EL NACIONAL - Viernes 21 de Junio de 2013 Opinión/9
¿TV de servicio público?
ÓSCAR LUCIEN
1
La reciente decisión del Gobierno griego de cerrar la radiotelevisión pública (ERT) ha avivado nuevamente la polémica en Europa sobre la vigencia de los servicios públicos de radiotelevisión y el papel que deberían jugar en un contexto de múltiple oferta mediática. Con relativo prestigio en Francia, Italia, España, el norte lo ha marcado siempre el Reino Unido con su legendaria BBC, reconocida por su compromiso de "ofrecer en sus programas y servicios los niveles de calidad editorial y principios éticos más altos, tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo".
Contrariamente al desarrollo de la radiotelevisión en este lado del mundo, el modelo europeo de radio y televisión siempre fue un monopolio público hasta los años ochenta cuando se produjeron acelerados procesos de desregularización y de privatización que determinan el panorama audiovisual actual de toda Europa. Siempre en el candelero del debate político y de las interferencia de los grupos políticos cuando acceden a posiciones de gobierno, la radiotelevisión pública garantiza a los ciudadanos unos compromisos con la información, el entretenimiento, la educación, la pluralidad de la opinión política, muy complejos y contradictorios en el sistema privado condicionado por los imperativos de la publicidad comercial y los intereses de grupos privados.
Comprensible entonces la alarma con la decisión griega que no sólo deja a millares de personas sin empleo, sino que cierra una fundamental ventana de comunicación a la sociedad. Al suprimir la oferta de una comunicación desde la óptica del servicio público se le sustrae oxígeno a la democracia.
2.
Paradójicamente las preocupaciones más visibles sobre los temas de comunicación en el caso venezolano parecieran centrarse en el ámbito privado como consecuencia de las sorpresivas compras de medios de comunicación. El caso más emblemático ha sido el del canal de noticias Globovisión, apreciado por un importante sector de la colectividad venezolana por su política editorial claramente opuesta al Gobierno y por una oferta informativa no apegada a las matrices comunicacionales oficiales. También han sido temas de interés la compra de la popular Cadena Capriles, conglomerado mediático de medios impresos de alta penetración en audiencias populares, o las posibles ventas del impreso El Universal y la planta televisiva Televen.
Tal interés deriva no sólo por la opacidad en las transacciones y los perfiles de los nuevos propietarios, sino también por la presunción de potenciales cambios en las líneas editoriales y políticas informativas de estos medios en nuevas manos que se alejen de los intereses más plurales de la colectividad venezolana y se alineen con directrices gubernamentales, con un claro sesgo partidista o de mero sello propagandístico.
Estemos claros: cambios en las composiciones accionarias o titularidad en propiedad de las empresas no constituyen en esencia fuente del problema, pero si tales cambios obedecen a presiones o estrategias oficiales para silenciar o mediatizar políticamente medios, la alarma y preocupación son válidas. Insisto, si se limitan fuentes plurales de información y espacios de diversidad para la opinión política se quita oxígeno a la democracia.
3.
Hace unas semanas se cumplieron seis años del brutal cierre de RCTV. Con todo lo arbitrario y errado de esa decisión, el Gobierno intentó buscar una cierta "legitimidad" en el supuesto de utilizar la recuperada frecuencia en manos privadas para cumplir con el mandato constitucional de ofrecer a los venezolanos un servicio público de radiotelevisión. Transcurridos seis años, todo es transparente: fue un engaño. Un engaño aun para quienes ingenua o manipuladamente validaban la potestad estatal para la administración del uso de frecuencias del espacio radioeléctrico limitado.
Venezuela, luego de quince años de una administración caracterizada por la más absoluta perversión de la confusión entre partido, Gobierno y Estado no sólo no dispone de un asomo de un verdadero servicio público de radiotelevisión sino que ha degradado la comunicación pública a los estándares más primarios del amarillismo político, el proselitismo, el culto a la personalidad al fallecido ex presidente y la clausura absoluta de la diversidad de la opinión política del país.
Un servicio público de radiodifusión debe atender a criterios esenciales de universalidad, independencia editorial, diferenciación, diversidad, credibilidad y cohesión social; debe garantizar la pluralidad política del país.
En Grecia se cancela la radio y la TV pública porque el Estado no tiene recursos. En Venezuela, precisamente, por todo lo contrario: tiene recursos y abusa de su poder.
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viernes, 21 de junio de 2013
viernes, 15 de marzo de 2013
RODAJE
EL NACIONAL - Viernes 15 de Marzo de 2013 Opinión/9
¿Legado o legajo?
ÓSCAR LUCIEN
Antropólogos y sociólogos tienen convincentes argumentos para explicar la presencia del humor en los actos velatorios; también, consideraciones que expliquen la impresionante mutabilidad de un chiste. Apenas habían transcurrido 72 horas del fallecimiento de Hugo Chávez ya corría una versión atribuida a Nicolás Maduro, en su discurso de ilegítima juramentación en la AN como presidente y comandante de la FAN: "Presidente Chávez, usted ofrendó su vida y se inmoló para dejar a Venezuela al borde del abismo, juro con esta Constitución y con Diosdado a mi lado que, con mano dura, daremos un paso adelante".
Para muchos, la verdad contenida en esta pieza mutante de humor universal, asociada siempre con sátrapas que toman el poder por asalto, tiene expresión objetiva en la realidad actual al considerar el complejo, delicado y delirante momento que vive Venezuela con la muerte de Chávez y el dispositivo de perversa manipulación electoral con la que el Gobierno instrumentaliza su fallecimiento.
Decía Pier Paolo Pasolini que "una vida, con todas sus acciones, sólo es descifrable plena y verdaderamente después de la muerte: en ese momento, sus tiempos se estrechan y lo insignificante desaparece". La muerte es el episodio definitivo que clausura todas las potencialidades, el momento final del debe y el haber de cada ser humano. Sin embargo, es muy difícil contemplar un saldo, siquiera provisional, cuando todavía el difunto permanece en capilla ardiente y una mitad del país expresa su dolor mientras la otra se mantiene expectante respetuosa del duelo oficial, y el país entero víctima de la despreciable operación que ha convertido el luto en una fase determinante de la contienda electoral convocada.
¿Legado o legajo? ¿Contribuirá la muerte de Hugo Chávez a reconciliar a los venezolanos y acercar a esas dos mitades contrarias que contemplan su cuerpo en un ataúd? ¿Con su desaparición física se entierra el anacrónico militarismo que tiene en jaque a la República, y que en medio del duelo ha tenido una de sus más grotescas manifestaciones con la declaración del ministro de la Defensa de "vamos a darle en la madre a los fascistas", dirigida a los venezolanos demócratas? ¿Cómo valorar la arenga, del ministro de Comunicación, en la misma cola de los compatriotas que hacían su fila para ver al fallecido, con la consigna "Chávez te lo juro, mi voto es por Maduro"? ¿Cómo interpretar la presencia en el velatorio de los más altos representantes de los poderes públicos portando el brazalete insignia de los violentos golpistas del 4-F? Así como ocurrió con Juan Vicente Gómez respecto del siglo XX, ¿con la muerte de Chávez entrará Venezuela, finalmente, en el siglo XXI? He aquí el planteamiento de fondo: legado o legajo. Promotor del proceso constituyente que llevó a la Constitución de 1999, imprescindible punto de encuentro de todos los venezolanos, dinamitado por su verbo excluyente y talante autoritario, la muerte de Chávez transmuta el legado en un pesado legajo de violaciones de la Constitución.
Uno muy pesado, el culto a su personalidad. Él y sus más cercanos seguidores de espaldas a una vital enseñanza histórica del siglo XX, el oprobioso periodo de José Stalin. En 1956, a apenas tres años de fallecido "Koba el terrible", Nikita Kruschev denuncia los crímenes de Stalin, da testimonio de los horrores del régimen y advierte de lo nefasto del culto a la personalidad para la causa del socialismo. La hiperbólica decisión de embalsamar el cadáver de Chávez, su predecible guarda en el Panteón Nacional hecho a su medida y la eventual "musealización" (sic) del Museo Militar, del despacho presidencial y todo lo materialmente "musealizable" (sic) nos empujan por un tobogán del tiempo que desemboca en la Plaza Roja de Moscú, donde hoy, paradojas de la vida, se hacen trabajos para mudar el cuerpo embalsamado de Lenin.
