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domingo, 27 de octubre de 2019

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Kalinina Ortega. "Autonomía universitaria (3): Ignacio Burk". El Nacional, Caracas, 3/04/1981.
- Hugo Briceño Salas. "La Universidad y el país". El Nacional, 02/06/66.
- Orlando Araujo, Héctor Silva Michelena y Heinz Sonntag: la renovación universitaria. Deslinde, Caracas, 03/04 y 04/05/69.
- Faitha Nehmens. "Boulton por todos los cielos". Exceso, Caracas, nr. 116 de 02/99.
- J.F. Reyes Baena. "Creyón: Evaluación política de la palabra". El Nacionl, 14/10/68.

Reproducción: Jóvito Villalba, Orador de Orden en la sesión del Concejo Municipal del Distrito Federal, con motivo del cincuentenario de la Generación del ´28. El Nacional, Caracas, 02/03/1978.

domingo, 9 de agosto de 2015

INHABILITAZGO

¿Inhabilitar al parlamentario en funciones? (y H.R. Sonntag)
Luis Barragán


Surgen dudas jurídicamente infundadas sobre la inhabilitación  de un parlamentario en funciones, pues, es el caso del colega Abelardo Díaz, debe ejercerlas hasta el término del mandato popular que recibió en 2010.   La reciente y consabida medida de la que ha sido objeto, apunta a los venideros comicios, mas no impide su entrada y participación en las sesiones de la Asamblea Nacional y el cumplimiento de todas  las responsabilidades que le confía la Constitución.

No hay una sentencia definitivamente firme que afecte al tachirense,   porque – además – no ha existido solicitud alguna y, menos, el allanamiento efectivo de su inmunidad parlamentaria y mal pueden aplicarse sendas penas accesorias. Valga acotar, imponiendo la noción del antejuicio de mérito que equipara al diputado con el resto de los altos funcionarios del Estado que no resultan de la elección popular, predomina el Código Orgánico Procesal Penal por encima de la Carta de 1999 sobre la tan particular noción y utilidad de la inmunidad parlamentaria como institución. Y, por ello, es necesario decirlo, faltó un mayor, decidido y fuerte compromiso del resto de la oposición ante la asombrosa destitución de la colega María Corina Machado que, marcando un nefasto precedente, rompió con todos los cánones de la necesarísima institución y atemorizó a demasiados colegas que quisieron ilusionarse sobre un normal desempeño del vital órgano del Poder Público.

Por lo pronto, si bien es cierto que opera un impedimento para que el diputado Díaz se postule como candidato para el próximo período legislativo, no existe ninguno para que prosiga sus labores en el actual.  Sería el colmo que el oficialismo  pretendiera desterrarlo a través de la sobrevenida inhabilitación, uno de los recursos groseramente ventajistas y evidentemente arbitrarios que estila el régimen en las elecciones cada vez menos competitivas que promueve y suele consumar.

Permitiéndonos la digresión, ha desaparecido físicamente Heinz Rudolf Sonntag. Un gran venezolano, nacido en Alemania, a quien – apenas – conocimos personalmente dos años atrás, contó con una extraordinaria trayectoria académica y una preocupación constante sobre los problemas fundamentales del país.


Algunas veces hablamos sobre las perspectivas del marxismo que conoció cabalmente, obligando    al dramático contraste con la piratería gubernamental y, en cierto modo, esbozando el papel de María Corina Machado – persona a través de la cual lo conocí - en las actuales circunstancias. Fundador e inspirador del Observatorio Hannah Arendt, es el autor del siguiente y aleccionador  párrafo: “Han pasado más de 10 años desde el 11-A. Reflexiono sobre esto porque es importante para los venezolanos que mantengamos en la memoria colectiva las circunstancias que puedan llevar a mantener la inclinación a seguir apoyando el totalitarismo, esto es: de no caer en la anarquía política ni en la anomia social, ni mucho menos en las promesas que supuestamente las evitarían. También es una obligación ética de nuestro pueblo no permitir nunca más caer en las trampas de cualquier totalitarismo. Es indispensable mantener la unidad en la solución de nuestros problemas, más allá de lo que pueda separarnos en nuestras visiones acerca del futuro” (El Nacional, Caracas,  31/10/2012).

Fuentes:
http://www.noticierodigital.com/2015/08/inhabilitar-al-parlamentario-en-funciones-y-h-r-sonntag/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1101185
http://www.lapatilla.com/site/2015/08/10/luis-barragan-inhabilitar-al-parlamentario-en-funciones-y-h-r-sonntag/
Fotografía: LB, vista de las escaleras de la Torre Multinvest,La Castellana: sede del partido  Un Nuevo Tiempo y lugar de la MUD para ordenar las postulaciones de la plataforma parlamentaria. Caracas, 06/08/2015.

sábado, 14 de junio de 2014

BREVE SELECCIÓN CASTRENSE (3)

EL NACIONAL, Caracas, 5 de junio de 2002 / Opinión
¿Podrá la revolución destruir la FAN?
Aníbal Romero

Desde la perspectiva civil, el error fundamental que no pocos han cometido con respecto a la revolución bolivariana ha sido el de pretender que se trata de un proceso y un régimen democráticos normales, aquejados tal vez por ciertas excentricidades pero en el fondo semejantes a otros populismos tradicionales latinoamericanos. Las constantemente frustradas esperanzas de rectificación, el tortuoso destino del “diálogo”, las reiteradas decepciones de los que, con ilimitada ingenuidad, apuestan día tras día a la conversión de este régimen en algo medianamente sensato y razonable son testimonio elocuente de la magnitud del desatino, en cuanto al juicio en torno a la verdadera naturaleza de la revolución chavista. Hay que repetirlo hasta el cansancio: en Venezuela estamos enfrentados a un cáncer político que no tiene curación en los términos ortodoxos de la medicina democrática.
Ahora bien, desde la perspectiva militar –y en forma paralela–, el error de cálculo ha consistido en presumir que la revolución puede coexistir con la estructura militar sustentada en el profesionalismo meritocrático y la excelencia operativa que Venezuela, a enorme costo, se dio a sí misma estos pasados cincuenta años. Pero esta es una ilusión. La verdad sencilla es que existe una incompatibilidad esencial entre el “proyecto” y la concepción de una Fuerza Armada basada en criterios modernos de apoliticismo, subordinación a un poder civil legítimamente constituido, y ocupada de sus tareas primordiales en resguardo de la seguridad y defensa nacional. Del mismo modo que Hugo Chávez jamás ha estado interesado en gobernar, sino en hacer una revolución, así también su propósito siempre ha sido desmantelar el estamento castrense profesional venezolano y transformarlo en un instrumento al servicio de un objetivo revolucionario.
La inequívoca realidad de estas aseveraciones se hace cada día más patente para todos en Venezuela, civiles y militares por igual. En un principio, una parte sustancial del estamento castrense nacional creyó posible la convivencia entre sus valores, intereses y fines institucionales y los del “proyecto”. A la manera de muchos civiles, que se negaban a admitir que Chávez y su proyecto no son pura retórica y sus propósitos desestabilizadores mucho más que una cruda pesadilla, los militares consideraron factible el desarrollo de su tradición profesional en el marco del régimen “bolivariano”. Sólo la dura experiencia, inequívocamente patentizada ante los ojos de todo el país, ha logrado disipar estas fantasías. Sólo los más ilusos, o los más oportunistas entre los oficiales de la FAN, piensan hoy que su institución logrará sobrevivir la consolidación del experimento revolucionario. El dilema para el estamento castrense nacional es claro e inescapable: con la “revolución” serán destruidos irremisiblemente. Su destino será el de una milicia politizada con rasgos parciales de guardia pretoriana.
Uno se cansa de decir estas cosas, de repetirlas, de advertir y alertar, para hallar tantos oídos renuentes que hacen recordar aquello de que “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Los hechos, los simples, descarnados, aplastantes y fatídicos hechos vienen una y otra vez a comprobar la verdad de lo que hemos venido sosteniendo estos pasados tres años: El objetivo de la revolución es destruir la FAN, y bastante ha avanzado en esa dirección. Hoy, nuestra institución militar está gravemente herida en su estructura de liderazgo, en sus esquemas de valores, en su unidad y en su capacidad operativa. ¿Cuántos F–16, cabe preguntarse, pueden ahora volar y operar con alguna eficacia? ¿Cuántas fragatas misilísticas? Cuántos tanques AMX–30 y Scorpion? ¿Cuál es la situación de la artillería del Ejército, de sus sistemas de comunicación, de sus reservas de municiones, del apresto y entrenamiento de las tropas? Sería demasiado pedir a la pobre Asamblea Nacional que tenemos que se ocupe del deterioro de nuestra FAN. De hecho, a los chavistas les tiene sin cuidado el derrumbe del equilibrio militar entre nuestro país y Colombia. Somos afortunados de no hallarnos ante el riesgo inminente de una confrontación con el aguerrido, bien equipado y numeroso Ejército del vecino país, ocupado como está en la lucha contra la guerrilla. Da temor preguntarse qué podría pasar si de pronto las circunstancias fuesen otras, como lo fueron en 1987 ante el reto de la corbeta Caldas. Pero insisto: al régimen revolucionario esto le tiene sin cuidado. Su meta es acabar con la FAN, y para ello cuentan con la abyecta colaboración de un grupo de oficiales que han empeñado su destino y el de su institución en la tienda de baratijas del “proyecto”.
Las consecuencias son terribles, para la FAN y para Venezuela.

