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domingo, 13 de mayo de 2018

A PROPÓSITO DE UN TRISTE ANIVERSARIO

De la memoria y el olvido
Luis Barragán


Setenta años atrás, estalló una granada en la sede de Acción Democrática que mató a la señora  Rosa Gaspar de Martínez, modesta trabajadora, e hirió  a otra persona, para agravar aún más el ambiente político de una Venezuela deseosa de ejercer las libertades públicas, pero harta del desmedido sectarismo político. La acción fue atribuida al Frente Nacional Anticomunista con el que el “Copey” se suponía ligado, a través del entonces diputado Antonio Pulido Villafañe.

La granada que se dejó caer desde la platabanda de la casa-sede, estalló el 17/05/1948 y, obviamente, generó una situación difícil, con la correspondiente movilización de masas del partido gobernante, Acción Democrática. El día 24, en el acto de cierre escenificado en el Nuevo Circo de Caracas, Rómulo Betancourt, además de subrayar el parentesco mellizal de sus más vehementes  opositores con el frente, denunció que la tentativa fue la de frustrar la importación de maquinarias y alimentos, desde Estados Unidos, país al que viajará pronto el presidente Gallegos.

Al diputado Pulido Villafañe, prófugo, le fue allanada la inmunidad y reaparecerá muy después, en la era en ciernes del perezjimenato del que también fue funcionario diplomático. La prensa y los diarios de debate del parlamento,  aún sobrevivientes, todavía constituyen una magnífica fuente para la reflexión política actual, aunque debemos respetar que se trata completamente de hechos históricos que no deben suplantar el decidido esfuerzo de actualización de nuestras circunstancias en el presente siglo.

Por lo pronto, más allá de la Guerra Fría, como una generosa abstracción que dice relevarnos de ciertas e insuperadas claves de lo que ha sido nuestra accidentada vida republicana,  reencontramos la violencia política que resolvimos o dijimos resolver con la llamada política de pacificación, implementada a finales de los sesenta de la anterior centuria. Preocupante, hoy sabemos que existen armas y demás artefactos de guerra en manos de grupos irregulares tan afectos al régimen, que se resistirán a una transición democrática demandada por las grandes mayorías que literalmente ha hambreado.

En un eterno y enfermizo retorno, el sufragio universal, directo y secreto, ya arraigado en nuestra más elemental cultura política, es una conquista a reivindicar constantemente. Costó demasiado institucionalizarlo para que, precisamente, sus más estridentes beneficiarios, ahora deseen pulverizarlo impunemente,  prescindiend de la dura historia que lo avala.

El sectarismo político fuerza a la desaparición o rectificación de sus más excelsos promotores, pero – siendo tan numerosas las  lecciones – el país ha caído víctima de un fenómeno que deja, ya es bastante decirlo, atrás a lo ocurrido en el célebre trienio. Al sectarismo armado de la presente dictadura, existe el desarmado de sectores que se le oponen, real o ficticiamente, indicando cuán profundo ha sido el aprendizaje de todos estos años para propios y extraños.

A nadie se le pide una disertación experta sobre temas históricos para el diario ejercicio de la política, aunque sucesos tan trágicos, como el que hemos invocado, de un modo u otro, debería estar en la memoria – por lo menos – del liderazgo político venezolano. No obstante, cómodo como inútil, prefiere el olvido, entre otras razones, creyendo – en ambas aceras – que Venezuela comienza y termina con todos ellos.

