Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de mayo de 2020

LA NARANJA ELECTRÓNICA

Covid19 y arte
Luis Barragán

Inesperada y también maliciosa, la temporada universal de la pandemia amenaza con extenderse y, seguramente,  dándole un íntimo sello humano a la experiencia, el arte no tardará en dar cuenta de sus dramas. Distinguiendo la propia naturaleza de los países afectados, se adelanta: en unos, corre el grafiterismo o el perfomance espontáneo en las entrañas de un vecindario que lo celebra y lo hace viral – término sospechoso o cáustico – en las redes, mientras que, en otros, el silencio es del espesor de la dictadura que sirve de anfitrión al huésped peligroso.

El impacto ha sido tan estremecedor en el mercado del arte, por lo menos, donde lo hay, y en principio – sólo en principio -  casas como Christie’s, Sotheby’s y Phillips, en uno y otro lado del Atlántico,  lograron una rápida adaptación por la vía digital, señalando los expertos que el sector ha sido históricamente capaz de soportar con éxito las más variadas recesiones y crisis financieras.  Reseña, por ejemplo, Ruth Fernández Sanabria que Sotheby’s cerró físicamente,  acatando las directrices de las autoridades británicas, pero  pudo colocar en el ciberespacio  valiosas piezas africanas;  además, entre una clientela menor a la cuarenta de edad y que, en un porcentaje significativo (30%),  jamás había pasado por esa casa (https://www.wiriko.org/artes-visuales/mercado-del-arte/).  

Consabido,  numerosas fueron las instituciones culturales oficiales de Occidente, nada casual, que ofrecieron visitas virtuales a sus colecciones, imitadas en lo posible por el sector privado, con o sin fines lucrativos, al principiar el coronavirus, manifestando las bondades de la llamada economía naranja.  Por supuesto, lo hemos expresado en otras ocasiones, no hay equivalente alguno en el caso venezolano en el que los referentes culturales que antes o muy antes gozaban de atención, prestigio y credibilidad, hoy están deliberadamente en escombros, manifestando apenas su precaria existencia: es más, puede aseverarse, el patrimonio artístico en manos del Estado es literalmente virtual, porque no tenemos conocimiento público de una auditoría confiable de las colecciones.

Acotemos, el Covid19 ha dado oportunidad para una vasta campaña de desinformación, interesadas Rusia y China en promover  el autoritarismo para contrastarlo a la presunta  ineficacia de las sociedades libres, añadido el interés de la potencia asiática en convertirse en líder de la ayuda humanitaria, como lo señaló Mira Milosevich-Juaristi (http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari-58-2020-milosevich-analizar-y-comprender-campanas-desinformacion-china-rusia-covid-19). Luce importante el dato, pues, en su tesis doctoral, María Dolores Dopico Aneiros, a propósito de Luther Blissett, reseñó las acciones falsarias en el arte, legítimas en cuanto a arte, pero que, por el contexto, advierte que es “lógico que el fake actúe como un virus altamente pernicioso que se infiltra en el flujo de los procesos de comunicación y constitución del discurso que establece la gramática cultural, y la deja en suspenso, la interrumpe, abriendo grietas de dirección un tanto imprevisible” (http://www.sitioweb.com/lola_dopico/net_art.pdf), multiplicando – a nuestro juicio – las consecuencias nefastas de la pandemia.

De muy contadas excepciones, a los venezolanos nos ha sorprendido esta otra oportunidad que la virtualidad del flujo comercial ofrece,  porque ni siquiera fluyen en las redes piezas o ilustraciones de una aceptable dimensión y resolución que digan de nuestro arte. En todo caso, estamos a tiempo, aunque - como en otros ámbitos -  tarde o temprano revalidaremos aquello de lo accesorio que sigue a lo principal: el arte es eminentemente un fenómeno presencial,  con sus exposiciones, curadores, público, comentaristas, montadores, transportistas, periodistas, legos y especialistas que lo trastoca en el puzle maravilloso de siempre.

Fotografía: Mural en Dakar, Singapur,colectivo RBS Crew https://www.wiriko.org/artes-visuales/coronavirusdakar
Reproducción: Aviso aportado por María F. Sigillo a Caracas en Retrospectiva / Facebook. La Esfera, Caracas, 1946. Seguídamente, Renny Rangel colocó la ubicación del establecimiento caraqueño.
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10157280464628927&set=gm.10158255151353544&type=3&theater
Al respecto, Nicomedes Febres Luces comentó: "Alfredo Boulton en el primer tomo de su Historia de la Pintura en Venezuela hace un recuento del inventario sobre el arte colonial existente en venezuela pintado aqui o fuera. Luego hay una gran oscuridad salvo alguna cronica suelta de venta de obras de arte en sastrerias de Caracas como negocio anexo y eran los hombres solos quienes las adquirian, por lo que salvo prueba en contrario debe ser el primer aviso de un anticuario".
Cfr.

sábado, 2 de mayo de 2020

MENSAJERÍA PÚBLICA DE OTRAS LATITUDES

El arte como muro para frenar el coronavirus en Dakar
Alicia Justo

En Dakar, la capital de Senegal, el arte es omnipresente. En la ciudad puede sonar y se puede bailar sabar, el ritmo más representativo de la cultura wolof, en una noche cualquiera o disfrutar de llamativos murales que impregnan de mensajes sociales muchos lugares de la capital. Es precisamente el uso de este arte urbano lo que ha contribuido a la mayor sensibilización del coronavirus en el último mes, con una serie de grafitis que por su color y compromiso han generado un gran impacto en la población. En Wiriko hemos hablado con dos de las organizadores que los han llevado a cabo.
Yeumbeul, Keur Mbaye Fall, Diamaguène y Malika son cuatro barrios de las afueras de Dakar que lucen desde hace semanas cinco murales sobre la importancia de adoptar una serie de hábitos para evitar la propagación del virus: cómo estornudar o toser correctamente, la importancia de lavarse habitualmente las manos, los números telefónicos de los servicios de urgencia…Detrás de estas intervenciones está Undu Graff, un colectivo de grafiteros que busca desde 2018 crear conciencia de los problemas de la sociedad senegalesa a través del arte. La idea partió de su responsable, Ati Diallo, al comprobar que las indicaciones creadas para controlar la pandemia no podían ser leídas por muchos de sus vecinos: “Entonces les dije a mis amigos del grafiti que hicieran uno que creara conciencia sobre los gestos para evitar el Covid-19. Así que compré pintura y los tres artistas del grafiti del grupo Undu Graff hicieron el primero de ellos en la sala de maternidad en Yeumbeul Nord”, recuerda.
A través de estas imágenes bastante representativas, Diallo señala que su aspiración es conseguir concienciar y “dar la información correcta a la población”. Las indicaciones plasmadas en estas paredes permiten a cualquier viandante comprender cómo protegerse del coronavirus. Pero, además, “es una oportunidad única para nosotros, como artistas, de apoyar al Estado de Senegal en su política de comunicación de masas”.
De su arraigada conciencia social nacen los brochazos de uno de los autores de los grafitis ideados por Undu Graff. Charlestyle es un senegalés de Malika, uno de los barrios más desfavorecidos de Dakar, que ha estado contribuyendo con su arte a crear conciencia sobre el virus. Como explica, la chispa creadora de su arte no es más que la propia concienciación social: “Lo que me inspira es el espíritu de conciencia, limpiar y decorar las paredes de nuestros barrios. Por eso comencé a cumplir con mi deber cívico mediante este arte urbano que es el grafiti”.
Charlestyle confía plenamente en el poder del arte urbano y recuerda que el grafiti ha estado vivo desde hace muchos años en Senegal, como un elemento clave para expandir conciencia social en los barrios, en los vecindarios donde solo es necesario unas “paredes en ruina” para poner en marcha toda su fortaleza. Ahora, con la crisis del coronavirus, el arte de usar el espray y la pintura acrílica para remover conciencia no podía quedarse atrás.
Todo este movimiento cívico ha tenido su contrapartida en la respuesta social, una población que ha agradecido que varios colectivos de la capital senegalesa hayan sensibilizado a través del arte. Así lo destaca, Serigne Mansour Fall, conocido como Mazdoo y propulsor de esta acción para RBS Crew. Este colectivo de artistas del grafiti de Dakar, que aspira a usar esta disciplina al mas alto nivel a través de mensajes filosóficos, es otra de las organizaciones que ha grafiteado paredes vacías en los barrios de la capital.
Su primera intervención tuvo lugar en una de las fachadas principales de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, a iniciativa de la institución académica. Tras este mural, le han seguido muchos más por otras vecindades que han generado un importante impacto social, también gracias a las fotos subidas en las redes sociales de Facebook e Instagram. “Hemos subido los murales en las redes sociales y su proceso de realización y hemos tenido una respuesta positiva, la gente nos ha visto, nos ha felicitado y nos ha reconocido”. 
Además, estas acciones, según señala Serigne, han tenido su réplica en otros países del África occidental como Togo, Benin o Guinea, donde después de ver el éxito senegalés también han realizado murales de sensibilización.