El otro legajo, pesado fardo, la beligerancia política de los militares, tercos violadores del artículo 328 de la Constitución que los obliga a estar al servicio del Estado y en ningún caso de persona o parcialidad política alguna.
El turbulento presente obliga a la ciudadanía de talante y vocación democrática a asumir la Constitución como el legado que nos permita retomar el sendero de la libertad y la democracia y desde el respeto a los derechos, deberes y garantías consagradas en la carta magna comprometernos en el logro de "la mayor suma de felicidad" para todos los venezolanos, en particular, la de los compatriotas más pobres, atrapados en las redes de una retórica y memoria de un personaje que los condena a ser pobres para mantener viva la impostura de su liberación.
Fotografía: LB, av. Universidad, Caracas (11/03/13)
¿Legado o legajo?
ÓSCAR LUCIEN
Antropólogos y sociólogos tienen convincentes argumentos para explicar la presencia del humor en los actos velatorios; también, consideraciones que expliquen la impresionante mutabilidad de un chiste. Apenas habían transcurrido 72 horas del fallecimiento de Hugo Chávez ya corría una versión atribuida a Nicolás Maduro, en su discurso de ilegítima juramentación en la AN como presidente y comandante de la FAN: "Presidente Chávez, usted ofrendó su vida y se inmoló para dejar a Venezuela al borde del abismo, juro con esta Constitución y con Diosdado a mi lado que, con mano dura, daremos un paso adelante".
Para muchos, la verdad contenida en esta pieza mutante de humor universal, asociada siempre con sátrapas que toman el poder por asalto, tiene expresión objetiva en la realidad actual al considerar el complejo, delicado y delirante momento que vive Venezuela con la muerte de Chávez y el dispositivo de perversa manipulación electoral con la que el Gobierno instrumentaliza su fallecimiento.
Decía Pier Paolo Pasolini que "una vida, con todas sus acciones, sólo es descifrable plena y verdaderamente después de la muerte: en ese momento, sus tiempos se estrechan y lo insignificante desaparece". La muerte es el episodio definitivo que clausura todas las potencialidades, el momento final del debe y el haber de cada ser humano. Sin embargo, es muy difícil contemplar un saldo, siquiera provisional, cuando todavía el difunto permanece en capilla ardiente y una mitad del país expresa su dolor mientras la otra se mantiene expectante respetuosa del duelo oficial, y el país entero víctima de la despreciable operación que ha convertido el luto en una fase determinante de la contienda electoral convocada.
¿Legado o legajo? ¿Contribuirá la muerte de Hugo Chávez a reconciliar a los venezolanos y acercar a esas dos mitades contrarias que contemplan su cuerpo en un ataúd? ¿Con su desaparición física se entierra el anacrónico militarismo que tiene en jaque a la República, y que en medio del duelo ha tenido una de sus más grotescas manifestaciones con la declaración del ministro de la Defensa de "vamos a darle en la madre a los fascistas", dirigida a los venezolanos demócratas? ¿Cómo valorar la arenga, del ministro de Comunicación, en la misma cola de los compatriotas que hacían su fila para ver al fallecido, con la consigna "Chávez te lo juro, mi voto es por Maduro"? ¿Cómo interpretar la presencia en el velatorio de los más altos representantes de los poderes públicos portando el brazalete insignia de los violentos golpistas del 4-F? Así como ocurrió con Juan Vicente Gómez respecto del siglo XX, ¿con la muerte de Chávez entrará Venezuela, finalmente, en el siglo XXI? He aquí el planteamiento de fondo: legado o legajo. Promotor del proceso constituyente que llevó a la Constitución de 1999, imprescindible punto de encuentro de todos los venezolanos, dinamitado por su verbo excluyente y talante autoritario, la muerte de Chávez transmuta el legado en un pesado legajo de violaciones de la Constitución.
Uno muy pesado, el culto a su personalidad. Él y sus más cercanos seguidores de espaldas a una vital enseñanza histórica del siglo XX, el oprobioso periodo de José Stalin. En 1956, a apenas tres años de fallecido "Koba el terrible", Nikita Kruschev denuncia los crímenes de Stalin, da testimonio de los horrores del régimen y advierte de lo nefasto del culto a la personalidad para la causa del socialismo. La hiperbólica decisión de embalsamar el cadáver de Chávez, su predecible guarda en el Panteón Nacional hecho a su medida y la eventual "musealización" (sic) del Museo Militar, del despacho presidencial y todo lo materialmente "musealizable" (sic) nos empujan por un tobogán del tiempo que desemboca en la Plaza Roja de Moscú, donde hoy, paradojas de la vida, se hacen trabajos para mudar el cuerpo embalsamado de Lenin.
El otro legajo, pesado fardo, la beligerancia política de los militares, tercos violadores del artículo 328 de la Constitución que los obliga a estar al servicio del Estado y en ningún caso de persona o parcialidad política alguna.
El turbulento presente obliga a la ciudadanía de talante y vocación democrática a asumir la Constitución como el legado que nos permita retomar el sendero de la libertad y la democracia y desde el respeto a los derechos, deberes y garantías consagradas en la carta magna comprometernos en el logro de "la mayor suma de felicidad" para todos los venezolanos, en particular, la de los compatriotas más pobres, atrapados en las redes de una retórica y memoria de un personaje que los condena a ser pobres para mantener viva la impostura de su liberación.
Fotografía: LB, av. Universidad, Caracas (11/03/13)
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Sucesión del poder
viernes, 17 de agosto de 2012
PERSISTENCIA (3)
EL NACIONAL - Viernes 17 de Agosto de 2012 Opinión/8
Del retrato de Bolívar
ÓSCAR LUCIEN
1. La potente y colorida imagen de Los nenúfares de Claude Monet no me abandona desde que empezó la machacona justificación de la nueva imagen del Libertador Simón Bolívar en la "supremacía" de la interpretación digital que pretenden imponer sobre el ingenio de artistas que con sus múltiples talentos contribuyeron a la creación colectiva del imaginario del Bolívar civil, militar, héroe singular de esta parte de la América hispana que nos acompaña desde la infancia.
¿Qué es más verdadero, más real, más sublime, más conmovedor que las plantas que Monet pintó laboriosamente en el estanque de su jardín en Giverny que podemos admirar en el Museo de Arte Moderno de Nueva York o en el Museo de la Orangerie de las Tullerías en París, o la hipotética fotografía de ese mismo jardín tomada con una moderna cámara digital de 64 megapíxeles? ¿Con qué derecho este nuevo retrato de Bolívar, por muy sofisticadas que hayan sido las técnicas para lograrlo, va a destruir todo el imaginario que tenemos del Bolívar de las múltiples plazas de Bolívar de Venezuela, de América Latina y del mundo, de los numerosos artistas que lo han representado, de las maravillosas interpretaciones de nuestros tallistas populares? Dando por descontado que toda esta superchería tecnológica no es sino el resultado de un capricho narcisista que se funde en un obsceno dispositivo de manipulación histórica, topamos nuevamente ante viejos dilemas y tradiciones de la producción del conocimiento, del arte y la ciencia.
¿No es el arte una forma legítima y fundamental de mostrar el mundo? En el caso que nos ocupa, ¿no es acaso la fotografía, igualmente, una convención?
2. Entre los géneros esenciales de las artes plásticas y de la fotografía, el retrato ocupa un lugar relevante.
Centrándonos en la fotografía, intentemos responder: ¿Qué es un retrato? El retrato es, particularmente, una relación, un trato, entre la persona retratada y el retratista.
Una fotografía, y mejor, una buena fotografía, no es un mero registro técnicamente impecable de la realidad, sino una construcción intelectual. La pregunta que debe responder todo aquel que toma una cámara fotográfica en sus manos es cómo hacer una buena fotografía o, una vez que ha fotografiado un personaje, por ejemplo, si su registro tiene calidad.
Si bien los aspectos técnicos tienen un papel significativo, lo esencial sigue siendo la mirada, la forma personal como vemos o construimos la realidad fotografiada. ¿Es la mirada de Chávez, fundada en la profanación de sus restos, la que va instaurar la "verdad" sobre el rostro de Bolívar? Arnold Newman, célebre fotógrafo norteamericano, decía estar convencido de que cualquier intento fotográfico de mostrar la persona plena era una tontería, que sólo podíamos mostrar lo que la persona revela exteriormente, porque la persona "interior" rara vez se revela.
