Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de julio de 2020

LA IDA Y VUELTA EN MÁS DE UN SENTIDO (CORTÁZAR)

Armando Rojas Guardia, campo minado
Luis Barragán

Pertenecemos a una promoción generacional que creció con el continuo y espeso aguacero del país dinerario que juró navegarlo por siempre, pivotado por las más insólitas vanidades.  E hizo – también – de la postergación de sus problemas y traumas cruciales, un modo de vida gracias a la fortuna de un instante asombrosamente duradero que reventaría en las playas entristecidas del presente siglo. 

La poesía fue una incómoda afición o un extraño oficio, en las súbitas aguas revueltas del éxito que se tuvo por imperecedero. No cupo en las fiestas hípicas de los domingos, ni en los certámenes de belleza, a menos que se le ocurriese a alguien ponerle un extraño remoquete a su yegua, o alguna jovencita pronunciara unos versos de Shakespeare en una cuña televisiva; aunque – tampoco -  en los viajes a la Europa oriental que concluían plácidamente en la occidental,  por supuesto, cuidadosamente contestatarios.

Por la prensa cultural, nos enteramos de sendos grupos poéticos, como Tráfico y Guaire, resultándonos familiar varios autores que llevamos a casa para la lectura distraída. Con el tiempo, inadvertidamente, quedaron regados en la memoria y, en medio del oleaje violento de los días que corren, los recordamos.

Armando era hijo de Pablo, asiduo columnista de la  prensa venezolana. Uno y otro, continuidad de épocas diferentes,  distinción de tiempos coincidentes, ayudaron al perfil inadvertido de una generación tomada por boba, barruntada del negro aceite;  pero Armando con sus angustias existenciales, dejó muchas claves a despejar por una sociedad hoy perpleja: hay quienes aseguran que no sabe de qué vivirá, pero o hará,  encontrándose consigo misma, en la suma de todas sus viejas postergaciones.

Lo leímos, sin mayores pretensiones, alertando sobre el campo todavía y aún más mimado de nuestro común destino. Ya se ha ido físicamente, aunque es inevitable el regreso: “Cuando tú vienes / no has venido / estás ya desde siempre”.

jueves, 9 de enero de 2020

CUADERNO DE BITÁCORA

Ahora nos enteramos de la existencia de este libro y sentimos una gran curiosidad por la versión de los acontecimientos de Carol Prunhuber, quien tiene por ventaja el dominio de la palabra. Lo buscaremos. Por cierto, la autora trae a colación una época y una breve anécdota.
Algo hoy insospechado, los ´80 del ´XX cuentan con la existencia y la generosa publicidad de dos grupos poéticos: Tráfico y Guaire. Fue inevitable leer a unos y a otros, de vez en cuando, sin mayores afanes. Estuvimos familiarizados con algunos nombres, gracias a la prensa. Por esos años, el Papel Literario de El Nacional también reportaba a Carol Prunhuber Meses atrás, consultando unas viejas ediciones, nos reencontramos con el ejemplar de unos versos que fotografiamos, ahora traspapelados en el disco duro, como el recorte físico que por añales guardamos en el archivo. Aunque la línea de investigación es otra, referida a la historia parlamentaria, nos llenó de nostalgia por el ambiente de una época cada vez más remota. No lo recordamos con exactitud, pero la idea era algo así como el oír (¿o no oír?) tus pasos subiendo las escaleras, sabiendo que estás en el umbral. Lo cierto es que transmitía una sensación de incertidumbre, de vacilación, de inseguridad.
¿La anécdota? Tiempos de militancia contestataria en un partido de estatus, nos encargaron un documento de disidencia interna, olvidando completamente el motivo. No tuvimos otra ocurrencia que la de encabezarlo con estos versos de Prunhuber. El texto de circulación limitada entre muchachos que decían monopolizar la verdad y la pureza moral (los días del documento de Puebla que tanto entusiasmo levantó en el grupo), tuvo dos problemas: quien pasó nuestros apuntes a máquina, colocó “Prunshuber” y así salió en el stencil; además, otra persona, por entonces, en “viejo” de cuarenta años, al leer lo versos, en una pequeña discusión de las varias farragosas alrededor de un café (no fue en el Castellino de Plaza Venezuela, seguro que no), aseguró haberlos visto en El Nacional, pero que correspondían a una poesía intimista, personal, que nada abonaba a un documento político. Y tan farragosa fue la discusión que alegábamos que lo importante consistía en transmitir nuestro estado de ánimo, así tomásemos el poema de aquélla célebre ¿antología? de Luis Edgardo Ramírez, mientras que el cuarentón en cuestión citaba de memoria versos de un firme compromiso político.
¿Qué de cosas, no? El cuarentón en cuestión ya murió, por lo que no pudo ver que la versificadora de la intimidad resultó, a juzgar por la sola portaa del libro, comprometida firmemente por la causa de la libertad que es decir, comprometida políticamente, a la vez que otros de su generación prefiere escribir el intimismo para evitar problemaas, en contraste con sus alborotos de juventud ...

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10217893699348704&set=a.10217746132539626&type=3&theater

jueves, 28 de noviembre de 2019

CUADERNO DE BITÁCORA

Jacqueline Goldberg ha colocado en el Facebook la noticia. Refiere: "¿Qué se hace con los mensajes de los amigos muertos, su voz, su regaño afectuoso, su feliz cumpleaños cantado, su voz? Tengo montones de audios de Serenella Rosas atrapados en mi teléfono. La escucho, sin poder creer que no está, que ya no está, que ya nunca estará (...) Murió esta mañana cuando encendía la bomba hidroneumática del edificio donde vivía en Bello Monte. Hacía lo que hacen a diario tantos venezolanos encargados del condominio para estirar el agua que aquí no es derecho sino perversidad. Es otra víctima del régimen. Otra víctima de la tortura continua que significa sobrevivir en Venezuela (...) No estoy triste. No aún. Estoy indignada, furiosa, impotente, harta de tanto injusto adiós".