Murales: Dakar, colectivo RBS Crew
23/04/2020:

UNA PINCELADA AL IVA

Silvia Dauder: "Sin artistas no hay arte ni exposiciones en ningún lugar y sin coleccionismo"
Ramón Viñas

Dentro del proyecto informativo colaborativo de reflexión sobre el futuro del arte y nuestra sociedad (#pensandoelfuturo / #pensandonofuturo), nacido en plena lucha contra la crisis del coronavirus, presentamos esta nueva entrevista con la galerista Silvia Dauder, fundadora y directora de la galería ProjecteSD con sede en Barcelona, y que, como el resto publicadas y/o por publicar, :
ARTEINFORMADO (AI): En estos momentos de incertidumbre, ¿qué mensaje de ánimo y de confianza le gustaría trasladar a todos los operadores y actores del mundo del arte?
Silvia Dauder (SD): Pues que luchen y que esta es una labor de todos, sin artistas no hay arte ni exposiciones en ningún lugar y sin coleccionismo, pues ya no os digo.
AI: ¿Cómo cree que va a cambiar el sistema del arte, en general, y el galerístico, en particular, a partir de ahora, en lo referente a gestión, exhibición, relaciones comerciales y comunicación?
SD: Yo no concibo mi trabajo sin hacer exposiciones en un tiempo y algo muy importante, en un espacio. En este momento, es imposible montar una exposición, porqué toda la logística para ello está paralizada y los espacios cerrados. Y no nos podemos ir inventando exposiciones para subirlas a Instagram y así estar todos entretenidos. Es cuestión de ver cuánto dura esta situación y cómo y en qué se transforma. Yo puedo adaptar mi trabajo a lo que venga, pero ¿todos los demás actores, lo van o podrán hacer? ¿Tendremos las galerías el apoyo para reciclarnos e invertir con trabajo y dinero en una nueva coyuntura, que pocos conocen o pueden prever como será? Conseguiremos ya, de una vez por todas, reducir el IVA del sangrante 21% para que no tengamos que seguir discutiendo con nuestros clientes cada vez, el incómodo pago de este IVA? Las galerías y los artistas, comemos de vender las obras de nuestros artistas, no lo olvidemos, no somos ni una agencia de comunicación, ni una empresa de organización de eventos, ni nos dedicamos al teletrabajo. Para nada de esto nos pagan. Solo nos pagan, si vendemos obra. A lo mejor deberemos transformarnos, no digo que no, los que queramos o podamos, pero ya no será el mismo trabajo, será otro. 
AI: ¿Alguna vez pensó que su organización necesitaría de un plan de contingencia online para crisis? 
SD: Suelo pensar en el día a día con cierto planning, evidentemente, si no fuera así no podría desarrollar mi trabajo. Pero tenemos ahora la muestra bien clara de que de un día al otro, de forma brusca, todo da un vuelco imprevisible, inesperado, que, no nos engañemos, nadie esperaba y para el cual nadie estaba preparado.
AI: ¿Piensa ahora que debería acometer una nueva fase online? Si, es así, ¿qué medidas barajan implementar de cara al futuro en su nueva estrategia digital (para exhibición, difusión y ventas) y que no venían ejecutando?
SD: El mundo online ya existía y venía funcionando antes de la pandemia del COVID-19. Todas las galerías, en menor o mayor grado, lo utilizábamos a diario. Es posible que ahora debamos implementar esta forma de trabajar, sofisticarla, tener mejores equipos técnicos, y esto no estará nada mal, pero este no es el problema. El problema es mucho más profundo e insisto en el tema. Sin exposiciones abiertas al público, sin presentaciones de colecciones, sin viajes con sentido, sin montadores, transportes, y demás, nuestro trabajo se va a deformar y se convertirá en otra cosa. Y creo que nadie, o muy pocos, saben cómo será esta otra cosa. Hay que reflexionar sobre muchos, muchos temas y al menos aprovechar esta durísima situación para despojarnos de lo superfluo que la globalización nos ha traído, de dejar de mandar miles de tonterías por whatsapp (algunas, se ha demostrado, bien nocivas), de realizar viajes con demasiada laxitud (algunos no sirven para mucho). De olvidarnos de ir de celebración en celebración, cuando quizá no hay tanto que celebrar. De utilizar un mínimo sentido común, de ser cautos, y no buscar aprovecharse de ninguna situación. Hay que pensar mucho y aún así, ver si logramos vencer estos tan malos tiempos y espero muy pronto sin el coronavirus

03/04/2020:

viernes, 20 de diciembre de 2019

CONTRACULTURA

Gladys Serrano: Asistentes al Palacio de Bellas Artes
toman fotos al cuadro de Fabián Cháirez. 
Zapata en femenino: la polémica en México cuestiona la función del arte

Las protestas por un cuadro erótico del líder campesino renueva el debate sobre la creación al Carmen Morán Breña
Cultura y culto comparten la misma etimología, pero el curso de los siglos se ha encargado de distanciar ambos conceptos hasta hacerlos, en ocasiones, irreconciliables. Si el primero se asocia a la civilización, el progreso y la libertad, el segundo suele caer del lado oscuro, primitivista, conservador. Esos dos mundos colisionan a veces en un campo de batalla proclive a estos enfrentamientos: el arte. El arte es creativo y libre, se presta a una espiral inacabable de interpretaciones que no encuentra acomodo en una visión unívoca de la realidad. Una reedición de ese choque recurrente se ha vivido estos días en México con la exposición sobre Emiliano Zapata en el palacio de Bellas Artes de la capital. La muestra es una buena tesis sobre cómo se fue construyendo el símbolo a lo largo del tiempo, primero como líder campesino, después con el masculinizante traje charro; Diego Rivera le dotó de rasgos indígenas, otros le presentaron como un arcángel y algunos como un mito. El artista Fabián Cháirez le ha subido, desnudo, con cuerpo feminizado y zapatos de tacón, a un caballo en plena erección. La pelea entre defensores y detractores de la obra se ha sucedido durante días, físicamente y en las redes. Nada nuevo en el universo del arte. Pero se presta a desbrozar la linde entre culto y cultura, o sea, entre persona y símbolo.


“La tradición iconográfica occidental sitúa las imágenes como forma de gobierno y de pedagogía. Son siglos gobernados por la función religiosa de la imagen, cuyo carácter sagrado aún permanece y eso es lo que inspira la violencia de ciertas acciones como las que hemos visto”. Se refiere el filósofo y curador José Luis Barrios a la distinción entre el símbolo y la persona que debería ser imprescindible para mirar el arte, máxime tratándose de Zapata, construido en el imaginario mexicano con un cierto uso teológico, mitológico”. Y esa necesaria diferencia la traen a colación todos los consultados para este reportaje. Helena Chávez apunta la relación de este caso con la mirada indígena sobre el arte: “En ciertas comunidades está muy asociado al ritual, muy cercano a lo religioso. Por eso estos choques son constantes. Los símbolos se usan para reivindicarnos en una tradición o para acabar con ella, pero nunca deben confundirse con la persona”, dice esta experta del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

No debe sorprender que en pleno siglo XXI los ciudadanos no alcancen a separar la paja del grano, es decir, el Zapata histórico del icono mundial, porque “la estética anuda el significado con el afecto. No hay estética si no hay una emoción o una determinación”, dice Barrios. Eso es lo que suscita una obra de arte: emociones. Además, “la dimensión estética está ligada a la política y a la ética, porque se vincula con la sensibilidad y con las formas de ver el mundo. Esa sensibilidad está construida por lo político, lo social y lo económico y todo ello determina lo cultural”, añade Sayak Valencia, profesora del Colegio de la Frontera Norte (Colef), ubicado en Tijuana. Filósofa, ensayista y performer, Valencia cree que “el arte sirve para pensar, para poner preguntas en el espacio público y es el criterio estético, y no el moral, el que debe influir en su crítica”.

