Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Cadenas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Cadenas. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de febrero de 2020

CAZA DE CITAS

Entronizamiento

Un día los perseguidores no encontraron víctima, pues ella
asumió todo, se plegó a sus acusaciones, aún las más absurdas,
hizo suya sus demandas hasta quitarse, hasta casi no existir.
Ya no había nadie a quien torturar.

Cansados de sus crueldades, decidieron irse.
Vieron que su víctima formaba parte de ellos, o ellos de su
víctima.
Ahora sólo vienen contadas veces

Rafael Cadenas

("Memorial", Monte Ávila Editores, Caracas, 1977)

DEL REFERENTE MORAL

Universidad: Sucre y Cadenas
Luis Barragán

Cierto, corremos siempre el riesgo del referente moral tan propenso a la prefabricación, al espectáculo y a las manipulaciones políticas, pero no menos lo es que la sociedades que sufren una debacle indecible, urgen del testimonio auténtico, espontáneo, comprometido, a contracorriente que sea inspiración, acicate y guía para avisar de un distinto imaginario social. Los hay muy genuinos, discretos y decisivos a la vez, en nuestras relaciones cotidianas o los capaces de aguijonear a la opinión pública, a veces, escandalizándola, al lado  de otros artificiosos, afamados y hasta solemnes que, cumplen – voluntariamente, o no – la función política y social del referente devenido inmoral.

Por supuesto, nos contentó muchísimo el Doctorado Honoris Causa concedido a  Guillermo Sucre y a Rafael Cadenas, reconocidos como portadores de una rica trayectoria y tradición literaria ahora vapuleada por el régimen, aunque lamentamos que el acto correspondiente lo empeñaran las autoridades de la Simón Bolívar, incapaces de defender la autonomía universitaria.  Sin embargo, esperábamos algo más de ambos para transmitir un inequívoco mensaje al país sumergido en las circunstancias de las que nunca sospechó al abrirse el presente siglo.

Concurrieron a la cita académica y pronunciaron palabras encomiables a favor de la libertad y de la propia universidad venezolana, ya en inminente peligro de desaparición,  recibidas con el cínico aplauso de los colaboradores de la dictadura, como si no fuese con ellos.  De los poetas, al que más conocemos es a Cadenas, cuya obra ha gozado de una mayor  difusión de varias décadas, dejando impreso unos versos personalmente inolvidables: “Eres para raptos más vehementes / No para esta entreluz / que seca, agota y cansa”.

Nadie osa restarle méritos a Sucre y a Cadenas, menos,   por  la conocida militancia política que tuvo el autor de “Derrota”, víctima de viejas persecuciones y exilios, pero no entendemos por qué no postergaron el acto en cuestión, no lo protestaron y rechazaron, consumándolo para beneficio del régimen que encarna a la anti-universidad, prefiriéndose sólo como referentes literarios que esperarán por algún cronista, ensayista o biógrafo que reivindique esas palabras de vacilación de las que igualmente pueden valerse aquellos que atentan contra la supervivencia de la misma República. Bastaba la profunda convicción y  el mensaje urgido de una negativa protocolar que impidiese que las palabras se las llevara el viento,  como no hace mucho hizo Santiago Pol al rechazar vehementemente el Premio Nacional de Arte.

Hábito tan peligroso como revelador, habrá aquellos que pretenden  justificar una relación a título de  inventario con el poder establecido, dejando constancia de las ideas que no se traducen en actos dignos de imitar. Despuntando la sociedad de la extorsión, el Estado, o lo que queda de él, administra sus recursos simbólicos y todos felices, aplaudidos y aplaudidores. 

