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jueves, 12 de marzo de 2020

AVAL


EL NACIONAL, Caracas, 27/01/1993. Juan Nuño, Alberto de Armas, España, Embajada, Felipe González, Canarias,  Henry Wotton, Mentir, Diplomacia.

domingo, 14 de junio de 2015

VISITA

EL PAÍS, Madrid, 15 de junio de 2015
PIEDRA DE TOQUE

Felipe González en Venezuela
La visita del expresidente del Gobierno español a Caracas ha sido un gran éxito que sirve a la oposición democrática al chavismo al tiempo que imparte una lección a la izquierda latinoamericana y europea
Mario Vargas Llosa 

Se equivocan quienes dicen que la visita del expresidente español Felipe González a Venezuela ha sido un fracaso. Yo diría que, más bien, ha constituido todo un éxito y que en los escasos dos días que permaneció en Caracas prestó un gran servicio a la causa de la libertad.
Es verdad que no consiguió visitar al líder opositor Leopoldo López, preso en la cárcel militar de Ramo Verde, ni tampoco asistir a la vista de su juicio ni a la audiencia en que se iba a decidir si se abría proceso al alcalde de Caracas, Antonio Ledezma (preso desde febrero), pues ambas convocatorias fueron aplazadas por los jueces precisamente para impedir que González asistiera a ellas. Pero esto ha servido para mostrar, de manera flagrante, la nula independencia de que goza la justicia en Venezuela, cuyos tribunales y magistrados son meros instrumentos de Maduro, al que sirven y obedecen como perritos falderos.
De otro lado, lo que sí resultó un absoluto fracaso fueron los intentos del Gobierno y jerarcas del régimen de movilizar a la opinión pública contra González. En un acto tan ridículo como ilegal, el Parlamento que preside Diosdado Cabello —acusado por prófugos del chavismo a Estados Unidos de dirigir la mafia del narcotráfico en Venezuela— declaró al líder socialista persona non grata, pero todas las manifestaciones callejeras convocadas contra él fueron minúsculas, conformadas sólo por grupos de esbirros del Gobierno, en tanto que, en todos los lugares públicos donde González se mostró, fue objeto de aplausos entusiastas y una calurosa bienvenida de un público que agradecía el apoyo que significaba su presencia para quienes luchan por salvar a Venezuela de la dictadura.
El triunfo de la oposición no está garantizado en absoluto, debido a las posibilidades de fraude
Su comportamiento, en ese par de días, fue impecable, exento de toda demagogia o provocación. Se reunió con la Mesa de la Unidad Democrática, que agrupa a las principales fuerzas de la oposición, y las exhortó a olvidar sus pequeñas rencillas y diferencias y mantenerse unidas ante el gran objetivo común de ganar las próximas elecciones y resucitar la democracia venezolana, a la que el chavismo ha ido triturando sistemáticamente hasta reducirla a escombros. Aunque todas las encuestas dicen ahora que el apoyo a Maduro no sobrepasa un 20% de la población y que el 80% restante está en contra del régimen, el triunfo de la oposición no está garantizado en absoluto, debido a las posibilidades de fraude y a que, en su desesperación por aferrarse al poder, Maduro y los suyos puedan recurrir al baño de sangre colectivo, del que ha habido ya bastantes anticipos desde la matanza de estudiantes el año pasado. Por eso es indispensable, como dijo González, que todas las fuerzas de la oposición se enfrenten solidarias en la próxima confrontación electoral que el régimen, debido a la presión popular, ha prometido para antes de fin de año.
Pero, quizás, el efecto más importante de la visita de Felipe González a Venezuela, aparte del coraje personal que significó ir allí a solidarizarse con la oposición democrática sabiendo que sería injuriado por la prensa y los gacetilleros del régimen, es el ejemplo que ha dado a la izquierda latinoamericana y europea. Porque hay entre ella, todavía, y no sólo entre los grupos y grupúsculos más radicales y antisistema, sectores que, pese a todo lo que ha ocurrido en los años de chavismo que padece la tierra de Bolívar, alientan todavía simpatías por este régimen y se resisten a criticarlo y a reconocer lo que es: una creciente dictadura cuya política económica y corrupción generalizada ha empobrecido terriblemente al país, que tiene hoy día la inflación más alta del mundo, índices tenebrosos de criminalidad e inseguridad callejera, y donde prácticamente ha desaparecido la libertad de expresión y los atropellos contra los derechos humanos se multiplican cada día.
Es verdad que algunos de los defensores del régimen de Maduro, como los presidentes Rafael Correa, de Ecuador, Evo Morales, de Bolivia, el comandante Ortega, de Nicaragua, Cristina Kirchner, de Argentina, y Dilma Rousseff, de Brasil, lo hacen con hipocresía y duplicidad, elogiándolo en discursos demagógicos, defendiéndolo en los organismos internacionales, pero evitando sistemáticamente imitarlo en sus propias políticas económicas y sociales, muy conscientes de que éstas últimas, si siguieran el modelo chavista, precipitarían a sus países en una catástrofe semejante a la que padece Venezuela.
Algunos de los defensores del régimen de Maduro lo hacen con hipocresía y duplicidad
Aunque en Europa el socialismo ha ido convirtiéndose cada vez más en una social democracia, haciendo suyos los valores liberales tradicionales de tolerancia, coexistencia en la diversidad, respeto a la libertad de opinión y de crítica, elecciones libres, una justicia independiente, y comprendiendo que las nacionalizaciones y el dirigismo económico son incompatibles con el desarrollo y el progreso —véase los esfuerzos que hace la Francia socialista de Hollande y Valls para impulsar el mercado libre, estimular la empresa privada y abrir cada vez más su economía—, todavía en América Latina persisten los mitos colectivistas y estatistas. Lo que Hayek llamaba “el constructivismo”, la idea de que una planificación racionalmente formulada podía ser impuesta a una sociedad para imponer una justicia y un progreso material que tendría en el Estado su instrumento central, pese a que la historia reciente muestra en los casos del desplome de la URSS y la conversión de China Popular en un país capitalista (autoritario) el fracaso de ese modelo, todavía en América Latina sigue siendo la ideología de muchas fuerzas de izquierda, uno de los obstáculos mayores para que el continente, en su conjunto, prospere y se modernice como ha ocurrido, por ejemplo, en el continente asiático.
Felipe González prestó un enorme servicio a España contribuyendo a la modernización del socialismo español, que, antes de él y su equipo, estaba todavía impregnado de marxismo, de “constructivismo” económico y no había asumido resueltamente la cultura democrática. Curiosamente, su adversario de siempre, José María Aznar, hizo algo parecido con la derecha española, a la que impulsó a democratizarse y a modernizarse. Gracias a esa convergencia de ambas fuerzas hacia el centro, España, a una velocidad que nadie hubiera imaginado, pasó, de una dictadura anacrónica, a ser una democracia moderna y funcional y un país cuya prosperidad, no hace muchos años, el mundo entero veía con asombro. Conviene recordarlo ahora cuando, debido a la crisis, ha cundido ese parricidio cívico que pretende achacar todo lo que anda mal en el país a aquella transición gracias a la cual España se salvó de vivir el horror que está viviendo Venezuela.