Sin embargo, es imposible limitarse a lo estético ante obras que lanzan mensajes inequívocos, una tendencia muy actual: la creación al lado de las causas sociales y políticas. Hay dos escuelas opuestas sobre el arte y su función. Una primera defiende su vocación estética y creativa mientras que la otra le reconoce capacidad y pertinencia para intervenir en la sociedad, incluso sin proponérselo. “Desde las vanguardias, el arte se pregunta por su posibilidad de discurso político y es ingenuo que un artista hoy no se cuestione sobre la implicación política de su trabajo, sería un falta de perspectiva, histórica, política y crítica. Este óleo de Zapata, por ejemplo, pone en tela de juicio el modo en que está masculinizada la historia de la Revolución mexicana”, dice Barrios.

Precisamente, el nuevo número de la revista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) está dedicado al arte, a sus beneficios, sus usos, la libertad artística, su relación con la política. El artículo de Adriana Malvido que abre esta publicación menciona una sentencia de Kapuscinski: "Hoy, para entender dónde vamos, no hace falta fijarse en la política, sino en el arte. Siempre ha sido el arte el que, con gran anticipación y claridad, ha indicado qué rumbo estaba tomando el mundo y las grandes transformaciones que se preparaban".

Para el curador en jefe del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), Cuauhtémoc Medina, “el arte cambia y produce el mundo todos los días. Pretender que el arte debe ser inútil es una deformación ideológica y un error teórico, porque la falta de un propósito de origen no significa que su intervención en la cultura y su generación de formas de subjetividad no cause efectos enormes. Sobre todo si admitimos que arte no es solo el rango de las llamadas bellas artes, sino que debe incluir toda forma de creación estética. De hecho, yo creo que en el fondo de nuestra mente sabemos que lo que llamamos arte es una de las formas más poderosas y significativas que tenemos para inventar al mundo”. Pero advierte que el arte no es una herramienta de cambio, sino un medio para la existencia en común. “Las obras nos producen a todos, incluso a quienes suponen, erróneamente, que nada tienen que ver con el arte”.

Tradicionalmente enfrentados en sus opiniones, a esta noción de arte le pone el contrapunto la escritora Irmgard Emmelhainz, quien deplora las obras “que defienden causas, que quieren mejorar el tejido social, contribuir al desarrollo. Eso no es arte, es trabajo social, por tanto, es función de los gobiernos. No digo que no haya trabajos interesantes en este terreno, pero no me gusta ese arte útil que surge con el desmantelamiento del Estado de bienestar, que aspira a una plusvalía constante”. Emmelhainz aporta matices interesantes en su defensa de una dimensión puramente estética: “Creo en el arte que trabaja con la filosofía de la imagen, el que va más allá de las industrias culturales y la mercadotecnia. El arte útil, el que aspira a un fin ulterior, es manipulador y emocional, porque interpela al espectador a nivel moral. Y manipular las emociones no me gusta”.

El dramaturgo Eugène Ionesco zanjaba esta cuestión entre lo útil y lo inútil con una bella frase: "Si no se comprende la utilidad de lo inútil no se comprende el arte. Y un país que no comprende el arte es un país de esclavos o de robots, un país de gente desdichada, de gente que no se ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio".

En la actualidad, los museos enfrentan al espectador con el drama de la inmigración, con la miseria de las mujeres en la frontera, con el maltrato, la violencia, las discriminaciones sexuales. Pura política, ¿verdad? No para Emmelhainz, quien califica estas muestras como instrumentos para la despolitización social. Sostiene que anulan la capacidad de activismo de las personas, las convierte en meros espectadores, como cuando se miran los desastres en la televisión. “Esa espectaduría es una forma de alienación. La experiencia esencial de la modernidad es estar sentado consumiendo imágenes”, critica. “Lo comparo con la visión antigua de la imaginería católica, aquellos Cristos torturados, amoratados y ensangrentados. Uno los observa y siente que en su sufrimiento ya está nuestra salvación, que no hemos de hacer nada más. Es la misma empatía que tenemos ante el arte útil: nos damos por informados, por cumplidos y eso anula nuestra capacidad de acción”. Dicho de otro modo, vamos al museo como el que va a misa, lamentamos las desgracias y luego proseguimos alegremente el domingo.

Entre el activismo y la libertad estética se sitúa Mónica Mayer: “Hay artistas que tenemos un interés particular, en mi caso el feminismo, y queremos dejar un registro, denunciar. Lo que no quita para que otros trabajen con la pura estética y la investigación del arte. De todos modos, para que un arte sea revolucionario en lo feminista debe serlo también en lo artístico. El arte es libertad”, zanja esta “artista feminista”, como gusta definirse.

En todo caso, ¿es activismo la resignificación de símbolos, como ha ocurrido durante décadas con el caso de Zapata? Mayer opina que esa manipulación de la imagen es la materia prima con la que trabaja un artista. “El arte es un pensamiento complejo, hay que entender la historia, el contexto y lo que el artista siente en un momento dado. No nos ponemos a pensar cómo vamos a escandalizar. Normalmente el espanto llega del contexto político”.

Contexto es otra de las palabras clave en este debate. La historiadora del Arte Karen Cordero recuerda, entre miles, el caso de Manet y su Olympia, aquel desnudo mundano que enfadó a los defensores de usar la piel solo para motivos mitológicos. La época no estaba preparada para la audacia del pintor. Pero el contexto tiene que ver también con un momento político. Algunos de los consultados mencionan el afán del actual gobierno mexicano por confrontar “el arte popular indígena con el arte contemporáneo”. Un error, a juicio de Helena Chávez: “Está bien repensar el mundo artístico indígena y darle su peso, pero están poniéndolos en tensión, no están dialogando, ni conviviendo”, dice la experta. De ahí, explica, la imposición del Gobierno de que se coloque una cartela al lado de la obra de Cháirez que expresa el desacuerdo con la obra manifestado por la familia del caudillo del Sur.

El neomexicanismo de los años ochenta fue un movimiento fértil para la resignificación de símbolos. Los artistas tocaban material sensible sin reparos y también hubo choques asociados con la recreación de la Virgen de Guadalupe con rostro de Marilyn Monroe, de Rolando de la Rosa, y otras creaciones polémicas. Hay cientos de ejemplos en todo el mundo, pero “esta dimensión política del arte tan acusada en México viene de los tiempos del muralismo”, según el artista plástico Carlos Amorales, quien menciona la enorme carga didáctica, formativa y aleccionadora de aquellas obras de Diego Rivera, Siqueiros, Orozco, entre otros.

Las redes sociales son hoy la yesca con la que prenden las polémicas, pero las polémicas en sí, como señala Karen Cordero, “no son nada nuevo”. Los choques entre el espectador y la creación tienen su origen en el siglo XIX, cuando las obras llegan a un público amplio, se abren los salones de París y aparecen los críticos de arte. Se visibilizan las opiniones”.

Cordero celebra el debate del Zapata encuerado, titulado La revolución, pero recuerda que desde los ochenta hay un manejo del cuerpo diverso y muy politizado. Y mucho antes: “El discurso del homoerotismo nace en la cultura clásica. De hecho, es esencial en la cultura hegemónica del arte. Ya [Johann Joachim] Winckelmann en su historia del arte en el siglo XVIII celebra el erotismo homosexual, por tanto, no solo está en las obras, sino en el discurso artístico". Esa homosexualidad masculina muy tolerada entre los pinceles, dice Cordero, "es parte del sistema patriarcal. Era casi una válvula de escape dentro de la normatividad plástica”.