Jamás conocí personalmente a SR. La escuchaba con cierta regularidad en un programa ligero de radio, olvidando con quien lo compartía. De voz atractiva, nos distraía la dinámica del programa y también su espontánea candidez. En una ocasión, tuvieron como invitado a un poeta colombiano. Comentaron y citaron algunos versos. Ella - si la memoria no me traiciona - lo halagó, preguntando qué quería decir, cómo entenderlo. El poeta junto a la otra conductora, coincidieron en que la poesía no es para entenderla, explcarla, sino sentirla. No sé por qué retengo todavía aquéllo, pero siempre me pareció que SR tenía razón al preguntar.  Así son las cosas. Un programa radial que lograba inquietar. Después, siendo hija del poeta Rosas Marcano, me pareció que su nombre era una combinación de cerezas y canela. En un reportaje, en el que hablaba de sus actividades culinarias, precisó algo distinto.

Por supuesto que da rabia. No había necesidad, pero este régimen la creó. Y junto a ella, todo riesgo y todo peligro.

(LB)

Fotografía: Tomada de la cuenta de JG, en FB.

sábado, 28 de octubre de 2017

HUYENDO TAN CERCA DE SÍ


El Nacional, Caracas, 19/10/1986.
(Si mal no recordamos, leída por aquellos años, es la autora de unos versos que quedaron por siempre en nosotros. Palabras más, palabras menos, por qué huyes tan cerca de mí. LB).

viernes, 29 de septiembre de 2017

ESPIRITUALIDAD Y LITERATURA

El Nacional, Caracas, 07/10/1977 (!Por vez primera, logramos cuadrar los textos! LB)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

DIFERENTE A LO MATEMÁTICO

Mis circunstancias (*)
Roman J. Duque Corredor

Soy como soy,
diferente a lo matematico,
porque cuando mas doy,
no resto, sino que sumo,
para seguir dando lo que recibo.

Y lo que recibo cada dia lo doy,
por lo que soy mas de lo que soy.

Si debo no dudo en pagar,
y no cobro a quien no pueda pagar.

No ofendo, pero reclamo
si derecho tengo,
pero sin llegar a ofender,
y no cedo lo que no debo ceder.

Recuerdo, y recuerdo mucho,
para agradecer y no reclamar,
y perdono y me arrepiento,
para lograr el perdon.

Estudio, cada dia mas,
porque hay mucho que aprender,
para mejor educar.

Amo y sigo amando,
porque vivir es amar
y no dejar de querer.

No insulto a quien ofende,
porque mi silencio responde
a quien no se debe responder.

No temo, pero tengo miedo al miedo
de no defender lo que tengo que defender.
y de perder todo por no hacer nada,
de lo que puedo hacer.

Por esas circunstancias,
soy como soy,
con humildad,
sin arrogancia y envidia,
por lo que a Dios doy gracias,
por hacerme como soy.

Mi apellidos, no son por nobleza,
ni por andar con rapidez,
sino por la dignidad de mis padres,
que debo conservar.

Welleby, Sunrise City, Fl.,
15 de septiembre de 2017.
(*) Presentacion de mi Libro "Yo y porque yo", en preparacion.

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10213996362281625&set=a.2135021133582.2127916.1187686816&type=3&theater&comment_id=10213998704500179&notif_t=like&notif_id=1505909656122300
Fotografía: "Padre, tu ayer trazó a mi hoy, rumbo cierto y seguro, por lo que sigo tus huellas en todos lo pasos que doy· ( https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10213088710310893&set=t.1187686816&type=3&theater).

sábado, 1 de octubre de 2016

POETA AL DESCUBIERTO

Supimos siempre del cuentista, pero - casualmente - días atrás lo descubrimos como poeta. Esta edición del Suplemento Cultural de Últimas Noticias que, no por casualidad, siendo una tribuna de gran amplitud, concluyó con el siglo, trae a Eduardo Martínez Díaz. Poeta.

domingo, 18 de septiembre de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Isaac J. Pardo. "Imagen de Venezuela en el siglo XVI". Revista Shell, Caracas, Nr. 18 de 03/1956.
- Juan Nuño. "Más sobre Heidegger". El Nacional, Caracas, 02/11/86. Papel Literario.
- Mario Torrealba Lossi. "Poesía y tradición". Élite, Caracas, Nr. 1443 del 30/05/53.
- Juan Nuño. "Aún más sobre Heidegger". El Nacional, 23/11/86. Papel Literario.

viernes, 25 de septiembre de 2015

CAZA DE CITAS

Biografía

Ahora cuando escribo sin certeza
mi bionotabibliográfica
a petición de alguien que desea excluirme
de favor y por nada
en consabida antología
de la sempiternamente joven senescente
poesía española de posguerra
(de qué guerra me habla esta mañana,
delicado Giocondo, entre tenues olvidos,
de la guerra de quién con quién
y cuándo)
cuando escribo
mi bioesquelonotabibliográfica
compruebo minucioso la fecha de mi muerte
y escasa es, digo con gentil tristeza,
la ya marchita gloria del difunto.

José Angel Valente

CAZA DE CITAS

Soledades
De ayer estoy hablando, de las flores,
de la fuerte agua, transparente y fría,
del alma, de la luna abierta, ¡oh mía!,
de un ángel dulce y solo en los albores.

De tantas noches secas y menores,
del perseguido bien sin alegría;
del aire, de la sombra y la agonía,
de lumbres, cielos y arduos pasadores.

De ti, tiempo llegado y desprendido,
que vas en mí y me dejas en velada:
solitario, desierto y sin sentido.

Y encima de ti, vida delicada,
cabello suave, quieto y advertido,
la muerte sueña y mueve su morada.