El legado de la presencia de Felipe González
ManuelMalaver

Si no fuera hiperbólico -y tan socorrido- diría que Felipe González, al igual que el Mío Cid, el héroe medioeval español, sigue ganando batallas “aun después de muerto”.
Pero, primero, Felipe no está ni siquiera retirado de la política y, en cuanto a morirse, luce unos espléndidos 73 años que, en el español más castizo, no pueden augurarle sino una larga, larguísima vida.
La de la visita a Caracas que culminó el pasado martes, sin embargo, fue una singularísima batalla –de las que le gustaban a Don Quijote- pues, aparte de contar con amenazas de todo tipo por parte del presidente dictador, Maduro, fue precedida de los peores pronósticos en cuanto a la oportunidad y utilidad de su presencia.
Estaba, además, como preludio a los “hechos de guerra” aquella “Declaración de Persona No Grata” de la Asamblea Nacional del 14 de mayo, promovida por el llamado “hombre fuerte” de la administración, Diosdado Cabello, que validaba una decisión de la Comisión de Política Exterior de la cámara del 21 de abril, y sobre la cual, la segunda vicepresidenta de la AN, Tania Díaz, soltó está perla.
“Es una decisión de la Asamblea Nacional que está puesta en un acuerdo de la Asamblea Nacional, el resto de las acciones son competencia del Ejecutivo nacional, como ustedes saben, el Presidente de la República es el que lleva las relaciones exteriores del país, a través de la Cancillería y de aquí a lo que vaya a suceder después de este acuerdo es competencia, decisión del Ejecutivo nacional”.
Para colmo, antes de que Felipe pisara tierra venezolana, Maduro había suspendido un viaje a Roma a recibir un premio de la FAO y a entrevistarse con el Papa Francisco, todo lo cual, dejó escapar toda suerte de rumores sobre si el jefe de Estado, en persona, había decido comandar la “Batalla de Caracas”, y si no estaríamos en un remake de aquellas batallas de la independencia donde se enfrentaban jefes realistas y jefes patriotas.
“Invito al pueblo chavista”, decía el Alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, el viernes 5 en el canal 8, “a que se vuelque el domingo en puntos estratégicos de la ciudad a protestar contra ese señor que está anunciando otra vez que viene en una visita agresiva. Nosotros nos vamos a la calle el próximo domingo a repudiar la presencia de Felipe González en Venezuela, a decirle que este país se respeta y que le vamos a dar la cara”.
Y por distintas vías, canales de televisión, emisoras de radio, periódicos, redes sociales, durante semanas, otros dirigentes del régimen, como el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, el gobernador de Aragua, Tareck El Aissami, Freddy Bernal, un diputado de apellido Fariñas y muchos, muchos más, lanzaban arengas, proclamas, rogativas, amenazas, admoniciones, salmodias, rezos y persignas contra quien era más invocado como una suerte de Satanás, Anticristo o Shamán Mayor que como lo que efectivamente es: un estadista democrático del último medio siglo que brilló por su capacidad para restaurar la democracia española, contribuir al colapso del totalitarismo comunista y apoyar las luchas por la libertad y el respeto a los derechos humanos en todo el mundo.
Y llegó el día, la hora, la mañana del domingo 7 de junio en que Felipe González desembarcó en Caracas, solo, sin guardaespaldas ni comitiva, sin ejércitos ni milicias, en un avión de una línea aérea conocida, bajando las escalerillas como un pasajero cualquiera, sin saludar y como intrigado de no ver multitudes protestando su llegada, haciendo la cola de rutina ante inmigración, y después, cuando se abrieron las puertas de salida, recibiendo un estruendoso aplauso que aún debe repicar en los oídos de los habitantes del litoral central y regiones circunvecinas.
No era, sin embargo, caudaloso el recibimiento que presidían la esposa del Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, Mitzy Capriles y la madre de Leopoldo López, Antonieta Mendoza de López, y con las cuales, se trenzó en un largo y sentido abrazo que, otra vez, fue la manifestación de esa amistad que desde los años 70, cuando la democracia venezolana fue la primera en América en darle la mano a la democracia española, siente por Venezuela y su gente.