Debates y polémicas en un campo abonado, el del arte, que cuestionan la utilidad y los usos de la creación artística, que no debe apartarse de la libertad. “Todo argumento sobre cómo debe o no ser la práctica cultural es una expresión del miedo”, zanja Cuauhtémoc Medina. “Estamos en un momento donde la cultura y el arte han asumido su constante cuestionamiento y la productividad de explorar su relación con la historia y el mundo. El cuestionario que artistas, pensadores e instituciones se hacen estriba en pensar la contingencia de las relaciones entre invención poética y potencial político, entre subjetividad y forma, y entre la experiencia histórica y la posibilidad de una cultura”.

Muy macho o bisexual

En los últimos días, los defensores del Zapata afeminado, es decir, de la libertad en el arte, gritaban en las calles: Si Zapata viviera con nosotros estuviera. El ripio da qué pensar. Preguntados dos expertos, el escritor Pedro Ángel Palou, autor de la novela histórica Zapata, editada por Booket y el historiador Felipe Ávila, que publicó  Zapata. Lucha por la tierral la justicia y la libertad (Crítica), ambas versiones no pueden ser más dispares.

Palou habla del caudillo del Sur como un hombre alejado de tesis conservadoras y de una probable bisexualidad. Menciona una relación con el yerno del dictador mexicano Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre. "Así que el lema sí Zapata viviera con nosotros estuviera no es históricamente muy lejano. Sí Zapata viviera apoyaría las libertades, los derecho humanos, a las minorías", dice en un correo electrónico.

Por teléfono, Ávila está de acuerdo en que Zapata apoyaría " a los indígenas, a los campesinos, la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos humanos, los derechos de los niños, la protección del medioambiente... pero no estoy tan seguro de si apoyaría los derechos de cuarta generación, son más recientes, otro contexto distinto al que él vivió", dice. Y cita el aborto, por ejemplo, "y las minorías étnicas, religiosas y sexuales". Porque, dice, su cultura fue tradicional, machista y rural. "Era el estereotipo del macho mexicano, tuvo muchas mujeres. No tengo el  menor indicio de que fuera homosexual, algo que he comentado con otros expertos zapatistas, como John Womack. Los historiadores serios no encuentran indicios de eso".

Palou se emociona más trayendo a Zapata hasta nuestros días: "No era muy propenso al arte pero sí a la estética, de allí su gusto por vestir bien. La mascada azul que tiene puesta el día en que conoce a Pancho Villa era de seda azul, por ejemplo, y se mandó a bordar en oro un sombrero charro para la ocasión. Amaba la música. Tuvo también varias mujeres además de Josefa Espejo. Manuel Palafox, su secretario lo traicionó por celos. La muerte de Zapata es una venganza de él, una especie de crimen pasional. Guajiros al servicio de Carranza en Chinameca, sí, pero delatado por Palafox. ¡Mucha tela de dónde cortar!"

Fuentes:

domingo, 15 de diciembre de 2019

BREVE CURSO DE ESCATOLOGÍA

Del Estado Urinario
Luis Barragán

Desagradable a la vez que inevitable referencia: faltando el monte, no hay rincón citadino que no desprenda el hedor. Ya es un hecho universal que, en la Venezuela de los días que cursan, cualquiera puede verse obligado a una meada de emergencia.

Faltan los sanitarios públicos a los que está comprometido el Estado, pues, no por casualidad, tradicionalmente, el Código Penal castiga como falta la descarga de un repentino tormento fisiológico, bajo la mirada de todos. E, incluso, la falta puede convertirse en un delito de lascivia de acuerdo a los espectadores, aunque – tipificado o no – la autoridad encontrará ocasión para sancionar la flagrancia a la espera del correspondiente soborno de su víctima.

Los pocos baños disponibles en los edificios gubernamentales u otros despachos afines, están destinados a su personal, por masivo que sea el servicio dispensado, ya que resultan insuficientes los recursos para mantenerlos. En los viejos inmuebles que los dispusieron abiertamente, en los mercados municipales, gasolineras, terminales de pasajeros,  u otras dependencias, tampoco hay mayores posibilidades para accederlos, por la aguda crisis de mantenimiento, deterioradas hasta el hastío las instalaciones. E, incluso, los hay también “invadidos” o “privatizados”,  operándolos hasta familias que cobran por el muy mínimo orden que dicen garantizar, empleando cantidades ridículas de líquidos desinfectantes de dudosa calidad que convierte en un atrevimiento, sobre todo para las mujeres y los niños, asomar sus intimidades en el país que no tiene los más elementales  medicamentos.

Es el Estado, en su más amplia acepción, por la omisión que traduce su mejor acción, el que ha consagrado una lamentable situación urinaria que sólo formalmente desconoce, pretendiendo trasladar sus responsabilidades a la sociedad. No hay centro comercial, clínica o restaurante que no sea requerido por personas extrañas que, incluso, tratan de ducharse, forzados a negarlos por los elevados costos de mantenimientos, por lo que queda la calle y sus recovecos, como el ineludible pedestal para el desahogo esbozando apenas la callada emergencia sanitaria que explica a la Venezuela bajo una dictadura que le importa un bledo la suerte de sus habitantes.

Devenida costumbre, la pérdida es la de la propia intimidad de nuestros más radicales actos humanos y ya no es cuestión de modales y de estética, sino de higiene. El sanitario es una conquista de la modernidad que estamos perdiendo en el presente siglo, por no citar las amplísimas dificultades que confrontamos en  el ámbito doméstico, porque cada vez se hace más difícil reponer los equipos sanitarios y adquirir los productos de limpieza, en medio de la insólita escasez de agua que deja abierto los caminos para toda suerte de insectos y roedores  que tienen las antiguas tuberías por una cómoda residencia.

Reproducción: Claes Oldenburg, pieza. Reportaje: Bohemia, Caracas, nr. 405 del  28/12 al 03/01/1971.
Fotografía: LB, Foro Libertador (Caracas, 08/11/2019).

Post-data LB: La pieza sanitaria de Oldenburg, no es fácil conseguirla en las redes. El sólo reportaje aparecido en un magazine caraqueño, casi medio siglo atrás, revela interés y curiosidad por obras que, ahora, por mucha conectividad que haya, no parece tene equivalentes. Por lo demás, desagradable fotografía, ejemplifica muy bien el frecuente uso de los sanitarios de las entidades públicas. Fue una limpia y quizá artística defecación en el baño cercano a la Hemeroteca Nacional. Hemos visto cosas peores.  No imaginará el defecador la circulación de la gráfica. No obstante,  reiteramos la preocupación por la sitación sanitaria del país y quizá la pérdida de hábitos de - digamos - moral pública.

Posiblemente, pueda decirse que a nuestras ruidades actuales falta arte. Y arte para la comprensión del estdio al que hemos retrocedido.

18/12/2019:https://www.caraotadigital.net/opinion-1/del-estado-urinario

sábado, 29 de septiembre de 2018

UN VISTAZO EPISTEMOLÓGICO


EL NACIONAL, Caracas, 30/02/1992. Alfredo Planchart, Arte, Pintura venezolana, Epistemología del arte, Recorte de periódico, Artículos.
Brevísima nota LB: Artículos como ése, el de AP, no tendría cabida hoy en la prensa venezolana promedio tan puerilizada.

martes, 11 de septiembre de 2018

NICOMEDES

Arte y conciencia social: Semblanza de un ejemplo en Venezuela
Gustavo Löbig

Un principio formal del arte es la capacidad que tiene el ser humano para reflejar su relación particular con el mundo de manera concreto-sensitiva, lo que implica una toma de conciencia específica Arte y conciencia. Dos constructos relacionados por un hilo hecho de estética, búsqueda, trascendencia y utilidad, que forma parte del tapiz tejido por la historia humana y une la obra del primer artista rupestre con la del creativo contemporáneo más reciente. A lo largo de ese hilo, el arte ha ido evolucionando en diferentes expresiones según la época, el lugar y las circunstancias, siendo voz fundamental del respectivo contexto y permaneciendo luego como testigo de este. Supone un acto de comunicación profunda entre el creador, la obra y el espectador, donde los tres resultan modificados al interactuar entre sí. Y mientras el arte añade civilidad al progreso de nuestra especie, la psique se manifiesta por medio de la expresión creativa como una forma individual o colectiva de captar la realidad y lo inefable, mientras toma conciencia de su capacidad de logro a la hora de crear o de comprender la creación artística, o de dar nombre al obstáculo que se lo impide.