EL NACIONAL, Caracas, 24 de abril de 2002 / Opinión
El triste papel de la FAN
Aníbal Romero

Cabe preguntarse si los militares venezolanos, en especial los que ocupan posiciones de mando, se han percatado de la sensación de repudio que cunde entre significativos sectores de la sociedad civil, con respecto a las actuaciones del estamento castrense durante los días fatídicos del 11 al 14 de abril, cuando nuestra sociedad se asomó al abismo donde está siendo empujada por la “revolución bolivariana”. Ese repudio alcanza también, desde luego, al grupo de civiles que protagonizó los disparatados episodios de la provisionalidad, malgastando en pocas horas el extraordinario esfuerzo de resistencia cívica que venía desarrollándose desde el 10 de diciembre.
Con relación a esos eventos, y a los que vendrán, no pueden los militares excusarse tras un presunto velo de ignorancia, argumentando desconocer las tendencias fundamentales de la “revolución”. Desde un primer momento, Hugo Chávez expresó el propósito de politizar al estamento castrense y convertirlo en instrumento de su ambición de poder. Muchas y reiteradas han sido las advertencias que se han hecho acerca del desatinado y peligroso rumbo, contrario al interés de la democracia y de nuestra posición geopolítica, de un proyecto cuya esencia es la violencia y la mentira, sustentadas en el uso artero de una precaria institucionalidad.
El 11 de abril se concretó lo que algunos persistentemente habíamos sostenido que ocurriría, es decir, el uso abierto de la violencia como herramienta de intimidación y lucha política “revolucionaria”.
Con la horrenda masacre de esa fecha, no sólo quedó en evidencia el sentido auténtico del proceso revolucionario, sino que se abrió una enorme grieta en la confianza que la ciudadanía ha depositado tradicionalmente en la FAN como garante de las vidas de los civiles desarmados, que tenemos el derecho a protestar pacíficamente contra una situación que a muchos nos parece intolerable. La FAN fracasó en una misión clave, la de preservar la paz interna y la integridad de la gente. Pudimos, además, observar en televisión a miembros de la Guardia Nacional y la Guardia de Honor presidencial colocándose del lado de los círculos bolivarianos, de grupos armados fuera de la ley, que constituyen un inocultable segundo ejército a las órdenes de hombres de violencia, un ejército estructurado y financiado por el Gobierno “revolucionario”. ¿Y qué decir de la pasividad militar ante los saqueos en Caracas? Los acontecimientos posteriores a la masacre mostraron unos altos mandos militares confundidos, atemorizados, incapaces de hilvanar una clara respuesta moral y política frente a la ilegitimidad de un mandatario que había no solamente roto el pacto social básico de un orden civilizado, sino que también claudicó sus responsabilidades y solicitó salir del país. Los planteamientos leídos por los distintos oficiales que aparecieron en los medios de comunicación los días 11, 12 y 13, jamás tocaron el fondo del asunto: la evidente carencia de legitimidad del Presidente y su Gobierno arbitrario, un Gobierno que ha llevado a la desesperación a millones de venezolanos, y que ha conducido a la decadencia operacional de la FAN, al quiebre de su disciplina, a su fractura institucional y ahora a su humillación moral.
¿Y todo esto para qué? El hecho de que un puñado de civiles, con sus insólitas y miopes acciones, haya acabado por destruir el inmenso esfuerzo de tantos, no disminuye en nada la cuota de responsabilidad de los militares en la tragedia que ha venido perfilándose estos pasados tres años, y que todavía se cierne sobre el futuro de Venezuela. Se dice que ahora el estamento castrense ejerce una tutela sobre el funesto personaje que prosigue a la cabeza del Estado. De ser así: ¿qué van a hacer?, ¿cuál es el rumbo que tomará Venezuela? ¿Es que acaso los dramáticos eventos ya presenciados por todos no son suficientes para abrirnos los ojos? ¿Va a permitir la FAN la existencia de un segundo ejército, el de los círculos bolivarianos, elogiados por el señor Chávez y que conforman una amenaza mortal a cualquier estructura militar legal? Debo concluir afirmando que no me suscitan credibilidad las profesiones de fe “constitucionalista”, tras las cuales diversos oficiales de la FAN procuran disfrazar su respaldo a un régimen oprobioso, que abdicó de manera flagrante su legitimidad derramando sangre inocente, que jamás ha respetado su Constitución, y que ahora intenta encubrir sus desmanes bajo un manto de mentiras y tergiversaciones. Lo que ocurre en nuestra sociedad es simple: predominan aún la cobardía moral, el oportunismo político, y la ceguera intelectual. El abismo está ante nuestras narices, para civiles y militares por igual.

EL NACIONAL - Domingo 19 de Agosto de 2007     Siete Días/1
El fundamento militarista
Antonio Pasquali

El episodio del 1º de agosto fue un epítome de la escualidez chavista. Tras olfatear las deposiciones de una espontánea mitómana regando su ponzoña antes de volver a la nada, y de un coprófago al que le falta ingerir un último litro de heces para completar su verdadero ser, la monocrática Asamblea decidió cubanamente aplicar terrorismo de Estado a 33 periodistas, criminalizándolos por haber viajado, invitados, a Estados Unidos. Se sumarán a los 63 ya enjuiciados desde 2002 por un régimen falsamente libertario. Ese Legislativo encarna como nunca la histórica genuflexión del país inmaduro ante las botas.
Para vencer la anomalía chavista habrá que dejarse ya de hermenéuticas bizantinas y volver a la vieja, monolítica y campante categoría de "militarismo", que es "el gobierno militar-policiaco producto de la toma, por parte del ejército, de una influencia decisiva en la política del Estado" (Osmanczyk); una verdad a recordar sobre todo a chavistas civiles y militares institucionales, indignamente manipulados por un soldado sediento de poder.
Tras su socialismo de pacotilla, Chávez no es un uniformado que llegando al poder comienza a actuar civilmente, sino un monotemático que sólo piensa y actúa en militar, rebautiza y regimenta una entera sociedad con nomenclatura militar, metamorfosea a la disidencia en "enemigos", sueña y compra armas en desmesura, exige obediencia cuartelera y, en suma, reduce la convivencia a lo único que maneja coherentemente, su enseñanza en los cursos de "Filosofía de la Guerra" de la Academia Militar. Ama repetir, como el rey Sol, que su ultima ratio regum (el último argumento de los reyes) es el uso del cañón. La "unión cívico-militar" es la vaselina que usa; en los hechos, ya casi no quedan poderes en Venezuela que no estén en manos de militares sumisos. La valiente video-denuncia de Ciudadanía Activa: Venezuela ¿se uniforma? es el mayor acierto comunicacional de estos meses (
http://www.youtube. com/watch?v=Vzpw-icJG9M ). La diatriba pública MüllerBaduel acerca del tipo de guerra que nos esperaría, indica el nivel de intoxicación militarista de la sociedad civil. La oposición debe apresurarse a confeccionar un organigrama del Estado que muestre los cargos ocupados por militares activos o retirados, pues urge ensayar una lectura militar de hechos que resultan incomprensibles en su lectura civil. Ejemplo: el cable submarino La Guaira-La Orchila-Siboney de 160 Gb/ seg, grotescamente sobredimensionado para fines civiles, pero con sentido si se le piensa en militar (las telecom cubanas son un popurrí demencial de comatoso subdesarrollo civil y de hiperdesarrollo militar traído a la isla por la URSS principalmente en el centro de espionaje electrónico de Lourdes, que llegó a ser de los más poderosos de la tierra).
Una agorera carrera armamentista que el sentido común no entiende, la creación de un ejército pretoriano paralelo para una gran "Armada Roja" final, las liaisons dangé reuses con Bielorrusia, Siria e Irán para una geopolítica megalómana, la formación a granel de militares y paramilitares en La Habana y Cojímar, la creación de una "URSS latinoamericana" para la defensa mutua, y una armada submarina con lanzacohetes de alcance intermedio y cabezas no especificadas que pudiera reproducir en pequeño la crisis de los misiles de octubre 1962... ¿cómo dudar de que hay un delirio militarista actuando de fundamental pivote político? El 10-11-2005 Chávez declaró a A. Zhukov, vice-premier ruso, que Caracas sería "el centro del torbellino" donde todo ardería y que "América Latina será lo que Rusia no pudo ser". Su empeño en realizar la fantasía del Che: "Uno, diez, mil Vietnam" (con él en el rol de Giap) es en efecto vistoso. Pero los delirios bloquean la mente: a Chávez le hacen olvidar que Vietnam volvió a la economía de mercado y que, PC aparte, él fue abucheado en Hanoi tras pronunciar su consabida filípica anticapitalista.

