- Jesús Sanoja Hernández. "Los militarismos (Perú y Venezuela)". Economía Hoy, Caracas, 22/09/2000.
- José Vicente Rangel. "Generales, aviones y política". El Diario de Caracas, 20/12/1981.
- Dossier: "La cuestión militar". El Ojo del Huracán, Caracas, nrs. 9/10 de nov. 91 / feb. 92.
- Dossier: Seguridad y de defensa. SIC, Caracas, nr. 425 de 06/80.
- Bayardo Ramírez Monagas. "Las Fuerzas Armadas Nacionales". El Diario de Caracas, 17/03/85.
Fotografía: "Cuenta que el Encargado del Ministerio de la Defensa Nacional presenta a la Asamblea Nacional Constituyente", Topografía Américana, Caracas, 1946. Firma autógrafa de Carlos Delgado Chalbaud.
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jueves, 21 de marzo de 2019
domingo, 4 de marzo de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Ariel Jiménez. Entrevista a Ernesto Mayz Vallenilla. El Universal, Caracas, 30/03/1986.
- Víctor Madonado Michelena. "Fantasías militaristas". El lobo, Caracas, 02/01/99.
- Emigdio Cañizález Guédez. "A cielo abierto: La juventud vuelve a tocar la puerta". Tribuna Popular, Caracas, 18/05/90.
- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: La otra Colombia". El Nacional, Caracas, 21/12/69.
- Juan Liscano. "La hora de las rectificaciones". El Nacional, 16/12/60.
Reproducción parcial: María Josefa Pérez entrevista a Rházes Hernández López; fotografía, Oswaldo Tejada. El Nacional, Caracas, 14/10/1977.
- Víctor Madonado Michelena. "Fantasías militaristas". El lobo, Caracas, 02/01/99.
- Emigdio Cañizález Guédez. "A cielo abierto: La juventud vuelve a tocar la puerta". Tribuna Popular, Caracas, 18/05/90.
- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: La otra Colombia". El Nacional, Caracas, 21/12/69.
- Juan Liscano. "La hora de las rectificaciones". El Nacional, 16/12/60.
Reproducción parcial: María Josefa Pérez entrevista a Rházes Hernández López; fotografía, Oswaldo Tejada. El Nacional, Caracas, 14/10/1977.
domingo, 26 de noviembre de 2017
viernes, 24 de noviembre de 2017
UNA MENTALIDAD CULTIVADA
EL IMPULSO, Barquisimeto, 29 de octubre de 2017
El ocaso del militarismo
Juan Guerrero
El real y verdadero ganador en cada elección venezolana, desde 1998 siempre ha sido el brutal, feroz y primitivo pensamiento militarista que han dado en llamar chavismo-socialismo del siglo XXI.
El militarismo en Venezuela jamás ha abandonado el poder del Estado. Desde inicios del siglo XIX cuando se funda la República y se van creando los espacios para el nacimiento de los partidos políticos, siempre los militares han estado controlando la actividad de los ciudadanos en su cotidianidad.
El espacio entre 1958-1998 fue quizá el único momento cuando la sociedad venezolana pudo avanzar en la construcción de su civilidad de manera autónoma y sin esa aberrante presencia de la mentalidad cuartelaría que tanto daño hace a la consciencia ciudadana.
Dolorosamente desde inicios de 1999 hasta el presente, el avance de la peste militarista, tanto de muchos civiles como de la casi totalidad del estamento militar venezolano, ha construido una muralla que a la fecha hace imposible que el ciudadano ocupe sus espacios naturales en el escenario político-administrativo nacional.
Porque el militarismo no comporta únicamente el disfraz del uniforme militar sino también y más grave, la mentalidad cultivada para la violencia y lo violento de la vida. Es una actitud de vida. Una postura de pensamiento, discurso y acción donde el semejante es visto como enemigo que debe ser eliminado.
Por ello, frente a un poder militarista como el que existe en Venezuela, que además se alía con oscuros grupos paramilitares y se asesora, bien en contrainteligencia con regímenes claramente identificados con la violencia desmedida de Estado, como Cuba, Irán, China, Corea del Norte, Siria, Turquía, que han sido denunciados como trasgresores de los derechos humanos, el gobierno venezolano ha ido perdiendo gradualmente su fuente originaria de legitimidad democrática, hasta convertirse en un régimen claramente militarista, autoritario, totalitario e inevitablemente arbitrario.
Una de las características de todo régimen militarista es la desmedida compra de equipamiento bélico para atender sus fuerzas policial-militares. Y en Venezuela eso es perfectamente demostrable en detrimento de las áreas médico-asistencial, alimentaria, educativa y cultural. Todas ellas en total abandono a tal grado que agencias internacionales ya han alertado sobre la muy inminente tragedia alimentaria y desnutrición infantil.
La presencia de militares activos y en situación de retiro en el escenario político-partidista venezolano, cada vez es más fuerte. Esto es alarmante toda vez que ya es imposible seguir viéndoles como sujetos neutrales en la guarda y custodia de los procesos electorales. Esto por la sencilla razón que candidatos a ocupar puestos en gobernaciones, alcaldías o diputaciones, apenas solicitan su baja y enseguida aparecen saltando en tarimas partidistas. Obviamente sus primeros seguidos son sus subalternos.
Pero además de ello siempre la mentalidad militarista verá al ciudadano, civil, como su enemigo a doblegar. Lo califica como sujeto que le estorba y por tanto, lo desprecia. Esa ha sido siempre la actitud del militar venezolano cuando se enfrenta al ciudadano.
En la Venezuela del siglo XXI la mentalidad militarista persiste y se ha consolidado en una extraña combinación de disfraces ideológicos, que van desde socialismo, bolivarianismo, chavismo, comunismo, junto con ciertas creencias del primitivo sincretismo religioso, que le han cuadrado el cerebro al militar para transformarlo en un sujeto supersticioso, déspota, que humilla, veja, y es capaz de capturar, torturar, asesinar y desaparecer a cualquier ciudadano por lo más elemental, como pensar diferente.