Cfr.  http://lbarragan.blogspot.com/2014/02/lejana-vicisitud-drama-actual.html
13/05/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/05/13/la-memoria-olvido/
Cfr.
Comentario de Nicomedes Febres: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10213448481941047&set=a.10212514081181612.1073741867.1070325318&type=3&theater&comment_id=10213453652510308&force_theater=1&notif_t=photo_comment&notif_id=1526308912741540

domingo, 22 de marzo de 2015

ALGO BANAL

Fashion dirigencial
Ox Armand


Disculpen la banalidad pero me parece ilustrativa. Con mucha frecuencia vemos a los grandes y medianos dirigentes de la oposición con una indumentaria curiosa. Costosas camisas o guayaberas, prohibitivas para los más modestos, con el símbolo de sus partidos cuidadosamente bordado a un lado del pecho y, vanidosamente, al otro, con su nombre y un torpe complemento: “diputado”, “concejal”, “alcalde”.  Se deja constancia del rango dirigencial y como pieza propagandístca ambulante, de la organización de la cual son prominentes voceros. De un exquisito corte y tela, en algunos casos, no hay sarao, rueda de prensa y quizás una pijamada, donde la ostentación marque también una diferencia adquisitiva al lado del humilde militante o del simple espectador. Trato de comprender el asunto. A lo mejor es la moda impuesta por los gladiadores más distinguidos del  régimen, los que exhiben su cara vestimenta roja-rojita como empleado de un ministerio o ministro, activista de calle o diputado, digna de imitación.  No se compadece la sifrenería con un gobierno que dice lidiar con los pobres y tampoco con una oposición que (pareciera lógico) está fuera del gobernó y (Ludwig Wittgenstein por delante) se supone que está pelando bolas. pelando bolas. pelando bolas.

En un país de vacas flacas, muy flacas, el gobierno se da lujos en materia de propaganda y publicidad, copando los muros. La oposición no apela a los recursos más humildes y artesanales. Es distinto hacerse conocer en el medio urbano, por lo que cualquier aspirante a una diputado que sea respetable debe invertir en las nadas baratas vallas y demás gigantografías que, innecesarias, porque se impone el radio-bemba, se ven en pueblos y caseríos más apartados como si emparaguaran las carreteras. Un toque de urbanidad en el medio rural, se dirá. Por supuesto que están las franelas estampadas, baratonas y masivas, pero es el oficialismo el que las tiene apartadas, encargándolas  de antemano. Podría uno de estos augustos dirigentes del gobierno y de la oposición, exponerlas al exponerse. Vale decir, promover su propio nombre con un medio modesto. Pero no, lo importante es el status dirigencial, la delicada bordadura de su suprema vanidad, que se convierte en prestancia publicitaria.

Fashionados los dirigentes, la estética de los partidos está por el suelo con la excepción de los sets de prensa. Uno visita sus sedes y parecieran surgidos de los recordados años sesenta del siglo pasado con su afán de propagandizar los interiores. Líder popular, pero eso sí (a falta de Clement que antes los distinguía con una distraída formalidad), con clase aún en la ropa de ocasión. Camisas, chaquetas, guayabera y ¿medias? Elegantes a toda prueba, pues.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

CUADERNO DE BITÁCORA

Hoy estuvimos un rato en el evento navideño de Vente, la organización que respalda a María Corina Machado. La grata reunión y almuerzo, fue ocasión para escuchar también - brevemente - a Naudy Suárez, Roberto Lovera de Sola y Germán Carrera Damas. Éste, invocando su oficio de historiador,  señaló las grandes cosas que se hicieron en el país, debida a lo que llaman los dinosaurios. El problema es que no se puede romper con la historia, con el pasado, porque de lo contrario, se pi erde el futuro. Palabras más, palabras menos.

De regreso a casa, después de escuchar a valiosos jóvenes que tomaron la palabra, meditaba sobre el viejo liderazgo y las generaciones. Creemos estar claros sobre la materia, sobre todo la engañosamente generacional, sobre la cual hemos escrito en algunas oportunidades. No obstante, escucharlos fue gratificante. Y se me ocurrían nombres, aquellos que integraron el elenco dirigencial de décadas anteriores, cualitativamente de un extraordinario calibre, al que igualmente hizo alusión Carrera Damas. Elegí a uno, busqué el tomo correspondiente, con quien nunca me hubiese identificado política ni ideológicamente: Jóvito Villalba. Y, con todos sus errores, desaciertos o extravíos, cuán superior se me antoja al promedio de los líderes actuales de oposición y - con más énfasis . del gobierno


.La ilustración es de Pancho Graells para un volumen cuidadosamente editado por Jurídica Venezolana, contentivo de los foros que, por entonces, realizaba Alfredo Peña para El Nacional :(Caracas, 1982). Son otros los nombres, las respuestas o la calidad del interrogador, como el de cada uno de los interrogados: otros tiempos.