EL NACIONAL - Domingo 03 de Abril de 2011     Opinión/9
La mosca en la oreja
La humillación del guerrero   
Pedro LLorens

Se equivocan tanto quienes lo creen zamarro como los que lo creen pendejo.
El tipo es más bien cascorvo, capaz de enredarlo todo e incapaz de enderezarlo luego, sinónimo de torcido, avieso y turbio; también de choreto, maneto o chueco (Diccionario de la Real Academia Española / Rosenblat); imposibilitado de llevar algo por buen camino, como ha quedado plenamente demostrado.
También se equivocan los que se esfuerzan en ubicarlo en la extrema izquierda (comunista) o en la centroizquierda (liberal), y los que exhiben razones para relegarlo a la centroderecha (conservadora) o a la extrema derecha (fascista)... porque el cascorvo, sin necesidad de leer a Norberto Bobbio, intuyó que, si bien el comunismo histórico terminó en fracaso, el desafío que lanzó este movimiento permanece como tarea pendiente, y especular sobre el mismo puede resultar buen negocio y también el camino más corto para llegar al totalitarismo, especialmente para un militar latinoamericano evangélico y demagogo, comunista (de boquilla) o fascista (de corazón) o las dos cosas juntas, lo mismo da (el Bolívar socialista y antiimperialista del chavismo es el mismo dictador que veneran los conservadores colombianos).
Y, finalmente, se equivoca el cascorvo al creer que con su dinero (Fonden, Pdvsa, BCV...) y todos los fondos que en teoría, sólo en teoría, pertenecen al pueblo puede mantenerse indefinidamente en el poder, cada día con mayor descaro: "Da y quita decoros y quebranta cualquier fuero... rompe recatos y ablanda al juez más severo... al natural destierra y hace propio al forastero...
y con su fuerza humilla al cobarde y al guerrero" (Francisco de Quevedo).
En cuanto a la humillación del guerrero, puede salirle el tiro por la culata con la reforma de la Ley Orgánica de la FAN, para volver a intentar encasquetarnos su milicia (depende directamente de él) ahora como quinto componente de la institución armada, y con el Plan Integral de Educación Militar, que la hace obligatoria en todos los programas de estudios del país, a cualquier nivel, desde el primer grado de primaria.
Para que un hombre tan desconfiado, con más anillos (de seguridad) que Saturno, quiera convertir su milicia de juguete en guardia pretoriana a su servicio, con prerrogativas sobre los otros cuatro componentes de la Fuerza Armada Nacional, algo debe estar pasando en el mundo de los militares. O todos son perrito de taxi como los oficiales que jalan en Aló, Presidente, o hay quienes se sienten humillados e intentan resistir. El ex ministro de la Defensa, Raúl Salazar, confía en que la FAN hará respetar el Estado de Derecho.

EL NACIONAL - Jueves 28 de Mayo de 2009     Opinión/13
El dictador
Ningún dictador surge de la nada. Nace de sociedades en crisis
Ovidio Pérez Morales

El título de esta líneas reproduce el del libro de Ramón Guillermo Aveledo, recientemente publicado, bien escrito, seriamente documentado, de ágil lectura. Pero, desgraciadamente, de patente actualidad.
A decir verdad, sin embargo, de tiranías, dictaduras, autocracias, despotismos, totalitarismos y de realidades sinónimas, está llena la historia. Ésta la inauguró un tal Adán, quien pretendió ya, en los albores de la humanidad, un poder absoluto, que acabó llevándolo a percibir la propia desnudez y a desencadenar un mundo duro y una secuencia ininterrumpida de hostilidades. El Génesis narra estos inicios con un ropaje altamente simbólico y un colorido antropomórfico.
El Dictador, anatomía de la tiranía, trata del poder absoluto y de siete hombres que intentaron ejercerlo: Mussolini, Stalin, Trujillo, Hitler, Franco, Mao y Fidel. Con múltiples matices en las causas u ocasiones que los llevaron al dominio, en el ejercicio de éste y en los capítulos finales de sus vidas, que fantasiosamente proyectaban in infinitum.
Teodoro Petkoff ha prologado el libro. De las cosas que desarrolla hay dos que quisiera subrayar aquí. La primera se refiere al "hilo conductor" que teje la tragedia de esas dictaduras: "El terror y su derivación, el miedo". Teodoro explica: "De la dictadura, que en su estricta acepción político-jurídica corresponde al establecimiento del Estado de excepción y al otorgamiento institucional y constitucional de poderes especiales al mandatario, para hacer frente a una emergencia política (piénsese en las dictaduras de Bolívar), sólo se pasa a la tiranía y al despotismo, al poder absoluto, por el sangriento túnel del terror. No se llega al reinado absoluto de la voluntad de un solo hombre, que no atiende a leyes ni instituciones, sin la policía política, sin la fuerza armada transformada en guardia pretoriana, sin las salas de tortura, sin las cárceles, los prisioneros políticos y los exiliados, y, prima el ultima ratio, sin el asesinato ­policial o parapolicial­ masivo o selectivo. Sin el terror, en suma. Sin el miedo".
Lo segundo se refiere a la creación de un monstruo. Ningún dictador surge de la nada. Nace de sociedades en crisis, pero al cabo de un tiempo "el hombre de la crisis" se independiza de ésta y el afianzamiento del poder personal lo lleva, con un cortejo de sociedad, a fabricar un monstruo (como el que se le fue de las manos al doctor Frankenstein). Aquí se juntan: una mesianización o sacralización del poder, el "culto a la personalidad", una cultura de la adulancia y la sumisión de cierto cariz "religioso". Toda disidencia se vuelve inaceptable.
Ramón Guillermo no simplifica la compleja realidad de la "dictadura". Se ha dicho que el ser humano es un macrocosmos, en cuanto en él se integran, confluyen, muy diversos factores que componen el universo y la humanidad. Esto se refleja en el surgimiento de las dictaduras, en su desarrollo, en su interpretación, dependiendo de las filias y de las fobias, de las ubicaciones y alineaciones. En ellas, por tanto, deben interesarse, entre otros, sociólogos, moralistas y psicólogos.
Lo cierto es que un tal régimen tiránico contradice el sentido y la vocación definitivos de la persona y de la comunidad humanas. Creadas para vivir en libertad y no en esclavitud, en justicia y no en inclemencia, en paz y no en autodestrucción.
Y no olvidemos: las dictaduras no son fatalidades: las generamos-justificamos-sufrimosresistimos-combatimos. Y las cambiamos. Ciertamente Ramón Guillermo no es profeta de lamentaciones, sino de activa esperanza.

EL NACIONAL - Miércoles 16 de Abril de 2008     Nación/11
Tiempos de confusión (IV)
Heinz R. Sonntag

En artículos anteriores me he referido a la confusión reinante en el régimen, en la oposición y en la sociedad civil. Un hilo conductor en la argumentación fue mostrar la fragilidad de las instituciones democráticas y ciudadanas, inducida por las políticas arbitrarias y errantes del teniente coronel, y por ende el peligro de graves malfuncionamientos de la sociedad y el Estado en Venezuela a corto plazo. No me referí a una institución que, tradicionalmente, está rodeada de secretos, más para los que participamos en el debate de la opinión publicada que para los que constituyen la opinión pública tout court: las fuerzas armadas nacionales.
Esta institución parece a priori como cerrada, con normas y conductas propias, casi indescifrable para los políticos civiles que, en circunstancias "normales" de una democracia, están a cargo de guiarla. Ella misma contribuye a menudo al secreteo que la rodea, particularmente en cuanto a la(s) influencia(s) que ejerce sobre el gobierno e incluso sobre el Estado. En nuestros países, estas características son, por razones históricas y de debilidad de las instituciones civiles, aun más marcadas.
Durante más de 25 años desde 1958, lo que llaman despectivamente Puntofijismo en al actualidad, la FAN participaba de las reglas del pacto de la democracia representativa –el poder militar estaba subordinado al poder civil.
Secreta y subversivamente, un pequeño grupo de jóvenes oficiales formó, en la década de los 70, una conspiración que explotó el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992 en dos intentos de golpe, ambos directa o indirectamente dirigidos por Hugo Chávez. Estos eventos mostraron que había contradicciones en la FAN, las cuales se agudizaron a partir de la toma de este último como Presidente en 1999. El 11 de abril de 2002, un grupo de altos oficiales intentó derrocar al teniente coronel, mientras otro grupo lo reinstaló en el poder el 13 abril.
Desde ese momento, contra las resistencias de sectores importantes de los militares, el Presidente maniobró para que los militares fueran parte del círculo de los que mandan (lo que Norberto Ceresole en vida llamaba "alianza pueblo-fuerzas armadas"). El poder militar no estaba más subordinado al civil.
Esta tendencia ha continuado y se ha reforzado hasta nuestros días, en los que el saludo oficial es "¡Patria, Socialismo o Muerte!", por orden de quien fue designado, en una reforma de la Ley de la Fuerza Armada, comandante militar en jefe de la FAN, un rango diferenciado de su condición constitucional como Presidente de la Republica cual Jefe de la misma.
Sin embargo, las contradicciones no faltan. Se expresan, por ejemplo en el hecho de que en la Guardia Nacional hay 158 militares activos de diversos rangos sin cargo asignado, entre ellos 12 generales, mientras que en el Ejército son más de 300 oficiales activos (17 generales de brigada y división), por sus desavenencias con la revolución, esto es: con Chávez (Tal cual, 9 y 11 de abril de 2008). La ONG Control Ciudadano calcula que en toda la FAN hay cerca de mil oficiales en la misma situación (Talcual, 9 de abril de 2008).
También se manifiestan en el hecho de que el teniente coronel ha creado una "guardia pretoriana" de "reservistas" bajo su exclusivo mando. Existía desde hace algunos años, su jefe incluso fue designado ministro de la Defensa, pero adquirió carácter legal con un decreto con fuerza de ley el 12 de abril de 2008.
Estos hechos son anticonstitucionales. Y una de las primeras medidas que habrá que tomarse en un regreso democrático a un Estado social de derecho es revertirlos. Además, es la única vía de devolverle a la FAN el carácter civilista de institución bajo el poder ciudadano.