El sol quemaba cuando, a eso de la dos de la tarde, no en una caravana, sino acompañado de unos pocos vehículos tomó la autopista Caracas-La Guaira, y de nuevo fue extrañarse de la tranquilidad del tránsito, de que los viajeros iban o venían de la playa sin descentrarse del objetivo de llegar temprano, y sin que un solo grito, la más rupestre pancarta, estuviera alertando que un enemigo mortal pisaba tierra venezolana y había que deshacerse de él como fuera.
La plaza Sucre, de la populosa parroquia de Catia, sí le dio la primera visual de la Caracas de hoy, con las multitudes haciendo colas en los negocios abiertos para comprar, ya alimentos, ya medicinas, artículos de limpieza, de higiene personal, lo que hubiere, con no pocos motines de compradores insatisfechos y los guardias nacionales, policías y soldados empujándoles con los fusiles en traviesa para que guardaran el orden.
Volvió a pensar y se le vinieron unas palabras que dijo en su visita anterior a Caracas: Venezuela está al borde de una catástrofe humanitaria si el gobierno de Maduro no resuelve el problema del desabastecimiento, pues, aquí, a diferencia de lo que sucedió en Cuba en los 90, cuando el colapso de la Unión Soviética obligó al llamado “Período Especial” , no existe una burocracia entrenada para distribuir racionalmente productos escasos, sino sumamente incompetente, y habituada a la corrupción y al despilfarro.
Preocupación, inquietud que ha sido central (“centralidad” es una palabra que usa a menudo) en su involucramiento en la crisis venezolana, y que, piensa, es fundamental si se quiere concluir en que, solo a través de la unidad, el diálogo y la lucha es posible evitar la que no duda en calificar como una “catástrofe humanitaria” en ciernes.
Por tanto, en la reunión que sostuvo el lunes a las 10:30 am con el Alcalde Metropolitano, Antonio Ledezma, en su casa de habitación, por casi dos horas, insistió una y otra vez en la unidad de la oposición, y en el diálogo con quien fuese necesario, pues toda demora en encontrarle una solución pacífica a la crisis, no hacía sino recordarle la guerra civil española de finales de los 30.
Fue la misma insistencia que sostuvo en la reunión de las 2:30 de la tarde con dirigentes de la MUD en la sede de esa organización, -y en la cual apareció acompañado de Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, y de Mitzy Capriles, la esposa de Ledezma como para refrescar que cuando hablaba de unidad de la oposición hablaba en serio- y de la cual Chúo Torrealba, el Secretario de la MUD, dijo que había sido “una de las grandes lecciones de política que había recibido en toda su vida”.
Por último, en la actividad final de la agenda de aquel lunes histórico, Felipe González visitó en su casa de habitación al líder opositor, Teodoro Petkoff, a quien llevaba, nada más y nada menos, que el premio Ortega y Gasset que, semanas antes, le había concedido el diario “El País” y que fue ocasión para recordar la vieja amistad que los unía y las luchas sin descanso que seguían manteniendo contra los dictadores y los violadores de los derechos humanos.
No pudo el ex presidente del gobierno español asistir el martes, en su condición de “asesor externo” a la audiencia judicial que estaba pautada para el Alcalde Ledezma, que fue suspendida, y mucho menos trasladarse a la Cárcel de San Juan de los Morros a expresarle su reconocimiento a Leopoldo López y a Daniel Ceballos, pues el gobierno no concedió los permisos.
Pero la “Batalla de Caracas” había sido ganada, Felipe González le dio su apoyo irrestricto a la oposición venezolana, demostrando otra vez que esa era su causa y que se convertía de motu proprio en su embajador.
Pero a todas estas –y esta era una pregunta recurrente en la calle- ¿dónde estaban Maduro, y Cabello, y Tania Díaz, y el “Defensor” del Pueblo, y Tareck El Aissami, y Jorge Rodríguez y el tal Fariñas y tantos otros que convocaban a protestar y darle la cara a “ese señor”?
Pues para decirlo en criollo, era como si se los hubiera tragado la tierra, y en cuanto a la Batalla de Caracas, no era solo que la habían perdido, sino que no se habían presentado al campo.
Salió Maduro –todo espelucao- a protestar el miércoles porque Felipe González había sido recogido la tarde del martes por un avión de la Fuerza Aérea colombiana para llevarlo a Bogotá a una reunión con el presidente, Juan Manuel Santos, pero es que la gran política se hace para los grandes de la política y no para improvisados, marrulleros y anacrónicos que tienen por jefe a Raúl Castro, y por consejero a su hermano, Fidel.