Jamás la mentalidad militarista ni los militares han podido llevar la sociedad a niveles realmente avanzados de progreso socioeconómicos. Por el contrario, todo poder militarista siempre ha llevado a las sociedades al despeñadero de la violencia, la ruina y el dolor generalizado en hambre, enfermedades y atraso educativo y cultural.
Razón sigue teniendo el profesor AmartyaSen, Premio Nobel de Economía 1998, quien indicó que toda dictadura y todo poder militarista es contrario al progreso humano. Su fracaso siempre será evidente.
Fuente:
http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-ocaso-del-militarismo
El ocaso del militarismo
Juan Guerrero
El real y verdadero ganador en cada elección venezolana, desde 1998 siempre ha sido el brutal, feroz y primitivo pensamiento militarista que han dado en llamar chavismo-socialismo del siglo XXI.
El militarismo en Venezuela jamás ha abandonado el poder del Estado. Desde inicios del siglo XIX cuando se funda la República y se van creando los espacios para el nacimiento de los partidos políticos, siempre los militares han estado controlando la actividad de los ciudadanos en su cotidianidad.
El espacio entre 1958-1998 fue quizá el único momento cuando la sociedad venezolana pudo avanzar en la construcción de su civilidad de manera autónoma y sin esa aberrante presencia de la mentalidad cuartelaría que tanto daño hace a la consciencia ciudadana.
Dolorosamente desde inicios de 1999 hasta el presente, el avance de la peste militarista, tanto de muchos civiles como de la casi totalidad del estamento militar venezolano, ha construido una muralla que a la fecha hace imposible que el ciudadano ocupe sus espacios naturales en el escenario político-administrativo nacional.
Porque el militarismo no comporta únicamente el disfraz del uniforme militar sino también y más grave, la mentalidad cultivada para la violencia y lo violento de la vida. Es una actitud de vida. Una postura de pensamiento, discurso y acción donde el semejante es visto como enemigo que debe ser eliminado.
Por ello, frente a un poder militarista como el que existe en Venezuela, que además se alía con oscuros grupos paramilitares y se asesora, bien en contrainteligencia con regímenes claramente identificados con la violencia desmedida de Estado, como Cuba, Irán, China, Corea del Norte, Siria, Turquía, que han sido denunciados como trasgresores de los derechos humanos, el gobierno venezolano ha ido perdiendo gradualmente su fuente originaria de legitimidad democrática, hasta convertirse en un régimen claramente militarista, autoritario, totalitario e inevitablemente arbitrario.
Una de las características de todo régimen militarista es la desmedida compra de equipamiento bélico para atender sus fuerzas policial-militares. Y en Venezuela eso es perfectamente demostrable en detrimento de las áreas médico-asistencial, alimentaria, educativa y cultural. Todas ellas en total abandono a tal grado que agencias internacionales ya han alertado sobre la muy inminente tragedia alimentaria y desnutrición infantil.
La presencia de militares activos y en situación de retiro en el escenario político-partidista venezolano, cada vez es más fuerte. Esto es alarmante toda vez que ya es imposible seguir viéndoles como sujetos neutrales en la guarda y custodia de los procesos electorales. Esto por la sencilla razón que candidatos a ocupar puestos en gobernaciones, alcaldías o diputaciones, apenas solicitan su baja y enseguida aparecen saltando en tarimas partidistas. Obviamente sus primeros seguidos son sus subalternos.
Pero además de ello siempre la mentalidad militarista verá al ciudadano, civil, como su enemigo a doblegar. Lo califica como sujeto que le estorba y por tanto, lo desprecia. Esa ha sido siempre la actitud del militar venezolano cuando se enfrenta al ciudadano.
En la Venezuela del siglo XXI la mentalidad militarista persiste y se ha consolidado en una extraña combinación de disfraces ideológicos, que van desde socialismo, bolivarianismo, chavismo, comunismo, junto con ciertas creencias del primitivo sincretismo religioso, que le han cuadrado el cerebro al militar para transformarlo en un sujeto supersticioso, déspota, que humilla, veja, y es capaz de capturar, torturar, asesinar y desaparecer a cualquier ciudadano por lo más elemental, como pensar diferente.
Jamás la mentalidad militarista ni los militares han podido llevar la sociedad a niveles realmente avanzados de progreso socioeconómicos. Por el contrario, todo poder militarista siempre ha llevado a las sociedades al despeñadero de la violencia, la ruina y el dolor generalizado en hambre, enfermedades y atraso educativo y cultural.
Razón sigue teniendo el profesor AmartyaSen, Premio Nobel de Economía 1998, quien indicó que toda dictadura y todo poder militarista es contrario al progreso humano. Su fracaso siempre será evidente.
Fuente:
http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-ocaso-del-militarismo
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Militarismo
viernes, 27 de octubre de 2017
LA CULTURA EN LA CARRACA
EL NACIONAL, Caracas, 12 de octubre de 2017
Los espacios culturales
Rodolfo Izaguirre
En los últimos años hemos perdido espacios destinados a la cultura, pero hemos visto cómo la sociedad civil ha logrado crear nuevos ámbitos, galerías de exposiciones, salas de teatro y de concierto. Nada puede detener los avances en el campo del arte y de la cultura. Los sé porque padecí en tiempos de la llamada cuarta república el peso burocrático que trataba de obstaculizar mi trabajo. Siempre surgirá un funcionario mediocre o un gobernante tosco y de pocas lecturas que tratará de bloquear tu camino. Lo logra, pero lo recorrido hasta el momento en que detienen tu paso es un terreno conquistado e irreversible. Cuando se levanten las esclusas que impidieron tus avances no recomenzarás desde el inicio sino desde el punto en el que te detuvieron porque todo lo que está detrás ya es nuestro. ¡Es terreno conquistado! Es por eso que para evitar mayores tropiezos la cultura requiere de armonía y rechaza todo poder autónomo o arbitrario. Exige una relación de elementos opuestos. De allí que el arte se produce cuando sucede ese glorioso encuentro de los criterios distintos.