EL NACIONAL - Domingo 16 de Mayo de 2010     Opinión/11
Vietnam y Venezuela   
Ricardo Bello,

El único parecido es que comienzan con V, pero pueden servir de comparación, al menos en lo que a la mentalidad de los militares se refiere.
No voy a escribir un artículo contra ellos, si están pensando eso, pasen de largo, tendrán oportunidades de sobra.
Quise hablar sobre Vietnam porque hace poco conocí a Karl Marlantes, teniente de la Marina de Estados Unidos (batallón de reserva, por si acaso). Marlantes recibió hace cuarenta años la Cruz de la Marina, una de las condecoraciones más importantes que otorga Estados Unidos a soldados que han demostrado heroísmo extraordinario en combate. La recibió por haber liderado un ataque contra una posición fortificada vietnamita muy cerca de Laos; arriesgó su vida para vencer en el ataque a tropas enemigas y salvó numerosas vidas americanas en el proceso. Le concedieron también dos corazones púrpura y tres medallas más. Y, para colmo, es graduado cum laude en la Universidad de Yale y fue Rodhes Scholar en Oxford.
¿De dónde saco yo amigos así? Leyéndolos.
Marlantes pasó 35 años intentando escribir un relato convincente y significativo de su experiencia, que fue rechazado una y otra vez por los editores hasta que, finalmente, logró que fuera publicado.
Su novela, escrita y reescrita innumerables veces, titulada Matterhorn, toma su nombre de una batalla llevada a cabo en marzo de 1969 y que sin duda será considerada como uno de los grandes relatos sobre como el dios de la guerra arrastra, confunde e ilumina a los hombres. La novela está construida desde la perspectiva de un joven teniente, que debe aprender el papel que la política juega en el combate, desde las ambiciones de los oficiales que aspiran a ascender en la jerarquía militar, hasta la tensión racial de los años sesenta, poco después del asesinato de Martin Luther King y Robert Kennedy. Es un relato cruel, muy duro, pero capaz de meterse en nuestra mente y hacernos vivir el horror del enfrentamiento a muerte.
La escritura es uno de los métodos preferidos y más efectivos para comunicarnos entre nosotros. Si Tolstoi estuviese vivo, igual tendríamos que leernos La guerra y la paz para conocerlo. Quizás sólo así lo haríamos, de forma auténtica, traspasando las barreras del teatro natural que creamos en nuestro entorno. Por eso digo que creo haber empezado a conocer a Marlantes y hasta, por qué no, haberme hecho amigo de él.
La V de Venezuela, por otro lado, viene a cuento por otro libro, que igual nos sirve para conocer a su autor, José Antonio Rivas Leone, como para intentar abrirnos a la realidad de este país, sobre todo desde que a los militares se le metió en la cabeza que son los más autorizados para dirigir la economía y el manejo de conflictos típicos de una democracia del siglo XXI. En los bordes de la democracia: la militarización de la política venezolana, se llama su libro.
Rivas Leone explica y documenta con detalles la erosión de las organizaciones políticas y cómo el partido militar logró sustituirlos como agente distribuidor de beneficios materiales y simbólicos, claves para entender el desastre que nos ocupa. No hay heroísmo de por medio, tan sólo la administración de cuantiosos recursos e instituciones de manera populista, autoritaria y pretoriana.
Muchos otros rasgos podrían mencionarse, aunque uno prevalezca y sobresalga: inefectiva. Salvaje por haber dividido a los venezolanos y criminal por anteponer la compra desaforada de armamentos antes de solucionar los verdaderos problemas de una nación subdesarrollada.
Los libros están ahí, y sus autores también, para desmentir la falsa realidad, la propaganda ilimitada con que los uniformes imponen su apetito desmesurado.

miércoles, 26 de junio de 2013

EL FUTURO DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA EN VENEZUELA

EL NACIONAL - Miércoles 26 de Junio de 2013     Opinión/7
Otra vez: autonomía universitaria
HEINZ R. SONNTAG

La guerra de los poderes del Estado contra las universidades autónomas, experimentales y privadas continúa. Ya no es solamente el Poder Ejecutivo que intenta lograr lo que parece cada día más un objetivo estratégico desde el inicio de la revolución bolivariana cuando Hugo Chávez Frías fue juramentado como Presidente en febrero de 1999. El primer ataque contra la UCV ocurrió en 2001. Las salas Electoral y Constitucional del TSJ se metieron con la autonomía universitaria al dictar decisiones respecto a las elecciones de las autoridades en varias casas de estudios. Recientemente, el Poder Judicial de menor rango está tomando cartas en el asunto al prohibir las justas manifestaciones de los universitarios. Como si todo lo anterior fuese poco, la inefable Fiscalía General "investiga" autoridades universitarias como la distinguida rectora de la UCV, Cecilia García Arocha, por malversación de fondos presupuestarios. Adicionalmente, el Poder Ejecutivo moviliza sus bandas delictivas para efectuar ataques violentos contra las universidades, especialmente la UCV.
De esta manera también restringen los salarios de los profesores, manteniéndolos a niveles que colocan a nuestro país en la estadística de la Unesco de las remuneraciones para docentesinvestigadores en más de 90 países en el penúltimo lugar antes de Etiopia. Últimamente, el Poder Ejecutivo ha decidido no reconocer las Normas de Homologación, vigentes desde hace 20 años, e incluir a los profesores en un Normativa de Remuneración para todos los que trabajan en las universidades, que incluye artículos como el de la evaluación de los trabajos de ascenso por parte de los consejos comunales. Estas situaciones han generado una masiva renuncia de docentes-investigadores. Este cúmulo de agresiones contra las universidades está acompañado por la creación de "universidades", "institutos tecnológicos" oficialistas, además de la Misión Sucre, todas de muy bajo nivel académico. Estas instituciones forman el núcleo de lo que sería la "universidad socialista".
El adjetivo socialista implica significados y características incompatibles con la misión y esencia de la universidad, definidas en el Artículo 109 en la Constitución de 1999: "El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación". Como la Constitución establece que lo que hacemos en la universidad beneficia la Nación, para que podamos hacer lo que es nuestro deber académico y ético deben existir las condiciones de autonomía y de libertad, no solo porque lo dicta nuestra Constitución sino porque son condiciones que rigen desde la creación de las primeras universidades. Y el trabajo en beneficio espiritual y material de la Nación tiene que desarrollarse en esas condiciones. Es menester que la Nación entera comprenda que la lucha por la universidad y su autonomía es una tarea insoslayable de toda la sociedad. Ello implica, por ejemplo, que la MUD tenga que participar activamente en esta lucha. Implica, otro ejemplo, que los que pertenecemos a la corporación universitaria llevemos el objetivo de nuestra lucha a todos los sectores de la sociedad. Fue mi primer profesor de Sociología, Helmut Schelsky, cuando llegué a la Universidad quien dijo en su clase inaugural que una sociedad sin universidades con autonomía, libertad, pluralismo e intercambios permanente de ideas, hipótesis, propuestas y conclusiones es como un ser humano sin cerebro y corazón.

sábado, 11 de mayo de 2013

NOTAS SOBRE EL FASCISMO (19)

El Nacional - Domingo 09 de Abril de 2006     D/8 Siete Días
“El fascismo de los años treinta ha vuelto en una edición más moderna”
El pasado 30 de marzo, en una sala de la Ciudad Universitaria de Caracas, Heinz Sonntag y otros intelectuales vinculados a la UCV lanzaron el Observatorio Espacio Antitotalitario Hannah Arendt. No es una ONG, dicen, ni mucho menos un partido; es un grupo de académicos de varias universidades que pretende alertar a la sociedad venezolana sobre los peligros que se ciernen sobre ella
Rafael Osío Cabrices