Fuente:
Fuente: http://www.noticierodigital.com/2015/06/el-legado-de-la-presencia-de-felipe-gonzalez/ Ilustración: Fernando Vicente.
Fotografía: http://noticiasdiarias.com.ve/2015/06/felipe-gonzalez-huye-de-venezuela-en-avion-de-la-fuerza-aerea-colombiana/

domingo, 5 de abril de 2015

CANTINFLÉICOS

El difunto y el arquetipo venezolano
Nicomedes Febres

* En el artículo de ayer me causó gracia todo lo relativo a la discusión sobre el arquetipo venezolano. He meditado mucho sobre ello y creo que eso no existe. No es igual un andino a un oriental, ni un maracucho a un caraqueño. Ni es lo mismo, un venezolano de los años 1920, a uno de los años 1960 o 1980, o uno de la actualidad. Tampoco un habitante actual de las zonas urbanas se parece a un hombre proveniente del campo venezolano. La gente como el difunto, claro, sin su maldad y sevicia, la conocí como arroz en el llano cuando era un adolescente. Son seres que no son de mala índole, son taimados, responden preguntando o repitiendo la última palabra de la pregunta, desconfían, apelan con frecuencia al sarcasmo, y es probable que su composición étnica este muy vinculada a la cultura indígena, pues fueron desplazados a la periferia del país por los conquistadores que les arrebataron lo más importante: la mayoría de sus mujeres, que se adaptaron mucho mejor al dominio del español, porque a las mujeres las seducen los poderosos. Por eso es que en el llano casi no hay negros. Como bien lo apuntaba Picón Salas, una de nuestras fallas como nación es no comprender la cosmogonía de nuestros ancestros indígenas, porque en este país, salvo los Boulton, el que no tira flecha, toca tambor. Cuando entran en confianza, los llaneros son generosos, fantasiosos, fatalistas, y cuando saben poco más allá del conocimiento intuitivo de la naturaleza, todo les parece fácil o posible. Del llano era Luis Herrera, un presidente culto como ninguno y que a lo sumo apelaba al sarcasmo o al refranero popular cuando era vilipendiado. De un poco más adentro en el llano era el difunto. Un ignorante de toda materia, ni a lector de solapas de libro llegaba, con un inmenso deseo de sobresalir, cuentero como todo fantasioso, manipulador, ególatra, ladino como pocos, y su narcisismo le permitió desenvolverse con holgura porque ni notaba los disparates que decía o hacía. El tipo carecía de cualquier ideología, todo lo amoldaba a sus intereses que no eran otros que el poder por el poder mismo. Como todo obsesionado por poder, carecía de escrúpulos morales pues decidió quemar sus naves, rasgo que se fue afincando en el curso del tiempo porque además, no tenía quién lo refrenara y le aconsejara algo de cordura y responsabilidad. Nadie de los que lo rodeaban, pues son unos forajidos todos, le contradecía, pero todos lo engañaban, porque en el fondo ni ellos mismos creen que esto es una revolución, pues ni a “merienda de negros” llega. El difunto fue solo un vehículo para que esta caterva de forajidos nacionales y extranjeros se acomodaran en el poder y como se les acabaron los reales para seguir engañando al pueblo y no tienen habilidades especiales, como lo reconoció diosdado cuando dijo que todos ellos eran un atajo de locos, tratan inútilmente de exprimirle el jugo al recuerdo del difunto. Pero deseo no preña. Siéntense con ellos y hablen cara a cara y oigan y verán que dentro de ese pueblo chavista hay cantidad de gente desencantada y esperando otra vez por un mesías con nuevas ofertas y por eso esta dirigencia chavista fondeada de dinero mal habido evita que este pueblo tenga algún tipo de trato con el resto de los venezolanos que adversamos al régimen. Es por ello que nosotros propiciamos el diálogo y ellos le huyen como el diablo al agua bendita. Solo los prejuicios de algunos de nosotros, que nos encierran en nuestro propio corral nos impiden consolidar la inmensa mayoría que ya somos, pero debemos empezar a entender lo necesario que es el proceso de ruptura del gueto que propicia el liderazgo opositor.
* La foto del día es de tres eminentes médicos venezolanos; de izquierda a derecha el doctor Enrique Tejera, bacteriólogo y sanitarista, fue ministro de sanidad luego de la muerte de Gómez y descubridor de la cepa para el cloranfenicol, el segundo antibiótico existente luego de la penicilina, José Pepe Izquierdo, fue emérito cirujano y jefe de la cátedra de Anatomía de la UCV por décadas, preciosista dibujante y traductor de Shakespeare, y Enrique Toledo Trujillo, ministro de sanidad de la época de Gómez y excelente cirujano, que sustituyó a Luis Razetti en la jefatura de la cátedra de cirugía cuando se jubiló. Yo no investigo en la historia de la medicina nacional porque hay maravillosos colegas haciéndolo y confío en su trabajo. En este caso, la fotografía me encontró a mí. Cualquier comparación con los coroneles activos y el resto de los bates quebrados que en estos quince años que han sido ministros de sanidad, es una ofensa.