El arte muestra lo general de forma individual. Y tanto si refleja de manera fácilmente reconocible la materialidad percibida con los sentidos, como en el caso del hiperrealismo, o se da a conocer como una expresión abstracta, surrealista, impresionista, constructivista u objetual, por nombrar algunas etiquetas, el arte conforma un mundo multifacético donde innumerables concepciones individuales varían de acuerdo a su contenido cognoscitivo, ideológico o estético, entre otros factores. Si la esencia del fenómeno interpretado coincidiera con el modo de captarlo de todas las personas, sean artistas o espectadores, si el conocimiento sensorial y la conciencia del pedacito de realidad que se percibe fuesen iguales en todos los casos, sería innecesaria cualquier ciencia o creación artística. Pero sabemos que no es así, pues vivimos en un planeta poblado de realidades cambiantes, de interpretaciones diversas, de especialistas empeñados en simbolizar y manejar cada cosa según su visión particular. El resultado del conocimiento científico es, idealmente hablando, la verdad objetiva que permanece invariable en el tiempo; el resultado del conocimiento de la realidad dentro el arte es la verdad artística, que varía con la época y el lugar. Además de su contenido subjetivo, el arte siempre tiene un trasfondo ideológico, pues está íntimamente unido al sistema de creencias y aprendizajes de cada individuo y a las dinámicas relaciones sociales; y también cuenta con un elemento trascendente, pues al influir sobre los pensamientos y sentimientos de las personas que involucra y penetrar en el respectivo mundo interior, contribuye al desarrollo de sus rasgos espirituales y al de la conciencia social.

Lo anterior solo pretende ilustrar lo complejo que resulta abordar de manera efectiva y honesta el mundo del arte, tanto o más complicado que el mundo real del que forma parte. Lo ideal sería que ese abordaje, para ser lo más satisfactorio y completo posible, fuese protagonizado por una persona polifacética, que además de científica contara con la sensibilidad de una conciencia social y artística bastante desarrollada, y todos sabemos que tales personas no abundan. Pues bien, todavía quedan algunas en Venezuela, y una de ellas es Nicomedes Febres Luces. Descendiente de un edecán de Simón Bolívar, caracterizado por una mente pragmática y sumamente curioso, este apasionado de la vida y sus variadas facetas me recuerda al hombre renacentista movido por múltiples habilidades e intereses. A pesar de que rehúsa ser considerado artista, ha fungido de mecenas favoreciendo como galerista a numerosos jóvenes talentos, organizado por muchos años la Feria Iberoamericana de Arte y mantenido una fructífera relación con conocidos creativos, museos y galerías de arte en Venezuela y otros países. Es prolífico escritor de temas tan variados como cabe esperar de un espíritu curioso e inquieto, y porque posee una vasta cultura, se empeña en salvaguardar la memoria de costumbres, tradiciones y raíces socioculturales típicas de esta tierra. Además de ser miembro de la Academia de Gastronomía de Venezuela, es un reconocido politólogo, historiador y médico obstetra con sólida formación psicoanalítica que a lo largo de estos años de empobrecimiento nacional se ha esforzado en infundir ánimo a una población vitalmente necesitada de este, y motivarla con ayudas dignas de su carácter filantrópico, sea con recursos materiales propios, sea a través de sus publicaciones en distintos medios impresos o digitales, sea por medio de sus numerosas relaciones con personas de buena pro, pues se mueve en círculos sociales altos o medios que, en todos los casos, respetan su sólida formación profesional y cultural y su característica bonhomía.

Disfruté mucho entrevistándolo, pues compartimos una formación familiar muy semejante en cuanto a valores y principios; por otra parte, además de resultar ameno por su verbo y trato cordial, posee un compendio inmenso de anécdotas, vivencias cotidianas y objetos coleccionados que le impiden ser el típico hombre convertido en un nombre del que muchos hablan mientras, en verdad, lo van olvidando. En tanto se extinguen rápida o lentamente algunas memorias incompletas de personas y obras que en su momento fueron importantes, Nicomedes Febres Luces sigue trabajando arduamente a favor de la vida en el quirófano donde opera a sus pacientes; en su galería de arte D´Museo, donde desde 1991 exponen talentos artísticos principiantes o ya reconocidos; en su entorno social, donde dinamiza las relaciones con gente que simboliza la esperanza presente y el mejor futuro al alcance de Venezuela; en su abundante ejercicio como escritor y coleccionista de fotografías, pinturas, esculturas y objetos históricos del país. Entre tantos ejemplos del hombre a caballo que, cual Boves, arrasa todo a su paso, mi entrevistado representa al hombre de cultura que rescata sin cesar lo que necesita esta tierra asolada por la barbarie para elevarse sobre su estado actual.

En su libro “Un Álbum de País” resume la vida y obra de Bernardo Díaz Báez, fotógrafo venezolano de comienzos del siglo XX, del que guarda cientos de fotos estereoscópicas. En sus “Crónicas de mujeres que inquietan a los hombres” nos habla de las prostitutas con ese gracejo suyo tan divertido como confiable, y guarda inédita otra “Historia de las mujeres” para publicarla oportunamente. En su “Historia de la comida pública de Caracas” menciona los platillos más conocidos servidos en calles y restaurantes de esta ciudad desde la independencia hasta los años setenta. Con sus obras “Historia de las peleas de gallo en Venezuela” e “Historia del tema petrolero en Venezuela” pone al alcance del lector aspectos fundamentales sobre esos temas, y está gestando un texto acerca del romanticismo nacional donde hablará de los escarceos amorosos, incluyendo cartas, costumbres y casos emblemáticos en las pasadas décadas, que promete ser otro libro de culto en más de una biblioteca pública o particular. Sobre la base de su experiencia como gourmet y gastrónomo, publicó una emblemática Historia Universal titulada “Arte y embutidos” dedicada al rol cultural que ha tenido la popular salchicha a lo largo de las distintas épocas, desde el gótico tardío hasta ahora. Sus múltiples intereses y calificaciones lo han llevado a escribir sobre esos temas tan disímiles con un sello personal fácilmente reconocible por su humor y ávida curiosidad acerca de la existencia humana, y ya figura como una voz reconocida dentro del escenario vital que el destino y su propia voluntad le han asignado.

Actualmente, como muchos otros antes que él, enfrenta el dilema de cómo hacer para que sus colecciones lo sobrevivan y puedan brindar el mayor beneficio a las generaciones futuras. Entre tantas obras de arte, objetos históricos y fotos, posee siete tomos del recetario de José Gregorio Hernández enriquecidos por notas manuscritas de ese doctor tan querido y popular en Venezuela y en otras naciones. Durante sus años de ejercicio en el Hospital Vargas y en la Maternidad Concepción Palacios, Nicomedes pudo enganchar exitosamente su labor curativa con la fe depositada por muchos de sus pacientes en ese colega suyo elevado a la categoría de santo o de mito; eso lo impulsó a seguir descubriendo la historia de un país que pocos recordaban que hubiera existido. Así supo de Carmen Elena de Las Casas, considerada la mujer más hermosa de la capital durante la época del gobierno de Gómez y quien fuera la primera diseñadora de espacios en Venezuela, que embelleció entre otros inmuebles el Museo Municipal de Caracas; supo de José María Lares, primer diseñador gráfico del país, colaborador de revistas como Life, Élite o Actualidades; supo de Eduardo Roll, el primer fotógrafo que plasmó en color los ambientes de Caracas y sus alrededores; supo de J. M. Benzo, fotógrafo teosófico que eligió a Caracas como objetivo de su arte pero jamás firmó sus fotos, que a su muerte pasaron a manos del pintor caraqueño Antonio Alcántara y luego a las del hijo de este, quien cedió la colección a Nicomedes. Además de los libros de su autoría ya mencionados, el entrevistado tiene otro terminado, pero aún no publicado, acerca de Edouard Riou, grabador de Darwin y Julio Verne, y posee unos ochenta grabados de este reconocido artista del siglo XIX.

