omar Barboza (UNT), Angel Medina (PJ) y, en propiedad, los comentarios de Juan Guaidó (presdiente de la AN y encargado de la República), según consta en las redes:(https://www.youtube.com/watch?v=MhkHJHmGP5Y&fbclid=IwAR2SacWlPsSBhPKgqBYGUjq3A9S22XeLraZEY3JQ_tu7QjIhUE--1NmmNis). 

Del tratamiento de la materia en el hemiciclo, llamó la atención la postura asumida por la Fracción 16 de Julio y, al respecto,  consultamos con el diputado Barragán, quien la ha atendido sistemáticamente, desde el pasado período legislativo (2011-2016), como ha ocurrido con otras áreas que lo caracterizan, como el Esequibo y la política cultural, amén de su más reciente incursión en los problemas económicos.

-    En su reciente discurso, se hizo notable un tratamiento académico del problema militar en Venezuela antes que político, por  ejemplo, con la ya recurrente alusión al Estado Cuartel. ¿Por qué apelar  a estas categorías más adecuadas para las aulas que para un foro político?

-    Nuestro planteamiento es esencialmente político y, más que un problema del lenguaje, lo es el de su interpretación, pues, trillada hasta la saciedad, vemos a la entidad castrense con la misma mirada de tiempos ya pasados. No estamos en la Venezuela de los caudillos rurales que quebrantan a su antojo el texto constitucional, como en el siglo XIX, o en las dictaduras del concreto armado del XX y, aunque  el país petrolero ha retrocedido a la pre-modernidad,  en la Fuerza Armada Nacional surgió un proyecto corporativo de varias décadas que coincidió con la imposición de una dictadura socialista, por cierto, propuesta que derrotó en los años sesenta, que obligan a una perspectiva del análisis como el Estado Cuartel, un aporte de nuestra academia que deja atrás la simplicidad y hasta ingenuidad de un tratamiento largamente acostumbrado. ¿Continuaremos con el enfoque de las sargentadas en las repúblicas bananeras, cuando ellas están implicadas en proyectos extracontinentales que hacen la guerra y la estrategia desde terrenos antes impensables, aludidos por autores como Mary Kaldor o Lawrence Freedman? ¿Desconocemos todo lo que se ha reflexionado en el terreno de las relaciones civiles y militares, prisioneros de nociones hoy anacrónicas? Valga acotar, hemos tenido ocasión de tratar la relación entre academia y parlamento (http://www.ulpiano.org.ve/revistas/bases/artic/texto/REDIAJ/8/rediaj_2017_8_209-247.pdf), pero definitivamente el asunto estriba en la necesidad de actualizar el discurso político y la perspectivas del problema desde un ángulo – si se quiere – desacostumbrado, que incluye un lenguaje diferente y, aunque parezca un término extraño y complicado (que no lo es),  el Estado Cuartel ayuda a comprender que la preeminencia del sector militar es distinta a la de otras épocas, pisando holgadamente el terreno económico y de toda la administración pública, por no citar el enteramente delictivo.

-    … Usted habló del Estado Criminal.

-    Cierto, pero en un contexto de la crisis del mismo Estado en sus elementos básicos y existenciales: el ejercicio arbitrario y perverso del poder que impide el efectivo control del territorio, ya no sólo a manos del hampa común sino de fuerzas extrañas deliberadamente políticas que lo ocupan, y el genocidio activo y pasivo que afecta a la población. En la escalada, comprometida la Fuerza Armada por una cúpula que sustenta esta suerte de protectorado de la dictadura cubana, es demasiado evidente el saqueo del erario público y la conexión con las mafias internacionales que hicieron el contramilagro de quebrar a la industria petrolera, por ejemplo, además de llevarnos a una catástrofe humanitaria que se veía venir, desde 2014. Nada casual la enorme facilidad con la que los prohombres del régimen son objeto de las numerosas sanciones impuestas por otros Estados, vinculados al lavado de capitales que, entre rubros, constituyen una severa amenaza en el estricto ámbito delictivo. Y tampoco lo es que Carlos Rottondaro, al huir del país, como otros personajes del siniestro régimen, rindan un inicial testimonio de las tropelías, faltando por saberse cuán profunda ha cavado su propia tumba el socialismo que pretende arrastrar a la Fuerza Armada Nacional.