Pero el poder autocrático, la rígida mentalidad militar sostiene, contrariamente, que en lugar de armonía la diferencia de criterios ocasiona caos, desorden. Entonces busca centralizar, impone un pensamiento único. Solo es artista aquel que acepta o se adhiere a mi línea política. Harán un arte degenerado quienes no se sometan a ella.
Estos autócratas se comportan como Elena, la mujer del rumano Ceausescu: “¡Cuando dialogo, no quiero que me interrumpan!”. Al alcanzar sus extremos, la derecha y la izquierda se dan la mano, se abrazan, se condecoran y el fascismo abre las cortinas y aparece en escena vistiendo el traje de maestro de ceremonias.
De allí, mi enfrentamiento con el populismo que coarta la libertad de pensamiento y obra; que trata a toda costa de desanimarme, aplastarme, sacarme del juego. Nunca olvidaremos a Hugo Chávez cuando, gritando “¡fuera! o “¡está ponchao!”, decapitó la gerencia cultural del país bajo la acusación de haberse convertido en un “principado”. Alguien rencoroso tuvo que haberle calentado la oreja al sátrapa porque no creo que un militar tan opaco tuviera la sutileza para suponer “principados”, en un mundo artístico que desconocía. En cualquier caso, aquel ultraje a la inteligencia y a la sensibilidad se emparentó con las nefastas “hazañas” de los nazis y evidenció, una vez más, que el fascismo no es patrimonio exclusivo de la ultraderecha; lo es de la izquierda y se apellidan Castro, Stalin y acostumbra lanzar al viento, para agravio del mundo, el nombre de cualquier otro déspota franquista, comunista o del islam.
Estamos decididos a rescatar las infraestructuras: los museos, los teatros Municipal, Nacional y el Teresa Carreño. Se dice del Teresa Carreño que cuando era de uno, íbamos todos, pero ahora, que “es de todos”, uno no va.
Rescatar la red de bibliotecas, las salas de danza. Devolverle a Radio Caracas Televisión y al Ateneo de Caracas sus respectivos patrimonios físicos y sus equipamientos técnicos, así como la dignidad que hizo de ellos referencia obligada de esparcimiento y altura cultural. Eliminar el sesgo ideológico que desvirtúa los propósitos de la Villa del Cine; construir salas de teatro en cada municipio y aspirar a que vuelva el pensamiento a activarse entre los venezolanos; entregar los teatros a los teatreros, el cine a los cineastas, la danza a los coreógrafos y bailarines, la música a los compositores; impedir que la política vuelva a regir los destinos del arte; que es una falacia afirmar que todos somos artistas; sostener que cualquier niño de la calle puede encontrar su gloria tocando un instrumento musical. Habrá que buscar por todos los medios que los militares, si quieren entrar en la política, tengan que despojarse del arma y del uniforme o, de lo contrario, encerrarse en el cuartel y ocuparse de sus propios asuntos.
Soy de los que sostienen que no es la economía ni la política lo que hace avanzar a los países; ¡es la cultura! Pero los políticos creen que son ellos los únicos que saben manejar el timón; pero sabemos que al igual que los militares no son muy dados a cultivarse.
En Venezuela, el arte y la cultura siempre han sido considerados como la guinda de la torta. Siempre marginados y relegados, los artistas somos gente rara, bohemios, pedigüeños: “¡Tú sabes, no son como nosotros!”.
Falta poco para que el régimen militar sostenga, como los nazis, que el arte que hacemos es un arte degenerado. Pero mientras lo decían, los jerarcas nazis se estaban robando las obras de arte de los museos y de las casas de los judíos ricos.
Mi aspiración, antes de escaparme para siempre de este mundo, es ver que la película, la pieza teatral, el espectáculo de danza no estén producidos u organizados “con las uñas” sino con un sólido apoyo financiero. Acabar con el “escríbete allí unas cuartillitas” o “este es un pago simbólico, ¿tú me entiendes?”. O la entrevista en televisión. Cada cinco años me tocaba integrar la comisión que ofrecería al candidato de mi preferencia la visión de lo que debería observar si ganaba las elecciones, pero el candidato ya tenía sus propios asesores, no necesariamente gente de la cultura, y mas tarde, aposentado ya en Miraflores, nombraba a alguien de su confianza para ocupar la presidencia del Conac y nuestras recomendaciones quedaban sepultadas en algún archivo muerto bajo el calor de Guarenas.
Esto que digo pasaba ayer. ¡Hoy padecemos tiempos peores!
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Rodolfo Izaguirre
domingo, 10 de septiembre de 2017
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Martín García Villasmil. "40 años de progreso en las Fuerzas Armadas". Élite, Caracas, nr. 2086 del 18/09/1965.
- Orlando Galofre Amador entrevista a José Machillanda: "El fantasma de la desmilitarización". El Globo, Caracas, 08/01/98.
- Aníbal Romero. "Las voces del silencio: En torno a los militares 'no-deliberantes' ". El Diario de Caracas, 04/12/90.
- Manuel Díaz Ugueto. "El carácter político de la insttución armada". El Nacional, Caracas, 17/01/84.
Reproducción: Escuela Militar de Venezuela. Promoción "General José Antonio Anzoátegui". Al pie de la gráfica, la siguiente leyenda: "HONOR AL MERITO: El Teniente Coronel Encargado de la Presidencia de la República, Carlos Delgado Chalbaud, colocándole la joya 'Honor al Mérito' al Alférez Jesús Ferrer Rojas, quien obtuvo la más alta calificación en todos los años de estudio". Élite, Caracas, nr. 1188 del 10/07/1948.