Habiéndose formado bajo el pensamiento marcadamente positivista de Luis Razetti en el mundo de la medicina, tan ajeno a la belleza en muchas de sus áreas, tan proclive a gestar profesionales pragmáticos, secos y adustos aunque hayan estudiado esa carrera por querer ayudar al ser humano, el amor evidente de Febres Luces por la cultura y por el arte me llevó a preguntarle si debía tal inclinación y su desenfadado humanismo a la influencia de alguna persona o circunstancia, y me dijo que sí. Además de la impronta debida a su entorno familiar, tuvo de profesor y jefe al doctor Rafael Domingo Cisco, fundador de museos caraqueños y amigo de ambientar sus espacios con obras de arte. En cierto punto de la entrevista, entre anécdotas sabrosas y lúcidos comentarios brindados con tazas de café, me confesó su inquietud por el hecho de que en Venezuela sigue sin estudiarse debidamente la historia del arte, para que el artista en ciernes aprenda que cada obra meritoria es hija de su tiempo, pero también un aporte tanto más valioso si resulta original, novedoso y libre en lo posible de influencias, pues se trata de un medio donde muchos creativos y figuras que han dado contribuciones significativas han devenido en el olvido o son conocidos por muy pocos, algo contra lo que Febres Luces previene a las nuevas generaciones por considerar inseparables el arte y la historia, la conciencia y la memoria. En medio de la moderna manipulación masiva que ensalza la mediocridad, el facilismo y las vías rápidas para enriquecerse a costa de cualquier prójimo o principio, es defensor a ultranza de que el mérito debe ser recompensado.

A medida que fluyó nuestra conversación, sostenida por su buen humor y un notable despliegue de memoria y de inteligencia asociativa, me transmitió su convicción de que el médico debe bajarse del pedestal que comparte tradicionalmente con los sacerdotes y las figuras públicas con grandes cuotas de poder, para que pueda comprobar cuántas otras cosas podría hacer por la sociedad gracias a la sensibilidad especialmente desarrollada por su formación académica y profesional, tan próxima a la vida y a la muerte. Nicomedes Febres Luces, como hombre cabal y profesional polifacético, conoce muy bien la importancia que tienen el arte, las obras constructivas y el respeto dado al otro mientras la persona agota su tiempo vital, representado en muchos cementerios por el breve guión que separa en la respectiva lápida las fechas del nacimiento y el deceso. Da que pensar esta posibilidad de poder colocar todo el contenido de una vida en una rayita. En el caso de Nicomedes Febres Luces, el hecho de haber tomado la decisión de permanecer en la actual Venezuela pudiendo vivir cómodamente en otro lugar del mundo, y su labor honesta y sostenida a favor de la parte mejor y más sana de su país, son prueba de que nuestra tierra natal todavía cuenta fundadamente con la esperanza del resurgimiento. Y tener esperanza es creer en el futuro, y eso equivale a resistir este duro presente.

Fuente:
http://www.thewynwoodtimes.com/arte-y-conciencia-social-semblanza-de-un-ejemplo-en-venezuela

domingo, 10 de diciembre de 2017

CAZA DE CITAS

"Hay que ir más lejos. Desde el momento en que el artista acepta considerarse como un funcionario, abdica, se reconoce listo para  aceptar todas las capitulaciones a que lo obligarán los países totalitarios. Lo que significa decir que deja de ser un artista. Y al mismo tiempo se coloca en la imposibilidad de experimentar nada que se asemeje a la alegría de crear, que es inseparable de la verdadera libertad..."

Gabriel Marcel

("El misterio del ser", Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1964: 209)

Fotografía: Serguéi Prokófiev, tomada de la red.
Cfr. Paradójica, una nota alusiva al compositor de Alejo Carpentier: http://lbarragan.blogspot.com/2017/11/tributo.html

sábado, 9 de diciembre de 2017

MARCIALMENTE

Aporte de Carlos Coello a Caracas en Retrospectiva II (Facebook)

Comenta: "El 21 de Diciembre de 1935, cuatro días después del fallecimiento de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras promulga uno de sus primeros decretos. Se trata del “estudio y construcción de un edificio modelo para el funcionamiento del Liceo Caracas”. Resulta significativo que, cuando todavía Gómez no tiene una semana de muerto, lance este decreto, con lo que se pone en evidencia la precaria condición educativa del país y la urgencia de su resolución. Y es que el censo de 1936 reflejará la condición crítica del país que deja Gómez: aproximadamente 61% de la población mayor de 15 años era analfabeta; más del 80% de los niños no iban a la escuela; había sólo 1.489 estudiantes de bachillerato y 900 estudiantes universitarios y menos de 2.000 maestros en todo el país. El futuro no parecía muy prometedor: un solo maestro se había graduado en Venezuela en 1932.
Otra decisión importante da continuidad a la creación de los edificios de los Museos, uno de Bellas Artes y otro de Ciencias, en la entrada de Los Caobos, proyecto que Gómez había decretado el 24 de julio de 1935, y que López Contreras avalará como una forma de generar trabajo en una Venezuela deprimida. De hecho el ministro de Obras Públicas, Tomás Pacanins Acevedo, pondrá en marcha el primer Plan de Emergencia de Obras Públicas, que incluye la construcción del Museo de Bellas Artes, el Museo de Ciencias Naturales, el Instituto Pedagógico y el Cuartel Urdaneta. A cargo del proyecto de los Museos se encuentra Villanueva, quien curiosamente revalidará su título de arquitecto en Venezuela el 24 de julio de 1936, indicando con ello su definitiva instalación en el país, tras siete años de su arribo". Sobre los cascos prusianos, agrega: "Se llaman "pickelhaube" y fue diseñado en 1842 por el rey Federico Guillermo IV de Prusia, el pickelhaube clásico estaba hecho de cuero con un acabado brillante, con adornos metálicos dorados o plateados, las versiones totalmente metálicas solían corresponder a las unidades de coraceros y habitualmente lo lucían relevantes figuras militares y políticas, como Otto von Bismarck, Alfonso XIII de España o el general Miguel Primo de Rivera y algunos miembros de su cuerpo militar. Con el colapso de las Potencias Centrales en 1918, el pickelhaube fue abolido, incluso para la policía".
 (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10155966555023029&set=gm.10155909687233544&type=3&theater)

martes, 14 de noviembre de 2017

TRANSGRESIÓN

EL UNIVERSAL. Caracas. 14 de noviembre de 2017
Contracorriente
Alirio Pérez Lo Presti
  
Hay en todo arte un cuestionamiento a la realidad. El artista, de cualquier género, al realizar un acto de creación, está poniendo en duda lo relacionado con lo que entendemos como nuestra percepción ética y estética de cuanto nos circunda. Cuando un pintor, por ejemplo, realiza el insólito caso de interpretar cuanto percibe, lo hace como una manera de transgresión. Sea para embellecer lo que ve o para recrearlo desde una perspectiva en donde lo natural se transforma en feo.

Embellecer lo feo es una de los grandes retos de cualquier género y por esa cualidad de generar una interpretación particular de las cosas, el arte produce admiración. Esto pasa con cualquier disciplina ligada con la actividad creativa, incluso la cosa va mucho más allá, al punto de poder transformar lo que entendemos como cultura o civilización, sea de manera planificada o por confluencia de eventualidades.

En asuntos musicales, el sonido de algunos instrumentos podría ser molesto, mas cuando vemos la transformación de lo acústico en ritmos y melodías que corean la vida, el grado de solemnidad que puede alcanzar la música es de los más elevados, y esos instrumentos que nos parecen casi aparatosos terminan por cautivarnos y acompañarnos indefectiblemente.