-    ¿Por ello, hay quienes piensan en eliminarla en un futuro mediato o inmediato?

-    En una sociedad libre y democrática, también es legítima la propuesta. Sin embargo, en lo personal, por las específicas dimensiones y características venezolanas, no creo pertinente su eliminación, sino la debida recuperación y reconstrucción de una institución castrense que, aprendida la lección, sea consecuente con las altas responsabilidades constitucionales que ha contraído, con un sentido y desarrollo profesional, convincentemente especializada en el sector defensa.  A nuestro juicio, esto sólo es posible en un Estado Constitucional, en una democracia liberal perfectible en la que distintos sectores sociales, políticos e ideológicos podamos coincidir a través de un pacto que supere el espíritu y eficacia que tuvo Puntofijo, o el de La Moncloa en España o Los Olivos en Argentina.

-    Usted hizo un cuestionamiento indirecto a   la ya vieja Doctrina de Seguridad y Defensa en el continente que compromete a los militares en las tareas del desarrollo nacional, aunque – contradictoriamente - el Acuerdo aprobado le reconoce aún el papel.

-    Obviamente, hay reparos con un Acuerdo, cuyo proyecto sólo conocimos al comenzar la discusión. Votamos la iniciativa esencial, la de reinstitucionalizar a la Fuerza Armada Nacional e, incluso, reincorporar – dejando sin un efecto un decreto espurio del usurpador – a los efectivos militares tan injustamente sindicados y sancionados.  En nuestra modesta exposición, dejamos constancia de las diferencias y matices, salvaguardando una iniciativa que juzgamos fundamental en el ejercicio de la encargaduría presidencial de Juan Guaidó, a quien respaldamos. Empero, no siendo especialistas en la materia, asumimos que todos estos abusos y excesos de la incursión militar en las tareas que han sido del antidesarrollo,  tienen por inspiración esa escuela a la que usted se refiere, teniendo a Alfred Stepan como un autor marcador, por cierto, versionado por José Vicente Rangel en un breve libro de varias décadas atrás. Nadie niega la contribución que la institución castrense pueda hacer en este renglón, pero la más importante de todas es la de cumplir con una especialidad indelegable: el sector defensa, subordinado al poder civil.

-    Desde el pasado período constitucional (2011-2016), usted se interesó en el tema militar y, además, se relacionó con un sector especializado de la academia. ¿Cómo fue eso, al desempeñarse en otras áreas del trabajo parlamentario?

-    Electo en 2010, como diputado por el estado Aragua, nuestro propósito fue el de trabajar las leyes militares, adelantados varios proyectos, pero – cosas del Reglamento Interior y de Debates –  el presidente de la Asamblea Nacional es quien decidió y todavía lo hace, el destino y ámbito de trabajo en las comisiones permanentes. Nos correspondió la de Cultura, donde libramos una larga e intensa batalla a propósito de la Ley Orgánica de Cultura, siendo después destinado a Política Exterior y, más tarde, Administración y Servicios. Nunca abandonamos el tema militar que lo tocamos recurrentemente en las sesiones plenarias, a propósito de las incontables solicitudes de crédito adicional. Ya habíamos transitado a autores como José Machillanda o Ricardo Sucre, pero dimos con otros que contribuyeron a una perspectiva muy rica, refiriéndonos a la escuela fundada por el insigne historiador, lamentablemente desaparecido, Domingo Irwin. Aún antes de conocerlos personalmente, fueron objeto de nuestra reflexión parlamentaria y han sido incontables las jornadas, seminarios y foros académicos compartidos, por ejemplo, con Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar, entre otros. Añadidas las experiencias editoriales, pues, el problema del Esequibo nos llevó a un trabajo arbitrado publicado en una importante compilación editada por la Universidad Metropolitana.