- Orlando Galofre Amador entrevista a José Machillanda: "El fantasma de la desmilitarización". El Globo, Caracas, 08/01/98.
- Aníbal Romero. "Las voces del silencio: En torno a los militares 'no-deliberantes' ". El Diario de Caracas, 04/12/90.
- Manuel Díaz Ugueto. "El carácter político de la insttución armada". El Nacional, Caracas, 17/01/84.
Reproducción: Escuela Militar de Venezuela. Promoción "General José Antonio Anzoátegui". Al pie de la gráfica, la siguiente leyenda: "HONOR AL MERITO: El Teniente Coronel Encargado de la Presidencia de la República, Carlos Delgado Chalbaud, colocándole la joya 'Honor al Mérito' al Alférez Jesús Ferrer Rojas, quien obtuvo la más alta calificación en todos los años de estudio". Élite, Caracas, nr. 1188 del 10/07/1948.
sábado, 6 de mayo de 2017
FRENTE A LA CÚPULA
Dictadura cuartelaria
Julio César Moreno
La cúpula militar, con la participación de los cuerpos policiales y las pandillas de colectivos armados ejecutan la represión más cruenta, sistemática, planificada e intensa que haya ocurrido en nuestro país contra la población civil, sometiéndola a procedimientos propios del estado de sitio y a la negación de todos sus derechos constitucionales.
Ahora el régimen se convierte en dictadura descarada y abierta, dispuesta a sofocar una rebelión democrática extendida rápidamente hacia los sectores más pobres de la población. Y como consecuencia de ello, la confrontación cambia radicalmente de naturaleza cuando esa crisis traslada a la ciudadanía un protagonismo sin precedentes, y junto al protagonismo popular la dirección política se acopla al reclamo que impone la calle
El país, cada día más unido y militante, exige la salida de Maduro para dar paso a una transición que atienda con urgencia el desastre social y económico, que rescate las instituciones secuestradas, realice elecciones estadales y municipales, y escoja a un nuevo presidente de la república capaz de gobernar en el marco de valores democráticos.
Mientras los venezolanos nos movilizamos por la reconquista de derechos fundamentales, el gobierno responde con crueldad extrema que hasta ahora deja un saldo de 29 muertos, centenares de heridos, además de numerosos detenidos, muchos de los cuales han sido sometidos a torturas, vejámenes y maltratos físicos. Y a estas alturas del largo y penoso proceso político económico y social ocurrido durante los últimos 17 años, la república se encuentra en una de las encrucijadas más peligrosas y difíciles con la economía colapsada y con cifras de empobrecimiento miseria y marginalidad sin parangón en la historia de la Venezuela petrolera.
Mientras tanto las respuestas gubernamentales a esta tragedia colectiva son: mayor concentración del poder, cierre de cualquier salida democrática que ponga en peligro la vida del régimen y uso de la fuerza para impedir los cambios que el país necesita
En las salas situacionales del oficialismo se venía contemplado desde hace tiempo un escenario como el que hoy finalmente se vive. La muerte de Chávez y el descalabro económico, producto de la baja de los precios del petróleo y del gigantesco saqueo de los recursos públicos, vaticinaban el desmoronamiento de un apoyo popular que había sido logrado mediante dádivas irresponsables presiones y mentiras.
En otras palabras los estrategas del régimen se prepararon para un inevitable conflicto social producto de sus propias políticas. Y cuando Nicolás Maduro y el PSUV quedan incapacitadas para afrontar el desmadre del país, los militares pasan a ser el único factor de poder represivo ante lo que puede convertírseles en un caos incontrolable.
Esa pretendida solución militarista se vio fortalecida con la aplastante derrota del gobierno en las parlamentarias de 2015. Recordemos que el Plan República garantizó el resultado verdadero de las votaciones, y neutralizó de manera efectiva a colectivos armados que intentaron aterrorizar a los votantes y desconocer la impecable victoria de la oposición.
Y mientras la disidencia democrática celebraba su histórica victoria ese domingo, Padrino López demostraba a extraños y propios donde reside el verdadero poder de decisión.
A partir de entonces la misma cúpula militar que permitió a los partidos de la MUD asumir el control de la Asamblea Nacional, se encargó de proteger y aupar las maniobras destinadas a lograr el desmantelamiento institucional del órgano legislativo, mediante la utilización del TSJ y de los poderes públicos secuestrados por el oficialismo.
Carente de fuerza real, hoy es perfectamente claro que Maduro gobierna bajo tutela en una eufemística fórmula de “alianza cívico –militar”, que en la práctica es una dictadura presidida por un civil sin autoridad verdadera, y sometido al creciente poder del aparato castrense. Así las cosas, las instituciones republicanas han quedado convertidas en despojos.
Una evidencia del avance de ese proceso, cada día más “militar” y menos “cívico”, es el reglamento que Padrino impuso el 2014, mediante el cual las armas de fuego “potencialmente letales” pueden ser utilizadas para atacar a manifestaciones opositoras. Esto, a pesar de que el artículo 68 de la Constitución prohíbe el uso de estas armas contra manifestaciones pacíficas. Ahora comprendemos los efectos de aquella medida que se concreta hoy en desolación y muerte.
Igualmente, ese poder de los uniformados se demuestra en el creciente control de la fuerza armada en áreas económicas de vital importancia estratégica para la nación. Recordemos que Maduro les ha entregado buena parte de la explotación del llamado Arco Minero del Orinoco, que comprende 112 mil kilómetros cuadrados extendidos en Guayana, Amazonas y Delta Amacuro.
Vistas así las cosas, todo indica que a medida que se concentra en los generales el ejercicio efectivo del poder con el fin de controlarlo todo, sus métodos represivos y la incapacidad para dialogar les continuarán aislando del resto de la nación y de la comunidad internacional.