Ricardo E. Molinari

jueves, 24 de octubre de 2013

LUCIDEZ Y PRECISIÓN

EL NACIONAL - DOMINGO 9 DE MAYO DE 1999
Paz poeta
Julio Ortega

Al comienzo de su aventura poética, Octavio Paz cultivó la forma del himno. De allí la vehemencia enumerativa, el arrebato de nombrar, y la convocación numinosa de esos poemas. La fuerza apelativa del poema debería comunicarnos una experiencia iluminada, el fluir creativo que da forma interna a este mundo.
Paz revelaba así su alta ambición poética, y también su diálogo con la lírica alemana del conocimiento poético. Luego, evolucionó hacia una formulación menos densa, más aguda, tanto por su rico diálogo con el surrealismo como por su interés en las innovaciones de la poesía de habla inglesa. Como un poeta característicamente moderno, Paz ensayó varios registros, en interacción permanente con la aventura poética de su tiempo.
Pero ya en sus primeros poemas revelaba una postulación decisiva: su culto del presente, su raigambre en el instante, su búsqueda de un exceso de presencia.
Esa presencia implica a la plenitud de la mirada y a la transparencia del nombre. Bajo la luz cenital, gozosa, el poema suscita una fuente verbal, y un flujo material, que se nos imponen como aliento y acopio cósmicos; como visión y suma. Así, el cuerpo y el eros, la mirada y su tiempo absorto, y el habla y su sílaba original, dan cuenta de una fe sin sombras, solar y generosa.
Paz debe haber sido uno de los últimos poetas que creyeron en la poesía como un mundo autosuficiente, capaz de rendir un lugar en lo absoluto. Por eso, su poesía es más contemplativa que cotidiana, más interna y reflexiva que coloquial o emotiva. Su mayor virtud tal vez sea su capacidad de cristalizar instantes epifánicos, así como su asedio sistemático de las convergencias huidizas.
Se trata de una fe formidable y asombrosa en los poderes de la palabra, de la creatividad humana, de la posibilidad de hacer sentido con el lenguaje que canta y encanta.
En su obra yo prefiero poemas como "Viento entero", con su forma cristalina y su fluidez ardiente. Esa lucidez y precisión, son a veces de una reverberación memorable y durable.
Hay que tener suerte para coincidir con lo mejor de uno mismo en el habla poética superior.
Suerte, entonces, con Paz.

sábado, 19 de enero de 2013

(DES) HALLARSE

Víctor Bravo publicó en 1994, "Letras en el sueño. Ensayos sobre poesía" (Dirección de Cultura, Mérida). Trabaja a César Vallejo, José Lezama Lima, Vicente Gerbasi, César David Rincón, Juan Sánchez Peláez, Ana Enriqueta Terán, María Isabel Novillo, Eduardo Zambrano Colmenares,  Douglas Bohórquez, Orlando Flores Menessini, Tarek William Saab, Gonzalo Fragui y Raúl Díaz Castañeda.  Concluye con "De la poética lingüística a la semiótica poética", centrado en Román Jakobson.

Hay poesía, poesía también espontánea o silvestre. Ésta, a veces, brota de las palabras afortundas que contrastan en la mar de las convenciones, pero necesitan de la mirada crítica. Porque la mar también es de poetas que se prefabrican, inundandose  de la fotografía que hacen de sí, deshallados en ellos mismos. Por ello, al texto de López Ortega, nos permitimos sumar esta referencia a  Bravo.

LB

domingo, 30 de diciembre de 2012

... NO, ODA

EL NACIONAL - SÁBADO 16 DE DICIEMBRE DE 2000 / PAPEL LITERARIO
ANATOMIA DE LA ENVIDIA
El abominable poeta de los árboles
Jorge Rodríguez

Es delgado y pálido como uno supone deben ser los poetas confiables. El mundo transcurre como luz, como suicida inoportuno, como rodilla dolorida, como nevera trasatlántica, como la sombra naranja de una madre que trasiega un café desalentado, el mundo transcurre por el lóbulo recatado de una oreja y Alfredo Antonio Herrera Salas lo percibe desde su autismo militante, lo congela con un rayo azul, nos devuelve la nostalgia, la rescata y nos obliga a sumergirnos en el detalle. Si viviera en el siglo XVIII sería Cósimo, el barón rampante, que conminado a descender, camina por las aceras de esta ciudad rumorosa y cansada y comparte con nosotros su experiencia entre los árboles. Así titula el libro por el que le confirieron el Premio Paz Castillo del 98, Cinco árboles, que a ratos es susurro, a ratos grito:
Necesito que alguien
Me dé un parque
Atardecer este desorden
Atardecerme
Yo
La poesía es la reinvención de las cosas, sacarle chispas a las palabras gastadas, donde antes hastío ahora el instante que desanuda el yugo.
Sospecho que es ese el sino maldito de la poesía de Alfredo, todo rechina cuando lo señala, ya sea el código penal (al que por cierto intervino poéticamente logrando cosas como ésta: "Todo cadáver tiene derecho a su propio cuerpo") o un patio abandonado. Como un terrorista, como un marciano extraviado, toca lo deleznable, lo cotidiano, el bostezo de la existencia y no los acerca, lo cerca, lo estruja hasta hacerlo doloroso, lo transforma con una impunidad que a veces abruma. Mira de nuevo, parece decir, mira esa hoja de nuevo, mira el llanto en la palidez de ese rostro, mira los gusanos explotando en esa carne, mira la oscuridad de la nieve, mira de nuevo la cama desecha:
Vi en el balcón
a una persona que había muerto
tenía el alma en el lugar del alma
la boca en paz
los omóplatos oscuros
no le dije nada
sobre los gusanos que había en mis plantas
ni le dije
que la luz del balcón era mía
También asume la derrota. La muestra con sus manos temblorosas:
la tarde hace conmigo
lo que quiera
A estas alturas ya es fácil percatarse de que Alfredo es un individuo peligroso, un expósito sonriente que saca a los planetas de su quicio, un monje loco que desentraña las muecas de los ciegos, una mano tensa pegada a la tierra, atenta al rumor de las corrientes subterráneas. Alfredo vuelve del sufrimiento y nos entrega una esperanza mínima, un manual para sobrevivir a los días, un calendario de noviembres luminosos, tardes que yugulen los saltos del pecho, códigos secretos. Desde que lo conocí, gracias a la audacia de Manuel Llorens que lo llevó a leer sus textos frente a los psicoanalistas de la Sociedad Psicoanalítica de Caracas, desde que leo sus poemas certeros como balazos de plata, entiendo mejor de los infinitos usos del silencio, asumo el mensaje inexpugnable de ciertas aves que se estrellan contra los vidrios, acepto que hay una revancha que espera por nosotros. La voz de Alfredo, como la de Martha Kornblit, generosa con el propio desaliento. Cuando un poeta le gana la batalla a la soledad, estamos salvados. Aunque deje los huesos en el intento, aunque se le corte el resuello, basta con levantarlo como a la bandera rota de los vencidos, basta con inventar padrenuestros íntimos, vale decir, humanos:
Hay algo
algo
entre esas piedras
algo

