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sábado, 30 de julio de 2011

BITÁCORA (2)



Miércoles 27 de los corrientes. Suspensión de la sesión ordinaria de la Comisión de Cultura de la Asamblea. El personal técnico, por cierto del PSUV, no tenía listo el trabajo. Imprevisto, nos fuímos a la sede de la Hemeroteca Nacional (Foro Libertador), y, finalizando la tarde, llegamos a la parte final de un concierto dado por Amílcar Briceño. Hubo una tranca espectacular en el centro (eufemísticamente) histórico de Caracas. Protestas en la parte alta de la avenida Baralt y en la Cota Mil. Deudas del gobierno con quienes hacen gobierno. Trabajadores del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), por ejemplo. Dimos una inmensa vuelta y caímos en la avenida Fuerzas Armadas, donde apreciamos lo que hicieron con el remate, el célebre remate de libros. Transformación de las entrañas del puente. Colorido de parque recreacional, imitación de "Mc Donald's". Casetas que reducen la oferta. Rostros también nuevos. Y, al final, la placa del municipio Libertador, revela el propósito: "Resistencia literaria". Increíble el baño de ideologicismo barato y propaganda política. Asistimos a un fenómeno calamitoso de comprensión del país. Unas que otras fotos y huída del lugar...

lunes, 25 de julio de 2011

BIBLIOCIDIO


De un remate de libros
por Luis Barragán


Las viejas fotografías revelan una hermosa avenida con arqueado puente limpiamente iluminado en sus extrañas, inaugurada en la Caracas del perezjimenato. La ciudad aniversaria del nuevo siglo, la recuerda ahora como un inmenso tramo de remiendos y obras complementarias incumplidas, agresora sistemática del peatón que la sabe congestionada también por el basural.

A mediados de los ochenta, acaso avergonzada la década frente a las promesas de la otra centuria que se acercaba, hubo la lenta mudanza del remate de libros y revistas de las esquinas de Padre Sierra a Múñoz que pugnaban por kioscos de mayor confort y prestancia estética. Sin lugar a dudas, el permiso y arribo de la mercadería impresa transformaría, como en efecto lo hizo, aquellos sótanos visibles de suciedad, rancios olores, maltrechos dormitorios para una delincuencia de menores ambiciones: los viejo-libreros se emparagüaron con el puente de la avenida Fuerzas Armadas, incluyendo las no menos célebres mesas de ajedrez.

En todo caso, la metrópoli agorafóbica permitió que la imprenta librara una batalla en su nombre para la recuperación de los espacios perdidos. Toda herencia desesperada halló un lugar para realizarse, los ejemplares sobrantes del hogar encontraron destino, el hurto furtivo localizó un nido, el estudiante cansado un pretexto y las ediciones ilegales un mercado, para cubrir la demanda más exigente, pasando por los apremios escolares, hasta llegar a las foto-novelas, las rosa y de vaqueros, por no citar el material pornográfico que nunca sospechó de la red de redes.

Al principiar los noventa, surgió la alternativa de una plazuela triangular ubicada en Bellas Artes y, frente a la desconfianza de algunos que no la creyeron un referente promisorio para las nuevas cotizaciones, otros se mudaron. Recordamos a dos o tres excelentes libreros, hechos sobre una larga experiencia y comprobada vocación, que fracasaron después con la plazuela que sucumbió ante unas vaguadas consecutivas que padeció la zona, amén del deterioro y el hamponato de estilo.

Las mesas más o menos artesanales de origen, dieron lugar a cajones de fortísimo metal de distintas dimensiones que hicieron del remate-debajo-del-puente, un territorio de la sospechosa formalidad comercial alcanzada. No sólo hubo un reparto del espacio disponible que protocolizó la fusión de los mesones, haciendo más fuertes unos comerciantes que otros y autorizando el subempleo, sino que se convirtieron en grandes y desiguales armarios o torres que también procuraban obstaculizar el hospedaje nocturno de vagos y maleantes. Sin embargo, el objeto principal se mantuvo, a sabiendas de la aparición de las grandes librerías formales que, al este de Caracas, ofrecen y encarecen aquellas piezas que el bibliófilo las aspiraba en el centro – acaso - menos riesgoso de la ciudad.