“Esta política exterior que se hace llamar ‘bolivariana’ es altamente dañina para la república”, afirma Sonntag
El chavismo llama fascistas a cuantos se le oponen. Al ex alcalde metropolitano Alfredo Peña y al presidente George W. Bush los han representado en afiches y pancartas como émulos de Hitler, con esvásticas y todo. Pero para un conjunto de intelectuales venezolanos –incluyendo en el grupo a dos que nacieron nada menos que en Alemania– aquí el fascista es el gobierno de Chávez, aunque no es el único: unos cuantos en el antichavismo duro compiten con los más fervientes bolivarianos en términos de racismo, intolerancia, fomento de la violencia, militarismo y concepción de la política como una batalla en la que hay que exterminar al adversario.
El Observatorio Espacio Antitotalitario Hannah Arendt rinde homenaje a la pensadora judía, que describió como nadie esta perversión espantosa en Los orígenes del totalitarismo. Se trata de una nueva iniciativa –¿política?
¿ideológica?– que pretende informar a los venezolanos que el actual gobierno, el mismo que pretende ejercer el poder hasta más allá de 2030, contiene muchos de los rasgos que caracterizaban al fascismo italiano, al nacional–socialismo alemán y al stalinismo soviético, que causaron millones y millones de muertes mientras asolaron la Tierra. El grupo, que incluye a catedráticos como Heinz Sonntag, Federico Welsch, Humberto García Larralde, Elías Pino Iturrieta, Carlos Kohn, Rodolfo Rico y Eleazar Narváez, nació con el manifiesto del 21 de enero, en el que una buena lista de firmas condenaba las frases antisemitas que el presidente de la República soltó en diciembre pasado.
—Ahora viene una etapa de concreción de objetivos, funciones, difusión –explica Sonntag, nacido en Alemania pero nacionalizado venezolano– y colaboración que podemos prestar al pueblo venezolano en el diseño y la propuesta de un nuevo proyecto de país. Tenemos la impresión, compartida por muchos otros, de que el proyecto nacional que propuso el teniente coronel Hugo Chávez Frías se ha agotado en siete años.
—¿Qué es el Observatorio Espacio Antitotalitario Hannah Arendt?
—Habría que empezar por reformular la pregunta: qué va a ser. Apenas hemos dado una primera presentación pública que encabezó el vicerrector académico de la Universidad Central de Venezuela. En este momento estamos empezando a estructurar el observatorio. Va a tener su espacio propio en la UCV, institución que lidera el proyecto por encargo de otras universidades que lo apoyan, como la UCAB y la USB. Tendrá varias unidades. La más activa será la que seguirá el paso de la politización del Poder Judicial y la judicialización de la política, dos procesos que van engranados. Otra trabajará sobre la perversión de la Historia y la construcción de una nueva simbología, que arrancó con la modificación del pabellón nacional en que todos los venezolanos nos reconocíamos. Otra unidad hará seguimiento a lo que están tratando de hacer con la educación, desde la primaria hasta la superior; un primer punto en eso es seguirle la pista a la implantación de ese proyecto de educación premilitar, que caracteriza precisamente a los Estados totalitarios en los que lo castrense tiene un peso especial, pero que no tiene nada que ver con una democracia, menos con una que ha hecho de la paz un tema muy importante.
—¿Habla de la reescritura de la Historia tal como se está enseñando en los textos escolares?
—Sí, de cómo ha cambiado la currícula de las materias. Distinguidos historiadores como Elías Pino Iturrieta y Germán Carrera Damas han denunciado cómo han alterado el acento sobre determinadas fechas, para colocar incluso como una fecha patria importantísima el 4 de febrero de 1992. Milan Kundera nos recuerda en uno de sus libros que lo primero que hicieron los soviéticos cuando invadieron Checoslovaquia fue eliminar de las universidades las cátedras de Historia, Sociología y Psicología.
Y los primeros pasos en esta dirección los tomó también el Proceso en Argentina en 1976.
Es el manejo ideológico de la educación.
—¿Hay algunos otros síntomas, rasgos totalitarios en el gobierno actual de Venezuela sobre los que el observatorio vaya a pronunciarse?
—Por supuesto. Otra prioridad será el seguimiento de la política internacional. No sólo en cuanto a la guerra artificial contra el gobierno de Estados Unidos, sino también la forma en que el Gobierno intenta transformar el mapa político de América Latina y las alianzas transcontinentales con Estados como Irán y Siria.
Pensamos que esta política exterior que se hace llamar “bolivariana” es altamente dañina para la república. Pero hay otros temas, que son internos: la discriminación política, incluyendo el racismo, con una fuerte tendencia antisemita que denunciamos en un manifiesto el 21 de enero, que se evidencia en constantes declaraciones en los medios controlados por el Gobierno, en discursos públicos, en los sermones dominicales.
Una cosa más es la militarización del país y las restricciones a la libertad de expresión con una presión cada vez mayor sobre medios y periodistas independientes, acompañada de una demarcación de contenidos en la prensa y los medios del Estado.
Finalmente, vamos a presionar porque el voto vuelva a tener sentido, vuelva ser verdaderamente popular. Para eso ya estamos en contacto con Súmate.
—¿Esto es una ONG, una asociación civil... ?
—No. Tampoco un partido político.
Es un grupo de opinión interdisciplinario e intrainstitucional, formado por gente que viene de distintos lados. No todos tienen un pasado de izquierda; por ejemplo, hay compañeros que vienen de la vieja derecha.
Sería inadmisible una composición distinta. Habrá núcleos de estudiantes y de profesionales de la universidad que no trabajan en investigación ni docencia.
Vamos a empezar a difundir nuestros propósitos en la UCV, pero estamos preparando para mayo un evento en el que daremos nuestro parecer sobre la situación de Venezuela.
1984 repotenciado
—¿Es fascista el chavismo?
—Yo diría que sí. Le doy esta respuesta básicamente porque hay elementos que son una clara analogía a los fascismos que han existido entre 1922 y 1945 y a los fascismos de izquierda de las repúblicas socialistas y la URSS.
Mejor hablemos de los totalitarismos, que incluyen al fascismo tanto de izquierda como de derecha.
Los movimientos totalitarios suelen construir estructuras paraestatales, es decir, que son paralelas al Estado ya existente.
En la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler, en los regímenes fascistas de Hungría y Austria antes de la anexión alemana, así como en los fascismos de izquierda, existieron fuerzas armadas regulares, que estaban dentro de la estructura del Estado, y además estructuras militares que sólo obedecían al líder:
los Fasci di Combattimento, las SA y SS, la KGB. También había una educación que daba el Estado y una que controlaba el partido.
Un sistema de salud pública del Estado y otro del partido.
—¿Pero cree usted que pueda instalarse un totalitarismo en Venezuela?
—No se trata de que yo lo crea o no, ¡es que ya está ocurriendo, es lo que Chávez y sus adláteres están haciendo! Claro, como todos los regímenes totalitarios tendrán disidencia y resistencia, pero harán absolutamente todo para callarla. ¡Ya están en eso!
Por fortuna, los medios de comunicación no han hecho un pacto con el Gobierno como ocurrió en la Alemania nazi, ni están todos los medios en manos del Partido, como pasó en el stalinismo. Pero eso no es porque el régimen no tenga ganas de que eso sea así. Yo espero que aquí haya suficiente capacidad de resistencia para que eso no ocurra; sin embargo, no descarto que ese totalitarismo sí llegue a instalarse.
—¿Cree, como Fernando Mires, que está surgiendo en el mundo un nuevo fascismo, que viene esta vez de América Latina?
—Sí. Es lo que dice Teodoro (Petkoff): hay dos izquierdas, una que representan Tabaré Vásquez, la Concertación en Chile, Lula, Oscar Arias en Costa Rica, y yo incluiría también a Andrés Manuel López Obrador, que no es un Chávez; y otra izquierda boba, tradicional. Como vemos, hay lo uno y lo otro. Evo falta por definirse. Y falta por ver también si la izquierda moderna va a poder resistir los embates de la izquierda boba. Pasa en el mundo entero y tiene que ver con las consecuencias socio–políticas del proceso de globalización.
—¿Es el chavismo el único que manifiesta tendencias fascistas o totalitarias en Venezuela?
¿No hay también una oposición militarista, violenta e intolerante?
—¡Por supuesto! En lo que se presenta como oposición en Venezuela hay, sin duda alguna, personas o grupos que juegan con la idea de sustituir el totalitarismo de Chávez por su propio totalitarismo. Siempre lo he dicho: Chávez no es el único Chávez.
—¿Por qué hay tanta gente, dentro y fuera de nuestro país, que más bien piensa que los fascistas y totalitaristas son los que se enfrentan a Chávez, y él representa, en cambio, la ampliación y profundización de la democracia como nunca antes se había visto en Venezuela?
—Por un lado por su discurso, y por otro por haber levantado la bandera del socialismo del siglo XXI, lo cual es el colmo de la estupidez.
—¿Por qué?
—Porque es una fórmula con la que se indica algo, pero no se explica en qué consiste. ¿Usted ha escuchado alguna definición, por parte de alguno de los intelectuales del régimen, de lo que es el socialismo del siglo XXI?
—¿Permite el mundo de hoy, con las dificultades que las nuevas tecnologías de la comunicación presentan al intento de aislar una sociedad, el montaje en una nación determinada de un aparato totalitario?
—¡Por supuesto, más que en cualquier periodo anterior, precisamente por la ampliación de la racionalidad tecno–instrumental!
En todos los ámbitos, el fortalecimiento técnico facilita la construcción de un totalitarismo si un grupo de verdad se lo propone.
Estoy seguro de que mi teléfono está intervenido, y también pueden hacer eso con Internet.
El mismo fascismo de los años treinta ha vuelto en una edición más moderna. No es como lo imaginó George Orwell en 1984, sino repotenciado.
“En todos los ámbitos, el fortalecimiento técnico facilita la construcción de un totalitarismo si un grupo de verdad se lo propone”
“En lo que se presenta como oposición hay quienes juegan con la idea de sustituir el totalitarismo de Chávez por su propio totalitarismo”
Cómo se defiende una sociedad
Heinz Sonntag publicó el pasado 5 de abril en El Nacional un artículo de opinión ( “Cómo enfrentar la irracionalidad de los que mandan” ) en el que explica que dos racionalidades se enfrentan en el mundo desde la Ilustración: la tecno–instrumental, que coloca el fin sobre los medios y calcula, diseña y maquina una manipulación tecnológica de la realidad para lograr sus objetivos, y la humana, que ha entregado a la civilización occidental contemporánea las ideas de derechos humanos, equidad, solidaridad, democracia. Ha habido momentos, sostiene Sonntag, en que una racionalidad se ha impuesto sobre la otra, con espantosas consecuencias.
El ejemplo más siniestro: la reducción a mercancía numerada de los judíos europeos en los campos de exterminio del Tercer Reich. Sin la racionalidad humana compensándola y limitándola, la racionalidad tecno–instrumental crea monstruosos horrores. “La única manera de luchar con éxito contra la irracionalidad del totalitarismo es mediante la reconstitución de la racionalidad humana, tanto mejor si eso se hace con ayuda de la racionalidad tecno–instrumental. Suena muy teórico, pero tiene diarias aplicaciones prácticas: la solidaridad no es estática, sino existe sólo en la medida en que es vivida cotidianamente”.
Fotografía: Alexey Titarenko.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

NO ES NADA, SÓLO UN JUEGO

EL NACIONAL - Miércoles 28 de Noviembre de 2012     Opinión/9
¿Marxismo-leninismo?
HEINZ R. SONNTAG