-    … Entonces, hay una línea de pensamiento.

-    Hemos intentado elaborarla. Nuestras posturas en el pasado mandato legislativo, fueron recogidas en un  trabajo intitulado “Fuerza Armada y rentismo en Venezuela”, para un coloquio realizado en la Asamblea Nacional en 2016, fundado también en los viejos debates del Congreso de la República. Procuramos una necesaria coherencia, pues, nuestra más reciente intervención (https://www.youtube.com/watch?v=VLUo2Px-x3c), no se explica sin otra, como la del 18/05/18, sobre la persecución política a civiles y militares (https://www.youtube.com/watch?v=EjogvkcXkMQ&t=355s). Además, para el contexto de un modelo y estrategia de desarrollo que condiciona a los militares, la del 06/03/19 (https://www.youtube.com/watch?v=2MnXmpFriCc&t=370s).  Disculpe la inelegancia, en una oportunidad recordamos aquella célebre sentencia de Talleyrand: “Las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse sobre ellas” (https://www.youtube.com/watch?v=QWb86bedB34&t=426s).

-    Para finalizar, usted habló de los deberes pendientes en la Asamblea Nacional en relación al problema militar. ¿Podría recordarlos?

-    Planteamos de nuevo nuestra propuesta formulada desde el 19/02/19, sobre la autorización a la que se refiere el artículo 187, numeral 11 constitucional, pues, siendo un país ocupado por fuerzas extrañas e irregulares (cubanos, elenistas, faracos y paremos de contar), el pueblo venezolano no puede solo y la Fuerza Armada no puede sola para facilitar la distribución y recepción de la tan urgida ayuda humanitaria, como el restablecimiento del orden mínimo constitucional. Frecuentemente, se habla e invoca el artículo 328 de la Constitución, pero está pendiente el artículo 331 de la misma, en relación al papel del parlamento en los ascensos militares.  El legítimo TSJ ha versado en torno al empleo abusivo de la jurisdicción militar para dirimir las diferencias políticas, siendo necesario actualizar la legislación respectiva. Todo esto se resume en una necesidad impostergable: la de emplear a fondo todas las herramientas parlamentarias, tratándose de una institución ante todo ciudadana, para ejemplificar el consenso necesario e incluyente a objeto de pasar del quiebre a la transición definitiva.

(*) Respuestas a un cuestionario de precisión de fuentes realizado para un trabajo parcial del doctorando PF (UCV), sobre el Parlamento y Fuerza Armada Nacional Bolivariana (2019). Revisado.

21/03/2019:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionales/34577-barragan-l
Fotografías: Rueda de prensa e intervención en la plenaria de la Asamblea Nacional (Caracas, 19/03/2019). Fuente: redes sociales.

sábado, 8 de julio de 2017

LA VIOLENCIA AL HABLA



El fascismo emponzoñado en el lenguaje

Luis Barragán

Otra no menos importante preocupación, existe la natural tendencia a la saturación o confusión, pérdida o falsificación de las evidencias históricas. Incontables los eventos públicos que marcan el itinerario de la consabida crisis venezolana, sobran los testimonios personales, documentales, fotográficos o videográficos,  susceptibles también de adulteraciones.

Sobre todo por lo que respecta a los medios digitales, es necesario canalizar y orbitar esas evidencias, aunque seguramente tardarán en aparecer aquellas más comprometedoras de la suerte personal. Al igual que habrá que esperar por las adecuadas interpretaciones, maceradas por el tiempo, que los especialistas aporten – ojalá -  lo más objetivamente posible.