(https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10205860394969795:0)

Día memorioso
NF

* Anoche cené con Anapina en casa de mis hermanos Zoraida y Carlos y con Alirio Rodríguez y Alicia y con Edgar Sánchez y Yolanda: todos viejos amigos y aparte de ser ambos premios nacionales de Arte y parte importante de la historia cultural de nuestro país, son además gente muy culta y reflexiva. Rememoramos viejas historias que son parte de la historia del arte venezolano, nunca publicadas, y que probablemente se pierdan, porque por alguna razón que ignoro, los jóvenes del mundo del arte de aquí no se interesan por la historia del arte de su propio país, ni siquiera lo estudian y están solo pendiente de lo que hacen sus compañeros de generación en Estados Unidos y Europa. Presumo que se debe a la tendencia efebocrática que rige la sociedad de consumo desde el progreso de la globalización y tuvo su arrollador comienzo en la década de los años 1960, cuando los jóvenes de entonces, como manadas, establecieron patrones de consumo de carácter generacional y gregario, que predominaron como el segmento con mayor poder de compra. Hablamos anoche también mucho de literatura, uno de esos amores, que debí deje de lado en algún momento de mi vida, pues siendo un niño, mi madre me enseñó el valor de la lectura, por lo que a los 15 años, junto a mis amigos, casi todos muertos jóvenes, nos intercambiábamos los libros. A esa edad ya había leído a Tomás Mann, Herman Hesse, Dostoievski, Ayn Rand, Dickens, a mis amados A. J. Cronin, Samuel Shellabarger, Wilde, Kipling, Hugo, los Dumas y pare de contar y que me pasearon por el tiempo y por la geografía. Luego caí en manos de la amante más exigente, dominante y posesiva que existe, que es la Medicina, que me prohibió leer a nadie distinto a ella, salvo algunas infidelidades ocasionales y fue así como cayeron en mis manos García Márquez, Cabrera Infante y Vargas Llosa por citar tres. Pero como la medicina vive conmigo en un mundo que es necesario conocer más allá de sus límites, me dediqué con ahínco y con interés cartográfico a estudiar Ciencias Políticas, mucho más tolerante que la bendita Medicina, que seguía exigiendo ser la “primera dama”. Todo esto junto al primer deber que me enseñó mi padre, que era vivir y luchar, que es infinitamente divertido y apasionante, por lo que siempre me he identificado más como un hombre de acción que como un “intelectual”, término que me produce cierta urticaria, pese a los regaños de mi entrañable amiga Soledad Mendoza. Para colmo de males, mi maestro el viejo Domínguez Sisco, me presentó una nueva amante que fue el Arte y como para el “viejo” la responsabilidad, era también una norma de vida, me pidió que lo hiciera con la excelencia que acostumbrábamos. Hace cosa de tres años, un día, deseoso de entretenerme y cometer una infidelidad, compre en Khalatos un libro llamada Kafka en la Orilla de un autor japonés llamado Haruki Murakami. La obra era sublime, pero por temor a su inmensa seducción y estando escribiendo el capítulo final de mi propio libro Crónicas de las Mujeres que inquietan a los Hombres, decidí con gran pesar suspender el libro de Murakami en el penúltimo capítulo como una forma de no dejarme atrapar de nuevo por la literatura, y por ello ignoro el final de ese maravilloso libro. Siempre me arrepentiré de esa decisión, pero es bueno ser polígamo, pero no tanto, porque eso sería orgiástico y afectaría a mi propio trabajo, tomando en cuenta además mis amores secretos con la Historia de Venezuela. Lo que sí creo que es que, quién lee vive el doble o el triple del que no lo hace y es más feliz. Además, como no sabemos cuánto vamos a vivir, lo seguro es que la vida dentro de la cultura es mucho más extensa que la juventud, y ser viejo e ignorante es sinónimo de dura sobrevivencia, pero no de vida. Por eso la felicidad plena solo es posible en un Estado de Bienestar Cultural.

(https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10205831713532777)

González&Cardoso abogados
NF

* De Felipe González supe en los días previos a la muerte del general Franco en 1975, mientras el caudillo español agonizaba durante semanas enteras, pues los médicos lo mantenían vivo artificialmente hasta que se resolviera la situación de la transición española. El diálogo indispensable transicional requería de la presencia del joven abogado andaluz líder del PSOE que tenía prohibida su entrada en España y el fuerte sector militar conservador se manifestaba contrario a su presencia allá y a la de Santiago Carrillo, el viejo secretario del Partido Comunista Español. Entre el rey Juan Carlos y Adolfo Suarez consiguieron el milagro de desarmar los espíritus belicosos del estamento militar y así, de subversivo ingresó Felipe González en España, escondido en el avión presidencial de CAP. Lo demás es historia y los políticos venezolanos contribuyeron en mucho a esa transición, que fue modelo de tolerancia y respeto, luego de una férrea dictadura iniciada en 1939 hasta 1975. Pocos años después, González sería Presidente del gobierno español y basado en la estructura de progreso creada por Franco, comenzó a suceder el milagro político y económico español, al igual que en Chile después de Pinochet, y la razón es que las dictaduras de derecha, como no se sienten poseedoras de la verdad absoluta ni aspiran crear a un hombre nuevo, se ven a sí mismas como estados de excepción hasta que se pueda reimplantar la democracia y el gobierno civil con políticos serios. Fernando Henrique Cardoso, el expresidente de Brasil, pasó parte de su exilio en los años 1970 y 1980 durante la dictadura militar brasileña, en Venezuela como profesor de la UCV. Era un socialista social demócrata que fue profesor nuestro en Ciencias Políticas y autor de libros famosos sobre América Latina y su progreso económico. Cardoso fue el hombre que sembró, cuido, regó y abonó el bienestar brasileño durante los 8 años que fue presidente de su país y cuando le correspondía recoger la inmensa cosecha del bienestar de su patria no pudo ser de nuevo presidente por impedimento constitucional. De allí que Brasil eligió al bate quebrado de Lula, quien agarró aquél mango bajito sembrado por Cardoso y le atribuyeron falsariamente el “milagro brasileño”, que terminó en despilfarro y corrupción. Tanto González como Cardoso gozan de un respeto inmenso en todo el mundo político del planeta por ser hombres sensatos y gobernantes exitosos de países importantes, amén de políticos fogueados. Parece un disparate que maduro o cabello los descalifiquen u ofendan con palabras destempladas o insultos. Detrás de esos estadistas de verdad está casi todo el estamento político del planeta, y representan un punto de inflexión en la presión contra el despotismo del actual gobierno venezolano porque si se involucraron aquí fue porque vieron razones morales de déficit democrático de peso para intervenir. Tampoco pretendan que González y Cardoso digan palabras destempladas, ellos practican aquello de que calladitos son más eficaces y eficientes.
* Gracias a la ayuda de mis amigos Vasco Szinetar y José Rafael Lovera he podido leer múltiples menús de varios restaurantes italianos de Caracas en la primera mitad del siglo y en ninguno aparece la pizza como una oferta gastronómica. Debieron consumirse puertas adentro de la comunidad italiana, pero como parte de esa oferta pública gastronómica dominada más por la idea de la trattoria que por la de restaurante, es probable que se haya extendido puertas afuera hacia los años 1940 y 1950 en Caracas. La foto es de la pizzería Squarciarelli en la calle Las Ciencias de Los Chaguaramos en esos años.