La dupla indicada en el título está siendo usada casi siempre cuando se hace referencia a las bases ideológico-políticas de los regímenes surgidos a partir de la Revolución de Rusia en 1917. Insinúa que el pensamiento de Carlos Marx y el de Vladimir Iljitsch Uljanov, alias Lenin, tienen nexos epistémicos y teóricos que permiten el acoplamiento de los dos en un solo concepto. Sin embargo, la realidad es bastante diferente y la dupla una simplificación.
Empezamos por recordar que Marx, cuando Friedrich Engels le propuso que la base del Manifiesto Comunista de 1848 tenía que ser el pensamiento marxista, le escribió que no había creado ningún "ismo" en el cual pudiera encerrarse su obra y que esta era el análisis científico y crítico del desarrollo y funcionamiento económico, social y político del capitalismo.
La teoría crítica de Marx como dialéctica se reconoce condicionada por la praxis, esto es: el movimiento real de la sociedad capitalista y como tal la expresión más consecuente del pensamiento sobre la realidad del siglo XIX.
Marx expresaba su creencia apasionada en el individuo y una profunda desconfianza en dogmas abstractos. No consideraba solamente el papel de la clase trabajadora ni la producción material un fetiche. Les dedicó especial atención a los sectores medios. Su preocupación por la economía fue un resultado de su pretensión de reducir el poder de la misma sobre la humanidad. Su materialismo fue compatible con convicciones morales y espirituales.
Para citar a Teodoro Petkoff, "el socialismo no comenzó a aparecer por donde se le esperaba, en los países capitalistas avanzados, sino precisamente en los mas atrasados. El primer ejemplo fue precisamente el Imperio Ruso. Como dijera Marx, `la historia parece desenrollar su madeja por el otro extremo". Aunque en la segunda mitad del siglo XIX había progresado la industria en ese país, su estructura económica era todavía predominantemente agraria. Como decía Lenin en 1897: "De los 125,6 millones de habitantes, 97% son población agrícola". Aun en estas condiciones, la revolución había comenzado a principios del siglo XX, sobre la base de un desarrollo capitalista. Sin embargo, ambos cambios no habían podido transformar las estructuras sociales y políticas del reino autocrático.
Sin embargo, dentro de la sociedad existía un pequeño grupo que quería cambiar las estructuras sociales de su país, si era necesario a la fuerza: la intelligentsia. Aun con la rigidez de las estructuras políticas, este grupo empezó a crecer y a crear partidos y movimientos.
El más importante fue uno que se parecía a la socialdemocracia, en el que jugaron papeles importantes Alexander Herzen y Georgi Plejanov. Lenin se afilió al grupo a finales del siglo XIX. Su primera contribución esencial fue el libro ¿Qué hacer? Allí modificó la unidad de la "teoría" y la "praxis". Como abandona la fundamentación filosófica de la práctica y de la praxis, el leninismo no se puede entender sino solamente como una doble realidad dialéctica: por un lado como "teoría" (que se entiende como conjunto de instrucciones para la práctica) y por el otro como práctica revolucionaria misma. En otras palabras, Lenin, basado en ciertas afirmaciones de Engels, convierte la teoría crítica de Marx en un libro de enseñanza parar la acción. Esto implica que abandona la esencia humanista de la teoría crítica de Marx y la convierte esencialmente en un método.
Al proceder de esta manera, las expresiones de Lenin se modifican muchas veces según la situación en la cual son efectuadas. La mayoría de los trabajos de Lenin son "trabajos de ocasión". Menciono tan solo un ejemplo: en 1916 publica un libro titulado Estado y revolución.
En el mismo, siguiendo más a Engels que a Marx, argumenta en favor de la desaparición del Estado y de su sustitución por otras formas de organización política y administración de la "res publica", a través de las comunas. En Febrero de 1917, en una conferencia ante los estudiantes de la Universidad de Swerdlow, insiste en la necesidad de un Estado fuerte para conducir el proceso revolucionario. Ciertamente, a Marx y Lenin les une la idea de la revolución, pero los separa ­ entre otras cosas ­ la imagen de las condiciones, las cuales deben estar dadas para Marx y Lenin pretende crearlas con la revolución política.
Que la dogmatización del "marxismo-leninismo" en varios sentidos fue fatal para el movimiento revolucionario internacional es hoy un hecho históricamente probado. Sobre todo la conjunción de dogmatización y papel dirigente de la Unión Soviética condujo a que la revolución mundial fuera puesta al servicio de la revolución soviética porque fue considerada como la materialización histórica del "marxismo-leninismo".
¿Hasta cuándo entonces "marxismo-leninismo"?

Ilustración: http://digilander.libero.it/rinascitacividale/archivio%201/file%20piccolo%20Lenin/piccolo%20Lenin.html

Brevísima nota LB: ¿Habrá comentado alguna vez a Furet?

miércoles, 31 de octubre de 2012

¿OTROS CAYERON...?

EL NACIONAL - Miércoles 31 de Octubre de 2012     Opinión/7
El totalitarismo
HEINZ R. SONNTAG

A juicio de los historiadores y analistas de los totalitarismos del siglo XX, sus inicios se caracterizan por ser periodos de anomia y anarquía. Tanto la caída del gobierno de Kerensky en la Rusia de 1917; la degeneración del gobierno de Mussolini en Italia, a comienzos de los años veinte; el surgimiento del nacionalsocialismo en Alemania a finales de esta misma década y los inicios de los treinta, y la imposición del franquismo en España, al final de una prolongada guerra civil, marcan los inicios de la imposición de regímenes apoyada por amplios sectores sociales y liderada por personajes impregnados de autoritarismo, mesianismo y egocentrismo, al igual que por su convicción de establecer una "nueva sociedad" que daría nacimiento al "hombre nuevo".
En nuestro país, el "proyecto bolivariano" o el "socialismo del siglo XXI" llegó con la elección de Hugo Chávez al final de lo que fue la regresión de la democracia iniciada en 1958, a partir de finales de los setenta, con la anomia social y la anarquía política crecientes cuya manifestación más clara fue el Caracazo de febrero de 1989. Los dos primeros años de la presidencia de Chávez estuvieron marcados por cambios políticos significativos: la nueva Constitución y el desmontaje de la división de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a favor del predominio absoluto del primero. Sin embargo, la anarquía política heredada se extendió más allá y tuvo su momento más álgido en los eventos de 2001 y 2002, en lo que el chavismo llama "golpe de Estado" y la alternativa democrática "resistencia contra una dictadura en estado naciente".
Los acontecimientos de abril de 2002 marcan el tiempo más agudo de las tormentas desatadas por la anarquía, con la separacion de Chávez de la Presidencia y un gobierno de la oposición de pocos días (apoyado por las cúpulas militares), y su retorno por la presión de las masas populares. A partir de su regreso a Miraflores Chávez había logrado la calma necesaria, esto es: la superación de la anarquía, para impulsar su proyecto, paso a paso y durante casi tres lustros, radicalizándolo cada vez más, enfrentado una oposición expuesta a una agresión permanente del Estado que tuvo que tomar su tiempo para fortalecerse y llegar a constituir una verdadera alternativa política y social.
El 11-A de 2002 marca para Chávez el momento a partir del cual logra impulsar el totalitarismo, tal y como lo hizo Adolf Hitler con el nacionalsocialismo después del incendio del edificio del Reichstag en Berlín, en febrero de 1934. En adelante, ambos, en tiempos diferentes, se hicieron con un poder absoluto para imponerles a sus sociedades y sus individuos las formas políticas, sociales, culturales y hasta económicas de su ideario. La comparación de Chávez con Hitler no es casual: ambos llegaron con métodos democráticos a sus cargos.
Han pasado más de 10 años desde el 11-A. Reflexiono sobre esto porque es importante para los venezolanos que mantengamos en la memoria colectiva las circunstancias que puedan llevar a mantener la inclinación a seguir apoyando el totalitarismo, esto es: de no caer en la anarquía política ni en la anomia social, ni mucho menos en las promesas que supuestamente las evitarían. También es una obligación ética de nuestro pueblo no permitir nunca más caer en las trampas de cualquier totalitarismo. Es indispensable mantener la unidad en la solución de nuestros problemas, más allá de lo que pueda separarnos en nuestras visiones acerca del futuro.
Quienes no caímos en el proyecto totalitario o nos separamos de él estamos comprometidos con terminarlo tal como lo iniciamos: a través del más democrático de los procedimientos políticos: el voto. ¡Ojalá lo logremos!

miércoles, 8 de agosto de 2012

90 MINUTOS

EL NACIONAL - Miércoles 08 de Agosto de 2012     Opinión/8
Marilyn Monroe
HEINZ R. SONNTAG