Por esa razón, cuando se retira a nuestro país de la Organización de Estados Americanos el régimen demuestra su decisión de “apartarse a la cubana” del sistema interamericano, como hizo el Fidel de los años 60, en la creencia de que el aislamiento les facilitará el control de la sociedad mediante una represión aún más cruenta contra la población civil.
La ruptura del hilo constitucional denunciada por la Fiscal General de la República, y la advertencia que esta prominente figura del chavismo formula sobre arbitrarios procedimientos represivos, es un tardío pero inteligente y poco sutil recordatorio dirigido a sus antiguos compañeros, para que tengan en cuenta que la impunidad criminal es cada día más difícil en el mundo político de hoy.
Lo cierto es que, a menos que ocurran acontecimientos sorpresivos dentro de la propia institución militar, el panorama continuará signado por una lucha cada día más intensa entre millones de venezolanos civiles que queremos democracia y justicia y una cúpula de generales que creen poder imponernos una dictadura cuartelaria.
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/dictadura-cuartelaria_180097
Julio César Moreno
La cúpula militar, con la participación de los cuerpos policiales y las pandillas de colectivos armados ejecutan la represión más cruenta, sistemática, planificada e intensa que haya ocurrido en nuestro país contra la población civil, sometiéndola a procedimientos propios del estado de sitio y a la negación de todos sus derechos constitucionales.
Ahora el régimen se convierte en dictadura descarada y abierta, dispuesta a sofocar una rebelión democrática extendida rápidamente hacia los sectores más pobres de la población. Y como consecuencia de ello, la confrontación cambia radicalmente de naturaleza cuando esa crisis traslada a la ciudadanía un protagonismo sin precedentes, y junto al protagonismo popular la dirección política se acopla al reclamo que impone la calle
El país, cada día más unido y militante, exige la salida de Maduro para dar paso a una transición que atienda con urgencia el desastre social y económico, que rescate las instituciones secuestradas, realice elecciones estadales y municipales, y escoja a un nuevo presidente de la república capaz de gobernar en el marco de valores democráticos.
Mientras los venezolanos nos movilizamos por la reconquista de derechos fundamentales, el gobierno responde con crueldad extrema que hasta ahora deja un saldo de 29 muertos, centenares de heridos, además de numerosos detenidos, muchos de los cuales han sido sometidos a torturas, vejámenes y maltratos físicos. Y a estas alturas del largo y penoso proceso político económico y social ocurrido durante los últimos 17 años, la república se encuentra en una de las encrucijadas más peligrosas y difíciles con la economía colapsada y con cifras de empobrecimiento miseria y marginalidad sin parangón en la historia de la Venezuela petrolera.
Mientras tanto las respuestas gubernamentales a esta tragedia colectiva son: mayor concentración del poder, cierre de cualquier salida democrática que ponga en peligro la vida del régimen y uso de la fuerza para impedir los cambios que el país necesita
En las salas situacionales del oficialismo se venía contemplado desde hace tiempo un escenario como el que hoy finalmente se vive. La muerte de Chávez y el descalabro económico, producto de la baja de los precios del petróleo y del gigantesco saqueo de los recursos públicos, vaticinaban el desmoronamiento de un apoyo popular que había sido logrado mediante dádivas irresponsables presiones y mentiras.
En otras palabras los estrategas del régimen se prepararon para un inevitable conflicto social producto de sus propias políticas. Y cuando Nicolás Maduro y el PSUV quedan incapacitadas para afrontar el desmadre del país, los militares pasan a ser el único factor de poder represivo ante lo que puede convertírseles en un caos incontrolable.
Esa pretendida solución militarista se vio fortalecida con la aplastante derrota del gobierno en las parlamentarias de 2015. Recordemos que el Plan República garantizó el resultado verdadero de las votaciones, y neutralizó de manera efectiva a colectivos armados que intentaron aterrorizar a los votantes y desconocer la impecable victoria de la oposición.
Y mientras la disidencia democrática celebraba su histórica victoria ese domingo, Padrino López demostraba a extraños y propios donde reside el verdadero poder de decisión.
A partir de entonces la misma cúpula militar que permitió a los partidos de la MUD asumir el control de la Asamblea Nacional, se encargó de proteger y aupar las maniobras destinadas a lograr el desmantelamiento institucional del órgano legislativo, mediante la utilización del TSJ y de los poderes públicos secuestrados por el oficialismo.
Carente de fuerza real, hoy es perfectamente claro que Maduro gobierna bajo tutela en una eufemística fórmula de “alianza cívico –militar”, que en la práctica es una dictadura presidida por un civil sin autoridad verdadera, y sometido al creciente poder del aparato castrense. Así las cosas, las instituciones republicanas han quedado convertidas en despojos.
Una evidencia del avance de ese proceso, cada día más “militar” y menos “cívico”, es el reglamento que Padrino impuso el 2014, mediante el cual las armas de fuego “potencialmente letales” pueden ser utilizadas para atacar a manifestaciones opositoras. Esto, a pesar de que el artículo 68 de la Constitución prohíbe el uso de estas armas contra manifestaciones pacíficas. Ahora comprendemos los efectos de aquella medida que se concreta hoy en desolación y muerte.
Igualmente, ese poder de los uniformados se demuestra en el creciente control de la fuerza armada en áreas económicas de vital importancia estratégica para la nación. Recordemos que Maduro les ha entregado buena parte de la explotación del llamado Arco Minero del Orinoco, que comprende 112 mil kilómetros cuadrados extendidos en Guayana, Amazonas y Delta Amacuro.
Vistas así las cosas, todo indica que a medida que se concentra en los generales el ejercicio efectivo del poder con el fin de controlarlo todo, sus métodos represivos y la incapacidad para dialogar les continuarán aislando del resto de la nación y de la comunidad internacional.
Por esa razón, cuando se retira a nuestro país de la Organización de Estados Americanos el régimen demuestra su decisión de “apartarse a la cubana” del sistema interamericano, como hizo el Fidel de los años 60, en la creencia de que el aislamiento les facilitará el control de la sociedad mediante una represión aún más cruenta contra la población civil.