Cfr.

domingo, 3 de febrero de 2019

domingo, 15 de julio de 2018

CAZA DE CITAS







"Desemboco donde no estoy.
Soy mi juego, el hueso arrancado a la demencia, la
rotura múltiple.
Vomito salmos, cuevas, miedos"

Rafael Cadenas

("Intemperie exposure", ULA, Mérida, 2007)

jueves, 28 de mayo de 2015

AFÁN DE LUZ


El Nacional, Caracas, 04/06/1966 

jueves, 9 de abril de 2015

CAZA DE CITAS

 





Las paces

Lleguemos a un acuerdo, poema.
Ya no te forzaré a decir lo que no quieres
ni tú te resistirás tanto a lo que deseo.
Hemos forcejeado mucho.
¿Para qué este empeño en hacerte a mi imagen
cuando sabes cosas que no sospecho?
Líbrate ya de mí.
Huye sin mirar atrás.
Sálvate antes de que sea tarde.
Pues siempre me rebasas,
sabes decir lo que te impulsa
y yo no,
porque eres más que tú mismo
y yo sólo soy el que trata de reconocerse en ti.
Tengo la extensión de mi deseo
y tú no tienes ninguno,
sólo avanzas hacia donde te diriges
sin mirar la mano que mueves
y te cree suyo cuando te siente brotar de ella
como una sustancia
que se erige.
Imponle tu curso al que escribe, él
sólo sabe ocultarse,
cubrir la novedad,
empobrecerse.
Lo que muestra es una reiteración
cansada.
Poema
apártame de ti.

Rafael Cadenas



 





Fotografía: Vasco Szinetar (Caracas, 1979), Rafael Cadenas,poeta venezolano, en un salón de clases de la Universidad Central de Venezuela.

sábado, 3 de agosto de 2013

MY OUTLET IS WHERE I AM NOT



Una magnífica edición bilingüe de “Interperie” de Cadenas, además, revisada con el  autor, para Ediciones Actual de Mérida (2011). En realidad, una reedición de 1977. Cuenta con una acertada nota introductoria de Luis Miguel Isava.

Referido por Isava, acumula momentos. Pero los de Cadenas se hacen nuestros. O suscita la reflexión sobre nuestros intransferibles momentos. A veces, en ese tono desesperado  de “Vida/ arrásame, barre todo,/ que sólo quede / la cáscara vacía, para no llenarla más,/ limpia, limpia sin escrúpulo / y cuanto sostuviste deja caer / sin guardar nada”.

Nos gusta mucho: “Desemboco donde no estoy” (“My outlet is where I am not”). Gustamos de estas paradojas. Aunque el lugar en el se está, no estando, es la realidad: “Tuve que disentir,/ ocultarme, desaparecer (…) Tuve que ser una disonancia (… Tuve que dejarme ir / a la deriva/ sin explicar”.

Para quienes no tenemos la poesía como oficio y, muchísimo menos, como especialidad, Cadenas nos interroga en profundidad. Y la afición se ha hace más afición, como cuando – jóvenes – leímos los Cuadernos del destierro o Memorial …

LB

viernes, 13 de julio de 2012

CAZA DE CITAS







"Tuvo que descender
para buscarte,
llegar a sus confines,
sufrir por no reconocer su rostro,
caminar mecánicamente, sin saber si estaba vivo"


Rafael Cadenas

("Memorial", Caracas, 1977)

Fotografía: Joan Mitjans Rosselló: Maison La Roche, Le Corbusier (París, s/f)


miércoles, 11 de julio de 2012

EXCEPTO, LA POST-VANGUARDIA

EL NACIONAL - Sábado 07 de Julio de 2012     Cultura/3
LIBRO La Academia de la Lengua publicó Poesía hispanoamericana del siglo XX
Márquez Rodríguez anda los caminos que la lírica en español cimentó en el siglo XX
El autor analiza el valor estético de poetas cuyo legado sobrevivió su época y trascendió sus países
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