LB

lunes, 5 de noviembre de 2012

FULANIZACIÓN

De la política de personalidades
Luis Barragán


Los venideros comicios regionales están llamados a la realización y consagración de la política de las personalidades en nuestro país, adulterando la naturaleza y  la funcionalidad de los partidos. Una cuota mínima y real de poder territorial, presupuestario y opinático, hará el cupo en la difícil y también riesgosa escena pública.

La quiebra de la institucionalidad partidista, como la de las otras expresiones de la sociedad civil, tramitada por varios años,  privilegiará las relaciones primarias en detrimento de cualesquiera otras. Relaciones de simpatía o antipatía personales, con sus correlatos, sintetizarán las tácticas del supremo e inmediato interés del donante.

El ejercicio del poder se convertirá definitivamente en una literal donación de tiempo y recursos, con independencia de toda iniciativa organizada y estructurada que sugiera un elenco de derechos y garantías para sus miembros. Inmovilizados y hasta pulverizados, gremios como los profesionales, sindicales, empresariales, y vecinales, al igual que los partidos, estatizada toda vinculación a través del comunalismo, tendrán por únicos referentes la gratitud y el malestar que susciten en el ánimo de Chávez Frías, y – hasta nuevo aviso – de los gobernadores y alcaldes que dispense el sorteo electoral.

Los mandatarios regionales del oficialismo, entusiastas procónsules del poder central, aventajarán a los parlamentarios y ediles resultantes de los comicios semicompetitivos, resignados a la aprobación de toda solicitud que hagan en espera de una pronta contraprestación. Excepto la junta directiva de la Asamblea Nacional y la cúpula superministerial, aunque haya sospechas del relegamiento a favor de los efectivos mandos militares, no habrá más actor – por definición, secundario – en el firmamento político que el nombrador de cargos y asignador de recursos, por modesto que fuese, incapaz de disgustar al consabido protagonista principal.

La política de las personalidades tiene por requisito ineludible, el ejercicio del poder o el de sus cuotas, y, por ello, el PSUV es un inmenso artificio en el que importan más los nexos verosímiles con los decisores del Estado que el abolengo y la trayectoria desplegada en el aparato partidista. Por lo demás, hoy, retrotraídos a la premodernidad, tal política constituye una insólita manifestación extrema y exitosa de todos los partidos construidos desde el gobierno: presupuestarios, luce impensable algún porvenir fuera de la órbita del Estado (rentista). Valga la coletilla, distinto al trillado modelo inglés, por notables que fuesen sus integrantes, ya para finales de los sesenta, Uslar Pietri abandonó al partido que inmediatamente nació al calor del fenómeno electoral de 1963, entre otros motivos, por el  agotamiento de la llamada Ancha Base.

Los gobernadores regionales de la oposición, sobrevivientes y emergentes, que cierta y corajudamente se resistan, soportarán la tentación de una radical fulanización de la política. Los muchos o pocos elegidos, resueltamente por el empuje heroico de los partidos de la unidad democrática que demuestran que toda depresión puede superarse, serán – por siempre - más importantes que sus propulsores de acuerdo a la visualización impuesta por la regresiva cultura política, casi exclusivamente sensorial.