Ha circulado el audio que compromete severamente a la Guardia Nacional y a los grupos paramilitares en el asedio, asalto y secuestro del parlamento del pasado 5 de julio ( https://www.youtube.com/embed/_wFOxvPekNs ). La comunicación radial, prueba la coordinación y realización de las tareas que presuntamente involucran a la unidad militar enquistada en la sede legislativa, prometiéndola como toda una pieza de antología que, además de las responsabilidades penales que implica, contribuye a perfilar un poco más la propuesta totalitaria en curso.

Además del agavillamiento delictivo, por lo pronto, resaltan dos aspectos nada secundarios. Por una parte, la   intención, voluntad y disposición fanática de asesinar, si fuere el caso, a los diputados, empleados y demás personas que ocupábamos el Capitolio Federal; y, por otra, la extrema procacidad del lenguaje.

No hay siquiera el asomo de algún elemento que nos permita inferir la más elemental convicción ideológica, sino una ceguera radical que se recrea, por momentos, en la auto-victimización. Demostrando la terrible acuñación de los victimarios, los desclasados de todas las clases, el populacho del que hablaba Hannh Arendt, tienen por característica el idioma del fascismo tenaz, emponzoñado en el alma, que avisa de la gigantesca y también dramática tarea de reconstrucción ética que deberá encarar la transición democrática.
Fotografía: LB, paredes manchadas del Capitolio tras el asalto (AN, CCS, 05/07/2017). 

09/07/2017:

sábado, 28 de enero de 2017

UNO SE FUE Y EL OTRO CREE QUE NUNCA LO HARÁ

Las inmunidades parlamentarias y reconstrucción del lenguaje
Luis Barragán


Universal e históricamente,  la institución parlamentaria la explica  una lucha tenaz por su supervivencia, no es otra que la de una ciudadanía legítimamente representada,  frente a las arbitrarias resistencias, abusos y desmanes del aventajado gobierno. El desconocimiento y violación del complejo de inmunidades parlamentarias, llegando a las situaciones más absurdas en Venezuela, adicionalmente nos ilustra el propósito de realizar – como, en efecto, se realiza – un socialismo que convierta a tan importante órgano del Poder Público en una vulgar caricatura, predestinado a desaparecer.

Recientemente, el desconocimiento a las inmunidades que, por cierto,  equivalen a sendas responsabilidades parlamentarias de Gilber Caro y Luis Florido, ilustra el cada vez más arriesgado y peligroso, pero necesario, curso que ha tomado la Asamblea Nacional bajo la conducción opositora. Y marca una radical diferencia con los allanamientos de décadas anteriores, incluida la tal destitución administrativa de María Corina Machado en 2014: experiencia distinta a la cancelación real del Congreso en numerosas oportunidades históricas, desde la pretensión de allanar la inmunidad más elemental de Luis Beltrán Prieto Figueroa en 1937, pasando por el que efectivamente se hizo en 1948 luego del trágico  estallido de una bomba que aparentemente involucró a Antonio Pulido Villafañe, siendo necesario justificar los que tardíamente afectaron los militantes del PCV y del MIR al principiar los sesenta, reparando los que por enteros delitos ordinarios provocaron los de ochenta y noventa, sumados los antojadizos del siglo siguiente, hoy asistimos a una deliberada, organizada y programada confabulación del Ejecutivo contra todos y cada uno de los diputados.

Las naturales prerrogativas de la cámara que muy bien expresa el complejo de inmunidades, contrastan con los privilegios personales blindados por el llamado antejuicio de mérito que empina el Código de Procedimiento Penal por encima de la misma Constitución de la República, actuando a sus anchas los más altos funcionarios y dirigentes del Ejecutivo a todo nivel. Faltando poco, la decisión de la Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia (Nr. 01421 del 15/12/2016), le concede una absoluta e incomprensible independencia a los órganos contralores de la Fuerza Armada Nacional que equiparamos a la más completa protección de los jerarcas corporativos frente a toda eventualidad administrativa, luego del inmenso poder acumulado en la presente centuria.