En su ensayo crítico más reciente, Alexis Márquez Rodríguez estudia las escuelas originarias de la tradición lírica contemporánea: el Modernismo ­"la primera gran expresión madura de una poesía hispanoamericana"­ y la Vanguardia ­un archipiélago de movimientos cuyo "denominador común es el sentido renovador, más aún, subversivo"­. Además, señala a Rubén Darío como sumo pontífice del primero y analiza por qué la segunda fue menos popular. Poesía hispanoamericana del siglo XX: del Modernismo a la Vanguardia, publicado por la Academia Venezolana de la Lengua, es la primera parte de un libro más extenso que abarca el desarrollo lírico en la región durante el siglo pasado y que, a su vez, constituye una trilogía con publicaciones sobre la historia de la narrativa y del ensayo.
"Aunque lo ideal es terminar todo el trabajo y darlo a publicidad en su conjunto, lo cual en este caso supone tres volúmenes separados, cada uno alrededor de 500 páginas, he decidido adelantar la publicación de esta parte, entre otras razones porque a partir de cierta edad no es aconsejable esperar mucho tiempo, tratándose de trabajos destinados al público", escribe en el prólogo el autor nacido en 1931 y miembro de la Academia. Su próximo volumen será sobre narrativa.
--¿Está la poesía más desarrollada en Venezuela que los otros géneros? --La narrativa es más conocida en el extranjero. Es ahora que la poesía venezolana comienza a internacionalizarse.
Es el caso de Rafael Cadenas que tiene una obra poética importante desde joven, pero que es a sus ochenta y pico de años cuando se da a conocer en el exterior.
--Más allá de lo formal, en el estilo o la métrica, ¿cuál es la revolución del Modernismo? --No debemos olvidar que este es el primer movimiento literario que Hispanoamérica aporta al mundo. En España y Francia las proposiciones de Rubén Darío tienen seguidores. Inicialmente, a este movimiento se le acusó de ser exótico y poseer poca vinculación con Hispanoamérica, pero posteriormente se hace defensor del americanismo. Allí está la famosa "Oda a Roosevelt" de contenido hispanoamericanista, porque más que un poema antiimperialista es un canto a la región de habla castellana.
--En el momento histórico que surge el Modernismo, están en proceso de consolidación los Estados nacionales en América Latina. ¿Cómo se traduce esto en el movimiento lírico? --El gran aporte de Darío fue romper con la tradición hispanista que mantenía la narrativa del siglo XIX, que tenía un gran apego a las narrativas española y francesa. Incluso, en las novelas de Rufino Blanco Fombona se puede notar un lenguaje muy español y no era de esa manera que se hablaba en este país en su época. Pero en general, el Modernismo rompe con lo español y crea sus propios cánones lingüísticos.
--La época que trata en su libro, desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, vio también la aparición de las primeras mujeres en la lírica de la región. ¿Qué aportaron ellas al canon? --En el libro me refiero a la escasez de representantes del género femenino en la poesía, aunque se puede argumentar que en los otros dos géneros pasa lo mismo. Escribo sobre cuatro, todas del sur del continente: Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral y Norah Lange. No tuvieron realmente un aporte al movimiento, cuya figura central, sin duda, es Darío, hasta el punto de que se puede decir que el ciclo del Modernismo abarca la totalidad de su vida

lunes, 14 de mayo de 2012

CAZA DE CITAS





Postergaciones

Rutas nunca tomadas, sitios que aplacé, bocas perdidas.
Insostenibles lugares.

Frutos mandados a detener. Prendas de lo inerte. Hilos que
Se ofuscan.

Rafael Cadenas

Fotografía: Rafael Moneo, Centre Kursaal, San Sebastian

martes, 12 de abril de 2011

PARTE


EL ENEMIGO

De pronto aparece en la puerta, como tallado, el acreedor.

Viene en busca de su salario. Tiende su mano izquierda desde

la entrada, inmóvil. Los dos nos miramos sin comprender.

Se insinúa con sigilo o irrumpe sin avisar.

Reconozco que estoy condenado a hacerle el juego. Si ambos

fuésemos reales no nos desgastaríamos en esta persecución,

pero nuestra servidumbre es la misma: somos personajes. Nos

acompaña el miedo.

Mi costumbre es tomar su bando. Le permito que hable por mí.

Me convierte en plato de su odio.

Soy su aliado.


