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viernes, 14 de noviembre de 2014

LA LÁMPARA INSOMNE

Penitente octubrismo (y la biblioteca de Abraham Quintero)
Luis Barragán


Frecuentemente, se entiende por “octubrismo” aquellos principios o postulados, enunciados o realizados, añadidas las resistencias generadas, que inspiraron el ciclo iniciado el 18 de octubre de 1945, permitiendo establecer algunas coincidencias o diferencias respecto a otra etapa histórica, como la inaugurada el 2 de febrero de 1999. Ambas manifestaciones – la originaria y la derivada -  hablan de un mismo modelo rentista de desarrollo, naturalmente afincado en un conjunto de creencias, símbolos y discursos (imaginario), capaz de responder a las coyunturas o confrontar retos similares.

El ciclo abierto en  los cuarenta del siglo XX, por cierto, reivindicado a su modo por Marcos Pérez Jiménez hasta los capítulos finales de su gobierno, se extendió hasta mediados de la primera década del XXI, procurando o forzando el consenso a través de un poderoso mito: la revolución. Evidentemente media una distancia abismal, por la habilidad, circunstancia y densidad del anuncio que hizo el conocido Rómulo Betancourt en  el mitín del Nuevo Circo, el 17 de octubre de 1945, y la estremecedora espontaneidad, sentido de oportunidad y, valga acotar,  inadvertida sobriedad de sus captores de la que también se valió el desconocido Hugo Chávez, el 4 de febrero de 1992. Sin embargo, al revisar pacientemente los discursos de ambos protagonistas, ayudando a configurar el fenómeno octubrista, coinciden en sus principales banderas.

Sintonizan con un determinado imaginario de la revolución, los obliga una inaplazable emergencia social, abortan la inminente guerra civil, la institución castrense recobra un protagonismo político que supusimos superado, luchan contra la corrupción, la movilización  populista atenta contra el pluralismo invocado, aunque hay discrepancias propias de mentalidades, épocas y elencos llamados a ejercer el gobierno. Por ejemplo, el uno, echa las bases de una distinta política petrolera que el otro agotó e, irremediablemente, distorsionó; en un caso, se habló de la despersonalización del poder, mientras que, en el otro, de la despartidización extrema; un proyecto fue redefinido y concursado por otros actores, a partir de 1958, en contraste con el otro que comenzó a sincerarse unilateralmente,  luego de 2006; hubo responsabilidad, trayectoria e innovación en los equipos gubernamentales, setenta años atrás, pero soportamos la irresponsabilidad, improvisación y rutina de casi dieciséis años que rematan en una crisis crónica, aguda y censurada.

Evidentemente, versamos sobre períodos históricos diferentes, sumados los respectivos partidos de gobierno, pues, en perspectiva, quiérase o no, hay un dramático contraste entre la vieja Acción Democrática de una también intensa y agitada vida interna, sobreviviente en la oposición, y el Movimiento V República / PSUV, bajo parámetros militaristas y que no se entendería fuera de la dirección del Estado.  Luce interesante la hipótesis en relación al trienio y al sexenio octubristas de Betancourt y Chávez: original y copia, pues.