La ruptura del hilo constitucional denunciada por la Fiscal General de la República, y la advertencia que esta prominente figura del chavismo formula sobre arbitrarios procedimientos represivos, es un tardío pero inteligente y poco sutil recordatorio dirigido a sus antiguos compañeros, para que tengan en cuenta que la impunidad criminal es cada día más difícil en el mundo político de hoy.
Lo cierto es que, a menos que ocurran acontecimientos sorpresivos dentro de la propia institución militar, el panorama continuará signado por una lucha cada día más intensa entre millones de venezolanos civiles que queremos democracia y justicia y una cúpula de generales que creen poder imponernos una dictadura cuartelaria.
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/dictadura-cuartelaria_180097
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Fuerza Armada,
Julio César Moreno León,
Militarismo,
Represión
martes, 23 de agosto de 2016
CAZA DE CITAS
"Casey ordenó un sandwich y té helado. Los dos amigos se sentaron y se observaron con detenimiento. Esto, pensó Casey, es lo que me gusta de la vida militar. Una persona civil cuenta, como más, con tres o cuatro amigos íntimos. Un militar los tiene por docenas. En casi cualquier puesto podemos encontrar alguien con quien hemos compartido unos segundos de gran peligro, unos cuantos meses de aburrimiento, una botella o quizá una muchacha. Siempre tiene uno cerca el pasado. Nunca podría uno pretender ser distinto a como es, pues siempre habrá muchos que sepan demasiado sobre uno"
Fletcher Knebel y Charles A. Bailey II
("Siete días de mayo", Ediciones Destino, Barcelona, 1963: 16)
Captura de imagen: "Seven Days in May" de John Frankenheimer (1964).
Fletcher Knebel y Charles A. Bailey II
("Siete días de mayo", Ediciones Destino, Barcelona, 1963: 16)
Captura de imagen: "Seven Days in May" de John Frankenheimer (1964).
miércoles, 13 de julio de 2016
¿AL MINISTRO NO LE GUSTA EL MILITARISMO?
Perspectiva: Dotrina de seguridad y defensa
"Maduro
Moros evade sus responsabilidades al sobresaturar de funciones a la Fuerza
Armada”, sentenció el diputado Luis
Barragán, coordinador parlamentario de Vente Venezuela en la Asamblea Nacional.
“Necesitamos
de una democrática y democratizadora doctrina de seguridad y defensa de la
nación, capaz de asumir adecuadamente las dramáticas circunstancias actuales,
contribuyendo al reemplazo de un modelo y de una estrategia que nos ha
conducido inexorablemente al antidesarrollo, la miseria y la pobreza,
cercenando las libertades públicas”.
Agregó
el parlamentario: “Es en el ámbito de la defensa, el que directamente concierne
a la Fuerza Armada Nacional, donde debe rectificarse urgentemente, pues las
hipótesis y los escenarios del conflicto no residen en los trámites portuarios
ni la disciplina – poca o mucha – que ha de imponerse de acuerdo a la interesada y corta mirada del Comandante
en Jefe y, mucho menos, en la existencia y persecución de un imaginario enemigo
interno al que desea responsabilizar por las decisiones que sólo él ha
adoptado, excediéndose en sus funciones para refugiarse en la corporación
militar, partidizándola”.
Precisó
que la hiperinflación, por ejemplo, no encuentra remedio alguno en el terreno
estrictamente militar, como tampoco lo
consiguen las altas y sostenidas tasas
de muertes callejeras, militarizados por largo tiempo los espacios públicos.
Aseguró que estos problemas responden a supuestos, principios e iniciativas que
responden a otros y muy específicos ámbitos que ha eludido Nicolás Maduro y,
después de fracasar una y otra vez, pretende escudarse en el sector militar al
que la Constitución le asigna responsabilidades especializadas que ameritan de
un elevado y exclusivo desempeño profesional.
“Y,
aunque al ministro Padrino López diga no gustarle el militarismo, la prédica y
los hechos demuestran la indeseada y contraproducente militarización de los
problemas económicos y sociales que, paradójicamente, llevó a la pérdida de
soberanía y seguridad alimentaria como una de sus consecuencias, a la impune
putrefacción de miles de toneladas de alimentos en los puertos o a la insólita
sobreprotección de Carlos Osorio,
acusado por un desfalco de $ 27 millardos. Estos problemas no cuentan con
naturaleza militar alguna, sino obedecen al comprobadísimo fracaso de un modelo
y una estrategia económica y social que agiganta y lesiona al Estado, como a la
administración de la justicia puesta al servicio de las mafias, desconocidas
las competencias parlamentarias e investigación y denuncia”.
Concluye
el diputado Barragán: “En definitiva,
con vista al temido referéndum revocatorio, irrefutablemente
constitucional, todo estriba en la creación de una artificial crisis de Estado
a la que contribuye Maduro Moros al sobresaturar a la Fuerza Armada de
responsabilidades, evadiendo las suyas, excediéndose en su condición de
Comandante en Jefe. Deliberadamente, rechaza una democrática y democratizadora
doctrina de seguridad y defensa, resistiéndose a un modelo y una estrategia de
desarrollo económico signado por el libre desarrollo, la prosperidad y la
equidad social que nos puede sacar de esta inédita crisis humanitaria, en lugar
de las acciones militares que tienen otra naturaleza y fines”.
Referencia:
13/07/2016
Diputado
Barragán: Maduro sobresatura a la Fuerza Armada
ND
/ nota de prensa / 13 jul 2016.- El diputado a la Asamblea Nacional, Luis
Barragán aseguró este lunes que el presidente Nicolás Maduro evade sus
responsabilidades al sobresaturar de funciones a la Fuerza Armada.