jueves, 1 de noviembre de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Pedro Beroes escribe sobre Mariano Azuela. El Nacional, Caracas, 14/02/50.
- D.F. Maza Zavala. "Puerto Rico quiere ser libre". El Nacional, 03/07/48.
- Francisco Tamayo. "Lecciones del camino: El Pozo". El Nacional, 26/10/57.
- Héctor Mujica. "¿Crisis de poesía o poetas en crisis?". El Nacional, 09/09/54. Papel Literario.
- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: La amistad con la naturaleza". El Nacional, 06/09/52.

Fotografía: María Teresa Acosta. Élite, Caracas, nr. 1214 del 08/01/49.

miércoles, 11 de julio de 2012

EXCEPTO, LA POST-VANGUARDIA

EL NACIONAL - Sábado 07 de Julio de 2012     Cultura/3
LIBRO La Academia de la Lengua publicó Poesía hispanoamericana del siglo XX
Márquez Rodríguez anda los caminos que la lírica en español cimentó en el siglo XX
El autor analiza el valor estético de poetas cuyo legado sobrevivió su época y trascendió sus países
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

En su ensayo crítico más reciente, Alexis Márquez Rodríguez estudia las escuelas originarias de la tradición lírica contemporánea: el Modernismo ­"la primera gran expresión madura de una poesía hispanoamericana"­ y la Vanguardia ­un archipiélago de movimientos cuyo "denominador común es el sentido renovador, más aún, subversivo"­. Además, señala a Rubén Darío como sumo pontífice del primero y analiza por qué la segunda fue menos popular. Poesía hispanoamericana del siglo XX: del Modernismo a la Vanguardia, publicado por la Academia Venezolana de la Lengua, es la primera parte de un libro más extenso que abarca el desarrollo lírico en la región durante el siglo pasado y que, a su vez, constituye una trilogía con publicaciones sobre la historia de la narrativa y del ensayo.
"Aunque lo ideal es terminar todo el trabajo y darlo a publicidad en su conjunto, lo cual en este caso supone tres volúmenes separados, cada uno alrededor de 500 páginas, he decidido adelantar la publicación de esta parte, entre otras razones porque a partir de cierta edad no es aconsejable esperar mucho tiempo, tratándose de trabajos destinados al público", escribe en el prólogo el autor nacido en 1931 y miembro de la Academia. Su próximo volumen será sobre narrativa.
--¿Está la poesía más desarrollada en Venezuela que los otros géneros? --La narrativa es más conocida en el extranjero. Es ahora que la poesía venezolana comienza a internacionalizarse.
Es el caso de Rafael Cadenas que tiene una obra poética importante desde joven, pero que es a sus ochenta y pico de años cuando se da a conocer en el exterior.
--Más allá de lo formal, en el estilo o la métrica, ¿cuál es la revolución del Modernismo? --No debemos olvidar que este es el primer movimiento literario que Hispanoamérica aporta al mundo. En España y Francia las proposiciones de Rubén Darío tienen seguidores. Inicialmente, a este movimiento se le acusó de ser exótico y poseer poca vinculación con Hispanoamérica, pero posteriormente se hace defensor del americanismo. Allí está la famosa "Oda a Roosevelt" de contenido hispanoamericanista, porque más que un poema antiimperialista es un canto a la región de habla castellana.
--En el momento histórico que surge el Modernismo, están en proceso de consolidación los Estados nacionales en América Latina. ¿Cómo se traduce esto en el movimiento lírico? --El gran aporte de Darío fue romper con la tradición hispanista que mantenía la narrativa del siglo XIX, que tenía un gran apego a las narrativas española y francesa. Incluso, en las novelas de Rufino Blanco Fombona se puede notar un lenguaje muy español y no era de esa manera que se hablaba en este país en su época. Pero en general, el Modernismo rompe con lo español y crea sus propios cánones lingüísticos.
--La época que trata en su libro, desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, vio también la aparición de las primeras mujeres en la lírica de la región. ¿Qué aportaron ellas al canon? --En el libro me refiero a la escasez de representantes del género femenino en la poesía, aunque se puede argumentar que en los otros dos géneros pasa lo mismo. Escribo sobre cuatro, todas del sur del continente: Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral y Norah Lange. No tuvieron realmente un aporte al movimiento, cuya figura central, sin duda, es Darío, hasta el punto de que se puede decir que el ciclo del Modernismo abarca la totalidad de su vida

jueves, 31 de mayo de 2012

POLISEMIA

SOL DE MARGARITA, 30 de Mayo de 2012
Ínsulas extrañas
Editar poesía
ANTONIO LÓPEZ ORTEGA

Una gran casa editorial como la francesa Gallimard decía que los réditos de cualquiera de sus colecciones le daban fondos para financiar su muy prestigiosa colección de poesía. Y parece que la historia se repite en la mayoría de las editoriales. La poesía no vende, parece decir la conseja, pero sí da prestigio. Es definitivamente, un género de culto, de iniciados. Ya Roman Jakobson nos hablaba de que una de las siete funciones del lenguaje era la función poética: aquélla en la que el idioma se habla a sí mismo. Saber leer poesía es penetrar el velo del lenguaje e ir mas allá: un reino en el que las palabras brillan, suenan, huelen, se mueven como peces en el océano del sentido. Quien abre esa puerta, queda tomado por una extraña pasión, que no decae nunca, que habla de un mundo que nos antecede y que perdurará.

