Mostrando entradas con la etiqueta Fuente parlamentaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fuente parlamentaria. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de febrero de 2017

GAJES DEL OFICIO

Del esequibano sentido común
Luis Barragán


Gracias a la generosa invitación de sus editores, esta semana hemos publicado un modesto y breve ensayo en torno a la construcción parlamentaria del sentido común, en la Revista Electrónica de Investigación y Asesoría Jurídica de la Asamblea Nacional (*).  Desde la perspectiva iusculturalista de Peter Häberle, abordamos la materia para ejemplificarla seguidamente con una sesión de la Cámara de Diputados de marzo de 1962, en la cual – compareciente el ministro de Relaciones Interiores - se discutió la posibilidad de radiodifundir las sesiones legislativas por la emisora oficial del Estado.

Optamos por la aludida sesión, alentados por la misma  naturaleza del planteamiento que la motorizó, aunque tuvimos tentados por tratar de la reclamación histórica del Esequibo de acuerdo a una muestra de los debates parlamentarios de los siglos XX y XXI. Suerte de nota complementaria, debemos consignar una rápida observación a propósito de la más reciente jornada de la Asamblea Nacional en la se aprobó un acuerdo de reafirmación respecto a la reclamación, pues, la crónica parlamentaria de los medios, por lo general, equilibrada y objetiva, asoma también algunas dificultades en torno a un conocimiento más o menos “especializado” que, muy antes, formaba parte del sentido común o, mejor, de la representación social del problema.

En efecto, hallamos algunas crónicas que, por lo menos, en relación a nuestra intervención en la plenaria, demuestra algunos yerros del redactor que habla de la necesidad de generar algo así como un sentido común esequibano. Por ejemplo, en un caso, se dijo de una “Corte de Interior y Justicia”; en otro, de una “inusual presencia militar en Georgetown”; o, luego,  de una “reconstrucción parlamentaria en relación al Esequibo”, cuando ciertamente aludimos a la Corte Internacional de Justicia, a la inusual presencia militar en el Esequibo ordenada desde la capital guyanesa, o de la construcción parlamentaria de una Política de Estado.

Obrando otras circunstancias que no permiten una definitiva reespecialización de las fuentes informativas, lejos de pretender descalificar personalmente a quienes incurren en errores como los citados, el asunto nos remite a la pérdida de ese sentido común sobre un problema concreto que, tan sólo anecdóticamente, nos lleva al escolar y ya distante aprendizaje del mapa venezolano trazado al oriente con sus curiosas líneas diagonales. Por lo demás, en la presente centuria, se siente el peso de la displicencia entreguista de un régimen que muy poca o ninguna racionalidad aporta a la polémica pública de los problemas comunes.

 Versamos del Esequibo, como podemos ventilar cualesquiera asuntos que nos conciernen a todos, reducidos a favor de un sentido común y de una representación social que mejor ha convenido al mismo gobierno de este siglo, empleando un feroz y procaz lenguaje que ha sido exitoso para degradarlos. Por ello, cobra mayor importancia la palabra parlamentaria que ha de expresar toda nuestra pluralidad en sintonía con una realidad que tiene, en el uso de la razón, su mejor herramienta.

(*) http://www.estudiosconstitucionales.com/REDIAJ/REDIAJ-8.pdf
Ilustración: Julio Pacheco Rivas.
Cfr.
http://lbarragan.blogspot.com/2017/02/an-aprueba-acuerdo-en-reivindicacion.html
Breve nota LB: El portal salió de circulación por varios días: Radioweb Informativa, destinatario del texto. Por lo general, inmediatamente publican nuestros textos, pero esta vez - siendo un portal noticioso - está congelada la página inicial, precisamente, con una reseña que, doblemente, nos atañe. ¿Seguirán con problemas? (27/02/17).

lunes, 23 de mayo de 2016

EL RETORNO A UNA VIEJA PRÁCTICA



AN: una hazaña de la comunicación

Luis Barragán

Obviamente limitados los medios de comunicación, antes de las innovaciones tecnológicas, las deliberaciones del antiquísimo Congreso – creemos – llegaban a la ciudadanía interesada por la noticia transmitida de boca en boca, los partidos que avalaban con los hechos las intervenciones de sus diputados y senadores, como los impresos que a los días las publicaban extensamente.  El posterior empleo de la radio y de la televisión para una continua transmisión, no era frecuente. Sin embargo, especializada la fuente, intentaron y lograron una mínima y satisfactoria reseña de los debates que hicieron – por definición – la noticia.