La biblioteca de Abraham Quintero

Lo conocimos gracias a las redes sociales, incursionando en sendos grupos de su predilección. En el de libros, por ejemplo, promovía la lectura, leyendo. Sus comentarios fueron densos, oportunos, didácticos. Un buen día, luego de tantas horas de intercambio virtual, la otra perspectiva del tiempo real, María Efe y yo, junto al matrimonio Balladares, lo visitamos: la espléndida comida de un gourmet que, vale subrayarlo, cocinaba, fue el mejor pretexto para hablar estrictamente de todo, incluyendo las piezas artísticas del modesto apartamento, pero lo mejor fue, con pipa empuñada para la degustación de una variada picadura, adentrarse en la biblioteca que cabalmente ejercitaba, aunque el estricto y cuidadoso orden de sus selectos títulos aparentemente lo desmentían. Además, coincidíamos con él en que una buena colección de libros ha de depurarse constantemente, por lo que había títulos en permanente tránsito que muy bien envidiarían a los autores que permanecieron en los estantes de una habitación que parecía intimidar a la misma computadora que los ventilaba. En la extinta St. Honoré, comiendo unas arepas por las Tres Gracias luego de un concierto del Orfeón Universitario, a través del correo electrónico o por el teléfono convencional, María Efe y yo admirábamos al lector, leyente, y al conversador, oyente. Y, reflexionándola en  su magnífico blog, la muerte de un cristiano (http://lecturas-yantares-placeres.blogspot.com/2014/08/la-muerte-del-cristiano.html) rubricó la indeseada despedida: falleció Abraham Quintero, el diplomático de carrera jubilado,inquieto y sereno a la vez, de pupilas anegadas por la imprenta convencional y digital, porque Dios lo quiere en su biblioteca y, sin dudas, será un magnifico y obsequioso librero cuando los lectores de sus numerosos comentarios, con paladar en ristre, nos toque algún día partir.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/10/penitente-octubrismo-y-la-biblioteca-de-abraham-quintero/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1057253
Fotografía: Orbitada por Abraham Quintero para un album del grupo Libros / Facebook, tiempo atrás, muestra una sección. Tenía los volúmenes indispensables y solía desprenderse de aquellos títulos que no valían un cupo en su estantería, inmediatamente.

domingo, 23 de diciembre de 2012

VINTAGE

Del paladar hemerográfico
Luis Barragán


Años atrás, desarrollando una distinta línea de investigación hemerográfica, fue inevitable dar una mirada que se hizo luego sostenida, sobre los ya antiguos recetarios. Inicialmente, reparamos en la variadísima recepción de los términos foráneos para alimentos y utensilios de cocina, sobre todo al aproximarse la primera de nuestras bonanzas petroleras; y, ahora, gracias al amigo Abraham Quintero, en el propio contenido que, prácticamente, los hace indigeribles.

Las secciones de entretenimiento de la vieja prensa,  paulatinamente introdujeron sendos recetarios de cocina que, después, se convirtieron en un inmejorable pretexto para promover toda la manufactura gastronómica importada. Ingredientes y modos de preparación, ciertamente, provocaron lentos cambios en el paladar venezolano. Sin embargo, ahora reparamos que hubo más de temeridad que de sensata innovación, al copiar – y quizá mal – los libros de cocina disponibles en otras latitudes o la base de  datos que generaron, posteriormente corregidos y ordenados,  actualizados y renovados por la programación televisiva – principalmente – a partir de los sesenta.

Por expresa solicitud que le hicimos, gentilmente Abraham Quintero observó: a) los elaboradores de recetas no era profesionales de la cocina, sino promotores de un producto de determinada marca  que las alteraban, exagerando el ingrediente promovido; b) la exageración desembocaba frecuentemente en la confección de un plato indigerible, pues, por ejemplo, cuando bastaban dos o tres cucharadas, la recomendación fue la de poner medio kilo de mantequilla; y c) hubo una proliferación de ingredientes prefabricados (cubitos, enlatados, etc.), los cuales no sólo enmascaraban el sabor del plato principal, sino  le concedían cierto gusto metálico gracias a los elementos químicos de preservación, sustituyendo la necesaria frescura de hierbas y especias. Precisa nuestro amigo que no todas las recetas eran malas, porque hubo marcas que tuvieron a bien no modificar la receta, sino – sencillamente - promoverse, colocando Royal, Nevazúcar o Rika al lado del polvo para hornear, el azúcar impalpable o la mantequilla, aunque confía en la distinción que hizo el ama de casa entre una buena o mala receta, recordando  la marquesa de chocolate de Galletas María, o la ensalada de ensalada de papas con alcachofas en aceite para acompañar las chuletas ahumadas,  ambas preparadas por su señora madre.