Sí, me usa, me usa para sus fines, que también se vuelven

contra él. La fuente que lo envenena rebosa con jirones míos,

suyos. Nos confundimos, nos entretejemos, nos intrincamos,

sin querer. Hasta nos perdemos de vista, y ya no sabemos quién

es el que persigue.

Tengo que contrarrestar, con otra voz, sus cargos, pero

casi siempre estoy de su parte.

¿Cuándo tuvo lugar este desplazamiento? Son pocos los días

en que el enemigo no ha contado con mi apoyo. Nunca en

realidad he sido contrapeso para sus demandas. Me

consta, meconsta en mi carne. Siempre firmé sus acusaciones, sus ataques

sorpresivos, sus listas de agravios.

Siempre contó con el respaldo que yo necesitaba para mi tarea.

Sí, siempre a mi acusador lo encontré más eficaz, y a su

casuística atroz sólo podía oponerle unos ojos inmóviles.

Rafael Cadenas



Ilustración: John Baldessari

domingo, 30 de enero de 2011

escriturario


EL NACIONAL - Domingo 30 de Enero de 2011 Siete Días/6
Cadenas en el tiempo
ARGENIS MARTÍNEZ

En este enero precipitado acaba de comenzar a vivir entre nosotros un libro extraordinario (Rostros y decires, Edición la Cámara Escrita, patrocinado por Banesco) que, de improviso, se cruzó en la fatiga gris de nuestras vidas cuando transcurrían los últimos días de un diciembre de rotundas amarguras y abrumadoras oscuridades.

Por una de esas destrezas y luminosidades del destino, una mujer, Lisbeth Salas (fotógrafa impecable, apasionada del retrato y de lo documental) atrapó en sus manos un compromiso admirable, de esos que no son sugeridos por nadie sino que aparecen allí mágicamente en la mesa de nuestro primer café en la mañana.

Es, claro está, lo que arbitrariamente supongo y lo que me gustaría que hubiera ocurrido porque el resultado final es, en todo caso, una publicación formidable que me atrevo a describir como el laberinto de la belleza hecho realidad.

Lisbeth ­porque ya no es posible tratarla sino con esta cercanía y complicidad­ escogió como punto de partida para su obra de múltiples espejos y fragmentadas apariciones a nuestro gran poeta nacional Rafael Cadenas, para que cada una de sus "memorias-destellos" fueran armadas por nosotros en las conveniencias del azar y del placer.

Pero ese camino, advierto a tiempo, no hubiera sido posible sin ir de la mano de Álvaro Sotillo, un explorador incansable de las realidades extremas y exquisitas que puede alcanzar el diseño de un libro sin perder su esencia, esa magia que hace del objeto impreso una fascinación individual, un refugio personal y un trofeo íntimo.

La portada, con la cubierta de un color amarillo que acaso, en un recuerdo de juventud, trae a mi mente alguna edición de Alicia en el País de las Maravillas, no retiene letra alguna, sólo prefigura tenuemente dos círculos que advierten al lector que la puerta se abre no sólo para leer sino para mirar con curiosidad, para descubrir y avanzar en un bosque donde la palabra aparece ya sea escrita a mano por el poeta, ya sea a máquina o impresa en una bellísima familia tipográfica.

No queda allí la propuesta: Lisbeth congrega las correcciones que el poeta hace a mano a sus textos mecanografiados y nos hace participar, desde nuestro presente inmediato de lector, en ese momento de duda o de vacilación que quizás siempre azotó a Rafael Cadenas cuando buscó la belleza y la perfección.

Imaginar y completar el por qué de esa duda o de esa mutilación tajante del poema inicial es el empuje o la caricia mágica que la publicación lleva en cada página inconclusa, como una puerta que se abre hacia un laberinto inútil que, para sanar nuestras angustias, invita al regreso hacia las puertas iniciales. En todo caso, siempre hay una enmienda, un nuevo trazo, algún desvío de la línea anterior, ligeras variaciones introducidas por los vaivenes del tiempo.

