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jueves, 21 de marzo de 2019

EL ESFUERZO DE ACTUALIZAR EL DISCURSO POLÍTICO

Es necesario un consenso democrático real para reconstruir a la institución castrense

Recientemente, la Asamblea Nacional abordó  el problema militar con mayor atención de la acostumbrada.  Lo hizo a propósito de un acuerdo sólo conocido al tratarse el punto en el Orden del Día, motivo por el cual la Fracción Parlamentaria se quejó en una  rueda de prensa - previa a la sesión - alegando que ella plantea y comparte sus propuestas con suficiente antelación.

Adscrito a la citada agrupación parlamentaria, el diputado Luis Barragán de Vente Venezuela, fue el vocero oficial en la plenaria. Reclamó en su intervención, el mayor aplomo y sobriedad posible para una materia que considera de extrema gravedad al compartir la Tribuna de Oradores con  Elièrzer Sirit (ponente del proyecto de Acuerdo, presidente de la Comisión Permanente de Defensa), Henry Ramos Allup (AD),  Franco Casella (VP), Omar Barboza (UNT), Angel Medina (PJ) y, en propiedad, los comentarios de Juan Guaidó (presdiente de la AN y encargado de la República), según consta en las redes:(https://www.youtube.com/watch?v=MhkHJHmGP5Y&fbclid=IwAR2SacWlPsSBhPKgqBYGUjq3A9S22XeLraZEY3JQ_tu7QjIhUE--1NmmNis). 

Del tratamiento de la materia en el hemiciclo, llamó la atención la postura asumida por la Fracción 16 de Julio y, al respecto,  consultamos con el diputado Barragán, quien la ha atendido sistemáticamente, desde el pasado período legislativo (2011-2016), como ha ocurrido con otras áreas que lo caracterizan, como el Esequibo y la política cultural, amén de su más reciente incursión en los problemas económicos.

-    En su reciente discurso, se hizo notable un tratamiento académico del problema militar en Venezuela antes que político, por  ejemplo, con la ya recurrente alusión al Estado Cuartel. ¿Por qué apelar  a estas categorías más adecuadas para las aulas que para un foro político?

-    Nuestro planteamiento es esencialmente político y, más que un problema del lenguaje, lo es el de su interpretación, pues, trillada hasta la saciedad, vemos a la entidad castrense con la misma mirada de tiempos ya pasados. No estamos en la Venezuela de los caudillos rurales que quebrantan a su antojo el texto constitucional, como en el siglo XIX, o en las dictaduras del concreto armado del XX y, aunque  el país petrolero ha retrocedido a la pre-modernidad,  en la Fuerza Armada Nacional surgió un proyecto corporativo de varias décadas que coincidió con la imposición de una dictadura socialista, por cierto, propuesta que derrotó en los años sesenta, que obligan a una perspectiva del análisis como el Estado Cuartel, un aporte de nuestra academia que deja atrás la simplicidad y hasta ingenuidad de un tratamiento largamente acostumbrado. ¿Continuaremos con el enfoque de las sargentadas en las repúblicas bananeras, cuando ellas están implicadas en proyectos extracontinentales que hacen la guerra y la estrategia desde terrenos antes impensables, aludidos por autores como Mary Kaldor o Lawrence Freedman? ¿Desconocemos todo lo que se ha reflexionado en el terreno de las relaciones civiles y militares, prisioneros de nociones hoy anacrónicas? Valga acotar, hemos tenido ocasión de tratar la relación entre academia y parlamento (http://www.ulpiano.org.ve/revistas/bases/artic/texto/REDIAJ/8/rediaj_2017_8_209-247.pdf), pero definitivamente el asunto estriba en la necesidad de actualizar el discurso político y la perspectivas del problema desde un ángulo – si se quiere – desacostumbrado, que incluye un lenguaje diferente y, aunque parezca un término extraño y complicado (que no lo es),  el Estado Cuartel ayuda a comprender que la preeminencia del sector militar es distinta a la de otras épocas, pisando holgadamente el terreno económico y de toda la administración pública, por no citar el enteramente delictivo.