A
su juicio, el país necesita de una democrática y democratizadora doctrina de
seguridad y defensa de la nación, “capaz de asumir adecuadamente las dramáticas
circunstancias actuales, contribuyendo al reemplazo de un modelo y de una
estrategia que nos ha conducido inexorablemente al antidesarrollo, la miseria y
la pobreza, cercenando las libertades públicas”.
Consideró
que lo que realmente le concierne a la Fuerza Armada Nacional es el ámbito de
la defensa, “donde debe rectificarse urgentemente, pues las hipótesis y los
escenarios del conflicto no residen en los trámites portuarios ni la disciplina
– poca o mucha – que ha de imponerse de acuerdo a la interesada y corta mirada
del Comandante en Jefe y, mucho menos, en la existencia y persecución de un
imaginario enemigo interno al que desea responsabilizar por las decisiones que
sólo él ha adoptado, excediéndose en sus funciones para refugiarse en la
corporación militar, partidizándola”.
Precisó
que la hiperinflación, por ejemplo, no encuentra remedio alguno en el terreno
estrictamente militar, como tampoco lo consiguen las altas y sostenidas tasas
de muertes callejeras, militarizados por largo tiempo los espacios públicos.
Aseguró que estos problemas responden a supuestos, principios e iniciativas que
responden a otros y muy específicos ámbitos que ha eludido Nicolás Maduro y,
después de fracasar una y otra vez, pretende escudarse en el sector militar al
que la Constitución le asigna responsabilidades especializadas que ameritan de
un elevado y exclusivo desempeño profesional.
“Y,
aunque al ministro Padrino López diga no gustarle el militarismo, la prédica y
los hechos demuestran la indeseada y contraproducente militarización de los
problemas económicos y sociales que, paradójicamente, llevó a la pérdida de soberanía
y seguridad alimentaria como una de sus consecuencias, a la impune putrefacción
de miles de toneladas de alimentos en los puertos o a la insólita
sobreprotección de Carlos Osorio, acusado por un desfalco de $ 27 millardos.
Estos problemas no cuentan con naturaleza militar alguna, sino obedecen al
comprobadísimo fracaso de un modelo y una estrategia económica y social que
agiganta y lesiona al Estado, como a la administración de la justicia puesta al
servicio de las mafias, desconocidas las competencias parlamentarias e
investigación y denuncia”.
Finalmente,
añadió: “En definitiva, con vista al temido referéndum revocatorio,
irrefutablemente constitucional, todo estriba en la creación de una artificial
crisis de Estado a la que contribuye Maduro Moros al sobresaturar a la Fuerza
Armada de responsabilidades, evadiendo las suyas, excediéndose en su condición
de Comandante en Jefe. Deliberadamente, rechaza una democrática y
democratizadora doctrina de seguridad y defensa, resistiéndose a un modelo y
una estrategia de desarrollo económico signado por el libre desarrollo, la
prosperidad y la equidad social que nos puede sacar de esta inédita crisis
humanitaria, en lugar de las acciones militares que tienen otra naturaleza y
fines”.
13/07/2016
Barragán:
Maduro evade sus responsabilidades y sobresatura a la FAN
El
diputado de Vente Venezuela por Aragua fija posición sobre la entrega de
poderes a Padrino López
(Caracas.
13/07/2016) El diputado y coordinador parlamentario de Vente Venezuela, Luis
Barragán, se refirió este miércoles a la entrega de poderes al ministro de la
Defensa, Vladimir Padrino López. Consideró que con esa medida, “Nicolás Maduro
evade sus responsabilidades y sobresatura de funciones a la Fuerza Armada
Nacional [FAN]”.
Barragán
señaló que se requiere una democrática doctrina de seguridad y defensa de la
nación, “capaz de asumir adecuadamente las dramáticas circunstancias actuales,
contribuyendo al reemplazo de un modelo y de una estrategia que nos ha
conducido al antidesarrollo, la miseria y la pobreza”.
Sostuvo
que el ámbito de la defensa concierne directamente a la FAN y es allí donde
debe rectificarse. Rechazó que el Ejecutivo se refugie en la institución
militar, partidizándola.
El
parlamentario precisó que la hiperinflación, por ejemplo, no encuentra remedio
alguno en el terreno estrictamente militar, como tampoco lo consiguen las tasas
de muerte y otros graves problemas.
“Aunque
el ministro Padrino López dice que no le gusta el militarismo, la prédica y los
hechos demuestran una militarización de los problemas económicos y sociales.
Eso llevó a la pérdida de la soberanía y la seguridad alimentaria”, dijo.
Para
Barragán, todo estriba en la creación de una artificial crisis de Estado a la
que Maduro contribuye al resistirse a un modelo de libre desarrollo,
prosperidad y equidad social.
13/07/2016
Fotografías: Dayana Vizcaya, en el Palacio Legislativo (06/2016); y, en el Salón de los Escudos, con motivo de la visita a Palacio de estudiantes provenientes del estado Aragua (13/07/2016(. Caracas.
domingo, 12 de junio de 2016
CONSTANTES HISTÓRICAS
La militarización y el aporte académico
Luis Barragán
La mayor particularidad del socialismo imperante en Venezuela, imposible de superar por la maquinaria propagandística del régimen, es la de su indefinición teórica. Delatado por los hechos, queda así el saldo de dos de las constantes históricas que marcan a un país incómodo con el nuevo siglo: el rentismo petrolero y el militarismo sagaz.
Múltiples, difíciles e hirientes las vicisitudes, la academia intenta aprehenderlas aportando una interpretación indispensable para el debate impostergable, colándose entre la censura y el bloqueo informativo, a través de la hazañosa impresión convencional y de la digital relacionada con el Estado Cuartel y el control civil, como la meritoria edición alusiva de la revista “Mundo Nuevo” (USB, Caracas, 2014: http://www.iaeal.usb.ve/mundonuevo/revistas/MN15/MN_15.pdf); la reciente publicación de “El Estado Cuartel en Venezuela”, bajo la coordinación de Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar (Negro Sobre Blanco, Caracas, 2014); o la difusión de la interesante disertación de Hernán Castillo en la Academia Nacional de Historia (Caracas, 2014: https://www.youtube.com/watch?v=A9L8otQPiB8).