En ese tiempo quizás, en la soledad imperfecta y en la palabra que se desplaza hostil en los poemas, alcanzamos una visión fugaz de la perfección que, páginas adelante, mueren en un trazo firme de la tinta que Cadenas quiere que se siembre inamovible en el sol y la sombra de su propia desconfianza.

Lo bello resalta cuando a los costados de las palabras del poeta, en las páginas que siguen a lo largo del libro, se muestran, en un desafío alegre, imágenes mudas que alargan paso a paso las múltiples memorias que acompañaron al poeta desde su niñez. No son fotos, pues, que rehúyen esa prisión; son acaso pretextos para abordar un viaje al origen de cómo se estableció esa ruta de vida que ahora tenemos hermosamente en nuestras manos.

Ciertamente podemos arriesgarnos en este caso a renunciar, por insuficiente, al concepto de libro, porque lo que emprendemos en cada una de sus páginas es un tránsito hacia destinos que parecen únicos pero que resultan incompletos por la misma complejidad de la palabra y la belleza de las formas, de la ruptura de los rituales del lector y de la disciplina de la mirada. El lector deja su pasividad y se despoja de las estrictas circunstancias de la lectura para escoger entre tres realidades a las cuales debe dar forma y conclusión.

Si se aferra de la mano de Rafael Cadenas, entonces perseguirá la totalidad de las palabras reducidas a un solitario y rotundo momento que, como acota Jorge Luis Borges, está "por decir algo, nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos". En esta propuesta ese misterio no existe y se despeja cuando palabras, imágenes, tachaduras y recortes emergen como victorias o arrepentimientos, como sueños que configuran angustias y destinos, y como logros resplandecientes y definitivos. Todo sucede si el lector lo quiere y lo invoca, valga decir, pues depende de la abrupta y particular arbitrariedad de su deseo solitario.

Si escoge la ruta de Lisbeth, entonces entramos en el mundo infinito de lo lúdico y también del anzuelo que pesca el ojo del lector a través de lo increíble y de lo hermoso, de lo extraño por sí mismo y del descubrimiento de desconocidas y estremecedoras relaciones entre la palabra, la memoria y los objetos retratados.

Y finalmente, si este viaje no hubiera sido reinventado y no fuera objeto íntimo de una pasión de Álvaro Sotillo, nunca existirían estos nuevos y permisivos puentes levadizos que conducen a los castillos de la poesía de Rafael Cadenas.

Eres y no eres el mismo Siempre hay una enmienda, un nuevo trazo, algún desvío de una línea anterior.

Acaso prefiguramos esa enmienda, acaso nos sentimos parte de lo que no somos, pero terminamos sabiendo que Rafael Cadenas es el poeta de ese futuro adelantado que hemos vivido, del reconocimiento de los años olvidados y del goce de las cosas que perduran por ser bellas.

miércoles, 26 de enero de 2011

desengaño


XI








Lenguaje
emanado
puntual
fehaciente,
no el engaño
de la palabra que sirve a alguien.

Rafael Cadenas


Fotografía: LB, Las Mercedes - Caracas (24/01/11)

alcanzable






Vives piel adentro.
Ignoras
que ser
significa: alcanzable.

Rafael Cadenas

Fotografía: LB, Rafael Barrios Barrios - Las Mercedes, Caracas - 24/01/11

sábado, 6 de noviembre de 2010

dichoso (s)


EL NACIONAL - Sábado 06 de Noviembre de 2010 Papel Literario/1
Dichos de Cadenas
ANÍBAL RODRÍGUEZ SILVA

Según José Balza existe una larga tradición en la escritura aforística en Venezuela. Lo que destaca el novelista es que esta escritura se encuentra más cercana al pensamiento que a la literatura. Entre los cultores del aforismo, cuenta Balza, a Juan Antonio Navarrete, José Antonio Ramos Sucre y Rafael Cadenas.