Liderizando la alianza de los partidos democráticos, además del propio, evidenciarán la crisis estructural que los corroe y enfermizamente postergan, comenzando por la legitimidad de los cuadros de conducción. Más allá de la resistencia medianamente exitosa frente a los usos y abusos del poder central, cuya oferta será la de concederles una estelaridad que pueda administrar, la experiencia y la imaginación los hará epicentros de una futura transición democrática. Empero, por lo que respecta a la transición – meta de toda oposición convincente – caben tres observaciones.

De un lado, siendo obvias las perspectivas presidenciales, el gobernador que resultare más acreditado a pesar o muy a pesar del poder central, debe anunciar esa transición, haciéndola sustentable. Descomunal esfuerzo para tan breve lapso, contraste con la demolición que rebasa la década, ha de ayudar a reconstruir en lo posible todo el tejido político y social que la afiance, pues, como lo señalamos en una reciente asamblea de socialcristianos, realizada en San Antonio de los Altos, sobra la amarga queja de las clases medias, supuestamente críticas e ilustradas, las que no podrían ni siquiera comprar un boleto de avión para marcharse del país declarado oficialmente marxista-leninista, frente a los consejos educativos,  a los que no puede contraponer la experiencia y convicción lograda por las sociedades de padres y representantes, por no mencionar el silencio de los gremios aún cuando sus dirigentes hagan (cómoda) vida de partido.

Por el otro, el gobernador más promisorio será el que se resista a esa tendencia fulanizadora, promoviendo la recuperación de los partidos sincerados por la fatalidad, si apuesta a las graves responsabilidades que adquirirá en la transición, en lugar de la efímera celebridad que autorice el poder central. Obliga a los partidos a una franqueza sin precedentes, pues, al agudizarse el curso del totalitarismo, la mentira acelera el suicidio: he acá una viva contradicción, porque lucen inevitables las divisiones ante la estupidez, la improvisación y la inconsciencia del momento que se vive, pero igualmente resulta aleccionadora el aplazamiento del trauma interno, como hizo  – luego – llamado  el grupo ARS al saldar cuentas en AD,  más de una década después del derrocamiento de Gallegos.

Luego, está un dato fundamental: nos hemos hecho parte de la cultura política del oficialismo, adueñándonos también de sus predisposiciones, hábitos, posturas, pensamiento, estilos, acciones y reacciones. Y recuperar la autenticidad, confianza, optimismo, y hasta el sentido de la trascendencia, nos orienta a un gigantesco esfuerzo moral que convierta a la oposición social y políticamente viable en el marco de ese rentismo trepidante y lesivo: no deseamos a un pontífice, pero sí a líderes lo más cercanamente irreprochables que motoricen principios y valores irrenunciables.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/13165-de-la-politica-de-personalidades
Fotografía: Tomada de la red.

miércoles, 20 de junio de 2012

CAZA DE CITAS

"No hay manera de ser presidente fuera de la oportunidad de serlo"

Gabriel Zaid

("De los libros al poder", Grijalbo, México, 1988: 43)

Fotografía: Rodney Castro Soto, esquina de Jesús, Caracas (05/08)

martes, 15 de mayo de 2012

RECONOCIMIENTO

Para "Pepe" Rodríguez Iturbe
Alonso Moleiro

I Traspasar varios meses diluido de forma involuntaria, sin responsable aparente, entre obsequios, correspondencias y despachos intrascendentes en una de las recepciones de Unión Radio, llegó finalmente a mis manos el libro de "Trotsky y el trotskismo original" del político e intelectual venezolano José Rodríguez Iturbe.

Un voluminoso y detallado estudio de la vida de uno de los más completos políticos del siglo XX ­ estratega, intelectual, militar, teórico y hombre de conocimiento- que a su vez le sirve de contexto al análisis de la Revolución Rusa, probablemente el episodio más importante de la política del siglo XX, con su carga de pasiones, gloria, persecuciones y miserias paranoides.