No es el mejor momento para los poetas del país. Y no lo es porque no hay quien publique. Salvo BID&Co o Equinoccio o Monte Ávila o una que otra empresa marginal, el destino de los poemarios es deambular como manuscritos bajo el brazo. Hubo un pasado no muy remoto en el que las universidades se anotaban, en el que las municipalidades sumaban, en el que editoriales alternativas como Pequeña Venecia, Angria, Memorias de Altagracia, La Libre libre o La nave va recibían subsidios del Estado para delinear colecciones admirables. Ese ambiente, de sana competencia y variedad, pertenece al pasado. Dicen los preceptos de la Unesco que la primera prioridad de toda política cultural es asegurar los espacios de la creación. Y uno se pregunta: ¿quién asegura hoy los espacios de creación para la poesía?, ¿quién enseña?, ¿quién ejerce la tutoría con los más jóvenes?

La salida por medios electrónicos es una alternativa, con todos los portales o blogs a la vista, pero la poesía es quizás el género que más debe extrañar el imperio de Gutemberg, pues nada como el papel para jugar con los espacios en blanco, que para Mallarmé eran tan importantes como los poblados. Escribir, para el gran simbolista francés, era como vencer el gran abismo que encarnaba la página en blanco. Un abismo similar, pero en otro orden de ideas, es el que separa al joven poeta que escribe de sus hipotéticas plataformas de difusión. Sin libros, la diosa Poesía es como una dama ciega: nadie encontrará la belleza de unos ojos vendados.


Ilustración: Lucio Fontana, "Concetto Spaziale"

sábado, 12 de mayo de 2012

ANDADURA


EL NACIONAL - Sábado 12 de Mayo de 2012     Papel Literario/2
Opera prima: primer aniversario
ALFREDO CHACÓN

Fernando Rodríguez ha sido siempre un practicante del pensamiento filosófico, la crítica cinematográfica y la confrontación cultural y política, y en cuanto tal, el autor de numerosos escritos de revista y periódico, pero hasta el sol de hoy se conoce un solo libro con su firma. Un libro que llegó al primer aniversario de su existencia pública, y que no es de filosofía, ni de crítica cultural ni de indignación política. Es de poemas.

De allí que nada resulte más cónsono con la ética a que obliga la suposición de al menos un lector para lo que se publica, ni más fiel a la razón de ser de este libro, que su título: Ópera prima. No solamente por la obviedad de que es una entrega inaugural, sino sobre todo porque su pequeño volumen, de airosa fisonomía debida a Sandra Caula y Alfredo Roffé y edición sellada por Tal Cual y Libros Marcados, es el primer resultado de su veterana vocación intelectual y artística al que Fernando Rodríguez se digna reconocerle el carácter de obra.

¿Qué clase de obra? A todas luces, una cuya realización abarcó más tiempo y consumió más energía vital de los que se suele suponer en los autores llamados de vocación tardía. Un tiempo de latido entrañable y recia propensión requisitoria. Una energía consecuente con los asuntos que al poeta se le fueron haciendo ineludibles a lo largo de su autogestación.

Uno de los rasgos de estos poemas que así nos autorizan a pensar, puede resultarnos ejemplar si lo enfrentamos juiciosamente con el esteticismo sentimental que en todas partes sigue tan campante. Y si para señalarlo acudo al término bajo continuo es porque en Ópera prima, como en la música barroca, subyace una constante tensión tonal que, aun siendo imperceptible, es suficiente para sostener la contextura de cada poema y la sucesión de sus diversas instancias discursivas.

Gracias a semejante entrelazamiento entre lo que se lee y el trasfondo que lo hace legible, se resuelven sobre todo la fuerza y la nitidez con que aparecen las afluencias verbales de la primera de las dos partes de este libro (La Prosa del Cielo). La fuerza, no en favor de algún nefasto voluntarismo de estilo, sino al contrario, como aptitud para sostener con serena suficiencia el despliegue verbal de los correspondientes poemas. Y la nitidez, no por debilidad ante el prestigio que todavía conserva el modelo retórico de la expresividad presuntuosa, sino como consecuencia de abordar la significación poética en la perspectiva de una modalidad poemática que ni incurre en el exabrupto de identificar poesía y verso, ni admite el ridículo conflicto entre poesía y prosa.