Rafael Cadenas y José Antonio Ramos Sucre comparten la renovación del lenguaje poético en nuestro país, ambos se expresan a través del poema en prosa y el discurso aforístico; estos serán punta de lanza de sus escrituras. En Cadenas el discurso epigramático se inscribe en la poética que el autor viene desarrollando desde sus primeros libros: la desacralización de lo literario frente a la vida.

Lo escrito frente al habla común y diaria. El título del libro nos anuncia su propósito: el decir. Intentar recuperar el habla frente a lo artificioso de lo escrito. El habla frente a los límites que nos impone la lengua.

Se trata de poner en escena la crisis que las sociedades herederas de Occidente vienen arrastrando. Esta no es tarea nueva. Entre los antecedentes de la escritura aforística tenemos a Karl Kraus y en nuestra lengua al poeta colombiano Nicolás Gómez Dávila.

El aforismo es una diminuta piedra preciosa cuyo centro se encuentra en ninguna parte. Su poder de sentido irradia en todas las direcciones. Algunos aforismos asumen una estructura silogística, sólo con el objeto de burlarse, de ironizar con la tradición de pensamiento racional. Por otra parte, sabemos que el aforismo es la escritura de los tiempos de crisis. Crisis de las instituciones fundamentales de la modernidad, crisis del lenguaje, crisis simbólica.

Los Dichos que hoy presentamos son una respuesta de un poeta-ciudadano frente a un poder político hostil a toda manifestación de libertad. Es el intento de construir una sociedad monista y cuyos símbolos se pretenden imponer a todos los venezolanos. Frente al monismo simbólico del poder en Venezuela los aforismos de Rafael Cadenas son una muestra del espíritu de libertad de nuestra sociedad.

El poeta Rafael Cadenas ha tenido la generosidad de entregar su libro Dichos para ser reeditado por la Dirección de Cultura de la Universidad de los Andes. En esta nueva edición se recogen los Dichos publicados por la Editorial La Oruga luminosa y que aparecen en Obra entera (FCE, 2000), además de la incorporación de Nuevos dichos y Otros dichos. El libro contará con una introducción del poeta y ensayista Joaquín Marta Sosa quien aborda el valor de este libro en el contexto de la obra del poeta.


Cadenas contesta
ENTREVISTA

¿Quién es Rafael Cadenas según Rafael Cadenas? Como a todos los seres humanos, me ha hecho la naturaleza y el condicionamiento, pero soy alguien que se asombra ante aquella y puede ver éste, evitando así, en lo posible, hacerle daño al prójimo.

¿Qué persona, viva o muerta, es su inspiración? Rilke.

¿Qué valor guía su vida? La veracidad.

¿Qué es imprescindible para el éxito? No empleo esa palabra.

¿Cómo supera usted el fracaso? Quitándole el nombre al hecho. No se supera, pero puede enseñarnos. Sobre todo si no nos juzgamos.

¿Qué adjetivo le daría hoy a la humanidad? Insensata.

¿Cuál es la responsabilidad del hombre respecto al futuro del mundo? Atender el presente.

¿Qué es más peligroso: la ignorancia o la indiferencia? Van juntas.

Complete la frase: "El mundo sería mejor sí..." el ser humano se viera imparcialmente a sí mismo.

¿Cómo ha mejorado usted al mundo? Tal vez sólo tratando de no empeorarlo.

¿Qué es lo que más valora en los jóvenes? Su potencial, aunque corren el riesgo de despilfarrarlo en utopías, que los traba para vivir con plenitud el presente.

¿Qué desea, desesperadamente, que entienda la juventud? Que todo es irrepetible y cada momento debe vivirse con atención.

¿Cuál es su misión en la vida? Misión es palabra un poco inflada.

¿Qué ha tenido que sacrificar para cumplir sus sueños? Yo no tengo sueño, excepto el de la realidad.

¿Justicia o misericordia? Compasión.

¿De qué deberíamos estar todos agradecidos? De la energía sin nombre que nos mueve.

Cuando pequeño, ¿qué soñaba ser de grande? Cambiaba constantemente de fantasía.