Volumen que pasa a engrosar la amplia lista de trabajos publicados por este brillante y honorable venezolano, hoy residenciado en el exilio en Bogotá, a causa de una de esas desafortunadas muecas que entretejen los hados de la política local, que en esta ocasión se conjuraron en su contra.

José Rodríguez Iturbe es uno de los mejores exponentes de esa formidable escuela de cuadros que alguna vez fue la estructura de Copei en sus mejores años. Dirigente juvenil universitario, académico, parlamentario sobresaliente, hombre recto y estudioso.

Esta edición de la Universidad de la Sabana, en Colombia, país en el cual lleva en estos momentos, de acuerdo a lo que me reportan algunos colegas amigos, una vida modesta y devota, está dedicada por entero a la memoria mi padre, Moisés Moleiro. Uno de sus más encarnizados y frecuentes adversarios en varios de los memorables debates que se escenificaron en el antiguo Congreso de la República.

II Rodríguez Iturbe y Moleiro encabezaban los dos extremos ideológicos de aquel hemiciclo, a posteriori demonizado con injusticia por una opinión pública superficial e ignorante.

El copeyano era y es un fervoroso dirigente católico de formación conservadora, temible orador parlamentario que podía perder su natural afabilidad cuando colocaba en el brasero sus convicciones personales. Hombre de una corrección impecable en los modales y las formas ciudadanas, inconmovible defensor de la causa de la Iglesia Católica, incorruptible y escrupuloso, se le enrojecía vivamente el rostro cuando tomaba el micrófono para responder un agravio.

Moleiro, entretanto, desgarbado y con modales plebeyos, un sujeto libertino y con humor ingobernable, era un "trotskista heterodoxo" como a él le gustaba definirse. Aunque sus posiciones en torno al marxismo y la vida después conocieron algunas modificaciones con matices que no llegaron a ser apreciados por la opinión pública en sus últimos años, pudo haber hecho suyas durante la mayor parte de su vida las propias palabras del propio Trotsky: "moriré siendo un revolucionario proletario, un materialista dialéctico, y, por consiguiente, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro de la humanidad no es menos ardiente, sino más firme hoy en día" Las guerrillas latinoamericanas, Pinochet, El Salvador y Nicaragua. Fidel Castro. Israel y Palestina. El papel de la democracia cristiana venezolana en aquellas guerras civiles. Qué entendemos por democracia. El socialismo a la venezolana, la Iglesia, El Vaticano, la propia existencia de Dios.

Esos y otros debates los encontraron todas las veces en aceras opuestas, y más aún, enfrentadas, descargando evidencias y articulando razonamientos cruzados de hechos históricos y reflexiones teóricas de alto vuelo. No eran discusiones atildadas: aquel era un tórrido fuego cruzado en el cual dos gladiadores se jugaban el honor y la credibilidad. Memorables intercambios, cruzados de una carga intelectual de altísima factura, digna del parlamento de una nación desarrollada, absolutamente inconcebible si las comparamos con las chatas y folletinescas discusiones del estamento político venezolano actual.

Debates en los cuales también participaban Teodoro Petkoff, Paulina Gamus, Freddy Muñoz, Germán Lairet, Américo Martín, Gustavo Tarre Briceño, Carlos Canache Mata. La determinante mayoría de ellos pertenecientes a la última gran generación de dirigentes nacionales: la de 1958. Fue el desarrollo de toda una era en el pensamiento político venezolano, que hoy parece casi totalmente perteneciente a otro tiempo: la época en la cual los políticos leían, publicaban, reflexionaban y debatían de forma fecunda y apasionada.

Muchos de estos episodios me fueron referidos con mucha frecuencia años después. Cuenta la leyenda que, en uno de aquellos lances, con el objeto de zaherir a los copeyanos, Moleiro se mofaba de las torturas de la Inquisición. Un clérigo, presente en la sala de maltratos, cuenta el discurso, le decía al acusado "pero hijo ¿no ves que tenemos que torturarte? Si confiesas que eres brujo, morirás, pero tu alma inmortal se salvará. En cambio, si no lo dices, además de morir, tu alma irá también al infierno. No seas terco".