En una ocasión, a propósito del menú ofrecido por un gran hotel de Caracas hacia 1923, Abraham hizo contundentes reparos, además, auxiliado por su Larousse Gastronomique: una estafa. Bastará con visitar http://lecturas-yantares-placeres.blogspot.com para apreciar las bondades y defectos de una disciplina en ciernes, quizá comercialmente exitosa, como es la de la gastronomía retrospectiva o – podríamos decir también – la del paladar hemerográfico.

Post-data navideña: Hay importantes, cruciales e insospechados problemas a la vista. No obstante, pendiente por mucho tiempo esta nota tan diferente al inescapable ajetreo político,  nos valemos de la ocasión para desearles a todos los amables lectores una feliz Navidad y un mejor año 2013.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinioncultural/13600-del-paladar-hemerografico
Fotografía: Aviso publicado en Billiken, Caracas, 1923.

Post-data gastronómica: Originalmente consignada la fotografía en  Caracas en Retrospectiva / Facebook, cuya mejor expresión se encuentra en http://mariafsigillo.blogspot.com, deseamos añadir los comentarios que tuvo a bien realizar Abraham Quintero: "Muchas veces esos nombres eran inventados. voy a averiguar con el libro de Escoffier o el Larousse Gastronomique a ver si corresponden a una preparación clásica (...) duquesa o duchesse es con puré de papas mezclado con yemas de huevo (...) germinal no aparece en el Larousse Gastronomique (...) el coliflor a la polonesa si existe. se coloca en una fuente con mantequilla y se rocían con una mezcla de perejil y yemas de huevo picatitas y luego se baña con matequilla noisette en la que se han frito migas de pan (...)  la royale es una guarnición que no se aplica a pasteles, por ejemplo pollo a la royale lleva salsa velote con crema y acabada con trufas. seguro que el pastel llevaba trufas (...)  Muchos de nombres afrancesados eran inventados aquí, las má de las veces no tenían nada que ver con el homónimo en francés (...) El contrefilet es solomo de cuerito (...)  El almuerzo tiene nombres más normales".

De nuevo, agradecemos a AQ no sólo haber respondido a nuestra solicitud para el modesto texto complementario de un viejo trabajo (http://www.ucm.es/info/especulo/numero29/notigast.html), sino la favorable disposición de orientarnos en torno a los gustos de una época ya lejana. Y valga la ocaión para recomendar su blog: http://lecturas-yantares-placeres.blogspot.com/

LB

viernes, 14 de septiembre de 2012

CONSTATACIÓN DE INEXISTENCIAS

Para quitarme el regusto de una mala lectura, fui a una librería e hice las compras de la semana. Me llamó la atención el título y la carátula de "Ciudades que ya no existen" (Bruguera, Caracas, 2012) obra de Fedosy Santaella, y procedí a comprarlo. Ya había leído su novela Rocanegras, que disfruté por lo bien estructurada y ambientada. Esta vez pregunté al librero su opinión, que resultó acertada
Según leemos en la contraportada:
Un libro de relatos que se lee como una novela en la que personajes, acciones y hasta objetos se (des)encuentran una y otra vez, para armar una trama que habla del tránsito hacia la madurez, las cosas que casi nunca se dicen y, sobre todo, de la nostalgia que nos tiñe el pasado para hacernos creer que de verdad fue mejor.
Si de un arma se vale este narrador para sus fines es del humor y la lectura de estos cuentos arrancará una sonrisa, cuando no una franca carcajada.
"En Ciudades que ya no existen, Fedosy Santaella juega con el recuerdo y la ficción, entremezclando mundos sórdidos, complejos y violentos donde coexisten compañeros de clase, vampiras, amigos de tragos, duendes que roban llaves para sodomizarlas, novias, fantasmas y personajes tan deliciosamente exagerados que nos hacen olvidar que son tomados de la realidad". Violeta Rojo
Pasé la noche en vela leyendo esta colección de relatos y los leí uno tras otro. Me deleité en grande. Lo que más me gustó fue su lenguaje; desde la primera línea el lector nota que Santaella ha leído bastante en su vida, que sabe escribir y darle estructura a la narración. Ese lenguaje culto permite, a su vez, tratar temas sórdidos manteniendo la altura, logrando que hasta las palabras malsonantes queden bien. Rápidamente se establece una conexión entre el narrador y el lector.
Por otro lado, la ambientación de los relatos es consistente con lo narrado: Puerto Cabello huele y se siente a Puerto Cabello y Caracas se parece a lo que es, sin eufemismos ni lugares comunes. También existe, y se aprecia, un juego entre lo real y lo imaginario que atrae y atrapa al lector.
Comencé leyéndolos al azar, mas al final decidí empezar con el primero de los relatos y concluir con el último. Creo que de esta manera es más gratificantes (y no se escapa ninguno). Me gustó y atrajo en particular El belizná del bosque (onírico y surreal). Lo recomiendo ampliamente, seguro como estoy que proporcionará una buena lectura. El autor tiene su Blog; allí aparece una crítica de la obra y muchas cosas más.