¿Cómo sueña su vejez? Ya la vivo.

¿Qué debate y entre quienes le gustaría presenciar? Entre Mandela y cualquiera de nuestros presidentes hispanoamericanos, pero pienso sobre todo en los que aún siguen el marxismo.

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado/que puede dar? Pensar, cuando se tiene cualquier mal estado: "esto también pasará".

¿Qué sabe ahora que le hubiera gustado antes saber? No herir.

Si pudiera hacerle una pregunta a Dios, ¿cuál sería? Si se le pudiera hacer una a lo que no es ente sino lo absolutamente desconocido sería: si la gente está determinada, si sólo puede actuar como lo hace ¿por qué es culpada y por qué siente culpa?

¿Qué es lo que más recordará de la FIL? La generosidad.

¿Qué ha conocido usted de la FIL que le gustaría que supiera el público en general? Su excelente organización.

¿Cómo describe su experiencia en Fil Guadalajara? Además de recibir mucho afecto de los amigos de México, la siento como un compromiso. Con él y conmigo.

¿Un mensaje para los jóvenes de Mar Adentro? Que descubra cada uno el quehacer que lo llama y se dé a él con mucho Eros.

"Mar Adentro de mi frente" es un verso que Alfonso Reyes le debe al error de un linotipista, pues originalmente decía "más adentro de mi frente". Ojalá un error así mejore mis respuestas.

Fotografía, invertimos la que aparece en: http://revistaopcion.com/wp-content/uploads/2009/09/RafaelCadenas.jpg

martes, 10 de agosto de 2010

todas y ninguna


MIRAR

Veo otra ruta, la ruta del instante, la ruta de la atención, despierta, incisiva, ¡sagitaria! Pico de víscera, diamante extremo, halcón, ruta relámpago, ruta de mil ojos, ruta de magnificencia, ruta de línea que va al sol, reflejo del rayo vigilancia, del rayo ahora, del rayo esto, ruta real con su legión de frutos vivos cuyo remate es ese lugar en todas partes y ninguna.

RAFAEL CADENAS
(Falsas maniobras, 1966)

Grace Crowley, 1953
http://www.artgallery.sa.gov.au/agsa/home/Exhibitions/Past_Exhibitions/2007/gracecrowley.html

sábado, 24 de julio de 2010

Vista aérea de ¿Barrios Barrios? con versos....




¿Esto es Rafael Barrios Barrios?

ELLA ...

Ella, la insojuzgable, no pudo detener la jauría. Oigo voces,
teas, látigos. Desde hace meses están aquí. Les grito: no soy
el que buscan. Pero ellas conocen su presa: saben que no
me he movido.

Rafael Cadenas

UN POEMA DE AMOR

No sé. Lo ignoro.
Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente.
¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma,
un tiempo enorme, enorme, enorme.

Al fin, como una rosa súbita,
repentina campánula temblando,
la noticia.
Saber de pronto
que iba a verla otra vez, que la tendría
cerca, tangible, real, como en los sueños.
¡Qué explosión contenida!
¡Qué trueno sordo
rodándome en las venas,
estallando allá arriba
bajo mi sangre, en una
nocturna tempestad!
¿Y el hallazgo, en seguida? ¿Y la manera
de saludarnos, de manera
que nadie comprendiera
que ésa es nuestra propia manera?
Un roce apenas, un contacto eléctrico,
un apretón conspirativo, una mirada,
un palpitar del corazón
gritando, aullando con silenciosa voz.

Después
(ya lo sabéis desde los quince años)
ese aletear de las palabras presas,
palabras de ojos bajos,
penitenciales,
entre testigos enemigos.
Todavía
un amor de «lo amo»,
de «usted», de «bien quisiera,
pero es imposible»... De «no podemos,
no, piénselo usted mejor»...
Es un amor así,
es un amor de abismo en primavera,
cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
genérica,,
en el turbión de los amigos.
Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aun seguirla
más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...
Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella.

Nicolás Guillén