(https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10205819444666063:0)

Cantinflas habemus
NF

* Esto ya da pena ajena, las declaraciones del señor maduro son dignas de Cantinflas, pero hay que buscar el detalle, porque como en la película del genio mexicano, “ahí está el detalle”. Los insultos y recules de maduro contra Obama, que pasan de ofensas personales, hasta casi el recule inspirado en requiebros amorosos, que no son de hombre circunspecto, nos demuestran que maduro no es hombre serio, ni se respeta a sí mismo, cosa que a mí me importa un rábano. Recula porque lo presionan los militares para que el gobierno norteamericano no se meta con sus reales mal habidos y piensan que si maduro deja de lado la bronca, ellos podrán tener más control del dinero producto de sus delitos. El baile boteadito de maduro de un paso para adelante y otro para atrás, no es producto de una estrategia maquiavélica sino signo de las contradicciones de intereses dentro del mismo régimen. El espíritu general ñangara del gobierno es profunda y visceralmente antinorteamericano, producto más de una sumatoria de resentimientos y fracasos personales que de otra razón; sin embargo no responde a una ideología, pues para construir una ideología se requiere lecturas, reflexión, argumentos, contrastación con la realidad, conformación de una estructura intelectual sólida y alternativa pero que, con las fantasías, creencias mágicas, opiniones tontas, alteraciones hormonales y lugares comunes que expresa el régimen no han podido construir ni una hipótesis coherente. De allí las re-definiciones periódicas de este gobierno: el cursi “árbol de las tres raíces” y su juramento del samán de Güere, de una vacuidad y cursilería militar sorprendentes, el bolivarianismo ramplón, la “tercera vía”, el socialismo del siglo XXI, el narcocomunismo, el radicalismo musulmán y pare de contar. Pero su paraíso espiritual sigue siendo Disneyword, su sueño existencial Weston, y su diversión máxima un centro comercial en el “imperio”.

Así como en 15 años no hay un solo aspecto en lo que haya mejorado la vida venezolana, tampoco hay un solo argumento teñido de algo de sensatez que hayan propalado ni debatido. Ni siquiera con el aporte de la “legión extranjera” de mercenarios argentinos, chilenos y uruguayos como Ceresole, la vieja Haenecker y Eduardo Galeano; de franceses como Ramonet y su club de chulos, de los malandros españoles de Podemos, que son todos unos busca vidas, han podido elaborar una frase coherente. Y si hablamos de los venezolanos, la situación es peor, pues ni uno solo de sus sicarios culturales merece el menor respeto. Aquí son todos unos “busca pan”, unos “tírame algo” que han estado con todos los gobiernos anteriores para tener una beca o un puesto burocrático. La abyección de la intelectualidad chavista criolla lo personifica una frase que oí en la campaña de legitimación del difunto, organizada por farruco, el Nerón caraqueño, en el teatro Teresa Carreño cuando una señora muy entrada en años de apellido Terán, poetisa según entiendo, le dijo al difunto “Mi comandante, yo era chavista ya, antes de usted nacer”, frase que se me quedó grabada y acto que mandé a grabar para que quede de testimonio de estos tiempos de ignominia.
*la imagen del día es de la botica del Rosario, llamada así por quedar en esa esquina caraqueña de la parroquia Santa Rosalía, cercana al Nuevo Circo. Es una publicidad ingenua de los años 1930 y cuando las boticas se dedicaban a vender productos preparados por los médicos como el del doctor Pastor Oropeza, el padre de la pediatría venezolana, que es el autor de la receta que es la otra foto, de cuando los teléfonos de Caracas tenían cuatro números.

(https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10205812460611466)

sábado, 7 de abril de 2012

DE LA AUTORIDAD MORAL


TAL CUAL, Caracas, 31 de Marzo de 2012
Fin de semana
Carta a Rigoberto Lanz
GERMÁN CABRERA

Estimado Sr. Lanz: Leo a menudo su columna A tres manos en uno de los periódicos que compro diariamente y me divierte mucho..