La anulación del pasaporte del diputado Florido, despojándolo de la identificación personal que le es indispensable para desempeñarse como presidente de la Comisión de Política Exterior, prescindió de todo procedimiento administrativo fundado en los derechos fundamentales que le asisten para portar el documento. Frente a otra documentación secundaria, como la licencia para conducir y el certificado médico, el pasaporte junto a la cédula de identidad laminada constituyen los documentos por excelencia para la identificación que, por cierto, en el caso de la cédula, es una de las más inseguras piezas del mundo, comparada – además – con el mentado, ilegítimo e insustentable Carnet de la Patria.

Jamás el gobierno dará una explicación sensata de sus actos, conformándose Nicolás Maduro con hablar – en tercera persona, todo un síndrome - de algo así como que “Obama se volvió loco contra nosotros porque él no podía aceptar que él se iba y Maduro se quedaba”, olvidando que ha desconocido  el derecho al sufragio de los venezolanos. Hay más de irracionalidad que de una básica cordura en el conductor de un régimen en etapa terminal, por  lo que  corresponderá a la restante humanidad  reconstruir no sólo al país, sus instituciones, sino el el propio lenguaje que nos devuelva – arrepentidos – a las realidades que siguen un curso insobornable.

Referencia:
http://www.noticierodigital.com/2017/01/maduro-obama-se-volvio-loco-porque-se-fue-y-yo-me-quede/

29/01/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/01/29/luis-barragan-inmunidades-parlamentarias-y-reconstruccion-del-lenguaje/
http://www.hoyenvenezuela.com/2017/01/29/luis-barragan-inmunidades-parlamentarias-y-reconstruccion-del-lenguaje/ http://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/825821707856392193
http://quepasaenvenezuela.com/2017/01/29/luis-barragan-inmunidades-parlamentarias-y-reconstruccion-del-lenguaje/
http://www.envenezuela1.com/content/blog/lapatilla-luis-barrag%C3%A1n-inmunidades-parlamentarias-y-reconstrucci%C3%B3n-del-lenguaje
https://newstral.com/es/article/es/1054658083/luis-barrag%C3%A1n-inmunidades-parlamentarias-y-reconstrucci%C3%B3n-del-lenguaje
30/01/2017:
http://www.ventevenezuela.org/inmunidades-parlamentarias-reconstruccion-del-lenguaje-luis-barragan