-    … Usted habló del Estado Criminal.

-    Cierto, pero en un contexto de la crisis del mismo Estado en sus elementos básicos y existenciales: el ejercicio arbitrario y perverso del poder que impide el efectivo control del territorio, ya no sólo a manos del hampa común sino de fuerzas extrañas deliberadamente políticas que lo ocupan, y el genocidio activo y pasivo que afecta a la población. En la escalada, comprometida la Fuerza Armada por una cúpula que sustenta esta suerte de protectorado de la dictadura cubana, es demasiado evidente el saqueo del erario público y la conexión con las mafias internacionales que hicieron el contramilagro de quebrar a la industria petrolera, por ejemplo, además de llevarnos a una catástrofe humanitaria que se veía venir, desde 2014. Nada casual la enorme facilidad con la que los prohombres del régimen son objeto de las numerosas sanciones impuestas por otros Estados, vinculados al lavado de capitales que, entre rubros, constituyen una severa amenaza en el estricto ámbito delictivo. Y tampoco lo es que Carlos Rottondaro, al huir del país, como otros personajes del siniestro régimen, rindan un inicial testimonio de las tropelías, faltando por saberse cuán profunda ha cavado su propia tumba el socialismo que pretende arrastrar a la Fuerza Armada Nacional.

-    ¿Por ello, hay quienes piensan en eliminarla en un futuro mediato o inmediato?

-    En una sociedad libre y democrática, también es legítima la propuesta. Sin embargo, en lo personal, por las específicas dimensiones y características venezolanas, no creo pertinente su eliminación, sino la debida recuperación y reconstrucción de una institución castrense que, aprendida la lección, sea consecuente con las altas responsabilidades constitucionales que ha contraído, con un sentido y desarrollo profesional, convincentemente especializada en el sector defensa.  A nuestro juicio, esto sólo es posible en un Estado Constitucional, en una democracia liberal perfectible en la que distintos sectores sociales, políticos e ideológicos podamos coincidir a través de un pacto que supere el espíritu y eficacia que tuvo Puntofijo, o el de La Moncloa en España o Los Olivos en Argentina.

-    Usted hizo un cuestionamiento indirecto a   la ya vieja Doctrina de Seguridad y Defensa en el continente que compromete a los militares en las tareas del desarrollo nacional, aunque – contradictoriamente - el Acuerdo aprobado le reconoce aún el papel.

-    Obviamente, hay reparos con un Acuerdo, cuyo proyecto sólo conocimos al comenzar la discusión. Votamos la iniciativa esencial, la de reinstitucionalizar a la Fuerza Armada Nacional e, incluso, reincorporar – dejando sin un efecto un decreto espurio del usurpador – a los efectivos militares tan injustamente sindicados y sancionados.  En nuestra modesta exposición, dejamos constancia de las diferencias y matices, salvaguardando una iniciativa que juzgamos fundamental en el ejercicio de la encargaduría presidencial de Juan Guaidó, a quien respaldamos. Empero, no siendo especialistas en la materia, asumimos que todos estos abusos y excesos de la incursión militar en las tareas que han sido del antidesarrollo,  tienen por inspiración esa escuela a la que usted se refiere, teniendo a Alfred Stepan como un autor marcador, por cierto, versionado por José Vicente Rangel en un breve libro de varias décadas atrás. Nadie niega la contribución que la institución castrense pueda hacer en este renglón, pero la más importante de todas es la de cumplir con una especialidad indelegable: el sector defensa, subordinado al poder civil.

-    Desde el pasado período constitucional (2011-2016), usted se interesó en el tema militar y, además, se relacionó con un sector especializado de la academia. ¿Cómo fue eso, al desempeñarse en otras áreas del trabajo parlamentario?