Abraham Quintero
(Grupo Libros / Facebook)

Cfr. http://fedosysantaella.blogspot.com/

viernes, 31 de agosto de 2012

AUSTER (3)

Grupo Libros / Facebook:
Luis Barragán J. Intentamos a PA. No es fácil hallar a un autor con el cual "enfiebrarnos" o "engacharnos". Eso ocurre cuando - casi inadvertidamente - nos metemos en una de sus obras que sigue a otra, hasta llegar a sus críticos. Ensayamos esta vez con una historia de estupenda imaginación, a propósito de un actor del cine mudo que sirvió para aliviar la suerte de un académico que, por azar, se motivó a investigarlo concluyendo - otro azar - con la historia de una rápida agonía, después de hallado. Y ésto sirvió para despejar la incógnita de un viejo crimen. Sentimos que la obra llega a un punto culminante, con la maestría de Auster, pero luego se precipita sin el anterior manejo de las claves y expectativas que despertaron interés, sobre todo para quienes no somos muy aficionados al género. Pero hay destreza, tratamiento adecuado, cavilaciones, ensayo de fondo sobre las realidades estadounidenses sin necesidad de mencionarlas, transiciones, cambios. A nosotros, no nos gustó el final; a lo mejor, a otros les gustará. Hay un empeño recurrente del autor como suerte de albacea de los sujetos que atraviesan una honda crisis existencial e, ilustrados, urgen de Auster para ilustrarla. Ya veremos qué nos pasará con La trilogía ....
Por cierto, el formato de la colección de Seix Barral (¿reunida de nuevo la editorial?), es supercómodo, impecable, manejable, apto para todo biblio-sutra que deseemos....
Abraham Quintero Mi librero en el CCCT fue quien me recomendó a Auster y, palabras más palabras menos, dice lo mismo que tú. Debería entrarle de una vez a laTrilogía, antes de volver a "Los subterráneos" de Jack Kerouac.
Luis Barragán J. Esto decía Raúl Cazal en El Nacional (28/12/03): "Reflexiones a un lado, Cazal considera, sin titubeo alguno, que el libro de 2003 es El libro de las ilusiones, la novela de Paul Auster (editado por Anagrama). Autor que desde que lo descubr...Ver más
Jose Antonio Rivas Leone Extarordinario libro de Auster lei la edición de Anagrama de hace como 8 años, Auster tiene unos recursos como escritor en el manejo de los personajes, viajes, situaciones, metaforas, de el tambien muy buena la noche del oráculo.
Luis Barragán J. Luego, ¿crees prometedor a Auster
Jose Antonio Rivas Leone es un escritor consagrado ya
Luis Barragán J. Prometedor para quienes nunca lo han leído, refiero. Basta un "wikipedazo" y sabemos cuán celebrado es.

domingo, 26 de agosto de 2012

68 AÑOS



Ricardo Rodriguez Boades, ha colocado la fotografía para indicar "hoy 26 agosto cumple 68 años de inaugurada... como la describirías TU... acierto o desacierto urbanístico y arquitectónico...". 