En los tiempos turbulentos y graves que nos toca vivir durante los últimos 14 años resulta difícil sustraernos de los pesados y peligrosos enfrentamientos y demás acontecimientos diarios relacionados con el intento de establecer un régimen totalitario que es lo que llama el "máximo líder" su "proyecto". Hasta en las noches nos persiguen las pesadillas en nuestro sueño. Raras veces tenemos oportunidad de liberarnos. Sin embargo, nuestras mentes se iluminan repentinamente y nos llevan a respirar sin miedo en medio de la anomia y la anarquía de nuestra sociedad: un sueño, un recuerdo, un gesto de amor, incluso el brillo de un día soleado o de una noche de luna llena en el cielo sin nubes. De repente nos invade el goce de estar vivos.
A mí me ocurrió el domingo pasado. Con la venia de mis lectores quiero contar esta pequeña anécdota de mi vida. Al leer la noticia que era el 50 aniversario de Marilyn Monroe, se me hizo presente un hecho acaecido hace muchos años. Fue durante el cuarto semestre de mis estudios. En el cuarto semestre, en otoño de 1961, fui invitado por el profesor Friedrich Heer, gran intelectual y extraordinario docente, además de dramaturgo en jefe del Burgtheater, a ser miembro de un seminario de los que, en las universidades de habla alemana, eran "privatisime et gratis", lo cual significaba que los estudiantes tenían que ser especialmente invitados y no pagaban. Heer realizó este seminario en su oficina del Burgtheater.
Una tarde, apenas iniciada la sesión, la secretaria de Heer entró y habló con él en voz baja. Heer se dirigió a los 16 estudiantes y nos comunicó que tenía que atender a Arthur Miller, el célebre escritor estadounidense, cuya obra La muerte de un viajante iba a tener su estreno en lengua alemana en el Burgtheater. Cuando Heer salió nos avisó que la esposa de Miller iba a quedarse con nosotros. Marilyn Monroe entró y se sentó en una silla frente a la mesa. Su extraordinaria belleza me fascinó, al igual que a mis compañeros, incluidas las féminas. Ella nos saludó, desde luego en inglés, y un amigo y yo tradujimos su saludo y seguimos después de intérpretes. Nosotros nos presentamos. Ella nos contó de su infancia y juventud en una familia no muy rica y de los años que había pasado hasta llegar a ser una estrella.
Nos señaló las películas que más le habían gustado hacer e insistió mucho en que la producción de una película era básicamente un trabajo en equipo. Nos preguntó sobre la vida estudiantil en Viena e hizo referencia a las condiciones de los estudiantes en Estados Unidos. Fue una conversación muy fluida y de muchas intervenciones tanto de ella como de nosotros. Era una persona nada pretenciosa y mostró un espíritu de camaradería para con nosotros. Cuando, a la hora y media del inicio de nuestra conversación, entraron Heer y Miller, les contamos cómo habíamos pasado el tiempo. Arthur Miller nos agradeció que le hubiéramos hecho compañía a su esposa. La despedida de él y de Marilyn fue cordial e impregnada, de nuestra parte y ­creo­ también de parte de ella, de algo de tristeza. El recuerdo de este episodio de mis años estudiantiles, al leer la noticia del 50 aniversario de la muerte de Marilyn Monroe, tuvo un fuerte efecto en mi ánimo.
En realidad, fue más que un recuerdo: fue casi como vivir esos 90 minutos otra vez. La cordialidad que se estableció entre esa mujer famosa en toda su madurez y nosotros, los estudiantes, que esperábamos lograr lo mismo. Ello me dio fuerza para renovar mi esperanza de que una vida sin miedo y con paz, y entendimiento, sea posible y pueda ser alcanzada por más que las fuerzas del terror de los 14 años se enfrenten.

Fotografía de S Mircovich: "La estatua de Marilyn ha viajado de Chicago a Palm Springs, donde se tomó esta imagen" (EL PAÍS, Madrid, 05/08/12)  


Breve nota LB:  Varios días ya, la prensa recuerda a MM. Varias generaciones, distantes, coincidieron en el culto. Además, pésima memoria la nuestra, no recordamos el nombre de  aquella vieja película venezolana con un trío protagónico (un "trois" por todo el cañón, por cierto), en la que uno de ellos refería que la historia se divide en un antes y un después de MM (palabras más, palabras menos)....

sábado, 26 de mayo de 2012

ARENDTIANOS

EL NACIONAL, Caracas, 5 de Enero de 2006 
Por qué Hannah Arendt importa
Heinz R. Sonntag
 
El venidero 14 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Hannah Arendt. Una teórica de lo político con una predilección para grandes generalizaciones históricas, Arendt reunió en su persona el brillo conceptual de una intelectual cultivada, el aprendizaje consciente de una estudiosa formada en Alemania (“Gelehrte”) y el denodado espíritu de una exiliada quien confrontó algunos de los peores horrores de las tiranías europeas. Su vida fue rica en pensamiento innovativo y ennoblecida por amistad y amor. Su condición de judía fue un rasgo impresionante de su experiencia y una condición que jamás intentó reprimir.
Durante una reciente visita a Nueva York, un amigo me regalo un libro recién publicado cuyo titulo es la versión inglesa del titulo de esta nota, escrito por Elisabeth Young-Bruehl cuya biografía Hannah Arendt: For Love of the World (HA: Por amor del mundo), sigue siendo la más significativa de las tantas que se han escrito. En este libro, Young-Bruehl nos invita a especular sobre lo que Arendt podría haber pensado, siempre comprometidamente, sobre nuestra contemporaneidad.
Entre las numerosas publicaciones de la Arendt destaca especialmente. "Los origines del totalitarismo", trabajo que inicio en los años de la década de los 30 en el exilio in Paris, continuo durante el escape durante la ocupación de Francia hacia Portugal y luego a los Estado Unidos. Su primera versión fue publicada en 1951 en USA por una editorial alemana igualmente emigrada (Schocken Books).
Como bien acota Young-Bruehl: “Leyendo (este libro) es como visitando un museo donde está un mural gigantesco del los siglos XIX y XX que uno nunca termina de asimilar – un Guernica de un vasto y culto historiador.”
Hannah Arendt tuvo una particular manera de filosofar. Se acercaba a los hechos y acontecimientos reales, los registraba con curiosidad y asombro y luego los elaboraba en conceptos y narrativas filosóficos. Para el totalitarismo, su primera experiencia fue el antisemitismo y luego el nacionalsocialismo alemanes, en el lapso entre 1918 y 1933. Pero igualmente observó, a partir de comienzos de la década de los 30, el estalinismo y, en novedosas formas después del fin de la Segunda Guerra Mundial, el McCarthismo estadounidense, aquel periodo de persecución y virtual supresión del pensamiento y expresión libres en los 50. Para citar otra vez Young-Bruehl: “La política – en el sentido de ciudadanos que hablan y actúan en publico, variadamente permitidos por diferentes formas de gobierno y asegurados por sus leyes – aparece solamente bajo ciertas históricas condiciones. De la misma manera, la política puede también desaparecer. Totalitarismos, argumentaba Arendt, son la desaparición de la política: formas de gobierno que destruyen la política, eliminando metódicamente seres humanos que hablan y actúan y atacando la humanidad misma primero, un grupo selecto y después de todos los grupos. De este modo, el totalitarismo hace las gentes superfluas como seres humanos. Esto es el mal radical.”
En otras palabras, totalitarismo no es simplemente una tiranía o dictadura, puesto que “mata las raíces” de la vida política, social y personal.
Arendt distingue varios elementos del totalitarismo. El primero es la existencia de una ideología que explica toda la historia y justifica el régimen y sus políticas. Trátese del fascismo italiano, el nacionalsocialismo alemán, el estalinismo ruso/chino/cubano, todas estas ideologías tienen en común que suprimen y destruyen el pensamiento libre y la libertad de expresión, bases de la convivencia humana y por ende de la democracia. Un segundo es la destrucción de las instituciones ciudadanas y civiles y su toma por la “masa”, un movimiento indiferenciado de desclasados y su “partido”. Un tercero es la igualación e ideologización de la educación, de modo que las niñas y los niños y adolescentes se insertan voluntariamente en las organizaciones juveniles del “partido”. Un cuarto es la supervisión de toda la sociedad, sea por policías secretas, sea por mecanismos de denunciación, un quinto el militarismo y un sexto la necesidad de tener siempre un enemigo.
La obra de Hannah Arendt es actual en el mejor de los sentidos. ¿Qué diría ella sobre fenómenos como la fusión de la derecha cristiana fundamentalista del Partido Republicano de Estados Unidos y la lenta destrucción de los derechos humanos en ese país? ¿Cuáles consecuencias sacaría ella del camino que ha tomado “nuestra” Revolución Bolivariana? ¿Cómo juzgaría el fundamentalismo islamista de la teocracia iraní?
En muchos de sus libros, Hannah Arendt ha insistido en el entrelazamiento entre pensar y actuar, siendo el concepto de acción uno de los conceptos claves de su filosofía política, en realidad la más precisa y exacta descripción de la condición humana.
En todo esto pensábamos y seguimos pensando al mantener el Observatorio Antitotalitario Hannah Arendt. Aquí y ahora. Hoy y hacia el futuro.



Fuente:  http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/1757021.asp



miércoles, 4 de abril de 2012

LA EXCEPCIÓN ARREGLADA


EL NACIONAL - Miércoles 04 de Abril de 2012 Opinión/8
Sobre el estado de excepción
HEINZ R. SONNTAG

La situación de la República, o de lo que de ella aún subsiste en términos de su Constitución, sus instituciones y sus leyes, es grave. En ello coincide la mayoría de los analistas, esto es: aquellos que todavía mantienen su compromiso con el artículo 2 de la Constitución de 1999 que reza: "Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político". Desde que Hugo Chávez denominó, al inicio de su mandato, la carta magna "la bicha" hasta febrero de 2011 estudios de destacados juristas han detectado 134 violaciones de la Constitución por parte del Presidente, la Asamblea Nacional y el Gobierno. Una de las más prominentes fue la del artículo 350 que reza: "El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos".

Entre estas violaciones destacan los cambios en las instituciones. Al comienzo fue la eliminación de la independencia de los poderes Legislativo y Judicial y su sumisión al Ejecutivo, el cual, a su vez, fue reconstruido de modo tal que el Presidente era el único que mandaba y que manda. En ello fue importante la prolongación del mandato presidencial a seis años y la reelección inmediata y sin límites.