sábado, 19 de noviembre de 2016

FLACO IDIOMA

La MUD y el error de quemarnos la lengua
Willy McKey

En política es posible renunciar a algunas cosas para lograr algunos fines, pero a lo único que no debes renunciar es a tu lenguaje.
Cuando en medio de un conflicto permites que tu contrincante te convenza de nombrar el universo desde su punto de vista, ya estás perdido.
El comunicado conjunto, firmado ayer por la MUD, el PSUV y la representación de El Vaticano, no está escrito desde un lugar de enunciación diplomático. Ni siquiera plural. El idioma en el cual decidieron levantar las palabras de ese acuerdo están sacadas del neolenguaje del Poder, como si el salón del hotel donde decidieron reunirse hubiera servido como un exitoso experimento de catequización.
La excusa retórica es sencilla de predecir: irá desde “En algo había que ceder para que aceptaran nuestros puntos” hasta el “Esto es lo de menos: hay que enfocarse en lo que conquistamos”, con los consabidos matices de “Las negociaciones son así”.
Y ahí es donde está el problema: las negociaciones no son así.
Así son las conquistas.
En una negociación un término como “presos políticos” no se sustituye por “personas detenidas” por corrección diplomática. En una negociación no existe alquimia capaz de transformar consecuencias de unas pésimas políticas económicas en sabotaje. En una negociación no es ganancia que la Asamblea Nacional escoja rectores del CNE, porque eso ya los constituyentes lo dejaron por escrito en 1999. En una negociación no se celebra la posibilidad de elegir a dos de esos rectores, mientras se acepta repetir un proceso electoral en Amazonas al tiempo que se le niega a la gente el derecho a revocar al presidente. En una negociación no se habla de paz de ambos bandos cuando las armas están sólo de un lado y el miedo del otro.
Ya el problema de la supervivencia política de la MUD no es sólo su flaco ejercicio de la narrativa: ahora han decidido hablar en el idioma del contrincante y, todavía más grave, creer en su universo mitológico.
La guerra económica. El fraude electoral. El desacato de la Asamblea Nacional. El sabotaje. Todos esos animales mitológicos que protagonizaron las fábulas que el gobierno le contaba a su militancia antes de dormir terminaron mordiendo la mano de un liderazgo opositor que decidió darles de comer.
Si ayer creíamos que no tenían narrativa, hoy nos despertamos con la noticia de que entregaron nuestro lenguaje en sacrificio.
A este ritmo, mañana nos sorprenderemos hablando entre nosotros la engañosa lengua de quien nos robó el aliento. Siendo así, habrá que ir practicando. Quizás cerrar este post con algo como: “Combatientes representantes de la Mesa de la Unidad Democrática, le juro en nombre de la Patria y de los Padres Libertadores que mi confianza no cederá ante el sabotaje que los enemigos de nuestra lucha hacen circular en torno a la idea de que el comunicado conjunto ha sido un error, pretendiendo ignorar las importantes conquistas que han hecho ustedes en la Mesa”.
Pero no. Al menos todavía cuesta hacerlo.
Se supone que a los demócratas debería bastarle con tener el apoyo popular para tomar las decisiones políticas que lo conduzcan a llevar adelante su proyecto.
Es lo único que necesitan. Y ustedes lo tienen.
Todavía.
No pretendan obligarnos a hacer coincidir nuestro silencio con sus errores, porque de eso no se trata la confianza. Al contrario: de eso se han tratado estos 17 años.
No nos pidan justificarlos con la triste y lavada metáfora de que esto es ir “a paso de vencedores”.
No nos quemen la lengua.
Eso, además de perder, sería perdernos.
Y somos lo único que les queda.

Fuente:
http://prodavinci.com/blogs/la-mud-y-el-error-de-quemarnos-la-lengua-por-willy-mckey/