Hipervalorar el uso de los huesos de Bolívar para construir su retrato es una inmensa tontería de Chávez llevada al extremo.
3. El retrato de Bolívar ordenado por el presidente Chávez (desproporcionados gastos frente a tantas urgencias de los venezolanos más pobres) convoca nuevas y viejas interrogantes que están en el corazón de la idea de fondo que trato de evocar con esta breve nota. Se suma, además, lo que podríamos calificar como el extemporáneo peso positivista del valor mayor que tendría esa imagen generada con modernas tecnologías digitales.
Pero ¿por qué debemos aceptar los venezolanos o latinoamericanos la imposición de esta nueva imagen de Bolívar que ostenta toda la artificialidad de un personaje de la película El planeta de los simios, frente al Bolívar que desde niños guardamos en nuestro imaginario? ¿Por qué debemos enviar al cesto de la basura la regia imagen del Libertador obsequiada por el pintor limeño José Gil Castro, retrato del cual el mismo Bolívar acreditó de su puño y letra como: "Retrato mío hecho con la más grande exactitud y semejanza"? ¿No fue acaso este el retrato que Bolívar obsequió a su hermana María Antonia? Con este nuevo retrato de Bolívar desbordamos la cota máxima de la extravagancia y la desmesura. Luego del cambio del nombre del país, de la modificación del escudo y de la bandera nacional, pretender imponernos esta nueva imagen producto de un mero capricho narcisista obliga a una respuesta de mayor coraje. Venezuela no merece sucumbir bajo los delirios de alguien que definitivamente no pareciera estar bien de la cabeza.
Y, por cierto, lo único que Chávez prometió cambiar no lo ha hecho: cambiarse el nombre de seguir existiendo niños de la calle.
EL NACIONAL - Viernes 17 de Agosto de 2012 Cultura/3
POLÉMICA Se teme que la pintura republicana pierda valor en comparación
La GAN contrastará los rostros del Libertador
La iconografía de Bolívar será examinada a la luz de la reconstrucción forense y 3D de su rostro
CARMEN VICTORIA MÉNDEZ
"¿Usted pretende que yo sea una estatua?", le dijo Bolívar a José María Espinosa, el pintor colombiano a quien se debe buena parte de la iconografía del Libertador. Bolívar tenía una agenda ocupada, iba de batalla en batalla y no tenía tiempo para posar. Esa es la razón por la cual era tan difícil hacerle un retrato.
Para poder captar el rostro de Bolívar, Espinosa tuvo que hacer visitas diarias a su despacho. "Fue el único artista al que Bolívar le posó. El mismo José Gil de Castro, de quien Bolívar asegura le hizo el retrato más fiel, no tuvo ese privilegio", afirma el historiador de arte Roldán Esteva-Grillet. Tampoco lo tuvo Juan Lovera, uno de sus contemporáneos y autor de los cuadros 19 de abril de 1810 y 5 de julio de 1811.
La pintura republicana no era exacta, apelaba al recuerdo y a la idealización, pero tiene valor histórico, artístico y patrimonial. Uno de los debates que ha abierto la promoción por parte del Gobierno del llamado nuevo rostro de Bolívar (reconstruido a partir de técnicas forenses) es si su colocación en las oficinas públicas y su reproducción masiva en medios de comunicación y textos escolares terminará por borrar del imaginario colectivo la obra de pintores como Gil de Castro, Espinosa, Tito Salas o Arturo Michelena. "La imagen de Simón Bolívar que quedará para la historia será la que proporcionó la ciencia", asegura Juan Calzadilla, director de la Galería de Arte Nacional y curador de la exposición El rostro del Libertador visto por sus contemporáneos.
Calzadilla explica que la idea de la exhibición es confrontar los resultados de la investigación científica que se llevó a cabo con técnicas forenses y tecnología 3D con las imágenes que hicieron los contemporáneos de Bolívar que pintaron su retrato al natural en diversas épocas, y así separar la verdad histórica de la interpretación artística. "Hemos tratado de conseguir originales de las obras que se le hicieron al Libertador en varias etapas de su vida. No queremos que por el hecho de que los artistas no pintaron a Bolívar al natural, sino a través de grabados que circulaban en la época, recuerdos o interpretaciones, los vayamos a olvidar. Después de todo, esas piezas tienen algo de la fisonomía de Bolívar".
Calzadilla dice que no se atreve a asegurar que la imagen "real" vaya en detrimento del trabajo de los pintores; tampoco teme que en algunos años a los niños no se les vuelva a hablar de Michelena, Lovera o Salas. "La sustitución es válida porque la imagen en 3D se aproxima más a la realidad.
¿Qué podemos hacer con el Bolívar de Marisol, Régulo Pérez, Luis Guevara Moreno, Pedro Centeno Vallenilla o Guayasamín? Pienso que conservarlos en los museos, porque la iconografía funciona independientemente de la fisonomía histórica. Sus obras estarán exhibidas y serán admiradas más por su valor artístico que por ser documentos históricos".
El director de la GAN cree que el hallazgo de la ciencia sí podría influenciar la iconografía futura de Bolívar, pues los artistas plásticos podrían comenzar a inspirarse en ese modelo para realizar sus aproximaciones.
Insustituible. Esteva-Grillet no cree que la sustitución de esta iconografía por la imagen 3D pueda darse con éxito. "El destino de esa reconstrucción 3D es el basurero de la historia.
Bolívar fue uno de los hombres más retratados en el continente. Su imagen ha sido consumida por muchas generaciones que no están dispuestas a borrarla de su memoria".
El crítico no cree que la medida de la fiscal general Luisa Ortega Díaz de ordenar la sustitución de los retratos en las oficinas del Ministerio Público haga mella en la memoria colectiva. "Tendrían que obligar hasta a las bodeguitas. La gente tendrá el Bolívar que quiera tener".
Tanto Calzadilla como EstevaGrillet descartan que las piezas que se descuelguen de las oficinas del Ministerio Público para cumplir con la orden de la fiscal general vayan a parar a los museos. "Hay gran cantidad de reproducciones de retratos de Bolívar en instituciones que no tienen mayor valor artístico.
Algunas excepciones pasarán a la posteridad, pero muchas están condenadas a desaparecer porque no son idóneas para los museos, que tienen las bóvedas bastante llenas", dice el director de la GAN.
Fotografía: LB, estante de la Hemeroteca Nacional, Caracas (16/08/12)
Del retrato de Bolívar
ÓSCAR LUCIEN
1. La potente y colorida imagen de Los nenúfares de Claude Monet no me abandona desde que empezó la machacona justificación de la nueva imagen del Libertador Simón Bolívar en la "supremacía" de la interpretación digital que pretenden imponer sobre el ingenio de artistas que con sus múltiples talentos contribuyeron a la creación colectiva del imaginario del Bolívar civil, militar, héroe singular de esta parte de la América hispana que nos acompaña desde la infancia.
¿Qué es más verdadero, más real, más sublime, más conmovedor que las plantas que Monet pintó laboriosamente en el estanque de su jardín en Giverny que podemos admirar en el Museo de Arte Moderno de Nueva York o en el Museo de la Orangerie de las Tullerías en París, o la hipotética fotografía de ese mismo jardín tomada con una moderna cámara digital de 64 megapíxeles? ¿Con qué derecho este nuevo retrato de Bolívar, por muy sofisticadas que hayan sido las técnicas para lograrlo, va a destruir todo el imaginario que tenemos del Bolívar de las múltiples plazas de Bolívar de Venezuela, de América Latina y del mundo, de los numerosos artistas que lo han representado, de las maravillosas interpretaciones de nuestros tallistas populares? Dando por descontado que toda esta superchería tecnológica no es sino el resultado de un capricho narcisista que se funde en un obsceno dispositivo de manipulación histórica, topamos nuevamente ante viejos dilemas y tradiciones de la producción del conocimiento, del arte y la ciencia.
¿No es el arte una forma legítima y fundamental de mostrar el mundo? En el caso que nos ocupa, ¿no es acaso la fotografía, igualmente, una convención?
2. Entre los géneros esenciales de las artes plásticas y de la fotografía, el retrato ocupa un lugar relevante.
Centrándonos en la fotografía, intentemos responder: ¿Qué es un retrato? El retrato es, particularmente, una relación, un trato, entre la persona retratada y el retratista.
Una fotografía, y mejor, una buena fotografía, no es un mero registro técnicamente impecable de la realidad, sino una construcción intelectual. La pregunta que debe responder todo aquel que toma una cámara fotográfica en sus manos es cómo hacer una buena fotografía o, una vez que ha fotografiado un personaje, por ejemplo, si su registro tiene calidad.
Si bien los aspectos técnicos tienen un papel significativo, lo esencial sigue siendo la mirada, la forma personal como vemos o construimos la realidad fotografiada. ¿Es la mirada de Chávez, fundada en la profanación de sus restos, la que va instaurar la "verdad" sobre el rostro de Bolívar? Arnold Newman, célebre fotógrafo norteamericano, decía estar convencido de que cualquier intento fotográfico de mostrar la persona plena era una tontería, que sólo podíamos mostrar lo que la persona revela exteriormente, porque la persona "interior" rara vez se revela.
Hipervalorar el uso de los huesos de Bolívar para construir su retrato es una inmensa tontería de Chávez llevada al extremo.
3. El retrato de Bolívar ordenado por el presidente Chávez (desproporcionados gastos frente a tantas urgencias de los venezolanos más pobres) convoca nuevas y viejas interrogantes que están en el corazón de la idea de fondo que trato de evocar con esta breve nota. Se suma, además, lo que podríamos calificar como el extemporáneo peso positivista del valor mayor que tendría esa imagen generada con modernas tecnologías digitales.
Pero ¿por qué debemos aceptar los venezolanos o latinoamericanos la imposición de esta nueva imagen de Bolívar que ostenta toda la artificialidad de un personaje de la película El planeta de los simios, frente al Bolívar que desde niños guardamos en nuestro imaginario? ¿Por qué debemos enviar al cesto de la basura la regia imagen del Libertador obsequiada por el pintor limeño José Gil Castro, retrato del cual el mismo Bolívar acreditó de su puño y letra como: "Retrato mío hecho con la más grande exactitud y semejanza"? ¿No fue acaso este el retrato que Bolívar obsequió a su hermana María Antonia? Con este nuevo retrato de Bolívar desbordamos la cota máxima de la extravagancia y la desmesura. Luego del cambio del nombre del país, de la modificación del escudo y de la bandera nacional, pretender imponernos esta nueva imagen producto de un mero capricho narcisista obliga a una respuesta de mayor coraje. Venezuela no merece sucumbir bajo los delirios de alguien que definitivamente no pareciera estar bien de la cabeza.
Y, por cierto, lo único que Chávez prometió cambiar no lo ha hecho: cambiarse el nombre de seguir existiendo niños de la calle.
EL NACIONAL - Viernes 17 de Agosto de 2012 Cultura/3
POLÉMICA Se teme que la pintura republicana pierda valor en comparación
La GAN contrastará los rostros del Libertador
La iconografía de Bolívar será examinada a la luz de la reconstrucción forense y 3D de su rostro
CARMEN VICTORIA MÉNDEZ
"¿Usted pretende que yo sea una estatua?", le dijo Bolívar a José María Espinosa, el pintor colombiano a quien se debe buena parte de la iconografía del Libertador. Bolívar tenía una agenda ocupada, iba de batalla en batalla y no tenía tiempo para posar. Esa es la razón por la cual era tan difícil hacerle un retrato.
Para poder captar el rostro de Bolívar, Espinosa tuvo que hacer visitas diarias a su despacho. "Fue el único artista al que Bolívar le posó. El mismo José Gil de Castro, de quien Bolívar asegura le hizo el retrato más fiel, no tuvo ese privilegio", afirma el historiador de arte Roldán Esteva-Grillet. Tampoco lo tuvo Juan Lovera, uno de sus contemporáneos y autor de los cuadros 19 de abril de 1810 y 5 de julio de 1811.
La pintura republicana no era exacta, apelaba al recuerdo y a la idealización, pero tiene valor histórico, artístico y patrimonial. Uno de los debates que ha abierto la promoción por parte del Gobierno del llamado nuevo rostro de Bolívar (reconstruido a partir de técnicas forenses) es si su colocación en las oficinas públicas y su reproducción masiva en medios de comunicación y textos escolares terminará por borrar del imaginario colectivo la obra de pintores como Gil de Castro, Espinosa, Tito Salas o Arturo Michelena. "La imagen de Simón Bolívar que quedará para la historia será la que proporcionó la ciencia", asegura Juan Calzadilla, director de la Galería de Arte Nacional y curador de la exposición El rostro del Libertador visto por sus contemporáneos.
Calzadilla explica que la idea de la exhibición es confrontar los resultados de la investigación científica que se llevó a cabo con técnicas forenses y tecnología 3D con las imágenes que hicieron los contemporáneos de Bolívar que pintaron su retrato al natural en diversas épocas, y así separar la verdad histórica de la interpretación artística. "Hemos tratado de conseguir originales de las obras que se le hicieron al Libertador en varias etapas de su vida. No queremos que por el hecho de que los artistas no pintaron a Bolívar al natural, sino a través de grabados que circulaban en la época, recuerdos o interpretaciones, los vayamos a olvidar. Después de todo, esas piezas tienen algo de la fisonomía de Bolívar".
Calzadilla dice que no se atreve a asegurar que la imagen "real" vaya en detrimento del trabajo de los pintores; tampoco teme que en algunos años a los niños no se les vuelva a hablar de Michelena, Lovera o Salas. "La sustitución es válida porque la imagen en 3D se aproxima más a la realidad.
¿Qué podemos hacer con el Bolívar de Marisol, Régulo Pérez, Luis Guevara Moreno, Pedro Centeno Vallenilla o Guayasamín? Pienso que conservarlos en los museos, porque la iconografía funciona independientemente de la fisonomía histórica. Sus obras estarán exhibidas y serán admiradas más por su valor artístico que por ser documentos históricos".
El director de la GAN cree que el hallazgo de la ciencia sí podría influenciar la iconografía futura de Bolívar, pues los artistas plásticos podrían comenzar a inspirarse en ese modelo para realizar sus aproximaciones.
Insustituible. Esteva-Grillet no cree que la sustitución de esta iconografía por la imagen 3D pueda darse con éxito. "El destino de esa reconstrucción 3D es el basurero de la historia.
Bolívar fue uno de los hombres más retratados en el continente. Su imagen ha sido consumida por muchas generaciones que no están dispuestas a borrarla de su memoria".
El crítico no cree que la medida de la fiscal general Luisa Ortega Díaz de ordenar la sustitución de los retratos en las oficinas del Ministerio Público haga mella en la memoria colectiva. "Tendrían que obligar hasta a las bodeguitas. La gente tendrá el Bolívar que quiera tener".
Tanto Calzadilla como EstevaGrillet descartan que las piezas que se descuelguen de las oficinas del Ministerio Público para cumplir con la orden de la fiscal general vayan a parar a los museos. "Hay gran cantidad de reproducciones de retratos de Bolívar en instituciones que no tienen mayor valor artístico.
Algunas excepciones pasarán a la posteridad, pero muchas están condenadas a desaparecer porque no son idóneas para los museos, que tienen las bóvedas bastante llenas", dice el director de la GAN.
Fotografía: LB, estante de la Hemeroteca Nacional, Caracas (16/08/12)
viernes, 16 de marzo de 2012
SOCIALISMO A VARIAS MANOS

EL NACIONAL - Miércoles 14 de Marzo de 2012 Opinión/8
A Tres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Sobre Adiós al socialismo
ENZO DEL BUFALO
Hola Rigoberto.
Gracias por haberte tomado la molestia de hacer algunas consideraciones que entiendo son preliminares sobre mi libro. De entrada leo algo que me sorprende: "Una clave interpretativa que atraviesa todo el texto (y que es tal vez un factor polémico del que no será fácil prescindir) es la atribución al término `socialismo’ de una propiedad material que está en las prácticas sociales y no principalmente en el pensamiento".
Querido Rigoberto: ¡Cuando se rompe el espejo, luego es muy difícil juntar los pedazos sin que se noten los quiebres! El pensamiento es parte integrante de toda práctica social y toda práctica social es pensamiento. Este es el principio fundamental del materialismo histórico, el de Marx y el mismo que reproduce Foucault en su teoría del enunciado. No hay actores sociales inmersos en un metabolismo material como si fueran espíritus astrales caídos en un mundo demoníaco de la materia inerme; sino prácticas sociales que configuran subjetividades que actúan, piensan y sienten de acuerdo con las r eglas que en cada caso las definen en una red de relaciones de poder. (Esto es: prácticas sociales). Por eso ya incorporan de suyo "las condiciones epistemológicas de visiones del mundo, miradas y mentalidades que tienen su propio dinamismo. Claro está, fuertemente articuladas a la dialéctica específica de los movimientos socio-económicos," y por eso también "en ningún caso derivables de las prácticas materiales".
En todo caso, el libro trata del socialismo como movimiento social en todas sus vertientes para acortarlo como un momento en el desarrollo tendencial de la modernidad; desarrollo irregular ciertamente, pero definible en una tendencia a la constitución de la sociedad común de personas libres e iguales en la cual se inscribe el "riquísimo debate en la izquierda mundial en el último medio siglo XX. Me parece que allí está uno de los mejores capítulos de la controversia socio-política del pensamiento socialista". Controversia socio-política del pensamiento socialista que este libro no ignora; por el contrario presume de ser su sinopsis más completa, para no decir ¡la mejor! Decir adiós al socialismo es ya una primera respuesta a: La cuestión central es poder discernir sobre las construcciones teóricas que invocan el "socialismo" como referencia y se asumen explícitamente como alternativas anticapitalistas.
¿En qué consiste ese "socialismo"? ¿Cómo se articula a las tradiciones socialistas del pasado? ¿Cuál es la consistencia de una tal denominación en la coyuntura de hoy? ¿Cómo se vincula este "socialismo" con la crisis de paradigmas de la vieja izquierda y del pensamiento crítico? Es una respuesta porque significa deslastrarse de aquello que ya no está en la tendencia para volver a pensar y actuar de modo que se superen los viejos paradigmas que nos atrapan, como puede constarse en este mismo intercambio.
Un Abrazo Enzo
Amigo Enzo: Me concentro en este asunto cardinal: la cuestión del "socialismo" no es lo mismo que pensamiento crítico o que marxismo crítico o que izquierda radical. Entonces conviene situar bien de qué estamos hablando cuando nombramos la palabra "socialismo". (Por cierto, en lo personal nunca me interesó demasiado el asunto, no recuerdo haber usado esa terminología en varias décadas de debates; cuando me animo a tematizar este asunto es para evidenciar problemas).
Lo que ocurre es que hay una envoltura muy difícil de despejar con la superposición de "socialismo" con "pensamiento crítico". Por ejemplo, ¿qué es el libro de Marcuse sobre la naturaleza de la URSS? Es un brutal desmantelamiento de la barbarie estalinista hecha desde el pensamiento crítico.
¿Entonces? Marcuse no está defendiendo ningún "socialismo", está argumentando desde una postura teórica y política a favor de la revolución. Lo mismo diría de Toni Negri, Edgar Morin o Martin Hopenhayn.
Lo que sostengo es que el interés de una discusión sobre el "socialismo" pasa por su conexión con la agenda del pensamiento crítico, de otro modo se corre el riesgo de desenterrar cadáveres y ese no es el oficio del amigo Enzo.
R. Lanz
EL NACIONAL - Viernes 16 de Marzo de 2012 Opinión/6
A Tres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
¿Adiós al socialismo?
JESÚS PUERTA*
Los libros de Enzo del Bufalo siempre nos han ofrecido una exquisita erudición en una hermosa prosa. Adiós al socialismo no es la excepción, aparte de que constituye un valioso aporte a un debate necesario. Es imposible dar cuenta de este libro tan rico en un breve artículo de opinión. En el marco del Doctorado de Ciencias Sociales de la UC le dedicamos una mañana que fue corta. Valga, de todos modos, este corto texto para comentar algunas cosas.
¿Por qué Enzo del Bufalo le dice adiós al socialismo? Fundamentalmente porque se desvió del proyecto de una sociedad de individuos libres e iguales. La postura del autor se presenta diferente de la del neoliberal y del decepcionado amargado por el engaño en que perdió parte de su vida. La desviación del socialismo para Enzo tiene que ver con que a) el socialismo asumió la defensa del estado nación, lo cual implica compromisos con las relaciones despóticas; b) dejó de ser movimiento de diferenciación respecto del despotismo capitalista y se integró al capital; y c) por obsoleto, fracasado, etc.
El "individuo soberano": esa fue la "promesa incumplida" del liberalismo, el cual "traicionó" por entrar en compromisos con los despotismos feudales. Pero la utopía se confronta con su propia base "genealógica", pues la modernidad resulta ser un "compromiso de relaciones despóticas, iguales y de parentesco". Enzo sólo valora el socialismo en el momento en que fue un movimiento de separación del movimiento obrero respecto del despotismo del capital en el siglo XIX. Pero la utopía se mezcla y se abigarra. Creemos sentir aquí el pesar del teórico al ver mancharse y mezclarse el limpio y puro ideal, cuando entra en contacto con su aplicación.
Con la misma sensibilidad, el autor opone la "muchedumbre abigarrada" del "eclecticismo" propio del actual socialismo (alusión al chavismo) a la "multitud múltiple diferenciada" donde se lucha contra los despotismos afirmando las diferencias individuales que nunca convergen en el "Uno".
Todo esto lleva a Enzo a un extraño razonamiento que ya hemos observado en otros autores antichavistas. Para él, el socialismo actual (¿Venezuela? ¿China?) es, necesariamente, fascismo. La explicación de este salto en el razonamiento está en la página 515: "El ejemplo histórico que mejor interpreta esa territorialización es el fascismo". No se explica por qué el fascismo es "el mejor ejemplo" de territorialización nacional.
Pero sigue más abajo con que el socialismo es "necesariamente fascista", pues reedita la articulación "entre el capitalismo privado globalizado y un capitalismo de Estado nacional". Reconoce, sólo de paso, que este movimiento beneficia la situación de los "hambrientos"; pero internaliza el socialismo para subsumirlo en el capital.
La cosa es que esa conjunción, que para él es fascista, también la hizo históricamente la socialdemocracia. Por otra parte, el nacionalismo de nación oprimida o colonia es diferente del chovinismo imperial.
Por no considerar esto, Enzo no ubica nada de fascismo del lado del imperialismo actual, materializado en el intervencionismo terrorista del gran capital.
Para nosotros, el fascismo es la dictadura terrorista del gran capital sobre los trabajadores y colonias, que aplasta su movimiento emancipador social y etno-nacional, acompañada de una política guerrerista. La integración capitalismo-Estado, aun en sentido social, tiene que ver con las superestructuras del keynesianismo que, sí, puede ser usado por el fascismo, pero también por el "welfare state".
Habría que preguntarse: si ha habido tantas versiones del socialismo (o de la izquierda), que han tenido sus fallas, fracasos y errores, pero todas de alguna manera expresan esa tendencia hacia una sociedad de hombres libres, iguales y fraternos, no hay razón para abandonar su aspecto utópico, así como para un cristiano no bastan las atrocidades de la Iglesia Católica para abandonar su fe.
Al parecer el teórico introdujo un elemento impuro, concreto y abigarrado en su razonamiento puro y abstracto: el rechazo silvestre al chavismo.
*Universidad de Carabobo
EL NACIONAL - Viernes 16 de Marzo de 2012 Opinión/7
Socialismo bolivariano
ÓSCAR LUCIEN
1. Lejos quedaron aquellos días cuando el teniente coronel Chávez y connotados voceros oficialistas se referían a la Constitución venezolana como un infante que requería de todos los mimos.
En ese tenor conmemoraron sus años iniciales. También hubo días en que la carta magna se enarboló como una amenaza contra los "escuálidos", y bautizada como la bicha, se le mostraba a los venezolanos con el mismo talante de quien confronta al demonio con un crucifijo o a un vampiro con un espejo. Pero ya esto es historia.
Para Chávez y la mariclaque que lo secunda, el famoso librito azul ha sido degradado a tal punto que apenas si queda como banal utilería prêt à porter de actos oficiales, desaplicada y vaciada de todo su contenido doctrinario y normativo. Un mínimo detalle: más relevancia institucional tuvo para el Gobierno la conmemoración de la cruenta felonía de Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992 que la conmemoración de la aprobación de la Constitución de la República en 1999 en referéndum popular. Como se dice en criollo, por la maleta se conoce al pasajero.
2. "Socialismo bolivariano: democracia autosuicidada" es el título de unos apuntes que en condición de comentarista presenté en el Encuentro de Organizaciones de la Sociedad Civil, realizado en la Universidad Católica Andrés Bello, del 6 al 10 de marzo. Titulé mis comentarios a partir de una analogía entre el título de la ponencia de Ricardo Combellas: "Actuales desafíos de la representación política y de la participación ciudadana" y, particularmente, de su conclusión: "Una democracia sin control será insostenible, pues el desprecio de la autorrestricción que impone el principio de la legalidad equivale al suicido de la democracia".
Al reconocer la consistencia argumental del texto de Combellas, en su trazado de la pertinente genealogía conceptual de términos como representación y participación, los cuales forman parte de nuestra cotidianidad pero integran una carga histórica muy precisa, quise detenerme sobre lo más específico del ejercicio de la ciudadanía y la importancia relevante de las ONG como instancias de participación en las sociedades democráticas, como entes contralores de la gestión pública y como defensoras de derechos políticos y civiles de los ciudadanos. Resulta muy transparente para nosotros que las ONG no reemplazan a los partidos políticos ni al sistema de representación política. De igual manera, que la mera actuación de los ciudadanos para elegir sus gobernantes se revela como insuficiente para hacer frente a las complejidades de la vida social: pasamos de la mera democracia representativa a la democracia participativa, la cual demanda cada vez con más urgencia un papel activo de los ciudadanos en las cuestiones públicas.
Como pocas en el mundo, la Constitución de Venezuela, en su artículo 62 consagra el rango definitorio de esta participación: "Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo.
Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar las condiciones más favorables para su práctica". Asimismo, la Carta Democrática Interamericana, de la cual Venezuela es país signatario, reafirma la participación como una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia.
Lamentablemente, estos reconocimientos formales se han convertido en letra muerta en la realidad venezolana y padecemos lo que en alguno de sus pasajes Combellas llama "esquizofrenia constitucional". Valga decir que esta conclusión fue coincidente y unánime entre todos los panelistas y comentaristas de la sesión: El ciudadano y el Estado. Estado de Derecho y organización del Estado.
3. El socialismo bolivariano (sic) recurre, en algunos casos de manera tácita, aunque frecuentemente en forma perversa y manipulada, a la dicotomía pueblo versus ciudadano. El pueblo, encarnado por el líder máximo del proceso subsume su participación en la gestión de gobierno y en instancias orquestadas en el llamado Estado comunal, absolutamente contrarias a la Constitución, que alienan la verdadera participación autónoma y sin ataduras; mientras que quienes actuamos libremente en ONG somos víctimas cotidianos de esta esquizofrenia constitucional: se consagra la participación pero se criminaliza y persigue a quienes participan. Y sin participación, libre, no hay democracia
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viernes, 23 de septiembre de 2011
A PEPA DE OJO

EL NACIONAL - SÁBADO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2011 PAPEL LITERARIO/1
Álbum de familia: 70 años de fotoperiodismo en Venezuela
Vasco Szinetar, curador, ha realizado una dedicada y minuciosa pesquisa en los empresas periodísticas más importantes de Venezuela y en la Biblioteca Nacional, para dar nuevamente vida a valiosísimos documentos gráfi cos cuya lógica productiva los condena a una muy prematura muerte
ÓSCAR LUCIEN
Como un recorrido por más de medio siglo de historia venezolana puede interpretrarse la exposición "70 años. Fotoperiodismo en Venezuela", curaduría de Vasco Szinetar, que se exhibe en los espacios de Ciudad Banesco.
Comentamos la exposición en el amplio sentido que comprende el elaborado libro que la acompaña y multiplica considerablemente la selección que apreciamos en la galería de la entidad bancaria.
Contrariamente a lo que en una primera impresión podría concluirse, no se trata de una recopilación de gráficas de eventos noticiosos relevantes de los avatares políticos del período considerado; estamos ante una grata panorámica de nuestra historia social, cultural, deportiva, de entretenimiento. Vasco Szinetar se refiere a su curaduría en términos de un discurso sobre el fotoperiodismo en Venezuela, en el sentido de que esas imágenes representan una manera de informar, de reflexionar, de discutir la vida del país: la política, la crónica social, los deportes, la vida cotidiana.
Szinetar, afamado retratista, bibliófilo y estudioso de la fotografía, consecuente pesquisador en mercados de pulgas y en archivos familiares, organiza su discurso sobre el fotoperiodismo en Venezuela bajo el hilo conductor que proporcionan los grandes eventos políticos desde la década de los años cuarenta hasta el presente: caída del General Medina, Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, gobierno de Rómulo Gallegos, muerte de Delgado Chalbaud, dictadura de Marcos Pérez Jiménez hasta el advenimiento de la democracia.
La muestra se funda pues en una periodización que valora el hecho político como pauta del cambio social en virtud de la precariedad o fragilidad de otras instituciones sociales, acentuado, frecuentemente, por gobernantes que al asumir el poder se dejan llevar por visiones mesiánicas, de tabula rasa o refundacionistas, pero nos ofrece gráficas emblemáticas de otras dimensiones esenciales de la vida socia. Desfilan ante nuestros ojos, líderes políticos, funcionarios públicos, gente del espectáculo, deportistas, artistas, gente común que son el corazón de las noticias.
Vasco Szinetar, quien nos ha acostumbrado a su omnipresente y en ocasiones graciosa e irreverente imagen en el espejo con sus célebres retratados, vuelca ahora el espejo para narrar una historia de los venezolanos donde los retratados somos nosotros mismos, los ciudadanos que han y hemos conocido esos sucesos en las páginas de los diarios. En una buena medida recorremos la exposición como leemos un codiciado álbum familiar: desde los eventos de las primeras décadas, como estar frente a abuelos o familiares que no conocimos, hasta las décadas más recientes, con el agrado, la nostalgia o complicidad de eventos, situaciones o personajes que son parte de nuestro patrimonio cultural o visual.
La muestra puede considerarse, en efecto, iconográfica, en el sentido que las imágenes seleccionadas representan épocas que forman parte del imaginario venezolanos, de eventos significativos de nuestra vida política, cultural y social. Como todo álbum, esta muestra de fotoperiodismo se ancla y revive nuestra memoria.
Pero ¿quienes son los autores de estas fotografías?, ¿de dónde vienen estas fotografías? Todas las fotografías expuestas han sido producidas desde los medios, en el contexto de una noticia. Vasco Szinetar, curador, ha realizado una dedicada y minuciosa pesquisa en los empresas periodísticas más importantes de Venezuela y en la Biblioteca Nacional, para dar nuevamente vida a valiosísimos documentos gráficos cuya lógica productiva los condena a una muy prematura muerte. De esos archivos Szinetar resucita históricas imágenes de Francisco Edmundo Pérez (el célebre gordo Pérez), de José Sarda, Tom Grillo, Luigi Scotto, Dolande, Héctor Rondón, entre los primigenios maestros, como de los más recientes Sandra Bracho, Henry Delgado y Gabriel Osorio, para sólo citar los nombres que ahora me vienen a la mente entre el centenar incluido en la muestra.
Algo esencial que vale la pena destacar como valioso aporte de esta muestra es la posibilidad de reconocer los valores propiamente fotográficos como narrativos de la selección.
Observando uno a uno el trabajo de estos creadores de imágenes, apreciamos que sus fotografías no son parasitarias de los textos periodísticos que en ocasión de su publicación las acompañaron. Cada fotografía, en sus dispositivos de composición, sus encuadres, iluminación y oportunidad de toma, representan un discurso sobre la realidad y configuran la narración de la noticia misma.
Esta selección en Ciudad Banesco nos demuestra que el buen fotoperiodismo trasciende el mero registro documental de lo noticioso, de lo propiamente informativo: instituye una particular mirada para producir un documento con valor estético. Evoco al azar algunas imágenes que no recuerdo si vienen del libro o de la galería: el sorprendente plano cenital de Juan Martínez Pozueta para mostrarnos al recién electo presidente Rómulo Gallegos y a la Primera Dama en el vehículo presidencial, profusamente abordado por reporteros y curiosos; la dimensión poética y desoladora de una mujer embarazada acompañada de su indefensa niña aferrada a su peluche con la que Jacobo Lezama, mediante el uso de un gran angular, nos hace revivir la tragedia del deslave de Vargas; la equilibrada y serena composición de la célebre fotografía de Héctor Rondón durante el Porteñazo, que lo hizo merecedor del Premio Pulitzer.
En este sentido, vale la pena destacar el logro del curador al ofrecernos a través de su pesquisa y selección en los medios impresos, el discurso visual que ha modelado la cultura en nuestro país: cómo los medios han sido fundamentales en la construcción de un imaginario visual. Szinetar ha reconocido que el criterio para escoger cada foto es que cada una de ellas tiene una carga conceptual, informativa y estética relevante, es decir, reconoce la capacidad del fotoperiodista de captar en un sólo instante toda la información del evento pero con una destreza y una capacidad estética importante. Y, en efecto, cuando el visitante de la muestra se detiene ante cada foto, la fruición de la imagen no está solamente determinada por la información transmitida, en algunos casos impactante o sobrecogedora, sino también por la pose, la jerarquización de los contenidos, el ángulo, en fin, por la mirada del fotógrafo periodista, que intuyo sea distinta a la del "periodista fotógrafo".
Recorriendo esta muestra, en el agradable paseo de la propuesta museográfica de Szinetar reconocemos, sin duda alguna, la pretensión de homenajear a esos grandes creadores del fotoperiodismo venezolano.
¿Faltan fotos? se pregunta el mismo curador y responde, seguramente, consciente de los riesgos inherentes a toda muestra antológica. Pero, no podemos sino coincidir con él cuando agrega "pero estas fotos son las fotos". Grata experiencia esta revisión de un cuidado y sui generis álbum de la familia venezolana, que nos ofrece el experimentado y cultivado ojo de Vasco Szinetar.
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lunes, 18 de abril de 2011
(A) CERCAMIENTO

EL NACIONAL - Lunes 18 de Abril de 2011 Cultura/3
El foro del lunes
ÓSCAR LUCIEN El cineasta es miembro fundador de la ONG Ciudadanía Activa
El autor de Cerco rojo a la libertad de expresión (La Hoja del Norte, 2011) señala la importancia de consolidar el registro del pasado y evitar que los medios de comunicación caigan en la autocensura
«Vivimos en un eterno comienzo y eso dificulta la sedimentación de una memoria"»
MICHELLE ROCHE R.
Impulsado por su preocupación ante los padecimientos de la prensa independiente en la coyuntura política polarizada y violenta que ha caracterizado el país en la última década, el sociólogo, cineasta e investigador de la comunicación social Óscar Lucien publicó Cerco rojo a la libertad de expresión (Editorial La Hoja del Norte, 2011).
El libro es un estudio pormenorizado de los abusos contra la libertad de pensamiento en Venezuela. El ámbito del análisis comienza el mismo día en que Hugo Chávez asumió la Presidencia de la República, el día 2 de febrero de 1999, sobre una "moribunda Constitución", y se extiende hasta el año 2010.
Los temas expuestos incluyen un breve registro histórico del concepto de libertad de expresión en Venezuela, la delimitación de sus aspectos jurídicos y un catálogo de las agresiones directas e indirectas a los medios de comunicación, así como a los periodistas en el cumplimiento de su trabajo; sin dejar por fuera el irrespeto al marco legal internacional en la materia.
"El libro también tiene que ver con uno de los objetivos más importantes que persigue la organización no gubernamental a la que pertenezco, Ciudadanía Activa. La asociación fue creada en el marco del 11 de abril de 2002, bajo el lema `Prohibido olvidar’, con el objeto de mantener viva la memoria ahora que hay un desierto de los espacios de opinión en los medios audiovisuales y radioeléctricos. El problema es que han ocurrido muchas cosas y las dinámicas han cambiado muchas veces", explica Lucien. Ante estos hechos, que otros ven como aislados, el investigador denuncia un plan sistemático de acoso a la libertad de expresión.
Una de las conclusiones a las que el investigador llegó en Cerco rojo es tan simple y a la vez tan utópica en el panorama venezolano actual que abisma: "El ejercicio del periodismo requiere de un comunicador consciente de su responsabilidad de intermediación entre los acontecimientos y los ciudadanos. Sin tutela del Gobierno ni de corporación mediática alguna".
¿Es el pueblo venezolano de memoria corta o tiene esa aparente miopía que ver con que están ocurriendo muchas cosas graves a la vez y pocos o nadie se ocupa de sistematizar los hechos para articular las soluciones? La nuestra es una cultura un poco perversa de la tabula rasa en la que todo siempre comienza de cero. En Venezuela es difícil configurar en la tradición, y eso puede verse en cualquier forma de las artes de nuestro país. Vivimos en un eterno comienzo y eso dificulta la sedimentación de una memoria como tal. A pesar de que éste es un país que tiene todos los gadgets de la modernidad, no tenemos el pensamiento de la modernidad y tenemos problemas con la civilidad; en este país la gente no sabe ni siquiera cruzar por el rayado. Tenemos un problema grueso con la definición de la ciudadanía. Si a esto le sumamos el de los medios de comunicación y el debilitamiento de los partidos políticos, no hay mecanismos para que la ciudadanía pueda ejercer sus derechos políticos.
¿Cuál es el papel crucial de los medios frente a una ciudadanía mermada? De intermediación, lo que no quiere decir que los medios no tengan una posición política como tal, pero tiene que haber una clara distinción entre lo que es la línea editorial de un medio de comunicación y los compromisos de su cobertura informativa, que tiene que ser consecuente con la diversidad de opiniones políticas en el país.
¿Cree que en la coyuntura política actual los medios no cumplen ese papel? Les resulta difícil cumplirlo, porque están amenazados.
Aquí se trata de sustituir un ecosistema en el que los medios cooperan con el ejercicio de la democracia y de la ciudadanía por un modelo totalitario, frente al cual los medios están obligados a defenderse. Los pocos medios que quedan en Venezuela están ahora ocupados en la defensa de un modelo político que para poder existir plantea su destrucción. Esto es parte de un plan, no es algo causal: en Venezuela se pretende imponer un modelo político contra la expresión de la voluntad popular de los venezolanos, porque después del referéndum se aplicó una Ley Habilitante que va en la dirección de la reforma que la gente rechazó con sus votos.
¿Le parece que es una posibilidad el cierre de los medios privados? Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez había medios privados, pero también había una persecución sistemática de quienes se oponían al discurso oficial y eso mismo ocurre ahora.
Aquí pueden dejar que algunos medios existan, pero cerraron RCTV y ahora vendrá el turno de Globovisión. Dejan el canal privado Venevisión, pero porque ha cedido para ser favorable al sistema.
Si uno analiza su programación se da cuenta de que no hay pauta crítica y puede verse la publicidad oficial; es Disneylandia frente a la realidad que estamos viviendo.
Entonces, a efectos de un análisis dirán que hay libertad de expresión, pero en qué términos. Eso, además, tiene una contradicción de fondo, porque el modelo de consumismo que transmite ese canal, desde el punto de vista ideológico, contradice un socialismo que va para la ruina.
¿Cómo se ha ido montando el cerco a la libertad de expresión y cómo puede revertirse ese proceso? Es un plan sistemático y ya existe en Venezuela el dispositivo legal para silenciar a los medios y que está en marcha: la Ley de Telecomunicaciones y la reforma de ésta, que viene por allí. Ahora, esto es en el caso de los medios radioeléctricos, que permiten con mayor facilidad ese tipo de presión porque el Estado administra el espacio radioeléctrico. De hecho, así es como vendieron en el exterior el caso RCTV, dijeron que al canal se le había vencido la licencia. En el caso de los medios impresos está el problema de la falta de papel, el de la merma en la pauta publicitaria y la demanda que afrontan El Nacional y Tal Cual por unas fotos que sacaron en primera página.
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viernes, 24 de diciembre de 2010

EL NACIONAL - Viernes 24 de Diciembre de 2010 Opinión/7
La limusina de Carlos Correa
ÓSCAR LUCIEN
Justo hace ahora un año, en diciembre de 2009, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó su informe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela que dejaba muy mal parado al gobierno de Chávez. Refería el informe a otro documento presentado en 2003, año de alta conflictividad entre las posturas radicales del oficialismo y las líneas editoriales e informativas de los medios independientes, el cual advertía que se "podía constatar que ciertos discursos del presidente Hugo Chávez Frías en contra de los medios de comunicación podían ser interpretados por sus seguidores como una exhortación a las agresiones hacia ellos. La CIDH, (...) pudo apreciar que en algunas circunstancias los discursos del presidente Chávez eran seguidos por actos de agresión física. El Presidente, como cualquier persona en Venezuela, tiene el derecho a expresarse libremente y a opinar acerca de quienes cree opositores. Pero su discurso debe cuidar no ser interpretado como una incitación a la violencia".
En el ámbito doctrinal, el aparte noveno de la Declaración de principios sobre libertad de expresión de la CIDH, consagra que: "El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, violan los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada".
Evoco estas consideraciones relativas a garantías y derechos constitucionales sobre la libertad de expresión, al derecho a la información, a la libertad de asociación, para manifestar públicamente mi rechazo al reciente atentado contra el periodista y activista de derechos humanos Carlos Correa. El registro noticioso de lo ocurrido, el descomunal hematoma en la frente de Correa y su rostro todavía aturdido por el impacto recibido, incluso su posterior declaración sobre la amenaza: "Te vamos a matar c... de tu madre" resultarían incompletos si no intentamos analizar el contexto en el cual se produce la agresión. Carlos Correa tiene una notoria trayectoria como activista y defensor de derechos humanos, como investigador de la comunicación, que ha tenido recientemente alta visibilidad por su invalorable trabajo al frente de la ONG Espacio Público que, entre otras actividades, elabora unos muy fundamentados y exhaustivos informes sobre la situación de la libertad de expresión, el derecho a la información y las condiciones del ejercicio del periodismo en nuestro país.
En el clima de incesante cerco a la libertad de expresión y de la criminalización a las asociaciones civiles venezolanas, Carlos Correa ha sido blanco de una obscena e intensa campaña de descrédito desde Venezolana de Televisión. En el dibujo animado que lo caricaturiza, Correa aparece fumando un habano, desplazándose en una ostentosa limusina negra, visita y sale de la embajada de los Estados Unidos con una maleta repleta de dólares. Por supuesto, esta descripción se queda corta ante lo grotesco de unas imágenes que tuvieron una profusa difusión en el canal del Estado: en algunas ocasiones alcanzó la frecuencia diaria de 24 pasadas y en los últimos meses alcanzaría el millar de oportunidades en que Correa fue sometido al escarnio público. De la descalificación y anulación simbólica a la física, la frontera es sumamente tenue y la enseñanza histórica del hacer totalitario es contundente al respecto.
En el informe de Espacio Público de 2009 se sostiene que "la marcada polarización de la sociedad venezolana genera, en su interior, un aumento evidente de la intolerancia con la consecuente disminución del respeto hacia el otro. En materia de libertad de expresión, este fenómeno derivó en un uso del poder estatal en detrimento de la disidencia que se expresa en la imputación de delitos de vilipendio y difamación para acallar voces críticas, el cierre de 32 emisoras de radio y dos televisoras regionales, la censura y autocensura hasta en las producciones artísticas y en el trabajo científico, entre otros eventos que reflejan nítidamente el debilitamiento de la democracia venezolana".
Carlos Correa quien desde la ONG Espacio Público ha sido tan acucioso en el inventario de la multiplicidad de agresiones que reciben los periodistas y los medios de comunicación deberá, desgraciadamente, en su próximo informe desdoblarse como testigo de tales hechos y lamentable víctima de la intolerancia y del derrotero autocrático por el que se derrumba nuestro país.
Pero Carlos Correa sabe que en su empeño ni está sólo ni se desplaza en limusina.
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sábado, 13 de noviembre de 2010
marxilettis

EL NACIONAL - Viernes 12 de Noviembre de 2010 Opinión/9
Gorilas, Michelettis y Rangelettis
ÓSCAR LUCIEN
" Despilfarro, burocratismo, nepotismo, corrupción, carencia de eficaz control y contraloría social, falta de planificación centralizada de la economía y asistencialismo como método para ganarse la voluntad inmediata de las masas de manera clientelar, sin crear en ellas la conciencia revolucionaria que las comprometa en las tareas de la revolución". Denuncias, según el Partido Comunista, aliado del Gobierno, que dificultan la reelección de Chávez a la Presidencia en 2012. Asumiendo que despilfarro y burocratismo son sinónimos de ineficiencia, y descartando el anacronismo de la planificación centralizada, bastaría agregar inseguridad y ausencia del Estado de Derecho para fundamentar la convicción absoluta de que Chávez no puede ser reelegido en 2012.
Si la unidad de las fuerzas democráticas se consolida, si ponemos de lado mezquindades partidistas y egos desbordados, y si en definitiva la alternativa democrática se hace visible para los colectivos sociales estafados y manipulados por la gestión de gobierno corrupta e ineficiente, el 10 de enero de 2013 Chávez estará obligado a pasar la banda presidencial a un nuevo presidente. Todo como conclusión del análisis del propio PCV y el anhelo de la gran mayoría de la población .
Estas consideraciones, con toda seguridad muy "comeflores" para algunos opositores, son lo que buenamente alguien apegado a sus convicciones democráticas y respeto a la Constitución tiene a su alcance. ¿Cómo ignorar, entonces, las temerarias e inconstitucionales declaraciones del mayor general Henry Rangel Silva de que "la hipótesis de un gobierno de la oposición es difícil de vender al país, eso no lo va aceptar la gente. La Fuerza Armada no, y el pueblo (sic) menos"? ¿Cómo ignorar su confesión de que la FAN no tiene lealtades a medias sino completas, hacia un pueblo, un proyecto de vida y un comandante en jefe? ¿Por qué se abroga el derecho este oficial de utilizar el plural cuando anuncia "nos casamos con este proyecto de país"? ¿Banalizamos tan grave e inconstitucional conducta señalando que se trata de una bravuconada de un subalterno que para congraciarse con su jefe repite como un lorito la barrabasada que éste pronunció días antes? ¿Ignoramos que este alto funcionario militar, entre otras, tiene bajo su responsabilidad el Plan República? Ciertamente, luego del sistemático irrespeto a la voluntad popular expresada el 2 de diciembre de 2007, calificada por el jefe del Estado como "una victoria de mierda", que rechazó el modelo comunista de los hermanos Castro y que Chávez ha ido, con sus matices, imponiendo en Venezuela, nada debería ya sorprendernos. En verdad, en estricto sentido, el golpe de Estado que anuncia, vislumbra o declara el general Rangel Silva está en pleno desarrollo. Todas las decisiones, medidas, ejecutorias del gobierno de Chávez en el marco del llamado Plan Simón Bolívar contrarían la voluntad popular expresada el 2 de diciembre de 2007. El pueblo, en referéndum popular, dijo No al mar de la felicidad cubano que Chávez disfrazaba en su reforma. ¿Ignora Rangel Silva que una FAN casada con ese plan es contraria a la Constitución? Permitámonos recordarle que la carta magna niega ese matrimonio contra natura al consagrar que "la Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación (...) En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna...".
Los antecedentes golpistas de Chávez y de muchos de quienes lo acompañan en el gobierno da un tono de mayor gravedad a las declaraciones de Rangel Silva. Vale la pena recordar que Chávez tuvo la desfachatez de crear una Condecoración 4 de Febrero para honrar a los militares insurrectos que pisotearon la Constitución en 1992 al intentar derrocar a un presidente elegido por el voto popular. ¿Qué es la voluntad popular? ¿Va a estar tutelada por la bota militar? Cuando los militares hondureños dieron el golpe que desalojó a Zelaya de la Presidencia, Chávez y la mariclaque que lo secunda en la perversión de la Constitución calificaron a esos militares de gorilas y a Micheletti, presidente provisional, lo apodaron "goriletti". ¿Cómo llamaremos a los militares que, como anuncia Rangel, desconozcan la voluntad popular que se expresará en 2012?
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