-    Electo en 2010, como diputado por el estado Aragua, nuestro propósito fue el de trabajar las leyes militares, adelantados varios proyectos, pero – cosas del Reglamento Interior y de Debates –  el presidente de la Asamblea Nacional es quien decidió y todavía lo hace, el destino y ámbito de trabajo en las comisiones permanentes. Nos correspondió la de Cultura, donde libramos una larga e intensa batalla a propósito de la Ley Orgánica de Cultura, siendo después destinado a Política Exterior y, más tarde, Administración y Servicios. Nunca abandonamos el tema militar que lo tocamos recurrentemente en las sesiones plenarias, a propósito de las incontables solicitudes de crédito adicional. Ya habíamos transitado a autores como José Machillanda o Ricardo Sucre, pero dimos con otros que contribuyeron a una perspectiva muy rica, refiriéndonos a la escuela fundada por el insigne historiador, lamentablemente desaparecido, Domingo Irwin. Aún antes de conocerlos personalmente, fueron objeto de nuestra reflexión parlamentaria y han sido incontables las jornadas, seminarios y foros académicos compartidos, por ejemplo, con Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar, entre otros. Añadidas las experiencias editoriales, pues, el problema del Esequibo nos llevó a un trabajo arbitrado publicado en una importante compilación editada por la Universidad Metropolitana.

-    … Entonces, hay una línea de pensamiento.

-    Hemos intentado elaborarla. Nuestras posturas en el pasado mandato legislativo, fueron recogidas en un  trabajo intitulado “Fuerza Armada y rentismo en Venezuela”, para un coloquio realizado en la Asamblea Nacional en 2016, fundado también en los viejos debates del Congreso de la República. Procuramos una necesaria coherencia, pues, nuestra más reciente intervención (https://www.youtube.com/watch?v=VLUo2Px-x3c), no se explica sin otra, como la del 18/05/18, sobre la persecución política a civiles y militares (https://www.youtube.com/watch?v=EjogvkcXkMQ&t=355s). Además, para el contexto de un modelo y estrategia de desarrollo que condiciona a los militares, la del 06/03/19 (https://www.youtube.com/watch?v=2MnXmpFriCc&t=370s).  Disculpe la inelegancia, en una oportunidad recordamos aquella célebre sentencia de Talleyrand: “Las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse sobre ellas” (https://www.youtube.com/watch?v=QWb86bedB34&t=426s).

-    Para finalizar, usted habló de los deberes pendientes en la Asamblea Nacional en relación al problema militar. ¿Podría recordarlos?

-    Planteamos de nuevo nuestra propuesta formulada desde el 19/02/19, sobre la autorización a la que se refiere el artículo 187, numeral 11 constitucional, pues, siendo un país ocupado por fuerzas extrañas e irregulares (cubanos, elenistas, faracos y paremos de contar), el pueblo venezolano no puede solo y la Fuerza Armada no puede sola para facilitar la distribución y recepción de la tan urgida ayuda humanitaria, como el restablecimiento del orden mínimo constitucional. Frecuentemente, se habla e invoca el artículo 328 de la Constitución, pero está pendiente el artículo 331 de la misma, en relación al papel del parlamento en los ascensos militares.  El legítimo TSJ ha versado en torno al empleo abusivo de la jurisdicción militar para dirimir las diferencias políticas, siendo necesario actualizar la legislación respectiva. Todo esto se resume en una necesidad impostergable: la de emplear a fondo todas las herramientas parlamentarias, tratándose de una institución ante todo ciudadana, para ejemplificar el consenso necesario e incluyente a objeto de pasar del quiebre a la transición definitiva.

(*) Respuestas a un cuestionario de precisión de fuentes realizado para un trabajo parcial del doctorando PF (UCV), sobre el Parlamento y Fuerza Armada Nacional Bolivariana (2019). Revisado.