Opinan Carlos Lachica:  ‎"...Edificios de poca altura de lineas conservadoras para su época, espaciosos apartamentos, grandes áreas de recreación los cuales creo que comulgaban con el área vegetal que en parte los rodeaba (El Calvario)...con este gran proyecto de solución habitacional se logro para la época corregir un problema de insalubridad y hacinamiento de gran magnitud en esa zona...mi humilde opinión". Y Mary Heras:  "Y las listas de normas de convivencia para los habitantes de estos edificios que debían cumplir rigorosamente: no colgar ropa en los balcones, cero niños corriendo por los pasillos, pedir permiso al inspector si se quería martillar la pared para colocar cuadros, fiestas bajar volúmen a los picós...y pare usted de contar...".


Apuntando las referencias del grupo Caracas en Retrospectiva / Facebook, también debemos hacerlo con una magnífica nota de Abraham Quintero, sobre el orígen del (os) silencio (s):
http://lecturas-yantares-placeres.blogspot.com/2012/08/silencio-silencio-un-profundo-silencio.html

viernes, 30 de marzo de 2012

UN PASSO


Referido antes, luego de la remoción de papeles y libros en casa, hallamos algunas viejas obras de John Dos Passos, parte de una antiquísima fiebre lectora. Todos los ejemplares ya están comprometidos con Abraham Quintero. No obstante, antes de entregarlas, las releímos y, con sobrada razón, nos atrajo antes el autor.

Tiene una forma particular de estructurar las novelas, por entonces, según los expertos, innovadora. Las noticias de la época, los modismos, los grandes mitos, corren paralelamente a la historia de sus personajes. Y éstos, tan bien realizados que, a veces, poca novedad reportan, pero el estilo, el modo de abordarlos, los hacen atractivos. Incluso, cortando escenas, adelantándose a otras secuencias, pues, repentinamente, nos dice de un accidente automovilístico, dando ocasión a otros desarrollos, o - simplemente – los ahora para anclarse en el que le interesa, como aquellos de realizar por algunos meses un viaje a Europa para volver – automáticamente – al momento que desea destacar, aunque definitivamente no se queda en las escenas sexuales que – apenas – enuncia y, como en una película, da por hecho.

Mencionada una entrega anterior, dos títulos de la trilogía USA persisten en el “esquema”. Significando el punto central de las tormentas que corren hacia el este del territorio estadounidense, aproximadamente el paralelo 42 de latitud que indica una obra especializada del siglo XIX, está – precisamente – “Paralelo 42”, desfilan Mac, Janey, Joe, Ward, Eleanor, Charley…., entre Washington y Nueva Yotk, preavisando la primera guerra mundial. En “1919”, Joe, Richard, Eveline, Ben, Nena…., cabalga Nueva York y el viejo continente en guerra y la entre - guerra que concluye.

Desarrolla los personajes en una novela para que, luego, unos u otros, confluyan en los capítulos finales, ya avisados o rasgados en las otras obras. Importa la forma, pero también el fondo. Algo que no suele ocurrir con frecuencia ahora, hay historias, cuenta cortas y largas anécdotas y vicisitudes, realmente atractivas. Novela, pues, el otro lado de una guerra demasiado bestial – por entonces – tal y como la retrató en “1917” (creo que la leímos en una vieja colección de Salvat): nos quedó – por ejemplo – aquellas escenas de las trincheras gaseadas y mordientes, tal como hoy están ancladas otras de Vietnam gracias a la filmografía consabida.

LB

lunes, 6 de junio de 2011

AROMA-TERAPIA SUPERADA


Ex – fumadores en ciernes
Luis Barragán


El cigarrillo insurgió como una pieza inofensiva que, al distraer, transmitió un poco el porte y garbo de una escena hollywoodense. Picadura de fácil y rápido empleo, se extendió rápidamente, galopadas las nuevas importaciones, como ocurrió con el bolígrafo sustitutivo de la pluma fuente, la audición de una breve y pegajosa melodía que hacía tediosa la larga y espléndida sinfonía, ahorrando el costo o la complicación de un cigarro o una pipa.