Así, estos poemas adoptan fisonomías tan desafiantes como, por ejemplo, Godot, Adán, el Tiempo, los filósofos o simplemente el transcurrir de la vida, dando lugar a episodios como la biografía teórica de Godot ofrecida por el poema "Matinal" (¡La vida, la vida!, susurra Godot. / Luego exclama: / ¡Humanidad, especie ruin y artera, ciega y efímera, maldita seas entre todas, / me atribuiste la perfección, me condenaste a esta ventana!); el desciframiento de la condición adánica en "Manzana" (¿Quién quedaba en la escena / sino el gran solitario, / a lo mejor aburrido y malhumorado / ese día sin faenas? / Por supuesto ya nadie encontrará evidencias / a tanto tiempo de los hechos. / Pero es probable que sembrar esa horrible sospecha / formase parte de la ira omnipotente, / de ese crimen perfecto); o la aritmética del Tiempo que hace desembocar al poema "Numeral" nada menos que en la siguiente pregunta: ¿O es el Tiempo que escribe y borra, borra y escribe / por toda la eternidad? Pero no es sólo eso. Después del niño recién nacido que "nunca conoceré", el nihilista como prójimo contaminado de Eros, el fantaseo de Unamuno en cuanto filósofo "que no se negaba nada", el descubrimiento por André Gide de la naturalidad de la muerte, la espera de Godot por parte de Pascal, la vejez como derrumbe del tiempo que fue nuestro, o el bilingüismo que nos permite hablar "el dialecto de la vida y el lenguaje de la muerte", en la otra parte del libro (El Tiempo de la Prosa) el peso de la prueba poética recae sobre acontecimientos y horizontes mucho más tangibles. Ahora presenciamos cómo "Hace tanto ruido en este tiempo", por qué a un "Pozo de lluvia" se le habla para terminar diciéndole: "Y ahora eres poema o antipoema", hasta donde lo puede conducir a uno "Este atardecer en San Juan de las Galdonas", de cómo una vez la memoria fue vencida por el goce y el deseo, y qué significa Trinidad para este poema así titulado: Dios es mi padre inmenso. / Yo soy mi padre escondido. / Mi padre es un dios degradado. // Pero no somos un misterio / somos un equívoco.

EL NACIONAL - Sábado 12 de Mayo de 2012     Papel Literario/3
Los poemas se pierden
Los poemas son como los sueños: los recuerdas vivamente al levantarte y cuando dices "te voy a contar un sueño" ya el cepo está cerrado, ya saltó la trampa del olvido
MIGUEL ÁNGEL DE LIMA

Los poemas se pierden por la falta de concentración del poeta. Llegan las imágenes, llega la música, llegan las ideas, pero duran un segundo en su visita. Sí, un segundo, no es una figura retórica. A veces duran más, pero a veces --ay, las más frecuentes-- mucho menos.

Son apenas una ráfaga, un celaje que se escapa inquieto, el chasquido de los dedos, el soplo de una vela. Sí, literalmente, porque junto con la imagen puede llegar el olvido que la apaga de inmediato.

Los poemas son como los sueños: los recuerdas vivamente al levantarte y cuando dices "te voy a contar un sueño" ya el cepo está cerrado, ya saltó la trampa del olvido y en vez del relato de tan luminosas imágenes, aparece tu rostro sorprendido en la perplejidad, aparece un profundo vacío en la memoria. Ya no hay nada que contar y llamas mentiroso a Quevedo en Roma, porque lo fugitivo ni permanece ni dura.

Los poemas van de casa en casa y sólo se quedan donde son queridos, donde se les cuida y se les mima. Los poemas se pierden por la falta de amor del poeta. Si un poeta no ama, no puede escribir, porque cuando quiere hacerlo, ya el poema se ha ido. Ya el poeta no tiene nada que decir y entonces todo es sequedad y silencio. Todo es discurso banal: de nuevo el artista en traje de funcionario, el sensible escritor como honrado contribuyente poniéndose al día con las cuentas del Estado, el cansado trámite en la transacción de lo cotidiano.

El desamor del poeta es el arma para cometer su suicidio.

Muere el poeta, pero no el poema, que sacude el polvo de sus sandalias y sigue su marcha hacia las manos de otros creadores más atentos. Por algo dijo De Mello: "el único santo es el hombre que se concentra". Habría que prestar mayor atención a esto de la atención en la literatura (¿Cómo lo decía? ¿Cómo escapaba del mal juego de palabras?). No a la consabida fama de los artistas como distraídos, que ha brindado entre nosotros tan gratas anécdotas: Gerbasi en Bogotá, esperando ser recibido en la Embajada de Venezuela, horas y horas de antesala y, ya al caer el día, el golpe de un pequeño plato con la cuenta, "Señor, estamos cerrando, ésta es su factura", y Gerbasi: ¿Y cuándo me va a recibir el Embajador? "La Embajada es al lado, señor, esto es un cafetín".

Y se oye la respuesta perfecta de Vicente: "¡Aah! Por lo menos ya me enteré de que es café lo que he bebido todo el día". O Sánchez Peláez en París: su grupo acostumbrado a escucharlo hablar sobre los trabajos poéticos que venía adelantando, hasta que un día, súbitamente, dejó de hacerlo, entregado al más perfecto silencio "¿Qué pasa, Juan, que no escribes?".

"No, ya no puedo escribir, hay un desperfecto en mi máquina". "Bien, vamos a tu casa a revisar qué ocurre". Fue entonces cuando se descubrió al culpable del bajón del creador: había un estante sobre el escritorio y desde allí habían caído los granos de arroz bloqueando varias de las teclas. ¡El maestro jamás lo hubiera detectado! Pero, decía, en el tema de "atención y creación" no nos es útil recordar estos divertidos episodios que han consagrado a los poetas y otros creadores como "distraídos". Por el contrario, muchas veces este despiste es apenas aparente y refleja la máxima concentración del creador en su obra. De allí lo endeble de sus vínculos con lo exterior. En ese momento el artista no está distraído, muy por el contrario, está extremadamente concentrado, se encuentra en una lucha feroz por no perder el hilo de Ariadna que lo llevará de vuelta después de su encuentro con el Minotauro. Sí, porque claro que es un laberinto el lenguaje, claro que la creación poética se asemeja a la muerte del "monstruo" de la trivialidad, al fin de la degeneración de la palabra como trámite, como simple código de un manual de instrucciones. Y para lograr un acto de tal envergadura el poeta necesita de toda su energía en un solo objetivo, todos sus pasos dirigidos a un solo norte. Por eso con frecuencia debe apostar por la soledad --en soledad se oyen voces que se empiezan a apagar con el ruido de las otras--, no tanto para encontrar como para no perder lo ya encontrado. El poeta debe saltar sobre la imagen como un felino sobre su presa y no la debe soltar hasta agotar de ella la última de sus posibilidades. Es generosa la imagen cuando siente la fuerza de quien la domina.