jueves, 12 de mayo de 2016

GUÍA

Diccionario de eufemismos oficialistas
Guillermo Martín 
Viernes, 06 de Mayo de 2016 
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I. Afrodescendiente: 1) Calificativo que Pedro Camejo (“Negro Primero”) consideraría un insulto. 2) Racismo inverso.
II. Administración de cargas: 1) Racionamiento eléctrico.
III. Agricultura urbana: 1) Atentado contra la inteligencia según el cual en 100 días –Aristóbulo dixit- sería sembrada una superficie de 12 millones de kilómetros cuadrados en nuestras ciudades. Nota: Esa superficie equivaldría a sembrar Guyana, Surinam, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela (suponiendo en nuestras manos el Esequibo)…
IV.  Antiimperialista: 1) Hipócrita que, valiéndose del erario público, disfruta el modo de vida que cuestiona. 2) Entreguista del país a las potencias imperialistas China y Rusia –y a dos gerontócratas tropicales.
V. Apátrida: 1) Opositor. 2) Disidente.
VI. Arco minero: 1) Licencia de depredación de la Amazonia, contaminación de nuestras fuentes de agua dulce y destrucción de nuestra biodiversidad.
VII. Asamblea adeco-burguesa: 1) Denominación despectiva de la mayoría parlamentaria opositora. Nota: Se trata de una contradicción; Acción Democrática, cuyo lema histórico es “Pan, tierra y trabajo”, tuvo como símbolo a “Juan Bimba”, un humilde campesino; el símbolo de la “burguesía apátrida” sería el Tío Sam.
VIII. Becerro: 1) Mamífero bovino, incapaz de valerse por sí mismo. 2) Autodenominación del presidente de la República (antecedente, burro).
IX. Bicha: 1) Vulgarismo para llamar a la vagina. 2) Denominación dada por el demagogo carismático a la Constitución que impuso y también violó.
X. Bolivariano: 1) Relativo a Bolívar, calificativo confiscado por el régimen. 2) Anacronismo para justificar barrabasadas.
XI. Colectivos: 1) En su peor acepción, guerrilla urbana.
XII. Comandante eterno: 1) Mito omnipresente en forma de gigantografías y muñecos inflables, de cera o arcilla. 2) Demagogo carismático.
XIII. Conspiración: Denuncia pública contra algún funcionario o representante del régimen.
XIV.  Democracia participativa y protagónica: 1) Concepción de gobierno según la cual el gobernante participa que es el único protagonista al pueblo súbdito.
XV. Escuálido: 1) Antes, opositor. 2) Ahora, venezolano promedio cuya contextura refleja la ingesta insuficiente de alimentos.
XVI. Fuerza Armada Nacional Bolivariana: 1) Generalato mercenario. 2) Brazo armado del partido de gobierno.
XVII. Golpe: 1) Ejercicio de un derecho constitucional.
XVIII. Guerra económica: 1) Destrucción del aparato productivo nacional por la política confiscatoria y la asignación discriminatoria de divisas para importaciones. 2) Hiperinflación. 3) Escasez y desabastecimiento. 4) Colapso de servicios. 5) Deuda (externa y externa).
XIX. Hegemonía comunicacional: 1) Fin de la información plural.
XX. Legado del comandante eterno: 1) Sociedad dividida y economía quebrada.
XXI. Logros de la Revolución: 1) Pretextos rebuscados para justificar despilfarro de recursos.
XXII. Magistrado: 1) Delincuente egresado de universidad del régimen, cuyos antecedentes penales fueron borrados. 2) Juez tarifado.
XXIII. Magnicidio: 1) Equivalente al cuento sobre la venida del lobo. 2) Pretexto eventual para un estado de excepción.
XXIV. Ministro: Adulador.
XXV. Moribunda: 1) Denominación dada por el demagogo carismático a la primera Constitución que violó.
XXVI. Motores: 1) Los cinco (ley habilitante, reforma constitucional, educación socialista, geometría del poder y Estado comunal), intento del demagogo carismático para implantar el comunismo en 2007. 2) Los 15, sectores de la economía que no arrancan tras el fracaso del estatismo y el rentismo petrolero.
XXVII. Núcleo de desarrollo endógeno: 1) Localidad donde los únicos aspectos desarrollados en su interior fueron la maternidad adolescente y la incidencia delictiva. 2) Pretexto para despilfarro de recursos.
XXVIII. Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP): 1) Política efectista de irrupción ocasional en territorios dominados por los criminales.
XXIX. Patria: 1) Última excusa del régimen.
XXX. Patriota cooperante: 1) Chismoso tarifado. 2) Vocero vitalicio del consejo comunal.
XXXI. Periodista: 1) Palangrista. 2) Hablador de pistoladas con una treintena de escoltas.
XXXII. Privado de libertad: 1) Recluso. 2) Ciudadano que ya no es tal (sin libertades de expresión, propiedad, tránsito ni consumo).
XXXIII. Revolucionario: 1) Marxista testarudo. 2) Mercenario. 3) Oportunista.
XXXIV. Sabotaje: Negligencia propia en gobierno y asuntos públicos.
XXXV.  Tesoro nacional: 1) Patrimonio nepotista.
XXXVI. Unificación cambiaria: 1) Devaluación.
XXXVII. Vencedor: 1) Arrogante, hablador de pistoladas. 2) Mediocre.
XXXVIII. Viceministro: Adulador del adulador.
XXXIX. Yuca: 1) Tubérculo, máxima preocupación del gobierno, porque “cuesta sembrarlo”. 2) Metáfora del “Plan de la Patria” y sus efectos.
XL.  Zamorano: 1) Relativo a Ezequiel Zamora, guerrillero carismático quien afirmaba luchar en pro del federalismo, sin saber en qué consistía. 2) Calificativo que pretende justificar la confiscación y depredación de tierras productivas.
XLI. Zonas de paz: 1) Territorios dominados por bandas criminales.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/26230-diccionario-de-eufemismos-oficialistas 

lunes, 21 de marzo de 2016

LUMINOSIDAD DEL VERBO

(Des) confianza en la palabra
Luis Barragán


Una sociedad que no habla libérrimamente, temerosa de la menor persecución y castigo, está condenada a la descomposición. La palabra simulada, la que esconde razones y emociones, ideas y vivencias, no es palabra.