Una historia social del cigarrillo en Venezuela que también fuerza a la de su publicidad, puede detenerse en el sello de adultez que dijo imprimirle al liceísta, dejando luego el atrevimiento a la marihuana, o en los autobuses y aviones que lo permitían, cuyos pasajeros no se sentían sofocados. Lejos de la intrusión, se le aceptaba con normalidad, y, así como las nuevas generaciones ríen del casette, creyendo de siempre la telefonía celular, lo hacen al ver la fotografía de un deportista famoso despidiendo humo, por no condenar inmediatamente al dirigente político ocupado por su fotogénica ceniza.

El multifuerza y el complejo vitamínico para el frecuente trotador que, a lo sumo, se permite unas rondas de licor, ocupan ahora el sitial en el imaginario colectivo de la salud, forjado igualmente sobre las denuncias del cancerígeno y maloliente que filtro alguno reivindica. Dictan cátedra sobre el vicio condenado, ocultando otros de mayor desproporción, pero la resolución ministerial que no leen todavía, los ha autorizado – he acá lo interesante - a concursar en esa suerte de persecución universal que promete el cadalzo, además, para el fumador desprevenido. No obstante, siéndolo, el suscrito agradece inmensamente el asedio por sus problemas de respiración y hasta de paladar, mas no esa suerte de neurosis social que busca desesperadamente a los culpables de todos males del país que les concedan la unidad que sus frustraciones políticas impiden.

Acotemos que, por prohibir la publicidad radiotelevisiva del cigarrillo y del licor, comenzó el prolongado veto a Luis Herrera Campins. Extralimitados, el veto sirvió de ensayo para cruzar las fronteras de la antipolítica.

Nadie lo pregunta, pero comencé temprano a deleitarme con la pipa, artefacto de vejez para un muchacho veinteañero, detestada por amigos y compañeros que toleraban el cigarrillo en reuniones de aula, políticas, familiares, laborales y recreativas. Y, a la postre, fue un consumo más expedito que, no bastando el reproche de los pulmones, debemos abandonar prontamente para descubrir el íntimo sabor de los platos que los más salubres festejan.

Satisfechas las demandas, los ex – fumadores en ciernes exigimos algo más que un discurso tan afín a los aromo-terapeutas en boga. Digamos, por una parte, comprometerse convencida y firmemente en la discusión y construcción de una economía social y ecológica de mercado; por otra, comprender aquella vieja costumbre de la picadura pública, como lo hallamos en una fotografía en la que el entonces presidente Betancourt comparte su pipa con el cigarrillo de las encopetadas damas de la mesa, en un agasajo de Pro-Venezuela (1960). Valga la coletilla, esperamos catar de nuevo con Abraham Quintero, aquella excelente picadura que, por los rigores del control de cambio, es de la que no volverá al país.

Fuente: http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/5213032.asp
Fotografía: Presidente Betancourt en el agasajo de Pro-Venezuela a las agrupaciones y colonias extranjeras, junto a Mercedes Navarro de Rivas y Maritza de Machado. Elite, Caracas, nr. 1807 del 14/05/60). Presumimos que en la gráfica también se encuentra Isa Dobles.

sábado, 20 de noviembre de 2010

uno y otro close-up


María F. Sigillo lo orbitó en el grupo Libros de Facebook. Ocasionó un rápido intercambio de comentarios entre ella, Abraham Quintero y José Chitty. Lo interesante es que, en medio de todas las vicisitudes cotidianas, reducido el tiempo necesario para ejercer la lectura, se hace casi heroicamente. Y tocando temas que punzan el sistema nerevioso en lo que a política se refiere, pues todavía está pendiente desempolvar los difíciles '90, hoy versionados por el poder establecido...