Una afición indoblegable al cine permite ver una y otra producción cinematográfica que sellan la conceptuación de este arte. Que un director ponga en escena, con plata prestada, un tumulto, transformándolo en orden, no puede sino ser una categoría de arte muy elevado. No sin razón el cine y otras variedades audiovisuales, son cada vez más respetadas como disciplinas artísticas.

Lo escrito, cuando adquiere dimensión artística, tiene una doble condición transgresora. Por un lado, está el papel tradicional del escritor de cuestionar y provocar al orden establecido. Pero por otra, esta condición propia de quien escribe, en la cual trata de darle calidad elevada a la palabra, no se puede disociar de los asuntos más pedestres y grotescos y el hombre de letras, aunque no quiera, se va a ver involucrado con los temas más altisonantes con los cuales ha de tener contacto, que son las tramas propias de la vida de los hombres y de los pueblos. Tal vez de todas las artes, sea la literatura la más básica, la más plebeya, la más sucia y a la vez la que puede llegar a ser la más elevada.

Si lo vemos una y otra vez, el acto de escribir es esencialmente a contracorriente, sea por la inconformidad del escritor con el orden establecido o para generar un orden inexistente. De ahí que quien escribe está condenado a estar potencialmente solo, entre otras cosas porque la soledad del escritor es uno de los elementos necesarios para poder crear. 

Cada vez que conozco a alguien que escribe, y más si comparto el gusto por su trabajo, siento que se teje una complicidad inevitable entre gente de un submundo casi subterráneo y necesariamente lleno de contradicciones que logra traspasar el ultramundo, que a fin de cuentas es la vida que conocemos y elevarse hasta la pulcritud de un párrafo bien hecho, para intentar alcanzar la perfección estética en una de las más difíciles artes.

Todo este ejercicio tiene que ver siempre con un solo asunto y es el de la libertad. Cada hombre, operando desde su individualidad, se convierte en un elemento a contracorriente precisamente por ese anhelo de alejarse del rebaño y hacer que su vida no sea insulsamente repetitiva, trastocando la existencia con la extensión explosiva de lo creativo, que es a fin de cuentas una manera de acabar con el tedio y la sinrazón de la vida.

Pero el asunto se complica cuando percibimos en múltiples fenómenos culturales no artísticos, precisamente la misma dinámica de cuestionamiento a cuanto nos rodea. Es entonces cuando quien se planta ante el mundo con sus propuestas, no solo cuestiona la existencia sino que termina por transformar su entorno, lo cual es la paradoja maléfica de quien vive a contracorriente preconizando la libertad. 

Es acertado el eternamente controvertible Mario Vargas Llosa cuando señala: “La tradición más viva y creadora de la cultura occidental no ha sido nada conformista, sino precisamente lo contrario: un cuestionamiento incesante de todo lo existente. Ella ha sido, más bien, inconforme, crítica tenaz de lo establecido, y, de Sócrates a Marx, de Platón a Freud, pasando por pensadores y escritores como Shakespeare, Kant, Dostoyevski, Joyce, Nietzsche, Kafka, ha establecido a través de la historia mundos artísticos y sistemas de ideas que se oponían radicalmente a todos los poderes entronizados. Si solo fuéramos los lugares que impone sobre nosotros el poder nunca hubiera nacido la libertad, ni hubiera habido evolución histórica y la originalidad literaria y artística jamás hubiera brotado”.

El siglo XXI tiene retos inéditos para cualquier creador. Que sea lo inteligente lo que venza en un campo en donde los grandes talentos han trascendido, a pesar de haber sido vencidos en su momento.

Fuente:

sábado, 4 de noviembre de 2017

DE LO POCO QUE SE SABE

De las piezas (in) visibles
Luis Barragán

Ha sido infructuosa la búsqueda de información sobre todas las obras de arte que son propiedad pública, por lo que respecta al poder central, a las instancias descentralizadas y desconcentradas. Luce más fácil hacerlo a nivel municipal, y todavía recordamos el rigor de Diana López, como directora de Cultura de Chacao por el inventario, como también el trabajo que hizo en una ocasión Rodney Castro, por entonces funcionario de la contraloría municipal, años atrás.

El mayor enredo está en las entidades privadas afectadas por el único gobierno que hemos tenido en el presente siglo, pues, hubo empresas de carácter estrictamente mercantil que pasaron a manos del Estado, cobrando otro sentido real la figura jurídica, que dejaron importantes firmas en el ámbito de la plástica. No es difícil imaginar un número importante de obras de los bancos después estatizados, muchas de ellas de poca visibilidad, ora por el celo de sus más íntimas oficinas, ora  por una elevada cotización que las convirtió en un activo aconsejablemente abovedado.

En otros renglones, como el de la hotelería, quizá ha sido más fácil avistarlas, pues, constituían también toda una carta de presentación, acaso, más importante que las varias estrellas acuñadas a las puertas del inmueble. El Caracas Hilton, por ejemplo,  exhibió por muchos años un motivo extraordinario de Julio Pacheco Rivas, generando el referente para la conversación grata y serena en una sección del amplísimo lobby; y todavía continúa el extraordinario pintor de las soledades extremas, cuya evolución hoy le concede un código que le es tan propio, en el Alba Caracas, aunque lo sentimos  un lienzo descuidado en una atmósfera teñida  de precariedad, quedando sólo la nostalgia de los viejos esplendores.

En los ’70 del ‘XX, cuando la transnacional hotelera adquirió la pieza, ya Pacheco Rivas era uno de nuestros más importantes artistas plásticos. Fórmula tampoco infalible, por lo general, la inversión no se debía al capricho personal de algún ejecutivo, al favor que se le hacía a un amigo, ni a la aceptación resignada de una donación de dudosa originalidad y calidad.

Hay un activo artístico nada despreciable que pertenece a la República,, cuyo inventario nos espera, aunque será más difícil hacerlo en las entidades públicas que fueron de carácter privado. Las expropiaciones continuas e inútiles, dejaran seguramente un saldo asombroso de piezas definitivamente invisibles.

Fotografía: LB, obra de Julio Pacheco Rivas (Hotel Alba Caracas, 16/01/2016).
05/11/2017:
http://guayoyoenletras.net/2017/11/05/las-piezas-in-visibles/

sábado, 28 de octubre de 2017

viernes, 29 de septiembre de 2017

ESPIRITUALIDAD Y LITERATURA

El Nacional, Caracas, 07/10/1977 (!Por vez primera, logramos cuadrar los textos! LB)

sábado, 2 de septiembre de 2017

ÉRASE UNA OBRA DE JESÚS SOTO

- Jefe, aquí no se puede tomar fotos.
- ¿Sí? Se trata de una obra de arte.
- Pero está prohibido ...
- ¿Verla?
- Tomarle fotos.
- ¿Y eso?
- Por cosas de seguridad, usted sabe, ¿no?
- No lo suficiente...
- Jefe, aquí en el Metro no se puede tomar fotos...
Ya incómodos, uno de los dos agentes de la PNB me dice:
- Dame tu cédula y acompáñanos ...
- ¿Y eso por qué?
- Porque no se puede tomar fotos aquí y, además, es peligroso que cargues dos celulares. ¿No fue eso lo que medio te sonó en el bolsillo del pantalón?
- ¿El problema es la fotografía o los  celulares?

- Coño, !qué ladilla! Dame tu cédula y nos compañas.
- ¿Y eso?
- Para averiguaciones. Esto es zona de seguridad.
- Me identifico, pero no los acompaño.
- ¿Ah, si? !Cédula y véngase ya?  ... ¿Qué es eso?
- No los acompaño y sigo mi camino.  Soy diputado. Aquí está mi identificación. No es un delito tomar fotografías a este Soto.
Se miraron las caras...
- Jefe, disculpe. Nosotros estamos también con la Constituyente y con mi Comandante en Jefe, Nicolás Maduro. Usted, sabe ... De verdad, nos disculpa. Cuidamos a la gente. Esto está lleno de ladrones.  Dígame, ¿en qué momento nos puede recibir ?  ... Usted sabe, la cosa está difícil.
Dí media vuelta y seguí mi camino...