Ninguna gracia producían aquellas tremenduras en la bancada verde. Aunque la altura en el debate jamás se perdía, a Rodríguez Iturbe se le atribuye haberse acercado al puesto de su adversario, una vez finalizado el debate. Con el rostro sombrío y la ira contenida, no lo insultó ni lo reto a un duelo. "Voy a rezar por el descanso de tu alma", le espetó con el rostro pétreo e inmutable para darse la vuelta inmediatamente

III El paso del tiempo hizo de aquellos dos viejos guerreros, a los cuales separaba una insondable fosa en materia de divergencias ideológicas, y que no se cansaron de intercambiar dicterios de forma encrespada, dos grandes amigos. Militar en dos organizaciones políticas que se adversaban y tener una cosmovisión casi antitética de la política mundial y el papel del hombre en el mundo no creó las condiciones para las ruines mezquindades vigentes en la política venezolana de hoy.

Muy por el contrario. La integridad de principios y la limpieza de alma de ambas personalidades les permitió cultivar una bonita relación, que hoy podría servirnos como modelo para comprender los alcances de la convivencia democrática, gestada a partir de la admiración en la diversidad.

En los años 90 ambos integraron la directiva de la Cámara de Diputados: en ese tiempo pudieron viajar a varias misiones internacionales e identificar un cúmulo apreciable de materias de interés mutuo: las dinastías europeas y los papados, los pasajes de la historia venezolana del siglo XIX; Miguel Angel, El Renacimiento, la pintura y la arquitectura.

No sólo fue Rodríguez Iturbe permanente visitante de Moleiro durante sus frecuentes quebrantos de salud: se atrevió incluso, teniendo plena conciencia de su renunencia ante el tema, a obsequiarle su tesoro más preciado, algunos libros con pasajes sobre la Palabra de Cristo y el Evangelio, intentando con ello darle ánimo y ofrecerle aliento en momentos difíciles.

Contrariamente a lo que pueda pensarse, estos obsequios eran recibidos con sumo respeto y agradecimiento. Aunque era Moleiro un agnóstico incorregible y las formalidades eclesiásticas no le producían ni cosquillas, toda la parábola que encerraba la pasión de Cristo lo conmovía hasta las lágrimas en sus momentos de bohemia.

Pude ver en mi casa los libros de Rodríguez Iturbe, frecuentemente consultados por Moleiro para aproximarse con claridad a algunos aspectos concretos de la historia venezolana. Me estoy refiriendo tanto a obras como "Crónica de la década militar" o "Génesis y desarrollo de la ideología bolivariana" como a Nueva Política, aquella formidable revista de pensamiento que era consecuencia del infatigable trajinar y su tesonera pasión de carbonero de "Pepe" Rodríguez Iturbe.

IV Durante algún tiempo, a principios de los años 70, los dirigentes de la era post insurreccional asistieron al parlamento de forma vergonzante, sin tener completamente clara su utilidad práctica, asumiendo la tarea como un mal necesario: derrotadas las guerrillas, la estrategia leninista indicaba que era necesario crear las condiciones necesarias para advenimiento revolucionario haciendo como propias las formas del enemigo. Por lo pronto era necesario concurrir a la cita democrático-burguesa de entonces para ir creando las condiciones que permitieran aceitar la máquina del movimiento proletario.

Desde la ultraizquierda, incluso en los años 80, todavía eran vistos con desprecio: la "izquierda electoral" personas que pactaron con el orden, que se pacificaron y convivían con la burguesía. Cuando no les quedó más remedio que aceptar, por la fuerza de los hechos, que el guevarismo era una calle ciega y que los postulados sobre el foco revolucionario eran un fetiche, también ellos terminaron por aceptar la lucha legal y presentar sus planchas para someterlas al veredicto popular.