Como la amada entregada a la pasión de su amante comparte con él sus más preciados tesoros, así el poema se rinde ante el poeta cuando siente su convicción creadora, cuando se ve envuelto en su inspiración, no importa que esta palabra sea mal vista en tiempos de cálculo y de pragmatismo.

El poema se pierde como se perdería un niño en las afueras de la gran ciudad. Es justa la descripción de su pérdida en un contexto de espacio-tiempo.

No se sabe dónde está, se desconoce su paradero. Sólo se sabe que estuvo ahí. O incluso, que está ahí, pero no se sabe exactamente dónde. Se pueden recabar muchos indicios.

Se pueden anotar muchas evidencias. Pero aquí no hay excepción que confirme la regla: no hay delito sin cuerpo y no hay poesía sin poema. Quizás sea esta la diferencia entre el creador de la palabra y quien la usa para otras cosas: el poeta es un sabueso que ubica al poema donde quiera que éste se oculte. Incluso, donde quiera que otro lo oculte. Sí, otro dentro de ti, ese otro no literario que secuestra la imagen, que se hace del poema y lo pulveriza. Lo aniquila para enterrarlo, en el mejor de los casos, o para esparcir sus cenizas en el desierto ¿Y cómo? No hay cenizas de lo que no pudo ser. Así, el creador no "crea", sino que "ubica". Ya lo dijo Picasso: "Yo no busco, encuentro". Y, haciendo caso omiso de Mallarmé, una búsqueda azarosa, un ton ni son literario, pocas veces ofrece buenos resultados. El poeta encuentra a la manera de los grandes investigadores policiales, sin pedir ni dar cuartel, sin descanso en su afán por el ansiado hallazgo.

El poeta no dice con Dantón en thermidor: "audacia, audacia y más audacia". No. Humildemente dice, tiene que decir: "atención, atención y más atención".

El único santo y el único poeta es el hombre que sabe y puede concentrarse.


EL NACIONAL - Sábado 12 de Mayo de 2012     Papel Literario/3
La palabra en libertad
MERCEDES ROFFÉ

Asistimos al nacimiento de una voz, la de Paola Cadena Pardo, quien después de un primer libro, Hotel (Ulrika, 2008), nos sorprende ahora con Cinema, un conjunto de poemas escritos a partir de películas cinematográficas.

Poesía y cine en Hispanoamérica En el devenir de la poesía en lengua española del último siglo, probablemente no sería del todo errado afirmar que los primeros poetas que introdujeron en su obra su fascinación por el cine fueron los de la Generación del 27: Rafael Alberti en muchos poemas, Federico García Lorca en El paseo, de Buster Keaton.

La afición al cine y la adopción de algunas técnicas cinematográficas fue asimismo uno de los rasgos claves de la poesía de los nueve novísimos reunidos por José María Castellet en su insoslayable antología de los años setenta.

Imposible, asimismo, concebir la fase más experimental de la poesía de Juan Eduardo Cirlot, su Brownyn (1967), fuera de la confluencia de sus conocimientos de la literatura medieval y la película El señor de la guerra, de Franklin J. Schaffner.

En el ámbito de la poesía latinoamericana se recordarán poemas como "Oda a un cine de pueblo", de Pablo Neruda o la "Oración por Marilyn Monroe", de Ernesto Cardenal. Pero más próximos a nosotros y al poemario de Paola Cadena Pardo, quiero mencionar a un grupo de poetas jóvenes que le han dedicado al cine un poemario entero. Claudia Masin obtuvo en 2002 el Premio Casa de América por su libro La vista, publicado por Visor. En ese año también aparece en España Los ojos del halcón maltés, de David Jou (Ediciones El Ciervo). En 2005 la Universidad de Murcia publica Babilonia, mon amour, un poemario en colaboración de Luis Bagué y Juan Penalva. En 2007, desde la revista digital Cuerma, se realiza a un homenaje poético a Andrei Tarkovsky, en el que participan Chus Arellano, Sandra Santana y Óscar Curieses, entre otros.

Cinema En este contexto, Cinema es un poemario que dialoga tanto con las películas que sirven de base a cada uno de sus poemas, como con aquellos poemarios que, como él mismo, dieron en poetizar el arte cinematográfico, no ya desde la perspectiva de aquellos que, un siglo atrás, no salían de la sorpresa ante una tal novedad técnica, sino desde quienes han nacido con ella y pueden ir un poco más allá en la indagación de ciertas peculiaridades de forma y contenido a las que nos ha acostumbrado el cine contemporáneo.

Una salvedad se impone: Paola Cadena Pardo no dialoga con el cine comercial ni con la industria hollywoodense.

Desde su arte poética, la poeta escoge como punto de partida un amplio abanico de obras de autor.

Adoptando un punto de vista similar al de Claudia Masin en La vista, en cada poema de Cadena Pardo quien habla es, por lo general, el o la protagonista de la película sobre la cual se medita.

Así nos vamos encontrando, sucesivamente, con Salvatore di Vita, el exitoso director de cine de Cinema Paradiso que regresa a su pueblo, en Sicilia, para las exequias de Alfredo, el proyectista que en su infancia le había enseñado tanto sobre cine y al que, sin saberlo, le debe también tanto del diseño que fue adoptando su vida; a la Elisabet Voglet, la actriz de Persona, quien ha perdido el habla y solo vive y ama a través de Alma, la enfermera, que el poema descubre como el alma de la propia actriz.