Fuente: grupo Libros - Facebook (http://www.facebook.com/home.php?#!/photo.php?fbid=461658253926&set=o.13765738818)

jueves, 15 de julio de 2010

expedientes X


EL NACIONAL - Sábado 10 de Julio de 2010 Cultura/4
ENTREVISTA Sumario será presentado hoy a las 3:00 pm en los espacios abiertos del Centro de Arte los Galpones
Federico Vegas: Delgado Chalbaud es el Hamlet de la historia de Venezuela
La ficción y la crónica del pasado se unen para recrear la tragedia del único magnicidio del país
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

Federico Vegas vuelve a incrustar sus ficciones en los momentos trascendentales de la historia; en su más reciente título, Sumario, deconstruye el único magnicidio de Venezuela con un análisis meticuloso de la dimensión trágica que tuvo para el país el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud.

Todo en Sumario recuerda a las grandes tragedias de la literatura universal. Para empezar está el narrador, Francisco José Rueda, quien junto con su hija, Emiliana, navega en sus recuerdos para desenmarañar el caso. Resuenan a los personajes de Edipo en Colono de Sófocles: a Antígona y su padre, luego de que éste se arranca los ojos. La imagen se refuerza porque Rueda, debido a una resequedad ocular crónica, debe usar lentes oscuros, como un ciego.

Pero las referencias teatrales no terminan allí, pues Vegas las agrega deliberadamente: "Primero, no lograba calibrar la dimensión de la tragedia del asesinato de Delgado Chalbaud, que mezcla drama e insignificancia, pero, gracias a películas basadas en obras de Shakespeare, entendí que éste era Hamlet y que Macbeth era Urbina".

Uno de los pasajes más valiosos de la obra de 754 páginas es la comparación entre el coronel y el personaje dramático. "Delgado era un hombre lleno de una gracia infinita que ejemplifica ese terror a su propia condición, a sus átomos y su genética [infectados por la corrupción y la borrachera de sus compatriotas]. Él también quiere liberarse de esa naturaleza que tanto critica y tanto teme (...) Ya conoce, gracias a la muerte de su padre, cuál es ese vicio que tiene arraigado, ese exceso de su carácter que la razón no logra dominar", escribe Vegas y pinta a un hombre tridimensional donde la historia puso un vacío de poder.

Otra dimensión de la tragedia recae sobre los Urbina, cuya suerte quedó determinada por Rafael que, como Macbeth, es un hombre ambicioso que termina convirtiéndose en la marioneta de extraños intereses.

Necesidad de contar la historia. Otro aspecto que destaca es el trabajo de investigación que teje la trama de la novela y que comenzó con el hallazgo por Vegas del Sumario del juicio seguido a las personas indiciadas de haber cometido el asesinato del coronel Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Gobierno (1951), en la Gran Pulpería del Libro Venezolano ­como le ocurre en la ficción al narrador­, que luego completó con fuentes vivas y documentales como los resúmenes del Sumario del juicio dirigidos por Mirela Quelo y editados por la Asamblea Nacional en 2001.

"Estos hechos son un tesoro de la historia y están abandonados; el Sumario del juicio estaba en todas las bibliotecas de Caracas y nadie le hacía caso", apunta el autor que publicó su primera novela de corte histórico en 2005, Falke.

La necesidad de imprimirle humanidad a la crónica oficial y de rescatar dramas que marcan la identidad del venezolano le ganará a Sumario un lugar destacado en la narrativa contemporánea del país. Para Vegas, en la historia no hay desperdicio, por eso la mayoría de sus personajes son reales ­excepto Rueda y su familia, el juez Albornoz Díaz, el fiscal Sosa y el periodista­.

"Nunca le creas a los que dicen que no tenemos historia, ¿cómo no tenerla? Carecemos es de registros. Deja siempre constancias fidedignas de tus actos, esa es la verdadera honestidad", le dice a Rueda su padre, en la novela.