Abrumada de silencios que las estridencias ocasionales traicionan, el poder establecido golpea a la sociedad que lo reconoce y acata por su desconfianza en la argumentación coherente y fundamentada. Sembrada esa desconfianza, se envalentona frente a la mudez y el miedo de una ciudadanía que la desea como un mero dato estadístico de provecho político y crematístico.

Poder político que ha pretendido aniquilar el verbo, prefiriendo impartir las órdenes por señales y, a lo sumo, con los escasos caracteres impuestos en las redes sociales, es el que desconfía de cualquier tentativa de motivación, de explicación, de razonamiento, de comprensión. Ni siquiera la Gaceta Oficial es portadora de una noticia razonada, sino simple y tardía formalidad para las decisiones ya tomadas y ejecutadas.

Por ello, entendemos – por ejemplo – la pesadez e intolerancia que la academia suscita en el gobierno nacional, porque no se entienden las universidades sin la  palabra. Y, además, a propósito de la Semana Mayor,  el púlpito – otro ejemplo - que sea capaz de generar una pedagogía del entendimiento, por lo menos, con las homilías dominicales, es letal para los gobernantes.

Creyentes o no, acercarse a una misa católica, como al oficio de las otras creencias organizadas, ilustra la indispensable confianza que la palabra puede generar cuando es pronunciada con la sobriedad y hasta el humor que la acreditan, susceptible de la reflexión y polémica. El régimen nos prefiere mudos, repetidores de consignas,  propagandísticos y obedientes, por lo que sospecha de toda disertación que sea tal, incluyendo, la del Cristo liberador.

Intervención: Patricia Van Dalen.


21/03/2016

RECOBRAR LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA

Pedagogía del entendimiento
Luis Barragán


El debate es inherente a toda sociedad que aspira a la plenitud de las libertades indispensables, realizando a la persona humana. Por ello, la persecución y el castigo de un régimen que procura hacerse entender y obedecer por la fuerza, simulando el diálogo.

La palabra oficial no es, precisamente, palabra. A lo sumo, el régimen prefiere los escasos caracteres impuestos por las redes sociales para emitir sus órdenes antes que una explicación razonada y razonable de sus intenciones y pretensiones en cualesquiera foros institucionales, como el parlamento.

La Gaceta Oficial es un invertebrado compendio de decisiones ya adoptadas y ejecutadas, o las decisiones del Tribunal Supremo el asiento de la palabrería y la palabreja que, atentando contra las más elementales normas constitucionales, alza el andamiaje de lo absurdo desmentir  toda expresión legítima y democrática de la sociedad. Las peroratas presidenciales son largas e incomprensibles, contaminadas por las anécdotas, contrariedades y las propias limitaciones del magno vocero.

La Semana Mayor también es ocasión para acercarse a los oficios católicos y apreciar la pedagogía del entendimiento que, en cada homilía, recobra la importancia de la palabra. Las lecturas correspondientes, dan oportunidad para una interpretación paciente, sobria, coherente y susceptible a todo intercambio, como ocurre – irreprimible – en otros ámbitos (religiosos, académicos, gremiales, partidistas, etc.),

Reforzado por la esmerada propaganda y publicidad oficialista, desconfiamos de las explicaciones y hasta de la lectura de los textos largos y organizados. Desconfianza necesaria de revertir, nos conduce a aceptar las órdenes, a obedecerlas, a no demandar siquiera un gesto de explicación.

Pieza: Harry Abend.


21/03/2016