Las trampas que los seres humanos le tienden a la memoria aparecen aquí encarnadas por las agonías de Joel y Clementine, los protagonistas de Eterno resplandor de una mente en blanco, el intrigante film de Michel Gondry.

La metáfora del encierro y del silencio, de la vida muerta en vida, se profundiza en el poema escrito a partir de La escafandra y la mariposa, el drama autobiográfico basado en las memorias de Jean-Dominique Bauby, dirigido por Julian Schnabel.

El motivo del azar, la casualidad, las sincronías se plantean a propósito de Los amantes del círculo polar, un filme dirigido por el español Julio Médem.

Es imposible no reconocer un clímax en cuanto el lector llega a esa película maestra entre todas las aquí nombradas: Sueños, de Kurosawa.

Otra película antológica, Muñecas, del director japonés Takeshi Kitano, profundiza las líneas más estetizantes del filme anterior.

En varios casos, como sucede en el poema inspirado en el filme danés Antonia o en el que se refiere a Las flores del cerezo, cierta familiaridad con la trama de la película ayuda a comprender algunas de las líneas del poema que, sacadas de ese contexto, podrían hacer pensar en generalizaciones o axiomas que no es el alcance que la poeta intenta dar a sus palabras.

Un rasgo formal interesante de observar en Cinema es un tipo particular de síntesis que surge en algunos lugares del poema a partir de elementos provenientes de la película que le sirve de base. Es el caso de segmentos como "La alegría es un funeral colorido", que cierra las líneas alusivas al último Sueño de Kurosawa, en el que una procesión fúnebre celebra con bailes y cantos el final adecuado a una vida honorable.

O de otros como: "Al hombre que se ahorca en sabiduría..." uniendo en una sola imagen dos elementos no simultáneos, a saber, la condición de estudioso de un personaje y su posterior decisión de ahorcarse. O, en el mismo poema: "Salvar la violación de un sexo hecho de babas" para aludir al abuso sexual de una niña que padece un retraso mental.

Alejado necesariamente de la obra cinematográfica que lo inspiró, el poema se desarrolla con una libertad, una soltura, que a veces hace pensar en una posible raigambre nadaísta. Una palabra libre, diría, en función de un discurso en el que la idea rige, casi como suele regir a veces el texto original en una traducción poética.

Transposición, diríamos más bien, de un lenguaje a otro, de un sistema a otro, de un arte a otro, de la imagen a la palabra, de la luz al ritmo. Así reescribe Cadena Pardo esta selección tan suya de películas de autor, una mitología compartida con el lector desde la cual la poeta nos propone su propia visión del mundo.

Fotografía: Pieza de Alberto Giacometti

viernes, 4 de mayo de 2012

LA POESÍA CARDENALICIA

EL PAÍS, Madrid, 3 de Mayo de 2012
"La poesía en castellano no está muy bien”
Ernesto Cardenal recibió la noticia del Premio de Poesía Reina Sofía a las 5.30 de la mañana
 Cardenal: “Desde los profetas, la poesía es anuncio y denuncia”
Winston Manrique Sabogal 

"No sabía que mi nombre sonaba para este premio", dice Ernesto Cardenal desde su casa de Managua (Nicaragua), donde acaba de recibir la noticia de que le han concedido el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Su voz se escucha clara, y un punto nerviosa, al otro lado del teléfono y asegura que aunque se lo comunicaron a las 5.30 de la mañana no lo despertaron porque él se levanta a las tres. Una costumbre que tiene, cuenta, desde hace muchos años, levantarse de madrugada y esperar el día en plena actividad y en guardia.

"Es una sorpresa inesperada pero muy agradable y que agradezco mucho", reconoce este sacerdote, poeta, ensayista y revolucionario para quien su poesía no ha tenido evolución. "Ha tenido siempre el mismo estilo, sin estilo". Recuerda que su primera etapa se caracteriza por ser una poesía de juventud, amorosa, del enamoramiento. Después, agrega "llegó mi relación Dios, algo que cambio mi vida y últimamente ha sido más relacionada con los aspectos sociales". Cardenal colaboró con el Frente Sandinista de Liberación Nacional que luchaba contra el régimen de Somoza. Tras la victoria de la Revolución Nicaragüense, en 1979, fue nombrado ministro de Cultura del Gobierno del FSLN hasta 1987.

Justo una poesía en la que Cardenal, de 87 años, no solo busca escribir poemas sino también fomentar la escritura y la lectura de la poesía. "He reivindicado lo social, lo político y lo revolucionario". Poeta en la línea del chileno Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011, reconocidos y admirados pero no premiados a quien ahora se les empieza a distinguir.

Para el autor de libros como Hora 0, Epigramas, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, El estrecho dudoso, Mayapán y  Tocar el cielo la poesía actual en castellano no pasa por su mejor momento: "No está muy bien. No hay ninguna cosa nueva desde hace mucho tiempo". Asegura que ahora no hay un auge, al menos, lo percibe así y en las publicaciones.

"¿Qué es la poesía?" repite en voz baja para luego decir: "¡Es el lenguaje! El lenguaje comienza con la poesía, después hubo la prosa".

Cardenal se entusiasma cuando habla de sus influencias donde Ezra Pound ocupa un lugar especial. "Todos los poetas que estén influidos por él me gustan. También los estadounidenses como T. S. Eliot. La poesía yankee es muy distinta de la escrita en castellano".

Fotografía: Claudio Alvarez

miércoles, 2 de mayo de 2012

POESÍA CORPORAL, ASCENSO


Intervención de cuerpo con poema : Dira Martinez Mendoza
Generar un estado de bienestar y reflexión a través de la poesía , buscando lugares comunes entre los seres humanos al margen de las ideologías. reconociendo la poesía como parte de la cotidianidad.

Cuerpo intervenido: Maria Luisa Lam (Comunicadora Audiovisual)
Fotografía: Carlos Fernandez Loayza- Paola Paula

Fuente: Facebook