Recientemente, las autoridades municipales tuvieron la genial idea de transformar el vientre de la avenida y, para ello, construyeron los pequeños locales que entran en conflicto con la arquitectura sobreviviente de las Fuerzas Armadas. Y, en lugar de corregir las fallas o desarreglos del lugar, saneando tan particular mercado, envalentonándolo como referente espontáneo para una mercancía cada vez más difícil en la era del control de cambio, dispusieron de un número más reducido de esos pequeños locales, sujetos a la renovación trimestral de los permisos, que no tardarán en depreciarse o hallar mejor ocasión para la chatarra alimentaria de los apurados transeúntes, juntándose la necesidad de responder al clientelismo político con el hambre de los contratistas que hurgan cada rincón de la metrópoli.

Ojalá no fuese así, pero el remate del puente de las Fuerzas Armadas, donde obtuve y celebré la primera edición de “El reino de este mundo” de Carpentier, o las novelitas francesas del siglo XIX que tuve ocasión de obsequiar en lejana fecha, se convertirá en otro simulacro hasta desaparecer. Y con él, una generación de libreros y bibliófilos irreemplazables.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/librosyautores/8928-de-un-remate-de-libros
Fotografía: Avenida Fuerzas Armadas, Caracas. Tomada de Caracas en Retrospectiva: mariafsigillo.blogspot.com

lunes, 9 de mayo de 2011

ENDEUDADO


Inmediata particularidad de la novela: adquirida en bs. débiles diez mil, puente de las Fuerzas Armadas. Edición del 2006, lo creo también una de las piezas excepcionales de las mesas de remate. Aunque pueden encontrarse, en una o dos mesas, tercer o cuatro tramo, títulos que no sabemos si son copias-piratas, pues, frecuentemente, no exhiben un defecto de impresión para disfreute del bibliófilo (si de edición original se trata).

Una de las grandes deudas que tenemos es con el autor. Al igual que Roberto Bolaños, es muy poco lo que le hemos visto. Por lo pronto, una observación: no nos gustó la novela que siempre prometió atraparnos, sin lograrlo; la culminamos por un rito de ... culminación, ante el tedio. Construye y ensambla bien las historias, se desliza hacia el ensayo (o la crónica periodística), no nos deslumbra el como está escrita. Es una modestísima opinión, claro está, de aficionado.


LB

viernes, 7 de enero de 2011

hallazgo de una crónica


Crónica de un hallazgo
LB


El remate de libros del caraqueñisimo puente de las Fuerzas Armadas, recibió desde principios del año pasado una buena "tajada" de lo que fue la biblioteca de José Giacopini Zárraga, curioso venezolano de cercanías testimoniales con el poder. Presumimos que mejor suerte tuvieron los ejemplares más vistosos, mejor encuadernados y hasta de considerable y literal peso, con olvido de aquellas obras especialmente dedicadas.

Tuvimos varios días en la pesquisa de títulos significativos, con la estrategia del caso (mostrando desinterés al vendedor), pero no imaginamos hallar la "Crónica..." autografiada especialmente por el autor y que fue de supremo interés de un amigo a quien la obsequiamos, quien mo sabemos todavía cómo ha hecho ante la evidente enfermedad del ejemplar. Por el tamaño y tema del libro, el vededor alegó que se coló sin querer (como si fuese una persona el libro) en el promontorio de la mesa, entre los títulos que supuso de menor monta, queriendo triplicar el precio básico, pero con paciencia, quizá olvidándonos (son muchos los manoseadores diarios que curiosean en las mesas), lo cazamos y adquirimos a ese precio básico una semana después.

sobre la dedicación












Breve manuscrito náufrago
LB


Moleiro dedica la tercera edición de su "La izquierda y su proceso" a "José", quien evidentemente no es un conocido más o el sobrevenido curioso solicitador de autógrafo. Por lo que, deducimos, nunca tendría interés (el dedicado) de desprenderse de la obra en la que hay un testimonio de aprecio y reconocimiento (dedicador). Quizá se lo hurtaron, lo prestó y más nunca lo devolvieron, alguna mudanza de los herederos concluyó en la necesaria expulsión de la pieza que estorbaba, fue rifada la biblioteca...