Aquel largo ejercicio parlamentario, pienso, se constituyó en un enorme aprendizaje para todos los venezolanos. Más allá de las convicciones personales hay un haber que habíamos conquistar y que no debemos permitir que termine por perderse: aprender a convivir.

Moisés Moleiro y José Rodríguez Iturbe fueron, como Joe Louis y Max Schmeling, dos pesos pesados, dos viejos enemigos que nunca dejaron de ser caballeros y que aprendieron a tenerse aprecio cuando lograron comprender que se podía querer a Venezuela con la misma intensidad desde posiciones completamente distintas sin que por eso quede traicionado ningún postulado.

En su nombre, y en su memoria, le doy gracias a "Pepe" Rodríguez Iturbe, por el libro. Hago votos por su pronto regreso al país de este ejemplar venezolano. Para recordar los viejos tiempos y participar juntos en la dura tarea de reconstrucción nacional que a todos nos espera.

Fuente:http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/7804308.asp

NOTA DE LB:



Tenemos pendiente publicar un modesto texto sobre JRI desde hace algún tiempo, a la espera de sus últimas obras que todavía no llegan. Hemos coincidido y discrepado de sus posturas internas, respecto al partido socialcristiano, reconociéndole siempre sus aportes. El ensayista y parlamentario de fuste y profundidad, merece un estudio sereno que ha de revelar el dramático contraste con los prohombres del régimen actualmente prevaleciente en Venezuela. Un arqueo realizado en la vieja prensa, la revisita a sus títulos juveniles y de la madurez, y la interesantísima aproximación a sus discursos parlamentarios, así lo confirman de cara a la mediocridad y el extravío del marxismo panfletario en boga. Y no será, el nuestro, un artículo o un ensayo como lo pretendemos, habida cuenta del calibre que alcanzó la polémica sobre el pensamiento cristiano en un partido que asumió severas responsabilidades históricas en tiempos de asombrosas y complejas dificultades, sino el testimonio de reconocimiento hacia el distinto liderazgo que las más recientes generaciones desconocen o ignoran.

Por cierto, el Pepe Rodríguez vaticinó la naturaleza y consecuencias del régimen actual, porque - antes - alertó cuán mal estaban las cosas. La última etapa de sus intervenciones parlarmentarias, publicadas por la meritoria editorial "Nueva Política", cuenta con un extraordinario sentido de la denuncia que hundía el bisturí en la mayor hondura de sus causas. Y los - por entonces - privilegiados del poder, no oyeron y no quisieron escuchar.

Obliga también a responder a las injurias, a los infundios, a la satanización de ese liderazgo que les fue superior (por ejemplo: http://ensartaos.com.ve/index.php?q=node/2310). El chavezato carece de toda autoridad moral para juzgar a aquellos que también hicieron patria. Así de sencillo.

lunes, 8 de agosto de 2011

CELEBRI(E)DAD


Del político popular
Luis Barragán


Semanas atrás, Jorge Palacios hizo justicia al comentar que los artistas (de televisión) perduraban en la memoria colectiva, aunque exageró con el inevitable recurso celebrado por la joven entrevistadora: más que los políticos. Parece obvio el impacto de un medio como el televisivo en todos los hogares venezolanos, pero es necesario deslindar los campos, pues, por una parte, aficionado a la vieja prensa, nos ha deleitado las portadas de revista que festejaban a las grandes figuras del momento, y a veces por años, ahora asombrosamente olvidadas; y, por la otra, no hay otro destino que la evaluación histórica, dada la importancia del propio oficio político.

El asunto nos remite a la condición de popularidad o celebridad que unos y otros pueden ostentar, según la época. No pretendemos actualizar un tema tratado muchos años atrás por Charles Wright Mills, pero lo cierto es que la mera exaltación mediática ha sido la actual obsesión de no pocos dirigentes políticos en la actualidad, también haciéndose efímera la de los artistas de televisión del patio por las actuales restricciones a la competencia o alta rotación, fruto del abaratamiento de la mano de obra en escena.