Aficionados a la vieja prensa, a veces observamos con curiosidad periódicos – digamos, por ejemplo, principiando los sesenta del XX – que recogían completamente los discursos decisivos de las más diferentes tendencias, prosiguiendo la tradición de la crónica, sección obligada por varias décadas, como también lo fueron el reporte del tiempo, la nota teatral y cinematográfica o el crucigrama. E, igualmente, fue recurrente la publicación pagada por los parlamentarios o sus partidos, contentiva del discurso pronunciado en los hemiciclos.

Sentimos que los medios evolucionaron en el tratamiento informativo y, por suerte de un fenómeno ya universal, simplificaron a más no poder los textos para estelarizar una fotografía llamativa o ingeniosa, en sustitución del verbo. Y también las emisoras radiotelevisivas prefirieron una pincelada de segundos, dando ocasión para una entrevista posterior, exclusiva y personal de varios minutos con el discursante, en clara competencia con las fuentes de sucesos, de deportes y de farándula.

Expulsados los medios de la Asamblea Nacional, purgada y perseguida la fuente independiente, por estos años,  ANTV monopolizó las transmisiones, pero no impidió que sus incidencias trascendieran por el coraje de la prensa convencional, la audacia de la digital y hasta la transmisión telefónica de los videos y de las fotografías tomados – escasamente, por cierto -  por los diputados de la oposición. Bloqueo informativo y censura por delante, incluyendo a la CONATEL como dependencia del PSUV, está aparentemente aislado el actual parlamento y, con todas las limitaciones, logrando efectivamente bajar el interés público por sus vicisitudes, todavía no logran cercarla y aislarla completamente del resto del país.

Perseguidos los medios radiotelevisivos que se extiendan en sus reseñas, excepto las inatajables – por ahora – redes sociales, es difícil constatar el desempeño de cada diputado en las plenarias, pero – retornando a las viejas prácticas -  está funcionando la “radio-bemba”, las organizaciones políticas dan testimonio de las decisiones adoptadas y, por lo menos, los portales digitales difunden aquellas posiciones   que estiman como valiosas. Claro está, hay dos o tres problemas que los días resolverán, siendo el parlamento el epicentro de la oposición: partido que no cuente con una representación, simplemente no existe; diputado que no tenga el coraje de asistir a las sesiones, superando los obstáculos de la agresión verbal y física, o que no disponga de un mínimo aparato de prensa, tampoco existe. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

SESIÓN DE CARGA

La tal Misión Marte
Luis Barragán

La semana pasada, la Asamblea Nacional celebró en Isnotú su sesión ordinaria. Créditos adicionales por delante,  homenajeó a José Gregorio Hernández, siendo acertada la intervención del único orador de la oposición: el médico trujillano Enrique Catalán. Empero, deseamos destacar algunas facetas del evento que hablan de todo un régimen.

Parece hasta natural que los promotores del traslado asambleario a la localidad andina exhiban algún sesgo con el pretendido tributo que le rindieron a José Gregorio, pero la exageración llegó al colmo.   Confundieron al galeno que va camino al santoral católico, con el mismísimo régimen y su más visible fundador redondeando una faena más del imaginario social que se intenta, que un genuino acto de fe.

Nos consternó que un grupo de niños y jóvenes pidiesen la elevación vaticana, exponiendo sendas franelas estampadas con la imagen y nombre del extinto presidente, aunque dos de ellos no llegasen a cinco o siete años de edad.  Por supuesto, violentando la normativa vigente que los ampara, transmitieron un mensaje de devoción revolucionaria que tuvo por pretexto a José Gregorio: curiosamente, se nos antoja, esbozaron más al personaje encarnado años atrás por Américo Montero, seguro legado de abuelos y bisabuelos que tuvieron por única distracción la televisión,  para visualizar ahora a Chávez Frías, suficiente motivo para la curiosidad de los sociólogos y psicólogos sociales que deseen indagar nuestro particular siglo XX.