Independientemente de la prestancia del autor, que la tuvo a pesar de las distancias ideológicas que puedan invocarse, la dedicatoria le concede un valor agregado al ejemplar. Esta sola circunstancia la suponemos de interés colectivo y ciudadano, pero - convengamos - que la Biblioteca Nacional no es el destino natural de tan importantes piezas, porque - además del déficit presupuestario - no constituye garantía alguna para la preservación del patrimonio bibliográfico venezolano. ¿No puedee, por ejemplo, publicitarse como tal destinatario e impedir mayores naufragios?. Y posiblemente, aunque algún febril intérprete del oficialismo condene el lugar,acá podamos ver la bondad del mercado, porque la aludida expulsión de la pieza halla un destino que es mejor que no disponer de alguno: accedemos al título a través del conocido remate del puente de las Fuerzas Armadas, Caracas. Ahora, se ha convertido en obsequio interesante para un bibliófilo amigo nuestro, que lo tendrá en sus manos en los venideros días.

miércoles, 4 de agosto de 2010

dedicado a perla


Sobre un hallazgo
LB

La muestra ratifica lo que referimos en anteriores comentarios. Es posible (y plausible), la aparición de ciertas piezas en los remates de libros, dignas de guardar. Por ejemplo, en "Un rostro absolutamente" (Monte Avila, Caracas, 1982), hallamos no sólo la dedicatoria del autor a "Perla", sino también una nota manuscrita, personal y un poco más extensa.

No imaginamos que la privilegiada "Perla" desechara tan importante testimonio de amistad. Se traspapeló. Quizá un extravío. Un hurto. O quién sabe qué.

El ejemplar andaba medio escondido entre otros que seleccionamos en una ocasión para borronear algo sobre el gran novelista que es Balza. Nos sentimos afortunados de tenerlo, adquirido a principios de los dos mil. Buscamos incansablemente otra nota, unos versos hecho a mano de Erwin Burguera, un particular parlamentario de los remotos tiempos de los '70 u '80. De reaparecer, lo traeremos al grupo.

sábado, 5 de junio de 2010

Notas del remate




Tenemos una extensa lista de libros pendientes, incluyendo el reajuste presupuestario (eso que tan prosopopéyicamente llaman "enjugar el déficit"). Meier es parte de la lista. Un título, relacionado con la Constitución de 1999 y un capítulo específico como el referido a la seguridad y defensa. Otro, el recientemente conquistado.

Vi en las vitrinas, "La gobernabilidad ....", a bs. 60,oo o 70,oo, pero que maravilloso es el azar. En las Fuerzas Armadas, intacto, encapsulado en plástico transparente, Bs, 15, oo. Pendiente para la otra lista, gruesa lista de vacaciones (si las hay): La gobernabilidad en la teoría política y sus elementos, teoría general de los dd. hh., breve historia y características, condensándose en el capítulo final: Los derechos humanos y la gobernabilidad democrática.

Por Bs. 80,oo (esta vez fuertes), logramos los dos tomos de RH, impreso en 1956. ¿Quién era RH? Nada más y nada menos que Laureanito Vallenilla Lanz (o Planchart), ministro de Relaciones Interiores de Péreez Jiménez.

Temas como la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, el Partido Comunista, 25 años de Doña Bárbara, La generación del '28, César Zumeta, El inefable New York Times, Isla de Aves, Aburguesar al proletariado, entre otros, llaman poderosamente la atención. El vendedor me dijo de otros ejeplares, pero que aún no los tenía. Claro, con una advertencia: serán más caros. De modo que la técnica, si puede llamarse así con la venia de Abraham, consiste en dejar que lleguen porque no es mucha la demanda, adquiriéndolo en la debida oportunidad en el remate de las Fuerzas Armadas.


!Diez bolívares en el remate de las Fuerzas Armadas! Perdí el título muchos años atrás. Ya lo recuperé. No recuerdo si está en las Obras Selectas de Romero, recientemente editadas. No olvido que, por entonces, denostaban de Aníbal por ser autor de una sola obra: la presentación de la compilación y, si acaso, una ponencia.

La obra, impresa en 1980, tiene - entre otros autores - a Juan Carlos Rey, Arístides Calvani, Carlos Celis Noguera, Elsa Cardozo, Alberto Müller Rojas, José Vicente Rangel.