Colaboro circunstancialmente con algún artículo en Tal Cual ya que me siento identificado con su línea editorial y con su gente. Para entrar en el área de "las etiquetas" me considero un hombre de izquierda democrática o centro izquierda y por lo tanto tan apartado de la extrema izquierda como de la extrema derecha. Sin embargo fui militante radical de izquierda en mi juventud y pertenecí al MLN-Tupamaros uruguayo.

A lo largo de muchos años fui experimentando, como tantos otros, un proceso de profundos cambios en mi visión política, el cual concluí "liberándome" de los dogmas que limitaban mi vida y mi pensamiento y declarándome "librepensador", un término que si bien decimonónico, me permite razonar como me dé la gana, en base a principios y no a preconceptos. Ateo desde mi formación más temprana percibí que había adoptado una religión con sus liturgias y su dogma de fé y esta religión era La Revolución, así con mayúsculas, que de herramienta para el cambio se había transformado en un objetivo en sí misma arrastrando a sus militantes al pensamiento acrítico, a ignorar los cambios de la historia y lo que es peor a sentirse dueños absolutos de la verdad.

Cuando consideraba concluido mi proceso de cambio llegaron los golpes de Estado de Chávez y su gente y luego todo el largo proceso político en el que aún estamos inmersos. Este proceso ha sido muy útil para mi formación política ya que me ha enseñado lo que es sufrir en carne propia los desmanes de una autodenominada Revolución aún cuando los revolucionarios lleguen al poder mediante elecciones democráticas, con el novedoso objetivo de parasitar al Estado Democrático (o a su criterio Estado Burgués) y la economía de mercado para implosionarlos. El hecho de ser testigo del autoritarismo militarista y de la ineficacia absoluta acabó con el respeto que aún podía sentir hacia, por ejemplo, la revolución cubana o la nicaragüense, obligándome de paso a revisar hasta cuándo fui ingenuo en el pasado y cuándo comencé a ser cómplice. La experiencia enriquecedora que significa observar cómo se desbarata un país y la relación entre sus habitantes en nombre de la justicia social, me ha transformado,¡¡oh pecado!! , en un convencido y profundo reformista .

Considero muy injusto que haya que someter a un país a traumas tan profundos con el objeto de, sobre las ruinas del Estado de Derecho, construir una sociedad mítica basada en la utopía de la justicia absoluta y el igualitarismo perfecto sin tomar en consideración el desastre dramático en el que han derivado todos los procesos revolucionarios inspirados en las teorías marxistas leninistas.

En su artículo "Democracia para Amador" Ud. aborda el tema de la visita de los ex Presidentes Ricardo Lagos, Felipe González y Fernando Henrique Cardozo con todo tipo de descalificaciones, tanto etarias como intelectuales porque considera que no tuvieron "ningún rastro de vocación para transformar la sociedad". Hasta donde yo sé, éstos señores impulsaron sus países hacia un desarrollo sostenido, cada uno a su manera y en su momento, con visión de equidad y futuro, sin necesidad de recurrir a la violencia, a la polarización política y a la atomización de sus respectivas sociedades. Ud. puede discrepar con sus visiones políticas pero ¿por qué tanta arrechera? ¿Porque "actúan bajo el manto del socialismo o el paraguas de la izquierda" como Ud. mismo dice? ¿Quién tiene derecho, según su criterio, a considerarse de izquierda?, ¿sólo los autodenominados Revolucionarios aunque estos actúen como fascistas y populistas pasándose por el forro a su propio pueblo y todas las normativas de convivencia en una sociedad democrática? "Representan netamente a un tipo de izquierda liberal que se postró inocuamente ante la fatalidad del capitalismo", agrega más adelante. ¿Ud quiere decir que nadie puede luchar por una sociedad más justa si no es bajo el concepto de deconstruir o mejor dicho desmadrar "la democracia burguesa y el capitalismo para construir el hombre nuevo"? ¿Cómo Pol Pot o Abimael?..

Después añade: "Lo que vemos es un aplanamiento de la reflexión, trivialidades dichas con voz de autoridad, pajudeces que a cualquier estudiante de primer año de ciencias políticas daría pena"...y después habla de "completa falta de probidad intelectual", de que "allí nunca ha habido pensamiento", de "colección de lugares comunes sin un matiz de originalidad".

¡Qué riñones tiene Ud. Sr Lanz expresándose de esa manera de esos hombres mientras por otro lado apoya al gobierno de Hugo Chávez! Siempre me ha parecido comprensible que los más humildes y desheredados de bienes y conocimientos hayan sucumbido ante las loqueterasdel Teniente Coronel, pero me parece incomprensible que personas con alguna instrucción puedan verse reflejados en tremendo disparate. Cualquiera diría que en Venezuela vivimos bajo un gobierno de ideas preclaras y originales aportadas día a día al acervo político mundial. Que nuestro Presidente y por cierto único e irreemplazable líder del proceso, ilustra e ilumina a nuestro pueblo con conceptos e ideas refrescantes, carentes de lugares comunes y plenas de originalidad. Que el nivel moral e intelectual de este gobierno es ejemplo de cambios profundos en la mentalidad del ser humano, en el camino hacia la construcción del hombre nuevo y que sus iniciativas inspiran cambios de fondo en el orbe y deben ser emuladas para el bien de la humanidad.