21/03/2019:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionales/34577-barragan-l
Fotografías: Rueda de prensa e intervención en la plenaria de la Asamblea Nacional (Caracas, 19/03/2019). Fuente: redes sociales.

sábado, 23 de junio de 2018

UN GOLPE AL SIGLO QUE NO COMIENZA

Variaciones

Luis Barragán

Agudizada la maldición discursiva a finales de los ’90 del ‘XX, independientemente de toda apreciación y discusión objetiva en torno a sus éxitos y fracasos, el puntofijismo constituyó la principal bandera de quienes ideológicamente supieron encapucharse en su ascenso – por lo demás – electoral al poder. La sola  premisa, contiene elementos para un debate actualizador sobre la estafa política que se acuerpó en el presente siglo y, hoy, al descubierto, apela – irremediablemente – a la fuerza bruta para sostenerse: la crítica bienintencionada – en la que destacaron ciertos sectores liberales – se convirtió en una poderosa arma revanchista en manos del marxismo más retrógrado que todavía abusa del poder, enmascarándose hábilmente con el pretorianismo que terminó por afectarlo y condicionarlo, configurando el Estado Cuartel; neutralizó y deslegitimó asombrosamente, toda posibilidad de entendimiento entre las diferentes corrientes sociales y políticas del país, prescindiendo de un acuerdo histórico, estable y estabilizador; y, por consiguiente, visada la concentración creciente de poderes en Chávez Frías que actos – precisamente – de significación castrense avalaron, como el unilateral e impune ascenso de numerosos oficiales por julio de 1999, contrario a la por entonces vigente Constitución de 1961, sufrimos de la conversión y comprensión de una victoria comicial en un triunfo diferido de la intentona golpista de febrero de 1992, estelarizándose ante los consabidos hechos de noviembre del mismo año.

La tarea discursiva será, inaugurando la nueva centuria, la de manipular y versionar cualesquiera de los resentimientos que arrojaban  los sondeos de opinión y, a falta de una propuesta político-cultural alternativa y real, apelar al interesado romanticismo  guerrillero de los sesenta. Entendemos, la Venezuela que se resistía a la pérdida irreparable de sus mejores épocas, indispuesta para comprender los motivos de sus reveses, agotado el programa de 1958, acogió al novísimo y desconocido liderazgo que sólo le prometió el aprovechamiento de los últimos resquicios del país petrolero.

La propuesta o el proceso chavista, adjetivo que perderá vigencia con los años al manifestarse un fenómeno que fue y es superior al barinés,  no tocará las fibras más íntimas y peligrosas del “nuevo-riquismo”, sino que obtendrá provecho de sus secuelas de superficialidad, facilismo, ostentación y derroche. Descartada la posibilidad de una sobreabundancia inmediata de recursos, la cual llegará tarde, a mediados del decenio de un XXI de sorprendente comportamiento del mercado petrolero internacional, en provecho exclusivo de las camarillas del poder, persistirá – agravándose – la realidad de una sociedad que no contó con un sistema racional y compartido de premios y castigos, trastocada la solidaridad en simple asistencialismo paternal, indiferente al desfalco de un banco, al cobro de peaje en una barriada, al hacerse justicia por mano propia, añadido el linchamiento popular (*).

En su discurso inaugural, Chávez Frías comenzará a construir la otra épica del voluntarismo, profundizando en el gesto moralizador. Enfatizará la herencia de una podredumbre ética y material, aguijoneando el asistencialismo de un Estado que no soportará su agigantamiento, aunque aún no lo reconozca.

Dirá, en una u otra ocasión de 1999: “Yo llamo a los venezolanos todos a luchar para que tengamos Patria, para que tengamos una Venezuela verdadera” o, al referirse a la fundación del partido MVR,  que “nunca nos dio el Estado un bolívar ni le pedimos tampoco. Al contrario, nos quitaron cosas” (**).

La “Venezuela verdadera” es la del presente, tras veinte años de una asombrosa devastación del país petrolero que fuimos. Y huelga comentar que el principal partido de gobierno o, mejor, sus más aventajados clanes que demolieron al Estado para convertirlo en un emporio de las mafias, es el legado que ha perfeccionado Maduro Moros.

Frases tan trilladas, se impone la necesidad de otros paradigmas en correspondencia con un liderazgo político de oposición, distinto al que, importa expresarlo, ayudó – voluntaria e involuntariamente – al desarrollo de un régimen que lo utiliza o desecha, a menos que tenga por vana ilusión la de ser la oposición ornamental de una Unión Soviética o Europa Oriental que la confinó a pocas curules de animación.  Son otras las fibras más íntimas, otros los nervios más sensibles de una emoción y emocionalidad del venezolano que debe empinarse por encima de estas fatales circunstancias, y descubrir o insistir en os principios y valores capaces de mantenerlo en pie.

No sobra el tiempo para las disquisiciones históricas, sociológicas, psicológicas, politológicas o de otro cuño científico, pero resulta y resultará inevitable hacerlas y canalizarlas a través de un debate muy diferente al comentario, circunstancial, anecdótico y efímero. Urge que la reflexión creadora explique la acción política de los días por venir y, por ello, importa la recuperación de un capital intelectual, como el que tuvo Venezuela aún en sus viejas y aciagas horas, porque debemos reiventarnos de aspirar a un país de plenas libertades públicas, rico de verdad, socialmente equitativo y, aunque parezca irónico, que tenga un territorio físico donde asentarse.

La razón es un poderoso instrumento para la discusión y la realización de la empresa de reconstrucción de la propia República. Y, por más que nos empeñemos, no es asunto que concierna a la literatura de la auto-ayuda, con el respeto que nos merecen quienes la cultivan.

Superar las condiciones que hicieron posible este socialismo de las demoliciones, es el mandato de los próximos años. No se trata de cambiar un elenco de poder por otro, ni de pretender que un Tweed sea el vehículo para conquistar un futuro alternativo.

No apostamos por gobierno alguno de filósofos, pero nos espanta que la transición pueda estar manos de otros improvisados, fruto de la sociedad de ágrafos en la que se ha empeñado la dictadura. Por fortuna, hay manifestaciones novedosas en las filas del liderazgo opositor que deben macerarse con la mayor prontitud posible, porque será inmensa la tarea que todos los venezolanos afrontaremos.

(*) Distintas voces advirtieron las consecuencias de una sociedad dineraria e improductiva que consagró el discurso moralizante, a propósito de las denuncias que efectivamente se hacía sobre la corrupción administrativa. Valga la humorada de ZAPATA, recordamos una ilustración de una leyenda tan ingeniosa, como elocuente: “Aquél remoto país estaba tan mal administrado que llamar administrativa a su corrupción era excederse en el elogio, Coromotico”. Vid. ZAPATA, Pedro León (1978) “Zapatazos”, El Nacional, Caracas, 09/08. Cfr. CASTILLO S., Ignacio (1977) “Sociedad y moral”, SIC, Caracas, nr. 392 de febrero; y ORTEGA, G. (1979) “Encuesta: ¿Es nuevo rico el venezolano?”, El Nacional, Caracas, 04/02.

(**)  CHÄVEZ FRÍAS, Hugo (2000) “Seis discursos del Presidente Constitucional de Venezuela”. Ediciones de la Presidencia de la República: 17, 105.

Ilustración: Weston Frizzell.
24/06/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/06/24/variaciones/

jueves, 20 de julio de 2017

TAMPOCO QUE NO QUEME NI DEJE DE ALUMBRAR


Citerior et ulterior

Guido Sosola

De cerca y de lejos, de lejos y de cerca, el resultado plebiscitario del domingo próximo pasado fue demasiado contundente. Es verdad que el colmo sería que los convocantes perdieran,  poniéndole un manto de sospecha que ni el propio gobierno ha podido tejer, pues, obraron tres circunstancias que aún lo impiden.

De un lado, erró el régimen al lanzar el simulacro del CNE, porque – en todo el país - se hizo harto evidente el contraste entre la pírrica y forzada movilización de sus partidarios y la masiva como espontánea movilización de la oposición, añadida la de los venezolanos más allá de las fronteras, a pesar de las no pocas diligencias realizadas por embajadas y consulados.  Al igual que la tos y el dinero, la muchedumbre no puede ocultarse tan fácilmente, aunque sabemos que las fotografías y videos, de no cacarear el huevo, pueden pasar pronto al olvido.

Del otro, de haber contado con el equivalente de las 45 mil mesas de los consabidos comicios parlamentarios, las cifras hubiesen sido muy superiores y basta la más elemental operación aritmética para constatar el escenario, pero se impuso la sindéresis, la radical sensatez y probidad de los rectores universitarios que sirvieron de garantes al revelar las cifras reales. Éstos se apegaron estrictamente al procedimiento pautado que, de cumplirse, como se cumplió, minimizaba al máximo las manipulaciones de aquellos que suelen maximizar lo mínimo, como en los tiempos pasados en los que bastaba un palo de whisky para enredar la situación (y saben a lo que me refiero).

Luego, la propia reacción de Maduro Moros, desestimando los hechos, atreviéndose a aplaudir el fracaso del simulacro y, a la vez, apostar por 600 mil personas plebiscitándolo, refuerza extraordinariamente la determinación de la más alta burocracia para mantener a familiares, socios y relacionados en el extranjero. Por cierto, todavía impreciso el porcentaje, algo significativo frente a los coterráneos que buscan un mejor destino y a los que les es imposible pisar Maiquetía, añadidos los que se aventuran en la irremediable condición de ilegales, ya que simplemente sobreviven y no desearon exponerse a una delación malsana a propósito de la consulta. Sin embargo, apuntamos a dos circunstancias adicionales que están cursando.

Digamos, en la cercanía, la ciudadanía sobrepasó de nuevo al establecimiento opositor, porque – no sin regodearse – sus líderes más mediáticos todavía no saben administrar tan tajante apoyo y vacilan, como no lo hace – por ejemplo – María Corina Machado. En la lejanía, quizá fruto de alguna negociación geopolítica, Estados Unidos acentúa más su postura, abriendo el Senado – allá hay instituciones representativas – al problema venezolano, aunque debemos tener mucho cuidado.

Cuidado, porque un embargo y un bloqueo económico cae como anillo al dedo para la narrativa del madurato, sintonizando – a falta de discurso – con el caso cubano que, poco les importó a los Castro Ruz, mató de hambre, de fusilamiento, como de reducción a la cárcel y al tratamiento psiquiátrico a lo soviético, a muchísimas personas.  De hecho, los hermanos Rodríguez, puntales del régimen al que podríamos agregarle a título de inventario a Rodríguez Zapatero,  intuyen, razonan y actúan desde la perspectiva política e ideológica en la que se criaron, mostrando cuán anacrónico es el signo de la propuesta que, todavía fracasada, tiene y, lamentablemente, tendrá adeptos, pues, salvando las distancias, todavía el peronismo es un azote.

 Ni tan lejos que no alumbre, ni tan cerca que queme, refiere la sentencia popular de abordar la cuestión actual. Lo cierto es, de todo lo  cierto, que el caso venezolano amerita de toda la meditación necesaria, pero no hay tiempo de extenderse hasta convertirlo en un mero ejercicio retórico, porque son días de compromiso, de acción reales, constantes y sonantes
20/07/2017:

Breve nota GS:  A veces, aparecen los comentarios y, otras, no.

domingo, 4 de octubre de 2015

CIRCO Y ESEQUIBO



Nunca antes el poder en Venezuela había hablado tanta paja como ahora

“La fracción Parlamentaria de los Independientes (Vente Venezuela) respalda plenamente lo denunciado por la diputada María Corina Machado, porque el socialismo circense de más de una década y media, faltándole los recursos que le ha confiscado mil veces al pueblo venezolano,  agotándolos hasta parar en las jugosas cuentas extranjeras, tiene por mejor plan el auto-sabotaje para intentar criminalizar a la oposición democrática y detener su inevitable ascenso electoral”, señaló el diputado a la Asamblea Nacional, Luis Barragán.

“Ninguna novedad reporta la pretensión de extender hasta por un milenio – si quieren - el mal llamado Plan de la Patria que atenta contra la vigente Constitución de la República, inyectándole la acostumbrada retórica de muy mal gusto a un circo completamente divorciado de las duras realidades del país, como pudo comprobar la escasa audiencia que suscitó Nicolás Maduro al ocupar la tribuna de las Nacional Unidas. Nunca antes se había hablado tanta paja desde el poder, mientras todos pasamos hambre, faltan los medicamentos, censuran a los medios y reprimen el más modesto gesto de disidencia”.

Finalmente acotó el parlamentario: “Particularmente, los diputados de Vente Venezuela expresan su solidaridad con los más genuinos defensores de los derechos humanos en Venezuela, víctimas del asedio gubernamental. Valoramos muchísimo la corajuda labor que realizan Provea, el Foro Penal y otras entidades de irrefutable solvencia moral.  El circo socialista está por terminar”.

Fuentes:
http://www.entornointeligente.com/articulo/7083494/VENEZUELA-Diputado-Barragaacute;n-Nunca-antes-el-poder-en-Venezuela-habiacute;a-hablado-tanta-paja-como-ahora

Critican política de Maduro con Guyana

Caracas, 30 Sep (Notimex).- La política del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sobre el diferendo limítrofe de su país con Guyana ha sido ineficaz hasta el punto de haber debilitado internacionalmente la posición del país, advirtió hoy el diputado Luis Barragán. “El gobierno ha tenido una política ineficaz e irresponsable, ineficaz en la medida que emplea una retórica que pone en peligro incluso en la región y porque oculta y evade las responsabilidades de la cancillería en la materia”, lamentó. En diálogo con Notimex, Barragán criticó que la cancillería venezolana haya decidido desactivar el Consejo de Relaciones Exteriores que asesoraba con la opinión de expertos sobre la materia y haya decidido “improvisar” en el diferendo con Guyana. “El hecho es que no existen suficientes expertos oficialistas en esos asuntos en el actual gobierno, allí hay un nivel de improvisación que alarma”, advirtió el dirigente del partido político opositor Vente Venezuela. Guyana y Venezuela mantienen un viejo diferendo sobre el Territorio Esequibo, que se encuentra bajo soberanía guyanesa, pero que Venezuela reclama como propio tras haberlo perdido a manos del imperio británico a fines del siglo XIX. La disputa se ha exacerbado en los últimos meses debido a la política de concesiones llevada adelante por Guyana a pesar de los reclamos de Caracas, que ha protestado airadamente y pedido la mediación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Por su parte, Maduro destacó que gracias a la “diplomacia de paz” de su gobierno, Guyana tuvo que acceder a la mediación del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ante la inflexibilidad mostrada por Georgetown. Barragán subrayó que en los últimos meses Maduro ha utilizado el reclamo histórico de Venezuela en el Esequibo, que equivale a dos tercios del territorio guyanés, con fines “demagógicas” de cara a las venideras elecciones parlamentarias de diciembre. Sin embargo, el diputado acotó que en Guyana también se recurre a una retórica parecida. “Así como Maduro ha usado el pretexto del imperialismo estadunidense, Guyana usa como pretexto a Venezuela para esconder sus errores”, dijo. Este diputado por el estado de Aragua (centro) estimó que el gobierno debería respaldar el proyecto de Ley del Estado Esequibo presentado por la oposición para trazar una hoja de ruta para la recuperación del territorio en reclamación a Venezuela. A pesar de las críticas, Barragán reiteró que desde la oposición están dispuestos a colaborar con el gobierno para definir “sin demagogias” una “política de Estado” que permita defender los derechos históricos de Venezuela en el Esequibo. “Nosotros estamos abiertos al entendimiento para desarrollar una política de Estado, y hay que hacer énfasis, de Estado, con el concurso de todos los sectores políticos para definir la mejor política que permita a Venezuela recuperar el territorio Esequibo”, concluyó. NTX/I/AG/DAS/

Fuentes:
http://www.eluniversal.com.mx/articulo/mundo/2015/09/30/critican-politica-de-maduro-con-guyana
http://noticias.terra.com/mundo/critican-politica-de-maduro-con-guyana,b31e42866d999215a2b1a55937e29c03028tjvam.html
http://www.digital360.com.ve/2015/10/diputado-barragan-nunca-antes-el-poder.html
http://www.iberoamerica.net/venezuela/prensa-generalista/lapatilla.com/20151003/noticia.html?id=1pnt4km 

viernes, 4 de septiembre de 2015

HOGUERA DE PALABRAS



EL ARAGUEÑO, Maracay, 6 de marzo de 2005
El lenguaje de los políticos
*Carlos E. Aguilera A.