Para el autor, esta es una de las propuestas más importantes del libro, pues cree que hay que dejar registros para que alguna generación futura interprete lo ocurrido: "Porque tendrá sensibilidad, afán de justicia y comprensión para entender ciertos hechos históricos".

Fotografía: Efrén Hernández

Esto colocó recientemente en el Facebook, grupo Libros,Abraham Quintero:
En altas horas de la noche del s ... Ver másábado concluí la lectura del apasionante SUMARIO. No sé dónde ubicarlo, porque es de todo un poco: buena literatura, crónica histórica impecable, vivencia social... Se lee con facilidad y llama a la reflexión. Carlos Delgado fue un personaje signado por la tragedia; desde la prisión de su padre por el compadre Gómez, hasta su triste muerte en Las Mercedes.
El libro me hizo pensar en las actitudes de los diversos personajes en momentos tan difíciles para la sociedad venezolana, que se dice republicana, pero que no tiene la entereza y la virtud republicana para oponerse a la tiranía. Me refiero al acoso a las viudas Delgado y Urbina, a la prisión de menores de edad, al cinismo e hipocresí de las autoridades, al doblez del sistema judicial... en fin, a las bajezas que en efecto surgieron como el "otro yo del Dr. Merengue".
Me gustó el personaje de Emiliana, la hija vdel narrador. Sin su empuje el protagonista no hubiera podido llevar a cabo su revisión ( ni hecho nada completo en su vida, porque todo era fallido).
También me gustó uno de los capítulos que va de la página 695 a la 708, que refiere la muerte de la biblioteca de Franco Quijano, uno de los involucrados en el asesinato. Esas páginas dejan a uno pensando en qué va a sucederle a los libros cuando el propietario muere (mi muerte-mis libros).
Recomiendo ampliamente su lectura.

sábado, 5 de junio de 2010

Notas del remate




Tenemos una extensa lista de libros pendientes, incluyendo el reajuste presupuestario (eso que tan prosopopéyicamente llaman "enjugar el déficit"). Meier es parte de la lista. Un título, relacionado con la Constitución de 1999 y un capítulo específico como el referido a la seguridad y defensa. Otro, el recientemente conquistado.

Vi en las vitrinas, "La gobernabilidad ....", a bs. 60,oo o 70,oo, pero que maravilloso es el azar. En las Fuerzas Armadas, intacto, encapsulado en plástico transparente, Bs, 15, oo. Pendiente para la otra lista, gruesa lista de vacaciones (si las hay): La gobernabilidad en la teoría política y sus elementos, teoría general de los dd. hh., breve historia y características, condensándose en el capítulo final: Los derechos humanos y la gobernabilidad democrática.

Por Bs. 80,oo (esta vez fuertes), logramos los dos tomos de RH, impreso en 1956. ¿Quién era RH? Nada más y nada menos que Laureanito Vallenilla Lanz (o Planchart), ministro de Relaciones Interiores de Péreez Jiménez.

Temas como la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, el Partido Comunista, 25 años de Doña Bárbara, La generación del '28, César Zumeta, El inefable New York Times, Isla de Aves, Aburguesar al proletariado, entre otros, llaman poderosamente la atención. El vendedor me dijo de otros ejeplares, pero que aún no los tenía. Claro, con una advertencia: serán más caros. De modo que la técnica, si puede llamarse así con la venia de Abraham, consiste en dejar que lleguen porque no es mucha la demanda, adquiriéndolo en la debida oportunidad en el remate de las Fuerzas Armadas.


!Diez bolívares en el remate de las Fuerzas Armadas! Perdí el título muchos años atrás. Ya lo recuperé. No recuerdo si está en las Obras Selectas de Romero, recientemente editadas. No olvido que, por entonces, denostaban de Aníbal por ser autor de una sola obra: la presentación de la compilación y, si acaso, una ponencia.

La obra, impresa en 1980, tiene - entre otros autores - a Juan Carlos Rey, Arístides Calvani, Carlos Celis Noguera, Elsa Cardozo, Alberto Müller Rojas, José Vicente Rangel.