No es conveniente Sr., hablar de sogas en la casa del ahorcado y creo que su reacción, muy común por cierto entre los adulantes del Máximo Líder, es un reflejo de la inevitable comparación que cualquiera puede hacer entre esos denostados ex presidentes y el nuestro. Como ejemplo ilustrativo le voy a contar que hace años pude presenciar en VTV un diálogo muy jocoso entre Hugo Chávez y Mario Silva en el programa "La Hojilla".

En aquella amena conversación a través de "El Canal de todos los venezolanos" ambos afirmaron , para mi sorpresa, que iban a practicar con la oposición el juego de "el rojo" (que como Ud.sabe quiere decir tú te agachas y yo te cojo) y también a "la piragua, que es lo mismo que el rojo pero en el agua".

Supongo que, a su criterio así debe actuar un Presidente de izquierda verdadera, un socialista a toda prueba, probo intelectualmente, enemigo de la decadencia del pensamiento, haciendo gala de su gracia discursiva y agregando un fuerte matiz de originalidad al discurso político mundial.

Lo felicito por sus necedades a la francesa.


EL NACIONAL - Domingo 25 de Marzo de 2012 Opinión/8
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
"Democracia para Amador"
RIGOBERTO LANZ


"Tras el fracaso de las economías
del socialismo realmente existente;
tras el fracaso, más oculto pero más
tenaz, del capitalismo; tras el fracaso
de las formas de capitalismo de Estado;
tras el fracaso de las economías
postsocialistas, la única vía es
reinventar zapatos, caminos, mapas,
carretas, y recuperar razones
para ponerse de nuevo en marcha".
Juan Carlos Monedero: El gobierno de las palabras, p. 281.


¿ Quiere usted un ejemplo vivo de la decadencia del pensamiento? Es muy fácil: observe con detenimiento lo dicho y hecho por el trío de ex presidentes que desfilaron por la banca privada en plan de consejeros sobre la democracia. En verdad, con un mínimo de perspicacia, nadie estaría esperando genialidades intelectuales de estos venerables personajes. Alguien podría suponer que estos señores acomodaron sus discursos para portarse de forma políticamente correcta ante el tenor de los anfitriones. Pero no hace falta esta interpretación tan alada. Lo dicho corresponde demasiado fielmente a lo que bulle en la cabeza fatigada de estos políticos. Allí nunca ha habido pensamiento (salvo en los lejanos tiempos en los que Fernando H. Cardoso aparecía en las fotos de familia de los dependentólogos). Nada de raro, pues, esta colección de lugares comunes sin el más mínimo esfuerzo por agregar aunque fuera un matiz de originalidad.

Respecto a la jugada publicitaria, nada de pecaminoso que un banquero busque por allí los modos de legitimar su posicionamiento en el mercado de la opinión pública. Respecto a los invitados, sin pena ni gloria.

Si usted le borra el crédito de "ex presidentes", allí no queda nada. Ya sabemos que pensar y ser presidente no van necesariamente juntos. Es más bien raro que un personaje de estos tenga algo interesante que decir (pregúntele a R. Reagan, a M. Thatcher, a Bush, a Fox, a Jaime Lusinchi, a Pinochet, a A. Uribe, a Aznar, a Fujimori, a Sarkozy o a Berlusconi). Una brevísima lista del bochorno intelectual que acompaña impúdicamente a una más larga constelación de nulidades que, no obstante, pueden desfilar por el mundo con grandes honores y prosopopeyas.

En el caso que nos ocupa hay una nota un poco más vergonzante: se trata de personas que actúan bajo el manto del "socialismo" o en los paraguas de la "izquierda". De nuevo, un palmario ejemplo de la vaciedad de esas palabras. Basta una rápida mirada a sus gobiernos para constatar el patetismo de administradores de la crisis del capitalismo sin ningún rastro que recuerde alguna vocación --aunque lejana-- de transformación de la sociedad. Los señores González, Cardoso y Lagos representan netamente a un tipo de izquierda liberal que se postró inocuamente ante la fatalidad del capitalismo. El saldo neto de su tránsito en funciones de gobierno es francamente calamitoso (sobremanera, de cara a las pretensiones de un referente "socialista" o cosa parecida).

Pero todavía podría quedar el consuelo de personas que son portadoras de una reflexión teórico-política que insinúa alguna novedad, alguna gracia discursiva. Pues nada de nada. Lo que vemos es un aplanamiento de la reflexión, trivialidades dichas con voz de autoridad, pajudeces que a cualquier estudiante de primer año de ciencias políticas le daría pena. ¿Hay necesidad de exponerse de esta manera? Mucho más digno es pasar su retiro en el anonimato, sin hacer estos tristes papelones.

La audacia del señor Aznar, por ejemplo, de dictar cátedra en universidades fantasmas, es el colmo del ridículo. Basta un mínimo de precaución personal para que no falte el decoro y el sentido de las proporciones. Estos señores han de tener otros méritos con los cuales vivir su jubilación sin sobresaltos. ¿A qué viene esta pretensión de dar consejos? La maniobra de un montaje para atacar al Gobierno es muy burda. Se puede hacer de muchas maneras, sin necesidad de ser marionetas de los poderes fácticos. A partir de allí flaquea la autoridad moral que, sumada a la completa falta de probidad intelectual, nos coloca en la evidencia de un show publicitario sin destino.

La derecha tiene de dónde agarrarse, por qué entonces estos desatinos. Pídanle consejos a Fernando Savater.