Fotografías: LB, obra de Jesús Soto, estación Chacaíto del Metro de Caracas (02/09/2017).
Cfr.
https://lbarragan.blogspot.com/2017/09/insistencia.html

viernes, 30 de junio de 2017

ALGO MÁS QUE UNA PINCELADA

El arte se manifiesta ante la crisis nacional

Nosotros, artistas e intelectuales de las artes visuales, unidos en defensa de la libertad de pensamiento y acción, la democracia y la justicia en Venezuela, valores indispensables para la preservación de la paz y la existencia de una nación.
Ante la crisis humanitaria, institucional y moral que padece nuestro país sometido por un poder ejecutivo que aspira su consagración totalitaria a toda costa, conduciendo fría y progresivamente su acción a la ruptura del orden constitucional, la cual hoy se evidencia en:
1-El desconocimiento y neutralización de una Asamblea Nacional electa, con mayoría calificada, mediante el sufragio legítimo, libre y universal de los venezolanos .
2-La existencia de un Tribunal Supremo de Justicia ilegítimo, bastardo, designado con la finalidad de confiscar la voluntad popular.
3-La convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente realizada a espaldas y en contra del poder que reside en el pueblo, con una convocatoria viciada y de duración indefinida que reduce y sectorializa la participación de la sociedad venezolana y el alcance de sus conquistas. El carácter fraudulento de sus bases comiciales, postuladas sin consulta previa a los ciudadanos, con la finalidad de constreñir a la democracia y encerrar a los venezolanos en una camisa de fuerza que mediatizará sus derechos, eliminará las elecciones, reducirá la participación civil, enturbiará el sagrado derecho del voto universal, directo y secreto, para finalmente fracturar el hilo constitucional con la implantación definitiva de un régimen totalitario.
4-La violación permanente de los Derechos Humanos y las Garantías Constitucionales a través de:
- El mecanismo sistemático de persecución al que disiente.
- La criminalización y represión violenta de las protestas pacíficas por parte de los cuerpos de seguridad del Estado con saldo de centenares de muertos y miles de heridos.
- El allanamiento ilegal de viviendas y la realización de robos y daños materiales
- El creciente número de presos políticos en Venezuela, privados de su libertad por la sola circunstancia de ser opositores.
- El sometimiento de civiles a juicios militares.
- El total irrespeto de los derechos de los detenidos.
5- El atentado a la soberanía nacional, patente en la injerencia cubana en el manejo de funciones vitales de inteligencia, control militar y ciudadano; identificación, economía, y política.

Queremos manifestar nuestra decisión de participar en este gran movimiento unitario de los venezolanos, este clamor nacional que exige un cambio urgente, una solución democrática, legítima y pacífica al caos que consume a nuestra nación. Por ello acompañamos todas las voluntades que luchan por la libertad y porque Venezuela reencuentre el camino de la justicia, la paz y la prosperidad.
Exigimos la transición pacifica que conlleve al retorno a la constitucionalidad democrática. El respeto a la Asamblea Nacional y al Ministerio Público; la liberación de los presos políticos y manifestantes detenidos y el cese de la represión y la tortura. La designación de un Consejo Nacional Electoral legítimo e imparcial y la subsiguiente realización de elecciones libres, universales, secretas y directas.
Reclamamos la urgente apertura de canales de ayuda humanitaria.
Ilustración: Dalia Ferreira.

domingo, 28 de mayo de 2017

¿RUPTURA O CONTINUIDAD?


De la sofocante extemporaneidad

Luis Barragán

Pocas veces ocurre, el primer y aún más distraído vistazo genera inquietud, autorizando los otros que llevan a una más pausada reflexión. Suponemos que toda novedad artística lo es, cuando suscita una poderosa o cierta desazón e, inadvertidamente, contribuye a una interpretación de las realidades que suelen confundirnos.

Navegándolas al azar en una noche de lidia con el insomnio, inmediatamente volvimos al motivo gráfico que tecleó nuestra curiosidad en las redes. Recortada la silueta de una tanqueta cotidiana con su inequívoco cañón, sobre el breve paisaje de una empinada barriada popular, supimos de la más reciente versión de una extemporaneidad que nos sofoca.

No tardamos en saber de Pepe López, gracias a una breve orientación de Nicomedes Febres, las limitadas imágenes reportadas por Google y una directa comunicación con el artista al servirnos de una tecnología que parecía imposible   más de dos décadas atrás. Advertimos una faceta de su obra que, al actualizarla, nos actualiza con el país que presumimos por siempre de un fácil e inmediato  reconocimiento.

Extendida y convertida en regla la marginalidad urbana hasta cuestionar el propio sentido de las palabras, parece dejar atrás etapas como la del aluvión de las vivas formas geométricas que ha hecho escuela en Venezuela, concediéndole también una identidad,  o la de los utensilios del aseo doméstico que trastocan la cotidianidad en una repentina y sugestiva excepción.  Ahora, nos interpela con la eficaz sencillez de un misil gráfico, socialmente resistidos al inevitable post-rentismo que ha hecho de la violencia su mejor lenguaje en el – antes – insospechado siglo XXI que nos tiene por precarios inquilinos.

Muy pocos escapan del indecible deterioro de nuestra calidad de vida, encarcelados por el hampa – además – organizada, relegados por un salario real de subsistencia, resignados a una vivienda cada vez más frágil, aquejados por eso que llaman los expertos la incongruencia de estatus. Cerca de nuestro propio domicilio personal, pendientes de alguna refriega de proyectiles de algo más que lacrimógenos que pueda afectar a una urbanización venida a menos, apreciamos desde el balcón la cada vez más lenta e incierta remodelación de un esquinero pent-house que aspira a una planta adicional para la prole que ha crecido, teniendo por trasfondo el desarrollo acelerado de una barriada que pareciera el resultado de una feria gratuita de cabillas y cemento enquistada en lo que fue la respetada zona de un parque nacional, menos de cinco o seis años atrás.

La terrible silueta recortada adquiere el encaje de una granada de mano, una pistola, una Kaláshnikov ya de escolar familiaridad, o se abanica francamente con una inerte figura humana en la punta del copado cerro, incurriendo  en el audaz y aparentemente absurdo injerto de una escultura clásica contra el paisaje de los “ranchos” mil veces abigarrados que se empinan aferrados a la colina también utópicamente antisísmica. Entendemos, el código por excelencia es el de las viviendas de paredes no frisadas, despobladas o con el inexistente indicio de la vivacidad de una motocicleta o de un jeep que las surque, silentes y resignadas al viento: encaramamiento de encaramamientos, el dato estético adquiere otra significación que lo aparta o quizá le da una sorprendente continuidad a la obra de Meyer Vaisman, cronista infalible de los años del esplendor petrolero.

El idioma es el de la violencia, cruce de un centenar de dialectos para la angustia rutinaria, a la que Jenny Guerrero Tejadas avistó con una fuerza identitaria que hoy las circunstancias dicen legitimar (http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/28992/1/articulo8.pdf).   Y esto,  por el sostenido discurso del poder establecido, cuyas concreciones naturalmente indignan a López, denunciándolo con las armas de las que dispone.

 Un discurso que, por cierto, no soporta el análisis marxista de clase, habida cuenta del tal socialismo de esta otra centuria, ni la recurrentes disertaciones que apuntaban a las televisoras en manos privadas, hoy en la práctica todas estatizadas. Celebrada la muy arriesgada captura y devolución del violín destrozado a Willy Arteaga, por el contingente militar,  en medio de una faena represiva de la protesta ciudadana, el discurso es propio  del empleo de la fuerza bruta y de su lenguaje, inscrito en una cultura de la muerte, de la agresión y del cinismo militante.

Proveniente del mundo de  la sastrería, el término “beskope” o sus variantes “made to measure” y “su misura”, avisa de una técnica de elaboración artística que, al aspirar un fiel reflejo de la presente etapa histórica, puede finalmente emblematizarla.  Suerte de anticuerpo, acaso un remedio homeopático, al representarla, la violencia tropieza con un lenguaje alternativo que ojalá prospere: únicamente el arte puede lograrlo.

29/05/2017: