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domingo, 10 de mayo de 2020

DEL TECLADO MÁGICO

De la bibliofilia digital
Luis Barragán

La quiebra editorial del  país, inadvertida por las grandes mayorías apremiadas por las más elementales necesidades, nos ha llevado al hábito de la también penosa lectura en pantalla, trátese de una laptop o  tableta, dificultado el kindle y sus equivalentes, si de novedades y divisas versamos.  Además, la debilidad de la señal festejada,  nos obliga a emplear las altas horas de la noche en la que jura mejorar, para la afanosa búsqueda de títulos en medio de la cuarentena.

Dependiendo de  la capacidad y habilidad de almacenamiento del interesado,  la incursión noctámbula por  la red de redes deviene obsesión por una cacería de libros para la cual antes no tuvimos tiempo, creyendo que ahora  la pandemia enteramente nos los concede – al menos – libres de toda preocupación.  El descubrimiento  de una obra de reciente data que abre sorpresiva y generosamente sus páginas generosas, o el reencuentro de alguna otra extraviada en los archivos personales, entusiasma con facilidad, conminándonos a un ajuste de cuentas con una estantería doméstica de significativo atraso, actualizada una determinada afición u obligación académica.

El afán de búsqueda conoce de momentos estelares de satisfacción, pero también de una encubierta insatisfacción por las largas horas invertidas. Cierto, aunque tendemos a desarrollar un eficaz detectivismo digital, a veces, envidiable, más allá de una burda minería de datos, sorteando los obstáculos del etiquetamiento, indización o indexación en las redes, casi confidencialmente nos estresamos, acumulando la ansiedad del caso, convencidos de que serán muy pocas las oportunidades que ofrecerá la post-pandemia para tales incursiones o excursiones en el ciberespacio de inasibles fractalidades.

Intentamos la proeza de otro hallazgo y almacenamiento, en la versión de PDF, la más popular, o de otras aplicaciones de un mercado que está vedado a los venezolanos, postergando la lectura del archivo conquistado.  En la travesía electrónica, nos dispersamos, con olvido del objetivo inicial, pues, una pista nos lleva a otras e, involuntariamente, tratando de llegar a una modesta isla, damos con un continente de materias que lo prometemos de futuro interés.

Arriesgamos en el itinerario al tropezar con textos adulterados que pronto reivindican  el derecho de propiedad,  entre otras desventajas que no se comparan con la ruindad lectora que nos ha dado alcance. Por ello, , a pesar de las angustias que suscita el ejercicio bibliotequético en las redes, hay un saldo favorable: beneficiando a sus amigos, por ejemplo, Rodney Castro ya ronda los diez mil libros digitales para un disco duro externo que, apenas, constituye un detalle al compararlo con una estantería que abarca una espacio físico significativo en la sala de su casa.
Composición gráfica: Curry Public Library.

11/05/2020:
http://guayoyoenletras.net/2020/05/11/la-bibliofilia-digital/

sábado, 4 de noviembre de 2017

DE LO POCO QUE SE SABE

De las piezas (in) visibles
Luis Barragán

Ha sido infructuosa la búsqueda de información sobre todas las obras de arte que son propiedad pública, por lo que respecta al poder central, a las instancias descentralizadas y desconcentradas. Luce más fácil hacerlo a nivel municipal, y todavía recordamos el rigor de Diana López, como directora de Cultura de Chacao por el inventario, como también el trabajo que hizo en una ocasión Rodney Castro, por entonces funcionario de la contraloría municipal, años atrás.

El mayor enredo está en las entidades privadas afectadas por el único gobierno que hemos tenido en el presente siglo, pues, hubo empresas de carácter estrictamente mercantil que pasaron a manos del Estado, cobrando otro sentido real la figura jurídica, que dejaron importantes firmas en el ámbito de la plástica. No es difícil imaginar un número importante de obras de los bancos después estatizados, muchas de ellas de poca visibilidad, ora por el celo de sus más íntimas oficinas, ora  por una elevada cotización que las convirtió en un activo aconsejablemente abovedado.

En otros renglones, como el de la hotelería, quizá ha sido más fácil avistarlas, pues, constituían también toda una carta de presentación, acaso, más importante que las varias estrellas acuñadas a las puertas del inmueble. El Caracas Hilton, por ejemplo,  exhibió por muchos años un motivo extraordinario de Julio Pacheco Rivas, generando el referente para la conversación grata y serena en una sección del amplísimo lobby; y todavía continúa el extraordinario pintor de las soledades extremas, cuya evolución hoy le concede un código que le es tan propio, en el Alba Caracas, aunque lo sentimos  un lienzo descuidado en una atmósfera teñida  de precariedad, quedando sólo la nostalgia de los viejos esplendores.

En los ’70 del ‘XX, cuando la transnacional hotelera adquirió la pieza, ya Pacheco Rivas era uno de nuestros más importantes artistas plásticos. Fórmula tampoco infalible, por lo general, la inversión no se debía al capricho personal de algún ejecutivo, al favor que se le hacía a un amigo, ni a la aceptación resignada de una donación de dudosa originalidad y calidad.

Hay un activo artístico nada despreciable que pertenece a la República,, cuyo inventario nos espera, aunque será más difícil hacerlo en las entidades públicas que fueron de carácter privado. Las expropiaciones continuas e inútiles, dejaran seguramente un saldo asombroso de piezas definitivamente invisibles.

Fotografía: LB, obra de Julio Pacheco Rivas (Hotel Alba Caracas, 16/01/2016).
05/11/2017:
http://guayoyoenletras.net/2017/11/05/las-piezas-in-visibles/

domingo, 26 de marzo de 2017

PROYECTILES INMORALES


Hielera tropical
Luis Barragán


El linchamiento moral es el arma por excelencia de un régimen que clama por su pureza, aunque la palabra y los hechos lo desmientan. Empero, merecedor del denuesto, degrada a quien la empuñe en ese torbellino infinito de la descomposición por la que apuestan los prohombres del gobierno, ilusionados por el futuro exilio dorado, cuando  acá  todo acabe.

Propicia la ocasión, cualquier resentimiento vale para inculpar y arremeter contra el tercero que, por su entero proceder, nos condujo al actual desastre. Fuera o dentro de Venezuela, urgen del espantapájaros que ya no asusta a nadie, en el país petrolero en el que falta la gasolina.

La Carta Democrática, corajudamente invocada por Luis Almagro, con mayor convencimiento y determinación que muchos de los venezolanos que sólo se acercan a Washington para la fotografía, sugiere otra campaña oficialista para identificar y fusilar, por lo menos, en el paredón verbal, a los adversarios. Cual Ernesto Guevara en Punta del Este, quien ventiló una documentación lograda tras el secuestro de un funcionario diplomático estadounidense en Caracas, la cancillerísima Rodríguez hablará en la OEA para denunciar toda una conspiración universal, deletreando a los vende-patria y traidores, hurgando en las fibras más bajas de los venezolanos que, simplemente, pasan hambre y miseria y ya les importa un bledo tan huecas palabras, las mismas que se oyen en esas inútiles y deasistidas jornadas traganíqueles del anti-imperiaiismo que aún los tiene enfermos de la lejana guerra fría.

El llamado proceso de validación de los partidos, supuso una oportunidad para arremeter contra los históricos y los más recientes, descalificándolos, aunque poco o nada pueden los funcionarios del régimen hacer, saliéndoles el tiro por la culata, siendo deudores del revocatorio y de los comicios regionales. Vimos cosas curiosas, pues, donde el gobierno no metió su punzada, ocupado en la angustiosa  supervivencia por la iniciativa Almagro, surgen los necios pretendiendo enjuiciar a los partidos, inventariándolos: por ejemplo, el lunar de Lusinchi invalida que se haga por la organización que tuvo a Ruíz Pineda o a Carnevalli en sus filas. Y, aunque el suscrito tampoco cree en el ardid de la validación, lo cierto es que, en los últimos fines de semana, a los propagandistas de la dictadura se les quedó el arma engatillada de sus histéricas acusaciones.

¿Cómo llevar la Carta Democrática y la validación de los partidos al terreno del resentimiento tan urgido de explotar? Le es difícil al gobierno, cada vez que se mueve, porque la hiel que acumula, bajo la luz tropical, pone en demasiada evidencia una quiebra ética, una tal incineración moral, que sólo promete – al remover sádicamente la fibra ajena – el descalabro y la flatulencia de unas cenizas que el añorado exilio dorado nunca disipará.
Gráficas: Rodney Castro.
27/03/2017:
http://www.noticierodigital.com/2017/03/luis-barragan-hielera-tropical/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=63959
http://www.envenezuela1.com/content/blog/nd-luis-barrag%C3%A1n-hielera-tropical
http://noticiasvenezuela.info/2017/03/luis-barragan-hielera-tropical/
https://class987fm.com/2017/03/27/hielera-tropical-escrito-por-luisbarraganj

lunes, 2 de julio de 2012

MANGANZÓN

Transitamos hoy por Plaza Venezuela y, comenzando el boulevard de Sabana Grande, nada mejor que tropezarse con el muñeco. Casualmente, Rodney Castro orbitó la fotografía hoy, en el Facebook.

A diferencia del inflable que está en la terraza de la sede administrativa de la tan autónoma Asamblea Nacional, el muñeco de Sabana Grande tiene la cara estampada para evitar toda duda. Chávez Frías ha superado a Guzmán Blanco, deleitándonos en Caracas como jamás se les ocurrió a los anteriores e irresponsables mandatarios nacionales.


Las personas que aquí y allá, allende y aquende, peatonizan las calles, estamos agradecidos. Además, no escatimaron las cifras para nuestra distracción, ya que - una de las leyes dialécticamente infalibles - advierte que los grandes volúmenes abaratan los costos (disculpen por no citar uno de los tomos de El Capital, seguido de una frase elegante de Eduardo Galeano).

Lo mejor de todo es la costumbre, por lo  que - adicionalmente - festejamos esta harto literal visión renovadora de la urbe.  Empero, hay los desadaptados que muelen su indiferencia ante la estatuaria de helio, gracias a esa sensación (SIC) de inseguridad personal que no le permite una sutil y embriagadora distracción porque están cercanas las fauces temblorosas de la conspiración oposicionista.

Desadaptados que, no bastándoles las evidencias, pide una certificación de la enfermedad presidencial hecha por el Consejo de Seguridad y la ONU en pleno, pues no saben que existe la OMS: !himnorantes! Y, ahora, versan sobre el burdo narcisismo, restándole la majestad al culto de la personalidad que motoriza la historia, como la lucha de clases.

Aplaudimos el golazo que ha metido el jefe del 181, se nos ha dicho. Sus colegas envidiarán que, desde el Radio City, la sede augusta, haya electricidad para el manganzón. Pobres de aquellos que despachan en las sedes menos visibles de la ciudad. !Patria o ... herida levísima!

LB

Fotografía: Rodney Castro / Facebook

sábado, 9 de abril de 2011

DEL PRECIO TERRENAL


Obsequio de Rodney Castro, prologado nada más y nada menos que por Leopoldo Zea, Pino Iturrieta autoriza la reedición en 2007 por Bid&Co Editor, Caracas: gestación de la nueva mentalidad, testimonios de modernidad, los impresos que la celebran, el furor de la propaganda, las pugnas ideológicas en torno a la libertad de cultos, variantes y contextualización de las ideas.

Editada por vez primera en 1971, bajo la responsabilidad de la UCV,demuestra la ausencia de toda gratuidad terrenal. El Pino Iturrieta que hoy admiramos es fruto de un largo, profundo y corajudo esfuerzo de reflexión.

LB