Valga acotar, los créditos adicionales aprobados estuvieron orientados a satisfacer deudas pendientes en materia laboral y las consabidas pensiones. Fueron retratados como una gran conquista a favor de la justicia social y festejados por la no tan nutrida concurrencia partidista, a pesar de tratarse de compromisos absolutamente predecibles y, por consiguiente, presupuestables, que esperan hasta última hora para ventilarlos y empuñarlos para la más burda demagogia.

Lo más llamativo fue el discurso central, el del sacerdote que administra el lugar dedicado a José Gregorio Hernández, quien hizo gala de una arrogante, desinhibida y también dolorosa identificación política y personal con el gobierno, en reclamo de la amistad con Nicolás y Diosdado, más allá de la debida prudencia que su ministerio impone. Precursoramente, palabras más, palabras menos, ideó y propuso una Misión Marte (“no para el martes, sino Marte”, aclaró), para enviar a toda la oposición: inaceptable en un pastor que ha de predicar los valores cristianos – aún a contracorriente – y esforzarse por la comprensión, el perdón y la reconciliación si tiene por fundamental mensaje el amor.

Quizá por ello, al transportarnos en un avión militar, la ida y vuelta de Trujillo lució tortuosa para los diputados, como un adelanto de esa tal misión. El problema no fue ni es que el traslado en dichos aparatos  resultare incómodo y hasta contraindicado para las personas hipertensas o de la tercera edad, por decir lo menos, sino que incluyera al grueso de los parlamentarios oficialistas:  viajaron silentes, resignados y hasta agradecidos, acaso temerosos de una posible marcianidad, aunque todavía no despunte antena alguna como el par que exhibía discretamente aquél protagonista de la famosa serie televisiva de los años sesenta.

Protagonista ocurrente, bien humorado y, a la vez, sobrio.  Y que sepamos, sin ninguna responsabilidad de Estado, como debe explicarse  la representación de la soberanía popular.

Coletilla

La rica metáfora parlamentaria estuvo muy bien domiciliada en las  secciones especializadas de la vieja prensa que, sin necesidad de las actuales redes sociales, transmitían la espontánea vivencia de los hemiciclos, añadidos los comentarios jocosos.  Muy quizá pueda hablarse de la pobreza de hoy, pero – escaseando esas secciones – hay gestos, palabras y situaciones que no trascienden a la opinión pública como antes: pareciera que el síndrome de la censuradora ANTV se extendiera, ganando la indiferencia de los medios independientes ante el esfuerzo de los diputados de la oposición que, aún en el peor de los casos, soportan las agresiones, presiones,  tensiones y preocupaciones con una entereza que, deshonrosas excepciones aparte, cumplen con los electores de 2010.

El diputado monaguense Wilfredo Febres en Instagram, luego de la sesión trujillana, sentenció: “Diputados de la AN son transportados en aviones hercules, mientras  las cachifas de los ministros viajan en los aviones ejecutivos de pdvsa” (SIC), y, en la cámara, el mirandino Ángel Medina apuntó al “tetero de balas” cuando planteó el debate sobre el caso de Jaua en la cámara, obviamente negado por el oficialismo. Y es que, con razón, podrá decirse de los mejores oradores del pasado, pero también de algunas facetas que podemos destacar en el presente.

Por cierto, en días pasados, a propósito de una reunión de trabajo, hubo el comentario de alguien que no nos ha autorizado a revelar su nombre, que llamó poderosamente la atención. Al referirnos a las lides del ya remoto Congreso, a propósito de nuestro comentario sobre la presencia de interlocutores como Moisés Moleiro, lanzó una hipótesis que nos hizo pensar: si hubiese pertenecido a la mayoría de los senadores y diputados, probablemente se hubiese comportado como la bancada del PSUV en la actual Asamblea Nacional.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/11/la-tal-mision-marte/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1061024

Post-data LB: El viaje siguiente, precisamente al día siguiente (18/11/14), los parlamentarios viajaron en dos aparatos de Conviasa.