Después del rechazo de la reforma constitucional el 2-D de 2007 por la mayoría del pueblo, Chávez realizó los cambios negados mediante leyes o decretos con rango y fuerza de ley cada vez que la Asamblea Nacional le otorgaba la habilitación. Así fue constituyéndose una República socialista a imagen y semejanza del régimen castrista en Cuba. La sumisión del Poder Judicial llegó al extremo cuando distinguidas representantes de éste negaron la validez de la independencia de los tres poderes del Estado.

Paralelamente a este desmontaje de la institucionalidad democrática, Chávez recurrió a la militarización del Gobierno y de la sociedad.

En la vida política cotidiana, Chávez y sus allegados promovieron la división de la ciudadanía. Se creó lo que algunos han llamado un "apartheid político": la virtual exclusión de la actividad política de todos los que no compartían ni comparten el ideario de lo que se ha dado en llamar "el chavismo", una mezcla de elementos del marxismo-leninismo en su versión más ortodoxa, del ideario de Simón Bolívar y de otros ismos. Este apartheid político fue y es sistemáticamente avanzado por Chávez, más desde el descubrimiento de su enfermedad en junio de 2011 ­en sus numerosas intervenciones suele insultar a los que no coinciden con sus opiniones­. En este año electoral, con una alternativa democrática robustecida, la división es promovida prácticamente cada día por el presidente comandante o por sus acólitos. Agréguese a esto la represión abierta, la restricción de la libertad de expresión, el establecimiento de una hegemonía comunicacional, etc.

Desde el punto de vista democrático vivimos una situación de excepción. La oposición opta por una vía democrática para derrotar a Chávez en las elecciones de este año. Adicionalmente a esta estrategia, pienso que debería organizarse una resistencia más activa y más al día. Me imagino, por ejemplo, la constitución de un grupo de expertos que elabora desde ya un manifiesto por la superación del estado de excepción que sería como el compás para no perder la vía. En él deberían establecerse también los cánones para las elecciones.

Ilustración: Peter Sellar

miércoles, 21 de marzo de 2012

ANARCOPATAE'ROLISMO


EL NACIONAL - Miércoles 21 de Marzo de 2012 Opinión/8
Anomia y anarquía
HEINZ R. SONNTAG

Los análisis e interpretaciones de los actuales tiempos de nuestra sociedad coinciden en el diagnóstico de una crisis. Si por la misma entendemos un periodo más o menos largo en el que el cúmulo de contradicciones y conflictos es más grande y poderoso que el conjunto de los mecanismos sociales, culturales y políticos para resolverlos, es indudable que estamos inmersos en semejante situación. Ésta tiene dos espacios en los que se desenvuelve: el social y el político, aunque se extienda a menudo a la economía. Diferenciamos entre la anomia en lo social y la anarquía en lo político.

La primera describe la disolución de los consensos normativos de convivencia y coherencia en el desenvolvimiento cotidiano de la sociedad y se expresa in extremis en un aumento de la violencia, esto es: en el desdén del derecho de existencia del otro. Formas menos graves se reflejan en la desestimación masiva de normas y reglas orientadoras de la vida cotidiana. Las causas que provocan la anomia pueden ser múltiples, pero suelen tener su principal razón de ser en un ampliamente compartido sentimiento de frustración respecto del modo de funcionamiento de la sociedad.

La anarquía se refiere al surgimiento de la disfuncionalidad del sistema político. Abarca el debilitamiento y hasta la desaparición de las instituciones.

Sus raíces están casi siempre en la lucha entre representantes de diferentes formas de ejercer el poder. Implica, la mayoría de las veces, el apartheid político de los ciudadanos y hasta la desaparición del concepto mismo de ciudadanía.

En el caso de nuestra sociedad, la anomia surgió y se extendió en el largo periodo entre finales de los setenta y comienzos de los ochenta, que he llamado "regresión de la democracia". Pese a los esfuerzos de los gobiernos de la época de combatirla, curiosamente se vinculó con la anarquía. De hecho, mientras más se debilitaron las instituciones del Estado y las organizaciones políticas en general, más se extendió la anomia, lo cual tuvo su primera explosión en el Caracazo de 1989. En los años siguientes, por el vínculo entre la anomia y la anarquía, ni aquella cedió ni ésta pudo ser combatida ­para lo segundo, los intentos de dos golpes de Estado en 1992 y la renuncia forzada del presidente Pérez en 1993 son sólo dos ejemplos­.

La causa de la anomia (la frustración) no desapareció, ni se logró contrarrestar la anarquía, pese a los intentos de los presidentes Pérez y Caldera y sus esfuerzos de imprimirle a la sociedad nuevos rumbos, muy diferentes el uno del otro. El resultado fue la elección como presidente de Chávez Frías en las elecciones de diciembre de 1998.

Si bien éste tuvo, durante los primeros años de su mandato, algunos éxitos en la lucha contra la anomia, estos se desvanecieron por las políticas públicas erráticas y, sobre todo, por su intento de combatir la anarquía con una "nueva" institucionalidad del Estado. Si bien la Constitución de diciembre de 1999 reformulaba la de 1961 y le agregaba artículos importantes, su actitud desdeñosa hacia ella hizo que perdiera la aprobación que al comienzo había obtenido, sobre todo en los años después de las elecciones presidenciales de 2006.

¿Qué debemos hacer los que militamos en la alternativa democrática para luchar contra la anomia y la anarquía? Dejo la pregunta abierta para que mis lectores se la respondan y actúen en consecuencia. Por la restauración de una sociedad sin anomia y un Estado sin anarquía, esto es, con paz, libertad, progreso, habrá que luchar; el teniente coronel no esta vencido...

Fotografía: Tomada de la red, la Cruz de El Ávila encedida fuera de la temporada navideña por decisión ministerial, en honor a Chávez Frías.

miércoles, 15 de junio de 2011

AD-PERSONAM E INSTITUCIONES


¿De quién es la culpa?
Heinz Sonntag
Miércoles, 15 de Junio de 2011 06:39

Viajé a Mérida para cumplir con un compromiso académico en la ULA. Algunos colegas y amigos habían organizado un conversatorio sobre la actual (y la no tan actual) coyuntura política del país y me invitaron a abrirlo con una intervención sobre "Totalitarismo y Democracia". Hablé desde las perspectivas que son las mías, por mi formación y muchos años de investigación y reflexión: la sociológica y la histórica. Ellas me obligaron a extenderme más allá de lo político y hacer referencia a las consecuencias sociales y culturales que las ideas que inspiran al actual régimen y las medidas que ha puesto en práctica han generado. Una de esas consecuencias es el aumento de la violencia, tanto la cotidiana como la que reina ya desde hace unos cuantos años, en realidad desde la toma de posesión de quien ahora se titula comandante-presidente.

En la discusión posterior, uno de los asistentes me exigió la respuesta a su pregunta: "¿Le consta a usted que Hugo Chávez ha matado personalmente a alguien?"; argumentaba de este modo que no se podía echar la culpa a su proyecto y el régimen que ha montado. Superada mi perplejidad sobre lo ingenuo de su pregunta y de sus argumentos, le contesté que, hasta donde yo sabía, ninguno de los líderes de los totalitarismos del siglo XX había personalmente ejecutado a nadie, ni Hitler, ni Mussolini, ni Franco, ni Stalin, ni Mao Zedong ni Pol Pot en Camboya; que los numerosos regímenes por ellos encabezados fueron los ejecutores de los genocidios y que estos habían sido partes integrales de las funciones de las instituciones inspiradas y creadas con base en sus respectivos proyectos.

Durante mi viaje de retorno, este pequeño episodio ocupó mis pensamientos alrededor de la pregunta que titula esta columna. ¿Quién tiene la culpa del clima de violencia que reina en nuestra sociedad? ¿No estoy personalizando esa responsabilidad demasiado? Las respuestas a estas preguntas no son fáciles, sobre todo cuando pensamos en la violencia del día-a-día, la que cuesta la vida a más de 50 seres humanos cada fin de semana sólo en la capital. Los otros tipos de violencia ­la represión de las protestas de universitarios, obreros, enfermeros, médicos y hasta de los damnificados de las lluvias recientes; la terrible situación carcelaria; los ataques ad-personam y a instituciones como Globovisión, El Nacional y otras por grupos políticos organizados, o el cierre de RCTV y las 34 emisoras de radio, etc.­ sí tienen que ver con los mensajes que prácticamente a diario emiten el CP y sus colaboradores, contentivos de agresiones contra aquellos que no compartimos sus ideas, cuando no son ordenados directamente "desde arriba" como aquella frase: "¡Échenles gas del bueno a los estudiantes!". La violencia cotidiana ha sido fomentada, sin duda, por frases como: "Ser rico es malo".

En otras palabras, el régimen ha contribuido al estado de anomia, esto es: la pérdida creciente, a lo largo de los 12 años de su duración, de la aceptación de valores sociales compartidos. Esta anomia resulta cada vez más en mayor violencia.

Hay quienes sostienen que denunciar y atacar a Chávez Frías es contraproducente, dado el incomprensiblemente alto grado de aceptación de la que goza todavía. No comparto esta posición. El presidencialismo implica que el que manda lo hace como jefe del Estado y como jefe del Poder Ejecutivo.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/8543-ide-quien-es-la-culpa
Ilustración: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgDzNiYtV62KMt41u8wKavs4nhNLh7mkok3UUx2xA_lTGtqsYPqa-52Qjbz0y9hMPYdzImibVdy76YMNtMjZ5EeQYiULq55SA1hwQqq90mPtmrMu7TnYY6w9f0UaOU_3n6z41tvJvCjEl0/s400/HUGOCHAVEZ.jpg