Las arbitrarias reacciones y desesperadas respuestas de los voceros gubernamentales, añadida la postura del titular del ministerio de la Defensa, ante el proceso referendario que pretenden detener, ejemplifica muy bien ese saldo calamitoso de las bayonetas que hablan. Incluso, se ha señalado, el gasto militar es cuatro veces mayor que el de los alimentos (http://www.lapatilla.com/site/2016/06/06/gasto-en-defensa-es-cuatro-veces-mayor-que-el-de-alimentacion), indicio suficientemente fundado de un pretorianismo que, a juicio del Dr. Luis Alberto Buttó, como otros de sus colegas, yendo más allá de las prevenciones conceptuales del recordado Dr. Domingo Irwin, nos colocan en una definitiva etapa de militarización de la sociedad.
Sobran los testimonios personales al respecto, pues, es el caso de una persona amiga que salió del país por dos meses y de otra que nos visitó, luego de varios años ausente, sorprendidos por el incremento cada vez más marcado de las fuerzas militares en las calles que, por cierto, no impide el aumento de la ya cotidiana violencia hamponil. Aporía que se une a otra, pues, no hay un país integrante de la OPEP que experimente una crisis humanitaria como la nuestra, convertido en un irrespeto el pretexto de los bajos precios del petróleo, y – algo más que una anécdota – impresiona el vistazo a cualquier autopista repleta de automóviles que ilustran un atraso de numerosos años.
Sostenemos que el socialismo venezolano no menos real que los ya conocidos, cuenta con una naturaleza mercantil y campamental innegable, como tuvimos ocasión de denunciarlo en algunas de nuestras modestas intervenciones en el pasado período legislativo de la Asamblea Nacional. A la urgencia de superarlo, se impone la de una adecuada interpretación y, sin dudas, la academia ha realizado importantes esfuerzos que una transición democrática ha de valorar para hacerse – sencillamente – viable.
Fotografía: http://sumarium.com/fuerza-armada-y-chavistas-inician-las-maniobras-militares-ordenadas-por-maduro/
Luis Barragán
La mayor particularidad del socialismo imperante en Venezuela, imposible de superar por la maquinaria propagandística del régimen, es la de su indefinición teórica. Delatado por los hechos, queda así el saldo de dos de las constantes históricas que marcan a un país incómodo con el nuevo siglo: el rentismo petrolero y el militarismo sagaz.
Múltiples, difíciles e hirientes las vicisitudes, la academia intenta aprehenderlas aportando una interpretación indispensable para el debate impostergable, colándose entre la censura y el bloqueo informativo, a través de la hazañosa impresión convencional y de la digital relacionada con el Estado Cuartel y el control civil, como la meritoria edición alusiva de la revista “Mundo Nuevo” (USB, Caracas, 2014: http://www.iaeal.usb.ve/mundonuevo/revistas/MN15/MN_15.pdf); la reciente publicación de “El Estado Cuartel en Venezuela”, bajo la coordinación de Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar (Negro Sobre Blanco, Caracas, 2014); o la difusión de la interesante disertación de Hernán Castillo en la Academia Nacional de Historia (Caracas, 2014: https://www.youtube.com/watch?v=A9L8otQPiB8).
Las arbitrarias reacciones y desesperadas respuestas de los voceros gubernamentales, añadida la postura del titular del ministerio de la Defensa, ante el proceso referendario que pretenden detener, ejemplifica muy bien ese saldo calamitoso de las bayonetas que hablan. Incluso, se ha señalado, el gasto militar es cuatro veces mayor que el de los alimentos (http://www.lapatilla.com/site/2016/06/06/gasto-en-defensa-es-cuatro-veces-mayor-que-el-de-alimentacion), indicio suficientemente fundado de un pretorianismo que, a juicio del Dr. Luis Alberto Buttó, como otros de sus colegas, yendo más allá de las prevenciones conceptuales del recordado Dr. Domingo Irwin, nos colocan en una definitiva etapa de militarización de la sociedad.
Sobran los testimonios personales al respecto, pues, es el caso de una persona amiga que salió del país por dos meses y de otra que nos visitó, luego de varios años ausente, sorprendidos por el incremento cada vez más marcado de las fuerzas militares en las calles que, por cierto, no impide el aumento de la ya cotidiana violencia hamponil. Aporía que se une a otra, pues, no hay un país integrante de la OPEP que experimente una crisis humanitaria como la nuestra, convertido en un irrespeto el pretexto de los bajos precios del petróleo, y – algo más que una anécdota – impresiona el vistazo a cualquier autopista repleta de automóviles que ilustran un atraso de numerosos años.Sostenemos que el socialismo venezolano no menos real que los ya conocidos, cuenta con una naturaleza mercantil y campamental innegable, como tuvimos ocasión de denunciarlo en algunas de nuestras modestas intervenciones en el pasado período legislativo de la Asamblea Nacional. A la urgencia de superarlo, se impone la de una adecuada interpretación y, sin dudas, la academia ha realizado importantes esfuerzos que una transición democrática ha de valorar para hacerse – sencillamente – viable.
Fotografía: http://sumarium.com/fuerza-armada-y-chavistas-inician-las-maniobras-militares-ordenadas-por-maduro/
12/06/2016
http://guayoyoenletras.net/2016/06/12/la-militarizacion-aporte-academico/ domingo, 5 de junio de 2016
CAZA DE CITAS

"Nuestra tradición no es militarista, es expresión
del pretorianismo moderno venezolano”
Domingo
Irwin – Ingrid Micett
(“Militares y política en Venezuela, siglo XX”, en:
Montalbán, UCAB, Caracas, nr. 44 de
2010: 165)
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Caza de citas,
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Militarismo,
Pretorianismo
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