El valor máximo del idioma con el cual se habla, es la facultad que les da a los hombres y mujeres que lo utilizan para comunicarse entre sí, para cruzar ideas y pensamientos de manera más o menos correcta.
Dependiendo del grado de cultura del hablante, el idioma se hace más pueblerino y vulgar cuando utiliza términos que desdicen de su condición y sólo sirve para comunicarse, a nivel de interlocutores que aplauden, por el sólo hecho de congraciarse con su persona.
Si quien habla un idioma utiliza las reglas que le brinda la gramática, la fonética, la oratoria y otras normas para manejar términos y palabras, su discurso se universaliza entre los hablantes de esa lengua y quien la utiliza expande su radio de acción a un conjunto de personas, que en caso contrario no las escucharían ni le darían importancia. Y es lo que ahora está ocurriendo en nuestro país.
Junto al lenguaje del político se encuentra la facilidad para expresarse, la soltura para lanzar frases e ideas que le permite elevar el nivel de la comunicación y universalizar su contenido para que tenga una aceptación general entre las gentes cultas y las que no lo son.
Pero el lenguaje estaría corto y sin fundamentos si quien habla no tiene la educación necesaria, el conocimiento y la suficiente información para manejar temas relacionados con las funciones que desempeña.
Si hemos seguido el desarrollo lógico de estos planteamientos veremos que no es fácil ser político y además tener la posibilidad de utilizar un buen lenguaje, ya hemos visto en estos últimos tiempos cómo algunos políticos no pueden enfocar de manera coherente sus ideas, en la televisión o en las reuniones públicas.
Venezuela ha tenido grandes oradores como Jóvito Villalba, Raúl Ramos Jiménez, Rómulo Betancourt, Luis Beltrán Prieto Figueroa y otros más, cuya lista sería larga de enumerar, que marcaron pauta con sus encendidos discursos y no como ahora, que envalentonados más por la agreste situación que vive el país, que por su propia condición de creyente o practicante de un mal llamado proceso revolucionario, insultan, descalifican y hasta pretenden humillar al adversario.
La vida social es en sí misma, un proceso de comunicación. Vivir decía Ortega y Gasset, "es encontrarnos en un mundo de cosas, que nos sirven o que se nos oponen, que nos atraen o que repelemos, que amamos u odiamos; es encontrarnos en un mundo de cosas ocupándonos de ellas. Así pues, la vida consiste en la comparecencia, en la coexistencia del yo con el mundo, de un mundo conmigo, como elementos inseparables, imprescindibles, correlativos".
Por su parte refería Roland Barthes: "El discurso político no es el único que se repite, que se generaliza, que se cansa, en cuanto aparece en alguna parte una mutación del discurso, surge una vulgata y su cortejo fatigante de frases inmóviles. Si este fenómeno común le parece particularmente intolerable en el caso del discurso político, es porque la repetición asume la forma de un colmo: A la política que quiere presentarse como ciencia fundamental de lo real, la dotamos fantásticamente de un poder supremo: El de domar el lenguaje, el de reducir toda charlatanería hasta dejar su residuo de realidad. ¿Cómo entonces tolerar sin pensar que lo político integre también las filas de los lenguajes y se convierta en Parloteo?".
Concluimos entonces, comprendiendo que el hecho de que sean discursos políticos indica que el "estado de cosas" perturbado, que origina la producción de tales discursos, pertenece a ese ámbito social donde se ejerce y se establecen las relaciones de dominación y poder.
*Director Ejecutivo Agencia Nacional de Noticias Notimil
Ilustración:  http://gerrypinturavisual.blogspot.com/2009_07_01_archive.html