Parece impensable, además, la existencia en el pasado de líderes francamente populares, convencidos que Chávez Fría es un fenómeno absolutamente novedoso. He acá un ardid ideológico, en el sentido que le dio Marx, por lo menos, en la versión de Ludovico Silva, pues sorprendería constatar la inmensa aceptación de aquellos que, por si fuera poco, no despachaban directamente de Miraflores.

Wolfgang Larrazábal constituye un buen ejemplo para los más escépticos, porque fue derrotado en los comicios presidenciales de 1958, excepto en la bulliciosa ciudad capital, y, a la vuelta de pocos años, todavía lo recibían con mensajes de consternación: “Wolfgang, tenemos hambre”. Así, regresando del Chile donde fue embajador, con la vista puesta en las elecciones de 1963, provocó una inmensa y también espontánea movilización popular, motorizada por los partidos MENI y FDP, que evidenció la abstención de URD para la convocatoria según observara Luis López (Momento, Caracas, nr. 341 del 27/01/63).

De acuerdo a la crónica (ibídem, nr. 340 del 20/01/63), refiere de la gran multitud que lo acompañó desde el aeropuerto de Maiquetía que, al llegar a Catia, hundió el techo del automóvil que trajo a Larrazábal, quien intentó infructuosamente calmarla. Unos disparos lejanos dispersaron la movilización, alcanzado mortalmente el joven Alejos Celis, mientras pudo el agasajado ausentarse para llegar a su casa de Santa Mónica.

Por estos tiempos, son nulas o escasas las expresiones de una tamaña popularidad que ayer fue real así estuviese precedida de sendas técnicas que hoy, sobrantes, están lejos de garantizarla. Hay más de celebridad instantánea, por los medios públicos o privados, que permiten la sobreactuación de artistas o políticos no probados, propinándole un golpe de mayor fragilidad a nuestra memoria social.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/9060-del-politico-popular
Fotografías: Momento, Caracas,nr. 340 del 20/01/63.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

excepcional comentario político en la televisión antipolítica


El liderazgo político de estos tiempos

Carlos Raúl Hernández estuvo con William Echeverría (27/12/10), en el consabido programa matutino de Globovisión. Nos heos permitido tomar algunos apuntes.
Ante la pregunta de Echeverría, Hernández comienza con acierto: el liderazgo político moderno es el de los partidos, frente al tradicional caudillismo militarista.

Elemento ideológico unificado de la oposición: democracia. Antes no era así. Economía productiva y competitiva. Papel del Estado sólido y eficaz. Tiene un programa clarísimo, la Constitución y todo lo que es producto de un largo debate. Ya no hay exclusivismo. Todos saben de la necesidad de la unidad nacional. Está el tema social: el presidente Chávez puso el dedo en la llaga. Ha hecho un ndiscurso político sobre la pobreza. Aprendizaje de los partidos. Defensa de la propiedad privada desde una concepción social y de progreso, es algo positivo y asumido por partidos y fuerzas de la sociedad civil. Las fuerzas armadas no son extraterrestres, pero el intento es provocarla (por ejemplo, el nombramiento de los magistrados). Alguna locura (golpe de Estado), sería una manera cómoda de abordar el problema. Un parlamento de extrema-izquierda, Chávez busca de asesores a unos náufragos del marxismo (la única cosa buena que les ha ocurrido en la vida es conocer a alguien que los sacó del anonimato, como Chávez). Lógico 95% de las divisas están en manos del gobierno. No es posible a lo Corea del Norte, comenzarán problemas de verdad en el caso de nacionalizar toda la banca - por ejemplo -. Pablo Pérez, Ledezma y Capriles lucen como los candidatos presidenciales de mayor significación y todos están contestes con las primarias.